(Narras tú)
Entramos de
nuevo y nos sentamos juntos a esperar que acabara todo el mundo.
-No me has
besado- le dije sonriendo.
-Sí, bueno,
tú no querías y además Harry estaba allí- dijo encogiéndose de hombros.
-Pues
gracias- sonreí.
-Me das las
gracias por no besarte- era una afirmación, no una pregunta.
-Sí, no lo
sé- respondí riendo- tampoco habría pasado nada si lo hubieses hecho, no le
debo nada a Harry- le respondí.
-Lo sé, pero
yo sí- dijo él ahora más serio.
No quería
empezar con él la discusión que teníamos por Harry constantemente, quería
disfrutar el momento, esperar, entrar y celebrarlo.
Cuando todo
el mundo hubo acabado salimos los diez al escenario, esperanzados y nerviosos.
-Bueno, lo
primero, muchas gracias por hacer las pruebas, habéis hecho unas actuaciones
muy buenas, pero solo tenemos cuatro plazas como ya sabéis- nos miró sonriendo.
Todos
asentimos nerviosos.
-Bien,
procedo a leer los apellidos- dijo la chica sacando una pequeña lista.
Alan me
sonrió y supe que eso era un sí, sonreí por inercia y fue en ese momento en el
que la chica dijo mi apellido.
-__________(tapellido)-
sonreí y di varios saltitos en mi sitio.
Bajé y
abracé a Alan deprisa, a él casi no le dio tiempo a abrazarme porque corrí
hacia mis amigos riendo. Todos se tiraron encima de mí haciendo una piña.
Saltaban a mí alrededor chocando conmigo. Yo reía sin parar, sin poder salir
del sándwich que habían hecho.
-Estás
dentro- gritó Claudia a mí lado.
-Sí- sonreí.
Claudia
estaba pegada a mí, su hermano la empujaba con su cuerpo hacia mí y por otro
lado Liam me empujaba a mí hacia ella.
-Parad, al
final vamos a acabar por besarnos- dijo Claudia intentando que se apartaran.
-Creo que
ninguno tendría inconveniente en ver algo así- dijo Niall juntándonos más.
-Niall…- le
dije amenazante- si te apartas te invito a pizza en mi casa.
Me dejó
salir al exterior y Claudia salió detrás de mí.
-Horan,
¡Cómo te compran!- gritó Louis apartándose de su hermana a la que tenía
estrujada en mi espalda.
-Venga, os
invito a todos a cenar esta noche- les dije.
-¿Dónde está
Irene?- dijo entonces Zayn dándose cuenta de que faltaba la pelirroja.
-Se ha
marchado a casa, no se encontraba muy bien- dijo Liam respondiendo.
-¿Y eso?-
dijo Zayn preocupado con el ceño fruncido.
-No lo sé,
creo que tenía la regla- dijo él.
Sabía más de
lo que decía, pero nadie preguntó de nuevo, los chicos al oír hablar de la
menstruación huían rápidamente.
Acabaron de
decir los nombres de los nuevos integrantes del club y me acerqué a Alan.
-Vienes a
cenar a casa- le dije sonriendo.
-¿Tengo
opción?- preguntó divertido.
-En realidad
no.
Me alejé sin
darle tiempo a responder.
Cada uno se
fue a su casa caminando. Yo estaba realmente contenta, llegué a mi casa
sonriente, tiré la mochila a un lado y subí tirándome riendo en la cama.
Cualquiera que me viera pensaría que estaba loca, pero a mí no me importaba.
Tenía ganas de saltar. Me puse la música, Grease - lightning.
-Keep Talking,
oh keep talking- chillaba en lugar de cantar.
No escuché
el mensaje que me llegó al whatsapp hasta que la canción se acabó y oí un nuevo
mensaje recibido.
Cogí el
teléfono y casi se me escapó de las manos cuando leí el nombre de emisario.
Harry:
Umberto está llorando aquí (13:42)
Harry: ¿No
te importa Umberto? (13:44)
Yo: Creo que
te has equivocado (13:45)
¿Umberto? No
sabía de qué narices estaba hablando. ¿Umberto? ¡MIERDA! Me acordé de cómo me
había largado de las gradas. Corrí a mi mochila a la planta de abajo. Miré y
remiré pero el libro no estaba allí.
-Joder- dije
maldiciendo.
Volví a
subir deprisa a mi cuarto. Había un nuevo mensaje de Harry.
Harry: No
sabía que subrayabas las citas que te gustaban. (13:46)
Me gustaba
cuando leía un libro añadir anotaciones en los márgenes y subrayar con colores
aquellas frases que más me llamaban la atención. Él no tendría que haber sabido
eso, joder, algo más para reírse de mí.
