martes, 17 de febrero de 2015

Capítulo 68: "Cómo a veces es necesario hablar"


 
(Narras tú)

Harry no sonrió, se limitó a entrelazar nuestros dedos y guiarme hacia otro lugar de la pista, con algo menos de opresión de cuerpos. Me dejé llevar a lo largo de la pista. Harry sorteaba a la gente pasando cerca de ellos sin apenas rozarles. Yo tuve que pedir perdón varias veces con susurros desenfrenados. ¿Qué narices pasaba conmigo? Sentía mi dedo pulgar latir con ritmo propio, ¿lo notaría él?

Llegamos a un lugar más apartado. La música seguía sonando al mismo ritmo pero la gente a nuestro alrededor había desaparecido.

La mano libre de Harry se acercó a la mía, de modo que quedamos enfrentados con nuestro vínculo construido.

-Nunca he soportado esta música- dijo acercándome a él y posando mis manos en sus hombros dejando las suyas en mi cintura.

Asentí intentando compartir la opinión.

-¿Te ha comido la lengua el gato?- preguntó elevando una sonrisa ladeada.

Negué. Vale, ya estaba bien.

-No- dije débilmente.
-Me alegro, esto parecía un monólogo- sonrió más ampliamente.

-Antes…- quería disculparme por haberme marchado.
-Intentaba salvarte, no has querido ser rescatada- dijo.

-No, estaba demasiado asustada- fue lo único que pude decir.
-¿Asustada?, ¿Por ese imbécil o por mí?- parecía molesto.

-Por ambos- fui sincera y a él pareció bastarle.

Nuestros cuerpos se movían a nuestro propio compás, perdidos entre nuestros propios pasos, moviéndonos con lentitud, con la misma lentitud con la que llevábamos todo lo demás.

-¿Sigues asustada?- preguntó.
-No, solo confusa- no tenía control, creo que si me hubiese preguntado si estaba enamorada de él, no hubiese mentido.

-Me gusta tu sinceridad repentina, sería interesante tenerla siempre.
-No sabrías aprovecharla- control, control, control…


Tocado señor Styles. Pareció afectado, pero siempre parecía afectado,…

-Me han dicho que vas a tener familia numerosa- dijo, sonrió.
-¿Te alegras?

-Seré sincero… no lo sé- dijo.

Me encantaba el color de sus ojos en ese momento, me gustaba ese verde perdido que era difícil buscar por la poca luminosidad, me gustaba que, cuando las bombillas se movían y le enfocaban, su mirada apareciera fugazmente bañando alrededor de ella.

-Yo estoy feliz, mi madre es inmensamente feliz- dije.
-¿No es complicado por tu padre?


Lo había pensado, sobre todo al inicio, cuando aún no sabía que Greg era el afortunado. Pero solo hacía falta mirar a mi madre para darse cuenta que a mi padre jamás le hubiese importado algo así. Mi padre habría enloquecido con los dos últimos años, pero habría sido dichoso al ver a mi madre en ese momento, ella irradiaba felicidad.

-Mi madre es feliz, y mi padre también lo estaría- él asintió-. ¿Cuándo Anne volvió a casarse te sentiste mal?
-Me volví loco, fue mi primer año en Sicilia, estaba fuera de control. Ni Alan podría haberme consolado- cerró los ojos un instante-. Pero llegaste tú. Me habría gustado estar ahí también para ti.


Tocada.

-No estuviste porque no te dejé. Me arrepiento- era la primera vez que lo expresaba en voz alta, que marcaba con palabras mi idea de que, si tuviera la oportunidad de volver atrás, cambiaría muchas cosas.
-Es un pequeño consuelo- Harry sonrió levemente, casi era una sonrisa triste. Como si, al no poder luchar contra el tiempo, nada tuviera sentido realmente.


Nos movimos sin decir una palabra, las canciones animadas y con ritmos rápidos se alternaban, pero él y yo continuábamos con nuestro ritmo personal. Sin cambios.

Me gustaba eso, ¿por qué no podía tener eso? ¿Era demasiado pedir? ¿Mi alegría momentánea no era compatible con mi alegría duradera y completa? ¿Era egoísta al querer tenerlo todo?

-Creo que no me perdonaste porque el universo sabía que iba a ser feliz en poco tiempo, habría sido más de la alegría que me tocaba vivir- dije de nuevo con una sinceridad alarmante.

Él me miró pero no se atrevió a romper mi maravilloso comentario.

-Te mereces toda la alegría del universo- finalmente decidió comentar algo más maravilloso.

Dios mío, ansiaba besarle como si tuviera en sus labios la piedra filosofal, la fuente de la vida eterna. Pero que me hablara y que le dejara hablarme era demasiado por esta noche.

-Tortolitos- solté las manos de Harry al instante, tenía demasiado con mis ideas contradictorias en la cabeza como para que Sophia me confundiera más-. ¿Crees que podrías dejarme un rato a este ardiente chico?

