viernes, 21 de noviembre de 2014

Capítulo 57: "Cómo entre la espada y la pared nos acongojamos"





(Narras tú)

Mi madre llegó justo cuando el pollo salió del horno. Dejó las cosas en el recibidor y se deshizo el moño de la cabeza dejando su pelo suelto, con cara de alivio se sentó en la mesa. Le coloqué el vaso de vino sin decir nada.

Llevábamos unos días sin hablarnos, manteníamos una relación cordial porque vivíamos en la misma casa, nada se parecía a nuestra relación de estos dos últimos años, ahora era una simple pelea entre madre e hija.

Me senté colocando la cena entre nosotras y sirviendo su plato, entendía que estaba cansada del día de trabajo y no quería que su enfado creciera más. Yo tampoco quería discutir.

-¿Qué tal han ido los estudios?- me preguntó. Parecía que ella tampoco tenía ganas de seguir en pie de guerra.
-Bien, estoy repasando, empezamos el martes- le dije.

-Lo sé, pero Niall empieza mañana, he estado hablando con Maura- me contestó.
-Sí, él mañana tiene de Economía.


Tras un breve silencio mi madre sacó de nuevo el tema peliagudo que había hecho que llegáramos a esta situación.

-He hablado con Alejandro- dijo solamente.

Hice un ruido con la garganta solo para que supiera que la había oído.

-No quiero que nos enfademos más, ___________(tn), pero creo que deberías llamarle- me dijo.
-Ya te he dicho que mi móvil está disponible para él cuando le apetezca, yo ya intenté hablar con él- dije manteniendo mi postura.

-Lo sé hija, pero estaba en un mal momento, ahora está mucho mejor- me dijo.
-Me da igual mama- respondí llenando mi boca con pollo para no tener que hablar más.


Pero ella contraatacó, sabía que podía hacerlo, que tenía las herramientas para hacer que mi corazón sufriera. Mi madre sabía que lo que sentía por Álex era de otro mundo, le quería por encima de todo.

-Quiero que venga en navidad- dijo con voz apenada.

La miré un momento sin creerme que hubiera utilizado su voz de “pobrecita yo”.

Suspiré.

-Mamá, si él no quiere venir yo no puedo hacer nada- le dije-, además, él es el mayor, yo creo que deberías obligarle a él a hablar conmigo- dije rotundamente.
-Hija, él está a miles de kilómetros de nosotras, entiende que no pueda obligarle a nada, pero de verdad creo que es importante que pasemos la navidad los tres juntos, creo que lo necesitamos, además, ahora todo está mejor entre nosotras, y me gustaría que todo estuviera bien con él y con vosotros- dijo con su adorable tono de madre perfecta.


Suspiré, al final acabaría aceptando, mejor ahora que dentro de tres horas tras agotarme intentando discutir con ella.

-Está bien, le llamaré, pero no te prometo nada más- ella asintió contenta y trajo el postre para las dos.

La mire negando con los ojos en blanco, a veces me preguntaba quién era la madre y quién la hija realmente.

Después de cenar me enfrenté de nuevo a mis apuntes, solamente pensaba repasar un poco y dormir pronto para levantarme temprano a seguir con el intensivo que me había propuesto, pero un mensaje me sacó del estado de “intento de concentración” en el que me encontraba.

Al ver el nombre de Harry en la pantalla casi se me cayó el móvil de las manos.

Llevábamos casi un mes sin mediar palabra, tan solo las miradas hablaban entre nosotros y aunque para mí no eran suficientes le había prometido espacio y él, sin contar un par de comentarios poco afortunados al estar cerca, había permanecido correcto. Me sorprendía el hecho de que Niall hablara con él más que yo, incluso les veía bromeando de vez en cuando durante los entrenamientos, en los que yo permanecía sentada leyendo o estudiando.

¿Habría tomado por fin una decisión? ¿Estaría su respuesta en el mensaje que acababa de enviarme? ¿Y si era que no, que decidía odiarme?

