sábado, 18 de octubre de 2014

Capítulo 49: "Cómo el ayer puede responder al hoy"




 
 
(Narras tú)
 

Al levantarme esperaba que Harry no se hubiese despertado con el pie izquierdo y que por fin pudiéramos hablar tranquilamente. Se había ido a acostar enfadado, lo notaba en la forma de irse rápidamente sin dejarme hablar.

Me levanté y salí al pasillo, la puerta de Harry estaba cerrada, la abrí lentamente y le encontré tumbado en la cama, con las sábanas desperdigadas sin control por la cama y su cuerpo envuelto entre ellas. Era cierto aquello de que él siempre dormía en bóxer. Le miré unos minutos pensando en todo lo que había ocurrido entre nosotros durante nuestra vida, todos los problemas, los enfados y las reconciliaciones. No podría soportar otra pelea monumental con Harry, quería arreglar las cosas con él y creía que él también iba a intentarlo, con eso me conformaba.

Bajé y preparé algo de desayuno buscando por toda la cocina varias veces hasta encontrar todo.

No sabía cuándo volvía la familia de Harry pero esperaba que si él no me había dicho nada no lo hicieran pronto y de repente.

-Dudo que ese café sea mejor que el que hace Maggie- me volví al oírle entrar a la cocina.
-Para tu resaca cualquier café es bueno- dije sentándome en una silla alta de la isla.


Él sonrió y entró, afortunadamente se había puesto la camiseta de pijama aunque seguía sin pantalones, al menos mi nivel de distracción se vería reducido.

Se sirvió café y sonrió al probarlo.

-No está mal- dijo.
-Claro que no está mal- respondí casi herida porque hubiese pensado que no iba a gustarle.


Desayunamos en silencio, creo que ambos íbamos de puntillas sobre el terreno no queriendo decir nada que pudiera estropear el buen clima.

Recordé mirándole el libro que había cogido la noche anterior de la estantería.

-No sabía que te gustaba Austen- le dije casi sorprendiéndome a mí misma.

Él tosió sonoramente y me miró algo avergonzado. Me reí al verle.

-No pasa nada, a mí también me gusta- contesté para que se sintiera mejor.
-Hay que leerla una vez en la vida- dijo tomando más café.

-¿Has visto “conociendo a Jane Austen?- le pregunté recordando el papel de Hugh Dancy en la película.
-No- respondió dejando los restos del desayuno en la pila.

-Es una película en la que un grupo de personas se reúnen una vez al mes para comentar los libros de Austen, decir lo que les gusta o lo que no.
-¿Son mujeres?- preguntó elevando las cejas.

-No, hay un hombre- dije sonriendo acordándome de Dancy.
-¿Gay?

-No, no es gay, y está bastante bueno- dije.
-Normal, típico enganche para el público femenino, si en realidad no metieran ningún hombre sería una película realmente machista, si metieran un viejo de 60 años no sería atractiva, lo mejor es meter a un joven apuesto que atraiga a las mujeres.

-¿Sabes mucho de mujeres?- dije sonriendo pero con cierta punzada de decepción interna.

-Sé lo que hay que saber, la mayoría de los hombres están de acuerdo en que las mujeres sois complicadas, yo en cambio creo que sois sencillas, solo hay que saber tocar las teclas adecuadas.

Le miré elevando las cejas, comentarios como ese hacían que le odiara pero que viera al Harry que creía haber perdido.

-¿Qué pasa?- me dijo elevando las cejas.
-Nada- contesté rápidamente.


Él elevó un poco más las cejas pero lo dejó correr. A veces podía hablar con Harry de cualquier cosa, mismamente la noche anterior habíamos hablado de temas que para él eran incómodos pero yo lo había soportado bastante bien, es más, era un tema que me apetecía sacar; sin embargo en otros momentos el solo hecho de que Harry hablara de alguna que no era yo hacía que mi sangre hirviera.

Aparté la mirada de él, no podía sostenérsela en aquel momento. Suspiré.

-Podemos sentarnos en el comedor, o… lo que prefieras- dijo.

Le miré de nuevo, esperaba una respuesta. Me levanté y anduve hasta el sofá y me senté.

