(Narras tú)
Mi madre
llegó justo cuando el pollo salió del horno. Dejó las cosas en el recibidor y
se deshizo el moño de la cabeza dejando su pelo suelto, con cara de alivio se
sentó en la mesa. Le coloqué el vaso de vino sin decir nada.
Llevábamos
unos días sin hablarnos, manteníamos una relación cordial porque vivíamos en la
misma casa, nada se parecía a nuestra relación de estos dos últimos años, ahora
era una simple pelea entre madre e hija.
Me senté
colocando la cena entre nosotras y sirviendo su plato, entendía que estaba
cansada del día de trabajo y no quería que su enfado creciera más. Yo tampoco
quería discutir.
-¿Qué tal
han ido los estudios?- me preguntó. Parecía que ella tampoco tenía ganas de
seguir en pie de guerra.
-Bien,
estoy repasando, empezamos el martes- le dije.
-Lo sé,
pero Niall empieza mañana, he estado hablando con Maura- me contestó.
-Sí, él
mañana tiene de Economía.
Tras un
breve silencio mi madre sacó de nuevo el tema peliagudo que había hecho que
llegáramos a esta situación.
-He hablado
con Alejandro- dijo solamente.
Hice un
ruido con la garganta solo para que supiera que la había oído.
-No quiero
que nos enfademos más, ___________(tn), pero creo que deberías llamarle- me
dijo.
-Ya te he
dicho que mi móvil está disponible para él cuando le apetezca, yo ya intenté
hablar con él- dije manteniendo mi postura.
-Lo sé
hija, pero estaba en un mal momento, ahora está mucho mejor- me dijo.
-Me da
igual mama- respondí llenando mi boca con pollo para no tener que hablar más.
Pero ella
contraatacó, sabía que podía hacerlo, que tenía las herramientas para hacer que
mi corazón sufriera. Mi madre sabía que lo que sentía por Álex era de otro
mundo, le quería por encima de todo.
-Quiero que
venga en navidad- dijo con voz apenada.
La miré un
momento sin creerme que hubiera utilizado su voz de “pobrecita yo”.
Suspiré.
-Mamá, si
él no quiere venir yo no puedo hacer nada- le dije-, además, él es el mayor, yo
creo que deberías obligarle a él a hablar conmigo- dije rotundamente.
-Hija, él
está a miles de kilómetros de nosotras, entiende que no pueda obligarle a nada,
pero de verdad creo que es importante que pasemos la navidad los tres juntos,
creo que lo necesitamos, además, ahora todo está mejor entre nosotras, y me
gustaría que todo estuviera bien con él y con vosotros- dijo con su adorable
tono de madre perfecta.
Suspiré, al
final acabaría aceptando, mejor ahora que dentro de tres horas tras agotarme
intentando discutir con ella.
-Está bien,
le llamaré, pero no te prometo nada más- ella asintió contenta y trajo el
postre para las dos.
La mire
negando con los ojos en blanco, a veces me preguntaba quién era la madre y
quién la hija realmente.
Después de
cenar me enfrenté de nuevo a mis apuntes, solamente pensaba repasar un poco y
dormir pronto para levantarme temprano a seguir con el intensivo que me había
propuesto, pero un mensaje me sacó del estado de “intento de concentración” en
el que me encontraba.
Al ver el
nombre de Harry en la pantalla casi se me cayó el móvil de las manos.
Llevábamos
casi un mes sin mediar palabra, tan solo las miradas hablaban entre nosotros y
aunque para mí no eran suficientes le había prometido espacio y él, sin contar
un par de comentarios poco afortunados al estar cerca, había permanecido
correcto. Me sorprendía el hecho de que Niall hablara con él más que yo,
incluso les veía bromeando de vez en cuando durante los entrenamientos, en los
que yo permanecía sentada leyendo o estudiando.
¿Habría
tomado por fin una decisión? ¿Estaría su respuesta en el mensaje que acababa de
enviarme? ¿Y si era que no, que decidía odiarme?
Parecía
tonta haciéndome preguntas cuando tenía las respuestas en mi móvil.
Harry: Ey
(22:35)
¿En serio?
