(Narrador
omnisciente)
Tumbado en
la playa y con las Rayban ocultando el maravilloso verde de sus ojos, el chico
se pasaba las tardes muertas viendo pasar a las chicas que sin reparo le
miraban divertidas y sonreían a cada paso. Él respondía a sus miradas de la
misma manera y si le apetecía mucho se acercaba a alguna de ellas, solo las que
tenían suerte.
Habían
pasado más de cinco semanas desde que había llegado a América y sin embargo no
sentía que lo que había encontrado allí le hubiese llenado por completo. Si
bien era agradable compartir la cama con chicas de todo el mundo, con sus
perfectos cuerpos musculosos y su bronceado tostado irreal para los
finlandeses, dentro de sí notaba que aquello no era suficiente.
Sus padres
habían aceptado que viajara el solo después de haber acabado el curso, le
habían permitido aislarse del mundo y vivir aquel verano con total libertad, o
más bien libertinaje, apenas le llamaban, y aunque cualquier hijo habría
pensado que sus padres no se preocupaban por ellos, a él eso le daba
exactamente lo mismo, es más le agradaba.
-Hola
guapo- una chica de ciencia ficción se acercó a él y se sentó a su lado
compartiendo la toalla.
-¿Cómo va
eso?- apartó las gafas de sus ojos y la miró de arriba abajo deteniéndose en
lugares específicos.
Ella
sonrió, le parecía gracioso, sabía que podría ser más joven que ella, pero
¿acaso importaba?
-Pues mal-
arrugó la frente al contestar en una mueca que a ella le quedaba hasta bien- he
olvidado mi toalla en el hotel.
-Vaya,
tienes un verdadero problema- estaba ironizando pero la mente de ella no
llegaba hasta ahí.
-Bueno,
podríamos compartirla…- sonrió divertida acercándose más a él.
-¿Y yo que
me llevo a cambio?- él volvió a dejar caer su mirada unos centímetros más
debajo de sus ojos, unos 25.
-¿A mí?- le
guió un ojo y se acercó a él más y más.
Desde el
principio fue un beso desenfrenado y loco, sus lenguas jugaban en sus bocas
como serpientes encantadas de una manera sucia y profunda.
-¿Y dónde
dices que está tu hotel?- él se apartó de su boca y empezó a recoger sus cosas.
-Es aquel-
la chica alargó la mano señalando un edificio alto al lado del paseo marítimo-.
Vamos.
Simplemente
aquello. Demasiado sencillo, quizá demasiado… pero había chicas fáciles y
chicos fáciles y en ese caso, ambos lo eran.
(Narras tú)
Había llegado
a casa y lo primero que había hecho había sido iniciar una conversación por
whatsapp con Niall:
Yo: Ya
estoy en casa (13:25)
Niall:
Genial, ¿Qué tal? (13:46)
Yo: Mejor
¿tú? (13:46)
Niall:
Bien, pero necesito que hablemos de verdad, antes… ¿estabas con alguien?
(13:47)
Tardé un
poco en contestar, no supe bien por qué:
Yo: Sí, me
he encontrado en Londres con un chico que casualmente vive en “la cárcel”.
(13:49)
Niall: ¿Un
chico? (13:50)
Yo: Sí, se
llama Alan, es bastante simpático, aunque no sé nada de él… ha sido el que me
ha dicho que te llamara. (13:51)
Niall: ¿Él?
(13:51)
Yo: Sí, me
ha dicho que no merecía la pena estar enfadados y me he dado cuenta de que es
verdad… (13:52)
Esperé unos
segundos pero Niall no escribía, dejé la mochila en una silla de mi cuarto y me
puse algo más cómodo mientras esperaba. De pronto cuando no me había puesto aún
los pantalones cortos sonó mi móvil. Try
(P¡NK). Niall.
-Hola-
contesté sonriendo y creo que él pudo llegar a notarlo como yo noté que él
también sonreía.
-Hola, ¿quién
es ese Alan?
-¿Celoso
Nialler?- jajajaja, parecía celoso.
-No, solo
que no me gustaría que cambiaras de mejor amigo tan rápido- puso voz triste.
-Pero si le
acabo de conocer, y esto es enorme, posiblemente no vuelva a verle- ¿tendría
que haberle pedido el número?, parecía simpático, aunque no creía que él me lo
hubiese dado.
-¿Es
guapo?- vale, aquello no sé a qué venía.
-No me he
fijado- mentí.
-¡Oh! Así
que esta bueno- sabía reconocerme una mentira incluso hablando por teléfono.
-Jajajaja-
me reí por no llorar-, era muy guapo sí.
-Lo sabía-
se rió el también.
Nos
quedamos un rato en silencio mientras ambos escuchábamos las respiraciones del
otro.
-¿Entonces…?-
empezaba lo bueno.
-Me voy a
Sicilia- concluí su pregunta no formulada.
-No me
parece mal- dijo sin dudar.