Yo: ¿Me lo
vas a devolver o lo tengo que dar por perdido? (13:47)
Harry: Depende
(13:47)
No quería
entrar en el juego, pero ese libro era uno de mis favoritos, tenía un valor
sentimental añadido y además tenía miles de post-it pegados entre las hojas,
miles de frases apuntadas,…
Yo: No estoy
para tus jueguecitos, Styles (13:48)
Harry:
Entonces gracias por el libro (13:48)
Harry: Me
vendrá bien cambiarlo por el mío. (13:49)
Resoplé con
el móvil entre mis manos, y me puse boca arriba con las manos alzadas.
Harry:
(imagen) (13:50)
Me mandó una
foto de los dos libros pegados, el suyo y el mío, la misma edición, el mío
viejo y gastado y el suyo como nuevo.
Yo: Eres un
idiota (13:51)
Sabía que
tenía que pasar de él, pero no podía quedarme callada.
Harry: Sí,
un idiota que tiene tu libro (13:52)
No pensaba
contestarle más, no iba a lograr fastidiarme el día, no quería enfadarme, no
iba a dejar que lo hiciera. Podría comprarme otro libro, podía comprarme otro
libro, podría comprarme otro libro. Pero no sería lo mismo. Joder, menuda
mierda.
Yo: ¿Qué
tengo que hacer? (13:53)
Se hizo de
rogar unos minutos, estaba nerviosa, se me estaba pasando la alegría y se
estaba transformando en rencor.
Harry: ¿Tan
importante es? (13:57)
Yo: Lee la
primera página (13:58)
Sabía que en
algún momento la leería, así que al menos quería que lo hiciera a conciencia.
No volvió a contestarme.
(Narra
Irene)
Nada más
llegar a casa había dejado de lado la tarrina de helado en la que había estado
pensando durante el camino y simplemente me había tirado en la cama a oscuras,
pero no pude dormirme. Estaba mirando el techo con los ojos abiertos sin verlo
por la oscuridad, aunque mis ojos estaban depositados en la pared.
No quería
moverme, sería mejor permanecer así hasta morir de hambre. El caso es que tenía
hambre, no había desayunado nada por las prisas y se acercaba la hora de la
comida.
Me moví en
la cama y me levanté gruñendo, una parte de mí se negaba a andar, pero la otra,
la más persistente me animaba a hacer algo.
Bajé a la
cocina, no había nadie en casa, eso era algo bueno, no tenía que dar
explicaciones a nadie. Cogí un zumo y galletas, no me apetecía ponerme a
cocinar. Volví a subir por las escaleras cuando sentí la puerta detrás de mí
abrirse.
Me asusté,
no sé muy bien por qué, el caso es que grité y todas las galletas salieron
volando de mis manos cayendo a ambos lados de mí esparciéndose por las
escaleras.
-¿Hola?-
dijo Liam entrando y dejando la mochila en el recibidor.
-Hola- le
dije sin ganas agachándome y recogiendo los pedazos que eran más grandes.
-¿Qué ha
pasado?- dijo acercándose y ayudándome a recoger.
-Nada,
déjalo- le empujé de nuevo hacia abajo, terminé de recoger y subí hasta mi cuarto.
No tardó ni
medio minuto en abrir la puerta de mi habitación y entrar sin llamar. Sin decir
nada se sentó a mi lado en la cama, me quitó un trozo de galleta y se la metió
a la boca masticando pesadamente.
-________(tn)
ha entrado en el club de teatro- me dijo dándome conversación.
-Me alegro-
respondí comiendo también.
-Tú no eres
muy de clubs.
Negué, nunca
me había gustado pertenecer a ningún grupo, era más de ir a mi bola aunque no
pasaba de todo el mundo como pudiera parecer. Simplemente no me gustaba nada
tan específicamente, como les pasaba a ellos.
-Vamos a ir
a cenar a casa de __________(tn), ¿vendrás?- estaba dándome largas porque no
quería entrar en lo importante, pero se lo agradecía.
-Sí, claro-
le dije.
No me
apetecía pero tampoco sería bueno quedarme encerrada sin hacer nada. Él se
levantó y caminó hacia la puerta.
-Les he
dicho que te ha venido la regla- reconoció algo avergonzado.
-Gracias- le
dije tirándome de espaldas a la cama.
Mi primo se
marchó fuera, a él nunca le había gustado cotillear, y en ese momento lo
agradecía internamente. De haber sido Niall, Louis o Susan habrían insistido
hasta que les habría contado lo que me pasaba, sin embargo Liam me dejaba mi
espacio, en eso me conocía bien.
Sentí unos
golpes en la ventana, algo chocaba contra ella de manera inconstante pero no
cesaba. Me levanté y retiré la cortina.
