(Narras tú)
Sus
palabras me hicieron encogerme visiblemente de hombros. En realidad yo también
le había echado de menos, mucho, casi constantemente, haber vuelto y haberle
tenido a mi alrededor durante esos primeros meses de curso había sido bueno,
por muchas idas y venidas que hubiésemos sufrido. Pero desde luego separarme de
él de nuevo había sido complicado.
-Yo
también, casi todo el tiempo- le dije, ¿Quería sinceridad? Se la daría.
Harry
sonrió, pero yo no estaba contenta. En realidad eso me machacaba más. Porque
echarle de menos era una mierda, pero era mío y podía “controlarlo”, pero que
él me dijera lo mismo, era demasiado para mí.
-Eso es
bueno.
-No lo es,
en realidad es bastante malo- respondí algo enfadada.
Harry se
giró hacia mí con el ceño fruncido.
-¿Por qué
dices eso?
-¿No es
obvio? Intento alejarme de ti para sentirme mejor, pero no lo consigo.
-¿Y eso es
malo?- sonrió de lado.
-Sí, aunque
a ti te parezca muy gracioso y algo que celebrar…
Harvard,
maldita sea, ¡Él iba a ir a Harvard! ¿Conmigo?
-Me alegra
que me hayas echado de menos, eso quiere decir que…
-Eso no
quiere decir nada, solo que estoy jodidamente hormonada y que necesito alejarme
de ti, cosa que es prácticamente imposible si nos aceptan en Harvard…- lo dije
con pena.
El tiempo
nos había mostrado que era imposible para nosotros estar cerca sin querer
acabar el uno con el otro, que era imposible intentar ser amigos, y ni siquiera
podía pensar en nada más que amigos.
Le quería,
intentaba no hacerlo, pero no podía evitarlo, le había mentido tiempo atrás al
decirle que solo me atraía físicamente, era una jodida mentira, pero no podía
hacer nada más… era superior a mí en todos los aspectos.
-Entonces
no quieres que vaya a Harvard…
Me reí
amargamente.
-No, no
quiero tener que verte por todo el campus con alguna idiota abrazada a ti, ni
tener que compartir clase contigo y tus humos, no querría tener que verte
constantemente, pero lo estoy haciendo ahora, y no he muerto…- suspiré
apesadumbrada.
-No voy a
ir con una idiota agarrada a mí- casi gritó, pero manteniendo una sonrisa-,
¿eso te pondría celosa?
-No…- me
miró elevando una ceja-, quizá… no vas a conseguir un “sí”, Styles…- dije al
final.
Él se rió
con una carcajada.
-Me parece
bien- se acercó a mí despacio hasta sentarse frente a mí tocando mis muslos con
sus manos-, yo me pondría como un lunático si tuvieras a un idiota al que
abrazar por el campus- dijo en un susurro.
Mis
mejillas ardieron con rapidez y quise alejarme de él para que no me viera.
-Pero si tú
fueras esa idiota colgada de mi brazo, sinceramente sería el tipo más
jodidamente feliz del mundo- rodé los ojos apartándome de él y sentándome en el
centro de la cama, no quería tenerle cerca.
-No sigas
por ahí, Harry.
-¿Por qué?
-Porque eso
no ocurrirá y…
-Espera,
quiero hablar contigo sobre eso.
Caminó unos
pasos y se sentó junto a mí en la cama. Se calló durante un momento, parecía
pensar lo que iba a decirme.
-Hace un
tiempo, cuando celebramos tu cumpleaños me dijiste lo que pensabas de mí, todo
lo que te gustaba de mí, sinceramente fue como una revelación, fue una locura,
pero increíblemente perfecto, amé ese momento y cada palabra que salió por tus
malditamente follables labios.
-¡Harry!
-Perdona…
¿por tus carnosos y dulces labios?- rodé los ojos y él sonrió-. Te juro que no
encontré las palabras para decirte en ese momento, me pillaste con la guardia
baja y no supe qué decir, pero te agradezco infinitamente que dijeras eso,
porque había dejado de creer en mí, en muchos aspectos…
Harry
sonrió y me acarició la mejilla un instante, para después pasar sus dedos por
el interior de su chaqueta del que sacó un papel doblado varias veces.
-Por eso,
he tenido dos meses para escribir esto, cada día escribía algo más y he
rellenado una buena lista de las cosas que me gustan de ti- dijo.
Miré el
papel con interés y quise arrebatárselo de las manos.
-Ten- me
hizo el favor y me la tendió.
-¿Quieres
que la lea?-Sí, sería horrible tener que hacerlo yo- dijo, refugiándose en su mirada que se clavaba en mí.
-Léela- le
dije, haciendo que abriera los ojos y negara varias veces.