Parecía tonta haciéndome preguntas cuando tenía las respuestas en mi móvil.

Harry: Ey (22:35)

¿En serio? ¿Tantas comeduras de cabeza para eso?

Contesté rápidamente.

Yo: Ey (22:37)

Contesté tan secamente como él me había saludado. No quería parecer desesperada hablando con él por primera vez en semanas. Mi móvil vibró de nuevo.

Harry: ¿Qué tal? (22:39)

Sonreí. Estar a menos de un par de kilómetros y hablar de esta manera tras lo que parecían años sin hacerlo me ponía de buen humor.

Yo: Bueno, bien, ahí voy (22:40)
Harry: Mucha mierda con Farrell, ¿verdad? (22:41)

Yo: Sí, pero eso es lo de menos (22:42)

Era cierto que el profesor de Biología nos había mandado al examen con un montón de temario que no entraría en selectividad, pero prefería ir sobrada aunque tuviera que estudiar el doble, además me gustaba y eso era un plus.

Harry: ¿Qué es lo de más? (22:43)
Yo: ¿De verdad te interesa? (22:43)

Harry: Sí (22:44)

Bueno, que lo reconociera era un buen paso, o eso quería pensar.

Yo: Tengo que llamar a mi hermano, después de nuestra última conversación en mi cumpleaños, tengo que pedirle que venga en navidad y sé lo que me va a contestar, pero mi madre me lo ha pedido y no puedo decirle que no (22:46)
Harry: ¿Por qué no puedes decirle que no? (22:47)

Yo: Porque es mi madre (22:47)

Suspiré, había respondido a Harry algo que ni yo misma creía.

Harry: Él es mayor que tú, y es él el que está enfadado contigo, él debería intentar arreglar las cosas (22:48)
Yo: ¿Qué haces cuándo quieres solucionar las cosas con alguien pero la otra persona no está por la labor? (22:49)


No me di cuenta de las segundas intenciones que tenía mi pregunta hasta que él no respondió.

Harry: Decirle que o te elige de una vez o nunca podrá hacerlo. Ponerle entre la espada y la pared (22:51)

Ahí estaba él, entre la espada y la pared, pero en realidad no había sido yo la que le había colocado allí, había sido él mismo y su actitud.

Yo: ¿Y si me manda a la mierda? (22:52)
Yo: No puedo hacer eso Harry (22:52)

Harry: Es tu hermano, no te mandará a la mierda (22:53)
Yo: No estoy tan segura, no le conoces en absoluto, ni has estado con él estos dos años, no ha sido fácil (22:54)


No quería aburrirle con estos dos años, ni que sintiera pena por mi familia, ya había sido suficiente con nuestra sinceridad el día que dormí en su casa.

Harry: Estoy en la puerta de tu casa, ¿qué probabilidades hay de que pueda entrar por la ventana? (22:57)

¿Qué hacía en casa? ¿Para qué había venido?

Yo: Ninguna, porque voy a abrirte la puerta. Bajo en un segundo (22:58)

Mi madre estaba en su cuarto y se escuchaba la televisión desde el pasillo por lo que no me preocupé demasiado por ella. Bajé intentando colocar mi coleta y abrí la puerta lo más rápidamente posible.

-Joder gracias, me estaba helando- dijo en el umbral- ¿puedo pasar?

Le miré un par de segundos más, llevaba uno de sus jerséis gorditos y unas botas de invierno bajo un pantalón oscuro. Su pelo lo tapaba un gorro de lana precioso que quise arrancarle y guardar en mi armario para siempre.

Me miró esperando y le hice pasar con la mano.

-No hagas ruido, mi madre está en su habitación.

Hizo un gesto con sus dedos sobre su boca diciéndome que se mantendría en silencio y subimos a mi cuarto cerrando la puerta con el pestillo por si las moscas.

-Puedes sentarte- le dije viendo que se quedaba de pie mirando el cuarto-. No es como si fuera la primera vez que estás aquí.

Él me hizo un gesto para que permaneciera en silencio y observó todo el cuarto un rato más. Miró los apuntes que tenía colocados sobre el escritorio.

