domingo, 23 de marzo de 2014

Capítulo 2: "Cómo el pasado y el futuro se entrecruzan y forman nuestro presente"



(Narra Niall)

No bajaba y decidí subir a por ella, toqué la puerta dos veces pero al no contestarme pasé sin permiso, la vi en la cama tirada aun con la misma ropa con la que había llegado y se me cayó el alma a los pies, su espalda subía y bajaba irregularmente, nunca había soportado verla llorar, incluso cuando lloraba de alegría, sus ojos se volvían rojos en la parte blanca y destacaba aún más en ellos el color de su iris. Parecía que sufrían como si tuvieran vida propia y eso hacía que un nudo me cerrara la garganta a mí también.

Entré y me tumbé a su lado sin llegar a tocarla, y aunque ella ya había notado mi presencia no se volvió para mirarme, me conocía tanto que sabía que posiblemente acabaríamos los dos llorando y no solo ella.

-Perdona- me dijo con la voz quebrada.
-¿En serio?- me acerqué a ella y la rodeé con mis brazos hasta que quedó recostada sobre mi regazo.

La mayor parte de su cabello ya no formaba parte de su coleta y caía tapando su rostro, se lo aparté con los dedos suavemente mientras ella seguía sollozando pegada a mí. Seguimos en esa posición hasta que las lágrimas dejaron de querer salpicar su rostro y finalmente se tranquilizó. Se soltó de mi abrazo y caminó hasta el baño, yo oí el grifo un rato y un par de suspiros por su parte, hasta que volvió a salir con la cara limpia pero con los ojos aun hinchados y rojos.

-Ven, anda.-le dije para que volviera a tumbarse a mi lado, ella lo hizo sin rechistar y se pegó más a mi cuerpo.

-No te preocupes, todo va a ir bien, solo ha habido un pequeño mal cálculo.-le dije para tranquilizarla.
-¿Un pequeño mal cálculo?- me preguntó con un tono de voz que no llegué a interpretar.
-Ninguno podíamos llegar a imaginar que contestaría Liam, debes saberlo.
-Niall, no creo que lo hicierais aposta, obviamente- me respondió convencida.
-Por eso es un mal cálculo.
-Pequeño- me dijo
-O enorme- le dije sonriendo. 
-O monumental- sonriendo ella también.

Nos callamos un rato, así estábamos bien, en algún momento se abriría la caja de pandora, pero aún no…

-Al menos sabemos que están vivos, ¿no?- dijo intentando parecer graciosa aunque yo sabía que en realidad intentaba ocultar su verdadero estado de ánimo.
-Bueno, podrían no haber sido ellos y que un asesino que les mató a todos hace tiempo descubriera nuestra historia y quisiera gastarnos una broma de mal gusto- al final yo siempre soltaba alguna estupidez, ¿no podía simplemente asentir?
-Nuestra historia- estaba afirmándolo.
-Sí, nuestra historia- una historia que había comenzado nada más y nada menos que 10 años atrás, lejos, casi en la otra punta del mundo.


…Flashback…

(Narrador omnisciente)

-Vamos a hacer muchos amigos ya lo verás- le dijo la niña a su amigo agarrándolo de la mano para trasmitirle fuerza.

Ella nunca diría a nadie que él había estado todo el viaje en el avión llorando porque su muñeco “Bobby”, con el que el niño dormía todas las noches, se había quedado encima de su cama al salir tan deprisa de su casa aquella misma mañana, muñeco con el que nunca más dormiría.

Los dos niños de siete años esperaban junto con un grupo mucho más grande de niños en la entrada al comedor, junto a las grandes puertas de roble. Ella se imaginó por un momento que estaba en Hogwarts y que el sombrero seleccionador la llevaría directamente a Gryffindor junto con su amigo que subiría después, y que les aplaudirían a ambos desde la larga mesa de madera… Una voz la sacó de esos pensamientos.

-Así que sois novios, ¿no?- dijo en inglés un niño castaño que se había puesto por delante de ellos en el grupo.

El niño y la niña le ignoraron, él mirando al suelo y ella a los ojos claros del niño que tenía enfrente.

-Además de novios también sois mudos- volvió a insistir el niño de ojos verdes.

