(Narras tú)
Cuando se
sirvió el postre, decidí sentarme con mis amigos cogiendo una silla y
arrastrándola haciéndome hueco.
-Me han
dicho que luego van a dejar micro abierto- le dije a Niall apoyando mi cabeza
en su hombro-, ¿Quieres que te toque?
-Depende de
dónde- dijo él elevando una ceja.
-Tonto. Me
refiero tocar algo al piano y tú cantas- él puso mala cara.
-Es mejor
que cante otro, ¡Eh! Harry- no, no, no. Tiré de la manga de Niall para que se
callara pero Harry ya le miraba esperando-. ¿Quieres cantar luego?- Harry negó
varias veces elevando las cejas-. Tocará ella al piano- me señaló y puse los
ojos en blanco.
-¿En
serio?- me miró esperando que respondiera pero Niall lo hizo por mí.
-Sí.
-No.
Dijimos los
dos a la vez. Harry elevó una ceja.
-Da igual,
no quiere cantar así que nada- le dije a Niall queriendo salir del apuro.
-Si tocas
me lo pienso- me miró con una sonrisa y rodé los ojos.
-¿Entonces?-
Niall me miró poniendo morritos.
-Cómo te gusta
liar las cosas- le dije al oído. Él contestó con su mejor cara de niño bueno.
Suspiré
asimilando mi martirio. Había hecho una mala opción al sentarme en la mesa con
ellos. Debía haberme quedado con Alan.
-¿Qué tal
Alan?
-Pregúntale
tú, mi sitio se ha quedado libre- le dije señalando la mesa.
-¿No va a
ser un poco raro?- me miró elevando una ceja.
-No, solo
ve- le empujé de la silla y él se levantó sonriendo.
Se sentó en
mi sitio y se puso a hablar con Alan animadamente mientras él se disponía a mancharle
cada tres segundos la cara de nata y Niall le miraba mal señalando a todo su
alrededor, cosa que a Alan parecía darle igual.
-¿Podemos
hablar?- sentí la voz de Harry muy cerca de mi oído y un escalofrío recorriendo
mi espalda.
Negué
rápidamente.
-Va a
empezar el baile y Alan tiene que bailar conmigo- le dije.
-Parece que
en realidad quiere bailar con Niall- le miré abriendo los ojos y él sonrió
negando-. Venga vamos.
Casi me
levantó del asiento cogiéndome de la cintura pero me resistí.
-Después hablamos,
tenemos toda la noche, además vamos a dormir todos en mi casa, ¿vas a venir?
Él se
encogió de hombros.
-No sabía
nada.
Cierto.
Habíamos pensado dormir todos en mi casa para dejar privacidad a mi madre y
Greg en el hotel, además los niños se irían pronto con una niñera a la casa de
Alan. Pero no le había dicho nada a Harry, yo no quería hacerlo porque no
hablaba con él y tampoco quería mandar a Niall para que le invitara, porque
Harry sabría que se lo había pedido yo. Así que al final no le había dicho
nada.
-Ya… se me
pasó comentártelo- dije con claro fingimiento.
-Bueno,
hablamos ahora- dijo pasando su mano por mi espalda y casi obligándome a ir con
él.
Acabé
mirando a mi madre y Greg, ellos hablaban mientras seguían comiendo. Bueno,
supuse que no sería mucho, que volveríamos antes de que comenzaran a bailar.
Le metí
prisa saliendo entre las mesas.
-No corras-
me dijo al entrar en el interior del hotel.
-Podemos
hablar aquí- le dije.
-¿Quizá en
un lugar más… privado?- me miró esperando mi afirmativa y acabé suspirando.
-No quiero
tardar mucho, por favor- comencé a andar por el pasillo principal pero una voz
me llamó especialmente la atención.
Apreté el
pecho de Harry para que se parara en ese instante. Ojeé el pasillo
perpendicular y les vi, justo como había pensado que estarían.
-¿Qué…- le
puse la mano en la boca para que se callara.
Él me miró
elevando una ceja pero se calló.
-¡Eso no es
cierto!- la voz nos sobresaltó a ambos.
-¿Qué no es
cierto? Vete a contárselo a quien lo crea.
-¿Qué
pasa?- Harry me preguntó al oído haciendo que volviera a sentir un espasmo.
-Son Mike y
el señor Golding- le susurré de vuelta.
-¡Ella no…!
No lo entiendes- dijo Sebastian atormentado.
-¡Yo mismo
os vi! Pero han pasado más de diez años Sebastian, todo pasó…
-Maldita
mierda Michael, desapareciste de la noche a la mañana por una gilipollez.
El tono de
la conversación estaba subiendo y tanto Harry como yo estábamos tensionados.
Creía que lo mejor era salir de allí, pero sentía la necesidad de quedarme a
escuchar. Puede que mi interés fuera meramente cotilla, pero algo me decía que
no solo era eso.
-Sebastian,
ya da igual, ¿no lo entiendes?
-Me
abandonaste, lo dimos todo y me abandonaste, y he pasado diez años intentado
explicarme a mí mismo por qué lo hiciste y, ahora que sé la verdad, tan solo no
puedo creerlo- dijo nuestro profesor.
