sábado, 11 de octubre de 2014

Capítulo 48: "Cómo a veces nos perdemos en las palabras"


 
 
(Narras tú)

Tuvo que apoyarse en la mesa para no caerse, se volvió y aunque la luz era escasa pude ver sus ojos claramente rojos. Dios mío, estaba hasta los topes.

-Volveré mañana por la tarde, hablaremos y…
-No, vamos a hablar ahora- dijo intentando serenarse.
-No creo que sea lo mejor- contesté.

Yo había tomado tequila, era cierto, pero hacía más de una hora que estaba sobria, ni una gota de alcohol, había perdido el control un rato, después habría regresado a mí misma de nuevo.

-Vas a sentarte y vamos a hablar, ¿no dicen siempre que los borrachos nunca mienten?- añadió.

No quería quedarme con Harry en ese estado, quería hablar con él cuando ambos pudiéramos hacerlo con tranquilidad.

-¿Sabes? Antes le he dicho a Chelsea que no sabía follar con la boca- soltó de pronto cambiando el tema-, pero en realidad lo hace muy bien; seguro que mejor que tú aunque seas una zor…
-Harry- dije intentando mantener el control y no lanzarme sobre él con la mano abierta-, es suficiente.

-Contigo nunca es suficiente, tú siempre quieres más, ¿verdad?- no sabía de qué hablaba.

¿Sería verdad que Harry me diría todo lo que quería saber estando borracho? Quizá me lo diría todo con claridad, sin guardar nada, pero entonces estaba segura de que saldría con el corazón roto de esa casa. Estaba segura de que no soportaría ciertas cosas, pero en realidad era la única manera de que él hablara claramente.

-¿A qué te refieres?- pregunté.
-A ti, a todo, nunca es suficiente nada para ti- dijo.


Se acercó a mí con el vaso en la mano moviendo los brazos, estaba sudando como un pollo, si no fuera por la cinta que llevaba en el pelo el flequillo llegaría a su nariz.

-Siempre quieres más y más, me tenías a mí, lo sabías y sin embargo no tenías suficiente y buscaste a Tom… ¿Yo no era suficiente para ti?... ¿Lo fui en algún momento? Jodiste mi último verano, de principio a fin, creías que tú sufrías, pero en realidad tú disfrutabas con la indiferencia que me mostrabas, y no fue suficiente porque después quisiste seguir haciéndolo evitando que me marchara a casa cuando estaba a punto de hacerlo, volviste a atraparme entre tus brazos y jugaste de nuevo conmigo. Tu padre murió- dijo señalándome-, y tu dolor propio no era suficiente y tuviste que ver a todos a tu alrededor sufriendo. Rompiendo a Claudia y a Louis, rompiendo a Niall, a tu madre, rompiéndome a mí. Te lo había dado todo, todo lo mío te lo di como un imbécil, te di mi tiempo, te di mis veranos, mi amor- se rió a carcajadas-, te di a Alan…
-Tú no lo hiciste, yo no les rompí, las cosas se rompieron- le dije intentando soportar el agarre de las lágrimas que amenazaban.

-¡YO TE QUERÍA! ¿Y tú que hiciste?- se rió de nuevo, haciendo eso algo dentro de mí me decía que debía salir de allí y alejarme de ese Harry- huir, abandonar… habías sido antes una puta pero en ese momento fuiste tu máxima expresión de puta.
-¿Yo fui una puta? Y tú no lo eres, follándote a cuantas más tías mejor en el menor tiempo posible. Tú no sabes lo que es querer a alguien, no tienes ni idea. ¿Crees que tú les has abandonado? Han sido ellos los que te han abandonado, porque nadie quiere tener nada que ver con una persona como tú- dije sin pensar.
 
Él lanzó el vaso estrellándolo contra la pared y asustándome.

-Deja de hacer el idiota- le recriminé-, aunque eso es lo que eres, un idiota.
-Zorra- dijo él intentando dañarme.


