(Narras tú)
Harry no
sonrió, se limitó a entrelazar nuestros dedos y guiarme hacia otro lugar de la
pista, con algo menos de opresión de cuerpos. Me dejé llevar a lo largo de la
pista. Harry sorteaba a la gente pasando cerca de ellos sin apenas rozarles. Yo
tuve que pedir perdón varias veces con susurros desenfrenados. ¿Qué narices
pasaba conmigo? Sentía mi dedo pulgar latir con ritmo propio, ¿lo notaría él?
Llegamos a
un lugar más apartado. La música seguía sonando al mismo ritmo pero la gente a
nuestro alrededor había desaparecido.
La mano
libre de Harry se acercó a la mía, de modo que quedamos enfrentados con nuestro
vínculo construido.
-Nunca he
soportado esta música- dijo acercándome a él y posando mis manos en sus hombros
dejando las suyas en mi cintura.
Asentí
intentando compartir la opinión.
-¿Te ha
comido la lengua el gato?- preguntó elevando una sonrisa ladeada.
Negué.
Vale, ya estaba bien.
-No- dije
débilmente.
-Me alegro,
esto parecía un monólogo- sonrió más ampliamente.
-Antes…-
quería disculparme por haberme marchado.
-Intentaba
salvarte, no has querido ser rescatada- dijo.
-No, estaba
demasiado asustada- fue lo único que pude decir.
-¿Asustada?,
¿Por ese imbécil o por mí?- parecía molesto.
-Por ambos-
fui sincera y a él pareció bastarle.
Nuestros
cuerpos se movían a nuestro propio compás, perdidos entre nuestros propios
pasos, moviéndonos con lentitud, con la misma lentitud con la que llevábamos
todo lo demás.
-¿Sigues
asustada?- preguntó.
-No, solo
confusa- no tenía control, creo que si me hubiese preguntado si estaba
enamorada de él, no hubiese mentido.
-Me gusta
tu sinceridad repentina, sería interesante tenerla siempre.
-No sabrías
aprovecharla- control, control, control…
Tocado
señor Styles. Pareció afectado, pero siempre parecía afectado,…
-Me han
dicho que vas a tener familia numerosa- dijo, sonrió.
-¿Te
alegras?
-Seré
sincero… no lo sé- dijo.
Me
encantaba el color de sus ojos en ese momento, me gustaba ese verde perdido que
era difícil buscar por la poca luminosidad, me gustaba que, cuando las
bombillas se movían y le enfocaban, su mirada apareciera fugazmente bañando
alrededor de ella.
-Yo estoy
feliz, mi madre es inmensamente feliz- dije.
-¿No es
complicado por tu padre?
Lo había
pensado, sobre todo al inicio, cuando aún no sabía que Greg era el afortunado.
Pero solo hacía falta mirar a mi madre para darse cuenta que a mi padre jamás
le hubiese importado algo así. Mi padre habría enloquecido con los dos últimos
años, pero habría sido dichoso al ver a mi madre en ese momento, ella irradiaba
felicidad.
-Mi madre
es feliz, y mi padre también lo estaría- él asintió-. ¿Cuándo Anne volvió a
casarse te sentiste mal?
-Me volví
loco, fue mi primer año en Sicilia, estaba fuera de control. Ni Alan podría
haberme consolado- cerró los ojos un instante-. Pero llegaste tú. Me habría
gustado estar ahí también para ti.
Tocada.
-No
estuviste porque no te dejé. Me arrepiento- era la primera vez que lo expresaba
en voz alta, que marcaba con palabras mi idea de que, si tuviera la oportunidad
de volver atrás, cambiaría muchas cosas.
-Es un
pequeño consuelo- Harry sonrió levemente, casi era una sonrisa triste. Como si,
al no poder luchar contra el tiempo, nada tuviera sentido realmente.
Nos movimos
sin decir una palabra, las canciones animadas y con ritmos rápidos se
alternaban, pero él y yo continuábamos con nuestro ritmo personal. Sin cambios.
Me gustaba
eso, ¿por qué no podía tener eso? ¿Era demasiado pedir? ¿Mi alegría momentánea
no era compatible con mi alegría duradera y completa? ¿Era egoísta al querer
tenerlo todo?
-Creo que
no me perdonaste porque el universo sabía que iba a ser feliz en poco tiempo,
habría sido más de la alegría que me tocaba vivir- dije de nuevo con una
sinceridad alarmante.
Él me miró
pero no se atrevió a romper mi maravilloso comentario.
-Te mereces
toda la alegría del universo- finalmente decidió comentar algo más maravilloso.
Dios mío,
ansiaba besarle como si tuviera en sus labios la piedra filosofal, la fuente de
la vida eterna. Pero que me hablara y que le dejara hablarme era demasiado por
esta noche.
-Tortolitos-
solté las manos de Harry al instante, tenía demasiado con mis ideas
contradictorias en la cabeza como para que Sophia me confundiera más-. ¿Crees que
podrías dejarme un rato a este ardiente chico?