-Tú me
pusiste los cuernos y yo me fui, no hay más.
-Yo no te
fui infiel, jamás lo habría sido, ¿qué clase de imbécil crees que era? Incluso
iba a contarles a mis padres lo nuestro.
Me volví
hacia Harry que tenía los ojos abiertos como un pez, me miró abriendo la boca
sin encontrar las palabras.
-No me
vengas con eso ahora, no ibas a hacerlo, yo para ti era un gran secreto, como
si ocultarme fuera lo mejor para todos.
-¡LO ERA EN
ESE MALDITO MOMENTO! Si tuvieras a mis padres lo entenderías, pero para ti era
sencillo.
-¿Sencillo?
¿Estás hablando en serio?
-No quería
decir eso… no…
-Vámonos.
Tiré del
brazo de Harry para alejarnos de allí y él acabó por acceder entrelazando
nuestros dedos. Al final siempre acababa dándome la mano. Y siempre acababa
dejando que lo hiciera. Pero no era el momento. Me solté de su agarre y anduve
delante de él hacia cualquier parte.
Acabamos en
una gran sala del hotel. La gente estaba sentada, leyendo libros, el periódico,
charlando, escuchando música, conectados a internet,… Nos sentamos en un par de
sofás y le miré esperando que hablara.
-¿Tienes
idea de lo que ha sido eso?- preguntó refiriéndose a la conversación, o más
bien discusión, entre Mike y Sebastian.
-No- dije
para no perder demasiado tiempo.
-Mientes,
estás mintiendo- dijo mirándome con curiosidad.
-Harry… tengo
que volver a la boda…
-Ya- él
pareció algo decepcionado y puso una de sus caras tristes que sabía, podían
conmigo.
-Resumen-
le dije haciendo que se formara una gran sonrisa en su rostro y yo sonriera por
inercia-, Mike y el señor Golding se conocen del campamento, los padres de
Sebastian son médicos del proyecto y la abuela de Mike tenía el bar de Sicilia
y mandaba a Mike cada verano allí, se conocieron, se hicieron amigos, se
enamoraron, se fueron a Nueva York y Mike estudió medicina y Sebastian arte.
Estuvieron tres años viviendo juntos pero ninguno le dijo nada a nadie de su
familia sobre el otro, después Sebastian le fue infiel a Mike y él lo
descubrió, por ese entonces su abuela empeoró y él lo dejó todo para irse a
Sicilia, sin avisar a Sebastian, su abuela murió y él se quedó con el bar y
terminó medicina en su tiempo libre. No volvieron a verse nunca más.
Terminé de
contarle la historia resumida y la cara de Harry era un poema. Tenía la boca
abierta y los ojos claramente sorprendidos.
-Es como
una telenovela- dijo.
Puse los
ojos en blanco ante su poca madurez.
-Seguro que
tú también flipaste cuando lo supiste, por cierto, ¿Cómo lo supiste?
-Mike nos
lo contó cuando vino la última vez- le dije.
Él asintió.
-___________(tn)-
me giré hacia la puerta.
Alan estaba
allí, con las manos abiertas y preguntándose qué hacíamos ahí.
-Va a
empezar el baile- dijo-, pero… podemos bailar después.
-No- me
levanté y Harry lo hizo un segundo después-. Ya voy- me giré hacia Harry que
suspiraba-, luego hablamos- sonreí brevemente y salí prácticamente corriendo
tras Alan.
Tenía
razón, mi madre y Greg ya estaban preparados para que la música comenzara a
sonar. Álex estaba junto a Sophia con la que también tendría que bailar.
-Bien,
señoras y señores, acérquense a disfrutar del primer baile del señor y la
señora Evans como marido y mujer- dijo el cantante del grupo que habían
contratado para la velada.
Mi madre
sonrió brevemente y Greg, con una sonrisa constante, la acercó a su cuerpo
llevándola al centro de la pista. La música comenzó a sonar lentamente y ambos
empezaron a bailar muy juntos, disfrutando de ese primer momento.
Poco tiempo
después Álex y Sophia bailaron al lado de los recién casados y Alan suspiró
llevándome con él hacia los demás.
-Estás como
un palo, relájate- me dijo.
Sonreí
intentando hacerle caso y dejé que me llevara. Afortunadamente poco tiempo
después más personas se unieron a nosotros y llenaron la pista de baile.
-Hijo, ¿me
permites bailar con mi nueva hija?- Greg llegó hasta nosotros y Alan dejó que
bailara conmigo.
-¿Estás
contenta?- me dijo una vez que empezamos a bailar.
-Mucho-
sonreí sinceramente.
-Me alegro,
de verdad, eres muy importante para mí- dijo.
Sonreí
asintiendo.
-Tú también
Greg- le dije dejando el baile y abrazándole.
Pasé de
unas manos a otras sin darme apenas cuenta, bailé con Niall que ya había bebido
una porción suficiente de alcohol, bailé con Liam, con el que casi ni fueron
dos minutos porque sentía la necesidad de estar pegado a Susan, bailé con Zayn
y con Louis, bailé con Irene mientras ella me tocaba descaradamente el culo y
Zayn nos miraba sufriendo en silencio.
