domingo, 15 de noviembre de 2015

Capítulo 88: "Cómo la calma es sinónimo de prudencia"



 
(Narra Louis)

-¿Y entonces simplemente se lo soltaste así?

Louis no había dejado de descojonarse de mí desde que le había narrado mi conversación con ___________(tn), aunque también se había reído de ella, pero a mí nada de eso me importaba.

-Es lo que tenía que hacer.
-Sois los dos unos malditos locos, estáis más de un año discutiendo a nuestras espaldas, haciendo el idiota el uno con el otro y ahora os soltáis todo la noche de fin de año, como si el mundo fuera a terminarse en unos segundos.

-Voy a quedarme en Londres, Louis.
-Lo único que digo es que quizá... Espera, espera, ¿Qué?, ¿Vas a quedarte en Londres?- él dejó su vaso a un lado y me miró con los ojos como platos alucinando.


¿Iba a quedarme en Londres? ¡Demonios sí! Claro que iba a quedarme, no podía hacer otra cosa. Después de todo lo que había pasado, de las miles y miles conversaciones con Alan, de aquella carta…

No podía volver a Boston.

-Hace unos días llamé a la universidad de Londres y simplemente me ofrecí, sabía que había plazas de sobra porque ___________(tn) entró incluso después de no ser admitida en Harvard. Y ellos, por mi innegable encanto tuvieron que aceptarme.
-¿Y en Harvard que dijeron?

-El decano casi quiso asesinarme, pero no me importó. El caso es que había empezado a trabajar en un proyecto y me habían pedido firmar para mantenerme en él los años que estudiara en Harvard, era más como si ellos quisieran mantenerme que yo querer participar en el mismo… No me arrepiento.
-Has dejado Harvard por ella…

-Lo he hecho, Tomlinson.

-¿Ella no lo sabe?
-Todavía no, en realidad… solo lo sabes tú.

-Estás loco.
-Yo he pensado que quizá podría meter todas mis cosas en el apartamento y que las encontrara allí cuando llegara.

-¿Y con los demás?
-Espero que me ayuden con la mudanza- dije riendo.

 


(Narra Claudia)

-¿Qué pasa morena?

Después de celebrar la noche con la familia, decidimos unirnos en el apartamento todos juntos y celebrar por nuestra cuenta. Harry y Louis se habían quedado hablando durante un largo rato y tras eso Lou había hablado conmigo.

-¿Cuándo pensabas contármelo?
-Maldito bocazas Tomlinson.

-¿Qué esperabas?
-Quizá esperaba que te lo contara…

-Claro que lo esperabas. ¡Estoy tan contenta!

Y tras eso me lancé sobre él. Harry se rió y me abrazó fuertemente.

Casi había llorado cuando Louis me había dicho que Harry se quedaba en Londres indefinidamente, que era todo por ___________(tn) y que iban a estudiar juntos como pensé muchas veces que harían. No sabía qué pensaría mi amiga de eso, pero desde luego sabía que ese paso era un gran paso para Harry y para su relación en general.

Habían pasado tanto tiempo haciendo el idiota, con nosotros detrás recogiendo unos pedazos y otros, habían pasado años separados, al igual que Louis y yo, pero algunos nos dimos cuenta antes de las propias necesidades.

Recordaba la últimas navidades, Louis y yo hablando, yo agazapada sobre él llorando apenada porque Harry y __________(tn) no eran capaces de abandonar las diferencias y darse cuenta de todo lo que les unía. Esa conversación última en la que Harry se rendía… y ahora todo había cambiado, Harry estaba delante de mí, riendo e ilusionado porque su vida iba a volver a cambiar de nuevo y con la suya la de todos.

-¿Crees que a ella le parecerá bien?
-Harry… ella lleva meses intentando que entiendas lo que siente por ti, ella está deseando que vengas- ¿cómo no podía verlo aún?-. No creo que ni ella fuera consciente de lo mucho que quería ir a Harvard hasta que tú apareciste allí también, y que al final tú te quedaras fue… duro y triste para ella. Creo que tenías que analizarlo por tu cuenta y…- pre me callé al momento.


Lo único que yo no quería, lo que sería peor que nada, que incluso él decidiera quedarse en Boston era que se arrepintiera de volver. Si en algún momento él y ____________(tn) volvían a enfadarse o a las andadas anteriores… aquello sería más que devastador para ella, eso la destrozaría.

-¿Y…?
-No quiero que te arrepientas.


Y de pronto su cara cambió, como si hubiese recibido el mayor puñetazo, además certero entre las piernas.

