…Continúa
el flashback…
(Narras tú)
-Hola- dijo
Harry en el umbral de la puerta con las manos en los bolsillos del pantalón
corto de chándal.
Niall y yo
nos quedamos mirándole. Me alejé del agarre de Niall que me cogía más fuerte
para que no me separara de él.
-Pensé que
en esa cama solo te acostabas conmigo…- dijo intentando ser gracioso-, no puedo
creer que vengas aquí con más chicos…- dijo haciéndose el ofendido.
-Lo siento,
pensé que no vendrías, ¿No estabas trabajando?- le dije continuando con la
broma mientras Niall se levantaba negando.
-He salido
antes…- me dijo mordiéndose el labio-, pero podría unirme a vosotros…- dijo
poniéndonos una mirada pervertida.
-No creo
que diera abasto- le dije riendo.
-Ni yo que
él pudiera seguir mi ritmo- dijo Niall mirándome también pervertido y
guiñándome un ojo.
-No me
obligues a hacerte una demostración Horan- le dijo Harry riendo pero con un
tinte competitivo en la mirada.
Niall negó
repetidas veces a mi amigo poniendo los ojos en blanco y después salió del
cuarto no sin antes hacerme de espaldas a Harry un movimiento sumamente
desagradable y guarro poco propio de él.
Cuando
cerró la puerta nos quedamos los dos solos, sin saber qué decir. Tenía tantas
ganas de hablar con él, puff… tenía ganas de tantas cosas con él… bloqueé esos
pensamientos de mi cabeza como antaño hacía y palmeé la cama indicándole que se
sentara.
Harry negó
varias veces y cogió una silla poniéndola al lado de la cama, se sentó y apoyó
los pies descalzos sobre la cama. Yo me dejé caer en la almohada quedando
perpendicular a él y mirándole.
-¿Me vas a
soltar alguna excusa?- le dije con una media sonrisa.
-No me ha
dado tiempo a pensarla si te digo la verdad- me dijo sonriendo él también.
-Pues
vaya...- le dije haciéndome la enfadada.
-Pero
podría compensártelo de algún modo…- me dijo recuperando la mirada pervertida.
-Creo que
no sabrías cómo ni aunque te pasaras hasta mañana investigando- le dije.
-¿Probamos?-
me dijo sin apartar sus ojos de los míos, con esa mirada tan penetrante que me
desarmaba completamente.
Evité su
mirada y él lo notó.
-O también
podríamos hablar sobre quién o quiénes te han pedido exactamente que hablaras
conmigo- me dijo.
Le miré y
su mirada ahora seria, esperaba una respuesta que no tardó en llegar.
-Louis- le
dije sin poder mentirle, aunque él tuviera esa capacidad conmigo, yo casi nunca
había podido hacerlo con él.
-Lo
suponía- me dijo.
-Eso no
quiere decir, sin embargo, que yo no quisiera hablar contigo- le dije
intentando que no pensara que estaba allí obligada.
-Pues aquí
me tienes- me dijo expectante.
-Ya te
veo…- me levanté de la cama sentándome sobre ella con las piernas cruzadas.
Me quedé en
silencio midiendo el siguiente paso que iba a dar.
-¿Qué nos
ha pasado?- le dije tragando fuertemente intentando que la voz saliera
correctamente de mi boca y no trabarme.
-¿A qué te
refieres?- me dijo sin comprender exactamente.
-Pues… ¿Qué
ha pasado con nosotros desde que quisiste besarme hasta ahora?- le dije con una
sonrisa.
-Bueno,
realmente no te habría besado- me dijo intentando irritarme.
-En
cualquier caso, jamás te habría dejado- le dije sonriendo- ¿mi primer beso
contigo? Preferiría la muerte- le dije intentando enfadarle.
Él abrió
los ojos mucho.
-Pensé que
si lo había sido- me dijo apretando la mandíbula.
-Pues no-
le dije sonriendo y sintiéndome poderosa por dentro ante su confusión.
-¿Pues con
quién fue?- me preguntó curioso.
-¿Vas a
intentar matarle?- le dije divertida.
-Puede…
solo quiero un nombre- me dijo sonriendo él también.
-Pues
tendrás que matarme antes a mí- le dije poniendo un cojín encima de mis piernas
preparada.
Él sonrió
ladeando la cabeza, juguetón, y sin previo aviso se levantó mirando hacia un
lado y se lanzó justamente hacia el contrario contrariándome un poco.
Todo su
peso cayó sobre mí como una losa haciendo que yo cayera hacia atrás chocándome
contra el colchón mientras él intentaba apartar el cojín entre ambos haciéndome
cosquillas por el camino.