¿Tantas comeduras de cabeza para eso?
Contesté
rápidamente.
Yo: Ey
(22:37)
Contesté
tan secamente como él me había saludado. No quería parecer desesperada hablando
con él por primera vez en semanas. Mi móvil vibró de nuevo.
Harry: ¿Qué
tal? (22:39)
Sonreí.
Estar a menos de un par de kilómetros y hablar de esta manera tras lo que
parecían años sin hacerlo me ponía de buen humor.
Yo: Bueno,
bien, ahí voy (22:40)
Harry:
Mucha mierda con Farrell, ¿verdad? (22:41)
Yo: Sí,
pero eso es lo de menos (22:42)
Era cierto
que el profesor de Biología nos había mandado al examen con un montón de temario
que no entraría en selectividad, pero prefería ir sobrada aunque tuviera que
estudiar el doble, además me gustaba y eso era un plus.
Harry: ¿Qué
es lo de más? (22:43)
Yo: ¿De
verdad te interesa? (22:43)
Harry: Sí
(22:44)
Bueno, que
lo reconociera era un buen paso, o eso quería pensar.
Yo: Tengo
que llamar a mi hermano, después de nuestra última conversación en mi
cumpleaños, tengo que pedirle que venga en navidad y sé lo que me va a
contestar, pero mi madre me lo ha pedido y no puedo decirle que no (22:46)
Harry: ¿Por
qué no puedes decirle que no? (22:47)
Yo: Porque
es mi madre (22:47)
Suspiré,
había respondido a Harry algo que ni yo misma creía.
Harry: Él
es mayor que tú, y es él el que está enfadado contigo, él debería intentar
arreglar las cosas (22:48)
Yo: ¿Qué
haces cuándo quieres solucionar las cosas con alguien pero la otra persona no
está por la labor? (22:49)
No me di
cuenta de las segundas intenciones que tenía mi pregunta hasta que él no
respondió.
Harry:
Decirle que o te elige de una vez o nunca podrá hacerlo. Ponerle entre la
espada y la pared (22:51)
Ahí estaba
él, entre la espada y la pared, pero en realidad no había sido yo la que le
había colocado allí, había sido él mismo y su actitud.
Yo: ¿Y si
me manda a la mierda? (22:52)
Yo: No puedo
hacer eso Harry (22:52)
Harry: Es
tu hermano, no te mandará a la mierda (22:53)
Yo: No
estoy tan segura, no le conoces en absoluto, ni has estado con él estos dos
años, no ha sido fácil (22:54)
No quería
aburrirle con estos dos años, ni que sintiera pena por mi familia, ya había
sido suficiente con nuestra sinceridad el día que dormí en su casa.
Harry:
Estoy en la puerta de tu casa, ¿qué probabilidades hay de que pueda entrar por
la ventana? (22:57)
¿Qué hacía
en casa? ¿Para qué había venido?
Yo: Ninguna,
porque voy a abrirte la puerta. Bajo en un segundo (22:58)
Mi madre
estaba en su cuarto y se escuchaba la televisión desde el pasillo por lo que no
me preocupé demasiado por ella. Bajé intentando colocar mi coleta y abrí la
puerta lo más rápidamente posible.
-Joder
gracias, me estaba helando- dijo en el umbral- ¿puedo pasar?
Le miré un
par de segundos más, llevaba uno de sus jerséis gorditos y unas botas de
invierno bajo un pantalón oscuro. Su pelo lo tapaba un gorro de lana precioso
que quise arrancarle y guardar en mi armario para siempre.
Me miró
esperando y le hice pasar con la mano.
-No hagas
ruido, mi madre está en su habitación.
Hizo un
gesto con sus dedos sobre su boca diciéndome que se mantendría en silencio y
subimos a mi cuarto cerrando la puerta con el pestillo por si las moscas.
-Puedes
sentarte- le dije viendo que se quedaba de pie mirando el cuarto-. No es como
si fuera la primera vez que estás aquí.
Él me hizo
un gesto para que permaneciera en silencio y observó todo el cuarto un rato
más. Miró los apuntes que tenía colocados sobre el escritorio.
