(Narras tú)
Tendría que
haberme quedado y haber sonreído para que ninguno pudiera intuir lo que
realmente me pasaba por la mente, sin embargo solo pude salir de allí ahogando
un sollozo. No hacía ni siquiera media hora que había roto a llorar
literalmente con Alan. Y ahora todo volvía a mí incluso con mayor fuerza. Ya no
era solo mi imaginación.
-¡_____________(tn)!-
gritó Alan tras de mí.
Me paré en
seco deshaciéndome de las lágrimas con rapidez, intentando dar la impresión de
serenidad.
-Ey, ¿estás
bien?
-Sí, ¡oh dios
mío! Parezco una niña.
Alan limpió
las lágrimas que seguían en mis mejillas y me tranquilizó con un pequeño abrazo
hasta que las palabras de Harry llegaron hasta nosotros.
-Es
imposible que esté con Sophia. Tú lo dijiste una vez, ___________(tn), ahora es
imposible que esté con nadie porque nadie más cabe dentro de mí, porque tú lo
llenas todo.
Como un
deyavú me alejé poco a poco de los brazos de Alan y mi mirada colisionó con la
de Harry que se mantuvo totalmente serio cuando siguió hablando.
-Además
jamás estaría con Sophia, ella es tu hermana y… bueno, eso da igual, yo nunca
estaría con ella porque no la veo de esa manera, ella es como una hermana, como
Gemma.
No supe qué
decir.
Hacía meses
que esas palabras habían salido de mis labios, nada más cabía dentro de mí
porque él ya estaba dentro de mí, en cada rincón de mí, todo estaba lleno con
su presencia. Ahora no sabía qué decir. ¿Qué esperaba él que dijera?
-Os dejo
solos un momento.
Intenté
agarras a Alan pero él sonrió y asintió diciéndome con esa mirada que todo iría
bien.
Y ahí nos
encontrábamos, yo sin saber qué decir y él después de haber dicho todo aquello
que prometimos no volver a decir. ¿Pero quién nos entendía? No nos entendía ni
yo misma.
-No sé cómo
narices ha podido entrar esa idea en tu cabeza, bueno, lo puedo llegar a
entender porque te conozco y sé las absurdeces que se te puedes ocurrir pero
esto es una idiotez, ___________(tn). Pero lo que menos entiendo es que te
pongas así, no deberías llorar por mí nunca, no deberías llorar por nadie pero
mucho menos por mí.
-Bueno,
olvídalo. ¿Podemos olvidarlo?
Solo quería
dejar apartado ese momento terriblemente bochornoso y seguir con la vida.
-¿Podemos
olvidarlo? No sé, ____________(tn), ¿podemos?
-No lo sé.
Quería
decirlo lo difícil que se me estaba haciendo el campamento, verle cada día
sonreír y no poder hacerlo con él, verle cerca de mí y no poder ser todo lo
feliz que debía ser. Pensar más en septiembre que en lo que tenía delante.
Pensar que le quería más allá de todo lo que había pasado, pensar que esos
sentimientos nunca se agotarían.
Harry
Styles era como un tatuaje bajo mi piel, un tatuaje que ni el mejor láser
podría borrar nunca, un tatuaje que no se veía pero que estaba ahí como
vísceras.
-Hay tantas
cosas que parece debemos olvidar que me estoy cansando.
-Yo también- dije en un susurro, estaba
cansada de aparentar que todo iba bien, cansada de sonreír cuando solo quería
abrazarle y pedirle que no se fuera, preguntarle por qué había huido de Sicilia
cuando íbamos a reencontrarnos, preguntarle por qué se había acostado con
Chelsea en la boda, preguntarle qué pasaría si no se fuera a Harvard.
Pero todas
las preguntas quedaban ahogadas en mi garganta, no me atreví a pronunciar
ninguna de ellas.
-¿Qué
podemos hacer? Parece que nada funciona entre nosotros, que todo son errores y
pérdidas de tiempo. Quisiera no tenerte en mi cabeza todo el día.
-A veces
deseo que llegue septiembre para que te marches y nos alejemos durante meses,
porque no podría estar así si estuvieras en Londres.
-Yo
tampoco, créeme, no soportaría otro año como este.
-Ni yo.
Tengo… tengo en mi cabeza…
-¿Qué?-
pregunto, sin ser consciente de que me costaba decirlo más que cualquier cosa.
-Tengo tu
te quiero en mi cabeza. Cada vez que te miro oigo tu voz en mi cabeza
diciéndome que me quieres una y otra vez, como una melodía que se enciende al
mirarte. Y no puedo olvidarlo y lo peor es que no sé si podré olvidarlo alguna
vez o si cada vez que piense en ti tu voz sonará dentro de mí.
