lunes, 22 de junio de 2015

Capítulo 79: "Cómo es mejor pensarlo fríamente"


 



(Narras tú)

Durante las noches de verano en las que Harry y yo subíamos a la torre, a nuestra habitación, nos acompañaban los sonidos del campamento, los gritos de algunos monitores que regañaban a los que más desobedecían, entre los que Louis y Zayn no solían faltar, las risas de los críos yéndose a dormir, incluso las noches de mucho silencio podíamos escuchar las pequeñas olas rompiendo a la orilla del lago.

Pero ahora no se oía nada, ni un solo sonido.

Daniel pasaba mucho tiempo del año en Sicilia, cuidando el campamento y preparando todo los meses anteriores al verano. Él me había acompañado a dar un paseo por los terrenos del campamento. Habíamos hablado largo y tendido sobre lo que había ocurrido.

Mike me había dicho que seguramente estaba en estado de shock, yo misma todavía no me había dado cuenta de lo que había pasado y en algún momento tendría que explotar. Creo que el momento había llegado.

Durante la tarde estuve con Dani caminando por los alrededores del lago, recorriendo el bosque, las cabañas, el comedor, las salas de actividades, su despacho, sus libros, todo, todo, todo me recordaba a Harry. Era fuerte, sabía que era fuerte porque había sobrevivido a la pérdida de mi padre, a la pérdida de Harry. Pero al ver todas esas imágenes, al estar rodeada de recuerdos me di cuenta de que mis fuerzas fallaban poco a poco, como si fuese un globo y el aire saliera por varios agujeros.

Lo peor fue llegar a esa habitación, ver la cama vacía como estaba. Había estado en esa misma habitación meses antes, al final del verano, en el fin de semana de padres, cuando había ido al campamento para reencontrarme con Liam, Louis y Susan. Sin embargo por aquel entonces Harry seguía vivo. Mi cabeza me decía que él estaba a miles de kilómetros, que tendría que volver a verle y que quizá las cosas podrían volver a ser lo que una vez habían sido, sin embargo Harry ya no estaba. No volveríamos a dormir en esa cama los dos juntos. Ahora él ya no estaba a miles de kilómetros.

Mis nervios se instauraron en la tripa. Me hubiese gustado llamar a Niall, ahora le necesitaba más que nunca, pero él no me había llamado, él no había cogido el teléfono y ya habían pasado casi dos semanas. Sé que tendría que estar preocupado por los exámenes, por las cartas de la universidad, pero mi madre tampoco había llamado, ni Alan, nadie.

Me sentía sola. Mike me había abierto las puertas de su casa, del bar, me había permitido quedarme con él como si fuera su propia hermana, sin pedirme nada a cambio, sin excusas, pero necesitaba algo más de comprensión.

Dormí mal aquella noche, las sábanas estaban frías y no conseguí calentar toda la cama con mi cuerpo, me movía de un lado a otro y me quedaba helada, aunque estuviéramos casi en junio.

Me levanté con dolor de cabeza, el clima tampoco acompañaba, el cielo estaba encapotado y seguramente habría lluvia en abundancia. Una de esas típicas tormentas de verano, rápidas y letales.

 

(Narra Harry)

Discutí con Niall durante más de hora y media. Me repetía una y otra vez que no debía aparecer de la nada frente a ella, que solo conseguiría que se desmayara y que sufriera. Pero yo estaba convencido de que era lo mejor, ir a Sicilia y presentarme delante de ella y sentir su aliento en mi pecho, que me abrazara y que escuchara lo mucho que la quería. Por eso ni siquiera Niall pudo pararme.

Le podía dar mucho por culo a la medicina durante un buen tiempo.

¿Por qué nadie entendía que lo que yo quería era pasar el verano con __________(tn) en Sicilia?, ¿Por qué cojones era tan difícil de entender?

Niall: necesito que cuando llegues me la pases, que sea lo primero que hagas (09:40)

Harry: eres un maldito psicópata, Horan, deja de agobiarme (09:42)

El avión acababa de aterrizar y, cuando encendí el móvil, aparecieron más de diez mensajes de Niall. ¡Era un maldito pesado!

Cogí un taxi desde el aeropuerto, no sabía exactamente dónde estaba __________(tn) pero lo más probable es que estuviera con Mike, eso es lo que su madre al menos me había dicho.

El camino me recordó a todos los años en los que el autobús nos llevaba desde el aeropuerto al campamento a los de Londres. Los desplazamientos llenos de nervios y puertas sin abrir.