-Moreno,
¿quieres unirte?- le dije con una sonrisa pícara.
-No
propongas lo que no vas a ser capaz de cumplir- me dijo elevando una ceja.
-¿Y quién
dice que no?- Irene sonrió entre nosotros y yo me reí.
-¿Me la
dejas un rato?
-Claro-
dijo la pelirroja rápidamente.
-Creo que
me preguntaba a mí…- sonreí y ella enrojeció levemente.
-En
realidad sí- me reí y solté a Irene que me agarró con fuerza sin querer que la
dejara sola.
Me reí
nuevamente y logré zafarme de sus manos dejando que ellos bailaran.
-¿Sigue en
pie tu tocamiento?- Niall se acercó por mi espalda.
Iba un poco
borracho, entre el punto normal y el punto suficiente de alcohol en sangre para
cometer pequeñas locuras.
-Claro-
dije pensando en lo divertido que sería.
Me acerqué
al piano y él al micrófono.
-Venga-
gritó dejando a los presentes medio sordos-. Voy a cantar algo y mi amiga, esa
que está ahí, mirad que guapa, saluda ___________(tn), que todos te vean- dejé
la cabeza en la tapa del piano terriblemente avergonzada-. ¡No me hagas ir a
por ti!- gritó de nuevo con una risa tonta-. Bueno, es algo vergonzosa, pero
toca de maravilla… ¡EL PIANO!- dios mío, Niall, no tenía freno-. Porque a mí no
me toca, no señor- levanté la cabeza mirándole con los ojos abiertos, ¡qué
alguien le parara!-. A mí no me gusta, es solo mi amiga, porque a mí me gust…
-Bueno,
parece que le ha tocado a Niall ser el borracho de la boda- gracias al cielo.
Harry se
había subido al escenario y le había arrebatado el micrófono. Algunos se rieron
por su comentario pero la verdad es que una gran mayoría no sabía lo que estaba
ocurriendo.
Niall se
bajó del escenario acompañado de Claudia y Louis, aunque por su determinación
parecía que quería continuar en el escenario a dar el espectáculo. Me quedé
observando cómo Louis tiraba de él con precisión.
-¿____________(tn)?-
me giré, había descubierto que Harry llevaba llamándome un rato-. Parece que el
espectáculo de Niall era más interesante- de nuevo risas, parecía un monólogo
del señor Styles-. He decidido salvarle el trasero a mi amigo, que me lo
agradecerá o me lo cobraré, de algún modo saldaremos cuentas- dijo provocando
más risas-. Y si nuestra querida y preciosa ____________(tn) se digna a hacerme
caso, podré entretenerles mejor…- desperté en ese momento, esperaba que
comenzara a tocar.
Me levanté
del piano y me acerqué a él con una sonrisa más falsa que el terciopelo áspero.
-Parece que
ya nos brinda su presencia- dijo mirando al público.
Pensé que
mi madre estaría echando fuego por las orejas con el monólogo que se estaba
montando el chico odiado, pero la miré y tenía una gran sonrisa en su cara, ¿en
serio mamá, ahora Harry es adorable?
-¿Qué
quieres cantar?- le pregunté apretando los dientes.
-Espera,
espera, espera- dijo agarrándome de la cintura y acercándome demasiado a él.
Intenté
separarme un poco pero tenía su cintura pegada a la mía.
-Saluda
____________(tn), no seas maleducada, a fin de cuentas te ha criado nuestra
increíble novia, demuestra que lo ha hecho bien- dijo creando más risas.
Harry sabía
lo poco que me gustaba mostrarme en público, incluso el teatro ya era algo
difícil para mí, esto era totalmente bochornoso y estaba completamente fuera de
lugar. Le miré con profunda decepción, pero sentía la necesidad de ser amable y
simpática por un momento. Además, si él me dejaba mal a mí, quizá yo también
podría hacer lo mismo con él.
-Disculpadme-
dije con una risa falsa pero efectiva-. Harry tiene tanta simpatía como amor al
sexo femenino, en general- hubo un segundo de sorpresa pero Louis soltó una
carcajada que abrió paso a decenas de risas-. Bueno, soy ___________(tn), y sí,
soy la hija de la novia, mi madre no creía demasiado en la pureza al llegar al
matrimonio, está a la vista- más risas.
Harry
apretó mi cintura riendo, pero sabía que estaba molesto, aunque eso para mí era
realmente agradable.
-Pero la
verdad es que no me suelo ganar a la gente por el don de la palabra, es algo
que heredé completamente de ella- sonreí hacia mi madre y ella me hizo un
guiño-. Por eso, este chico y yo os deleitaremos con lo que él quiera, estoy
abierta a cualquier sugerencia.
Mierda, no
había entendido la segunda intención de mis palabras hasta que las había
soltado. Él me miró elevando una ceja y con su mejor sonrisa de conquistador.
-¡Oh, no
Styles! Eso se acabó, perdiste tu oportunidad- bien, había salido ilesa.
En general,
todo el mundo profirió bufidos sonoros hacia Harry y él me miro. Su mirada, en
lugar de enorgullecerme, por lo mal que había quedado, no hizo más que hundirme,
tenía los ojos tristes, parecía dolido, dolido de verdad. Miré a todo el mundo
y me retracté de mis palabras.
