viernes, 21 de agosto de 2015

Capítulo 84: "Cómo siempre hay un punto y final"




(Narras tú)

Tendría que haberme quedado y haber sonreído para que ninguno pudiera intuir lo que realmente me pasaba por la mente, sin embargo solo pude salir de allí ahogando un sollozo. No hacía ni siquiera media hora que había roto a llorar literalmente con Alan. Y ahora todo volvía a mí incluso con mayor fuerza. Ya no era solo mi imaginación.

-¡_____________(tn)!- gritó Alan tras de mí.

Me paré en seco deshaciéndome de las lágrimas con rapidez, intentando dar la impresión de serenidad.

-Ey, ¿estás bien?
-Sí, ¡oh dios mío! Parezco una niña.


Alan limpió las lágrimas que seguían en mis mejillas y me tranquilizó con un pequeño abrazo hasta que las palabras de Harry llegaron hasta nosotros.

-Es imposible que esté con Sophia. Tú lo dijiste una vez, ___________(tn), ahora es imposible que esté con nadie porque nadie más cabe dentro de mí, porque tú lo llenas todo.

Como un deyavú me alejé poco a poco de los brazos de Alan y mi mirada colisionó con la de Harry que se mantuvo totalmente serio cuando siguió hablando.

-Además jamás estaría con Sophia, ella es tu hermana y… bueno, eso da igual, yo nunca estaría con ella porque no la veo de esa manera, ella es como una hermana, como Gemma.

No supe qué decir.

Hacía meses que esas palabras habían salido de mis labios, nada más cabía dentro de mí porque él ya estaba dentro de mí, en cada rincón de mí, todo estaba lleno con su presencia. Ahora no sabía qué decir. ¿Qué esperaba él que dijera?

-Os dejo solos un momento.

Intenté agarras a Alan pero él sonrió y asintió diciéndome con esa mirada que todo iría bien.

Y ahí nos encontrábamos, yo sin saber qué decir y él después de haber dicho todo aquello que prometimos no volver a decir. ¿Pero quién nos entendía? No nos entendía ni yo misma.

-No sé cómo narices ha podido entrar esa idea en tu cabeza, bueno, lo puedo llegar a entender porque te conozco y sé las absurdeces que se te puedes ocurrir pero esto es una idiotez, ___________(tn). Pero lo que menos entiendo es que te pongas así, no deberías llorar por mí nunca, no deberías llorar por nadie pero mucho menos por mí.
-Bueno, olvídalo. ¿Podemos olvidarlo?


Solo quería dejar apartado ese momento terriblemente bochornoso y seguir con la vida.

-¿Podemos olvidarlo? No sé, ____________(tn), ¿podemos?
-No lo sé.


Quería decirlo lo difícil que se me estaba haciendo el campamento, verle cada día sonreír y no poder hacerlo con él, verle cerca de mí y no poder ser todo lo feliz que debía ser. Pensar más en septiembre que en lo que tenía delante. Pensar que le quería más allá de todo lo que había pasado, pensar que esos sentimientos nunca se agotarían.

Harry Styles era como un tatuaje bajo mi piel, un tatuaje que ni el mejor láser podría borrar nunca, un tatuaje que no se veía pero que estaba ahí como vísceras.

-Hay tantas cosas que parece debemos olvidar que me estoy cansando.
 -Yo también- dije en un susurro, estaba cansada de aparentar que todo iba bien, cansada de sonreír cuando solo quería abrazarle y pedirle que no se fuera, preguntarle por qué había huido de Sicilia cuando íbamos a reencontrarnos, preguntarle por qué se había acostado con Chelsea en la boda, preguntarle qué pasaría si no se fuera a Harvard.


Pero todas las preguntas quedaban ahogadas en mi garganta, no me atreví a pronunciar ninguna de ellas.

-¿Qué podemos hacer? Parece que nada funciona entre nosotros, que todo son errores y pérdidas de tiempo. Quisiera no tenerte en mi cabeza todo el día.
-A veces deseo que llegue septiembre para que te marches y nos alejemos durante meses, porque no podría estar así si estuvieras en Londres.

-Yo tampoco, créeme, no soportaría otro año como este.
-Ni yo. Tengo… tengo en mi cabeza…

-¿Qué?- pregunto, sin ser consciente de que me costaba decirlo más que cualquier cosa.
-Tengo tu te quiero en mi cabeza. Cada vez que te miro oigo tu voz en mi cabeza diciéndome que me quieres una y otra vez, como una melodía que se enciende al mirarte. Y no puedo olvidarlo y lo peor es que no sé si podré olvidarlo alguna vez o si cada vez que piense en ti tu voz sonará dentro de mí.


