(Narras tú)
Dejé el
café sobre la mesa mientras Pascual me sonreía y le respondí de igual forma
volviendo sobre mis pasos y caminando a la barra.
-Me encanta
ese hombre- le dije a Mike.
-Algún día
te contaré su historia, es realmente impresionante- me contestó mientras
acercaba una cerveza al señor Wilkman.
Suspiré
mirando el bar que se encontraba frente a mí. Ya llevaba dos semanas allí y
cada día que pasaba estaba más acostumbrada a él. Durante mi infancia había
pasado largos ratos en el “Holes”, pero poder vivir y vivirlo desde dentro era
fantástico. Mike me había aceptado irremediablemente en cuanto le conté lo que
había ocurrido en Londres, no me quiso preguntar demasiado pero sé que habló
con mi madre, porque ella casi le había obligado a hacerlo.
Sicilia en
los meses previos al verano era tranquilidad absoluta, al menos ese pequeño
rincón escondido de la mano de Dios. Mike era un balde de agua templada, era lo
mejor que había encontrado en ese momento, su calma me calmaba y eso era lo que
más necesitaba.
Quizá ese
era mi verdadero destino, vivir la vida que había vivido Mike, él había sido
feliz, ¿por qué no iba a serlo yo? Podría estudiar medicina en la ciudad,
podría ir y volver cada día al bar, podría trabajar con Mike y así pagarle una
parte de mi estancia con él.
Sin
embargo, cuanto más lo pensaba menos claro lo veía. Quería quedarme ahí un
tiempo, pero toda la vida me parecía demasiado, no me hubiese importado, pero
tenía la sensación de que ese no era mi verdadero destino. Tendría que
separarme de eso, rechazar la idea de la tranquilidad absoluta y cumplir, o al
menos intentarlo, el deseo de Harry.
Harry. Cada
vez que pensaba en su nombre me sentía enferma por dentro y, si pensaba en su
cara, era necesario que me sentara para recobrar el aliento. No había hablado
con los demás, pero ya tendría que haber ocurrido. Había prometido hablar con
ellos, pero la verdad es que no me habían llamado y pensé que me querían dejar
un espacio de tiempo prudencial para que sufriéramos en silencio.
Claudia
estaría súper agobiada por los exámenes, Louis intentaría estar a su altura
intelectualmente aunque no lo consiguiera. Liam y Susan ya estarían preparando
su viaje a París… París… la perfección absoluta para ellos. Zayn e Irene
estarían dejando correr la elección de las universidades, les costaría ponerse
de acuerdo como siempre les ocurría. Niall y Alan… creía que ellos se quedarían
en Londres, seguramente Alan necesitaba estar cerca de sus hermanos y a Niall
no le importaría quedarse con él, eso era bueno porque cuando volviera ellos
estarían allí esperándome, sería más fácil con ellos allí.
Tenía claro
que quería volver a Londres, empezar de nuevo el curso y conseguir una mínima
beca, al menos para ir a una universidad en Londres, me daba igual cual fuera,
solo necesitaba entrar en la universidad. Después, entre los contactos de Greg
y los de mi madre acabaría por conseguir un buen puesto en un hospital para
investigar, por poco que me gustara, eso es lo que tenía que hacer.
-¿Puedes ir
a la mesa cuatro? La señora Rith está preguntando por ti todo el tiempo- me
dijo Mike sin mirarme.
Asentí
hacia el aire y me acerqué a Manuela.
-Manu- le
dije con una gran sonrisa.
-_________(tn)
querida, necesito que continúes un poco antes de donde lo dejaste, ayer estuve
en la peluquería por la tarde y le conté a todas la historia, pero casi
acabaron con mi pellejo cuando les dije que no sabía nada más.
Sonreí
enérgicamente. Mike me había recomendado que hablara de ello, para mí era
sumamente complicado hacerlo, pero sabía que hablar de Harry era lo mejor para
mí, era lo menos que le debía, y, cuando le contaba a Manuela como había
ocurrido nuestra historia, me sentía un poco más relajada.
-¿Dónde me
quedé exactamente?
-Mira- dijo
obligándome a sentarme con ella y acercándose con los codos sobre la mesa hacia
mí-, justo en el momento en el que Harry os dijo que se iba a Londres, que no
quería seguir en el campamento- me recordó, aunque yo sabía perfectamente dónde
me había quedado.
-¡Ah! Es
cierto… Ahora llega lo más emocionante- le dije con una pequeña sonrisa.
Y al ver su
cara de felicidad sonreí enérgicamente, al menos nuestra historia podía servir
para entretener a las mujeres del pueblo.
(Narra Niall)
-Nunca he
oído hablar de Central Saint Martins- le dije poniendo una cara extraña.
-Lo sé,
nadie ha oído hablar de ello, pero es una de las escuelas de diseño más
importantes del mundo, allí estudió Galiano, Mcqueen, es una escuela
impresionante, y dentro de un par de semanas van a hacerme las pruebas- dijo
ella entusiasmada.
-¿Qué
probabilidades hay de que te cojan?