Al mirar hacia él le vi apoyado en el marco de la puerta.

-Voy a subir a vestirme, te bajo un pantalón- preguntó afirmando.

Bajó poco tiempo después, me lanzó unos pantalones cortos de gimnasia. Intenté ponérmelos sin subir la camiseta pero al mirar a Harry comprobé que estaba perdido en sus pensamientos y ni siquiera me estaba mirando.

-¿Pasa algo?- le pregunté.

Él me miró volviendo a la realidad.

-No, que va…- apartó de nuevo la mirada y pasó al sofá sentándose a mi lado.

Nos quedamos en un incómodo silencio durante varios segundos, no sabía cómo empezar y por lo que veía él tampoco sabía qué decir. Creí que lo más oportuno era comenzar hablándole de lo que había pasado cuando nos separamos y así lo hice.

-Cuando Mike y Danny me dijeron que mi padre había tenido un accidente no supe cómo reaccionar, creo que nadie está preparado para algo así, para que su padre desaparezca de la noche a la mañana sin ni siquiera haberse despedido. Regresé a ___________(tpaís) dejando todo atrás, todo y a todos.

Le miré pero él tenía la mirada fija en la ventana, solo recé porque estuviera escuchándome.

-Lo he pasado mal estos años, no quiero que creas que es una excusa- dije rápidamente-, de hecho no lo es, es solamente una afirmación. Pero es cierto, lo he pasado mal, creo que tú también. Con esto quiero explicarte que en parte tenías razón ayer cuando dijiste que me lo cargué todo, que acabé con todo. Pero no fue a sabiendas de que eso ocurriría, y mucho menos algo pensado y recapacitado, simplemente me hundí, caí y no supe levantarme.

-Yo…

-Espera- le paré, tenía que acabar de explicarme yo-, espera un momento. Yo pensé en ti, pensaba en ti muy a menudo, pero me obligaba a olvidarte, a olvidarlo, estaba enfadada con todo el mundo aunque nadie tuviera la culpa. Mi familia estaba igual que yo, ellos también han sufrido, lo que yo no comprendía es que cada uno tiene su propia forma de sufrir y cada uno manifiesta el dolor de una manera, el mío es el aislamiento, el de Álex fue el rechazo, el de mi madre fue la soledad…

-_________(tn) espera
-No, espera tú- le empujé con la mano para que me dejara terminar.

-Si ellos no hablaron con vosotros durante estos dos años fue solo y exclusivamente por mí, bueno, yo no les pedí que no lo hicieran, pero sabían que para mí era difícil y por eso solo Irene tuvo relación con vosotros, al menos con ellos- ahora venía el final…-. Yo lo siento mucho Harry, de verdad, sé que de alguna manera tú también cambiaste desde ese día, y ellos también lo hicieron, y lo siento, lo siento mucho de verdad; ojalá pudiera dar marcha atrás y cambiar las cosas, al menos intentar que no me odiarais aunque no pudiera cambiar el hecho de que mi padre ya no esté…

Le miré un momento y ahora que él tenía la oportunidad de hablar porque yo no tenía nada más que decir, ahora se había quedado callado.

-A veces pienso que estás así por mi culpa, y es insoportable- dije al ver que él no contestaba-. Es increíblemente horrible pensar que dejaste de ser quien eras por mí.
-No fue así- se apresuró a decir.


Suspiró y enterró la cara en las manos un momento.

-Cuando tú desapareciste fue…- me miró pero no encontraba las palabras adecuadas  apartó la vista-, fue doloroso verte desaparecer, estábamos tan bien que no lo entendí, habría esperado que sufrieras, que lo pasaras mal, pero que regresaras o al menos que contaras conmigo para superarlo, yo te habría ayudado, pero no hubo ni un mensaje, ni una carta, no esperaba que aparecieras en la puerta de mi casa, pero… quizá si lo esperaba.

Le miré pero él no podía devolverme la mirada, tenía la vista fija en la pared como si estuviera hablando al aire.

