(Narra Niall)
No bajaba y decidí subir a por ella,
toqué la puerta dos veces pero al no contestarme pasé sin permiso, la vi en la
cama tirada aun con la misma ropa con la que había llegado y se me cayó el alma
a los pies, su espalda subía y bajaba irregularmente, nunca había soportado
verla llorar, incluso cuando lloraba de alegría, sus ojos se volvían rojos en
la parte blanca y destacaba aún más en ellos el color de su iris. Parecía que
sufrían como si tuvieran vida propia y eso hacía que un nudo me cerrara la
garganta a mí también.
Entré y me tumbé a su lado sin
llegar a tocarla, y aunque ella ya había notado mi presencia no se volvió para
mirarme, me conocía tanto que sabía que posiblemente acabaríamos los dos
llorando y no solo ella.
-Perdona- me dijo con la voz
quebrada.
-¿En serio?- me acerqué a ella y la
rodeé con mis brazos hasta que quedó recostada sobre mi regazo.
La mayor parte de su cabello ya no
formaba parte de su coleta y caía tapando su rostro, se lo aparté con los dedos
suavemente mientras ella seguía sollozando pegada a mí. Seguimos en esa posición hasta que
las lágrimas dejaron de querer salpicar su rostro y finalmente se tranquilizó.
Se soltó de mi abrazo y caminó hasta el baño, yo oí el grifo un rato y un par
de suspiros por su parte, hasta que volvió a salir con la cara limpia pero con
los ojos aun hinchados y rojos.
-Ven, anda.-le dije para que
volviera a tumbarse a mi lado, ella lo hizo sin rechistar y se pegó
más a mi cuerpo.
-No te preocupes, todo va a ir bien,
solo ha habido un pequeño mal cálculo.-le dije para tranquilizarla.
-¿Un pequeño mal cálculo?- me
preguntó con un tono de voz que no llegué a interpretar.
-Ninguno podíamos llegar a imaginar
que contestaría Liam, debes saberlo.
-Niall, no creo que lo hicierais
aposta, obviamente- me respondió convencida.
-Por eso es un mal cálculo.
-Pequeño- me dijo
-O enorme- le dije sonriendo.
-O monumental- sonriendo ella
también.
Nos callamos un rato, así estábamos
bien, en algún momento se abriría la caja de pandora, pero aún no…
-Al menos sabemos que están vivos,
¿no?- dijo intentando parecer graciosa aunque yo sabía que en realidad
intentaba ocultar su verdadero estado de ánimo.
-Bueno, podrían no haber sido ellos
y que un asesino que les mató a todos hace tiempo descubriera nuestra historia
y quisiera gastarnos una broma de mal gusto- al final yo siempre soltaba alguna
estupidez, ¿no podía simplemente asentir?
-Nuestra historia- estaba
afirmándolo.
-Sí, nuestra historia- una historia
que había comenzado nada más y nada menos que 10 años atrás, lejos, casi en la
otra punta del mundo.
…Flashback…
(Narrador omnisciente)
-Vamos a hacer muchos amigos ya lo
verás- le dijo la niña a su amigo agarrándolo de la mano para trasmitirle
fuerza.
Ella nunca diría a nadie que él
había estado todo el viaje en el avión llorando porque su muñeco “Bobby”, con
el que el niño dormía todas las noches, se había quedado encima de su cama al
salir tan deprisa de su casa aquella misma mañana, muñeco con el que nunca más
dormiría.
Los dos niños de siete años
esperaban junto con un grupo mucho más grande de niños en la entrada al
comedor, junto a las grandes puertas de roble. Ella se imaginó por un momento
que estaba en Hogwarts y que el sombrero seleccionador la llevaría directamente
a Gryffindor junto con su amigo que subiría después, y que les aplaudirían a
ambos desde la larga mesa de madera… Una voz la sacó de esos pensamientos.
-Así que sois novios, ¿no?- dijo en
inglés un niño castaño que se había puesto por delante de ellos en el grupo.
El niño y la niña le ignoraron, él
mirando al suelo y ella a los ojos claros del niño que tenía enfrente.
-Además de novios también sois
mudos- volvió a insistir el niño de ojos verdes.