-No, joder,
__________(tn), no me obligues.
Sonreí
asintiendo varias veces. Él rodó los ojos y cogió las hojas entre sus dedos.
-Vale, pero
no puedes reírte, no puedes… ¡Por favor! No quiero leerla, esperaba que las leyeras
tú y después habláramos, esto es horrible- dijo con tristeza.
Suspiré y
accedí a que me diera las hojas, al fin y al cabo lo que ponía en ellas no
cambiaría leyera quien leyera.
-Gracias.
-De nada-
dije alargando la primera “a”.
-¿Puedo
esperar fuera? Sería genial poder esperar fuera.
-No, te
quedas aquí- al menos, si no leía tendría que soportar mis caras.
-Ok.
Abrí las
hojas y suspiré recorriendo sobre ellas unos segundos, hasta que por fin
comencé a leer:
La noche de tu decimoséptimo cumpleaños te llevé al
parque central de “la cárcel”. La verdad es que conduje sin un rumbo fijo, solo
quería desaparecer hacia cualquier parte, y al final viniste conmigo.
Como siempre la mierda tuvo que salir de tu boca, pero
esta vez a otro nivel, mucho más jodido y profundo de lo que realmente
esperaba. Tanto que no supe qué decir cuando acabaste. Solo sentí que te debía
algo por lo que tú me habías dado, y por eso te conté la historia de tus
tatuajes y la del de Margaret y Frederick.
Tus palabras calaron en mí y por un segundo me vi en
Sicilia, en una de esas noches de julio que vivimos. Tú y yo, solos en la
habitación de la torre. Nos vi allí a ambos.
Sin embargo, como siempre, acabamos por volver cada
uno por nuestro lado, porque nos separamos y eso es lo que hemos estado
haciendo todo este tiempo, huir hacia nuestras propias antípodas, como si
realmente creyéramos que podríamos escapar el uno del otro. Sin darnos cuenta
de que todos los caminos conducen al mismo lugar.
Dejé un
segundo de leer y levanté mis ojos del papel, conectándolos con los suyos. Él
me miraba claramente incómodo por la situación, yo estaba leyendo para mí misma
y él no sabía por dónde iría. Eso me gustó de alguna manera, tener ese pequeño
control sobre él…
No recuerdo exactamente tus palabras, sé que hablaste
de mi físico, algo obvio porque es sumamente perfecto, sé que hablaste de
nuestro pasado y de las cosas que suelo hacer y que te gustan de mí. Así que
creo que eso es exactamente lo que te debo, de alguna manera mi sinceridad
reside ahí, en responder a esas palabras.
Seguramente cuando acabes de leer esto pienses que soy
un completo mierda y que parezco un enorme corazón rosa de caramelo, envuelto
en papel transparente del mismo color, porque en realidad solo se me ocurren
idioteces. Espero que me sigas viendo tan duro y sexy como lo haces antes de
leer, te agradecería que así fuera. Además, por eso, voy a añadir pequeños
comentarios groseros que harán que tus ojos rueden, pero es también algo que te
gusta de mí, por lo que debo mantenerlo.
Empezaré por ahí, __________(tn), me encanta la forma
en la que ruedas los ojos cuando digo algo que no te gusta escuchar o que
simplemente es demasiado para ti, como que te arrancaría lo que lleves puesto y
te follaría en cualquier lugar, por muy público que fuera, o lo que me gustaría
verte sobre mí, con tus ojos cerrados y desnuda completamente.
-¡Oh Dios,
Harry, esto es demasiado!- le dije, dándole un manotazo en el brazo por sus
sucios pensamientos.
Él se
limitó a sonreír, estaba demasiado nervioso como para cualquier otra cosa.
Seguramente me pegarás por eso último…
Rodé los
ojos y vi cómo él sonreía abiertamente.
__________(tn), si me detuviera en tu físico no podría
parar de escribir, tendría que hacer una tesis doctoral sobre todo lo que me
gusta ver de ti, sobre tus piernas y la línea que separa tu gemelo de tu bíceps
femoral, con pantalones, con falda, con vestido, incluso aunque no vea esa
parte de tu anatomía, me la imagino, y enloquezco. Quizá parezco un obseso o un
pervertido hablando de esa línea, pero con precisión puedo decir que ya piensas
eso de mí, no me preocupa.
Me gustan tus labios, no porque me imagine mi polla
entre ellos, sino porque me gusta cómo los muerdes, cuando sonríes, alegre,
como si nada más importara, cómo se forma una minúscula línea con ellos cuando
te enfadas o cómo los mojas cuando estás nerviosa. Me gusta su color, ni muy
rosa ni muy rojo, casi me puedo imaginar la sangre recorriéndolos, y quizá eso
sí sea demasiado raro…
Me gustan tus ojos, cuando frunces el ceño al no
entender algo, cuando me miras y quisieras decirme todo lo que piensas con solo
esa mirada, cuando miras a Alan, porque jodidamente estoy condenadamente celoso
de él desde el primer instante en el que os vi juntos, no como si fuera a
tirarse sobre ti, sé que él se tira sobre Niall, sino como si pudiera hacer que
tus ojos brillaran más de lo que solía poder hacerlo yo… eso me enfurece y me
entristece, y no se me da demasiado bien controlar ambos sentimientos.
