martes, 28 de julio de 2015

Capítulo 82: "Cómo un campamento es siempre sinónimo de alegría"


 
(Narras tú)

No hacía ni un mes que había abandonado Sicilia para volver a Londres con el propósito principal de encontrar a Harry Styles donde quiera que estuviera y después con el propósito de entrar en la universidad en septiembre. No había logrado Harvard pero Harry Styles estaba a mi lado cuando el autobús nos dejó milagrosamente en las puertas del campamento.

Aunque no pudiera tenerlo mucho en cuenta, Harry también hacía poco tiempo que había estado en el campamento; y pese a que no podía culpar su poca valentía, una parte de mí se emocionaba al pensar que al menos había ido a buscarme, pese a no haber querido encontrarme finalmente.

-¿Te encuentras bien?
-Sí, en realidad me encuentro completa, mis pulmones se llenan al completo, ¿entiendes?

-Sí, completamente- dijo con una sonrisa.

Mis nervios se habían apaciguado con el trascurso del viaje, ya que dependían solo y exclusivamente del chico que iba conmigo, pero los suyos, estaba totalmente claro, habían aumentado considerablemente durante el tiempo del viaje.

-¿Tú?- dejé caer, a sabiendas de que si respondía que estaba bien mentiría.
-¿Sabes a qué hora sale un avión de vuelta a Londres?


Por un segundo pensé que estaba hablando enserio, pero cuando los hoyuelos nacieron en sus mejillas me tranquilicé.

-No te asustes, ___________(tn), te dije que el Rommel este año sería nuestro.
-Sueña, Styles.


Tenía pegada a mí la maleta más grande que encontré por casa, y teniendo en cuenta que todos mis hermanos estaban en el campamente esa maleta no era muy grande, por lo que Susan tendría que dejarme al menos todo lo que tuviera que ver con el aseo y que seguramente a ella le sobraría, además podría traer mi madre cuando vinieran ella y Greg el día de padres.

Pese a que Harry también tenía la maleta más grande y que ambos además teníamos una mochila a nuestra espalda, no faltó tiempo para que sus dedos buscaran los míos y se entrelazaran al cruzar juntos el umbral del campamento.

Todo estaba completamente tranquilo, seguramente todos los acampados estarían en decenas de actividades repartidas por las clases, el exterior y el bosque, sin embargo podía ser perfectamente enero por el clima tranquilo y la poca vida que parecía tener el lugar.

Hicieron falta segundos, que una fuerte música, algo nuevo este año, sonara en todo el espacio, para que decenas de chicos de todas las edades aparecieran por cada rincón del campamento.

El lugar, que segundos antes había parecido muerto, respiraba de repente.

-Bienvenida a casa. 

 

(Narra Louis)

En mi interior quedaba una pizca de esperanza guardada. Pese a las palabras de ____________(tn) y a la negativa que Harry llevaba dándome semanas, yo sabía que quizá, si el destino que tanto nos acompañaba actuaba, Harry podría aparecer por Sicilia.

Gracias al cielo, o quizá a cierta chica con sonrisa perfecta, mis deseos se hicieron realidad y los rizos del idiota de Styles, fueron lo primero que vi al salir del comedor ese día.

Sabíamos que ____________(tn) llegaría ese día, y más aún por la emoción de Niall cada vez que decía su nombre. Sin embargo cuando Harry apareció a su lado yo grité todavía más emocionado que el rubio.

Irene corrió hacia ambos estampándose en Harry y enrollando sus piernas en su cintura, casi haciendo que los dos se cayeran al suelo, si no hubiera sido por las mañas de mi amigo.

Noté como Harry intentaba no soltar la mano de ___________(tn) pese a que casi acaba en el suelo. Pero al final fue ella la que, un tanto nerviosa, se deshizo del agarre y caminó decidida hacia nosotros.

-¡Te amo! ¿Lo sabes?
-¿Si hubiese venido sola también lo harías?

-No tanto.

La abracé con fuerzas y ella rugió en mi oreja.

-¿Cómo lo has conseguido?
-Una tiene sus trucos- dijo sonriendo.


Después de pasar por casi todos los demás, y debido a que ____________(tn) y yo nos habíamos quedado un poco rezagados, Harry me abrazó un segundo.

-Gracias, tío. Por un segundo pensé que me dejarías tirado.
-Intentaré no dejarte tirado nunca más, Tomlinson.


Sentí las lágrimas en mis ojos, juro que las sentí, pero debí controlarme muy bien para resultar íntegro cuando Harry dijo aquello.

