(Narras tú)
Durante las
noches de verano en las que Harry y yo subíamos a la torre, a nuestra
habitación, nos acompañaban los sonidos del campamento, los gritos de algunos
monitores que regañaban a los que más desobedecían, entre los que Louis y Zayn
no solían faltar, las risas de los críos yéndose a dormir, incluso las noches
de mucho silencio podíamos escuchar las pequeñas olas rompiendo a la orilla del
lago.
Pero ahora
no se oía nada, ni un solo sonido.
Daniel
pasaba mucho tiempo del año en Sicilia, cuidando el campamento y preparando
todo los meses anteriores al verano. Él me había acompañado a dar un paseo por
los terrenos del campamento. Habíamos hablado largo y tendido sobre lo que
había ocurrido.
Mike me
había dicho que seguramente estaba en estado de shock, yo misma todavía no me
había dado cuenta de lo que había pasado y en algún momento tendría que
explotar. Creo que el momento había llegado.
Durante la
tarde estuve con Dani caminando por los alrededores del lago, recorriendo el
bosque, las cabañas, el comedor, las salas de actividades, su despacho, sus
libros, todo, todo, todo me recordaba a Harry. Era fuerte, sabía que era fuerte
porque había sobrevivido a la pérdida de mi padre, a la pérdida de Harry. Pero
al ver todas esas imágenes, al estar rodeada de recuerdos me di cuenta de que
mis fuerzas fallaban poco a poco, como si fuese un globo y el aire saliera por
varios agujeros.
Lo peor fue
llegar a esa habitación, ver la cama vacía como estaba. Había estado en esa
misma habitación meses antes, al final del verano, en el fin de semana de
padres, cuando había ido al campamento para reencontrarme con Liam, Louis y
Susan. Sin embargo por aquel entonces Harry seguía vivo. Mi cabeza me decía que
él estaba a miles de kilómetros, que tendría que volver a verle y que quizá las
cosas podrían volver a ser lo que una vez habían sido, sin embargo Harry ya no
estaba. No volveríamos a dormir en esa cama los dos juntos. Ahora él ya no
estaba a miles de kilómetros.
Mis nervios
se instauraron en la tripa. Me hubiese gustado llamar a Niall, ahora le
necesitaba más que nunca, pero él no me había llamado, él no había cogido el
teléfono y ya habían pasado casi dos semanas. Sé que tendría que estar
preocupado por los exámenes, por las cartas de la universidad, pero mi madre
tampoco había llamado, ni Alan, nadie.
Me sentía
sola. Mike me había abierto las puertas de su casa, del bar, me había permitido
quedarme con él como si fuera su propia hermana, sin pedirme nada a cambio, sin
excusas, pero necesitaba algo más de comprensión.
Dormí mal
aquella noche, las sábanas estaban frías y no conseguí calentar toda la cama
con mi cuerpo, me movía de un lado a otro y me quedaba helada, aunque
estuviéramos casi en junio.
Me levanté
con dolor de cabeza, el clima tampoco acompañaba, el cielo estaba encapotado y
seguramente habría lluvia en abundancia. Una de esas típicas tormentas de
verano, rápidas y letales.
(Narra
Harry)
Discutí con
Niall durante más de hora y media. Me repetía una y otra vez que no debía
aparecer de la nada frente a ella, que solo conseguiría que se desmayara y que
sufriera. Pero yo estaba convencido de que era lo mejor, ir a Sicilia y
presentarme delante de ella y sentir su aliento en mi pecho, que me abrazara y
que escuchara lo mucho que la quería. Por eso ni siquiera Niall pudo pararme.
Le podía
dar mucho por culo a la medicina durante un buen tiempo.
¿Por qué
nadie entendía que lo que yo quería era pasar el verano con __________(tn) en
Sicilia?, ¿Por qué cojones era tan difícil de entender?
