(Narras tú)
Aún
permanecía el dolor en la espalda cuando me levanté, sin embargo sabía que
quedarme en la cama durante más tiempo no arreglaría nada. Por eso opté por
levantarme muy temprano, cuando todavía el apartamento permanecía en completo
silencio, desayuné algo deprisa, me chuté para el dolor menstrual y salí a
caminar un rato.
A los pocos
minutos el dolor menguó considerablemente y dejé de pensar en ello. Otras cosas
más importantes ocupaban mi cabeza en ese momento.
Harry
estaba en Londres, y Harry por fin había dicho todo lo que yo había esperado
que dijera durante mucho tiempo, ¿Qué tenía que ocurrir ahora?
Parecía que
había pasado mucho tiempo desde mi llamada en nochevieja y en realidad no hacía
muchos días de ella, no hacía muchos días de nuestra conversación más reciente
y sincera, o eso creía yo. Sin embargo no podía estar segura por completo.
Malditos recuerdos, experiencias pasadas y prejuicios…
No quería
sufrir, en realidad eso era la única conclusión a la que había llegado durante
los meses en los que habíamos estado alejados espacialmente. No quería que las
cosas se repitieran y algo dentro de mí me decía que eso no pasaría, que ahora
las cosas saldrían bien.
Pero Harry
había tenido que dejarlo todo para venir, había dejado Harvard, ¿no podría echármelo
en cara en el futuro? “Yo lo dejé todo
por ti, dejé Harvard por ti”. Incluso su voz podía sonar en mi cabeza antes
de que nada de ello ocurriera. Era complicado, en realidad ahora esa era mi
conclusión.
Porque por
una parte lo único que quería hacer era ir al apartamento, abrir su cama y
arroparme junto a él. Y eso estaba fuera de lugar por completo, y sería loco,
impulsivo y…
Mi móvil
sonó y pensé en seguida que sería él, pero el nombre de Claudia apareció en la
pantalla. Supe instantáneamente que ella lo sabía, que tenía que saberlo todo,
y por ende, que no me lo había contado.
-¡Estás
completamente majara!
-Relájate,
guapa- oí su voz rápidamente.
-Sabes que
yo te lo habría dicho, yo habría intentado que no te encontraras con eso de
pronto- le reproché sin opción a que ella se defendiera-. Fue flipante,
encontrarle ahí plantado, como si paseara por su casa. ¡No es su casa, es mi
casa!
-Técnicamente
no…
-Técnicamente
te callas, Malik. Él… ha dejado Harvard, ¿quién en su sano juicio dejaría la
mejor universidad del mundo para volver a su ciudad? No tiene sentido.
-Sí que lo
tiene, ____________(tn). Eso lo haría alguien enamorado.
-No digas
eso.
-¿No te
dijo que te quería?
-¡Lo sabéis
todo! Casi antes de que yo lo sepa, no es justo, nada de esto es justo. Yo
había empezado a recuperarlo todo. Tengo las mejores notas de la promoción,
tengo las mejores prácticas de los alumnos de primero. Y ahora viene él, como
si yo fuera a lanzarme a sus brazos nada más verle. Como si tuviera que
hacerlo.
-Y ahora
tienes a Harry en Londres. ____________(tn), escúchame por favor. Estás
hablando de Harry, no de un desconocido, amiga. Respira, por favor. Piensa con
frialdad, es lo que has estado esperando mucho tiempo, y ahora él por fin se ha
dado cuenta de lo importante que eres para él, no pienses que estás rebajándote
por escucharle, en realidad es lo mejor que puedes hacer.
-¿Eres
feliz, Clau? Quiero decir después de todo lo que ha pasado, después de todo lo
que hemos vivido, ¿eres feliz?
-Mucho.
Mira yo había pasado los últimos años pensando que todo pasaba, que las cosas sucedían y desaparecían como fuegos artificiales, y que Louis había sido uno de
esos en mi vida, algo explosivo y perfecto durante un tiempo y que al final se
apagaba. Pero estaba equivocada, y creo que tú también lo estás. Creo que Harry
para ti es Louis para mí y creo que no habrá nadie que le iguale nunca.
-Tengo que
hablar con él, lo sé, y sé que todo va a cambiar.
-Lo hará,
___________(tn), porque él esta vez no va a rendirse.
Después de unos
minutos interminables contándome todo lo que había sucedido en navidades y que
“no me había podido contar antes” apagué la llamada con una despedida asustada
por todo lo que venía y alegre por su parte.
Estaba de
nuevo sola ante el peligro, ya tan solo Londres y los kilómetros que quisiera
caminar era lo que me separaba de Harry y de todo lo que teníamos que decirnos.