El niño intentó zafarse de la mano
de su amiga pero ella se la agarró con más fuerza evitando que pudiera
soltarla. Ambos entendían perfectamente lo que el tercero les decía pero
intentaban que no se les notara. Un círculo se formó a su alrededor y todos los
niños querían ver qué estaba pasando. El
castaño insistía de nuevo, hasta que…
-No es mi novia.- soltó al final el
niño moreno.
-Claro, y por eso tienes su mano
agarrada ¿no?- respondió el niño de ojos verdes.
-Es mi amiga, imbécil- (esto último
lo dijo en español).
-Entonces no te importará que le dé
un beso a tu “amiga”- dijo riendo el castaño.
Entonces se acercó rápidamente hacia
ella antes de que al moreno le diera tiempo a hacer nada. Pero ella sí estaba
preparada para el ataque y soltando su puño lo estrelló en la cara del niño
castaño, que cayó al suelo.
-¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO AQUÍ?- la voz
de una chica de unos 25 años sorprendió a todos los niños que deshicieron el
circulo alrededor de los tres muchachos.
-Ella me ha pegado en la cara- decía
el niño castaño levantándose del sueño e intentando no ponerse a llorar.
La niña no dijo nada, estaba
realmente paralizada, jamás había pegado a nadie, pero aquel niño estúpido se
lo merecía.
-¿Es eso cierto?- le preguntó la
chica a la niña que miraba hacia el niño castaño con odio y asentía.
-PERO HA SIDO CULPA DE ÉL, QUE NO
DEJABA DE MOLESTARNOS A LOS DOS- intentó defenderla su amigo.
-Muy bien, pues esta noche dormiréis
los dos en la torre, a ver si mañana tenéis tantas ganas de pelearos- sentenció
la joven.
Los espectadores abrieron un pasillo
para que la chica pasara seguida de los
dos niños que aún se miraban con odio. La chica, que tiempo después
descubrirían se llamaba Allison, les hizo subir las escaleras a pie hasta la
torre norte del edificio central uno detrás del otro, dejó que entraran a la
estancia, les preparó unos pijamas que estaban escondidos en un armario viejo y
les dejó allí solos, sin más compañía que el uno al otro.
Los niños, aunque no dejarían que el
otro lo supiera, tenían mucho miedo, la habitación tan solo tenía una ventana
alta que dejaba adivinar el cielo oscuro de la noche en Sicilia, una sola cama
de hierro que podría tener alrededor de 500 años, un armario cuyas puertas
chirriaban, como habían podido comprobar cuando Allison sacó sus pijamas, y una
puerta de madera que daba posiblemente a un baño.
No se dirigieron la palabra por un
rato largo, él quería disculparse con ella pero aún le dolía mucho la cara, lo
que le recordaba que ella había sido la que le había pegado a él y no al revés,
por lo que ella tendría que disculparse, y ella jamás había sentido un odio tan
profundo por nadie, ni siquiera por su hermano cuando le hacía cosquillas en la
cama y no le dejaba levantarse. Al final como era de esperar el niño habló.
-Lo siento- dijo en un susurro que
ella oyó perfectamente.
-No te he oído bien- quería que el
niño se disculpara de verdad por lo que les había dicho a su amigo y a ella.
-Sabía que entendías mi idioma- le
respondió el niño de ojos claros.
-Sí, lo entiendo, pero no me importa
lo que me digas.- la niña se dio la vuelta y atravesó la puerta del baño con el
pijama en sus manos.
Pasaron 5 minutos hasta que ella
salió con el pijama de cuadros puesto y solo pudo reírse al ver cómo iba
vestido el niño, su pijama era rosa con florecitas alrededor, obviamente se
había equivocado al recoger el pijama, pero le producía mucha satisfacción ver
como el niño se ponía rojo a causa de sus miradas.
-Pareces la primavera- le dijo
riendo.
-¡Qué graciosa!- dijo él sin ninguna
alegría.
Ella se metió en un lado de la cama
dándole la espalda al niño y sintió como él también se tumbaba a su lado
guardando las distancias. Odiaba a ese niño a pesar de que se había reído
delante de él, pero se había reído de él y no con él, así que podría seguir
odiándole tranquilamente, pero antes tenía que saber su nombre, no quería odiar
a ese niño sin apenas saber cómo llamarlo cuando le insultara.
-¿Cómo te llamas?- le preguntó
dándose la vuelta en la cama para verle la cara.
-No te lo pienso decir- respondió
él.
-Yo me llamo Romualda- le dijo ella
seriamente.