Niall:
necesito que cuando llegues me la pases, que sea lo primero que hagas (09:40)
Harry: eres
un maldito psicópata, Horan, deja de agobiarme (09:42)
El avión
acababa de aterrizar y, cuando encendí el móvil, aparecieron más de diez mensajes
de Niall. ¡Era un maldito pesado!
Cogí un
taxi desde el aeropuerto, no sabía exactamente dónde estaba __________(tn) pero
lo más probable es que estuviera con Mike, eso es lo que su madre al menos me
había dicho.
El camino
me recordó a todos los años en los que el autobús nos llevaba desde el aeropuerto
al campamento a los de Londres. Los desplazamientos llenos de nervios y puertas
sin abrir.
Pero no
estaba nervioso en ese momento, en realidad lo había esperado desde hacía tanto
tiempo que necesitaba que ocurriera cuando antes. Había sido un idiota yéndome
de su casa, por mucho que ella me lo hubiese pedido, había sido un idiota
subiendo a la moto sin el casco y conduciendo a más de ciento cincuenta
kilómetros por hora. Habían pasado más de dos meses desde ese día, había
ocurrido tanto y tan poco.
Cuando el
cartel del “Holes” apareció ante mí dejé que mis pasos me guiaran hasta la
puerta. Miles de imágenes aparecieron ante mis ojos, recuerdos de todo lo que
fui dentro de ese lugar, todo lo que había vivido ahí se dibujaba entorno a mí.
Era pronto,
Mike estaría sirviendo algunos desayunos, por lo que esperaba que
__________(tn) y yo pudiésemos hablar.
No pensé en
ningún momento en las consecuencias de mis actos, en mi mente todo estaba
clarísimo, tenía un guión organizado y el final sería el mejor posible.
Abrí la
puerta con cuidado. Pero el lugar estaba casi desierto. Las mesas estaban
vacías a excepción de un par de ellas en las que había algunas personas
sentadas, cuatro hombres jugando al mus y una pareja que hablaba, y en la barra
había también tres hombres conversando.
Mike estaba
de espaldas a mí dejando cafés en la mesa de los hombres mientras les decía
algo en un pronunciado italiano y que no entendí. Me quedé plasmado en la
puerta con mis ojos volando por todo el local intentando encontrar a
__________(tn) por algún lado. Por un segundo dudé de la versión de la madre de
ella, o de la propia __________(tn) en la carta que Claudia me leyó procedente
de ella. Estaba seguro de que ella estaría allí, pero no lo estaba.
-Ragazzo,
ragazzo- me volví hacia la voz.
Uno de los
hombres de la barra parecía querer decirme algo.
-Mike, sai
questo ragazzo?
Entendí
únicamente que había llamado a Mike y, cuando él se volvió, la sonrisa que
tenía en su rostro desapareció nada más verme.
-¿Harry?- dijo,
levemente, como si no se creyera lo que sus ojos estaban viendo y yo no fuera
más que un espectro.
Elevé una
mano y le saludé.
-Pero…
Me adelanté
algunos pasos hasta llegar a su lado. Él plasmó sus dedos en mi cara,
palpándola y mirándome con los ojos abiertos de par en par.
-¿Cómo…
-Es una larga
historia que te contaré, ahora necesito saber dónde está ___________(tn)- pero
Mike seguía mirándome sin poder emitir palabra-. Mike, ¿Dónde está
_________(tn)?, Mike…
-Ella…-
movió la cabeza saliendo de su propia burbuja-. Está en el campamento, se fue
ayer con Daniel, iba a dormir allí.
Ahora que
por fin sabía dónde estaba no podía mantener mis pies sobre el suelo plantados,
tenía que moverme y llegar allí lo antes posible. Grité a Mike corriendo hacia
la puerta y despidiéndome antes de salir.
Casi era
divertido que después de todo lo que había pasado entre nosotros fueran en ese
mismo lugar en el que nos encontráramos de nuevo.
Después de
los días y días de verano en el lago, después de inviernos en compañía y
soledad al mismo tiempo, después de reencuentros casi dolorosos y abandonos que
lo fueron. Después de todo era Sicilia, y siempre había sido Sicilia.