Ambos sabíamos a lo que se refería, ambos lo habíamos pasado mal, por culpa de quien fuera y por lo que fuera. Sin embargo parecía que todo eso se iba a terminar, que por fin todo podría volver a ser como antes.

Que estábamos en Sicilia, no en Londres ni en cualquier otra parte del mundo, y que en Sicilia todo, absolutamente todo, era posible.

 

(Narras tú)

Susan y Claudia me acompañaron a la cabaña que compartiríamos, Irene prefirió irse con los chicos. Era conocida por todos la adoración que se profesaban la pelirroja y Harry y por eso entendí perfectamente que me dejara por él, ya tendríamos tiempo de hablar ella y yo.

Claudia comenzó a gritar una sarta de improperios contra los jueces del último Rommel. Ella, tan competitiva como siempre, no podía aceptar que Montgomery era superior siempre. De todas formas, para que se callara solo tuve que abrazarla con fuerza y decirle lo mucho que la había extrañado pese a haberla visto cinco días antes.

-¿Alguna me va a contar qué hace el idílico Harry Styles aquí?
-¡Cierto!- dije con seriedad fingida-. Claudia quizá te lo quiera explicar.


La verdad es que yo también me moría de curiosidad por saber qué había pasado con Harry para que de pronto ambos nos encontráramos en Harvard y tanto Claudia como Louis pudieran saberlo todo.

-Veréis… el caso es que…- se sentó en la cama con la mirada perdida y algo nerviosa-. Bueno, lo contaré rápido- añadió-. Cuando volviste a Londres de aquí- dijo mirándome-, me encontré con Harry un día. Me dijo que estaba estudiando para los exámenes, me dijo que no quería hacerte sufrir más y que por eso había optado por apartarse de ti. Intenté que entrara en razón pero no lo conseguí y, cuando me dijo que iría a Harvard si aprobaba, supe que debía contárselo a Lou porque tú también irías. Decidimos no decirle nada a nadie, esas cosas siempre se acaban sabiendo y cuanta menos gente lo supiera mejor. Dejamos que si el destino quería que os encontrarais lo hicierais y si no… significaría que se había terminado. Harry está aquí por lo que…

Tanto la cara de Claudia como la de Susan al terminar eran un auténtico poema al mirarme. Sé lo que esperaban porque era lo que había esperado yo durante mucho tiempo. Y más ahora que una estaba con Lou, por fin, y la otra con Liam, como debía haber sido desde que se conocieron. Sin embargo tenía malas noticias, muy malas noticias.

-Sí, bueno, Harry está aquí y yo me alegro porque por fin estamos todos juntos y pasaremos el verano juntos y… eso.

Me levanté de la cama y me acerqué a la maleta abriéndola para comenzar a recoger las cosas y ordenarlas en los armarios, sin embargo notaba con insistencia los ojos de ambas en mi espalda.

-¿____________(tn)…?

Eran mis amigas, no podía engañarlas y, debido a que ya no había nada que pudiera hacer, debía ser clara.

-Chicas- dije, volviéndome hacia ellas-. Lo intenté, le dije que pasáramos juntos el verano en California, le dije que podríamos estar juntos y que probáramos, pero… él no quiso y cada vez que se lo propongo parezco idiota, así que se acabó.
-Una mierda, ____________(tn)- soltó Susan de pronto, sorprendiéndonos tanto a Claudia como a mí-. Perdón- dijo, aún más rápido-. Me refiero a que Harry y tú siempre habéis estado así, como Liam y yo, o sea, no había nada y lo había todo. Está claro que él siente cosas por ti y…

-No quiero que lo digáis más. En el fondo yo también lo creo, pero si él no quiere creerlo, verlo o sentirlo, es mejor que no me confundáis. Me he propuesto pasar este verano con vosotros, con él, con mis hermanos y disfrutarlo porque es el último. Sé que si empezamos con el mismo rollo de siempre estaré todo el verano nerviosa, pensando en él y medio muerta de amor. Prefiero pasar de esto este verano. Después de agosto él se irá a Boston, yo viviré en Londres y…
-¿Londres?

-Ah sí- interrumpí quejumbrosa-. No me han aceptado en Harvard.

Ambas se levantaron, Susan gimiendo entristecida y comenzando a llorar y Claudia soltando palabrotas contra el decano, los profesores y en realidad, contra estados unidos en general.

El tema Harry Styles pareció empezar y acabarse en ese momento.

 

(Narra Harry)

-¿Sabes lo muchísimo que te quiero?
-Pensé que nunca lo dirías- contestó con una gran sonrisa.


Pese a que Claudia y Susan eran las chicas más importantes de mi vida, después de mamá, mis hermanas y Maggie, Irene era mi debilidad. Había sufrido horrores con lo capullo que había sido desde que apareció en Londres y necesitaba que ahora supiera que estaba para ella.