Pero no estaba nervioso en ese momento, en realidad lo había esperado desde hacía tanto tiempo que necesitaba que ocurriera cuando antes. Había sido un idiota yéndome de su casa, por mucho que ella me lo hubiese pedido, había sido un idiota subiendo a la moto sin el casco y conduciendo a más de ciento cincuenta kilómetros por hora. Habían pasado más de dos meses desde ese día, había ocurrido tanto y tan poco.

Cuando el cartel del “Holes” apareció ante mí dejé que mis pasos me guiaran hasta la puerta. Miles de imágenes aparecieron ante mis ojos, recuerdos de todo lo que fui dentro de ese lugar, todo lo que había vivido ahí se dibujaba entorno a mí.

Era pronto, Mike estaría sirviendo algunos desayunos, por lo que esperaba que __________(tn) y yo pudiésemos hablar.

No pensé en ningún momento en las consecuencias de mis actos, en mi mente todo estaba clarísimo, tenía un guión organizado y el final sería el mejor posible.

Abrí la puerta con cuidado. Pero el lugar estaba casi desierto. Las mesas estaban vacías a excepción de un par de ellas en las que había algunas personas sentadas, cuatro hombres jugando al mus y una pareja que hablaba, y en la barra había también tres hombres conversando.

Mike estaba de espaldas a mí dejando cafés en la mesa de los hombres mientras les decía algo en un pronunciado italiano y que no entendí. Me quedé plasmado en la puerta con mis ojos volando por todo el local intentando encontrar a __________(tn) por algún lado. Por un segundo dudé de la versión de la madre de ella, o de la propia __________(tn) en la carta que Claudia me leyó procedente de ella. Estaba seguro de que ella estaría allí, pero no lo estaba.

-Ragazzo, ragazzo- me volví hacia la voz.

Uno de los hombres de la barra parecía querer decirme algo.

-Mike, sai questo ragazzo?

Entendí únicamente que había llamado a Mike y, cuando él se volvió, la sonrisa que tenía en su rostro desapareció nada más verme.

-¿Harry?- dijo, levemente, como si no se creyera lo que sus ojos estaban viendo y yo no fuera más que un espectro.

Elevé una mano y le saludé.

-Pero…

Me adelanté algunos pasos hasta llegar a su lado. Él plasmó sus dedos en mi cara, palpándola y mirándome con los ojos abiertos de par en par.

-¿Cómo…
-Es una larga historia que te contaré, ahora necesito saber dónde está ___________(tn)- pero Mike seguía mirándome sin poder emitir palabra-. Mike, ¿Dónde está _________(tn)?, Mike…

-Ella…- movió la cabeza saliendo de su propia burbuja-. Está en el campamento, se fue ayer con Daniel, iba a dormir allí.

Ahora que por fin sabía dónde estaba no podía mantener mis pies sobre el suelo plantados, tenía que moverme y llegar allí lo antes posible. Grité a Mike corriendo hacia la puerta y despidiéndome antes de salir.

Casi era divertido que después de todo lo que había pasado entre nosotros fueran en ese mismo lugar en el que nos encontráramos de nuevo.

Después de los días y días de verano en el lago, después de inviernos en compañía y soledad al mismo tiempo, después de reencuentros casi dolorosos y abandonos que lo fueron. Después de todo era Sicilia, y siempre había sido Sicilia.

Cuando di con las enormes puertas de hierro frente a mí sentía un sabor metálico en la boca por la increíble carrera que me había dado.

Me quedé parado unos segundos, preparándome para el momento y de pronto, como caído del cielo, y nunca mejor dicho, comenzó a llover. Aquello no era solo lluvia, las gotas empezaron a chocar contra mi cuerpo casi queriendo traspasarlo con su fuerza. Me encontré corriendo más si podía, como un poseso hacia el interior del edificio principal, pero no pude hacer nada contra el agua que calaba mis huesos.

El recibidor me esperaba. Todo estaba lleno de recuerdos, todo estaba inundado por su olor, por su sonrisa en los junios y las lágrimas al terminar agosto. Aquel primer puñetazo que me dio y que todavía sentía en mi ojo.

-¿Puedo ayudarte?

Me giré hacia la entrada al comedor en la que un hombre de unos setenta años me miraba interrogante.

-No… bueno sí, en realidad… busco a una chica, se llama __________(tn) me han dicho que tiene que estar aquí.

El hombre elevó ambas cejas y me miró con más detalle.

-Vaya… cuanto tiempo…

Ahora fui yo quien levantó las cejas con dudas.

-No sé a qué se refiere, pero tengo que encontrarla, llevo esperando este momento… ¡Toda la vida!
-¿Toda la vida? Muchacho, no alcanzas los veinte años.


