(Narra
Louis)
-No es eso…
-Creo que
es exactamente eso.
-No es
solamente eso- estaba frustrándome por momentos-, quiero decir que… me
alegraría muchísimo si te aceptaran en Yale, joder es tu maldito sueño, sería
cojonudo, pero no podría haber un “tú y yo”, no es que no quisiera, es que no
podría.
-Hay un
“Liam y Susan” en cualquier parte del mundo, él iría donde ella le pidiera, tú ibas
a ir con Marie a Cambridge, pero Yale es demasiado…
-No lo
entiendes…
-Tan solo
deja que el tiempo pase- pidió levantándose y caminando, rodeando la mesa,
hacia mí-. Yale contestará casi cuando acabe el curso, será un no, posiblemente
será un no, disfruta hasta que ese momento llegue…
-No puedo
hacer eso- me aparté de ella rodando hacia atrás con la silla.
-¿Por qué?
-¿Y si te
dicen que sí? ¿Irás?
-No lo sé,
por eso es mejor esperar…
-Creo que
ahora la egoísta eres tú, creo que estás intentando que no pueda decidir…
-¡No!- ella
parecía enfadada ahora, genial porque yo también lo estaba.
-¿Por qué
no me dices que ocurrirá si te admiten en Yale?- ella no dijo nada-. Espera,
porque responderé por ti, tú te irás a Yale y yo me quedaré aquí.
Ella se
quedó en silencio.
-Por eso no
quiero perder el tiempo ahora, si no te admiten siempre pensaré que hubieras preferido irte que quedarte conmigo.
-Eso no es
cierto.
-No,
Claudia, por supuesto que es cierto. Pero lo entiendo, entiendo que vayas a
Yale por encima de mí, porque yo jamás iría a Estados Unidos por ti- quizá me
había pasado, no, me había pasado definitivamente, pero no podía dejar que ella
callara sabiendo tanto como yo que se iría si tuviera la oportunidad.
Ella
pareció dolida, pero más dolido estaba yo.
-Lou… por
favor- se acercó a mí despacio, tanteando el terreno, intentando que me
tranquilizara.
Esperaba
que ella se enfadara por mis palabras, pero la maldita me conocía mejor que
nadie. Puso sus manos a ambos lados de mis mejillas y se acercó a mí pegando
nuestras frentes.
-¿Tienes
miedo?- rozó sus labios con los míos.
-Muchísimo,
estoy muerto de miedo- y era la verdad.
Tan solo no
quería perderla, tan solo necesitaba tenerla cerca de mí el máximo tiempo
posible. Ella sonrió levemente besándome con dulzura.
-Louis
Tomlinson- abrí los ojos y ella se alejó unos centímetros para observarme con
detenimiento-. No he esperado diecisiete años de mi vida para abandonarte por
una mierda de universidad al otro lado del mundo- dijo sonriendo de medio lado.
Sonreí con
ella. Sin embargo no era lo que quería…
Todo era
una mierda, realmente una mierda, no quería que ella abandonara sus sueños por
mí, no era justo.
… Fin del
flashback…
Por eso
mismo me encontraba frente a esa puerta en ese momento, por eso mismo tenía que
hacer lo que estaba a punto de hacer.
-Pasa
Louis- escuché al otro lado.
Abrí la
puerta y entré en el despacho. Greg estaba sentado en su escritorio, llevaba
gafas porque leía algo en el ordenador.
-Hola- se
levantó y estrechó mi mano-, siéntate, por favor.
Hice lo que
me pedía. Él apagó el ordenador y guardó las gafas en el estuche.
-Soy todo
oídos- dijo mirándome.
-Verás, la
verdad es que por teléfono no fui totalmente sincero contigo- él elevó una ceja
pero me invitó a que continuara hablando con las manos-. En realidad te quiero
pedir un favor, un gran favor por el que te tendría que deber muchísimo en el
futuro.
Él sonrió
con los labios apretados y frunció ligeramente el ceño. Seguro que pensaría que
era un idiota, ¿cómo un chico de diecisiete podría deberle algo a uno de los
hombres más ricos de todo Londres?
-Necesito
dos plazas para Yale- ya lo había dicho, el momento vergonzoso había pasado.
Ahora solo faltaba que él respondiera de algún modo a mi súplica-. Creo que
conoces a Claudia, es muy amiga de __________(tn) y bueno, estamos… saliendo-
él sonrió asintiendo, creo que lo sabía-. El sueño de su vida es ir a Yale,
creo que desea eso más que cualquier otra cosa en el mundo, aunque diga lo
contrario. Envió hace un mes cartas a distintas universidades, entre ellas a
Yale. Ella está convencida de que es imposible que la acepten, pero yo creo en
ella y creo que tiene posibilidades.
-Conozco a
Claudia, ha estado en mi casa empaquetando estas últimas semanas. Es una buena
chica, no me habló de Yale, y eso que le pregunté dónde iba a estudiar- asentí,
sabía que ella no intentaría hacer lo que yo estaba haciendo, sabía que ella no
intentaría aprovecharse de sus contactos-. ¿Qué quiere estudiar?