-Lo sé, no
sé porque te pusiste ayer así- tenía que ser sincera con él.
-Yo tampoco-
suspiró-, la verdad es que creo que tenía miedo.
-¿Miedo?-
no entendía a qué podía tener miedo.
-Sí, no sé
___________(tn), creo que a lo mejor las cosas pueden no ser geniales si vas a
Sicilia, que recuerdes cosas que no quieres recordar, que veas a gente que no
quieras ver… Louis, Liam y Su están allí.
-Lo sé,
pero les veré quiera o no en septiembre- la verdad es que eso era lo que menos
me preocupaba.
-Ya…-
suspiró de nuevo- Mike estará seguramente, le verás de nuevo, eso será guay, a
mí me gustaría verle también.
-Ojalá
pudieras acompañarme- pero era imposible, él estaba a kilómetros de aquí…
-Ya, pero
bueno, quizá es mejor que vayas sola, que no te distraigamos y veas qué tal te
va- me alegró que me dijera eso.
-Sí, creo
que será bueno- me tumbé en la cama soltando también un pequeño suspiro.
-¿Cuándo te
vas?- me preguntó.
-En unos
días- más bien 6 días.
-¿Vas al
día de padres?- recordó con cariño aquel día, al igual que yo.
-Sí- mi
madre había reservado el vuelo con todas aquellas personas que iban al
campamento desde Londres.- Ya tengo el vuelo.
La decisión
estaba tomada. En mi cabeza, antes de decírselo a nadie, sonaba bastante bien,
volver a los viejos lugares de mi infancia en verano, volver a dónde todo
comenzó, volver y vivirlo, vivirlo como lo había vivido cada 15 de junio que
había llegado allí, desde el primero al último. Quizá hablar con mis antiguos
amigos, quizá no… ver a Mike, mirar su piano con añoranza, subir de nuevo las escaleras
que daban a su cuarto, aunque esta vez consciente, tomarme un helado hablando
tranquilamente con él…
Ahora que
cada día que pasaba se acercaba más la fecha empezaba a ponerme nerviosa, creía
que a lo mejor no era una buena idea, que posiblemente Niall tuviera algo de
razón y no encontraría allí la alegría perdida…
Pero lo que
sí tenía claro es que tenía que intentarlo, tenía que volver allí, por mí, por
mis amigos, por mi padre…
Pensar en
mi padre cada día se hacía menos duro, estaba lejos de acercarme a su idea de
disfrutar de lo malo, de resurgir de las cenizas, estaba claro que yo no era un
fénix aunque él pensara que sí. Pero cada día sentía menos las ganas incesantes
de llorar al pensar en él, había aprendido a controlar la rabia que llenaba mis
venas cuando pensaba en lo rápido que se marchó, en lo que se dejó por decirme,
en lo que me dejé por decirle a él,…
Quizá
Sicilia por esa parte sí me ayudaría, quizá había optado por apartar de mi vida
la mejor parte cuando él me dejó, quizá tendría que haber vuelto el año pasado,
quizá todo habría sido diferente, quizá…
Solo había
una forma de comprobar mis teorías, solo una forma. Y era volver, volver cómo
el primer día, mirar la ventana de la torre y esperar a ver que me pasaba,…
-Vale, pero
júrame que me llamarás y me contarás qué tal todo, que me dejarás hablar con
Mike cuando estés en el bar- me lo pedía con una voz a la que yo no me podía
negar.
-Por
supuesto, seré como radio macuto, te contaré cada cosa que haga- sonreí
volteándome en la cama.
-Así me
gusta- respiró contento, aquel día había tenido emociones fuertes…
Acabamos
nuestra conversación y comí algo rápido para después ir al centro comercial a
intentar encontrar ropa acorde a la temperatura siciliana.
Los días
pasaron rápido y sin darme cuenta estaba cerrando la maleta preparándome para
ir al aeropuerto al que mi madre me llevaría…
Metí poca
cosa, total tan solo iba para un par de días, ni siquiera había reservado
habitación en ningún hotel esperando o que Danny me permitiera quedarme con
Irene y Su o que Mike me dejara descansar aunque fuera en el sofá de su casa…
Ya en el
avión opté por ponerme los cascos y dormir durante el viaje de 5 horas. Pero mi
plan se vio interferido por una llamada simple, alguien me palmeó el hombro y
abrí los ojos pensando que quizá me había equivocado de asiento, pero desde
luego no había sido así.
-¡ALAN!
¿Qué demonios haces aquí?- grité sin darme cuenta por la música que llevaba
demasiado alta.
-Hola- me
sonreía pese a la reacción que había tenido yo.
Me quité
los cascos y él se dirigió al hombre que se había sentado a mi lado en el
avión.
