lunes, 22 de junio de 2015

Capítulo 79: "Cómo es mejor pensarlo fríamente"


 



(Narras tú)

Durante las noches de verano en las que Harry y yo subíamos a la torre, a nuestra habitación, nos acompañaban los sonidos del campamento, los gritos de algunos monitores que regañaban a los que más desobedecían, entre los que Louis y Zayn no solían faltar, las risas de los críos yéndose a dormir, incluso las noches de mucho silencio podíamos escuchar las pequeñas olas rompiendo a la orilla del lago.

Pero ahora no se oía nada, ni un solo sonido.

Daniel pasaba mucho tiempo del año en Sicilia, cuidando el campamento y preparando todo los meses anteriores al verano. Él me había acompañado a dar un paseo por los terrenos del campamento. Habíamos hablado largo y tendido sobre lo que había ocurrido.

Mike me había dicho que seguramente estaba en estado de shock, yo misma todavía no me había dado cuenta de lo que había pasado y en algún momento tendría que explotar. Creo que el momento había llegado.

Durante la tarde estuve con Dani caminando por los alrededores del lago, recorriendo el bosque, las cabañas, el comedor, las salas de actividades, su despacho, sus libros, todo, todo, todo me recordaba a Harry. Era fuerte, sabía que era fuerte porque había sobrevivido a la pérdida de mi padre, a la pérdida de Harry. Pero al ver todas esas imágenes, al estar rodeada de recuerdos me di cuenta de que mis fuerzas fallaban poco a poco, como si fuese un globo y el aire saliera por varios agujeros.

Lo peor fue llegar a esa habitación, ver la cama vacía como estaba. Había estado en esa misma habitación meses antes, al final del verano, en el fin de semana de padres, cuando había ido al campamento para reencontrarme con Liam, Louis y Susan. Sin embargo por aquel entonces Harry seguía vivo. Mi cabeza me decía que él estaba a miles de kilómetros, que tendría que volver a verle y que quizá las cosas podrían volver a ser lo que una vez habían sido, sin embargo Harry ya no estaba. No volveríamos a dormir en esa cama los dos juntos. Ahora él ya no estaba a miles de kilómetros.

Mis nervios se instauraron en la tripa. Me hubiese gustado llamar a Niall, ahora le necesitaba más que nunca, pero él no me había llamado, él no había cogido el teléfono y ya habían pasado casi dos semanas. Sé que tendría que estar preocupado por los exámenes, por las cartas de la universidad, pero mi madre tampoco había llamado, ni Alan, nadie.

Me sentía sola. Mike me había abierto las puertas de su casa, del bar, me había permitido quedarme con él como si fuera su propia hermana, sin pedirme nada a cambio, sin excusas, pero necesitaba algo más de comprensión.

Dormí mal aquella noche, las sábanas estaban frías y no conseguí calentar toda la cama con mi cuerpo, me movía de un lado a otro y me quedaba helada, aunque estuviéramos casi en junio.

Me levanté con dolor de cabeza, el clima tampoco acompañaba, el cielo estaba encapotado y seguramente habría lluvia en abundancia. Una de esas típicas tormentas de verano, rápidas y letales.

 

(Narra Harry)

Discutí con Niall durante más de hora y media. Me repetía una y otra vez que no debía aparecer de la nada frente a ella, que solo conseguiría que se desmayara y que sufriera. Pero yo estaba convencido de que era lo mejor, ir a Sicilia y presentarme delante de ella y sentir su aliento en mi pecho, que me abrazara y que escuchara lo mucho que la quería. Por eso ni siquiera Niall pudo pararme.

Le podía dar mucho por culo a la medicina durante un buen tiempo.

¿Por qué nadie entendía que lo que yo quería era pasar el verano con __________(tn) en Sicilia?, ¿Por qué cojones era tan difícil de entender?

Niall: necesito que cuando llegues me la pases, que sea lo primero que hagas (09:40)

Harry: eres un maldito psicópata, Horan, deja de agobiarme (09:42)

El avión acababa de aterrizar y, cuando encendí el móvil, aparecieron más de diez mensajes de Niall. ¡Era un maldito pesado!

Cogí un taxi desde el aeropuerto, no sabía exactamente dónde estaba __________(tn) pero lo más probable es que estuviera con Mike, eso es lo que su madre al menos me había dicho.

El camino me recordó a todos los años en los que el autobús nos llevaba desde el aeropuerto al campamento a los de Londres. Los desplazamientos llenos de nervios y puertas sin abrir.

Pero no estaba nervioso en ese momento, en realidad lo había esperado desde hacía tanto tiempo que necesitaba que ocurriera cuando antes. Había sido un idiota yéndome de su casa, por mucho que ella me lo hubiese pedido, había sido un idiota subiendo a la moto sin el casco y conduciendo a más de ciento cincuenta kilómetros por hora. Habían pasado más de dos meses desde ese día, había ocurrido tanto y tan poco.

Cuando el cartel del “Holes” apareció ante mí dejé que mis pasos me guiaran hasta la puerta. Miles de imágenes aparecieron ante mis ojos, recuerdos de todo lo que fui dentro de ese lugar, todo lo que había vivido ahí se dibujaba entorno a mí.

Era pronto, Mike estaría sirviendo algunos desayunos, por lo que esperaba que __________(tn) y yo pudiésemos hablar.

No pensé en ningún momento en las consecuencias de mis actos, en mi mente todo estaba clarísimo, tenía un guión organizado y el final sería el mejor posible.

Abrí la puerta con cuidado. Pero el lugar estaba casi desierto. Las mesas estaban vacías a excepción de un par de ellas en las que había algunas personas sentadas, cuatro hombres jugando al mus y una pareja que hablaba, y en la barra había también tres hombres conversando.

Mike estaba de espaldas a mí dejando cafés en la mesa de los hombres mientras les decía algo en un pronunciado italiano y que no entendí. Me quedé plasmado en la puerta con mis ojos volando por todo el local intentando encontrar a __________(tn) por algún lado. Por un segundo dudé de la versión de la madre de ella, o de la propia __________(tn) en la carta que Claudia me leyó procedente de ella. Estaba seguro de que ella estaría allí, pero no lo estaba.

-Ragazzo, ragazzo- me volví hacia la voz.

Uno de los hombres de la barra parecía querer decirme algo.

-Mike, sai questo ragazzo?

Entendí únicamente que había llamado a Mike y, cuando él se volvió, la sonrisa que tenía en su rostro desapareció nada más verme.

-¿Harry?- dijo, levemente, como si no se creyera lo que sus ojos estaban viendo y yo no fuera más que un espectro.

Elevé una mano y le saludé.

-Pero…

Me adelanté algunos pasos hasta llegar a su lado. Él plasmó sus dedos en mi cara, palpándola y mirándome con los ojos abiertos de par en par.

-¿Cómo…
-Es una larga historia que te contaré, ahora necesito saber dónde está ___________(tn)- pero Mike seguía mirándome sin poder emitir palabra-. Mike, ¿Dónde está _________(tn)?, Mike…

-Ella…- movió la cabeza saliendo de su propia burbuja-. Está en el campamento, se fue ayer con Daniel, iba a dormir allí.

Ahora que por fin sabía dónde estaba no podía mantener mis pies sobre el suelo plantados, tenía que moverme y llegar allí lo antes posible. Grité a Mike corriendo hacia la puerta y despidiéndome antes de salir.

Casi era divertido que después de todo lo que había pasado entre nosotros fueran en ese mismo lugar en el que nos encontráramos de nuevo.

Después de los días y días de verano en el lago, después de inviernos en compañía y soledad al mismo tiempo, después de reencuentros casi dolorosos y abandonos que lo fueron. Después de todo era Sicilia, y siempre había sido Sicilia.