-No has respondido lo mismo- le dije, sonriendo de medio lado.
-Dios Harry, sabes que no me puedo resistir a tu culito diminuto y tus cuatro pezones.


Rodé los ojos sin poder evitar una sonrisa y ella saltó de nuevo a mis brazos, esta vez sí, tirándonos sin poder evitarlo. Afortunadamente caímos a la cama y no sufrimos mayor daño.

-Styles, quita tus asquerosas zarpas de mi chica- grito Malik, nada más entrar en la cabaña.
-¡Nunca!- grite, abrazando con fuerza a la pelirroja.

-Lo siento, Zayn, le quiero a él. Tendría que habértelo dicho antes, pero tenía miedo de tu reacción.

Ambos nos reímos mientras Zayn nos miraba rodando los ojos sin una pizca de diversión.

-Sabes que en realidad me adoras- le dije.
-Sí, pero contigo no puedo fol…

-¡Silencio, silencio, primo en la cabaña, silencio, no quiero saber nada de eso, silencio!- grito Liam, tapándose los oídos y cerrando los ojos al entrar.

Louis, Alan y Niall venían detrás de él y los tres rodaron los ojos al vernos a Irene y a mí, con nuestras extremidades confundiéndose sobre la cama.

-¡Orgía!- gritó Louis un segundo después.

Tras el peso muerto de Liam, Irene y Louis, dejé de respirar por completo. Comencé a toser y fue el momento junto para informarles de que más peso me haría morir irremediablemente.

-Harry Styles en Sicilia, ¿cuánto tiempo no?

Mi sonrisa se rompió al instante por la voz rasposa de Niall que, desde el umbral de la puerta me observaba con el gesto completamente serio.

Conocía de su interés en quitarme la piel, desde que se enteró de que había estado en Sicilia y había dejado tirada a ___________(tn) al final. Sabía que tenía ganas de pegarme dos puñetazos bien fuertes y dejarme K.O. en el suelo. También sabía que era Niall y que en el fondo de su adorable corazón me quería mucho. Así que me mantuve serio, me levanté quitándome de encima a todos los idiotas y caminé mi milla verde hacia fuera de la cabaña, para hablar con el ejecutor y suplicar perdón.

Parecería que estaba de broma pero realmente me tomaba en serio a Niall. Su amor por ______________(tn) era tan incondicional que sabía que antes de cualquier cosa para ella debía pasar por Horan.

Alan me miró con una pequeña sonrisa que le devolví al pasar por su lado. Podría hablar con él tranquilamente más tarde. Casi no había tenido tiempo de hacerlo desde que tuve el accidente; había pasado semanas en coma y tras eso me había ido a Sicilia para desaparecer poco después. Había tantas cosas que quería contarle, tantas cosas…

Sin embargo ahora no podía pensar mucho en eso… Niall me esperaba con los brazos cruzados a las puertas de la cabaña.

Comenzamos a caminar uno al lado del otro y compartimos el silencio unos segundos hasta que él habló.

-Me alegro mucho de que estés aquí- empezó, haciendo que sonriera levemente-. A veces me es complicado separar que seas mi amigo con que seas el idiota que jode a mi mejor amiga cada poco tiempo.

Quise interrumpirle, decirle que eso no pasaría más, que habíamos decidido dejarlo estar, sin embargo no pude hacerlo.

¿De verdad estaba dispuesto a dejar pasar todo, absolutamente todo lo que tuviera que ver con ____________(tn)?, ¿Estaba dispuesto a olvidarlo todo?

Como persona del mundo un tanto alocada, mis impulsos a veces, o casi siempre, me habían jugado malas pasadas. ¿Había sido mi retirada de Sicilia unas semanas antes un error?

Todo parecía sencillamente coherente en aquel momento. Aquel hombre… no recordaba su nombre, había tenido razón con sus palabras, pero cada día que pasaba parecía menos convencido de ello.

¿Qué iba a decirle a Niall, que me había equivocado? No. No podía, sin embargo algo debía hacer, o no.

¡Dios! Estaba tan perdido que incluso me preguntaba si haber ido de nuevo al campamento no era sino un error absurdo que podría haber cometido un niño.

-No voy a tener ocasión de joderla nunca más.

Él frunció el ceño y supe que la había cagado.

-Pensé que te lo habría dicho… Me han aceptado en Harvard y ella va a estudiar en Londres.
-¡Oh, joder!


Su cara cambió por completo entristeciéndose.