Él
permaneció en silencio, ahora no decía nada y era lógico.
Era lógico
porque seguramente no tenía nada que decir, o no sabía qué decirme para no
dañarme. Y es que era gracioso, hacía unos minutos me había propuesto de nuevo
no soltar una palabra sobre lo que sentía y ahí estaba de nuevo, desnudando mis
sentimientos delante de una persona que jamás se abriría para mí.
-_____________(tn)…
-No, no digas
nada, soy una estúpida, lo sé, sé que no puede ser y lo entiendo, por eso te
digo que estoy deseando a veces que llegue septiembre, porque quizá todo sea
más fácil cuando el verano termine.
-No quiero
que pienses que eso que resuena en tu cabeza ha cambiado.
-¡No! Eso
no lo digas, puedes decir cualquier cosa menos eso, Harry, porque entonces no
sé qué será de mí.
-¿Quieres
que te mienta?
-Si lo que
tienes que decir me dañará sí.
-No te
creía de esas- dijo, con su perfecto tono acusador.
-Harry, te
irás a Harvard en septiembre y créeme, me encantaría seguirte, pero me quedaré
en Londres y dejaremos de vernos, deberías dejar de decir cosas que no vienen a
cuento o que solo harán que el sentimiento crezca cuando debería empequeñecer.
-Entonces
propones que continuemos el tiempo que queda así, de esta manera, esperando que
llegue septiembre y sin disfrutar completamente de este verano, el último
verano que nos queda en Sicilia.
-No
propongo nada, Harry.
Me senté en
el césped que teníamos cerca y apoyé la cabeza en mis rodillas, suspirando con
pesadez.
-¿Recuerdas
aquella tarde?, Creo que había una gymkana de agua o algo así, corríamos como
locos hacia la prueba que había a treinta metros de la orilla, dentro del agua,
solo quedábamos nosotros en nuestros equipos, corríamos por la arena y estuve a
punto de caerme tres veces, lo recuerdo como si fuera ayer, tú corrías más
rápida que yo porque nunca se me ha dado bien correr por la arena, tiré de ti y
te caíste justo a mi lado, y seguí corriendo, te dejé atrás unos metros, hasta
que me volví, me arrepentí de haberte tirado y me volví hacia ti. Estabas
tirada en la arena, respirando entrecortadamente. Los chicos de mi equipo me
gritaban que siguiera, pero tú estabas a punto de dejar de respirar.
-Sí, me di
con una piedra en la espalda y me quedé sin aire.
-Exacto, yo
me acerqué a ti y me dejé caer a tu lado obligándote a respirar conmigo hasta
que te calmaste y pudiste respirar bien.
-Sí, luego
me dijiste…
-Te dije
que así me quedaba yo cada vez que te veía por primera vez en Julio llegando al
campamento, sin aire.
-Fue
bonito, aunque no lo recordaba bien. Nos ganaron los demás equipos.
-Sí…
perdimos estrepitosamente.
-¿Dónde
quieres llegar con eso, Harry?
-Solo
quería que pensaras que hay muchos más recuerdos buenos entre nosotros que
malos y siempre los habrá. Creo que debemos aprender a ver más los buenos que
los malos y a hacer que cuenten más.
Septiembre
llegaría, septiembre vendría hasta nosotros antes de darnos cuenta, y después
no habría vuelta atrás.
Lo llevaba
sabiendo días, sabía que me arrepentiría de no estar viviendo con profundidad e
intensidad esos días, dejándome llevar por lo que sentía por Harry, más que por
la amistad con mis amigos, el campamento y las tardes de helados con Mike.
Se iba a
terminar, y dependía de mí hacer que contara o que este campamento se
convirtiera en el peor.
-Te voy a
echar de menos cuando te vayas, pero creo que será bueno para todos, ¿no crees?
-Pienso
exactamente lo mismo.
Harry se
sentó a mi lado en el césped y acercó su cuerpo al mío abrazándome con fuerza.
-Necesito
disfrutar de esto y que no duela- susurró en mi oído.
Y fue
interesante escucharle, porque yo me sentía completamente igual; lo mismo que
le ocurría a él me ocurría a mí.
Dejé un
beso en la mejilla y me separé de él finalmente.
-Podemos
hacer que este verano cuente, Harry. Los dos sabemos lo que sentimos, los dos
sabemos que pasará en septiembre, podemos dejarlo a un lado.
-Sí, creo
que podemos hacerlo.
Sonrió y le
contesté con ganas.
Sería
difícil pero quería hacer de este verano algo que querer recordar siempre, y
esa era la única forma de hacerlo.