Él permaneció en silencio, ahora no decía nada y era lógico.

Era lógico porque seguramente no tenía nada que decir, o no sabía qué decirme para no dañarme. Y es que era gracioso, hacía unos minutos me había propuesto de nuevo no soltar una palabra sobre lo que sentía y ahí estaba de nuevo, desnudando mis sentimientos delante de una persona que jamás se abriría para mí.

-_____________(tn)…
-No, no digas nada, soy una estúpida, lo sé, sé que no puede ser y lo entiendo, por eso te digo que estoy deseando a veces que llegue septiembre, porque quizá todo sea más fácil cuando el verano termine.

-No quiero que pienses que eso que resuena en tu cabeza ha cambiado.
-¡No! Eso no lo digas, puedes decir cualquier cosa menos eso, Harry, porque entonces no sé qué será de mí.

-¿Quieres que te mienta?
-Si lo que tienes que decir me dañará sí.

-No te creía de esas- dijo, con su perfecto tono acusador.
-Harry, te irás a Harvard en septiembre y créeme, me encantaría seguirte, pero me quedaré en Londres y dejaremos de vernos, deberías dejar de decir cosas que no vienen a cuento o que solo harán que el sentimiento crezca cuando debería empequeñecer.

-Entonces propones que continuemos el tiempo que queda así, de esta manera, esperando que llegue septiembre y sin disfrutar completamente de este verano, el último verano que nos queda en Sicilia.
-No propongo nada, Harry.


Me senté en el césped que teníamos cerca y apoyé la cabeza en mis rodillas, suspirando con pesadez.

-¿Recuerdas aquella tarde?, Creo que había una gymkana de agua o algo así, corríamos como locos hacia la prueba que había a treinta metros de la orilla, dentro del agua, solo quedábamos nosotros en nuestros equipos, corríamos por la arena y estuve a punto de caerme tres veces, lo recuerdo como si fuera ayer, tú corrías más rápida que yo porque nunca se me ha dado bien correr por la arena, tiré de ti y te caíste justo a mi lado, y seguí corriendo, te dejé atrás unos metros, hasta que me volví, me arrepentí de haberte tirado y me volví hacia ti. Estabas tirada en la arena, respirando entrecortadamente. Los chicos de mi equipo me gritaban que siguiera, pero tú estabas a punto de dejar de respirar.
-Sí, me di con una piedra en la espalda y me quedé sin aire.

-Exacto, yo me acerqué a ti y me dejé caer a tu lado obligándote a respirar conmigo hasta que te calmaste y pudiste respirar bien.
-Sí, luego me dijiste…

-Te dije que así me quedaba yo cada vez que te veía por primera vez en Julio llegando al campamento, sin aire.
-Fue bonito, aunque no lo recordaba bien. Nos ganaron los demás equipos.

-Sí… perdimos estrepitosamente.
-¿Dónde quieres llegar con eso, Harry?

-Solo quería que pensaras que hay muchos más recuerdos buenos entre nosotros que malos y siempre los habrá. Creo que debemos aprender a ver más los buenos que los malos y a hacer que cuenten más.

Septiembre llegaría, septiembre vendría hasta nosotros antes de darnos cuenta, y después no habría vuelta atrás.

Lo llevaba sabiendo días, sabía que me arrepentiría de no estar viviendo con profundidad e intensidad esos días, dejándome llevar por lo que sentía por Harry, más que por la amistad con mis amigos, el campamento y las tardes de helados con Mike.

Se iba a terminar, y dependía de mí hacer que contara o que este campamento se convirtiera en el peor.

-Te voy a echar de menos cuando te vayas, pero creo que será bueno para todos, ¿no crees?
-Pienso exactamente lo mismo.


Harry se sentó a mi lado en el césped y acercó su cuerpo al mío abrazándome con fuerza.

-Necesito disfrutar de esto y que no duela- susurró en mi oído.

Y fue interesante escucharle, porque yo me sentía completamente igual; lo mismo que le ocurría a él me ocurría a mí.

Dejé un beso en la mejilla y me separé de él finalmente.

-Podemos hacer que este verano cuente, Harry. Los dos sabemos lo que sentimos, los dos sabemos que pasará en septiembre, podemos dejarlo a un lado.
-Sí, creo que podemos hacerlo.


Sonrió y le contesté con ganas.

Sería difícil pero quería hacer de este verano algo que querer recordar siempre, y esa era la única forma de hacerlo.