Pareció
dudarlo un momento, pero después me miró seriamente.
-No tenía
ni idea de que serían ellos lo que me iban a mandar la carta, eran tan
imposible que ni siquiera pensé en ello, ya había mandado varios trabajos a
universidades de Paris y de Nueva York, pero que ellos hayan sido los que se
han interesado en mí me hace plantearme muchas cosas y… creo que van a cogerme-
estaba tan convencida que sonreí por inercia.
-Me alegro
de que estés tan segura, es grandioso ver que alguno de nosotros ya tiene claro
lo que quiere hacer, yo aún estoy reflexionando- no engañaba a nadie, pero al
menos lo intentaba.
-Vamos
Nialler, todos saben que irás a la universidad de Londres a estudiar ciencias
políticas, Alan quiere estar cerca de su familia y tú estás con él…
-¿Tan obvio
es?
-No es eso,
yo sé que Liam vendrá donde yo vaya, aunque él prefiera quedarse en Londres sé
que vendrá si se lo pido, igual que si él tuviera las cosas tan claras como yo,
yo iría donde él quisiera, pero él solo sabe que quiere estudiar política, así
que irá donde yo quiera- sonrió, pensé en la suerte que tenía.
Pero la
verdad es que yo estaba como Liam, sería genial estudiar con Liam y, si me
quedaba en Londres, seguramente sería eso lo que acabaría por ocurrir, además
Alan estaría aquí, podríamos vivir en casa. Aunque una parte de mí quería un
poco de independencia y, aunque no lo había comentado con nadie, había pensado
que quizá, cuando __________(tn) volviera podríamos alquilar los tres un
pequeño apartamento en Londres y trabajar por las tardes.
Las cosas
aún no estaban claras. Incluso a veces me encontraba preguntándome por qué aún
no había llamado a mi amiga para contarle la verdad sobre Harry, pero me
costaba horrores pensar en que ella pudiera volver y se encontrara con un Harry
inconsciente que no despertara, eso sería demoledor, por eso había optado por
esperar. Además los demás estaban de acuerdo con la idea.
Ahora Susan
y yo estábamos con Harry, Gemma había tenido que marcharse unos días a Suecia
para hacer unos exámenes. No sabía cómo estaba siendo capaz de estudiar con su
hermano en ese estado, pero parecía que la chica era muy inteligente.
Anne y Des
estaban trabajando y por eso Susan y yo estábamos con Styles.
Me gustaba
un poco verle tumbado, quieto, como si no estuviera allí. Me gustaba más que
haber tenido que asistir a su entierro. Incluso estábamos acostumbrándonos a
hablar con él como si realmente estuviera entre nosotros, le hacíamos preguntas
y nos contestábamos nosotros mismos, era gracioso y hacía que no pensáramos
tanto en su verdadero estado.
Habían
pasado casi tres semanas, solo quedaban unos días para empezar los exámenes y
después…
Sicilia. Un
verano en Sicilia, el último verano en Sicilia, incluso parecía poético. Nos
íbamos a ir a Sicilia, a vivir el campamento por última vez en nuestra vida.
¡ALAN IBA A VENIR CON NOSOTROS! Incluso los hermanos de él y los hermanos
pequeños de Harry también iban a venir con nosotros, ellos en otros lugares y
con otros monitores pero vendrían.
Soñaba con
que Harry despertara y viniera con nosotros, con avisar a ___________(tn) y
reunirnos en Sicilia una vez más, pero cada día que pasaba, ese pensamiento se
alejaba más y más de mi mente. Ver a Harry inmóvil también me hacía abrir los
ojos y darme cuenta de que las cosas no iban bien.
-Dime cómo
has hecho el ejercicio cuatro, a ver si tengo la solución bien.
-Me da raíz
de dos tercios- le respondí mirando.
-Vale, ¿y
el paso dos?, ¿Cómo has despejado de ahí?
La puerta
se abrió y Danna entró como cada dos horas.
-Hola
chicos- nos saludó brevemente y se puso a hacer cosas de médico con Harry.
-¿Por qué
siempre que entras le mueves las piernas?- preguntó Susan dejando su cuaderno a
un lado y mirando lo que hacía Danna con atención.
-Es
saludable, por las articulaciones y la circulación, cuando se despierte me
agradecerá lo que hemos estado haciendo- contestó la mujer sonriendo.
-Cuando
despierte… ¿Has oído Harry? Vas a despertarte, así que… ¿podrías hacer el favor de hacerlo pronto? No me gustaría tener que salir corriendo de un examen y
mucho menos de la entrevista para la universidad, bueno y mucho menos cuando
esté volando a Sicilia… tienes que venir con nosotros a Sicilia.
Danna no
dejó de sonreír ante las palabras de Susan.
Pero Susan
tenía razón en sus palabras, Harry debía despertar, y tenía que hacerlo pronto.
Alan ha
vuelto de nuevo, ahora casi no se separa de mí. Pero me gusta.