-Yo soy Cerebrín- dijo él siguiendo
la broma.
Los dos sonrieron aunque no lo
reconocerían y ella volvió a girarse hacia su lado.
-Soy _________(tn)- dijo al fin.
-Yo soy Harry- respondió el
muchacho.
…Fin flashback…
(Narra Niall)
Me fui de la casa de _________(tn)
dos horas después y la dejé durmiendo en su cama, se había quedado frita
hablando conmigo de nada en especial, habíamos dejado el tema a un lado, sabía
que ella no quería hablar de ello aunque yo muriera de ganas de saber qué
sentía realmente, qué habían despertado esos recuerdos en su interior y si
podría seguir con su vida como hasta ahora había hecho tras aquel verano…
Mi madre me esperaba en la cocina
leyendo una nueva receta de magdalenas que prepararía para desayunar en el
aeropuerto al día siguiente.
-Hola mamá- le dije sin mucho
entusiasmo en mi voz.
-¿Qué te pasa hijo?- ella sabía
perfectamente cuando había ocurrido algo durante el día que mereciera la pena
contar.
-Nada- le conteste.
Ella se giró y me miró seriamente
mientras dejaba un paño sobre la encimera.
-Niall James Horan, dime
inmediatamente lo que sucede- me había llamado por mis dos nombres, aquello era
malo-. No creo que ella te lo haya podido decir.
-¿A qué te refieres?- le pregunté,
no sabía de qué me estaba hablando.
Ella cambió su semblante rápidamente
y se volvió de nuevo al libro de recetas.
-¿Mamá?- le pregunte de nuevo
-Perdona hijo, a veces no sé lo que
digo- evitó su anterior comentario.
-Pero…- no me dejo terminar.
-Recoge la ropa que he dejado arriba
sobre tu cama, anda- me pidió sin mirarme de nuevo.
Subí a mi cuarto justo cuando sonó
el móvil (Diamonds – Rihanna), genial…
-¿Si?- contesté sabiendo lo que me
esperaba.
-¡¡NIALL!! ¿QUÉ NARICES HA PASADO?-
Irene gritaba al otro lado de la línea
-Tranquilízate, por favor, no estoy
para tus gritos ahora- le supliqué.
Me senté sobre la cama mientras ella
me soltaba un discurso inquietante, había llegado a la cabaña que compartía con
varios amigos, y su primo y Louis estaban hablando sobre lo que había pasado,
revisó sus llamadas y se dio cuenta de todo.
-¿Qué quieres que te diga? Ya te lo
han dicho todo ellos- le contesté después de que terminara de gritarme.
-Pero ¿Cómo se os ocurre llamarme y
después volver a coger el teléfono?, ¿Cómo Niall?, sobre todo a ti…- me
insistió.
-Mira Irene, los cuatro estábamos
nerviosos, no lo pensamos- le respondí cansado.
-¡¡¿¿QUÉ??!! ¿_________(tn) también
estaba?- me estaba cansando ya de tantas preguntas…
-Sí Irene, ella también estaba- le
dije.
-Dios mío… ¿Cómo está?- por fin una
pregunta para la que no tenía respuesta.
-No lo sé, la verdad es que no lo
sé…- respondí diciendo la verdad.
Me dejé caer sobre la cama y me
tumbé quitándome las zapatillas con ayuda de los pies y suspiré.
A miles de kilómetros de distancia
(en la misma posición que Niall) Irene suspiraba, y ambos suspiros se
encontraron en la llamada.
(Narra Liam)
-¿Pasamos?- me dijo Louis cada
segundo un poco más nervioso.
Yo le volví a mirar advirtiéndole
con la mirada lo mismo que momentos antes le había dicho.
Niall había cortado la llamada de
repente tras yo decir el nombre de ________(tn), supe que mis sospechas eran
ciertas, ella estaba allí y escuchaba nuestra conversación. Louis y yo nos
habíamos puesto a hablar sobre ellos y sin darnos cuenta habían podido pasar 2
horas, Irene al llegar nos había encontrado a Louis y a mí diciendo sus nombres,
los dos estábamos bastante nerviosos y ella lo había notado nada más entrar,
nos había preguntado y aunque yo le había dicho a Louis que no le contara nada,
él no se había podido callar y lo había soltado todo mientras yo le miraba con
ojos de asesino. Mi prima decidió entonces llamar a Niall y nos había echado de
la cabaña hasta nueva orden.