-Es una
broma, ¿quién no querría a alguien como este chico?- le señalé dejando que mi
vista bajara de sus ojos a su trasero con lascivia. Me estaba pasando tres
pueblos, y más teniendo en cuenta que era la boda de mi madre, pero no podía
controlarme.
-Párame por
favor- le dije al oído a Harry mientras el público sonreía mirándonos.
-Suficiente-
dijo de nuevo al micro-. ¿Cuánto hace que no estamos juntos en un escenario,
___________(tn)?
Lo pensé un
momento.
-¿Dos años
y medio, casi tres?- le dije como pregunta retórica.
Harry
asintió. Decidimos rápidamente qué tocar con las partituras que tenían en el
grupo contratado y las canciones que se sabía Harry.
-¿Qué te
parece “all of me”?- preguntó.
-Demasiado
sentimental- le dije negando.
-Perfecta,
te lucirás con el piano- dijo haciéndome aceptar con reservas.
Me senté de
nuevo al piano con la partitura frente a mí y comencé a tocar. Al empezar a
cantar Harry, mis fibras nerviosas enloquecieron alborotadas por esta sensación
perdida que recuperaba con cada palabra que salía de sus labios. No hacía dos
años y medio que no tocábamos juntos, hacía dos años y medio que no le oía
cantar cómo lo estaba haciendo, con ese sentimentalismo que tan poco propio de
él parecía. Me sentí feliz por un rato, feliz sin preocupaciones, como si
escucharle cantar fuera la mejor medicina para olvidar o recordar a partes
iguales.
Toqué cómo
mejor sabía hacerlo, no habíamos ensayado esa canción y sin embargo salió fenomenal.
Conseguimos que la gente permaneciera en la pista bailando, la canción fue
perfecta para las parejas, porque lo tenía todo, amor, sentimentalismo,
silencio y tempo. Una de las cosas buenas que también tuvo es que ni Harry ni
yo podíamos bailar, habría sido doloroso bailar con él algo así, pero habría
sido más doloroso verle bailar con Chelsea, por eso me alegré, porque lo
perfecto es que ambos estuviéramos en el escenario sin opción a elegir ni a
bailar.
Cuando la
canción acabó los aplausos se intensificaron y Harry se acercó a mí en el
piano. Se inclinó hacia mí peligrosamente, pensé que me besaría, pero giró la
cabeza en el último instante y me besó en la comisura de los labios. Oí algún
que otro silbido, pero no le presté atención.
Hice el
amago de bajar del escenario y regresar a la zona de confort pero Harry me
agarró de la cintura atrayéndome de nuevo hacia él.
-No, ahora
no te escapas preciosa- dijo sonriendo de medio lado.
-Tengo
que…- intenté inventarme algo-. Hablar con Louis.
-Eso puede
esperar- dijo él.
-Bailar con
Zayn- contesté.
-Ya lo has
hecho- sonrió.
-Emm…
-¿Vamos a
estar toda la noche discutiendo por lo mucho que tienes que hacer o puedes
hacerme el maldito favor de juntar tu cintura conmigo y bailar?- dijo
mostrándose un poco más enfadado.
Asentí en
silencio y él enlazó nuestros dedos, pero me solté inmediatamente. Bailaríamos,
punto y final.
Debía
mantenerme firme, mi decisión debía ser constante, no podía cambiar de parecer
con cada mirada que sus increíbles ojos verdes me daban.
El grupo
volvió a tocar en el escenario y, aunque la canción era lenta, no tenía nada
que ver con el tono de John Legend. Harry me atrajo hacia él firmemente y dejé
que me llevara sin prestarle demasiada atención. Si bajaba mi constancia un
segundo, acabaría inevitablemente con las bragas en el suelo.
-¿Puedes
hacer el favor de mirarme?- me pidió Harry, con mucha razón, porque ni siquiera
le estaba haciendo caso.
-No- dije
convencida.
-¿No?-
preguntó algo dudoso.
-Lo has
oído, Styles- seguí con mi mirada fija en el escenario.
-¿Era
cierto lo que has dicho antes?- me preguntó, por lo que tuve que mirarle.
-No sé de
qué estás hablando- le dije sin quererlo saber tampoco.
-En el
escenario has dicho que perdí mi oportunidad y segundos después has dicho que
quién no me querría- dijo frunciendo levemente el ceño.
-¿Y?
Obviamente era por el público, he sido igual de simpática que tú.
-¿Cuál era
la verdad?- parecía realmente querer saber. Pero no había ninguna respuesta.
-Las dos,
ninguna- dije-. No soporto esto- nos señalé y me separé de él-. De verdad, lo
intento pero no puedo.
Me alejé
completamente de él y comencé a avanzar entre el gentío. Sentía sus pasos cerca
de los míos, como si estuviéramos protagonizando una verdadera persecución. No
quería tener que huir, quería que estuviera en sus puestos, como había ocurrido
esos últimos meses, no quería que volviera a intentar confundirme, ya no podría
mantenerme más. Lo peor es que no sabía por dónde saldría yo de esa situación.