(Narra
Niall)
¡No podía
creerlo! ¡Toda la maldita vida igual! Independientemente de lo que hiciéramos
no teníamos remedio. Parecía existir una maldición sobre nosotros, porque desde
luego no iba a decir que ellos eran mejores, para nada.
Sin embargo
siempre, siempre, siempre, perdíamos estrepitosamente en el último Rommel del
año. Y ahora tendríamos que soportar las burlas y deseas de cualquiera de
ellos.
Mientras
Liam, Susan, ____________(tn), Zayn y Alan se abrazaban y saltaban en un corro
personal, los demás les miramos durante minutos con asco y horror, mezclado a
partes iguales.
-No se
puede ser perfecto, Horan- dijo Zayn riéndose cuando se acercaron a nosotros.
-Pues deja
de intentarlo- contraataqué con un mal gesto.
La noche
del Rommel era así. Daba igual lo amigos que fuéramos, podíamos ponernos a
parir independientemente de que a la mañana siguiente todo hubiese sido
olvidado.
-Vamos, no
te piques, el caso es que habéis perdido vuestro último Rommel, ¿Cómo os
sentís?
-Zayn, vete
a la mierda- dijo Harry, zanjando el tema.
-Que yo
sepa no puedes mandarnos hacer nada, somos nosotros los que os tenemos
agarrados por las pelotas- Irene se rió y __________(tn) la acompañó, aunque al
ver mi cara dejó de hacerlo.
-Vamos
Niall, no pongas esa cara.
-¿Es una
orden?
-Por
supuesto que no.
-Entonces
también te puedes ir tú un poco a la mierda.
___________(tn)
suspiró con una sonrisa y Alan, como no podía ser de otra manera, se metió
entre nosotros.
-Vamos
chicos, es solo un juego, no pasa nada.
Pero él no
conseguía entenderlo, no llevaba toda una vida luchando por conseguir la
victoria aquella noche, no entendía hasta donde llegaba la competitividad del
Rommel.
-Déjalo,
Alan.
Y sería lo
mejor que podría hacer.
Volvimos
con paso cansado hacia las cabañas. Una ducha y acostarnos sería lo mejor que
podríamos hacer.
Harry y
___________(tn) se quedaron detrás a unos pasos mientras los demás íbamos en
grupo de nuevo hacia el campamento.
Él sonreía
y ella hablaba y hablaba sin dejar de hacerlo un instante.
-Vamos-
dijo Alan, tirando de mí cuando interpretó que quería esperarles.
-¿Qué pasa?-No seas cotillas, Niall Horan.
-¡Vamos!
-No, vamos
tú.
____________(tn)
parecía haber cambiado totalmente desde el inicio del verano, si era verdad que
al principio se había mostrado un poco negativa y triste, desde la visita de
las familias algo en ella había cambiado, había vuelto a mostrar a mi amiga
simpática y alegre independientemente de la realidad.
Alan me
había dicho que Harry y ella habían hablado sin llegar a decirme exactamente de
qué, porque ni el mismo lo sabía, pero me alegraba igualmente.
No quise
preguntarle a ella porque su cambio había sido tan natural que quizá si
preguntaba ella volvería a lo mismo de antes.
Aquel
verano estaba resultando el mejor de todos los que habíamos vivido, y no lo
decía simplemente porque en realidad estuviera enamorado, aunque sí fuera
relevante, pero lo que más me gustaba era ver a todos sonreír sin importar nada
más, ni lo que pasaría ni lo que había pasado.
Quizá fue
la primera vez en la que nos centramos únicamente en el verano dejando a un
lado todo lo que podría haber sido importante en otros casos. Éramos nosotros
mismos y por eso creo que lo estábamos disfrutando tanto.
Sin embargo
quedaban apenas unos días para que todo terminara. Louis, Claudia, Irene, Zayn
y Harry tan solo pasarían un par de días en Londres cuando regresáramos, ellos
comenzaban el primer semestre nada más comenzar septiembre, nosotros tendríamos
una semana para adaptarnos a la casa y después también todo comenzaría para
nosotros.
Un par de
días después se me ocurrió una buena idea, al menos en mi cabeza la veía así.
Era cierto que todos teníamos móviles y que sería sencillo hablar a través de
ellos y estaba claro que eso haríamos, pero bajo mi punto de vista, quizá sería
bueno recuperar nuestra vieja actividad con las cartas. Era algo que nos
pertenecía y que sería tan bueno como lo había sido hacía años.