-No sé cómo
te enteras de algo- me dijo al ver los miles de colores que tenían mis notas.
-Yo me
aclaro- le dije golpeando la cama para que se sentara y poder sentirme menos
incómoda con su cuerpo en mi cuarto como si le hubiesen pegado ahí.
Se quitó el
jersey quedando en camiseta de manga corta, bajo ella se podían adivinar
algunos de los tatuajes que decoraban su anatomía.
Aparté la
mirada de su cuerpo.
-Llama a
Alejandro- me dijo.
-¿Qué?- le
miré sin comprender de qué narices estaba hablando.
-Son las
tres de la tarde en Australia, él acabará de comer ahora mismo, es la mejor
hora para hacerlo- dijo.
¿Para eso
había venido? ¿Para que hablara con Álex delante de él? Me sentí decepcionada
porque no hubiese venido por mí realmente, sino porque le había dicho que
estaba regular por el tema de mi hermano.
-No vas a
entender nada- le dije encogiéndome de hombros.
-No
importa, estaré aquí- me miró clavando sus ojos en los míos.
No quise romper
el momento y preguntarle qué hacía realmente en mi casa y el porqué de su
repentino interés por mí.
Sus ojos
casi me obligaban a hacer lo que me había pedido y tuve que darle la razón y
coger mi móvil.
-Vale, está
bien, pero… si sale mal…- dije.
-Estoy
aquí, ¿ok? No saldrá mal- sonreí de vuelta a su media sonrisa.
Dejó su
mano sobre mi rodilla dándome ánimos y sentí el mismo escalofrío subir por mi
columna, el mismo que sentía cada vez que Harry me tocaba.
Marqué el
número temblando de pies a cabeza pero decidí hacerlo, se lo había prometido a
mi madre, se lo había prometido a Harry y, en realidad, era lo que debía hacer.
-Sí- su
tono inglés siempre me había hecho mucha gracia, cómo dejaba su lengua casi
muerta, además el acento australiano, que parecía haber intentado conseguir, bien
poco tenía algo que ver con el de Londres.
-Hola, soy
__________(tn)- Harry me sonrió acariciando mi rodilla.
Si quería
conseguir que me mantuviera serena debía dejar de hacer eso, pero no quería que
se espantara.
Álex no
contestó así que me decidí a hablar de nuevo.
-¿Qué tal
va todo?- le dije.
-Bien- por
fin contestó-, he aprobado todo.
-Me alegro-
sonreí y Harry hizo lo mismo delante de mí.
-¿Tú?-
preguntó casi obligado.
-Empiezo
los exámenes el martes, creo que van a ir bien- le dije suspirando.
-Seguro que
sí- vaya, estaba de buen humor.
-Esto… te
llamaba porque quería saber qué ibas a hacer en vacaciones, mamá quiere que
vengas con nosotras y a mí también me gustaría- le dije.
-No lo sé
__________(tn), las cosas son complicadas- dijo.
-¿Sabes?-
le conté-. Un amigo me ha dicho que te pusiera entre la espada y la pared- mi
voz sonaba calmada, por eso Harry no se alarmó por mis palabras, podría haber
soltado todos los insultos del universo que él habría seguido sonriendo como un
bobo y eso, no sé por qué, me gustaba-, me ha dicho que te diga que o decides
hablarme e intentar solucionar nuestros problemas o te dijera que no volvieras
a hablarme en tu vida- sonreí por no llorar-. Sin embargo él no nos conoce en
absoluto, no sabe por lo que has tenido que pasar conmigo estos dos años, ni lo
que yo he tenido que pasar contigo.
-______________(tn),
dile a ese tipo que es un imbécil- dijo, y pude imaginarle sonriendo.
-¿Te estás
riendo?- dije.
-Quizá-
sonreí más fuerte-. Tenemos que hablar y por móvil es una maldita mierda- me
dijo.
-Pues
entonces ya sabes lo que tienes que hacer, coger un avión y venir hasta donde
estamos mamá y yo.
Él suspiró
y supe que eso era un sí, no había dejado de conocerle en estos dos últimos años,
incluso por teléfono sabía lo que pensaba mi hermano.