 

(Narra Niall)

¡No podía creerlo! ¡Toda la maldita vida igual! Independientemente de lo que hiciéramos no teníamos remedio. Parecía existir una maldición sobre nosotros, porque desde luego no iba a decir que ellos eran mejores, para nada.

Sin embargo siempre, siempre, siempre, perdíamos estrepitosamente en el último Rommel del año. Y ahora tendríamos que soportar las burlas y deseas de cualquiera de ellos.

Mientras Liam, Susan, ____________(tn), Zayn y Alan se abrazaban y saltaban en un corro personal, los demás les miramos durante minutos con asco y horror, mezclado a partes iguales.

-No se puede ser perfecto, Horan- dijo Zayn riéndose cuando se acercaron a nosotros.
-Pues deja de intentarlo- contraataqué con un mal gesto.


La noche del Rommel era así. Daba igual lo amigos que fuéramos, podíamos ponernos a parir independientemente de que a la mañana siguiente todo hubiese sido olvidado.

-Vamos, no te piques, el caso es que habéis perdido vuestro último Rommel, ¿Cómo os sentís?
-Zayn, vete a la mierda- dijo Harry, zanjando el tema.

-Que yo sepa no puedes mandarnos hacer nada, somos nosotros los que os tenemos agarrados por las pelotas- Irene se rió y __________(tn) la acompañó, aunque al ver mi cara dejó de hacerlo.
-Vamos Niall, no pongas esa cara.

-¿Es una orden?
-Por supuesto que no.

-Entonces también te puedes ir tú un poco a la mierda.

___________(tn) suspiró con una sonrisa y Alan, como no podía ser de otra manera, se metió entre nosotros.

-Vamos chicos, es solo un juego, no pasa nada.

Pero él no conseguía entenderlo, no llevaba toda una vida luchando por conseguir la victoria aquella noche, no entendía hasta donde llegaba la competitividad del Rommel.

-Déjalo, Alan.

Y sería lo mejor que podría hacer.

Volvimos con paso cansado hacia las cabañas. Una ducha y acostarnos sería lo mejor que podríamos hacer.

Harry y ___________(tn) se quedaron detrás a unos pasos mientras los demás íbamos en grupo de nuevo hacia el campamento.

Él sonreía y ella hablaba y hablaba sin dejar de hacerlo un instante.

-Vamos- dijo Alan, tirando de mí cuando interpretó que quería esperarles.
-¿Qué pasa?

-No seas cotillas, Niall Horan.

-¡Vamos!
-No, vamos tú.


____________(tn) parecía haber cambiado totalmente desde el inicio del verano, si era verdad que al principio se había mostrado un poco negativa y triste, desde la visita de las familias algo en ella había cambiado, había vuelto a mostrar a mi amiga simpática y alegre independientemente de la realidad.

Alan me había dicho que Harry y ella habían hablado sin llegar a decirme exactamente de qué, porque ni el mismo lo sabía, pero me alegraba igualmente.

No quise preguntarle a ella porque su cambio había sido tan natural que quizá si preguntaba ella volvería a lo mismo de antes.

Aquel verano estaba resultando el mejor de todos los que habíamos vivido, y no lo decía simplemente porque en realidad estuviera enamorado, aunque sí fuera relevante, pero lo que más me gustaba era ver a todos sonreír sin importar nada más, ni lo que pasaría ni lo que había pasado.

Quizá fue la primera vez en la que nos centramos únicamente en el verano dejando a un lado todo lo que podría haber sido importante en otros casos. Éramos nosotros mismos y por eso creo que lo estábamos disfrutando tanto.

Sin embargo quedaban apenas unos días para que todo terminara. Louis, Claudia, Irene, Zayn y Harry tan solo pasarían un par de días en Londres cuando regresáramos, ellos comenzaban el primer semestre nada más comenzar septiembre, nosotros tendríamos una semana para adaptarnos a la casa y después también todo comenzaría para nosotros.

 

Un par de días después se me ocurrió una buena idea, al menos en mi cabeza la veía así. Era cierto que todos teníamos móviles y que sería sencillo hablar a través de ellos y estaba claro que eso haríamos, pero bajo mi punto de vista, quizá sería bueno recuperar nuestra vieja actividad con las cartas. Era algo que nos pertenecía y que sería tan bueno como lo había sido hacía años.

Me acordaba perfectamente de la ilusión que sentía cada vez que escribía palabras para que las recibieran en el otro lado del mundo, o la gran alegría que era encontrar otra de esas cartas esperándome en casa junto a algún paquete. No había nada mejor que recibir aquello.