-Disculpe
caballero, ¿le importaría cambiarme el asiento? No sé qué ha ocurrido al sacar
los billetes, pero a mi novia y a mí nos han colocado separados- le miró con
cara de perrito mojado y hasta yo me creí la mentira y recé para que fuera
real-, llevamos apenas tres meses- me miró- pero la quiero como si fuera la
mujer de mi vida… ¿lo entiende?- volvió su mirada hacia él.
El hombre
le devolvió la sonrisa y después se acercó a mí mientras se levantaba.
-Tienes un
chico estupendo, no lo dejes escapar- me guiño un ojo y le cambió el asiento a
Alan.
-Gracias-
respondí sin mucha confianza en el tono de mi voz.
Alan se
sentó a mi lado y no comentó la escena que acababa de protagonizar.
-¿Piensas
irte a Hollywood pronto?- le miré riendo y él me sonrió.
-¿Valdría
para actor?- se acomodó en su asiento.
-Perfectamente-
miré por la ventanilla mientras el avión comenzaba a moverse para iniciar el
despegue.
-Es bueno
saber que tengo más posibilidades que las que pretendo- le devolví la mirada.
-¿Qué
pretendes?- me interesaba aquel chico que había aparecido por casualidad en dos
momentos cumbres de mi estancia en Londres.
-Quiero
estudiar Farmacia- inmediatamente me lo imaginé con la bata y detrás de un
mostrador con su perfecta sonrisa.
-Una amiga
mía también quiere, si tienes suerte te la presentaré cuando volvamos a
Londres… por cierto ¿Qué haces aquí?- acababa de recapacitar.
Le había
visto en el avión, en un avión que iba a Sicilia, no a cualquier otra parte del
mundo sino a Sicilia.
-Mis
hermanos están en el campamento, ¿imagino que conocerás el campamento?- me miró
esperando una respuesta que no tardó en llegar.
-Sí,
bastante- miré al frente intentando que no se me notara demasiado nerviosa.
-¿Has
estado alguna vez?- quería saber más… ¿Por qué demonios quería siempre saberlo
todo?- Perdona, quizá no quieras contármelo.
-Sí, sí- ¿y
por qué tenía la necesidad de contárselo?-, estuve hace unos años… bueno, es
una historia muy larga, demasiado larga…
-Tenemos
cinco horas de avión, y no tengo mucho sueño- le miré de nuevo interrogante.
¿En serio
quería saberlo?, no podía contárselo… ¿o sí?, no sabía si quería contárselo… no
sabía si él lo entendería, si…
-Bueno…- no
sabía ni cómo empezar a hablar… ¿Por dónde empezar? Había tantas cosas dentro
de mí…- acomódate porque no va a ser fácil…
-Creo que
podré seguirte- sonrió de nuevo y me relajé con sus perfectos dientes en
hilera.
Respiré
varias veces pensando qué contarle primero y después las palabras empezaron a
salir por mis labios, sin control…
-Todo
comenzó hace ahora 11 años, yo tenía 7 y mi amigo Niall y yo habíamos llegado
al campamento nerviosos, él más que yo, y contentos por vivir una nueva experiencia…
Le conté
absolutamente todo, le conté mi primera conversación con Harry, le conté cómo
había conocido a Liam, Claudia y a Zayn, y después a todos los demás, le conté
lo poco que recordaba de aquel primer verano, mis discusiones con Harry y Louis
acompañada de Susan, le conté lo mucho que llegué a odiar a Harry a lo largo de
los años, y también lo mucho que llegué a quererle… absolutamente todo, de
principio a fin. Quizá Alan tenía razón en ese de que es más sencillo abrirse
con gente a la que apenas conoces que con aquellos que de verdad te conocen.
Él casi no
expresaba nada, a veces abría los ojos por sorpresa como cuando le conté cómo
Tom y yo habíamos roto, o cuando le conté “la noche del tequila”, se puso tenso
cuando le hablé de mi padre que él ya sabía que había muerto, incluso sonrió
varias veces al contarle las historias de Rommel y cómo nuestros amigos nos
habían engañado para que fuéramos al campamento ese último verano… Le conté cosas en relación a mis amigos, a sus historias, y aunque no le co´nté detalles creo que algunas
cosas las intuyó, como el enfado de Louis y Claudia, o el resquemor de Su al
hablar con Liam…
Al acabar
se quedó unos minutos en silencio y pensé que se había enfadado, o quizá no le
interesaba lo más mínimo, miré por la ventanilla del avión viendo cómo
viajábamos por encima de las nubes blancas a nuestros pies…
-Hay algo
que no entiendo…- le miré esperando que continuara- ¿Por qué vuelves?
Sonreí, por
eso mismo Niall y yo habíamos discutido hacía unos días…
-Ya… es
complicado- sonreí muy a mi pesar porque en realidad no quería hacerlo.
-Eres una
chica complicada- conclusión acertada.
-No lo
sabes bien…- me reí y la azafata se acercó a nosotros ofreciéndonos algo de
comer en ese momento.
-Yo quiero
una chocolatina de estas- dijo Alan señalando la revista entre sus manos.