Pero quiero
que me grite de nuevo, quiero que me vuelva tan loco que reviente y vuelva a
dar alguna señal, pero no lo hace, es demasiado bueno, gran actor, pero
demasiado bueno como para volver a hace algo así.
Ha pasado
un mes, otro mes y sigo aquí. Los exámenes ya han empezado, lo he notado por
las conversaciones que mantienen y porque últimamente no aparecen mucho por
aquí, lo he notado sobre todo en Claudia y Louis, me gustaría que vinieran,
pero lo entiendo.
Harvard se
ha acabado para mí, las clases han acabado para mí, quizá Sicilia acabe para
mí, pero todo eso da igual. No quiero que algo más acabe, no quiero que todos
vuelvan a pensar que no me recuperaré nunca, no soportaría tener de nuevo en la
cabeza la posibilidad de volver a morir. Al menos ahora puedo respirar, lleno
mis pulmones con aire puro y eso es fantástico después de haber estado
conectado al ventilador.
Pero lo
peor es no saber nada de __________(tn). No hablan de ella y juro que creo que
no sabe que sigo vivo. Me muero por tener alguna noticia de ella, aunque sea
mala, solo quiero saber algo, al menos si está bien o no, al menos que su
nombre aparezca en alguna conversación.
Quedan, si
no cuento mal treinta y siete días para que el campamento empiece, no he
querido hacer nada más en mi vida como quiero ir a ese campamento, es algo que
realmente necesito, pero no parece ser posible. Pensar en todos ellos en
Sicilia mientras yo me pudro aquí es algo horrible.
-Ojalá
estuvieras despierto- Alan comienza a hablar, es algo normal en él, es el único
que hablaba todo el tiempo, como si estuviera despierto, todo lo que piensa, lo
dice-. Necesito saber un montón de cosas sobre Sicilia, necesito hacer una
maleta y no sé qué meter en ella exactamente, necesito que me digas cómo se
juega a ese maldito juego del que siempre hablabas… ¿Rottel contra Montgohery? Necesito
saber si he hecho bien al decidir quedarme en Londres a estudiar. Necesito que…
solo necesito de ti, constantemente, no sé cómo he podido aguantar tres años
sin ti… estos meses están siendo horribles.
Para mí
también, hermano, para mí también.
-Me hubiese
gustado contarte yo lo de Niall, despacio, con un buen café de Margaret, de
esos que le solíamos pedir cuando aún éramos unos críos. Me hubiese gustado
decírtelo antes, poder haberte pedido consejo aunque las cosas hayan salido
bien al final…
Oigo como
se sienta en una silla y abre algunos libros.
-Voy a
ponerme a estudiar, mañana tenemos examen de biología, el señor Farrell está
triste por haber perdido a los dos únicos médicos del curso, siempre ha
conseguido que al menos un estudiante acabe en una buena universidad haciendo
medicina… Si quieres algo, solo tienes que llamarme.
Todo se
vuelve silencio de nuevo, de vez en cuando oigo cómo Alan suspira o habla en
voz alta leyendo alguna de las líneas de libro. No he echado de menos algo como
un examen nunca en la vida, y sin embargo ahora tengo ganas de hacerlos, de
sobresalir y acabar en Harvard como el destino me había prometido.
-Es increíble
que mañana tenga el último examen del instituto. A veces me gustaría estar en
tu lugar… estar yo tumbado inmóvil como tú. Te juro que haría lo que pudiera
para que tú fueras a la entrevista de Harvard y yo estuviera medio muerto… me
pondría en tu lugar sin dudarlo un momento. ¿Me crees?
Pensé que
se callaría, pero no lo hizo, cuando volvió a hablar supe que lloraba.
-Lo siento…
lo siento tanto…- su voz suena rasposa, quiero levantarme y callarle con una
buena torta y un abrazo posterior-, siento que tú estés ahí porque no te lo
mereces… merecía ser yo, por haberte abandonado hace tanto tiempo, por haber
echado a la basura nuestra amistad por un simple funeral. Querías a mi madre
tanto como yo y no entendí que no fueras a verla, no por mí, sino por ella-
suspira y siento como arrastra el sillón hasta posicionarse a mi lado-. Hace
poco pensé en lo que mi madre hubiese querido, y creo que ella quería que
fueras a Sicilia, porque eso es lo que tenías que hacer…- alarga su mano por
las sábanas y noto su contacto entre mis dedos-. Me arrepiento un montón de
haberme perdido este tiempo contigo, porque sé que podríamos haber sido buenos
el uno para el otro, a veces creo que éramos unos tristes por habernos
separado… ¿Podrás perdonarme en algún momento?
Solloza de
nuevo y siento su cabeza apoyarse en mi muslo. Quiero consolarle, quiero
despertar… no lo he querido más nunca, necesito que sepa que todo está bien,
que le quiero como a nada y que voy a estar, necesito estar para él, le quiero
y él cree que le odio y eso es insoportable.
-Necesito
que me perdones… no podría vivir toda mi vida sabiendo que tú… ¡OH Dios mío!
