lunes, 28 de diciembre de 2015

Capítulo 89: "Cómo todo puede volver en algún momento"




(Narras tú)

Aún permanecía el dolor en la espalda cuando me levanté, sin embargo sabía que quedarme en la cama durante más tiempo no arreglaría nada. Por eso opté por levantarme muy temprano, cuando todavía el apartamento permanecía en completo silencio, desayuné algo deprisa, me chuté para el dolor menstrual y salí a caminar un rato.

A los pocos minutos el dolor menguó considerablemente y dejé de pensar en ello. Otras cosas más importantes ocupaban mi cabeza en ese momento.

Harry estaba en Londres, y Harry por fin había dicho todo lo que yo había esperado que dijera durante mucho tiempo, ¿Qué tenía que ocurrir ahora?

Parecía que había pasado mucho tiempo desde mi llamada en nochevieja y en realidad no hacía muchos días de ella, no hacía muchos días de nuestra conversación más reciente y sincera, o eso creía yo. Sin embargo no podía estar segura por completo. 

Malditos recuerdos, experiencias pasadas y prejuicios…

No quería sufrir, en realidad eso era la única conclusión a la que había llegado durante los meses en los que habíamos estado alejados espacialmente. No quería que las cosas se repitieran y algo dentro de mí me decía que eso no pasaría, que ahora las cosas saldrían bien.

Pero Harry había tenido que dejarlo todo para venir, había dejado Harvard, ¿no podría echármelo en cara en el futuro? “Yo lo dejé todo por ti, dejé Harvard por ti”. Incluso su voz podía sonar en mi cabeza antes de que nada de ello ocurriera. Era complicado, en realidad ahora esa era mi conclusión.

Porque por una parte lo único que quería hacer era ir al apartamento, abrir su cama y arroparme junto a él. Y eso estaba fuera de lugar por completo, y sería loco, impulsivo y…
Mi móvil sonó y pensé en seguida que sería él, pero el nombre de Claudia apareció en la pantalla. Supe instantáneamente que ella lo sabía, que tenía que saberlo todo, y por ende, que no me lo había contado.

-¡Estás completamente majara!

-Relájate, guapa- oí su voz rápidamente.

-Sabes que yo te lo habría dicho, yo habría intentado que no te encontraras con eso de pronto- le reproché sin opción a que ella se defendiera-. Fue flipante, encontrarle ahí plantado, como si paseara por su casa. ¡No es su casa, es mi casa!

-Técnicamente no…

-Técnicamente te callas, Malik. Él… ha dejado Harvard, ¿quién en su sano juicio dejaría la mejor universidad del mundo para volver a su ciudad? No tiene sentido.

-Sí que lo tiene, ____________(tn). Eso lo haría alguien enamorado.

-No digas eso.

-¿No te dijo que te quería?

-¡Lo sabéis todo! Casi antes de que yo lo sepa, no es justo, nada de esto es justo. Yo había empezado a recuperarlo todo. Tengo las mejores notas de la promoción, tengo las mejores prácticas de los alumnos de primero. Y ahora viene él, como si yo fuera a lanzarme a sus brazos nada más verle. Como si tuviera que hacerlo.

-Y ahora tienes a Harry en Londres. ____________(tn), escúchame por favor. Estás hablando de Harry, no de un desconocido, amiga. Respira, por favor. Piensa con frialdad, es lo que has estado esperando mucho tiempo, y ahora él por fin se ha dado cuenta de lo importante que eres para él, no pienses que estás rebajándote por escucharle, en realidad es lo mejor que puedes hacer.

-¿Eres feliz, Clau? Quiero decir después de todo lo que ha pasado, después de todo lo que hemos vivido, ¿eres feliz?

-Mucho. Mira yo había pasado los últimos años pensando que todo pasaba, que las cosas sucedían y desaparecían como fuegos artificiales, y que Louis había sido uno de esos en mi vida, algo explosivo y perfecto durante un tiempo y que al final se apagaba. Pero estaba equivocada, y creo que tú también lo estás. Creo que Harry para ti es Louis para mí y creo que no habrá nadie que le iguale nunca.