Sonreí,
pero Harry la miró con odio. Asentí y dejé que mis caderas fueran sustituidas
por las suyas.
-Gracias
hermanita- rodé los ojos y Harry sonrió por el comentario de Sophia. Tendría
que controlar a esa chica si no quería que se desmadrara.
Les dejé
que disfrutaran ellos también de la noche. Me senté en el sofá. Gemma me miró.
Busqué con la mirada a mis amigos y, casualmente una chica de la pista se hizo
a un lado, para darme una visión exacta de Alan y Niall saltando y riendo en el
centro del mogollón.
-¿Dirías
que Niall es gay?- Gemma era rematadamente tonta.
-No lo sé-
me encogí de hombros intentando sonar convincente.
-Vamos, que
sí- la miré soltando fuego por los ojos-. Perdona, el vodka me aturde. Niall es
tan heterosexual como… ¿mi hermano?
Volví a
encogerme de hombros. No me gustaba emborracharme, lo hacía si la ocasión lo
pretendía. Pero lo que no podía soportar era a la gente borracha.
-Mi hermano
te adora- o quizá amaba a la gente
borracha…
Me acerqué
a ella en el sofá, tanto como para sentir su aliento alcoholizado.
-No hace
falta que diga nada, se le nota en los ojos, siempre ha sido muy expresivo con
la vista- Gemma alargó su mirada.
Me encontré
colocando mi vista en Harry y Sophia que ahora bailaban más animados,
acostumbrándose a la música. Harry tenía un vaso en su mano, no sabía de donde
sacaba alcohol, quizá poner ojitos a las camareras era suficiente para él,
seguro.
Él me miró
y formó una de sus deliciosas sonrisas de lado.
-Creo que
si fueras y le besaras no se apartaría- lo dudé, pero no iba a comprobarlo.
-Lo dudo.
-Él también
ha dudado, y ha perdido su oportunidad- Gemma seguía intentando vocalizar
correctamente, pero le era prácticamente imposible-. Me gustas, muchísimo, creo
que incluso te quiero. No sabes lo que hiciste con mi hermano. Transformaste un
niño malcriado, idiota y triste en un chico alegre, bromista y divertido. Es
cierto que luego le convertiste en un idiota, mujeriego y adicto a la velocidad
descontrolada, pero quizá puedas volver a transformarle, eso sería…
La miré
pero no llegó a terminar.
-¡Oh!, Creo
que ahora no tengo dudas- me giré hacia su mirada.
Niall y
Alan se besaban en medio de la pista, con desenfreno y sin ningún tipo de
pudor. Fue… interesante descubrir que aquella era una de las escenas más
eróticas que yo había visto en mi corta vida, y había visto el trasero de
Harry, y aquello era mejor.
Gemma y yo
teníamos la mirada desenfocada, ambas con la boca abierta, sorprendidas y
alarmadas.
Alan y
Niall se separaron. Se miraron durante dos segundos y volvieron a compartir
saliva. Aparté mi mirada. Era un momento de intimidad, cierto era que lo
estaban haciendo en medio de una discoteca abarrotada, pero era su primer beso
y necesitaban quitarse la presión de mi mirada instigadora.
-¿Qué
mirai…? Joder- Sophia llegó a nuestro lado.
Tenía el
pelo desordenado y el vestido arrugado en algunas partes por los bailes. Pero
sus ojos demostraban la misma sorpresa que los míos y los de Gemma.
-Si Harry y
tú os besarais, creo que Gemms y yo tendríamos la obligación de hacerlo- Sophia
se rio y se sentó al lado de su amiga dándole un pico en los labios.
Gemma negó
riendo y le dio un golpe amoroso a la morena.
-¿Y Harry?-
pregunté.
-Ha ido a
la barra, había un par de tías tras él, deberías marcar tu territorio. A la mierda mi territorio, Harry no debía ver a Niall y Alan, era lo último que debía hacer aquella noche.
-¿Harry
trajo la moto?- Gemma asintió-, pues él y yo nos vamos, ¿volvéis juntos en el
coche?- dije confiando demasiado en mis técnicas de convencimiento.
-Claro, no
te preocupes, sé feliz- Sophia sonrió elevando y bajando las cejas.
-¡USEN
PROTECCIÓN! No quiero ser tía, soy demasiado joven- gritó Gemma cuando me
alejaba de ellas.
Pero no le
hice caso, solo necesitaba sacar a Harry de allí, creo que Niall no habría
soportado eso.
(Narra
Harry)
-Tengo el
coche fuera, puedo llevarte donde quieras- la rubia treintañera me instigaba a
abandonar el local con ella y, he de decir que, era una oferta interesante.
-Harry- no,
no era ni siquiera una oferta teniendo
esto aquí.
Dios, creo
que ____________(tn) quería matarme aquella noche. Con su pelo en una trenza
sobre su cabeza, los ojos pintados en negro, haciendo su mirada profunda y
misteriosa, sus labios rosados por el calor y aquel vestido… aquel maldito
vestido que habría arrancado y tirado al suelo para llevarla a los baños y
acabar con el suplicio.