Había dicho tantas cosas que no iba a conseguir dañarme más. Me dolía que estuviera diciendo lo que pensaba realmente, pero si era así yo no podía hacer nada por cambiar eso.

-No soy una zorra Harry- le dije.

No era lo peor que me había llamado, pero me parecía gracioso que estuviera llamándome eso cuando él se acostaba con chicas y chicas y él no lo era.

-Lo eres, por supuesto que lo eres, arruinaste mi vida- dijo.
-¡Tu quisiste arruinar tu vida!- le grité cansada avanzando hacia él.

-¡Yo te quería!- gritó-, por eso arruiné mi vida.
-Dime cómo el amor puede arruinar una vida- pregunté estando a menos de medio metro de él.

-Dímelo tú, porque eso es lo que ha pasado con nosotros- dijo-. Jamás tendrías que haber venido aquí, todo estaba bien sin ti, todo…
-¿Todo? ¿Quieres decir que tú estabas bien? Eso no es lo que acabas de decir.

-Mi cabeza estaba bien, sin ti no pensaba, simplemente actuaba.

-¿No es eso lo que sigues haciendo? ¿Me llamas puta pensándolo? Si lo pensaras no lo harías.
-Te odio- dijo.


Me callé y pude ver reflejado en su rostro el dolor de sus palabras.

Me di la vuelta dispuesta a salir de allí cuanto antes, antes de que él viera mis lágrimas. Pero me agarró del brazo impidiendo que me fuera y me estrelló contra su pecho.

-________(tn) tengo miedo- dijo sorprendiéndome.

Mis primeras lágrimas salieron al oír aquello, no podía estar demasiado tiempo abrazándole, no era bueno para nadie, no era bueno.

-Perdóname- dijo.
-Siempre lo hago- intenté separarme un poco de él pero no dejó que lo hiciera.


Oía los latidos desenfrenados de su corazón relajarse poco a poco, volviendo a la calma. Quizá la pelea había ahuyentado el alcohol.

-Yo… quiero hablar contigo, pero no puedo soportar que me digas ciertas cosas- le dije-, creo que nunca podré hacerlo; sobre todo las cosas que no son ciertas.

Él me apretó contra su pecho más fuerte sin querer soltarme. Yo sabía que se arrepentía, siempre se arrepentía después de hablar, era tan temperamental… lo había sido desde que le conocía, desde que era un niño y en lugar de decirme que creía que era guapa y que me quería dar un beso se enfrentó a Niall y acabó con mi puño en su cara…

-Si quieres mañana vendré y podríamos desayunar, te prepararé fruta y un ibuprofeno- me abrazó-, o un arsenal de ibuprofenos, creo que los necesitarás.
-No te vayas- dijo en mi oído.

-No puedo quedarme, no después de lo que has dicho- me retiré un poco y esta vez él dejó que me alejara.
-Sabes que no lo decía enserio, nunca pienso lo que digo- dijo arrepentido.

-Lo sé, pero lo has dicho y estás borracho, los borrachos nunca mienten, tú mismo lo dijiste- recordé sus palabras de hacía minutos.
-Sabes que no lo decía enserio- repitió.

-No puedo saber lo que dices enserio y lo que no dices enserio, no puedo saberlo- dije cogiendo mi bolso.
-Pues vete, como haces siempre, estoy acostumbrado- se dio la vuelta y salió del salón, oí como empezaba a subir las escaleras y se perdía en el piso de arriba.


Suspiré. No debía quedarme, pero cómo iba a retractarme de todo lo que le había hecho si me largaba de nuevo… por otro lado no estaba convencida de dormir en su casa, podía perfectamente salir de allí y volver por la mañana.

Al menos mi madre no sabría dónde estaba, nadie lo sabría.