-¿Tú irás a Harvard?
-Sí, hice los exámenes… Pensé que ella habría hablado contigo. El caso es que nos encontramos para la entrevista en Boston hace un par de días, a mí me aceptaron y a ella no. Venimos de Londres, ha tenido que hacer la matrícula de la universidad de la ciudad para empezar el próximo curso.

-Vaya… ¿Y tú irás a Harvard?
-Si nada se pone en mi camino sí.


El silencio se internó de nuevo entre los dos. No sé a qué le estaba dando él vueltas en su cabeza. Yo, por mi parte, no dejaba de pensar en septiembre, sabía que todavía faltaban dos meses para que eso ocurriera, pero se iba a hacer realidad en algún momento, y el tiempo en Sicilia pasaba tan rápido que antes de darme cuenta estaríamos despidiéndonos como cada verano que pasábamos juntos, solo que ahora, realmente ahora, cada uno tomaría un camino diferente.

-Pero ella os tendrá a vosotros, vivirá con vosotros en Londres, ¿no?
-Sí, eso parece… Algo bueno tenía que tener que los idiotas de Harvard no la aceptaran.

-Yo también pienso que ha sido una gran equivocación, pero no se puede hacer anda contra su decisión.
-Quizá si ella no hubiera estado pegada a tu cama durante semanas, habría podido estudiar para los exámenes, aprobar y entrar en la primera convocatoria de Harvard, ¿te das cuenta de eso?- dijo con un claro tono de reproche.

-Yo no tengo la culpa de lo que ella hizo.
-No te estoy culpando, Harry, sin embargo estarás conmigo en que no parece del todo justo que tú hayas acabado en Harvard y ella haya acabado en Londres después de todo.

-Te repito que yo no sabía… ¿cómo iba a saber?, Si de mí hubiese dependido ella no habría pisado el hospital para estar conmigo, ni habría perdido la primera convocatoria, ni se habría marchado a Sicilia, pero no podía hacer nada. En realidad yo era el único que no podía hacer nada.
-¿Crees que nosotros sí? Como si no la conocieras… ni su madre, ni siquiera Álex pudo hacerla entrar en razón, hablaron con ella hasta tu madre y Gemma. Ninguno pudimos hacer nada, primero con su permanencia en el hospital y después con su deseo de marcharse a Sicilia. Tú seguramente habrías huido en el mismo momento en el que ella hubiese entrado en el hospital si el caso hubiese sido el contrario.

-Eso no lo sabes… Todo pasó…
-Sé por qué discutisteis, sé lo que ocurrió aquella noche, pero eso no es un colchón para tu seguridad, ahora ya nada de eso importa. Estoy totalmente feliz de verte despierto, caminando y feliz, pero las cosas pasan por una razón siempre y está claro que… Quizá debáis dejar las cosas tranquilas entre vosotros.


No, no, no, no…

Solo quería gritarle que no, que no tenía razón y que las cosas entre nosotros debían ser tan intensas y duras como siempre habían sido, que debíamos enfadarnos para reconciliarnos y que… que la quería.

Niall tenía razón sin embargo.

La historia de Claudia y Louis, la de Liam y Susan, Irene y Zayn… Todas ellas tenían sentido para los ojos que miraban desde fuera, nadie entendía qué les pasaba para no poder o querer estar juntos, nadie lo comprendía. La historia de ____________(tn) y Harry no estaba llena de esas seguridades, en realidad nadie estaba completamente convencido de que debiéramos estar juntos y era lógico; las veces que lo habíamos intentado todo se había ido a la mierda.

Yo quería estar con ella y… ella no hacía ni un par de días me había dicho que quería estar conmigo. Sin embargo nada salía bien cuando intentábamos que las cosas funcionaran entre nosotros, nada lo hacía. ¿No eran esas claras señales del universo?

-No quiero que ella sufra, es lo que menos quiero.
-Entonces sabes lo que tienes que hacer.


Lo sabía, lo había sabido desde el principio, desde que Liam me había dicho que no era una gran idea acercarme a esa pareja de críos que con sus manos entrelazadas miraban a todos lados buscando algo.

 

(Narras tú)

Sicilia era tal y como la recordaba, el campamento era tal y como lo recordaba, no había grandes cambios que significaran tener que adaptarse. Juegos, talleres, conversaciones, niños, monitores, piano, Mike,…

Podría haberme sentido incómoda por las miles de muestras de cariño que antes no estaban y ahora sí, debidas a las relaciones “nada esperadas” que habían surgido entre mis amigos, sin embargo cada vez que veía un beso entre Zayn e Irene, o alguna tontería entre Claudia y Lou, no sentía la envidia horrible que había pensado que sentiría. En realidad siempre, a no ser que el beso entre Zayn e Irene pasara un cierto límite, una sonrisa aparecía en mi boca de la pura alegría que sentía al verles.