Cuando di
con las enormes puertas de hierro frente a mí sentía un sabor metálico en la
boca por la increíble carrera que me había dado.
Me quedé
parado unos segundos, preparándome para el momento y de pronto, como caído del
cielo, y nunca mejor dicho, comenzó a llover. Aquello no era solo lluvia, las
gotas empezaron a chocar contra mi cuerpo casi queriendo traspasarlo con su
fuerza. Me encontré corriendo más si podía, como un poseso hacia el interior
del edificio principal, pero no pude hacer nada contra el agua que calaba mis
huesos.
El
recibidor me esperaba. Todo estaba lleno de recuerdos, todo estaba inundado por
su olor, por su sonrisa en los junios y las lágrimas al terminar agosto. Aquel
primer puñetazo que me dio y que todavía sentía en mi ojo.
-¿Puedo
ayudarte?
Me giré
hacia la entrada al comedor en la que un hombre de unos setenta años me miraba
interrogante.
-No… bueno
sí, en realidad… busco a una chica, se llama __________(tn) me han dicho que
tiene que estar aquí.
El hombre
elevó ambas cejas y me miró con más detalle.
-Vaya…
cuanto tiempo…
Ahora fui
yo quien levantó las cejas con dudas.
-No sé a
qué se refiere, pero tengo que encontrarla, llevo esperando este momento… ¡Toda
la vida!
-¿Toda la
vida? Muchacho, no alcanzas los veinte años. Aquel hombre comenzaba a molestarme de verdad.
-¿Qué
importa eso? Cuando tienes algo claro la espera no…
-¿Lo tienes
claro, Harry?
-Mire…- un
momento…-. ¿Cómo sabe mi nombre?
-Te he
hecho una pregunta. ¿Sabes por qué estás aquí?, ¿De verdad quieres hacer esto?
-Por
supuesto que quiero hacerlo, ¿Por qué no querría hacerlo? De todas formas, ¿Qué
sabe usted?
Una risa
silenciosa escapó de su boca y por un segundo pensé que se estaba riendo de mí,
en mi cara.
-Aún
recuerdo la primera vez que te vi. Eras así- dijo, señalando su cadera-. Pero
tenías los mismos ojos, eso no puedo olvidarlo. Los mismos ojos que buscaban. Y
de repente, como si de las mejores historias estuviéramos hablando, la viste. Y
tú, tal y como eras, no pudiste estarte quieto. ¿Puedes estarte quieto ahora?
-¿Quién es
usted? Ahora mismo está pareciendo una especie de psicópata, no sé si se está
dando cuenta…
Una nueva
risa seca afloró de nuevo.
-¿Qué
importa quién sea yo, Harry? ¿Acaso importa? Lo importante ahora es esa
habitación- dijo moviendo sus manos hacia el techo-. Y quién está en esa
habitación. Porque ella está destrozada y solo debes subir ahí arriba si
pretendes abrazarla y repararla, si esa es tu idea, jovencito, sube ahora
mismo. Pero si no lo es… deberías volver por dónde has venido, regresar a
Londres y olvidarte una y mil veces si hiciera falta de ella.
Por un
segundo dejé a un lado el miedo que pudiera dar ese hombre. Dejé a un lado la
pinta de loco que me estaba ofreciendo e hice caso a sus palabras.
¿Qué
pretendía yo ahora? Subiría y… ¿un arcoíris saldría en el horizonte y eso
garantizaría el futuro prometedor que había esperado? ¿Todo saldría bien?
El hombre
me seguía mirando parado en la misma posición, con las manos tras su espalda y
balanceando los pies hacia delante y atrás sin interrupción.
-¿Ella está
mal?
-Ella se
recuperará.
