lunes, 16 de marzo de 2015

Capítulo 71: "Cómo la huida hay que prepararla"


 
(Narras tú)

Cuando se sirvió el postre, decidí sentarme con mis amigos cogiendo una silla y arrastrándola haciéndome hueco.

-Me han dicho que luego van a dejar micro abierto- le dije a Niall apoyando mi cabeza en su hombro-, ¿Quieres que te toque?
-Depende de dónde- dijo él elevando una ceja.

-Tonto. Me refiero tocar algo al piano y tú cantas- él puso mala cara.
-Es mejor que cante otro, ¡Eh! Harry- no, no, no. Tiré de la manga de Niall para que se callara pero Harry ya le miraba esperando-. ¿Quieres cantar luego?- Harry negó varias veces elevando las cejas-. Tocará ella al piano- me señaló y puse los ojos en blanco.

-¿En serio?- me miró esperando que respondiera pero Niall lo hizo por mí.
-Sí.

-No.


Dijimos los dos a la vez. Harry elevó una ceja.

-Da igual, no quiere cantar así que nada- le dije a Niall queriendo salir del apuro.
-Si tocas me lo pienso- me miró con una sonrisa y rodé los ojos.

-¿Entonces?- Niall me miró poniendo morritos.
-Cómo te gusta liar las cosas- le dije al oído. Él contestó con su mejor cara de niño bueno.


Suspiré asimilando mi martirio. Había hecho una mala opción al sentarme en la mesa con ellos. Debía haberme quedado con Alan.

-¿Qué tal Alan?
-Pregúntale tú, mi sitio se ha quedado libre- le dije señalando la mesa.

-¿No va a ser un poco raro?- me miró elevando una ceja.
-No, solo ve- le empujé de la silla y él se levantó sonriendo.


Se sentó en mi sitio y se puso a hablar con Alan animadamente mientras él se disponía a mancharle cada tres segundos la cara de nata y Niall le miraba mal señalando a todo su alrededor, cosa que a Alan parecía darle igual.

-¿Podemos hablar?- sentí la voz de Harry muy cerca de mi oído y un escalofrío recorriendo mi espalda.

Negué rápidamente.

-Va a empezar el baile y Alan tiene que bailar conmigo- le dije.
-Parece que en realidad quiere bailar con Niall- le miré abriendo los ojos y él sonrió negando-. Venga vamos.


Casi me levantó del asiento cogiéndome de la cintura pero me resistí.

-Después hablamos, tenemos toda la noche, además vamos a dormir todos en mi casa, ¿vas a venir?

Él se encogió de hombros.

-No sabía nada.

Cierto. Habíamos pensado dormir todos en mi casa para dejar privacidad a mi madre y Greg en el hotel, además los niños se irían pronto con una niñera a la casa de Alan. Pero no le había dicho nada a Harry, yo no quería hacerlo porque no hablaba con él y tampoco quería mandar a Niall para que le invitara, porque Harry sabría que se lo había pedido yo. Así que al final no le había dicho nada.

-Ya… se me pasó comentártelo- dije con claro fingimiento.
-Bueno, hablamos ahora- dijo pasando su mano por mi espalda y casi obligándome a ir con él.


Acabé mirando a mi madre y Greg, ellos hablaban mientras seguían comiendo. Bueno, supuse que no sería mucho, que volveríamos antes de que comenzaran a bailar.

Le metí prisa saliendo entre las mesas.

-No corras- me dijo al entrar en el interior del hotel.
-Podemos hablar aquí- le dije.

-¿Quizá en un lugar más… privado?- me miró esperando mi afirmativa y acabé suspirando.
-No quiero tardar mucho, por favor- comencé a andar por el pasillo principal pero una voz me llamó especialmente la atención.


Apreté el pecho de Harry para que se parara en ese instante. Ojeé el pasillo perpendicular y les vi, justo como había pensado que estarían.

-¿Qué…- le puse la mano en la boca para que se callara.

Él me miró elevando una ceja pero se calló.

-¡Eso no es cierto!- la voz nos sobresaltó a ambos.
-¿Qué no es cierto? Vete a contárselo a quien lo crea.

-¿Qué pasa?- Harry me preguntó al oído haciendo que volviera a sentir un espasmo.
-Son Mike y el señor Golding- le susurré de vuelta.

-¡Ella no…! No lo entiendes- dijo Sebastian atormentado.
-¡Yo mismo os vi! Pero han pasado más de diez años Sebastian, todo pasó…

-Maldita mierda Michael, desapareciste de la noche a la mañana por una gilipollez.

El tono de la conversación estaba subiendo y tanto Harry como yo estábamos tensionados. Creía que lo mejor era salir de allí, pero sentía la necesidad de quedarme a escuchar. Puede que mi interés fuera meramente cotilla, pero algo me decía que no solo era eso.

-Sebastian, ya da igual, ¿no lo entiendes?
-Me abandonaste, lo dimos todo y me abandonaste, y he pasado diez años intentado explicarme a mí mismo por qué lo hiciste y, ahora que sé la verdad, tan solo no puedo creerlo- dijo nuestro profesor.