Entré en el
hotel y decidí subir hasta mi cuarto. Oía su voz cercana, pero si conseguía
entrar en el ascensor a tiempo él no tendría posibilidad de alcanzarme, podría
relajarme en mi habitación y bajar cuando no estuviera en caliente y recuperara
la compostura.
Entré en el
ascensor y al volverme le vi correr por el recibidor, recé todo lo que sabía
para que me diera tiempo a huir, pero no era mi momento y, cuando las puertas
estaban a punto de cerrarse, Harry alargó una mano y logró que las puertas se
abrieran quedando frente a frente.
(Narra
Irene)
-¿Otra?-
dijo Zayn sonriendo y acercándose a mi oído.
-Llevamos
bailando más de media hora- dije-, además estos tacones están acabando conmigo
lentamente.
-Vamos, la
última- puso morritos.
-Eso has
dicho hace tres canciones- puse yo también morritos.
Él se dio
por vencido pero no se alejó de mí. Yo tan solo quería quedarme sola un rato,
sentarme en cualquier silla y observar mi alrededor para relajarme y disfrutar
viendo felices a todos. Las bodas siempre eran felices.
-¿No vas a
apartarte de mí en toda la noche?- pregunté sentándome en una silla y él a mi
lado.
-¿Y dejarte
con los buitres hijos de los buitres amigos de Greg? Ni de coña- dijo.
Ni siquiera
me había percatado de la presencia de dichos buitres, y no iba a decir que no
me apeteciera estar con él, pero no lograba concentrarme con su cuerpo cerca
del mío.
-¿Qué
haces?- Zayn había cogido una de mis manos y jugaba con mis dedos sonriendo
como un niño.
Nada. Dejó
la mano en el mismo lugar y apartó la vista. A veces no entendía esas acciones,
me confundía completamente. Me gustaba, pero me confundía.
-¿Te
imaginas dentro de unos años en una boda de nosotros?- dijo de pronto cambiando
drásticamente la temática de la noche.
-¿De Susan
y mi primo o de tu hermana y Louis?- pregunté.
-O tuya y
mía- dijo.
El corazón
se aceleró de golpe y porrazo. No Zayn, ¿por qué? Me levanté de la silla
queriendo alejarme de la catástrofe venidera. Pero Zayn evitó que me alejara
demasiado. Atrapó una de mis manos y me condujo hacia un lugar más apartado.
Nos sentamos en unos sillones exteriores. Me quedé mirando el suelo. Sentí cómo
ponía su chaqueta sobre mis hombros y se lo agradecí porque verdaderamente me
estaba helando.
-¿Nunca lo
has pensado? Dime- dijo, quise hacerme la tonta, pero no iba a servir.
-No-
mentiría, eso sí podría hacerlo.
-Yo sí, y
mucho- dijo desestabilizándome.
-Ajá.
-Últimamente
más que nunca, ¿sabes que dentro de unos meses, cuando pase el verano cada uno
irá hacia un lado? Tú y yo nos separaremos, posiblemente Louis siga a mi
hermana como Liam a Susan, Niall pasará de todos aunque estará cerca de
____________(tn), Harry pasará de todos… pero ¿y tú y yo?
-Yo me
quiero ir cuanto más lejos mejor- dije.
Era cierto,
quería alejarme, conocer otros lugares, conocer gente, seguir en contacto pero
lejos.
-Yo no
quiero que te vayas lejos- mierda Zayn, mierda.
-Malik,
creo que tienes miedo, ahora que por fin vamos a dar el paso y nos vamos a
separar, estás acojonado- le dije quitándole hierro.
-No, no
tiene que ver con eso- dijo él-, vamos Payne, mírame, mierda- sonrió y levanté
la cabeza hacia él profundamente asustada-. No me mires así- acarició mi
mejilla y me estremecí.
-No te miro
de ninguna manera, yo… quiero…
-Yo creo
que te quiero a ti.
Le miré con
la boca completamente abierta. No podía creer que dijera lo que acababa de
decir.
-No,
espera- rectificó-. Ha sido muy apresurado, mierda, me había preparado un
discurso de cojones, te lo juro, pero creo que la mierda del alcohol y ese
vestido me han confundido- dijo.
Sonreí
dándole un golpe en el brazo.
-No quiero
que me digas nada de lo que te vayas a arrepentir- le dije.
-No es eso,
Irene- le miré y él se mordió el labio-. Siempre estamos peleados, siempre
jodiéndonos cómo locos, cuando te digo que un pantalón te queda como el culo en
realidad quiero decir que te los arrancaría y me pondría en su lugar, cuando te
digo que eres una sosa quiero decir que eres increíble y cuando te digo que
besas como la mierda en realidad es que me derrito cuando tengo tu lengua en mi
boca.
-Pero Zayn…
-¿Tú
quieres intentarlo? Sea cual sea el resultado, estos meses, tú y yo juntos,
como nunca hemos hecho, darnos la oportunidad de saber qué pasaría si pudiera
besarte cuando quisiera o pudieras tirarme del pelo sexualmente.
Le miré
confundida. ¿Qué si quería? Maldita sea, quería, quería, quería.
