martes, 7 de abril de 2015

Capítulo 73: "Cómo debemos ser consecuentes con nuestras acciones"


 
(Narras tú)

Sus palabras me hicieron encogerme visiblemente de hombros. En realidad yo también le había echado de menos, mucho, casi constantemente, haber vuelto y haberle tenido a mi alrededor durante esos primeros meses de curso había sido bueno, por muchas idas y venidas que hubiésemos sufrido. Pero desde luego separarme de él de nuevo había sido complicado.

-Yo también, casi todo el tiempo- le dije, ¿Quería sinceridad? Se la daría.

Harry sonrió, pero yo no estaba contenta. En realidad eso me machacaba más. Porque echarle de menos era una mierda, pero era mío y podía “controlarlo”, pero que él me dijera lo mismo, era demasiado para mí.

-Eso es bueno.
-No lo es, en realidad es bastante malo- respondí algo enfadada.


Harry se giró hacia mí con el ceño fruncido.

-¿Por qué dices eso?
-¿No es obvio? Intento alejarme de ti para sentirme mejor, pero no lo consigo.

-¿Y eso es malo?- sonrió de lado.
-Sí, aunque a ti te parezca muy gracioso y algo que celebrar…


Harvard, maldita sea, ¡Él iba a ir a Harvard! ¿Conmigo?

-Me alegra que me hayas echado de menos, eso quiere decir que…
-Eso no quiere decir nada, solo que estoy jodidamente hormonada y que necesito alejarme de ti, cosa que es prácticamente imposible si nos aceptan en Harvard…- lo dije con pena.


El tiempo nos había mostrado que era imposible para nosotros estar cerca sin querer acabar el uno con el otro, que era imposible intentar ser amigos, y ni siquiera podía pensar en nada más que amigos.

Le quería, intentaba no hacerlo, pero no podía evitarlo, le había mentido tiempo atrás al decirle que solo me atraía físicamente, era una jodida mentira, pero no podía hacer nada más… era superior a mí en todos los aspectos.

-Entonces no quieres que vaya a Harvard…

Me reí amargamente.

-No, no quiero tener que verte por todo el campus con alguna idiota abrazada a ti, ni tener que compartir clase contigo y tus humos, no querría tener que verte constantemente, pero lo estoy haciendo ahora, y no he muerto…- suspiré apesadumbrada.
-No voy a ir con una idiota agarrada a mí- casi gritó, pero manteniendo una sonrisa-, ¿eso te pondría celosa?

-No…- me miró elevando una ceja-, quizá… no vas a conseguir un “sí”, Styles…- dije al final.

Él se rió con una carcajada.

-Me parece bien- se acercó a mí despacio hasta sentarse frente a mí tocando mis muslos con sus manos-, yo me pondría como un lunático si tuvieras a un idiota al que abrazar por el campus- dijo en un susurro.

Mis mejillas ardieron con rapidez y quise alejarme de él para que no me viera.

-Pero si tú fueras esa idiota colgada de mi brazo, sinceramente sería el tipo más jodidamente feliz del mundo- rodé los ojos apartándome de él y sentándome en el centro de la cama, no quería tenerle cerca.
-No sigas por ahí, Harry.

-¿Por qué?
-Porque eso no ocurrirá y…

-Espera, quiero hablar contigo sobre eso.

Caminó unos pasos y se sentó junto a mí en la cama. Se calló durante un momento, parecía pensar lo que iba a decirme.

-Hace un tiempo, cuando celebramos tu cumpleaños me dijiste lo que pensabas de mí, todo lo que te gustaba de mí, sinceramente fue como una revelación, fue una locura, pero increíblemente perfecto, amé ese momento y cada palabra que salió por tus malditamente follables labios.
-¡Harry!

-Perdona… ¿por tus carnosos y dulces labios?- rodé los ojos y él sonrió-. Te juro que no encontré las palabras para decirte en ese momento, me pillaste con la guardia baja y no supe qué decir, pero te agradezco infinitamente que dijeras eso, porque había dejado de creer en mí, en muchos aspectos…

Harry sonrió y me acarició la mejilla un instante, para después pasar sus dedos por el interior de su chaqueta del que sacó un papel doblado varias veces.

-Por eso, he tenido dos meses para escribir esto, cada día escribía algo más y he rellenado una buena lista de las cosas que me gustan de ti- dijo.

Miré el papel con interés y quise arrebatárselo de las manos.

-Ten- me hizo el favor y me la tendió.
-¿Quieres que la lea?

-Sí, sería horrible tener que hacerlo yo- dijo, refugiándose en su mirada que se clavaba en mí.