Aquel hombre comenzaba a molestarme de verdad.

-¿Qué importa eso? Cuando tienes algo claro la espera no…
-¿Lo tienes claro, Harry?

-Mire…- un momento…-. ¿Cómo sabe mi nombre?
-Te he hecho una pregunta. ¿Sabes por qué estás aquí?, ¿De verdad quieres hacer esto?

-Por supuesto que quiero hacerlo, ¿Por qué no querría hacerlo? De todas formas, ¿Qué sabe usted?

Una risa silenciosa escapó de su boca y por un segundo pensé que se estaba riendo de mí, en mi cara.

-Aún recuerdo la primera vez que te vi. Eras así- dijo, señalando su cadera-. Pero tenías los mismos ojos, eso no puedo olvidarlo. Los mismos ojos que buscaban. Y de repente, como si de las mejores historias estuviéramos hablando, la viste. Y tú, tal y como eras, no pudiste estarte quieto. ¿Puedes estarte quieto ahora?
-¿Quién es usted? Ahora mismo está pareciendo una especie de psicópata, no sé si se está dando cuenta…


Una nueva risa seca afloró de nuevo.

-¿Qué importa quién sea yo, Harry? ¿Acaso importa? Lo importante ahora es esa habitación- dijo moviendo sus manos hacia el techo-. Y quién está en esa habitación. Porque ella está destrozada y solo debes subir ahí arriba si pretendes abrazarla y repararla, si esa es tu idea, jovencito, sube ahora mismo. Pero si no lo es… deberías volver por dónde has venido, regresar a Londres y olvidarte una y mil veces si hiciera falta de ella.

Por un segundo dejé a un lado el miedo que pudiera dar ese hombre. Dejé a un lado la pinta de loco que me estaba ofreciendo e hice caso a sus palabras.

¿Qué pretendía yo ahora? Subiría y… ¿un arcoíris saldría en el horizonte y eso garantizaría el futuro prometedor que había esperado? ¿Todo saldría bien?

El hombre me seguía mirando parado en la misma posición, con las manos tras su espalda y balanceando los pies hacia delante y atrás sin interrupción.

-¿Ella está mal?
-Ella se recuperará.

-¿Por qué no quiere que suba? Oiga, no hay nadie en el mundo que la haga sonreír como yo lo hago, nadie, ni creo que lo haya nunca. No ha nacido la persona que la haga más feliz que yo. Somos como somos porque nos necesitamos y ella está aquí porque me necesita, porque este era el único lugar en el que podría encontrarme aun cuando pensaba que yo ya no estaría.
-En ese caso, ¿por qué no subes?


Pensé dos segundos su pregunta, pero ya tenía la respuesta.

-No hay nadie en el mundo que la haga más infeliz que yo- dije en apenas un susurro que no sé si logró escuchar.

El hombre se apartó y volvió sobre sus pasos, adentrándose en el comedor.

-¡Espere! Es usted un cabrón, ¿por qué me ha hecho esto?
-Alguien tenía que hacerlo, si estás aquí es que nadie lo ha hecho.

-No entiendo por qué no quiere que suba con ella, por qué espera que me vaya de aquí sin verla, sin hablar con ella, necesito estar con ella.
-Necesito verla, hablar con ella, estar con ella… necesito, necesito, necesito,… Estoy un poco perdido, Harry. Habéis estado juntos antes del accidente. Erais novios y tristemente vuestro amor casi muere porque tú morías… Las cosas estaban bien entre vosotros, todo era maravilloso y os amabais. ¿Es así?


Negué sin darme cuenta.

Casi muero, casi muero porque salí de su casa en la mejor y la peor noche de mi vida, y salí de su casa porque ella me gritó para que lo hiciera, porque la quería pero se lo dije tarde, como siempre. Porque la engañé antes de que confiara siquiera en mí y…

-Gustavo, te dije ayer que limpiaría yo el comedor por la mañana, eres tan cascarrabias…
-____________(tn) buenos días, preciosa.

-¿Buenos? Llueve a cántaros, un poco más y el lago llegará a las puertas del castillo. Trae, dame el cepillo, deberías estar en la cama, esa pierna con este tiempo debe doler como un demonio.

Llevaba su pelo libre sobre los hombros, pasó por mi lado y cerró los ojos casi rozándome, me llenó con su aroma. Llegó al lado del hombre y le arrebató el cepillo que colgaba de uno de sus brazos.

-Me pregunto cuando dejará de ocurrir. A veces el corazón se me acelera tanto cuando ocurre que me pregunto si no me dará un paro cardiaco.
-Con el tiempo deja de ocurrir, es normal ahora.