-Quiere
hacer farmacia- le dije en un suspiro.
Greg
asintió varias veces. Abrió un cajón de su escritorio y sacó una agenda que
ojeó interiormente unos segundos. Apuntó en un papel un número de teléfono y
volvió a guardar en el escritorio el cuaderno.
Después descolgó
el teléfono y, marcando el número, esperó la respuesta por la línea.
-¡Robert!,
buenos días- esperó la contestación sonriendo con energía-. Sí, todo va
perfectamente, lo sé, no quedan ni dos semanas, todo ha ido realmente rápido-
se calló de nuevo esperando-, exactamente, ambos lo hacíamos. Sí, ¿y los
niños?- sonrió asintiendo-, por supuesto, ya está todo hablado con el hotel-
rió con una gran carcajada.
Yo no
entendía muy bien lo que Greg estaba haciendo, ni tampoco sabía con quién
estaba hablando. Tan solo esperé a que se dignara a contestarme de alguna
manera.
-¿Y qué tal
todo por allí? No, aquí sigue haciendo frío, pero no tanto como allí- asintió
nuevamente-, claro, claro, lo entiendo. Tenemos que volver a uno de esos
partidos, me han dicho que Flacco está tremendo este año.
Por fin
algo que lograba entender, ¿estaban hablando de fútbol? ¿En serio?, no creí que
fuera el mejor momento para hablar de fútbol con un conocido por teléfono.
Flacco era uno de los mejores jugadores de fútbol americano de la liga
americana, era conocido en el mundo entero, además le habían tenido en cuenta
para bastantes cambios en el mercado de invierno, pero él había seguido fiel a
sus colores y había decidido permanecer en los Ravens de Baltimore.
-¿Hablaste
con él? Es fantástico, yo le llamé cuando ganaron en la Super Bowl, me invitó a
un par de partidos cuando estuve por allí, sí, un gran tipo, sí, date cuenta
que su padre estuvo bastantes meses aquí, en el hospital, sí- Greg me miró y
sonrió haciéndome un gesto con la mano para que esperara, yo asentí muerto de
curiosidad-. Exacto, de eso quería hablarte realmente, lo sé- Greg se puso
serio en ese momento-, lo sé, lo sé, lo sé, sí, recuerdo que me dijisteis que
empezabais bastante pronto a mirar peticiones, lo sé, quería llamarte
exactamente por eso, necesito que reviséis una solicitud que llegó hace más o
menos un mes- me miró y apretó los labios con concentración escuchando-, Sí.
Greg
encendió su ordenador y escribió algo rápidamente sujetando el teléfono con el
hombro.
-Sí, aquí
lo tengo, un segundo, aquí lo tengo, Claudia Malik, sí, por supuesto, espera,
sí, el… vaya… el treinta y uno de diciembre, diecisiete exactamente- esperó un
momento y continuó hablando-. No, ahora sí, pero nació en Francia, sí, su
padre, sí le conozco, claro, y a su mujer también, trabajé con él hace años,
sí, forman los dos parte del proyecto. Vale, espera, ¿estás en la página? Sí,
lo es, sí, inglés, español, francés y alemán, sí bueno, lo tendrá- esperó de
nuevo tecleando en el ordenador en varias ocasiones-. Claro hombre, sí, fútbol
y baile. Espera, sí, exactamente, 9’6 el año pasado y 9’8 en este semestre,
claro, lo entiendo, lo entiendo, puedo comprobarlo, ¿en serio?, eso es genial,
no, no, aún no, no, he sido yo mismo, es amiga de Alan, lo sé, solo amiga,
Robert- sonrió abiertamente y me guiñó un ojo, eso era bueno-. Tengo algo más
pero te llamaré mañana para concretarlo, necesito tenerte aquí para ultimarlo,
claro, de verdad muchas gracias- asintió-, da igual, gracias igualmente, sí,
mañana hablamos, venga un abrazo, adiós- y colgó por fin.
Me quedé en
silencio esperando que me dijera algo y habló rápidamente, no me hizo esperar
demasiado.
-Bueno
Louis, he hablado con Robert Post, es un gran amigo mío, fuimos a Harvard
juntos y compartimos algún que otro partido entre equipos de estudios, era un
completo capullo, lo recuerdo bien, pero es un gran hombre, y, por si no lo
sabías, es el decano de la universidad de Yale.
Mis ojos se
abrieron de golpe. ¿En serio había estado pensando que Greg estaba haciendo el
tonto esos minutos?
-Él vendrá
a mi boda en unos días, aunque esté tremendamente ocupado ha hecho un hueco y
vendrá con sus hijos y su esposa. Le he hablado de Claudia- estaba impaciente
por saber qué habían hablado-, me ha dicho que está dentro desde hace varias
semanas, fue una de las primeras peticiones que llegaron, la estudiaron y
decidieron aceptarla en farmacia al leer su carta y comprobar su expediente.