-Pero…
-Podemos
pensar lo que queremos, si quieres tú y yo solos tendremos eso, si quieres solo
los martes, solo los martes, si quieres algo abierto…
-No- dije
rápidamente-, nada de abiertos.
-¿Entonces
tú serás la única abierta?- su mirada pervertida inundó su rostro.
-No lo
jodas, Malik…- le dije riendo, porque en realidad eso era lo que más me gustaba
de él, su capacidad para relajar los peores momentos.
-¿Entonces…?
-No sé
Zayn…- dije.
-Venga,
sabes tan bien como yo que somos geniales juntos, somos la ostia, nuestro
máximo esplendor, lo sabes- dijo acercándose un poco más a mí.
Intenté
apartarme un poco de él pero estaba en el extremo del sillón y lo próximo era
la caída.
-Te he
mentido antes, cuando te he dicho que no lo había pensado nunca- dije en un
susurro.
-Amm ¿y…?
-Muchas
veces, lo he pensado muchas veces, casi cada vez que te veo- no quería mirarle
y sin embargo quería ver su reacción.
-¿Te parece
tan lógico como a mí?
-Yo... creo
que podríamos probar para…
No me dejó
terminar la frase, simplemente me calló pegando sus labios a los míos con
fiereza, casi sin dejarme pensar qué estaba ocurriendo. Me acercó a su cuerpo
impulsando mis caderas hacia sí mismo. Pasó sus manos por mi torso hasta llegar
a mis mejillas dónde empujó con sus dedos mi nuca para acercar más su boca a la
mía.
Enterró su
lengua en mi boca y no tuve más remedio que añadirme a él devolviéndole le beso
con mayor vehemencia.
-Ves- se
separó un par de centímetros de mí-, esto es la puñetera ostia, Irene- y volvió
a empujar mis caderas de nuevo hacia su cuerpo.
No sabía el
tiempo que había pasado, tan solo podía pensar en su boca en mi cuello y sus
dedos por mi espalda, apartando su chaqueta y arañando mi piel sin fuerza pero
con erotismo.
Estábamos
en un lugar público, cualquiera podría vernos, pero ahora que estábamos así,
juntos por decirlo de alguna manera, no podía apartarme de él. Le quería cuanto
más cerca mejor, cuanto más tiempo mejor.
-Vamos- me
levanté tirando de él con premura.
Zayn
entornó los ojos pero me siguió hacia el edificio. Entramos de la mano, tiraba
de él intentado ordenar mis pensamientos pero sin hacerlo en realidad. Estaba
buscando cualquier lugar en el que continuar nuestro delirio, sin estar
presentes donde cualquier mirada indebida pudiera vernos.
Zayn rió a
mis espaldas por la presión con la que tiraba de él por los pasillos. Me volvió
a adelantar parándome y pegándome a la pared devorando mi boca de nuevo y
arrastrando sus manos por mis piernas, por el interior del vestido llegando a
mis muslos.
-Espera,
aquí no- dije con igual de impaciencia que él, pero con un poco más de cordura.
Llegamos a
la recepción y mostramos nuestra mejor sonrisa.
-Hola,
buenas noches, necesitamos la llave de la novia de la boda, nos ha pedido
liquido de lentillas- dije sosegadamente con el corazón latiendo con fuerza.
-¿Necesitáis
una habitación?- la mujer de recepción nos miró a uno y a otro elevando las
cejas.
Zayn me
miró con su cara de “nos han pillado”.
-Sí,
exactamente- dije con una sonrisa.
-Los novios
han reservado algunas habitaciones por si los invitados necesitaban descansar
o…- buscó una de las tarjetas apartadas y nos la tendió.
-Muchas
gracias- le dije sonriendo.
-Gracias-
gritó Zayn cuando ya corríamos hacia el ascensor.
Los besos
volvieron en el pequeño habitáculo. Sentí la necesidad de tenerle junto a mí,
mis manos buscaron su espalda y él me elevó del suelo haciendo que enrollara
mis piernas en sus caderas.
Sonrió
cuando gruñí por un mordisco que me dio en el cuello y le mordí por venganza,
aunque su gruñido fue más sensual que el mío.
Llegamos a
la habitación y no reparé en nada, tan solo veía a Zayn, no había nada más que
él alrededor. Podía oír la música desde la ventana abierta que daba al jardín,
pero no le presté atención.
Zayn tiró
su chaqueta al suelo y comenzó a desabrochar su camisa dejando su pecho al
descubierto mientras mis tacones volaban por la habitación. Me atrajo por la
espalda hacia su pecho y dejó un reguero de besos húmedos en el hueco que
dejaba mi piel a la vista por el vestido.
Dejó que los
tirantes cayeran a los lados y siguió besándome en el cuello mientras bajaba la
cremallera del vestido dejando que cayera al suelo y que yo quedara en ropa
interior. Me miró de arriba abajo con el gesto serio, sus pupilas dilatadas y
la lengua paseando por su labio inferior, que un segundo después mordió. Me
acerqué a él desabrochando sus pantalones y haciendo que él también se quedara
en bóxers.