-Tú me pusiste los cuernos y yo me fui, no hay más.
-Yo no te fui infiel, jamás lo habría sido, ¿qué clase de imbécil crees que era? Incluso iba a contarles a mis padres lo nuestro.


Me volví hacia Harry que tenía los ojos abiertos como un pez, me miró abriendo la boca sin encontrar las palabras.

-No me vengas con eso ahora, no ibas a hacerlo, yo para ti era un gran secreto, como si ocultarme fuera lo mejor para todos.
-¡LO ERA EN ESE MALDITO MOMENTO! Si tuvieras a mis padres lo entenderías, pero para ti era sencillo.

-¿Sencillo? ¿Estás hablando en serio?
-No quería decir eso… no…

-Vámonos.

Tiré del brazo de Harry para alejarnos de allí y él acabó por acceder entrelazando nuestros dedos. Al final siempre acababa dándome la mano. Y siempre acababa dejando que lo hiciera. Pero no era el momento. Me solté de su agarre y anduve delante de él hacia cualquier parte.

Acabamos en una gran sala del hotel. La gente estaba sentada, leyendo libros, el periódico, charlando, escuchando música, conectados a internet,… Nos sentamos en un par de sofás y le miré esperando que hablara.

-¿Tienes idea de lo que ha sido eso?- preguntó refiriéndose a la conversación, o más bien discusión, entre Mike y Sebastian.
-No- dije para no perder demasiado tiempo.

-Mientes, estás mintiendo- dijo mirándome con curiosidad.
-Harry… tengo que volver a la boda…

-Ya- él pareció algo decepcionado y puso una de sus caras tristes que sabía, podían conmigo.
-Resumen- le dije haciendo que se formara una gran sonrisa en su rostro y yo sonriera por inercia-, Mike y el señor Golding se conocen del campamento, los padres de Sebastian son médicos del proyecto y la abuela de Mike tenía el bar de Sicilia y mandaba a Mike cada verano allí, se conocieron, se hicieron amigos, se enamoraron, se fueron a Nueva York y Mike estudió medicina y Sebastian arte. Estuvieron tres años viviendo juntos pero ninguno le dijo nada a nadie de su familia sobre el otro, después Sebastian le fue infiel a Mike y él lo descubrió, por ese entonces su abuela empeoró y él lo dejó todo para irse a Sicilia, sin avisar a Sebastian, su abuela murió y él se quedó con el bar y terminó medicina en su tiempo libre. No volvieron a verse nunca más.


Terminé de contarle la historia resumida y la cara de Harry era un poema. Tenía la boca abierta y los ojos claramente sorprendidos.

-Es como una telenovela- dijo.

Puse los ojos en blanco ante su poca madurez.

-Seguro que tú también flipaste cuando lo supiste, por cierto, ¿Cómo lo supiste?
-Mike nos lo contó cuando vino la última vez- le dije.


Él asintió.

-___________(tn)- me giré hacia la puerta.

Alan estaba allí, con las manos abiertas y preguntándose qué hacíamos ahí.

-Va a empezar el baile- dijo-, pero… podemos bailar después.
-No- me levanté y Harry lo hizo un segundo después-. Ya voy- me giré hacia Harry que suspiraba-, luego hablamos- sonreí brevemente y salí prácticamente corriendo tras Alan.


Tenía razón, mi madre y Greg ya estaban preparados para que la música comenzara a sonar. Álex estaba junto a Sophia con la que también tendría que bailar.

-Bien, señoras y señores, acérquense a disfrutar del primer baile del señor y la señora Evans como marido y mujer- dijo el cantante del grupo que habían contratado para la velada.

Mi madre sonrió brevemente y Greg, con una sonrisa constante, la acercó a su cuerpo llevándola al centro de la pista. La música comenzó a sonar lentamente y ambos empezaron a bailar muy juntos, disfrutando de ese primer momento.

Poco tiempo después Álex y Sophia bailaron al lado de los recién casados y Alan suspiró llevándome con él hacia los demás.

-Estás como un palo, relájate- me dijo.

Sonreí intentando hacerle caso y dejé que me llevara. Afortunadamente poco tiempo después más personas se unieron a nosotros y llenaron la pista de baile.

-Hijo, ¿me permites bailar con mi nueva hija?- Greg llegó hasta nosotros y Alan dejó que bailara conmigo.
-¿Estás contenta?- me dijo una vez que empezamos a bailar.

-Mucho- sonreí sinceramente.
-Me alegro, de verdad, eres muy importante para mí- dijo.


Sonreí asintiendo.

-Tú también Greg- le dije dejando el baile y abrazándole.

Pasé de unas manos a otras sin darme apenas cuenta, bailé con Niall que ya había bebido una porción suficiente de alcohol, bailé con Liam, con el que casi ni fueron dos minutos porque sentía la necesidad de estar pegado a Susan, bailé con Zayn y con Louis, bailé con Irene mientras ella me tocaba descaradamente el culo y Zayn nos miraba sufriendo en silencio.