Sonreí
pletórico de felicidad. Era una noticia estupenda.
-Yo no he
tenido que hacer nada, ella ya estaba dentro, pero, creo que lo tuyo nos
costará un poco más, por eso necesito hablar con Robert en privado sobre ese
asunto, entiende que es posiblemente una estafa que tengas una plaza en Yale
porque yo se lo pida al decano, por muy amigo mío que sea- asentí
comprendiéndolo-. Por eso tengo que estudiar con más detalle tu caso, solo te
prometo que voy a intentarlo. Pero espera unos minutos.
Entendía lo
que me decía, no era ni de lejos el alumno más brillante ni tenía varios
idiomas como Claudia, lo mío era imposible. Sabía que estaba mal lo que le
estaba pidiendo a Greg, sabía que no tenía el derecho de hacerlo, ni tampoco
quitarle una plaza a alguien que lo mereciera más que yo.
-Louis William
Tomlinson- dijo leyendo en la pantalla de su ordenador-. Veinticuatro de
diciembre, diecisiete años, Londres, Reino Unido, a ver… ves 8,79 en primero y…
8 en el primer semestre- me miró-. Está bien Louis, pero no es Yale, ¿lo
entiendes?
-Claro, lo entiendo-
contesté algo incómodo.
-Pero
bueno, quizá haya alguna alternativa hijo, veremos qué podemos hacer- se
levantó e imité su gesto.
-Nos
veremos en la boda, ¿verdad?
-Sí señor,
gracias por invitarme- sonrió y me acompañó a la puerta.
-Ponte las
pilas este semestre Louis, eso sería muy bueno.
-Sí, lo
haré- le di de nuevo la mano y salí de su despacho suspirando pesadamente.
(Narra
Harry)
-Te queda
genial la pajarita, hace juego con tus ojos- sonreí por las palabras de mi
hermana-. Mi vestido es amarillo, te lo enseñaría pero estoy vaga.
-¿Estás o
eres?- ella me miró mal.
-Tonto,
¿qué tal va todo?
-Bien,
bueno, ya sabes…
-No, no sé,
cuenta.
-No hay
nada que contar, estoy estudiando como un condenado, no salgo de casa por la
mierda de medicina y hace que no pruebo el alcohol desde que estuviste aquí,
Lisa me ama con profundidad y está todo el día conmigo y Zac me acaba de
enseñar dos pasos de karate y por poco no se mata con un armario- ella sonrió
pero negó.
-Sabes a lo
que me estoy refiriendo- me dijo con voz de hermana mayor.
-No hay
nada que te pueda contar de eso, hace que no hablo con ella el mismo tiempo que
no bebo, creo que tengo mono de las dos cosas.
-¿De qué
más?
-¿En serio
quieres que te responda a eso?
-Sé la
respuesta pero quiero oírla- rodé los ojos.
-Me aprieta
el pecho cada vez que la veo sonreír- Gemma sonrió a través de la pantalla-,
mucho.
Noté como
la mierda de mis ojos se aguaba, últimamente me pasaba a menudo, parecía una
embarazada hormonada.
-¿Cuándo
vendrás?
-El jueves
estaré allí, pero háblame de eso, anda- me pidió poniendo morritos.
Suspiré. No
quería hablar de ello con nadie, porque realmente no importaba, realmente había
dejado de importarle a ella por lo que había dejado de importar en general,
aunque mi jodido interior sufriera de esa manera.
-No me
habla desde la noche en la que la dejé en casa, me dijo lo que me dijo y no hay
más, es jodidamente incómodo porque Louis y yo hablamos como antes, casi todo
el rato en clase, Irene ha vuelto a soportarme de nuevo, hemos quedado algunas
tardes, incluso una noche cené con ellos y aunque ____________(tn) parecía
indiferente yo sé que no es cómodo para ella, y tampoco quiero abusar.
-Me alegro
de que las cosas vayan mejor- me dijo Gemma sinceramente.
-No Gemma,
es una mierda- apreté mis puños y cerré los ojos un momento para controlar las
lágrimas-. Todo va rodado con los demás, incluso he hablado con Alan varias
veces, ¿lo entiendes? ¡He hablado con Alan! Hacía años que no hablaba con Alan…
algo me está pasando y no puedo controlarlo…
Gemma
sonrió marcando sus hoyuelos.
-No te
rías.
-Me río de
que no lo entiendes, Hazza…
-¿Qué es lo
que no entiendo?- ella volvió a sonreír mirando a través de la pantalla.
-Que estás
jodidamente enamorado de ella. Por ella está cambiando todo- dijo.
-¡Qué va!
Yo…
-Venga,
busca las palabras adecuadas- dijo sonriendo.
-Gemms… no
es cierto, ella y yo no podemos estar juntos, porque ella no quiere.
-¿Tú
quieres?- la pregunta me pilló por sorpresa.