-La madre de Alan murió y tu padre también, y ambos me dejasteis a mí- él suspiró de nuevo y su voz se quebró al decir lo siguiente-, sé que no estuve con él, pero él no lo entendió, no entendió lo que yo sentía, no nos entendimos y tu padre murió…

No tenía mucho sentido, pero sabía exactamente a lo que se refería.

-¿Sabes? Su madre era genial, era perfecta, mi madre lo pasó fatal durante unas semanas, lloraba a cada rato y Robin no sabía qué hacer- sonrió y me miró-, ¿Sabes lo que solía decirme cuando era más pequeño?- no esperó a que negara y siguió-, se llamaba Heather, ella me decía que los mejores nombres empezaban con la “H”, y que esas personas solamente con llamarse con esa inicial ya tenían algo especial, yo no lo creía, me reía, pero ella tenía algo especial, creo que la amaba en secreto- rió-. Fui a visitarla al hospital un par de veces durante la quimioterapia, estaba mal, yo sabía que estaba mal y ella también lo sabía. Fueron las dos peores tardes de mi vida, sentado en una silla a su lado mientras le contaba lo que pasaba con mi vida, le hablaba de ti, de nuestra despedida el verano anterior. Louis puede decir lo que quiera, pero en realidad fue ella la que me convenció de volver a Sicilia.

Le miré interrogante y él me sonrió.

-Heather sabía exactamente lo que yo pensaba o dejaba de pensar, y la primera tarde que fui le dije que si ella se ponía bien pronto yo me iba a ir a Australia para surfear pero ella directamente me obligó a volver a Sicilia, me dijo “No seas cobarde Harry, no debes ser cobarde”, la segunda tarde que fui ya tenía la idea de ir a Sicilia, además ella parecía estar bastante bien, al menos esa era la impresión que ella quería darme.

Suspiró de nuevo y apretó la mandíbula intentando ser fuerte.

-A veces creo que ella sabía lo que iba a pasar y no quería que estuviera allí, creo que no creía necesario que estuviera allí- suspiró de nuevo-, no sé qué habría sido peor, quizá las cosas hubieran cambiado, quizá todo habría cambiado…
-¿Te arrepientes?- le pregunté.

-¿De haber ido a Sicilia?
-De no haberte quedado.


Harry asintió.

-Querría haber estado con Alan y en el funeral, pero… fui a Sicilia- sonrió para no hacerme sentir culpable, pero en realidad no lo sentía así-. No me arrepiento de haber ido a Sicilia, son cosas diferentes. Es más, fue un gran verano, pese a todo.
-Pese a todo…- dije.

-¿Quieres ir a un sitio?- dijo de pronto levantándose movido por la inercia.
-¿A dónde?- me quedé sentada a la espera.
-Corre, mi hermana te dejará algo de ropa, vamos- tiró de mí con una leve sonrisa.


Subía delante de mí tirando se mi brazo, me dejó entrar en una habitación del pasillo que estaba cerrada, al entrar comprobé que debía ser el cuarto de Gemma porque todo parecía inhabitado.

-Mira en el armario, seguro que te sirve algo de ella- me dijo señalando a un armario blanco frente a nosotros.

Me acerqué y abrí la puerta.

-Voy a vestirme, nos vemos abajo en cinco minutos.

Me dejó sola y algo sorprendida por el repentino afán de llevarme a algún lugar.

Gemma tenía bastante ropa en su casa pese a vivir a miles de kilómetros de allí, saqué una camiseta gris de manga francesa y unos Levi’s y bajé.

Harry me esperaba en el hall de entrada, se acababa de poner la cazadora y alzó la cabeza al verme.

-Te pareces a ella- soltó sin parar de andar por el hall cogiendo los cascos de la moto-. Vamos en moto, ¿te parece?- preguntó.

Asentí bajando mi moño un poco para que entrara el casco.

-Puedes soltarte el pelo- dijo.

Me encogí de hombros pero no lo hice, no lo haría.

Bajamos hasta el garaje y sacó la moto sin encender el motor. Me monté tras él y emprendimos el camino hasta quien sabía dónde.

No salimos de la urbanización totalmente pero acabamos bordeándola.