El niño intentó zafarse de la mano de su amiga pero ella se la agarró con más fuerza evitando que pudiera soltarla. Ambos entendían perfectamente lo que el tercero les decía pero intentaban que no se les notara. Un círculo se formó a su alrededor y todos los niños querían ver qué estaba pasando.  El castaño insistía de nuevo, hasta que…

-No es mi novia.- soltó al final el niño moreno.
-Claro, y por eso tienes su mano agarrada ¿no?- respondió el niño de ojos verdes.
-Es mi amiga, imbécil- (esto último lo dijo en español).
-Entonces no te importará que le dé un beso a tu “amiga”- dijo riendo el castaño.

Entonces se acercó rápidamente hacia ella antes de que al moreno le diera tiempo a hacer nada. Pero ella sí estaba preparada para el ataque y soltando su puño lo estrelló en la cara del niño castaño, que cayó al suelo.

-¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO AQUÍ?- la voz de una chica de unos 25 años sorprendió a todos los niños que deshicieron el circulo alrededor de los tres muchachos.
-Ella me ha pegado en la cara- decía el niño castaño levantándose del sueño e intentando no ponerse a llorar.

La niña no dijo nada, estaba realmente paralizada, jamás había pegado a nadie, pero aquel niño estúpido se lo merecía.

-¿Es eso cierto?- le preguntó la chica a la niña que miraba hacia el niño castaño con odio y asentía.
-PERO HA SIDO CULPA DE ÉL, QUE NO DEJABA DE MOLESTARNOS A LOS DOS- intentó defenderla su amigo.
-Muy bien, pues esta noche dormiréis los dos en la torre, a ver si mañana tenéis tantas ganas de pelearos- sentenció la joven.

Los espectadores abrieron un pasillo para que  la chica pasara seguida de los dos niños que aún se miraban con odio. La chica, que tiempo después descubrirían se llamaba Allison, les hizo subir las escaleras a pie hasta la torre norte del edificio central uno detrás del otro, dejó que entraran a la estancia, les preparó unos pijamas que estaban escondidos en un armario viejo y les dejó allí solos, sin más compañía que el uno al otro.

Los niños, aunque no dejarían que el otro lo supiera, tenían mucho miedo, la habitación tan solo tenía una ventana alta que dejaba adivinar el cielo oscuro de la noche en Sicilia, una sola cama de hierro que podría tener alrededor de 500 años, un armario cuyas puertas chirriaban, como habían podido comprobar cuando Allison sacó sus pijamas, y una puerta de madera que daba posiblemente a un baño.

No se dirigieron la palabra por un rato largo, él quería disculparse con ella pero aún le dolía mucho la cara, lo que le recordaba que ella había sido la que le había pegado a él y no al revés, por lo que ella tendría que disculparse, y ella jamás había sentido un odio tan profundo por nadie, ni siquiera por su hermano cuando le hacía cosquillas en la cama y no le dejaba levantarse. Al final como era de esperar el niño habló.

-Lo siento- dijo en un susurro que ella oyó perfectamente.
-No te he oído bien- quería que el niño se disculpara de verdad por lo que les había dicho a su amigo y a ella.
-Sabía que entendías mi idioma- le respondió el niño de ojos claros.
-Sí, lo entiendo, pero no me importa lo que me digas.- la niña se dio la vuelta y atravesó la puerta del baño con el pijama en sus manos.

Pasaron 5 minutos hasta que ella salió con el pijama de cuadros puesto y solo pudo reírse al ver cómo iba vestido el niño, su pijama era rosa con florecitas alrededor, obviamente se había equivocado al recoger el pijama, pero le producía mucha satisfacción ver como el niño se ponía rojo a causa de sus miradas.

-Pareces la primavera- le dijo riendo.
-¡Qué graciosa!- dijo él sin ninguna alegría.

Ella se metió en un lado de la cama dándole la espalda al niño y sintió como él también se tumbaba a su lado guardando las distancias. Odiaba a ese niño a pesar de que se había reído delante de él, pero se había reído de él y no con él, así que podría seguir odiándole tranquilamente, pero antes tenía que saber su nombre, no quería odiar a ese niño sin apenas saber cómo llamarlo cuando le insultara.