Sus pelo
caía sobre mí, su cara estaba apenas a diez centímetros de la mía y reíamos
entrecortadamente.
Él podía
conmigo, estaba claro, solo tenía que empeñarse un poco más en quitar la
almohada que separaba nuestros cuerpos y me tendría a su merced, para esta vez
sí, acabar conmigo a cosquillas o cualquier cosa que se lo ocurriera.
Y de hecho
lo hizo, pronto el cojín cayó a un lado de la cama mientras él se sentaba sobre
mi cintura y alargaba las manos por todo mi cuerpo intentando encontrar un
hueco que yo intentaba no dejarle.
Reíamos a
la misma velocidad, las mismas carcajadas que salían de mi boca salían a los
pocos segundos de la suya haciendo que formaran un canon perfecto.
Mis brazos
intentaban pararle pero no lo conseguí al 100%, en un momento él había
conseguido atrapar mis dos manos en una de las suyas y las había apoyado por
encima de mi cabeza mientras yo pataleaba sin ningún fruto.
-Por favor-
le dije entre el llanto por el cansancio y la risa.
-¿Por favor
qué?- me dijo riendo también acercándose a mí sutilmente.
Nuestras respiraciones
se cortaban como cuchillos en el aire, mi cuerpo subía y bajaba a un ritmo
vertiginoso y el suyo se acercaba al mío de igual manera.
-Por
favor…- le dije ahora suplicándole.
-Pídemelo-
me dijo esperando divertido.
Hasta ese
momento no caí en lo que le estaba pidiendo, no supe qué era lo quería de él en
aquel momento. No quería que me soltara, no quería eso… pero ¿Estaba dispuesta
a pedírselo?
-No- le
dije mordiéndome el labio.
-No hagas
eso- me dijo serio.
-¿El qué?-
le dije volviendo con los dientes a mi labio a punto de hacerme una herida.
-Eso…- me
dijo sin entender todavía que lo hacía a propósito.
-No sé a
qué te refieres- le dije de nuevo riendo y mojándome la zona roja.
-Eres…- me
dijo con los ojos entornados y una sombra de sonrisa en su rostro.
-¿Qué?- le
dije sin dejar de sonreír.
-Eres mala-
me dijo riendo.
-Yo creo
que no…- le dije mordiendo de nuevo mi labio.
No esperaba
aquella respuesta de él, pero era algo natural en los chicos, o eso creí en
aquel momento. Harry abrió mucho los ojos cómo si algo le hubiera asustado y
entonces lo sentí sobre mí.
Él se dejó
caer a un lado boca abajo con una mano en el pantalón y otra tapándose la cara.
Apretó la mandíbula y cerró los ojos con fuerza arrugando su rostro.
Yo no supe
exactamente qué hacer… no había pretendido que pasara eso, y sin embargo me
sentía mal por aquello.
Harry
emitía unos flojos sonidos guturales que no llegaban a salir a la superficie.
Me acerqué intentando calmarle, me apoyé en la cama y le di un suave beso en el
brazo, y otro más en la mano que le tapaba la cara y esto hizo que se relajara
o eso creía yo…
Seguí
besándole sin pensarlo, en los dedos, en la cara, sobre la mandíbula, en la
frente,...
-¡PARA!- me
dijo mientras me empujaba al otro lado de la cama y se levantaba entrando
segundos después en el baño a toda prisa.
Me quedé
allí parada, sin saber exactamente si aquello estaba bien, si él estaba bien.
Cuando
salía con Tom jamás habíamos pasado un cierto punto, los besos nunca habían
pasado una línea invisible que me había encargado de construir. Pero con Harry
todo era diferente, no había línea, y si la había yo no sabía dónde estaba.
Me levanté
nerviosa de la cama y fui hacia la puerta del baño dando un golpe en ella.
-Harry…
¿Estás bien?- pregunté a través de la puerta.
-¡Espera!
No entres- me respondió al otro lado.
Volví a
sentarme en la cama con las piernas cruzadas cada segundo más nerviosa. Estaba
literalmente temblando.
Pasaron
unos minutos más hasta que la puerta del baño se abrió y Harry salió con la mandíbula
apretada, pero lo que dijo me sacó del estado en el que me encontraba:
-Es un
niño- dijo él riendo y viniendo hacia mí saltando como loco.
-Eres…
¡IDIOTA!- le dije tirándole un cojín antes de que él se tirara sobre la cama a
mi lado riendo-, me habías asustado- le dije pegándole con el cojín en la tripa
mientras él se tapaba sin parar de reír.
