(Narra
Niall)
-Creo que
es algo bueno- le dije nada más abrir la puerta.
Mi amiga
entró en casa, tenía la cabeza baja y noté que estaba preocupada nada más
verla. Entró en casa y saludó brevemente a mi madre subiendo después las
escaleras hacia mi cuarto.
Me había
llamado hacía un rato y había decidido venir a verme, me había contado por
teléfono que su madre había conocido a alguien del trabajo, y quería
presentárselo a ella ese mismo viernes. La verdad es que, aunque ella no estaba
muy contenta, a mí me parecía algo muy bueno para su madre y quizá también para
ella.
-¿Sabes que
hoy he conocido a la hermana de Harry?- me miró con una sonrisa velada y la
mirada algo triste.
-¿Si? Vaya…
-Ha venido
al instituto a conocerme, hemos ido a Londres, pero ella no sabía nada de lo
que había decidido Harry en año nuevo- joder… esta familia iba a volverla
completamente loca.
-Creo que
les falta comunicación- sonreí y me senté en la cama a su lado.
-Da igual,
ella al enterarse me ha traído y se ha disculpado- __________(tn) se encogió de
hombros suspirando.
Me tumbé en
la cama mirando el techo y pasé mis manos por el pelo intentando ordenar mis
ideas.
-¿Y qué
piensas de lo del viernes?
-Creo que
tendré que ir, si a Álex le pareció bueno, a mí también debería parecérmelo-
dijo.
-Creo que
será un buen hombre, tu madre no elegiría a un gilipollas- ella volvió a
suspirar pero asintió.
-Tienes
razón, pero… no sé, ha sido una gran sorpresa… no lo esperaba y… solo quedan un
par de días para eso… tendré que poner mi mejor sonrisa y brillar- dijo riendo.
-Sería raro
que te acompañara pero…
-¡Oh! Eso
sería perfecto…
-Pero raro…
-Sí,
olvídalo, es algo que tendré que hacer por mi cuenta, además…
Se calló
suspirando de nuevo. Sería complicado para ella, sería un momento jodido, pero
era algo bueno para su madre y eso __________(tn) lo sabía, no podría enfadarse
con su madre por algo que la haría feliz.
-Me parece
algo irreal ¿sabes?
Esperé a
que ella hablara, pero no lo hizo. Me incorporé de nuevo y vi cómo un par de
lágrimas comenzaban a amenazar con salir de sus ojos y, de hecho, así ocurrió,
pronto mi amiga se convirtió en un manojo de lágrimas y nervios.
-Venga, __________(tn),
no te pongas así- pasé un brazo por su espalda y la abrace mientras ella se
escondía en mi cuello sollozando con fuerza.
-Hace dos
años mi vida era perfecta, ¿lo entiendes? Estábamos papá, mamá, Álex y yo, los
veranos eran geniales, las cartas en los inviernos, nuestros paseos, nuestros
conciertos en navidad, tú con la guitarra y cantando y yo con el piano,
dibujaba alegre, podía acercarme a un maldito piano… Ahora… Harry me odia, mi
padre no está y mi madre tiene a alguien nuevo en su vida, Álex tiene a April y
ella es fabulosa, Liam y Susan están juntos por fin y Claudia y Louis también…
pero yo…- levantó su mirada y me miró.
Sus ojos
brillaban con más fuerza debido a la rojez y las lágrimas derramadas. Estaba
triste y me dolí no poder hacer nada por ella. Había intentado hablar con Harry
cuando supe lo que había pasado, pero no había dado ningún resultado, había
intentado que las cosas fueran lo más sencillas para ella, pero había fracasado
de nuevo…
-Todos han
superado lo que pasó, pero yo no lo he hecho- dijo-. Pensé que si ponía a Harry
entre la espada y la pared él acabaría comprendiendo que lo mejor era
perdonarme de una vez por todas, pero me equivoqué completamente- me miró y
sonrió levemente-. Pensé que Londres sería bueno, un cambió total, pero no ha
sido así, y… no puedo dejar de pensar en él, de ninguna manera, le siento en
cada lugar en el que estoy, me pregunto si él piensa en mí, pero ya da igual…
Me quedé
callado, simplemente no sabía que decir,
no sabía qué podía hacer por ella. Lo había intentado todo.
-A veces me
pregunto qué haría yo si estuviera en su lugar, si él hubiese sido el que
desapareciera años atrás, y pienso que le habría perdonado, pero creo que solo
es porque le echo de menos... ¿Tú que haces?- me miró de nuevo, con el rostro
lleno de lágrimas.
Sabía de
qué me estaba hablando perfectamente y, aunque no hablábamos mucho sobre ello,
estaba ahí, siempre entre nosotros y sobre todo dentro de mí.
-No puedo
hacer nada, solo me dedico a mirarle cuando nadie me ve…- sonreí y ella puso
morritos llorando de nuevo-. ¡Ey!, no pasa nada, no te pongas así. En realidad,
el amor no siempre está de nuestra parte.