-¿No me llevarás a un descampado verdad?- le grité a través del casco.
-No creas que no lo había pensado- contestó con una carcajada.


Pero de todos los lugares del universo en los que podía haber pensado, el lugar en el que acabamos no tenía nada que ver con ellos.

-Quizá no sea el mejor lugar para amanecer un domingo pero en realidad es el mejor día para venir, Dios hoy descansa, quizá tenga los oídos más puestos- dijo aparcando la moto.

Esperé a que él me explicara qué hacíamos allí pero se encaminó hacia la puerta sin esperarme.

Le vi desaparecer tras la enorme puerta de barrotes de hierro pero no le seguí, quería al menos una explicación. Harry apareció segundos después regresando.

-Ven anda- dijo haciéndome gestos con la mano para que le acompañara pero yo me negué.

Aunque nos separaban unos metros oí como suspiraba. Se acercó a mí negando varias veces.

-Venga, seguro que no hay nadie- me dijo, se rió-, al menos nadie vivo.

Le pegué en el brazo pero apenas le hice daño.

-Perdón, perdón, solo quiero presentarte a alguien.

Alargó el brazo hacia mí y yo le miré con el ceño fruncido.

-Quizá ha sido una locura venir aquí, yo solo pensé… da igual- dejó caer la mano y comenzó a caminar hacia la moto.

“Con lo bien que íbamos” pensé.

Sin prestarle demasiada atención comencé a caminar hacia la puerta y traspasé el umbral. Al otro lado me esperaban a la vista decenas de tumbas que se convertirían en centenares si continuaba caminando. No sabía muy bien a dónde dirigirme por lo que simplemente comencé a mirar las lápidas que se encontraban cerca de la entrada.

Andreu Garrett, Enric Hunt, Blas Cornet, Augustus Blanch, Lina Daeryus… 

-Estás loca- me volví y vi a Harry a unos pasos de mí mirándome.

Me encogí de hombros y le tendí yo ahora a él la mano. Dudó unos segundos y estuve a punto de arrepentirme cuando caminó los pasos que faltaban y cogió mi mano empezando a caminar hacia nuestro destino.

Caminamos agarrados por los pasillos del cementerio, dejábamos atrás decenas y decenas de tumbas con nombres de personas que ya jamás conoceríamos, dejábamos atrás miles de historias, amores y desamores, familias, trabajos, preguntas sin responder.

-No pienses en ellos- dijo Harry leyéndome la mente.
-No lo hacía- contesté molesta.

-Ellos vivieron, tuvieron SU vida- me dijo sin mirarme y sin pararse.

Comenzamos a andar por una horizontal y supe que estábamos llegando a nuestro destino. Harry se paró frente a una tumba. Era una lápida sencilla de mármol, en la parte superior había dibujada una pequeña cruz negra; unas flores claras, que creí eran flores de cerezo, de no más de una semana

-Pensé que había olvidado dónde estaba esta- me dijo con media sonrisa.

Leí la tumba frente a la que se había quedado parado:

Frederick Gardner Capaldi

1946-1990

You gave peace

Observé la tumba durante un rato, notaba la mirada de Harry en el mismo lugar, anclado en recuerdos que yo desconocía.

-¿Quién era?- me atreví a preguntar.
-Es Fred- dijo encogiéndose de hombros.


Me quedé en silencio observando la tumba un rato más. Harry se apoyó en una lápida cercana y observó la tumba de Frederick durante un rato, parecía hablar interiormente, quizá hablaba con Fred.

-¿Qué te cuenta?- pregunté.

Él me miró sonriendo y negando como si hubiese dicho una salvajada.

-Fred no habla, tan solo escucha- contestó ampliando su sonrisa-. Debió ser un tipo genial.

Me fije de nuevo en la fecha, Frederick había muerto en 1990, cuando nosotros aún no habíamos nacido.

-¿De qué le conocías entonces?- pregunté.
-Es el marido de Margaret- dijo.

-¿Tu abuela no biológica?- le pregunté recordando lo que me había dicho en mi casa.

-Sí, mi abuela no biológica- dijo sin dejar de mirar la tumba.