-Venga, no
ha sido para tanto- me dijo girándose mientras yo le miraba enfadada-. Al menos
ya sabes que estoy bien de fábrica.
-Lo que
estás es mal de la cabeza- le dije sin poder evitar reírme.
-Si en
realidad te hago gracia…- me dijo.
Nos
quedamos callados mientras él reía y yo negaba a mi pesar.
-Podríamos
seguir… ya sabes…- me dijo acercándose a mí.
-¡Harry!
No- le dije-, además no quiero que vuelvas a hacer eso- le dije enfadada.
-No puedo
controlarlo- me dijo riendo.
-¡Que no te
rías!- le dije dándole un golpe después de cada palabra.
-Perdón,
perdón, perdón- me dijo.
-Estaba
nerviosa- le dije cruzándome de brazos.
-¿Por qué?-
me dijo.
-No sabía
qué te había pasado…
-¿En
serio?- me dijo dejando de reír.
-En serio-
le respondí.
-¿Y Tom?-
me dijo sin entender- ¿Era de piedra?- me dijo riendo de nuevo.
Le di de
nuevo un codazo en el brazo y él dejó las bromas pero no las risas.
-Eres tonto
Harold, te lo digo en serio- estaba enfadada con él, no dejaba de reírse de mí.
-Vale,
vale, vale- dijo parando y levantando las manos- perdona, pero es que…- volvió
a comenzar su risa absurda.
-¡IDIOTA!
Me levanté
y él me empujó de vuelta a la cama.
-Perdona,
¿vale?- me dijo a modo de disculpas esta vez más serio.
-¿Por qué
debería perdonarte?…- le dije seria.
Él se
levantó y se pudo de cuclillas a mis pies con las manos sobre mis muslos
mirándome directamente a los ojos.
-Porque no
quieres que me vaya estando enfadados- me dijo apoyando la cabeza en mis muslos
bocabajo.
-Harry…- le
dije nerviosa.
-Por favor-
me dijo él sin levantar la cabeza y sin mirarme.
-Harry…
levántate- le dije tocándole la cabeza.
-No…- dijo
él con la voz baja y ronca.
-Por favor,
Harry- le repetí una vez más haciendo más fuerza con mis manos.
Él agarró
la parte baja de mis muslos y apretó su cabeza más contra ellos.
-Harry
Edward Styles- le dije- levántate inmediatamente o no te perdonaré nunca- eso
quizá no era del todo cierto.
Él,
despacio, levantó su cabeza y por fin pude ver lo que le pasaba realmente, su
rostro estaba repleto de lágrimas que nacían en sus ojos y de desenvolvían por
toda su cara, sus ojos eran mucho más claros que con normalidad. Me toqué los
pantalones y los tenía mojados por sus lágrimas. No pude hacer otra cosa que
lanzarme hacia él y abrazarle. Él enterró su cara en el hueco entre mi hombro y
mi cuello y suspiró profundamente descargando todo lo que llevaba dentro.
-No pasa
nada, respira por favor- le dije acariciando su cabeza.
Le abracé
con más fuerza al ver que no podía consolarle de otra manera.
-Te quiero-
dijo en un susurro casi inaudible.
-¿Qué?-
dije nerviosa levantando mi voz y apartando su cara de mi hombro en un rápido
movimiento que hizo que él se mareara.
-¿Qué?-
repitió él sin entender, o sin querer entender.
(Narra
Harry)
Mierda,
mierda, mierda, mierda, la había cagado, pero al máximo, hasta el fondo, había
dejado atrás el control y me había lanzado a un abismo del que difícilmente iba
a poder salir.
-¿Qué?-
dije haciéndome el tonto mientras apartaba las lágrimas de mi cara.
-¿Qué has
dicho?- me preguntó ella levantándose y moviéndose rápidamente por toda la
habitación.
-Nada, solo
me sorbía los mocos- le dije intentando evitar la verdadera conversación.
-No Harry,
no soy tonta- me dijo parándose, mirándome, y continuando con su marcha.
Dios mío,
¿Y ahora yo qué debía decir?
-Ha sido un
impulso- le dije nervioso sentándome en la cama.
-¿Un
impulso?- me dijo un poco decepcionada-, ¿Entonces no es verdad?
-¿Cambiaría
algo si fuera verdad?- le dije recapacitando sobre lo que estaba pasando.
-Te vas en
unas horas Harry… ¿Qué pretendes?- me dijo ahora enfadada-. Sabías lo que
sentía por ti Styles- me dijo alzando la voz-, lo sabías desde el principio, y
sin embargo te dedicaste a lanzármelo a la cara como si mis sentimientos no
fueran importantes para nadie- dijo haciendo movimientos rápidos con las manos-.