Era cierto
que me jodía verla cada día, que mi interior ardía enfadado, pero no estaba
enfadado con ella, por una vez mi mierda no iba en su dirección, por una vez
estaba enfadado con el universo por no hacerme ver antes que…, antes de que
ella pensara que no merecía la pena la espera.
-Sí, sí
quiero. ¿Recuerdas la mierda qué salía de mí cuando pensaba en ella antes, o
cuando veía alguna foto en la que aparecíamos, recuerdas lo que la odiaba,
recuerdas lo que hacía?
-Claro que
me acuerdo, eres mi hermano- dijo.
-Pues ahora
no lo siento, solo siento que sea demasiado tarde. Gemms, creo que ella no tuvo
la culpa, creo que no la tuvo.
Gemma
asintió mirándome mientras sacaba un pañuelo y se limpiaba los mocos.
-¿Estas
llorando?- ella asintió levemente.
-Es que por
fin te has dado cuenta, y eso es grande- dijo sollozando.
-Mierda, no
llores, maldita mierda, no soporto que llores por mi culpa- ella sollozó con
más fuerza-. Joder Gemma, deja de llorar, me haces sentir mal.
Ella se rió
sin parar de llorar.
-¿Qué
habría ocurrido si hubiese llorado frente a ti hace un año?- lo pensé un
segundo.
-Seguramente
te habría mandado a la mierda por ser tan débil- dije.
-Exactamente.
Por eso lloro, pero es de alegría porque estés aquí de nuevo- dijo.
Rodé los
ojos. Pero el caso es que una parte de mí la entendía.
Si volvía
la vista atrás me daba cuenta de todo lo que había cambiado yo mismo desde el
inicio del curso, no quería creer que fuera todo por la acción de
___________(tn), pero tuve que llegar a esa conclusión. Había sido un idiota
con ella, constantemente…
-¡MIERDA!-
Gemma me miró abriendo los ojos sorprendida-. ¡HE SIDO UN COMPLETO IMBÉCIL!-
ella se rió-. Te lo digo en serio Gemma, ¿cómo he podido ser tan capullo?
Joder…
había hecho muchísimas cosas contra ella que yo no habría soportado por nada
del mundo. Y ella había aguantado carros y carretas por mí, lo había dado todo
por nosotros y yo lo había jodido una y otra vez. Si hacía un recuento de
mierda creo que me tiraría por la ventana en ese mismo momento. Había pegado a
Alan nada más verla, la había intentado besar, la había llamado puta, varias
veces, había jugado con ella, la había asustado, le había prometido pensar y me
había tirado a Chelsea, había jodido el día de su cumpleaños, había insultado a
su hermano, le había echado en cara la muerte de su padre, le había llevado a
Lisa cuando decía odiarla, había soltado que tocaba el piano cuando estaba
claro que por alguna razón ella no quería decírselo a nadie. Me había reído de
su amor por mí, muchas veces. Había hablado mal de ella con Louis, con Irene,
con Zayn, con Niall, le había prometido el beso de año nuevo y me había vuelto
a tirar a Chelsea, me había dado tiempo y había tardado demasiado.
-Debería
odiarme, no le debería ser indiferente, debería querer matarme, debería estar muerto.
Y lo peor no es que ella no me quiera, lo peor es que ella cree que la odio-
Gemma negó varias veces.
-Creo que
ella mintió- dijo de pronto.
-¿A qué te
refieres?
-Creo que
ella te mintió la última noche, creo que ella te sigue queriendo, Harry- negué
pero ella asintió con fuerza-. Las chicas sabemos eso, créeme, ella sigue
sintiendo lo mismo.
-¿Por qué
no lo dijiste?- fruncí el ceño.
-Yo… tenías
que darte cuenta de todo esto, tenías que volver a intentarlo estando
completamente convencido de lo que sentías, no podía dejar que volvieras a
hacerle daño porque no comprendieras que ella no era la culpable de tu mierda-
me dijo.
La miré con
algo de resentimiento.
-Deberías
habérmelo dicho, ahora no hay nada que pueda hacer- le recriminé.
-No, no
podía decirte lo que pensaba, porque habrías corrido a reírte de ella de nuevo,
ahora no lo harás, ahora sabes lo que te conviene porque sabes lo que es que no
te quiera, ella te dio con tu propia medicina y, seré la peor hermana del
mundo, pero me alegro de que lo hiciera, fuiste demasiado cruel con ella
durante mucho tiempo, te merecías un escarmiento- rodé los ojos negando.
Lo merecía,
estaba claro que lo merecía, me merecía hasta la última mierda que ella
quisiera lanzarme. Pero lo peor es que ella no se había enfadado conmigo, ella
había creído que merecía lo mal que la trataba, que se merecía mi odio por lo
que había ocurrido. Habría preferido su rabia que la indiferencia.
-¿Qué hago?
Dime que puedo hacer, dime que puedo hacer algo- Gemma sonrió al otro lado y
asintió.
(Narras tú)
Esta era la
mierda más difícil que había hecho desde hacía muchísimo tiempo. Más que
cualquier otra cosa en el universo, era la mierda más jodida.