-Léela- le dije, haciendo que abriera los ojos y negara varias veces.
-No, joder, __________(tn), no me obligues.


Sonreí asintiendo varias veces. Él rodó los ojos y cogió las hojas entre sus dedos.

-Vale, pero no puedes reírte, no puedes… ¡Por favor! No quiero leerla, esperaba que las leyeras tú y después habláramos, esto es horrible- dijo con tristeza.

Suspiré y accedí a que me diera las hojas, al fin y al cabo lo que ponía en ellas no cambiaría leyera quien leyera.

-Gracias.
-De nada- dije alargando la primera “a”.

-¿Puedo esperar fuera? Sería genial poder esperar fuera.
-No, te quedas aquí- al menos, si no leía tendría que soportar mis caras.

-Ok.


Abrí las hojas y suspiré recorriendo sobre ellas unos segundos, hasta que por fin comencé a leer:

 

La noche de tu decimoséptimo cumpleaños te llevé al parque central de “la cárcel”. La verdad es que conduje sin un rumbo fijo, solo quería desaparecer hacia cualquier parte, y al final viniste conmigo.

Como siempre la mierda tuvo que salir de tu boca, pero esta vez a otro nivel, mucho más jodido y profundo de lo que realmente esperaba. Tanto que no supe qué decir cuando acabaste. Solo sentí que te debía algo por lo que tú me habías dado, y por eso te conté la historia de tus tatuajes y la del de Margaret y Frederick.

Tus palabras calaron en mí y por un segundo me vi en Sicilia, en una de esas noches de julio que vivimos. Tú y yo, solos en la habitación de la torre. Nos vi allí a ambos.

Sin embargo, como siempre, acabamos por volver cada uno por nuestro lado, porque nos separamos y eso es lo que hemos estado haciendo todo este tiempo, huir hacia nuestras propias antípodas, como si realmente creyéramos que podríamos escapar el uno del otro. Sin darnos cuenta de que todos los caminos conducen al mismo lugar.

Dejé un segundo de leer y levanté mis ojos del papel, conectándolos con los suyos. Él me miraba claramente incómodo por la situación, yo estaba leyendo para mí misma y él no sabía por dónde iría. Eso me gustó de alguna manera, tener ese pequeño control sobre él…

No recuerdo exactamente tus palabras, sé que hablaste de mi físico, algo obvio porque es sumamente perfecto, sé que hablaste de nuestro pasado y de las cosas que suelo hacer y que te gustan de mí. Así que creo que eso es exactamente lo que te debo, de alguna manera mi sinceridad reside ahí, en responder a esas palabras.

Seguramente cuando acabes de leer esto pienses que soy un completo mierda y que parezco un enorme corazón rosa de caramelo, envuelto en papel transparente del mismo color, porque en realidad solo se me ocurren idioteces. Espero que me sigas viendo tan duro y sexy como lo haces antes de leer, te agradecería que así fuera. Además, por eso, voy a añadir pequeños comentarios groseros que harán que tus ojos rueden, pero es también algo que te gusta de mí, por lo que debo mantenerlo.

Empezaré por ahí, __________(tn), me encanta la forma en la que ruedas los ojos cuando digo algo que no te gusta escuchar o que simplemente es demasiado para ti, como que te arrancaría lo que lleves puesto y te follaría en cualquier lugar, por muy público que fuera, o lo que me gustaría verte sobre mí, con tus ojos cerrados y desnuda completamente.

-¡Oh Dios, Harry, esto es demasiado!- le dije, dándole un manotazo en el brazo por sus sucios pensamientos.

Él se limitó a sonreír, estaba demasiado nervioso como para cualquier otra cosa.

Seguramente me pegarás por eso último…

Rodé los ojos y vi cómo él sonreía abiertamente.

__________(tn), si me detuviera en tu físico no podría parar de escribir, tendría que hacer una tesis doctoral sobre todo lo que me gusta ver de ti, sobre tus piernas y la línea que separa tu gemelo de tu bíceps femoral, con pantalones, con falda, con vestido, incluso aunque no vea esa parte de tu anatomía, me la imagino, y enloquezco. Quizá parezco un obseso o un pervertido hablando de esa línea, pero con precisión puedo decir que ya piensas eso de mí, no me preocupa.