-Yo nada
gracias- sonreía la chica que parecía
simpática.
-Ella
quiere otra de estas- Alan volvió a señalar la hoja.
-No, de
verdad- la chica nos miró confundida.
-Sí la
quiere- la azafata asintió y siguió su camino por el avión.
-¿Por qué
has hecho eso?- le pregunté sonriendo.
-¿Sabías
que el chocolate libera endorfinas?- me miró- ¿Sabes qué son las endorfinas?
-Por
supuesto que sé que son las endorfinas, ¿crees que soy tonta?- le miré
enfadada.
-No,
perdona…- dijo bajando el tono.
-Es broma,
pero sí, sé lo que son- él se relajó.
-Sí que
eres complicada- sonrió.- Pues las endorfinas son llamadas…
-La hormona
de la felicidad- acabé su frase.
-Exactamente-
amplió su sonrisa.
-¿Y crees
que no soy feliz?- arrugué la frente extrañada.
-No, no lo
creo, estoy seguro- se acercó a mí hasta estar casi pegados- pero tranquila,
ahora traen el chocolate.
Sonreí, yo
era complicada, pero él era un tipo extraño de eso no tenía la menor duda. Le
miré unos instantes mientras él revisaba algo en su móvil, era extraño sí, pero
no por eso dejaba de ser guapo. Tenía el pelo corto, quizá demasiado corto para
mi gusto pero le quedaba bien, los ojos azules con el pelo oscuro resaltaban y
le hacían parecer exquisito, como esas zapatillas de las que solo fabrican 20
pares en todo el mundo, esas que deseas solo porque sabes que solo las vas a
tener tú, así era él, extraño y exquisito.
-Deja de
mirarme- me dijo en un susurro.
Enrojecí
por momentos y retiré mi mirada de él pegándola a la ventanilla, me puse un
casco en un oído y empecé a escuchar a David Gray con su perfecta Kathleen.
Al poco
rato Alan me tendió la chocolatina y la acepté.
-Gracias-
le dije sin llegar a mirarle.
-No hay de
que- sabía que estaba sonriendo, era su seña de identidad, me pregunté si nunca
habría estado triste.
-¿Eres
siempre tan feliz?- alcé la cabeza hacia sus ojos que mi respondieron
fijamente.
-Bueno, más
o menos, quizá yo también sea complicado- dijo.
-No te lo
crees ni tú- solté una carcajada sorprendiéndome a mí misma.
-¿Y eso?-
pareció molesto.
-Eres así
como… perfecto…- bajé la vista incómoda.
-Me han
llamado muchas cosas, pero perfecto es la primera vez- negó varias veces.
-Bueno, soy
complicada, ¿qué quieres que te diga?- sonreí de nuevo mirándole.
Era realmente
incómodo estar sentada tanto tiempo con él, era bueno estar hablando, pero cada
rato que pasaba nos conocíamos más, dejábamos de ser extraños y empezaba a
sentirme desnuda delante de él, sabía casi más cosas de mí que mi propia madre,
era raro.
-No soy perfecto,
no te dejes engañar por las apariencias- sonrió sin embargo diciendo aquello,
cosa que iba en contraposición con lo dicho.
-Pues dime…
¿cómo eres?- ahora le tocaba a él.
Me giré en
el asiento apoyando la pierna en la tela y le miré esperando.
-Bueno… es
sencillo- me miró y las palabras salieron como si las hubiera tenido preparadas
de antemano- nací hace 17 años en Washington, mis padres eran americanos y
bueno, mi padre médico, mi padre farmacéutica, el milagro de la vida, tengo una
hermana mayor, Sophia, y cuatro hermanos pequeños- yo me sorprendí-, sí,
cuatro, nada más y nada menos, nos mudamos a Londres cuando nací yo hace 17 años,
y desde ese momento he viajado a Irlanda, a España, a América del Sur y a
Japón, durante los veranos. Josh nació hace 15 años y Alexa hace 11 en España,
el parto coincidió con las vacaciones- sonrió y siguió-. Los mellizos nacieron
hace 7 años, Summer y Chris, son los más pequeños. Lo demás es todo normal,
lejos de veranos locos y amigos ex amigos y chicas a los que odie o ame a
partes iguales- sonrió.
-Demasiado
sencillo- dije-, creo que ocultas cosas.
-No oculto
nada, la verdad es que soy un chico bastante normal.
Por lo que
me había contado todo parecía encajar, una vida sencilla, con algunos viajes
sí, pero desde hacía 7 años todo tranquilo, sin interrupciones o momentos
complicados, parecía demasiado perfecto, perfecto cómo él, y él me había dicho
que para nada era perfecto,…
Llegamos a
Sicilia cuando amanecía allí, pasamos en el aeropuerto unas horas hasta que
todo el mundo recogió su equipaje, que no entendía cómo habían podido facturar
para pasar dos días, pero la gente era rara,…
Subimos al
autobús y me senté al lado de Alan en el bus.