-¿Podrías
llevarme a casa en la moto?- no miró ni siquiera a la rubia a mi lado. Como si
realmente no fuera importante. No lo era, aunque me habría gustado que se
mostrara celosa-. Estoy cansada, me duele la cabeza y sé que ellos no se
quieren ir todavía…
-Claro-
miré de soslayo a la chica a la que acababa de dejar plantada y salí del local
con ___________(tn) agarrada a mi mano.
-Gracias-
dijo subiéndose en la moto y poniéndose el casco que le tendía.
Encogí mis
hombros. En realidad si ella se marchaba yo tenía poco que hacer allí. Prefería
que acabara mi fiesta y llevarla a casa que los labios de esa rubia sobre mi
longitud.
Conduje
despacio, con calma, quería disfrutar del momento. Sentir las manos de
___________(tn) enrolladas en mi estómago era demasiado doloroso. Si tan solo
bajara unos centímetros y me consolara…
No sabía en
qué narices pensaba. El alcohol llegaba a aturullar mis sentidos.
Sé que era
peligroso conducir ebrio pero sabía controlarme bastante bien, un par de
pensamientos poco propios pero por lo demás bastante control de los sentidos.
Llegamos a
“la cárcel” en poco tiempo y su casa apareció en la calle. Aparqué frente a la
acera y bajamos de la moto dejando los cascos sobre ella.
-Gracias
por traerme- ella miró su reloj un momento-, no es tan tarde cómo pensaba.
¿Significaba
eso algo más? A veces era complicado entender a las chicas, a veces decían algo
y en realidad pensaban todo lo contrario, un “¿estoy guapa?” podía ser una
autentica tortura.
-Quizá
puedas volver a Londres- dijo sonriendo levemente-. Te he sacado de tu
particular fiesta.
-¿Mi
particular fiesta?- pregunté dubitativo.
-Sí, la
chica rubia, siento haberte separado de ella- se disculpó, no podía creer que
si disculpara por eso.
-No me
interesaba- rodó los ojos sin creerme, aunque no era del todo cierto, habría
dejado cualquier cosa por traerla en moto. Pero eso no se lo dije-. ¿Cómo es
que Mike está aquí?
-Mi madre
le invitó en invierno, pero no pudo venir. Ahora, como mi madre creyó que me
iba a sentar mal lo de Greg, le invitó para servirme de consuelo y soborno-
sonrió.
Estrechó el
abrigo a su cuerpo por el frío que hacía. Sus labios estaban mostraban un rojo
más intenso, casi morado.
-¿Y
Sebastian…?
-No sé
nada, Mike no nos lo dijo, creo que eran amigos de niños, pero no lo sé- se
limitó a decir. Desvió la vista y supe que estaba mintiendo, pero no quise obligarla
a contarlo-. Bueno, entraré en casa- sonrió brevemente y me miró un instante
sin saber cómo despedirse.
Tras unos
segundos con nuestras miradas pegadas ella me tendió la mano. ¿En serio? ¿La
mano? Al no darle la mía ella la retiró avergonzada. Mierda. ¿Por qué tenía que
ser todo tan complicado?
-No quiero
darte la mano- le dije, era algo obvio.
Se quedó
plantada entendiendo mal mi comentario.
-No, no
quiero decir que no quiera… acercarme a ti- suspiré pasando la mano por mi nuca
preguntándome si mi estupidez crecía por momentos.
-Ya… pero
es suficiente, por siempre- asintió intentando hacerme entender-. Yo no sabía
que ibas a venir esta noche, y tú sí sabías que yo estaría ahí. Y todo es tan
contradictorio que me siento mal.
Ese “por
siempre” hurgó con furia en mis entrañas. Pero en realidad era mi decisión.
Había sido yo quien había optado por apartarla de mi lado, ella no quería, pero
yo era el idiota ahí.
Quise
gritarle que por favor volviera, que no me rechazara, porque era jodidamente
doloroso. Quería pedirle que olvidara esa mierda de llamada. Pero no pude.
(Narras tú)
Me miraba
mordiéndose el interior de la mejilla derecha. Sus ojos eran plena incógnita.
Tenía que marcharme de allí. No podía quedarme esperando que dijera algo que me
interesara, porque no lo haría.
Era
horrible no poder parar de esperar. No poder obligarme a dejarlo estar. Era
jodidamente insoportable quererle de esa manera. Me recriminaba a mí misma no
tener el suficiente amor propio como para reconocer que él no merecía mi pena.
Pero era prácticamente inalcanzable mi objetivo.
Tenerle
delante derretía mis sentidos y conseguía que mi cuerpo chispeara. Tan solo su
imagen en mi cabeza hacía que mis manos sudaran y mi corazón corriera veloz. Pero
era muchísimo peor cuando él estaba frente a mí, cuando mis sentidos no tenían
escapatoria. Verle ahí, ver cómo el flequillo estaba firmemente colocado sobre
su cabeza, sus ojos observarme misteriosamente, su boca semiabierta y sus
golondrinas en el pecho,…
Me di la
vuelta con rapidez, tenía que salir de allí cuando antes. Ya había sido
demasiado sincera durante toda la noche, no podía permitir meter más la pata.