Necesito que vivas. Siempre había pensado que viviríamos juntos en algún
momento, incluso que en alguna noche de borrachera acabaríamos enrollándonos
irremediablemente y que sería una de esas anécdotas que le contaríamos a
nuestros hijos. Quería compartir piso contigo, quería quejarme porque siempre
vas en calzoncillos y por las miles de tías que entrarían por nuestra puerta
para acabar entre tus piernas… Quería que te quejaras por cómo me huelen los
pies cuando vuelvo de correr y de lo poco que me gusta oírte cantar en la ducha
a pesar de que lo haces muy bien y…
-¿Puedo
elegir la habitación más grande?
-Claro, te
dejaría la que…
(Narra
Claudia)
-Corre,
corre- Zayn entró en mi habitación y supe en ese instante lo que tenía que
hacer.
No me
entretuve ni en cerrar el libro, me levanté como una campana y salí detrás de
él cogiendo únicamente mi abrigo y el bolso.
(Narra
Niall)
Claudia:
Cierra el libro de economía, Harry está despierto. Pasamos a por ti en dos
minutos (17:35)
-¡Mamá! Me
voy, Harry ha despertado- grité como un poseso varias veces corriendo por toda
la casa.
Mi madre
salió de la cocina sonriendo ampliamente.
-Cuando me
alegro, Niall- dijo abrazándome.
-Me tengo
que ir, Claudia y Zayn vienen en coche- dije.
La verdad
es que había sido una buena idea organizarnos por si esto pasaba. La madre de
los Malik, que tenía unos días de vacaciones, se había mostrado voluntaria a
llevarnos al hospital rápidamente si Harry despertaba o había noticias
importantes.
Cuando mi
madre asintió sonó el claxon en el fuera.
Aunque la
madre de los Malik solía conducir tranquila, no fue ese el caso. Recogimos a
los Tomlinson y a los Payne rápidamente y condujo todo el trayecto al límite de
velocidad que dejaban las carreteras. En menos de veinte minutos ya estábamos
todos corriendo por los pasillos del hospital.
Cuando
llegamos a la puerta Alan estaba sentado en una silla fuera. Sonreía como un
niño pequeño y en cuanto nos vio corrió hacia nosotros y me abrazó haciendo que
me elevara unos centímetros del suelo y que se ganara un golpe en el brazo por
mi parte.
-¿Cómo ha
ocurrido? ¿Estabas con él?- Claudia fue la primera que pregunto.
Alan nos
estuvo contando con pelos y señales todo lo que le había dicho a Harry hasta
que él le había contestado una simple frase, sencilla.
-Ahora hay
como diez médicos con él, pero está despierto, hemos hablado, nada, medio
minuto hasta que me he puesto a gritar a una enfermera por el pasillo para que
viniera, pero han sido los mejores treinta segundos de mi vida- me encantaba
verle sonreír, había estado unas semanas realmente apagado, hasta que Harry
empezó a recuperarse, después se llenó de esperanza, pero a medida que pasaban
los días esa esperanza disminuyó considerablemente.
-¿Nos van a
dejar pasar a verle?
-Habéis
venido súper rápido, Anne todavía no ha llegado y Des está con mi padre,
afortunadamente estaba por aquí cuando Harry ha despertado.
-¡Tenemos
que llamar a ___________(tn)!- dijo Louis convencido.
-No- Alan
negó varias veces mirándonos a todos-. Harry me ha dicho que por el momento no
le digamos nada.
Me pareció
raro, algo así. Tampoco entendía cómo Harry podía saber que _________(tn) no
estaba aquí, que se había ido.
-Es como
si… como si hubiese escuchado todas nuestras conversaciones, como si hubiese
estado despierto pero catatónico…
Me pregunté
si era realmente buena idea no decirle nada a ___________(tn), iba a enloquecer
cuando se enterara de todo, y me daba pena que estuviera viviendo en una
mentira… pero había sido el primer deseo de Harry, y no podíamos decirle que
no.
(Narras tú)
-Cariño…
-No pasa
nada, Manu, questa è la
vita.
A estas alturas Manuela ya estaba llorando a lágrima
viva. Ella sabía desde el principio cual había sido el destino de Harry, ella
sabía que él no seguía con vida. Sin embargo, cuando había terminado de
contarle la historia, el verdadero por qué de que yo hubiera dejado todo atrás,
ella se había desmoronado y había comenzado a llorar. Mentiría si dijera que
mis ojos no empezaron a escocerme, era normal que, al ver a alguien llorar por
Harry, yo siguiera el mismo proceso, a fin de cuentas había sido la
coprotagonista de la historia que llevaba más de un mes contándole.
-Lo siento muchísimo, no debería esta llorando- dijo
sollozando sin control.
-¿Qué ocurre?- Mike se acercó hasta nosostras claramente
confundido.
-He acabado- dije.
-¡Oh!
-Mike... lui era solo un bambino- dijo Manuela hacia Mike.