-Me
gustaría que él supiera lo que sientes- dijo sonriendo brevemente.
-No es lo
mejor, no lo es- contesté.
No era lo
mejor porque no era el momento. Él estaba feliz, le veía feliz, no… no podía
ponerle en un compromiso. Era cierto que habíamos hablando un par de veces, nos
habíamos reído juntos y, aunque yo no quería que eso ocurriera porque sería
malo para mí, Alan era un tío genial, debía reconocerlo y reconocérmelo.
-Es una
pena- dijo tumbándose boca arriba.
Me tumbé a
su lado. No podía hacer otra cosa que compartir el espacio con ella, que ella
supiera que estaba ahí, como ella lo estaba para mí.
(Narra Harry)
Quería
acercarme a ella, pedirle perdón por mi hermana. Pero sabía que no debí
hacerlo. No habíamos compartido ni una sola palabra durante estas semanas. Ni
siquiera cuando nos obligaron a sentarnos al lado en algunas clases.
Pasó por el
aula en silencio sonriendo levemente a Alan que la saludo con la mano. Y
después se sentó a mi lado. Sacó un cuaderno y un lápiz y esperó a que el
profesor entrara dibujando sobre el papel. Me quedé mirando cómo su mano se
movía por el folio. Se mantenía en absoluto silencio. Algunos mechones de pelo
salían de su coleta y le tapaban la cara evitando que pudiera ver su semblante.
-Buenas
tardes- el señor Golding entró en la clase.
___________(tn)
levantó su mirada del bloc y lo cerró dejándolo bajo la mesa.
-La profesora
de Historia no va a poder venir hoy, por lo que me ha tocado venir aquí, lo sé-
nos miró a todos profundamente decepcionado-, a mí también me hubiese gustado
no tener que veros.
Algunos
soltaron unas risas idiotas. __________(tn) miró a Niall y se encogió de
hombros sacando de nuevo su bloc de dibujo. Se sumergió de nuevo en el folio
que estaba modificando. Estaba dibujando un paisaje abierto, varios árboles, el
sol al fondo, algunas flores a orillas de un camino.
La clase
entera se puso a sus cosas, algunos hablaban entre ellos y otros comenzaron a
hacer los trabajos que llevaban retrasados, o simplemente eran tan frikis que
decidieron estudiar.
Sebastian
se levantó de su asiento y comenzó a caminar por la clase hablando con algunos
alumnos que simplemente querían ser pelotas. Pero el señor Golding siguió
caminando hasta que se quedó frente a nosotros.
-Vaya,
realmente son ustedes impredecibles- nos dijo.
___________(tn)
levantó su mirada del dibujo y se quedó observando a Sebastian.
-¿Me
permites?- el señor Golding tendió su mano izquierda para que ___________(tn)
le dejara recoger su dibujo.
Ella dudó
un momento pero le dio el bloc de dibujo y esperó a que él dijera algo.
Sebastian se dedicó a observar en principio el dibujo que ella estaba haciendo
en ese momento y, después, comenzó a pasar hojas viendo otras pinturas. Sonrió
al ver una en particular y le devolvió el bloc por esa misma página abierta.
Miré de soslayo el dibujo y quedé realmente sorprendido. Era yo, era yo en la calle, apoyado en mi
moto, con la cabeza de lado y una cinta en mi cabeza. Mierda, era un dibujo en
blanco y negro, profundo y realmente precioso, y no porque fuera yo el que
aparecía en él. Ella miró un segundo el dibujo y después cerró el bloc
rápidamente al darse cuenta de mi mirada sobre él.
-Reitero
que tengo contacto con algunas universidades de arte que estarían encantadas de
realizar una entrevista contigo- le dijo a _________(tn).
-Yo le
reitero que no me interesa- respondió ella confiadamente.
El señor
Golding suspiró y cogió una silla que quedaba libre sentándose frente a
nosotros.
-Hay veces
en las que debemos pensar en lo que se nos da bien y no en lo que creemos que
es lo correcto- dijo Sebastian mirándola.
-¿Qué
quiere decir con eso?
-Es
sencillo, tus ojos ven la realidad y tu mano se desliza sobre el folio
impregnándolo de la verdad, deberías pensar que ese don no debe ser
desaprovechado- dijo él.
-No es un
don, simplemente son horas y horas de trabajo y esfuerzo- ________(tn) le miro,
y yo, aunque nadie me lo había pedido asentí dándole la razón.
-No trato
de convencerte de lo que debes hacer, sino… simplemente creo que hay cosas que
a mis ojos son obvias y, al no tener la información necesaria, no logro
entender qué te guía a desaprovechar las oportunidades- dijo Sebastian
enfatizando u propuesta.
-Solo
decido que oportunidades elegir, creo que… todos tenemos derecho a ello, cada
uno decide- dijo- lo que quiere para su vida- susurró levemente.
Me quede un
momento pensando en sus palabras y en lo que quiso decir con ellas. Era mi
mente la que me jugaba malas pasadas, ella solamente querría decir lo que dijo,
no me mandaba ningún mensaje oculto, ella no pensaba más en mí, ella había
pasado página.