Me quedé un rato en las escaleras, mirando al piso de arriba, escuchando como Harry maldecía por cualquier cosa que anduviera mal en su cabeza. Sentí un ruido fuerte y una maldición más alta de lo normal.

Subí las escaleras corriendo casi cayéndome y llegué a la puerta de su habitación.

-¡Dios mío, Harry!- dije viendo el aspecto que tenía su cuarto.

Caminé hacia él. Estaba sentado en el suelo con la mano ensangrentada y sangre por sus mejillas y su pelo.

-Vete- me dijo cuando estuve a su lado-, vete, ¿querías irte? Vete- repitió.
-Cállate- le grité-, ¿Puedes estar dos minutos con la boca cerrada?


Él me dejó tranquila por fin. Se quedó callado. Le sujeté la mano entre las mías. Vi los cristales por el suelo y supe que había roto algo.

-Estás tan loco…- dije para mí misma en voz alta.
-Si vas a…

-Cierra el pico- repetí-. Vas a quedarte aquí quieto un momento, tienes cristales en la mano, no los toques.

No contestó y decidí salir a buscar unas pinzas.

Recorrí los cuatro baños de la casa y por suerte encontré un set de depilación en el baño de su madre, intenté no ensuciar nada con la sangre que ahora yo tenía en las manos. Rellené un bol de agua y cogí unas gasas.

Cuando volvía a su cuarto Harry seguía en la misma posición, parado, tirado en el suelo, con la mano abierta.

-¿Te duele?- pregunté.

Él no contestó y yo sonreí, me estaba haciendo caso, no iba a abrir la boca.

Utilicé el agua sobre su mano, tenía un corte casi en el mismo lugar en el que yo lo tenía y en el que él me había cosido.

-No podré mi inicial aquí- le dije sonriendo, le miré a la cara pero él seguía serio, recuperándose de la borrachera-, aunque quedaría bien.

Le limpié la zona, tenía un corte, pero era poco profundo, no creía ni que necesitara puntos, era bueno. Le quité todos los cristales que quedaban en su mano intentando sobre todo que no quedaran cristales dentro para que no se infectara.

-Creo que además de ibuprofenos te harán falta varios cambios de gasas- comenté.

Él seguía con el mismo gesto serio, implacable. Y yo sonreí más ampliamente al verle así, se enfadaba como un niño pequeño.

Limpié un par de gasas y me acerqué a sus mejillas. Él cerró los ojos y quise pensar que lo hacía por mi contacto y no porque no se metiera agua dentro de ellos.

Tendría que ducharse después para tener limpio el pelo.

-¿Vas a darte una ducha?- le miré esperando que contestara y apartándome un poco para dejarle espacio y que se levantara.

No me contestó y decidí recoger lo que había utilizado, dejé el neceser en el baño donde lo había encontrado, limpié el bol con sangre y tiré las toallitas y gasas sucias. Cuando regresé a su cuarto con el cepillo para barrer los cristales Harry no estaba, oí la ducha y supuse que se estaba bañando.

Recogí la habitación tirando los cristales y colocando todo aquello que Harry había ido lanzando a su paso. Cuando terminé me senté en la cama, demasiado dura para mi gusto acostumbrada al agua, pero sentarme era cómodo, lo hiciera donde lo hiciera.

Salió del baño con bóxer y sin camiseta, pude ver por fin todos los tatuajes de sus brazos y su torso completos sin impedimentos de camisetas. Me parecían tonterías y errores de estos dos años, pero al mirarlos desde esta perspectiva pude ver que contaban historias, sus propias historias de las que quizá yo no formaba parte.

Me miró secándose el pelo con una toalla pequeña y dejándolo descolocado sobre su cabeza. Desvié la mirada de sus tatuajes.

-¿No vas a hablarme?- pregunté.

Él me miró de nuevo con la misma seriedad que había mostrado mientras le curaba la herida. Miré su mano que estaba limpia y seca, él se abría encargado de hacerlo.