-No pienso hacerlo- dijo con rotundidad-. No quiero hacerlo.

Y lo decía convencido, y trataba de algún modo de convencerme a mí, pero había visto tantas cosas entre ellos que a mí solo podría convencerme el tiempo. Quería creerle, pero no podía.

-No sé, yo…
-Sé que la he cagado, sé que ambos la hemos cagado mucho, pero no voy a hacerlo esta vez; está vez me quedaré, aunque ella no quiera que lo haga, voy a insistir hasta que me dé una oportunidad, voy a conseguir que me escuche y estar juntos porque…- se calló de golpe, prácticamente avergonzado.


Y se puso colorado, ¿¡Harry Styles avergonzado!?

-Solo quiero que ella confíe en mí.
-Es complicado, Harry. Yo solo trato de acercarte a la realidad. No creo que vaya a ser sencillo, y quizá la convenzas, pero será complicado mantener las promesas cuando ambos os enfadéis y cuando lleguen los malos tiempos.

-¿Crees que no lo sé? Seguramente lo sé mejor que tú, Claudia. Ella y yo… no nos hemos llevado nunca bien, pero siempre hemos sabido que este momento llegaría, porque sé que es el momento. Sé que la he hecho cosas horribles durante mucho tiempo, pero se ha terminado, no quiero seguir jodiéndolo más. ¿Crees que ella quiere lo mismo?


Y fue la primera vez que le vi dudar.

Hacía unas semanas había llegado la carta para Louis, era de ella, ella misma le preguntaba qué hacer. Harry había destapado sus sentimientos de una vez por todas, y ella no sabía qué hacer, y se lo preguntó al que pensó más y mejor le ayudaría. Pero Louis no hizo nada, en realidad nadie más que ella podía hacer nada. Y ella alejó las penas, alejó la elección y prefirió el bienestar que el arriesgarse y yo podía comprenderla…

-Ella te dijo que no.
-En realidad ni fue exactamente un no, ella me dijo que la distancia no sé qué, que el tiempo no sé cuántas, pero no fue concisa, esperaba…

-¿Esperabas que corriera a ti, verdad?
-Mentiría si dijera que no…- se sinceró-, el año pasado fue ella la que intentó miles de veces el acercamiento, hablar, entendernos, arreglar las cosas, y fui yo el que le dije que no de muchas maneras. Pensé que ella seguía queriendo lo mismo.

-Harry… ella tiene miedo, y por un lado es normal que lo tenga. Perdona lo que te voy a decir, pero contigo nunca se puede asegurar nada, puedes levantarte un día y cambiar de idea más rápido que el viento… ella tiene miedo de que solo la extrañes cuando crees que no puedes tenerla…
-Eso no es cierto.

-Eso no me lo tienes que decir a mí, ¿lo sabes?
-Me gustaría que os quedarais- dijo asintiendo-, os necesito conmigo. Estos años… fueron complicados.

-Lo sé, yo también los viví.
-Sí… os eché mucho de menos, cada día. Sobre todo a ti, a Irene… erais tan importantes para mí… Aún lo sois, claro.


Mi nariz empezó a picar sin remedio y mis ojos se aguaron.

-Yo no podía pensar en Louis, cada vez que algo sucedía que me recordaba a él… yo apartaba la mirada, me tapaba las orejas y seguía un camino alternativo. Pero contigo las cosas eran distintas, cuando pensaba en ti sonreía siempre, cada segundo que pensaba en tu sonrisa yo sonreía igual. Cuando nos fuimos y no volví a verte… esos años me faltó una parte de mí misma.
-Y ahora estamos de nuevo a miles de kilómetros.

-Pero las cosas sin distintas ahora. Sé que estés donde estés siempre estás conmigo de alguna manera.
-Siempre.

 
 

(Narra Irene)

La despedida fue dura, no podíamos quedarnos a ver a ____________(tn) y Alan porque las clases empezaban justo el día que ellos regresaban. En Londres tenían más vacaciones que luego se compensaban en verano. Sin embargo quise quedarme, aunque Zayn rechazó la idea. ¿Quién iba a pensar que Malik iba a ser tan responsable cuando se lo proponía?

-Tengo un examen de micro el miércoles, no puedo faltar, pero vendremos algunos días cuando tengamos tiempo- dijo convenciéndome.

Y yo estaba convencida, sabía que tenía razón, pero llevaba meses sin ver a una de las personas con las que había compartido y la distancia era un lastre muy grande entre nosotras.