No quería desnudarme sentimentalmente frente a él de nuevo y acabar saliendo
dañada de nuevo.
-____________(tn)-
no debía volverme, debía permanecer fiel a mí misma. Pero era Harry.
-¿Sí?
Me di la
vuelta y él estaba frente a mí, su pecho casi chocando contra el mío. Su
respiración demasiado cerca. Sus dedos se movieron hacia mis mejillas
rodeándolas y acariciándolas con sus yemas. Cerré los ojos por el contacto.
Esto era demasiado para mí. Un chorro de aire salió de sus labios e inundó mi
cara, el alcohol y el frescor de la noche chocó contra mí y mis ojos se
abrieron de nuevo.
Un atisbo
de lucidez gobernó mi interior un segundo, solo me hizo falta eso para
empujarle lejos de mi cuerpo y lanzarle una mirada reprobatoria. No me
soportaba a mí misma, no soportaba el hecho de que, tras haberlo intentado, no
pudiera ser capaz de olvidarme de él, ni tan siquiera alejarme de él. Pero él
no me ponía las cosas fáciles, no me dejaba libertad, no me dejaba espacio para
recapacitar y darme cuenta de la realidad, era como el perro del hortelano. Era
desquiciante el hecho de que me acercara hacia él y me alejara con furia. Tenía
que ser letal. Él podría culparme de lo que quisiera. Él podría acusarme de haberle
abandonado, pero era suficiente. Si quería odiarme prefería que lo hiciera
cuanto antes.
Harry me
miró con el ceño fruncido.
-Eres
endiabladamente guapo- él elevó una ceja-, me gusta todo de ti, te lo juro, ya
te lo dije, me gusta tu pelo, tus ojos, tus labios, me gustan tus tatuajes, tus
piernas, hasta los dedos de tus pies- una media sonrisa apareció en sus
labios-. Te lo juro, si me preguntaran dónde está la perfección física para mí,
diría tu nombre, eres como mi David. Perfecto- su ceño se frunció de nuevo, él
sabía que no acabaría ahí-. Pero ya no te quiero Harry- mentira, mentira,
mentira, mentía-. No puedo volver a quererte, no eres el chico del que me
enamoré una vez. Y puedes alborotar mis hormonas, podrías llegar a hacerme
perder la cabeza una noche, podrías besarme y respondería a tu beso porque lo
deseo, te deseo a ti, continuamente, te deseo en clase, en la calle, te deseo
ahora, incluso te deseo cuando sudas jugando al fútbol- su cara en ese momento
era un poema, había duda, incredulidad, rechazo y más preguntas-. Pero no me
quieres, ni yo te quiero a ti, y podríamos responder a este instinto animal y
sexual y acabar por abandonarnos al puro placer de la carne, pero solo sería
eso- me aplaudí internamente a mí misma, estaba haciéndolo bien, tenía que
mantener mi firmeza-. Creo que no es del todo justo, para ninguno de los dos.
Por eso tan solo quiero que dejes de insinuarte de ninguna manera, porque al
final no podré controlarme, ni querré hacerlo.
Harry me
observó en silencio. Desde la distancia a la que nos habíamos quedado podía ver
el brillo de sus ojos intensificado por las farolas de la calle. Su mano
acaricio su nuca y desvió la mirada hacia la izquierda, perdiendo sus ojos en
la acera. Me recordó al dibujo que yo misma había hecho hacia unas semanas
atrás.
Esperaba
que huyera, que se marchara como solía hacer, pero no estaba haciéndolo y para
mí, la espera era insoportable. Le había dicho esas palabras exactas para que
gritara, irradiara furia, me insultara de varias veces distintas y finalmente
se fuera. Pero estaba ahí, frente a mí, no se movía y me moría al pensar que
optara por intentar besarme para “abandonarnos al puro placer de la carne” ¿en
serio yo había dicho eso?
-Está bien-
asintió varias veces-. Buenas noches- y dicho esto se marchó.
Arrancó su
moto y me dejó sola. Y, aunque yo esperaba que hiciera exactamente eso, sentí
algo parecido a la decepción en mi pecho.
(Narra
Harry)
Jodida
mierda. Jodida, jodida mierda. ¿Por qué cojones no la había arrastrado de nuevo
a mí y la había besado como tanto deseaba hacer? No me podían haber afectado
tanto sus palabras. No podía permitirme que me afectara y sin embargo su
rechazo sentimental era un puñal terriblemente afilado.
Jodida
mierda. ¿Por qué me trataba de esa forma? ¿Por qué me rechazaba después de
todo? ¿Y qué mierdas me pasaba a mí para alejarme y acercarme a ella como si
fuera un imán defectuoso? ¿Tan fuerte era el deseo de mi miembro cómo para no
poder controlarlo?
-¿Estás
sola?
-No, Harry,
no estoy sola, siempre preguntas lo mismo- Chelsea habló al otro lado.