Me besaste después haciéndome sentir confusa y enojada- dijo siguiendo con las
recriminaciones, por otro lado sinceras y verdaderas-, después encontré a Tom…
era bueno, ¡demonios era encantador! Y lo jodí todo como siempre, porque el
señorito Harry prefería su bien al de cualquier otro, y después… ya sabes lo
que pasó después- dijo bajando la voz-, y este año ha sido duro, joder ha sido
el peor de mi vida, porque aunque no te veía, no hablaba contigo y estaba en
realidad muy enfadada, yo te echaba de menos… pero ¡ni una puñetera llamada!,
ni un perdón, ni un “cómo estás”… nada,…- me dijo de nuevo a gritos- y ahora
después de un verano intentando alejarme de ti y de lo que sentía, después de
enrollarte con Irene… bueno, eso podría entenderlo… o no, no lo sé…- dijo en un
susurro-, después de todo eso dices que te vas, y a mí se me cae el alma a los
pies… y ahora… tienes un maldito impulso… ¡NO SE TIENEN ESOS IMPULSOS! ¡Esos
no!- dijo sentándose en un rincón con las rodillas dobladas y mirándome
furiosa.
Me quedé
callado unos instantes sopesando las posibilidades que tenía ante aquello.
-Si voy vas
a matarme… ¿verdad?- le dije nervioso, triste, ofuscado y maldiciendo…
-Joder…-
dijo- y sin embargo, ¿alguien puede explicarme por qué lo único que quiero
hacer ahora es besarte?- dijo mirando al cielo.
Una sonrisa
brotó de mis labios como planta fresca de la mañana.
-No sonrías
Styles…- me dijo desde su sitio.
Me levanté
y fui hacia donde estaba ella, agazapada, nerviosa y oculta entre ambos.
-Perdóname…
soy un imbécil, un estúpido, no tengo sentimientos, soy como una piedra del
campo, como una…
-Cállate-
me dijo ella sin dejar que me acercara más.
-Bueno, una
piedra ya sabes que no soy…- dije maldiciendo al instante el comentario.
Ella soltó
una carcajada nerviosa.
-¿Entonces…?-
dije después de un tiempo prudencial.
-Te vas
mañana…- me dijo dejando que las últimas sílabas murieran en un labios.
Yo
permanecí callado esperando qué más tenía que decirme.
-Te vas
mañana…- repitió el proceso y entendí que esperaba algo de mí, algo que no
tardó en llegar.
-No si tú
me lo pides- solté de pronto.
-Harold…-
increíblemente no me molestaba que ella me llamara de esa manera.
-Pídemelo-
le dije suplicante mientras apoyé mi cabeza en sus rodillas a escasos
centímetros de su cara.
-Si te
pones tan cerca no puedo pensar- me dijo sonriendo.
-¿Y qué
tienes que pensar?- le dije devolviéndole la sonrisa.
-Guau, eres
un auténtico genio, deberías ir a una escuela de humoristas- me dijo irónica.
-Gran
consejo- le dije bromeando de nuevo.
Ella pensó
unos instantes, moviendo la cabeza hacia los lados.
-Vamos a
hacer una cosa, ¿tienes la maleta hecha?- me preguntó y yo solo asentí-, vale,
pues verás…, pasamos la noche juntos, hablamos, jugamos y comemos chuches que
he traído, tú ya sabes lo que siento, lo que me pasa aquí- dijo señalando su
cabeza-, y aquí- repitió el mismo proceso con su corazón-. Si crees que es
bueno que te quedes para los dos, entenderé que quieres pasar el resto del
verano con nosotros, entenderé que crees que podemos superar nuestras
dificultades y… bueno… empezar de cero de algún modo- dijo parándose un
momento-. Pero, si crees que lo mejor es que nos distanciemos, que vivamos
separados el final del verano, porque quieres dejarme espacio, porque crees que
estaremos mejor y así recuperaremos mejor nuestra amistad, puedes irte- me
dijo- yo ya te he perdonado Harry, te perdoné hace mucho tiempo- me dijo
sonriendo.
Me separé
de ella pensando, era una buena propuesta, en realidad era jodidamente lista,
dejaba a mi elección la decisión final, dejaba que yo eligiera, pero ¿Qué era
lo mejor?
-No tienes
que responderme ahora- me dijo sonriendo-. Mañana te veré o no. Te juro que no
me sentará ni bien ni mal que te quedes o te vayas, entenderé ambas cosas,
porque creo que sabrás elegir qué es lo mejor para ambos- me dijo levantándose
y andando hacia mí-. Y ahora, me vas a dar un abrazo, porque me has hecho mucho
daño, y tienes que remediarlo de algún modo.