Me gusta tu pelo, me gustaba cómo caía sobre tus
hombros y te quejabas porque siempre había una parte de tu espalda que no se
ponía morena durante el verano, me gustaba los moños altos que te hacías para
jugar al Rommel, y me gusta cada una de las trenzas, coletas o como cojones se
llame todo lo que te haces en el pelo. Creo que lo mantienes recogido por algo
en particular, me gustaría saberlo, quizá algún día lo sepa.
Me gusta tu altura, es perfecta para mí, ni alta ni
baja, pero lo suficientemente exacta para no tener que agacharme demasiado
cuando mis manos buscan tu trasero… En fin, quiero hacerlo contigo hasta que me
supliques que pare.
La sonrisa
de mi rostro se confundió con mis ojos rodando de nuevo. Sus palabras me hacían
enojar y sonreír a partes iguales, casi de igual forma que me ocurría con él
continuamente.
Me gustan tus dedos cuando me buscan, cuando me tocas
sin apenas percatarte o cuando te inclinas para acariciarme siendo totalmente
consciente de ello. Por favor, acaríciame ahora, sabré por donde vas leyendo y
será una caricia a fin de cuentas, algo tendré que sacar de mi sinceridad.
Levanté mis
ojos del papel de nuevo y busqué sus dedos con los míos.
-Gracias-
dijo entrelazando nuestras manos.
-De nada-
repetí.
Gracias, sé que lo harías.
Me
molestaba un poco que supiera TODO lo que iba haciendo cuando él me lo pedía, o
simplemente cuando él pensaba que lo haría. Pero eso también era un plus para
afirmar que me conocía casi mejor que cualquier persona en el mundo.
___________(tn), podría añadir miles de adjetivos
groseros y sucios, pero solo diré que me encantan tus tetas y tu culo, y pido
al cielo poder besarlos algún día…
Pasaré de tu cuerpo, porque como te he dicho podría
tirarme horas escribiendo sobre eso y te juro que no es lo mejor que tienes.
Me gusta cuando te unías a Louis y entre los dos
decíais las tonterías más grandes que en mi vida había oído, ya si se unía la
morena eso era un desmadre, pero solo te basta Tomlinson para sacar tu parte
loca y divertida. Me encanta cómo te ríes cuando Louis te dice alguna tontería,
o cómo le pegas pero sigues riéndote por él. A veces también envidio que él
consiga eso en ti.
Me gusta tu amistad con Niall, aunque él y yo hayamos
tenido nuestras diferencias en el pasado, creo que no he conocido a nadie que
te sea tan fiel como él, y solamente me hace falta eso para que le quiera por
encima de muchos otros. Me gusta tu alegría cuando simplemente tu mirada cruza
con la suya y cómo con un simple gesto podéis deciros todo.
Me gusta cómo respondes a todo lo que hago de alguna
manera que logra sorprenderme, hay pocas, muy pocas chicas que me hayan
sorprendido alguna vez y tú, desde luego, eres la que más veces ha conseguido
ese premio. Solo espero que no dejes de sorprenderme nunca. Es mi segunda petición
al cielo, el karma volverá a por mí.
Me gusta cómo me miras, porque veo en ti cierta
añoranza a lo que éramos juntos, a lo que tuvimos y a lo que fuimos. Aún me
parece ver algo de sentimiento en tus ojos y rezo porque así sea y no solamente
te guste por lo que ves directamente en mí.
Me gusta cómo hablas de tu hermano, no he dicho que me
guste tu hermano, creo que él me odia, y tendré que cambiar muchas cosas para
que, en algún momento él acabe por aceptarme, sin embargo me gusta cómo hablas
de él y de lo que es para ti. No tengo mucha idea de lo que han sido estos años
para vosotros, aunque me dijeras que no había sido fácil, pero sois hermanos y
él es perfecto para ti y tú para él, y ambos sabéis eso.
Me gusta muchísimo tu preocupación por el universo,
por todo el mundo, incluso por los que no conoces, como si pudieras hacer algo
por salvar sus almas. Adoro que quieras estudiar medicina porque eso nos acerca
de miles de formas.
Me gusta cómo hablas con Lisa y Zac, cómo les miras,
como si fueran prácticamente familia tuya. Me gusta ver a mi hermana feliz y
saber que esa sonrisa es gracias a ti. Porque te aman y eso es un punto a
favor.