-No sé cómo te enteras de algo- me dijo al ver los miles de colores que tenían mis notas.
-Yo me aclaro- le dije golpeando la cama para que se sentara y poder sentirme menos incómoda con su cuerpo en mi cuarto como si le hubiesen pegado ahí.


Se quitó el jersey quedando en camiseta de manga corta, bajo ella se podían adivinar algunos de los tatuajes que decoraban su anatomía.

Aparté la mirada de su cuerpo.

-Llama a Alejandro- me dijo.
-¿Qué?- le miré sin comprender de qué narices estaba hablando.

-Son las tres de la tarde en Australia, él acabará de comer ahora mismo, es la mejor hora para hacerlo- dijo.

¿Para eso había venido? ¿Para que hablara con Álex delante de él? Me sentí decepcionada porque no hubiese venido por mí realmente, sino porque le había dicho que estaba regular por el tema de mi hermano.

-No vas a entender nada- le dije encogiéndome de hombros.
-No importa, estaré aquí- me miró clavando sus ojos en los míos.


No quise romper el momento y preguntarle qué hacía realmente en mi casa y el porqué de su repentino interés por mí.

Sus ojos casi me obligaban a hacer lo que me había pedido y tuve que darle la razón y coger mi móvil.

-Vale, está bien, pero… si sale mal…- dije.
-Estoy aquí, ¿ok? No saldrá mal- sonreí de vuelta a su media sonrisa.


Dejó su mano sobre mi rodilla dándome ánimos y sentí el mismo escalofrío subir por mi columna, el mismo que sentía cada vez que Harry me tocaba.

Marqué el número temblando de pies a cabeza pero decidí hacerlo, se lo había prometido a mi madre, se lo había prometido a Harry y, en realidad, era lo que debía hacer.

-Sí- su tono inglés siempre me había hecho mucha gracia, cómo dejaba su lengua casi muerta, además el acento australiano, que parecía haber intentado conseguir, bien poco tenía algo que ver con el de Londres.

-Hola, soy __________(tn)- Harry me sonrió acariciando mi rodilla.

Si quería conseguir que me mantuviera serena debía dejar de hacer eso, pero no quería que se espantara.

Álex no contestó así que me decidí a hablar de nuevo.

-¿Qué tal va todo?- le dije.
-Bien- por fin contestó-, he aprobado todo.

-Me alegro- sonreí y Harry hizo lo mismo delante de mí.
-¿Tú?- preguntó casi obligado.

-Empiezo los exámenes el martes, creo que van a ir bien- le dije suspirando.
-Seguro que sí- vaya, estaba de buen humor.

-Esto… te llamaba porque quería saber qué ibas a hacer en vacaciones, mamá quiere que vengas con nosotras y a mí también me gustaría- le dije.
-No lo sé __________(tn), las cosas son complicadas- dijo.

-¿Sabes?- le conté-. Un amigo me ha dicho que te pusiera entre la espada y la pared- mi voz sonaba calmada, por eso Harry no se alarmó por mis palabras, podría haber soltado todos los insultos del universo que él habría seguido sonriendo como un bobo y eso, no sé por qué, me gustaba-, me ha dicho que te diga que o decides hablarme e intentar solucionar nuestros problemas o te dijera que no volvieras a hablarme en tu vida- sonreí por no llorar-. Sin embargo él no nos conoce en absoluto, no sabe por lo que has tenido que pasar conmigo estos dos años, ni lo que yo he tenido que pasar contigo.
-______________(tn), dile a ese tipo que es un imbécil- dijo, y pude imaginarle sonriendo.

-¿Te estás riendo?- dije.
-Quizá- sonreí más fuerte-. Tenemos que hablar y por móvil es una maldita mierda- me dijo.

-Pues entonces ya sabes lo que tienes que hacer, coger un avión y venir hasta donde estamos mamá y yo.

Él suspiró y supe que eso era un sí, no había dejado de conocerle en estos dos últimos años, incluso por teléfono sabía lo que pensaba mi hermano.