¿Había esperado que eso ocurriera con Harry y conmigo en algún momento? Obviamente. Sin embargo debido a su insistencia en mantener las distancias sentimentales entre nosotros, me comprometí a dejarlas claras y así lo había hecho y aunque al principio costara bastante verle tan cerca de mí y no poder acercarme a hablar a solas o abrazarle de improviso, con el paso de los días parecía tener él más problemas que yo con todo ese asunto.

Más aún cuando uno de los bailes del verano llegó e hicimos la noche ibicenca, en la que todos nos vestíamos de blanco, veíamos una película y bailábamos en la arena.

Había mucha gente, de nuestra edad, nueva, los cuales habían pensado que ese último año en el que podía acercarse al campamento sería el mejor para hacerlo. Un chico de Suiza quiso bailar conmigo durante un largo rato y la verdad es que era agradable y divertido, por lo que bailé con él. La mirada instigadora de Harry no se apartó de nosotros ni un segundo y al final el chico decidió marcharse alegando que “mi novio” no dejaba de mirarle mal.

No quise darle mayor importancia, habría sido peor acercarme a él y haberle preguntado qué estaba haciendo. Así que decidí pasar del tema y dejarlo correr.

Sí noté que, sin contar los bailes con Irene, Claudia y Susan, Harry no bailó con ninguna chica, pese a tener las miradas de incontables chicas puestas en él. Pero tampoco quise darle mayor importancia. Ya no debía importarme.

-Me encanta tu camiseta.

Louis miraba mi obra de arte sonriendo tristemente por lo mal que había quedado la suya.

Estábamos en el taller de manualidades de todas las semanas y en esta ocasión debíamos decorar una camiseta blanca, como si fuera un lienzo a cero.

Zayn escogió una talla pequeña y, después de hacerla brillar con diferentes colores y paisajes, se la regaló a Irene, por lo que ambos estuvieron más de dos horas en “su nidito de amor” como Niall había optado en llamar al tiempo que pasaban solos perdidos por el bosque.

Yo elegí una camiseta de chico y, sin mucho pensar, dejé caer los colores hasta que mi camiseta se convirtió en algo abstracto no del todo feo.

Sin embargo la de Louis era una auténtica porquería, aunque no podíamos esperar demasiado de su instinto para las manualidades.

Aunque la camiseta era para Niall desde que empecé a pintarla, Lou me dio tanta pena que al final se la regalé a él.

-¡Oh! No me la quitaré nunca- anunció mientras la colgaba para que se secara.
-Se puede lavar, Lou, no perderá el color.


Me abrazó con fuerza sin dejar de sonreír mirando la camiseta que ya colgaba al sol.

-Es preciosa.

Ambos nos volvimos hacia la voz de Harry que acababa de salir detrás de nosotros al exterior.

-Cada camiseta es como su dueño.
-¿Eso lo dices porque te la he regalado?- pregunté pinchándole el culo.

-Exacto.
-Mira que aún puedo regalársela a otro, eh.

-A mí no me importaría quedármela- dijo Harry sonriendo y admirando la camiseta.
-Te haré otra si quieres.

-Podrías dedicarte a esto, imagínatelo- dijo Harry, moviendo sus manos por el aire-. ______________(tn) camisetas, póntelas y se…
-¿Te notarán las tetas?

-Sois incorregibles.

Louis y Harry rieron al tiempo.

 

(Narra Claudia)

-No, no, te juro que no haré nada, por dios, no están juntos pero, ¿les has visto alguna vez más felices que ahora? Desde luego que no apoyaré lo que propongas.
-Vamos, Claudia- dijo Irene, ahora más apenada-. ¿No te gustaría que Harry y ____________(tn) tuvieran lo mismo que tú tienes con Lou?

-No, no porque ellos no quieren tenerlo ahora. Creo que si deben tenerlo lo tendrán a su momento y si no… creo que serán felices y que no hay que masticar tanto las cosas, por favor.

Irene pareció pensarlo.

Yo sabía que por su mente pasaban muchas ideas absurdas y alocadas y desafortunadamente todas las ideas que habían nacido con el propósito de unir a _____________(tn) y a Harry a lo largo de nuestra vida no habían dado buen resultado. En realidad el resultado había sido pésimo.

-No creáis que no lo veo- les dije.

Liam, Irene, Zayn y yo estábamos sentados solos en el comedor porque los demás habían acabado hacía rato.