-No- dije en
voz alta al verle coger otra piedra y estrellarla contra mi ventana.
Me saludó al
verme tirando las piedras que había cogido. Yo suspiré y abrí el cristal.
-¿No sabes
que todas las casas tienen una puerta?- le dije irónicamente.
-No la he
encontrado- me dijo encogiéndose de hombros.
-Está en la
fachada, es grande y marrón, de madera, tiene un timbre al lado y…
-Venga,
calla, déjame subir- me dijo para que le abriera la ventana.
-¿Quieres
que te lance mi cabellera?- le dije tocándome el pelo.
No me hizo
caso y puso sus pies sobre la ventana del piso inferior, se balanceo hasta
poder colocar otro pie a mayor altura, tomó impulso y saltó hasta colocarse en
el marco inferior de mi ventana dejando su cara pegada a la mía.
-Hola
Rapunzel- dijo sonriendo encandilado como si de un príncipe se tratara.
Me aparté y
le dejé espacio para que pasara. Él se coló hacia dentro y se limpió las manos
en los pantalones.
Negué con
los ojos en blanco y me senté en la cama.
-¿A qué has
venido?- le pregunté al ver que se paseaba por mi cuarto mirando todo lo que
había colocado.
-¿Sabes que
no es bueno tener plantas en las habitaciones?- me dijo señalando el jarrón con
rosas que tenía en la cómoda-. Claro que eres de letras…
-Son rosas
secas, Zayn, no me quitan el oxígeno, cosa que tú si haces- le dije cansada, no
tenía ganas de una de nuestras sesiones de “ver quien puede más”.
Él me miró
con el ceño fruncido.
-Sí que
estás mal- dijo de pie mirándome-, no quieres discutir conmigo, eso es raro.
Suspiré
desviando mi vista hacia la pared de un lateral, si le seguía mirando al final
él vería qué me ocurría y eso era lo último.
-En serio,
¿Has venido a reírte de mí?- le dije- Porque si es a eso ya te puedes largar-
señalé de nuevo la ventana.
-No- me
sonrió de medio lado torciendo unos centímetros la cabeza-. Quería saber si
estabas bien.
-¡Oh! Que
mono, eres un encanto- dije con voz de pito y pomposa irónicamente-, sí, estoy
bien, puedes irte- añadí con mi voz normal.
Él se rió y
se sentó a mi lado.
-Venga,
cuéntamelo- me dijo poniendo una pierna sobre las mías molestándome.
Le aparté la
pierna hacia abajo pero él volvió a subirla y al final desistí de luchar contra
él.
-No me pasa
nada- le dije-, solo que me ha bajado la regla y me duele la tripa.
Él me miró
sin creérselo.
-Claudia
dice que ___________(tn), tú y ella tenéis la regla a la vez- dijo sonriendo-,
y ella ahora no la tiene.
Joder,
Claudia era tonta, ¿por qué le contaba esas cosas a Zayn?
-Además, sé
cuándo te viene la regla, porque el primer día siempre estás de mal humor- alcé
las cejas-, bueno, de peor humor que normalmente.
-Yo no estoy
siempre de mal humor- le dije enfadada quitando de nuevo su pierna de encima.
-Conmigo sí,
pero estoy acostumbrado- se encogió de hombros.
Parecía que
ahora le molestaba que siempre anduviéramos discutiendo, ahora parecía que él
era la víctima.
-Venga Zayn,
ni que a ti no te gustara ponerme de los nervios- le dije negando.
-Siempre
empiezas tú, en realidad yo siempre te digo cosas bonitas y tú saltas a la
primera de cambio- ¿en serio?
-Es que para
ti parecen cosas bonitas, pero decirle a una chica que quieres empotrarla
contra la pared y hacerle de todo, no es algo bonito- le respondí quitando de
nuevo su pierna de encima que otra vez había colocado allí.
-Yo te lo
digo en plan bien…
-¿En plan
bien?- dije con una carcajada sin control-. Mira, no tengo ganas para hablar
contigo de lo que está bien y lo que está mal.
-¿Y eso?-
miró su reloj- aun que da un rato para comer.
-Da igual,
no voy a hablar contigo- le dije levantándome y abriendo la ventana dejando
espacio para que bajara a la calle de nuevo y se largara.
Negó varias
veces, y no se levantó, se quedó quieto.
-¿Estás
enfadada conmigo?- dijo arrugando la frente.
-Siempre
estoy enfadada contigo- respondí-, pero hoy estoy enfadada conmigo.