Pero lo peor, lo verdaderamente insoportable fue saber que el idiota de Harry Styles sí se quedaba en Londres. ¿Qué habría dado yo por parpadear y tener un lugar en Londres con toda la gente que me importaba, con mis amigos, mis tíos y Liam…? No era consciente de hasta cuánto había tenido que sacrificar por lo que se suponía mejor para mí, y para nosotros pensando en Zayn. ¿Merecía la pena? Quizá en el momento de tirar el gorrito al cielo sí, ahora desde luego que no. ¡Yo quería quedarme en Londres!

Pero ahí estábamos, montados ya en el avión, habiéndonos despedido de todos los que eran importantes para nosotros, dejando a mis padres, que habían ido en navidad a Londres, a mis tíos, a Liam y a todos los demás, no incluyendo a Louis y Clau, en la terminal, mirando por la ventana y viendo cómo nuestro avión se alejaba sin poder hacer nada.

Y la que más podía entenderme parecía súper feliz de la vida. Y yo también lo estaba, no sería justo para Zayn pensar en negativo, porque me encantaba lo que estábamos viviendo, pero en esos momentos, no podía no ser negativa y estar triste.

-¿Estás bien?
-No- le dije poniendo morritos y ganándome un beso rápido de su parte-. ¡Eh!

-Es para que se te pase, tonta. ¿Qué ocurre?
-Me da pena marcharnos, me da la sensación de que nada puede estar bien si estamos lejos.

-Todo está bien, las cosas están bien, pero lejos.
-¡Oh, gracias!

-No me entiendes. Te intento decir que las cosas están bien, nosotros estamos bien, ellos están bien, hemos estado meses separados y estos días han sido increíbles, tienes que quedarte con eso.

Y yo lo intentaba…

 

(Narras tú)

Australia había sido una gran experiencia, poder recorrer decenas de lugares con Álex, tocar el piano en el enorme salón de su universidad, compartir momentos con la nueva y gran familia…

Pero Londres solo había una, y Londres era lo que yo necesitaba en ese momento. Saber que los americanos habían llegado bien a sus hogares y que los demás lo habían disfrutado me alegraba, pero yo quería volver a mi rutina por muy raro que sonara, yo quería hablar con Niall, ver a Liam y Su… lo necesitaba.

Niall: ¿Estáis aquí? (20:03)
Yo: Estoy muerta, pero lo estamos. (20:05)

Niall: ¿Y Alan? (20:05)
Yo: Muy bien gracias, ¿y tú…? (sarcasmo) se ha quedado sin batería, pero te manda muchos besos (asco). (20:07)

Niall: ¡Ay! Estoy deseando verOS. (20:08)
Yo: Ya Horan… no seas mentiroso, seguro que os metéis esta noche en vuestro nidito de amor y de ahí no os sacamos hasta dentro de dos o tres días. (20:10)

Niall: No seas tonta, además tengo una sorpresa para vosotros. (20:11)
Yo: Ya sabes que la vaselina no es lo mío… (20:11)

Niall: :0 No seas desagradable. (20:12)
Yo: Te quiero, Horan. (20:13)


-Niall tiene una sorpresa- le dije a Alan apagando la pantalla y guardando el móvil.
-Por favor, que sea una bañera calentita, sales de baño y música de Sam Smith.

-¡Dios, eso ha sonado totalmente gay!- me río mirándole.
-Estoy agotado, tú no has querido masajearme…

-Tenemos al único fisioterapeuta del grupo a miles de kilómetros, para algo que pueden hacer en los peores momentos…
-Los fisioterapeutas no dan masajes, ____________(tn).

-Los fisioterapeutas no dan masajes… ñiñiñiñi- me burlé.

Vale, el cansancio me estaba afectando demasiado, habían sido casi diez horas de avión, con la hora cambiada, los niños sin parar de moverse y yo con la regla… no era la mejor combinación del mundo y quizá sí, quizá un baño calentito y Sam sería una buena propuesta, pero yo solo quería dormir.

-Te lo perdono porque sé que estás sangrando, si no…
-Eres tan asqueroso…

-Lo dice la que hace unos segundos estaba hablando de vaselina anal…
-¡Cotilla!

-Niños, ¡hay niños en el coche!, ¡muchos niños!- dijo Sophia elevando la voz y llamando nuestra atención.


Los dos pusimos nuestra mejor cara de disculpa y volvimos a nuestro silencio agotador, yo con mi cabeza en su hombro y el acariciándome el muslo.

-¿Vas a echar de menos a Álex?
-Sí, pero estoy acostumbrándome a las distancias.