Cuando di con las enormes puertas de hierro frente a mí sentía un sabor metálico en la boca por la increíble carrera que me había dado.

Me quedé parado unos segundos, preparándome para el momento y de pronto, como caído del cielo, y nunca mejor dicho, comenzó a llover. Aquello no era solo lluvia, las gotas empezaron a chocar contra mi cuerpo casi queriendo traspasarlo con su fuerza. Me encontré corriendo más si podía, como un poseso hacia el interior del edificio principal, pero no pude hacer nada contra el agua que calaba mis huesos.

El recibidor me esperaba. Todo estaba lleno de recuerdos, todo estaba inundado por su olor, por su sonrisa en los junios y las lágrimas al terminar agosto. Aquel primer puñetazo que me dio y que todavía sentía en mi ojo.

-¿Puedo ayudarte?

Me giré hacia la entrada al comedor en la que un hombre de unos setenta años me miraba interrogante.

-No… bueno sí, en realidad… busco a una chica, se llama __________(tn) me han dicho que tiene que estar aquí.

El hombre elevó ambas cejas y me miró con más detalle.

-Vaya… cuanto tiempo…

Ahora fui yo quien levantó las cejas con dudas.

-No sé a qué se refiere, pero tengo que encontrarla, llevo esperando este momento… ¡Toda la vida!
-¿Toda la vida? Muchacho, no alcanzas los veinte años.


Aquel hombre comenzaba a molestarme de verdad.

-¿Qué importa eso? Cuando tienes algo claro la espera no…
-¿Lo tienes claro, Harry?

-Mire…- un momento…-. ¿Cómo sabe mi nombre?
-Te he hecho una pregunta. ¿Sabes por qué estás aquí?, ¿De verdad quieres hacer esto?

-Por supuesto que quiero hacerlo, ¿Por qué no querría hacerlo? De todas formas, ¿Qué sabe usted?

Una risa silenciosa escapó de su boca y por un segundo pensé que se estaba riendo de mí, en mi cara.

-Aún recuerdo la primera vez que te vi. Eras así- dijo, señalando su cadera-. Pero tenías los mismos ojos, eso no puedo olvidarlo. Los mismos ojos que buscaban. Y de repente, como si de las mejores historias estuviéramos hablando, la viste. Y tú, tal y como eras, no pudiste estarte quieto. ¿Puedes estarte quieto ahora?
-¿Quién es usted? Ahora mismo está pareciendo una especie de psicópata, no sé si se está dando cuenta…


Una nueva risa seca afloró de nuevo.

-¿Qué importa quién sea yo, Harry? ¿Acaso importa? Lo importante ahora es esa habitación- dijo moviendo sus manos hacia el techo-. Y quién está en esa habitación. Porque ella está destrozada y solo debes subir ahí arriba si pretendes abrazarla y repararla, si esa es tu idea, jovencito, sube ahora mismo. Pero si no lo es… deberías volver por dónde has venido, regresar a Londres y olvidarte una y mil veces si hiciera falta de ella.

Por un segundo dejé a un lado el miedo que pudiera dar ese hombre. Dejé a un lado la pinta de loco que me estaba ofreciendo e hice caso a sus palabras.

¿Qué pretendía yo ahora? Subiría y… ¿un arcoíris saldría en el horizonte y eso garantizaría el futuro prometedor que había esperado? ¿Todo saldría bien?

El hombre me seguía mirando parado en la misma posición, con las manos tras su espalda y balanceando los pies hacia delante y atrás sin interrupción.

-¿Ella está mal?
-Ella se recuperará.

-¿Por qué no quiere que suba? Oiga, no hay nadie en el mundo que la haga sonreír como yo lo hago, nadie, ni creo que lo haya nunca. No ha nacido la persona que la haga más feliz que yo. Somos como somos porque nos necesitamos y ella está aquí porque me necesita, porque este era el único lugar en el que podría encontrarme aun cuando pensaba que yo ya no estaría.
-En ese caso, ¿por qué no subes?


Pensé dos segundos su pregunta, pero ya tenía la respuesta.

-No hay nadie en el mundo que la haga más infeliz que yo- dije en apenas un susurro que no sé si logró escuchar.

El hombre se apartó y volvió sobre sus pasos, adentrándose en el comedor.

-¡Espere! Es usted un cabrón, ¿por qué me ha hecho esto?
-Alguien tenía que hacerlo, si estás aquí es que nadie lo ha hecho.

-No entiendo por qué no quiere que suba con ella, por qué espera que me vaya de aquí sin verla, sin hablar con ella, necesito estar con ella.
-Necesito verla, hablar con ella, estar con ella… necesito, necesito, necesito,… Estoy un poco perdido, Harry. Habéis estado juntos antes del accidente. Erais novios y tristemente vuestro amor casi muere porque tú morías… Las cosas estaban bien entre vosotros, todo era maravilloso y os amabais. ¿Es así?


Negué sin darme cuenta.

Casi muero, casi muero porque salí de su casa en la mejor y la peor noche de mi vida, y salí de su casa porque ella me gritó para que lo hiciera, porque la quería pero se lo dije tarde, como siempre. Porque la engañé antes de que confiara siquiera en mí y…

-Gustavo, te dije ayer que limpiaría yo el comedor por la mañana, eres tan cascarrabias…
-____________(tn) buenos días, preciosa.

-¿Buenos? Llueve a cántaros, un poco más y el lago llegará a las puertas del castillo. Trae, dame el cepillo, deberías estar en la cama, esa pierna con este tiempo debe doler como un demonio.

Llevaba su pelo libre sobre los hombros, pasó por mi lado y cerró los ojos casi rozándome, me llenó con su aroma. Llegó al lado del hombre y le arrebató el cepillo que colgaba de uno de sus brazos.

-Me pregunto cuando dejará de ocurrir. A veces el corazón se me acelera tanto cuando ocurre que me pregunto si no me dará un paro cardiaco.
-Con el tiempo deja de ocurrir, es normal ahora.


Ella se encogió de hombros y caminó hacia el interior del comedor dejándome en estado de shock.

-¿Ella…?
-Te ha visto perfectamente, Harry, pero lleva viéndote días y días. Estás en su interior, ella te ve en su interior.

¿E
lla pensaba que yo no estaba ahí?, ¿Ella creía que yo era producto de su imaginación? ¿Quién narices era ese tan Gustavo?

-Tienes dos puertas, Harry. Puedes irte de aquí y aceptar que nunca podrás darle a __________(tn) lo que ella necesita o… puedes entrar al comedor, hacerte real y prometer que jamás volverás a dejar que el tiempo pase entre vosotros.

El hombre asintió una vez hacia mí y me dejó solo, abandonando el hall por otro corredor lateral.

Pensé en ese momento en mi primera vez en ese mismo lugar, la primera vez que mis ojos conectaron con ___________(tn), la absurda y genial idea de acercarme a ella y comenzar una nueva historia tan tormentosa como idílica.

Volvería a hacerlo. Si naciera de nuevo volvería a acercarme a ella, porque entonces mi vida, la realidad de mi vida, comenzó.

Pero eso la dañaría otra vez nuevo… Quizá la realidad de su vida comenzaría ahora, sin mí.

 

(Narra Niall)

-¡Maldito hijo de puta!
-¡Horan!

-¡Tomlinson, ahórrate las defensas ahora!- grite frustrado-. ¿Quién cojones se cree que es? ¿Quién cojones?
-Niall- ahora ni la voz sentimental de Alan podría calmarme.