Odiaba que se pusieran a hablar italiano delante de mí,
aunque adorara el idioma, no me gustaba no entender lo que decían, aunque todo
el mundo pensara que se parecía mucho al español, para mí, cuando hablaban
rápidamente, era casi indescifrable.
-Lo so. È una
vergogna. Ma non
essere triste, perché altrimenti sarà troppo triste- respondió Mike mirándome a
mí.
-Perdonate Mike, hai ragione.
Los dos se quedaron callados, después
de todo yo tampoco tenía nada más que decir, no sabía lo que habían dicho entre
ellos y la historia estaba acabada.
-Tengo que ir a la barra- les dije levantándome
sin que les diera tiempo a pararme.
Puse un par de cafés mientras mi
mirada no podía apartarse de ellos. Sabía que estaban hablando de mí, era
obvio, después de haber acabado la historia Manu tendría muchas preguntas y, si
yo no las quería contestar, debía hacérselas a Mike.
Había sido bueno desahogarme con
Manuela, era una buena mujer, una mujer sencilla de pueblo, me gustaba que se
interesara por mí de la forma en la que hacía. Había venido cada tarde a las
cinco y media a tomarse su café y a charlar un rato conmigo, a esa hora no
había mucha gente y a Mike le parecía bien que dejara mis obligaciones durante
media hora. Después Manuela se marchaba, no sin antes hacerme algunas
preguntas, y repartía mi historia por el pueblo, de esta manera ya habían
venido algunas personas a hablar conmigo sobre Harry. A mí no me molestaba en
absoluto hablar de él, podía parecer una locura, pero creo que sufrí tanto por
la muerte de mi padre que el hecho de que Harry también hubiese desaparecido
solo me dabas fuerzas renovadas para acabar lo que él había empezado. Era
cierto que necesitaba algún tiempo hasta poder volver a Londres, hasta poder
pisar por los lugares que él había pisado, poder ver a su familia, pero lo
haría, lo haría por él, porque de alguna forma se lo debía.
A veces me quedaba parada, sola con
mis pensamientos, preguntándome que hubiese pasado si Harry no hubiese tenido
ese accidente, que hubiese pasado cuando hubieran acabado las vacaciones de
Pascua y hubiésemos vuelto de nuevo al instituto, ¿me habría dicho algo?,
¿habría intentado acercarse a mí? Seguramente sí, lo habría intentado. Pero lo
que más me preguntaba es si yo habría sido capaz de perdonarle de nuevo, eso no
lo sabía, me hacía creer a mí misma que sí, pero luego me daba cuenta de que le
habría perdonado a expensas de lo que ahora sabía, por el dolor que sentía al
haberle visto desaparecer, seguramente las cosas no habrían sido tan sencillas
si nunca hubiese sabido nada del accidente.
Pero ahora no podía estar enfadada
con él, a fin de cuentas estaba muerto. Igual que durante mucho tiempo había
estado enfadada con mi padre por haberse ido así, tan de repente, de la noche a
la mañana, con Harry no podía estar enfadada, puesto que él había sido el
máximo perjudicado de esa situación.
Otras veces me encontraba pensando en
mi vida en general, a veces quería salir de allí e ir a ver a la única persona
que creía que podría entenderme en ese momento, me hubiese gustado tener la
fuerza como para llamar a Maggie y hablar largo y tendido con ella. Maggie
había perdido al hombre de su vida también, había visto como la dejaba sola,
sin nada más que el recuerdo de lo que fueron juntos, y habían pasado más de
veinte años desde que él había muerto. Maggie se habría reído de mí, no, no lo
habría hecho, pero habría sonreído pensando en todo lo que me quedaba por
vivir. A fin de cuentas ella tenía casi cuarenta años cuando Fred murió, yo
solo tenía diecisiete.
También necesitaba, cada día más, una
llamada por parte de Niall o de mi madre, hacía varias semanas que no tenía
noticias suyas y, aunque me extrañaba, aunque lo había acusado a que querían
dejarme mi espacio y no sabrían qué decirme, necesitaba hablar con ellos y
saber cómo estaban, como le iba su nueva vida a mi madre…
Pero estaba bien, afortunadamente me
sentía bien. Me había acostumbrado durante días a la idea de no tener a Harry
nunca más, había podido despedirme de él y sabía que ahora él conocía cuales
eran mis verdaderos sentimientos. Podría haberme sentido culpable por lo que le
había ocurrido, pero después de tantos años sintiéndome culpable por muchas
cosas, había llegado a la conclusión de que la pena por mi misma o la
culpabilidad no me ayudarían a salir adelante y, ahora más que nunca, debía
salir adelante.
-¿Estás bien?
Mike no se había apartado de mí ni un
segundo, sabía que mi madre le había dicho que no lo hiciera, que mantuviera
siempre un ojo sobre mí, lo agradecía, saber que alguien estaba preocupado por
uno se sentía bien. Además Mike era como mi propio hermano, siempre había
estado ahí.
-Sí, de verdad- le miré y asentí.
Por un lado él me creía pero, como
era normal, una parte de él estaba visiblemente confusa por mi aparente
bienestar.