Me gusta como tocabas en piano, porque si cualquiera
te veía podrían pesar que no eras tú que tocaba, como si fuera realmente
imposible que esa música pudiera ser creada o tocada por ti, adoro saber que
eres tú en tu máxima expresión, y también me gustaría saber por qué no tocas…
Me gustaba cantar contigo y con Niall, porque descargaba muchísimo en esos
ratos.
Hay mucha gente que dice que no les gusta una persona,
sino cómo son ellos cuando están con esa persona. Yo sigo siendo el mismo
capullo, asqueroso y triste cuando estoy contigo que cuando estás lejos de mí,
no me haces ser diferente y tampoco quieres que sea diferente, porque por
alguna razón logré gustarte tal y como soy, algo absolutamente imposible y que
jamás volveré a conseguir con otra persona. Porque tú que me conocías como
quizá nadie lo ha hecho nunca, te quedaste conmigo durante más de ocho años,
aunque nos separáramos.
Me he preguntado muchas veces si me alegraba de que
hubieses vuelto a mi lado. Tengo mi respuesta, la tengo, me ha costado pero la
tengo.
Te dije algo en navidad, te dije una maldita mierda
sobre la que no había reflexionado del todo. Te dije algo rápido y veloz porque
no fui capaz de cumplir mi promesa y no besar a otra persona mientras estábamos
lejos. Creí que si no cambiaba es que no merecías mi perdón, si seguía pensando
lo mismo no podía perdonarte.
Pero todo ha cambiado, te has alejado de mí y ahora he
comprendido que no puedo tenerte más lejos, más tiempo. Que te necesito junto a
mí porque me gusta todo de ti. Me gustas tú y, si no te lo digo quizá explote
algún día, en el momento más inoportuno, como normalmente las cosas ocurren entre
nosotros.
Agradezco no haberte visto estos dos años, porque son
los que me han hecho falta para modelarme sin ti, los que me han hecho falta
para saber que eras tú y no podía ser nadie más.
Te dije que te quería, aquella noche en Sicilia, te
parecerá mentira pero es la única vez que esas dos palabras han salido de mis
labios. Te dije que te quería porque lo sentía en mi interior y me dolió no
oírlo de vuelta, pero no me arrepiento porque te quería y te lo dije. Y me
siento bien al haberlo hecho, porque tú no lo hiciste y eso me transporta un
paso por delante de ti. Porque tú no tuviste los cojones de decirlo y te
cagaste encima. Estoy orgulloso de haber sido valiente.
Hay poco más que pueda decirte. Lisa acaba de entrar
en mi cuarto y quiere leer lo que estoy escribiendo, le haré un resumen,
obviamente evitando las palabras malsonantes, las cambiaré por colores pastel,
vivos y dulces, asquerosamente dulces.
Maggie supo que Fred sería el hombre de su vida nada
más verle hacer el idiota con ella la primera vez. Creo que ahora miro al
pasado, me veo en cada momento del pasado, y creo que sabía que eras tú y nadie
más. Creo que desde que me diste ese primer puñetazo, cuando teníamos siete
años, supe que soportaría todos lo que vinieran después si tan solo me
prometías quedarte a mi lado para siempre.
Eres mi Maggie.
No puedo prometerte nada, mucho menos que no te grite
o que no quiera huir, es algo innato en mí, no puedo jurarte que no pelearemos
porque adoro pelear contigo. Pero te prometo que volveré tras cada pelea, te
pediré perdón y buscaré esos follables labios para besarlos de nuevo.
Eres mi Maggie.
Espero ser tu Fred, ¡demonios! Quiero ser tu Fred.
Te quiero, mucho, continuamente.
Harry.
PD: Voy a jugármela a decir que me responderás lo mismo,
aunque en el fondo crea que eso es tristemente imposible.
PD2: Le he leído algunas partes a Gemma y ha llorado,
es una enferma enamoradiza.
PD3: Maggie también ha llorado.
PD4: Álex también ha llorado… ¡Bah! Eso último es
mentira, pero quiero ver tu cara cuando lo leas…
PD5: Te quiero.
No levanté
mi mirada de las hojas cuando leí esa última palabra. No quería que él supiera
que había terminado de leer, porque tendría que decirle algo y, en ese momento,
las palabras no querían salir de mis labios.
Pero tenía
poco tiempo, y él pronto sabría que había terminado de leer.
-¿Ya?-
mierda.
Levanté la
mirada y asentí tímidamente. Después de todo lo que había escrito en esas hojas
no podía mantenerme intacta con él, ni débil ni fuerte, simplemente no podía
mantenerme.
-Sí- dije,
añadiendo una pequeña palabra a mi asentimiento.