Harry había desaparecido del mapa. Harry se había ido, no había permanecido en Sicilia ni seis horas. Harry había cogido otro vuelo a cualquier parte del mundo, había llamado un minuto a Alan y había dejado sus huevos en otra parte, porque desde luego con él no estaban.

-Y ahora tendré que hablar con ella yo, ¿no? Como siempre. Siempre tengo que arreglar sus mierdas.
-Ella ya lo sabe, Niall- dijo Alan, casi en un susurro-. Mike ha hablado con ella.

-¿Qué?
-Está volando ahora aquí.

-Madre mía…

 

(Narras tú)

China, California, París, Roma, Nueva York, Buenos Aires, Barcelona, Lima, Sao Paulo, Dublín, Tokio…

-Más, más, más…

Martilleaba con el lápiz en mi cabeza intentando apuntar más lugares.

¿Quizá Suecia?

-Suecia, definitivamente, después de París, Suecia.
-Deberías dejar de hacer eso.


Ignoré sus palabras como las anteriores treinta veces y volví a observar el mapa en la pantalla de mi móvil.

-¿Budapest?- me pregunté en voz alta-. No, ni de coña. Quizá Méjico… Puede ser, lo apuntaré para agosto.
-_______________(tn)

-Mike- dije, sin girarme hacía él.
-¿No crees que si él quisiera que le encontrarais contestaría el teléfono o le habría dicho a alguien dónde iba?

-Él no sabe lo que quiere. Nunca lo ha sabido.
-¿Y crees que tú sí lo sabes?

-No, no creo, estoy segura de que le quiero a él.
-Ahora estás confusa, acabas de saber que él se despertó hace tiempo, que vino a Sicilia pero que se marchó, acaba de resucitar para ti. Estas confundida.

-No estoy confundida. Tengo las cosas claras, es diferente. Son antónimos, Mike.
-Eres muy joven, no puedes hacer lo que estás proponiéndote.

-Sebastian se fue de tu lado hace más de diez años, no has logrado olvidarle por mucho que lo creas, no quiero que pasen diez años para mí. No quiero arrepentirme toda la vida como tú.

Sé que le dolió como una patada en sus partes bajas por la expresión que puso, como si los ojos fueran a salírsele de las orbitas y después frunciendo el ceño y alejando su mirada de la mía.

-Mike… lo siento, no…
-Déjalo, __________(tn).

-No, por favor- me senté de frente a él e hice que me mirara-. Siento cómo lo he dicho. No tenía ningún derecho a hacerlo, no sé lo que pasó por tu cabeza en aquel momento, no sé nada de ello. Perdóname.
-Vale, siéntate.


Hice lo que me pidió sin mucho convencimiento. Pasaron unos minutos sin que ninguno dijera nada.

Yo le entendía, su caso y el mío no se habían parecido nada, su caso y el mío eran opuestos. Después de años de dolor, Mike descubrió que el suplicio fue en vano, que Sebastian nunca le había engañado, que su historia se había roto en mil pedazos por la nada más absoluta.

-Solo quiero que seas feliz y que él también lo sea. No quiero que comiences a viajar por el mundo buscándole porque me escondí durante años y nunca me encontró. Si él no quiere que le encuentres no lo lograrás jamás. Tienes que hacer que él quiera ser encontrado, viajando no lo conseguirás.

Tenía quince países, veinte ciudades apuntadas en la libreta. Miles de libras gastadas para nada, porque Mike tenía razón. Jamás lograría dar con él, a menos que él lo quisiera.

 

(Narra Claudia)

-¿Tú también crees que se va a volver loca?
-No, Louis, ella ha nacido para esto, no va a enloquecer por tener que estudiar una semana a muerte, nosotros también lo hicimos.

-Harry se largó. No creo que se vuelva loca por estudiar, creo que se volverá loca por él. No nos deja ir a verla, no nos deja hablar con ella. No sabemos si está bien, si quiere hacer lo que está haciendo, si va a venir a Sicilia, no sabemos nada…
 
Tuve que apartar la mirada y centrarme en la pantalla de la televisión de nuevo. No soportaba a ver a Louis se esa manera después de haber estado hablando con Harry más de dos horas. No me gustaba engañarle, pero todo fue fruto de la más pura casualidad.

 

…Flashback...

Londres era horrible en junio, Londres era horrible en cualquier estación del año, hacía frio y llovía siempre.

Caminaba a paso rápido después de estar más de cinco horas reunida con un equipo de Yale. Necesitaba un café y después volvería a la cárcel, pero antes la cafeína debía llenar mi organismo.

Me adentré en el primer lugar que encontré, no quería caminar mucho ni alejarme de la parada del autobús.

Me despejé un rato de las decenas de preguntas, a cada cual más absurda, a las que me había tenido que enfrentar aquella tarde. ¿Por qué debía interesarles si dormía en el lado derecho o izquierdo de la cama?

Me centré en el café mirando la lluvia cayendo y mojando las calles cuando le vi.

Al principio pensé que era imposible que pudiera ser él. Harry había desaparecido, supimos que se había marchado a Sicilia y después nada más. Era imposible que aquel chico que acababa de salir de la biblioteca pública frente a la que se situaba la cafetería fuera Harry, y sin embargo no había dudas. Era él.

Dejé cinco libras sobre la mesa y salí corriendo del lugar. Él caminaba a paso rápido sin percatarse de mi presencia, pensé que caminaría durante mucho tiempo o que cogería el bus, pero dos calles después de empezar a perseguirle entró en un portal. Me atreví a traspasar la puerta tras él, justo antes de que se cerrara por completo y afortunadamente no llegó a verme.

El hall era sencillo, como el de cualquier edificio de la ciudad, algo normal, pero a la vez, la situación, era de lo más extraña.

El ascensor subió hasta el piso 5 y, una vez debajo de nuevo, me subí a él intentando encontrar las respuestas que buscaba.

Una única puerta me esperaba al llegar a la planta indicada. Una puerta de madera oscura en el corredor.

Intenté llamar una última vez al móvil de Harry, solo una vez, para darle el beneficio de la duda, por si las anteriores cincuenta veces no hubiera visto mis llamadas.

No contestó, y entonces llamé.

…Fin del flashback…

 

-Si tan solo supiera que él está bien, que está solo pero bien… me preguntó porque habiendo vivido tantas cosas con él, siempre nos deja a un lado.
-Lou… él estará bien, él está bien- intenté convencerle.

-No lo creo, él estará como la mierda. Solo espero que no intente buscar la felicidad en la barra de cualquier bar y en el vodka.
-Harry ha cambiado, casi muere, seguramente… quizá solo quiera lo mejor para todos.


Él me miró negando repetidas veces.

-Él es idiota.
-No voy a discutirlo.

-Él debería estar aquí, con nosotros y con ella, estudiando para entrar en la puta medicina de las narices. No lo entiendo.
-Quizá él esté estudiando, pero solo quiera estar solo.


Louis volvió a negar… si tan solo supiera que Harry estaba a tan solo unos kilómetros, que se pasaba los días y las noches metido en la biblioteca y estudiando para las mismas recuperaciones a las que ___________(tn) se enfrentaría en unos días…

Pero juré no decir nada. Lo pude no haber jurado, pero lo hice.

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Sé que este capítulo es caca pero es obligatorio. No queda nada! Nada! Nada!

Besos

sábado, 13 de junio de 2015

Capítulo 78: "Cómo... cuando menos lo esperamos..."



(Narras tú)
Dejé el café sobre la mesa mientras Pascual me sonreía y le respondí de igual forma volviendo sobre mis pasos y caminando a la barra.
 