-Voy-
colgué y me dirigí a su casa.
Chelsea
bajó por la puerta trasera a abrirme, como siempre hacía. Sus padres estaban
durmiendo, afortunadamente su padre dormía como un lirón. No soportaba esas
escenas parentales. Entré en su cuarto y dejé mi americana sobre una silla.
Comencé a sacarme el cinturón.
-Espera-
sonrió caminando hacia mí-, yo te lo quito.
Cerré los
ojos esperando que hiciera su labor y me desabroché la camisa tirándola en el
suelo.
Normalmente
mis pensamientos sobre la mierda con ___________(tn) desaparecían cuando la
chica en cuestión me desnudaba, antes de estar en acción. Pero esa jodida noche
su voz no quería salir de mi cabeza. Sus palabras habían sido del todo
frustrantes. Ahora no podía concentrarme en la cuestión primordial y, mientras
Chelsea sacaba mi bóxer me encontré recapacitando acerca de la verdadera
pérdida de la noche.
Su cabeza
apareció en mi visión y sus ojos parecían dudosos.
-Harry…
Mierda,
mierda, mierda…
-¿Qué
ocurre?
Intenté
concentrarme, mirar su cuerpo debía ayudar, pero ni eso era suficiente. Mi
miembro no estaba por la labor de apoyarme esa noche.
El sexo
siempre me había servido para desconectar, para evitar entrar en pensamientos
que no me interesaban.
Pero en aquel
momento fue diferente, ni los besos de Chelsea en mi cuello me hicieron
despertar.
-Lo siento-
dije frustrado y, por qué no decirlo, algo avergonzado.
-Joder… no
sé para qué me despiertas a estas horas, si luego no estás dispuesto- me miró
mal-. Puedes quedarte si quieres- señaló un lado de su cama, el que no ocupaba
su cuerpo, pero negué mientras terminaba de vestirme.
Salí de
allí lo antes posible, cogí mi moto y me dirigí a casa. Si no tenía la
oportunidad de redimirme con el sexo, al menos quería poder dormir y pensar el
menor tiempo posible.
(Narra
Niall)
-Me encanta
el color de tus ojos- sonreí por inercia negando con una sonrisa.
-Es
prácticamente igual que los tuyos- respondí sin dejar de moverme.
-No lo es-
Alan se acercó de nuevo a mí y plantó sus labios en los míos por infinita vez
aquella noche-. También me encantan tus labios, y no te atrevas a decir que son
iguales que los míos- sonrió y negué alzando las manos en autodefensa.
Debía
reconocer que a mí también me encantaban sus labios.
Había
ocurrido todo tan sencillamente fácil que me preguntaba si no habría algo de
trampa por algún lugar. Pero no parecía. Incluso ___________(tn) se había
llevado a Harry para dejarnos intimidad.
-¿Desde
cuándo te gusto?- la pregunta me pilló por sorpresa, no me la esperaba.
-¿De verdad
tengo que responder a eso?- bajé la vista hacia el suelo.
-No, no
hace falta, tan solo era curiosidad- Alan se encargó de que volviera a mirarle
de nuevo. Sonreía alegre-. Puedo decir que me gustas desde que Harry me enseñó
una fotografía de Sicilia hace cinco años.
-¿Qué?-
grité haciendo que él se mordiera la lengua con el gesto confundido.
-Sí, en
realidad fue por ti, por lo que le conté a Harry la verdad, me sinceré, aunque
creo que él ya lo sabía- dijo.
-Explícame
eso de que te gustaba- le pedí con gran curiosidad.
Estábamos
sentados en la barra, conversando sencillamente. Habíamos dejado la pista de
baile hacía un buen rato.
-Sí, bueno,
me pareciste guapísimo, y por lo que Harry me dijo de ti supe que eras genial-
él se encogió de hombros, como si sus palabras fueran las más normales del
mundo. Pero no comprendía que con ellas estaba moviendo mi interior locamente.
-Amm…- le
miré sin saber qué decir realmente, no encontraba las palabras adecuadas-. Yo…
debe sonar realmente fuera de lugar, pero creo que eres la única persona que me
ha gustado del mundo, desde que nací- solté.
Él pareció
gratamente sorprendido porque me besó de nuevo, dejando en esta ocasión que sus
labios se movieran entre los míos con paciencia y mimo.
-¿Lo sabe
alguien?
-Solo
____________(tn)- respondí.
-Ella
podría haberme dicho algo…- negó frunciendo el ceño.
-Tú tenías
novio y, además, yo le pedí que no lo hiciera.
Él lo
aceptó acabando con una sonrisa contagiosa.
Gemma y
Sophia vinieron un rato después con nosotros, accedimos a regresar hacia casa
aunque creo que ninguno tenía realmente ganas de volver.
Sophia
condujo despacio, había bebido poco, pero no podíamos arriesgarnos a que nos
parara la policía. Evité el contacto con Alan pese a que él intentaba buscar
mis manos para entrelazarlas o acercarse en el asiento a mí.
Le miré
parándole y él lo entendió.
