lunes, 1 de junio de 2015

Capítulo 77: "Cómo realmente solo hay que esperar" Parte 2


 
(Narra Niall)

-¡NIALL! ¡NIALL!- los gritos salieron del interior de la habitación y me incorporé inmediatamente del asiento entrando en el cuarto-. ¡Se ha movido, Niall! Te juro que se ha movido, te lo juro, lo ha hecho.

Alan estaba sonriendo de oreja a oreja. Puso sus manos sobre el pecho de Harry y le movió varias veces. Parecía totalmente ido, como si realmente creyera que Harry se había movido.

-Alan…- mi voz hizo que su sonrisa se apagara.
-¿No me crees? ¡Oh Dios! No me crees, ¿crees que me lo he inventado?

-No, Alan, creo que quieres que se mueva, creo que crees que se ha movido- le dije, intentando tranquilizarle.
-Niall, te digo que se ha movido, lo ha hecho… ¡Tengo que hablar con Gemma y con Anne!

-Alan…

Él ya corría por el pasillo, salí a su encuentro un par de segundos después que él y le vi perderse entre una esquina. Joder… lo que me faltaba para rematar el día.

Corrí tras él intentando sortear a los empleados que me encontraba a mi paso.

Al final le encontré en el ascensor. Las puertas se abrieron y Gemma junto con su madre, salieron de dentro. Alan se lanzó inmediatamente contra ellas.

-¡Se ha movido!- gritó, haciendo que varias personas le miraran asustados.

Gemma abrió los ojos con sorpresa y Anne se limpió las lágrimas que corrían por su rostro.

-¡Harry se ha movido!

Gemma alzó su cabeza y me vio allí, sus ojos se encontraron con los míos. Después miró de nuevo a Alan, él gritaba y gritaba sonriendo de oreja a oreja, esperando que ellas le creyeran, era demasiado, no podía dejar que hiciera ese daño.

-Niall, ¿estabas con él?- negué hacia Anne y ella miró a Alan-. Alan, hijo, creo que todos esperamos eso, pero no es el momento de…
-Anne, ¡joder! Te juro que le he visto moverse, te lo juro- miró a Gemma y ella suspiró comenzando a caminar cabizbaja hacia la habitación de su hermano.


Anne la siguió por el pasillo y nos dejaron de nuevo solos.

-Alan…
-¡No, Niall!, no quiero que me digas nada, sé perfectamente lo que he visto, él se ha movido, lo ha hecho…


Dicho esto me dio la espalda y caminó hacia otro lado, perdiéndose por los pasillos del hospital.

 

(Narra Claudia)

Cuando volví del servicio, Louis estaba en la misa posición en la que le había dejado. Estaba tan cansado que le había obligado a tumbarse un rato en mi cama para dormir. Le prometí despertarle para ir al hospital después de comer, estaríamos todos juntos por la tarde y, cuando cayera la noche, que era la hora prevista para la muerte de Harry, estaríamos en casa de Niall todos juntos.

-Claudia- la voz ronca de Louis me hizo levantarme y mirarle minutos después-. ¿Qué hora es?
-Las doce y media, duerme otro rato, anda.

-No puedo dormir más- se incorporó y se acercó a mí sentándose en una silla a mi lado.

Seguí escribiendo mis apuntes mientras Louis tenía sus ojos clavados en la ventana.

-¿Quieres estudiar un rato?
-No puedo estudiar tampoco- respondió ahogando un suspiro.


Dejé el bolígrafo sobre la mesa y me volteé para mirarle.

-¿Qué quieres hacer?- ahora él me necesitaba más que un sobresaliente en historia-. Vamos- intenté sonreír y acaricié su mano entre mis dedos-, haremos lo que quieras, ¿damos una vuelta?, ¿vemos una película?, ¿Quieres que nos enrollemos hasta que te obligue a parar?

Louis sonrió y sentí una pequeña alegría, pero duró poco.

-Creo que quiero estar solo aquí, contigo.

Sonreí levemente apretando su mano y me levanté tirando de él y atrayéndolo hasta mi cuerpo, abrazándole mientras apoyaba mi barbilla en su hombro.

-Quiero ir este verano a Sicilia- le dije.