Él se rió,
que asco, deseaba que se fuera y me dejara sola de nuevo, con mis pensamientos
al aire, sin molestarme con sus salidas de tono. En realidad también tenía
muchas ganas de lanzarle cosas a la cara y romperle un pómulo con el teléfono,
pero quizá sería demasiado, además después tendría que explicarlo y qué diría:
“Te interesaste por mi mejor amiga, de la que mi primo está secretamente
enamorado, y no pensaste en mí en ningún momento”. Ni de coña podría decirle
algo así, él y yo no éramos nada, por dudar dudaba de que tan siquiera fuésemos
amigos. Pero el caso es que Zayn estaba allí, sentado en mi cama, ¿preocupado
por mí?
-¿Por qué
has venido?- le dije para que me diera una explicación convincente.
-Ya te lo he
dicho, quería saber cómo estabas.
-Ahora te
hablo de la razón verdadera- le miré seria.
Estuvo
pensando unos segundos, me quedé mirándole sin poder apartar mi mirada de él.
-No lo sé-
dijo al final sorprendiéndose a sí mismo-, me imagino que como somos amigos, me
ha resultado raro saber que estabas en tu casa y que te pasaba algo.
Le miré
incómoda, no quería al Zayn bueno, al que se preocupaba por mí, quería al Zayn
que me sacaba de quicio con cada palabra que salía por su boca, quería que
empezara a ligarse a las animadoras y quería reprocharle que lo hacía sin sacar
a la luz lo que verdaderamente sentía. Quería poder odiarlo abiertamente, pero
si era bueno conmigo, como pocas veces ocurría, no podría enfadarme con él.
-Pues estoy
bien, ya te lo he dicho- le dije señalando de nuevo hacia la ventana.
Él al final
suspirando, se levantó y caminó hacia el ventanal.
-Tú y yo nos
entendemos- me dijo a pocos centímetros de mí, mirándome-, somos iguales-
sonrió-, sé que te jode, pero es la verdad- se encogió de hombros.
Se acercó a
mí y unió nuestros labios levemente. No dijo nada más y salió por la ventana
tal y como había entrado minutos antes. Me quedé paralizada maldiciendo al
mundo. ¿Qué narices le pasaba por la cabeza al idiota? Odiaba que hiciera eso
sin motivo aparente como si fuera lo más natural del mundo. No me gustaba que
me besara de improviso, no era lógico y me dejaba descontrolada y con el pulso
irritablemente afectado.
(Narras tú)
-Sí- le dije
al teléfono-, tres de beicon y queso, una hawaiana, dos carbonara y una
vegetal- le dije a la chica que me atendía de la pizzería-. Dentro de una hora
y media- esperé que apuntara la dirección y mi teléfono.
Llamaron al
timbre, me miré al espejo que tenía en frente, vestía el pijama más viejo que
tenía, pero el más cómodo, un moño en lo alto de la cabeza, sujetado con un
lápiz y unas pantuflas rosas. Dudé un momento si bajar a abrir la puerta o no
hacerlo, pero al final bajé con el teléfono aún en la oreja.
No podía
hacer nada con mi aspecto, esperaba que fuera mi madre, sería la única persona
en el mundo que no se reiría al verme.
-Joder- dije
en voz alta.
-¿Disculpe
señorita?- oí una voz al otro lado de la vía telefónica.
-Lo siento,
no era a usted- dije mirando a Harry que sonreía mirándome de arriba abajo.
Le cerré la
puerta en las narices mientras la chica me repetía el pedido algo molesta por
mi palabrota.
-Sí, es eso,
muchas gracias y disculpe- le dije antes de colgar.
Dejé el
teléfono en su sitio y entré en la cocina para preparar la bebida antes de
ducharme.
-Deberías
cerrar la puerta de atrás- un vaso cayó de mis manos y se estampó contra el
suelo rompiéndose en mil pedazos.
-Y tú no
deberías entrar en casas ajenas- le dije cogiendo el cepillo y el recogedor.
Recogí
algunos cristales más grandes con la mano antes de pasar a los más pequeños,
una gota de sangre cayó a mis pies. Me miré la mano, empecé a sentir el dolor
del corte al verlo, antes no me había dado ni cuenta.
-Puff- dejé
allí el trabajo y puse la mano bajo el chorro de agua.
-¿Te has
cortado?- dijo Harry acercándose a mí, ¿preocupado?
-No es nada-
le dije mientras el agua helada caía en la herida.
Me di cuenta
de que el corte era más profundo de lo que había creído en un principio.
-Joder- dije
para mí misma-. Emm...
No quería
pedirle ayuda, seguro que se caía al suelo del susto, nunca había sido muy
resistente a la sangre.
-¿Tienes
gasas?- me dijo cogiendo papel de cocina y colocándolo en el corte separando mi
mano del agua.
-Mi madre es
médico- le dije andando hacia el baño.
-Siéntate-
me dijo entrando en el baño detrás de mí y abriendo él el botiquín.