Me gustan tus labios, no porque me imagine mi polla entre ellos, sino porque me gusta cómo los muerdes, cuando sonríes, alegre, como si nada más importara, cómo se forma una minúscula línea con ellos cuando te enfadas o cómo los mojas cuando estás nerviosa. Me gusta su color, ni muy rosa ni muy rojo, casi me puedo imaginar la sangre recorriéndolos, y quizá eso sí sea demasiado raro…

Me gustan tus ojos, cuando frunces el ceño al no entender algo, cuando me miras y quisieras decirme todo lo que piensas con solo esa mirada, cuando miras a Alan, porque jodidamente estoy condenadamente celoso de él desde el primer instante en el que os vi juntos, no como si fuera a tirarse sobre ti, sé que él se tira sobre Niall, sino como si pudiera hacer que tus ojos brillaran más de lo que solía poder hacerlo yo… eso me enfurece y me entristece, y no se me da demasiado bien controlar ambos sentimientos.

Me gusta tu pelo, me gustaba cómo caía sobre tus hombros y te quejabas porque siempre había una parte de tu espalda que no se ponía morena durante el verano, me gustaba los moños altos que te hacías para jugar al Rommel, y me gusta cada una de las trenzas, coletas o como cojones se llame todo lo que te haces en el pelo. Creo que lo mantienes recogido por algo en particular, me gustaría saberlo, quizá algún día lo sepa.

Me gusta tu altura, es perfecta para mí, ni alta ni baja, pero lo suficientemente exacta para no tener que agacharme demasiado cuando mis manos buscan tu trasero… En fin, quiero hacerlo contigo hasta que me supliques que pare.

La sonrisa de mi rostro se confundió con mis ojos rodando de nuevo. Sus palabras me hacían enojar y sonreír a partes iguales, casi de igual forma que me ocurría con él continuamente.

Me gustan tus dedos cuando me buscan, cuando me tocas sin apenas percatarte o cuando te inclinas para acariciarme siendo totalmente consciente de ello. Por favor, acaríciame ahora, sabré por donde vas leyendo y será una caricia a fin de cuentas, algo tendré que sacar de mi sinceridad.

Levanté mis ojos del papel de nuevo y busqué sus dedos con los míos.

-Gracias- dijo entrelazando nuestras manos.
-De nada- repetí.


Gracias, sé que lo harías.

Me molestaba un poco que supiera TODO lo que iba haciendo cuando él me lo pedía, o simplemente cuando él pensaba que lo haría. Pero eso también era un plus para afirmar que me conocía casi mejor que cualquier persona en el mundo.

___________(tn), podría añadir miles de adjetivos groseros y sucios, pero solo diré que me encantan tus tetas y tu culo, y pido al cielo poder besarlos algún día…

Pasaré de tu cuerpo, porque como te he dicho podría tirarme horas escribiendo sobre eso y te juro que no es lo mejor que tienes.

Me gusta cuando te unías a Louis y entre los dos decíais las tonterías más grandes que en mi vida había oído, ya si se unía la morena eso era un desmadre, pero solo te basta Tomlinson para sacar tu parte loca y divertida. Me encanta cómo te ríes cuando Louis te dice alguna tontería, o cómo le pegas pero sigues riéndote por él. A veces también envidio que él consiga eso en ti.

Me gusta tu amistad con Niall, aunque él y yo hayamos tenido nuestras diferencias en el pasado, creo que no he conocido a nadie que te sea tan fiel como él, y solamente me hace falta eso para que le quiera por encima de muchos otros. Me gusta tu alegría cuando simplemente tu mirada cruza con la suya y cómo con un simple gesto podéis deciros todo. 

Me gusta cómo respondes a todo lo que hago de alguna manera que logra sorprenderme, hay pocas, muy pocas chicas que me hayan sorprendido alguna vez y tú, desde luego, eres la que más veces ha conseguido ese premio. Solo espero que no dejes de sorprenderme nunca. Es mi segunda petición al cielo, el karma volverá a por mí.

Me gusta cómo me miras, porque veo en ti cierta añoranza a lo que éramos juntos, a lo que tuvimos y a lo que fuimos. Aún me parece ver algo de sentimiento en tus ojos y rezo porque así sea y no solamente te guste por lo que ves directamente en mí.

Me gusta cómo hablas de tu hermano, no he dicho que me guste tu hermano, creo que él me odia, y tendré que cambiar muchas cosas para que, en algún momento él acabe por aceptarme, sin embargo me gusta cómo hablas de él y de lo que es para ti. No tengo mucha idea de lo que han sido estos años para vosotros, aunque me dijeras que no había sido fácil, pero sois hermanos y él es perfecto para ti y tú para él, y ambos sabéis eso.

Me gusta muchísimo tu preocupación por el universo, por todo el mundo, incluso por los que no conoces, como si pudieras hacer algo por salvar sus almas. Adoro que quieras estudiar medicina porque eso nos acerca de miles de formas.

Me gusta cómo hablas con Lisa y Zac, cómo les miras, como si fueran prácticamente familia tuya. Me gusta ver a mi hermana feliz y saber que esa sonrisa es gracias a ti. Porque te aman y eso es un punto a favor.