-Venga Liam, seguro que ya ha
terminado de hablar con él- me volvió a decir mi amigo.
-Louis, por favor, para- él no
dejaba de moverse de un lado a otro moviendo los brazos con energía hacia todos
lados.
-No puedo, tengo que moverme- me
respondió.
-Pues vete a dar una vuelta al lago
y luego te cuento- le dije para que se relajara.
-Una mierda, no voy a moverme de
aquí hasta que ella no salgo- me respondió enfadado.
-Pues entonces, por favor siéntate
aquí a mi lado y estate tranquilo- le dije por último, pero la puerta se
abriera y mi prima nos dejó entrar.
Ambos entramos corriendo a la
cabaña, no habíamos ido a las actividades de la tarde y nos caería una buena
bronca aquella noche, pero eso ahora no era lo importante. Nos sentamos en los
cojines del suelo mientras Irene nos miraba sin decir nada aún con el móvil en
la mano.
-¿Qué te ha dicho, Irene?- le
pregunté rompiendo el silencio que se había formado entre los tres.
-Nada en realidad- me respondió
sencillamente.
-¿Nada?, pero si habéis hablado más
de media hora, no quieres contárnoslo- le recriminó Louis.
-Louis, no me interesa engañaros,
pero es que él no estaba bien, no hemos hablado mucho del tema.
-¿Y ella?- le pregunté muy
interesado.
Pero mi prima no me respondió, se
sentó en su cama y miró por la ventana hacía el cielo azul de Sicilia. Los tres
nos quedamos en silencio sumidos en nuestros pensamientos, yo pensaba sobre
aquel día, fue en ese mismo lugar quizá unas decenas de metros más al norte o
al sur, ¿qué importaba?, el caso es que había sucedido y que todo, TODO había
cambiado a partir de ese momento, una aventura que se remontaba en el tiempo…
…Flashback…
(Narrador omnisciente)
-No seas tonto Harry, te vas a ganar
una buena como lo hagas- un niño castaño claro advertía a su amigo mientras él
solo miraba a la pareja de niños que de la mano y en silencio se miraban
nerviosos.
-Si no quieres venir conmigo por mi
perfecto, pero yo lo haré, será divertido- le respondió su amigo de ojos verdes
y pelo alborotado mientras le dejaba con la palabra en la boca.
-Harry…- pero su amigo ya estaba
lejos y no se volvió ante su llamada.
El castaño claro miraba atento a su
amigo que hablaba con los dos niños que iban de la mano, los cuales no
respondían a sus insultos. El castaño se puso cada vez más nervioso hasta que
vio como la niña tiraba a su amigo al suelo con la sola ayuda de su puño. Todo
pasó muy rápido, una chica se había acercado a su amigo y a los niños con los
que él discutía y se había llevado a Harry y a la niña a algún lugar que él
desconocía a través de las escaleras.
El niño se sintió muy solo en aquel
momento y sin pensarlo dos veces se acercó hasta el niño que le había dado la
mano a la niña, era un niño moreno y tenía los ojos de un azul muy intenso,
también se le notaba nervioso porque al igual que él, parecía haberse quedado
solo.
-Hola, soy amigo de Harry- le dijo
el castaño.
-No sé quién es Harry- le respondió
el moreno.
-Amm, tu amiga le ha pegado- le dijo
el castaño mirándole a los ojos, cosa que hizo que el moreno se sintiera más
seguro.
-Pues tu amigo es un estúpido- le
dijo indiferente.
-Solo algunas veces, siempre tiene que
llamar la atención.- le dijo sonriendo.
El moreno también sonrió, parecía
que el estúpido tenía buenos amigos.
-Soy Liam- dijo el castaño
continuando con su sonrisa.
-Yo me llamo Niall.
…Fin flashback…
(Narras tú)
Me desperté y el reloj marcaba las 9
de la noche, me levanté, la puerta del cuarto de Álex estaba cerrada así que
supuse que él estaría dentro haciendo cualquier cosa que hiciera. Supe que me
mandaría directa por donde había venido pero aun así llamé a su puerta.
-Pasa- me contestó secamente.