-Bueno, ya sabes… quiero hablar con
Niall, hace días que no me llama, mi madre tampoco lo ha hecho…- suspiré y
seguí preparando algunas cosas-. Pero sé por qué no lo hacen, sé que ellos
estarán mal, mi madre incluso puede que esté algo enfadada porque abandonara el
curso de pronto y rechazara la idea de Harvard, pero estoy bien, de verdad.
-Lo sé- Mike me sonrió.
-Voy a seguir con esto- señalé la
barra y él sonrió de nuevo.
Mike estaba preocupado por mí. Era
lógico que no estuviera radiante de felicidad, pero de verdad estaba bien, la
pérdida de Harry había sido lo peor que podía ocurrirme, pero me había hecho
plantearme las cosas desde el principio, razonar si mi vida estaba llevando el
camino que merecía. Ahora tenía que luchar por los sueños de dos personas, le
había prometido a Harry y a mi padre luchar por ellos y tenía que hacerlo.
(Narra Harry)
Solo tenía ganas de cerrar los ojos y
dormir, eso ocurría en ese momento.
Había despertado de pronto, y desde
ese momento había querido volver a dormir. Habían pasado más de veinte médicos
diferentes de varios hospitales de la ciudad, parecía que era algo fuera de los
límites lo que había ocurrido conmigo.
Habían pasado mis padres, mis amigos,
los padres de mis amigos, gente de todos lados, pero lo único que quería era
estar un rato solo, aclararme, pensar en mi siguiente paso. Todo el mundo
estaba feliz y radiante, pero yo solo pensaba en que había perdido el tiempo de
una forma alarmante y no solo eso, se lo había hecho perder a __________(tn) y
a Gemma.
-¿Qué quieres hacer?- Danna era la
única que parecía algo decepcionada por mi pérdida.
-¿Qué opciones tengo?
La cabeza aún me martilleaba un poco
y el costado sentía punzar cada fibra de mí.
-Tienes que estar aquí en observación
al menos unos días más, después podrás hacer lo que quieras, los profesores han
dejado que repitas los exámenes y me han llamado algunos cargos de Harvard y,
explicándoles lo que ha ocurrido, han dejado que tengas una nueva entrevista a
principios de Julio.
Negué varias veces.
-No quiero, quiero ir a ver a
________(tn).
-Harry… no creo que esa sea la mejor
opción, lo mejor sería que terminaras el curso, que estudiaras unos días y que
hicieras la entrevista para Harvard, eso es lo que deberías hacer.
-No voy a ir a Harvard, sabes que
solo quería ir a Harvard por _________(tn), si ella no va me da igual dónde ir,
como si me voy a China. Ahora quiero ver a ________(tn)- le dije, vi la
decepción en sus ojos pero no dijo nada más-. ¿Cuándo crees que voy a poder
coger un avión?
-No sabes ni dónde está, no sabes
dónde tienes que ir, Harry, ella se fue, lo mejor es que lo olvides.
-Sé lo que quieres, pero no lo vas a
tener, lo siento.
El rostro de Danna oscureció.
-Harry, te lo he dado todo, te he
enseñado todo lo que sabes, me debes la medicina y me debes tu trabajo, tienes
un compromiso.
-¡Cumpliré con mi compromiso! No dije
cuándo, trabajaré contigo, pero no ahora, ahora solo quiero irme de aquí,
quiero ir con __________(tn).
Danna suspiró mirándome, pero su
mirada defraudada no hizo mella en mí, sabía lo que quería y, desde luego, ir a
Harvard ahora no era mi principal preocupación. Quería ir a Sicilia, hablar con
__________(tn), quería estar con ella… solo eso, lo demás no importaba por el
momento.
¿Qué haría estando en Harvard
sabiendo que ella estaría en Londres estudiando el último curso del instituto
por segunda vez? Quería estar con ella, dónde y cómo fuera.
Mi madre entró cuando Danna salió,
vio en su cara que la cosa estaba mal, pero la verdad es que las cosas no
estaban mal, ¡joder! Casi había muerto, ¿no dejarían que el pobre chico
indefenso y que había estado al borde de la muerte tuviera una buena
recuperación?
-Hola hijo- sonreí a duras penas. La
charla con Danna me había dejado K.O-. ¿Qué ha ocurrido con Danna? No llevaba
buena cara…
-Me ha dicho que tengo que hacer los
exámenes y la entrevista para Harvard y yo no quiero hacerlo.
-¿Qué quieres hacer entonces?
Suspiré pesadamente, no me apetecía
darle explicaciones a nadie, se lo había dicho a Danna porque ella y yo
teníamos algo así como un acuerdo tácito, yo debía estudiar medicina gracias a
su carta de recuperación y a los días que había empleado conmigo y después,
ayudarla con su investigación.
Pero ahora las cosas habían cambiado.
La ayudaría, eso no cambiaría, pero necesitaba un tiempo para pensar en mi
siguiente paso, a fin de cuentas medicina era una carrera muy larga, Danna no
me iba a tener con ella cada semana, tendría que dejar pasar el tiempo, ¿qué
importancia tendría un año menos que un año más? ¿Qué importancia tendría
Harvard?