-Lo veo perfectamente, cómo él la mira casi muriéndose y ella como sonríe cuando él lo hace. Sé que ellos también lo saben, pero ahora son ellos los que han decidido mantenerse al margen de lo que sienten- los tres me observaban atentos-. Vosotros viviréis juntos el año que viene- les dije a mi hermano e Irene-, tú y Susan estaréis en Londres con Niall y Alan, Lou y yo nos iremos a Yale. Pero a ellos les separaran miles de kilómetros y si ya es difícil ahora, imaginadlos con esa distancia.
-¿Pero qué importa la distancia? Ellos se quieren, Clau.

-¡Dios, Irene!- suspiré agotada-. No voy a participar en ninguna de tus ideas absurdas para unirles de nuevo.
-¿Te recuerdo cómo fue que Louis y tú os besasteis por primera vez?

-¡Pero las cosas deben surgir! No podemos amañar todo para juntarles si ellos no quieren…
-Zayn tú seguro que me apoyas, ¿verdad?


Mi hermano me miró y gruñó por lo bajo.

-En realidad, pelirroja… creo que ahora estoy más con mi hermana.

Irene le miró mal y pasó a Liam.

-¡Contigo no tengo nada que hacer! Debí habérselo dicho a Alan y Lou, ellos seguro que me ayudarían.
-Louis piensa como yo, y Alan está bajo el influjo de Niall. Irene…- intenté decirle-, no hagas nada de lo que te puedas arrepentir, deja que ellos se equivoquen si tienen que equivocarse o que lo hagan bien si deben hacerlo.


No sé si logré convencerla, pero al menos suspiró pesadamente, como si lo hubiese hecho.

No me eran indiferentes las miradas que Harry lanzaba a ___________(tn) cada pocos minutos, ni las sonrisas que aparecían en la cara de mi amiga cuando él la miraba, era obvio, en eso coincidía con Irene. Pero si ellos no querían dar el paso definitivo, no entendía por qué nosotros debíamos hacerlo.

 

(Narra Harry)

No me gustaba cómo sonreía estando con Louis. Creo que nunca me gustó ver su sonrisa cuando estaba con Tomlinson, y eso que realmente me encantaba verla sonreír.

Pero me parecía tanto a Louis, que si era él el que la hacía sonreír, me parecía ir un paso por detrás de él. Tonto, ¿verdad que sí?

Verla jugar al fútbol era un suplicio. Tanto ella como yo nos quedábamos en la defensa de nuestros respectivos equipos. Yo siempre jugaba en esa posición central, sin embargo creo que ella se quedó ahí por un acuerdo tácito de ambos y así no tocarnos en ningún momento.

Cuando Louis se acercaba a su campo para encarar la portería y ella salía a defenderle, no faltaban las manos largas y los abrazos tontos.

Cuando yo abrazaba a Irene o Claudia ella no parecía sentir nada. Sin embargo Louis para mí era algo descontrolado. Y no entendía por qué. Tomlinson estaba ahora con Malik, parecía irles bien, y obviamente ____________(tn) nunca se metería entre ellos. Pero las manos de Louis en las caderas de ella, era algo que no tenía la potestad de controlar.

La quinta vez que ambos cayeron al suelo riéndose como idiotas y el balón se perdió, quise tirarme sobre ellos, para no hacer nada, solo aplastarles contra el suelo del mismo modo que mi corazón sufría aplastado en mi pecho.

-¿Duele?
-Sí, ¿qué?


Me volví hacia Irene que tenía ambas cejas levantadas.

-¿Qué dices?
-Que si te duele la pierna- dijo con una leve sonrisa y su peor cara de pilla.

-¡Ah! No, que va, ya está curada- le dije señalando la costra que tenía en mi rodilla por una caída tonta hacía un par de días.
-¿Y eso duele?- señaló ella con la cabeza a Louis y ____________(tn) que seguían en el suelo.


Me hice el tonto unos segundos fingiendo que no entendía a qué se refería, pero ella me conocía bien.

-No es como si no hubieses estado diez minutos maldiciendo en voz baja cada vez que Lou se acercaba a ella. No me engañas Harry Styles.
-No pretendo engañarte, jode como la mierda y no sé por qué.

-¿Hace falta que te lo diga?

Pasé de largo por su lado.

Me había prometido a mí mismo que me mantendría con los pies lejos de _____________(tn), que no intentaría nada durante el verano. Sin embargo los días pasaban y, creo que una magia secreta de la isla se cernía sobre mi fuerza de voluntad placándola y dejándola indefensa.

Quería, cada día más, atajar a ___________(tn) en cualquier parte y decirle todo lo que tenía para decirle, empotrándola contra una pared y besándola hasta agotar las fuerzas.