Me miró la
herida sin hacerme mucho caso y sacó hilo.
-¿Dónde vas
Styles, mete eso de nuevo?- le dije señalando el hilo y negando.
Él no me
hizo caso, sacó la iodopovidona, el hilo, una aguja pequeña y gasas y las dejó
sobre el lavabo mientras me empujaba hacia la tapa del váter y me sentaba
encima. Me quedé callada mirando cómo preparaba las cosas. Enhebró la aguja con
el hilo y se puso de rodillas frente a mí. Era la mano derecha, si hubiese sido
la izquierda habría podido hacerlo sola, pero así no podía.
-¿Has cosido
una herida alguna vez?- le pregunté.
Él me ignoró
y abrió mi mano estirando la piel. Sentí una punzada de dolor en la zona y
ahogué un grito. No tenía anestesia, esto iba a doler mucho, muchísimo.
Con una mano
sujetaba la mía y con la otra introdujo la aguja por uno de los laterales de la
herida. Mi garganta emitió un sonido ella sola sin control. Harry me miró a los
ojos.
-Solo son
cuatro- dijo para tranquilizarme.
Terminó el
primero en medio minuto. Sentía la mirada oscura, la presión de mi cuerpo
bajar, pero me obligué a no perder la consciencia. La mano sana viajó hasta el
hombro que Harry tenía más cerca de mí. Me apoyé en él sin darme cuenta y
apreté mi mano alrededor de su trapecio, eso me tranquilizó. Cuando acabó el
segundo me sentía mejor, podía controlar la respiración que se había mantenido
agitada hasta ese momento.
-No mires- me
dijo como solían hacer todos los médicos.
También
solían decir que algo no iba a doler, recordad, si un médico os dice que algo
no va a doler es que sí va a doler, y si os dice que va a doler un poco quizá
os desmayéis del dolor.
No aparté mi
mirada y Harry negó para sí mismo. Acabó en unos minutos. Tenía la piel roja y
caliente. Él se levantó y cogió la iodopovidona dejando que fluyera sobre mi
herida. Con una gasa la repartió equitativamente por toda la zona. Cuando
acabó, limpió la pila y tiró las gasas sucias y la aguja a la papelera. Después
se limpió las manos. Parecía tan serio haciéndolo que vi realmente a un médico
dentro de él. ¿Un médico? ¿Harry médico? No, no, no, no. Yo iba a ser médico,
no Harry, Harry no podía ser médico.
-¿Qué vas a
estudiar, Harry?- le dije levantándome.
Sentí mis
piernas temblar y casi me caí al suelo, de no ser por los brazos fuertes de él
que me sujetaron y me volvieron a sentar en la tapa. Cerré los ojos y apoyé mi
cabeza en la pared suspirando.
Salió del
baño y yo me quedé allí metida esperando a que se me pasara el mareo. Volvió un
momento después con pan y chocolate.
-Come- me
tendió la comida y me obligó a comérmela.
-Estoy bien-
le dije mordiendo el chocolate.
Él asintió
pero no se marchó, esperó hasta que me acabé todo. Me levanté y me limpié la
cara como pude con una mano. Él se levantó acercándose a mí y sujetándome por
un brazo.
-Vamos al
comedor- le dije saliendo del baño delante de él.
Me sujetaba
para que no me cayera andando y aunque había comido me sentía aun algo débil.
Me dejó con
cuidado sobre el sillón.
-Tendría que
ducharme, van a venir estos en un rato- miré el reloj-, más bien en cuarenta
minutos.
Suspiré, no
me veía con fuerzas como para moverme y mucho menos para ducharme. Me dolí la
mano y además me encontraba mal, el dolor estaba subiendo a la cabeza.
(Narra
Harry)
La miré
sentada en el sillón con los ojos cerrados, parecía tan vulnerable de esa
manera. Me quedé de pie sin llegar a sentarme hasta que ella me agarró de la
camiseta y tiró de mí para sentarme a su lado.
-No digas
nada, por favor- me susurró acercándose a mí.
Apoyó su
cabeza en mi hombro y se acercó subiendo las piernas al sillón y cerrando los
ojos. Por un momento me quedé tieso, no me moví, pero ella se agazapó más cerca
y cogió una de mis manos con las suyas. Pasé mi brazo por sus hombros
sintiéndola más cerca, podía aspirar su perfume. Estaba incómodo y a la vez
estaba a gusto a su lado.
-Te he
traído tu libro- le dije al oído.
Ella sonrió
sin decir nada. Había leído la primera página del libro, en ella había un
párrafo escrito a mano, la letra era difícil de leer, pero por la firma que
tenía hice un intento en ver qué ponía.