Pensaba
demasiadas palabrotas pero la ocasión lo merecía.
Estaba sola
en casa, a mi alrededor, miles de cajas que guardaban todo lo que teníamos. En
mi habitación había quedado el escritorio, el ordenador y la cama, todo lo
demás ya estaba guardado.
Las cosas
que Álex tenía en Londres también las habíamos guardado.
Aunque aún
quedaba al descubierto lo más grande, aquello que no cabía en ninguna caja y
que se había quedado en la habitación de Álex para no tenerlo cerca.
Abrí la
puerta despacio y, si desde antes de comenzar a subir las escaleras mi corazón
palpitaba con fuerza, ahora notaba que se podría salir en cualquier momento de
mi pecho. Cuando la puerta estaba completamente abierta me quedé en el umbral
con la vista en dirección a la pared, no podía ni siquiera mirarlo desde esa
distancia.
Bloqueé mis
pensamientos más animales, como salir corriendo, huir o ponerme a gritar de la
impotencia. Decidí hacerlo lentamente, volví centímetro a centímetro mi cabeza
hasta que lo tuve frente a mí.
El piano
reposaba en un extremo de la habitación, tenía una capa de polvo porque le
había dicho a mi madre que no lo limpiara. Era una tontería pensar que el piano
merecía no ser limpiado por lo que estaba causando en mi interior cada vez que
me acercaba a él. Pero lo pensaba.
INSPIRA,
ESPIRA, INSPIRA, ESPIRA…
Un paso,
solo un paso. Moví mi pie hacia la cama, despacio. Nada más empezar ese camino
rompí a llorar. Era algo que solía ocurrir en estos casos, estaba acostumbrada
a ello de todas las veces que había intentado acercarme a él. Pero eran solo
lágrimas, los sentimientos no salían por ellas, por lo que no me importó
desahogarme de ese modo.
Otro paso.
Notaba que estaba corriendo algo así como la milla verde, hacia mi muerte
segura. Idiota de mí.
Uno más. Ya
iban tres pasos, era todo un progreso. Había estado a punto de llamar a Louis
para sentirme un poco mejor conmigo misma, pero después entendí que era algo
que debía hacer yo sola porque, si Louis me acompañaba y lo lograba, después
sería más difícil sin él.
Cuando
estuve al lado de la cama me senté en ella sin mirar hacia el instrumento.
Respiré profundamente varias veces. Ya llevaba la mitad del camino hecho, solo
quedaba la otra mitad. Me sentía realmente realizada, me sentía orgullosa de mí
misma. Aunque fuera una idiotez sentía que estaba dando un paso realmente largo
en mi vida.
Me levanté
y di otro paso más. Calculaba que podrían quedar tres o cuatro como mucho.
Vamos,
vamos. Era mi propia animadora, me imaginé con pompones y cantándome mentalmente
y sonreí sin dejar de llorar.
-Vamos
__________(tn)- me dije en voz alta.
Di otro
paso más.
Había
organizado esto sabiendo que nadie vendría, estaba sola y lo estaría por el
resto de la tarde. Estaba tranquila. Ni siquiera había llamado a Álex para
contárselo.
Un paso más
y sin pensarlo otro.
Si el
camino estaba siendo así de duro no me imaginaba lo que sería tocar las teclas,
pero no quería pensar en eso ahora. Esto era un avance importante, no podía
quitarme mérito a mí misma.
Dos pasos,
solo dos pasos y podría tocar el asiento.
Uno, solo
uno. Me agaché un poco y rocé el asiento sollozando con fuerza, pero no
importaba. Alargué ambas manos y rocé con los dedos el asiento, me apoyé en él
y avancé el último paso que quedaba sin levantar la mirada de la butaca.
Cerré los
ojos con fuerza sin creer demasiado en que no los abriría por inercia.
Avancé con
los dedos en el material de satín y planté mis manos acariciando la tela. Abrí
mis piernas y me senté en la butaca. Comencé a gritar.
Mis gritos
retumbaron por la casa, no había pensado que pudiera ocurrir, pero no podía
controlarme. Grité con todas mis fuerzas, grité sacando lo que ni yo sabía que
tenía dentro. Lloré hasta pensar que acabaría seca por dentro. Me dolía la
cabeza de llorar y notaba mi mirada perdida e hinchada.
Pero no
había llegado hasta ahí para rendirme.
Amaba eso,
había amado eso desde casi antes de nacer. El piano había sido mi vida, no
podía entender qué ocurría. Mi padre amaba el piano, con todas sus fuerzas,
creo que simplemente lo heredé. Mi padre me había dado aquello y quizá, ahora
que él no estaba, mi subconsciente creía que no merecía seguir con ello. Como
si no me perteneciera.
Pero debía
superar eso, yo podía más que todo lo que tenía dentro, yo debía poder más que
todo.
Ahora era
feliz, después de mucho tiempo, ahora por fin podía creer en mi propia alegría.