Me acordaba
perfectamente de la ilusión que sentía cada vez que escribía palabras para que
las recibieran en el otro lado del mundo, o la gran alegría que era encontrar
otra de esas cartas esperándome en casa junto a algún paquete. No había nada
mejor que recibir aquello.
Por eso
pensé que no sería una mala idea hacer de ese acto un nuevo comienzo para
nosotros.
-Es una
gran idea- me dijo Irene cuando se lo conté a todos.
Estábamos
sentados en el comedor terminando los postres de la noche.
-Sí, por
favor, sería genial- corroboró Claudia.
Y aunque
los demás no dijeron nada, todos creyeron que era una buena idea y aceptaron
llevarlo a cabo. Y aunque me daba pena despedirme de ellos, sabía que además de
todas las cosas que ya nos unían, esas cartas serían clave los siguientes
meses.
En especial
yo mismo iba a sufrir, pero si lo pensaba con perspectiva no iba a ser el que
peor lo pasaría. Estaban los hermanos, Louis y Susan, y Claudia y Zayn iban a
estar separados y se verían tan solo unas pocas veces al año. Irene y Liam
tampoco se verían mucho, pero su vida había sido así desde pequeños. Alan y
Harry se perderían el uno al otro, después de haberse recuperado tan solo hacía
unas semanas. Y luego estaban ___________(tn) y Harry…
Yo tendría
a mi mejor amiga y a mi novio, además de a dos de mis mejores amigos viviendo
conmigo día tras día, no había mucho de lo que pudiera quejarme. Sería la leche
poder vivir los diez juntos en Londres o en cualquier otro lado del mundo, pero
sería utópico igualmente.
Las
navidades, las vacaciones de abril y el verano serían nuestros puntos de unión
y ya hablábamos de apuntarnos en Sicilia como monitores en cuanto todos
cumpliéramos los dieciocho.
Estaba
triste, pero también ilusionado por todo lo que iba a empezar en unas pocas
semanas.
(Narras tú)
Dos días.
Dos simples días. Dos tristes y simples días. Dos días.
La rapidez
con la que había visto los días pasar era completamente ilusoria, no me había
hecho a la idea todavía de que se estaba acabando todo.
Sicilia se
estaba acabando, una parte de nuestra vida se terminaba.
Durante ese
verano me había sentado decenas de veces en la arena a mirar a los acampados
correr de un sitio a otro, realmente emocionados, felices.
Pero esta
vez no era como todas las demás, porque esta vez sería la última tarde que
podría sentarme a observarles de esta manera, sin que ellos se dieran cuenta.
Esta tarde era mi última semana como acampada en Sicilia, porque todo se estaba
terminando.
-¿Qué
haces?
-Observo lo
que nos vamos a perder toda nuestra vida.
Harry se
sentó a mi lado y miró hacia mi punto de referencia, donde ahora dos niños y
tres niñas jugaban en el agua con una pelota. En otro lado, dos chicos estaban
tirados en la arena con las piernas en alto haciendo alguna tontería, y más
allá había un corro de gente jugando y gritando cada diez segundos.
-Vendrán
otras cosas.
Odiaba que
él no estuviera triste, yo a veces quería hundirme en mi miseria y llorar. Por
eso resoplé con fastidio y él me respondió con una cara curiosa.
-¿Qué pasa?
-Nada-
mentí.
-____________(tn)…
-Es que
parece simplemente que no te importa que esto se acabe, no sé… hemos vivido los
mejores momentos de nuestra vida aquí, bueno, yo al menos sí, y parece que te
diera igual que mañana estemos camino de Londres de nuevo.
Harry solo
sonrió.
-No es así.
Es que creo que nosotros ya hemos vivido todo lo que teníamos que vivir aquí
como acampados, ahora debemos dejar que sean otros los que vengan, jueguen al
Rommel, vayan a molestar a Mike, suban a la torre y a dormir, se enamoren,
corran hacia el agua… nosotros ya hemos tenido todo eso.
-Ya hemos
tenido todo… ¿Te oyes? ¿No te da pena?
-____________(tn)
me dan pena muchas cosas, pero no puedo hacer nada contra eso. Hemos sabido
disfrutar el verano, hemos hecho todo lo que teníamos que hacer- se tomó unos
segundos y siguió-: bueno, nos falta una- dijo sonriendo.
-¿Qué
falta?
-Tenemos
que dormir esta noche allí arriba- dijo, se giró y señaló la ventana de la
torre del castillo.
La luz del
interior estaba apagada pero se dejaba entre ver la sobriedad y el silencio de
aquel lugar que no había pisado y que tanto había significado para los dos.
-¿Quieres
que durmamos ahí?
-Quiero que
durmamos ahí, ¿y tú?