-¿Y
vosotros?- nos señaló el señor Golding uno por uno.
Le miré
odiándole con la mirada.
-Creo que habéis
pasado del odio absoluto a sentaros juntos en clase, es un paso importante-
añadió defendiéndose.
-La
profesora de Historia nos obligó a sentarnos juntos porque…
-No le
importa- dije acallando a ____________(tn)-. Realmente no le interesa nada.
No sé muy
bien por qué dije algo así, pero las palabras salieron de mi boca sin control.
-Relájese
señor Styles- dijo Sebastian, pero eso solo hizo que me pusiera de más mala
leche.
-Deje de
meterse dónde no le llaman- anuncié elevando levemente la voz.
-Harry-
__________(tn) alargó la mano y atrapó la mía intentando que me relajara.
Fue breve
pero, había echado tanto en falta su toque, que mi mano atrapó la suya y no
permitió que se separaban.
El señor
Golding se levantó y caminó hacia la mesa del profesor en la que se sentó
ojeando un libro. Solté la mano de ___________(tn) y me giré hacia la ventana.
-Gracias-
dijo ella débilmente-. Realmente no quería hablar con él.
-De nada-
no dije nada más y me sentí profundamente imbécil.
Quería
hablar con ella, quería decirle lo mucho que la echaba de menos, lo mucho que
pensaba en ella continuamente, lo mucho que la extrañaba, a ella y sus
tonterías, su sonrisa dirigida a mí, sus besos… Joder echaba de menos besarla y
realmente solo había ocurrido una vez desde que regresó, pero lo había
significado todo. Necesitaba tenerla de vuelta a mi lado pero, no podía
hacerlo.
Había sido
un completo idiota y había decidido dejarla ir, que se alejara de mi lado y eso
debía continuar así, no podía comportarme como un crío y cada dos días o
enfadarme con ella o besarla. No podía hacerlo.
-Yo… ¿Qué
tal están Lisa y Zac?- me preguntó con dudas.
-Bien-
respondí secamente-. Bien- la miré y ella asintió en silencio.
Comprendía
que lo preguntara por cortesía, por hacerme sentir bien. Ella podía ver en mis
ojos la mierda de situación que estaba viviendo, lo mucho que la extrañaba,
pero no podía hacer nada por mí.
Enrolló sus
dedos y se pasó la clase en silencio mirando al frente y sin reclamar mi
atención por más tiempo, sin embargo yo no podía dejar de mirarla. No podía
apartar mi mirada de ella y sabía que lo notaba, pero… Era todo tan difícil.
(Narras tú)
Parecía
realmente tonta. Estaba sentada junto a Harry, estaba segura de que él había
visto mi dibujo de él sobre la moto…
Suspiré por
quinta vez consecutiva. Notaba la mirada de Harry clavada en mí, pero tenía
miedo de decir cualquier cosa. Realmente necesitaba saber cómo les iba a los
chicos, cómo les iba en el cole, si hablaban de mí o le preguntaban, quería
saber si Gemma había hablado con él, qué le había dicho, si él se había
enfadado… Quizá había enloquecido…
También
quería contarle las nuevas noticas de mi madre, algo así como que quizá tuviera
un novio… era raro simplemente pensar sobre ello.
Pero no
podía hablar con él porque él había elegido separarse por completo de mí.
Mi corazón
había, prácticamente, saltado cuando me había agarrado la mano, pero sabía que
todo era mi propia ilusión ficticia a que él mismo se arrepintiera de su
decisión y volviera a mí de un modo u otro, de cualquier manera.
Afortunadamente
la clase terminó y pude respirar completamente tranquila por fin. Niall fue el
primero que se acercó a mí e intentó que le contara lo que había pasado, pero
en realidad todo era sencillo y tan débil…
Alan por su
parte estaba un poco raro, no habíamos hablado últimamente y se mantenía en
silencio, como si estuviera en su propio mundo. Quizá estaba pasando un mal
momento con su novio…
Es
increíble cómo cuando deseamos que algo no llegue, el universo se alía para que
los días pasen increíblemente rápido y no encontremos ante la fecha que tanto
evitábamos.
Mi madre
bajó las escaleras, llevaba un vestido por debajo de la rodilla, era azul
oscuro de manga larga y se ajustaba a su figura realmente bien. Yo había optado
por vestirme con un vestido de lunares gris claro con un cinturón marrón y una
trenza recogiendo mi pelo. Me puse el abrigo sobre el vestido y salí de la casa
sin decir una palabra.
-___________(tn)-
el nerviosismo de mi madre impregnaba el coche-. No quiero que estés mal
conmigo.
-No lo
estoy, de verdad, es complicado, pero estoy bien- la miré, ella estaba centrada
en el tráfico pero sonrió-. Vas muy guapa mamá.
-Tú
también- contestó ampliando su sonrisa.