-Sé que
cuando nos veamos tenemos mucho de qué hablar, pero quiero que sepas que siento
mucho todo lo que ha pasado- le dije cambiando mi sonrisa por lagrimas sobre
mis mejillas en cuestión de segundos.
-No llores
___________(tn)- mi hermano me dijo lo mismo que había dicho semanas atrás en
mi cumpleaños pero el tono y el motivo era totalmente distinto.
Harry puso
mala cara y cogió el teléfono entre sus manos.
-Escúchame
maldito imbécil- intenté agarrar el móvil pero él se levantó y caminó por la
habitación-, no sabes lo que ha sufrido por tu actitud con ella, eres un
estúpido, eres su maldito hermano ¿qué haces?- él gritaba en un profundo
inglés, marcando con su profunda voz el sentido que tenían sus palabras.
-No Harry,
Harry, dame el móvil- le dije intentando
alcanzarle.
Él se calló
un momento escuchando cualquier cosa que mi hermano le hubiese dicho. Pero al
final abrió los ojos sorprendido y me pasó el teléfono avergonzado, sentándose
en la cama de nuevo.
-Perdona-
le dije.
-___________(tn),
¿qué hace ese imbécil contigo? No me jodas- dijo Alejandro enfadado.
-Solo ha
venido porque sabía que iba a llamarte y… es una larga historia- le dije.
-Habla en
español por favor- no me había dado cuenta de que le había respondido en
inglés-. ¿Por qué tiene que estar ahí cuando hablamos?
-No es eso,
te juro que lo explicaré cuando nos veamos, por teléfono es difícil- le dije.
Suspiró
nuevamente. Sabía lo mucho que le estaba costando decirme todo aquello, sobre
todo lo que se refería a dejar su orgullo a un lado.
-Hablaremos
seriamente sobre eso- me dijo-. Es un gilipollas.
Me reí.
-Realmente
lo es- dije en inglés, haciendo que Harry levantara su cabeza de las rodillas
donde la tenía escondida, más incómodo si cabe.
Alejandro
se rio al escucharme hablar en inglés.
-Mañana
compraré los billetes de avión- me dijo tranquilizándome un poco y volviendo al
origen de mi llamada.
-Gracias de
verdad- dije sonriendo.
-Nos vemos
pronto, enana- dijo.
-Oye, que
acabemos de empezar nuestra reconciliación no quiere decir que puedas volver a
llamarme enana- él se rio al otro lado y yo puse morritos a sabiendas que él no
me veía-. Nos vemos en un par de semanas, feo.
-Bye,
___________(tn)- dijo colgando la llamada.
Dejé el
móvil en la mesilla de noche soltando un sonoro suspiro. Miré después a Harry
que me miraba visiblemente nervioso y avergonzado.
Me reí al
verle de esa manera, el Harry avergonzado era genial, tenía que verle así más a
menudo. Cuando Álex estuviera aquí le obligaría a ir tras Harry sacándole los
colores.
-Déjame
decirte que te mereces todo lo que Álex te haya dicho- le dije siendo sincera.
-Lo sé, no
sabía que no llorabas por él- me miró volviendo a agachar la cabeza momentos
después.
Definitivamente
el Harry avergonzado era uno de mis tres favoritos.
Me acerqué
hasta él acariciando su rodilla como él había hecho antes.
-Ahora tu
hermano me conoce- dijo chasqueando la lengua.
-Créeme, no
podrás hacer nada que le dé una peor imagen de la que ya tiene de ti, a no ser
que me mates- reconocí.
-Vaya,
ahora me siento mucho mejor- dijo con sarcasmo.
Me dejé
caer en la cama mirando al techo y Harry acabó por tumbarse a mi lado.
-Lo bueno
es que podrás pedirle perdón dentro de algunos días, en persona- dije.
-¿Vendrá?-
sonrió contento.
-¿Te
alegras?
-Vamos, tu
hermano con el que llevas peleada dos años vendrá de vacaciones para estar
contigo, estoy muy alegre- dijo mirándome.
Nos
quedamos en silencio unos minutos, un silencio cómodo, su respiración me ayudaba
a relajarme. Pero al final la curiosidad mató al gato.