-Sí, claro-
sonreí emocionada-. Ahí dormimos nuestra primera noche.
-Inicio y
final.
(Narra
Louis)
-¿Qué
haces?
-La maleta.
-Mi chica,
tan previsora como siempre.
-Lou… no
uses ese tono sarcástico. Solo intento hacer que mañana tengamos más tiempo
para disfrutar las últimas horas.
La miré
sabiendo que tenía bastante razón.
-¡Anda!
Ahora correrás a tu cabaña a hacer lo mismo.
-No puedo…-
dije con pena-. Irene y Zayn están allí…
-Ups- dijo
ella, riéndose y dejando la maleta unos minutos.
Se sentó en
la cama y miró la habitación con añoranza. Sabía exactamente lo que estaba
pensando, como si estuviera yo mismo dentro de su cabeza. Iba a echar de menos
todo eso.
-Volveremos,
el año que viene vendremos el día de las familias, Danny nos dejará quedarnos
aquí el fin de semana, seremos jueces en el Rommel, ya verás, si este verano ha
pasado rápido no te darás cuenta de lo pronto que estaremos en el siguiente.
-Quiero
irme a Yale, quiero mucho irme a Yale, y más sabiendo que iremos juntos y eso,
pero ahora está todo tan tranquilo y tan bien entre todos, me da miedo pensar
que cuando volvamos a vernos todo eso termine.
-No, Clau,
nada de eso va a terminar, la distancia solo nos hará más fuertes. Ya verás.
Me gustaba
que al menos uno de los dos fuera optimista a más no poder.
-Y por eso te
quiero tanto.
Mi cara se
iluminó por sus palabras.
-Y yo te
quiero a ti. No veo el día que pisemos Estados Unidos.
(Narra
Harry)
Fue a las
cuatro de la mañana cuando dejé que ____________(tn) entrara delante de mí a
nuestra habitación.
Habíamos
estado hablando horas y horas sin decir nada coherente, solamente hablamos
sobre lo mucho que nos echaríamos de menos y lo difícil que sería todo a partir
de ese momento.
Había
notado tanto a Alan como a _____________(tn) algo callados al hablar del
futuro, pero no había querido decir nada por si acaso, pero desde luego ella no
se iba a salvar fácilmente, por eso, nada más entrar le pregunté.
-¿Por qué
he notado que Alan y tú no dabas vuestra opinión al hablar de las navidades?
Incluso Irene te ha preguntado y has respondido que no sabías.
-Ya… bueno,
es que… todavía no sabemos qué haremos.
-¿Pero y
eso?
Ella dejó
la mochila que había preparado sobre una silla y se dejó caer en la cama.
-Greg y mi
madre quieren que vayamos las navidades a Australia, con Álex.
-Oh- fue lo
único que pude decir.
-Sí… oh-
repitió.
-¿Vais a
ir?
Ella pensó
demasiado lo que iba a decir, tanto que incluso me dio algo de miedo.
-Es que,
desde que se casaron todo ha sido desconsiderado por mi parte, se casaron y no
pudieron irse al viaje que tenían previsto porque yo solo quería estar contigo,
después dejé todo para venirme aquí, después quise ir a buscarte como una loca,
luego me puse a estudiar como la misma loca… No les he dado la oportunidad de
disfrutar, y… bueno, mis hermanos se ilusionaron tanto cuando lo propusieron
que no pude decir que no; Alan intentó que nos quedáramos nosotros, pero es un
viaje en familia y ya he fastidiado demasiado a la nuestra.
Tenía mucha
razón en lo que estaba diciendo, sin embargo en mi cabeza solo había espacio
para repetirme que no la vería en meses, y ahora no eran tres o cuatro meses,
era al menos medio año.
Medio
maldito año sin verla, me podría dar algo.
-¿Qué
piensas?
-Estoy
pensando en los puentes que habrá en la universidad para escaparme a Londres
unos días.
-Lo
entiendo, ahora que has recuperado tu relación con Alan y que Gemma estará en
Londres.
-También,
pero sobre todo es por verte a ti.
-¡Oh, vaya!
-Sí, Australia
está cerca de Estados Unidos, ¿no?
Ella solo
se rió, pero al ver que no iba de broma se calló y empezó a negar.
-Harvard
está en la otra punta del lugar más cercano a Australia en el país.
-Lo sé,
pero habrá menos distancia que a Londres, ¿no?
-¿Estás
bromeando? Déjalo- pidió, ahora ella también dejando de sonreír.
Nos
quedamos unos segundos en silencio tan solo mirándonos.