Habíamos
quedado en uno de los restaurantes más sofisticados de la ciudad, era el
restaurante de un hotel carísimo en el centro de Londres. Mi madre aparcó en la
puerta y el aparcacoches cogió las llaves y se llevó el vehículo, posiblemente
al garaje.
Niall: todo
irá bien, estoy contigo (21:37)
Yo:
Gracias. Te quiero (21:38)
-Bueno, me
han dicho que ya están dentro- dijo mi madre.
-Vale-
suspiré pesadamente y moví mis brazos…-. Espera, ¿están?
Mi madre me
miró con una sonrisa torcida y el ceño fruncido levemente disculpándose por
algo, algo que yo no entendía.
-Sí, bueno,
ha venido con sus hijos- abrí los ojos confundida.
-¿Con sus
hijos?- mi madre entró en el hotel y un hombre la saludó pidiéndonos que le
acompañáramos.
-Sí, tiene
hijos- madre mía.
Mi corazón
bombeaba con fuerza en mi pecho. Mi cerebro era una máquina de procesamiento
que no lograba ponerse de acuerdo conmigo misma para tranquilizar mi cuerpo. No
solo iba a conocer al novio de mi madre, sino que también iba a conocer a todos
sus hijos.
-¿Cuántos
hijos tiene?- ella me miró con una ligera sonrisa.
-Seis- ¿qué?
-Madre mía,
madre mía, ¿por qué no me lo has dicho antes? ¡Ay Dios! Seis hijos… lo que me
faltaba…- hablaba sin control, las palabras salían de mí y la gente se me
quedaba mirando como si estuviera completamente loca.
-Buenas
noches, ¿tienen reserva?- el maître nos saludó y al ver a mi madre con más
detalle añadió- ¡Oh! Sí, las están esperando, acompáñenme- miré a mi madre una
última vez y suspirando anduve la milla verde, hacia siete personas a las que
no conocía y que… quizá formarían parte de mi vida de aquí en adelante.
Caminamos
por los corredores del restaurante. Había lámparas de cristal en lo alto del
techo. Había decenas de cuadros por las paredes, pinturas preciosas y cuidadas.
La gente charlaba alrededor de mesas de cristal repletas de comida, copas de
vino y alguna que otra botella de champán. Todo a mi alrededor era surrealista.
Seguramente esta cena iba a costar más que lo que me gasté durante la semana en
Nueva York. Si lo que quería este hombre era impresionarme no lo conseguiría
con una cena cara y con su maldita familia rebosante de miembros.
-Mira, ahí
están- mi madre caminó hacia delante saludando a un hombre que se levantó en
una mesa.
Elevé mi
mirada y la pasé por toda la mesa. ¡OH DIOS SANTO!
No era
cualquier familia de Londres, no era alguien a quien no conocía, eran los
Evans. Greg, el padre de Alan llevaba un traje azul oscuro con una camisa de
ese mismo color pero varios tonos más clara. Alan también llevaba traje, era
negro y hasta tenía corbata. Los dos mellizos vestían del mismo tono de verde,
Summer un vestido que le hacía parecer una pequeña princesa y Chris pantalones
y camisa por dentro de estos. Alexa llevaba un vestido amarillo claro con manga
larga y el pelo suelto. Josh no llevaba traje, vestía unos vaqueros formales y
una camisa por dentro. Había otra chica, estaba sentada junto a Alan, imaginé
que era Sophia, su hermana mayor, la mejor amiga de Gemma, con la que tendría
que marcharse a Suecia en algún momento, tenía unos pantalones lisos negros y
una blusa naranja, de tirantes y que dejaba a la vista un tatuaje en su
clavícula, algo que no llegué a poder ver.
Mi madre se
acercó a Greg y le dio un beso en la mejilla. Pero mis pies se habían quedado
parados en medio de la sala. Me quedé observando a Alan y, cuando él reparó en
mi presencia sus ojos se abrieron de golpe, tan confundido como yo. Sophia me
miró con una media sonrisa.
-Hija,
acércate- desperté del coma sufrido y avancé hacia las mesa quedándome de pie.
-Mamá…- la
palabra salió de mis labios, pero mis ojos estaban clavados en Alan que me
miraba fijamente.
-Bueno,
_________(tn)- Greg caminó hacia mí y me dio un beso en la mejilla.
Después
llegaron los mellizos, Josh, Alexa, Sophia me abrazó dejando que su perfume
traspasara mis fosas nasales y cerrara los ojos por la dulzura que emanaba.
Alan se quedó parado frente a mí.
-¿Tú
sabías…?- Alan negó antes de que acabara la frase.
-¿Tengo que
llamarte hermanita?- le pegué con fuerza en el brazo y él sonrió pasando su
manaza por la zona dañada.
-Esto…
-No me lo esperaba-
acabó por mí Alan.
-Pero-
Sophia entró en nuestra conversación-. ¿Vosotros os conocéis?
-Vamos
juntos a clase Sophie, ella…- Alan se pensó sus palabras pero al final dijo mi
nombre-. Ella es _____________(tn).