Por eso pensé que no sería una mala idea hacer de ese acto un nuevo comienzo para nosotros.

-Es una gran idea- me dijo Irene cuando se lo conté a todos.

Estábamos sentados en el comedor terminando los postres de la noche.

-Sí, por favor, sería genial- corroboró Claudia.

Y aunque los demás no dijeron nada, todos creyeron que era una buena idea y aceptaron llevarlo a cabo. Y aunque me daba pena despedirme de ellos, sabía que además de todas las cosas que ya nos unían, esas cartas serían clave los siguientes meses.

En especial yo mismo iba a sufrir, pero si lo pensaba con perspectiva no iba a ser el que peor lo pasaría. Estaban los hermanos, Louis y Susan, y Claudia y Zayn iban a estar separados y se verían tan solo unas pocas veces al año. Irene y Liam tampoco se verían mucho, pero su vida había sido así desde pequeños. Alan y Harry se perderían el uno al otro, después de haberse recuperado tan solo hacía unas semanas. Y luego estaban ___________(tn) y Harry…

Yo tendría a mi mejor amiga y a mi novio, además de a dos de mis mejores amigos viviendo conmigo día tras día, no había mucho de lo que pudiera quejarme. Sería la leche poder vivir los diez juntos en Londres o en cualquier otro lado del mundo, pero sería utópico igualmente.

Las navidades, las vacaciones de abril y el verano serían nuestros puntos de unión y ya hablábamos de apuntarnos en Sicilia como monitores en cuanto todos cumpliéramos los dieciocho.

Estaba triste, pero también ilusionado por todo lo que iba a empezar en unas pocas semanas.

 

(Narras tú)

Dos días. Dos simples días. Dos tristes y simples días. Dos días.

La rapidez con la que había visto los días pasar era completamente ilusoria, no me había hecho a la idea todavía de que se estaba acabando todo.

Sicilia se estaba acabando, una parte de nuestra vida se terminaba.

Durante ese verano me había sentado decenas de veces en la arena a mirar a los acampados correr de un sitio a otro, realmente emocionados, felices.

Pero esta vez no era como todas las demás, porque esta vez sería la última tarde que podría sentarme a observarles de esta manera, sin que ellos se dieran cuenta. Esta tarde era mi última semana como acampada en Sicilia, porque todo se estaba terminando.

-¿Qué haces?
-Observo lo que nos vamos a perder toda nuestra vida.


Harry se sentó a mi lado y miró hacia mi punto de referencia, donde ahora dos niños y tres niñas jugaban en el agua con una pelota. En otro lado, dos chicos estaban tirados en la arena con las piernas en alto haciendo alguna tontería, y más allá había un corro de gente jugando y gritando cada diez segundos.

-Vendrán otras cosas.

Odiaba que él no estuviera triste, yo a veces quería hundirme en mi miseria y llorar. Por eso resoplé con fastidio y él me respondió con una cara curiosa.

-¿Qué pasa?
-Nada- mentí.

-____________(tn)…
-Es que parece simplemente que no te importa que esto se acabe, no sé… hemos vivido los mejores momentos de nuestra vida aquí, bueno, yo al menos sí, y parece que te diera igual que mañana estemos camino de Londres de nuevo.


Harry solo sonrió.

-No es así. Es que creo que nosotros ya hemos vivido todo lo que teníamos que vivir aquí como acampados, ahora debemos dejar que sean otros los que vengan, jueguen al Rommel, vayan a molestar a Mike, suban a la torre y a dormir, se enamoren, corran hacia el agua… nosotros ya hemos tenido todo eso.
-Ya hemos tenido todo… ¿Te oyes? ¿No te da pena?

-____________(tn) me dan pena muchas cosas, pero no puedo hacer nada contra eso. Hemos sabido disfrutar el verano, hemos hecho todo lo que teníamos que hacer- se tomó unos segundos y siguió-: bueno, nos falta una- dijo sonriendo.
-¿Qué falta?

-Tenemos que dormir esta noche allí arriba- dijo, se giró y señaló la ventana de la torre del castillo.

La luz del interior estaba apagada pero se dejaba entre ver la sobriedad y el silencio de aquel lugar que no había pisado y que tanto había significado para los dos.

-¿Quieres que durmamos ahí?
-Quiero que durmamos ahí, ¿y tú?

-Sí, claro- sonreí emocionada-. Ahí dormimos nuestra primera noche.
-Inicio y final.

 

(Narra Louis)

-¿Qué haces?
-La maleta.