-Estoy tratando de no decir nada que te haga huir- respondió poniéndose una camiseta blanca que trasparentaba sus tatuajes oscuros.

Se sentó en la cama y enterró su cara en sus manos apoyando los codos en las rodillas. Le miré, el silencio era una de las cosas que peor se nos daba hacer, sin embargo así callados parecía que era como mejor estábamos. Tenía ganas de quedarme con él, no irme y tener que volver al día siguiente, quería que supiera que no iba a marcharme, pero a lo mejor ahora él quería que me fuera…

-Tengo alguna camiseta con la que podrías dormir o… puedes irte, no te gritaré si lo haces- dijo.

Negué y él entendió que no me quería marchar y cerró la boca.

-Puedes dormir en la habitación de invitados, está justo enfrente- me dijo señalando la puerta de madera que se veía desde el pasillo.
-Vale- dije levantándome.


Él me tendió una camiseta doblada perfectamente, azul con garabatos que no significaban nada.

-Que descanses entonces- le dije saliendo y cerrando su puerta detrás de mí.

Me apoyé unos segundos en la pared del pasillo, yo también necesitaría una ducha, pero no tenía ropa para mañana, no quería salir con la falda manchada de sangre o la blusa sucia, suspiré. Habría sido mejor que me marchara, que lo dejáramos para otro momento, pero al final había decidido quedarme, ya no me podría ir.

Entré en la habitación, era totalmente diferente a la de Harry, estaba decorada con mucho gusto, la cama tenía un edredón sencillo con flores de colores pastel al igual que las paredes, había un gran ventanal con tumbonas de madera, dentro había una estantería con decenas de libros, identifiqué algunos que había leído y otros de los que no había oído ni hablar. Entré en el servicio y me lavé las manos, deshice mi moño y me lo volvía a hacer introduciendo los pelos que habían salido y me puse la camiseta de Harry, era suave como él no solía ser, y calurosa, como él tampoco solía ser…

Cogí el primer libro que encontré, no me dejaba llevar demasiado por las portadas pero en ese momento lo que menos quería era pensar, una lectura tranquila me ayudaría a recuperar el sueño perdido.

 
(Narra Harry)

La ducha fría me había despejado, era más difícil mantener la boca cerrada de lo que había pensado en un principio y más teniéndola tan cerca y habiendo dicho lo que le había dicho. Quería pedirle perdón pero sabía que si comenzábamos a hablar volvería a soltar algo que la alejaría de nuevo. Me dejé caer sobre la cama queriendo dormirme pero sin conseguirlo, solo tenía que decir “perdón” nada más, solo perdón, ¿era tan complicado? ¿Podría mantener la boca cerrada con lo demás hasta que pasara la noche?

Mi mano me dolía, era como si quemara por dentro, al menos no se había comportado como una cabrona cerrándome con su inicial como había hecho yo… sonreí pensando en la cara que habría puesto al verlo.

Decidí salir, bajé a la primera planta y encontré las bolsas de chucherías que Maggie siempre guardaba para Lisa y Zac, y que habíamos disfrutado durante años Gemma y yo.

Llamé un par de veces a la puerta pero ella no contestó. La abrí un poco y metí mi cabeza deseando que no se hubiera dormido aún.

Extrañamente la vi en la terraza con la puerta casi cerrada, tenía el edredón de la cama tapándole el cuerpo para no tener frío, portaba un libro entre sus manos y leía profundamente sin apartar la mirada de las líneas. No pude ver el libro que tenía. Entré en la habitación y me senté en la cama observándola, ella no notó mi presencia y siguió ensimismada en su lectura.

Abrí una bolsa sin hacer ruido y me tomé algunos ositos de frutas. Recordé la noche en Sicilia como si hubiese sido ayer mismo…

Ella se giró por inercia encontrándome allí, esperaba que se enfadara pero parecía nerviosa, cerró el libro y pude ver el título. MIERDA.