-Me encanta ese hombre- le dije a Mike.
-Algún día te contaré su historia, es realmente impresionante- me contestó mientras acercaba una cerveza al señor Wilkman.
Suspiré mirando el bar que se encontraba frente a mí. Ya llevaba dos semanas allí y cada día que pasaba estaba más acostumbrada a él. Durante mi infancia había pasado largos ratos en el “Holes”, pero poder vivir y vivirlo desde dentro era fantástico. Mike me había aceptado irremediablemente en cuanto le conté lo que había ocurrido en Londres, no me quiso preguntar demasiado pero sé que habló con mi madre, porque ella casi le había obligado a hacerlo.
Sicilia en los meses previos al verano era tranquilidad absoluta, al menos ese pequeño rincón escondido de la mano de Dios. Mike era un balde de agua templada, era lo mejor que había encontrado en ese momento, su calma me calmaba y eso era lo que más necesitaba.
Quizá ese era mi verdadero destino, vivir la vida que había vivido Mike, él había sido feliz, ¿por qué no iba a serlo yo? Podría estudiar medicina en la ciudad, podría ir y volver cada día al bar, podría trabajar con Mike y así pagarle una parte de mi estancia con él.
Sin embargo, cuanto más lo pensaba menos claro lo veía. Quería quedarme ahí un tiempo, pero toda la vida me parecía demasiado, no me hubiese importado, pero tenía la sensación de que ese no era mi verdadero destino. Tendría que separarme de eso, rechazar la idea de la tranquilidad absoluta y cumplir, o al menos intentarlo, el deseo de Harry.
Harry. Cada vez que pensaba en su nombre me sentía enferma por dentro y, si pensaba en su cara, era necesario que me sentara para recobrar el aliento. No había hablado con los demás, pero ya tendría que haber ocurrido. Había prometido hablar con ellos, pero la verdad es que no me habían llamado y pensé que me querían dejar un espacio de tiempo prudencial para que sufriéramos en silencio.
Claudia estaría súper agobiada por los exámenes, Louis intentaría estar a su altura intelectualmente aunque no lo consiguiera. Liam y Susan ya estarían preparando su viaje a París… París… la perfección absoluta para ellos. Zayn e Irene estarían dejando correr la elección de las universidades, les costaría ponerse de acuerdo como siempre les ocurría. Niall y Alan… creía que ellos se quedarían en Londres, seguramente Alan necesitaba estar cerca de sus hermanos y a Niall no le importaría quedarse con él, eso era bueno porque cuando volviera ellos estarían allí esperándome, sería más fácil con ellos allí.
Tenía claro que quería volver a Londres, empezar de nuevo el curso y conseguir una mínima beca, al menos para ir a una universidad en Londres, me daba igual cual fuera, solo necesitaba entrar en la universidad. Después, entre los contactos de Greg y los de mi madre acabaría por conseguir un buen puesto en un hospital para investigar, por poco que me gustara, eso es lo que tenía que hacer.
-¿Puedes ir a la mesa cuatro? La señora Rith está preguntando por ti todo el tiempo- me dijo Mike sin mirarme.
Asentí hacia el aire y me acerqué a Manuela.
-Manu- le dije con una gran sonrisa.
-_________(tn) querida, necesito que continúes un poco antes de donde lo dejaste, ayer estuve en la peluquería por la tarde y le conté a todas la historia, pero casi acabaron con mi pellejo cuando les dije que no sabía nada más.
Sonreí enérgicamente. Mike me había recomendado que hablara de ello, para mí era sumamente complicado hacerlo, pero sabía que hablar de Harry era lo mejor para mí, era lo menos que le debía, y, cuando le contaba a Manuela como había ocurrido nuestra historia, me sentía un poco más relajada.
-¿Dónde me quedé exactamente?
-Mira- dijo obligándome a sentarme con ella y acercándose con los codos sobre la mesa hacia mí-, justo en el momento en el que Harry os dijo que se iba a Londres, que no quería seguir en el campamento- me recordó, aunque yo sabía perfectamente dónde me había quedado.
-¡Ah! Es cierto… Ahora llega lo más emocionante- le dije con una pequeña sonrisa.
Y al ver su cara de felicidad sonreí enérgicamente, al menos nuestra historia podía servir para entretener a las mujeres del pueblo.
 
(Narra Niall)
-Nunca he oído hablar de Central Saint Martins- le dije poniendo una cara extraña.
-Lo sé, nadie ha oído hablar de ello, pero es una de las escuelas de diseño más importantes del mundo, allí estudió Galiano, Mcqueen, es una escuela impresionante, y dentro de un par de semanas van a hacerme las pruebas- dijo ella entusiasmada.
-¿Qué probabilidades hay de que te cojan?
Pareció dudarlo un momento, pero después me miró seriamente.
-No tenía ni idea de que serían ellos lo que me iban a mandar la carta, eran tan imposible que ni siquiera pensé en ello, ya había mandado varios trabajos a universidades de Paris y de Nueva York, pero que ellos hayan sido los que se han interesado en mí me hace plantearme muchas cosas y… creo que van a cogerme- estaba tan convencida que sonreí por inercia.
-Me alegro de que estés tan segura, es grandioso ver que alguno de nosotros ya tiene claro lo que quiere hacer, yo aún estoy reflexionando- no engañaba a nadie, pero al menos lo intentaba.
-Vamos Nialler, todos saben que irás a la universidad de Londres a estudiar ciencias políticas, Alan quiere estar cerca de su familia y tú estás con él…
-¿Tan obvio es?
-No es eso, yo sé que Liam vendrá donde yo vaya, aunque él prefiera quedarse en Londres sé que vendrá si se lo pido, igual que si él tuviera las cosas tan claras como yo, yo iría donde él quisiera, pero él solo sabe que quiere estudiar política, así que irá donde yo quiera- sonrió, pensé en la suerte que tenía.
Pero la verdad es que yo estaba como Liam, sería genial estudiar con Liam y, si me quedaba en Londres, seguramente sería eso lo que acabaría por ocurrir, además Alan estaría aquí, podríamos vivir en casa. Aunque una parte de mí quería un poco de independencia y, aunque no lo había comentado con nadie, había pensado que quizá, cuando __________(tn) volviera podríamos alquilar los tres un pequeño apartamento en Londres y trabajar por las tardes.
Las cosas aún no estaban claras. Incluso a veces me encontraba preguntándome por qué aún no había llamado a mi amiga para contarle la verdad sobre Harry, pero me costaba horrores pensar en que ella pudiera volver y se encontrara con un Harry inconsciente que no despertara, eso sería demoledor, por eso había optado por esperar. Además los demás estaban de acuerdo con la idea.
Ahora Susan y yo estábamos con Harry, Gemma había tenido que marcharse unos días a Suecia para hacer unos exámenes. No sabía cómo estaba siendo capaz de estudiar con su hermano en ese estado, pero parecía que la chica era muy inteligente.
Anne y Des estaban trabajando y por eso Susan y yo estábamos con Styles.
Me gustaba un poco verle tumbado, quieto, como si no estuviera allí. Me gustaba más que haber tenido que asistir a su entierro. Incluso estábamos acostumbrándonos a hablar con él como si realmente estuviera entre nosotros, le hacíamos preguntas y nos contestábamos nosotros mismos, era gracioso y hacía que no pensáramos tanto en su verdadero estado.
Habían pasado casi tres semanas, solo quedaban unos días para empezar los exámenes y después…
Sicilia. Un verano en Sicilia, el último verano en Sicilia, incluso parecía poético. Nos íbamos a ir a Sicilia, a vivir el campamento por última vez en nuestra vida. ¡ALAN IBA A VENIR CON NOSOTROS! Incluso los hermanos de él y los hermanos pequeños de Harry también iban a venir con nosotros, ellos en otros lugares y con otros monitores pero vendrían.
Soñaba con que Harry despertara y viniera con nosotros, con avisar a ___________(tn) y reunirnos en Sicilia una vez más, pero cada día que pasaba, ese pensamiento se alejaba más y más de mi mente. Ver a Harry inmóvil también me hacía abrir los ojos y darme cuenta de que las cosas no iban bien.
-Dime cómo has hecho el ejercicio cuatro, a ver si tengo la solución bien.
-Me da raíz de dos tercios- le respondí mirando.
-Vale, ¿y el paso dos?, ¿Cómo has despejado de ahí?
La puerta se abrió y Danna entró como cada dos horas.
-Hola chicos- nos saludó brevemente y se puso a hacer cosas de médico con Harry.
-¿Por qué siempre que entras le mueves las piernas?- preguntó Susan dejando su cuaderno a un lado y mirando lo que hacía Danna con atención.
-Es saludable, por las articulaciones y la circulación, cuando se despierte me agradecerá lo que hemos estado haciendo- contestó la mujer sonriendo.
-Cuando despierte… ¿Has oído Harry? Vas a despertarte, así que… ¿podrías hacer el favor de hacerlo pronto? No me gustaría tener que salir corriendo de un examen y mucho menos de la entrevista para la universidad, bueno y mucho menos cuando esté volando a Sicilia… tienes que venir con nosotros a Sicilia.
Danna no dejó de sonreír ante las palabras de Susan.
Pero Susan tenía razón en sus palabras, Harry debía despertar, y tenía que hacerlo pronto.
 