-Tengo que hablar con él, lo sé, y sé que todo va a cambiar.

-Lo hará, ___________(tn), porque él esta vez no va a rendirse.

Después de unos minutos interminables contándome todo lo que había sucedido en navidades y que “no me había podido contar antes” apagué la llamada con una despedida asustada por todo lo que venía y alegre por su parte.

Estaba de nuevo sola ante el peligro, ya tan solo Londres y los kilómetros que quisiera caminar era lo que me separaba de Harry y de todo lo que teníamos que decirnos.

Y en realidad se convirtió en una mañana entera. No quería enfrentarme a la prueba final, algo me separaba de dar la cara por completo y tener a Harry delante dispuesto a decir todo lo que tenía que decir, y esta vez definitivamente, o eso supuestamente decía.

Por eso cogí un autobús y acabé en casa, rodeada de niños y pasando la mañana con mi madre y Greg que afortunadamente tenían un par de días de descanso antes de volver de nuevo al trabajo. Pasé la mañana sin comentarles para nada el hecho de que estaba allí huyendo de la verdadera cara de la realidad. Y tan solo pude esquivarlo hasta que las preguntas de mi madre fueron a dar justo en el clavo.

-¿Y Alan?

-Se ha quedado, imagino que quería pasar tiempo con Niall- le respondí deprisa, intentando dejar el tema a un lado.

-Yo pensé que tú también querrías pasar allí el día, ¿ha pasado algo?

-Jope mamá, ¿tiene que ocurrir algo para que quiera venir a pasar un rato con mi familia?

Sin embargo ella parecía saber exactamente la respuesta, de un modo u otro ella parecía tener el control de cada pequeño detalle que emanaba de mí.

Después de unos segundos de silencio acabé pensando que lo mejor era hablar.

-Harry está en el apartamento.

Sus ojos se abrieron por la sorpresa, aunque no enfadados como hacía tiempo pudiera ocurrir, sino simplemente asombrados e interesados.

-Y lo peor no es solo que esté en el apartamento, es que supuestamente va a quedarse con nosotros.

-Pero Harry está estudiando en Harvard, ¿no?

Greg entró en la cocina en ese preciso momento y, como mi madre solía hacer con mi padre y ahora había añadido a su nuevo matrimonio, ella le contó todo en unos segundos.

-____________(tn) está aquí porque Harry está en su apartamento de Londres y está asustada- dijo mirando a Greg y seguidamente volviendo a mí.

-¡Mamá, no estoy asustada!

Greg me miró con una sonrisa y después miró a mi madre.

-¿Por qué iba a estar asustada?

Entonces los dos comenzaron su propio diálogo sobre lo que a mí me pondría o no nerviosa sobre el hecho de que Harry estuviera en Londres. Unos minutos realmente horribles y extraños a partes iguales. Yo queriendo salir del foco de la conversación y ellos continuando.

-Creo que es suficiente- les dije un par de veces antes de alzar la voz y decirlo con más precisión.

Ambos me miraron intrigados pero no dijeron nada, seguramente esperando que yo hablara.

-Harry ha dejado Harvard y va a estudiar en la universidad de Londres.

Ilusa de mí pensaba que Greg desconocía rotundamente todo lo que Harry y yo habíamos vivido en el pasado, ilusa de mí no pensé en ningún momento que mi madre pudiera haber hablado con él en cualquier momento y pudiera habérselo contado todo… pues eso, ilusa porque Greg no cambió en ningún momento el gesto, como si hubiese estado esperando que eso mismo pasara desde hacía ya tiempo.

-¿No estás contenta de que haya hecho eso?

-Mamá- reiteré-, él ha dejado la mejor universidad del mundo para volver a Londres, ¿por qué debería estar contenta por él?

-Me refería a que si estabas contenta por ti, hija.