-Mi chica, tan previsora como siempre.
-Lou… no uses ese tono sarcástico. Solo intento hacer que mañana tengamos más tiempo para disfrutar las últimas horas.


La miré sabiendo que tenía bastante razón.

-¡Anda! Ahora correrás a tu cabaña a hacer lo mismo.
-No puedo…- dije con pena-. Irene y Zayn están allí…

-Ups- dijo ella, riéndose y dejando la maleta unos minutos.

Se sentó en la cama y miró la habitación con añoranza. Sabía exactamente lo que estaba pensando, como si estuviera yo mismo dentro de su cabeza. Iba a echar de menos todo eso.

-Volveremos, el año que viene vendremos el día de las familias, Danny nos dejará quedarnos aquí el fin de semana, seremos jueces en el Rommel, ya verás, si este verano ha pasado rápido no te darás cuenta de lo pronto que estaremos en el siguiente.
-Quiero irme a Yale, quiero mucho irme a Yale, y más sabiendo que iremos juntos y eso, pero ahora está todo tan tranquilo y tan bien entre todos, me da miedo pensar que cuando volvamos a vernos todo eso termine.

-No, Clau, nada de eso va a terminar, la distancia solo nos hará más fuertes. Ya verás.

Me gustaba que al menos uno de los dos fuera optimista a más no poder.

-Y por eso te quiero tanto.

Mi cara se iluminó por sus palabras.

-Y yo te quiero a ti. No veo el día que pisemos Estados Unidos.

 

(Narra Harry)

Fue a las cuatro de la mañana cuando dejé que ____________(tn) entrara delante de mí a nuestra habitación.

Habíamos estado hablando horas y horas sin decir nada coherente, solamente hablamos sobre lo mucho que nos echaríamos de menos y lo difícil que sería todo a partir de ese momento.

Había notado tanto a Alan como a _____________(tn) algo callados al hablar del futuro, pero no había querido decir nada por si acaso, pero desde luego ella no se iba a salvar fácilmente, por eso, nada más entrar le pregunté.

-¿Por qué he notado que Alan y tú no dabas vuestra opinión al hablar de las navidades? Incluso Irene te ha preguntado y has respondido que no sabías.
-Ya… bueno, es que… todavía no sabemos qué haremos.

-¿Pero y eso?

Ella dejó la mochila que había preparado sobre una silla y se dejó caer en la cama.

-Greg y mi madre quieren que vayamos las navidades a Australia, con Álex.
-Oh- fue lo único que pude decir.

-Sí… oh- repitió.
-¿Vais a ir?


Ella pensó demasiado lo que iba a decir, tanto que incluso me dio algo de miedo.

-Es que, desde que se casaron todo ha sido desconsiderado por mi parte, se casaron y no pudieron irse al viaje que tenían previsto porque yo solo quería estar contigo, después dejé todo para venirme aquí, después quise ir a buscarte como una loca, luego me puse a estudiar como la misma loca… No les he dado la oportunidad de disfrutar, y… bueno, mis hermanos se ilusionaron tanto cuando lo propusieron que no pude decir que no; Alan intentó que nos quedáramos nosotros, pero es un viaje en familia y ya he fastidiado demasiado a la nuestra.

Tenía mucha razón en lo que estaba diciendo, sin embargo en mi cabeza solo había espacio para repetirme que no la vería en meses, y ahora no eran tres o cuatro meses, era al menos medio año.

Medio maldito año sin verla, me podría dar algo.

-¿Qué piensas?
-Estoy pensando en los puentes que habrá en la universidad para escaparme a Londres unos días.

-Lo entiendo, ahora que has recuperado tu relación con Alan y que Gemma estará en Londres.
-También, pero sobre todo es por verte a ti.

-¡Oh, vaya!
-Sí, Australia está cerca de Estados Unidos, ¿no?


Ella solo se rió, pero al ver que no iba de broma se calló y empezó a negar.

-Harvard está en la otra punta del lugar más cercano a Australia en el país.
-Lo sé, pero habrá menos distancia que a Londres, ¿no?

-¿Estás bromeando? Déjalo- pidió, ahora ella también dejando de sonreír.

Nos quedamos unos segundos en silencio tan solo mirándonos.

-¡He traído chuches!- gritó, rompiendo el momento en pedazos-. Decenas y decenas de chuches, Mike me las ha dado para los dos, me dijo que…
-¿Qué te dijo?

-Que… las chuches endulzan el corazón, ya sabes lo cursi que es algunas veces.
-¿Algunas veces? Yo diría que siempre, pero qué le puede hacer, es un romántico.