-¡He traído
chuches!- gritó, rompiendo el momento en pedazos-. Decenas y decenas de
chuches, Mike me las ha dado para los dos, me dijo que…
-¿Qué te
dijo?
-Que… las
chuches endulzan el corazón, ya sabes lo cursi que es algunas veces.
-¿Algunas
veces? Yo diría que siempre, pero qué le puede hacer, es un romántico.
-Sí… aunque
con el señor Golding las cosas no fueron tan agradables como parecía.
-Bueno, su
historia es algo compleja, ya sabes…
-Sí, en
realidad todas las historias tienen algo de complejidad.
-Incluso la
nuestra- añadió en voz tan baja que fingí no haber escuchado.
Si miraba a
nuestro alrededor todo me era conocido, parecería que no había pasado el tiempo
por el lugar, aunque en nuestras vidas sí hubieran pasado muchas cosas ese
lugar se mantenía intacto.
-¿Qué
piensas sobre Harvard?
-Que voy a
tener que estudiar como un maldito loco, creo que no me va a salvar nada ni
nadie de algún suspenso, pero nada que no pueda arreglar una buena noche de
fiesta y tequila.
-Ya… cuando
pensaba en Harvard en mi vida lo veía como algo más… no sé cómo decirlo- se
paró un segundo, buscando las palabras justas-. Algo extremadamente complejo
pero alcanzable al mismo tiempo, si sabes a lo que me refiero.
-Sí, yo lo
veía igual. Pero no creo que deba preocuparte no haber entrado.
Sabía que
para ella había sido complicado olvidarse de una vez y para siempre en todo lo
que tenía que ver con Boston y con la universidad, le había costado algunos
días dejar de pensar que el fracaso había sido extremo para pasar a pensar que
quizá era lo mejor que le podía ocurrir. Y es que, incluso si yo lo pensaba
bien, encontraba más cosas positivas en que ella se quedara en Londres que en
que lo dejara todo para ir a Harvard.
-No, ahora
lo veo con un poco más de perspectiva, veo todo lo que me habría perdido si
hubiese ido a Estados Unidos y creo que es lo mejor que podría haber ocurrido,
además refuerza mi teoría de que las cosas suceden por alguna razón que en
algún momento conoceremos… Harvard no estaba hecha para mí.
-Sé que en
algún momento se arrepentirán de su decisión.
-Y entonces
les mandaré a la mierda para que no vuelvan nunca.
Me río. Sé
que no es rencorosa, al menos no tanto como lo fui yo con ella anteriormente,
sé que jamás buscaría venganza, es demasiado buena como para pensar en una cosa
así.
-Este
lugar… no te parece que es mágico, como… el armario de Narnia… vale, estoy
volviéndome loca, pero lo que quiero decir es que tiene muchas cosas dentro de
él que merece la pena recordar. Aunque no fueran buenas- dijo, seguramente al
ver la cara que yo había puesto-. Creo que también merece la pena recordar las
cosas que no fueron tan buenas, cuando se estudia Historia no se estudia solo
lo bueno.
-Ya… sin
embargo creo que a veces es necesario dejar a un lado lo malo, ¿no?
-Totalmente
de acuerdo- dijo con una gran sonrisa, metiendo la mano en mi bolsa de chuches
y quitándome unas pocas.
-No
empecemos, que sabes cómo acabamos- avisé en tono de broma.
-¿Y si
quiero acabar así…?- ella me miró, casi retándome con los ojos y comenzó a reír
locamente.
La adoraba.
Era algo que iba más allá de quererla o de sentirla mía. Yo adoraba a
____________(tn) de una manera tan loca que habría hecho cualquier cosa en ese
momento por ella, cualquier estupidez. Estoy seguro de que si ella me hubiese
pedido que me quedara en Londres y que no fuera a Harvard, yo lo habría hecho.
Pero eso no
ocurrió, quizá porque como ella misma había dicho el destino tenía preparados
para nosotros otros destinos aun no del todo claros.
(Narra
Niall)
El último
día siempre era el peor, de hecho todos nosotros lo había considerado siempre
el peor día del año. Nada tenía que ver con el primer día de clases o los
exámenes, el último día de campamento era el que todos nosotros más había
odiado desde niños. Había que decir adiós a tantas cosas… todo lo que habías
vivido durante más de dos meses se esfumaba, como si nunca hubiese ocurrido,
como si solo quedaran las fotografías para recordar lo que fue y ya no era.
Triste, no había otra palabra para describirlo.
Y ahí
estábamos, todos sentados a la orilla del lago, con nuestras maletas preparadas
y con cero ganas de regresar. Podría haberme quedado como guardián del castillo
si ellos se hubiesen quedado para ayudarme a limpiar de vez en cuando. Le
podían dar mucho por culo al derecho, yo quería estar en Sicilia para siempre.