-¿Cómo te llamas?- le preguntó dándose la vuelta en la cama para verle la cara.
-No te lo pienso decir- respondió él.
-Yo me llamo Romualda- le dijo ella seriamente.
-Yo soy Cerebrín- dijo él siguiendo la broma.

Los dos sonrieron aunque no lo reconocerían y ella volvió a girarse hacia su lado.

-Soy _________(tn)- dijo al fin.
-Yo soy Harry- respondió el muchacho.

…Fin flashback…


(Narra Niall)

Me fui de la casa de _________(tn) dos horas después y la dejé durmiendo en su cama, se había quedado frita hablando conmigo de nada en especial, habíamos dejado el tema a un lado, sabía que ella no quería hablar de ello aunque yo muriera de ganas de saber qué sentía realmente, qué habían despertado esos recuerdos en su interior y si podría seguir con su vida como hasta ahora había hecho tras aquel verano…

Mi madre me esperaba en la cocina leyendo una nueva receta de magdalenas que prepararía para desayunar en el aeropuerto al día siguiente.

-Hola mamá- le dije sin mucho entusiasmo en mi voz.
-¿Qué te pasa hijo?- ella sabía perfectamente cuando había ocurrido algo durante el día que mereciera la pena contar.
-Nada- le conteste.

Ella se giró y me miró seriamente mientras dejaba un paño sobre la encimera.

-Niall James Horan, dime inmediatamente lo que sucede- me había llamado por mis dos nombres, aquello era malo-. No creo que ella te lo haya podido decir.
-¿A qué te refieres?- le pregunté, no sabía de qué me estaba hablando.

Ella cambió su semblante rápidamente y se volvió de nuevo al libro de recetas.

-¿Mamá?- le pregunte de nuevo
-Perdona hijo, a veces no sé lo que digo- evitó su anterior comentario.
-Pero…- no me dejo terminar.
-Recoge la ropa que he dejado arriba sobre tu cama, anda- me pidió sin mirarme de nuevo.

Subí a mi cuarto justo cuando sonó el móvil (Diamonds – Rihanna), genial…

-¿Si?- contesté sabiendo lo que me esperaba.
-¡¡NIALL!! ¿QUÉ NARICES HA PASADO?- Irene gritaba al otro lado de la línea
-Tranquilízate, por favor, no estoy para tus gritos ahora- le supliqué.

Me senté sobre la cama mientras ella me soltaba un discurso inquietante, había llegado a la cabaña que compartía con varios amigos, y su primo y Louis estaban hablando sobre lo que había pasado, revisó sus llamadas y se dio cuenta de todo.

-¿Qué quieres que te diga? Ya te lo han dicho todo ellos- le contesté después de que terminara de gritarme.
-Pero ¿Cómo se os ocurre llamarme y después volver a coger el teléfono?, ¿Cómo Niall?, sobre todo a ti…- me insistió.
-Mira Irene, los cuatro estábamos nerviosos, no lo pensamos- le respondí cansado.
-¡¡¿¿QUÉ??!! ¿_________(tn) también estaba?- me estaba cansando ya de tantas preguntas…
-Sí Irene, ella también estaba- le dije.
-Dios mío… ¿Cómo está?- por fin una pregunta para la que no tenía respuesta.
-No lo sé, la verdad es que no lo sé…- respondí diciendo la verdad.

Me dejé caer sobre la cama y me tumbé quitándome las zapatillas con ayuda de los pies y suspiré.


A miles de kilómetros de distancia (en la misma posición que Niall) Irene suspiraba, y ambos suspiros se encontraron en la llamada.

(Narra Liam)

-¿Pasamos?- me dijo Louis cada segundo un poco más nervioso.

Yo le volví a mirar advirtiéndole con la mirada lo mismo que momentos antes le había dicho.

Niall había cortado la llamada de repente tras yo decir el nombre de ________(tn), supe que mis sospechas eran ciertas, ella estaba allí y escuchaba nuestra conversación. Louis y yo nos habíamos puesto a hablar sobre ellos y sin darnos cuenta habían podido pasar 2 horas, Irene al llegar nos había encontrado a Louis y a mí diciendo sus nombres, los dos estábamos bastante nerviosos y ella lo había notado nada más entrar, nos había preguntado y aunque yo le había dicho a Louis que no le contara nada, él no se había podido callar y lo había soltado todo mientras yo le miraba con ojos de asesino. Mi prima decidió entonces llamar a Niall y nos había echado de la cabaña hasta nueva orden.