La abracé
fuerte, como si intentara que permaneciera conmigo todo el tiempo posible, aún
no había decidido, pero de ser la respuesta “no” necesitaba sentirla conmigo
esas últimas horas, necesitaba su olor, su perfume, su sonrisa, sus ojos, sus
labios…
-Tengo
ositos de Haribo- me dijo apartándose de mis brazos y buscando espacio.
Yo me
levanté y la ayudé a ella a hacerlo también.
-Me
encantan los ositos de haribo- le dije riendo.
-A mí
también- me dijo ella buscando en su mochila y sacando un par de bolsas de
chuches.
Me lanzó
una de las bolsas pero no era la de los ositos, era otra que tenía coca-colas.
-Prefiero
la otra bolsa- le dije sin abrir la mía. Ella ya había abierto la de los ositos
y empezó a comérselos sin hacerme caso-. ¿Me das uno?- le pregunté sentándome
frente a ella en la cama y quitándome las chanclas.
Ella se
limitó a negar con la cabeza, mirándome y sonriendo pícaramente, y yo, que
literalmente moría cada vez que me miraba así, le saqué la lengua y abrí mi
bolsa.
Miré hacia
la pequeña ventana de la torre, era realmente tarde, se veían las luces de
algunas estrellas en el cielo…
-¡Auch!- un
osito chocó contra mi frente, la miré y me miró con los ojos abiertos.
-Perdón-
dijo conteniendo la risa.
-¿No irás a
reírte, verdad?- le dije entre molesto y divertido.
Ella negó
tapándose la cara con las manos y empezó a reírse descaradamente. Me sentí un
poco estúpido, ella se descojonaba de mi tirada en la cama como una cucaracha
panza arriba.
-Eres
tonta- le dije arrebatándole su bolsa de chuches e intercambiándola por la mía.
Tras unos segundos más riendo a carcajadas se recompuso y se limpió algunas
lágrimas de la cara que tenía por la risa.
-¡OYE!,
¡ESO NO ES JUSTO!, dame mis ositos- me dijo haciéndose la enfadada.
-¡Ah! Eso
te pasa por meterte con quien no debes- le respondí metiéndome un puñado de
ositos en la boca.
-No los
malgastes Styles, solo tengo estos- me dijo indignada y cruzándose de brazos.
Yo mastiqué
las chuches en la boca con cierta dificultad y le lancé uno a la cara para
molestarla, a ella no le dio tiempo a pararle y le dio de lleno en la nariz.
-Eres un
cerdo Harold- me dijo cogiendo el osito y metiéndoselo en la boca.
Aquello me
pareció tan sexy que casi se me cae la bolsa de las manos, lo que no pude
evitar fue que mi mandíbula se abriera al igual que mis ojos sin creer lo que
había visto.
-¿Qué?- me
dijo masticando el osito en la boca- ¿Te lo quieres comer tú?- me dijo
sonriendo.
-Quizá…- le
dije mirándola lascivamente.
Ella me
miró sin entender al principio a qué me refería pero luego abrió los ojos.
-¡Eres un
cerdo!- dijo masticando rápidamente y tragándose el osito.
-Ya
obviamente tú no- dije riendo.
Ella negó
repetidamente dando a entender que era un idiota y un cerdo, pero eso formaba
parte de mí.
Entre los
dos nos acabamos las chuches mientras jugábamos a las cartas y hablábamos de
todo y de nada.
(Narras tú)
No me tenía
del sueño, eran más de las cinco de la mañana y en unas horas debíamos
despertarnos, ¡Pero nosotros ni siquiera nos habíamos ido a dormir!
-¿Tienes
sueño?- me dijo al ver que abría la boca por novena vez.
-No, no te
preocupes- le dije.
-Llevamos
dos horas jugando al mus, es normal que te aburras- me dijo recogiendo las
cartas.
-¡TENÍA
TRÍO!- le dije mintiendo.
Él le dio
la vuelta a mis cartas y comprobó que tan solo tenía pareja de sietes, un
caballo y un cinco.
-¿Este es
tu trío?- me dijo riendo.
-Bueno, me
iba a salir ahora otro siete- dije bajando la voz y abriendo de nuevo la boca
en un décimo bostezo.
-¡A
dormir!- dijo Harry guardando las cartas.
-No tienes
pijama- le dije mirando sus pantalones cortos y su camiseta.
-Yo siempre
duermo desnudo- me dijo mirándome de una manera guarra por enésima vez aquella
noche.
