martes, 2 de febrero de 2016

Capítulo 91: "Cómo la madurez gana con el tiempo"




(Narras tú)

Me encaminé con pasos tranquilos hasta la planta cuatro. Había intentado pedir el primer turno por la mañana pero ya estaba cogido por otro alumno y al final tenía el segundo, media hora después, sin embargo tenía el tiempo suficiente como para coger el vuelo por la tarde.

Había optado por permanecer el tiempo justo en Boston, las vacaciones comenzaban y mi cabeza me pedía a gritos desconectar, y aunque mi propósito para el verano era permanecer cerca de enfermos, en este caso nada tendrían que ver con los que normalmente estaban cerca de mí.

Llegué con el tiempo justo para que la secretaria de Alfred Joggins me llamara en la sala y entrar en el despacho del mismo. Había estado un par de veces ahí ya, sobre todo para hablar con él del futuro, el señor Joggins se encargaba de eso en su mayor parte en la universidad y hacía un par de semanas había querido hablar conmigo de los planes que tenía para el resto de mi vida, pues ahí estaba yo.

El despacho seguía como la última vez que había venido, unos meses atrás en las vacaciones de navidad. La misma mesa de madera oscura de algunos miles de dólares, las estanterías del mismo tipo repletas de libros de la misma temática, un par de sofás con una mesita delante y su potente personalidad, dando la espalda a la cristalera que dejaba una vista estupenda del campus.

-Buenos días, señor Joggins- dije nada más entrar, haciendo que él levantara la cabeza y sonriera ampliamente.
-____________(tn), es un placer volver a verte.


Habíamos hablado hacía apenas unos días, en la ceremonia de graduación, cuando él me entregó mi diploma junto al señor Flier y un rato después hablando en la recepción. Había venido la familia al completo, incluidos Niall, April y Paul, el prometido de Sophia, pero al final ellos habían tenido que regresar a Londres por sus respectivos trabajos, universidad e instituto, pero había sido agradable disfrutar del día con ellos.

-Lo mismo digo, señor, ¿me había pedido una reunión?
-Sí, quería hablar contigo urgentemente, y es que estoy realmente preocupado por su posición después de acabar aquí, en la facultad. Me he enterado de que no han sido pocos los hospitales que nos han pedido tu expediente, y más aún los que han contactado contigo para una entrevista respecto a tu residencia los próximos años.

Había sabido que él quería hablar sobre esto incluso antes de que me pidiera la cita. Él había centrado nuestras anteriores conversaciones en el futuro, en el después y en las oportunidades que iba a tener al acabar en Harvard. Sin embargo yo había bordeado el tema hasta que había sido imposible seguir haciéndolo.

-Sí, la verdad es que ha habido muchos interesados.
-Lo sé, __________(tn), y permíteme que te tutee- pidió ya haciéndolo de antemano-, mi preocupación es que tú no has aceptado ninguna de esas entrevistas.

-Cierto, señor, pero la verdad es que… bueno, ya tengo una oferta de trabajo y comenzaré en octubre, después del verano.

Su cara de estupefacción fue realmente interesante, no sé si no se esperaba esa respuesta o él simplemente esperaba que mi opción fuera quedarme con ellos.

-Sé que quizá no dejé clara mi oferta hace unos días, durante la ceremonia de graduación, pero quería, y todavía quiero, que te quedes con nosotros aquí y que te formes para la docencia o la investigación con una de nuestra residencias en ese fin.
-Sí bueno, creo que algo de eso entendí en nuestra conversación, pero ya en ese momento tenía la oferta aceptada, por eso no quise aceptar la suya.

-¡Guau! Me entristece realmente no haber sabido de antemano que otros ya te tenían cogida antes de que incluso nosotros nos planteáramos hablar de esto contigo.

-Sí, fue durante las últimas navidades, es una oferta de Londres. Verá no quiero hacerle creer que no he pensado muy mucho acerca de todas las ofertas de trabajo que he ido recibiendo últimamente, pero mi madre se casó hace cuatro años con un médico de Londres, él es dueño de cirugía de un hospital importante de la ciudad y me ofreció trabajo casi desde que nos conocimos, pero estas navidades lo hizo formalmente y acepté. Sé que Harvard me ofrecería muchas opciones y me haría mejor médica, pero allí está mi familia y hace cuatro años que no vivo cerca de ellos, les echo de menos y quiero volver.

-¿Su padrastro es jefe de cirugía en Londres? Seguro que le conozco, ¿en qué hospital trabaja?

No le había querido decir que Greg en realidad era el dueño de todo el hospital porque habría quedado horrible, pero ahora no me quedaba otra alternativa.

-Es Gregory Evans.
-¡Oh! Su padrastro es Evans. Nos vimos en la ceremonia, pero pensé que simplemente venía a conocer la promoción y a buscar nuevos candidatos para su programa de residentes.