(Narra Harry)
Alan ha vuelto de nuevo, ahora casi no se separa de mí. Pero me gusta.
Pero quiero que me grite de nuevo, quiero que me vuelva tan loco que reviente y vuelva a dar alguna señal, pero no lo hace, es demasiado bueno, gran actor, pero demasiado bueno como para volver a hace algo así.
Ha pasado un mes, otro mes y sigo aquí. Los exámenes ya han empezado, lo he notado por las conversaciones que mantienen y porque últimamente no aparecen mucho por aquí, lo he notado sobre todo en Claudia y Louis, me gustaría que vinieran, pero lo entiendo.
Harvard se ha acabado para mí, las clases han acabado para mí, quizá Sicilia acabe para mí, pero todo eso da igual. No quiero que algo más acabe, no quiero que todos vuelvan a pensar que no me recuperaré nunca, no soportaría tener de nuevo en la cabeza la posibilidad de volver a morir. Al menos ahora puedo respirar, lleno mis pulmones con aire puro y eso es fantástico después de haber estado conectado al ventilador.
Pero lo peor es no saber nada de __________(tn). No hablan de ella y juro que creo que no sabe que sigo vivo. Me muero por tener alguna noticia de ella, aunque sea mala, solo quiero saber algo, al menos si está bien o no, al menos que su nombre aparezca en alguna conversación.
Quedan, si no cuento mal treinta y siete días para que el campamento empiece, no he querido hacer nada más en mi vida como quiero ir a ese campamento, es algo que realmente necesito, pero no parece ser posible. Pensar en todos ellos en Sicilia mientras yo me pudro aquí es algo horrible.
-Ojalá estuvieras despierto- Alan comienza a hablar, es algo normal en él, es el único que hablaba todo el tiempo, como si estuviera despierto, todo lo que piensa, lo dice-. Necesito saber un montón de cosas sobre Sicilia, necesito hacer una maleta y no sé qué meter en ella exactamente, necesito que me digas cómo se juega a ese maldito juego del que siempre hablabas… ¿Rottel contra Montgohery? Necesito saber si he hecho bien al decidir quedarme en Londres a estudiar. Necesito que… solo necesito de ti, constantemente, no sé cómo he podido aguantar tres años sin ti… estos meses están siendo horribles.
Para mí también, hermano, para mí también.
-Me hubiese gustado contarte yo lo de Niall, despacio, con un buen café de Margaret, de esos que le solíamos pedir cuando aún éramos unos críos. Me hubiese gustado decírtelo antes, poder haberte pedido consejo aunque las cosas hayan salido bien al final…
Oigo como se sienta en una silla y abre algunos libros.
-Voy a ponerme a estudiar, mañana tenemos examen de biología, el señor Farrell está triste por haber perdido a los dos únicos médicos del curso, siempre ha conseguido que al menos un estudiante acabe en una buena universidad haciendo medicina… Si quieres algo, solo tienes que llamarme.
Todo se vuelve silencio de nuevo, de vez en cuando oigo cómo Alan suspira o habla en voz alta leyendo alguna de las líneas de libro. No he echado de menos algo como un examen nunca en la vida, y sin embargo ahora tengo ganas de hacerlos, de sobresalir y acabar en Harvard como el destino me había prometido.
-Es increíble que mañana tenga el último examen del instituto. A veces me gustaría estar en tu lugar… estar yo tumbado inmóvil como tú. Te juro que haría lo que pudiera para que tú fueras a la entrevista de Harvard y yo estuviera medio muerto… me pondría en tu lugar sin dudarlo un momento. ¿Me crees?
Pensé que se callaría, pero no lo hizo, cuando volvió a hablar supe que lloraba.
-Lo siento… lo siento tanto…- su voz suena rasposa, quiero levantarme y callarle con una buena torta y un abrazo posterior-, siento que tú estés ahí porque no te lo mereces… merecía ser yo, por haberte abandonado hace tanto tiempo, por haber echado a la basura nuestra amistad por un simple funeral. Querías a mi madre tanto como yo y no entendí que no fueras a verla, no por mí, sino por ella- suspira y siento como arrastra el sillón hasta posicionarse a mi lado-. Hace poco pensé en lo que mi madre hubiese querido, y creo que ella quería que fueras a Sicilia, porque eso es lo que tenías que hacer…- alarga su mano por las sábanas y noto su contacto entre mis dedos-. Me arrepiento un montón de haberme perdido este tiempo contigo, porque sé que podríamos haber sido buenos el uno para el otro, a veces creo que éramos unos tristes por habernos separado… ¿Podrás perdonarme en algún momento?
Solloza de nuevo y siento su cabeza apoyarse en mi muslo. Quiero consolarle, quiero despertar… no lo he querido más nunca, necesito que sepa que todo está bien, que le quiero como a nada y que voy a estar, necesito estar para él, le quiero y él cree que le odio y eso es insoportable.
-Necesito que me perdones… no podría vivir toda mi vida sabiendo que tú… ¡OH Dios mío! Necesito que vivas. Siempre había pensado que viviríamos juntos en algún momento, incluso que en alguna noche de borrachera acabaríamos enrollándonos irremediablemente y que sería una de esas anécdotas que le contaríamos a nuestros hijos. Quería compartir piso contigo, quería quejarme porque siempre vas en calzoncillos y por las miles de tías que entrarían por nuestra puerta para acabar entre tus piernas… Quería que te quejaras por cómo me huelen los pies cuando vuelvo de correr y de lo poco que me gusta oírte cantar en la ducha a pesar de que lo haces muy bien y…
-¿Puedo elegir la habitación más grande?
-Claro, te dejaría la que…
 
(Narra Claudia)
-Corre, corre- Zayn entró en mi habitación y supe en ese instante lo que tenía que hacer.
No me entretuve ni en cerrar el libro, me levanté como una campana y salí detrás de él cogiendo únicamente mi abrigo y el bolso.
 