Me sentía por fin afortunada y no desdichada. Creía en lo bueno que tenía mi
vida y veía lo malo como recuerdos de que no todo era rosa.
Podía
sentir a mi padre, en algún lugar, en el fondo de mi corazón, sentía su
presencia y sentía su amor por mí. No estaba loca, era mi padre al fin y al
cabo y él lo había sido todo para mí. Mi padre me quería, él lo seguía haciendo
dónde quiera que estuviera. Mi madre era feliz y eso me hacía feliz a mí
también. Mi padre querría eso.
¿Con quién
me había enfadado realmente ese tiempo? Al principio le echaba la culpa a papá,
me decía que él debía haber sabido algo, que él nos había dejado solos, a cada
uno de los tres, tremendamente solos, sin él éramos botes a la deriva sin rumbo
ni destino. Después pensé que una fuerza superior se había encargado de hacerme
infeliz, o quizá el karma de una vida pasada había venido a vengarse de mí.
Ahora
pensaba que solo podía estar enfadada con una persona, y era yo misma. Mi padre
no había sido el que había decidido bloquear mi relación con el piano, ni una
fuerza superior me había obligado a enrollar mi cabello sobre mi cabeza sin
dejarlo brillar como a mi padre tanto le gustaba. Había sido yo quien había
creado esos bloqueos, incluso yo misma había acusado a inocentes y les había
declarado culpables sin pensar en los hechos.
Alargué mis
dedos sobre mi cabeza y deshice la coleta que sujetaba mi melena. Dejé que
callera libre sobre mi cabeza. No era rappunzel, mi fuerza no nacía de mi pelo,
pero era un paso más.
Pensé en
papá, pensé en su última mirada, en lo que me dijo, en la frase en la que había
pensado alguna que otra vez, pero que ahora cobraba un sentido real: “Ya no
viajo al pasado con rencor, ni al futuro con angustia, quizás porque he
aprendido a convertir toda situación difícil en un arma para triunfar”.
Y eso mismo
necesitaba hacer yo en ese momento. Salir triunfante de MI propia lucha
interior. Necesitaba traspasar el bloqueo, porque lo necesitaba.
Alargué mis
dedos y toque la tapa del piano. Seguía llorando pero notaba una nueva fuerza
poderosa en mi interior. Logré levantar la tapa. ¡Brillante!
Pasé mis
dedos sobre las teclas, disfrutando de ese roce que tanto echaba de menos.
Solo un
paso más, tan solo presión.
Pero mis
dedos no respondían. Necesitaban tiempo para acostumbrarse al hecho de que
podía estar logrando algo que yo misma creía imposible.
Las notas
sonaron desacompasadas y fuera de tono. Pero habían sonado. No era música pero
era sonido y había salido del piano, del piano que yo tocaba.
Sollocé con
más fuerza suspirando y apretando los dientes.
Hice sonar
un arpegio de FA en un segundo. Pensé que por el paso del tiempo podía haber
podido perder memoria, pero no era así, porque segundos después toqué varios
arpegios más.
La música
salía del instrumento. Era algo parecido a la magia. Parecía realmente magia
estar en esa posición.
El pelo
caía en cascada por mi espalda. Cerré los ojos mientras pensaba en aquella
sonata de Beethoven, la “Hammerklavier” una de sus composiciones más complejas.
Si recordaba el inicio podía decir que no había olvidado tocar el piano.
Recordaba
lo difícil que era esa pieza. Lo mucho que me gustaba, solo porque era
endiabladamente complicada.
Lo hice,
toqué el comienzo y sonreí orgullosa de mí misma. Incluso supe seguir unos
minutos más.
Pero lo
había conseguido. Tenía el piano frente a mí. Había sido una buena terapia de
choque, en realidad había sido una terapia de choque brutal pero efectiva.
Noté un
dolor agudo en mi estómago y la comida subiendo con locura por mi garganta.
Demasiados
sentimientos encontrados tenían su efecto físico en mí y yo eso lo sabía.
Corrí al
servicio y expulsé toda la comida con furia, casi rabiosa. Me desahogue profundamente.
Pero no
podía perder lo mucho que había avanzado.
Fui a mi
cuarto y abrí una de las cajas. Rebusqué en su interior y encontré justamente
lo que estaba buscando.
Recorrí el
pasillo y volví a sentarme frente al piano, sin pensar ya en ello.
Coloqué el
papel sobre mis piernas y escribí: “BODA”.
(Narra
Niall)
Hacía un
día genial. Brillaba el sol. Los últimos días habían sido realmente lluviosos y
oscuros, pero el día no podía ser mejor. Era uno de los partidos más
importantes del año. El equipo iba segundo e íbamos a jugar contra los
primeros.
-Vamos a
darles la paliza de su vida- miré a Claudia.
Ella
siempre estaba motivada antes de los partidos, era una de las mejores cosas que
tenía, casi no tenía nervios, y los que tenía los utilizaba para hacerse más
fuerte.