-Moreno, ¿quieres unirte?- le dije con una sonrisa pícara.
-No propongas lo que no vas a ser capaz de cumplir- me dijo elevando una ceja.

-¿Y quién dice que no?- Irene sonrió entre nosotros y yo me reí.
-¿Me la dejas un rato?

-Claro- dijo la pelirroja rápidamente.
-Creo que me preguntaba a mí…- sonreí y ella enrojeció levemente.

-En realidad sí- me reí y solté a Irene que me agarró con fuerza sin querer que la dejara sola.

Me reí nuevamente y logré zafarme de sus manos dejando que ellos bailaran.

-¿Sigue en pie tu tocamiento?- Niall se acercó por mi espalda.

Iba un poco borracho, entre el punto normal y el punto suficiente de alcohol en sangre para cometer pequeñas locuras.

-Claro- dije pensando en lo divertido que sería.

Me acerqué al piano y él al micrófono.

-Venga- gritó dejando a los presentes medio sordos-. Voy a cantar algo y mi amiga, esa que está ahí, mirad que guapa, saluda ___________(tn), que todos te vean- dejé la cabeza en la tapa del piano terriblemente avergonzada-. ¡No me hagas ir a por ti!- gritó de nuevo con una risa tonta-. Bueno, es algo vergonzosa, pero toca de maravilla… ¡EL PIANO!- dios mío, Niall, no tenía freno-. Porque a mí no me toca, no señor- levanté la cabeza mirándole con los ojos abiertos, ¡qué alguien le parara!-. A mí no me gusta, es solo mi amiga, porque a mí me gust…
-Bueno, parece que le ha tocado a Niall ser el borracho de la boda- gracias al cielo.


Harry se había subido al escenario y le había arrebatado el micrófono. Algunos se rieron por su comentario pero la verdad es que una gran mayoría no sabía lo que estaba ocurriendo.

Niall se bajó del escenario acompañado de Claudia y Louis, aunque por su determinación parecía que quería continuar en el escenario a dar el espectáculo. Me quedé observando cómo Louis tiraba de él con precisión.

-¿____________(tn)?- me giré, había descubierto que Harry llevaba llamándome un rato-. Parece que el espectáculo de Niall era más interesante- de nuevo risas, parecía un monólogo del señor Styles-. He decidido salvarle el trasero a mi amigo, que me lo agradecerá o me lo cobraré, de algún modo saldaremos cuentas- dijo provocando más risas-. Y si nuestra querida y preciosa ____________(tn) se digna a hacerme caso, podré entretenerles mejor…- desperté en ese momento, esperaba que comenzara a tocar.

Me levanté del piano y me acerqué a él con una sonrisa más falsa que el terciopelo áspero.

-Parece que ya nos brinda su presencia- dijo mirando al público.

Pensé que mi madre estaría echando fuego por las orejas con el monólogo que se estaba montando el chico odiado, pero la miré y tenía una gran sonrisa en su cara, ¿en serio mamá, ahora Harry es adorable?

-¿Qué quieres cantar?- le pregunté apretando los dientes.
-Espera, espera, espera- dijo agarrándome de la cintura y acercándome demasiado a él.


Intenté separarme un poco pero tenía su cintura pegada a la mía.

-Saluda ____________(tn), no seas maleducada, a fin de cuentas te ha criado nuestra increíble novia, demuestra que lo ha hecho bien- dijo creando más risas.

Harry sabía lo poco que me gustaba mostrarme en público, incluso el teatro ya era algo difícil para mí, esto era totalmente bochornoso y estaba completamente fuera de lugar. Le miré con profunda decepción, pero sentía la necesidad de ser amable y simpática por un momento. Además, si él me dejaba mal a mí, quizá yo también podría hacer lo mismo con él.

-Disculpadme- dije con una risa falsa pero efectiva-. Harry tiene tanta simpatía como amor al sexo femenino, en general- hubo un segundo de sorpresa pero Louis soltó una carcajada que abrió paso a decenas de risas-. Bueno, soy ___________(tn), y sí, soy la hija de la novia, mi madre no creía demasiado en la pureza al llegar al matrimonio, está a la vista- más risas.

Harry apretó mi cintura riendo, pero sabía que estaba molesto, aunque eso para mí era realmente agradable.

-Pero la verdad es que no me suelo ganar a la gente por el don de la palabra, es algo que heredé completamente de ella- sonreí hacia mi madre y ella me hizo un guiño-. Por eso, este chico y yo os deleitaremos con lo que él quiera, estoy abierta a cualquier sugerencia.

Mierda, no había entendido la segunda intención de mis palabras hasta que las había soltado. Él me miró elevando una ceja y con su mejor sonrisa de conquistador.

-¡Oh, no Styles! Eso se acabó, perdiste tu oportunidad- bien, había salido ilesa.