Intenté mantenerme tranquilo y no enfadarme, quizá ella lo había cogido por casualidad, quizá no lo buscaba.

Cogió en edredón como pudo, aunque arrastraba un poco, y entró en la habitación. Dejó, intentando que no me diera cuenta, el libro en la estantería y me miró.

-Hola- dijo.

Aparté los pensamientos del libro a un lado, no quería perderme y no decirle lo que había venido a decirle.

-Lo siento- solté al final.

Ella se encogió de hombros.

-No pasa nada- caminó hacia la cama y se sentó en el centro rodeada por el edredón.

Las mantas le tapaban las piernas a propósito. Era gracioso como ella intentaba respetar el espacio conmigo, como si fuera a llevarse una descarga si nos acercábamos más de la cuenta, o como si le diera miedo que pasara algo más. Me encontré con el labio inferior entre mis dientes imaginando tenerla más cerca, mucho más cerca.

-Ten- dije ofreciéndole las chuches y evitando seguir pensando en ella sobre mí.

Ella cogió un puñado grande y lo dejó sobre las sábanas.

-¿Te duele?- preguntó señalando mi mano.
-No, que va- mentí.

-Te duele- dijo-, estás mintiendo.
-Puede que escueza un poco, nada que no pueda soportar- añadí.


Ella sonrió agradecida por mi sinceridad.

-¿Tienes sueño?- preguntó.
-Podría soportar una partida de mus- le dije.

-Yo también- sonrió y salí hacia mi cuarto para buscar las cartas-. Puedes ponerte un pantalón- pidió antes de que me alejara.
-Si tú no lo haces no lo haré yo- contesté encogiéndome de hombros.

Ella se rio y dejó que buscara las cartas. Cuando volví hacía retirado el edredón hacia un lado dejando espacio en el centro de la cama para jugar.

Tenía la camiseta estiraba intentando tapar cuanta más carne mejor, aun así no lo conseguía y eso me alegraba de alguna manera tanto que costaba reconocerlo.

-Tengo baraja francesa- dije enseñándole las cartas que había encontrado-, podemos jugar al póker.
-Mientras no sea strip póker- dijo.

-Con la ropa que tenemos y lo mal que juegas estarías desnuda en dos minutos- solté sin poder reprimirme.
-Póker normal- dijo estirando más mi camiseta.

-No es más grande, quiero decir, no crecerá por mucho que estires- señalé la camiseta y ella enrojeció-. Por favor ________(tn), te he dicho cosas mucho peores.
-Hace mucho tiempo- dijo ella.

-Alguien te las habrá dicho cuando yo no podría- añadí.

Ella permaneció callada.

-Espera, espera- dije sin creérmelo-, ¿no has estado con nadie?

Ella negó poniéndose más roja.

-¿Ni un beso?

Me miró avergonzada y después agachó la cabeza.

-No- dijo simplemente.
-¿No has besado a nadie desde…?

-Bueno- dijo ella, pero se calló antes de añadir nada más.
-Dime- le pedí, soné un poco desesperado, entonces lo recordé-. Alan.

-No, Alan no me besó, pareció que lo había hecho pero no lo hizo- dijo negando.
-¿Entonces?- entonces no sabía a qué se refería.

-Esta noche le he dado un pico a Niall, pero no por lo que imaginas- dijo.
-Amm- ¿soné muy dolido? ¿Por qué debía estar dolido?

-Él estaba enfadado conmigo y yo tenía algo de tequila indebido en mi interior- se intentó excusar.
-Es un pico, los amigos lo hacen- le dije encogiéndome de hombros-, lo sorprendente es que no hayas estado con nadie desde…

-Desde ti- finalizó.
-Sí…- era extraño, no podía recordar la cantidad de chicas con las que yo había estado y sin embargo ella nada.


Ya sabía que su virginidad seguía intacta, pero de eso a ni una lengua en su boca… era un jodido capullo, pero me alegraba.