¿Por mí?, ¿Hasta qué punto podía estar contenta por mí? Ni siquiera sabía si podía estar contenta acaso. ¿En qué clase de persona me convertía la alegría porque Harry hubiera destrozado el futuro soñado a cambio de volver de nuevo?

-No lo sé… él debía haber seguido en Estados Unidos, porque le iba muy bien y habría conseguido centenares de cosas, pero… no sé.

Greg y mi madre se lanzaron una mirada cariñosa y supe exactamente lo que estaba pasando por ese cruce, estaba pasando exactamente lo que pasaba por  cada persona que se enteraba de que Harry estaba de vuelta y que intuía que el motivo de ese regreso era yo.

-¿Me equivoco si pienso que una de las razones de que Harry haya vuelto eres tú?

Mi cabeza bajó despacio hasta cubrir mi parte de la mesa. Estaba intentando parar mis múltiples pensamientos cuando Sophia entró corriendo a la cocina y gritando sin parar cosas cada segundo. Pude entender entre todas ellas el nombre de Harry varias veces y supe que otra más se había unido a la conversación más agotadora del día.

-Ven aquí inmediatamente- dijo tras respirar unos segundos.

Simplemente me agarró de la manga del jersey y tiró de mí escaleras arriba hasta cerrar la puerta de su habitación.

-¿Podrías explicarme qué estás haciendo aquí?- preguntó cuando se sentó en la cama.

-¿Estoy en mi casa como tú?- le dije, intentando que la conversación fuera por otros derroteros.

-___________(tn)…- suspiró-, me refiero a por qué no estás en Londres, hablando con quien tendrías que estar hablando.

-¿Tú también?

Su boca, que permanecía abierta para contestar lo mismo que ya habían dicho todos los demás, se cerró de pronto.

-¿También?

-Joder, Sophia, todos me dicen exactamente lo mismo, que si debería estar contenta, que si debería hablar con él, que si es lo que tenía que hacer, que si al final las cosas salen como habían estado predestinadas,… estoy cansada de pensar que esto es lo que tenía que pasar.

-Cuéntame.

-Yo…- comencé-, me refiero a que no sé qué tiene que pasar ahora. ¿Debería tirarme a sus brazos porque es lo que quiero hacer o pedirle que regrese a Harvard porque ha sido una idiotez dejarlo? Él siempre ha creído que las locuras eran lo mejor en cada momento.

-En eso no es diferente a ti- añadió con rapidez.

-No…, pero hay que saber cuándo está bien y cuándo no. Dejar una beca completa para estudiar en la mejor universidad de medicina del mundo es un momento malo para cometer locuras, porque acaban convirtiéndose en estupideces. Decir en una carta un “te quiero” es una locura que tiene sentido. ¿No lo ves así?

-Creo que tenéis que hablar, que debéis hablar y que le debes dar la oportunidad de explicarse, quizá así salgas de dudas.

¿Era eso lo mejor? Claro que lo era, lo era si lo miraba desde arriba, pero desde mi posición estar en frente de Harry no era lo mejor que podía hacer.

-Tengo miedo de tantas cosas… han pasado tantas cosas entre nosotros que todo parece hecho a destiempo. Y todo porque desaparecí hace ya tanto tiempo…

-¿Cómo?- preguntó ella, claramente perdida en la historia.

Sophia era la hermana de Alan, pero no por eso debía conocer toda la vida de Harry, y aunque ellos también hubiesen sido amigos eso no implicaba que él le hubiese contado lo nuestro.