Obviamente, eso no tendría mucho o nada de sentido puesto que había sido yo le que había optado por cerrar las puertas a una nueva oportunidad entre nosotros.

Sicilia estaba siendo auténtica. Me hacía falta poco para disfrutar de Sicilia, y más si ella estaba ahí. Sin embargo todos los veranos habíamos estado juntos de alguna manera, o enfadados. Pero nunca habíamos estado en perfectas condiciones, como si fuéramos tan amigos.

¡Nosotros no podíamos ser amigos! No había quedado claro ya. Joder yo la quería más que a nada. ¡Me jodía verla con Louis! Joder, Louis era mi amigo, jamás haría nada con ella. No entendía.

Pero los días pasaban y nada pasaba realmente. Y estaba cansado de ocultar, de fingir.

 

(Narras tú)

Los días de padres siempre eran algo esperado por todos nosotros. Además este año, que Greg y mi madre vendrían a vernos a mis hermanos y a mí, todo sería si cabe mucho mejor.

Summer y Chris estaban tan emocionados que él se agarró a mi pierna sin querer soltarla cuando los autobuses pasaron la puerta principal, y Summer se subió a mi espalda gritando en mi oreja y casi dejándome sorda.

Sobre todo para los dos pequeños era complicado todavía ver la diferencia que existía entre mi madre y su madre. Greg no parecía muy afectado cuando Summer y Chris llamaban a mi madre “mamá”. Me recordaba a la manera en la que Louis y Susan habían compartido padres, ambos habían perdido a un progenitor cuando eran pequeños y ambos habían encontrado uno nuevo al casarse sus padres.

Para mí llamarles mis hermanos no era complicado. Más desde que Alan el primero y después todos los demás, se referían tanto a Álex como a mí como sus hermanos.

Fue que mi madre posara los pies en el suelo al salir del autobús y que segundos después lo hiciera Greg, para que los dos niños corrieran hacia ellos y se abalanzaran encima sin precauciones.

Después de la boda, yo había pasado más tiempo en el hospital que con ellos, no había sido una gran hija y, pese a que tenían pensado hacer su viaje de novios después de la boda, todo se revolucionó de tal manera que al final aplazaron sus planes.

Me había portado mal con ellos y no pensé en sus problemas cuando debí haberlo hecho. Mi madre fue un poco más dura conmigo pero, creo que debido a que Greg era mucho más relajado que ella, fue él quien la tranquilizó sobremanera, ayudándome a mí en mis planes personales.

No llegué a agradecerles en ningún momento que cambiaran todos sus planes por mí, fui egoísta. Pero ahora que iba a quedarme finalmente en Londres, ahora que les tendría más cerca y que nada me separaría de ellos, tendría la oportunidad de darles las gracias.

Sí es verdad que viviría en Londres y que no iría cada día a la cárcel, pero no estarían a miles de kilómetros de mí.

Conforme pasaban los días me iba dando más cuenta de las oportunidades que me daba el rechazo de Harvard, pese a que al principio había parecido el fin de mi mundo, al pensarlo en frío me daba cuenta de que no era todo tan malo. Y más aun teniendo en cuenta que mi madre acababa de casarse y que la familia había aumentado considerablemente.

Sophia volvía ese septiembre de Suecia, viviría en la casa familiar porque quería pasar más tiempo con los pequeños, había pasado por mi cabeza muchas veces quedarme a vivir con mi madre, Greg y los demás, pero la idea de vivir con mis amigos… digamos que seguía siendo un poco egoísta todavía.

Además, de esa manera, me acercaría a casa siempre que Alan lo hiciera y él siempre que lo hiciera yo, por lo que ambos iríamos mucho más.

Álex había pensado en volver con nosotras, pero en Australia había encontrado algo que no vendría con él y perdernos a nosotras no ocurriría nunca, pero April quizá no estaría ahí cuando regresara.

Ahora que veía a mi madre y a Greg me daba cuenta de lo mucho que cambiaría mi vida al regreso del verano.

Es cierto que cada verano en Sicilia era diferente, pero teníamos la certeza de que nada cambiaría al regresar a casa en septiembre, sin embargo después de este verano nada volvería a ser lo mismo. Claudia, Irene y Zayn, con los que había compartido tantas y tantas horas de mi vida, se alejaban tanto que iba a ser imposible vernos más de dos o tres veces al año. Louis también se iba y, pese a que era al que menos había visto, creo que seguramente sería al que más echara de menos. Harry también estaría a miles de kilómetros y lo peor es que conociéndole sería complicado seguirle la pista, perderíamos por completo el contacto y nada sería igual. Comenzaría a vivir con Liam, Susan, Niall y Alan y mi vida se convertiría en un manojo de nervios y exámenes importantísimos al comenzar la carrera con la que siempre había soñado.