-Bueno, estoy segura de que echó el ojo a algún estudiante, pero vino porque yo me graduaba- dije con una sonrisa.
-Creo que entonces no hay opción posible, no puedo competir con la familia y con una residencia en el Royal Marsden, __________(tn). Aún recuerdo con especial nitidez el momento en el que Flier me habló de ti, de lo cerca que habías estado de entrar y la oportunidad que teníamos de volver a tenerte entre nosotros.

-Yo sinceramente quería agradecerle todo lo que han hecho por mí, desde la oportunidad hace cuatro años como las ayudas para los laboratorios, los trabajos,… todo. Le agradezco mucho su oferta y le juro que la consideré, pero ahora mismo necesito estar cerca de la familia y los amigos.
-Lo entiendo perfectamente, es una pena pero quién sabe, quizá dentro de unos años volvamos a coincidir, las puertas de la universidad siempre estarán abiertas para ti.


No salí con el sabor amargo de boca que había esperado, el señor Joggins había entendido perfectamente mi posición y había entendido que no tenía nada que hacer contra lo que yo tenía en mente.

Había pensado muchísimo la idea de quedarme en Los Estados Unidos, sin embargo nada me llamaba más la atención que regresar a Londres en ese momento.

Todos estaban de vuelta, mis amigos ese mismo año habían acabado sus respectivas carreras, todos los que habían estudiado en el mismo país que yo volvían a casa. Yo podía quedarme, pero no quería hacerlo, yo quería regresar y volver a ser los de siempre, compartir todo lo que nos había faltado todos esos años y fortalecer de nuevo nuestra amistad.

Mis maletas estaban ya hechas, por lo que decidí salir a pasear por el campus que había sido durante los últimos cuatro años mi hogar. Conocía cada rincón de la facultad como la palma de mi mano, tenía recuerdos en cada rincón que mis ojos alcanzaban a ver. Ya me había despedido de todos aquellos que habían ocupado un lugar especial en mi vida durante ese tiempo, de todos mis compañeros que habían acabado siendo amigos, de los bibliotecarios, de mis profesores, de los camareros y de tanta otra gente.

Era bonito dejar Harvard en un momento de alegría, porque siempre guardaría un buen recuerdo de esos años.

Sin embargo era el momento de regresar a casa y no solamente porque todos lo hicieran y yo me sintiera en la obligación de hacerlo junto a ellos, sino porque de verdad quería hacerlo.

Iba a pasar un verano seguramente alejado de la mayor parte de ellos, pero a la vuelta, cuando regresara para quedarme iba a volver a vivir con mi familia, aunque en realidad sería la primera vez que viviría con ellos. Y cada vez que lo pensaba me sentía más afortunada.

Josh estaba en la universidad de Londres, estaba estudiando óptica y hacía las prácticas en el hospital, Alexa iba a comenzar los últimos dos años de instituto y estaba convencida de que quería estudiar derecho. Los mellizos comenzaban el instituto ese mismo año, cada vez que les veía, como al menos pasaban tres o cuatro meses, estaban más grandes, Chris se había convertido en un chico encantador y tan gracioso que iba directo al espectáculo y Summer se había dedicado a hablar conmigo por Skype dos o tres veces por semana durante los cuatro años que había estado fuera. Por otro lado ¡Sophia estaba comprometida! Ella y Paul, un abogado que había conocido en su primer trabajo, se habían prometido en primavera aunque todavía no tenían fecha para la boda, que seguramente sería el siguiente año. Y mi adorado Álex estaba en la orquesta nacional de Inglaterra, trabajando en Londres siete meses en el año y viajando con giras los otros cinco, y por supuesto April no se había separado de él ni una sola semana desde que se conocieron.

Mama y Greg seguían tan felices como el mismo día de su boda, el tiempo no parecía pasar por ellos. Pero cada vez que les veía yo me acordaba de papá y de Heather, la madre de mis hermanos, pensaba en la suerte que habían tenido de encontrarse el uno al otro, y sabía en el fondo que no había sido simple casualidad, que ellos se habían estado necesitando desde mucho tiempo antes de conocerse.

Álex, Sophia y Alan vivían en la ciudad, los dos primeros en apartamentos cercanos con April y Paul, y Alan seguía compartiendo apartamento con Niall y Harry, puesto que Liam y Susan habían salido hacia París en su segundo año de universidad y no habían vuelto hasta ese mismo verano en el que todos parecíamos regresar al punto cero.

Dejé Harvard con la promesa de regresar algún día, no podía abandonar por completo el lugar que me lo había dado todo en mi profesión, tantas cosas aprendidas, tantas personas conocidas,… había sido duro pero bonito al mismo tiempo, como solo los años universitarios pueden ser.

El avión me dejó en el aeropuerto de madrugada en Londres. No esperaba que nadie viniera a buscarme por el hecho de que era un miércoles cualquiera y que todos debían trabajar o estudiar al día siguiente. Sin embargo nada entrar en la terminal desde el avión, dos chicos altos y guapos me esperaban con un papel blando y mi nombre escrito en él.