Aparcamos
en casa de Gemma y la dejamos allí. Ella se despidió con un grito y una risa
bobalicona, desde luego era la que más había bebido, aunque dudaba de que
hubiese sido la que más había disfrutado.
-¿Quieres
que te deje en casa, Niall?
-No, vamos
a casa- Alan respondió antes de que a mí me diera tiempo.
Le miré de
mala manera. ¿Qué pensaba? Sin embargo no me atrevía a decir nada frente a su
hermana. Demasiado había visto ya la pobre.
-Ven- Alan
entrelazó nuestros dedos y me guió hasta su habitación.
Abrió la
trampilla de la buhardilla, que tanto me había gustado la primera vez que había
estado en su casa, y ambos subimos. Me tumbé sobre varios cojines acomodándome
y Alan se dejó caer a mi lado.
Estaba
cansado, pero no le suficiente como para dormir allí mismo. Tampoco tenía ganas
de pensar sobre lo que había pasado, ni sobre lo que ocurriría mañana.
Alan se
giró quedando frente a mí.
-¿Por qué
no te dejas de teñir una temporada?- me reí por su pregunta.
-Créeme, no
te gustaría moreno.
-La verdad
es que te he visto moreno, y me encantas- dijo, arrugué la frente-, recuerda
que Harry y yo éramos mejores amigos…
Maldito
Styles.
-¿Él sabía
que yo…?
-No sabía
que me gustabas, para nada, eso habría sido raro- dijo.
Asentí
dándole la razón.
-¿Quién lo
sabe de tu familia?
-¿Qué me
gustan los chicos?- asentí-. Mi padre y Sophia, mi madre también lo sabía, para
ella fue algo lógico.
-Mis padres
lo intuyen pero… Realmente nunca me han gustado los chicos. Fue contigo, algo
raro me pasó- me mordí el labio evitando hablar más de la cuenta.
-Me alegro
de que te haya pasado, de verdad, es extraño pero perfecto- buena forma de
definirlo.
Hablamos
durante más de cuatro horas, me contó su vida entera, los lugares en los que
había vivido, cosas sobre sus padres, sobre sus hermanos, me contó que
extrañaba a Sophia casi constantemente, que su padre tenía la empresa
hospitalaria más grande del país, que quería estudiar farmacia por su madre, que
la madre de ___________(tn) era encantadora, que veía feliz a su padre después
de mucho tiempo,…
Yo le conté
mi vida también, le conté nuestro último verano en Sicilia, le di detalles que
ni Harry ni ___________(tn) le dieron nunca. Él me contó porque se enfadaron
Styles y él…
Realmente
fue conexión inmediata. Como si dos cables hubieran sido conectados y hubieran
comprendido que la corriente viajaba mejor si estaban unidos. Había algo mágico
en aquella noche… quizá el amor fuera esa magia que pensé, maravillosa. Pero
estoy seguro de que algo cambió aquel día y ya nada volvería a ser igual,
nunca.
(Narras tú)
-Tienes que
cogerlo un par de centímetros más de abajo, todavía cuelga demasiado- mi madre
se acercó y le subió el vestido a Alexa que, con la mejor cara, esperaba que
acabaran con ella.
Llevábamos
más de cinco horas en las pruebas de los vestidos. Josh estaba de esmoquin a mi
lado y no dejaba de quejarse de que él prefería llevar un pantalón deportivo,
que a nadie le importaría cómo fuera vestido. Mi madre se reía con sus
palabras. Mi vestido era precioso, era de estas vestiduras que no quieres
quitarte porque sientes que eres otra persona con ellas, te sientes bien con
ello y no deseas verte inferior de nuevo. Era verde azulado con detalles
oscuros en la parte baja. El de Sophia era justo al contrario, oscuro por
arriba con partes claras abajo.
Ella iba
preciosa con cualquier cosa, pero ese vestido hacía que brillara. Aunque ella
había hecho su prueba semanas antes, porque había tenido que regresar a Suecia.
Summer se
había quedado dormida sobre el sofá de la enorme tienda y Chris jugaba con un
ramo de flores.
Mi madre
sería la última en probarse el vestido, pero Greg iba a venir antes a por los
niños e iba a llevarlos a comer para que mi madre y yo nos quedáramos solas.
Esas
últimas semanas habían sido agotadoras. Por un lado había tenido mucho más
trabajo en el instituto, los parciales habían ido bien pero aún quedaban los
finales en unos meses, no tantos en realidad. Por otro lado, la boda, estaba
siendo un infierno por todos lados. He de decir que era realmente precioso
prepararla, querer saber todos los detalles, pero había llegado un punto, justo
después del color de las servilletas del banquete, en el que mi cerebro había
tenido que plantarse. Sin embargo seguía el día a día de los avances de los
preparativos. Y es que, en realidad, quedaban menos de un par de semanas para
el enlace.
Cuando mi
madre apareció con el vestido las lágrimas saltaron de mis ojos de la emoción.