-Sé que cuando nos veamos tenemos mucho de qué hablar, pero quiero que sepas que siento mucho todo lo que ha pasado- le dije cambiando mi sonrisa por lagrimas sobre mis mejillas en cuestión de segundos.
-No llores ___________(tn)- mi hermano me dijo lo mismo que había dicho semanas atrás en mi cumpleaños pero el tono y el motivo era totalmente distinto.


Harry puso mala cara y cogió el teléfono entre sus manos.

-Escúchame maldito imbécil- intenté agarrar el móvil pero él se levantó y caminó por la habitación-, no sabes lo que ha sufrido por tu actitud con ella, eres un estúpido, eres su maldito hermano ¿qué haces?- él gritaba en un profundo inglés, marcando con su profunda voz el sentido que tenían sus palabras.
-No Harry, Harry, dame el móvil- le dije  intentando alcanzarle.


Él se calló un momento escuchando cualquier cosa que mi hermano le hubiese dicho. Pero al final abrió los ojos sorprendido y me pasó el teléfono avergonzado, sentándose en la cama de nuevo.

-Perdona- le dije.
-___________(tn), ¿qué hace ese imbécil contigo? No me jodas- dijo Alejandro enfadado.

-Solo ha venido porque sabía que iba a llamarte y… es una larga historia- le dije.
-Habla en español por favor- no me había dado cuenta de que le había respondido en inglés-. ¿Por qué tiene que estar ahí cuando hablamos?

-No es eso, te juro que lo explicaré cuando nos veamos, por teléfono es difícil- le dije.

Suspiró nuevamente. Sabía lo mucho que le estaba costando decirme todo aquello, sobre todo lo que se refería a dejar su orgullo a un lado.

-Hablaremos seriamente sobre eso- me dijo-. Es un gilipollas.

Me reí.

-Realmente lo es- dije en inglés, haciendo que Harry levantara su cabeza de las rodillas donde la tenía escondida, más incómodo si cabe.

Alejandro se rio al escucharme hablar en inglés.

-Mañana compraré los billetes de avión- me dijo tranquilizándome un poco y volviendo al origen de mi llamada.
-Gracias de verdad- dije sonriendo.

-Nos vemos pronto, enana- dijo.
-Oye, que acabemos de empezar nuestra reconciliación no quiere decir que puedas volver a llamarme enana- él se rio al otro lado y yo puse morritos a sabiendas que él no me veía-. Nos vemos en un par de semanas, feo.

-Bye, ___________(tn)- dijo colgando la llamada.

Dejé el móvil en la mesilla de noche soltando un sonoro suspiro. Miré después a Harry que me miraba visiblemente nervioso y avergonzado.

Me reí al verle de esa manera, el Harry avergonzado era genial, tenía que verle así más a menudo. Cuando Álex estuviera aquí le obligaría a ir tras Harry sacándole los colores.

-Déjame decirte que te mereces todo lo que Álex te haya dicho- le dije siendo sincera.
-Lo sé, no sabía que no llorabas por él- me miró volviendo a agachar la cabeza momentos después.


Definitivamente el Harry avergonzado era uno de mis tres favoritos.

Me acerqué hasta él acariciando su rodilla como él había hecho antes.

-Ahora tu hermano me conoce- dijo chasqueando la lengua.
-Créeme, no podrás hacer nada que le dé una peor imagen de la que ya tiene de ti, a no ser que me mates- reconocí.

-Vaya, ahora me siento mucho mejor- dijo con sarcasmo.

Me dejé caer en la cama mirando al techo y Harry acabó por tumbarse a mi lado.

-Lo bueno es que podrás pedirle perdón dentro de algunos días, en persona- dije.
-¿Vendrá?- sonrió contento.

-¿Te alegras?
-Vamos, tu hermano con el que llevas peleada dos años vendrá de vacaciones para estar contigo, estoy muy alegre- dijo mirándome.


