(Narras tú)
Era feliz
en Londres antes de que todo ocurriera. Sinceramente era feliz, por fin tenía
todo lo que siempre había esperado tener, de nuevo una familia unida, la
relación soñada con Álex, estaba estudiando medicina, vivía con amigos,… pese a
que Harry estaba lejos, al igual que Claudia, Lou, Irene y Zayn, pese a que mis
sueños con Harvard se habían visto frustrados, todo lo demás era correcto, más
que correcto, era fabuloso.
Sin embargo
parecía que en mi vida no había oportunidad de tomarse un respiro, por h o por
b al final siempre surgía algo que hacía que las cosas cambiaran
irremediablemente hacia un lado o hacia otro.
-¿Qué?
Harry fue
el que rompió el silencio, pero nadie más añadió nada.
-Yo…
todavía no entiendo…
-¿Te ha
llamado el decano?- dijo Niall.
Aún estaba
confundida. Sí, el decano me había llamado, el decano me había ofrecido Harvard
de nuevo, Harvard con todas las consecuencias, una magnífica beca en Boston,
medicina en Boston…
Todos, al
igual que yo, parecían igual de confusos. El tiempo se había quedado parado
durante minutos. Hasta que Harry se levantó con rapidez, echó una mirada hacia
mí y caminó rumbo a la puerta de entrada, desapareciendo después de recoger su
abrigo.
El silencio
volvió a nosotros. Yo parecía ser la que tenía el turno de palabra, era yo la
que tenía que hablar ahora, explicarles… qué debía explicarles.
-Simplemente
me ha llamado, me ha dicho que alguien dejó una beca hace unos días y que me la
ofrecían a mí, está claro que es la beca de Harry.
-¿Vas a
aceptarla? ¿Vas a irte?
No sé si
era su intención, pero las palabras de Alan se bañaron de profundo rencor
contenido. Aun cuando ni siquiera entendía todavía qué estaba pasando.
-No, Alan,
ella hará lo que tenga que hacer, no es justo lo que…
-____________(tn),
si vas a Harvard solo estarías robando algo que no es tuyo, tan solo digo lo
que todos estamos pensando.
Alan
también se levantó y, siguiendo los pasos de Harry, salió del apartamento.
-No le
hagas caso, él no quiere que te vayas pero no piensa de verdad lo que ha dicho.
Yo estoy muy contento, ____________(tn), pero deberías pensar si es lo que
quieres y necesitas en este momento.
-No lo sé,
Niall.
-Yo…-
comenzó Susan-, no sé qué pensar, amiga, cuando ellos se fueron a América tú te
sumiste en la tristeza y no sé si era por Harry o por todo lo demás, o ambas. Y
últimamente has estado mucho mejor, las últimas semanas han sido geniales aquí.
-Esto no es
una votación, Su- le interrumpió Liam.
-Lo sé,
solo trato de decir que creo que ella ha creado aquí un hogar, con nosotros, y
bueno, puede que Harvard sea también algo estupendo pero…
-Susan…
-Tengo que
decirlo para no arrepentirme, creo que deberías quedarte aquí.
Susan tenía
razón, lo que había dicho era completamente cierto, la vida volvía a mantenerse
relajada. ¿Por qué tenía que estropearse todo ahora?
-Tengo que
hablar con mi familia, tengo que explicarles…
-No sabes
lo que quieres hacer.
-¿Qué
debería hacer, Niall?
-Yo no
tengo esas respuestas, yo quiero que te quedes de una manera totalmente egoísta
porque te necesito, pero entiendo que tus mayores sueños no estén aquí.
Salí del
apartamento camino de nuevo a casa. Tenía tantas cosas en las que pensar, tanto
que decidir en tan solo unos días. No tenía ninguna respuesta y tenía una
conversación pendiente con Harry que no sabía si iba a poder mantenerse en
algún momento.
Mi madre y
Greg seguían en la cocina cuando llegué, Sophia sin embargo se había marchado
cosa que me pareció del todo afortunada.
-¿Qué haces
aquí otra vez? ¿Qué ha pasado?