Lo había pensado desde que ____________(tn) se había ido, ella seguramente estaría allí, y aunque creyera que estaría mejor sin nosotros, yo creía que lo mejor era estar todos juntos. Quizá un verano donde todo había empezado, el último verano que podíamos ir como acampados, sería lo que todos necesitábamos.

-¿Quieres ir?
-Sí, creo que podría estar bien.

-Pues iremos, después de arreglar todo el papeleo para la universidad.
-Sí, eso lo acabaremos a principios de junio, incluso tendremos un par de semanas antes de ir al campamento.

-Iremos, la verdad es que no lo había pensado, pero puede estar bien.

Louis se separó un poco de mí y sonrió acercando nuestras frentes y dejando sus labios sobre los míos unos segundos, haciendo que mi corazón se descontrolara como normalmente ocurría.

El teléfono hizo que nos separáramos y que Louis caminara hacia la mesa para recogerlo.

-Es Niall- dijo descolgando y acercando el móvil a su oreja.

Louis me miró elevando una ceja.

-Sí, estoy tranquilo, Niall, ¿para qué quieres que me siente?- me siguió mirando y, suspirando, se sentó en la silla que le pillaba más cerca-. Sí, sí, ya estoy sentado, vale, vale…- de pronto sus ojos se abrieron de golpe y se levantó de un salto-. ¿Qué acabas de decir? No digas idioteces…

Me acerqué a él con rapidez y le arrebaté el teléfono poniendo el manos libres y dejándolo sobre la mesa.

-Soy Claudia, ¿qué pasa, Niall?
-Hola morena, es Harry… no van a desconectarle…


Miré a Louis y él sonreía de oreja a oreja, tenía los ojos repletos de lágrimas que, cuando parpadeó, comenzaron a caer con desorden.

-Alan ha estado con él hace una hora, me ha jurado que se ha movido, incluso ha empezado a gritarlo por todo el hospital, ha gritado a Anne y a Gemma, pero no le hemos creído. Pero cuando un médico ha venido ha dicho que las constantes de Harry han sufrido una ligera variación justo en el momento en el que Alan ha dicho que él se había movido. Es algo muy extraño y han dicho que le van a hacer más pruebas y que de momento no van a desconectarle por estar, según han dicho, “dando señales de vida claras”.

¡No iban a desconectar a Harry!

 

(Narra Susan)

Gemma lloraba como nunca antes la había visto hacerlo, incluso más que algunos días en los que había venido a ver a Harry por mi cuenta, a estar un rato con él a solas.

Parecía mentira que una noticia alegre hiciera que todo el mundo a mi alrededor estuviera llorando.

Harry iba a vivir, ¿no era eso lo que todos queríamos?

Quizá no.

Eso daba esperanza, una esperanza que quizá era vana y no era real, quizá solo era una alegría momentánea que no servía realmente para nada. Quizá Harry estaba destinado a morir.

La puerta de la habitación se abrió y Danna, una médico que parecía conocer muy bien a Harry, salió del interior acompañada de otros dos médicos y un par de enfermeros.

Gemma se levantó y corrió hacia ella. Sus padres le habían obligado a quedarse con Harry mientras ellos hablaban con Greg.

-Os lo contaré mejor a todos- dijo la mujer consolando a Gemma y ayudándola a sentarse de nuevo junto a Alan-. Tengo buenas noticias- se notaba que la mujer estaba alegre y eso nos contentó a todos-, Harry está respirando por su cuenta- un grito ahogado se escapó de entre mis labios, eso era maravilloso-. Esto son buenas noticias porque las funciones respiratorias están volviendo a su ser. Normalmente, cuando se despierta de un estado prolongado en el que la respiración se ha ofrecido artificialmente, el paciente tarda un tiempo en recuperar esta capacidad, pero es la primera que se recupera, después vendrán la movilidad y quizá volver en sí- nos miró a cada uno por momentos, esto estaba tranquilizándonos. Liam agarró mi mano y la estrujó con fuerza-. Por el momento Harry no tiene nuevas señales, pero reconociendo su caso y comparándolo con otros que he visto con anterioridad creo que de aquí a unos días podría moverse- su semblante cambió al ver nuestra alegría contenida-. De todos modos, aún es pronto como para afirmar con rotundidad este hecho, es necesario un tiempo de espera y haré todo lo posible para que la familia rectifique de su decisión de desconectar a Harry y esperen unos días para ver su estado.