-Quiero ir a Sicilia, quiero pasar
allí el verano, hace dos años que no voy y necesito pasarlo allí- le dije.
Ella asintió un par de veces.
-¿No empezarás la universidad al
final del verano?
-Creo que acabaré el instituto el año
que viene, podría estudiar y prepararme para entrar en una buena universidad
pero…
-¿Es por __________(tn)?- me cortó mi
madre rápidamente, sin dejarme tiempo-. Por ella quieres acabar el año que
viene.
-No… no es solo por ella, es decir,
acabo de despertarme, tendría que ponerme a estudiar a partir de mañana y aún
no me he acostumbrado a que sea casi junio. No quiero hacer las cosas con
rapidez, quiero tomarme unos meses de calma, quizá estudie para los exámenes de
septiembre- intenté decirle.
Mi madre se sentó a los pies de la
cama.
-Tu hermana ha perdido mucho tiempo,
pero ha conseguido prepararse los exámenes y está aprobando milagrosamente,
Sophia también, ___________(tn) decidió marcharse, todo está algo cambiado…
Suspiré. No quería que empezara con
batallitas, solo necesitaba que lo entendiera.
-Casi te pierdo…- ¡oh! Eso era peor.
Comenzó a llorar desacompasadamente,
su rostro se plagó de lágrimas al instante y tuve que incorporarme para
abrazarla.
-Casi te perdemos… no podía dejar de
pensar en que decidimos acabar con tu vida y…
-Mamá, tú no decidiste nada, yo lo
hice, no hubiese sido vuestra culpa si hubiese ocurrido, fue mi firma la que
hizo el resto, no vosotros- era cierto.
Había decidido firmar porque creía
que era lo mejor, no para mí, sino para todas las personas que estuvieran
preocupadas por mí, era lo mejor para todos. Además, la mayoría de los médicos
tenían ese acuerdo, un mes era el tiempo indicado, para que les diese tiempo a
despedirse de mí y… pudieran soportarlo.
-No quiero que pienses que fue tu
culpa, ni la de papá, yo me monté en esa moto sin casco y por mi culpa estoy aquí.
Sus sollozos reinaban en el ambiente
y, gracias al cielo, las puertas se volvieron a abrir, aunque lo que me
encontré no fue lo mejor.
Gema entró en la habitación gritando
y se abalanzó hacia mí lloriqueando como un niño y diciendo cosas sin sentido.
No era eso lo que esperaba, tan solo quería que me dejaran un momento de
tranquilidad, pero me sentí bien al verla conmigo de nuevo, al ver que habíamos
recuperado lo que perdimos en el pasado.
Después de más lágrimas, después de
contarles lo que ya les había contado a los médicos cientos de veces, que había
estado consciente mientras ellos pensaban que estaba medio muerto, que había
creído que iba a morir y que quería irme a Sicilia, me dejaron tranquilo un
rato.
Nadie pasó por unas horas y fue algo
que agradecí. Tenía que relajarme, cerrar los ojos.
Tendrían que pasar cinco días,
después volaría a Sicilia, no había nada más que pensar.
(Narra Niall)
-La universidad de Londres- me dijo
serio, como casi siempre que hablábamos de esto.
Asentí. Estaba dentro de mis
opciones, sería una buena idea.
-Quiero que vivamos juntos- dijo, me
costó unos segundos entender a lo que se refería.
-¿Qué… vivamos juntos?
-Sí, tú y yo y quizá Harry.
-¿Tu, Harry y yo? No lo veo claro.
-Quizá, cuando ___________(tn) venga…
-No, no, no, no, ella no querrá… ella
va a morirse cuando le vea, ella…
Alan se acercó a mí sonriendo. Pasó
sus dedos por mi mejilla y se acercó hasta mi frente, uniéndola con la suya.
-Ella se pondrá muy contenta, como tú
y como yo, ¿lo sabes?
Cerré los ojos ante su contacto.
-Ojalá tengas razón.
Sin previo aviso sus labios se
unieron a los míos con pretensiones. Sonreí entre dientes y seguí su beso.
Estábamos solos en mi casa. Habíamos
sabido nuestras notas esa mañana, los exámenes habían salido muy bien, las
pruebas de selectividad habían sido sencillas y la universidad nos esperaba.
Claudia y Louis irían a Yale, era
increíble que pudieran ir juntos, que fueran a desaparecer, me alegraba por
ellos, me daba pena que se fueran tan lejos, pero vendrían en navidad y en
algunos puentes que les dejaran, sería muy bueno para ellos, para reafirmar su
relación. A Irene y Zayn les esperaba Chicago, estarían tan cerca de llegar a
Louis y Claudia como lo estaba cualquiera de nosotros desde Londres, pues el
viaje en coche duraba más de diez horas, aunque seguramente se verían más que
nosotros. Susan y Liam se quedarían en Londres, Liam estudiaría conmigo y Susan
estudiaría en una escuela de moda en la que, supuestamente, habían estudiado
muchos de los mejores diseñadores del mundo.