Nos quedamos en silencio unos minutos, un silencio cómodo, su respiración me ayudaba a relajarme. Pero al final la curiosidad mató al gato.

-Harry… me preguntaba si… ¿has pensado sobre lo que hablamos hace tiempo?

No me atreví a mirarle, solamente las palabras ya habían sido un gran paso para mí.

-Estoy tanteando el terreno- se atrevió a decir él.

Asentí varias veces.

-Ahora estoy bien, ¿quieres que me vaya?

Lo pensé un momento.

-¿Mañana querrás hacerme sentir mal por lo bien que me has hecho sentir hoy?- le pregunté.

Él lo pensó, quizá lo pensó demasiado, pero que al final negara me agradó.

-Entonces me gustaría que durmieras conmigo- solté sin pensarlo.

Me miró y tuve que despegar mis ojos del techo para mirarle de vuelta.

-He ido demasiado lejos- reconocí-. A veces no me acuerdo de que me odias.

Él carraspeó incómodo.

-Perdona, a veces no recuerdo todo lo que ha pasado entre nosotros, a veces nos miro y solo nos veo jugando a las cartas en la habitación de la torre- reconocí.
-A mí me gustaría ver solo eso- dijo él haciendo que sonriera por inercia.

-Bueno, no pasa nada, si te quieres ir no pasará nada, lo entiendo- le dije levantándome de la cama.
-¿Podré dormir en bóxer?- preguntó sopesando las posibilidades.


No quise decirle que dejaría que durmiera hasta desnudo si de eso dependía que se quedara conmigo. Y tan solo asentí.

-Entonces no tengo que pensar nada más- se levantó sentándose en la cama y se quitó las botas de un golpe.

Sonreí viéndole desnudarse como si estuviera haciendo un striptis.

Yo ya estaba en pijama.

-No voy a estudiar más por hoy- le dije-, estoy muerta de sueño.
-Mejor, porque mañana tenemos que madrugar para hacerlo como locos- me miró elevando una ceja por el juego de palabras-. Estudiar, para estudiar, no te crees falsas  esperanzas- puse los ojos en blanco y apagué la luz.

-Algún día, si decides no odiarme, podrías contarme porqué tienes una jaula de pájaros bajo la axila- le dije riendo.
-__________(tn), no digas más lo de odiarte, haces que suene mal en tu boca- me pidió.

-Vale- dije bajando el tono arrepentida.
-No te sientas mal, es solo que no lo soporto, pero ahora ya lo sabes- dijo.


La oscuridad era buena para nosotros, hacía que nos abriéramos un poco más.

-No quiero que me odies- dije sincerándome.
-No quiero odiarte- se movió entre las sábanas acercando nuestros cuerpos.


Pasó sus brazos a través de mi cintura atrapándome entre ellos y pegando mi espalda a su pecho. Pensé en lo bien que se le daban estos movimientos y la de veces que los tendría que haber hecho para alcanzar esa perfección de consuelo y protección que otorgaban sus brazos a las chicas. Me recriminé estar pensando en eso.

-Por favor, no me odies- le pedí cayendo en el sueño y siendo consciente de que caía.
-Lo intentaré, ___________(tn)- dijo al tiempo que posaba sus labios sobre mi nuca.


Me desperté con un dolor increíble. Abrí los ojos y me encontré el cuerpo de Harry prácticamente sobre el mío. Su cabeza descansaba sobre mi pecho y la mitad de su anatomía se retorcía en torno a mi cuerpo.

-Har-Harry- le dije intentando hablar.

Él gruñó bajito, un acto que se haber estado en perfectas condiciones habría considerado del todo sexy.

-Harry, est-estás aplastándome- le dije.

Él abrió los ojos con dificultad y me miró poniendo morritos.

-Estoy a gusto- me dijo sin retirarse pero apoyando las piernas sobre la cama quitando gran parte de su peso de mi cuerpo.

Sonreí cerrando los ojos y descasando sobre la cama, al menos lo que su cuerpo me lo permitía.