Entré en su cuarto, era idéntico
estructuralmente al mío, pero con una orientación de 180° de diferencia, la cama estaba
colocada en el mismo sitio, el escritorio con el portátil también, y la puerta
al baño estaba entreabierta. Álex estaba sentado en la cama con un montón de
libros a su alrededor y un cuaderno en su regazo en el que apuntaba miles de anotaciones
indescifrables para mí.
-Mamá ha dicho que quiere hablar con
nosotros después de cenar.
-Lo sé- me respondió.
-¿Y sabes de qué?- le pregunté
curiosa, si él sabía que nuestra madre quería hablar con nosotros imaginé que
quizá ya le habría comentado algo antes.
-No tengo ni idea, pero tampoco es
que me interese mucho.
-¿No vas a esperar a ver que tiene
que decirnos?- ya lo había supuesto, pero quería dejarlo claro.
-No lo sé, si cuando llegue estoy
despierto bajaré- dijo el por fin levantando su mirada del cuaderno-, ¿Qué te
ha pasado?- me preguntó.
Yo dirigí mis manos a mis ojos,
aunque habían pasado varias horas aún seguían un poco hinchados.
-Nada- le contesté sin darle importancia.
Él volvió a bajar la vista a su
cuaderno.
-Tengo que estudiar- eso en su
idioma significaba “lárgate”.
Salí de su cuarto y baje a la
cocina, calenté el tupper con pasta de la nevera y cené yo sola como tantas
otras veces viendo una redifusión de “How I met your mother” uno de los primeros
capítulos en el que Barney repetía su mítica frase “¿Conoces a Ted?”. Acabé el
plato y lo fregué justo cuando Niall me enviaba un whatsapp.
Niall: ¿11 en mi casa? (21:45)
Tú: Creo que mi madre ya habrá llegado para esa hora, aunque si no ha llegado hablaré con ella mañana. (21:47)
Niall: Ok. (21:47)
Tú: Nos vemos luego, ¿hablas tú con Clau y Zayn? (21:48)
Niall: Sí, sí, yo se lo digo. ¿Qué
tal te has despertado? (21:48)
Tú: Bien, mejor, J (21:48)
Niall: Me alegro. Cualquier cosa me
avisas, fea (21:49)
Tú: Hecho, tonto (21:49)
Volví a subir a mi cuarto y continué
un dibujo que anoche había medio empezado pero sin saber porque acabé dibujando
un edificio alto, cercano a un gran lago, en mi dibujo el sol no brillaba,
aunque yo sabía que era julio, en mi dibujo nubes grises encapotaban el cielo
que pedía a gritos ser liberado y regar los campos verdes bajo él, en mi dibujo,
en la ventana de la torre del edificio, una luz permanecía encendida
revelándose contra la tormenta que amenazaba.
Oí la puerta de la calle abrirse y
cerrarse y las llaves de mi madre posándose en la mesita del recibidor. Me
levanté cerrando el bloc de dibujo y guardándolo en el cajón de mi mesilla.
Bajé las escaleras para encontrarme
con ella que estaba sentada en la cocina dándome la espalda, tenía las manos
tapándole el rostro, notó mi presencia y se giró para mirarme, tenía la mirada
cansada de estar todo el día al microscopio, se quitó los palillos que
sujetaban su cabello en lo alto de su cabeza y me lanzó un intento de sonrisa
que quedó solo en eso.
-Hola- le dije mientras sacaba leche
de la nevera y me servía un vaso.
-¿Ha cenado tu hermano?- fue lo
único que pudo decirme.
-Que yo sepa no, creo que tiene que
estudiar.
-Tiene los finales la semana que
viene y si quiere la beca para Australia debe aprobar.
-Lo sé- me fastidiaba que me hablara
como si no formara parte de la familia, como si no supiera lo que pasaba a mi
alrededor, cuando la mayor parte de las veces era ella la que no se enteraba de
nada.
Mi hermano bajo las escaleras y nos
encontramos los 3 en la cocina.
-Rápido, tengo que volver arriba-
nos dijo Álex apoyado en el marco de la puerta.
-Verás, va a ser mejor que os
sentéis los dos- nos avisó nuestra madre.
Ambos lo hicimos, Álex martilleaba
la mesa con las uñas de sus dedos, dedos largos que se habían desarrollado
extraordinariamente a causa del piano que tocaba desde los 6 años. Me fijé un
tiempo en sus manos, eran tan parecidas a las mías… sus uñas eras redondas y
cerradas perfectamente, mi padre siempre nos decía (no sabría explicar por qué)
que eran el mayor secreto de un buen pianista, y ambos nos las habíamos cuidado
desde pequeños, aunque a mí ya no me hacía falta, no porque no fuera una buena
pianista, sino porque ya ni siquiera era pianista.
