(Narra
Niall)
-¡NIALL!
¡NIALL!- los gritos salieron del interior de la habitación y me incorporé
inmediatamente del asiento entrando en el cuarto-. ¡Se ha movido, Niall! Te
juro que se ha movido, te lo juro, lo ha hecho.
Alan estaba
sonriendo de oreja a oreja. Puso sus manos sobre el pecho de Harry y le movió
varias veces. Parecía totalmente ido, como si realmente creyera que Harry se
había movido.
-Alan…- mi
voz hizo que su sonrisa se apagara.
-¿No me
crees? ¡Oh Dios! No me crees, ¿crees que me lo he inventado?
-No, Alan,
creo que quieres que se mueva, creo que crees que se ha movido- le dije,
intentando tranquilizarle.
-Niall, te
digo que se ha movido, lo ha hecho… ¡Tengo que hablar con Gemma y con Anne!
-Alan…
Él ya corría
por el pasillo, salí a su encuentro un par de segundos después que él y le vi
perderse entre una esquina. Joder… lo que me faltaba para rematar el día.
Corrí tras
él intentando sortear a los empleados que me encontraba a mi paso.
Al final le
encontré en el ascensor. Las puertas se abrieron y Gemma junto con su madre,
salieron de dentro. Alan se lanzó inmediatamente contra ellas.
-¡Se ha
movido!- gritó, haciendo que varias personas le miraran asustados.
Gemma abrió
los ojos con sorpresa y Anne se limpió las lágrimas que corrían por su rostro.
-¡Harry se
ha movido!
Gemma alzó
su cabeza y me vio allí, sus ojos se encontraron con los míos. Después miró de
nuevo a Alan, él gritaba y gritaba sonriendo de oreja a oreja, esperando que
ellas le creyeran, era demasiado, no podía dejar que hiciera ese daño.
-Niall,
¿estabas con él?- negué hacia Anne y ella miró a Alan-. Alan, hijo, creo que
todos esperamos eso, pero no es el momento de…
-Anne,
¡joder! Te juro que le he visto moverse, te lo juro- miró a Gemma y ella
suspiró comenzando a caminar cabizbaja hacia la habitación de su hermano.
Anne la
siguió por el pasillo y nos dejaron de nuevo solos.
-Alan…
-¡No,
Niall!, no quiero que me digas nada, sé perfectamente lo que he visto, él se ha
movido, lo ha hecho…
Dicho esto
me dio la espalda y caminó hacia otro lado, perdiéndose por los pasillos del
hospital.
(Narra
Claudia)
Cuando
volví del servicio, Louis estaba en la misa posición en la que le había dejado.
Estaba tan cansado que le había obligado a tumbarse un rato en mi cama para
dormir. Le prometí despertarle para ir al hospital después de comer, estaríamos
todos juntos por la tarde y, cuando cayera la noche, que era la hora prevista
para la muerte de Harry, estaríamos en casa de Niall todos juntos.
-Claudia-
la voz ronca de Louis me hizo levantarme y mirarle minutos después-. ¿Qué hora
es?
-Las doce y
media, duerme otro rato, anda.
-No puedo
dormir más- se incorporó y se acercó a mí sentándose en una silla a mi lado.
Seguí
escribiendo mis apuntes mientras Louis tenía sus ojos clavados en la ventana.
-¿Quieres
estudiar un rato?
-No puedo
estudiar tampoco- respondió ahogando un suspiro.
Dejé el
bolígrafo sobre la mesa y me volteé para mirarle.
-¿Qué
quieres hacer?- ahora él me necesitaba más que un sobresaliente en historia-.
Vamos- intenté sonreír y acaricié su mano entre mis dedos-, haremos lo que
quieras, ¿damos una vuelta?, ¿vemos una película?, ¿Quieres que nos enrollemos
hasta que te obligue a parar?
Louis
sonrió y sentí una pequeña alegría, pero duró poco.
-Creo que
quiero estar solo aquí, contigo.
Sonreí
levemente apretando su mano y me levanté tirando de él y atrayéndolo hasta mi
cuerpo, abrazándole mientras apoyaba mi barbilla en su hombro.
-Quiero ir
este verano a Sicilia- le dije.
Lo había
pensado desde que ____________(tn) se había ido, ella seguramente estaría allí,
y aunque creyera que estaría mejor sin nosotros, yo creía que lo mejor era
estar todos juntos. Quizá un verano donde todo había empezado, el último verano
que podíamos ir como acampados, sería lo que todos necesitábamos.