(Narra Niall)
Claudia: Cierra el libro de economía, Harry está despierto. Pasamos a por ti en dos minutos (17:35)
-¡Mamá! Me voy, Harry ha despertado- grité como un poseso varias veces corriendo por toda la casa.
Mi madre salió de la cocina sonriendo ampliamente.
-Cuando me alegro, Niall- dijo abrazándome.
-Me tengo que ir, Claudia y Zayn vienen en coche- dije.
La verdad es que había sido una buena idea organizarnos por si esto pasaba. La madre de los Malik, que tenía unos días de vacaciones, se había mostrado voluntaria a llevarnos al hospital rápidamente si Harry despertaba o había noticias importantes.
Cuando mi madre asintió sonó el claxon en el fuera.
Aunque la madre de los Malik solía conducir tranquila, no fue ese el caso. Recogimos a los Tomlinson y a los Payne rápidamente y condujo todo el trayecto al límite de velocidad que dejaban las carreteras. En menos de veinte minutos ya estábamos todos corriendo por los pasillos del hospital.
Cuando llegamos a la puerta Alan estaba sentado en una silla fuera. Sonreía como un niño pequeño y en cuanto nos vio corrió hacia nosotros y me abrazó haciendo que me elevara unos centímetros del suelo y que se ganara un golpe en el brazo por mi parte.
-¿Cómo ha ocurrido? ¿Estabas con él?- Claudia fue la primera que pregunto.
Alan nos estuvo contando con pelos y señales todo lo que le había dicho a Harry hasta que él le había contestado una simple frase, sencilla.
-Ahora hay como diez médicos con él, pero está despierto, hemos hablado, nada, medio minuto hasta que me he puesto a gritar a una enfermera por el pasillo para que viniera, pero han sido los mejores treinta segundos de mi vida- me encantaba verle sonreír, había estado unas semanas realmente apagado, hasta que Harry empezó a recuperarse, después se llenó de esperanza, pero a medida que pasaban los días esa esperanza disminuyó considerablemente.
-¿Nos van a dejar pasar a verle?
-Habéis venido súper rápido, Anne todavía no ha llegado y Des está con mi padre, afortunadamente estaba por aquí cuando Harry ha despertado.
-¡Tenemos que llamar a ___________(tn)!- dijo Louis convencido.
-No- Alan negó varias veces mirándonos a todos-. Harry me ha dicho que por el momento no le digamos nada.
Me pareció raro, algo así. Tampoco entendía cómo Harry podía saber que _________(tn) no estaba aquí, que se había ido.
-Es como si… como si hubiese escuchado todas nuestras conversaciones, como si hubiese estado despierto pero catatónico…
Me pregunté si era realmente buena idea no decirle nada a ___________(tn), iba a enloquecer cuando se enterara de todo, y me daba pena que estuviera viviendo en una mentira… pero había sido el primer deseo de Harry, y no podíamos decirle que no.
 
(Narras tú)
-Cariño…
-No pasa nada, Manu, questa è la vita.
A estas alturas Manuela ya estaba llorando a lágrima viva. Ella sabía desde el principio cual había sido el destino de Harry, ella sabía que él no seguía con vida. Sin embargo, cuando había terminado de contarle la historia, el verdadero por qué de que yo hubiera dejado todo atrás, ella se había desmoronado y había comenzado a llorar. Mentiría si dijera que mis ojos no empezaron a escocerme, era normal que, al ver a alguien llorar por Harry, yo siguiera el mismo proceso, a fin de cuentas había sido la coprotagonista de la historia que llevaba más de un mes contándole.
-Lo siento muchísimo, no debería esta llorando- dijo sollozando sin control.
-¿Qué ocurre?- Mike se acercó hasta nosostras claramente confundido.
-He acabado- dije.
-¡Oh!
-Mike... lui era solo un bambino- dijo Manuela hacia Mike.
Odiaba que se pusieran a hablar italiano delante de mí, aunque adorara el idioma, no me gustaba no entender lo que decían, aunque todo el mundo pensara que se parecía mucho al español, para mí, cuando hablaban rápidamente, era casi indescifrable.
-Lo so. È una vergogna. Ma non essere triste, perché altrimenti sarà troppo triste- respondió Mike mirándome a mí.
-Perdonate Mike, hai ragione.
Los dos se quedaron callados, después de todo yo tampoco tenía nada más que decir, no sabía lo que habían dicho entre ellos y la historia estaba acabada.
-Tengo que ir a la barra- les dije levantándome sin que les diera tiempo a pararme.
Puse un par de cafés mientras mi mirada no podía apartarse de ellos. Sabía que estaban hablando de mí, era obvio, después de haber acabado la historia Manu tendría muchas preguntas y, si yo no las quería contestar, debía hacérselas a Mike.
Había sido bueno desahogarme con Manuela, era una buena mujer, una mujer sencilla de pueblo, me gustaba que se interesara por mí de la forma en la que hacía. Había venido cada tarde a las cinco y media a tomarse su café y a charlar un rato conmigo, a esa hora no había mucha gente y a Mike le parecía bien que dejara mis obligaciones durante media hora. Después Manuela se marchaba, no sin antes hacerme algunas preguntas, y repartía mi historia por el pueblo, de esta manera ya habían venido algunas personas a hablar conmigo sobre Harry. A mí no me molestaba en absoluto hablar de él, podía parecer una locura, pero creo que sufrí tanto por la muerte de mi padre que el hecho de que Harry también hubiese desaparecido solo me dabas fuerzas renovadas para acabar lo que él había empezado. Era cierto que necesitaba algún tiempo hasta poder volver a Londres, hasta poder pisar por los lugares que él había pisado, poder ver a su familia, pero lo haría, lo haría por él, porque de alguna forma se lo debía.
A veces me quedaba parada, sola con mis pensamientos, preguntándome que hubiese pasado si Harry no hubiese tenido ese accidente, que hubiese pasado cuando hubieran acabado las vacaciones de Pascua y hubiésemos vuelto de nuevo al instituto, ¿me habría dicho algo?, ¿habría intentado acercarse a mí? Seguramente sí, lo habría intentado. Pero lo que más me preguntaba es si yo habría sido capaz de perdonarle de nuevo, eso no lo sabía, me hacía creer a mí misma que sí, pero luego me daba cuenta de que le habría perdonado a expensas de lo que ahora sabía, por el dolor que sentía al haberle visto desaparecer, seguramente las cosas no habrían sido tan sencillas si nunca hubiese sabido nada del accidente.
Pero ahora no podía estar enfadada con él, a fin de cuentas estaba muerto. Igual que durante mucho tiempo había estado enfadada con mi padre por haberse ido así, tan de repente, de la noche a la mañana, con Harry no podía estar enfadada, puesto que él había sido el máximo perjudicado de esa situación.
Otras veces me encontraba pensando en mi vida en general, a veces quería salir de allí e ir a ver a la única persona que creía que podría entenderme en ese momento, me hubiese gustado tener la fuerza como para llamar a Maggie y hablar largo y tendido con ella. Maggie había perdido al hombre de su vida también, había visto como la dejaba sola, sin nada más que el recuerdo de lo que fueron juntos, y habían pasado más de veinte años desde que él había muerto. Maggie se habría reído de mí, no, no lo habría hecho, pero habría sonreído pensando en todo lo que me quedaba por vivir. A fin de cuentas ella tenía casi cuarenta años cuando Fred murió, yo solo tenía diecisiete.
También necesitaba, cada día más, una llamada por parte de Niall o de mi madre, hacía varias semanas que no tenía noticias suyas y, aunque me extrañaba, aunque lo había acusado a que querían dejarme mi espacio y no sabrían qué decirme, necesitaba hablar con ellos y saber cómo estaban, como le iba su nueva vida a mi madre…
Pero estaba bien, afortunadamente me sentía bien. Me había acostumbrado durante días a la idea de no tener a Harry nunca más, había podido despedirme de él y sabía que ahora él conocía cuales eran mis verdaderos sentimientos. Podría haberme sentido culpable por lo que le había ocurrido, pero después de tantos años sintiéndome culpable por muchas cosas, había llegado a la conclusión de que la pena por mi misma o la culpabilidad no me ayudarían a salir adelante y, ahora más que nunca, debía salir adelante.
-¿Estás bien?
Mike no se había apartado de mí ni un segundo, sabía que mi madre le había dicho que no lo hiciera, que mantuviera siempre un ojo sobre mí, lo agradecía, saber que alguien estaba preocupado por uno se sentía bien. Además Mike era como mi propio hermano, siempre había estado ahí.
-Sí, de verdad- le miré y asentí.
Por un lado él me creía pero, como era normal, una parte de él estaba visiblemente confusa por mi aparente bienestar.
-Bueno, ya sabes… quiero hablar con Niall, hace días que no me llama, mi madre tampoco lo ha hecho…- suspiré y seguí preparando algunas cosas-. Pero sé por qué no lo hacen, sé que ellos estarán mal, mi madre incluso puede que esté algo enfadada porque abandonara el curso de pronto y rechazara la idea de Harvard, pero estoy bien, de verdad.
-Lo sé- Mike me sonrió.
-Voy a seguir con esto- señalé la barra y él sonrió de nuevo.
Mike estaba preocupado por mí. Era lógico que no estuviera radiante de felicidad, pero de verdad estaba bien, la pérdida de Harry había sido lo peor que podía ocurrirme, pero me había hecho plantearme las cosas desde el principio, razonar si mi vida estaba llevando el camino que merecía. Ahora tenía que luchar por los sueños de dos personas, le había prometido a Harry y a mi padre luchar por ellos y tenía que hacerlo.
 