-¿Quiénes
están aquí?- le pregunté por sus hermanos acampados.
-Los
pequeños, Josh que tiene 15, Alexa que tiene 11 y Summer y Chris de 7- sonrió
pensando en ellos a los que llevaría un mes y medio sin ver.
-¿Y tus
padres?- le pregunté de nuevo interesada.
-No han
podido venir- no apartó la sonrisa de su rostro-, pero por eso estoy yo aquí.
El camino
hasta el campamento se me hizo eterno, no solo por los nervios que tenía encima
referidos a lo que iba a tener que enfrentarme sino porque el conductor paró
exactamente 3 veces en el recorrido por problemas en el asfalto.
-No estés
nerviosa- Alan me apretó la mano y eso me recordó tanto a Niall que se la
agarré y no la solté.
Al final
atravesamos la puerta principal, habían venido dos autobuses de Londres y yo
solo esperaba no tener que enfrentarme a ellos tan rápido, me gustaría ir a ver
a Mike primero y después, por la tarde, dar una vuelta por el lago y verles, si
es que tenía que verles.
-Yo me voy
ahora, si eso luego nos vemos- Alan se levantó y saludó con la mano a una niña
que le esperaba abajo que tenía el pelo rizado y corto y los ojos igual de
azules que su hermano.
-Claro,
pásatelo bien- le despedí mientras bajaba.
-¡Endorfinas
_________(tn)!- gritó pisando el suelo y abrazando a su hermana a la que cogió
en brazos y le dio vueltas en el aire.
Yo bajé del
bus, esperaba sentir algo bajo mis pies al tocar el suelo, quizá que la tierra
comenzara a moverse y a tragarme mientras yo le dejaba hacerlo, pero nada
sucedió. Dejé mi maleta en el bus para cogerla después y salí por la puerta
principal a reencontrarme con Mike.
Caminé
hasta la puerta del restaurante movida por algo que se podría asemejar mucho al
viento porque no notaba estar andado yo misma.
Me paré
ante la puerta del restaurante y leí el nombre del establecimiento de mi amigo,
había escrito el mismo con letras en cursiva el nombre encima de la puerta:
“Holes”, ahora, cuando lo leía
detenidamente me daba más cuenta de su significado y de porqué Mike le había
llamado así en honor al grupo de música Passenger.
Abrí la
puerta con algo de miedo pero había poca gente dentro, no reconocí a nadie que
hubiera visto antes, me senté en la barra y ojeé la carta esperando que Mike
apareciera y de hecho así ocurrió.
(Narra
Harry)
Estaba
apoyado en la barra de la cafetería mientras esperaba a que terminara de
hacerse el café para servirlo en la mesa 4, llevaba trabajando allí solo 3 días
y la encargada ya me amaba “Harry cariño ayúdame…”, “Harry puedes irte antes…”,
“Harry tómate lo que quieras…”
Era una
mujer simpática, aunque creo que sabía lo que quería de mí mejor que ella
misma, que parecía negárselo a sí misma mientras me veía limpiar las mesas.
El sonido
de la cafetera me sorprendió y lo serví acercándome a la mesa en cuestión. 2 chicas
hablaban animadamente sobre algo relacionado con sus patines, o con las ruedas
de sus patines, no les estaba prestando demasiada atención para ser sincero. Me
fijé algo más en ellas mientras les daba sus cafés, una de ellas era alta, con
una melena rubia que le llegaba a la cintura y con los ojos verdes, parecidos a
los míos, la otra era más normalita, era morena, con el pelo a media altura, ni
largo ni corto, pero tenía mejores piernas… difícil decisión.
-Sabes que
si tuviéramos un hijo tendría el 93% de posibilidades de tener los ojos verdes-
sabía que aquello la sorprendería, siempre lo hacía.
-Sabes que
tú tienes el mismo porcentaje de posibilidades de llevarte una ostia como no
nos dejes en paz- había elegido a la chica incorrecta.
Levanté las
manos pidiendo disculpas y me alejé de la mesa.
Sin embargo
nada más llegar, la otra chica, la morena se acercó a mí.
-Mi amiga
te pide disculpas, a veces es un poco idiota, no se lo tengas muy en cuenta-
miré a la chica sentada en su mesa y vi como levantaba su mano izquierda y me
sacaba el dedo central.
En efecto
había elegido mal.
-No pasa
nada, creo que elegí a la chica equivocada- ella se sonrojó y volvió a su sitio
sin decir una palabra más.
Pasaron en
la cafetería al menos media hora entre que se tomaban el café y hablaban de sus
vidas.
Al final me
llamaron para que les llevara la cuenta y así lo hice. Fue la rubia la que
pago, no sin antes mirarme mal un par de veces, ¿qué se había creído? ¿Qué por
ser guapa y tener unas tetas de infarto ya me tenía a sus pies? Tenía ganas de
que se arrepintiera, de joderla, y yo era Harry Styles…
-Quizá lo
de los ojos verdes lo sabías, pero apuesto a que no sabes que un reciente
estudio dice que las zurdas pajean peor a sus parejas que las diestras…- le
sonreí de la mejor manera que pude- creo que muchos tíos te lo habrán dicho y
por eso estas tan frustrada.