-¿Quieres
ir?
-Sí, creo
que podría estar bien.
-Pues
iremos, después de arreglar todo el papeleo para la universidad.
-Sí, eso lo
acabaremos a principios de junio, incluso tendremos un par de semanas antes de
ir al campamento.
-Iremos, la
verdad es que no lo había pensado, pero puede estar bien.
Louis se
separó un poco de mí y sonrió acercando nuestras frentes y dejando sus labios
sobre los míos unos segundos, haciendo que mi corazón se descontrolara como
normalmente ocurría.
El teléfono
hizo que nos separáramos y que Louis caminara hacia la mesa para recogerlo.
-Es Niall-
dijo descolgando y acercando el móvil a su oreja.
Louis me
miró elevando una ceja.
-Sí, estoy
tranquilo, Niall, ¿para qué quieres que me siente?- me siguió mirando y,
suspirando, se sentó en la silla que le pillaba más cerca-. Sí, sí, ya estoy
sentado, vale, vale…- de pronto sus ojos se abrieron de golpe y se levantó de
un salto-. ¿Qué acabas de decir? No digas idioteces…
Me acerqué
a él con rapidez y le arrebaté el teléfono poniendo el manos libres y dejándolo
sobre la mesa.
-Soy
Claudia, ¿qué pasa, Niall?
-Hola
morena, es Harry… no van a desconectarle…
Miré a
Louis y él sonreía de oreja a oreja, tenía los ojos repletos de lágrimas que,
cuando parpadeó, comenzaron a caer con desorden.
-Alan ha
estado con él hace una hora, me ha jurado que se ha movido, incluso ha empezado
a gritarlo por todo el hospital, ha gritado a Anne y a Gemma, pero no le hemos
creído. Pero cuando un médico ha venido ha dicho que las constantes de Harry
han sufrido una ligera variación justo en el momento en el que Alan ha dicho
que él se había movido. Es algo muy extraño y han dicho que le van a hacer más
pruebas y que de momento no van a desconectarle por estar, según han dicho,
“dando señales de vida claras”.
¡No iban a
desconectar a Harry!
(Narra
Susan)
Gemma
lloraba como nunca antes la había visto hacerlo, incluso más que algunos días
en los que había venido a ver a Harry por mi cuenta, a estar un rato con él a
solas.
Parecía
mentira que una noticia alegre hiciera que todo el mundo a mi alrededor
estuviera llorando.
Harry iba a
vivir, ¿no era eso lo que todos queríamos?
Quizá no.
Eso daba
esperanza, una esperanza que quizá era vana y no era real, quizá solo era una
alegría momentánea que no servía realmente para nada. Quizá Harry estaba
destinado a morir.
La puerta
de la habitación se abrió y Danna, una médico que parecía conocer muy bien a
Harry, salió del interior acompañada de otros dos médicos y un par de
enfermeros.
Gemma se
levantó y corrió hacia ella. Sus padres le habían obligado a quedarse con Harry
mientras ellos hablaban con Greg.
-Os lo
contaré mejor a todos- dijo la mujer consolando a Gemma y ayudándola a sentarse
de nuevo junto a Alan-. Tengo buenas noticias- se notaba que la mujer estaba
alegre y eso nos contentó a todos-, Harry está respirando por su cuenta- un
grito ahogado se escapó de entre mis labios, eso era maravilloso-. Esto son
buenas noticias porque las funciones respiratorias están volviendo a su ser.
Normalmente, cuando se despierta de un estado prolongado en el que la
respiración se ha ofrecido artificialmente, el paciente tarda un tiempo en
recuperar esta capacidad, pero es la primera que se recupera, después vendrán
la movilidad y quizá volver en sí- nos miró a cada uno por momentos, esto
estaba tranquilizándonos. Liam agarró mi mano y la estrujó con fuerza-. Por el
momento Harry no tiene nuevas señales, pero reconociendo su caso y comparándolo
con otros que he visto con anterioridad creo que de aquí a unos días podría
moverse- su semblante cambió al ver nuestra alegría contenida-. De todos modos,
aún es pronto como para afirmar con rotundidad este hecho, es necesario un
tiempo de espera y haré todo lo posible para que la familia rectifique de su
decisión de desconectar a Harry y esperen unos días para ver su estado.