-Venga Liam, seguro que ya ha terminado de hablar con él- me volvió a decir mi amigo.
-Louis, por favor, para- él no dejaba de moverse de un lado a otro moviendo los brazos con energía hacia todos lados.
-No puedo, tengo que moverme- me respondió.
-Pues vete a dar una vuelta al lago y luego te cuento- le dije para que se relajara.
-Una mierda, no voy a moverme de aquí hasta que ella no salgo- me respondió enfadado.
-Pues entonces, por favor siéntate aquí a mi lado y estate tranquilo- le dije por último, pero la puerta se abriera y mi prima nos dejó entrar.

Ambos entramos corriendo a la cabaña, no habíamos ido a las actividades de la tarde y nos caería una buena bronca aquella noche, pero eso ahora no era lo importante. Nos sentamos en los cojines del suelo mientras Irene nos miraba sin decir nada aún con el móvil en la mano.

-¿Qué te ha dicho, Irene?- le pregunté rompiendo el silencio que se había formado entre los tres.
-Nada en realidad- me respondió sencillamente.
-¿Nada?, pero si habéis hablado más de media hora, no quieres contárnoslo- le recriminó Louis.
-Louis, no me interesa engañaros, pero es que él no estaba bien, no hemos hablado mucho del tema.
-¿Y ella?- le pregunté muy interesado.

Pero mi prima no me respondió, se sentó en su cama y miró por la ventana hacía el cielo azul de Sicilia. Los tres nos quedamos en silencio sumidos en nuestros pensamientos, yo pensaba sobre aquel día, fue en ese mismo lugar quizá unas decenas de metros más al norte o al sur, ¿qué importaba?, el caso es que había sucedido y que todo, TODO había cambiado a partir de ese momento, una aventura que se remontaba en el tiempo…


…Flashback…

(Narrador omnisciente)

-No seas tonto Harry, te vas a ganar una buena como lo hagas- un niño castaño claro advertía a su amigo mientras él solo miraba a la pareja de niños que de la mano y en silencio se miraban nerviosos.
-Si no quieres venir conmigo por mi perfecto, pero yo lo haré, será divertido- le respondió su amigo de ojos verdes y pelo alborotado mientras le dejaba con la palabra en la boca.
-Harry…- pero su amigo ya estaba lejos y no se volvió ante su llamada.

El castaño claro miraba atento a su amigo que hablaba con los dos niños que iban de la mano, los cuales no respondían a sus insultos. El castaño se puso cada vez más nervioso hasta que vio como la niña tiraba a su amigo al suelo con la sola ayuda de su puño. Todo pasó muy rápido, una chica se había acercado a su amigo y a los niños con los que él discutía y se había llevado a Harry y a la niña a algún lugar que él desconocía a través de las escaleras.

El niño se sintió muy solo en aquel momento y sin pensarlo dos veces se acercó hasta el niño que le había dado la mano a la niña, era un niño moreno y tenía los ojos de un azul muy intenso, también se le notaba nervioso porque al igual que él, parecía haberse quedado solo.

-Hola, soy amigo de Harry- le dijo el castaño.
-No sé quién es Harry- le respondió el moreno.
-Amm, tu amiga le ha pegado- le dijo el castaño mirándole a los ojos, cosa que hizo que el moreno se sintiera más seguro.
-Pues tu amigo es un estúpido- le dijo indiferente.
-Solo algunas veces, siempre tiene que llamar la atención.- le dijo sonriendo.

El moreno también sonrió, parecía que el estúpido tenía buenos amigos.

-Soy Liam- dijo el castaño continuando con su sonrisa.
-Yo me llamo Niall.

…Fin flashback…


(Narras tú)
Me desperté y el reloj marcaba las 9 de la noche, me levanté, la puerta del cuarto de Álex estaba cerrada así que supuse que él estaría dentro haciendo cualquier cosa que hiciera. Supe que me mandaría directa por donde había venido pero aun así llamé a su puerta. 

-Pasa- me contestó secamente.