La mano de Alan viajó peligrosamente
sobre mi muslo y comenzó a mover sus labios en mis mejillas llegando al lóbulo
de mi oreja y mordiéndolo con fuerza. Sentí una pequeña punzada en mis partes
bajas, y en ese instante supe que teníamos que parar.
-Alan…- él gruñó en mi oído, sabía
que me odiaría, pero no podía hacer otra cosa-. Alan para- le pedí alejándome
de él.
Me miró un segundo a los ojos y
volvió a atrapar mis labios entre los suyos. Era la mejor sensación del mundo.
-¡Ya!- me aparté totalmente de él y
le empujé con los brazos para que no se acercara.
Cerró los ojos y suspiró con fuerza.
-Tengo que irme- no…
-No te enfades, por favor- lo estaba
intentando, pero era complicado para mí, tenía que entenderme.
-No me enfado, luego nos vemos- se
levantó y me dejó solo en la cama.
-Voy contigo, ¿a dónde vas?- pero él
negó.
-A casa, luego te llamo.
Suspiré tal y como él había hecho
segundos antes, y me levanté para tapar la puerta de mi habitación con mi
cuerpo y que no pudiera marcharse sin hablar, aunque no sabía lo que diría
exactamente.
-Déjame salir, anda- me miró con los
ojos entristecidos.
-No, vamos a hablar, solo un momento-
le cogí las manos y entrelacé nuestros dedos caminando hacia la cama, pero
cuando nos sentamos él separó nuestras manos.
Me quedé mirándole unos segundos, sin
saber qué decir, ya le había dicho muchas veces lo que me ocurría. Había dado
muchos pasos, se lo había contado a mis amigos, a mis padres, no me escondía
estando con él, pero seguía habiendo una pared entre nosotros, sobre todo
cuando nos quedábamos solos y las cosas subían de tono.
-¿Vas a decir algo?
Asentí y me preparé para soltar el
mismo discurso que siempre.
-Sabes que me cuesta…
-Pero no lo entiendo, Niall, no
entiendo qué ocurre, ¿no te pongo? ¿es eso?
-Sí me pones, ¿cómo piensas algo así?
Es solo que yo nunca he estado con nadie, menos con un chico y… me cuesta.
Alan asintió y, suspirando, volvió a
entrelazar nuestros dedos.
-No quiero obligarte a nada, pero…
cada uno tiene sus necesidades, a veces… me gustaría que dijeras algo, que me besaras
tú… me gustaría notar que no soy el único que está en esto- dijo mientras nos
señalaba a ambos.
-No eres el único en esto, solo
necesito tiempo.
-¡Te he dado tiempo! Llevamos más de
cuatro meses juntos, no quiero acostarme contigo, no es eso- pareció pensarlo
un momento-, bueno, sí quiero, pero entiendo que tú no quieras o que no estés
preparado, lo que no entiendo es que no me beses o no me abraces porque te
salga… Yo… me gustas mucho, de verdad, pero no quiero tirar de ti.
Se calló y me dejó en silencio. No
quería que creyera que no sentía lo mismo que él, yo estaba loco por él,
seguramente antes de que él hubiese imaginado algo conmigo yo ya estaba loco
por él. Pero tenía miedo, de pensar en lo que pasaría. Eso no quería decir que
no me gustara, solo que necesitaba tiempo para adaptarme.
Las palabras salieron de mis labios
sin control, si no podía demostrarle lo que sentía con besos imprevistos y
abrazos, al menos quería que lo supiera.
-Estoy enamorado de ti.
Alan cerró los ojos un momento y apretó
nuestras manos cariñosamente.
-¿Me crees? Te juro que estoy loco
por ti, nunca había sentido esto, pero estoy enamorado de ti, lo sé porque es
lo mismo que ___________(tn) me contó que sentía por Harry.
-Te creo y yo también estoy enamorado
de ti.
-Quiero vivir contigo en Londres, y
con Harry, y con quien tú quieras, porque estoy enamorado de ti. Y sé que no te
beso en público, sé que no te doy la mano o que no te abrazo o te digo lo que
produces en mí cuando me besas, y te prometo que quiero hacerlo contigo, por
mucho miedo que me dé, pero espera por mí, necesito que esperes por mí y que no
me dejes, porque si me dejas creo que no podré estar con nadie más nunca.
-¿Quién ha dicho que vaya a dejarte?
No pienso dejarte, y menos ahora…
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Hacía como miles de años que no subía y el hecho es que debía subir. Estoy un poco cansada, así que no me extiendo mucho.
Espero que os guste.
Besos!
Intentaré subir pronto pero la semana que viene es la peor de todo el curso, así que no sé si podré. Lo siento :(

VEROO!! Me encanta, me encanta y me encanta se que estas muy ocupada y creo que todas también jajaja bueno sube cuando puedas muchísimos besoos
ResponderEliminarMUACCKKSS!!
Gracias por la espera El!!
EliminarBesoos