Nos quedamos callados unos minutos, él permanecía en silencio mirando hacia abajo como si de veras estuviera contándole al tal Fred algo importante, yo miraba de vez en cuando a Harry esperando que me explicara algo más, pero él no parecía estar afectado por el silencio.

-Maggie siempre nos contaba historias sobre Frederick, eran como instantes perfectos para cada momento, como si la vida de Fred hubiese estado llena de moralejas que explicaran nuestras vidas. Gemma y yo la escuchábamos embobados, mi hermana ponía ojos de enamorada, yo sabía que ella quería encontrar alguna vez en su vida un amor como el que Margaret y Fred compartieron… Solo duró 20 años, pero si la escuchas hablar sobre él parecería que continúa aquí con ella cada día- me miró y sonrió una última vez a la lápida y recogió mi mano-. Vamos, en realidad no quería traerte a esta precisamente.

Recordaba un par de días en Sicilia, unos de los últimos días, Harry cogía mi mano para andar simplemente, como si fuera ese el lugar en el que debiera estar, enrollaba nuestros dedos y apretaba para dar por sentado que no podría escapar aunque quisiera, que no quería. Sin embargo ahora simplemente unía nuestras manos tirando de mí, como si fuera necesario para que le siguiera el ritmo, no porque quisiera tenerme lo más cerca posible.

Me encontré pensando en esto cuando llegamos a una lápida negra, sencilla, no rompía la continuidad, no te habrías fijado en ella de haber pasado por ahí, se encontraba en una hilera en la que todas las lápidas eran iguales.

-A veces vengo aquí- dijo Harry sentándose en una parte de césped que había rodeando la tumba-. Siempre rezo para no encontrarme con nadie conocido, en realidad rezo para no encontrarme con Alan. Un día me encontré a su padre, a Greg, traía un ramo de flores verdes y venía con ropa de médico, le miré y él me miró, pero ninguno dijimos nada. Cuando se fue yo seguí allí un rato más.

-Heather- dije leyendo el rótulo del nombre.
-Sí- Harry se sumergió en sus pensamientos durante un momento, como había hecho con Fred.


Miré la tumba durante un rato, no tenía nada que decir. Habría habido un montón de cosas que podía haberle contado a Heather de haberla conocido, le habría hablado de Alan, del gran hijo que tuvo, de la relación de Harry y él, le habría hablado de mi padre… Pero no me gustaba hablar con los muertos, ellos ya no estaban y yo sí.

Sin embargo el hecho de que Harry me hubiese llevado hasta allí era algo que me dejaba sin palabras, simplemente me senté a su lado, lo más cerca posible y coloqué mi brazo en su pierna para que agarrara mi mano. Él lo hizo.

-No quiero que sientas pena por mí- dijo.
-No lo hago Harry, solo comparto tu dolor- le respondí.


La pena no servía para nada, la empatía sí lo hacía.

-Podemos irnos- dijo sin moverse.
-No- contesté, él me miró-, creo que quiero estar aquí un rato más.


Y sabía que él también quería. Asintió con gesto serio y nos sumergimos de nuevo en el silencio, esta vez un silencio cómodo, no hacía falta romperlo con palabras que no dirían más.

 

(Narra Claudia)

Unos pasos rápidos por el pasillo me despertaron, miré el reloj, eran las 12:04, había dormido ocho horas pero seguía agotada.

Me levanté y salí al pasillo, vi a Zayn corriendo escaleras abajo gritando algo que mi cabeza no pudo comprender, unos gritos al otro lado del pasillo como respuesta hicieron que volverá mi cabeza, vi a Louis solo en calzoncillos corriendo detrás de mi hermano, llevaba el pelo lleno de lo que parecía pintura y corría con algo entre las manos.

Él me miró y sonrió parándose un par de segundos.

-Buenos días- dijo siguiendo su camino.

Suspiré y salí de mi cuarto bajando las escaleras para comprobar que no se estaban matando.

Llegué a la cocina y no había rastro de ellos, me preparé leche y una tostada para comenzar el día. Desayuné tranquilamente hasta que Zayn volvió a entrar en la cocina repleto de pintura hasta las cejas.