Alan y Niall sonrieron al verme, el rubio corrió a abrazarme nada más estar seguro de que era yo. Hacía apenas unos días que nos habíamos visto, pero desde la anterior vez habían pasado tres meses, cuando Alan y él aparecieron de visita por Boston sin avisar y me dieron una sorpresa. En mi graduación no habíamos tenido tiempo de hablar y por eso nuestro reencuentro era más especial si cabía.

-La estadounidense vuelve a casa- dijo en mi oído mientras sonreía.

Cuando me soltó fui llevaba directamente hasta los brazos de mi hermano, que me abrazó unos segundos antes de soltarme por completo.

-¿Cómo ha ido el vuelo?
-Bien, pero no teníais que haber venido.

-Sí, queríamos hacerlo, además he traído el coche, te dejaré en casa.
-Gracias.


Alan condujo hacia la cárcel y mientras hablamos de los planes que teníamos para ese verano. Había sido una suerte hablar con Mike hacía unas semanas. Después de años y años, al final él se había decidido a comprar el campamento que hasta ese momento había pertenecido a una empresa privada. Creo que Mike aún tenía la incertidumbre de volver a Londres algún día, dejar el pueblo y Sicilia y seguir con la vida que había dejado al morir su abuela, pero sabía que esa vida ya no era la suya, en realidad todos lo sabíamos. Mike había dejado una vida que le hacía feliz para convertirla en una que verdaderamente disfrutara.

Mike era el sueño del campamento de Sicilia y gracias al cielo nos había llamado para trabajar durante ese verano en el mejor lugar que podíamos conocer. Trabajaríamos a las órdenes de Danniel, que este año se jubilaba como monitor y dejaba el campamento para siempre, yo estaría entre la enfermería y las actividades ya que era la única que tenía el título de medicina junto con Harry, aunque él todavía no sabía si iría o no. Niall no había querido insistir mucho, y yo tampoco había querido pensarlo demasiado.

En octubre ambos comenzaríamos a trabajar en el mismo hospital, nos separarían algunas plantas y posiblemente apenas nos veríamos, pero eso no significaría que estuviéramos lejos. Después de cuatro años uno en cada punta volvíamos a tener un punto en común en el mapa, y no sabía si dentro de mí eso provocaba alegría o miedo, o ambas cosas al mismo tiempo.

Danna, había querido que Harry empezara a trabajar nada más acabar en la universidad y ya llevaba algunas semanas con ella en los laboratorios, pero yo sabía a ciencia cierta que él quería venir a Sicilia, aunque no sabía si iba a poder finalmente.

Mi familia quería pasar algún tiempo juntos en verano. Alexa iba al campamento junto a Chris y Summer, también los hermanos de Harry irían, otro de los motivos que impulsaban a Harry a querer ir también, Josh tendría un campamento musical en Australia el primer mes y después iría con mi madre y Greg, Álex, April, Sophia y Paul irían a hace un viaje de un mes en julio por la India y después volverían a Londres para continuar trabajando. Greg y mi madre viajarían en julio a lo largo de América, donde Greg tenía que dar algunas conferencias y tendrían un par de semanas libres en agosto. Todos habíamos dejado libre septiembre y la primera quincena iríamos a conocer Italia de norte a sur. Después cada uno volvería a sus obligaciones.

-Tengo muchas ganas de este verano, me parece irreal que ya haya llegado, parecía tan lejano…
-Hablé ayer con Mike, por cierto, nos espera en tres días en el campamento, será una semana antes de que vengan los acampados, pero dice que necesitamos ese tiempo para organizar todas las actividades, ya sabes lo que le gusta a él tenerlo todo pensado- dijo Niall mirando hacia atrás desde el asiento del copiloto.

-¿Podrá ir Alexa desde el principio?
-Pues creo que al final sí, aprobó la recuperación de biología.

-¡Qué bien! No sé cómo pudiste dejar que suspendiera, con dos hermanos que estudian ciencias biológicas, yo no podía hacer nada pero tú…
-No me dijo nada hasta que fue tarde, no sé porque se empeñó en hacer más asignaturas de las que podía soportar, ya sabes lo testaruda que es, aunque al final las cosas siempre le salen bien.

-Eso es verdad- dijo Niall, diciendo lo mismo que yo estaba pensando.

Cuando llegamos a casa todo estaba en silencio, no tenía mucho sueño pero debía dormir para intentar entrar en horario europeo antes de morir de cansancio cuando empezara el campamento. Niall y Alan se quedaron en la habitación del último para descansar y volverían a Londres al día siguiente. Un rato después de meterme en la cama, unos somnolientos Chris y Summer entraron en la habitación y se metieron a ambos lados de la cama sin decir nada, agazapándose cerca de mí.

Cuando desperté tenía aún a ambos mellizos conmigo y oí a dos personas hablando bastante cerca. Abrí los ojos y mi madre y Josh nos miraban a los tres sonriendo.