-¿Por qué te ríes?- me miró  molesta y yo intenté mostrarme serio-. ¿Te parece gracioso?
-No, no, es solo…

-¿Qué?- dijo moviendo el edredón de nuevo sobre sí misma-. No te rías de mí, me das asco, no deberías reírte de mí, deberías…
-¿Remediarlo?- dije riendo.


Ella negó enfadada pero con una fantasma de sonrisa en su boca.

-Vamos ríete, lo estás deseando- dije-. Eres rara, hay pocas chicas que con diecisiete no hayan sido desvirgadas.
-¿Pocas?- dijo-. Eso será aquí, porque a mi alrededor todo me dice lo contrario.

-Chelsea, Carla, Marie, Tiffani, Karen, aquella morena… ¿cómo se llamaba? Dios esa chica tiene una boca…

La miré y ella tenía la boca abierta de asombro.

-Perdón- dije-, tiene unos ¿labios bonitos?
-¿A cuántas tías te has “tirado”? Como dices tú- me preguntó.


Me hubiese gustado darle una cifra pero… ¿Era peor decirle un número al azar o decirle que no lo sabía? Si le decía que no lo sabía creerían que eran muchas más de las que en realidad eran.

-¿No lo recuerdas?- preguntó pillándome.
-No, sí lo recuerdo, emm…

-¡No lo recuerdas!- gritó tapándose la cara con las manos-, vaya… pensé que eso para los tíos era como un cumpleaños, una fecha sagrada.
-Pues ya ves que no- dije.

-Dios mío, tienes diecisiete… ¿Qué esperas de la vida? ¿Vivir y follar?
-Emm, no quiero hablar de eso- le pedí.

-Oh, claro que no, pero lo vamos a hacer- me dijo acomodándose en la cama y acercándose un poco.
-¿Por qué? No es necesario- le dije casi rogándole.

-Por favor, será gracioso.

¿Gracioso? No sería gracioso; dios, ella tendría que llorar por saber que me había acostado con chicas y chicas, no que riera y quisiera saber más.

-Venga, dentro de diez años nos reuniremos y te lo contaré yo a ti- dijo.
-No, no lo haremos- insistí.

-Bueno, quizá no lo hagamos, pero quiero hablar de eso, además tú sabes mucho de ese tema.
-__________(tn), no quiero hablar de eso, no quiero- le dije.


Ella resignada al final pareció aceptar.

-¿20?- dijo al final.
-Joder…

-¿Más o menos? Eso deberías saberlo- me dijo sonriendo.
-¿De verdad quieres saberlo?- pregunté resignándome ahora yo a contárselo.

-Claro- dijo asintiendo.
-No te… ¿fastidia?

-No… bueno…- cambió un momento la cara-, siempre pensé que nuestra primera vez sería juntos, pero no pasa nada, fue solo sexo, ¿no?
-Solo sexo, siempre- asentí.

-Creo que me habría importado más llegar y que tuvieras novia y la quisieras, como Louis- dijo.
-¿Cómo Louis?- pregunté interesado.

-Bueno… Louis y Claudia- dijo-, me recuerdan un poco a nosotros.
-No se parecen en nada a nosotros, nosotros somos más inteligentes, más guapos, más sexys- dije-, mejores.

-Algunas personas dudarían- dijo-, es más, puede que seas más inteligente que Louis, ¿pero más sexy…? No lo creo- dijo.
-Quieres ponerme celoso, pero no lo conseguirás.

-Que va, creo que Claudia es mucho más sexy que yo, no me importaría que lo pensaras- añadió.
-Claudia no es más sexy que tú, tú eres la más sexy de…- las palabras murieron en mis labios.

-Pues Louis es más sexy que tú, pero tú eres más guapo, ¿vale?
-No, no vale- dije he de reconocer que un poco celoso-. Tienes que decir lo mismo que yo.