Sus últimas
palabras sonaban dentro de mi cabeza, una y otra vez. Pero ahora no solo lo
hacían en mi interior, Harry las estaba repitiendo en voz alta. Y maldita
mierda, sonaban tan bien…
-Te quiero,
te quiero, te quiero y te…
-Sí, me
quieres, lo he leído, lo he oído- dije, haciendo que parara.
-Es la
verdad. Créeme.
Asentí.
Joder, por supuesto que le creía. Yo me sentía de la misma manera con él.
Además, no tenía por qué decirme algo así si no lo sentía realmente, no tenía
por qué hacerlo.
-Y… ¿vas a
poder decirme algo más, por ejemplo que también me quieres o algo así?-
preguntó.
Sonreí por
la inercia del momento, mezclado con mi nerviosismo activo.
-Te mentí
la última noche que hablamos- comencé-, te dije que solo me atraías, y es obvio
que lo haces, atraerías a cualquier persona, animal o cosa del mundo- él
sonrió, pero no le di importancia-. Pero no solo me atraes, hay mucho más…
tenía miedo de decírtelo porque posiblemente te habrías reído de mí y me
habrías abandonado, dejándome sola, a la intemperie.
-Sin duda
lo habría hecho- dijo.
-Lo sé, sin
embargo estás seguro de que yo no huiré por tus palabras… me jode ser tan
predecible para ti… si tan solo…- suspiré-. Sabes que estos dos años han sido
mierda, constante mierda. Pero no he dejado de pensar en ti ni un día. Cada día
había algo que me hacía recordarte, en mayor o menor medida, pero cada día había
algo. No te olvidé. Creo que aquella noche en Sicilia estaba demasiado nerviosa
y enfadada por tu partida que no pude decirte lo que sentía, pero sé que sabías
que te quería.
Él sonrió
con fuerza y se acercó a mí.
-Espera,
espera, estoy intentando que quede bonito, no me fastidies ahora- le dije
apartándome un poco de él, sin dejar de sonreír.
-Perdona-
se disculpó.
-Te quiero-
rozó mis labios, las palabras rozaron mis labios ligeramente, como una pluma,
pero cuando lo dije un peso salió de mi interior y supe que debía haber dicho
eso muchísimo antes, casi desde el primer día en el que había visto a aquel
niño estúpido de ojos verdes y pelo castaño con rizos.
-¡Dios!
Dilo de nuevo- Harry sonrió y se acercó a mí más.
-Te quiero.
-Otra vez.
Lo repetí
hasta el cansancio. Él atrapó mis manos entre las suyas y me acercó a si mismo
con urgencia.
-Seguro que
en otra vida debí sufrir mucho, porque esto es lo mejor que he sentido nunca, y
no creo merecerlo.
-Te lo
mereces, aunque no lo merecieras te querría igual…
Él sonrió y
sus manos ascendieron hasta mis mejillas, acercando nuestros rostros y pegando
nuestras frentes.
-Te quiero-
susurré contra sus labios.
-Te quiero.
Y
simplemente alguien acortó la distancia que nos separaba. Envolvió mis labios
entre los suyos y su sonrisa se fraguó en el momento.
Sus manos
bajaron hacia mi cadera y me empujó hacia su cuerpo, como si su vida dependiera
de ello. Incrementó la presión del beso y dejé que mis manos revolotearan en
torno a su pecho que subía y bajaba con rapidez.
-Te quiero-
le dije en un segundo que nos separamos.
-Mierda,
___________(tn), te quiero, joder- dijo besándome de nuevo y dejando que las
palabras murieran en sus labios.
El tiempo
que había trascurrido desde la última vez que nos habíamos besado parecía un
infinito, no entendía cómo habíamos podido estar tanto tiempo sin hacerlo.
Ahora me parecía todo intenso y difícil de manejar. Sus manos viajaban ágiles
por cada rincón de mi cuerpo que encontraban, haciendo que mis terminaciones
nerviosas sufrieran en silencio y a la vez saltaran agradecidas y locas.
Sus labios
sabían tan bien, quizá estaba realmente enloqueciendo, pero me sentía tan
aliviada y saciada con Harry y yo en esa posición, que todo a nuestro alrededor
era ínfimo e insignificante.
Sus labios
bajaron hacia mi cuello llenándome de besos húmedos mientras sus rizos
cosquilleaban en mi boca y mis mejillas.
-Te quiero-
le dije.
Harry se
separó un segundo de mí y me miró a los ojos con una gran sonrisa.
-Y yo a ti.
-No puedo
creer que suene tan bien… es como… imposible.
Él volvió a
reír y me besó levemente de nuevo.
-No tienes
idea de lo bien que suena en tus labios- dijo, sonrió de nuevo y se separó de mí-.
Siento romper el momento pero necesito ir al baño un segundo.
-No eres de
piedra- él se rió por mi comentario.
Sonreí y le
observé entrar en el servicio.