Entré en su cuarto, era idéntico estructuralmente al mío, pero con una orientación de 180° de diferencia, la cama estaba colocada en el mismo sitio, el escritorio con el portátil también, y la puerta al baño estaba entreabierta. Álex estaba sentado en la cama con un montón de libros a su alrededor y un cuaderno en su regazo en el que apuntaba miles de anotaciones indescifrables para mí.

-Mamá ha dicho que quiere hablar con nosotros después de cenar.
-Lo sé- me respondió.
-¿Y sabes de qué?- le pregunté curiosa, si él sabía que nuestra madre quería hablar con nosotros imaginé que quizá ya le habría comentado algo antes.
-No tengo ni idea, pero tampoco es que me interese mucho.
-¿No vas a esperar a ver que tiene que decirnos?- ya lo había supuesto, pero quería dejarlo claro.
-No lo sé, si cuando llegue estoy despierto bajaré- dijo el por fin levantando su mirada del cuaderno-, ¿Qué te ha pasado?- me preguntó.

Yo dirigí mis manos a mis ojos, aunque habían pasado varias horas aún seguían un poco hinchados.

-Nada- le contesté sin darle importancia.

Él volvió a bajar la vista a su cuaderno.

-Tengo que estudiar- eso en su idioma significaba “lárgate”.

Salí de su cuarto y baje a la cocina, calenté el tupper con pasta de la nevera y cené yo sola como tantas otras veces viendo una redifusión de “How I met your mother” uno de los primeros capítulos en el que Barney repetía su mítica frase “¿Conoces a Ted?”. Acabé el plato y lo fregué justo cuando Niall me enviaba un whatsapp.

Niall: ¿11 en mi casa? (21:45)

Tú: Creo que mi madre ya habrá llegado para esa hora, aunque si no ha llegado hablaré con ella mañana. (21:47)

Niall: Ok. (21:47)

Tú: Nos vemos luego, ¿hablas tú con Clau y Zayn? (21:48)

Niall: Sí, sí, yo se lo digo. ¿Qué tal te has despertado? (21:48)

Tú: Bien, mejor, J (21:48)

Niall: Me alegro. Cualquier cosa me avisas, fea (21:49)

Tú: Hecho, tonto (21:49)

Volví a subir a mi cuarto y continué un dibujo que anoche había medio empezado pero sin saber porque acabé dibujando un edificio alto, cercano a un gran lago, en mi dibujo el sol no brillaba, aunque yo sabía que era julio, en mi dibujo nubes grises encapotaban el cielo que pedía a gritos ser liberado y regar los campos verdes bajo él, en mi dibujo, en la ventana de la torre del edificio, una luz permanecía encendida revelándose contra la tormenta que amenazaba.

Oí la puerta de la calle abrirse y cerrarse y las llaves de mi madre posándose en la mesita del recibidor. Me levanté cerrando el bloc de dibujo y guardándolo en el cajón de mi mesilla.

Bajé las escaleras para encontrarme con ella que estaba sentada en la cocina dándome la espalda, tenía las manos tapándole el rostro, notó mi presencia y se giró para mirarme, tenía la mirada cansada de estar todo el día al microscopio, se quitó los palillos que sujetaban su cabello en lo alto de su cabeza y me lanzó un intento de sonrisa que quedó solo en eso.

-Hola- le dije mientras sacaba leche de la nevera y me servía un vaso.
-¿Ha cenado tu hermano?- fue lo único que pudo decirme.
-Que yo sepa no, creo que tiene que estudiar.
-Tiene los finales la semana que viene y si quiere la beca para Australia debe aprobar.
-Lo sé- me fastidiaba que me hablara como si no formara parte de la familia, como si no supiera lo que pasaba a mi alrededor, cuando la mayor parte de las veces era ella la que no se enteraba de nada.

Mi hermano bajo las escaleras y nos encontramos los 3 en la cocina.

-Rápido, tengo que volver arriba- nos dijo Álex apoyado en el marco de la puerta.
-Verás, va a ser mejor que os sentéis los dos- nos avisó nuestra madre.