-Yo también voy a echarle de menos, espero poder conocerle más con el tiempo.
-¡Tenía tres hermanos guapísimos, ahora tengo cuatro!- y de nuevo Sophia acabó con la charla.


Cuando llegamos, mi madre y Greg tenían la esperanza de que Alan y yo pasáramos lo que quedaba del fin de semana con ellos en la casa nueva, a la que en verdad no habíamos ido mucho desde la mudanza. Pero entre las ganas que Alan tenía de ver a Niall y que yo quería verle también y dormir en Londres, al final nos dejaron en la puerta.

-¿Vendréis mañana a comer?
-Sí, mañana iremos, seguramente venga también Niall.

-¡Claro! Tráete a nuestro cuñado, tengo que hablar muchas cosas con él.
-No empieces con tus rollos raros, la última vez le preguntaste qué clase de calzoncillos usaba, y le dijiste que a mí me gustaban los de abuelo.

-¿No es la verdad?
-Sí…- susurró-, pero desde ese día él no usa otros…


Sophia y yo comenzamos a reírnos como locas y Greg y mamá no tuvieron otra opción que marcharse para que no despertáramos a los niños, por lo que Alan y yo tuvimos que subir nuestras maletas hasta el apartamento.

-¿Crees que estarán aquí?
-Niall al menos estará, pero Su y Liam no sé.


La casa estaba en completo silencio y tan solo entraba algo de luz del exterior por el ventanal del salón. A los pocos segundos, por el ruido de las maletas y la puerta, Niall salió corriendo desde su habitación.

-¡Estáis aquí!- gritó corriendo en calcetines hacia nosotros.

Y sorprendentemente me abrazó  a mí antes.

-¡Dios mío! ¡Estáis aquí!

Me dio un par de enormes besos en la frente y pasó su turno a Alan, al que comenzó a besar, pero no en la frente…

Y ya no había nada que hacer por su inocencia, por lo que decidí dejarles para que recuperaran el tiempo perdido y opté por ir a mi habitación para deshacer la maleta antes de acostarme, no podía dejarlo todo y dormir tranquila.

La casa estaba en total silencio, por lo que supuse que Susan y Liam no estaban aún y quizá habían decidido quedarse los últimos días en la cárcel con sus familias. Pero segundos después escuché ruidos en el estudio de Susan, donde también estaba mi piano. Me acerqué despacio para intentar intuir si estaban Liam y Susan para no escuché ninguna voz, por lo que decidí entreabrir la puerta.

Todas las imágenes del universo podían haber elegido mi cabeza antes que la opción con la que me encontré.

Un Harry Styles en pantalón de pijama y con el pecho desnudo descansaba en una nueva cama, en dirección a la televisión pero sin verla porque estaba durmiendo.

Cerré la puerta sigilosamente y me dirigí al salón, interrumpiendo los arrumacos de Niall y Alan y separándoles con mis propias manos.

-¿Qué está haciendo aquí?
-¿Quién?- dijo Alan volviéndose hacia mí.

-Harry está en el estudio de Susan.

-¿Qué dices?- Alan casi gritó mirándome e intentando buscar la broma en mis ojos.

Y sin esperar un segundo más, caminó deprisa hasta dicha habitación abriendo la puerta de par en par y gritando con fuerza al ver lo mismo que yo había visto segundos antes.

-¡Harry!

Pero él sí tuvo respuesta, pocos segundos después una voz rasposa y grave habló:

-¿Alan? ¿Ya estáis aquí? Mierda, me he dormido.

Y yo quería hacer tantas cosas al mismo tiempo, quería salir por la puerta, esconderme tras el sofá, desaparecer a otra galaxia alternativa, convertirme en un cactus. Quería simplemente que fuera una broma, o quizá quería darme cuenta de que era la realidad, que de verdad estaba ocurriendo.

Y no fue Alan el que pasó hacia la habitación, sino que fue Harry el que decidió salir, mirando hacia todos lados hasta finalmente encontrarme con los brazos cruzados y una cara de entender más bien pocas cosas.

-¡Sorpresa!- dijo Niall riendo.

 

(Narra Harry)

Semanas enteras planeando este momento para acabar quedándome frito en la cama minutos antes de que ellos aparecieran, simplemente perfecto.

Y ella ya me había visto, y yo no pude interpretar su rostro, porque ahora había conseguido mantener una postura silenciosa y para nada subjetiva, dejaba todo a la interpretación, no sabía qué estaba pensando, ni qué pensaba hacer.