Un sonoro
suspiro salió de mis labios… ¿ya estaba? ¿Eso era todo? Sonreí por inercia sin
ser consciente aún de lo que todo eso significaba. Después de tanto tiempo
había llegado el momento de tomar una decisión y, afortunadamente, tanto Harry
como yo coincidíamos en nuestro parecer. Teníamos que hablar. Estaba claro que
todo no se solucionaba con un “te quiero” o con miles de ellos. Pero habíamos
avanzado, mucho…
El teléfono
de Harry vibró en la mesilla. Me giré para cogerlo y acercárselo al servicio,
pero el nombre que apareció en la pantalla paró mis movimientos al instante.
CHELSEA.
No sé en
qué estaría pensando, pero cogí rápidamente el teléfono y abrí el mensaje que
acababa de llegar.
“Acabo de llegar a casa. ¿Quieres repetir lo del
baño…? Mis padres no están, podremos gritar todo lo que queramos.”
El sonido
de la puerta me hizo regresar al momento presente. Harry me miraba desde el
umbral de la puerta con una ceja levantada, seguramente preguntándose qué hacía
con su móvil entre mis manos.
-¿Qué
haces?- sonrió y se acercó a mí.
No podía
hablar. Simplemente callé. ¿Él y Chelsea…? ¿En la boda de mi madre…? ¿En los
baños?
Su sonrisa
no se apagó de camino a mi lado. Tan solo le hizo falta ver la pantalla del
móvil para que su semblante se oscureciera y su gesto se tornara sombrío. Y a
mí tan solo me hizo falta ver su expresión para que mi pequeño universo
construido a partir de nuestros “te quiero” explotara en mil pedazos.
-__________(tn)-
dijo.
Intentó
acercarse a mí pero le evité poniendo mis brazos estirados entre ambos.
-Por favor,
déjame que te explique.
-Vete- fue
lo único que pude articular.
Mi corazón
estaba muerto, literalmente, apagado. ¿Por qué se había tenido que acercar a
ella en la boda?, ¿Por qué si se había acercado a ella después me había dicho
todo aquello? No era justo, no merecía algo así…
¿O si lo
merecía? Tanto bueno no podía suceder, y menos en mi vida. Estaba claro que en
algún momento la suerte se volvería en mi contra. Soñé con que no fuera con
Harry, pero… ¿con qué otra cosa podía ser? Estaba claro que no había nada que
me doliera tanto como él, o que pudiera hundirme tanto como él.
-No ha
sido… no es lo que crees.
-Vete-
repetí.
No quería
estar cerca de él. ¡Maldición! Le había dicho que le quería dos o tres horas
antes de que él y Chelsea follaran, ¡En la maldita boda de mi madre!
No fui
consciente de que miles de lágrimas habían comenzado a correr por mis mejillas
hasta que él quiso acercar su mano a mi cara para limpiarla. Su gesto parecía
aterrado y dolido al mismo tiempo. ¡Yo no había hecho nada! Tan solo ser lo
suficientemente estúpida como para pensar que podría ser “algo” entre nosotros.
(Narra
Harry)
-Por favor-
intenté por enésima vez acercarme a ella.
Pero no me
dejaba.
-Solo
quiero que te vayas. Sal de mi casa, ahora- dijo.
Su voz,
minutos antes había estado llena de promesas y futuro, ahora era una mezcla de
arrepentimiento y dolor. No podía dejarlo estar, ella…
Había sido
un completo idiota. Había sido un jodido imbécil.
No podía
culpar a Chelsea, porque desde luego yo también había colaborado en ello, pero
la indiferencia de _________(tn) durante la boda había causado un inevitable
poder de venganza sobre mí, sin darme cuenta de que lo que estaba haciendo. Era
simplemente clavarme un puñal a mí mismo.
-No lo
entiendes, estaba enfadado y tú…
-No, no,
no, no, siempre será así, tú enfadado y yéndote a follar con otra y yo en
cualquier sitio, rota. No. No.
-Por favor-
mierda.
Había
intentado controlar el picor de mis ojos durante un buen rato, pero no pude
soportarlo más y comencé a llorar como un niño, solo quería que ella me
escuchara, solo dos minutos, solo…
-Te quiero.
-Mentira,
crees que me quieres, pero es mentira. Vete, por favor- dijo.
-No voy a
irme.
-Llamaré a
Louis, llamaré a Niall, a Gemma…
-No
importa, escúchame- dije.
-Llamaré a
Alan.
He de
reconocer que ese último nombre dolía más que el resto. Después de dos largos
años había recuperado buena parte de lo que tenía con él, no soportaría perderlo
de nuevo.
-Solo un
minuto, por favor.
-No puedo
escucharte más…- sus lágrimas llenaban el espacio que dejaban sus mejillas, me
dolía verla así.