Me gusta como tocabas en piano, porque si cualquiera te veía podrían pesar que no eras tú que tocaba, como si fuera realmente imposible que esa música pudiera ser creada o tocada por ti, adoro saber que eres tú en tu máxima expresión, y también me gustaría saber por qué no tocas… Me gustaba cantar contigo y con Niall, porque descargaba muchísimo en esos ratos.

Hay mucha gente que dice que no les gusta una persona, sino cómo son ellos cuando están con esa persona. Yo sigo siendo el mismo capullo, asqueroso y triste cuando estoy contigo que cuando estás lejos de mí, no me haces ser diferente y tampoco quieres que sea diferente, porque por alguna razón logré gustarte tal y como soy, algo absolutamente imposible y que jamás volveré a conseguir con otra persona. Porque tú que me conocías como quizá nadie lo ha hecho nunca, te quedaste conmigo durante más de ocho años, aunque nos separáramos.

Me he preguntado muchas veces si me alegraba de que hubieses vuelto a mi lado. Tengo mi respuesta, la tengo, me ha costado pero la tengo.

Te dije algo en navidad, te dije una maldita mierda sobre la que no había reflexionado del todo. Te dije algo rápido y veloz porque no fui capaz de cumplir mi promesa y no besar a otra persona mientras estábamos lejos. Creí que si no cambiaba es que no merecías mi perdón, si seguía pensando lo mismo no podía perdonarte.

Pero todo ha cambiado, te has alejado de mí y ahora he comprendido que no puedo tenerte más lejos, más tiempo. Que te necesito junto a mí porque me gusta todo de ti. Me gustas tú y, si no te lo digo quizá explote algún día, en el momento más inoportuno, como normalmente las cosas ocurren entre nosotros.

Agradezco no haberte visto estos dos años, porque son los que me han hecho falta para modelarme sin ti, los que me han hecho falta para saber que eras tú y no podía ser nadie más.

Te dije que te quería, aquella noche en Sicilia, te parecerá mentira pero es la única vez que esas dos palabras han salido de mis labios. Te dije que te quería porque lo sentía en mi interior y me dolió no oírlo de vuelta, pero no me arrepiento porque te quería y te lo dije. Y me siento bien al haberlo hecho, porque tú no lo hiciste y eso me transporta un paso por delante de ti. Porque tú no tuviste los cojones de decirlo y te cagaste encima. Estoy orgulloso de haber sido valiente.

Hay poco más que pueda decirte. Lisa acaba de entrar en mi cuarto y quiere leer lo que estoy escribiendo, le haré un resumen, obviamente evitando las palabras malsonantes, las cambiaré por colores pastel, vivos y dulces, asquerosamente dulces.

Maggie supo que Fred sería el hombre de su vida nada más verle hacer el idiota con ella la primera vez. Creo que ahora miro al pasado, me veo en cada momento del pasado, y creo que sabía que eras tú y nadie más. Creo que desde que me diste ese primer puñetazo, cuando teníamos siete años, supe que soportaría todos lo que vinieran después si tan solo me prometías quedarte a mi lado para siempre.

Eres mi Maggie.

No puedo prometerte nada, mucho menos que no te grite o que no quiera huir, es algo innato en mí, no puedo jurarte que no pelearemos porque adoro pelear contigo. Pero te prometo que volveré tras cada pelea, te pediré perdón y buscaré esos follables labios para besarlos de nuevo.

Eres mi Maggie.

Espero ser tu Fred, ¡demonios! Quiero ser tu Fred.

Te quiero, mucho, continuamente.

Harry.

 

PD: Voy a jugármela a decir que me responderás lo mismo, aunque en el fondo crea que eso es tristemente imposible.

PD2: Le he leído algunas partes a Gemma y ha llorado, es una enferma enamoradiza.

PD3: Maggie también ha llorado.

PD4: Álex también ha llorado… ¡Bah! Eso último es mentira, pero quiero ver tu cara cuando lo leas…

PD5: Te quiero.

 

No levanté mi mirada de las hojas cuando leí esa última palabra. No quería que él supiera que había terminado de leer, porque tendría que decirle algo y, en ese momento, las palabras no querían salir de mis labios.

Pero tenía poco tiempo, y él pronto sabría que había terminado de leer.

-¿Ya?- mierda.

Levanté la mirada y asentí tímidamente. Después de todo lo que había escrito en esas hojas no podía mantenerme intacta con él, ni débil ni fuerte, simplemente no podía mantenerme.

-Sí- dije, añadiendo una pequeña palabra a mi asentimiento.