(Narra Harry)
Solo tenía ganas de cerrar los ojos y dormir, eso ocurría en ese momento.
Había despertado de pronto, y desde ese momento había querido volver a dormir. Habían pasado más de veinte médicos diferentes de varios hospitales de la ciudad, parecía que era algo fuera de los límites lo que había ocurrido conmigo.
Habían pasado mis padres, mis amigos, los padres de mis amigos, gente de todos lados, pero lo único que quería era estar un rato solo, aclararme, pensar en mi siguiente paso. Todo el mundo estaba feliz y radiante, pero yo solo pensaba en que había perdido el tiempo de una forma alarmante y no solo eso, se lo había hecho perder a __________(tn) y a Gemma.
-¿Qué quieres hacer?- Danna era la única que parecía algo decepcionada por mi pérdida.
-¿Qué opciones tengo?
La cabeza aún me martilleaba un poco y el costado sentía punzar cada fibra de mí.
-Tienes que estar aquí en observación al menos unos días más, después podrás hacer lo que quieras, los profesores han dejado que repitas los exámenes y me han llamado algunos cargos de Harvard y, explicándoles lo que ha ocurrido, han dejado que tengas una nueva entrevista a principios de Julio.
Negué varias veces.
-No quiero, quiero ir a ver a ________(tn).
-Harry… no creo que esa sea la mejor opción, lo mejor sería que terminaras el curso, que estudiaras unos días y que hicieras la entrevista para Harvard, eso es lo que deberías hacer.
-No voy a ir a Harvard, sabes que solo quería ir a Harvard por _________(tn), si ella no va me da igual dónde ir, como si me voy a China. Ahora quiero ver a ________(tn)- le dije, vi la decepción en sus ojos pero no dijo nada más-. ¿Cuándo crees que voy a poder coger un avión?
-No sabes ni dónde está, no sabes dónde tienes que ir, Harry, ella se fue, lo mejor es que lo olvides.
-Sé lo que quieres, pero no lo vas a tener, lo siento.
El rostro de Danna oscureció.
-Harry, te lo he dado todo, te he enseñado todo lo que sabes, me debes la medicina y me debes tu trabajo, tienes un compromiso.
-¡Cumpliré con mi compromiso! No dije cuándo, trabajaré contigo, pero no ahora, ahora solo quiero irme de aquí, quiero ir con __________(tn).
Danna suspiró mirándome, pero su mirada defraudada no hizo mella en mí, sabía lo que quería y, desde luego, ir a Harvard ahora no era mi principal preocupación. Quería ir a Sicilia, hablar con __________(tn), quería estar con ella… solo eso, lo demás no importaba por el momento.
¿Qué haría estando en Harvard sabiendo que ella estaría en Londres estudiando el último curso del instituto por segunda vez? Quería estar con ella, dónde y cómo fuera.
Mi madre entró cuando Danna salió, vio en su cara que la cosa estaba mal, pero la verdad es que las cosas no estaban mal, ¡joder! Casi había muerto, ¿no dejarían que el pobre chico indefenso y que había estado al borde de la muerte tuviera una buena recuperación?
-Hola hijo- sonreí a duras penas. La charla con Danna me había dejado K.O-. ¿Qué ha ocurrido con Danna? No llevaba buena cara…
-Me ha dicho que tengo que hacer los exámenes y la entrevista para Harvard y yo no quiero hacerlo.
-¿Qué quieres hacer entonces?
Suspiré pesadamente, no me apetecía darle explicaciones a nadie, se lo había dicho a Danna porque ella y yo teníamos algo así como un acuerdo tácito, yo debía estudiar medicina gracias a su carta de recuperación y a los días que había empleado conmigo y después, ayudarla con su investigación.
Pero ahora las cosas habían cambiado. La ayudaría, eso no cambiaría, pero necesitaba un tiempo para pensar en mi siguiente paso, a fin de cuentas medicina era una carrera muy larga, Danna no me iba a tener con ella cada semana, tendría que dejar pasar el tiempo, ¿qué importancia tendría un año menos que un año más? ¿Qué importancia tendría Harvard?
-Quiero ir a Sicilia, quiero pasar allí el verano, hace dos años que no voy y necesito pasarlo allí- le dije.
Ella asintió un par de veces.
-¿No empezarás la universidad al final del verano?
-Creo que acabaré el instituto el año que viene, podría estudiar y prepararme para entrar en una buena universidad pero…
-¿Es por __________(tn)?- me cortó mi madre rápidamente, sin dejarme tiempo-. Por ella quieres acabar el año que viene.
-No… no es solo por ella, es decir, acabo de despertarme, tendría que ponerme a estudiar a partir de mañana y aún no me he acostumbrado a que sea casi junio. No quiero hacer las cosas con rapidez, quiero tomarme unos meses de calma, quizá estudie para los exámenes de septiembre- intenté decirle.
Mi madre se sentó a los pies de la cama.
-Tu hermana ha perdido mucho tiempo, pero ha conseguido prepararse los exámenes y está aprobando milagrosamente, Sophia también, ___________(tn) decidió marcharse, todo está algo cambiado…
Suspiré. No quería que empezara con batallitas, solo necesitaba que lo entendiera.
-Casi te pierdo…- ¡oh! Eso era peor.
Comenzó a llorar desacompasadamente, su rostro se plagó de lágrimas al instante y tuve que incorporarme para abrazarla.
-Casi te perdemos… no podía dejar de pensar en que decidimos acabar con tu vida y…
-Mamá, tú no decidiste nada, yo lo hice, no hubiese sido vuestra culpa si hubiese ocurrido, fue mi firma la que hizo el resto, no vosotros- era cierto.
Había decidido firmar porque creía que era lo mejor, no para mí, sino para todas las personas que estuvieran preocupadas por mí, era lo mejor para todos. Además, la mayoría de los médicos tenían ese acuerdo, un mes era el tiempo indicado, para que les diese tiempo a despedirse de mí y… pudieran soportarlo.
-No quiero que pienses que fue tu culpa, ni la de papá, yo me monté en esa moto sin casco y por mi culpa estoy aquí.
Sus sollozos reinaban en el ambiente y, gracias al cielo, las puertas se volvieron a abrir, aunque lo que me encontré no fue lo mejor.
Gema entró en la habitación gritando y se abalanzó hacia mí lloriqueando como un niño y diciendo cosas sin sentido. No era eso lo que esperaba, tan solo quería que me dejaran un momento de tranquilidad, pero me sentí bien al verla conmigo de nuevo, al ver que habíamos recuperado lo que perdimos en el pasado.
Después de más lágrimas, después de contarles lo que ya les había contado a los médicos cientos de veces, que había estado consciente mientras ellos pensaban que estaba medio muerto, que había creído que iba a morir y que quería irme a Sicilia, me dejaron tranquilo un rato.
Nadie pasó por unas horas y fue algo que agradecí. Tenía que relajarme, cerrar los ojos.
Tendrían que pasar cinco días, después volaría a Sicilia, no había nada más que pensar.
 