-Nosotros… nos conocimos en Sicilia como ya sabes, en el campamento. Yo estaba realmente loca por él. Era tan simpático y tan guapo, siempre sonreía y me hacía sonreír a mí. Cuando no estaba intentando hacerme enfadar estaba intentando hacerme reír. Pasábamos enfadados la mitad del verano y la otra mitad abrazados. Lo que teníamos era tan real y tan fuerte que pensé que jamás podía romperse. Pero crecimos y eso fue lo peor que nos podía pasar, no cambiamos ni tampoco lo hicieron nuestras prioridades para el verano, pero cambió nuestra forma de relacionarnos, yo intentaba alejarme de la idea de él en mi mente porque me destrozaba el resto del año y a él parecía no importarle nada hasta que lo destrozaba todo también. Hubo tanto dolor por ambas partes, rompimos tantas veces lo que teníamos que cuando pensamos que todo volvía a la calma y cuando quisimos encontrar el punto medio, ese amor que sabíamos que estaba ahí… naufragó, me marché de Sicilia con la intención de olvidar para siempre lo que ocurrió allí, olvidarle a él y todo lo que vivimos. Pensé que de esa manera, el dolor era más patente, porque de alguna manera yo lo merecía.

Ella me escuchó con atención. No cambió en ningún momento su gesto, no como su amiga, sino como mi hermana.

-Y yo pensé que todo se quedaría ahí, que la vida nos llevaría por lugares diferentes, con otras personas y jamás volveríamos a unirnos, pero las cosas a veces salen como uno menos espera y acabé viniendo a vivir a Londres y ahora sí habíamos cambiado. Harry estaba tan enfadado conmigo y yo estaba tan dolida por ese odio de él hacia el mundo que pensé que lo mejor era dejarlo estar, y luego pensé que debía recuperarlo y después dejarlo de nuevo, y cuando yo quería arreglarlo él quería romperlo, y viceversa. No hemos encontrado el punto medio de nuevo desde que todo se rompió en Sicilia hace más de tres años. Esas risas jamás han vuelto, ni las bromas, yo no he vuelto a ver a ese niño del que me enamoré, yo veo a Harry, un Harry cambiado y que no sé si es lo que estuvo dentro de mí durante tantos años. Y creo que él no sabe si me quiere a mí o a mi recuerdo. Y yo… tengo tanto miedo de darme cuenta de que las cosas jamás podrán volver, que lo que fue nunca volverá… Creo que tengo miedo de darme cuenta de que nuestro destino no es estar juntos, tengo miedo de luchar para nada y que perdamos los dos. Pero tampoco podemos estar lejos el uno del otro, y no es bueno para nadie. Niall ha sufrido por nosotros, mi madre lo hizo también durante mucho tiempo, y Alan también. En realidad todos aquellos que han estado a nuestro alrededor estos años han sufrido por nosotros y con nosotros. Yo veo como todos al final están encontrando su lugar y como nosotros parecemos a la deriva y no sé si nos necesitamos cerca o lejos.

Cuando termino de una vez por todas solo puedo ver los ojos de Sophia fijos en los míos, no dice una palabra y yo lo espero con ansia. Quiero respuestas, no quiero arriesgarme sola, quizá necesito que alguien me diga lo que hacer, que alguien me dé esa clave que hasta ahora no he encontrado.

-___________(tn)… sé lo que quieres.

Claro que lo sabe.

-Quieres que te diga lo que deberías hacer- dice como adivina-. En realidad solo puedo decirte algo sobre todo esto, y lo hago porque conozco a Harry y te conozco a ti. Nadie ha vivido lo que vosotros habéis vivido, es cierto lo que has dicho de que hay mucha gente que ha sufrido con vosotros, yo misma sufrí en la fiesta al verle tras de ti y tú pensando en alejarle cuanto más mejor. Entiendo lo que tratas de decir, pero el punto es que nadie ha entendido nunca lo que realmente pasaba, porque nadie entiende nunca por lo que pasa alguien hasta que no es él mismo el que pasa por ahí, e incluso en esos casos la historia es diferente y las personas son diferentes. Pero la realidad es que solo hay una persona en el mundo, además de ti, que haya vivido exactamente vuestra historia y es Harry, el único que lo entiende es él y el único que te entiende es él. Las respuestas que estas tratando de encontrar no están escritas en una urna que debes abrir, ni estarán en la mente de ninguna persona, nadie te va a dar la receta mágica ni te dirá lo mejor que debes hacer, porque eso solo puedes decidirlo tú. Pero sí te diré una cosa de la que estoy totalmente segura. Sé que los mejores momentos de tu vida los has pasado con Harry, y sé también que en tus peores momentos Harry no estaba.