Ella se encogió de hombros y caminó hacia el interior del comedor dejándome en estado de shock.

-¿Ella…?
-Te ha visto perfectamente, Harry, pero lleva viéndote días y días. Estás en su interior, ella te ve en su interior.

¿E
lla pensaba que yo no estaba ahí?, ¿Ella creía que yo era producto de su imaginación? ¿Quién narices era ese tan Gustavo?

-Tienes dos puertas, Harry. Puedes irte de aquí y aceptar que nunca podrás darle a __________(tn) lo que ella necesita o… puedes entrar al comedor, hacerte real y prometer que jamás volverás a dejar que el tiempo pase entre vosotros.

El hombre asintió una vez hacia mí y me dejó solo, abandonando el hall por otro corredor lateral.

Pensé en ese momento en mi primera vez en ese mismo lugar, la primera vez que mis ojos conectaron con ___________(tn), la absurda y genial idea de acercarme a ella y comenzar una nueva historia tan tormentosa como idílica.

Volvería a hacerlo. Si naciera de nuevo volvería a acercarme a ella, porque entonces mi vida, la realidad de mi vida, comenzó.

Pero eso la dañaría otra vez nuevo… Quizá la realidad de su vida comenzaría ahora, sin mí.

 

(Narra Niall)

-¡Maldito hijo de puta!
-¡Horan!

-¡Tomlinson, ahórrate las defensas ahora!- grite frustrado-. ¿Quién cojones se cree que es? ¿Quién cojones?
-Niall- ahora ni la voz sentimental de Alan podría calmarme.


Harry había desaparecido del mapa. Harry se había ido, no había permanecido en Sicilia ni seis horas. Harry había cogido otro vuelo a cualquier parte del mundo, había llamado un minuto a Alan y había dejado sus huevos en otra parte, porque desde luego con él no estaban.

-Y ahora tendré que hablar con ella yo, ¿no? Como siempre. Siempre tengo que arreglar sus mierdas.
-Ella ya lo sabe, Niall- dijo Alan, casi en un susurro-. Mike ha hablado con ella.

-¿Qué?
-Está volando ahora aquí.

-Madre mía…

 

(Narras tú)

China, California, París, Roma, Nueva York, Buenos Aires, Barcelona, Lima, Sao Paulo, Dublín, Tokio…

-Más, más, más…

Martilleaba con el lápiz en mi cabeza intentando apuntar más lugares.

¿Quizá Suecia?

-Suecia, definitivamente, después de París, Suecia.
-Deberías dejar de hacer eso.


Ignoré sus palabras como las anteriores treinta veces y volví a observar el mapa en la pantalla de mi móvil.

-¿Budapest?- me pregunté en voz alta-. No, ni de coña. Quizá Méjico… Puede ser, lo apuntaré para agosto.
-_______________(tn)

-Mike- dije, sin girarme hacía él.
-¿No crees que si él quisiera que le encontrarais contestaría el teléfono o le habría dicho a alguien dónde iba?

-Él no sabe lo que quiere. Nunca lo ha sabido.
-¿Y crees que tú sí lo sabes?

-No, no creo, estoy segura de que le quiero a él.
-Ahora estás confusa, acabas de saber que él se despertó hace tiempo, que vino a Sicilia pero que se marchó, acaba de resucitar para ti. Estas confundida.

-No estoy confundida. Tengo las cosas claras, es diferente. Son antónimos, Mike.
-Eres muy joven, no puedes hacer lo que estás proponiéndote.

-Sebastian se fue de tu lado hace más de diez años, no has logrado olvidarle por mucho que lo creas, no quiero que pasen diez años para mí. No quiero arrepentirme toda la vida como tú.

Sé que le dolió como una patada en sus partes bajas por la expresión que puso, como si los ojos fueran a salírsele de las orbitas y después frunciendo el ceño y alejando su mirada de la mía.

-Mike… lo siento, no…
-Déjalo, __________(tn).

-No, por favor- me senté de frente a él e hice que me mirara-. Siento cómo lo he dicho. No tenía ningún derecho a hacerlo, no sé lo que pasó por tu cabeza en aquel momento, no sé nada de ello. Perdóname.
-Vale, siéntate.


Hice lo que me pidió sin mucho convencimiento. Pasaron unos minutos sin que ninguno dijera nada.

Yo le entendía, su caso y el mío no se habían parecido nada, su caso y el mío eran opuestos. Después de años de dolor, Mike descubrió que el suplicio fue en vano, que Sebastian nunca le había engañado, que su historia se había roto en mil pedazos por la nada más absoluta.