(Narra Niall)
-La universidad de Londres- me dijo serio, como casi siempre que hablábamos de esto.
Asentí. Estaba dentro de mis opciones, sería una buena idea.
-Quiero que vivamos juntos- dijo, me costó unos segundos entender a lo que se refería.
-¿Qué… vivamos juntos?
-Sí, tú y yo y quizá Harry.
-¿Tu, Harry y yo? No lo veo claro.
-Quizá, cuando ___________(tn) venga…
-No, no, no, no, ella no querrá… ella va a morirse cuando le vea, ella…
Alan se acercó a mí sonriendo. Pasó sus dedos por mi mejilla y se acercó hasta mi frente, uniéndola con la suya.
-Ella se pondrá muy contenta, como tú y como yo, ¿lo sabes?
Cerré los ojos ante su contacto.
-Ojalá tengas razón.
Sin previo aviso sus labios se unieron a los míos con pretensiones. Sonreí entre dientes y seguí su beso.
Estábamos solos en mi casa. Habíamos sabido nuestras notas esa mañana, los exámenes habían salido muy bien, las pruebas de selectividad habían sido sencillas y la universidad nos esperaba.
Claudia y Louis irían a Yale, era increíble que pudieran ir juntos, que fueran a desaparecer, me alegraba por ellos, me daba pena que se fueran tan lejos, pero vendrían en navidad y en algunos puentes que les dejaran, sería muy bueno para ellos, para reafirmar su relación. A Irene y Zayn les esperaba Chicago, estarían tan cerca de llegar a Louis y Claudia como lo estaba cualquiera de nosotros desde Londres, pues el viaje en coche duraba más de diez horas, aunque seguramente se verían más que nosotros. Susan y Liam se quedarían en Londres, Liam estudiaría conmigo y Susan estudiaría en una escuela de moda en la que, supuestamente, habían estudiado muchos de los mejores diseñadores del mundo.
La mano de Alan viajó peligrosamente sobre mi muslo y comenzó a mover sus labios en mis mejillas llegando al lóbulo de mi oreja y mordiéndolo con fuerza. Sentí una pequeña punzada en mis partes bajas, y en ese instante supe que teníamos que parar.
-Alan…- él gruñó en mi oído, sabía que me odiaría, pero no podía hacer otra cosa-. Alan para- le pedí alejándome de él.
Me miró un segundo a los ojos y volvió a atrapar mis labios entre los suyos. Era la mejor sensación del mundo.
-¡Ya!- me aparté totalmente de él y le empujé con los brazos para que no se acercara.
Cerró los ojos y suspiró con fuerza.
-Tengo que irme- no…
-No te enfades, por favor- lo estaba intentando, pero era complicado para mí, tenía que entenderme.
-No me enfado, luego nos vemos- se levantó y me dejó solo en la cama.
-Voy contigo, ¿a dónde vas?- pero él negó.
-A casa, luego te llamo.
Suspiré tal y como él había hecho segundos antes, y me levanté para tapar la puerta de mi habitación con mi cuerpo y que no pudiera marcharse sin hablar, aunque no sabía lo que diría exactamente.
-Déjame salir, anda- me miró con los ojos entristecidos.
-No, vamos a hablar, solo un momento- le cogí las manos y entrelacé nuestros dedos caminando hacia la cama, pero cuando nos sentamos él separó nuestras manos.
Me quedé mirándole unos segundos, sin saber qué decir, ya le había dicho muchas veces lo que me ocurría. Había dado muchos pasos, se lo había contado a mis amigos, a mis padres, no me escondía estando con él, pero seguía habiendo una pared entre nosotros, sobre todo cuando nos quedábamos solos y las cosas subían de tono.
-¿Vas a decir algo?
Asentí y me preparé para soltar el mismo discurso que siempre.
-Sabes que me cuesta…
-Pero no lo entiendo, Niall, no entiendo qué ocurre, ¿no te pongo? ¿es eso?
-Sí me pones, ¿cómo piensas algo así? Es solo que yo nunca he estado con nadie, menos con un chico y… me cuesta.
Alan asintió y, suspirando, volvió a entrelazar nuestros dedos.
-No quiero obligarte a nada, pero… cada uno tiene sus necesidades, a veces… me gustaría que dijeras algo, que me besaras tú… me gustaría notar que no soy el único que está en esto- dijo mientras nos señalaba a ambos.
-No eres el único en esto, solo necesito tiempo.
-¡Te he dado tiempo! Llevamos más de cuatro meses juntos, no quiero acostarme contigo, no es eso- pareció pensarlo un momento-, bueno, sí quiero, pero entiendo que tú no quieras o que no estés preparado, lo que no entiendo es que no me beses o no me abraces porque te salga… Yo… me gustas mucho, de verdad, pero no quiero tirar de ti.
Se calló y me dejó en silencio. No quería que creyera que no sentía lo mismo que él, yo estaba loco por él, seguramente antes de que él hubiese imaginado algo conmigo yo ya estaba loco por él. Pero tenía miedo, de pensar en lo que pasaría. Eso no quería decir que no me gustara, solo que necesitaba tiempo para adaptarme.
Las palabras salieron de mis labios sin control, si no podía demostrarle lo que sentía con besos imprevistos y abrazos, al menos quería que lo supiera.
-Estoy enamorado de ti.
Alan cerró los ojos un momento y apretó nuestras manos cariñosamente.
-¿Me crees? Te juro que estoy loco por ti, nunca había sentido esto, pero estoy enamorado de ti, lo sé porque es lo mismo que ___________(tn) me contó que sentía por Harry.
-Te creo y yo también estoy enamorado de ti.
-Quiero vivir contigo en Londres, y con Harry, y con quien tú quieras, porque estoy enamorado de ti. Y sé que no te beso en público, sé que no te doy la mano o que no te abrazo o te digo lo que produces en mí cuando me besas, y te prometo que quiero hacerlo contigo, por mucho miedo que me dé, pero espera por mí, necesito que esperes por mí y que no me dejes, porque si me dejas creo que no podré estar con nadie más nunca.
-¿Quién ha dicho que vaya a dejarte? No pienso dejarte, y menos ahora…
 
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Hacía como miles de años que no subía y el hecho es que debía subir. Estoy un poco cansada, así que no me extiendo mucho.
Espero que os guste.
Besos!
Intentaré subir pronto pero la semana que viene es la peor de todo el curso, así que no sé si podré. Lo siento :(