Sus ojos se unieron una vez más a los míos, y tras eso, como movida por lazos invisibles, Sophia se levantó y salió de su habitación dejándome sola.

Tenía que hablar con Harry, era un hecho, y quizá no era un problema no saber exactamente qué decir, a fin de cuentas Sophia tenía razón en que ambos éramos impulsivos y algo idiotas a veces, quizá lo mejor que podía hacer era dejar las cosas a la improvisación y ver qué sucedía, quizá de esa manera las cosas cobraría sentido al final. 

¿No lo nacía así todo lo que se trataba de nosotros?

Bajé de nuevo con mi familia, mi madre y Greg seguían en la cocina y charlaban, ahora sobre alguna cosa que querían comprar para adornar el jardín.

-Alan y yo vendremos el fin de semana, hemos pensado en comprarle a los Chris un regalo los dos juntos, la comida es el sábado ¿verdad?

Los dos me miraron, parecieron debatirse entre responder la sencilla pregunta o hacer que yo buscara muchas más respuestas. Al final fue Greg quien solucionó sus debates mentales.

-Sí, a las doce, todavía no sabemos si comeremos aquí o en Londres, os diremos algo cuando avance la semana dependiendo de lo que él quiera.

Miré a mi madre asintiendo despacio y me despedí de ambos, cuando salía por la puerta ella me llamó.

-Todo irá bien- dijo únicamente.

Al final todo salía bien, sí. Ese parecía ser el único consuelo que me quedaba.

La llegada a Londres fue mucho más corta que normalmente, incluso parecía que los semáforos tenían una especie de alianza contra mi persona y el verde brillaba en todos ellos, quizá tan solo avecinaba que las cosas debían llevarse con esperanza, o quizá simplemente era lo que tenía que ocurrir.

Suspiré dos veces antes de abrir la puerta del apartamento al llegar y finalmente entré en él. Lo primero que escuché fueron algunas risas procedentes del salón, dejé el abrigo detrás de la puerta colgado y pasé despacio.

Cuando llegué al salón las risas y las palabras pararon de inmediato.

Liam, Alan y Niall estaban sentados delante de la televisión. El castaño fue el que vino hacia mí y me abrazó en silencio sin decir nada, simplemente manteniéndome entre sus brazos con precaución.

-¿Dónde estabas?- preguntó Alan.

-He ido a casa, tenía que decirle un par de cosas a mi madre, me han dicho que el sábado comeremos juntos por el cumple de Chris y les he dicho que le compraríamos juntos el regalo.

-Te has ido muy temprano.

No dije nada, creí que todos sabían exactamente por qué me había ido pronto. De todas formas ahora venía con las ideas más claras pese a que Harry no parecía estar por ningún lado.

-Harry y Susan están comprando algunas cosas que ella necesitaba, volverán pronto- dijo Niall-. ¿Crees que mi amiga tendría unos minutos para hablar conmigo después de días y días sin vernos?

Sonreí, Niall tenía toda la razón, apenas habíamos hablado nada desde que había llegado el día anterior y quizá no había pensado en él como primera solución a todos mis problemas.

-Claro.

Nos metimos en mi cuarto y mientras me cambié y me puse algo más cómodo entre nosotros solo hubo silencio.

-Lo siento, ayer… simplemente no me esperaba nada de lo que ocurrió, tenía ganas de llegar abrazarte contarte un poco cómo había ido todo e irme a descansar porque estaba realmente agotada, sin embargo no me dio tiempo a nada de eso.

-Yo también lo siento.

-No tienes que sentirlo, tú no tienes la culpa de nada.


-Lo sé, pero no te dije nada, podría haber mandado a la mierda a Harry y habértelo contado para que estuvieras preparada para encontrarle cuando llegaras.