“Dentro de
unos años leerás este libro. Espero que sepas disfrutarlo como me gustaría que
lo hicieses. Recuerda _________(tn) la verdad te hará libre” Papá.
Cuando acabé
de descifrar lo que el padre de _________(tn) le había escrito supe que no
podía quedarme con el libro. Supe que tendría que devolvérselo.
-¿Te gustó?-
me dijo entonces ella con los ojos aun cerrados.
-Sí-
contesté.
El nombre de
la rosa había sido uno de los libros que antes me había leído. La primera vez,
hacía unos años, no lo había entendido muy bien, pero la última vez que lo tuve
entre mis manos disfruté desde la primera página.
-¿Qué parte
más?- susurró.
-Creo que
cuando Guillermo sale de la biblioteca, esta está ardiendo, y él va cargado con
los libros- dije.
-A mí
también me gusta esa parte- dijo ella sonriendo.
-Aunque
también me gusta cuando desvirgan a Adso- dijo riendo-, seguramente porque soy
chico.
-Que va-
susurro ella- a mí también me gusta.
No iba a
reconocerlo nunca, pero aquella frase me hizo estremecer. Ella conseguía en mí
lo que pocas hacían. Sin necesidad de quitarse ropa me calentaba solo hablando.
Toqué la
mano que tenía mal, para ser la primera vez que cosía a una persona no lo había
hecho tan mal… era mejor que ella no supiera eso, posiblemente me pegaría por
haberla cosido sin haberlo hecho antes. Pero lo había vista hacer miles de
veces, no parecía tan difícil y de hecho no lo había sido.
Se desperezó
en mi regazo y se separó de mí poco a poco, como si le costase, me di cuenta de
que a mí también me costaba separarme de ella. La ayudé a ponerse de pie.
-Tengo que
ducharme- me dijo señalando el piso de arriba-, ¿subes?
Debió ver en
mi cara la duda porque enseguida rectificó.
-Subes
mientras YO me ducho- dijo dando énfasis al YO.
Asentí en
silencio y la acompañé hasta su cuarto. Era tal y como lo había esperado de
ella, tenía todo lo que su habitación habría podido tener. Había dibujos
pegados en las paredes, tenía una estantería llena de libros, ojeé los libros
un rato, después me fijé en las fotos, había fotos de ella en
___________(tpaís), de ella en la playa, en Sicilia, había fotos con nuestros
amigos, había fotos conmigo.
Me quedé
parado mirando una foto en la que salíamos los dos juntos hacía algunos años,
ella iba delante de mí, tenía la cara manchada de harina, seguramente se debía
a una gincana guarra, pero yo no lo recordaba, yo tenía el pelo lleno de
chocolate y me acercaba hacia ella con las manos llenas de pintura mientras
ella ponía cara asustada pero divertida.
-Esa es del
quinto año- me dijo sonriendo-, ¿te acuerdas?
Negué
cogiendo la foto y sentándome en la cama con ella entre mis manos observándola
e intentando acordarme. Ella caminó hasta el armario y sacó una caja de la
parte alta bajándola, la abrió dejando la tapa en el escritorio, y me la dio.
-Hay muchas
fotografías, a lo mejor te gustaría verlas- asentí mientras ella se metió en el
baño.
Me quedé con
la foto de la gincana guarra entre las manos unos minutos observándola pero no
recordé aquel momento. La aparté y cogí la caja sacando muchos sobres que había
dentro. En los sobres había escrito la época de las fotos y dibujos a color.
Cogí el primero que vi y saqué las fotos. Eran todas de Sicilia, salíamos todos
en la mayoría de ellas, me gustó mucho una en la que salían Claudia,
__________(tn) y Louis en medio mientras ellas le daban un beso en cada
mejilla. Había muchas de Niall y ella, muchas mías en las que yo sonreía a la
cámara tranquilo, sin necesidad de mantenerme serio. Era interesante que ambos
guardáramos las fotografías de aquellos años en sobres.
Saqué el
sobre que correspondía a este año. Cogí las fotos que había dentro y una me
llamó especialmente la atención. En el reverso ponía “Louis y _________(tn),
Holes – Agosto”, en la fotografía salían los dos sonriendo en la barra del
“Holes”, el bar de Sicilia. Esa foto no podía ser de este año, ella no había
estado en Sicilia este verano.
Mantuve la
foto entre mis manos intentando buscar una explicación hasta que la puerta del
baño se abrió y ella salió rodeada de una nube de vapor. Tenía mejor aspecto,
no estaba tan blanca y parecía relajada.
-¿Qué pasa?-
me dijo al ver que la miraba.
-Emm…- dije
pasándole la foto.
Ella la
cogió y sonrió para sí misma al verla.
-¿De cuándo
es?- le pregunté incómodo.