Sus últimas palabras sonaban dentro de mi cabeza, una y otra vez. Pero ahora no solo lo hacían en mi interior, Harry las estaba repitiendo en voz alta. Y maldita mierda, sonaban tan bien…

-Te quiero, te quiero, te quiero y te…
-Sí, me quieres, lo he leído, lo he oído- dije, haciendo que parara.

-Es la verdad. Créeme.

Asentí. Joder, por supuesto que le creía. Yo me sentía de la misma manera con él. Además, no tenía por qué decirme algo así si no lo sentía realmente, no tenía por qué hacerlo.

-Y… ¿vas a poder decirme algo más, por ejemplo que también me quieres o algo así?- preguntó.

Sonreí por la inercia del momento, mezclado con mi nerviosismo activo.

-Te mentí la última noche que hablamos- comencé-, te dije que solo me atraías, y es obvio que lo haces, atraerías a cualquier persona, animal o cosa del mundo- él sonrió, pero no le di importancia-. Pero no solo me atraes, hay mucho más… tenía miedo de decírtelo porque posiblemente te habrías reído de mí y me habrías abandonado, dejándome sola, a la intemperie.

-Sin duda lo habría hecho- dijo.
-Lo sé, sin embargo estás seguro de que yo no huiré por tus palabras… me jode ser tan predecible para ti… si tan solo…- suspiré-. Sabes que estos dos años han sido mierda, constante mierda. Pero no he dejado de pensar en ti ni un día. Cada día había algo que me hacía recordarte, en mayor o menor medida, pero cada día había algo. No te olvidé. Creo que aquella noche en Sicilia estaba demasiado nerviosa y enfadada por tu partida que no pude decirte lo que sentía, pero sé que sabías que te quería.


Él sonrió con fuerza y se acercó a mí.

-Espera, espera, estoy intentando que quede bonito, no me fastidies ahora- le dije apartándome un poco de él, sin dejar de sonreír.
-Perdona- se disculpó.

-Te quiero- rozó mis labios, las palabras rozaron mis labios ligeramente, como una pluma, pero cuando lo dije un peso salió de mi interior y supe que debía haber dicho eso muchísimo antes, casi desde el primer día en el que había visto a aquel niño estúpido de ojos verdes y pelo castaño con rizos.
-¡Dios! Dilo de nuevo- Harry sonrió y se acercó a mí más.

-Te quiero.
-Otra vez.


Lo repetí hasta el cansancio. Él atrapó mis manos entre las suyas y me acercó a si mismo con urgencia.

-Seguro que en otra vida debí sufrir mucho, porque esto es lo mejor que he sentido nunca, y no creo merecerlo.
-Te lo mereces, aunque no lo merecieras te querría igual…


Él sonrió y sus manos ascendieron hasta mis mejillas, acercando nuestros rostros y pegando nuestras frentes.

-Te quiero- susurré contra sus labios.
-Te quiero.


Y simplemente alguien acortó la distancia que nos separaba. Envolvió mis labios entre los suyos y su sonrisa se fraguó en el momento.

Sus manos bajaron hacia mi cadera y me empujó hacia su cuerpo, como si su vida dependiera de ello. Incrementó la presión del beso y dejé que mis manos revolotearan en torno a su pecho que subía y bajaba con rapidez.

-Te quiero- le dije en un segundo que nos separamos.
-Mierda, ___________(tn), te quiero, joder- dijo besándome de nuevo y dejando que las palabras murieran en sus labios.


El tiempo que había trascurrido desde la última vez que nos habíamos besado parecía un infinito, no entendía cómo habíamos podido estar tanto tiempo sin hacerlo. Ahora me parecía todo intenso y difícil de manejar. Sus manos viajaban ágiles por cada rincón de mi cuerpo que encontraban, haciendo que mis terminaciones nerviosas sufrieran en silencio y a la vez saltaran agradecidas y locas.

Sus labios sabían tan bien, quizá estaba realmente enloqueciendo, pero me sentía tan aliviada y saciada con Harry y yo en esa posición, que todo a nuestro alrededor era ínfimo e insignificante.

Sus labios bajaron hacia mi cuello llenándome de besos húmedos mientras sus rizos cosquilleaban en mi boca y mis mejillas.

-Te quiero- le dije.

Harry se separó un segundo de mí y me miró a los ojos con una gran sonrisa.

-Y yo a ti.
-No puedo creer que suene tan bien… es como… imposible.


Él volvió a reír y me besó levemente de nuevo.

-No tienes idea de lo bien que suena en tus labios- dijo, sonrió de nuevo y se separó de mí-. Siento romper el momento pero necesito ir al baño un segundo.
-No eres de piedra- él se rió por mi comentario.