-¿Qué hacéis?- les pregunté al ver la cámara que Josh sujetaba.
-Solo queremos guardar recuerdos, tenemos la idea de decorar la casa con fotografías de toda la familia.

-Genial, no podíamos hacernos una bonita sonriendo y despiertos.

Josh se acercó a mí y dejó que observara las fotografías que me había sacado mientras me abrazaba. La verdad es que quedaban muy bien y no dije nada más. Me levanté y abracé a mi madre aún medio muerta de cansancio.

-¿Qué tal ha ido la despedida?
-Muy bien.

-Louis y Claudia están abajo.

Nada más oír esas palabras mis ojos se abrieron sorprendidos y no esperé ni un segundo para comenzar a correr hacia las escaleras.

Oí sus voces desde los últimos escalones y entré a la cocina como un vendaval. Ambos estaban sentados en la mesa principal con un vaso de leche y galletas. Me miraron y Louis se levantó antes que ella para venir a abrazarme. Me cogió literalmente en sus brazos y me besó allí donde encontró un hueco.

-¿Cómo narices te pones de acuerdo contigo misma para llegar siempre la última?
-¿Irene y Zayn ya están aquí?

-Vinieron hace un par de días, sí- me contestó él.
-¡Dios, estás guapísimo! Me encanta tu barba.

-¡Ves!- dijo mirando a la morena-, a ella le gusto.
-No te acuestas con ella todos los días, ni es a ella a la que besas, si lo fuera seguro que también odiaba tu nuevo look- contestó ella viniendo hacia mí y abrazándome con una sonrisa.


Claudia había acabado con honores en Yale y comenzaría a trabajar en el hospital en el mismo laboratorio que Harry en Octubre, Louis y Liam se habían puesto de acuerdo para abrir una pequeña clínica de fisioterapia y deporte. Ambos estaban muy contentos de regresar a Londres. Yo sabía que Claudia había recibido muchas ofertas para quedarse allí, al igual que yo, pero sabía que de la misma manera ella necesitaba regresar de nuevo cerca de su familia y de todos nosotros.

Hablamos durante toda la mañana. Se quedaron a comer y también vinieron el resto de mis hermanos. Por la tarde regresamos a Londres. Liam y Susan estaban en el apartamento y hacían sus maletas conjuntas. Irene y Zayn les observaban con la pelirroja subida en las piernas de su novio.

Me quedé en el marco de la puerta mirándoles con cariño. Era ilusorio que hubieran pasado cinco meses desde la última vez que nos veíamos y más de cuatro años desde que no pasábamos más de un mes juntos ya que los últimos años cada verano y navidades cada uno se había tenido que amoldar a sus familias, aunque siempre algunos días los pasábamos juntos.

Al final fue Zayn quien levantó la cabeza y me vio. Dejó a Irene sentada en la cama y se levantó para abrazarme.

-Estás preciosa- dijo nada más tenerme entre sus brazos.
-Tú tan feo como siempre, Malik- contesté para enfadarle en tono de broma.

-Sé que es mentira.

Liam, Susan e Irene dejaron sus cosas para venir a recibirme. Niall y Alan había ido a comprar un par de cosas que necesitaban para el verano y yo había dejado las compras y las maletas para el día siguiente. Por lo que el resto de la tarde-noche la pasamos juntos. Me dijeron que Harry salía tarde del hospital y que no iba a ir hasta bien entrada la noche.

Cada vez que nos habíamos visto en ese plazo de cuatro años nuestra relación se había centrado en la amabilidad y la distancia. Yo lo comprendía, sabía que él guardaba cierto recelo después de mi partida a Boston, lo entendía. El tiempo había pasado para los dos, había sabido que había conocido a alguien hacia un par de años, cuando Niall me lo contó cuidadosamente, sin embargo yo tenía claro que ese momento iba a llegar para él y que yo tendría que aceptarlo como de hecho hice.

Vernos siempre se resumía en convertir nuestra relación en algo simbólico y alejado de nuestra realidad. Conocí a su novia en navidades cuando vine al apartamento una tarde con Alan. Ellos estaban sentados en el sofá viendo un episodio de “Empire” lo recuerdo perfectamente. Ella me saludó con alegría, sin embargo supe al instante que Harry no le había contado nada de mí, realmente no tenía por qué hacerlo. Quise no sentir nada pero no pude. Era triste que lo que habíamos tenido se esfumara de un momento a otro, pero debía aceptar que había sido mi propia decisión la que nos había llevado por ese camino. Esa chica quizá podría haber sido yo, no había tenido ningún motivo para recriminar nada. Por eso simplemente la saludé de la manera más simpática que pude y me metí en la habitación de Niall y Alan hasta que un par de horas más tarde volví a la cárcel.

Más tarde, cuando Irene y Zayn volvieron a la cárcel a sus casas y Liam y Su salieron a cenar por ahí decidí ir a ver a Harry. Los cuatro me dijeron que podría acompañarles, a unos a la cárcel y a otros a su cena, pero yo al día siguiente tendría que ir a hacer compras, hacer mis maletas para el verano y cenaríamos en familia, por lo que no tendría tiempo para ir a verle.