-Tenemos que estudiar- le dije presionando con un dedo sobre sus costillas.

Harry pegó un salto  por las cosquillas. Pero no se apartó totalmente. Volvía  repetir el proceso y él saltó de nuevo.

-Eres asquerosamente pesada- dijo.
-Creo que aquí el que realmente pesa eres tú- sonreí y él poniendo los ojos en blanco al final se alejó de mi cayendo a mi lado en la cama.

-¿Tu madre…?
-Tranquilo, estará desde hace un par de horas trabajando- él se relajó un poco suspirando levemente.


Cogí mi móvil para escribirle a Niall que empezaría su examen en unos minutos.

Yo: Niall! ¡A por ellos, tigre! (09:46)
No me contestó por el momento y empecé a jugar con el móvil mientras Harry gruñía moviéndose por la cama.


-Parece que estás haciendo algo extraño, ¿quieres parar?- le pedí, ya me habían matado dos veces por sus distracciones.
-¿Qué es algo extraño?- me preguntó elevando una ceja.


Dejé el juego a un lado y levanté yo otra ceja.

-Tu mente sucia no podría llegar a imaginarlo- le dije sorprendiéndole.
-No sabes hasta dónde llega mi mente sucia- me miró de arriba abajo entre las sábanas y me di un golpe para que dejara de hacerlo.


Me levanté dejándole tirado en la cama. Me volví para mirarle yo ahora a él. Intenté ponerle incómodo mirándole todo el cuerpo parando mi visión en lugares específicos pero él simplemente sonrió.

-Podrías acercarte y verlo desde más cerca- dijo.

Puse los ojos en blanco y me encaminé fuera de la habitación.

-Voy a hacer el desayuno, cuando el niño quiera le espero abajo- dije saliendo sin mirarle.

 

(Narra Harry)

Me quedé un minuto más en la cama evaluando la situación. Hacía mucho tiempo que no dormía tan bien, y eso era un hecho, no podía engañarme a mí mismo. Pasé mis manos por el pelo desordenándolo más si eso era posible. Me levanté y me puse mi ropa del día anterior.

Cuando había salido de mi casa solamente pensaba dar una vuelta hablando con _________(tn) por WhatsApp. Pensaba hablarle de las ganas de Lisa de ver a Niall, pero al final había acabado durmiendo en su casa, en su cama. Eso era el tipo de negligencias que no podía dejar que sucedieran.

Pero ya no podía hacer nada. Por mucho que ahora me arrepintiera de lo que había hecho ya no había vuelta atrás, además, le había prometido a ella que no me comportaría como un idiota ahora, eso lo debía cumplir.

No podía dormir con ella por su petición y por propias ganas, y ahora insultarla como si ella tuviera la culpa.

Bajé las escaleras y me encaminé a la cocina. La vi moviéndose sueltamente por toda la habitación sacando cosas de diferentes armarios mientras la leche se calentaba.

No sé porque, pero en ese momento tenía unas ganas increíbles de salir de allí, como en muchas ocasiones sentía. Me controlé a mí mismo y a mis ganas de huir y entré en la estancia.

-No sabes lo increíbles que se ven tus piernas debajo de ese pijama- le dije con mi mejor sonrisa.

Ella enrojeció pero no contestó nada.

-¿Yo no estoy guapo?- pregunté para hacerla hablar.
-Tú siempre estás guapo- dijo encogiéndose de hombros.


Esa una de las cosas que más me impactaba de ella, que enrojecía por mis piropos pero luego ella me decía esas cosas…

Sonreí viéndola acabar de preparar las cosas.

-Siéntate- me dijo señalando a la silla, al lado de la que se había sentado ella.

Me acerqué hasta ella y me senté.

Echó en mi vaso sin preguntarme zumo de manzana y me acercó las galletas de chocolate. La miré sonriendo.

-¿Qué pasa?- preguntó.
-Nada- sonreí y empecé a comer.


Desayunamos en silencio mientras escuchábamos música de la radio que tenían en la cocina.