Volvió a
besarme con necesidad, me alzó entre sus brazos y dejó que cayera suavemente
sobre la cama bajando él a mi lado segundos después recorriendo mi cuerpo con
sus labios y manos a la par.
Suspiré mirando
al techo mientras Zayn dejaba un trazo de besos por mi estómago hasta mis
muslos en los cuales se detuvo. Sonreí al verle jugar con la tira de mi tanga
con sus dientes.
-No me
esperaba esto- dijo señalando la ropa interior.
Reí
mirándole entre pestañeos.
-Cada uno
tiene sus secretos- le dije volviendo a unir nuestros labios con fuerza
introduciendo mi lengua en su boca y jugando con la suya mientras tiraba de su
calzoncillo y metía mis manos hacia su trasero. Zayn gruñó y se apartó de mí un
segundo, bajó de nuevo con sus labios por mi anatomía y me giró en el colchón
haciendo que me encontrara sobre él, con mis piernas a cada lado de sus
caderas.
Él levantó
las manos hacia la almohada y las enterró dejando que llevara yo el control de
la situación.
Mentiría si
dijera que nunca había soñado con esto, sería una mentira piadosa, pero mentira
al fin y al cabo. Por eso le besé igual que en mis sueños dejando que mi melena
cayera sobre su pecho y dejando mis labios impregnados en su torso y sus
abdominales. Jugué con sus labios de nuevo y dejé que mi mano descendiera hacia
su apretado bóxer, acaricié la zona ganándome un gemido de sus labios.
-Suficiente-
se levantó de la cama pegando nuestros pechos y llevó sus manos a mi espalda.
Mi
sujetador abandonó mi cuerpo y Zayn acarició mis pechos con sus labios
mordiendo mis pezones. Mi zona íntima se contrajo de pronto alarmándome, pero
él volvió a acariciar con su lengua la zona, relajándome de nuevo.
-¿Tú…
alguna vez…- preguntó entre besos.
Negué
rápidamente, un solo movimiento y él asintió sonriendo.
-No
sonrías, Malik- le dije mordiendo su cuello.
-Me has
hecho feliz pelirroja- dijo entre gruñidos.
-Con poco te
contentas.
Me sentó
sobre él sin dejar de acariciar con sus dedos mis pechos. No había pudor entre
nosotros, ya no había nada que se interpusiera. Solo quería tenerle dentro de
mí, que dejara las caricias a un lado, aunque me encantaran, pero ahora solo
necesitaba de él.
Me tumbé en
la cama esperando que sus avispadas manos me desnudaran por completo. Pero
quiso hacerme sufrir jugando con la tira de mi tanga hasta hacer que gruñera.
-¿Qué
quieres…?- mierda.
-Zayn…- le
pedí entre suspiros.
-No Payne,
dime qué quieres…
-A ti- él
buscó mis ojos y puso morritos.
-¡Qué
bonito!- sonrió victorioso y me besó de nuevo bajando con sus manos la última
prenda que quedaba en mi cuerpo.
Bajó con
sus labios por mi pecho, por mi estómago hasta encontrar la unión de mis
piernas. Sus labios entraron en contacto con la zona y grité inconscientemente
al notar que llegaba a mi sensibilidad con su lengua. Se ayudó de sus manos e
introdujo un dedo en mi interior haciendo que me encogiera.
Zayn
suspiró entrando y saliendo de mi intimidad con, ahora, dos dedos.
-Estás tan
mojada…- dijo besando mi punto de nuevo y pasando con su lengua por la zona.
Sentía mi
interior arder y mis caderas subieron y bajaron sin control. Mis piernas se
cerraron entorno a su cabeza y mis manos viajaron a su pelo del cual tiré con
fuerza entre el sufrimiento y la locura.
-Zayn…-
dije un segundo antes de alcanzar lo que llegó a ser el mejor orgasmo de mi
vida.
Él buscó mis
labios de nuevo impregnando mi boca de mi propio sabor y jugando en mi interior
con su lengua.
Mis manos
se agarraron a su bóxer y dejé que abandonara su cuerpo dejando su erección al
aire. Tragué duro al verme perdida entre su cuerpo.
-Tranquila-
dijo besándome al notar mi nerviosismo e impaciencia.
Mis caderas
se elevaron uniendo nuestros sexos en el exterior y ambos gemimos a la vez.
Zayn se levantó un segundo caminando por la habitación hasta encontrar su traje
en el suelo y sacar de un bolsillo su cartera luciendo un sobre plateado que
rompió rápidamente con sus dientes. Se quedó frente a mí de pie observando mi
cuerpo y conduciendo con su mano el preservativo a través de su longitud.
Volvió a
incorporarse a mi lado colocándose entre mis piernas y abriéndolas sin reparo.
Me besó brevemente y colocó mis brazos en su espalda.
-Relájate-
pidió abriéndose camino entre mis muslos con sus manos.
Apreté su
espalda con mi uñas al notar que con sus manos buscaba mi entrada y colocaba su
miembro presionando lenta y pausadamente.
-Dios mío-
entre gruñidos dejó que su miembro caminara lentamente en mi interior y acabara
de llenarme.