En general, todo el mundo profirió bufidos sonoros hacia Harry y él me miro. Su mirada, en lugar de enorgullecerme, por lo mal que había quedado, no hizo más que hundirme, tenía los ojos tristes, parecía dolido, dolido de verdad. Miré a todo el mundo y me retracté de mis palabras.

-Es una broma, ¿quién no querría a alguien como este chico?- le señalé dejando que mi vista bajara de sus ojos a su trasero con lascivia. Me estaba pasando tres pueblos, y más teniendo en cuenta que era la boda de mi madre, pero no podía controlarme.

-Párame por favor- le dije al oído a Harry mientras el público sonreía mirándonos.
-Suficiente- dijo de nuevo al micro-. ¿Cuánto hace que no estamos juntos en un escenario, ___________(tn)?


Lo pensé un momento.

-¿Dos años y medio, casi tres?- le dije como pregunta retórica.

Harry asintió. Decidimos rápidamente qué tocar con las partituras que tenían en el grupo contratado y las canciones que se sabía Harry.

-¿Qué te parece “all of me”?- preguntó.
-Demasiado sentimental- le dije negando.

-Perfecta, te lucirás con el piano- dijo haciéndome aceptar con reservas.

Me senté de nuevo al piano con la partitura frente a mí y comencé a tocar. Al empezar a cantar Harry, mis fibras nerviosas enloquecieron alborotadas por esta sensación perdida que recuperaba con cada palabra que salía de sus labios. No hacía dos años y medio que no tocábamos juntos, hacía dos años y medio que no le oía cantar cómo lo estaba haciendo, con ese sentimentalismo que tan poco propio de él parecía. Me sentí feliz por un rato, feliz sin preocupaciones, como si escucharle cantar fuera la mejor medicina para olvidar o recordar a partes iguales.

Toqué cómo mejor sabía hacerlo, no habíamos ensayado esa canción y sin embargo salió fenomenal. Conseguimos que la gente permaneciera en la pista bailando, la canción fue perfecta para las parejas, porque lo tenía todo, amor, sentimentalismo, silencio y tempo. Una de las cosas buenas que también tuvo es que ni Harry ni yo podíamos bailar, habría sido doloroso bailar con él algo así, pero habría sido más doloroso verle bailar con Chelsea, por eso me alegré, porque lo perfecto es que ambos estuviéramos en el escenario sin opción a elegir ni a bailar.

Cuando la canción acabó los aplausos se intensificaron y Harry se acercó a mí en el piano. Se inclinó hacia mí peligrosamente, pensé que me besaría, pero giró la cabeza en el último instante y me besó en la comisura de los labios. Oí algún que otro silbido, pero no le presté atención.

Hice el amago de bajar del escenario y regresar a la zona de confort pero Harry me agarró de la cintura atrayéndome de nuevo hacia él.

-No, ahora no te escapas preciosa- dijo sonriendo de medio lado.
-Tengo que…- intenté inventarme algo-. Hablar con Louis.

-Eso puede esperar- dijo él.
-Bailar con Zayn- contesté.

-Ya lo has hecho- sonrió.
-Emm…

-¿Vamos a estar toda la noche discutiendo por lo mucho que tienes que hacer o puedes hacerme el maldito favor de juntar tu cintura conmigo y bailar?- dijo mostrándose un poco más enfadado.

Asentí en silencio y él enlazó nuestros dedos, pero me solté inmediatamente. Bailaríamos, punto y final.

Debía mantenerme firme, mi decisión debía ser constante, no podía cambiar de parecer con cada mirada que sus increíbles ojos verdes me daban.

El grupo volvió a tocar en el escenario y, aunque la canción era lenta, no tenía nada que ver con el tono de John Legend. Harry me atrajo hacia él firmemente y dejé que me llevara sin prestarle demasiada atención. Si bajaba mi constancia un segundo, acabaría inevitablemente con las bragas en el suelo.

-¿Puedes hacer el favor de mirarme?- me pidió Harry, con mucha razón, porque ni siquiera le estaba haciendo caso.
-No- dije convencida.

-¿No?- preguntó algo dudoso.
-Lo has oído, Styles- seguí con mi mirada fija en el escenario.

-¿Era cierto lo que has dicho antes?- me preguntó, por lo que tuve que mirarle.
-No sé de qué estás hablando- le dije sin quererlo saber tampoco.

-En el escenario has dicho que perdí mi oportunidad y segundos después has dicho que quién no me querría- dijo frunciendo levemente el ceño.
-¿Y? Obviamente era por el público, he sido igual de simpática que tú.

-¿Cuál era la verdad?- parecía realmente querer saber. Pero no había ninguna respuesta.
-Las dos, ninguna- dije-. No soporto esto- nos señalé y me separé de él-. De verdad, lo intento pero no puedo.


Me alejé completamente de él y comencé a avanzar entre el gentío. Sentía sus pasos cerca de los míos, como si estuviéramos protagonizando una verdadera persecución. No quería tener que huir, quería que estuviera en sus puestos, como había ocurrido esos últimos meses, no quería que volviera a intentar confundirme, ya no podría mantenerme más. Lo peor es que no sabía por dónde saldría yo de esa situación.