-¿___________(tn)?
¿La ___________(tn) de Harry?
¿Era
conocida en todo Londres por ser la ____________(tn) de Harry? Seguro que fuera
donde fuese todo el mundo me conocería por ese nombre.
-Sí, lo
soy- dije sonriendo levemente.
-Vaya…- la
chica sonrió claramente sorprendida.
Nos
sentamos. La cena fue una locura, los niños no dejaban de quejarse de los
vestidos y los trajes que les había puesto su padre, mi madre sonreía a cada
palabra que salía de los labios de Greg. ¿Cómo no podía haberme dado cuenta
antes? Estaba claro, desde… ¿desde la cena en casa de Niall? Posiblemente ya
estaban saliendo en ese momento, ya estaban juntos ahí…
-____________(tn)-
Sophie me sacó de mis pensamientos-. Ayer hablé con Gemma sobre vuestro
encuentro.
Asentí.
-Ella está
profundamente arrepentida de lo que hizo- se atrevió a decir.
-Le dije
que no tenía importancia- contesté.
-Lo sé,
pero ella a menudo se come demasiado la cabeza por estas cosas, por muy simple
que sea, ella habló con Harry y él se volvió completamente majara, no se hablan
desde entonces- dijo.
Me
sorprendió aquello, no parecía legal que Harry se enfadara con su hermana por
haber intentado conocerme, de hecho Harry también conoció a mi hermano y yo no
me enfadé con él.
-Ella está
triste porque nos iremos en unos días y no quiere seguir enfadada con Harry-
Alan escuchaba las palabras de su hermana sin decir nada, hacía cómo que
prestaba atención al postre pero estaba escuchándonos-. Pensé que quizá tú…
-No puedo
hacer nada, yo… ya no hablo con Harry- le dije disculpándome.
-Lo sé-
vaya… ella lo sabía…-. Espero que no te incomode.
-No, a
estas alturas ya no me sorprende que alguien sepa más de mi vida que yo- dije
encogiéndome de hombros y provocando una sonrisa en ella.
-Quizá si
pudieras hablar con Harry…
-No, lo
siento, de verdad que lo siento pero no puedo hacerlo- le dije negando.
-Vale…-
Sophia se calló y continuó con su pastel de manzana.
Yo no podía
hacer nada, tendrían que solucionar ellos sus problemas, no tenía ni la
capacidad ni las ganas de ayudarles a hacer las paces por algo que ni yo misma
entendía. No era la solución a todo.
-___________(tn),
¿podemos hablar un momento?- Greg me atajó por la espalda.
-Claro- me
levanté del asiento y miré a mi madre un segundo, la vi algo preocupada, sonreí
hacia ella y mi madre imitó mi gesto.
Greg me
acompaño hacia la barra.
-¿Quieres
algo?- preguntó al sentarnos.
-No, muchas
gracias, estoy llena- sonreí hacia él.
-Verás
__________(tn), supongo que esto será una sorpresa para ti, créeme, conocer a
tu madre ha sido una sorpresa para mí- me dijo, sincero-. Conocí a tu hermano
durante estas vacaciones, mentiría si dijera que no le busqué porque lo hice,
le atajé un día en mitad de Londres- notaba el nerviosismo por la manera en la
que movía las manos sin control-. Le conté quien era, él al principio se mostró
confundido, enfadado, pero luego, la chica que le acompañaba, ¿April?- asentí-.
April le tranquilizó. Aceptó hablar conmigo en una comida ese mismo día y le
invité a comer aquí mismo-señaló el lugar-. Le comenté lo que te estoy contando
ahora, que había conocido a vuestra madre en el trabajo, que era una mujer
fabulosa y que la quería- madre mía.
Podía
imaginar la reacción de mi hermano ante tales palabras, su estado de
nerviosismo y furia concentrada.
-He de
decir que, según lo que me había comentado tu madre, esperaba que fuera mucho
menos comprensible y duro conmigo, pero no lo fue- me mordí el labio intentando
comprender lo que Greg trataba de decirme-. Le pedí que no hablara con vosotras
de eso, porque tu madre quería decíroslo en persona y tú no sabías nada aún. Él
aceptó y cuando tu madre se lo contó se hizo el sorprendido y se alegró.
-Esto es
extraño para mí, es…
-Lo sé.
-No
esperaba… ni siquiera sabía que era usted.
-Por favor,
no me llames de usted- me pidió.
-Me he
enterado al entrar de que el novio de mi madre tenía seis hijos, estoy en
shock- le dije.
-Lo
entiendo, entiendo que te encuentres así, tampoco fue fácil para mis hijos
cuando les di la noticia hace unos días. Los pequeños me preguntaron si debían
llamar a tu madre “mamá”, Alan se enfadó muchísimo, creo que al verte se ha
dulcificado, Sophia se alegró y los medianos no dicen nada. He hablado con
ellos sobre lo que te voy a decir ahora y, con peros, ellos han aceptado, no quiero que eso influya en ti pero...- me miró y después sacó un pequeño paquete
de su bolsillo, ¡oh!- Quiero pedirle a tu madre que se case conmigo.