Hacía seis meses que no nos veíamos, yo no había podido ir a casa en vacaciones de pascua y solamente habían venido Alan y Niall a verme. Seis meses sin verle eran muchos, nos habíamos visto bastante durante los cuatro años, todas las vacaciones en las que había ido a Londres habíamos coincidido mucho, pero nuestro tema en particular nunca había aparecido. Yo no podía sacarlo, puesto que no teníamos una respuesta que me viniera bien, y él no había querido sacarlo.

Nada más llegar al hospital pregunté en recepción por él, algunos días estaba en el laboratorio y otros estaba en planta con pacientes. Como normalmente ocurría, me dijeron que Harry estaba en la planta baja, en los laboratorios, por lo que bajé por las escaleras hasta su mesa.

Estaba de espaldas a la entrada, que estaba abierta, y apuntaba algo en un cuaderno mientras con la otra mano sujetaba un par de bolsitas de sangre. Tenía el pelo más corto que la última vez que nos vimos, llevaba una bata azul claro manchada en algunas partes y vestía las típicas alpargatas de médico.

-No sé porque los de aquí abajo os empeñáis en parecer médicos- dije en voz alta, él se volvió y me miró sonriendo levemente con curiosidad-. Ya sabes, con las batas, las zapatillas,… si en realidad estáis aquí metidos sin hacer nada. Escribiendo tonterías y moviendo bolsitas de sangre.

Lo dije tan seria que él perdió la pequeña sonrisa que había tenido. Pero cuando me reí soltando una gran carcajada él rodó los ojos y fingió estar dolido.

-Es con esto con lo que nos conformamos los que no salimos con honores de Harvard- dijo mirándome desde su posición sin moverse.
-Especifica…- le pedí sonriendo.

-¡Oh! No seas tan ególatra, ____________(tn).
-Solo digo la verdad.

-Con esto nos conformamos los que no salimos como número uno de nuestra promoción en Harvard- dijo, cambiando términos.
-Eso está mejor.


Me acerqué hasta él pero pasé de largo hasta sentarme en su asiento. Miré sus últimas anotaciones y leí un poco con lo que estaba trabajando.

-Solo analizaba muestras, no es nada del otro mundo.

Le hice callar levantando el brazo y continué lo que él hacía. Miré por el microscopio y apunté justo lo que a él le quedaba de esa muestra.

-Si quieres me voy, te dejo con tus cosas y me cojo la noche libre.

Salí de mi burbuja y me levanté de nuevo quedando frente a él y sonriendo un poco.

-¿Qué tal has estado?- le pregunté.
-Muy bien, ya sabes por aquí todo igual que siempre. Acabé hace un par de semanas y he estado trabajando aquí desde entonces. ¿Tú que tal?

-Bien, acabé la semana pasada, estuvieron en Boston, en la graduación.
-Sí, Alan me lo dijo y he visto las fotos, estabas preciosa.


Que Harry me dijera algo así era totalmente irreal, más que nada porque los últimos años lo máximo que había llegado a decirme que pudiera asemejarse a “estás preciosa” era “el libro que estás leyendo es muy bueno”.

-Muchas gracias, también vi las de tu graduación, Alan me enseñó algunas fotos.
-¿Y estaba precioso?- dijo con una sonrisa.

-No estabas mal.
-¿No estaba mal? Me compré el traje especialmente para ese día, estaba radiante.

-Sí, puede ser, no sé.

Pasé de él por completo, y me entretuve por el laboratorio mirándolo todo. Ya había estado alguna vez ahí pero poco tiempo porque había tenido cosas que hacer o había venido con Alan y Niall y a ninguno les apetecía permanecer demasiado tiempo entre placas y microscopios. Pero a mí me gustaba mucho. Iba a hacer la residencia en planta, tenía un par de años para decidir en qué formarme si embargo iba a estar en Cirugía con Greg hasta decidirlo aunque la traumatología y la pediatría quirúrgica estaban en mi punto de mira. También me había gustado el laboratorio en mi estancia en Harvard, pero no tanto como estar seis años metida en un cuarto así, como el de Harry.

-¿Qué tal lleváis la investigación?
-Bueno, hemos conseguido ampliarla, hay varios centros privados que confían en que en un par de años la investigación comience a encontrar frutos, han invertido bastante dinero en ello, pero aún no hay nada claro. Continuamos con el segundo tratamiento y tenemos setenta y cuatro pacientes, pero hace unos días murió uno de los niños que estaban dentro del programa y estamos un poco abatidos- sonrió un poco y se encogió de hombros-, pero ya sabes cómo es esto. ¿Empiezas en septiembre?

-No, vamos a ir a Italia en septiembre, la primera quincena, el resto del verano vamos a estar cada uno en una punta y mi madre y Greg han preparado el viaje para que vayamos en familia, así que empezaré en octubre. En realidad todos los nuevos comenzamos en octubre, tú eres el que está secuestrado.
-No estoy secuestrado, me gusta estar aquí, muchos quisieran estar en mi lugar. Ha habido veintisiete peticiones de entrar al programa de alumnos de Harvard, y no ha entrado ninguno.