Entré en el hotel y decidí subir hasta mi cuarto. Oía su voz cercana, pero si conseguía entrar en el ascensor a tiempo él no tendría posibilidad de alcanzarme, podría relajarme en mi habitación y bajar cuando no estuviera en caliente y recuperara la compostura.

Entré en el ascensor y al volverme le vi correr por el recibidor, recé todo lo que sabía para que me diera tiempo a huir, pero no era mi momento y, cuando las puertas estaban a punto de cerrarse, Harry alargó una mano y logró que las puertas se abrieran quedando frente a frente.

 

(Narra Irene)

-¿Otra?- dijo Zayn sonriendo y acercándose a mi oído.
-Llevamos bailando más de media hora- dije-, además estos tacones están acabando conmigo lentamente.

-Vamos, la última- puso morritos.
-Eso has dicho hace tres canciones- puse yo también morritos.


Él se dio por vencido pero no se alejó de mí. Yo tan solo quería quedarme sola un rato, sentarme en cualquier silla y observar mi alrededor para relajarme y disfrutar viendo felices a todos. Las bodas siempre eran felices.

-¿No vas a apartarte de mí en toda la noche?- pregunté sentándome en una silla y él a mi lado.
-¿Y dejarte con los buitres hijos de los buitres amigos de Greg? Ni de coña- dijo.


Ni siquiera me había percatado de la presencia de dichos buitres, y no iba a decir que no me apeteciera estar con él, pero no lograba concentrarme con su cuerpo cerca del mío.

-¿Qué haces?- Zayn había cogido una de mis manos y jugaba con mis dedos sonriendo como un niño.

Nada. Dejó la mano en el mismo lugar y apartó la vista. A veces no entendía esas acciones, me confundía completamente. Me gustaba, pero me confundía.

-¿Te imaginas dentro de unos años en una boda de nosotros?- dijo de pronto cambiando drásticamente la temática de la noche.
-¿De Susan y mi primo o de tu hermana y Louis?- pregunté.

-O tuya y mía- dijo.

El corazón se aceleró de golpe y porrazo. No Zayn, ¿por qué? Me levanté de la silla queriendo alejarme de la catástrofe venidera. Pero Zayn evitó que me alejara demasiado. Atrapó una de mis manos y me condujo hacia un lugar más apartado. Nos sentamos en unos sillones exteriores. Me quedé mirando el suelo. Sentí cómo ponía su chaqueta sobre mis hombros y se lo agradecí porque verdaderamente me estaba helando.

-¿Nunca lo has pensado? Dime- dijo, quise hacerme la tonta, pero no iba a servir.
-No- mentiría, eso sí podría hacerlo.

-Yo sí, y mucho- dijo desestabilizándome.
-Ajá.

-Últimamente más que nunca, ¿sabes que dentro de unos meses, cuando pase el verano cada uno irá hacia un lado? Tú y yo nos separaremos, posiblemente Louis siga a mi hermana como Liam a Susan, Niall pasará de todos aunque estará cerca de ____________(tn), Harry pasará de todos… pero ¿y tú y yo?
-Yo me quiero ir cuanto más lejos mejor- dije.


Era cierto, quería alejarme, conocer otros lugares, conocer gente, seguir en contacto pero lejos.

-Yo no quiero que te vayas lejos- mierda Zayn, mierda.
-Malik, creo que tienes miedo, ahora que por fin vamos a dar el paso y nos vamos a separar, estás acojonado- le dije quitándole hierro.

-No, no tiene que ver con eso- dijo él-, vamos Payne, mírame, mierda- sonrió y levanté la cabeza hacia él profundamente asustada-. No me mires así- acarició mi mejilla y me estremecí.
-No te miro de ninguna manera, yo… quiero…

-Yo creo que te quiero a ti.

Le miré con la boca completamente abierta. No podía creer que dijera lo que acababa de decir.

-No, espera- rectificó-. Ha sido muy apresurado, mierda, me había preparado un discurso de cojones, te lo juro, pero creo que la mierda del alcohol y ese vestido me han confundido- dijo.

Sonreí dándole un golpe en el brazo.

-No quiero que me digas nada de lo que te vayas a arrepentir- le dije.
-No es eso, Irene- le miré y él se mordió el labio-. Siempre estamos peleados, siempre jodiéndonos cómo locos, cuando te digo que un pantalón te queda como el culo en realidad quiero decir que te los arrancaría y me pondría en su lugar, cuando te digo que eres una sosa quiero decir que eres increíble y cuando te digo que besas como la mierda en realidad es que me derrito cuando tengo tu lengua en mi boca.

-Pero Zayn…
-¿Tú quieres intentarlo? Sea cual sea el resultado, estos meses, tú y yo juntos, como nunca hemos hecho, darnos la oportunidad de saber qué pasaría si pudiera besarte cuando quisiera o pudieras tirarme del pelo sexualmente.