-¿QUÉ?- me
levanté del asiento mirando hacia todos lados.
Quería
gritar y salir de allí, ¿mi madre?, ¿casándose? No podía creer que Alejandro
hubiese aceptado algo así, ¿Álex?
-Mi
hermano…
-Él aceptó.
Permíteme que me explique, después podrás decidir- Greg me miró con la súplica
en sus ojos. Finalmente asentí-. Cuando Heather, mi mujer, murió, tuve que
ocuparme de seis niños que necesitaban más atención que nunca, los pequeños no
entendían la situación, lo pasé realmente mal por algún tiempo. Desarrollé mi
capacidad de sufrir en silencio, mi capacidad de alejar la careta de la
tristeza de mi cara y cubrirme con alegría. Estos dos años fueron muy
complicados para nosotros, sé que para ti también lo fueron. Cuando conocí a tu
madre sentí que algo nuevo nacía dentro de mí, ella era sencilla y trabajadora,
se tomaba su vocación muy enserio. Al principio no supe lo que ocurría conmigo,
reía como un chiquillo con ella, parecía un adolescente. Pero supe que debía
pedirle una cita, una cita de verdad, y ella increíblemente aceptó. Los dos
estábamos solos, nos entendíamos bien. Me contó lo difícil que había sido
vuestra relación durante ese tiempo y, que al llegar al Londres, todo había
mejorado considerablemente. Me tomé la libertad de volver a invitarla y salimos
más veces. Cada vez más seriamente hasta que un día comprendimos que debíamos
formalizar lo nuestro de alguna manera. Tengo casi cincuenta años, no puedo
andarme con tonterías y, quiero a tu madre- me miró apretando la mandíbula-. La
quiero y me gustaría compartir mi vida con ella, porque siento que me
arrebataron el amor y no quiero que vuelva a ocurrir. Sé que es complicado, sé
que no entiendes muchas cosas, pero la quiero y creo que eso es lo importante.
No te pido que me quieras, no por ahora, solo que me dejes conocerte y que te
permitas conocerme. Que me permitas hacer mi esposa a tu madre y que vivas
conmigo y con mis hijos.
Quería a mi
madre. Quería casarse con ella. Quería que viviera con ellos.
Quería a mi
madre. Quería casarse con ella. Quería que viviera con ellos.
Quería a mi
madre. Quería casarse con ella. Quería que viviera con ellos.
Quería a mi
madre. Quería casarse con ella. Quería que viviera con ellos.
Quería a mi
madre. Quería casarse con ella. Quería que viviera con ellos.
No lograba
entender… Aún me preguntaba cómo había podido estar tan ciega durante estos
meses. Si lo pensaba con frialdad habían existido múltiples pruebas de que a mi
madre le pasaba algo, que ella había resurgido y volvía a ser ella misma desde
que mi padre murió. Todo eso tenía un único motor, y ese era Greg.
El amor… mi
madre había vuelto a vivir gracias a ese hombre, al hombre que me estaba
pidiendo la mano de mi madre.
Por un
segundo pensé en Harry, siempre que mi corazón bombeaba desenfrenado, mi mente
pensaba en él. Pensé en lo mucho que me gustaría que Harry le dijera a alguien
lo que Greg me había dicho a mí.
-Yo… estoy
enamorada, hasta dolerme- dije en un susurro.
Él se
acercó a mí un poco acomodando su asiento.
-Entiendo
lo que es querer a alguien. Entiendo que quieras a mi madre y… entiendo que
ella te quiera a ti porque eres estupendo. Yo…, ella lo ha pasado muy mal
conmigo, he sido una mala hija, y ella fue una mala madre, no… supimos sofocar
nuestro dolor- sonreí levemente-. Creí que Londres la había cambiado, pero no
ha sido Londres, ha sido el amor. Ahora lo entiendo. Te veo y lo entiendo.
Podría haber sido feliz en cualquier sitio, siempre que tú hubieses aparecido.
Creo que el amor nos ha ayudado a las dos a renacer y espero que te diga que sí
porque si no ese discurso que me has soltado no habrá servido para nada- le
dije riendo.
Greg se
levantó y me abrazó con fuerza. Sonreí mientras lo hacía. Mi madre iba a
casarse. ¡Madre mía!
-Espero que
no hayas preparado una de esas peticiones locas en las que todo el mundo se
levanta cantando- le dije.
-No
tranquila, será algo sencillo- soltó una carcajada y se sentó junto a mi madre
al llegar.
Alan me
miró con seriedad.
-¿Qué pasa?
-¿Te lo ha
preguntado verdad?- asentí en silencio mirándole a los ojos-. Le has dicho que
sí- volví a asentir.
Nos miramos
unos segundos.
-Necesito
hablar contigo después, si pudieras…
-¿Estás
bien?