Me dolía
llorar, pero nada importaba, necesitaba demostrarle que la quería, que estaba
por ella y para ella, que solo había sido un maldito error y que jamás, jamás,
jamás volvería a repetirse.
-Sal.
Me empujó
con toda sus fuerzas y consiguió moverme un poco, lo suficiente como para
alejarse por completo de mí y levantarse acercándose a la puerta.
-Si te vas
ahora no montaré ninguna escena, pero si no te marchas saldré gritando.
-No lo
harás.
No lo
haría, jamás haría eso, la conocía, joder, malditamente la conocía como nadie
hacía. Pero era lo suficientemente estúpido como para que no me importara una
mierda lo que pudiera pensar cuando me enfadaba.
Había
estado dos meses sin beber, sin follar, ¡DOS MESES! Dos jodidos y locos meses
con su aroma clavado en mis fosas nasales. Dos meses escribiendo una jodida
carta que ahora parecía hecha pedazos en algún rincón del cuarto. Dos meses
clavando mi mirada en su espalda durante las clases. Mirándola cuando ella no
se daba cuenta. Dos meses creyendo que si pasaba el tiempo suficiente sin
descontrolarme, ella finalmente sabría que podía confiar de nuevo en mí.
La quería,
me había costado reconocerlo pero la quería. Y sabía que ella me creía, lo veía
en ella. Tan solo necesitaba explicarle que…
¿Qué le
diría? ¿Qué me había hecho enfurecer y había optado por tirarme a Chelsea rápido
y duro contra uno de los baños del hotel en el que su madre se estaba casando? ¿Diría
eso? No podía decir eso… pero necesitaba que creyera que la quería… necesitaba
que me repitiera lo mucho que ella me quería a mí. ¡ME QUERÍA! Lo había dicho,
nadie podría borrarlo nunca.
-¿Me estás
escuchando? Quiero que desaparezcas- abrió la puerta mostrándome el pasillo.
Negué un
par de veces más pero ella no retrocedió.
-Me
quieres- me atreví a decir, como último recurso.
-Sí, pero
te odio, y eso es más fuerte.
Suspiré
pesadamente, no había nada que pudiera hacer. La había jodido. Y ahora tendría
que cumplir la pena.
Cerró los
ojos cuando salí por la puerta, como si no fuera capaz de verme marcharme
cuando había sido ella la que me había expulsado de su vida. Quise abrazarla
una última vez, decirle al oído lo muchísimo que lo sentía y lo mucho que la
quería. Pero no lo hice.
Simplemente
accedí a cumplir su orden, bajé hacia la planta baja y sin pararme a pensar,
salí a la calle, cogí mi moto y desaparecí de aquel lugar, tal y como ella me
había pedido que hiciese.
(Narra
Niall)
Me aparté
de la mano de Alan cuando Claudia clavó su mirada en mí. Dolía verla dolida
conmigo. No sabía qué podía decir para que entendiera que había sido muy
complicado para mí.
-No te preocupes-
Alan se acercó a mi oído y dejó que sus palabras salieran simplemente-. Lo
entenderá.
-Lo sé-
dije en voz alta.
Pero
necesitaba que fuera ya. No que se enfadara conmigo más tiempo.
Harry bajó
las escaleras rápidamente, casi como una bala. Pensé que ___________(tn) y él
estarían más tiempo hablando, pero quizá solo necesitaban eso…
Sabía que
entre ellos había muchas cosas sin decir. Sabía que él había estado las últimas
semanas intentando mejorar y ser mejor por ella. Poco a poco estaba empezando a
ver a aquel Harry que parecía haberse perdido tiempo atrás.
Estaba tan
exhausto que decidí escribirle en lugar de subir a buscarla.
Yo: ¿Todo
bien? (06:07)
_________(tn):
Claro, todo bien, solo necesito descansar un rato, creo que voy a dormir, diles
a todos que podéis hacer lo que queráis pero que mañana hay que recogerlo todo
(06:08)
Alan me
miró con una sonrisa.
-¿Está
bien?
-Sí, eso
creo, dice que está cansada y que iba a acostarse un rato- contesté con una
sonrisa.
Alan me
besó suavemente en la mejilla y apoyé mi cabeza en su hombro descansando en él.
-¡Joder!-
la voz de la morena me hizo abrir los ojos-. Niall Horan, ven inmediatamente.
Se levantó
y caminó hacia la cocina en silencio. Suspiré y me levanté para seguirla
apretando la mano de Alan en un intento por tranquilizarle.
-¡Nialler!-
Claudia me miraba seria, pero había un atisbo de alegría en su tono que pude
reconocer con facilidad.