Recogí el
dinero y regresé a la barra riéndome para mí mismo y dejándola en estado de
shock, con los ojos abiertos y sin creerse lo que le acababa de decir.
No me la
tiraría pero al menos ella no creería que podía hacer lo que quisiera conmigo.
(Narras tú)
La bandeja
se le cayó al suelo y con ella las siete tazas que llevaba sobre ella que se
estamparon rompiéndose al instante.
Mike me
miró sin creer aun lo que estaba viendo, sí soy yo, no soy un fantasma.
-Hola- me
levanté y fui a coger el cepillo que él guardaba en un hueco tras la barra.
Recogí los
pedazos de cristal que había en el suelo y los tiré al contenedor
correspondiente.
-¿________(tn)?-
preguntó.
-No, soy su
gemela, no sabías que ___________(tn) tenía una gemela, esta chica… siempre se
olvida de mí, y eso que yo…
No me dejó
decir nada más y me abrazó con fuerza.
-Mike,
Mike, me vas a romper- le dije intentando sepárame un poco de él.
-¿Qué haces
aquí?
-Oh, ni un
“¡cuánto tiempo!”, ni “te he echado de menos”,… ¿Dónde está el Mike que
conocía?- le dije sonriendo mientras me abrazaba de nuevo.
Él había
cambiado más bien poco, quizá se había dejado un poco de barba, aunque le
quedaba realmente bien.
-Has
crecido un montón- me dijo mirándome y dándome una vuelta para verme mejor.
-Dos años
dan para mucho- sonreí, no podía parar de hacerlo.
Nos
sentamos en una mesa.
-Bueno,
cuéntame, ¿a qué se debe esta sorpresa?- le brillaban los ojos.
-Pues,
estaba aburrida y me he dicho, “voy a ir a Sicilia a ver a mi amigo Mike que
seguro que se le caerán las tazas al suelo al verme”- me reí y él también lo
hizo.
-Me deben
35 euros- dijo riendo aún.
-Venga,
perdónamelos, nunca llegaste a pagarme por las tardes de piano- le dije
poniendo morritos.
-Joder
________(tn) ¡qué alegría me has dado!- se pasó la mano por el pelo.
Hablamos
largo y tendido sobre aquellos dos años, le conté a verdad, era la segunda vez
aquel día que me abría y estaba empezando a notar el cansancio.
-Así que te
has mudado a Londres- me dijo tras contarle todo.
-Sí, haré
el último año allí- sonreí.
-¿Y te
gusta?- me preguntó bebiendo un trago de su cerveza.
-Gustarme
es poco Mike, es alucinante, podría vivir siempre allí- se notaba el entusiasmo
en mi voz.
-¿Y Niall?-
me dijo.
-Pues nos
hemos cambiado todos, Niall, Zayn, Clau, Irene y yo, en plan aventura total-
bebí yo también imitándole.
-Qué raro…
Irene no me ha dicho anda de eso- arrugó la frente.
-No sé, a
lo mejor se le ha pasado comentártelo- le dije sin darle importancia.
Hablamos un
buen rato, incluso, como yo esperaba, me invitó a comer en su restaurante y me
preparó su deliciosa tortilla que se comió conmigo.
-Por
cierto, no te vas a creer a quién me encontré hace algunas semanas en Santa
Mónica- me dijo algo nervioso.
-¿Has
estado en California?- le dije-, yo estuve el año pasado con estos, me gustó
mucho, aunque un poco viva la vida- sonreí pero él no lo hizo.
-A Harry-
¡zás!
Me
atraganté con el trozo de pan que acababa de llevarme a la boca y empecé a
toser por lo que tuve que beber agua. Cuando conseguí que el pedazo de pan
atravesara mi esófago aún me quedaba no atragantarme mentalmente.
-¿Te lo
encontraste en California?- conseguí decir finalmente.
-Sí- él
sonreía incómodo-, quizá no tendría que habértelo dicho.
-No, no
pasa nada, de todas formas le veré tarde o temprano…- no debía preguntarle nada
más, debería dejar ahí el tema de conversación- ¿te dijo algo?
-Bueno, ¿de
verdad quieres saberlo?- joder, había sabido lo que estaba pensando.
-Sí-
respondí mirando mi plato.
-Ha
cambiado- todos lo habíamos hecho-, le vi por la calle, me pareció que era él y
le llamé, y sin lugar a dudas al darse la vuelta comprobé que era él. Hablamos
un rato, nos tomamos un café, estuvo bastante callado.
-Bueno,
quizá no se esperaba encontrarte allí- ¿estaba intentando justificar a Harry?