-¿Por qué
no quiere que suba? Oiga, no hay nadie en el mundo que la haga sonreír como yo
lo hago, nadie, ni creo que lo haya nunca. No ha nacido la persona que la haga
más feliz que yo. Somos como somos porque nos necesitamos y ella está aquí
porque me necesita, porque este era el único lugar en el que podría encontrarme
aun cuando pensaba que yo ya no estaría.
-En ese
caso, ¿por qué no subes?
Pensé dos
segundos su pregunta, pero ya tenía la respuesta.
-No hay
nadie en el mundo que la haga más infeliz que yo- dije en apenas un susurro que
no sé si logró escuchar.
El hombre
se apartó y volvió sobre sus pasos, adentrándose en el comedor.
-¡Espere!
Es usted un cabrón, ¿por qué me ha hecho esto?
-Alguien
tenía que hacerlo, si estás aquí es que nadie lo ha hecho.
-No
entiendo por qué no quiere que suba con ella, por qué espera que me vaya de
aquí sin verla, sin hablar con ella, necesito estar con ella.
-Necesito
verla, hablar con ella, estar con ella… necesito, necesito, necesito,… Estoy un
poco perdido, Harry. Habéis estado juntos antes del accidente. Erais novios y
tristemente vuestro amor casi muere porque tú morías… Las cosas estaban bien
entre vosotros, todo era maravilloso y os amabais. ¿Es así?
Negué sin
darme cuenta.
Casi muero,
casi muero porque salí de su casa en la mejor y la peor noche de mi vida, y
salí de su casa porque ella me gritó para que lo hiciera, porque la quería pero
se lo dije tarde, como siempre. Porque la engañé antes de que confiara siquiera
en mí y…
-Gustavo,
te dije ayer que limpiaría yo el comedor por la mañana, eres tan cascarrabias…
-____________(tn)
buenos días, preciosa.
-¿Buenos?
Llueve a cántaros, un poco más y el lago llegará a las puertas del castillo.
Trae, dame el cepillo, deberías estar en la cama, esa pierna con este tiempo
debe doler como un demonio.
Llevaba su
pelo libre sobre los hombros, pasó por mi lado y cerró los ojos casi rozándome,
me llenó con su aroma. Llegó al lado del hombre y le arrebató el cepillo que
colgaba de uno de sus brazos.
-Me
pregunto cuando dejará de ocurrir. A veces el corazón se me acelera tanto
cuando ocurre que me pregunto si no me dará un paro cardiaco.
-Con el
tiempo deja de ocurrir, es normal ahora.
Ella se
encogió de hombros y caminó hacia el interior del comedor dejándome en estado
de shock.
-¿Ella…?
-Te ha
visto perfectamente, Harry, pero lleva viéndote días y días. Estás en su
interior, ella te ve en su interior.
¿E
lla pensaba que yo no estaba ahí?, ¿Ella creía que yo era producto de su imaginación? ¿Quién narices era ese tan Gustavo?
lla pensaba que yo no estaba ahí?, ¿Ella creía que yo era producto de su imaginación? ¿Quién narices era ese tan Gustavo?
-Tienes dos
puertas, Harry. Puedes irte de aquí y aceptar que nunca podrás darle a
__________(tn) lo que ella necesita o… puedes entrar al comedor, hacerte real y
prometer que jamás volverás a dejar que el tiempo pase entre vosotros.
El hombre
asintió una vez hacia mí y me dejó solo, abandonando el hall por otro corredor
lateral.
Pensé en
ese momento en mi primera vez en ese mismo lugar, la primera vez que mis ojos
conectaron con ___________(tn), la absurda y genial idea de acercarme a ella y
comenzar una nueva historia tan tormentosa como idílica.
Volvería a
hacerlo. Si naciera de nuevo volvería a acercarme a ella, porque entonces mi
vida, la realidad de mi vida, comenzó.
Pero eso la
dañaría otra vez nuevo… Quizá la realidad de su vida comenzaría ahora, sin mí.
(Narra
Niall)
-¡Maldito
hijo de puta!
-¡Horan!