Alan se
acercó a Danna y la abrazó haciendo que ella soltara una pequeña risita.
-Gracias, ¡oh!
Gracias- dijo repetidas veces-. Tenías razón, fue una buena idea.
-¿Qué fue
una buena idea?- Gemma miró a la pareja y no dudó en preguntar lo que todos
queríamos saber.
-Hablé con
Danna ayer, le dije que si podría hacer algo in extremis para recuperar a
Harry, ella me dijo que quizá, habría que ser duros con él, quizá la pena y las
despedidas solo le convencerían de que iba a morir, pero si le dañábamos
verbalmente de alguna manera, él quizá entendiera que debía destrozar algunas
caras y despertaría- dijo Alan sonriendo de oreja a oreja.
-Siempre he
pensado que el coma no es completamente un coma, que los enfermos siempre
tienen una parte consciente que no recogen las máquinas, y quizá Harry también
la tenía, por eso le dije a Alan que fuera un poco duro con él, parece que ha
funcionado…- nos miró a todos de nuevo con una sonrisa-. Ahora tengo que irme,
tengo trabajo, nos veremos.
Todos nos
quedamos en silencio cuando Danna se marchó. Era claramente una alegría. Había
sido una gran idea poner a Harry entre la espada y la pared, si era eso lo que
había sucedido realmente.
-¡TENGO QUE
LLAMAR A __________(tn)!- gritó Niall de pronto haciendo que todos nos
alarmáramos.
-Niall… no
creo que eso sea lo más indicado ahora, ¿qué vas a decirle? ¿Harry se ha medio
despertado pero aún no sabemos nada?
-No es eso-
respondió el rubio a Alan-. Ella está perdiendo clase, está perdiendo la
oportunidad de empezar la universidad el curso que viene, ella querría estar
aquí.
Alan le
miró negando y le atajó para separarse del grupo un momento.
(Narra
Niall)
Alan me
arrastró al otro lado del pasillo, donde los demás no podrían oírnos.
-¿Qué
pasa?- le dije, claramente confundido.
-No sabemos
todavía qué ocurrirá con Harry- dijo suspirando-. Créeme, quiero como nadie que
se recupere, que se despierte y que empiece a jodernos de nuevo a todos con sus
mierdas, pero si eso no ocurre _________(tn) saldrá todavía más destrozada de
todo esto. Creo que lo mejor es que esperemos, al menos unos días, para ver
cómo evolucionan las cosas, quizá si él despierte debamos llamarla, pero no hasta entonces. ¿Qué opinas?
Lo pensé
durante unos momentos. Entendía lo que quería decir Alan, pero conocía a mi
amiga y ocultarle que Harry no había muerto era realmente una locura, creía que
ella querría saber lo que había pasado. Hacerla creer que él ya no vivía era
cruel. Ella estaría en cualquier parte llorando la pérdida de Harry, cuando
nosotros, que sabíamos la verdad, no intentábamos ayudarla.
Por otro
lado, aunque quería que Harry se pusiera bien, era posible que finalmente no
acabara despertando y que esto solo fuera un último aviso de que el final
estaba cerca para él.
Sin
embargo, si yo estuviera en el lugar de mi amiga, no sé qué querría que me
dijeran.
-Puede que
tengas razón, pero, si él despierta quiero que hablemos con ella los dos- le
pedí.
Alan sonrió
y se acercó a mí marcando nuestros labios.
-Ojalá
tengamos que hablar con ella pronto- dijo sin dejar la sonrisa.
(Narra
Louis)
Una semana.
Había
pasado ya una semana desde que Harry había dado señales de vida. Desde que Alan
había conseguido que se retractaran en su idea de desconectar la máquina de su
cuerpo. Una semana desde que él respiraba por sus propios pulmones sin
necesidad de ventilador.
Los médicos
estaban siendo muy positivos e incluso él se había movido varias veces más.
Todos decían que era cuestión de horas o días que acabara por abrir los ojos y
despertar finalmente.
Sin embargo
aunque estas noticias eran verdaderas, ninguno había querido llamar a
__________(tn) todavía. Incluso, al hablar con su madre y Greg, ellos habían
estado de acuerdo en que lo mejor era estar alerta y, aunque positivos, ser
realistas con el estado de Harry.