-Harry… me
preguntaba si… ¿has pensado sobre lo que hablamos hace tiempo?
No me
atreví a mirarle, solamente las palabras ya habían sido un gran paso para mí.
-Estoy
tanteando el terreno- se atrevió a decir él.
Asentí
varias veces.
-Ahora
estoy bien, ¿quieres que me vaya?
Lo pensé un
momento.
-¿Mañana
querrás hacerme sentir mal por lo bien que me has hecho sentir hoy?- le
pregunté.
Él lo
pensó, quizá lo pensó demasiado, pero que al final negara me agradó.
-Entonces
me gustaría que durmieras conmigo- solté sin pensarlo.
Me miró y
tuve que despegar mis ojos del techo para mirarle de vuelta.
-He ido
demasiado lejos- reconocí-. A veces no me acuerdo de que me odias.
Él
carraspeó incómodo.
-Perdona, a
veces no recuerdo todo lo que ha pasado entre nosotros, a veces nos miro y solo
nos veo jugando a las cartas en la habitación de la torre- reconocí.
-A mí me
gustaría ver solo eso- dijo él haciendo que sonriera por inercia.
-Bueno, no
pasa nada, si te quieres ir no pasará nada, lo entiendo- le dije levantándome
de la cama.
-¿Podré
dormir en bóxer?- preguntó sopesando las posibilidades.
No quise
decirle que dejaría que durmiera hasta desnudo si de eso dependía que se
quedara conmigo. Y tan solo asentí.
-Entonces
no tengo que pensar nada más- se levantó sentándose en la cama y se quitó las
botas de un golpe.
Sonreí
viéndole desnudarse como si estuviera haciendo un striptis.
Yo ya
estaba en pijama.
-No voy a
estudiar más por hoy- le dije-, estoy muerta de sueño.
-Mejor,
porque mañana tenemos que madrugar para hacerlo como locos- me miró elevando
una ceja por el juego de palabras-. Estudiar, para estudiar, no te crees
falsas esperanzas- puse los ojos en
blanco y apagué la luz.
-Algún día,
si decides no odiarme, podrías contarme porqué tienes una jaula de pájaros bajo
la axila- le dije riendo.
-__________(tn),
no digas más lo de odiarte, haces que suene mal en tu boca- me pidió.
-Vale- dije
bajando el tono arrepentida.
-No te
sientas mal, es solo que no lo soporto, pero ahora ya lo sabes- dijo.
La
oscuridad era buena para nosotros, hacía que nos abriéramos un poco más.
-No quiero
que me odies- dije sincerándome.
-No quiero
odiarte- se movió entre las sábanas acercando nuestros cuerpos.
Pasó sus
brazos a través de mi cintura atrapándome entre ellos y pegando mi espalda a su
pecho. Pensé en lo bien que se le daban estos movimientos y la de veces que los
tendría que haber hecho para alcanzar esa perfección de consuelo y protección
que otorgaban sus brazos a las chicas. Me recriminé estar pensando en eso.
-Por favor,
no me odies- le pedí cayendo en el sueño y siendo consciente de que caía.
-Lo
intentaré, ___________(tn)- dijo al tiempo que posaba sus labios sobre mi nuca.
Me desperté
con un dolor increíble. Abrí los ojos y me encontré el cuerpo de Harry
prácticamente sobre el mío. Su cabeza descansaba sobre mi pecho y la mitad de
su anatomía se retorcía en torno a mi cuerpo.
-Har-Harry-
le dije intentando hablar.
Él gruñó
bajito, un acto que se haber estado en perfectas condiciones habría considerado
del todo sexy.
-Harry,
est-estás aplastándome- le dije.
Él abrió
los ojos con dificultad y me miró poniendo morritos.
-Estoy a
gusto- me dijo sin retirarse pero apoyando las piernas sobre la cama quitando
gran parte de su peso de mi cuerpo.
Sonreí
cerrando los ojos y descasando sobre la cama, al menos lo que su cuerpo me lo
permitía.
-Tenemos
que estudiar- le dije presionando con un dedo sobre sus costillas.