-¡Tomlinson,
ahórrate las defensas ahora!- grite frustrado-. ¿Quién cojones se cree que es?
¿Quién cojones?
-Niall-
ahora ni la voz sentimental de Alan podría calmarme.
Harry había
desaparecido del mapa. Harry se había ido, no había permanecido en Sicilia ni
seis horas. Harry había cogido otro vuelo a cualquier parte del mundo, había
llamado un minuto a Alan y había dejado sus huevos en otra parte, porque desde
luego con él no estaban.
-Y ahora
tendré que hablar con ella yo, ¿no? Como siempre. Siempre tengo que arreglar
sus mierdas.
-Ella ya lo
sabe, Niall- dijo Alan, casi en un susurro-. Mike ha hablado con ella.
-¿Qué?
-Está
volando ahora aquí.
-Madre mía…
(Narras tú)
China,
California, París, Roma, Nueva York, Buenos Aires, Barcelona, Lima, Sao Paulo,
Dublín, Tokio…
-Más, más,
más…
Martilleaba
con el lápiz en mi cabeza intentando apuntar más lugares.
¿Quizá
Suecia?
-Suecia,
definitivamente, después de París, Suecia.
-Deberías
dejar de hacer eso. Ignoré sus palabras como las anteriores treinta veces y volví a observar el mapa en la pantalla de mi móvil.
-¿Budapest?-
me pregunté en voz alta-. No, ni de coña. Quizá Méjico… Puede ser, lo apuntaré
para agosto.
-_______________(tn)
-Mike-
dije, sin girarme hacía él.
-¿No crees
que si él quisiera que le encontrarais contestaría el teléfono o le habría
dicho a alguien dónde iba?
-Él no sabe
lo que quiere. Nunca lo ha sabido.
-¿Y crees
que tú sí lo sabes?
-No, no
creo, estoy segura de que le quiero a él.
-Ahora
estás confusa, acabas de saber que él se despertó hace tiempo, que vino a
Sicilia pero que se marchó, acaba de resucitar para ti. Estas confundida.
-No estoy
confundida. Tengo las cosas claras, es diferente. Son antónimos, Mike.
-Eres muy
joven, no puedes hacer lo que estás proponiéndote.
-Sebastian
se fue de tu lado hace más de diez años, no has logrado olvidarle por mucho que
lo creas, no quiero que pasen diez años para mí. No quiero arrepentirme toda la
vida como tú.
Sé que le
dolió como una patada en sus partes bajas por la expresión que puso, como si
los ojos fueran a salírsele de las orbitas y después frunciendo el ceño y
alejando su mirada de la mía.
-Mike… lo
siento, no…
-Déjalo,
__________(tn).
-No, por
favor- me senté de frente a él e hice que me mirara-. Siento cómo lo he dicho.
No tenía ningún derecho a hacerlo, no sé lo que pasó por tu cabeza en aquel
momento, no sé nada de ello. Perdóname.
-Vale,
siéntate.
Hice lo que
me pidió sin mucho convencimiento. Pasaron unos minutos sin que ninguno dijera
nada.
Yo le
entendía, su caso y el mío no se habían parecido nada, su caso y el mío eran
opuestos. Después de años de dolor, Mike descubrió que el suplicio fue en vano,
que Sebastian nunca le había engañado, que su historia se había roto en mil
pedazos por la nada más absoluta.
-Solo
quiero que seas feliz y que él también lo sea. No quiero que comiences a viajar
por el mundo buscándole porque me escondí durante años y nunca me encontró. Si
él no quiere que le encuentres no lo lograrás jamás. Tienes que hacer que él
quiera ser encontrado, viajando no lo conseguirás.
Tenía
quince países, veinte ciudades apuntadas en la libreta. Miles de libras
gastadas para nada, porque Mike tenía razón. Jamás lograría dar con él, a menos
que él lo quisiera.
(Narra
Claudia)
-¿Tú
también crees que se va a volver loca?