Alan se acercó a Danna y la abrazó haciendo que ella soltara una pequeña risita.

-Gracias, ¡oh! Gracias- dijo repetidas veces-. Tenías razón, fue una buena idea.
-¿Qué fue una buena idea?- Gemma miró a la pareja y no dudó en preguntar lo que todos queríamos saber.

-Hablé con Danna ayer, le dije que si podría hacer algo in extremis para recuperar a Harry, ella me dijo que quizá, habría que ser duros con él, quizá la pena y las despedidas solo le convencerían de que iba a morir, pero si le dañábamos verbalmente de alguna manera, él quizá entendiera que debía destrozar algunas caras y despertaría- dijo Alan sonriendo de oreja a oreja.
-Siempre he pensado que el coma no es completamente un coma, que los enfermos siempre tienen una parte consciente que no recogen las máquinas, y quizá Harry también la tenía, por eso le dije a Alan que fuera un poco duro con él, parece que ha funcionado…- nos miró a todos de nuevo con una sonrisa-. Ahora tengo que irme, tengo trabajo, nos veremos.


Todos nos quedamos en silencio cuando Danna se marchó. Era claramente una alegría. Había sido una gran idea poner a Harry entre la espada y la pared, si era eso lo que había sucedido realmente.

-¡TENGO QUE LLAMAR A __________(tn)!- gritó Niall de pronto haciendo que todos nos alarmáramos.
-Niall… no creo que eso sea lo más indicado ahora, ¿qué vas a decirle? ¿Harry se ha medio despertado pero aún no sabemos nada?

-No es eso- respondió el rubio a Alan-. Ella está perdiendo clase, está perdiendo la oportunidad de empezar la universidad el curso que viene, ella querría estar aquí.

Alan le miró negando y le atajó para separarse del grupo un momento.

 

(Narra Niall)

Alan me arrastró al otro lado del pasillo, donde los demás no podrían oírnos.

-¿Qué pasa?- le dije, claramente confundido.
-No sabemos todavía qué ocurrirá con Harry- dijo suspirando-. Créeme, quiero como nadie que se recupere, que se despierte y que empiece a jodernos de nuevo a todos con sus mierdas, pero si eso no ocurre _________(tn) saldrá todavía más destrozada de todo esto. Creo que lo mejor es que esperemos, al menos unos días, para ver cómo evolucionan las
cosas, quizá si él despierte debamos llamarla, pero no hasta entonces. ¿Qué opinas?


Lo pensé durante unos momentos. Entendía lo que quería decir Alan, pero conocía a mi amiga y ocultarle que Harry no había muerto era realmente una locura, creía que ella querría saber lo que había pasado. Hacerla creer que él ya no vivía era cruel. Ella estaría en cualquier parte llorando la pérdida de Harry, cuando nosotros, que sabíamos la verdad, no intentábamos ayudarla.

Por otro lado, aunque quería que Harry se pusiera bien, era posible que finalmente no acabara despertando y que esto solo fuera un último aviso de que el final estaba cerca para él.

Sin embargo, si yo estuviera en el lugar de mi amiga, no sé qué querría que me dijeran.

-Puede que tengas razón, pero, si él despierta quiero que hablemos con ella los dos- le pedí.

Alan sonrió y se acercó a mí marcando nuestros labios.

-Ojalá tengamos que hablar con ella pronto- dijo sin dejar la sonrisa.

 

(Narra Louis)

Una semana.

Había pasado ya una semana desde que Harry había dado señales de vida. Desde que Alan había conseguido que se retractaran en su idea de desconectar la máquina de su cuerpo. Una semana desde que él respiraba por sus propios pulmones sin necesidad de ventilador.

Los médicos estaban siendo muy positivos e incluso él se había movido varias veces más. Todos decían que era cuestión de horas o días que acabara por abrir los ojos y despertar finalmente.

Sin embargo aunque estas noticias eran verdaderas, ninguno había querido llamar a __________(tn) todavía. Incluso, al hablar con su madre y Greg, ellos habían estado de acuerdo en que lo mejor era estar alerta y, aunque positivos, ser realistas con el estado de Harry.

Mi opinión era que lo mejor sería llamarla, hablar con ella y hacer que regresara con nosotros. Pero no era mayoría ni por asomo, además ella debía estar tranquila ahora, relajada, y eso también era importante. Además si Harry acababa despertando todo sería felicidad y alegría para ella.