-Sí… aunque con el señor Golding las cosas no fueron tan agradables como parecía.
-Bueno, su historia es algo compleja, ya sabes…

-Sí, en realidad todas las historias tienen algo de complejidad.
-Incluso la nuestra- añadió en voz tan baja que fingí no haber escuchado.


Si miraba a nuestro alrededor todo me era conocido, parecería que no había pasado el tiempo por el lugar, aunque en nuestras vidas sí hubieran pasado muchas cosas ese lugar se mantenía intacto.

-¿Qué piensas sobre Harvard?
-Que voy a tener que estudiar como un maldito loco, creo que no me va a salvar nada ni nadie de algún suspenso, pero nada que no pueda arreglar una buena noche de fiesta y tequila.

-Ya… cuando pensaba en Harvard en mi vida lo veía como algo más… no sé cómo decirlo- se paró un segundo, buscando las palabras justas-. Algo extremadamente complejo pero alcanzable al mismo tiempo, si sabes a lo que me refiero.
-Sí, yo lo veía igual. Pero no creo que deba preocuparte no haber entrado.


Sabía que para ella había sido complicado olvidarse de una vez y para siempre en todo lo que tenía que ver con Boston y con la universidad, le había costado algunos días dejar de pensar que el fracaso había sido extremo para pasar a pensar que quizá era lo mejor que le podía ocurrir. Y es que, incluso si yo lo pensaba bien, encontraba más cosas positivas en que ella se quedara en Londres que en que lo dejara todo para ir a Harvard.

-No, ahora lo veo con un poco más de perspectiva, veo todo lo que me habría perdido si hubiese ido a Estados Unidos y creo que es lo mejor que podría haber ocurrido, además refuerza mi teoría de que las cosas suceden por alguna razón que en algún momento conoceremos… Harvard no estaba hecha para mí.
-Sé que en algún momento se arrepentirán de su decisión.

-Y entonces les mandaré a la mierda para que no vuelvan nunca.

Me río. Sé que no es rencorosa, al menos no tanto como lo fui yo con ella anteriormente, sé que jamás buscaría venganza, es demasiado buena como para pensar en una cosa así.

-Este lugar… no te parece que es mágico, como… el armario de Narnia… vale, estoy volviéndome loca, pero lo que quiero decir es que tiene muchas cosas dentro de él que merece la pena recordar. Aunque no fueran buenas- dijo, seguramente al ver la cara que yo había puesto-. Creo que también merece la pena recordar las cosas que no fueron tan buenas, cuando se estudia Historia no se estudia solo lo bueno.
-Ya… sin embargo creo que a veces es necesario dejar a un lado lo malo, ¿no?

-Totalmente de acuerdo- dijo con una gran sonrisa, metiendo la mano en mi bolsa de chuches y quitándome unas pocas.
-No empecemos, que sabes cómo acabamos- avisé en tono de broma.

-¿Y si quiero acabar así…?- ella me miró, casi retándome con los ojos y comenzó a reír locamente.

La adoraba. Era algo que iba más allá de quererla o de sentirla mía. Yo adoraba a ____________(tn) de una manera tan loca que habría hecho cualquier cosa en ese momento por ella, cualquier estupidez. Estoy seguro de que si ella me hubiese pedido que me quedara en Londres y que no fuera a Harvard, yo lo habría hecho.

Pero eso no ocurrió, quizá porque como ella misma había dicho el destino tenía preparados para nosotros otros destinos aun no del todo claros.

 

(Narra Niall)

El último día siempre era el peor, de hecho todos nosotros lo había considerado siempre el peor día del año. Nada tenía que ver con el primer día de clases o los exámenes, el último día de campamento era el que todos nosotros más había odiado desde niños. Había que decir adiós a tantas cosas… todo lo que habías vivido durante más de dos meses se esfumaba, como si nunca hubiese ocurrido, como si solo quedaran las fotografías para recordar lo que fue y ya no era. Triste, no había otra palabra para describirlo.

Y ahí estábamos, todos sentados a la orilla del lago, con nuestras maletas preparadas y con cero ganas de regresar. Podría haberme quedado como guardián del castillo si ellos se hubiesen quedado para ayudarme a limpiar de vez en cuando. Le podían dar mucho por culo al derecho, yo quería estar en Sicilia para siempre. Siempre lo había querido.

Pero ______________(tn), que parecía siempre tener una frase acorde al momento, describía bien ese último día.

Ella solía decir que ahí comenzaba nuestra cuenta atrás para volver a vernos de nuevo, que no lo debíamos ver como algo malo, simplemente como una transición hacia nuestra nueva espera.