-Eso
espero- le dije observando a nuestros rivales y entendiendo porque eran los
primeros en la liga.
Louis y
Liam se acercaron a algunos jugadores del equipo contrario y les saludaron
amigablemente. Claudia se encogió de hombros.
-Estarán
dándoles el pésame- dijo sin sonreír.
Me reí de
su comentario y caminé al banquillo donde el entrenador nos había reclamado. Me
senté junto a Alan sin decirle nada y él ni me miró, debía ser así.
Después de
darnos algunos consejos y tácticas de última hora dejó que los titulares
salieran al campo.
Me quedé en
el banquillo esperando mi turno y Alan se quedó a mi lado.
-¿Por qué
no sales?- pregunté.
-Mañana se
casa mi padre, me ha pedido que no juegue todo el tiempo y el entrenador quiere
que salga al final- dijo sonriendo.
-¿Le haces
siempre caso a tu padre?- pregunté riéndome de él.
-Solo
cuando se casa al día siguiente, por lo normal paso de él- dijo mirándome los
labios y mordiéndose los suyos.
-No hagas
eso- le recriminé.
Él apartó
la mirada y la dejó en el campo.
-Quiero
besarte ahora mismo- dijo como si dijera que hace sol.
-Mira,
Louis es el capitán ahora- Harry le había dejado el brazalete de capitán.
Alan sonrió
por mi cambio de tema pero no insistió más.
El juego
empezó rápido, como solían empezar todos. El entrenador mandaba tranquilidad
pero resultó ser el día de Louis porque antes de alcanzarse los primeros cinco
minutos ya había marcado. Celebramos el gol con efusividad pero no libertinaje,
el entrenador saltó agradeciéndolo al cielo.
Los demás
jugadores notaron la disposición de Louis para el juego y le pasaban cada balón
que encontraban haciendo el juego más dinámico y abierto.
Louis
volvió a marcar otro gol y lo celebró corriendo por el campo hacia Claudia y
elevándola unos centímetros del suelo sin llegar a besarla, eso no habría
estado bien.
Realmente
tenía su día. El contrario trataba de detenerle pero no acababa de conseguirlo.
Salí al
campo dejando a Alan en el banquillo y choqué con Louis que sonrió saltando
alegre.
Cuando el
árbitro pitó el descanso el marcador iba 4-1 a nuestro favor. Nos reunimos en
el banquillo para comentar la primera parte y para que el entrenador diera
algunas pautas, que fueron casi todo felicitaciones y marcas para que
siguiéramos por ese camino.
-Evans, tu
turno- dijo el entrenador animando a Alan a salir al campo.
Él sonrió y
saltó un par de veces para calentar los músculos.
(Narras tú)
Alan salió
al campo e Irene y yo comenzamos a gritar como locas animándole. Las gradas
estaban a rebosar de gente, todo el instituto estaba animando al equipo de
fútbol y las animadoras cantaban con la grada.
Vi como
Harry se acercaba al moreno y comenzaban a hablar moviendo los brazos por el
campo, dándose instrucciones mutuamente. Era asombroso verles compenetrados de
esa manera. Incluso Alan le dio unos golpes a Harry en la espalda animándole
antes de separarse y que continuara el juego.
-Louis está
motivadísimo- dijo Irene sonriendo.
Ciertamente
estaba teniendo un partido de diez, las animadoras no dejaban de gritar y
corear su apellido y Susan bailaba mirándonos haciendo que cantaban por ella.
Pero el
segundo tiempo no fue para nada positivo para nuestro equipo, el rival hacía
organizado bastante bien su juego y, casi sin darnos cuenta, ya habían empatado
a falta de veinte minutos.
No podíamos
empatar ya que de este partido dependía el campeonato, aún quedaban un par de
partidos, pero si ganábamos tan solo dependeríamos de nosotros mismos, no de
que perdieran los demás. Era necesario ganar ese partido para proclamarnos
vencedores de la liga al acabar el curso.
Claudia y
Louis hablaban entre jugada y jugada, ambos parecía concentrados y serios con
el juego.
-Es
gracioso verles así, nadie diría que están juntos- le dije a Irene sonriendo.
Ella se rió
y gritó animándoles a ambos.
Las
animadoras comenzaron a mover a la grada elevando y bajando sus pompones con
ritmo haciendo que nuestro estado de nerviosismo aumentara, pero también que
estuviéramos más metidas en el juego.
Hubo un
cambio en el otro equipo y vi como Alan y Harry volvían a hablar, ahora con
Louis unido a ellos, comentaban alguna jugada por cómo movían las manos, yo tan
solo esperaba que diera resultado. Quedaban apenas dos minutos para que el
partido finalizara.