-Mamá-
lloriqueé nada más verla.
Tenía tal
presión de la que ni siquiera me había dado cuenta que nada más entrar en la
cocina quiso salir por todos mis poros convertida en lágrimas amargas.
-Cariño,
¿Qué te pasa?
Ella se
acercó hacia mí y me abrazó sin que ni siquiera fuera capaz de decirle nada.
-Mamá-
repetí.
Vi a través
de las lágrimas la preocupación en los ojos de Greg y supe que debía hablar
antes de que pudieran pensar en lo peor.
-No pasa
nada malo, es solo…- les dije mientras los sollozos me dejaban-, me han llamado
de Harvard, y… me han ofrecido una plaza en la universidad.
Mi madre,
al oír esas palabras, puso mis mejillas entre sus dedos y preguntó con la
mirada.
-Es la beca
de Harry, mamá, con todas las consecuencias.
-¿Te han
ofrecido lo que él ha dejado allí?
Los tres
caminamos hacia el salón y nos sentamos en los sillones.
-Cuéntanos
todo esto más despacio- me pidió Greg por parte de los dos.
-Regresé al
apartamento con la idea de hablar con Harry, no sabía exactamente lo que iba a
decirle, pero quería hablar con él de todo. Pero al llegar al apartamento él no
estaba, y mientras le esperaba el decano de la facultad de medicina de Harvard
en Boston me ha llamado, fue con él con el que me reuní en verano para tratar
de conseguir una plaza, que al final le dieron a Harry, me ha dicho que tienen
un hueco que recientemente ha quedado libre y… yo sé que es el sitio de Harry.
-No debes
pensar eso, cariño, debes pensar que es una oportunidad, tan solo debes saber
si quieres aprovecharla o prefieres quedarte aquí.
-¿Qué debo
hacer? ¿Qué harías tú? Alan se ha enfadado y se ha ido cuando se ha enterado, y
Harry también y yo…
-No puedo
responder a tu pregunta. Es cierto que es todo demasiado repentino, pero no
puedo decirte lo que tienes que hacer, solo lo puedes decidir tú.
-Pero mamá,
es Harvard, es América, estás hablando como si me fuera a la esquina a vivir,
tendríamos que hacer un montón de cambios tendría que hacer las maletas,
llevármelo todo, tendría que estar sola mucho tiempo y en un lugar totalmente
desconocido, lejos de todos vosotros. No es fácil.
-Pero esa
solo es una lista, _____________(tn)- me interrumpió Greg, mi madre le miró con
interés-. Quiero decir que solo has puesto en la balanza las cosas malas que
tendrá que te marches, pero no has puesto todo lo bueno. Y no te lo digo porque
desee que te marches, no es eso lo que quiero, pero en la balanza debería
contar también que es la mejor universidad del mundo, que allí estudiaron
algunos de los mejores médicos del mundo, que aprenderás más y mejor que en
ningún otro sitio, que los hospitales te sortearan como si fueras un diamante
pulido,… son muchas cosas.
-No sé si
merece la pena. Sabiendo todo lo que sé… creo que no merece la pena…
Aquella
noche hablé con Álex, le conté que Harry había vuelto y él volvió a alabar la
valentía de él aunque siguió marcándolo con un claro tono bromista. También le
hablé de Harvard y al igual que mi madre, Greg y todos los demás, excepto
Susan, él no me dijo nada que yo hubiese esperado, simplemente se preguntó si eso
me haría feliz.
Y es que en
realidad esa era la única pregunta que me tenía que plantear. Si lo que iba a
hacer me haría feliz. Debía dejar a un lado la idea de que esa beca no me
correspondía, debía olvidar que Harry lo había dejado todo por volver, debía
pensar en mí y en mi felicidad, y no era un trabajo sencillo.
Me había
encerrado en mi cuarto nada más regresar a casa alejándome de Alan, que al
pasar por la cocina ni siquiera me miró, de Susan y Liam que estaban en el
salón cenando y de Niall que había intentado hablar conmigo sin conseguirlo.