Escuché mi móvil en el salón pero no
quise levantarme a por él, era Niall, lo sabía, pero necesitaba escuchar a mi
madre, por una vez.
-¿Vas a decírnoslo ya?- le animó mi
hermano, que mantenía un gesto serio.
-Sí, la verdad es que es un poco
complicado para mí deciros esto, porque, bueno, sé que estos años no han sido
sencillos para ninguno de nosotros- ¡oh! No, ahora no podía venir con esto, yo
no lo soportaría.
-Bueno, eso los tres lo sabemos- le
recordó mi hermano.
Cada uno había afrontado su lucha
contra el dolor en solitario: mi hermano se había aislado en la música y en los
libros, había acabado el instituto el año pasado y había entrado en una
prestigiosa escuela de música de la ciudad, mi madre se pasaba las horas
muertas en el laboratorio, investigando, cuando lo que realmente quería
encontrar era una pócima para la resurrección y ambas sabíamos que eso solo se
podía apostar con la muerte, ¡ah!, y en los sims 2 no en la vida real; y yo me
refugié en mi misma, haciendo un ovillo con todo aquel sufrimiento que me
superaba y soltándolo en las noches para recogerlo a la mañana siguiente al
salir por la puerta.
-Hace unos meses el director nos
comentó que iba a mudarse a Londres el próximo curso, están haciendo varios
trabajos de investigación muy relacionados con nuestro campo, me pidió que
siguiera mis estudios allí, con ellos- espera… espera… ¿perdón?-. Al principio
pensé que era una locura movernos los tres tanta distancia, cambiar de
residencia, de vida, pero he recapacitado y creo que es lo mejor. Podríamos
empezar de nuevo los 3 en otro lugar, claro que si finalmente te conceden la
beca podrías venir a vernos a _______(tn) y a mí en Navidad y en Pascua,
cuando te dieran vacaciones.
-¿QUÉ?, ¿mudarnos a Inglaterra?-
chilló mi hermano.
-Buu…bueno, sé que es complicado de
asimilar, a mí también… a mí también me ha costado un poco, pero es una gran
oportunidad para todos.
-¿Para todos?, o ¿para ti?- le dijo
Álex levantándose de la silla.
-Hijo, siéntate, posiblemente tú no
vengas- le hizo recapacitar mi madre.
-¿Qué posiblemente yo no vaya?, ¿y
con eso crees que lo solucionas todo?, yo tengo aquí mi vida, joder, no puedo
creer que hayas decidido esto sin consultarnos a ________(tn) y a mí.
Al fin salía yo en toda esta
conversación, o es que nadie se acordaba de mí, eh, aquí estoy, también soy tu
hija, hola… Mi móvil comenzó a sonar de nuevo en el comedor y me levanté para
ir a cogerlo movida por fuerzas infusas, de esas que te llevan a un sitio y, al
llegar, no recuerdas el camino que recorriste.
-¿_________(tn)? VEN INMEDIATAMENTE-
Niall me despertó de la hipnosis que sufría.
Apagué la llamada subí a mi
habitación, cerré la puerta y me tumbé en la cama boca abajo, cerrando los
ojos.
Intenté conciliar el sueño, pero mi
cabeza me atormentaba con la idea de irme de mi casa, irme a otro sitio,
¿empezar de nuevo?, yo no quería empezar de nuevo, yo quería seguir con mi
vida, por muy difícil que fuera, no quería cambiarla, había aprendido a amarla
con su imperfección, había sido ella la que me había llevado hasta ese instante
y hasta el siguiente, la que me había ofrecido el amor, la que me lo había
arrebatado, la que me había enseñado a sobrevivir, a disfrutar incluso del
sufrimiento. Dejaría mi casa, mi instituto, dejaría a Arnold, al señor
Fernández (que por muy serio que fuera me había enseñado a adorar la biología),
dejaría el verde del césped para sumergirme en el cielo gris de la capital
inglesa, y… NIALL, CLAUDIA, ZAYN, IRENE, NIALL… mierda, mierda, mierda, mierda,
él viajaba a Irlanda a primera hora de la mañana, ¿volvería a verlo o por el
contrario cuando regresara yo ya no estaría aquí?, ¿encontraría una nueva mejor
amiga que sí supiera darle lo que yo le había dejado de ofrecer?, ¿sería más
feliz sin mí?, había pensado en eso muchas veces a lo largo de los últimos dos
años, y parecía que ahora él tendría la posibilidad de averiguarlo.