Harry pegó
un salto por las cosquillas. Pero no se
apartó totalmente. Volvía repetir el
proceso y él saltó de nuevo.
-Eres
asquerosamente pesada- dijo.
-Creo que
aquí el que realmente pesa eres tú- sonreí y él poniendo los ojos en blanco al
final se alejó de mi cayendo a mi lado en la cama.
-¿Tu
madre…?
-Tranquilo,
estará desde hace un par de horas trabajando- él se relajó un poco suspirando
levemente.
Cogí mi
móvil para escribirle a Niall que empezaría su examen en unos minutos.
Yo: Niall!
¡A por ellos, tigre! (09:46)
No me
contestó por el momento y empecé a jugar con el móvil mientras Harry gruñía
moviéndose por la cama.
-Parece que
estás haciendo algo extraño, ¿quieres parar?- le pedí, ya me habían matado dos
veces por sus distracciones.
-¿Qué es
algo extraño?- me preguntó elevando una ceja.
Dejé el
juego a un lado y levanté yo otra ceja.
-Tu mente
sucia no podría llegar a imaginarlo- le dije sorprendiéndole.
-No sabes
hasta dónde llega mi mente sucia- me miró de arriba abajo entre las sábanas y
me di un golpe para que dejara de hacerlo.
Me levanté
dejándole tirado en la cama. Me volví para mirarle yo ahora a él. Intenté
ponerle incómodo mirándole todo el cuerpo parando mi visión en lugares
específicos pero él simplemente sonrió.
-Podrías
acercarte y verlo desde más cerca- dijo.
Puse los
ojos en blanco y me encaminé fuera de la habitación.
-Voy a
hacer el desayuno, cuando el niño quiera le espero abajo- dije saliendo sin
mirarle.
(Narra
Harry)
Me quedé un
minuto más en la cama evaluando la situación. Hacía mucho tiempo que no dormía
tan bien, y eso era un hecho, no podía engañarme a mí mismo. Pasé mis manos por
el pelo desordenándolo más si eso era posible. Me levanté y me puse mi ropa del
día anterior.
Cuando
había salido de mi casa solamente pensaba dar una vuelta hablando con
_________(tn) por WhatsApp. Pensaba hablarle de las ganas de Lisa de ver a
Niall, pero al final había acabado durmiendo en su casa, en su cama. Eso era el
tipo de negligencias que no podía dejar que sucedieran.
Pero ya no
podía hacer nada. Por mucho que ahora me arrepintiera de lo que había hecho ya
no había vuelta atrás, además, le había prometido a ella que no me comportaría
como un idiota ahora, eso lo debía cumplir.
No podía
dormir con ella por su petición y por propias ganas, y ahora insultarla como si
ella tuviera la culpa.
Bajé las
escaleras y me encaminé a la cocina. La vi moviéndose sueltamente por toda la
habitación sacando cosas de diferentes armarios mientras la leche se calentaba.
No sé
porque, pero en ese momento tenía unas ganas increíbles de salir de allí, como
en muchas ocasiones sentía. Me controlé a mí mismo y a mis ganas de huir y
entré en la estancia.
-No sabes
lo increíbles que se ven tus piernas debajo de ese pijama- le dije con mi mejor
sonrisa.
Ella
enrojeció pero no contestó nada.
-¿Yo no
estoy guapo?- pregunté para hacerla hablar.
-Tú siempre
estás guapo- dijo encogiéndose de hombros.
Esa una de
las cosas que más me impactaba de ella, que enrojecía por mis piropos pero
luego ella me decía esas cosas…
Sonreí
viéndola acabar de preparar las cosas.
-Siéntate-
me dijo señalando a la silla, al lado de la que se había sentado ella.
Me acerqué
hasta ella y me senté.
Echó en mi
vaso sin preguntarme zumo de manzana y me acercó las galletas de chocolate. La
miré sonriendo.
-¿Qué
pasa?- preguntó.
-Nada-
sonreí y empecé a comer.
Desayunamos
en silencio mientras escuchábamos música de la radio que tenían en la cocina.
-Lisa
quiere ver a Niall- le dije-. Por eso hablé ayer contigo.