-¿Aunque sea mentira?- preguntó agarrando su labio entre los dientes.
-Especialmente si es mentira- dije riendo y mirándola a los ojos para no perderme en sus labios.

-Eres el hombre más sexy que jamás he conocido- dijo-. ¿Contento?
-Bastante.

-¿Aunque sea mentira?- dijo de nuevo.
-¿Es mentira?- me puse serio.

-No lo es- ella también dejó las bromas-, ¿O sí?

La miré entornando los ojos, visiblemente celoso.

-Vamos Styles te has podido acostar en dos años con más de cincuenta tías, debería ser yo la que estuviera celosa y sin embargo te enfadas porque digo que Lou es más sexy que tú.

Tenía razón. No podía pensar otra cosa, pero tenía razón.

-También me molesta que no parezcas afectada- dije en un susurro.

Ella cambió la expresión y suspiró.

-Pensé que íbamos a jugar al póker- dijo.
-Íbamos a hacerlo- añadí.

-Pero has sacado la artillería pesada- dijo.

Suspiré ahora yo.

-Me molesta verte con Chelsea más de lo que me quiero reconocer a mí misma- dijo.

Sonreí alegre.

-¿Ya estás contento?- dijo.
-Más o menos- le dije ampliando mi sonrisa.

-No sabía que te alegraban mis celos- dijo cerrando los ojos.
-No, no me alegran.

-Bueno, la verdad es que me alegré cuando saliste del salón de actos al creer que había besado a Alan- dijo ella sorprendiéndome.
-No me molestó que le besaras- dije.


Era cierto, no me importaba que besara a Alan, sabía que no iba a pasar nada entre ellos, estaba seguro de eso.

-Jamás pasara nada entre vosotros- dije.
-¿Cómo estás tan seguro?


Era obvio que Alan no le hubiese contado nada, ¿desde cuándo se conocían? ¿3, 4 meses?

-Digamos que… no le atraes lo suficiente, te falta algo- dije riendo.
-Eres un capullo- dijo tirándome una almohada a la cabeza.

-Para, no me estás entendiendo- le dije.
-Sí lo he entendido, sé que a los tíos os gustan los pechos más grandes pero…

-Jajajajajajaja- me reía sin parar por sus conclusiones erróneas, era gracioso verla enfadada-. Sí, es gracioso verte enfadada.

Ella me tiró de nuevo el cojín.

-Para _________(tn), para ya- le pedí.
-Alan no es de esos- dijo ella.

-Por supuesto que no lo es- reí, era tan gracioso-. Es más, creo que él, cuantas menos tetas, mejor.

Ella rodó los ojos confusa.

-Me estoy perdiendo- dijo.
-Lo sé… sin embargo es tan gracioso todo, que creyeras que me había enfadado por eso, que creas que podrías tener algo con Alan, que no entiendas nada…


Volvió a la carga con el cojín y aunque me estaba divirtiendo había llegado el momento de contárselo.

-Merezco una explicación- dijo ella con el cojín preparado.
-Alan es gay, __________(tn)- le dije sonriendo.

-Jajajaja, ¿Alan gay? No tienes ni idea- dijo ella claramente sorprendida.
-En realidad sí, sí lo es- contesté-. Lo es desde… siempre.


Vi como ella intentaba ordenar aquella información en su cabeza y poco a poco sus ojos fueron encontrando la verdad.

-Pero…
-¿Qué?- pregunté.

-¿Tú como lo sabes?- dijo.
-Él fue mi amigo durante muchos años, para mí era obvio, yo miraba tetas y él no miraba tetas y un día le pregunté- dije.

-¿Le preguntaste si era gay?- dijo ella abriendo la boca con sorpresa.
-Claro, yo ya sabía que sí, pero quería que él me lo dijera.

-Que fuerte…- dijo.
-¿Tú no sabías nada?- le pregunté.