Iba radiante. El vestido era totalmente ceñido por la parte de la cintura hacia
el cuello con detalles de encaje en la parte superior hasta formar una manga
larga de flores y detalles naturales. Era un vestido sin cola que acababa
cayendo en cascada desde su cintura y hacía que se viera preciosa. Lo mejor es
que Susan había sido la encargada de diseñarlo.
-Estás
preciosa mama- le dije cuando se acercó a mí.
Vi que ella
también se había emocionado y me abrazó con fuerza. Miré a Susan que sonreía
observando la parte trasera del vestido.
Era la
última prueba antes del gran día y la verdad es que todo había quedado
perfecto.
-Es genial,
Su. Muchas gracias- ella sonrió negando.
Volvimos a
casa. Por aquel entonces, a parte del lío con las clases y con la boda, nuestra
casa parecía un campo de combate. Cientos de cajas estaban amontonadas por los
pasillos y las habitaciones. Cientos de recuerdos enlatados que tendrían un nuevo
hogar, un hogar que yo no compartiría demasiado, pero que sería suficiente.
Alan nos
había estado ayudando a guardar todo en las cajas y también nos ayudaría con la
mudanza. Niall y él habían pasado muchísimo tiempo juntos. Nos habíamos pasado
las tardes muertas recogiendo y guardando todos mis recuerdos para trasladarlos
a la nueva casa. También habíamos
estado el mismo número de tardes en casa de Alan recogiendo sus cosas y las de
sus hermanos. Su padre iba a vender esa casa y todos nos íbamos a mudar a una
casa más grande en la que estuviéramos más cómodos. Yo no quería causar tantas
molestias, pero Greg había insistido, incluso había dicho que tenía los ojos
puestos en una casa desde hacía mucho tiempo, aunque aún no nos había dicho
dónde íbamos a mudarnos.
Veía a mis
amigos cómodos con ellos mismos, me encantaba mirarles y ver cómo sus manos se
buscaban entre cajas y cajas, ver cómo Alan levantaba la cabeza de sus apuntes
para ojear lo que estudiaba el rubio o como Niall se perdía en la nuca de Alan
en algunas clases.
La tensión
que existía antes entre Niall y Alan se había trasformado en buen rollo, aunque
a nadie le parecía insólito, creían que Niall por fin había descubierto el buen
chico que era Alan, ninguno se imaginaba hasta qué punto…
Ninguno de
los dos quería hacer público nada, tampoco ellos mismo se parecían haber
aclarado, además la situación era lo suficientemente fuerte como para esperar
con paciencia que los acontecimientos fueran sucediendo.
(Narra
Claudia)
-Solo estoy
estresada, y tú no haces más que agobiarme más- le dije para que se callara.
-Yo también
estoy estresado, tengo los mismo exámenes que tú, ¿sabes?- él se levantó de la
cama y comenzó a andar por la habitación.
Intenté no
desconcentrarme y seguir con mi estudio. Pero él no se estaba quieto.
-¡Por Dios
Louis! ¿Quieres hacer el favor de estarte quieto?- le dije gritando.
Él me miró
un momento y después refunfuñó para sí mismo.
-Eso, tu
sigue estudiando tranquilamente- me dijo él, incómodo por la situación.
(Narra Louis)
Llamé a la
puerta, tenía los nervios de punta, pero no podía hacer otra cosa, en realidad
aquello era exactamente lo que debía hacer.
…Flashback…
Había
estado esas últimas semanas pensando en la conversación que tendrían. Aquello
mismo de lo que habló con Liam en Nueva York, que aún le hacía dudar de su
relación. Y era porque todo estaba avanzado muy deprisa. Apenas se escondían
ya, era un secreto a gritos que estábamos juntos… ¿juntos? Era una forma de
decirlo. La verdad es que no éramos novios propiamente, tan solo quedábamos,
nos besábamos y hablábamos, todo era como siempre había sido con la única
diferencia de los besos. Pero no había nada más, nada público ni nada a lo que
aferrarme por un futuro.
Era
incómodo, y a ella no parecía importarle. Había mandado las cartas a las
universidades y estas las estudiarían para darle una respuesta cuando
finalizara el curso. No había hablado conmigo al hacerlo, no me había
preguntado y creía saber por qué.
Era una
mierda en general. Ella no quería hablar conmigo, cada vez que sacaba el tema
ella intentaba sacar alguna excusa oportuna. No quería tener que comprometerse
a algo. Decía que estábamos bien como estábamos, que no necesitábamos nada más
y, pese a que en realidad eso era bueno, yo quería tener las cosas claras.
Sabía que
no podía echarle nada en cara, pero yo había dejado mi idea de Cambridge por
estar con ella, si a lo que teníamos se podía llamar estar. Tan solo quería una
pequeña promesa antes de acabar el curso, antes de saber lo que ocurriría con
nosotros.
Intentaba
no presionarla, pero por alguna razón me moría de ganas de saber qué esperar,
de tener una respuesta.
-No quieres
hablar de ello- Claudia soltó el bolígrafo y me miró suspirando y recogiéndose
el pelo tras la oreja.
-No, ahora
mismo no- dijo.