No quería
que ella supiera que me importaba, ¿o sí?, ya ni siquiera sabía que quería,
pero necesitaba saber algo de aquella foto.
-Es de este
verano- me dijo mirándome tranquila-. Estuve en el día de padres en Sicilia.
-¿Fuiste a
Sicilia?- le pregunté sin llegar a creérmelo.
-Sí, en
agosto- me dijo secándose el pelo con la toalla de mano que tenía.
Me acerqué a
ella al ver que no podía peinarse bien.
-No estoy
inválida- me dijo al ver que le quitaba el peine de las manos.
Hice que se
sentara en la cama y me puse de rodillas tras ella.
-Mientras te
peino cuéntamelo- le dije interesado pero con dejadez.
-¿De verdad
quieres saberlo?, ¿Te importa?- me dijo ella volviéndose y mirando mi
expresión.
-Quiero
saberlo- le dije haciendo que se volviera de nuevo.
(Narras tú)
Todo era
raro, Harry estaba sentado en mi cama, peinándome mientras yo hablaba y le
contaba todo lo que había pasado durante el verano, desde que mi madre nos dijo
que vendríamos a Londres hasta que había llegado al instituto el primer día.
-Fui a
Sicilia y me encontré con Alan en el avión- le dije.
Noté que al
nombrar a Alan sus manos se tensaban en mi cabeza pero no dije nada, era mejor
no romper el momento.
-Vi a Liam,
a Susan y a Louis de nuevo- le dije riendo- al principio Louis casi me mata con
la mirada, pero bueno… luego hablamos, solucionamos las cosas, no les conté que
iba a venir aquí- le dije-, Irene quería sorprender a Liam.
Él, callado,
solo escuchaba todo lo que le iba contando.
-No hay
mucho más que contar- me encogí de hombros-. ¿Tú?
-¿Yo?- dijo
él.
-Tu verano,
¿creo que has ido a Estados Unidos, no?- nos había si quería que me lo contara
pero yo lo había hecho con él.
-Sí, en California,
quería irme de aquí- me dijo dejando el peine en la cama y levantándose de
nuevo-. Ya estás.
No quería
decirme nada más y lo respeté, demasiado había conseguido aquella tarde, me
cogí un moño rápido como pude.
-Bueno,
gracias por el libro- le dije cogiéndolo de la mesa donde él lo había dejado.
-Leí lo que
me dijiste- me miró queriendo decirme algo-. Era un buen hombre- susurro al
final con esfuerzo.
-Bueno,
contigo fue bueno- me encogí de hombros con una sonrisa.
-Era bueno
en general- dijo él.
Me mordí el
labio intentando que no me fallaran las fuerzas.
-Déjatelo al
aire- señaló mi mano.
-Sí, lo sé.
Se encaminó
hacia la puerta y la abrió poniéndose la cazadora, le acompañé hasta el portal
saliendo unos pasos. Vi su moto aparcada en la calle. No pensé lo que dije
hasta que salió de mis labios.
-¿Quieres
quedarte?- él me miró sin mostrar ningún sentimiento pero negó-. Vale- estaba
algo triste porque declinara el ofrecimiento.
Vi cómo se
ponía el casco y se subía a la moto, cuando desapareció por la calle volví a
entrar en la casa.
(Narra
Claudia)
Creo que fui
la única que vio la mano de ________(tn) y cómo ella trataba de ocultarla del
resto de nosotros.
Estábamos
sentados en el comedor entre el suelo y los sillones, había corrido antes que
Liam para coger el último sitio arriba y no tener que sentarme en el suelo y al
final había acabado al lado de Louis, sin que fuera algo premeditado.
-Lou- le
susurré en el oído, él se estremeció pero hice como que no lo notaba-, ¿has
visto la manos de __________(tn)?
Él se fijó
en mi amiga y frunció el ceño.
-Voy a por
más bebida- dijo ella levantándose y caminando hacia la cocina.
-Te ayudo-
le dijo Louis levantándose y caminando tras ella.
(Narra Louis)
Entramos en
la cocina y ella abrió la nevera con cuidado. Yo me acerqué y agarré su mano
poniendo la palma hacia arriba.
-¿Y esto?-
le pregunté viendo los puntos en su mano derecha.
-Me he
cortado esta tarde con un vaso- me dijo siguiendo a lo suyo.
-¿Y te has
cosido tú?- ella asintió- pero eres diestra- le dije dudando.
-Emm… tengo
buena mano para las agujas- no quedé muy convencido pero decidí no darle más
vueltas.
Volvimos al
comedor y me senté al lado de Claudia.
-Se ha
cortado esta tarde- le dije respondiendo a su pregunta.
-¿Se ha
cosido ella?- dijo dudando como yo.