-Solo quiero que seas feliz y que él también lo sea. No quiero que comiences a viajar por el mundo buscándole porque me escondí durante años y nunca me encontró. Si él no quiere que le encuentres no lo lograrás jamás. Tienes que hacer que él quiera ser encontrado, viajando no lo conseguirás.

Tenía quince países, veinte ciudades apuntadas en la libreta. Miles de libras gastadas para nada, porque Mike tenía razón. Jamás lograría dar con él, a menos que él lo quisiera.

 

(Narra Claudia)

-¿Tú también crees que se va a volver loca?
-No, Louis, ella ha nacido para esto, no va a enloquecer por tener que estudiar una semana a muerte, nosotros también lo hicimos.

-Harry se largó. No creo que se vuelva loca por estudiar, creo que se volverá loca por él. No nos deja ir a verla, no nos deja hablar con ella. No sabemos si está bien, si quiere hacer lo que está haciendo, si va a venir a Sicilia, no sabemos nada…
 
Tuve que apartar la mirada y centrarme en la pantalla de la televisión de nuevo. No soportaba a ver a Louis se esa manera después de haber estado hablando con Harry más de dos horas. No me gustaba engañarle, pero todo fue fruto de la más pura casualidad.

 

…Flashback...

Londres era horrible en junio, Londres era horrible en cualquier estación del año, hacía frio y llovía siempre.

Caminaba a paso rápido después de estar más de cinco horas reunida con un equipo de Yale. Necesitaba un café y después volvería a la cárcel, pero antes la cafeína debía llenar mi organismo.

Me adentré en el primer lugar que encontré, no quería caminar mucho ni alejarme de la parada del autobús.

Me despejé un rato de las decenas de preguntas, a cada cual más absurda, a las que me había tenido que enfrentar aquella tarde. ¿Por qué debía interesarles si dormía en el lado derecho o izquierdo de la cama?

Me centré en el café mirando la lluvia cayendo y mojando las calles cuando le vi.

Al principio pensé que era imposible que pudiera ser él. Harry había desaparecido, supimos que se había marchado a Sicilia y después nada más. Era imposible que aquel chico que acababa de salir de la biblioteca pública frente a la que se situaba la cafetería fuera Harry, y sin embargo no había dudas. Era él.

Dejé cinco libras sobre la mesa y salí corriendo del lugar. Él caminaba a paso rápido sin percatarse de mi presencia, pensé que caminaría durante mucho tiempo o que cogería el bus, pero dos calles después de empezar a perseguirle entró en un portal. Me atreví a traspasar la puerta tras él, justo antes de que se cerrara por completo y afortunadamente no llegó a verme.

El hall era sencillo, como el de cualquier edificio de la ciudad, algo normal, pero a la vez, la situación, era de lo más extraña.

El ascensor subió hasta el piso 5 y, una vez debajo de nuevo, me subí a él intentando encontrar las respuestas que buscaba.

Una única puerta me esperaba al llegar a la planta indicada. Una puerta de madera oscura en el corredor.

Intenté llamar una última vez al móvil de Harry, solo una vez, para darle el beneficio de la duda, por si las anteriores cincuenta veces no hubiera visto mis llamadas.

No contestó, y entonces llamé.

…Fin del flashback…

 

-Si tan solo supiera que él está bien, que está solo pero bien… me preguntó porque habiendo vivido tantas cosas con él, siempre nos deja a un lado.
-Lou… él estará bien, él está bien- intenté convencerle.

-No lo creo, él estará como la mierda. Solo espero que no intente buscar la felicidad en la barra de cualquier bar y en el vodka.
-Harry ha cambiado, casi muere, seguramente… quizá solo quiera lo mejor para todos.


Él me miró negando repetidas veces.

-Él es idiota.
-No voy a discutirlo.

-Él debería estar aquí, con nosotros y con ella, estudiando para entrar en la puta medicina de las narices. No lo entiendo.
-Quizá él esté estudiando, pero solo quiera estar solo.


Louis volvió a negar… si tan solo supiera que Harry estaba a tan solo unos kilómetros, que se pasaba los días y las noches metido en la biblioteca y estudiando para las mismas recuperaciones a las que ___________(tn) se enfrentaría en unos días…

Pero juré no decir nada. Lo pude no haber jurado, pero lo hice.

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Sé que este capítulo es caca pero es obligatorio. No queda nada! Nada! Nada!

Besos

2 comentarios:

  1. VEROO! Dios como me haces esto que se encuentren ya, que estoy con una angustia cuando leo jajaja bueno sube cuando puedas y disfruta del verano, besoos!

    MUACCKKKSSS!!

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