-NI yo
tampoco, fui a visitar a mi primo- sonrió-, no esperaba ver a Harry.
-Ya me
imagino- suspiré.
-Bueno, me
alegro de que hayas venido- dijo acabándose su comida.
-Parece que
este verano ha estado cargado de sorpresas- sonreí y miré a mi alrededor.
Recordaba
la última vez que había estado en el restaurante, rodeada de mis amigos y
nuestros padres, la última vez que habíamos comido todos juntos, habíamos
discutido como siempre y había acabado desmayada.
Todo seguía
prácticamente igual, las mesas colocadas en distinto sitio, pero el fondo era
el mismo, el alma de aquel lugar no había cambiado.
-¿Qué
miras?- me preguntó Mike.
-Pensaba en
lo poco que ha cambiado esto, apenas lo ha hecho- me daba pena, sentía un gran
vacío dentro de mí al recordar las tardes que había pasado allí, tardes que
nunca volverían.
-Tú sí que
has cambiado- me miró de arriba abajo quizá apreciando el paso del tiempo orientado
a mi persona.
-Mike…- su
nombre salió mezclado con un suspiro.
-_________(tn)-
él hizo lo mismo acompañando su gesto de una sonrisa.- ¿Quieres tocar el piano
un rato?
-No, muchas
gracias, tengo cosas que hacer, he de ir al campamento, quiero hablar con
Danny- no me apetecía contarle que había dejado de tocar, seguro que empezaba a
decirme en lo tonto que era aquello.
-Vale, pero
¿vendrás luego a verme?- me dijo esperanzado.
-Claro, si
no es después es mañana- sonreí- te lo prometo, además Niall me dijo que quería
hablar contigo por teléfono así que tendré que dejar que lo haga- él abrió los
ojos asintiendo.
-Vale, pues
luego nos vemos _________(tn).
Me levanté
y fui hacia la puerta delantera seguida por Mike. Antes de salir él me llamó.
-Me alegro
muchísimo de verte _______(tn)- se puso de nuevo el delantal verde que a mí me
encantaba.
Simplemente
sonreí y salí.
Caminé de
regreso contenta, la verdad es que sí que lo estaba, había pasado la mañana con
Mike, había hablado con él sobre un montón de cosas, le había contado todo lo
que había pasado en mi vida desde que nos despedimos dos días después del
funeral de mi padre. Me había sentido bien haciéndolo y ahora el aire que
entraba a mis pulmones era quizá un poco más limpio…
Yo: Niall,
Mike está igual que siempre, he estado toda la mañana con él, luego volveré y
te llamaré para que tú también le hables (15:07).
Niall:
¡__________(TN)! ¡Qué alegría! Tendías que haberme llamado antes, luego será
muy tarde en Irlanda. ¿Qué tal todo por allí? ¿Hay mucha gente?, ¿Has visto a
alguien conocido? (15:11)
Sabía que
con alguien conocido se refería a uno de nuestros antiguos amigos, aunque no
quería decírmelo directamente. Se había acostumbrado en ese tiempo a decirme
las cosas con tacto, quitándoles lo malo o aquello que él creía que podía
dañarme de una forma u otra.
Yo: Aun no
he visto a nadie (15:12)
Le contesté
primero a lo que él tenía más ganas de saber.
Yo: Si
quieres mañana te llamo cuando me despierte para que hables con Mike y no sea
tan tarde (15:12)
Yo: todo
está más o menos igual, el restaurante no ha cambiado nada J Y del campamento aún no he visto
demasiado, ahora voy camino de él. (15:13)
Niall:
vale, pues cuando llegues cuéntame por favor, mándame fotos J (15:14)
Yo: Sí, no
te preocupes (15:14)
Ya estaba
llegando, el camino desde el campamento al pueblo seguía igual, se me hacía
realmente extraño verlo todo tal y como yo lo había dejado al irme.
Siempre
pensé, aunque no lo admitiera, que las cosas en Sicilia eran tal y como eran
porque mis amigos y yo estábamos allí, y de alguna manera todo giraba alrededor
de nosotros y de nuestras historias, si nosotros íbamos todo se volvía de
nuestra parte, todo era de la forma correcta con nosotros allí.
Las piedras
del camino estaban allí para que Niall se subiera en ellas y caminara
intentando no caer, el lago estaba allí para que Zayn y Liam nadaran hasta el
centro queriendo llegar antes que el otro, el piano estaba en el “Holes” para
que yo pudiera tocarlo, el día de padres se había proclamado para que nosotros
viéramos a nuestras familias, el Rommel se había inventado para que nosotros
fastidiáramos a los demás cuando perdían y los demás nos jodieran a nosotros si
perdíamos, la habitación de la torre estaba única y exclusivamente allí para
que Harry y yo subiéramos cuando nos castigaban,…
Sin embargo
ahora que nosotros no estábamos, al menos no los 9, ahora que todo por esa
regla absurda debería no seguir en su sitio, ahora me daba cuenta de lo
equivocada que había estado todos esos años, porque aunque Niall no estuviera a
mi lado luchando contra la gravedad, las piedras sí seguían allí.