Sabía que Harry había vuelto hacía un rato porque le había oído hablando con
Liam en el pasillo.
Necesitaba
hablar con Harry, quizá era la mayor prioridad, antes de pensar en Harvard y en
todo lo que implicaba irme de Londres, tenía que hablar con él porque Harry
llevaba esperando por esa conversación desde que había llegado a Londres antes
de que comenzaran las navidades.
Salí de mi
cuarto preparándome mentalmente al igual que esa misma mañana para lo que
me
esperaba, que no sería poco. Seguramente Harry estaría enfadado a más no poder
conmigo por la poca consideración que había tenido hacia él y estaba en su
derecho.
El
apartamento estaba en completo silencio, Susan y Liam habían salido a cenar
fuera y seguramente Alan y Niall estarían es su cuarto.
Caminé
despacio por el pasillo hasta estar frente a la habitación de Harry que para mí
era todavía el estudio de Susan. Llamé una sola vez de la manera más leve que
pude pero nadie respondió al otro lado, pensé que Harry no quería saber nada de
nadie, pero tenía que hablar con él, por mucho que ambos odiáramos ese momento.
Abrí la
puerta sigilosamente y me encontré de bruces con la oscuridad en el cuarto, se
intuía perfectamente el bulto entre las sábanas que hacía el cuerpo de Harry en
la cama, estaba de espaldas a la puerta y su espalda subía y bajaba al ritmo de
su respiración. Me quedé unos segundos estudiando su cuerpo, como aquellas
veces en Sicilia en las que no podía evitar que mis ojos vagabundearan durante
minutos en su anatomía. Incluso tumbado y de espaldas era Harry.
Avancé por
la habitación cerrando la puerta al pasar y me dejé caer lentamente sobre la
cama, con cuidado de no despertarle. Sin embargo pocos segundos después
comprobé que no estaba dormido:
-No tengo
ganas de hablar, ____________(tn)- dijo únicamente.
No supe qué
contestar, en realidad venía a hablar con él en el peor momento y no me había
dado cuenta hasta que no estaba a su lado. Pero no estaba dispuesta a perder la
oportunidad, si no hablábamos del futuro hablaríamos simplemente.
Levanté las
sábanas por mi lado y me metí junto a él en la cama.
-____________(tn)…-
amenazó.
-Cállate-
le pedí tapándome.
Nos
quedamos unos segundos en silencio, que quizá se convirtieron en minutos. Sentir
a Harry a menos de un metro de mí era lo único que necesitaba.
-No
necesito tu compasión ni nada por el estilo.
-No he
venido a eso.
-Déjame en
paz- dijo, volviéndose un segundo para decirlo cara a cara y volteándose
después.
-Harry…
-No quiero
escuchar nada de lo que tengas que decir ahora, no puedo entender… vete- dijo
en un suspiro-, y no me refiero a este momento, que también, si no a Boston,
vete a Boston y pásalo bien entre libros y laboratorios- soltó.
-Tú también
quisiste eso en un momento, Harry, no es justo que ahora intentes atacarme con
Harvard.
-Yo quise
más otras cosas.
Me quedé
callada. Todavía no había decidido con exactitud qué hacer sobre Harvard,
ninguna de las conversaciones que había tenido en ese momento me había dado las
claves para elegir un camino u otro, nadie me había dicho qué hacer. Bueno,
nadie excepto Harry.
-Si crees
que eso es lo que necesitas para ser feliz estará bien que te vayas.
-Deja
Harvard ahora, Harry.
-No lo
entiendes- se rio con ironía-, no entiendes nada. Si no hablamos de Harvard
ahora, de qué narices vamos a hablar.
De un solo
movimiento, hizo que las sábanas salieran despedidas de la cama y se levantó
quedando de pie y delante de mí.
-Dentro de
unos días este va a dejar de ser tu apartamento, así que te pido que salgas de
mi habitación y que tengas el menor contacto conmigo hasta que salgas por esa
puerta hasta las próximas vacaciones- casi gritó señalándome a mí y después a
la puerta.