-¿Nadie?
-Nadie. Somos nueve. Danna, cuatro médicos más, un farmacéutico, un chico que viene de Stanford, la morena y yo.

-¡Es verdad! Solo aceptáis a la creme de la creme.
-Sí, quizá tú sí hubieses entrado si hubieses querido, pero nadie más de Harvard tenía tú número uno.

-Bueno, el caso es que yo no quería estar aquí.
-Lo has dejado claro, pero cuando tengamos la cura definitiva tú te morirás de envidia.


No quería decirle que sabía lo improbable que era eso, no quería decirle que no creía posible que ese día llegara en un tiempo próximo, no era bueno decirle eso porque no le haría ningún bien.

-Tendremos menos trabajo si lo lográis, y ya sabes lo que me gusta estar entre camas y quirófanos.
-Lo sé… subiré a verte, tenemos a algunos de nuestros pacientes en tu planta, nos veremos bastante.

-Ahora estaremos muy cerca.

Dejé la placa que tenía entre mis manos en el lugar del que la cogí y le miré.

-Sabía que volverías, sabía que no te quedarías haciendo la residencia en Harvard ni en el resto de Los Estados Unidos.
-Me han ofrecido muchos hospitales.

-Solo se los ofrecen a los mejores, estaba claro que lo harían, número uno.
-Deja de repetirlo.

-¿Por qué? Has sido la primera de la promoción en Harvard después de entrar a destiempo. Debes sentirte orgullosa de eso. Pero sabía que ibas a volver.
-¿Lo tenías claro?

-Sí, antes no podías venir, pero ahora tenías lo mismo aquí que allí, y bueno, aquí está toda tu familia ahora.
-No fue difícil decidirlo. ¿Tú tuviste ofertas?

-Sí, claro. Me llamaron de Harvard también.
-¿En serio?

-Sí, por un segundo pensé que quizá te quedabas allí, pero no mereció la pena pensarlo mucho. Niall me dijo hace meses que volverías.
-En navidad Greg me ofreció la residencia aquí, desde ese momento dejé de escuchar otras ofertas.

-No hay ningún lugar en el que puedas estar mejor que aquí.

Asentí dándole la razón. 

-Voy a marcharme, mañana quiero madrugar para compra algunas cosas, y además cenamos todos en casa.
-Si me esperas diez minutos te llevo.


Mi mente en un segundo pensó en si eso sería del todo bueno o no. Hacía más de dos o tres años que Harry y yo no teníamos una conversación así. Había sido hacía dos años y algo cuando nos vimos en el día de padres en Sicilia. Ese verano él estaba en Alemania trabajando con Danna y yo me había quedado en Harvard adelantando asignaturas del siguiente año, pero ambos cogimos esos días para ir al campamento a ver a la familia y los amigos.

Habíamos estado hablando un buen rato, casi todo el tiempo sobre la carrera, lo que estábamos aprendiendo y lo muchísimo que estudiábamos ambos, no habíamos pasado esa línea.

Sin embargo, ahora estábamos tan cerca de nuevo que había pocos impedimentos para que nuestras antiguas conversaciones volvieran de una manera u otra. Y había pasado cuatro años alejada por completo de las comeduras de cabeza, había pasado cuatro años feliz sin tener que pensar en una posible posibilidad.

-Vale- dije al final.

Si Harry se quedaba aún tenía un verano para relajarme. Había aprendido con el paso de los años a mantenerme impasible ante la idea de volver a encontrarnos sin separarnos de nuevo.

-Pensaba que habías tenido tiempo y dinero para comprarte un coche- le dije al ver que se acercaba a su moto en el aparcamiento.
-Tengo un coche, pero prefiero moverme en moto.

-Sí… pues puedes dejarme en la parada de autobús, no hace falta que me lleves a casa.
-¿Vas a la cárcel? Pensé que te quedarías a dormir en el apartamento.

-Pues… no, prefiero ir a casa. Mañana vendré a Londres con Greg por la mañana. Pero de verdad, no hace falta que me lleves, iré en autobús.
-No, te llevo, así paso por casa y veo a los chicos, sí, sí te llevo.

-Bueno, vale.

Nos subimos a la moto e hicimos el trayecto hasta la cárcel juntos. Intenté amarrarme a la parte trasera, pero en la carretera Harry agarró mi cintura con una de sus manos y me empujó hacia él.

Cuando llegamos se bajó conmigo en la acera del caminito que daba a la casa familiar. Quería preguntarle qué iba a hacer finalmente en verano, me moría de curiosidad de saber si finalmente iría a Sicilia o se quedaría en Londres trabajando. Pero todo aquello que rebasara una línea que estaba marcada a fuego para nosotros no era correcto.