Mi opinión
era que lo mejor sería llamarla, hablar con ella y hacer que regresara con
nosotros. Pero no era mayoría ni por asomo, además ella debía estar tranquila
ahora, relajada, y eso también era importante. Además si Harry acababa
despertando todo sería felicidad y alegría para ella.
Harry
estaba acompañado casi constantemente, Gemma había decidido quedarse en Londres
y Sophia había venido todos los fines de semana a ver a Harry, tan solo eran
unas horas de vuelo y tenía a su mejor amiga y a su nueva familia aquí, por lo
que era lógico que dejara Suecia cada semana para venir aquí.
Los demás
intentábamos venir cuando podíamos, cada tarde venía uno para estar con Harry.
Alan se pasaba las horas en el hospital, entre libros, pero no abandonaba a
Harry ni un momento, parecía que se sentía culpable por las palabras que había
utilizado para “despertar” a Harry.
Por otro
lado Claudia estaba más nerviosa que nunca, era gracioso verla así, porque,
aunque ella aún no lo sabía, ¡nos íbamos a Yale! Había querido esperar un poco
cuando Harry había tenido el accidente, y ahora que parecía estar recuperándose
no había encontrado el momento para hablar con ella. Me parecía realmente
conmovedor que hubiese rechazado de palabra la universidad por mí, incluso ya
había mandado algunas otras cartas a universidades de Londres donde podrían
aceptarme. Sin embargo había llegado el momento de hablar con ella. Ahora que
las cosas estaban calmadas a nuestro alrededor sentía la necesidad de hablar
con ella y de dejarle las cosas claras. De esta manera estaría más tranquila y no
se sentiría tan presionada lo que quedaba de curso.
Había
vuelto a hablar con Robert Post un par de veces, al recibir mi carta y al
programar la entrevista con él cuando acabara el curso. Afortunadamente Claudia
y yo no tendríamos que viajar fuera del país sino que un representante de la
universidad vendría para hablar con nosotros. La entrevista sería un mero
trámite, pero era necesaria.
-Tengo una
cosa para ti- nada más abrir la puerta posé mis labios en los suyos levemente y
pasé atravesando en umbral sin dejar que dijera nada.
-Me
encantan las sorpresas…- puso morritos y entrelazó nuestros dedos subiendo
conmigo las escaleras-. Zayn está en el hospital con Irene- me dijo pasando a
su cuarto y sentándose de espaldas a mí sin dejar de escribir.
-Te digo
que traigo una sorpresa y te pones a estudiar- le dije, ahora poniendo morritos
yo.
Ella sonrió
y se volvió hacia mí, se levantó y se tiró en la cama a mi lado. Sonreí y
enrollé nuestras piernas hasta crear un lazo irrompible.
-Dame un
beso y te daré el regalo.
Claudia se
acercó a mí y me besó despacio, pero como siempre que nuestros labios se
rozaban no pude dejarlo estar. Sonrió entre mis labios y la acerqué más a mí
poniendo mis manos en su cintura y no dejé que se escapara, aunque sus
intenciones tampoco fueran muy propensas a abandonarme. Su boca era fuego
contra la mía, pero pronto la magia terminó.
-¡Ya!
Suficiente es suficiente- dijo obligándome a separarme.
Enterré mi
cabeza entre la almohada y grité contra ella mientras la risa de Claudia
llenaba la habitación.
-Realmente
no sabes lo que haces en mí- le dije.
-¿Qué
hago?- puso cara de buena niña y sonrió pícaramente.
-¿Quieres
que me baje los pantalones y te lo muestre?
Su boca se
abrió, de igual modo que sus ojos y fui yo el que sonrió en ese momento.
-Venga, ven
aquí, que te voy a dar la sorpresa- la dije alargando un brazo para que
volviera a mi lado.
Me senté
con las piernas cruzadas en la cama y ella se sentó frete a mí.
-No es mi
cumpleaños, no es navidad, no…
-¿Hace
falta alguna razón para darte una pequeña sorpresa?- le pregunté levantándome
brevemente para coger el paquete de mi abrigo.
-No, pero
seguro que lo has hecho por algo.
-Creo que
es el momento- dije con tranquilidad que podía aguantar.
La verdad
era que me estaba poniendo nervioso por momentos, había estado relajado pero
ahora que se acercaba el segundo de darle el paquete mi corazón comenzó a
bombear con fiereza. Simplemente le tendí el paquete y ella me miró confusa
pero con una pequeña sonrisa.