Pero me
quedé, sentándome entre las sábanas, quiera como una estatua, mirándole e
intentando reconocerle.
-¿Me has
oído?
-Hablas
como si fuera a abandonarte ahora, no me fastidies, Harry. Yo no fui la primera
que se marchó hace meses, yo no fui la que después de todo prefirió Harvard en
un primer momento- dije, poniéndome a su nivel y diciendo de una vez por todas
lo primero que se me ocurría en ese momento.
-¡Me dieron
una maldita beca en Harvard! ¡Una puta beca para estudiar! ¡Miles de dólares!
-No te
atrevas a recriminarme nada, Harry Styles.
-Yo tenía
Harvard y lo dejé todo por volver y ahora tú te vas a marchar.
-No es la
primera vez que nos separamos.
-Es la
primera vez que alguien prefiere algo antes que al otro.
-¡Tú
también te fuiste!
-¡Mierda,
___________(tn)-gritó-, tú querías que me fuera! No luchaste ni un segundo por
eso después de todo, no quisiste…
-¿Qué?,
¿Qué tenía que hacer, dime? ¿Tenía que correr detrás de ti, llorarte para que
no te fueras? Te ofrecí un verano juntos en California y lo rechazaste, yo
siempre he ido tras de ti, y ahora que el señorito se vuelve valiente de
pronto, ¿yo debería alabarlo y aceptar los múltiples rechazos anteriores? NO,
Harry, no es justo.
-¿Qué es
justo? No lo entiendes, nada de esto es justo, nada de esto. Ni Harvard, ni tú,
ni yo, ni siquiera esta conversación es justa. Nadie saldrá ganando de ella,
así que ahora mismo quiero que te marches, porque no podré decirte nada que
quieras escuchar.
-Dejé de
esperar cosas de ti hace meses, Harry.
Abrió la
boca para hablar, pero un segundo después supo exactamente lo que había querido
decir con mis palabras, y el calentón del momento hizo que nada de lo que había
dicho tuviera sentido.
-¡Vete a la
mierda!- gritó con frustración-. Quieres irte a Boston, por mí genial, quieres
quedarte, ¡hazlo! Yo ya no sé qué quieres, ya no te entiendo y me estoy
cansando de intentar hacerlo.
(Narra
Niall)
-Estoy
harto, voy a ir- dijo Alan por quinta vez, esta vez sí, levantándose de la
cama.
-No seas
idiota, túmbate otra vez, ellos necesitan hablar, no necesitan que tú aparezcas
a joderles lo que se tienen que decir.
-Pero nada
de lo que dicen tiene sentido, Harry está intentando hacer que ella comprenda
que lo que ha hecho ha sido por ambos y ella no le está escuchando.
-En
realidad yo solo he oído reproches por parte de Harry, y ella, como tú llamas
ahora a tu hermana, no le ha pedido en ningún momento que dejara la universidad
para cometer una locura.
-¡Niall!
-No seas
crío, Alan. Ellos ahora tienen que discutir, es lo que siempre hacen. Si la
respuesta a todos sus problemas es arreglar las cosas ellos lo harán, si la
respuesta es mantenerse alejados más tiempo será su solución, nosotros no
podemos hacer nada.
-Hablas
como si no te importaran.
-Cariño-
dije armándome de paciencia-, tú conoces a Harry desde hace mucho tiempo, pero
yo he vivido días y días con ellos dos juntos, he visto su historia desde el
comienzo, y he llegado a la conclusión a través de los años de que solo ellos
dos pueden decidir lo que quieren hacer, no por mucho intentar meterme entre ellos
las cosas van a ir hacia donde yo quiero que vayan. Su historia no es mi
historia.
Él se quedó
unos segundos callado. Podía ver en sus ojos la comprensión de mis palabras,
sabía que me entendía y aunque también sabía que él seguía queriendo salir corriendo
a ayudarles, no podía hacerlo.
-No quiero
que sufran, Niall. A veces tengo la sensación de que solo saben hacerse sufrir
el uno al otro.
-Yo
también…
(Narra
Harry)
Dolía como
el infierno, escocía cada poro de mi piel.
No podía
gritarle a la cara que lo había dejado todo por ella aunque fuera cierto, no
podía porque había nacido de la emoción y la imprecisión, una decisión para
nada recapacitada pero de la que no me arrepentiría nunca.
Sin
embargo, ____________(tn) no me ponía las cosas fáciles. Había supuesto que no
iba a ser un camino de rosas y que a ella le costaría hablar conmigo y lograr
entender por qué había hecho lo que había hecho, pero en ningún momento había
llegado a poder siquiera imaginar que mi beca pudiese descansar con su nombre nada
más hacer mis maletas de regreso.
La quería,
yo la amaba con todas las letras, la necesitaba. Pero ya no sabía si merecía la
pena más tiempo, sufrimiento y dolor. ¿Era el inicio de una retirada? Podía
ser, ya ni eso sabía.
-Harry…
Su voz sonó
ahogada, no me había dado cuenta de que estaba a punto de llorar hasta que no
la miré de nuevo después de estar muchos segundos pensando para mí mismo.
-Te quiero-
dijo.
-Lo sé-
respondí agotado-, y yo también te quiero, pero por primera vez creo que no es
suficiente.
Sus ojos
proyectaron el inmenso dolor que mis palabras provocaron en ella, sabía que lo
que había dicho le iba a doler, no era mi propósito pero sabía que ella
sufriría por eso. Sin embargo parecía la única solución. Estaba cansado. Solo
quería encontrar un lugar en Londres que me acogiera, seguir estudiando y poco
a poco olvidarlo todo. Ya no podía esperar nada más.
No podía
hacer nada más por nosotros. Era triste pero verdad al mismo tiempo.
No dejé que
ella dijera nada más. Regresé despacio al interior de la cama y me arropé como
estaba antes de que ____________(tn) entrara en la habitación. Quería descansar
y estaba claro que las discusiones no eran algo afortunado en este caso.
Pocos
segundos después oí como la puerta se abría y se cerraba detrás de ella. Y
exactamente cuatro minutos y veintidós segundos después la misma puerta se
abrió y un peso mayor se tumbó al otro lado de la cama.
-¿Estás
bien?
Seguramente
se habían dividido el trabajo sucio, Niall estaría con ella y a Alan le había
tocado yo.
-Estoy
cansado. Ella no entiende que es lo más importante para mí, que haría todo lo
que pudiera ser posible para que cada día fuera más importante y mejor para
ella. Hasta dejar la mejor universidad del mundo…
-¿Le has
dicho eso exactamente?
-No… nunca
puedo decirle algo así- dije-, cuando nos tenemos delante sacamos la peor
versión de nosotros mismos, como si supiéramos que tecla pulsar o que botón
golpear para dañar profundamente e irreparablemente al otro. Como si nada más
importara que hacer de nosotros nuestra peor versión.
-Os
queréis.
-No puedo
pedirle que se quede, ella no me lo pidió a mí, ella decidió dejarme ir, no
puedo decidir por ella, al igual que ella no se metió en mis planes.
-Pero la
quieres- él pensaba que era suficiente.
-Sí, Alan.
(Narra
Niall)
No sé el
tiempo que pudo estar llorando sin decir nada, no sé si fueron minutos largos u
horas, pero cuando sus sollozos fueron apagándose hasta quedarse profundamente
dormida supe que esta vez había sido la definitiva. Que ella no dijera nada era
sinónimo de perdición, y no podía tomármelo bien si ella sufría, pero tampoco,
como le había dicho a Alan, podía hacer nada por ella.
No dormí
bien esa noche, y a las tres de la mañana cuando oí como se levantaba despacio
no tuve fuerzas ni para preguntar a dónde iba.
(Narras tú)
Cogí algo
de abrigo para la noche londinense de enero y salí al salón para vestirme. No
había podido dormir nada, sabía que Niall tampoco, pero ninguno de los dos
pronunció palabra.
Alan debió
escuchar mis pasos porque salió de la habitación de Harry y me miró plasmado en
la puerta.
-Lo siento-
dijo en primer lugar-. No quiero que te vayas, no quiero pensar en qué ocurrirá
si te vas, y no solo por él- señaló dentro de la habitación-, sino por mí.
Porque te quiero y he aprendido a vivir con tu culo inquieto cerca y no quiero
dejar de verte cada día. Sería horrible que te fueras por tantas cosas…
-Alan…-
suspiré casi sollozando.
-Pero sé
que es Harvard- me interrumpió-, y haya pasado lo que haya pasado hasta llegar
a este momento sé que mereces esa beca, sé que ese lugar es tuyo y que serás
tremendamente feliz allí. No quiero ser una excusa para quedarte, quiero que si
te vas dejes el listón tan alto que no haya nadie en muchos años que logre
alcanzarlo, y que les hagas arrepentirse por no haberte rogado que te quedaras
la primera vez que estuviste allí.
Esperaba
algo más, quizá que se acercara a mí y me abrazara como solo los hermanos saben
hacer, pero en lugar de eso caminó hasta su cuarto y desapareció dentro de él.
Me vestí
rápidamente y salí a patear las calles de la ciudad. Londres por aquellos días
del año era terriblemente helador, no había apenas gente en las calles a pesar
de ser el mismo centro, solo estaba yo, con todo lo que traía conmigo.
Que Harry
hubiese dado lo que nos unía por perdido era espantoso. Me había dejado sin
palabras, simplemente no había sabido qué decir. No podía responder nada
coherente a aquello. Aunque si lo miraba con perspectiva podía entender
perfectamente lo que él había querido decir con sus palabras.
Ya ninguno
de los dos podíamos hacer nada.
Muchas
veces había recapacitado sobre la importancia del destino en nuestras vidas. Yo
podría haber optado por cogerme un gran revote por la idea de mis padres de ir
al campamento ese primer año con Niall, podía no haber llegado a ir nunca.
Podía haber optado por no hacer caso a las tontas insinuaciones de Harry en el
momento de conocernos, pero sin embargo acabé durmiendo con él, podía haber
optado por no volver a aquel lugar, por no llevar a Tom, por no haberles pedido
a mis padres que fueran ese fin de semana, por no haber huido entre lágrimas,
podía haber vuelto, haber llamado, no haber pisado Londres nunca, no haber
conocido a Alan en una parada de autobús, haber obviado a Harry, haberme
quedado en Año Nuevo,…
Sin embargo
había cosas que sabía, jamás podría controlar.
Yo podría
haber sonreído a Harry, hablar hablado y haber encontrado que nuestro camino
por fin se encontraba sin discusión, que no había nada que nos pudiera separar,
habernos amado desde ese momento para siempre.
Pero la
llamada desde Harvard lo había cambiado todo, como también lo hicieron tantas
otras cosas.
Yo quería a
Harry, pero sabía que si decía que no a Boston toda mi vida iría por un sendero
que no era el mío, todo se volvería difuso, triste y falso. Mi destino no
estaba claro, pero sabía que pasaba por dejarlo todo y seguir mi sueño.
(Narra
Niall)
-Cuatro
años, ____________(tn).
-Seguramente
diez, Niall- dijo ella tan ilusionada como solo sus ojos podían pronunciar.
-Diez años.
Cuando vuelvas serás tan grande que nadie podrá igualarte. Ya nadie puede
hacerlo, no me imagino que pasará cuando salgas de ese lugar.
-Esto tenía
que ocurrir en algún momento. Tú y yo a tanta distancia que nuestra amistad se
pusiera a prueba.
-No hay
distancia en este mundo que nos ponga a prueba.
-Te quiero.
-¿Hablarás
con él?
-Ahora él
tiene que cuidar de mi madre por Álex y por mí, de aquí a unos días entre el
Skype y los mensajes se olvidará de que estoy lejos. Vendré cuanto más pueda,
será difícil pero podremos hacerlo.
-Podremos.