-¿Entonces
cuando? ¿Cuándo te vayas a Yale definitivamente y no sepa qué hacer con mi
vida?- dije.
Ella se
mordió el labio negando.
-Le estás
dando muchas vueltas a todo, relájate, es prácticamente imposible que entre en
Yale, así que es una pérdida de tiempo pensarlo ahora- ella estaba tan
convencida…
-A mí no me
parece una pérdida de tiempo, en realidad creo que deberíamos hablarlo ahora,
para no perder el tiempo- su ceño se frunció entendiendo lo que acababa de
decirle entre líneas.
-¿Qué
quieres decir?
-Lo que has
entendido, justamente lo que has entendido- exclamé.
-Explícate.
-Ahora sí
quieres hablar- dije.
-Explícate
Louis- su cara se tensó y se puso sería inmediatamente.
-Llevo
intentando hablar de esto contigo mucho tiempo, y siempre me das largas, una y
otra vez- dije.
-Pues ahora
tienes vía libre.
La miré un
momento y me senté en la silla que quedaba frente a ella.
-Solo
quiero saber qué esperar de esto, que esperar de nosotros, que esperar del año
que viene, solo quiero tener las pautas claras para decidir qué hacer, sabiendo
lo que quieres tú, algo que pareces no decirme- ella rodó los ojos.
-No me creo
que estés diciendo algo así, de verdad, me estás pareciendo tremendamente
egoísta- dijo haciendo que ahora mi ceño se frunciera.
-¿Yo?,
¿Egoísta?, ¿Estás hablando en serio?- pregunté repetidas veces.
-Aún quedan
cuatro meses para terminar, vas muy deprisa con todo, ¿no te parece?
-Tú has
empezado a enviar cartas a universidades, ¿te parece que voy yo rápido?
-Necesito
ir a una buena universidad, ¿no lo entiendes?
-No, lo
entiendo perfectamente, claro que te entiendo, lo que no logro comprender es
por qué te interesa tanto tu futuro educativo y no te importa una mierda tu
futuro… sentimental- puse las manos abiertas sobre la mesa y me encogí de
hombros.
-Pero… tú
fuiste el que dijo que fuéramos con calma, tú dijiste que no formalizáramos
nada, que viéramos qué ocurría, yo no fui quien lo dijo- ella hizo el mismo
gesto y se pasó la lengua por los labios.
-Pero eso
fue hace dos meses, ahora las cosas han cambiado- me atreví a decir.
-¿Has
decidido tú que las cosas cambien o te ha llegado la inspiración ahora?
-Estás
sacando las cosas de contexto, esto es mucho más simple que todo eso, Claudia.
Me miró un
momento esperando que continuara hablando.
-Joder,
yo…- no quería hablar de Marie, pero no tenía otra alternativa-, hasta hace
unos meses sabía lo que esperar, Marie y yo íbamos a ir a estudiar a Cambridge,
con una beca que ofreciera la asociación de “la cárcel”, hace unos meses tenía
el futuro asegurado, pero ahora no sé qué esperar, yo no voy a poder ir contigo
a Yale si te cogen y tú no vas a dejar Yale por mí- ¿parecía aquello egoísta de
alguna forma?
-¿Por qué
debemos preocuparnos ahora de eso? Aún queda tiempo- dijo ella queriendo
hacerme cambiar de opinión.
-¿Qué
pasará si te dan la beca? Dímelo, tan solo quiero saber qué harás.
-No me
darán la beca, no me la darán, es imposible…
-Susan
quiere ir a París el año que viene, estudiará diseño, le darán una beca. Liam
ya está estudiando francés para irse con ella y entrar en cualquier universidad
allí, pero sabes tan bien cómo yo que no tengo ninguna posibilidad de entrar en
Yale y que las universidades que están más cerca están a más de cuatro horas en
coche, será como estar en otro país y yo no soportaría algo así.
-¿Qué estás
tratando de decir?
-No intento
decir nada, solamente…
-Solamente
que si me aceptan en Yale, no habrá más “tú y yo”, ¿no es eso?Hola!! Sé que dije que subiría la semana pasada pero me ha sido imposible :/ Pon eso no diré próxima fecha de capítulo, aunque intentaré que no pase una semana :)
¿Qué os ha parecido el capítulo? Quizá un poco aburrido... Puede ser, no sé.
En el próximo habrá mucho Louis-Claudia xD
Me despido, tampoco os aburro más.
Muchas gracias como siempre a las que comentan :)
Muacckkssss!!!
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VEROO!! Me encantas como siempre ¿Que pasara con Louis y Claudia? Y por lo del ultimo comentario no pasa nada solo te pregunte lo de wattpat para que cuando acabes la novela poder seguir en contacto aun que sea jajajaj pero no pasa nada no te preocupes bueno muchos besos y abrazos desde Mallorca!!
ResponderEliminarMUAACCCKKSSS!!
Holaa!!! Muchas gracias por comentar, like ever :) Acabo de subir un nuevo capítulo, espero que te guste.
EliminarMuacccks
Pd: Mira el correo del gmail, El :)