Harry se
hizo con el balón robándoselo al equipo contrario y corrió unos metros por el
campo quitándose de encima a otros jugadores, cuando estuvo casi en la esquina
pasó el balón centrado a Louis que lo recibió en el punto de penalti, amagó el
tiro y el portero se lanzó hacia la esquina, pero Louis fue más listo que él y
en lugar de lanzar a gol se lo pasó a Alan, que estaba muy cerca y sin ningún
defensa que le dificultara el tiro. Fue él quien lanzó el balón hacia la
portería. Al portero no le dio tiempo a reaccionar y el balón chocó contra la
red dándonos un gol más y posiblemente la victoria.
Louis
corrió hacia Alan y se lanzó sobre él mientras ambos reían. Zayn llegó hasta
ellos y se subió a la espalda de ambos volando por los aires riendo. Niall celebró
el gol levantando los brazos, pero no bajó con los demás porque estaba en la
defensa. Harry saludó a Alan, que le enseñó el dedo gordo, y volvió a su
posición defensiva.
Los minutos
restantes fueron un calvario, todos gritábamos que el árbitro pitara el final
y, cuando por fin lo hizo, tanto Irene como yo bajamos corriendo por las
gradas, nos unimos a Susan, y acabamos abrazando a nuestros amigos que ya
estaban llenos de gente a su alrededor celebrando con todos nosotros.
Observé
como Alan abrazaba brevemente a Niall y apretaba su espalda con fuerza, como
Louis le daba un breve pico a Claudia, como Susan estaba sobre la espalda de
Liam gritando y riéndose, mientras él tenía en su mano un pompón y le daba en
el culo golpes mientras se moría de la risa. Vi a Zayn frente a Irene sonriendo
y hablando con ella.
También el
señor Golding estaba por ahí. Aún recordaba la historia que nos contó Mike
sobre ellos dos. A partir de la visita de Mike, había notado a nuestro profesor
algo diferente, menos alegre por así decirlo, le faltaba la inspiración que
tanto pedía él a veces. Sabía que tanto Sebastian como Mike estarían en la
boda. Tendrían que verse y, aunque Mike sabía que así sería, pensaba intentar
alejarse de él y evitarle. No creía que fuese lo más adecuado, pero quién era
yo para decir si tenían que hablar o no, cuando llevaba más de dos meses
evitando a Harry a propósito.
-¡___________(tn)!-
Claudia gritó a mis espaldas y me giré abrazándola con fuerza mientras ella
sonreía y gritaba como una loca-. ¡Ha sido el mejor partido de la historia!-
dijo riendo y saltando de la emoción-. Ahora solo tenemos que ganar los dos
partidos que quedan y seremos campeones de la liga… ¡CAMPEONES!- sonrió
brevemente pero, miró a mi espalda un segundo y su sonrisa se transformó en
seriedad.
-¿Qué
pasa?- pregunté girándome hacia dónde ella miraba.
Vi a Louis
a lo lejos, hablando con un hombre al que no conocía.
-¿Qué
pasa?- repetí-. ¿Sabes quién es?
-Claro que
sé quién es- dijo como si la respuesta fuera obvia-, es Robert Post, el decano
de Yale- dijo aumentando su gesto impenetrablemente serio.
(Narra
Louis)
Después de
celebrar con todos mis amigos, de recibir decenas de felicitaciones y de
volverme un poco loco, el entrenador me llamó.
-Tomlinson-
dijo sonriendo-, hay alguien que quiere hablar contigo- dijo presentándome a un
hombre que estaba a su lado.
Era un
hombre más o menos de mi estatura, con el pelo blanco, casi calvo y con gafas.
-Os dejo
para que habléis- el entrenador saludó al hombre y se alejó de nuestro lado.
-Ha hecho
un partido increíble- dijo el hombre felicitándome.
-Muchas
gracias, señor- sonreí y él tendió su mano hacia mí.
-Soy Robert
Post, creo que Greg le habló de mí hace algún tiempo- abrí mis ojos con
sorpresa.
-S-sí, él
lo hizo- dije casi tartamudeando.
-Eso
pensaba- sonrió y soltó mi mano-. He venido estos días porque mañana, como
sabrá, él se casa, y somos muy buenos amigos. Me ha pedido específicamente que
viniera a este partido, a verle a usted- dijo.
¿A verme a
mí? No entendía muy bien a qué se refería.
-Disculpe
señor Post, pero no le entiendo- dije intentando que aclarara su propósito.
-Verás señor
Tomlinson, me gustaría hablar con usted con tranquilidad, quizá mañana en la
boda podamos hacerlo, pero si he venido aquí es para verle jugar, y visto lo
visto quiero hablar sobre su futuro universitario. Hay calidad en usted y nos
gustaría que siguiera sus estudios con nosotros, en Connecticut, en la
universidad de Yale.-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Piano Time - Fútbol Time
Bien!! Capítulo previo a la boda!! :)
Tengo muchas ideas para el tiempo de la boda, no creo que me quepan en un capítulo por lo que tengo que organizarme y pensar qué voy a poner en cada sitio xD
De todas formas tardaré poco en subir el próximo (no voy a prometerlo, pero lo intento).
Espero que os guste ^^ Cualquier comentario, sugerencia o petición... ya sabéis :)
Muacccksss
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