Ella me
miró arrugando el ceño.
-¿Por qué
no hablas con Niall? Ahora te llevas muy bien con él- respondió con cierto
resquemor.
Era cierto
que mi relación con Horan había avanzado bastante en ese último mes. Él había
sido el que se había acercado a mí. Me resultaba extraño lo fácil que era para
mí hablar con él. Seguramente esto se debía a que sabía cómo habían sido sus
dos últimos años, sabía que él la había cuidado y entendía que posiblemente era
más sencillo para mí aceptar que nuestra antigua relación era mejor que tenerle
en mi contra.
-Sí, él y
yo también estamos tanteando el terreno- respondí.
Ella me
miró y supe que se estaba mordiendo la lengua para no empezar a hablar, sonreí
por inercia y eso la enfadó más pero agachó la cabeza y no dijo nada. Supe que
tenía miedo, miedo de lo que pudiera decir y la reacción que sus palabras
tendrían en mí.
-Habla-
dije, pero ella negó levantándose y recogiendo sus cosas.
Se acercó a
la pila y comenzó a fregar los platos. Me levanté por inercia y caminé hasta
ella poniendo mis brazos a ambos lados de sus caderas sobre la encimera.
-__________(tn),
habla- ella pegó un respingo.
Negó y
siguió con su actividad.
Me mordí el
labio para no suspirar en su nuca.
Cerré los
ojos un instante, el cabello olía a fresas y a campo. Nada tenía que ver con
esos productos artificiales, realmente su pelo olía a fresco a pesar de tenerlo
recogido sobre la cabeza.
-Me estás
poniendo nerviosa, Harry- dijo.
Pero no me
alejé. Estaba disfrutando de nuestra cercanía, estaba disfrutando de no tener
esos sentimientos encontrados con ella en ese momento.
Posé mis
manos en su cintura atrayéndola hacia mí. Ella dejó la taza que tenía entre sus
manos y dejó que su espalda descalzara en mi pecho.
Apoyé mi
barbilla en el hueco entre su cuello y su hombro y observé como ella cerraba
los ojos aceptando mi caricia. Tan solo pedía que disfrutara del momento como
yo lo estaba haciendo, solamente un instante, pero ella era más difícil que
todo eso, y para ella eso era más difícil.
-Harry, no
me hagas esto, por favor- me dijo entre dientes.
-¿El qué?-
susurré besando brevemente su cuello.
Ella
suspiró y se soltó de mi agarre.
Gruñí de
nuevo sintiendo como mi interior se encendía.
-Sé que
ahora luchas por no mandarme a la mierda y marcharte de aquí- me dijo
encontrando palabras para lo que sentía exactamente-. Márchate, ahora te lo
pido- añadió.
La miré un
momento más, encontrando una duda en sus ojos, pero ella no dudaba, me lo pedía
con razón y con convencimiento.
Asentí
brevemente.
Cuando casi
había salido de la casa oí su voz desde la cocina.
-Hablaré
con Niall sobre lo que me has dicho de Lisa- me ofreció.
Sin decir
nada salí de allí, sintiéndome como la mierda, y por una vez, sin hacer que
ella se sintiera como la mierda.
(Narra
Niall)
Salí con
Susan del examen. Empezamos a comparar respuestas y cinco minutos después Irene
cerró la puerta de clase suspirando pesadamente.
-Ha sido
una locura- nos dijo con una pequeña sonrisa.
Susan
asintió. La profesora se había pasado cuatro pueblos con nosotros en el examen.
Había puesto preguntas a pillar y algunas que ni yo mismo había visto por los
apuntes en ningún momento.
-Al menos
nos lo hemos quitado de en medio, solo quedan 8- dije.
Ellas
asintieron justo cuando Liam salió del aula rodeado de algunos compañeros. Se
acercó hasta nosotros con los ojos abiertos de espanto.
-Lo veo
negro- dijo mirándonos nervioso.
-Yo también
hermano, pero no te preocupes, seguro que ha salido bien- él negó pero no le
dio más importancia.
Salimos del
instituto a paso lento, ninguno tenía muchas ganas de llegar a casa para seguir
estudiando.