La presión
era constante. Sentía la necesidad de moverme hacia todos lados y quedarme
quieta al mismo tiempo.
Zayn cerró
los ojos momentáneamente y salió de mi interior con precaución. Seguro que vio
el dolor en mi cara porque bajó a besarme y dedicó toda su ilusión al beso
haciendo que recuperara la tranquilidad y que la presión desapareciera. Pasé
mis manos por su espalda empujándole hacia mí para que volviera a intentarlo y
así lo hizo. Volvió a buscar la cavidad y se deslizó en mi interior de nuevo,
ganándose un gemido de mi parte que le hizo gruñir. Su espalda se arqueó
buscando el movimiento perfecto y entró y salió varias veces consiguiendo que
me relajara por completo y que comenzar a disfrutar.
Los dientes
de Zayn estaban entorno a sus labios ejerciendo tanta presión como causaba en
mi interior.
-No creo
poder… dios- gruñó de nuevo moviéndose con fuerza y ejerciendo una fricción
difícil de controlar en mí-, estás tan estrecha que… no aguanto…
Sonreí
buscando sus labios y besándole mordiendo levemente su labio inferior. Mi
interior ardía incontrolado buscando el estallido final y sus movimientos no
ayudaban a mantener mi calma. Zayn suspiró y gruñó una última vez antes de que
perdiera el sentido de todo lo que ocurría a mi alrededor. Mi interior se
contrajo llenándome de una sensación nunca antes experimentada, mis caderas
buscaron liberarse alzándose varias veces sin control, un escalofrío subió
desde mi intimidad hacia cada rincón de mi cuerpo y, sin poder dominarme, grité
haciendo sensible el orgasmo que me inundaba.
El cuerpo
de Zayn cayó a mi lado sin fuerzas, nuestros pechos subían y bajaban ansiando
el aire que nos faltaba. Su mano recorrió mi pecho estremeciéndome de nuevo.
-¿Por qué
no habíamos hecho esto antes?- dije sonriendo con los ojos cerrados.
-Vete a la
mierda- dejó escapar una risa de su garganta y se movió hacia mí, pegando
nuestros cuerpos.
-En serio,
deberías haberme obligado a hacerlo- él se rió de nuevo.
Su mano se
movía entre mis pechos jugando con mis pezones, dejando que sus dedos los
recorrieran haciéndoles turgentes, su mano viajó hacia el sur parándose
brevemente en mi ombligo. Sus uñas caminaron lenta y deliciosamente hasta
llegar a mi pubis de nuevo.
Cerré las
piernas en cuando sentí sus dedos avispados en mi feminidad. Me controlaba como
quería. No podía permitir que tuviera en sus manos mi delirio, por eso deslicé
mi índice por su pecho deteniéndome en su estómago. Acerqué nuestras bocas
saboreando de nuevo sus labios, dulces y húmedos, dejé que mi mano llegara
hasta su miembro sin saber muy bien qué hacer en ese momento e improvisando al
encontrarlo. Moví mis dedos alrededor ganándome un gruñido que escapó de entre
sus labios.
-Más
despacio- dijo entre dientes inclinándose entre mis piernas y tumbándose junto
a mí bocarriba dejándome el control por un momento.
Coloqué mi
mano en el contorno y, controlando la velocidad, bajé y subí varias veces
mientras su estómago se contraía. Dejé mi actividad dos segundos, los que perdí
acomodándome sobre sus piernas para buscar mayor comodidad, y volví a encontrar
sus ojos cerrados y sus labios semiabiertos disfrutando de mi mano en la
dureza.
Sin previo
aviso deslicé mi boca en su longitud y, controlando la sensación, mis labios
cambiaron el lugar de mis dedos con la misma presión y velocidad. Sus ojos se
abrieron de golpe pero no me paré a pensarlo demasiado. Zayn alargó sus brazos
hacia mi rostro apartando el cabello y marcando con sus dedos la velocidad que
debía tener.
-Dios nena…
así joder, así- dijo entre dientes haciéndome sonreír y casi perder el hilo de
los acontecimientos.
Nuevos
gemidos salieron de sus labios. Soltó mi cabeza dejándome libre de seguir por
mi cuenta y suspiró.
-Irene,
nena, déja-déjalo- dijo-, Irene… mierda- dejé que su miembro saliera de mi boca
en el último momento y caí a su lado en la cama.
Verle disfrutar
de mi boca era una de las mejores sensaciones que podía recordar. Ver cómo
tenía ese mínimo control sobre él me hacía enloquecer de alegría.
-Esto sí
que podría haberte obligado a hacerlo, aunque nunca hubiese sido lo mismo-
sonreí mientras con sus brazos me acercaba a él reclinándome sobre su pecho.
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Nos queda aún un capítulo de boda :) Espero que os esté gustando, digamos que es muy importante para lo que sucederá después para todos :)
Ha habido un poco de todo ^^
Subiré el próximo cuando pueda, pero no será mucho
Muacckss
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VEROOO! Me encantaa jsjaj sube cuanto antes! Pasa una buena semana besos desde Mallorca!
ResponderEliminarMUACCKKSS!!
El!! Por fin subí :)
ResponderEliminarDisfruta de las vacaciones ^^
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
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