Le miré confundida. ¿Qué si quería? Maldita sea, quería, quería, quería.

-Pero…
-Podemos pensar lo que queremos, si quieres tú y yo solos tendremos eso, si quieres solo los martes, solo los martes, si quieres algo abierto…

-No- dije rápidamente-, nada de abiertos.
-¿Entonces tú serás la única abierta?- su mirada pervertida inundó su rostro.

-No lo jodas, Malik…- le dije riendo, porque en realidad eso era lo que más me gustaba de él, su capacidad para relajar los peores momentos.
-¿Entonces…?

-No sé Zayn…- dije.
-Venga, sabes tan bien como yo que somos geniales juntos, somos la ostia, nuestro máximo esplendor, lo sabes- dijo acercándose un poco más a mí.


Intenté apartarme un poco de él pero estaba en el extremo del sillón y lo próximo era la caída.

-Te he mentido antes, cuando te he dicho que no lo había pensado nunca- dije en un susurro.
-Amm ¿y…?

-Muchas veces, lo he pensado muchas veces, casi cada vez que te veo- no quería mirarle y sin embargo quería ver su reacción.
-¿Te parece tan lógico como a mí?

-Yo... creo que podríamos probar para…

No me dejó terminar la frase, simplemente me calló pegando sus labios a los míos con fiereza, casi sin dejarme pensar qué estaba ocurriendo. Me acercó a su cuerpo impulsando mis caderas hacia sí mismo. Pasó sus manos por mi torso hasta llegar a mis mejillas dónde empujó con sus dedos mi nuca para acercar más su boca a la mía.

Enterró su lengua en mi boca y no tuve más remedio que añadirme a él devolviéndole le beso con mayor vehemencia.

-Ves- se separó un par de centímetros de mí-, esto es la puñetera ostia, Irene- y volvió a empujar mis caderas de nuevo hacia su cuerpo.

No sabía el tiempo que había pasado, tan solo podía pensar en su boca en mi cuello y sus dedos por mi espalda, apartando su chaqueta y arañando mi piel sin fuerza pero con erotismo.

Estábamos en un lugar público, cualquiera podría vernos, pero ahora que estábamos así, juntos por decirlo de alguna manera, no podía apartarme de él. Le quería cuanto más cerca mejor, cuanto más tiempo mejor.

-Vamos- me levanté tirando de él con premura.

Zayn entornó los ojos pero me siguió hacia el edificio. Entramos de la mano, tiraba de él intentado ordenar mis pensamientos pero sin hacerlo en realidad. Estaba buscando cualquier lugar en el que continuar nuestro delirio, sin estar presentes donde cualquier mirada indebida pudiera vernos.

Zayn rió a mis espaldas por la presión con la que tiraba de él por los pasillos. Me volvió a adelantar parándome y pegándome a la pared devorando mi boca de nuevo y arrastrando sus manos por mis piernas, por el interior del vestido llegando a mis muslos.

-Espera, aquí no- dije con igual de impaciencia que él, pero con un poco más de cordura.

Llegamos a la recepción y mostramos nuestra mejor sonrisa.

-Hola, buenas noches, necesitamos la llave de la novia de la boda, nos ha pedido liquido de lentillas- dije sosegadamente con el corazón latiendo con fuerza.
-¿Necesitáis una habitación?- la mujer de recepción nos miró a uno y a otro elevando las cejas.


Zayn me miró con su cara de “nos han pillado”.

-Sí, exactamente- dije con una sonrisa.
-Los novios han reservado algunas habitaciones por si los invitados necesitaban descansar o…- buscó una de las tarjetas apartadas y nos la tendió.

-Muchas gracias- le dije sonriendo.
-Gracias- gritó Zayn cuando ya corríamos hacia el ascensor.


Los besos volvieron en el pequeño habitáculo. Sentí la necesidad de tenerle junto a mí, mis manos buscaron su espalda y él me elevó del suelo haciendo que enrollara mis piernas en sus caderas.

Sonrió cuando gruñí por un mordisco que me dio en el cuello y le mordí por venganza, aunque su gruñido fue más sensual que el mío.

Llegamos a la habitación y no reparé en nada, tan solo veía a Zayn, no había nada más que él alrededor. Podía oír la música desde la ventana abierta que daba al jardín, pero no le presté atención.

Zayn tiró su chaqueta al suelo y comenzó a desabrochar su camisa dejando su pecho al descubierto mientras mis tacones volaban por la habitación. Me atrajo por la espalda hacia su pecho y dejó un reguero de besos húmedos en el hueco que dejaba mi piel a la vista por el vestido.

Dejó que los tirantes cayeran a los lados y siguió besándome en el cuello mientras bajaba la cremallera del vestido dejando que cayera al suelo y que yo quedara en ropa interior. Me miró de arriba abajo con el gesto serio, sus pupilas dilatadas y la lengua paseando por su labio inferior, que un segundo después mordió. Me acerqué a él desabrochando sus pantalones y haciendo que él también se quedara en bóxers.