Todo cambiaría y lo peor es que sentía que no estaba preparada para ese gran paso, no me veía preparada para dejar cosas atrás y para abrir nuevas puertas. Tenía miedo.

Tras un año de locura, por fin había encontrado en Sicilia lo que llevaba buscando todos esos meses, que mis amigos estuvieran juntos, la tranquilidad con Harry, una familia unida,…

Sin embargo parecía que esa sensación tenía fecha de caducidad, que nada sería para siempre y más teniendo en cuenta que todo cambiaría en algo más de un mes.

Quizá me sentía tan completa en Sicilia que me preocupaba no encontrar esa sensación en ningún otro sitio.

Quizá también era un poco egoísta, y quizá debía quitar el quizá, porque realmente era muy, muy egoísta, quería tenerlo todo y todo conmigo. Quería ver el cariño que compartían Lou y Claudia, quería que Harry, aunque no estuviera conmigo, estuviera a mi alrededor, incluso no me importaría ver magrearse a Zayn e Irene con tal de que estuvieran cerca.

Pero todo acababa.

A veces sentía que había desperdiciado un año que podría haber sido único, con el propósito de que Harry perdonara lo que pasó hace tres años. que había perdido el tiempo porque no podía soportar su cambio drástico. Un año que podría haber sido una auténtica pasada, había quedado reducido a estudios, broncas interminables con Harry, malos entendidos, semanas en el hospital y un rechazo de Harvard. Y pese a que ahora era completamente feliz, que sentía que faltaba poco para estallar en miles de rosas rojas y adorables caramelos, el camino que me había llevado hasta ese momento no era del todo sencillo.

Estaba tan sumida en mis pensamientos que Alan tuvo que tirar de mí para despertarme.

-¡Mamá!- grité emocionada, una vez que los pensamientos se alejaron de mi mente.

Mi madre sonrió como hacía tiempo que no veía en ella y me abrazó enrollando sus manos en mi espalda.

Alexa, Josh y Alan se acercaron a su padre y le abrazaron con fuerza bajo la atenta mirada de mi madre, y luego pasaron a ella, dejándome a Greg solo para mí.

-Como se nota lo bien que te sientan las tierras italiana, ____________(tn), estás muy guapa.
-Tú también lo estás- y era cierto-. Parece que casarte te ha dado un nuevo atractivo.


Algo que había podido descubrir desde que Greg comenzó a formar parte de nuestra familia, y que solo había podido comprobar un poco antes, fue su gran sentido del humor. Era gracioso hasta en los momentos duros, y encontrar a alguien así era realmente complicado, por eso estaba tan contenta de que mi madre le hubiera elegido a él y viceversa.

-También, Méjico nos lo ha dado a ambos.

Habían pasado un mes, desde que nosotros estábamos en Sicilia, en Cancún, bajo el sol y con la arena en sus pies, totalmente relajados. Aunque Greg era un importantísimo médico, había elegido ese verano para dejar el trabajo a un lado, pudiendo permitírselo, para pasar esos meses descubriendo el matrimonio junto a mamá. Y por sus grandes sonrisas y sus bronceados parecía que el descubrimiento hacía sido bueno.

Algo que no esperábamos y que ocurrió a continuación fue la bajada de cierta morena, también hermana mía, desde el autobús. Traía mala cara pese a estar tan guapa como siempre.

-Los autobuses no son lo mío, prefiero lo aviones, incluso los barcos- dijo, con una gran sonrisa llegando hasta nosotros.

Josh comenzó a gritar con fuerza y la abrazó casi antes de que acabara de bajar los escalones del bus.

Sophia Evans, con todos ustedes.

Fue en ese mismo momento en el que Harry, al cual había desatendido unos minutos por recibir a mi familia, apareció en mi campo de visión mirando directamente a mi preciosa hermana que acababa de aparecer. No fue una de esas miradas lascivas que tan bien se le daban a él, sino una mirada de arriba abajo que me heló por dentro.

Era para mí bien conocida la relación que existía entre Sophia y Harry desde hacía años y, aunque algunas chicas habían intentado algo con Harry durante esas semanas, no fue hasta ese momento, cuando sentí que verdaderamente había perdido a Harry Styles.
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Bueno, prometí que iba a subir pronto y largo y aquí está, es largo aunque sea un poco soso, pero espero que sirva. Estoy teniendo tiempo para escribir así que quizá vuelva a subir a lo largo de esta semana de nuevo :)

Muchas gracias por leer y comentar ^^

Muacccksss