-No Niall, quizá fue lo mejor que podía ocurrir.

Me tumbé a su lado en la cama y suspiré.

-Voy a hablar con él, Sophia, mi madre y Greg me han convencido para hacerlo, además sé que Alan lleva esperando este momento mucho tiempo y él es ahora mi hermano y creo que se lo debo. ¿Crees que es lo que debería hacer?

-Me gustaría decirte algo más, debería diferenciarme de todos ellos y no decirte simplemente que lo hicieras porque es lo mejor, pero sinceramente creo que es tan simple como eso, que habléis…

-Estaba tan enamorada de Harry, en Sicilia, estaba tan perdida por él, sentía que era el mayor sentimiento que jamás había sentido y que jamás sentiría, y después de todo lo que ha pasado ese sentimiento no ha vuelto nunca, le quiero por todo lo que vivimos, por lo que fuimos juntos y por todo lo que ha pasado después, pero por eso mismo, porque han pasado tantas cosas, no sé si nuestro destino simplemente debía terminar en Sicilia, si nuestro amor fue uno de esos amores de verano de los que la gente tanto habla. Y si lo es, no creo poder querer a nadie como le quise a él en esos años.

-¿No te gustaría descubrirlo? Me refiero a que ha pasado tanto tiempo que creo que sería bueno cerrar el capítulo de la duda, acabar esa historia, y cerrarlo con un “acabaron juntos como siempre pensamos que pasaría” o “cada uno quiso escribir su próximo capítulo por separado”.

-Eso es muy poético, pero tienes razón.

-¿Y cuándo no la tengo?

Al final pude contarle a Niall todo lo que había ocurrido en Australia, los lugares que visitamos, lo que Álex nos había enseñado y todo lo que pudimos descubrir. Él me contó su propia visión de las navidades que ya Claudia me había adelantado. Había echado de menos a Niall, hacía mucho tiempo que no estábamos tanto tiempo separados y volver a tenerle a mi lado me daba fuerzas, porque sabía que pasara lo que pasara nada nos separaría a él y a mí nunca. Y eso era un consuelo.

El reloj de mi cuarto apuntaba a la una y veintidós cuando oímos la puerta principal y la voz de Susan desde allí. Suspiré de nuevo un par de veces y juntos salimos de mi cuarto.

-¿Está aquí?- oí que preguntaba la rubia.

-Sí- respondió Liam-, está con Niall en su habitación.

-Voy a verla.

Pero no le dio tiempo a llegar porque yo, delante de Niall, ya andaba por el pasillo a su encuentro.

-¡____________(tn)!- dijo antes de sonreír ampliamente y de correr hasta mí.

Me abrazó con fuerza. Creo que todos los que me abrazaban de esa manera querían imprimir en el abrazo esa disculpa por no haber hablado antes, cuando habría sido necesario.

-¿Cómo has estado?- le pregunté.

-Muy bien, ya sabes, en Londres las navidades siempre son bonitas aunque te hemos echado de menos.

Alan tosió desde el comedor y ella gritó:

-A ti también, idiota.

-¿Has estado comprando?

-Bueno, tu sabes que siempre he dicho que Harry tiene el mejor cuerpo para el modelaje de los cinco y aunque Alan ahora es un buen competidor Harry es el único que ha querido venir a comprar ropa conmigo, cuando la arregle va a quedarle súper bien, he empezado un blog y necesito a un modelo masculino para él. Creo que lo hace para tenerme contenta- me susurra más bajo-, pero Harry ha accedido.

Me di cuenta en ese momento de que yo parecía la única que tenía esperanzas en que Harry se diera cuenta del error que había cometido y volviera a Harvard, de donde nunca debía haber salido.

Sin embargo las cosas a veces tienen su propio camino y a veces no es el camino que nadie quiere seguir, a veces las cosas simplemente ocurren sin que tengamos que hacer nada para ello.