(Narras tú)
Me iba a
Harvard, mis maletas estaban descansando en mi cama, ya cerradas y con mis
sueños e ilusiones dentro. También había guardado un pedacito de cada una de
las cosas que Londres me había enseñado.
Debía ser
valiente y había llegado a la conclusión de que la valentía no estaba en
quedarme. La valentía no estaba en permanecer junto a mis amigos, mi familia y
junto al único chico que alguna vez había querido de verdad. Lo nuestro de
verdad no podía empezar en un gran NO a una gran oportunidad. No quería
arrepentirme de ese NO.
Dos
pequeños golpes en la puerta sonaron un segundo antes de que la cabellera
rizada de Harry asomara entre el marco y la madera.
-¿Lo tienes
todo?
-Creo que
sí.
Pasó y se
sentó en el hueco de la cama que dejaban entre ellas las dos maletas. Estaba
tan guapo que quise abrazarme a él desconsoladamente. Creo que él no entendió
en ese momento por qué yo estaba haciendo lo que estaba haciendo, por qué le
había dicho que sí al decano y no a él. Creo que él no me entendió, pero
esperaba que lo hiciera en algún momento.
-Creo que
no es nuestro momento- dijo, sin separar un instante sus pupilas de las mías.
-Creo que
lo tendremos, Harry. Siempre lo he creído.
-Estoy
convencido de eso, quizá sea dentro de veinticuatro años, yo salga de un
divorcio con dos niños y tú acabes de ganas el premio Nobel, pero nos
encontraremos y será nuestro momento y el de nada más.
-Te quiero,
¿lo sabes?
-Hay pocas
certezas en mi vida, preciosa, no he dudado de eso ni una sola vez.
Habían pasado
solamente dos días desde que yo había llamado al decano con mi respuesta
definitiva y cada una de las personas de mi vida habían decidido posicionarse
de una manera u otra.
Claudia y
Louis estaban enfadados al otro lado del charco, y lo raro es que no estaban
enfadados conmigo, sino que estaban enfadados entre ellos, Claudia estaba
contenta por mí, Claudia quería que fuera a Harvard más que permaneciera en
Londres, ella había saltado de alegría al comentarle mi beca en Harvard y ella
me había animado mucho con la toma de mi decisión, por otro lado Louis parecía
odiar eternamente mis decisiones, no solo me había dicho que no lo hiciera,
sino que también había amenazado con no ir a verme nunca ni a dejar que me
quedara con ellos cuando quisiera visitarles en Yale. Sabía que acabaría
dejando esa pose de dolor a un lado y acabaría entendiendo que era lo mejor
para nosotros, para todos.
Susan
estaba triste, iba a pasar a ser la única chica en Londres y quería que me
quedara, sin embargo Liam me había reiterado que no tenía que preocuparme por
ella porque iba a estar bien cuidada por los cuatro. Liam era un amor, me había
ayudado muchísimo con la mudanza a América, había contratado mi vuelo y solo
sonreía por mí.
Alan y
Niall también habían ayudado, yo creía que el moreno esperaba que me
arrepintiera en el último momento y de hecho cuando fui a la universidad a
darme de baja Alan parecía estar debatiéndose entre gritar y tirar de mí de
vuelta al apartamento, pero al final se comportó.
Irene y
Zayn estaban contentos. La pelirroja me preguntó por Harry diez veces en
nuestra conversación y sabía que después estuvo hablando con él durante horas.
Zayn estaba contento y me prometió que iban a venir a verme cuando pudieran,
pero que sería pronto.
Por otro
lado mi madre y Greg, junto a todos mis hermanos parecieron afrontar el cambio
y la noticia con alegría. Sophia se entristeció al saber que me iba y que ahora
que ella volvía de nuevo a la ciudad yo iba a alejarme, los niños no lo
entendieron muy bien y solo preguntaban que cuándo iba a volver y Alexa y Josh
me abrazaron más de tres veces.
Álex
parecía estar recapacitando acerca de si mi decisión nacía de la cobardía o de
la valentía y eso me hizo preguntarme a mí lo mismo. “¿Huyes de Harry o eliges
Boston?” me preguntó cuándo hablamos.