Ambos lo hicimos, Álex martilleaba la mesa con las uñas de sus dedos, dedos largos que se habían desarrollado extraordinariamente a causa del piano que tocaba desde los 6 años. Me fijé un tiempo en sus manos, eran tan parecidas a las mías… sus uñas eras redondas y cerradas perfectamente, mi padre siempre nos decía (no sabría explicar por qué) que eran el mayor secreto de un buen pianista, y ambos nos las habíamos cuidado desde pequeños, aunque a mí ya no me hacía falta, no porque no fuera una buena pianista, sino porque ya ni siquiera era pianista.

Escuché mi móvil en el salón pero no quise levantarme a por él, era Niall, lo sabía, pero necesitaba escuchar a mi madre, por una vez.

-¿Vas a decírnoslo ya?- le animó mi hermano, que mantenía un gesto serio.
-Sí, la verdad es que es un poco complicado para mí deciros esto, porque, bueno, sé que estos años no han sido sencillos para ninguno de nosotros- ¡oh! No, ahora no podía venir con esto, yo no lo soportaría.
-Bueno, eso los tres lo sabemos- le recordó mi hermano.

Cada uno había afrontado su lucha contra el dolor en solitario: mi hermano se había aislado en la música y en los libros, había acabado el instituto el año pasado y había entrado en una prestigiosa escuela de música de la ciudad, mi madre se pasaba las horas muertas en el laboratorio, investigando, cuando lo que realmente quería encontrar era una pócima para la resurrección y ambas sabíamos que eso solo se podía apostar con la muerte, ¡ah!, y en los sims 2 no en la vida real; y yo me refugié en mi misma, haciendo un ovillo con todo aquel sufrimiento que me superaba y soltándolo en las noches para recogerlo a la mañana siguiente al salir por la puerta.

-Hace unos meses el director nos comentó que iba a mudarse a Londres el próximo curso, están haciendo varios trabajos de investigación muy relacionados con nuestro campo, me pidió que siguiera mis estudios allí, con ellos- espera… espera… ¿perdón?-. Al principio pensé que era una locura movernos los tres tanta distancia, cambiar de residencia, de vida, pero he recapacitado y creo que es lo mejor. Podríamos empezar de nuevo los 3 en otro lugar, claro que si finalmente te conceden la beca podrías venir a vernos a  _______(tn) y a mí en Navidad y en Pascua, cuando te dieran vacaciones.
-¿QUÉ?, ¿mudarnos a Inglaterra?- chilló mi hermano.
-Buu…bueno, sé que es complicado de asimilar, a mí también… a mí también me ha costado un poco, pero es una gran oportunidad para todos.
-¿Para todos?, o ¿para ti?- le dijo Álex levantándose de la silla.
-Hijo, siéntate, posiblemente tú no vengas- le hizo recapacitar mi madre.
-¿Qué posiblemente yo no vaya?, ¿y con eso crees que lo solucionas todo?, yo tengo aquí mi vida, joder, no puedo creer que hayas decidido esto sin consultarnos a ________(tn) y a mí.

Al fin salía yo en toda esta conversación, o es que nadie se acordaba de mí, eh, aquí estoy, también soy tu hija, hola… Mi móvil comenzó a sonar de nuevo en el comedor y me levanté para ir a cogerlo movida por fuerzas infusas, de esas que te llevan a un sitio y, al llegar, no recuerdas el camino que recorriste.  

-¿_________(tn)? VEN INMEDIATAMENTE- Niall me despertó de la hipnosis que sufría.
Apagué la llamada subí a mi habitación, cerré la puerta y me tumbé en la cama boca abajo, cerrando los ojos.

Intenté conciliar el sueño, pero mi cabeza me atormentaba con la idea de irme de mi casa, irme a otro sitio, ¿empezar de nuevo?, yo no quería empezar de nuevo, yo quería seguir con mi vida, por muy difícil que fuera, no quería cambiarla, había aprendido a amarla con su imperfección, había sido ella la que me había llevado hasta ese instante y hasta el siguiente, la que me había ofrecido el amor, la que me lo había arrebatado, la que me había enseñado a sobrevivir, a disfrutar incluso del sufrimiento. Dejaría mi casa, mi instituto, dejaría a Arnold, al señor Fernández (que por muy serio que fuera me había enseñado a adorar la biología), dejaría el verde del césped para sumergirme en el cielo gris de la capital inglesa, y… NIALL, CLAUDIA, ZAYN, IRENE, NIALL… mierda, mierda, mierda, mierda, él viajaba a Irlanda a primera hora de la mañana, ¿volvería a verlo o por el contrario cuando regresara yo ya no estaría aquí?, ¿encontraría una nueva mejor amiga que sí supiera darle lo que yo le había dejado de ofrecer?, ¿sería más feliz sin mí?, había pensado en eso muchas veces a lo largo de los últimos dos años, y parecía que ahora él tendría la posibilidad de averiguarlo.