-Perdóname
¿Vale? Quería decírtelo, te lo juro, pero no pude hacerlo, al principio no
estaba seguro de lo que sentía. Imagina que te levantas un día y de pronto te
gusta una chica como nunca te ha gustado antes, creerías que te has vuelto
loca- le dije-. Todo ocurrió deprisa y despacio a la vez. Estaba yo con mis
sentimientos y de pronto Alan con los suyos, pero la verdad es que me he
aclarado hoy y… solo necesitaba contártelo pero no encontraba el momento. Lo
siento.
-¿Eres
feliz?
Su pregunta
me pilló por sorpresa pero asentí sin dudarlo. Ella sonrió y se acercó a mí
casi corriendo. Saltó en mis brazos y me abrazó con fuerza. Intenté agarrarla,
pero acabó colgada de mis brazos y riendo como una loca.
-Tendrías
que haberlo dicho antes, pero lo entiendo, yo también tardé en contarte lo de
Louis, sé lo que sentiste. Me alegro de que seas feliz, y de que lo seas con
Alan. Es tan caliente…- sonrió y me dio un beso sonoro en la mejilla.
-Lo es,
definitivamente.
(Narras tú)
¿Cuánto
tiempo había pasado? ¿Segundos…? ¿Horas…? La voz de Harry seguía recorriendo
cada centímetro de mi mente, cada neurona se centraba en sus palabras. Dormir
parecía un auténtico logro en ese momento. Su voz resonaba y zumbaba cada
momento más fuerte.
-¡___________(tn)!-
incluso podía notar sus manos a mi alrededor, abrazándome-, __________(tn),
despierta, __________(tn)- sus manos eran firmes y nada agradables, como él.
Mis ojos se
abrieron de golpe y me encontré a Niall pegado a mi cara con su aliento cayendo
directamente sobre mí.
-Joder,
_________(tn), levántate, tenemos que irnos, corre- me zarandeó una nueva vez.
Niall
comenzó a moverse por el cuarto y me lanzó la camiseta y los pantalones que
había dejado sobre la cama al cambiarme por el pijama. No paraba.
-¿Qué hora
es?
-Las ocho,
corre, ha pasado algo.
Vi cómo se
estabilizó y me miró.
-Todos se
han ido, solo quedamos nosotros.
Me froté
los ojos con las manos intentando encontrar la conexión entre todo lo que Niall
decía.
-¿Qué
pasa?- dije apartando las sábanas de encima y sacando los pies por un lateral.
-Es…- me
miró y se acercó a mí-. No te pongas nerviosa, todo estará bien, es Harry…
Me levanté
de pronto, me puse de pie en un segundo.
-Niall,
¿qué cojones ha pasado?
-Él…-
pareció dudar un momento, pero al final acabó hablando-, ha tenido un accidente en la carretera.
¿Un…
accidente?
-No te
preocupes, vamos, vístete, tenemos que ir al hospital, Mike está esperando en
la puerta por nosotros.
Hay
momentos en la vida, cualquier momento, en el que parece que no vivimos dentro
de nosotros mismos, parece que vemos todo desde un ángulo superior, como si
estuviésemos volando sobre nuestras cabezas y solo pudiéramos ser conscientes
de nuestro cuerpo moviéndose sin control.
Eso ocurrió
en ese momento.
Me vestí
sin ser consciente, me recogí el pelo rápidamente en mi cabeza, me puse el
abrigo y salí a la calle tirada por Niall. Me monté en un coche que conducía
Mike, un coche que no sabía de dónde había salido. Apoyé la mejilla en la
ventanilla y dejé que el frío calara dentro de mí.
De pronto
un hall enorme y blanco, pasillos, más blanco.
Voces.
Gritos.
Lloros.
Niall.
-¡___________(tn)!
Cariño.
Los brazos
de mi madre a mi alrededor.
Blanco.
Lágrimas.
Greg. Alan.
Louis.
Voces.
Blanco.
Una silla.
Un hombro.
Voces.
Silencio.
Hola!! Bueeenoooo.... no puedo decir nada de ese capítulo, imagino que no tengo palabras, simple. Es alegre y horrible al mismo tiempo, pero creo que es el que más me gusta de todos, así que no me odiéis xD
El caso es que los próximos capítulos serán algo extraños y, pese a que parecía que todo se iba a solucionar pronto y felizmente, habrá que esperar un poco para saber si será así o no.
Intentaré subir otro capítulo lo antes posible pero los siguientes capítulos serán complicados de dar forma por lo que no sé cuando podré.
Espero que os haya gustado :)
Muackss
.jpg)
Veroo! Como me haces esto! Como! Espero que Harry se recupere pronto porque si no te juro que te mato jajajja sube cuanto antes que no me puedes dejar asiii besooos!
ResponderEliminarMUACCKKSS!!
Espero que el siguiente capítulo no te deje tan intrigada xD
EliminarGracias por comentar
Besos!