Yo sabía
que si nada de esto hubiese pasado Harry y o habríamos afrontado nuestros problemas y habríamos optado por querernos sin reservas, pero las cosas a veces
no salen como deseamos.
-Nos
veremos en verano y navidad- dijo haciendo que saliera de mis pensamientos.
-Claro, y
podéis venir a verme a Boston cuando queráis.
Él solo
asintió. Nos separaban tan solo un par de metros en el salón, cada uno estaba
en su cuarto y nosotros no habíamos podido dormir bien esa última noche.
-Yo sé que
esta vez habría salido bien, sé que habríamos tenido lo que debíamos tener.
Y yo estaba
convencida, algo me decía que pasara el tiempo que pasara, en algún momento del
futuro todo volvería a nosotros.
-No creo
que fuera el momento.
-Te quiero,
¿tú también lo sabes?
-Claro,
tampoco lo dudo.
-Quiero que
seas feliz, que disfrutes de la universidad. No podemos pensar en el otro. Necesitamos olvidarnos del otro, al menos hasta que todo acabe. No puedo pensar
en ti teniéndonos tan lejos, porque será tan doloroso que no podré soportarlo.
No había
opción a otra cosa, no había ninguna opción a elegirnos a nosotros y las demás
cosas. Era juntos o separados. No teníamos la oportunidad de tenernos en la
distancia. Debíamos aceptar que no teníamos opciones.
-No seré
totalmente feliz. Me faltará tu porcentaje.
También
debíamos ser conscientes de que no podíamos ser amigos, no existía nuestra
relación de amistad, nunca había existido, éramos él y yo.
Y aquella
última noche, tumbados entre las sábanas nos dijimos todo lo que de otra manera
no pudimos decir. Aquella noche dejamos la distancia en tierra ajena, nos
sentimos quizá por primera y última vez. Nos contamos las verdades que antes no
habíamos sabido contar.
Y poco a
poco los kilómetros hicieron su parte. Y nuestros nombres se escribieron por
separado en papeles y cartas, nuestras sonrisas no correspondieron al otro y
nuestras decisiones no estuvieron supeditadas por años.
Pero en el
fondo de mi corazón yo sabía que tarde o temprano su nombre y el mío volverían
a formar un NOSOTROS.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Hola! Triste, lo sé. Me ha gustado escribir este capítulo no solo porque sea el 90 y sepa que esto se acaba sino por que, aunque quizá es el más triste y decepcionante, igualmente está lleno de esperanza.
Siempre he sido fanática de los malos momentos, y no porque me guste el autoflagelamiento o algo así, sino porque considero que nada puede ir peor que lo horriblemente malo, que de ahí lo único que pueden salir son cosas buenas.
Creo que era obligatorio algo así, y es triste que ocurra, obviamente las despedidas, los adiós siempre son difíciles, pero hay que madurar, hay que elegir lo que creemos correcto y no lo simplemente aceptable para nosotros.
Es complicado explicar cómo narices he hecho que se separen de nuevo cuando solo quedan dos capítulos y sé que pensareis que debían estar de una vez por todas juntos, pero Harvard solo hay uno, es un momento de la vida y el amor está ahí siempre si somos capaces de perdonar y entender.
Creo que todo el mundo puede entender la decisión si se piensa con un poco de perspectiva. Y obviamente tengo en cuenta que es solamente una novela, pero también, muchas veces en nuestra propia vida nos encontramos ante situaciones complicadas en las que debemos tomar decisiones arriesgadas. Creo que en estas decisiones la pregunta que debemos hacernos es tan simple como compleja: "¿Qué es de lo que menos me arrepentiré?" De esta manera tendremos una respuesta que aunque no nos guste será adecuada.
Muchas gracias por leer la parrafada, pero me parecía importante explicar un poco la locura que he hecho a dos capítulos del final.
Pasad un feliz final del 2015 y un increible comienzo del 2016.
Gracias.