Le miré con cara extraña y él pasó por mi lado robándome lo que quedaba de tostada.

-No sé si preguntarte…- le dije con media sonrisa.
-Hemos estado pintando la habitación- dijo encogiéndose de hombros.


Louis entró dos segundos después y la pintura, que en principio había tenido en el pelo, se había esparcido manchando también su cara, sus brazos y parte de su pecho.

-No preguntaré porqué pintabais la habitación semi-desnudos- dije acabándome el vaso.
-No queríamos manchar la ropa- dijo Louis-, de hecho tendría que ducharme e irme.


No levanté la vista de la mesa para que no notaran lo que su marcha suponía para mí.

-Puedes quedarte, Claudia se irá a estudiar y nosotros jugaremos a la play- dijo mi hermano.
-Yo también podría jugar con vosotros, no seas machista- le dije dándole una palmada en el brazo.

-Lo sé, pero tienes que estudiar, ¿verdad?- dijo él.

Le saqué la lengua y Zayn miró a Louis esperando.

-No de verdad, es que…- me miró tratando de encontrar las palabras-, Marie vuelve de viaje y quiere verme.

¿Quiere verme? ¿Él también querría verla no? Para eso eran novios, para querer verse…

Aparté la mirada intentando pensar en otra cosa. Pese a que hacía unos días había decidido ir a por todas, después de la noche anterior todos mis pensamientos positivos sobre ello habían quedado reducidos a cenizas, después de que Louis hablara conmigo, aún quedaba cierta esperanza, pero creo que en parte se debía al hecho de que en mi interior sentía que vernos juntos era algo que el universo me debía, nos debía a ambos, pero quizá ese pensamiento era simplemente ilusiones que mi mente creaba para tapar la verdadera realidad y no ver que él era feliz con Marie y que me había olvidado por completo.

-Voy arriba, tengo que estudiar- dije levantándome y saliendo de la cocina.

Pasé a escasos centímetros de Louis, pese a estar casi desnudo el olor de su colonia inundaba un metro a su alrededor y casi me caigo de la sensación de estar en el cielo que emanaba de su piel. ¿Me estaría volviendo loca de verdad?

Tenía que estudiar, había hecho los ejercicios el día anterior y llevaba todo al día más o menos pero tenía que ocupar mi cabeza con lo que verdaderamente tenía que ocuparla.

-Me ha dicho Zayn que te pida una toalla- levanté la cabeza de la cama, dejé el libro apoyado en el colchón y me levanté-. Dicen que no es bueno estudiar tumbado.

Le miré elevando una ceja.

-Tengo Sobresaliente, no creo que lo haya hecho mal estos últimos años- le dije un poco demasiado borde.

Él entrecerró los ojos sin entender mi tono.

-Perdona señorita empollona.

Suspiré y salí al pasillo yendo hacia uno de los cuartos de invitados y sacando una toalla del armario. Me volví y Louis estaba apoyado en la pared solo con la palma de la mano que afortunadamente no tenía manchada.

-No debía haberte llamado empollona, perdona- dijo mirándome.
-No pasa nada, en realidad era una vieja costumbre que habíamos perdido, es bueno recuperarlas poco a poco- contesté.

-¿Todas?- dijo él de pronto.
-Está claro que no- contesté-. Te dejo la toalla en el baño para no mancharla.


Fui a salir de la habitación cuando la mano que colgaba de su cuerpo impactó totalmente en mi cara dejando un rastro de pintura verde en ella. Le miré y sonrió bobaliconamente.

-Costumbre 2: “Intentar hacerte la vida imposible con gracia”- dijo sin dejar de sonreír.
-¿Qué?- pasé mi mano por la cara sin poder creérmelo todavía.


Le miré y seguía con su sonrisa asquerosamente perfecta. ¡KBFBGOSBHLNS!

Salí del cuarto entrando en la habitación de mi hermano, la ducha estaba encendida y creí oírle cantar pero no era eso lo que buscaba; cogí el bote de 2 litros de pintura y volvía  salir a buscar al traidor. Entré en el baño oyendo su risa desde el pasillo y sin pensarlo dos veces le arrojé toda la pintura encima.