Siempre lo había querido.
Pero
______________(tn), que parecía siempre tener una frase acorde al momento,
describía bien ese último día.
Ella solía
decir que ahí comenzaba nuestra cuenta atrás para volver a vernos de nuevo, que
no lo debíamos ver como algo malo, simplemente como una transición hacia
nuestra nueva espera.
Sin embargo
esa teoría ya no funcionaba. Nosotros nos iríamos de Sicilia para no volver
como acampados nunca más. Yo sabía lo complicado que iba a ser que todos
nosotros pudiéramos llegar a ser monitores algún día. Nunca sería lo mismo.
Por eso mi
cara de perro y las ganas, casi idiotas de llorar constantemente.
Alan estaba
emocionado, él pensaba del mismo modo que mi mejor amiga; el creía que la
fugacidad del tiempo solo era un motivo para aprovecharlo, para mantener el
máximo en cualquier cosa que se hiciera. Y por ello para él ahora comenzaba una
nueva etapa.
Íbamos a
ser felices, eso estaba claro, pero él no tenía ese sentimiento por Sicilia que
nosotros sí llevábamos internamente. Era doloroso alejarse de la isla, ver el
campo cada vez más pequeño y sin darte cuenta llegar de nuevo a casa, aunque
las cosas que vinieran fueran fantásticas, siempre una pequeña parte de
nosotros se quedaba en Italia.
-¿Qué?-
Alan se apoyó en mí un segundo llamando mi atención.
-¿Qué de
qué?
-Entiendo
cómo te sientes.
-No lo
entiendes, pero me quieres- sonreí y volví mi mirada de nuevo al lago.
-Te quiero.
Él no podía
entenderlo, pero este verano con él había sido tan perfecto que nada podía
unirnos más. Además ahora íbamos a vivir juntos. Quizá parecía muy precipitado
pero sentía que era el momento de dejar a mis padres para sumergirme en la vida
universitaria aunque les tuviera a menos de media hora en coche. Pero
necesitaba vivir y sentir las nuevas experiencias por otra parte.
-¿Quién va
a empezar con las cartas?
-¡Yo quiero
empezar!- gritó la pelirroja con ganas.
-Vale- dije
yo-. Seré el segundo, creo que sería bueno que cambiáramos de continente con
cada carta, para saber más de los demás.
-Genial,
después voy yo- Claudia se unió.
-Vale-
anuncié para ponernos de acuerdo-. Podríamos hacerlo así, a ver que os parece:
Irene, yo, Claudia, Liam, Harry, ____________(tn), Louis, Alan, Zayn y Susan,
después volvería de nuevo a Irene.
-Y tenemos
que intentar que no pase de una semana- dijo Claudia, mirando directamente a
Zayn inquisitivamente.
-¡Vale,
vale!
-Lo digo
enserio, ahora que no me vas a tener constantemente encima recordándote que
tienes que escribir no sé cuándo llegará tu carta a su destino, quizá se pare
ahí y nunca vuelva a salir.
-Tranquila
hermanita, seré bueno esta vez.
Ella alzó
las cejas para nada convencida, pero era lo único que podía hacer, ahora su
hermano iba a estar a cientos de kilómetros y no tendría la fuerza como para
hacer que él, por su parte, escribiera lo antes posible.
Nos
quedamos de nuevo en silencio; creo que en realidad nadie sabía qué decir, o
nadie tenía ganas de decir nada.
Susan y
Louis estaban pegados como lapas, ella tenía sus piernas encima de las de su
hermano y compartían unas pocas palabras que por el espacio que nos separaba no
era capaz de escuchar. Irene tenía una mano entrelazada con Zayn y la otra
sobre las piernas de Harry, que era el que más serio estaba, simplemente con la
vista pegada al castillo y sin expresar palabra. Por su parte, mi mejor amiga
estaba al lado de él, tampoco decía nada, pero creo que con el paso de las
semanas ____________(tn) había aprendido a dejarse llevar a la novedad y creo
que poco a poco iba entendiendo que las cosas debían suceder por alguna razón,
por extraña que pareciera en un principio.
(Narras tú)
-Prométeme
que me escribirás más de un par de párrafos, no seas perezoso, quiero que me
cuentes detalles- le dije a Harry, que sería el que me escribiría a mí.
Sabía que
Niall había elegido el orden pensando en nosotros, pero me pareció bien y no le
di mucha importancia.
-Te
escribiré todos los días, ¿quieres?
Y aunque no
sabía si eso sería totalmente bueno para mí, solo asentí con una gran sonrisa.