-No que va, pensé que le gustaban las chicas, aunque nunca me lo ha dicho claramente- contestó-. Aunque ahora entiendo algunas cosas…

Sonreí, era graciosa verla con la respuesta.

-¿Entonces… te alegraste de que me pusiera “celoso”?- dije para enfadarla.
-Bueno…- me miró dejando sus pensamientos sobre Alan a un lado-, estaba confusa, aún lo estoy; cuando te vi el primer día casi Alan y tú os matáis, me llamaste puta de nuevo, me mirabas con asco, luego me quisiste llevar a casa y pensé que ibas a hacerme daño- apreté la mandíbula cuando dijo eso-, ya me entiendes…- continuó viendo mi expresión-, luego me regalaste un libro, después te alejaste de Irene, me alejaste de Ian y después besaste a Chelsea en mi cara…- tenía razón en todo, parecía una maldita niña hormonada-. Yo quería hablar contigo para que quedara claro si me odiabas o volvíamos a ser amigos, pero no una de cal y otra de arena porque eso me vuelve loca contigo.

Entendía a qué se refería, ni yo mismo entendía muchas veces mis acciones con ella…

-Siento haberte tratado mal- le dije en un susurro.

Ella negó y me miró.

-No me molesta que me trates mal, entiéndeme, sí me molesta, pero lo más molesto es que luego me abraces diciéndome lo arrepentido que estás- dijo volviendo a quitar el edredón de encima suyo-, no saber qué esperar es lo que me molesta.

Me quedé callado sin saber qué contestar.

-Yo sabía que iba a venir a Londres, sabía que iba a verte desde hace algunos meses, me he acostumbrado a la sensación de esperar verte- me dijo seria-, y creo que el problema ha sido que tú no me esperabas.

Asentí dándole la razón. Desde que ella había llegado mi vida se había puesto patas arriba, ni a mal ni a bien, simplemente todo había cambiado.

-Creo que lo mejor sería darnos espacio- dijo, pero yo negué sin pensarlo-. Harry…

Sonrió y yo me acerqué a ella pero ella se echó hacia atrás en la cama.

-No seas idiota- dije.

Ella suspiró y se quedó quieta sin mirarme directamente. Yo rodé por la cama y me acerqué a ella. Me senté a su lado frente a frente.

-Sería mejor…
-Cállate anda- pedí.

-No Harry, espera- suspiré y paré en seco a escucharla-. Ahora están en plan “cállate, vamos a abrazarnos”, pero mañana cuando nos despertemos a lo mejor el plan ha cambiado y estás “vete de mi casa, eres una zorra” y yo no quiero eso- ella puso sus brazos entre ambos para que no me acercara.

Lo peor es que tenía razón, ahora tenía claro que quería estar con ella, cuanto más cerca mejor; pero quizá mañana me levantaba y solo quería que se alejara de mí…

-Tienes razón- le dije.

Me levanté y decidí que lo mejor era dormir y estar relajado para mañana poder hablar.

-Voy a dormir- le dije-, mañana hablamos.
-No te enfades- me dijo.

-No- contesté demasiado seco.
-Harry…

-Mañana- dije y salí de la habitación.

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Holaaa!!! Aquí teneis un nuevo capítulo, sé que estoy tardando en subir más de lo normal,
perdón por eso, pero de verdad que tengo miles de cosas que hacer y subo cuando tengo
tiempo para escribir y cuando puedo :)
 
Espero que os guste el capítulo ^^
 
Muaccks 

2 comentarios:

  1. VEROOO!! Me encanta sube cuanto antes, a y al o mejor tardo en leer porque se me a roto el ordenador y la leo desde el móvil bueno besos y sube lo antes posible que está muy interesante besos y abrazos desde Mallorca!!


    MUACCKKKSSSSS!!

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    1. Hola!!! Gracias por comentar!! ^^ Acabo de subir capítulo! :) Disfrútalo cuando puedas.

      Muchooos besos
      Muacckks

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