-Lisa quiere ver a Niall- le dije-. Por eso hablé ayer contigo.

Ella me miró arrugando el ceño.

-¿Por qué no hablas con Niall? Ahora te llevas muy bien con él- respondió con cierto resquemor.

Era cierto que mi relación con Horan había avanzado bastante en ese último mes. Él había sido el que se había acercado a mí. Me resultaba extraño lo fácil que era para mí hablar con él. Seguramente esto se debía a que sabía cómo habían sido sus dos últimos años, sabía que él la había cuidado y entendía que posiblemente era más sencillo para mí aceptar que nuestra antigua relación era mejor que tenerle en mi contra.

-Sí, él y yo también estamos tanteando el terreno- respondí.

Ella me miró y supe que se estaba mordiendo la lengua para no empezar a hablar, sonreí por inercia y eso la enfadó más pero agachó la cabeza y no dijo nada. Supe que tenía miedo, miedo de lo que pudiera decir y la reacción que sus palabras tendrían en mí.

-Habla- dije, pero ella negó levantándose y recogiendo sus cosas.

Se acercó a la pila y comenzó a fregar los platos. Me levanté por inercia y caminé hasta ella poniendo mis brazos a ambos lados de sus caderas sobre la encimera.

-__________(tn), habla- ella pegó un respingo.

Negó y siguió con su actividad.

Me mordí el labio para no suspirar en su nuca.

Cerré los ojos un instante, el cabello olía a fresas y a campo. Nada tenía que ver con esos productos artificiales, realmente su pelo olía a fresco a pesar de tenerlo recogido sobre la cabeza.

-Me estás poniendo nerviosa, Harry- dijo.

Pero no me alejé. Estaba disfrutando de nuestra cercanía, estaba disfrutando de no tener esos sentimientos encontrados con ella en ese momento.

Posé mis manos en su cintura atrayéndola hacia mí. Ella dejó la taza que tenía entre sus manos y dejó que su espalda descalzara en mi pecho.

Apoyé mi barbilla en el hueco entre su cuello y su hombro y observé como ella cerraba los ojos aceptando mi caricia. Tan solo pedía que disfrutara del momento como yo lo estaba haciendo, solamente un instante, pero ella era más difícil que todo eso, y para ella eso era más difícil.

-Harry, no me hagas esto, por favor- me dijo entre dientes.
-¿El qué?- susurré besando brevemente su cuello.


Ella suspiró y se soltó de mi agarre.

Gruñí de nuevo sintiendo como mi interior se encendía.

-Sé que ahora luchas por no mandarme a la mierda y marcharte de aquí- me dijo encontrando palabras para lo que sentía exactamente-. Márchate, ahora te lo pido- añadió.

La miré un momento más, encontrando una duda en sus ojos, pero ella no dudaba, me lo pedía con razón y con convencimiento.

Asentí brevemente.

Cuando casi había salido de la casa oí su voz desde la cocina.

-Hablaré con Niall sobre lo que me has dicho de Lisa- me ofreció.

Sin decir nada salí de allí, sintiéndome como la mierda, y por una vez, sin hacer que ella se sintiera como la mierda.

 

(Narra Niall)

Salí con Susan del examen. Empezamos a comparar respuestas y cinco minutos después Irene cerró la puerta de clase suspirando pesadamente.

-Ha sido una locura- nos dijo con una pequeña sonrisa.

Susan asintió. La profesora se había pasado cuatro pueblos con nosotros en el examen. Había puesto preguntas a pillar y algunas que ni yo mismo había visto por los apuntes en ningún momento.

-Al menos nos lo hemos quitado de en medio, solo quedan 8- dije.

Ellas asintieron justo cuando Liam salió del aula rodeado de algunos compañeros. Se acercó hasta nosotros con los ojos abiertos de espanto.

-Lo veo negro- dijo mirándonos nervioso.
-Yo también hermano, pero no te preocupes, seguro que ha salido bien- él negó pero no le dio más importancia.


Salimos del instituto a paso lento, ninguno tenía muchas ganas de llegar a casa para seguir estudiando.