Él aspiró fuertemente sin entender qué es lo que estaba sucediendo. Cuando acabé dejé el bote en el suelo y me dispuse a dejarle para que se duchara pero él fue más rápido y me agarró antes de que consiguiera salir, rodeó mi cintura con un brazo y haciendo que mis pies se separaran unos centímetros del suelo me cargó hasta la ducha y me sujetándome, con la mano libre me manchó con la pintura que caía por su cuerpo.

-No debiste hacer eso- dijo.
-Costumbre 3: “devolver todos y cada uno de los intentos”- dije intentando zafarme de su agarre.

-Me has manchado hasta los calzones- dijo.
-Te lo merecías, ahora déjame, estamos en paz- le pedí.

-¿En paz? Que graciosa- respondió.

Encendió la ducha cogiendo la manguera y enfocándola a mi cuerpo.

-No, no, no, espera, por favor- le dije intentando liberarme pero siendo imposible porque su cuerpo estaba entre la ducha y la salida.
-¿Ahora lo pides por favor? No, no, ahora es tarde- dijo mojándome con el agua helada.

-¡Ah!- grité intentando parar con mis manos el chorro.
-Venga, no es para tanto- dijo él casi seco.


Me enfurecí y conseguí hacer girar la manguera para empaparle a él, consiguiéndolo a medias.

-Primero te duchamos a ti y luego yo- dijo él enfocando de nuevo el chorro sobre mí.

-Está…

-¿Fría?- dijo riendo.

-Está helada- grité.

-No hay problema- movió la ducha hacia el otro lado y de pronto el vapor inundó la habitación.

-¡QUEMA!- grité.

-A ver si te aclaras- dijo riendo más fuerte.

-Loui…- enfocó el chorro a mi boca haciéndome tragar agua-.Noo habss esso.

-¿Qué? No te entiendo- dijo riendo.

-Estás loco, loco- grité.

Me estaba empezando a enfadar. Esta situación personalmente no me veía del todo bien, estar tan cerca de él creaba en mi unas ilusiones que eran complicadas de erradicar y que me llevaban, como bien era sabido, a dejarme llevar por el corazón sin pensar demasiado en las consecuencias que mis actos.

-Claudia, Claudia, Claudia- mi nombre salía como si mi padre me estuviera regañando-. Crees que puedes molestarme sin que un castigo caiga sobre ti… y eso está muy pero que muy mal… Costumbre 4: “Soy Louis Tomlinson, no me puedes ganar”

Me empecé a sentir mal en ese mismo momento “soy Louis Tomlinson y no me puedes ganar”. Dejé de forcejear. Por mucho que intentáramos recuperar nuestras antiguas costumbres, estaba claro que había una distancia insalvable entre nosotros, me preguntaba si en algún momento podría salvarse, pero no lo veía claro. Louis siguió un par de segundos más intentando recuperar mi atención pero desistió al ver que mis pensamientos habían viajado a otro lugar.

Y es que ese lugar era el mismo de siempre, el mismo maldito lugar de siempre… Su novia le esperaba, ¿qué hacía conmigo en la ducha si su novia le esperaba?

-¿Qué pasa?- dijo apagando el grifo y mirándome con preocupación.
-Nada, es suficiente creo- dije saliendo de la ducha y abandonando el baño empapada.


Me quité el pijama y me sequé manchando totalmente mi albornoz de pintura, pero no me importaba, tan solo quería secarme, vestirme y salir de casa, andar, abandonar.




(Narras tú)

-¿Entonces?- le tendí el casco al bajar de la moto.

Él negó y se bajó también poniendo el freno y apagando el motor. Me quedé con el casco entre las manos y él con el suyo.

-¿Está tu madre?- preguntó.
-Creo que sí, hoy no tenía trabajo, aunque quién sabe…- respondí intentando no ser borde.

-Podría pasar para hablar con ella- se encogió de hombros y una sonrisa apareció en su rostro.
-También podría matarte ella antes de que cualquier palabra saliera de tu boca, es algo que no comprobaremos- le dije sonriendo.