-Entonces mañana irás a Londres otra vez…
-Sí compraré algunas cosas para Sicilia y después iré a comer con Niall y Alan. ¿Tú trabajarás?

-Sí, en realidad todo el día. Tenemos consulta por la mañana y por la tarde Claudia va a venir para que le enseñe los laboratorios.
-Siempre tan precavida.

-Entonces ya nos veremos…
-Claro.


Empecé a caminar hacia la casa pero Harry me llamó y me volví.

-Me alegro de que hayas vuelto.

Sonreí y seguí caminando hasta que estuve dentro, sin volverme en ningún momento de nuevo hacia él.

Greg me llevó hasta un centro comercial la mañana siguiente. Estuve hasta la hora de comer de compras, yo sola, de tienda en tienda. Comprando ropa de verano nueva que me haría falta en Sicilia, cosas de higiene y un regalo para Mike, para agradecerle que hubiese pensado en nosotros en su primer año como jefe de campamento.

Alan y Niall vinieron a comer y estuvimos dando vueltas toda la tarde hasta la hora de la cena, cuando volvimos a casa y nos reunimos trece a cenar. Trece después de años estando de aquí para allá. En realidad solo faltaba yo, pero fue bonito cuando, Sophia y yo fuimos a la cocina a por el postre y me dijo: “Ahora estamos todos de verdad”.

Íbamos a volver a separarnos para pasar un verano cada uno en un lugar, pero después todo volvería a ser como siempre tuvo que haber sido. Volveríamos a estar cerca, podríamos comer cada fin de semana juntos. Seríamos dos padres y ocho hermanos, efectivo.

No quise preguntar en ningún momento que haría Harry finalmente el verano, pero solo me hizo falta ver a seis de los siete que esperaba se encontraran aquella mañana en el aeropuerto para saber que él se quedaría en Londres después de todo. Me sorprendió no sentirme decepcionada, pero habían pasado muchas cosas y mucho tiempo como para seguir siendo esa chica que sufría a cada momento. Los nueve íbamos a pasar un gran verano estuviera o no Harry con nosotros.

Louis se sentó a mi lado en el avión y me quitó el libro que tenía entre mis manos a mitad de vuelo.

-¿No deberías hacer algo de caso al chico con el mejor trasero de toda Inglaterra?
-Yo no veo por ningún sitio al chico con el mejor trasero de Inglaterra- le dije de broma.

-¡Has herido mis sentimientos!- dijo con la mano en el pecho.
-Solo bromeaba, pero tú llevas todo el viaje durmiendo como una marmotilla. Ahora quieres que te haga caso- fruncí el ceño pero él tan solo se apoyó en mi hombro-. No vuelvas a dormirte.

-¿Qué tal todo?
-Estoy muy contenta, vamos a pasar un verano genial, después iré con mi familia a conocer toda Italia y después comenzaré la residencia en el hospital. Después de cuatro años todo empieza a cobrar forma. Estoy tan feliz de poder volver con mi familia después de cuatro años lejos, y también con todos vosotros, estaremos todos juntos.

-Vamos a alquilar un nuevo apartamento.
-Lo sé, Niall me lo contó el otro día. Pero yo quiero estar en la cárcel, quiero estar con mis hermanos y con mi madre y Greg. Aunque seguramente me tendréis allí muchos días.

-Quizá te arrepientas y vengas después. Es un apartamento enorme, tiene siete dormitorios, tres baños, una cocina increíble. Te encantaría vivir ahí.
-Quizá en un tiempo. Pero ahora vamos a pasar un gran verano juntos, ahora tenemos que pensar en eso, ya pensaremos en septiembre cuando llegue.


Louis me miró y sonrió enseñando todos sus dientes.

-Estoy muy orgulloso de ti.
-No seas tonto, de mí podían esperárselo, tú eres el que ha rebasado todas las expectativas- dije en tono de burla.

-Nunca vas a dejar de ser tú. De todas formas este año voy a ser jefe en el Rommel, vais a sudar sangre para ganar al menos uno de los tres del verano.
-La esperanza es lo último que se pierde.

 

(Narra Harry)

-Te vamos a echar de menos, Harry. Sé que te lo prometí, pero ¿no podrías hacer el esfuerzo por el programa, por los pacientes y por nosotros?

Danna me miró con sus mejores ojos de cordero degollado y esperó pacientemente mi respuesta.

-No, Danna, trabajé contigo el verano pasado, y el anterior a ese, además empezaré en septiembre cuando el resto empieza en octubre.
-Pero los pacientes…

-No metas a los pacientes en esto, los pacientes tienen suficientes médicos y atenciones para poder vivir sin mí durante un par de meses. Ya te lo dije, si tú quieres dedicar tu vida por entero a esto me parece bien, pero no esperes que yo haga lo mismo.
-Harry, hace años estabas en este proyecto tanto como yo, cada rato que tenías estabas aquí, sé que las cosas han cambiado pero el Harry de antes me gustaba más.

-No es que las cosas hayan cambiado, Danna. Para mí es muy importante el proyecto.
-No lo más importante.