-Quiero que llegue el día 21 como quien quiere que le toque la lotería- dije.
-Ya ves, me muero por ponerme un plumas y caminar por Central Park, esto será una sombra ese día- Liam me miró sonriendo, pero Susan le miró dubitativa.


Cuando llegamos a mi casa Susan le dijo a Liam que si podía acompañarla a por unos apuntes a su casa y ambos se fueron dejándonos a la pelirroja y a mí solos.

-Quédate y estudiamos juntos anda- le pedí.

Ella asintió agradecida porque no la dejara sola.

 

(Narra Susan)

Liam y yo caminamos en silencio varias manzanas hacia mi casa.

-No hay ningunos apuntes ¿verdad?- me dijo.
-No, solamente quería saber qué le diremos a mi hermano para que vaya contigo a Nueva York- le dije.


Él me puso mala cara negando varias veces.

-Tú vendrás conmigo a Nueva York como teníamos previsto- me dijo irritado.
-No creo que sea lo mejor- le miré-, decidimos ir juntos cuando estábamos juntos, pero ahora no creo que eso sea bueno para ninguno.


Él suspiró sonoramente.

-Susan, yo… ya sabes lo que pienso sobre eso- me dijo.

Y era cierto, me había dicho más de una vez que romper había sido un error, me había reiterado que debíamos volver juntos, pero para mí no era tan sencillo. La verdad es que para ser sincera el arrepentimiento por romper con él no había llegado, pero algo dentro de mí me decía que había sido demasiado rápida en mi decisión y que él no había podido rebatirme nada.

-Lo sé, Liam, pero la verdad es que no me parece correcto que me invites contigo a Nueva York después de todo lo que ha pasado- le dije.

Él me miró intentando encontrar las palabras adecuadas. Mi idea de volver a ser amigos como lo habíamos sido en el pasado se había quedado reducida a cenizas. Él no estaba por la labor de recuperar nuestra amistad, no quería, y yo no podía sola.

-Vamos Susan, ven conmigo, no iremos los dos solos, __________(tn) y Niall vendrán con nosotros- me suplicó.
-No es que no quiera ir contigo, pero creo que estaremos todo el viaje discutiendo sobre lo mismo y no tengo fuerzas para hacerlo- le expliqué.

-¿Te estás quedando sin fuerzas para luchar? ¿Eso es bueno?
-No lo es, estoy cansada de tus presiones, no creo que sea bueno pasar una semana, juntos y solos- dije.


Liam se pasó la mano por la nuca.

-¿Y si te prometo que no te presionaré durante ese tiempo?

Le miré frunciendo el ceño sin creerle realmente.

-Te lo digo en serio, iremos como amigos- dijo.
-No sé…

-Piénsalo, si al final decides que no, cosa que no entenderé pero aceptaré, se lo diré a Louis- me acabó diciendo.

Asentí. Al menos tenía tiempo para convencerme de que lo mejor sería no ir con él a Nueva York, que lo mejor es que se fuera con mi hermano y fueran a ver el baloncesto ellos, seguro que lo disfrutaban más que yo.

Una parte de mí me decía que había sido tonta y rápida al acabar con él, pero otra me decía que si hubiésemos seguido más tiempo no habría sido bueno. Si nos hubiésemos querido más y al final las cosas hubiesen salido mal no podríamos haber vuelto a ser amigos.

Estábamos en la línea del “no retorno”, podíamos seguir, con nuestros problemas y finalmente acabar todo a malas, o podíamos volver a ser amigos, la opción correcta y la que finalmente había elegido.

“Gallina”, me repetía una y otra vez mi mente por su parte. Quizá una parte de miedo había sido el causante de mi decisión, pero por otro lado tenía claro que era la mejor forma de terminar lo que nunca debía de haber empezado.

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Aquí os dejo un nuevo capítulo, perdón por la tardanza, ya os dije que no tenía mucho tiempo, pero aquí lo tenéis ^^

Nos leemos pronto

Muacckss