Mi móvil comenzó a sonar y me separé de Susan un segundo. Al mirarlo descubrí que no conocía el número, pero igualmente contesté.

-¿Sí?

-Hola, buenos días, ¿hablo con ____________(tn)?- dijo una voz masculina al otro lado de la línea.

-Sí, soy yo, ¿quién es?

-Perfecto, sí, soy Jeffrey Flier, el decano de la facultad de medicina de Harvard, me preguntaba si tendría unos minutos para hablar conmigo.

Me quedé tan petrificada en el sitio que no pude ni siquiera responder hasta que Susan no me miró con el ceño fruncido.

-Emmm, claro señor, un segundo- le dije.

Mis pies por fin me hicieron caso y caminaron de vuelta a mi cuarto cerrando la puerta detrás de mí y dejando el resto del mundo fuera de esa conversación.

-Sí, le escucho.

-Verá, señorita, sé que usted se presentó a las últimas pruebas de asignación de plaza en nuestra universidad y tristemente no consiguió una de esas plazas, su entrevista fue realmente asombrosa pero no pudimos asignarle una de ellas. Sin embargo una de nuestras becas ha quedado vacía recientemente y quisimos informarle de que si quiere podríamos reasignar su ficha en la universidad de Londres hasta Boston y podría comenzar las clases de aquí a una semana mientras los trámites se efectúan.

¿Qué? ¿Una plaza en Harvard?

Los líos que normalmente parecía tener en la cabeza parecieron desenredarse rápidamente porque en cuestión de segundo entendí que esa plaza, la que me estaban ofreciendo, era la plaza que Harry había tirado por la borda como si no importara nada.

-¿Sigue ahí?

-Sí, sí.

-Sé que es una noticia abrumadora y que posiblemente no la esperaba, pero nuestro programa es espectacular, tenemos a los mejores profesores del mundo, el mejor material, laboratorios, instalaciones, personal,… la universidad de Londres queda lejos de poder ofrecer algo como lo que nosotros ofrecemos, y nos gustaría tenerte entre nosotros, ____________(tn).

-Yo… no sé qué decir.

Y era cierto. Un SÍ inmenso quería salir de mis labios quería gritar y salir hacia Londres llorando y riendo, Harvard volvía a mí como si ese NO jamás se hubiese producido. Por otra parte…

-Tengo que hablar con mi familia, no puedo responderle ahora mismo, señor Flier.

-Claro, lo entiendo perfectamente, sin embargo no podemos mantener esa beca abierta indefinidamente, le daremos tres días para que lo piense y tendrá que respondernos o antes o ese día cuando llamemos de nuevo.

-Muchas gracias, señor.

-Te esperamos, _____________(tn).

Al colgar sentí como mis piernas comenzaban a flojear peligrosamente y tuve que sentarme en la cama para no caerme al suelo. Saqué fuerzas de algún rincón remoto y salí de nuevo con el móvil temblando entre mis manos.

Al llegar al comedor los cinco estaban ahí, Alan y Liam hablaban de alguna cosa, y los otros tres estaban sentados viendo algo en la televisión.

Los cinco me miraron al mismo tiempo cuando aparecí en su visión. Mi cara pareció decirlo todo porque Niall se levantó de un salto y preguntó con la mirada.

-¿Quién era?

-Ha llamado… era Jeffrey Flier- le dije a Harry directamente-, me ha ofrecido la plaza que has dejado en Harvard.


Y el silencio fue lo siguiente que encontré por su parte. 

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

FELIZ NAVIDAD!

Hace más de un mes y casi medio!! Pero he tenido muy poco tiempo, intentaré escribir más en navidades y subir los 2-3 capítulos finales antes de febrero :)

:)

2 comentarios:

  1. VEROOOO!!Me encantaaa, no quiero que se acabe:(, bueno disfruta de lo que queda de navidades y muchos besoos!! (se que hoy no he dicho mucho pero hoy he madrugado y estoy cansada jajaja)


    MUAACCKKSS!!

    ResponderEliminar