-Vamos a sentarnos, he preparado café, Alan, ven a ayudarme- dijo Niall, ganándose una sonrisa de mi parte.
-Pe-pero… ¿él…?- balbuceó señalándome.


Y por otro lado estaba el simplón de Alan, que no entendía nada. Había sabido que si se lo contaba a Alan quizá no me diera tiempo a que ___________(tn) no supiera nada al llegar a Londres porque él podía abrir su boca antes, en eso se parecía mucho a Niall, todo había que decirlo. Y por eso ahora mi amigo estaba más embobado y petrificado que la propia ____________(tn).

-Vamos, te lo cuento en la cocina mientras preparamos todo.

Y Alan dejó que Niall tirara de él y que salieron del salón dejándonos solos.

-Hola- dije, intentando romper el hielo y ver la expresión de ella.
-Estás aquí.

-Lo estoy.
-¿Por qué estás aquí?

-Creo que es mejor que nos sentemos, así podemos hablar tranquilamente y tú no saldrás corriendo a la primera de cambio.
-Pensé que el papel de la huida lo habían elegido tú.

-Vale, quizá me lo merezca…
-Lo haces, te lo mereces.

-¿Nos sentamos?

Y gracias al destino aceptó, se sentó en el sofá favorito de Louis y me dejó a mí frente a ella.

-Quizá te parezca la mayor estupidez del mundo, o quizá no, no lo sé, pero… he decidido dejar Harvard.
-¿Qué?- preguntó incrédula y quizá esa fue la primera impresión que estaba seguro ella tendría.

-Bueno… yo necesitaba otras cosas, no me encontraba bien allí y el caso es que… yo te echaba tanto de menos que me era imposible no verte cada día.
-¿Qué?- otra respuesta esperada.

-Quizá he ido demasiado rápido, pero es que llevo tanto tiempo pensando en este momento…

Y en mi imaginación habían pasado muchas cosas, desde que ella corría a mis brazos nada más verme hasta que sacaba una pistola y me asesinaba a sangre fría.

-Tenía que venir a Londres y decírtelo, que no voy a volver a Boston porque sé que no seré feliz en ningún otro lugar que no sea aquí, contigo.
-¡Oh! No… No sé…

-Solo di que es genial, que me quieres y que no hay nada que te haga más feliz que eso.

Y ella sonrió, ¡sonrío! Gracias al infierno.

-Es genial, te quiero y pocas cosas me harían más feliz.
-¿Qué?

-¿No querías escuchar eso?
-Eso exactamente.

-Pero…
-Mierda.

-Siempre hay un pero, Harry. Creo que esto no está bien, Harvard eres tú, estabais hechos tal para cual, yo… aquel era tu sitio, no puedes tirarlo todo por creer que…
-No creo nada, no hay creencias ahora, ___________(tn), ahora solo hay seguridades, y pienso demostrártelo si me dejas.

 

(Narras tú)

-Creo que… no sé qué decir, de verdad.
-Solo…

-Tengo que irme a dormir.
-¿Cómo?

-Quiero dormir, descansar, me duele la cabeza y la tripa porque tengo la regla y tú estás aquí y yo solo quiero que me abraces pero sé que no es lo que debería querer ni lo que tú deberías hacer, tengo centenares de alarmas en mi cabeza que me dicen que esto no está bien, que tú no deberías estar aquí y que yo no debería hablar contigo, porque tengo sueño, las hormonas dando saltos y muchas ganas de cosas imprudentes, y ahora debo mantener la cabeza templada.

Él se quedó en silencio y yo todavía alucinaba en mi interior. Harry estaba aquí, y había dejado Harvard por mí, y se había mudado a Londres con nosotros parecía ser, y quería… me quería a mí.

-¿Vas a pensarlo?
-Por supuesto, pero mañana, necesito descansar de verdad.

-¿Quieres que te ayude a recoger la maleta? Sé lo poco que te gustaba hacerlo.
-¡Oh! No, no, no, solo me distraerías. Y… cuando hablemos necesito que te tapes los tatuajes, que te peines bien y que no sonrías mucho, ¿vale?

-¿Por qué?
-Porque mañana seguiré con la regla- dije antes de levantarme, mirarle un par de segundos más y caminar a mi habitación solitaria y tranquila.

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Bueno... por fin un nuevo capítulo, está claro que no puedo prometer subir más de seguido porque no tengo tiempo la mayor parte de las veces, así que intentaré subir cuando pueda los capítulos que quedan, eso es lo único que puedo prometer xD

Espero que os haya gustado :)

Besos!