Sonreí y le observé entrar en el servicio.

Un sonoro suspiro salió de mis labios… ¿ya estaba? ¿Eso era todo? Sonreí por inercia sin ser consciente aún de lo que todo eso significaba. Después de tanto tiempo había llegado el momento de tomar una decisión y, afortunadamente, tanto Harry como yo coincidíamos en nuestro parecer. Teníamos que hablar. Estaba claro que todo no se solucionaba con un “te quiero” o con miles de ellos. Pero habíamos avanzado, mucho…

El teléfono de Harry vibró en la mesilla. Me giré para cogerlo y acercárselo al servicio, pero el nombre que apareció en la pantalla paró mis movimientos al instante. CHELSEA.

No sé en qué estaría pensando, pero cogí rápidamente el teléfono y abrí el mensaje que acababa de llegar.

“Acabo de llegar a casa. ¿Quieres repetir lo del baño…? Mis padres no están, podremos gritar todo lo que queramos.”

El sonido de la puerta me hizo regresar al momento presente. Harry me miraba desde el umbral de la puerta con una ceja levantada, seguramente preguntándose qué hacía con su móvil entre mis manos.

-¿Qué haces?- sonrió y se acercó a mí.

No podía hablar. Simplemente callé. ¿Él y Chelsea…? ¿En la boda de mi madre…? ¿En los baños?

Su sonrisa no se apagó de camino a mi lado. Tan solo le hizo falta ver la pantalla del móvil para que su semblante se oscureciera y su gesto se tornara sombrío. Y a mí tan solo me hizo falta ver su expresión para que mi pequeño universo construido a partir de nuestros “te quiero” explotara en mil pedazos.

-__________(tn)- dijo.

Intentó acercarse a mí pero le evité poniendo mis brazos estirados entre ambos.

-Por favor, déjame que te explique.
-Vete- fue lo único que pude articular.


Mi corazón estaba muerto, literalmente, apagado. ¿Por qué se había tenido que acercar a ella en la boda?, ¿Por qué si se había acercado a ella después me había dicho todo aquello? No era justo, no merecía algo así…

¿O si lo merecía? Tanto bueno no podía suceder, y menos en mi vida. Estaba claro que en algún momento la suerte se volvería en mi contra. Soñé con que no fuera con Harry, pero… ¿con qué otra cosa podía ser? Estaba claro que no había nada que me doliera tanto como él, o que pudiera hundirme tanto como él.

-No ha sido… no es lo que crees.
-Vete- repetí.


No quería estar cerca de él. ¡Maldición! Le había dicho que le quería dos o tres horas antes de que él y Chelsea follaran, ¡En la maldita boda de mi madre!

No fui consciente de que miles de lágrimas habían comenzado a correr por mis mejillas hasta que él quiso acercar su mano a mi cara para limpiarla. Su gesto parecía aterrado y dolido al mismo tiempo. ¡Yo no había hecho nada! Tan solo ser lo suficientemente estúpida como para pensar que podría ser “algo” entre nosotros.

 

(Narra Harry)

-Por favor- intenté por enésima vez acercarme a ella.

Pero no me dejaba.

-Solo quiero que te vayas. Sal de mi casa, ahora- dijo.

Su voz, minutos antes había estado llena de promesas y futuro, ahora era una mezcla de arrepentimiento y dolor. No podía dejarlo estar, ella…

Había sido un completo idiota. Había sido un jodido imbécil.

No podía culpar a Chelsea, porque desde luego yo también había colaborado en ello, pero la indiferencia de _________(tn) durante la boda había causado un inevitable poder de venganza sobre mí, sin darme cuenta de que lo que estaba haciendo. Era simplemente clavarme un puñal a mí mismo.

-No lo entiendes, estaba enfadado y tú…
-No, no, no, no, siempre será así, tú enfadado y yéndote a follar con otra y yo en cualquier sitio, rota. No. No.

-Por favor- mierda.

Había intentado controlar el picor de mis ojos durante un buen rato, pero no pude soportarlo más y comencé a llorar como un niño, solo quería que ella me escuchara, solo dos minutos, solo…

-Te quiero.
-Mentira, crees que me quieres, pero es mentira. Vete, por favor- dijo.

-No voy a irme.
-Llamaré a Louis, llamaré a Niall, a Gemma…

-No importa, escúchame- dije.
-Llamaré a Alan.


He de reconocer que ese último nombre dolía más que el resto. Después de dos largos años había recuperado buena parte de lo que tenía con él, no soportaría perderlo de nuevo.

-Solo un minuto, por favor.
-No puedo escucharte más…- sus lágrimas llenaban el espacio que dejaban sus mejillas, me dolía verla así.