Harry estaba acompañado casi constantemente, Gemma había decidido quedarse en Londres y Sophia había venido todos los fines de semana a ver a Harry, tan solo eran unas horas de vuelo y tenía a su mejor amiga y a su nueva familia aquí, por lo que era lógico que dejara Suecia cada semana para venir aquí.

Los demás intentábamos venir cuando podíamos, cada tarde venía uno para estar con Harry. Alan se pasaba las horas en el hospital, entre libros, pero no abandonaba a Harry ni un momento, parecía que se sentía culpable por las palabras que había utilizado para “despertar” a Harry.

Por otro lado Claudia estaba más nerviosa que nunca, era gracioso verla así, porque, aunque ella aún no lo sabía, ¡nos íbamos a Yale! Había querido esperar un poco cuando Harry había tenido el accidente, y ahora que parecía estar recuperándose no había encontrado el momento para hablar con ella. Me parecía realmente conmovedor que hubiese rechazado de palabra la universidad por mí, incluso ya había mandado algunas otras cartas a universidades de Londres donde podrían aceptarme. Sin embargo había llegado el momento de hablar con ella. Ahora que las cosas estaban calmadas a nuestro alrededor sentía la necesidad de hablar con ella y de dejarle las cosas claras. De esta manera estaría más tranquila y no se sentiría tan presionada lo que quedaba de curso.

Había vuelto a hablar con Robert Post un par de veces, al recibir mi carta y al programar la entrevista con él cuando acabara el curso. Afortunadamente Claudia y yo no tendríamos que viajar fuera del país sino que un representante de la universidad vendría para hablar con nosotros. La entrevista sería un mero trámite, pero era necesaria.

-Tengo una cosa para ti- nada más abrir la puerta posé mis labios en los suyos levemente y pasé atravesando en umbral sin dejar que dijera nada.
-Me encantan las sorpresas…- puso morritos y entrelazó nuestros dedos subiendo conmigo las escaleras-. Zayn está en el hospital con Irene- me dijo pasando a su cuarto y sentándose de espaldas a mí sin dejar de escribir.

-Te digo que traigo una sorpresa y te pones a estudiar- le dije, ahora poniendo morritos yo.

Ella sonrió y se volvió hacia mí, se levantó y se tiró en la cama a mi lado. Sonreí y enrollé nuestras piernas hasta crear un lazo irrompible.

-Dame un beso y te daré el regalo.

Claudia se acercó a mí y me besó despacio, pero como siempre que nuestros labios se rozaban no pude dejarlo estar. Sonrió entre mis labios y la acerqué más a mí poniendo mis manos en su cintura y no dejé que se escapara, aunque sus intenciones tampoco fueran muy propensas a abandonarme. Su boca era fuego contra la mía, pero pronto la magia terminó.

-¡Ya! Suficiente es suficiente- dijo obligándome a separarme.

Enterré mi cabeza entre la almohada y grité contra ella mientras la risa de Claudia llenaba la habitación.

-Realmente no sabes lo que haces en mí- le dije.
-¿Qué hago?- puso cara de buena niña y sonrió pícaramente.

-¿Quieres que me baje los pantalones y te lo muestre?

Su boca se abrió, de igual modo que sus ojos y fui yo el que sonrió en ese momento.

-Venga, ven aquí, que te voy a dar la sorpresa- la dije alargando un brazo para que volviera a mi lado.

Me senté con las piernas cruzadas en la cama y ella se sentó frete a mí.

-No es mi cumpleaños, no es navidad, no…
-¿Hace falta alguna razón para darte una pequeña sorpresa?- le pregunté levantándome brevemente para coger el paquete de mi abrigo.

-No, pero seguro que lo has hecho por algo.
-Creo que es el momento- dije con tranquilidad que podía aguantar.


La verdad era que me estaba poniendo nervioso por momentos, había estado relajado pero ahora que se acercaba el segundo de darle el paquete mi corazón comenzó a bombear con fiereza. Simplemente le tendí el paquete y ella me miró confusa pero con una pequeña sonrisa.

-Bueno, señor Tomlinson, muchas gracias, quizá tenga que regalarte yo algo- dijo sin apartar la sonrisa y abriendo el sobre.

Había decidido meterle mi carta de aceptación para Yale entre algunos papeles sin sentido y ella empezó a buscar entre todas las cosas sin encontrar lo que debía.