-No, pero
no tiene nada que ver con esto, yo… me alegro de que sea tu madre y de que… se
vayan a casar, pero ocurre algo…
-Chicos,
escuchadme- Greg habló en voz alta, reclamando nuestra atención.
Sonreí
esperando la noticia.
-¿Os
acordáis de lo que hablamos ayer?
Chris
levantó la mano.
-¿Sí, Chris?
-Dijiste
que tenías una novia, y es ella- el niño señaló a mi madre.
-Un punto
para ti, sí- dijo Greg sonriendo.
Greg miró a
mi madre. Me tensioné esperando lo que le diría, cómo le pediría matrimonio, y
cuál sería la respuesta de mi madre.
-Solo hace
seis meses que nos conocemos, 172 días, no puedo contar las horas- mi madre le miró
con una sonrisa, pero la notaba incómoda-. Ya sabes todo sobre mí, sabes que no
me gusta dedicar mucho tiempo a comer, que me encantan las películas de Steven
Spielberg, sabes que no termino de acostumbrarme a las camisetas que me
regalaste y que quiero a mis hijos por encima de todo- mi madre asintió
abriendo con fuerza su sonrisa-. Yo sé todo sobre ti y creo que eso es lo que
nos hace especiales. Solo nosotros sabemos lo que nos ha costado llegar hasta
aquí hoy- mi madre abrió los ojos asintiendo-. Sabemos todo del otro y, si no
he logrado encontrar un solo defecto en ti desde que nos conocemos, creo que no
lo haré nunca y, si tú conociendo mis defectos sigues conmigo no puedo dejar
que te escapes.
Greg se
levantó se encaminó al lado de mi madre
que le miró con la confusión en su rostro. Cogió sus manos entre las de él y se
arrodilló a su lado. Sonreí mientras la gente en el restaurante seguía a lo
suyo sin darse cuenta de lo que ocurría en nuestra mesa.
-¿Me harías
el hombre más feliz de la tierra y me darías un sí?, ¿Te casarás conmigo?- mi
madre se llevó una de las manos a la boca, que se había abierto en una muestra
de confusión, asombro y felicidad.
Se giró
hacia todos nosotros que admirábamos la escena. Pasé mi vista por todos los
hijos de Alan, todos sonreían contentos. Cuando la mirada de mi madre se clavó
en la mía sonreí enseñando los dientes y asentí dándole el visto bueno, aunque
no lo necesitaba. Ella sonrió y se volvió de nuevo hacia Greg.
-Sí- dijo
levemente.
Josh gritó
de júbilo y cogió a Summer en brazos riéndose con ella mientras Greg le
colocaba el anillo a mi madre. Sentí el brazo de Alan atraparme, me abrazó con
fuerza.
-Hermanita-
dijo en mi oído dándome un beso en la mejilla.
Sonreí
abrazándole. Chris corrió hacia mí riendo y se plantó en mis piernas sonriendo.
-Ya te
quiero, mucho- me dijo abrazando mis piernas.
-¡Oh!- le
abracé riendo.
Pasé de
unos brazos a otros hasta llegar a mi madre.
-¡Mamá!- la
abracé con fuerza.
-¡Oh Dios
mío!- una lágrima resbaló por su mejilla-. Hija…
-He hablado
antes con él, es un buen hombre y me alegro muchísimo- le dije dándole un beso.
-Yo… tengo
una sorpresa para ti- sonrió-, pero te la daré cuando lleguemos a casa.
Sonreí
asintiendo.
-Ahora
tendremos un montón de cosas que hacer…- suspiró llevándose las manos a la
cabeza.
Tomamos
tarta. Greg y mi madre mostraban más abiertamente su amor. Creo que el haber
hablado conmigo había tranquilizado a Greg completamente. Ahora se le veía más
tranquilo, más sosegado.
-Mamá- al
salir del restaurante decidí hablar con Alan-. ¿Podríamos Alan y yo regresar a
Londres por nuestra cuenta?
Ella me
miro elevando una ceja.
-Mamá…
ahora somos como hermanos…- le dije riendo.
Ella, por
lo contenta que estaba, decidió dejarme volver con Alan. Además él me
“protegería de los peligros de la noche”.
-Alan, mi
madre me deja volver contigo- le dije.
-Genial-
sonrió.
Ambos nos
despedimos de los demás. Sophia me obligó a quedar con ella una tarde.
Tendríamos que conocernos, íbamos a ser de la misma familia.
Alan y yo
comenzamos a caminar.
-Estoy
alucinando todavía- le dije.
-Créeme, yo
también- me miró haciendo una mueca extraña-. Había notado a mi padre raro
últimamente, no quería decirle nada por mis hermanos, pero notaba algo. Lo
hablé con Sophia por teléfono. Cuando ella llegó decidimos preguntarle y nos lo
contó, directamente. No nos dijo que era tu madre, pero nos alegramos.
-Yo también
estoy contenta, no creas que no, esto me ha pillado por sorpresa, pero me
alegro- le sonreí amablemente.
Caminamos
hacia la parada del bus, él me contaba cómo estaban las cosas con sus hermanos.