-Por supuesto que no, no es lo más importante. He llegado a la conclusión de que el trabajo no puede ser lo más importante para mí.
-Así no conseguirás lo que te propones, necesito a gente que esté por entero en esto. Si no estás al cien por cien tendremos que recapacitar acerca de tu actividad aquí.


Su mirada cruzó la mía cuando escuché aquello. No podía creer lo que había querido decir con eso.

-No te he entendido bien.
-Yo creo que sí lo has hecho- dijo con la mayor seriedad que había tenido nunca-. Te di la oportunidad de participar en algo que desconoce la mayor parte del mundo y en algo en lo que todo el mundo querría participar. Yo te di la posibilidad de que tu nombre se escribiera en la historia de la medicina.


No tenía palabras que describieran como me sentí en ese momento, era cierto que no lo había hecho todo por el proyecto, no había dado todo como Danna había hecho, pero  tenía claro que no podría darles todo. Yo quería seguir, me hacía feliz poder pertenecer a algo como eso, le debía mucho a Danna, pero no iba a soportar tal trato.

-Es cierto que debo agradecerte que me dejaras pertenecer a esto, pero creo que a lo largo de estos años me he ganado el derecho de permanecer por mí mismo, no creo que te deba nada, Danna. Y si vas a estar durante todo el tiempo que dure esto amenazándome cómo has hecho ahora yo mismo abandonaré. Tengo decenas de ofertas y pese a que aquí es donde quiero estar podré llegar a mis propósitos en muchos otros hospitales y proyectos.

Su mirada cambió.

Ella me necesitaba, yo no estaba ahí por pena, yo había demostrado que merecía estar ahí y que el trabajo conmigo era mucho más sencillo, no podría encontrar a nadie que supiera tanto del proyecto como yo. Tardaría años en formar a alguien como lo había hecho conmigo.

-Este verano no voy a estar aquí, te guste o no. Si quieres echarme del proyecto porque crees que encontrarás a alguien mejor que yo hazlo. Si tengo que pagarte con lealtad absoluta prefiero no pagarte. Quizá encuentres a alguien que no quiera vivir y prefiera ahogarse poco a poco entre estas cuatro paredes.

Me quedé unos segundos frente a ella, esperando que dijera algo, cualquier cosa, que indicara lo que yo podía esperar.

-Harry…- dijo, rindiéndose al fin-. Disfruta del verano porque a la vuelta tendremos que recuperar lo rezagado.

Sonreí contento. Por mucho que Danna sacara las garras al final siempre acababa entrando en razón.

En navidad me había prometido el verano completamente libre. Yo sabía que la había pillado en un buen momento y que seguramente cuando la fecha se fuera acercando se irían mostrando sus reticencias, y de hecho así había sido. Al final conseguía lo que quería, siempre solía ocurrir, pero el precio era alto.

-No me gusta discutir así si al final sabemos lo que va a ocurrir, Danna. No entiendo por qué intentas ni a quién intentas hacer creer que no me necesitas y que no soy importante aquí. Hasta ahora he trabajado voluntariamente, a partir de septiembre comenzaré mi residencia, empezaré a trabajar y a cobrar por mi trabajo. No soy prescindible y no sé a quién intentas hacer creer que sí lo soy. He dejado aquí horas y horas de trabajo sin recibir ni una libra, todo lo que he hecho no se paga simplemente con mi nombre en los créditos finales y una sonrisa agradecida. Voy a trabajar contigo y espero que por mucho tiempo porque creo que lo que hacemos va a ser importante, pero mi vida no merece más de lo que puedo dar. Esto es mi trabajo y me parece estupendo que tú quieras hacer de esto tu vida, pero no pidas que todos lo hagamos igual que tú.

No me importaba pasar el verano habiendo tenido una discusión con Danna, se merecía esta bronca. Más allá de ella y de mí el jefe de este proyecto era Greg Evans, y Greg me quería aquí, él mismo me lo había dicho. Yo sabía que ella, Danna, estaba por encima de mí, era obvio, pero no por eso podía tratarme como un esclavo.

Salí del laboratorio echando una última mirada atrás y suspirando al alejarme hasta septiembre. Me daba pena Danna. Era claramente un ejemplo de trabajo a seguir si se quería ser grande, era mundialmente conocida en el mundo de la medicina. Pero no era un ejemplo de persona ni de una vida que seguir.

Me había dado cuenta con el paso de esos cuatro años entre la universidad y el hospital de que quería ser feliz y prefería ser feliz antes que grande. Por eso entre otras cosas pelearía con ___________(tn) ese verano por el puesto de médico en el campamento.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Hola!! Sé que ha pasado un tiempo pero a cambio traigo un capítulo bastante largo y espero interesante :)

Aún queda el capítulo 92 y el epílogo final. Tengo exámenes estos días pero intentaré acabar de subirla la semana que viene.

Siento mucho la espera.

Espero que os haya gustado el capítulo :)

Besos!!