-Quiero que
llegue el día 21 como quien quiere que le toque la lotería- dije.
-Ya ves, me
muero por ponerme un plumas y caminar por Central Park, esto será una sombra
ese día- Liam me miró sonriendo, pero Susan le miró dubitativa.
Cuando
llegamos a mi casa Susan le dijo a Liam que si podía acompañarla a por unos
apuntes a su casa y ambos se fueron dejándonos a la pelirroja y a mí solos.
-Quédate y
estudiamos juntos anda- le pedí.
Ella
asintió agradecida porque no la dejara sola.
(Narra
Susan)
Liam y yo
caminamos en silencio varias manzanas hacia mi casa.
-No hay
ningunos apuntes ¿verdad?- me dijo.
-No,
solamente quería saber qué le diremos a mi hermano para que vaya contigo a
Nueva York- le dije.
Él me puso
mala cara negando varias veces.
-Tú vendrás
conmigo a Nueva York como teníamos previsto- me dijo irritado.
-No creo
que sea lo mejor- le miré-, decidimos ir juntos cuando estábamos juntos, pero
ahora no creo que eso sea bueno para ninguno.
Él suspiró
sonoramente.
-Susan, yo…
ya sabes lo que pienso sobre eso- me dijo.
Y era
cierto, me había dicho más de una vez que romper había sido un error, me había
reiterado que debíamos volver juntos, pero para mí no era tan sencillo. La
verdad es que para ser sincera el arrepentimiento por romper con él no había
llegado, pero algo dentro de mí me decía que había sido demasiado rápida en mi
decisión y que él no había podido rebatirme nada.
-Lo sé,
Liam, pero la verdad es que no me parece correcto que me invites contigo a
Nueva York después de todo lo que ha pasado- le dije.
Él me miró
intentando encontrar las palabras adecuadas. Mi idea de volver a ser amigos
como lo habíamos sido en el pasado se había quedado reducida a cenizas. Él no
estaba por la labor de recuperar nuestra amistad, no quería, y yo no podía
sola.
-Vamos
Susan, ven conmigo, no iremos los dos solos, __________(tn) y Niall vendrán con
nosotros- me suplicó.
-No es que
no quiera ir contigo, pero creo que estaremos todo el viaje discutiendo sobre
lo mismo y no tengo fuerzas para hacerlo- le expliqué.
-¿Te estás
quedando sin fuerzas para luchar? ¿Eso es bueno?
-No lo es,
estoy cansada de tus presiones, no creo que sea bueno pasar una semana, juntos
y solos- dije.
Liam se
pasó la mano por la nuca.
-¿Y si te
prometo que no te presionaré durante ese tiempo?
Le miré
frunciendo el ceño sin creerle realmente.
-Te lo digo
en serio, iremos como amigos- dijo.
-No sé…
-Piénsalo,
si al final decides que no, cosa que no entenderé pero aceptaré, se lo diré a
Louis- me acabó diciendo.
Asentí. Al
menos tenía tiempo para convencerme de que lo mejor sería no ir con él a Nueva
York, que lo mejor es que se fuera con mi hermano y fueran a ver el baloncesto
ellos, seguro que lo disfrutaban más que yo.
Una parte
de mí me decía que había sido tonta y rápida al acabar con él, pero otra me
decía que si hubiésemos seguido más tiempo no habría sido bueno. Si nos
hubiésemos querido más y al final las cosas hubiesen salido mal no podríamos
haber vuelto a ser amigos.
Estábamos
en la línea del “no retorno”, podíamos seguir, con nuestros problemas y
finalmente acabar todo a malas, o podíamos volver a ser amigos, la opción
correcta y la que finalmente había elegido.
“Gallina”,
me repetía una y otra vez mi mente por su parte. Quizá una parte de miedo había
sido el causante de mi decisión, pero por otro lado tenía claro que era la
mejor forma de terminar lo que nunca debía de haber empezado.
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Aquí os dejo un nuevo capítulo, perdón por la tardanza, ya os dije que no tenía mucho tiempo, pero aquí lo tenéis ^^
Nos leemos pronto
Muacckss
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