Me dolía llorar, pero nada importaba, necesitaba demostrarle que la quería, que estaba por ella y para ella, que solo había sido un maldito error y que jamás, jamás, jamás volvería a repetirse.

-Sal.

Me empujó con toda sus fuerzas y consiguió moverme un poco, lo suficiente como para alejarse por completo de mí y levantarse acercándose a la puerta.

-Si te vas ahora no montaré ninguna escena, pero si no te marchas saldré gritando.
-No lo harás.


No lo haría, jamás haría eso, la conocía, joder, malditamente la conocía como nadie hacía. Pero era lo suficientemente estúpido como para que no me importara una mierda lo que pudiera pensar cuando me enfadaba.

Había estado dos meses sin beber, sin follar, ¡DOS MESES! Dos jodidos y locos meses con su aroma clavado en mis fosas nasales. Dos meses escribiendo una jodida carta que ahora parecía hecha pedazos en algún rincón del cuarto. Dos meses clavando mi mirada en su espalda durante las clases. Mirándola cuando ella no se daba cuenta. Dos meses creyendo que si pasaba el tiempo suficiente sin descontrolarme, ella finalmente sabría que podía confiar de nuevo en mí.

La quería, me había costado reconocerlo pero la quería. Y sabía que ella me creía, lo veía en ella. Tan solo necesitaba explicarle que…

¿Qué le diría? ¿Qué me había hecho enfurecer y había optado por tirarme a Chelsea rápido y duro contra uno de los baños del hotel en el que su madre se estaba casando? ¿Diría eso? No podía decir eso… pero necesitaba que creyera que la quería… necesitaba que me repitiera lo mucho que ella me quería a mí. ¡ME QUERÍA! Lo había dicho, nadie podría borrarlo nunca.

-¿Me estás escuchando? Quiero que desaparezcas- abrió la puerta mostrándome el pasillo.

Negué un par de veces más pero ella no retrocedió.

-Me quieres- me atreví a decir, como último recurso.
-Sí, pero te odio, y eso es más fuerte.


Suspiré pesadamente, no había nada que pudiera hacer. La había jodido. Y ahora tendría que cumplir la pena.

Cerró los ojos cuando salí por la puerta, como si no fuera capaz de verme marcharme cuando había sido ella la que me había expulsado de su vida. Quise abrazarla una última vez, decirle al oído lo muchísimo que lo sentía y lo mucho que la quería. Pero no lo hice.

Simplemente accedí a cumplir su orden, bajé hacia la planta baja y sin pararme a pensar, salí a la calle, cogí mi moto y desaparecí de aquel lugar, tal y como ella me había pedido que hiciese.

 

(Narra Niall)

Me aparté de la mano de Alan cuando Claudia clavó su mirada en mí. Dolía verla dolida conmigo. No sabía qué podía decir para que entendiera que había sido muy complicado para mí.

-No te preocupes- Alan se acercó a mi oído y dejó que sus palabras salieran simplemente-. Lo entenderá.
-Lo sé- dije en voz alta.


Pero necesitaba que fuera ya. No que se enfadara conmigo más tiempo.

Harry bajó las escaleras rápidamente, casi como una bala. Pensé que ___________(tn) y él estarían más tiempo hablando, pero quizá solo necesitaban eso…

Sabía que entre ellos había muchas cosas sin decir. Sabía que él había estado las últimas semanas intentando mejorar y ser mejor por ella. Poco a poco estaba empezando a ver a aquel Harry que parecía haberse perdido tiempo atrás.

Estaba tan exhausto que decidí escribirle en lugar de subir a buscarla.

Yo: ¿Todo bien? (06:07)

_________(tn): Claro, todo bien, solo necesito descansar un rato, creo que voy a dormir, diles a todos que podéis hacer lo que queráis pero que mañana hay que recogerlo todo (06:08)

Alan me miró con una sonrisa.

-¿Está bien?
-Sí, eso creo, dice que está cansada y que iba a acostarse un rato- contesté con una sonrisa.


Alan me besó suavemente en la mejilla y apoyé mi cabeza en su hombro descansando en él.

-¡Joder!- la voz de la morena me hizo abrir los ojos-. Niall Horan, ven inmediatamente.

Se levantó y caminó hacia la cocina en silencio. Suspiré y me levanté para seguirla apretando la mano de Alan en un intento por tranquilizarle.