Sonreí, pero Harry la miró con odio. Asentí y dejé que mis caderas fueran sustituidas por las suyas.

-Gracias hermanita- rodé los ojos y Harry sonrió por el comentario de Sophia. Tendría que controlar a esa chica si no quería que se desmadrara.

Les dejé que disfrutaran ellos también de la noche. Me senté en el sofá. Gemma me miró. Busqué con la mirada a mis amigos y, casualmente una chica de la pista se hizo a un lado, para darme una visión exacta de Alan y Niall saltando y riendo en el centro del mogollón.

-¿Dirías que Niall es gay?- Gemma era rematadamente tonta.
-No lo sé- me encogí de hombros intentando sonar convincente.

-Vamos, que sí- la miré soltando fuego por los ojos-. Perdona, el vodka me aturde. Niall es tan heterosexual como… ¿mi hermano?

Volví a encogerme de hombros. No me gustaba emborracharme, lo hacía si la ocasión lo pretendía. Pero lo que no podía soportar era a la gente borracha.

-Mi hermano te adora-  o quizá amaba a la gente borracha…

Me acerqué a ella en el sofá, tanto como para sentir su aliento alcoholizado.

-No hace falta que diga nada, se le nota en los ojos, siempre ha sido muy expresivo con la vista- Gemma alargó su mirada.

Me encontré colocando mi vista en Harry y Sophia que ahora bailaban más animados, acostumbrándose a la música. Harry tenía un vaso en su mano, no sabía de donde sacaba alcohol, quizá poner ojitos a las camareras era suficiente para él, seguro.

Él me miró y formó una de sus deliciosas sonrisas de lado.

-Creo que si fueras y le besaras no se apartaría- lo dudé, pero no iba a comprobarlo.
-Lo dudo.

-Él también ha dudado, y ha perdido su oportunidad- Gemma seguía intentando vocalizar correctamente, pero le era prácticamente imposible-. Me gustas, muchísimo, creo que incluso te quiero. No sabes lo que hiciste con mi hermano. Transformaste un niño malcriado, idiota y triste en un chico alegre, bromista y divertido. Es cierto que luego le convertiste en un idiota, mujeriego y adicto a la velocidad descontrolada, pero quizá puedas volver a transformarle, eso sería…

La miré pero no llegó a terminar.

-¡Oh!, Creo que ahora no tengo dudas- me giré hacia su mirada.

Niall y Alan se besaban en medio de la pista, con desenfreno y sin ningún tipo de pudor. Fue… interesante descubrir que aquella era una de las escenas más eróticas que yo había visto en mi corta vida, y había visto el trasero de Harry, y aquello era mejor.

Gemma y yo teníamos la mirada desenfocada, ambas con la boca abierta, sorprendidas y alarmadas.

Alan y Niall se separaron. Se miraron durante dos segundos y volvieron a compartir saliva. Aparté mi mirada. Era un momento de intimidad, cierto era que lo estaban haciendo en medio de una discoteca abarrotada, pero era su primer beso y necesitaban quitarse la presión de mi mirada instigadora.

-¿Qué mirai…? Joder- Sophia llegó a nuestro lado.

Tenía el pelo desordenado y el vestido arrugado en algunas partes por los bailes. Pero sus ojos demostraban la misma sorpresa que los míos y los de Gemma.

-Si Harry y tú os besarais, creo que Gemms y yo tendríamos la obligación de hacerlo- Sophia se rio y se sentó al lado de su amiga dándole un pico en los labios.

Gemma negó riendo y le dio un golpe amoroso a la morena.

-¿Y Harry?- pregunté.
-Ha ido a la barra, había un par de tías tras él, deberías marcar tu territorio.


A la mierda mi territorio, Harry no debía ver a Niall y Alan, era lo último que debía hacer aquella noche.

-¿Harry trajo la moto?- Gemma asintió-, pues él y yo nos vamos, ¿volvéis juntos en el coche?- dije confiando demasiado en mis técnicas de convencimiento.
-Claro, no te preocupes, sé feliz- Sophia sonrió elevando y bajando las cejas.

-¡USEN PROTECCIÓN! No quiero ser tía, soy demasiado joven- gritó Gemma cuando me alejaba de ellas.

Pero no le hice caso, solo necesitaba sacar a Harry de allí, creo que Niall no habría soportado eso.

 

(Narra Harry)

-Tengo el coche fuera, puedo llevarte donde quieras- la rubia treintañera me instigaba a abandonar el local con ella y, he de decir que, era una oferta interesante.
-Harry- no, no era  ni siquiera una oferta teniendo esto aquí.


Dios, creo que ____________(tn) quería matarme aquella noche. Con su pelo en una trenza sobre su cabeza, los ojos pintados en negro, haciendo su mirada profunda y misteriosa, sus labios rosados por el calor y aquel vestido… aquel maldito vestido que habría arrancado y tirado al suelo para llevarla a los baños y acabar con el suplicio.

-¿Podrías llevarme a casa en la moto?- no miró ni siquiera a la rubia a mi lado. Como si realmente no fuera importante. No lo era, aunque me habría gustado que se mostrara celosa-. Estoy cansada, me duele la cabeza y sé que ellos no se quieren ir todavía…
-Claro- miré de soslayo a la chica a la que acababa de dejar plantada y salí del local con ___________(tn) agarrada  a mi mano.

-Gracias- dijo subiéndose en la moto y poniéndose el casco que le tendía.

Encogí mis hombros. En realidad si ella se marchaba yo tenía poco que hacer allí. Prefería que acabara mi fiesta y llevarla a casa que los labios de esa rubia sobre mi longitud.

Conduje despacio, con calma, quería disfrutar del momento. Sentir las manos de ___________(tn) enrolladas en mi estómago era demasiado doloroso. Si tan solo bajara unos centímetros y me consolara…

No sabía en qué narices pensaba. El alcohol llegaba a aturullar mis sentidos.

Sé que era peligroso conducir ebrio pero sabía controlarme bastante bien, un par de pensamientos poco propios pero por lo demás bastante control de los sentidos.

Llegamos a “la cárcel” en poco tiempo y su casa apareció en la calle. Aparqué frente a la acera y bajamos de la moto dejando los cascos sobre ella.

-Gracias por traerme- ella miró su reloj un momento-, no es tan tarde cómo pensaba.

¿Significaba eso algo más? A veces era complicado entender a las chicas, a veces decían algo y en realidad pensaban todo lo contrario, un “¿estoy guapa?” podía ser una autentica tortura.

-Quizá puedas volver a Londres- dijo sonriendo levemente-. Te he sacado de tu particular fiesta.
-¿Mi particular fiesta?- pregunté dubitativo.

-Sí, la chica rubia, siento haberte separado de ella- se disculpó, no podía creer que si disculpara por eso.
-No me interesaba- rodó los ojos sin creerme, aunque no era del todo cierto, habría dejado cualquier cosa por traerla en moto. Pero eso no se lo dije-. ¿Cómo es que Mike está aquí?

-Mi madre le invitó en invierno, pero no pudo venir. Ahora, como mi madre creyó que me iba a sentar mal lo de Greg, le invitó para servirme de consuelo y soborno- sonrió.

Estrechó el abrigo a su cuerpo por el frío que hacía. Sus labios estaban mostraban un rojo más intenso, casi morado.

-¿Y Sebastian…?
-No sé nada, Mike no nos lo dijo, creo que eran amigos de niños, pero no lo sé- se limitó a decir. Desvió la vista y supe que estaba mintiendo, pero no quise obligarla a contarlo-. Bueno, entraré en casa- sonrió brevemente y me miró un instante sin saber cómo despedirse.


Tras unos segundos con nuestras miradas pegadas ella me tendió la mano. ¿En serio? ¿La mano? Al no darle la mía ella la retiró avergonzada. Mierda. ¿Por qué tenía que ser todo tan complicado?

-No quiero darte la mano- le dije, era algo obvio.

Se quedó plantada entendiendo mal mi comentario.

-No, no quiero decir que no quiera… acercarme a ti- suspiré pasando la mano por mi nuca preguntándome si mi estupidez crecía por momentos.
-Ya… pero es suficiente, por siempre- asintió intentando hacerme entender-. Yo no sabía que ibas a venir esta noche, y tú sí sabías que yo estaría ahí. Y todo es tan contradictorio que me siento mal.


Ese “por siempre” hurgó con furia en mis entrañas. Pero en realidad era mi decisión. Había sido yo quien había optado por apartarla de mi lado, ella no quería, pero yo era el idiota ahí.

Quise gritarle que por favor volviera, que no me rechazara, porque era jodidamente doloroso. Quería pedirle que olvidara esa mierda de llamada. Pero no pude.

 

(Narras tú)

Me miraba mordiéndose el interior de la mejilla derecha. Sus ojos eran plena incógnita. Tenía que marcharme de allí. No podía quedarme esperando que dijera algo que me interesara, porque no lo haría.

Era horrible no poder parar de esperar. No poder obligarme a dejarlo estar. Era jodidamente insoportable quererle de esa manera. Me recriminaba a mí misma no tener el suficiente amor propio como para reconocer que él no merecía mi pena. Pero era prácticamente inalcanzable mi objetivo.

Tenerle delante derretía mis sentidos y conseguía que mi cuerpo chispeara. Tan solo su imagen en mi cabeza hacía que mis manos sudaran y mi corazón corriera veloz. Pero era muchísimo peor cuando él estaba frente a mí, cuando mis sentidos no tenían escapatoria. Verle ahí, ver cómo el flequillo estaba firmemente colocado sobre su cabeza, sus ojos observarme misteriosamente, su boca semiabierta y sus golondrinas en el pecho,…

Me di la vuelta con rapidez, tenía que salir de allí cuando antes. Ya había sido demasiado sincera durante toda la noche, no podía permitir meter más la pata. No quería desnudarme sentimentalmente frente a él de nuevo y acabar saliendo dañada de nuevo.

-____________(tn)- no debía volverme, debía permanecer fiel a mí misma. Pero era Harry.
-¿Sí?


Me di la vuelta y él estaba frente a mí, su pecho casi chocando contra el mío. Su respiración demasiado cerca. Sus dedos se movieron hacia mis mejillas rodeándolas y acariciándolas con sus yemas. Cerré los ojos por el contacto. Esto era demasiado para mí. Un chorro de aire salió de sus labios e inundó mi cara, el alcohol y el frescor de la noche chocó contra mí y mis ojos se abrieron de nuevo.

Un atisbo de lucidez gobernó mi interior un segundo, solo me hizo falta eso para empujarle lejos de mi cuerpo y lanzarle una mirada reprobatoria. No me soportaba a mí misma, no soportaba el hecho de que, tras haberlo intentado, no pudiera ser capaz de olvidarme de él, ni tan siquiera alejarme de él. Pero él no me ponía las cosas fáciles, no me dejaba libertad, no me dejaba espacio para recapacitar y darme cuenta de la realidad, era como el perro del hortelano. Era desquiciante el hecho de que me acercara hacia él y me alejara con furia. Tenía que ser letal. Él podría culparme de lo que quisiera. Él podría acusarme de haberle abandonado, pero era suficiente. Si quería odiarme prefería que lo hiciera cuanto antes.

Harry me miró con el ceño fruncido.

-Eres endiabladamente guapo- él elevó una ceja-, me gusta todo de ti, te lo juro, ya te lo dije, me gusta tu pelo, tus ojos, tus labios, me gustan tus tatuajes, tus piernas, hasta los dedos de tus pies- una media sonrisa apareció en sus labios-. Te lo juro, si me preguntaran dónde está la perfección física para mí, diría tu nombre, eres como mi David. Perfecto- su ceño se frunció de nuevo, él sabía que no acabaría ahí-. Pero ya no te quiero Harry- mentira, mentira, mentira, mentía-. No puedo volver a quererte, no eres el chico del que me enamoré una vez. Y puedes alborotar mis hormonas, podrías llegar a hacerme perder la cabeza una noche, podrías besarme y respondería a tu beso porque lo deseo, te deseo a ti, continuamente, te deseo en clase, en la calle, te deseo ahora, incluso te deseo cuando sudas jugando al fútbol- su cara en ese momento era un poema, había duda, incredulidad, rechazo y más preguntas-. Pero no me quieres, ni yo te quiero a ti, y podríamos responder a este instinto animal y sexual y acabar por abandonarnos al puro placer de la carne, pero solo sería eso- me aplaudí internamente a mí misma, estaba haciéndolo bien, tenía que mantener mi firmeza-. Creo que no es del todo justo, para ninguno de los dos. Por eso tan solo quiero que dejes de insinuarte de ninguna manera, porque al final no podré controlarme, ni querré hacerlo.

Harry me observó en silencio. Desde la distancia a la que nos habíamos quedado podía ver el brillo de sus ojos intensificado por las farolas de la calle. Su mano acaricio su nuca y desvió la mirada hacia la izquierda, perdiendo sus ojos en la acera. Me recordó al dibujo que yo misma había hecho hacia unas semanas atrás.

Esperaba que huyera, que se marchara como solía hacer, pero no estaba haciéndolo y para mí, la espera era insoportable. Le había dicho esas palabras exactas para que gritara, irradiara furia, me insultara de varias veces distintas y finalmente se fuera. Pero estaba ahí, frente a mí, no se movía y me moría al pensar que optara por intentar besarme para “abandonarnos al puro placer de la carne” ¿en serio yo había dicho eso?

-Está bien- asintió varias veces-. Buenas noches- y dicho esto se marchó.

Arrancó su moto y me dejó sola. Y, aunque yo esperaba que hiciera exactamente eso, sentí algo parecido a la decepción en mi pecho.

 

(Narra Harry)

Jodida mierda. Jodida, jodida mierda. ¿Por qué cojones no la había arrastrado de nuevo a mí y la había besado como tanto deseaba hacer? No me podían haber afectado tanto sus palabras. No podía permitirme que me afectara y sin embargo su rechazo sentimental era un puñal terriblemente afilado.

Jodida mierda. ¿Por qué me trataba de esa forma? ¿Por qué me rechazaba después de todo? ¿Y qué mierdas me pasaba a mí para alejarme y acercarme a ella como si fuera un imán defectuoso? ¿Tan fuerte era el deseo de mi miembro cómo para no poder controlarlo?

-¿Estás sola?
-No, Harry, no estoy sola, siempre preguntas lo mismo- Chelsea habló al otro lado.

-Voy- colgué y me dirigí a su casa.

Chelsea bajó por la puerta trasera a abrirme, como siempre hacía. Sus padres estaban durmiendo, afortunadamente su padre dormía como un lirón. No soportaba esas escenas parentales. Entré en su cuarto y dejé mi americana sobre una silla. Comencé a sacarme el cinturón.

-Espera- sonrió caminando hacia mí-, yo te lo quito.

Cerré los ojos esperando que hiciera su labor y me desabroché la camisa tirándola en el suelo.

Normalmente mis pensamientos sobre la mierda con ___________(tn) desaparecían cuando la chica en cuestión me desnudaba, antes de estar en acción. Pero esa jodida noche su voz no quería salir de mi cabeza. Sus palabras habían sido del todo frustrantes. Ahora no podía concentrarme en la cuestión primordial y, mientras Chelsea sacaba mi bóxer me encontré recapacitando acerca de la verdadera pérdida de la noche.

Su cabeza apareció en mi visión y sus ojos parecían dudosos.

-Harry…

Mierda, mierda, mierda…

-¿Qué ocurre?

Intenté concentrarme, mirar su cuerpo debía ayudar, pero ni eso era suficiente. Mi miembro no estaba por la labor de apoyarme esa noche.

El sexo siempre me había servido para desconectar, para evitar entrar en pensamientos que no me interesaban.

Pero en aquel momento fue diferente, ni los besos de Chelsea en mi cuello me hicieron despertar.

-Lo siento- dije frustrado y, por qué no decirlo, algo avergonzado.
-Joder… no sé para qué me despiertas a estas horas, si luego no estás dispuesto- me miró mal-. Puedes quedarte si quieres- señaló un lado de su cama, el que no ocupaba su cuerpo, pero negué mientras terminaba de vestirme.


Salí de allí lo antes posible, cogí mi moto y me dirigí a casa. Si no tenía la oportunidad de redimirme con el sexo, al menos quería poder dormir y pensar el menor tiempo posible.

 

(Narra Niall)

-Me encanta el color de tus ojos- sonreí por inercia negando con una sonrisa.
-Es prácticamente igual que los tuyos- respondí sin dejar de moverme.

-No lo es- Alan se acercó de nuevo a mí y plantó sus labios en los míos por infinita vez aquella noche-. También me encantan tus labios, y no te atrevas a decir que son iguales que los míos- sonrió y negué alzando las manos en autodefensa.

Debía reconocer que a mí también me encantaban sus labios.

Había ocurrido todo tan sencillamente fácil que me preguntaba si no habría algo de trampa por algún lugar. Pero no parecía. Incluso ___________(tn) se había llevado a Harry para dejarnos intimidad.

-¿Desde cuándo te gusto?- la pregunta me pilló por sorpresa, no me la esperaba.
-¿De verdad tengo que responder a eso?- bajé la vista hacia el suelo.

-No, no hace falta, tan solo era curiosidad- Alan se encargó de que volviera a mirarle de nuevo. Sonreía alegre-. Puedo decir que me gustas desde que Harry me enseñó una fotografía de Sicilia hace cinco años.
-¿Qué?- grité haciendo que él se mordiera la lengua con el gesto confundido.

-Sí, en realidad fue por ti, por lo que le conté a Harry la verdad, me sinceré, aunque creo que él ya lo sabía- dijo.
-Explícame eso de que te gustaba- le pedí con gran curiosidad.


Estábamos sentados en la barra, conversando sencillamente. Habíamos dejado la pista de baile hacía un buen rato.

-Sí, bueno, me pareciste guapísimo, y por lo que Harry me dijo de ti supe que eras genial- él se encogió de hombros, como si sus palabras fueran las más normales del mundo. Pero no comprendía que con ellas estaba moviendo mi interior locamente.
-Amm…- le miré sin saber qué decir realmente, no encontraba las palabras adecuadas-. Yo… debe sonar realmente fuera de lugar, pero creo que eres la única persona que me ha gustado del mundo, desde que nací- solté.


Él pareció gratamente sorprendido porque me besó de nuevo, dejando en esta ocasión que sus labios se movieran entre los míos con paciencia y mimo.

-¿Lo sabe alguien?
-Solo ____________(tn)- respondí.

-Ella podría haberme dicho algo…- negó frunciendo el ceño.
-Tú tenías novio y, además, yo le pedí que no lo hiciera.


Él lo aceptó acabando con una sonrisa contagiosa.

Gemma y Sophia vinieron un rato después con nosotros, accedimos a regresar hacia casa aunque creo que ninguno tenía realmente ganas de volver.

Sophia condujo despacio, había bebido poco, pero no podíamos arriesgarnos a que nos parara la policía. Evité el contacto con Alan pese a que él intentaba buscar mis manos para entrelazarlas o acercarse en el asiento a mí.

Le miré parándole y él lo entendió.

Aparcamos en casa de Gemma y la dejamos allí. Ella se despidió con un grito y una risa bobalicona, desde luego era la que más había bebido, aunque dudaba de que hubiese sido la que más había disfrutado.

-¿Quieres que te deje en casa, Niall?
-No, vamos a casa- Alan respondió antes de que a mí me diera tiempo.


Le miré de mala manera. ¿Qué pensaba? Sin embargo no me atrevía a decir nada frente a su hermana. Demasiado había visto ya la pobre.

-Ven- Alan entrelazó nuestros dedos y me guió hasta su habitación.

Abrió la trampilla de la buhardilla, que tanto me había gustado la primera vez que había estado en su casa, y ambos subimos. Me tumbé sobre varios cojines acomodándome y Alan se dejó caer a mi lado.

Estaba cansado, pero no le suficiente como para dormir allí mismo. Tampoco tenía ganas de pensar sobre lo que había pasado, ni sobre lo que ocurriría mañana.

Alan se giró quedando frente a mí.

-¿Por qué no te dejas de teñir una temporada?- me reí por su pregunta.
-Créeme, no te gustaría moreno.

-La verdad es que te he visto moreno, y me encantas- dijo, arrugué la frente-, recuerda que Harry y yo éramos mejores amigos…

Maldito Styles.

-¿Él sabía que yo…?
-No sabía que me gustabas, para nada, eso habría sido raro- dijo.


Asentí dándole la razón.

-¿Quién lo sabe de tu familia?
-¿Qué me gustan los chicos?- asentí-. Mi padre y Sophia, mi madre también lo sabía, para ella fue algo lógico.

-Mis padres lo intuyen pero… Realmente nunca me han gustado los chicos. Fue contigo, algo raro me pasó- me mordí el labio evitando hablar más de la cuenta.
-Me alegro de que te haya pasado, de verdad, es extraño pero perfecto- buena forma de definirlo.


Hablamos durante más de cuatro horas, me contó su vida entera, los lugares en los que había vivido, cosas sobre sus padres, sobre sus hermanos, me contó que extrañaba a Sophia casi constantemente, que su padre tenía la empresa hospitalaria más grande del país, que quería estudiar farmacia por su madre, que la madre de ___________(tn) era encantadora, que veía feliz a su padre después de mucho tiempo,…

Yo le conté mi vida también, le conté nuestro último verano en Sicilia, le di detalles que ni Harry ni ___________(tn) le dieron nunca. Él me contó porque se enfadaron Styles y él…

Realmente fue conexión inmediata. Como si dos cables hubieran sido conectados y hubieran comprendido que la corriente viajaba mejor si estaban unidos. Había algo mágico en aquella noche… quizá el amor fuera esa magia que pensé, maravillosa. Pero estoy seguro de que algo cambió aquel día y ya nada volvería a ser igual, nunca.

 

(Narras tú)

-Tienes que cogerlo un par de centímetros más de abajo, todavía cuelga demasiado- mi madre se acercó y le subió el vestido a Alexa que, con la mejor cara, esperaba que acabaran con ella.

Llevábamos más de cinco horas en las pruebas de los vestidos. Josh estaba de esmoquin a mi lado y no dejaba de quejarse de que él prefería llevar un pantalón deportivo, que a nadie le importaría cómo fuera vestido. Mi madre se reía con sus palabras. Mi vestido era precioso, era de estas vestiduras que no quieres quitarte porque sientes que eres otra persona con ellas, te sientes bien con ello y no deseas verte inferior de nuevo. Era verde azulado con detalles oscuros en la parte baja. El de Sophia era justo al contrario, oscuro por arriba con partes claras abajo.

Ella iba preciosa con cualquier cosa, pero ese vestido hacía que brillara. Aunque ella había hecho su prueba semanas antes, porque había tenido que regresar a Suecia.

Summer se había quedado dormida sobre el sofá de la enorme tienda y Chris jugaba con un ramo de flores.

Mi madre sería la última en probarse el vestido, pero Greg iba a venir antes a por los niños e iba a llevarlos a comer para que mi madre y yo nos quedáramos solas.

Esas últimas semanas habían sido agotadoras. Por un lado había tenido mucho más trabajo en el instituto, los parciales habían ido bien pero aún quedaban los finales en unos meses, no tantos en realidad. Por otro lado, la boda, estaba siendo un infierno por todos lados. He de decir que era realmente precioso prepararla, querer saber todos los detalles, pero había llegado un punto, justo después del color de las servilletas del banquete, en el que mi cerebro había tenido que plantarse. Sin embargo seguía el día a día de los avances de los preparativos. Y es que, en realidad, quedaban menos de un par de semanas para el enlace.

Cuando mi madre apareció con el vestido las lágrimas saltaron de mis ojos de la emoción. Iba radiante. El vestido era totalmente ceñido por la parte de la cintura hacia el cuello con detalles de encaje en la parte superior hasta formar una manga larga de flores y detalles naturales. Era un vestido sin cola que acababa cayendo en cascada desde su cintura y hacía que se viera preciosa. Lo mejor es que Susan había sido la encargada de diseñarlo.

-Estás preciosa mama- le dije cuando se acercó a mí.

Vi que ella también se había emocionado y me abrazó con fuerza. Miré a Susan que sonreía observando la parte trasera del vestido.

Era la última prueba antes del gran día y la verdad es que todo había quedado perfecto.

-Es genial, Su. Muchas gracias- ella sonrió negando.

Volvimos a casa. Por aquel entonces, a parte del lío con las clases y con la boda, nuestra casa parecía un campo de combate. Cientos de cajas estaban amontonadas por los pasillos y las habitaciones. Cientos de recuerdos enlatados que tendrían un nuevo hogar, un hogar que yo no compartiría demasiado, pero que sería suficiente.

Alan nos había estado ayudando a guardar todo en las cajas y también nos ayudaría con la mudanza. Niall y él habían pasado muchísimo tiempo juntos. Nos habíamos pasado las tardes muertas recogiendo y guardando todos mis recuerdos para trasladarlos a la nueva casa.    También habíamos estado el mismo número de tardes en casa de Alan recogiendo sus cosas y las de sus hermanos. Su padre iba a vender esa casa y todos nos íbamos a mudar a una casa más grande en la que estuviéramos más cómodos. Yo no quería causar tantas molestias, pero Greg había insistido, incluso había dicho que tenía los ojos puestos en una casa desde hacía mucho tiempo, aunque aún no nos había dicho dónde íbamos a mudarnos.

Veía a mis amigos cómodos con ellos mismos, me encantaba mirarles y ver cómo sus manos se buscaban entre cajas y cajas, ver cómo Alan levantaba la cabeza de sus apuntes para ojear lo que estudiaba el rubio o como Niall se perdía en la nuca de Alan en algunas clases.

La tensión que existía antes entre Niall y Alan se había trasformado en buen rollo, aunque a nadie le parecía insólito, creían que Niall por fin había descubierto el buen chico que era Alan, ninguno se imaginaba hasta qué punto…

Ninguno de los dos quería hacer público nada, tampoco ellos mismo se parecían haber aclarado, además la situación era lo suficientemente fuerte como para esperar con paciencia que los acontecimientos fueran sucediendo.

 

(Narra Claudia)

-Solo estoy estresada, y tú no haces más que agobiarme más- le dije para que se callara.
-Yo también estoy estresado, tengo los mismo exámenes que tú, ¿sabes?- él se levantó de la cama y comenzó a andar por la habitación.


Intenté no desconcentrarme y seguir con mi estudio. Pero él no se estaba quieto.

-¡Por Dios Louis! ¿Quieres hacer el favor de estarte quieto?- le dije gritando.

Él me miró un momento y después refunfuñó para sí mismo.

-Eso, tu sigue estudiando tranquilamente- me dijo él, incómodo por la situación.

 

(Narra Louis)

Llamé a la puerta, tenía los nervios de punta, pero no podía hacer otra cosa, en realidad aquello era exactamente lo que debía hacer.

 
…Flashback…

Había estado esas últimas semanas pensando en la conversación que tendrían. Aquello mismo de lo que habló con Liam en Nueva York, que aún le hacía dudar de su relación. Y era porque todo estaba avanzado muy deprisa. Apenas se escondían ya, era un secreto a gritos que estábamos juntos… ¿juntos? Era una forma de decirlo. La verdad es que no éramos novios propiamente, tan solo quedábamos, nos besábamos y hablábamos, todo era como siempre había sido con la única diferencia de los besos. Pero no había nada más, nada público ni nada a lo que aferrarme por un futuro.

Era incómodo, y a ella no parecía importarle. Había mandado las cartas a las universidades y estas las estudiarían para darle una respuesta cuando finalizara el curso. No había hablado conmigo al hacerlo, no me había preguntado y creía saber por qué.

Era una mierda en general. Ella no quería hablar conmigo, cada vez que sacaba el tema ella intentaba sacar alguna excusa oportuna. No quería tener que comprometerse a algo. Decía que estábamos bien como estábamos, que no necesitábamos nada más y, pese a que en realidad eso era bueno, yo quería tener las cosas claras.

Sabía que no podía echarle nada en cara, pero yo había dejado mi idea de Cambridge por estar con ella, si a lo que teníamos se podía llamar estar. Tan solo quería una pequeña promesa antes de acabar el curso, antes de saber lo que ocurriría con nosotros.

Intentaba no presionarla, pero por alguna razón me moría de ganas de saber qué esperar, de tener una respuesta.

-No quieres hablar de ello- Claudia soltó el bolígrafo y me miró suspirando y recogiéndose el pelo tras la oreja.
-No, ahora mismo no- dijo.

-¿Entonces cuando? ¿Cuándo te vayas a Yale definitivamente y no sepa qué hacer con mi vida?- dije.

Ella se mordió el labio negando.

-Le estás dando muchas vueltas a todo, relájate, es prácticamente imposible que entre en Yale, así que es una pérdida de tiempo pensarlo ahora- ella estaba tan convencida…
-A mí no me parece una pérdida de tiempo, en realidad creo que deberíamos hablarlo ahora, para no perder el tiempo- su ceño se frunció entendiendo lo que acababa de decirle entre líneas.

-¿Qué quieres decir?
-Lo que has entendido, justamente lo que has entendido- exclamé.

-Explícate.
-Ahora sí quieres hablar- dije.

-Explícate Louis- su cara se tensó y se puso sería inmediatamente.
-Llevo intentando hablar de esto contigo mucho tiempo, y siempre me das largas, una y otra vez- dije.

-Pues ahora tienes vía libre.

La miré un momento y me senté en la silla que quedaba frente a ella.

-Solo quiero saber qué esperar de esto, que esperar de nosotros, que esperar del año que viene, solo quiero tener las pautas claras para decidir qué hacer, sabiendo lo que quieres tú, algo que pareces no decirme- ella rodó los ojos.
-No me creo que estés diciendo algo así, de verdad, me estás pareciendo tremendamente egoísta- dijo haciendo que ahora mi ceño se frunciera.

-¿Yo?, ¿Egoísta?, ¿Estás hablando en serio?- pregunté repetidas veces.
-Aún quedan cuatro meses para terminar, vas muy deprisa con todo, ¿no te parece?

-Tú has empezado a enviar cartas a universidades, ¿te parece que voy yo rápido?
-Necesito ir a una buena universidad, ¿no lo entiendes?

-No, lo entiendo perfectamente, claro que te entiendo, lo que no logro comprender es por qué te interesa tanto tu futuro educativo y no te importa una mierda tu futuro… sentimental- puse las manos abiertas sobre la mesa y me encogí de hombros.
-Pero… tú fuiste el que dijo que fuéramos con calma, tú dijiste que no formalizáramos nada, que viéramos qué ocurría, yo no fui quien lo dijo- ella hizo el mismo gesto y se pasó la lengua por los labios.

-Pero eso fue hace dos meses, ahora las cosas han cambiado- me atreví a decir.
-¿Has decidido tú que las cosas cambien o te ha llegado la inspiración ahora?

-Estás sacando las cosas de contexto, esto es mucho más simple que todo eso, Claudia.

Me miró un momento esperando que continuara hablando.

-Joder, yo…- no quería hablar de Marie, pero no tenía otra alternativa-, hasta hace unos meses sabía lo que esperar, Marie y yo íbamos a ir a estudiar a Cambridge, con una beca que ofreciera la asociación de “la cárcel”, hace unos meses tenía el futuro asegurado, pero ahora no sé qué esperar, yo no voy a poder ir contigo a Yale si te cogen y tú no vas a dejar Yale por mí- ¿parecía aquello egoísta de alguna forma?
-¿Por qué debemos preocuparnos ahora de eso? Aún queda tiempo- dijo ella queriendo hacerme cambiar de opinión.

-¿Qué pasará si te dan la beca? Dímelo, tan solo quiero saber qué harás.
-No me darán la beca, no me la darán, es imposible…

-Susan quiere ir a París el año que viene, estudiará diseño, le darán una beca. Liam ya está estudiando francés para irse con ella y entrar en cualquier universidad allí, pero sabes tan bien cómo yo que no tengo ninguna posibilidad de entrar en Yale y que las universidades que están más cerca están a más de cuatro horas en coche, será como estar en otro país y yo no soportaría algo así.
-¿Qué estás tratando de decir?

-No intento decir nada, solamente…
-Solamente que si me aceptan en Yale, no habrá más “tú y yo”, ¿no es eso?

 
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Hola!! Sé que dije que subiría la semana pasada pero me ha sido imposible :/ Pon eso no diré próxima fecha de capítulo, aunque intentaré que no pase una semana :)


¿Qué os ha parecido el capítulo? Quizá un poco aburrido... Puede ser, no sé.

En el próximo habrá mucho Louis-Claudia xD


Me despido, tampoco os aburro más.

Muchas gracias como siempre a las que comentan :)


Muacckkssss!!!


 

 

 

2 comentarios:

  1. VEROO!! Me encantas como siempre ¿Que pasara con Louis y Claudia? Y por lo del ultimo comentario no pasa nada solo te pregunte lo de wattpat para que cuando acabes la novela poder seguir en contacto aun que sea jajajaj pero no pasa nada no te preocupes bueno muchos besos y abrazos desde Mallorca!!

    MUAACCCKKSSS!!

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    1. Holaa!!! Muchas gracias por comentar, like ever :) Acabo de subir un nuevo capítulo, espero que te guste.

      Muacccks

      Pd: Mira el correo del gmail, El :)

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