En el fondo creía que estaría mejor sabiendo todo lo que le aconteciera que sin
saber nada de ello y solo por eso acepté.
Estaba
harta de intentar alejarme de él, porque sabía que de una manera u otra sería
imposible hacerlo.
-La carta
será un mero trámite- susurré.
Él extendió
una mano, la que no tenía sobre la de la pelirroja, y atrapó mis dedos entre
los suyos. Me limité a mirar nuestras manos unidas, como hacía mucho tiempo que
no habían estado.
Parecía que
este modo de llevar las cosas entre nosotros era el único posible. Ser amigos
sin serlo realmente porque siempre habría cosas que no podría hablar con él ni
él conmigo. Pero el simple hecho de poder tener a Harry de alguna manera, era
suficiente para mí.
-Podría ser
guay encontrarnos haciendo la residencia en el mismo hospital.
-¡Quedan
cuatro años para eso!- le dije riendo.
-Lo sé, ya
lo sé, pero sería interesante.
-No creo que
eso ocurra nunca, tú serás una rata de laboratorio, estarás en un pequeño lugar
con unas gafas enormes intentando separar ADN, yo estaré de camilla en camilla.
-Bueno, de
aquí a cuatro años quizá cambie de idea y me interesen más otras cosas…
-Seguro que
en la entrevista de Harvard dijiste lo de la cura contra el cáncer- le dije
sonriendo.
Él tan solo
me devolvió la mirada y entonces supe que era cierto. Desenrosqué nuestras
manos y le empujé con fingido dolor.
-¡No me lo
puedo creer! ¿Fuiste capaz de decirle eso al decano? Serás su mayor discípulo,
te querrá eternamente; así es lógico que a mí no me cogieran, ¿cómo podría
competir con un futuro premio Nobel?
Harry no
dejaba de sonreír ampliamente, como si esa situación fuera la más divertida a
la que nunca se hubiese enfrentado. Cuando terminé de hablar él solo negó
varias veces y unió de nuevo nuestros dedos, a lo que yo accedí otra vez.
Ilusa de mí
había llegado a pensar que Harry intentaría algo conmigo la noche anterior,
aunque solo fuera un beso, y yo no me habría negado, jamás le habría negado
nada que tuviera que ver con nosotros. Pero él no lo hizo y estaba bien, al
menos eso creía.
-Un último
baño- dijo Liam, mirándonos a cada uno.
Cada último
día de campamento alguno de nosotros lo proponía, como una locura que
deberíamos hacer, sin embargo casi siempre quedaban pocos minutos para tener
que marcharnos y no nos daba tiempo a secarnos y ducharnos antes de salir.
Siempre
alguien se encargaba de decir: “Tenemos que salir en media hora, no digas tonterías”.
Además los monitores enfurecerían si nos veían correr por la arena con
intención de darnos un último baño.
-Sería el
último de verdad.
Cuando los
ojos de Liam impactaron con los míos, supe que debía hacerlo, alguien debía ser
el primero.
Me levanté
totalmente decidida y tiré de Harry levantándole a mi lado.
Dejé que
mis ojos solo se posicionaran en torno al lago cuando empecé a quitarme la
camiseta y dejé que los pantalones cortos cayeran a mi lado. Podría haber
sentido el pudor por estar en ropa interior delante de todos mis amigos siendo
la única. No me hubiese importado que ninguno se uniera a mi locura, porque era
algo que debía hacer, sería nuestro último recuerdo del campamento.
Sin embargo
no me quedé sola, fui consciente de cómo Harry comenzaba a desnudarse también
antes de correr hacia el agua como una loca gritando y riendo sin control. Fue
cuando aún me separaban unos pasos del agua que sentí unas manos alrededor de
mi cintura y como mi cuerpo se elevaba por los aires.
Harry
corrió conmigo encima, sentía su risa en mi espalda, riendo y agarrándome sin
soltarme hasta que estuvimos unos pasos dentro del agua.
-Te voy a
echar mucho de menos- susurré, acallando sus risas.
-Joder,
____________(tn).
-De verdad,
te voy a echar de menos, Harry.
Él no
respondió, me dejó caer a su lado y me miró con tristeza mientras acariciaba
mis mejillas entre sus dedo.
-Te…
-¡Vamos
idiotas!
Louis como
siempre, rompiendo el aura de tranquilidad, fue el primero en acercarse hasta
nosotros y comenzar a lanzarnos agua gritando y riendo a partes iguales.
Iba a
echarles de menos, el verano se acababa, Sicilia se acababa, y en ese momento
no pude pensar en las nuevas y buenas cosas que estarían a punto de comenzar.