-__________(tn)- me miró y me arrebató el casco guardándolo bajo el asiento de la moto-. Ha sido un día productivo, hemos dormido, comido, hemos visitado a mis muertos…

Puse los ojos en blanco.

-No está dicho todo- me atreví a decirle.

Él negó dándome la razón por una vez.

-De hecho no hemos hablado apenas, pero era algo importante ir al cementerio- dijo.

Asentí.

-Te secuestraría de nuevo, pero tristemente tengo que ir esta tarde a Londres- se rascó la nuca y sonrió hacia el horizonte-. Podríamos hablar después.
-¿Después? ¿A qué hora vuelves de Londres?

-Sobre las nueve, puedes venir a cenar a casa en plan bien- me preguntó.
-No, prefiero que estemos solos, no vayan a pensar nada equivocado- le dije dejando las cosas claras.

-Sí, tienes razón- dijo precipitadamente subiéndose a la moto.
-No, no, no, no- me puse delante de la moto para que no pudiera abandonar como estaba acostumbrado a hacer.


Siempre que decía algo que a él no le gustaba o no quería escuchar decidía desaparecer, arrancar la moto y marcharse o simplemente salir corriendo. Debía aprender a dar la cara a los problemas e intentar resolverlos.

-No te vayas, espera un momento- le pedí-. ¿Crees que es buena idea que vaya a tu casa a cenar?

Él soltó una carcajada.

-¿De verdad crees que lo decía enserio?- dijo autodefiniéndose y atacándome.

A veces era tan exasperante, a nadie le gustaba que le hirieran el ego, pero en el caso de Harry esto se hacía insostenible, porque cualquier comentario que realizaba sin ningún interés en molestarle acababa por dolerle en lo más profundo, y a partir de ahí él se escondía en su tan mostrado caparazón de donde era complicado volver a sacarle.

-Harry- suspiré apoyando mis manos sobre las suyas en el manillar. Él me miró pero no las apartó y ese, aunque no lo parecía, era un paso importante-, ¿nos vemos a las diez y media?

Él me miró clavando sus ojos en los míos con profundidad y yo hice lo mismo con él para demostrarle que no me sentía intimidada por lo que pensara.

-¿A las once?- pregunté de nuevo.

-Tienes mucho interés ¿verdad?

Estuve a punto de mandarle a la mierda como solía hacer, marcharme y dejar que nos enfadáramos de nuevo, pero sabía que de alguna manera volveríamos a ese mismo punto, solo era una cuestión de tiempo.

-Tengo muchísimo interés- le dije siendo franca.

Él me miró durante unos segundos más y finalmente apartó la vista y lo sentí como una pequeña victoria personas en nuestra guerra particular. Pero era simplemente una muerte de un soldado raso, el problema estaba mucho más arriba.

-Está bien, podemos vernos a las diez y media- dijo al fin.

“En serio, te lo agradezco” pensé con grandes cantidades de ironía.

-Vale, nos vemos luego- solté el manillar y recorrí el camino de piedra hasta mi casa.

Notaba su mirada en mi espalda y cuando cerré la puerta oí el rugido de la moto que abandonaba mi calle. Me apoyé en la puerta suspirando pesadamente, había sobrevivido.

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Hola chicas!! Por fin teneis un nuevo capítulo ^^
POR FIN HABLAROOONN!! No está todo dicho, pero bueno... nada es perfecto
Espero que os guste :) 
El capítulo que viene va a ser... interesante, dejémoslo ahí, quizá me matéis, quizá me suicide... xD
Nos leemos pronto!
Muaccks 

2 comentarios:

  1. VEROOO!! Me as dejado muy intrigada sube pronto el siguiente capítulo como que será muy interesante? Quiero saber que pasara sube lo antes posible besos desde Mallorca


    MUACCKKKSS!!

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    1. Creo que no será interesante en plan bien xD

      Se ha hecho lo que se ha podido, tenía una idea en mi cabeza casi desde el primer momento en el que empecé a escribir esta historia y bueno, puede quedar bien o puede ser una locura, pero será interesante igualmente ^^

      No haré esperar mucho. I swear

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