-No hay
huevos…- le dije intentando acobardarle.
¿Pero acaso
no le conocía? Él era Harry Styles, no cualquier chico normal del resto del
mundo. Levantó las cejas aceptando mi comentario y poniéndose de pié se quitó
la camiseta moviéndose al ritmo de una música inexistente. Después posó sus
manos en las caderas y empezó a bajarse los pantalones. Estaba de espaldas a
mí, imaginé que esperaba que en algún momento yo empezara a gritar pidiéndole
que dejara de hacer aquello. Pero pensaba esperar a ver quién era más fuerte.
Acabó de
quitarse los pantalones y me los tiró a la cara después de moverlos en círculos
sobre su cabeza. Entonces me miró, esperando que hablara intentando pararle,
pero no, no lo iba a conseguir.
-¿Quieres
jugar?- me dijo riendo.
Yo no
contesté, es más, me tumbé en la cama acomodándome para ver el gran espectáculo
al que había sido invitada sin comerlo ni beberlo. Él me miró cada vez más
interrogante. Hice un gesto con la mano animándole a seguir, pero él no
reaccionó.
-Vamos
Styles, ¿no dormías desnudo?- le dije guiñándole un ojo.
Estaba
esperando que en cualquier momento se retractara y se pusiera de nuevo los
pantalones que ahora yo tenía entre mis manos apretados fuertemente sin darme
cuenta por la expectación.
-Como
quieras- dijo simplemente.
Se dio la
vuelta quedando de nuevo de espaldas a mí y se bajó los calzoncillos de un solo
golpe quedando ante mí a poca más de un metro su trasero al descubierto.
-¡NO!-
grité dándome la vuelta pero con aquella imagen ya grabada para siempre en mi
cabeza.
Me escondí
entre las almohadas de la cama gritando en ellas, por lo que los gritos morían
entre las plumas y no llegaban a desembocar en el aire.
-CERDO,
ASQUEROSO, GUARRO…- gritaba mientras sentía su peso caer en la cama-, no te
tumbes asqueroso, ponte algo- dije empujándole fuera de la cama, sin mirarle,
con mis pies.
-¡Ehh!
Cuidado que me tiras- me dijo-, ya estoy vestido tranquila- dijo haciendo que
me girara para comprobarlo.
En efecto
Harry se había vuelto a poner el pantalón del pijama, aunque su torso quedaba
al descubierto haciendo que me embobara.
-Mi cara
está aquí arriba, sé que para las mujeres es difícil entenderlo… pero…- dijo
llamando mi atención y haciendo que enrojeciera.
El estúpido
de Harry, siempre con sus comentarios, tan oportuno como siempre.
-Vamos a
dormir exhibicionista- le dije moviéndome hacia la izquierda para dejarle hueco
a él.
-Ese es mi
lado de la cama- dijo dando la vuelta y metiéndose en el pequeño espacio que
quedaba entre mi cuerpo y el final de la cama por ese lado-. ¿Puedes moverte?
Sé que me deseas pero esta noche no estoy de servicio- me dijo irritándome
todavía más de lo que ya estaba.
Sopesé la
posibilidad de lanzarle algún comentario verdaderamente fuera de lugar pero me
contuve no sé con qué fuerzas. Me alejé de su cuerpo pegándome lo más que pude
al borde derecho y cerrando los ojos mientras apagaba mi lámpara de la mesilla.
Él apagó la
suya también y por fin cerré los ojos. Medio minuto más tarde…
-__________(tn)-
susurró Harry al otro lado de la cama.
Esperaba
una respuesta que yo no sabía si quería darle.
-__________(tn)-
volvió a repetir un poco más alto-, ¿Estás despierta?- preguntó.
-No Styles,
estoy dormida, te habla una voz desde ultratumba, ¿Quieres hacer el favor de
dormirte?- le dije con una media sonrisa.
-No puedo-
dijo- no dejo de pensar…- acabó ahí la frase invitándome a que le preguntara.
Me di la
vuelta en la cama quedando de cara a él en la oscuridad.
-¿En qué no
dejas de pensar…?- dije con un tono cansado.
-En cuál es
la capital de Noruega, es que no me acuerdo- dijo.
Alargué mi
pierna y le di una patada entre las sábanas por esa tontería.
-Jajajaja,
era una broma, no me pegues- dijo riendo y acercándose a mi lado de la cama.
-Styles…
Tengamos la fiesta en paz- le dije poniendo mi brazo entre ambos.
-No hay una
buena fiesta sin un buen beso- dijo él sin importarle que mi brazo estuviera
entre ambos.