Volvió a besarme con necesidad, me alzó entre sus brazos y dejó que cayera suavemente sobre la cama bajando él a mi lado segundos después recorriendo mi cuerpo con sus labios y manos a la par.

Suspiré mirando al techo mientras Zayn dejaba un trazo de besos por mi estómago hasta mis muslos en los cuales se detuvo. Sonreí al verle jugar con la tira de mi tanga con sus dientes.

-No me esperaba esto- dijo señalando la ropa interior.

Reí mirándole entre pestañeos.

-Cada uno tiene sus secretos- le dije volviendo a unir nuestros labios con fuerza introduciendo mi lengua en su boca y jugando con la suya mientras tiraba de su calzoncillo y metía mis manos hacia su trasero. Zayn gruñó y se apartó de mí un segundo, bajó de nuevo con sus labios por mi anatomía y me giró en el colchón haciendo que me encontrara sobre él, con mis piernas a cada lado de sus caderas.

Él levantó las manos hacia la almohada y las enterró dejando que llevara yo el control de la situación.

Mentiría si dijera que nunca había soñado con esto, sería una mentira piadosa, pero mentira al fin y al cabo. Por eso le besé igual que en mis sueños dejando que mi melena cayera sobre su pecho y dejando mis labios impregnados en su torso y sus abdominales. Jugué con sus labios de nuevo y dejé que mi mano descendiera hacia su apretado bóxer, acaricié la zona ganándome un gemido de sus labios.

-Suficiente- se levantó de la cama pegando nuestros pechos y llevó sus manos a mi espalda.

Mi sujetador abandonó mi cuerpo y Zayn acarició mis pechos con sus labios mordiendo mis pezones. Mi zona íntima se contrajo de pronto alarmándome, pero él volvió a acariciar con su lengua la zona, relajándome de nuevo.

-¿Tú… alguna vez…- preguntó entre besos.

Negué rápidamente, un solo movimiento y él asintió sonriendo.

-No sonrías, Malik- le dije mordiendo su cuello.
-Me has hecho feliz pelirroja- dijo entre gruñidos.

-Con poco te contentas.

Me sentó sobre él sin dejar de acariciar con sus dedos mis pechos. No había pudor entre nosotros, ya no había nada que se interpusiera. Solo quería tenerle dentro de mí, que dejara las caricias a un lado, aunque me encantaran, pero ahora solo necesitaba de él.

Me tumbé en la cama esperando que sus avispadas manos me desnudaran por completo. Pero quiso hacerme sufrir jugando con la tira de mi tanga hasta hacer que gruñera.

-¿Qué quieres…?- mierda.
-Zayn…- le pedí entre suspiros.

-No Payne, dime qué quieres…
-A ti- él buscó mis ojos y puso morritos.

-¡Qué bonito!- sonrió victorioso y me besó de nuevo bajando con sus manos la última prenda que quedaba en mi cuerpo.

Bajó con sus labios por mi pecho, por mi estómago hasta encontrar la unión de mis piernas. Sus labios entraron en contacto con la zona y grité inconscientemente al notar que llegaba a mi sensibilidad con su lengua. Se ayudó de sus manos e introdujo un dedo en mi interior haciendo que me encogiera.

Zayn suspiró entrando y saliendo de mi intimidad con, ahora, dos dedos.

-Estás tan mojada…- dijo besando mi punto de nuevo y pasando con su lengua por la zona.

Sentía mi interior arder y mis caderas subieron y bajaron sin control. Mis piernas se cerraron entorno a su cabeza y mis manos viajaron a su pelo del cual tiré con fuerza entre el sufrimiento y la locura.

-Zayn…- dije un segundo antes de alcanzar lo que llegó a ser el mejor orgasmo de mi vida.

Él buscó mis labios de nuevo impregnando mi boca de mi propio sabor y jugando en mi interior con su lengua.

Mis manos se agarraron a su bóxer y dejé que abandonara su cuerpo dejando su erección al aire. Tragué duro al verme perdida entre su cuerpo.

-Tranquila- dijo besándome al notar mi nerviosismo e impaciencia.

Mis caderas se elevaron uniendo nuestros sexos en el exterior y ambos gemimos a la vez. Zayn se levantó un segundo caminando por la habitación hasta encontrar su traje en el suelo y sacar de un bolsillo su cartera luciendo un sobre plateado que rompió rápidamente con sus dientes. Se quedó frente a mí de pie observando mi cuerpo y conduciendo con su mano el preservativo a través de su longitud.

Volvió a incorporarse a mi lado colocándose entre mis piernas y abriéndolas sin reparo. Me besó brevemente y colocó mis brazos en su espalda.

-Relájate- pidió abriéndose camino entre mis muslos con sus manos.

Apreté su espalda con mi uñas al notar que con sus manos buscaba mi entrada y colocaba su miembro presionando lenta y pausadamente.

-Dios mío- entre gruñidos dejó que su miembro caminara lentamente en mi interior y acabara de llenarme.

La presión era constante. Sentía la necesidad de moverme hacia todos lados y quedarme quieta al mismo tiempo.