Crucé el
umbral de la puerta del campamento y respiré profundamente, caminé sola hasta
la puerta del comedor sin ver a ninguno de mis amigos, muchos chicos me miraban
y yo les devolvía la mirada como queriendo decir: “sí, soy yo, no estás
alucinando”. Pero no hablé con nadie.
Todo a mí
alrededor era a la vez conocido y desconocido, todo era igual, pero todo había
cambiado.
Anduve por
los pasillos entre las mesas del comedor tocando la madera que formaba parte de
ellas y me acerqué a la mesa en la que mis amigos y yo nos sentábamos cada día
a desayunar, a comer y a cenar. En ese momento la mesa estaba ocupada por un
grupo de chicos con padres que, al verme, se quedaron mirándome como si
esperaran que les dijera algo, pero no lo hice.
-¿Quieres
algo?- una niña de no más de 10 años se acercó a mí.
-No
pequeña, solo estaba mirando el comedor- le contesté con una sonrisa.
-¿____________(tn)?-
me giré y vi como Irene comenzaba a correr hacia mí como una loca hasta llegar
a mi lado y abrazarme tan fuerte que no me daba opción a escapar.
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Chicaas disculpad la tardanza, es una semana, lo sé pero de verdad que la semana que viene tengo la entrega final de un montón de trabajos (ya sabeis, la suerte de hacerlo todo el último día)
Espero que os haya gustado el capítulo :) Gracias a las chicas que habeis comentado durante este tiempo, la verdad es que es genial leer vuestros comentarios y saber que estais ahí ^^
Os dejo el video de Passenger "Holes" al que hago referencia en el capítulo. Amo a Mike Rosenberg y tenía que meterle en la novela de alguna forma :)
Gracias gracias gracias! Tengo escrita parte de el próximo cap. pero tengo que modificar cosas aun asi que he pensado dejaros un aperitivo con algunas partes del capítulo que viene (lo sé, soy genial xD):
1. "Supe que no
había caído en mi presencia, le miré de arriba abajo, era cierto que había
crecido, se había cortado el pelo y aunque a mí siempre me había gustado más
largo en él, creí que le quedaba incluso mejor, le hacía parecer más mayor.
También estaba más alto y también había crecido a lo ancho, era un auténtico
bombón".
2. "No podía
decirle que me había mudado a Londres, que ahora me iban a tener que ver todos
los días, a casi todas horas. No podía decírselo, y sin decirles eso tampoco
sabía que escusa poner".
3. "Levanté mi
cabeza de las rodillas y la miré. Allí estaba ella, como si nunca se hubiera
ido, como si ambos hubiésemos acabado en ese momento de salir de un Rommel o de
una clase de tiro con arco".
4. "-¿En qué
piensas?- me dijo después de un rato.
-En lo
mucho que nos parecemos Lou- me giré para mirarle pero él siguió con la mirada
clavada en el techo-. Somos prácticamente iguales.
-Tú eres
rubia, tienes los ojos grises, eres más baja que yo, tienes los labios mucho
más gruesos, el culo menos respingón,…- podía seguir así eternamente-, sin
embargo, sé a lo que te refieres".
Un beso chicas!! Muackks
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VEROOO!!Me encanto porfin a llegado a sicilia sube capitulo pronto no puedo aguantar mas sin capitulo me encanta bueno espero que ya ayas acabado los trabajos y te hayan ido bien un besazoo muy grande y sube capitulo pronto!!<3 ;)
ResponderEliminarGracias como siempre Ele ^^ Me gustaría poder compensarte por comentar en los capítulos (cosa que siempre haces) ¿Cómo podría hacerlo?
EliminarMuchos besos guapa ^^
No importa que me compense de verdad yo comento porque me encanta tu novela es fantastica y si me quieres hacer algo hazlo pero a mi con tal de que subas capitulos me basta porque me encantaaa;)buueno ahora voy a leer el nuevo capitulo besooos guapaaa!!!
EliminarPor Dioooos!!! Continua Porfaa!! No Me Dejes Asi... ME Vas A Matar... seguile Pronto Porfaaa!!! Ahhh Me Encantaa!! Besos Muaaak....
ResponderEliminarWeiii Lin :) Gracias por comentar, gracias, gracias, gracias ^^
EliminarYa tienes un nuevo cap :) enjoy it
sigue,sigue,sigue,sigue :) ¿Como La Dejas Ahi? Estoy que me imagino cosas *-* jaja ese lucho ¿Respingon? jajaja a lou nadie le gana en culo :)
ResponderEliminarme encantaron los adelantos ;)
EliminarGracias, trataré de hacer eso con algún capítulo más si os gusta :)
EliminarYa la he seguido por cierto!! Espero que disfrutes del nuevo capítulo
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