-Pues besa
a tu abuela Harold- le dije sin quitar mi brazo estirado.
-Mi abuela
murió el año pasado…- dijo él con un toque de tristeza.
¡Oh!
Mierda… alargué el brazo un poco más y alcancé a cogerle la mano, la cual
apreté con cariño.
-Lo siento
mucho Harry- le dije acercándome a él y abrazándole con fuerza.
Él empezó a
reírse en mi hombro.
-¡IDIOTA!-
dije a gritos.
-Habría
sido bueno ver tu cara- dijo él sin parar de reír.
Le pegué en
cada parte de su cuerpo que encontré.
-Eres un
estúpido con ganas- le dije dándome la vuelta y
hablando conmigo misma-, tonto, este chico es tonto, eres tonto Harry, y
muy simple.
-Yo solo
quería que me dieras un besito- dijo todavía riendo.
-Pues solo
tenías que pedirlo, imbécil- solté sin pararme a pensar en lo que decía.
-¿Solo
eso?- dijo él.
-¡Has
matado a tu abuela!- le dije volviéndome de nuevo hacia él.
-Era una
broma- estaba arrepentido.
-Con eso no
se juega- era medio simple el pobre.
-Entonces…
¿Me vas a dar un beso?- me dijo tras unos segundos callados.
-Claro, no
tengo nada mejor que hacer- dije cerrando los ojos e intentando volver a
conciliar el sueño.
Él se
acercó de nuevo a mí y me abrazó por la espalda quedando pegados en posición
fetal.
-Duérmete-
le dije esta vez muy cansada-, nos despertamos en 3 horas y tienes mañana por
delante un día duro- le dije para enfadarle un poco.
-Schh- dijo
él pegado a mi nuca, lo que hizo que me estremeciera ante el contacto-, si
mañana me voy… te arrepentirás de no haberme dado un beso- dijo con la voz
ronca en mi oído revolviéndome por dentro.
Recondujo
su mano por el pantalón del pijama haciendo que mis terminaciones nerviosas
rechistaran enfadadas y agradablemente confundidas. Hacía círculos con sus
dedos en mi muslo, aquello le parecía tan gracioso, jugar conmigo de aquel
modo, haciendo lo que se le antojaba en cada momento. No soportaba estar a su
merced de aquella manera.
Me di la vuelta
quedando enfrentada a él y alargué mis dedos por su brazo erizando su bello, y
me reí internamente ante aquello, parecía que él tampoco era indiferente a mí.
Subí hasta llegar a su cara la cual acaricié sin ningún temor, su respiración
entrecortada se confundía con la mía en los límites de la cama.
-¿Te pongo
nervioso Styles?- le susurré acercándome a su oído.
Entonces
hizo algo que no me esperaba, simplemente tuvo que mover unos centímetros su
cabeza para unir nuestros labios en un beso.
Me besó dejando
atrás nuestras discusiones, nuestras tonterías, porque aquello era lo que en
realidad ambos sentíamos, ni rencor, ni odio, ambos añorábamos lo que nos hacía
sentir el contacto de nuestras bocas unidas por hilos invisibles. Temblando
acaricié sus mejillas mientras él acercaba con un simple movimiento nuestros
cuerpos y nos juntaba los pocos centímetros que nos quedaban para estar
conectados. Respiré entrecortadamente entre sus labios abriendo los míos con
infinita impaciencia y obligándole a entrar dentro sin pensarlo dos veces. Su
lengua insaciable recorrió cada recodo de mi cavidad experimentando a cada paso
sacudidas que apenas pude identificar. Me besó como hacía tiempo llevaba
esperando que lo hiciera, como aquel que sabe que esa será posiblemente la
última oportunidad que la vida le dé para hacerlo. Sentir sus labios alrededor
de los míos me llevaba a lugares poco reconocidos en mi cabeza. Sentir sus
labios despertaba mis sentidos para ser imposible dormirlos de nuevo en mucho
tiempo.
Me acerqué
a él respirando su perfume, su olor. Sonreímos casi al mismo tiempo en la
oscuridad intuyendo que el otro también lo hacía. Sus labios buscaron de nuevo
los míos tras una pausa obligada, pero me retiré hacia atrás haciéndole sufrir.
Su garganta
sonó desgarrada sin dolor, buscando de nuevo el beso no permitido.
Se rió
nervioso ante mi insistencia.
-No me
quito tu culo de la cabeza- le dije riendo.
-Tranquila,
le pasa a todas- me dijo él pegado a mi boca.
-¿A todas?-
pregunté alejándome de él sin darme cuenta de que el borde la cama me esperaba.