-¡Nialler!- Claudia me miraba seria, pero había un atisbo de alegría en su tono que pude reconocer con facilidad.
-Perdóname ¿Vale? Quería decírtelo, te lo juro, pero no pude hacerlo, al principio no estaba seguro de lo que sentía. Imagina que te levantas un día y de pronto te gusta una chica como nunca te ha gustado antes, creerías que te has vuelto loca- le dije-. Todo ocurrió deprisa y despacio a la vez. Estaba yo con mis sentimientos y de pronto Alan con los suyos, pero la verdad es que me he aclarado hoy y… solo necesitaba contártelo pero no encontraba el momento. Lo siento.

-¿Eres feliz?

Su pregunta me pilló por sorpresa pero asentí sin dudarlo. Ella sonrió y se acercó a mí casi corriendo. Saltó en mis brazos y me abrazó con fuerza. Intenté agarrarla, pero acabó colgada de mis brazos y riendo como una loca.

-Tendrías que haberlo dicho antes, pero lo entiendo, yo también tardé en contarte lo de Louis, sé lo que sentiste. Me alegro de que seas feliz, y de que lo seas con Alan. Es tan caliente…- sonrió y me dio un beso sonoro en la mejilla.
-Lo es, definitivamente.

 

(Narras tú)

¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Segundos…? ¿Horas…? La voz de Harry seguía recorriendo cada centímetro de mi mente, cada neurona se centraba en sus palabras. Dormir parecía un auténtico logro en ese momento. Su voz resonaba y zumbaba cada momento más fuerte.

-¡___________(tn)!- incluso podía notar sus manos a mi alrededor, abrazándome-, __________(tn), despierta, __________(tn)- sus manos eran firmes y nada agradables, como él.

Mis ojos se abrieron de golpe y me encontré a Niall pegado a mi cara con su aliento cayendo directamente sobre mí.

-Joder, _________(tn), levántate, tenemos que irnos, corre- me zarandeó una nueva vez.

Niall comenzó a moverse por el cuarto y me lanzó la camiseta y los pantalones que había dejado sobre la cama al cambiarme por el pijama. No paraba.

-¿Qué hora es?
-Las ocho, corre, ha pasado algo.


Vi cómo se estabilizó y me miró.

-Todos se han ido, solo quedamos nosotros.

Me froté los ojos con las manos intentando encontrar la conexión entre todo lo que Niall decía.

-¿Qué pasa?- dije apartando las sábanas de encima y sacando los pies por un lateral.
-Es…- me miró y se acercó a mí-. No te pongas nerviosa, todo estará bien, es Harry…


Me levanté de pronto, me puse de pie en un segundo.

-Niall, ¿qué cojones ha pasado?
-Él…- pareció dudar un momento, pero al final acabó hablando-, ha tenido un accidente en la carretera.


¿Un… accidente?

-No te preocupes, vamos, vístete, tenemos que ir al hospital, Mike está esperando en la puerta por nosotros.

Hay momentos en la vida, cualquier momento, en el que parece que no vivimos dentro de nosotros mismos, parece que vemos todo desde un ángulo superior, como si estuviésemos volando sobre nuestras cabezas y solo pudiéramos ser conscientes de nuestro cuerpo moviéndose sin control.

Eso ocurrió en ese momento.

Me vestí sin ser consciente, me recogí el pelo rápidamente en mi cabeza, me puse el abrigo y salí a la calle tirada por Niall. Me monté en un coche que conducía Mike, un coche que no sabía de dónde había salido. Apoyé la mejilla en la ventanilla y dejé que el frío calara dentro de mí.

De pronto un hall enorme y blanco, pasillos, más blanco.

Voces.

Gritos.

Lloros.

Niall.

-¡___________(tn)! Cariño.

Los brazos de mi madre a mi alrededor.

Blanco.

Lágrimas.

Greg. Alan. Louis.

Voces.

Blanco.

Una silla.

Un hombro.

Voces.

Silencio.

 
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Hola!! Bueeenoooo.... no puedo decir nada de ese capítulo, imagino que no tengo palabras, simple. Es alegre y horrible al mismo tiempo, pero creo que es el que más me gusta de todos, así que no me odiéis xD

El caso es que los próximos capítulos serán algo extraños y, pese a que parecía que todo se iba a solucionar pronto y felizmente, habrá que esperar un poco para saber si será así o no.

Intentaré subir otro capítulo lo antes posible pero los siguientes capítulos serán complicados de dar forma por lo que no sé cuando podré.

Espero que os haya gustado :)

Muackss

2 comentarios:

  1. Veroo! Como me haces esto! Como! Espero que Harry se recupere pronto porque si no te juro que te mato jajajja sube cuanto antes que no me puedes dejar asiii besooos!

    MUACCKKSS!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Espero que el siguiente capítulo no te deje tan intrigada xD

      Gracias por comentar

      Besos!

      Eliminar