-No creo-
respondí.
-¿Qué
habláis vosotros dos tan bajito?- dijo Irene mirándonos.
-NADA-
dijimos los dos a la vez.
Todos nos
miraron raro, ya empezaban a imaginar cosas.
-He pensado
que como no queda pizza porque Niall se ha comido tres él solo…- Niall miró a
Zayn mal.
-Solo ha
sido una y media- dijo haciéndose el indignado.
-Lo que tú
digas- dijo de nuevo mi amigo sin
prestarle mucha atención- podríamos ver una peli.
Todos
accedimos y pusimos una comedia romántica de esas que tanto les gustaban a las
chicas, eran menos pero acabaron convenciendo a Zayn y a Niall y pusimos esa.
Duró dos
horas, yo casi me dormí al final, miré en la sala los créditos y vi a Zayn con
la boca abierta y los ojos cerrados y a Irene con su cabeza sobre el hombro de
él y durmiendo igualmente.
-¡DESPERTAD!-
grité cuando _________(tn) encendió las luces.
Irene y Zayn
saltaron del susto gritando. Claudia y Susan se reían al ver a ambos con los
ojos abiertos mirando hacia todos lados.
-Tomlinson
eres tonto- dijo ella con voz dormida.
Reí más y
ella negó lanzándome un cojín que no consiguió darme.
De pronto
llamaron a la puerta, eran casi las doce de la noche, __________(tn) se levantó
a abrir.
-¡Louis!-
gritó desde la entrada- es Marie.
Me separé
corriendo de Claudia y me senté en el sitio de ___________(tn) saltando entre
Niall y Alan.
-Hola- dijo
Marie al entrar.
Miró a todos
y depositó su mirada en Claudia y luego en mí, nos vio separados y sonrió.
-¿Qué haces
aquí?- le dije levantándome y yendo hacia ella.
-Quería
hablar contigo- dijo un poco molesta por mi comentario.
-Existen los
móviles.
Sabía que
estaba siendo muy cortante pero en realidad se lo merecía por un lado. Me
acerqué a ella y la separé de todos yendo a la cocina para hablar
tranquilamente.
-Louis, no
entiendo lo que te pasa últimamente conmigo, desde que ellos llegaron no estás
igual y no sé qué hacer- dijo triste.
-Claudia me
contó lo que le dijiste el otro día en el instituto- me miró abriendo los ojos.
-Yo no le
dije nada, fue ella- fruncí el ceño-, ella me dijo que quería hablar conmigo
por la mañana pero yo no podía y cuando tuve un hueco le dije que habláramos,
me llevó por los pasillos hasta que nadie nos pudo escuchar- agachó la cabeza-,
no debería decirte esto.
-Dímelo- le
pedí.
-Se enfadó
conmigo, me dijo que no creía que tuvieras novia, pero que le daba igual,
porque iba a conseguir alejarte de mí- se le quebró la voz.
-¿Qué?- dije
sin entender nada- ella no me dijo eso.
-Claro, te
diría que fui yo la que la traté mal- dijo cuando una lágrima salía de sus ojos
silenciosa.
-No llores-
le pedí acercándome a ella.
Nunca me había
gustado verla llorar, y menos por mi culpa.
-Perdona, tú
no tienes la culpa, pero creí que te separaría de mí, porque…- sollozó y me
abrazó hundiéndose en mí.
Sentí mi
interior arder, no podía creer que Claudia le hubiese dicho esas cosas, al fin
sabía toda la verdad, no había sido Marie la que había tratado mal a Claudia
sino al revés. Ahora entendía muchas cosas.
-No quería
tenerla cerca de mí en el equipo, pero ahora es peor, porque está contigo- me
abrazó más fuerte y yo le di un beso en la cabeza- intentará separarnos, te
contará mentiras, es mala Louis, créeme, por favor- me dijo separándose un poco
y mirándome con los ojos rojos.
(Narras tú)
Louis y
Marie volvieron de la cocina, ella tenía los ojos rojos, había estado llorando,
Louis venía con cara de querer matar a alguien y por la mirada que le lanzó a
Claudia tuve claro que era ella su víctima.
-Nos vamos-
dijo mirándome.
-¿Qué ha
pasado?- le pregunté.
Él miró a
Claudia con la mandíbula apretada pero negó y ambos salieron de la casa.
Todos los
que nos quedamos dentro nos miramos sin entender nada.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Hola chicas!! Que tal va todo!! Por fin he podido subir capítulo :) Tengo algunos problemas porque ahora tengo dificultades para encontrar wifi pero al final lo he conseguido ^^
Espero que os guste el capítulo :) Intentaré subir lo más rápidamente posible!
Disfrutad! Muackkss
.jpg)