No podía quedarme en la cama, pero tampoco creía tener fuerzas para salir a la calle y caminar hasta su casa, no lo creía. Moví un brazo y lo que parecieron horas después moví el otro, apoyé los pies en el suelo y me levanté tambaleándome, me puse las converse, y una chaqueta y salí de mi cuarto, bajé las escaleras sujetándome en la barandilla, abrí la puerta y caminé por el sendero de baldosas hasta llegar a la valla que daba acceso a la calle, empecé a andar hacía la calle perpendicular a la mía, cinco casas a la izquierda, siete al frente y otras cuatro a la izquierda. Me abrigué a mí misma porque aunque no hacía frío yo estaba tiritando. Empecé a oírle gritando y viniendo hacia mí. Niall corría entre las calles con el pantalón del pijama puesto y los ojos rojos. Empecé a correr yo también a su encuentro por la carretera, y nada más rozarle me abalancé a su cuello y me pegué a él inhalando su olor a verano.

-Lo siento, lo siento, lo siento, yo no lo sabía- me susurraba al odio entre miedo y arrepentimiento.
-Niall… ¿Qué voy a hacer?- le pregunté intentando controlar las lágrimas que morían por salir de mis ojos.
-No pasa nada, no pasa nada, te llamaré, todos los días, todos y cada uno de los días, a todas horas, y tú a mí también, siempre…
-No voy a poder sin ti, Niall, no voy a poder de verdad.
-¡Eh!, ¡eh!- me soltó y me agarró la cara entre sus manos- no digas eso, sí vas a poder, porque como no puedas vendré y te pegaré una torta tan fuerte que te dolerá el resto de tu vida- me dijo seriamente.
-Niall…, es otro país, otra gente, y si tú no estás yo no voy a acostumbrarme…- le dije.

Él cambio el rostro y me miró interrogante.

-Hablas como si fueras tú la que se va a Inglaterra y no yo- me dijo.

Yo no entendía nada, era yo la que me iba a Inglaterra, él se quedaba en “la cárcel” y por mucha cárcel que fuera yo deseaba poder quedarme en ella.

-¿Qué?- atiné a decir.
-Que hablas como si no fuera yo el que se va sino tú- me volvió a decir.
-Pero Niall… soy yo la que me voy, ¿Qué estás diciendo?- le dije mirándole a los ojos mientras me alejaba unos centímetros de su cara.
-¿Tú… te vas también?- me preguntó sopesando las posibilidades.
-¿También?
-_________(tn), mi padre se va a seguir investigando a Inglaterra, y nosotros nos vamos con él.- me dijo mi mejor amigo.
-No Niall, mi madre se va a estudiar a Londres y nosotros nos vamos con ella- le dije yo.
-De verdad que no conozco a dos tipos más tontos que vosotros, muy buenas notas si, cierto, pero a la hora de la verdad no llegan a conclusiones acertadas, ¿verdad hermanita?- Zayn y Claudia habían aparecido por la calle, ella agarrada de su brazo y ambos mirándonos y riendo.
-Cierto hermano, creo que deberíamos cambiar de amigos inmediatamente, no pueden relacionarnos con estos dos, mírales, nos miran como si fueranos extraterrestres, su neurona aún no ha llegado a la conclusión de son los dos los que se van a Inglaterra- le contestó ella.
-¿Los dos, hermana?, creo que va a ser cierto que obtuve toda la inteligencia de nuestra familia; somos los cinco los que nos vamos a los días nubosos, a la ciudad del London Eye y el parlamento. 

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Chicaaaas!!! Capitulo dos :) Espero que os vaya enganchando la novela ^^ Prontísisismo subo otro capítulo :) Estoy super emocionada  xD 

Un besoo a todas y espero que disfruten de la semana que empieza :) 

Cualquier cosa ya sabeis... COMENTAD :)

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