Zayn cerró los ojos momentáneamente y salió de mi interior con precaución. Seguro que vio el dolor en mi cara porque bajó a besarme y dedicó toda su ilusión al beso haciendo que recuperara la tranquilidad y que la presión desapareciera. Pasé mis manos por su espalda empujándole hacia mí para que volviera a intentarlo y así lo hizo. Volvió a buscar la cavidad y se deslizó en mi interior de nuevo, ganándose un gemido de mi parte que le hizo gruñir. Su espalda se arqueó buscando el movimiento perfecto y entró y salió varias veces consiguiendo que me relajara por completo y que comenzar a disfrutar.

Los dientes de Zayn estaban entorno a sus labios ejerciendo tanta presión como causaba en mi interior.

-No creo poder… dios- gruñó de nuevo moviéndose con fuerza y ejerciendo una fricción difícil de controlar en mí-, estás tan estrecha que… no aguanto…

Sonreí buscando sus labios y besándole mordiendo levemente su labio inferior. Mi interior ardía incontrolado buscando el estallido final y sus movimientos no ayudaban a mantener mi calma. Zayn suspiró y gruñó una última vez antes de que perdiera el sentido de todo lo que ocurría a mi alrededor. Mi interior se contrajo llenándome de una sensación nunca antes experimentada, mis caderas buscaron liberarse alzándose varias veces sin control, un escalofrío subió desde mi intimidad hacia cada rincón de mi cuerpo y, sin poder dominarme, grité haciendo sensible el orgasmo que me inundaba.

El cuerpo de Zayn cayó a mi lado sin fuerzas, nuestros pechos subían y bajaban ansiando el aire que nos faltaba. Su mano recorrió mi pecho estremeciéndome de nuevo.

-¿Por qué no habíamos hecho esto antes?- dije sonriendo con los ojos cerrados.
-Vete a la mierda- dejó escapar una risa de su garganta y se movió hacia mí, pegando nuestros cuerpos.

-En serio, deberías haberme obligado a hacerlo- él se rió de nuevo.

Su mano se movía entre mis pechos jugando con mis pezones, dejando que sus dedos los recorrieran haciéndoles turgentes, su mano viajó hacia el sur parándose brevemente en mi ombligo. Sus uñas caminaron lenta y deliciosamente hasta llegar a mi pubis de nuevo.

Cerré las piernas en cuando sentí sus dedos avispados en mi feminidad. Me controlaba como quería. No podía permitir que tuviera en sus manos mi delirio, por eso deslicé mi índice por su pecho deteniéndome en su estómago. Acerqué nuestras bocas saboreando de nuevo sus labios, dulces y húmedos, dejé que mi mano llegara hasta su miembro sin saber muy bien qué hacer en ese momento e improvisando al encontrarlo. Moví mis dedos alrededor ganándome un gruñido que escapó de entre sus labios.

-Más despacio- dijo entre dientes inclinándose entre mis piernas y tumbándose junto a mí bocarriba dejándome el control por un momento.

Coloqué mi mano en el contorno y, controlando la velocidad, bajé y subí varias veces mientras su estómago se contraía. Dejé mi actividad dos segundos, los que perdí acomodándome sobre sus piernas para buscar mayor comodidad, y volví a encontrar sus ojos cerrados y sus labios semiabiertos disfrutando de mi mano en la dureza.

Sin previo aviso deslicé mi boca en su longitud y, controlando la sensación, mis labios cambiaron el lugar de mis dedos con la misma presión y velocidad. Sus ojos se abrieron de golpe pero no me paré a pensarlo demasiado. Zayn alargó sus brazos hacia mi rostro apartando el cabello y marcando con sus dedos la velocidad que debía tener.

-Dios nena… así joder, así- dijo entre dientes haciéndome sonreír y casi perder el hilo de los acontecimientos.

Nuevos gemidos salieron de sus labios. Soltó mi cabeza dejándome libre de seguir por mi cuenta y suspiró.

-Irene, nena, déja-déjalo- dijo-, Irene… mierda- dejé que su miembro saliera de mi boca en el último momento y caí a su lado en la cama.

Verle disfrutar de mi boca era una de las mejores sensaciones que podía recordar. Ver cómo tenía ese mínimo control sobre él me hacía enloquecer de alegría.

-Esto sí que podría haberte obligado a hacerlo, aunque nunca hubiese sido lo mismo- sonreí mientras con sus brazos me acercaba a él reclinándome sobre su pecho.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Nos queda aún un capítulo de boda :) Espero que os esté gustando, digamos que es muy importante para lo que sucederá después para todos :)

Ha habido un poco de todo ^^

Subiré el próximo cuando pueda, pero no será mucho


Muacckss

3 comentarios:

  1. VEROOO! Me encantaa jsjaj sube cuanto antes! Pasa una buena semana besos desde Mallorca!

    MUACCKKSS!!

    ResponderEliminar
  2. El!! Por fin subí :)

    Disfruta de las vacaciones ^^

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar