-¡Alan! Soy Niall- la puerta se abrió
apareciendo él al otro lado.
Pasé rápidamente y me senté en la
cama después de dejar el traje colgado. La familia de Alan y la de ____________(tn)
se habían quedado a dormir en el hotel en el que se celebraría la boda. Yo
había venido pronto con mis padres, porque mi madre quería estar con la madre
de mi amiga.
Levanté la cabeza y me encontré con
Alan de frente. No me había fijado antes en él. Ahora le veía cara a cara.
Estaba completamente desnudo, solo tenía una toalla que le tapaba por debajo de
la cintura hasta las rodillas.
-Vístete- le grité empujándole para
que se alejara unos pasos.
Él me miró con una sonrisilla y
asintió varias veces dejando que la toalla cayera al suelo, dejando la imagen
de su miembro a centímetros de mi cara. Me incliné hacia atrás tirándome en la
cara sin poder quitar esa imagen de mi mente.
-Eres un exhibicionista- le grité
cerrando los ojos.
-Soy natural, son cosas diferentes-
se sentó en la cama para ponerse los calcetines-. Además, ni que nunca me
hubieses mirado en las duchas- dijo haciendo que mis mejillas se calentaran.
-Eso no es cierto- le dije sentándome
de nuevo.
-Niall… notaba tu mirada en mi culo
sin necesidad de girarme- dijo riendo.
-No es verdad- no quería mirarme
a la cara porque sabría que tenía razón él.
Solo habían sido un par de veces… en
realidad no le miraba continuamente, me sentía avergonzado, sobre todo cuando
no tenía claros mis sentimientos.
-Bueno, no te creo, pero lo
dejaremos- dijo girándose hacia mí y posando sus labios en los míos,
brevemente-. ¿Vas a vestirte aquí?
Asentí levantándome y comenzando a
desvestirme para ponerme el traje. Notaba la mirada de Alan clavada en mis
movimientos, pero me hacía en indiferente. Me apretó el culo cariñosamente y
sonreí negando para mí mismo. Estábamos acostumbrados a vernos desnudos
continuamente por los entrenamientos. En el vestuario notaba que me miraba,
pero no podía tocarme porque estaba todo el mundo delante, y yo lo agradecía.
Pero estábamos ahora los dos solos y él se acercó más cuando me quité los
pantalones y los tiré sobre la cama.
-¿Duermes hoy conmigo?- dijo
pegándose a mi espalda marcando con su sexo en mi culo.
-No- contesté apartándome
rápidamente, por mi nerviosismo.
Él elevó una ceja pero no dijo nada y
yo seguí vistiéndome a una distancia prudente de él.
No es que no quisiera que me tocara,
en realidad, sí quería, pero necesitaba un poco de espacio. Cada vez que él se
acercaba yo me apartaba de él. Pero simplemente sentía que no podía darle lo
que él esperaba, no podía estar con él como él esperaba. Necesitaba que
entendiera que aún no era el momento. Él tenía experiencia en estas cosas, yo
no, él era la primera persona con la que yo estaba.
Siempre había pensado que mi primera
relación sería perfecta, porque intentaría que ELLA se sintiera bien en cada
momento, querría que ELLA me quisiera tanto como yo, LA llevaría a dónde
quisiera ir, a cualquier parte. Nuestra primera vez sería perfecta porque tanto
ELLA como yo nos querríamos, y tendría cuidado…
Ahora sentía que ELLA era yo, y era
tan raro que sentía un revuelto de tripas, me sentía mal.
Por un lado tenía claro que él me
gustaba, en realidad era de lo que estaba totalmente seguro, Alan me gustaba
más que cualquier otra persona. Me había tratado genial desde el primer momento,
pero yo no quería ser la chica de la relación.
Quizá me estaba volviendo totalmente
loco, quizá de remate. Quizá mis pensamientos no tenían ningún sentido. Pero
por dentro me sentía así, totalmente indefenso ante los acontecimientos.
-¿Quieres que te ayude?- Alan me vio
pelearme con la corbata y se acercó a mí echándome una mano y haciéndome el
nudo.
Se acercó y besó tiernamente mi nariz.
Me encantaban esas muestras de cariño, no tan sexuales, solo pequeños
movimientos que me hacían sonreír sin poder evitarlo.
-¿Y __________(tn)?- preguntó
haciéndose él su propio nudo.
-Estaba peinándose, va guapísima- le
dije con una sonrisa.
-Me ha dicho que tiene una sorpresa-
dijo. A mí no me había dicho nada.
-No lo sé, no me ha dicho nada- dije
encogiéndome de hombros.
Alan terminó de preparase poniéndose
los zapatos y mirándose al espejo peinándose el pelo.
-¿Estoy bien?- se giró hacia mí,
quedando de frente.
-¿Es una pregunta trampa?- le dije
pasando una mano por su pelo y revolviéndoselo un poco.
Él sonrió y me acercó hacia su
cintura quedando pegados. Hasta ahí todo había ido bien, pero cuando comenzó a
besarme desenfrenadamente tuve que pararle.
-Será mejor que bajemos- le dije
apartándome de él.
Me miró con el ceño fruncido pero
acabó asintiendo.
(Narras tú)
Quien me viera seguramente pensaría
que me había dado algo. Estaba sentada en la tapa del váter, con la partitura
entre mis manos. La repasaba lentamente recordando el movimiento de dedos que
debía llevar a cabo para que sonara a la perfección.
Había estado la última semana
arreglando la pieza para poder tocarla en ese momento. Al final iba a dejar
tirado a Alan, pero él llevaría a mi madre al altar, esa era su misión ahora.
La mía era sentarme en el piano y tocar. Había ensayado cuando ni mi madre, ni
Álex, ni April estaban en casa, había sido difícil pero ya la tenía.
Alejandro había conocido a todos
nuestros futuros hermanos y se habían llevado genial desde el principio, aunque
Summer y Alexa fueron su debilidad desde que las vio. Alan había sido muy
simpático con él y también Sophia que ya había dejado caer varias veces lo
guapo que era su nuevo hermano a lo que él respondía de la misma manera.
Yo estaba muy contenta de que se
hubieran llevado tan bien nada más conocerse, era un logro importante.
Por otro lado, hacía mucho tiempo que
no tocaba frente a un público, casi tanto como hacía que no tocaba en general,
pero siempre sentía esa punzada de nervios a la hora de tocar con gente
delante, y más si eran 200 personas, que eras las que finalmente vendrían a la
boda. Esos nervios se estaban agravando con el paso de los minutos y sentía la
necesidad de darle un último repaso.
Salí de la habitación dejando que
Sophia terminara de peinar a Alexa, yo ya había hecho mi trabajo con Summer.
-Voy a ir a ver a mi madre, ahora nos
vemos- Sophia sonrió.
-¡No! ____________(tn), no te vayas,
quiero ir contigo- la niña se levantó del asiento y corrió hacia la puerta.
Suspiré, al menos podría hacer el
último ensayo con público.
-Vamos, venga- sonreí y tendí la mano
para que la niña la cogiera, cosa que hizo inmediatamente.
Caminamos por el pasillo y entramos
en el ascensor.
-¿Mi futura mamá no está en esta
planta?- preguntó Summer.
Había comenzado a llamar a mi madre
“futura mamá”, decía que hasta que no se casara con su padre no sería su madre
totalmente. Sabía que para mi madre era incómodo, pero a Greg no parecía
importarle y, si él estaba tranquilo, ella también loe estaba a fin de cuentas.
-Sí, pero en realidad vamos a ir
abajo para saber si todo está listo- le dije a la pequeña.
Ella sonrió. Llevaba un vestido azul
claro con detalles oscuro en la cintura. Los colores eran iguales que los míos
pero con otra colocación diferente.
Habían decidido que la cena fuera en
el exterior y el baile en el mismo lugar. Se habían preparado varias carpas por
si llovía, aunque finalmente no iban a hacer falta. Había decenas de mesas con
diez sillas alrededor en las que se distribuirían los invitados y una mesa
rectangular en la que nos sentaríamos la familia, los abuelos de ellos y
nosotros cuatro, porque April también había venido.
Summer y yo entramos de la mano en el
salón. Todo estaba dispuesto en dos bloques de sillas con un pasillo central
por el que mi madre caminaría hasta el altar. Caminamos por un lateral porque
Summer se empeñó en que no podíamos pasar por el centro.
Dejé que la niña se sentara a mi lado
en la butaca del piano y coloqué la partitura en el atril.
-¿Vas a tocar una canción?- dijo la
niña con una gran sonrisa.
-No, voy a tocar una pieza, las
canciones tienen letra, esta no la tiene- ella asintió entendiéndome.
-Yo quiero aprender a tocar, ¿me
enseñarás cuándo vivamos en la casa nueva?
-Claro que sí- asentí varias veces.
-A ver cómo tocas- me pidió señalando
las teclas.
Sonreí y coloqué los dedos respirando
profundamente una última vez.
Toqué la pieza completa dos veces.
Era corta aunque tenía su dificultad añadida ya que si me equivocaba sería más
fácil detectar el error.
-Me ha gustado mucho, ¿cuándo la vas
a tocar?- preguntó con una gran sonrisa.
-Cuando entré la novia- dije-, pero
es una sorpresa, nadie sabe nada, tú no puedes decírselo a nadie.
-¿Soy la única que lo sabe?- la niña
abrió los ojos impresionada.
-Solamente tú, por eso es un secreto.
Ella asintió e hizo un gesto como si
su boca fuera una cremallera. Dejé allí la partitura y juntas volvimos a la
habitación de mi madre.
-Susan- le dije cuando vi el vestido
en el cuerpo de mi madre-, has hecho un trabajo espectacular, ¿también harás el
vestido de mi boda?
Ella sonrió asintiendo orgullosa.
Mi madre estaba radiante, no podía
apartar la sonrisa de su cara, estaba más hermosa de lo que yo la había visto
nunca.
-Greg se va a morir en cuanto te vea-
le dije sonriendo levemente.
Ella me miró a los ojos. Mierda. La
mirada de ambas se aguó. Me acerqué a ella para no estropearle todo el
maquillaje e intenté limpiarle las lágrimas que, por fortuna, no dañaron su
cara.
-Al final Alan te llevará al altar-
le dije sin darle mucha importancia.
-¿Y eso?- ella me preguntó arreglando
su cabello que había dejado suelto y hacía rizado en las puntas.
-Quería hacerlo, le he dicho que me
parecía estupendo, yo entraré con Niall- le dije mintiendo un poco.
Ella sonrió asintiendo. Me acarició
la mejilla y después recogió detrás de mi oreja algunos mechones que había
dejado fuera de la trenza que formaba mi recogido. Aún no era el momento para
soltarme el pelo, eso no había llegado. Sentía que el momento piano era
necesario en ese instante, pero el pelo seguía siendo parte de mi cabeza como
un recogido, coleta, moño o cualquier cosa que lo alejara de la libertad.
Susan se había puesto un vestido
largo rosa palo con la melena rubia hacia un lado. Estaba guapísima.
-Mamá, nuestras amigas están abajo,
¿te quedas con Summer?- le pregunté.
-¡Sí! Me quedo con mi futura mamá-
dijo abrazando el vestido de mi madre. Ella sonrió.
-Luego nos vemos novia- le dije
dándole un beso.
Susan y yo bajamos al recibidor dónde
ya empezaba a haber muchísima gente que iba siendo dirigida al salón central.
Claudia iba de la mano de Louis, él
llevaba traje y corbata negros, con una camisa blanca, muy formal. Claudia
llevaba un vestido verde muy ligero con pedrería en la cintura. Irene había
rizado su cabello más de lo normal y había optado por un vestido gris claro con
detalles de formas abstractas y la espalda abierta, hablaba con su primo y con
Zayn, ambos con traje, el de Liam azul oscuro con la corbata un par de tonos
más claros y, Zayn vestía de negro, con corbata como Louis. Todos estaban
guapísimos.
Liam se acercó a Susan y le dio un
beso.
-Estás increíble- Louis me abrazó
dándome un beso en el cuello haciendo que me estremeciera. Que tonto…
-Tú estás guapísimo- sonreí y noté
las manos de Zayn cerca de mi trasero.
Me giré y le di un golpe en el brazo.
-Solo te definiría en una palabra:
¡Guau!- dijo dándome un beso en la mejilla y sonriendo como un bobo.
-Si te quedas ahí más tiempo te
manchará con sus babas- me dijo Irene sonriendo y abrazándome ella.
-Estás guapísima pelirroja- le dije
riendo.
-He visto a la hermana de Alan y,
déjame decirte que estás el doble de guapa que ella- dijo en mi oído.
Me reí negando un par de veces.
-Vamos a ir entrando, ¿sabes que hay
prensa en la puerta?- dijo Claudia caminando hacia mí y dándome un beso.
-Sí, Greg nos dijo que seguramente
vendría alguien del corazón, es un poco raro, pero bueno, harán un par de fotos
y ya. Entrad, esperaré a Greg aquí- les dije.
Ellos caminaron hacia el interior
para sentarse y yo me quedé en la puerta esperando al novio. Niall y Alan
bajaron minutos después seguidos de Sophia, Alexa, Chris y Josh.
-Iré dentro- dijo Niall mirando un
instante a Alan y sonriéndome después.
-Sí, estos han pasado hace un rato-
le dije.
-Entraré con él, cuando mi padre
entre saldré a por tu madre con Alejandro- me dijo Alan.
- Vale- me dio un beso y pasaron al
salón.
-¡Dios mío!- un grito desde la puerta
me hizo volverme rápidamente-. ¡_________(tn)! Estás increíble- abrí los ojos
con sorpresa. ¿Quién era esa chica y qué había hecho con el bonito pelo de
Gemma?
¡La hermana de Harry se había teñido
el pelo de ROSA! Era atrevido pero, a fin de cuentas, era tan guapa que
cualquier cosa le quedaría bien. Iba con un vestido amarillo a medias y dorado.
Llevaba el pelo suelto y tenía los ojos pintados a conjunto entre el cabello y
el vestido. Era tan extravagante y bonito al mismo tiempo…
Me dio un abrazo rápido y pude ver
tras ella al resto de su familia. Lisa y Zac caminaron hasta mí abalanzándose
cuando llegaron a mi lado y agarrándome cada uno de una pierna mientras
gritaban mi nombre con fuerza haciendo que el pasillo retumbara.
-¡Lisa!, ¡Zac! ¿Sois vosotros?- les
dije agachándome un poco-, no puede ser, los niños que yo conozco no eran tan
altos ni tan guapos, ¿qué habéis hecho?
Ellos rieron abrazándome con fuerza.
-Chicos…- miré hacia la entrada.
Anne y su marido acababan de pasar y
miraban a los niños negando con una sonrisa.
-Llegamos un poco tarde, había
muchísimo tráfico- se excusó.
-No pasa nada, todavía no ha bajado
Greg- les dije tranquilizándoles.
-Menos mal- dijo ella sonriendo y
dándome un beso tras su marido.
Saludaron a los niños y a Sophia y
entraron juntos al salón. Miré hacia la puerta unos segundos más pero no llegó.
La verdad es que era cierto que no
había hablado con él desde hacía casi dos meses, ni una palabra, sin contar la
felicitación en su cumpleaños, un simple “felicidades” en un mensaje, desde la
despedida en la puerta de mi casa nada, y eso que él se iba acercando cada vez
más a nuestro grupo hasta ser casi uno más. Había recuperado gran parte de su
vieja amistad con Alan y con los demás volvía a ser el mismo Harry de siempre,
eso me dolía un poco, volvía a ser igual con todos excepto conmigo, pero yo
había sido quien le había alejado completamente de mí, no era algo que no
mereciera.
-¡Harry Edward Styles, hazme
enteramente tuya!- la voz de Sophia me sobresaltó y de la misma manera lo hizo
la risa que acompañó a su comentario a mis espaldas.
Me giré para verle. Sonreí por
inercia y él me miró nada más pisar la entrada. Fueron unos segundos, pero
pareció que el mundo enteramente se detenía. Que solo estábamos nosotros dos en
ese lugar, en ese hotel, en el mundo. Sus ojos brillaban especialmente. Abrió
ligeramente la boca caminando hacia nosotros y abrazó a Sophia pasando por mi
lado sin decir una palabra.
-Dame el número de tu habitación y
nos vemos ahí, preciosa- dijo con una media sonrisa.
Sophia se rió dándole un golpe en el
brazo.
-¿Ya han llegado mis padres?-
preguntó mirando a los niños.
-Sí, ¿no me digas que te has traído
la moto, Styles?- preguntó ella negando.
Él se encogió de hombros mirando al
interior del salón, donde todo el mundo estaba sentado.
-¿Bailaremos?
-Toda la noche si quieres- dijo la
chica dándole un beso en la mejilla.
Harry asintió y entró en el salón sin
decir nada más, sin dirigirme la palabra. Sophia me miró intuyendo cuales
serían mis pensamientos, sonrió y me abrazó ligeramente.
Greg bajó unos segundos después.
Llevaba un traje negro liso con una flor en el bolsillo de la chaqueta. Estaba
realmente guapo, me recordaba enormemente a Alan, seguro que dentro de unos
años, su hijo sería igual que él.
-Papá, estás espectacular- le dijo
Sophia abrazándole.
Alexa, Chris y Josh se unieron al
abrazo y Greg me miró por encima de la piña que habían montado, sonreía
condenadamente contento.
-Dejadme que abrace a mi nueva hija-
dijo dirigiéndose hacia mí.
Era la primera vez que me llamaba
así, pensé que nunca me llamaría así e internamente me parecía bien que no lo
hiciera, pero ahora que lo había hecho, sentía una gran necesidad de abrazarle
y llorar al mismo tiempo, pero no podía llorar, no podía hacerlo, por eso
simplemente le abracé con fuerza, como nunca había hecho hasta ese momento con
él. Greg me abrazó con la misma intensidad y me dio un beso en la frente.
Sophia sonrió y Alexa me abrazó tras
su padre.
-Tengo que pasar chicos, estoy un
poco nervioso, ¿tu madre no será como Julia Roberts, verdad?
-Tranquilo, no se fugará- le dije
riendo.
Él suspiró efusivamente y caminó
hacia la entrada abrazándonos una última vez.
Esperamos pacientemente diez minutos
más. Alan y Álex salieron con nosotros a esperar.
-Mike está dentro- dijo al salir.
-Sí, he hablado con él por teléfono,
ha dormido en casa esta noche- le respondí.
Mi madre bajó por el ascensor seguida
de Summer que le sujetaba la minúscula cola, cuando se cumplieron doce minutos,
Bajaba radiante aunque también notaba
sus nervios en la cara. Sentía que podría desmayarse en cualquier momento,
porque yo estaba igual que ella.
-¿Y Niall?- preguntó mientras
suspiraba repetidas veces intentando mantenerse calmada.
-Está dentro, al final entraré sola,
pero no te preocupes, llevaré un ramo que hay en la entrada preparado al lado
del tuyo- le dije sonriendo.
Ella frunció el ceño pero se encogió
de hombros.
-Si no te importa, pero a mí me da
igual que entres con Alan- me dijo.
-No, no, tú entra con Alan- le dije.
El susodicho me miró elevando una
ceja pero no le dio mayor importancia.
-¿Todo listo?
Nos miramos todos una última vez, los
nueve, seríamos diez… ¡que locura!
Asentimos a la vez.
Alejandro le tendió el brazo a Sophia
y ella se abrazó a él.
Summer y Chris se quedaron los
primeros con una cestita de pétalos cada uno, seguidos de Josh y Alexa que
entrarían tras ellos también con pétalos de rosa pero de color blanco. Lo sé,
era demasiado empalagoso, pero así lo habían querido. También dijeron que iba a
ser una boda familiar y había 200 personas esperando. Álex y Sophia entrarían
justo delante de mi madre y Alan.
Le di un beso a mi madre.
-Esto es todo para ti mamá, te quiero-
le dije casi en un susurro.
Caminé a la primera posición. Podía
notar su mirada fruncida y su duda ante mi acción, pero era parte de la sorpresa.
Me giré hacia mis hermanos ya con el ramo entre mis manos.
-Summer, Chris, tenéis que esperar
hasta que oigáis la música para empezar a caminar por la alfombra, ¿vale?-
ellos asintieron y les di un beso a cada uno.
Las puerta se abrieron desde dentro
dejando a mi vista las dos columnas de gente, con el pasillo central. Tragué
saliva ante la visión. Mi corazón latía desenfrenado, pero debía controlarme
para no meter la pata. Noté como todo el mundo se giraba hacia nosotros, y más
específicamente hacia mí, que estaba en primer lugar.
Respiré profundamente por última vez
y comencé a recorrer el pasillo tranquila, como tantas veces había imaginado.
Me concentré en la imagen de Greg, de pie en el pequeño altar que se había
preparado para la ocasión. Me sonrió y le contesté tímidamente. Pasé al lado de
mis amigos, oí cómo alguien silbaba, seguramente sería el tonto de Zayn, sonreí
al ver a Niall junto a Mike y April en una de las primeras filas.
-Preciosa- Niall movió sus labios
señalándome de arriba abajo.
Se me hizo eterno, pero por fin
llegué hasta Greg que me dio un beso.
-Gracias- le dije terminando de
recorrer el pasillo hasta estar frente al piano. Cerré los ojos imaginando las
caras a mis espaldas, sobre todo de las personas que supieran cuanto tiempo
hacía que no me acercaba a un piano.
Me senté en la butaca levantando la
tapa, dejando el ramillete sobre la cubierta y colocando en el atril la partitura. Coloqué
mis dedos y comencé a tocar.
No se oía ni un alma, tan solo la
música y los pequeños pasos de Sumer y Chris que habían empezado a caminar por
el pasillo. Seguramente mi madre no sabría todavía que era yo la que tocaba lo
descubriría al estar en mitad del pasillo, cuando tuviera mi visión de espaldas
sentada al piano.
Me concentré como pude en la pieza,
dándole la emoción necesaria, oí los siguientes pasos, los de Alexa y Josh y,
poco tiempo después, los de Álex y Sophia.
Cuando llevaba la mitad de la pieza
supe que mi madre debía de estar entrando o haber entrado hacía poco tiempo.
Mis nervios crecieron pero supe controlarlos con decencia aunque mis dedos
temblaban un poco.
Sentí un llanto a mis espaldas y
cerré los ojos sufriendo en silencio y controlando mis lágrimas. Mal momento,
pero pensé en mi padre, en su mirada desde donde quisiera estar. Suspiré
pestañeando con fuerza y consiguiendo controlar a medias las emociones, porque
un par de lágrimas cayeron por mis mejillas, pero no comencé a llorar como una
loca.
Dos compases y terminé. Esperé unos
segundos sentada en la butaca sin querer levantarme, no sabía lo que me iba a
encontrar al darme la vuelta. La verdad es que estaba un poco asustada por lo
que pudiera pasar. Pero había sido valiente hasta ese momento.
Coloqué la partitura sobre el piano y
cerré la tapa. Me levanté recogiendo el ramo de nuevo y me volteé despacio.
Mierda.
Me encontré de frente con mi madre, a
menos de un par de pasos de mí. Mierda, no tenía que estar ahí, tenía que estar
con Greg en el altar, no conmigo. Tenía la cara llena de rímel, se le había
corrido todo, era un desastre. Lloraba en silencio mirándome.
-Mamá- dije en un susurro
apresurándome a consolarla con un abrazo.
Ella lloró en mi cuello mientras yo
permanecía con los ojos cerrados. Apretó mi pecho un sentimiento de reparo y
temor bastante propio de mí hacía un año y medio. Pero lo controlé como llevaba
haciendo todo este tiempo atrás.
-Venga- la aparté de mí un poco
limpiándole la cara con mis dedos y dejándola bastante decente-. Tienes que
casarte- le dije sonriendo.
Ella pareció darse cuenta de donde
estaba. Miró hacia el altar donde Greg sonreía con alegría. Miré a mi hermano
que estaba serio, con el rostro imperturbable, sabía que lo estaría pasando
mal, pero la procesión iba por dentro.
Mi madre caminó de mi mano hacia el
altar de nuevo. Coloqué su vestido por la parte de atrás, ya que se había
arrugado un poco, y la dejé al lado de Greg que me abrazó de nuevo y me dio un
beso.
Sonreí y caminé hasta quedar al lado
de Alan en el primer banco. Me giré un segundo hacia Niall, pero no pude
soportar ver su cara llena de lágrimas causadas por mí.
La ceremonia fue muy bonita. Les casó
un concejal, amigo de Greg, que era tremendamente divertido y que contó varias
anécdotas de ambos que yo no conocía.
El momento de los votos fue precioso.
Sencillamente miraba hacia el altar y solo veía amor, tan solo eso, en realidad
veía lo más importante, no hacía falta nada más.
Cuando el concejal les declaró marido
y mujer, una increíble tanda de aplausos comenzó haciendo que todos nos
levantáramos, que Álex abrazara a Alexa, que Sophia aplaudiera con las manos de
Chris, que Josh silbara con la mano en la boca y que Alan se tirara sobre mí
gritando y abrazándome como un loco, “HERMANA” gritaba una y otra vez sin
control.
Mi madre y mi nuevo padre se besaron
haciendo que más silbidos salieran de los labios de Josh que acabó seco de
tanto gritar.
Después todo se convirtió en un
descontrol. El marido y su esposa se quedaron en el altar recibiendo las
felicitaciones de todos los que se acercaban a abrazarles y desearles mucha
suerte.
También algunas personas se acercaron
a nosotros con el mismo propósito y los ocho sonreíamos saludándoles.
Los padres de Niall se acercaron al
altar a saludar a los recién casados y mi amigo corrió hacia nosotros
abrazándome con fuerza mientras susurraba palabras, que yo no lograba entender,
en mi oído.
-Niall, Niall- pasé mis manos por sus
mejillas sonriendo.
-Me ha gustado mucho- dijo
sollozando.
Alan se acercó a nosotros pasando sus
dedos por las mejillas de Niall mientras sonreía mirándole.
-¿Qué te pasa?- le preguntó
acariciándole.
-Yo…- Niall levantó la cabeza y sonrió
a Alan-. Nada, estoy contento- dijo dándome un beso y abrazando al moreno un
instante.
Después se acercaron los demás.
Claudia, Irene y Susan me abrazaron riendo y saltando como locas. Liam me dio
un beso y sonrió alegremente. En cambio, cuando le llegó el turno a Zayn, él se
quedó unos segundos parado frente mí.
-¿Qué tal estás?- dijo, seguramente
refiriéndose al piano.
-Muy bien- sonreí y avancé para
abrazarle, pero él se retiró.
Elevé una ceja interesada por su
alejamiento. Pero no duró mucho porque él recorrió lentamente los pasos que le
separaban de mí y unió nuestras frentes, cerró los ojos y movió la cabeza
negando.
-Estás guapísima, realmente guapa- me
dio un beso en la mejilla-. Te quiero, pase lo que pase, siempre te quiero.
Abrí los ojos emocionada por sus
palabras. Él no solía hablar de ese modo, pero cuando lo hacía era para tener
en cuenta, porque lo decía de verdad.
-Yo también te quiero- le dije
sonriendo.
Zayn asintió y se alejó para hablar
con los demás. Después le tocó a Louis que sonrió abrazándome.
-Me alegro de que haya vuelto- dijo
señalando el piano.
Vi que el señor Golding estaba frente
al piano y sostenía entre sus manos la partitura de la pieza que había
compuesto para la boda.
-Yo también- contesté a Louis-, ha
sido complicado.
-Tendrías que habérmelo dicho- dijo
apretando sus labios.
-Sabía que estabas ahí, pero tenía
que hacerlo yo sola, ¿lo entiendes?- él asintió.
-Me alegro igualmente, y enhorabuena,
ahora tienes una familia enorme- dijo mirando a todos mis hermanos.
Suspiré riendo.
-Voy a ir a saludar al señor Golding,
luego nos vemos- le dije.
-Claro, tengo cosas que contarte,
además, tienes que bailar conmigo- sonreí y caminé hacia el piano, en el que
aún estaba Sebastian.
-Hola- le saludé y él se volvió hacia
mí.
-Hola ____________(tn), bonita
ceremonia- dijo mirándome con una sonrisa.
-Sí, ha sido bonita- asentí.
-He venido acompañando a mis padres,
ellos trabajan en el proyecto, pero viven en Londres- dijo-, conocen a Greg
desde hace muchos años.
-Lo sé, mi madre me ha hablado de
todos los invitados- le dije.
Era cierto, habíamos estado repasando
las listas casi cada noche después de cenar. Ella no conocía a la mayoría de
las personas y quería ser educada cuando se las presentaran, por eso habíamos
estado todas esas noches repasando las listas y a todas las personas de ellas. Por
ello también sabía que Chelsea estaría en algún lugar cercano, sus padres trabajaban
con Greg y mi madre y, en fin, era horrible, pero intentaría pasar de ella, ni
cruzármela y, de hacerlo, sonreír falsamente.
-Helen y Josh, ¿no es cierto?- él
aplaudió irónicamente.
-Veo que has hecho los deberes- dijo.
Asentí.
-Has tocado el piano- dijo como si no
fuera algo obvio.
-Sí, estuve ensayando estos últimos
días- le dije asintiendo de nuevo.
-¿Días?, ¿Cuánto has tardado en
componer la pieza?- preguntó sosteniendo las partituras en sus manos.
-Desde el viernes pasado- le dije.
-Es impresionante, la complejidad, lo
poco que has tardado en componerla- dijo.
-Sí, bueno, le he dedicado bastante
tiempo. Pero señor Golding, no se aburra ofreciéndome una beca, por
favor- le dije con una sonrisa.
-No lo haré- negó varias veces-, pero
no dejes de tocar nunca, sería una gran pérdida.
-No, ahora no puedo dejarlo. He
estado… mucho tiempo sin tocar, pero no lo volveré a dejar- le dije.
-Me alegro- sonrió.
Nos quedamos unos segundos en
silencio, ambos sabíamos que estábamos pensando acerca de lo mismo, pero
ninguno quería decir nada. Al final fui yo la que hablé.
-Mike está aquí- le dije-. Ha venido
por la boda.
-Le he visto, pero no quiere hablar
conmigo, es mejor que no compliquemos las cosas- dijo él, bastante serio.
-Profesor… la verdad es que no sé qué
pasó entre vosotros, y tampoco creo tener la respuesta a todo, pero creo que él
quiere hablar, aunque no se lo pondrá fácil- le dije.
Sebastian asintió, pero siguió serio.
-Luego nos veremos- sonreí débilmente
y volví con mis amigos.
(Narra Harry)
Me senté con los chicos en una mesa
reservada para nosotros. Había dejado a mi familia tirada, pero Alan había
insistido en que nos sentáramos todos juntos. Además la mesa estaba bastante
cerca de la mesa de los recién casados, donde estaban sentados Alan y
___________(tn) con el resto de sus hermanos.
-Esto está riquísimo- dijo Niall,
como no podía ser de otra manera, probando las gambas.
-Que haya bufet libre es tu paraíso-
Irene le tiró una cabeza de gamba y Niall rió.
Estábamos en el exterior del hotel,
la verdad es que para estar anocheciendo hacía buen tiempo. Raro en el abril de
Londres, pero no me iba a quejar.
Hacía algún tiempo jamás habría
venido a una boda como esta, habría preferido quedarme en casa bebiendo o
saliendo por ahí a encontrar alguna cita rápida que tirarme en el baño de
cualquier pub nocturno. Sin embargo ahí estaba, sentado con mis amigos, que
habían vuelto a serlo, y dispuesto a decirle a __________(tn) lo que sentía por
ella.
Gemma me había casi obligado a
hacerlo esa noche. A decirle todo lo que sentía por ella. A mí no me parecía
muy buena idea hablarlo justo uno de los días que más feliz la veía, no quería
ser el causante de que sufriera un día como ese.
-¿No comes?- Irene se apoyó en mi
hombro observando mi plato.
-Sí, he comido ya- le dije.
Una de las cosas de las que más me
alegraba es de volver a estar bien con ella. Había sido un completo imbécil al
apartarla de mí cuando llegaron, pero no volvería a ocurrir. Por fin teníamos
la oportunidad de recuperar el tiempo perdido, y no sería un gilipollas de
nuevo.
-Bueno, come más- se había empeñado
en decir que estaba demasiado delgado, creo que le jodía que mis piernas fueran
más delgadas que las suyas, pero era normal, yo no tenía caderas.
-Y tú menos- le dije sonriendo
untándole de mayonesa la nariz.
Ella se hizo burla y siguió con su
plato.
Miré por decimonovena vez a
____________(tn) esa noche. No le había dicho nada al llegar porque no quería
que pensara que lo hacía por compromiso, tenía la idea de decirle que era la
más guapa de la boda más tarde, cuando estuviéramos solos y no delante de
Sophia.
Ella se reía hablando con Alan
mientras le daba de comer a Chris que pasaba de ellos y estaba entretenido con
una servilleta entre las manos. Alan le dijo algo al oído y ella me miró
directamente, no me dio tiempo a apartar la mirada antes de que me pillara
cotilleando. Ella no hizo ningún gesto, simplemente se giró de nuevo hacia Alan
y siguió hablando con él, como si nada hubiese pasado.
No podía soportar que ella me viera
solo como una cara bonita, eso no es lo que siempre había sido para ella, ni
ella lo había sido jamás para mí. Cuando esas palabras salieron de sus labios,
que para ella solo había atracción, casi me dio un infarto, no quería creerlo,
incluso aún no lo creía del todo. No podía ser que, con todo lo que habíamos
vivido, solo quedara lo sexual entre nosotros. Era cierto que me moría por
tumbarme sobre ella, estar en su interior y ver cómo su gesto se expandía hasta
el éxtasis, casi me empalmaba de pensarlo, pero había mucho más. No había
podido estar con ninguna chica desde que esas palabras habían salido de sus
labios, y de eso hacía dos meses. No lo consideraba una época de sequía. En
realidad tan solo podía esperar a que fuera ella, porque sabía que no podría
ser con cualquier otra.