A todos les había parecido genial que su padre estuviera con una persona. Los
pequeños casi no se acordaban de su madre, era una pena. Los mayores se lo
habían tomado bien, aunque todo era tenso por el momento.
-Pero tú no
estás mal por eso, ¿no?- le dije por lo que me había dicho en la cena.
-No, en
realidad esto ha sido una alegría en este momento- me dijo.
-¿Por qué?,
¿Qué ha pasado?- me estaba empezando a preocupar.
-¿Recuerdas
que estuve en Barcelona durante las navidades?
-Sí, fuiste
con…
-Adrián-
dijo.
-Sí, me
acuerdo.
-Todo fue
perfecto, conocí a sus padres y a su hermana, pasamos unos días estupendos,
pero cuando regresé nos dimos cuenta de que no podíamos seguir juntos- dijo.
Vaya…
-Somos muy
jóvenes, estamos muy lejos y no lo soporto, es doloroso- me miró dubitativo-.
Hace unos meses pensé que merecía la pena, soportar la distancia, pero ya no lo
creo.
Asentí
entendiéndole, pasé una mano por su brazo mientras caminábamos.
-¿Entonces
rompisteis?- pregunté, aunque la respuesta era bastante obvia.
-Sí, ya no
estamos juntos, lo hablamos y, aunque fue complicado, decidimos romper. Por eso
he estado mal estos días- comentó.
-Lo siento
mucho, pero quizá sea lo mejor- asintió.
-Sí,
definitivamente lo es, esto pasó casi nada más volver, unos día después.
Llevamos estas semanas sin hablar apenas, solo un par de veces, pero nos está
viniendo bien a ambos- sonrió levemente-. Es complicado porque aunque estábamos
lejos, era intenso. Pero me consuela que ambos estemos bien.
-Piensa en
eso, en que aunque es una despedida ambos salís bien de la ruptura. Conocerás a
alguien, seguro que te vendrá mucho mejor que Adrián. Y él también conocerá a
alguien- sonreí.
Alan era un
chico estupendo, tendría la oportunidad de salir con cualquiera, era guapo,
amable y cariñoso, era lo que cualquiera pudiera desear. Incluso, aunque nadie
lo supiera, había logrado hacer que Niall reconociera lo que sentía hacia él.
-Quería
contártelo porque solo lo sabían mi hermana y mi padre, mis hermanos pequeños
aún no saben que soy gay, creo que debo esperar un poco para decírselo, pero lo
haré tarde o temprano. Es raro ¿sabes?
Harry me preguntó qué tal me había ido en España, le dije que bien aunque me
moría de ganas de decirle la verdad- me miró sonriendo levemente-. Pero tú y él
ahora no habláis y creo que lo mejor es retirarme un poco.
-No debes
dejar tu propósito de volver a ser su amigo por mí- le recriminé-. En realidad
quizá ahora tengas más oportunidad de hablar con él sobre todo lo que ocurrió
entre vosotros.
-No lo sé…-
pareció pensar en algo-. Sophia me contó que conociste a Gemma- dijo sentándose
en la parada del bus.
-Sí, ella
me interceptó al salir del instituto el otro día, pero no sabía que Harry y yo
no hablamos, fue chocante, pero creo que es una buena chica- él asintió.
-Lo es, lo
es, aunque a veces hace las cosas sin pensarlo demasiado, es un tanto
irreflexiva, pero bueno- se encogió de hombros.
Esperamos
al autobús y seguimos hablando de todo un poco en el camino de vuelta. Me
alegraba cada día más de haber tenido la oportunidad de conocer a alguien como
Alan. Me satisfacía saber que Harry y él habían sido amigos tanto tiempo, eso
era bueno porque, Alan, no era amigo de imbéciles.
Me acompañó
a casa, hasta la misma puerta. Era un verdadero encanto.
-Nos
veremos en clase mañana, al menos es viernes- dijo suspirando.
-Sí-
asentí.
-Además
creo que nos tenemos que reunir este fin de semana, para hablar de la boda- ¡oh
dios! Se me había olvidado la boda…
-Sí… creo
que estos meses serán difíciles.
-¿Meses?
Creo que no va a ser tanto tiempo… Mi padre quiere casarse en el "half term"
-¿En el "half term"?
¡Pero si quedan dos meses!- le dije casi gritando.
-Lo sé,
pero lo hablaremos el sábado- me dio un abrazo rápido y salió casi corriendo
hacia su casa.
Entré en
casa porque no soportaba el frío por más tiempo. Dejé el abrigo en el perchero
y me encaminé a subir las escaleras.
-¿___________(tn)?-
mi madre me llamó desde el salón. Empecé a bajar las escaleras de nuevo-. ¿No
quieres tu sorpresa?
Sonreí
entrando en el salón. Mis ojos se abrieron de golpe al encender la luz. Mi
madre estaba a la derecha, sentada en un sofá y, de pie, a su lado, estaba
Mike. El mismo Mike.
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