-No, Louis,
ella ha nacido para esto, no va a enloquecer por tener que estudiar una semana
a muerte, nosotros también lo hicimos.
-Harry se
largó. No creo que se vuelva loca por estudiar, creo que se volverá loca por
él. No nos deja ir a verla, no nos deja hablar con ella. No sabemos si está
bien, si quiere hacer lo que está haciendo, si va a venir a Sicilia, no sabemos
nada…
Tuve que
apartar la mirada y centrarme en la pantalla de la televisión de nuevo. No
soportaba a ver a Louis se esa manera después de haber estado hablando con
Harry más de dos horas. No me gustaba engañarle, pero todo fue fruto de la más
pura casualidad.
…Flashback...
Londres era
horrible en junio, Londres era horrible en cualquier estación del año, hacía
frio y llovía siempre.
Caminaba a
paso rápido después de estar más de cinco horas reunida con un equipo de Yale.
Necesitaba un café y después volvería a la cárcel, pero antes la cafeína debía
llenar mi organismo.
Me adentré
en el primer lugar que encontré, no quería caminar mucho ni alejarme de la
parada del autobús.
Me despejé
un rato de las decenas de preguntas, a cada cual más absurda, a las que me
había tenido que enfrentar aquella tarde. ¿Por qué debía interesarles si dormía
en el lado derecho o izquierdo de la cama?
Me centré
en el café mirando la lluvia cayendo y mojando las calles cuando le vi.
Al
principio pensé que era imposible que pudiera ser él. Harry había desaparecido,
supimos que se había marchado a Sicilia y después nada más. Era imposible que
aquel chico que acababa de salir de la biblioteca pública frente a la que se
situaba la cafetería fuera Harry, y sin embargo no había dudas. Era él.
Dejé cinco
libras sobre la mesa y salí corriendo del lugar. Él caminaba a paso rápido sin
percatarse de mi presencia, pensé que caminaría durante mucho tiempo o que
cogería el bus, pero dos calles después de empezar a perseguirle entró en un
portal. Me atreví a traspasar la puerta tras él, justo antes de que se cerrara
por completo y afortunadamente no llegó a verme.
El hall era
sencillo, como el de cualquier edificio de la ciudad, algo normal, pero a la
vez, la situación, era de lo más extraña.
El ascensor
subió hasta el piso 5 y, una vez debajo de nuevo, me subí a él intentando
encontrar las respuestas que buscaba.
Una única
puerta me esperaba al llegar a la planta indicada. Una puerta de madera oscura
en el corredor.
Intenté
llamar una última vez al móvil de Harry, solo una vez, para darle el beneficio
de la duda, por si las anteriores cincuenta veces no hubiera visto mis llamadas.
No
contestó, y entonces llamé.
…Fin del
flashback…
-Si tan
solo supiera que él está bien, que está solo pero bien… me preguntó porque
habiendo vivido tantas cosas con él, siempre nos deja a un lado.
-Lou… él
estará bien, él está bien- intenté convencerle.
-No lo
creo, él estará como la mierda. Solo espero que no intente buscar la felicidad
en la barra de cualquier bar y en el vodka.
-Harry ha
cambiado, casi muere, seguramente… quizá solo quiera lo mejor para todos.
Él me miró
negando repetidas veces.
-Él es
idiota.
-No voy a
discutirlo.
-Él debería
estar aquí, con nosotros y con ella, estudiando para entrar en la puta medicina
de las narices. No lo entiendo.
-Quizá él
esté estudiando, pero solo quiera estar solo.
Louis
volvió a negar… si tan solo supiera que Harry estaba a tan solo unos
kilómetros, que se pasaba los días y las noches metido en la biblioteca y
estudiando para las mismas recuperaciones a las que ___________(tn) se
enfrentaría en unos días…
Pero juré
no decir nada. Lo pude no haber jurado, pero lo hice.
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Sé que este capítulo es caca pero es obligatorio. No queda nada! Nada! Nada!
Besos
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