Sin embargo esa teoría ya no funcionaba. Nosotros nos iríamos de Sicilia para no volver como acampados nunca más. Yo sabía lo complicado que iba a ser que todos nosotros pudiéramos llegar a ser monitores algún día. Nunca sería lo mismo.

Por eso mi cara de perro y las ganas, casi idiotas de llorar constantemente.

Alan estaba emocionado, él pensaba del mismo modo que mi mejor amiga; el creía que la fugacidad del tiempo solo era un motivo para aprovecharlo, para mantener el máximo en cualquier cosa que se hiciera. Y por ello para él ahora comenzaba una nueva etapa.

Íbamos a ser felices, eso estaba claro, pero él no tenía ese sentimiento por Sicilia que nosotros sí llevábamos internamente. Era doloroso alejarse de la isla, ver el campo cada vez más pequeño y sin darte cuenta llegar de nuevo a casa, aunque las cosas que vinieran fueran fantásticas, siempre una pequeña parte de nosotros se quedaba en Italia.

-¿Qué?- Alan se apoyó en mí un segundo llamando mi atención.
-¿Qué de qué?

-Entiendo cómo te sientes.
-No lo entiendes, pero me quieres- sonreí y volví mi mirada de nuevo al lago.

-Te quiero.

Él no podía entenderlo, pero este verano con él había sido tan perfecto que nada podía unirnos más. Además ahora íbamos a vivir juntos. Quizá parecía muy precipitado pero sentía que era el momento de dejar a mis padres para sumergirme en la vida universitaria aunque les tuviera a menos de media hora en coche. Pero necesitaba vivir y sentir las nuevas experiencias por otra parte.

-¿Quién va a empezar con las cartas?
-¡Yo quiero empezar!- gritó la pelirroja con ganas.

-Vale- dije yo-. Seré el segundo, creo que sería bueno que cambiáramos de continente con cada carta, para saber más de los demás.
-Genial, después voy yo- Claudia se unió.

-Vale- anuncié para ponernos de acuerdo-. Podríamos hacerlo así, a ver que os parece: Irene, yo, Claudia, Liam, Harry, ____________(tn), Louis, Alan, Zayn y Susan, después volvería de nuevo a Irene.
-Y tenemos que intentar que no pase de una semana- dijo Claudia, mirando directamente a Zayn inquisitivamente.

-¡Vale, vale!
-Lo digo enserio, ahora que no me vas a tener constantemente encima recordándote que tienes que escribir no sé cuándo llegará tu carta a su destino, quizá se pare ahí y nunca vuelva a salir.

-Tranquila hermanita, seré bueno esta vez.

Ella alzó las cejas para nada convencida, pero era lo único que podía hacer, ahora su hermano iba a estar a cientos de kilómetros y no tendría la fuerza como para hacer que él, por su parte, escribiera lo antes posible.

Nos quedamos de nuevo en silencio; creo que en realidad nadie sabía qué decir, o nadie tenía ganas de decir nada.

Susan y Louis estaban pegados como lapas, ella tenía sus piernas encima de las de su hermano y compartían unas pocas palabras que por el espacio que nos separaba no era capaz de escuchar. Irene tenía una mano entrelazada con Zayn y la otra sobre las piernas de Harry, que era el que más serio estaba, simplemente con la vista pegada al castillo y sin expresar palabra. Por su parte, mi mejor amiga estaba al lado de él, tampoco decía nada, pero creo que con el paso de las semanas ____________(tn) había aprendido a dejarse llevar a la novedad y creo que poco a poco iba entendiendo que las cosas debían suceder por alguna razón, por extraña que pareciera en un principio.

 

(Narras tú)

-Prométeme que me escribirás más de un par de párrafos, no seas perezoso, quiero que me cuentes detalles- le dije a Harry, que sería el que me escribiría a mí.

Sabía que Niall había elegido el orden pensando en nosotros, pero me pareció bien y no le di mucha importancia.

-Te escribiré todos los días, ¿quieres?

Y aunque no sabía si eso sería totalmente bueno para mí, solo asentí con una gran sonrisa. En el fondo creía que estaría mejor sabiendo todo lo que le aconteciera que sin saber nada de ello y solo por eso acepté.

Estaba harta de intentar alejarme de él, porque sabía que de una manera u otra sería imposible hacerlo.

-La carta será un mero trámite- susurré.

Él extendió una mano, la que no tenía sobre la de la pelirroja, y atrapó mis dedos entre los suyos. Me limité a mirar nuestras manos unidas, como hacía mucho tiempo que no habían estado.