No podía quedarme en la cama, pero
tampoco creía tener fuerzas para salir a la calle y caminar hasta su casa, no
lo creía. Moví un brazo y lo que parecieron horas después moví el otro, apoyé
los pies en el suelo y me levanté tambaleándome, me puse las converse, y una
chaqueta y salí de mi cuarto, bajé las escaleras sujetándome en la barandilla,
abrí la puerta y caminé por el sendero de baldosas hasta llegar a la valla que
daba acceso a la calle, empecé a andar hacía la calle perpendicular a la mía,
cinco casas a la izquierda, siete al frente y otras cuatro a la izquierda. Me
abrigué a mí misma porque aunque no hacía frío yo estaba tiritando. Empecé a
oírle gritando y viniendo hacia mí. Niall corría entre las calles con el
pantalón del pijama puesto y los ojos rojos. Empecé a correr yo también a su
encuentro por la carretera, y nada más rozarle me abalancé a su cuello y me
pegué a él inhalando su olor a verano.
-Lo siento, lo siento, lo siento, yo
no lo sabía- me susurraba al odio entre miedo y arrepentimiento.
-Niall… ¿Qué voy a hacer?- le
pregunté intentando controlar las lágrimas que morían por salir de mis ojos.
-No pasa nada, no pasa nada, te
llamaré, todos los días, todos y cada uno de los días, a todas horas, y tú a mí
también, siempre…
-No voy a poder sin ti, Niall, no
voy a poder de verdad.
-¡Eh!, ¡eh!- me soltó y me agarró la
cara entre sus manos- no digas eso, sí vas a poder, porque como no puedas
vendré y te pegaré una torta tan fuerte que te dolerá el resto de tu vida- me
dijo seriamente.
-Niall…, es otro país, otra gente, y
si tú no estás yo no voy a acostumbrarme…- le dije.
Él cambio el rostro y me miró
interrogante.
-Hablas como si fueras tú la que se
va a Inglaterra y no yo- me dijo.
Yo no entendía nada, era yo la que
me iba a Inglaterra, él se quedaba en “la cárcel” y por mucha cárcel que fuera
yo deseaba poder quedarme en ella.
-¿Qué?- atiné a decir.
-Que hablas como si no fuera yo el
que se va sino tú- me volvió a decir.
-Pero Niall… soy yo la que me voy,
¿Qué estás diciendo?- le dije mirándole a los ojos mientras me alejaba unos
centímetros de su cara.
-¿Tú… te vas también?- me preguntó
sopesando las posibilidades.
-¿También?
-_________(tn), mi padre se va a
seguir investigando a Inglaterra, y nosotros nos vamos con él.- me dijo mi
mejor amigo.
-No Niall, mi madre se va a estudiar
a Londres y nosotros nos vamos con ella- le dije yo.
-De verdad que no conozco a dos
tipos más tontos que vosotros, muy buenas notas si, cierto, pero a la hora de
la verdad no llegan a conclusiones acertadas, ¿verdad hermanita?- Zayn y
Claudia habían aparecido por la calle, ella agarrada de su brazo y ambos
mirándonos y riendo.
-Cierto hermano, creo que deberíamos
cambiar de amigos inmediatamente, no pueden relacionarnos con estos dos,
mírales, nos miran como si fueranos extraterrestres, su neurona aún no ha
llegado a la conclusión de son los dos los que se van a Inglaterra- le contestó
ella.
-¿Los dos, hermana?, creo que va a
ser cierto que obtuve toda la inteligencia de nuestra familia; somos los cinco
los que nos vamos a los días nubosos, a la ciudad del London Eye y el
parlamento.
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Chicaaaas!!! Capitulo dos :) Espero que os vaya enganchando la novela ^^ Prontísisismo subo otro capítulo :) Estoy super emocionada xD
Un besoo a todas y espero que disfruten de la semana que empieza :)
Cualquier cosa ya sabeis... COMENTAD :)
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