Me agarró
evitando que me callera del colchón y me acercó de nuevo a él.
-Bueno, ya
sabes,…- me dijo riendo.
-Ya…- dije
sonando convencida-. Pues vete a besarlas a ellas.
-Venga… no
es porque ellas no quieran… es que yo solo quiero besarte a ti- se acercó de
nuevo a mí y esta vez no evité el contacto de sus labios.
Buscaba mi
aprobación en cada roce, preguntando hasta dónde podía llegar. Yo dejé los
pensamientos a un lado y me abracé a su espalda desnuda agarrándome pensando en
lo cruel que sería separarnos es ese momento. Sus manos también se desenvolvían
por mi cuerpo preservando mi intimidad, mi cintura pegaba pequeñas sacudidas
anhelando su contacto y ni siquiera yo podía controlarla.
Enrollé mis
piernas alrededor de su cintura y salté para quedarme subida sobre él. La luz
de la luna entró en ese momento atravesando la ventana y permitiéndome ver su
rostro angelical con los rayos que el propio sol reflejaba en él. Sonrió como
un niño pequeño con un juguete nuevo y me agaché de nuevo para premiarle por lo
que él revolvía dentro de mí. Me paré a escasos centímetros de su boca
respirando con dificultad mientras sus manos me apremiaban a resolver mis
deseos. Así lo hice, mis dedos acariciando sus mejillas me acercaron a su boca
de nuevo como si fuera allí a donde yo pertenecía.
Me agarró
más fuerte y tiró de mi cuerpo para apoyarlo en el colchón y ponerse encima de
mí con suma delicadeza, delicadeza de la que nunca le había creído capaz.
Oí su risa
en la oscura habitación que la luna había abandonado y no pude aguantar que mi
alegría se manifestara de la misma manera. Tiró de mi camiseta hacia arriba
riendo mientras yo le daba una palmada en la mano para que dejara de hacerlo.
-No caerá
esa breva Styles- riendo se acercó de nuevo a mí.
Sorprendentemente
acarició mis mejillas depositando un suave beso en cada una y después uno corto
en los labios. Bajó hacía mi cuello y dejó una carretera de besos desde la
punta de mi barbilla hasta mi ombligo por encima de la camiseta.
-Sería
mejor si tú también te la quitaras…- de nuevo tiró de mi camiseta para arriba
sonriendo.
Reí ante
aquello arrebatándole de sus manos mi camiseta y negando con mis manos sobre
las suyas. Tiré de sus dedos e introduje uno de ellos en mi boca saboreándolo
como si se tratase de mi helado favorito.
-No hagas
eso- retiró mi dedo de la boca-, ya sabes… uno no es de piedra- se rió de
nuevo.
-No te
gusta jugar…- dije levantando mi cadera hacia su pelvis y sonriendo ante su
respuesta, perdí el miedo en aquel momento.
-No-
respondió simplemente bajándose y abrazándome por detrás quedando pegado a mi
espalda.
Acerqué mis
labios a sus dedos y dejé en ellos la señal de mi boca, mientras el reía en mi
nuca y negaba con los ojos en blanco, imaginaba.
-¿Tienes
sueño?- eran más de las seis de la mañana y allí seguíamos nosotros.
-Un poco-
verifiqué.
-Pues a
dormir _________(tapellido)- depositó un beso en mi nuca erizando mi bello.
-Hasta
mañana Harry- dije cerrando los ojos y entrelazando mis dedos a los suyos.
-Hasta
mañana Romualda- creí intuir que decía cayendo en el sueño…
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Lo sé, dije martes o miércoles y ya es jueves... lo siento pero de verdad que no he podido escribir antes :( Os recompensaré con otro durante el fin de semana porque en Madrid es fiesta :)
Espero que os haya gustado el capítulo, está lleno de emociones fuertes ^^ No os podreis quejar
Muchas gracias por leer :)
Muackkkssssss
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VEROOO!! Otro capitulo que me encanta jajajajja hoy no tengo nada que decirte ;)bueno sube capitulo pronto te amo besos<3
ResponderEliminarHola Ele!! Muchas gracias por comentar!! Un beso :)
EliminarVero!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Gracias por pasarte por mi nove :3
ResponderEliminarNo pasa nada por que hayas subido un dia despues lo importante es que subistes
Que te puedo decir un cap mas que m egusto mucho :3 la tenes que seguir pronto y si no comento ya sabes por que ajaj
Te amoooo
Besos y abrazoss
Atte : aldi xx
Hola Aldi!! No te preocupes si no puedes comentar en todos los capítulos ^^ Pronto subooo
EliminarMuackss