Parecía que este modo de llevar las cosas entre nosotros era el único posible. Ser amigos sin serlo realmente porque siempre habría cosas que no podría hablar con él ni él conmigo. Pero el simple hecho de poder tener a Harry de alguna manera, era suficiente para mí.

-Podría ser guay encontrarnos haciendo la residencia en el mismo hospital.
-¡Quedan cuatro años para eso!- le dije riendo.

-Lo sé, ya lo sé, pero sería interesante.
-No creo que eso ocurra nunca, tú serás una rata de laboratorio, estarás en un pequeño lugar con unas gafas enormes intentando separar ADN, yo estaré de camilla en camilla.

-Bueno, de aquí a cuatro años quizá cambie de idea y me interesen más otras cosas…
-Seguro que en la entrevista de Harvard dijiste lo de la cura contra el cáncer- le dije sonriendo.


Él tan solo me devolvió la mirada y entonces supe que era cierto. Desenrosqué nuestras manos y le empujé con fingido dolor.

-¡No me lo puedo creer! ¿Fuiste capaz de decirle eso al decano? Serás su mayor discípulo, te querrá eternamente; así es lógico que a mí no me cogieran, ¿cómo podría competir con un futuro premio Nobel?

Harry no dejaba de sonreír ampliamente, como si esa situación fuera la más divertida a la que nunca se hubiese enfrentado. Cuando terminé de hablar él solo negó varias veces y unió de nuevo nuestros dedos, a lo que yo accedí otra vez.

Ilusa de mí había llegado a pensar que Harry intentaría algo conmigo la noche anterior, aunque solo fuera un beso, y yo no me habría negado, jamás le habría negado nada que tuviera que ver con nosotros. Pero él no lo hizo y estaba bien, al menos eso creía.

-Un último baño- dijo Liam, mirándonos a cada uno.

Cada último día de campamento alguno de nosotros lo proponía, como una locura que deberíamos hacer, sin embargo casi siempre quedaban pocos minutos para tener que marcharnos y no nos daba tiempo a secarnos y ducharnos antes de salir.

Siempre alguien se encargaba de decir: “Tenemos que salir en media hora, no digas tonterías”. Además los monitores enfurecerían si nos veían correr por la arena con intención de darnos un último baño.

-Sería el último de verdad.

Cuando los ojos de Liam impactaron con los míos, supe que debía hacerlo, alguien debía ser el primero.

Me levanté totalmente decidida y tiré de Harry levantándole a mi lado.

Dejé que mis ojos solo se posicionaran en torno al lago cuando empecé a quitarme la camiseta y dejé que los pantalones cortos cayeran a mi lado. Podría haber sentido el pudor por estar en ropa interior delante de todos mis amigos siendo la única. No me hubiese importado que ninguno se uniera a mi locura, porque era algo que debía hacer, sería nuestro último recuerdo del campamento.

Sin embargo no me quedé sola, fui consciente de cómo Harry comenzaba a desnudarse también antes de correr hacia el agua como una loca gritando y riendo sin control. Fue cuando aún me separaban unos pasos del agua que sentí unas manos alrededor de mi cintura y como mi cuerpo se elevaba por los aires.

Harry corrió conmigo encima, sentía su risa en mi espalda, riendo y agarrándome sin soltarme hasta que estuvimos unos pasos dentro del agua.

-Te voy a echar mucho de menos- susurré, acallando sus risas.
-Joder, ____________(tn).

-De verdad, te voy a echar de menos, Harry.

Él no respondió, me dejó caer a su lado y me miró con tristeza mientras acariciaba mis mejillas entre sus dedo.

-Te…
-¡Vamos idiotas!


Louis como siempre, rompiendo el aura de tranquilidad, fue el primero en acercarse hasta nosotros y comenzar a lanzarnos agua gritando y riendo a partes iguales.

Iba a echarles de menos, el verano se acababa, Sicilia se acababa, y en ese momento no pude pensar en las nuevas y buenas cosas que estarían a punto de comenzar.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Hola!! Ya dije que agosto era un mes fastidiado para subir capítulo... 
Ya estoy escribiendo el siguiente pero la semana que viene me voy de "ultimas vacaciones" antes de la vuelta a la rutina y no sé si me dará tiempo a subir antes de irme, sino en septiembre nos leemos de nuevo. 
Espero que os haya gustado el capítulo, para mi gusto es demasiado triste por lo que conlleva, pero dicen que hay que ir siempre hacía delante... 
 
Muacckkss!!