Al final, sus ojos se abrieron plenamente confusos y me miró sacando el papel que estaba ahí para ella.

-¿Esto…?
-Parece una carta de Yale…

-Pero… no es mía…
-Quizá es de tu novio… quizá él es más impresionante de lo que pensabas…


Claudia me obvió un momento y comenzó a leer la carta de arriba abajo varias veces, yo no podía dejar de mirarla. Se notaba que aún no entendía muy bien lo que acababa de suceder.

-Louis… aquí dice que vas a estudiar ciencias del deporte y fisioterapia… pero…- me miró ahogó un suspiro y de pronto sus ojos se llenaron de lágrimas que no supo controlar. 
-Cálmate, ey, ey- me aventuré a ella con rapidez y la estreché entre mis brazos-. No pasa nada, no llores por favor.


Claudia no dejaba de llorar, sollozaba entre mis brazos como una niña. Yo reía al verla en ese estado.

Tras unos minutos llorando sin poder parar, al final se separó de mí y me miró con sus increíbles ojos, ahora húmedos, esperando que le diera una respuesta a las mil preguntas que se acumulaban en ella.

-Hace un tiempo fui a hablar con Greg, sabía que él tiene contactos y que podría intentar que nuestros nombres resonaran en Yale, al menos intentarlo- Claudia me miraba confusa y cuando acabé de decir eso, ella negó varias veces-. Espera, espera, no me lo podía creer, pero Greg llamó a Robert Post, habló con él delante de mí, con el decano de Yale, fue súper fuerte, no me lo creía, cuando colgó me dijo que ya estabas dentro, que desde que habían recibido tu carta ya estabas dentro, por tus notas y todas las actividades que hacías y los idiomas que estudiabas- ella sonrió levemente y estrujó un poco la carta entre sus manos-. El problema era yo, mis notas son normales y tampoco es que sepa cientos de idiomas, pero de pronto me dijo que tenían una nueva beca especial, para deportistas, vino a Londres, Post vino a verme jugar.
-Lo sé- dijo ella.

-¿Cómo que lo sabes?
-Sé quién es Robert Post, he investigado mucho sobre él, y le vi en el partido de fútbol en el que fuiste impresionante- me dijo sonriendo.

-No sabía que le conocías… Bueno- seguí-, el caso es que habló conmigo y me ofreció una beca a cambio de que entrara en el equipo de fútbol de ciencias del deporte de Yale, la facultad está al lado de la de fisioterapia y Post me ofreció una beca conjunta para estudiar ambas carreras y hacer un doble grado en ciencias del deporte y fisioterapia, tuve que decirle que sí.
-¡Oh madre mía!

-Las entrevistas las hacen junio, cuando acabemos las clases, antes de irnos a Sicilia…
-¿Nos hacen entrevista?

-Sí, pero no te preocupes- dije para tranquilizarla-, es un simple trámite, solo quieren conocernos un poco, ver cómo nos va y asignarnos las clases y el horario, me han dicho que hay apartamentos y residencias por todo el campus, además Robert Post me ha dicho que su hijo también empieza el curso que viene farmacia allí por lo que ya no estarás sola en clase- yo seguía hablando ante la atenta mirada de Claudia que, cada segundo que pasaba, se quedaba más flipada-. Me han dicho que hay algunas hermandades en las que podemos entrar para conocer el campus, y que las clases comienzan casi en Octubre así que tendremos tiempo para adaptarnos y empezar a conocer gente y también…
-Para, para, espera un segundo, me estás estresando… Entonces… ¿nos vamos a Estados Unidos?- su sonrisa no parecía caber en su cara, estaba radiante.

-Eso parece.

Me abrazó con fuerza y ambos caímos en la cama riendo.

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Lo sé, sé que  he tardado muchísimo en subir y que lo que he subido hoy no es nada del otro mundo, pero juro que tengo mil cosas que hacer. Se junta el final del curso con prácticas, trabajos y en definitiva estrés...
Espero que al menos os haya gustado un poco el capítulo :)
Gracias por leer :)

Muchos besoos

1 comentario:

  1. VEROO!! Me encantas como todoos jajaja bueno hoy no me enrollo que no hay mucho tiempo jajaja sube cuanto antes y muchos besos!

    MUACKKKSSS!!

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