-Bueno,
señor Tomlinson, muchas gracias, quizá tenga que regalarte yo algo- dijo sin
apartar la sonrisa y abriendo el sobre.
Había
decidido meterle mi carta de aceptación para Yale entre algunos papeles sin
sentido y ella empezó a buscar entre todas las cosas sin encontrar lo que
debía.
Al final,
sus ojos se abrieron plenamente confusos y me miró sacando el papel que estaba
ahí para ella.
-¿Esto…?
-Parece una
carta de Yale…
-Pero… no
es mía…
-Quizá es
de tu novio… quizá él es más impresionante de lo que pensabas…
Claudia me
obvió un momento y comenzó a leer la carta de arriba abajo varias veces, yo no
podía dejar de mirarla. Se notaba que aún no entendía muy bien lo que acababa
de suceder.
-Louis…
aquí dice que vas a estudiar ciencias del deporte y fisioterapia… pero…- me
miró ahogó un suspiro y de pronto sus ojos se llenaron de lágrimas que no supo
controlar.
-Cálmate,
ey, ey- me aventuré a ella con rapidez y la estreché entre mis brazos-. No pasa
nada, no llores por favor.
Claudia no
dejaba de llorar, sollozaba entre mis brazos como una niña. Yo reía al verla en
ese estado.
Tras unos
minutos llorando sin poder parar, al final se separó de mí y me miró con sus
increíbles ojos, ahora húmedos, esperando que le diera una respuesta a las mil
preguntas que se acumulaban en ella.
-Hace un
tiempo fui a hablar con Greg, sabía que él tiene contactos y que podría
intentar que nuestros nombres resonaran en Yale, al menos intentarlo- Claudia
me miraba confusa y cuando acabé de decir eso, ella negó varias veces-. Espera,
espera, no me lo podía creer, pero Greg llamó a Robert Post, habló con él
delante de mí, con el decano de Yale, fue súper fuerte, no me lo creía, cuando
colgó me dijo que ya estabas dentro, que desde que habían recibido tu carta ya
estabas dentro, por tus notas y todas las actividades que hacías y los idiomas
que estudiabas- ella sonrió levemente y estrujó un poco la carta entre sus
manos-. El problema era yo, mis notas son normales y tampoco es que sepa
cientos de idiomas, pero de pronto me dijo que tenían una nueva beca especial,
para deportistas, vino a Londres, Post vino a verme jugar.
-Lo sé-
dijo ella.
-¿Cómo que
lo sabes?
-Sé quién
es Robert Post, he investigado mucho sobre él, y le vi en el partido de fútbol
en el que fuiste impresionante- me dijo sonriendo.
-No sabía
que le conocías… Bueno- seguí-, el caso es que habló conmigo y me ofreció una
beca a cambio de que entrara en el equipo de fútbol de ciencias del deporte de
Yale, la facultad está al lado de la de fisioterapia y Post me ofreció una beca
conjunta para estudiar ambas carreras y hacer un doble grado en ciencias del
deporte y fisioterapia, tuve que decirle que sí.
-¡Oh madre
mía!
-Las
entrevistas las hacen junio, cuando acabemos las clases, antes de irnos a
Sicilia…
-¿Nos hacen
entrevista?
-Sí, pero
no te preocupes- dije para tranquilizarla-, es un simple trámite, solo quieren
conocernos un poco, ver cómo nos va y asignarnos las clases y el horario, me
han dicho que hay apartamentos y residencias por todo el campus, además Robert
Post me ha dicho que su hijo también empieza el curso que viene farmacia allí
por lo que ya no estarás sola en clase- yo seguía hablando ante la atenta
mirada de Claudia que, cada segundo que pasaba, se quedaba más flipada-. Me han
dicho que hay algunas hermandades en las que podemos entrar para conocer el
campus, y que las clases comienzan casi en Octubre así que tendremos tiempo
para adaptarnos y empezar a conocer gente y también…
-Para,
para, espera un segundo, me estás estresando… Entonces… ¿nos vamos a Estados
Unidos?- su sonrisa no parecía caber en su cara, estaba radiante.
-Eso
parece.
Me abrazó
con fuerza y ambos caímos en la cama riendo.
Muchos besoos

VEROO!! Me encantas como todoos jajaja bueno hoy no me enrollo que no hay mucho tiempo jajaja sube cuanto antes y muchos besos!
ResponderEliminarMUACKKKSSS!!