-Harry, Harry- le giré hacia Niall-,
tío llevo llamándote cinco minutos- dijo poniendo los ojos en blanco.
-¿Qué quieres?- le dije ofuscado
porque me hubiera sacado de mis pensamientos.
-¿Te vas a comer eso?- señaló la
ternera de mi plato. Joder.
-No, todo tuyo- le di el plato y él
siguió comiendo.
-No entiendo cómo no engordas, eres
un asqueroso- Susan miró a Niall aborreciéndolo y él le mandó un beso con la
mano.
Yo seguí con mis propios
pensamientos.
Según me había dicho Gemma, ella
pensaba que lo mejor sería ser totalmente sincero y decirle la verdad, algo
sencillo, nada muy pensado ni planificado, eso no significaba que no hubiese
pensado en ello, pero sí que debía hablarlo con ella a solas. Decirle que había
llegado a la conclusión de que la quería y que había sido un idiota todo ese
tiempo. Luego sería cosa de ella que me contestara lo que yo quería escuchar o
no.
No podía pensar que ella me
rechazara, era una opción, pero no podía tenerla en cuenta porque si pensaba un
poco en ello me echaría para atrás y acabaría por no decirle nada.
-Señor Tomlinson, ¿podríamos hablar
un momento?- giré la cabeza encontrándome con un hombre de pie al lado de
Louis.
Mi amigo asintió y se levantó
siguiendo a ese hombre entre las mesas hasta que desaparecieron dentro del
hotel.
(Narra Louis)
El señor Post me llevó hasta el bar
del hotel y nos sentamos en unos sillones, uno frente al otro.
-Quería hablar con usted antes de
marcharme, cosa que haré mañana- me dijo.
Asentí de forma profesional. No
quería parecer un niñato frente al hombre que tenía la llave para mi futuro.
-Verá, ayer le comenté un par de
cosas, pero imagino que estará algo confundido- me dijo sacando una carpeta y
dejándola en mi regazo-. Ahí tiene toda la información que necesita. Pero le
comentaré algunas cosas ahora.
Abrí la carpeta y me encontré con una
portada en la que estaba marcado el sello de la universidad de Yale.
-Verá señor Tomlinson, como sabrá
nuestra Universidad es una de las más prestigiosas del mundo, esto implica que
nuestros alumnos también deben serlo, incluso antes de llegar a nuestra
organización. Algunos alumnos entran por su magnífico expediente, son un 75% de
los casos, créame si le digo que un 95% de las solicitudes que recibimos cada
año son rechazadas y no se tienen en consideración. Al menos necesitamos que
ese expediente no baje del 9.7 de media en los dos cursos de preparatoria para
la universidad- asentí entendiendo lo que me decía-. Hay otro porcentaje más
bajo, alrededor de un 18,5% que entra por sus notas y por varias
especificaciones externas como pueden ser los idiomas, la minusvalía, los conocimientos
externos en artes y otras actividades extracurriculares, es el caso de Claudia
Malik, la cual tengo entendido que es su amiga- asentí-, la señorita Malik es
una de los nuevos estudiantes que entrarán a formar parte de nuestra
universidad el curso que viene, tanto por sus notas como por sus idiomas o el
baile y su formación con las animadoras algún tiempo- dijo señalando los puntos
positivos-. Pero queda un 6,5% de los alumnos de nuevo ingreso que entran a
formar parte de nuestro elenco solo por un motivo, que puede parecer más o
menos justo, pero que a fin de cuentas es muy importante. Ese es su caso Louis,
es el caso de los futuros alumnos que son brillantes en el área deportiva-
dijo.
Asentí comprendiendo por fin a qué
venía todo esto.
-Es cierto que sus notas no son lo
suficientemente impresionantes cómo para que le tuviéramos en consideración en
el primer grupo, pero hemos llegado a admitir a alumnos con menos
calificaciones que las suyas por su modo de jugar en distintos deportes.
Estudiamos a esos alumnos con minuciosidad y, ya que he venido a Londres,
decidí ir a verte jugar ayer. Déjame decirte que hay magia en tus pies.
-Gracias señor- le dije.
-Y al ver a la señorita Malik ayer,
supe que no era una opción tenerla entre nosotros el año que viene, sino una
necesidad- dijo.
Sonreí comprendiendo lo que sus
palabras querían decir.
-Ella es perfecta- dije mirando al
hombre.
El señor Post asintió con una sonrisa
mínima.
-Ella está dentro, ahora es tu turno
Louis.
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VEROOO!! Me encanta como todoos, bueno no tengo mucho tiempo así que hoy no me enrollare sube pronto a y que te vaya bien la semana besos desde mallorcaa!
ResponderEliminarMUAACCKKSSS!
Ey!!! Subo ahora! Gracias por comentar :) Disfruta ^^
EliminarBesoos