Y en
realidad se convirtió en una mañana entera. No quería enfrentarme a la prueba
final, algo me separaba de dar la cara por completo y tener a Harry delante
dispuesto a decir todo lo que tenía que decir, y esta vez definitivamente, o
eso supuestamente decía.
Por eso
cogí un autobús y acabé en casa, rodeada de niños y pasando la mañana con mi
madre y Greg que afortunadamente tenían un par de días de descanso antes de
volver de nuevo al trabajo. Pasé la mañana sin comentarles para nada el hecho
de que estaba allí huyendo de la verdadera cara de la realidad. Y tan solo pude
esquivarlo hasta que las preguntas de mi madre fueron a dar justo en el clavo.
-¿Y Alan?
-Se ha
quedado, imagino que quería pasar tiempo con Niall- le respondí deprisa,
intentando dejar el tema a un lado.
-Yo pensé
que tú también querrías pasar allí el día, ¿ha pasado algo?
-Jope mamá,
¿tiene que ocurrir algo para que quiera venir a pasar un rato con mi familia?
Sin embargo
ella parecía saber exactamente la respuesta, de un modo u otro ella parecía
tener el control de cada pequeño detalle que emanaba de mí.
Después de
unos segundos de silencio acabé pensando que lo mejor era hablar.
-Harry está
en el apartamento.
Sus ojos se
abrieron por la sorpresa, aunque no enfadados como hacía tiempo pudiera
ocurrir, sino simplemente asombrados e interesados.
-Y lo peor
no es solo que esté en el apartamento, es que supuestamente va a quedarse con
nosotros.
-Pero Harry
está estudiando en Harvard, ¿no?
Greg entró
en la cocina en ese preciso momento y, como mi madre solía hacer con mi padre y
ahora había añadido a su nuevo matrimonio, ella le contó todo en unos segundos.
-____________(tn)
está aquí porque Harry está en su apartamento de Londres y está asustada- dijo
mirando a Greg y seguidamente volviendo a mí.
-¡Mamá, no
estoy asustada!
Greg me
miró con una sonrisa y después miró a mi madre.
-¿Por qué
iba a estar asustada?
Entonces
los dos comenzaron su propio diálogo sobre lo que a mí me pondría o no nerviosa
sobre el hecho de que Harry estuviera en Londres. Unos minutos realmente
horribles y extraños a partes iguales. Yo queriendo salir del foco de la
conversación y ellos continuando.
-Creo que
es suficiente- les dije un par de veces antes de alzar la voz y decirlo con más
precisión.
Ambos me
miraron intrigados pero no dijeron nada, seguramente esperando que yo hablara.
-Harry ha
dejado Harvard y va a estudiar en la universidad de Londres.
Ilusa de mí
pensaba que Greg desconocía rotundamente todo lo que Harry y yo habíamos vivido
en el pasado, ilusa de mí no pensé en ningún momento que mi madre pudiera haber
hablado con él en cualquier momento y pudiera habérselo contado todo… pues eso,
ilusa porque Greg no cambió en ningún momento el gesto, como si hubiese estado
esperando que eso mismo pasara desde hacía ya tiempo.
-¿No estás
contenta de que haya hecho eso?
-Mamá-
reiteré-, él ha dejado la mejor universidad del mundo para volver a Londres,
¿por qué debería estar contenta por él?
-Me refería
a que si estabas contenta por ti, hija.
¿Por mí?,
¿Hasta qué punto podía estar contenta por mí? Ni siquiera sabía si podía estar
contenta acaso. ¿En qué clase de persona me convertía la alegría porque Harry
hubiera destrozado el futuro soñado a cambio de volver de nuevo?
-No lo sé…
él debía haber seguido en Estados Unidos, porque le iba muy bien y habría
conseguido centenares de cosas, pero… no sé.
Greg y mi
madre se lanzaron una mirada cariñosa y supe exactamente lo que estaba pasando
por ese cruce, estaba pasando exactamente lo que pasaba por cada persona que se enteraba de que Harry
estaba de vuelta y que intuía que el motivo de ese regreso era yo.
-¿Me
equivoco si pienso que una de las razones de que Harry haya vuelto eres tú?
Mi cabeza
bajó despacio hasta cubrir mi parte de la mesa. Estaba intentando parar mis
múltiples pensamientos cuando Sophia entró corriendo a la cocina y gritando sin
parar cosas cada segundo. Pude entender entre todas ellas el nombre de Harry
varias veces y supe que otra más se había unido a la conversación más agotadora
del día.
-Ven aquí
inmediatamente- dijo tras respirar unos segundos.
Simplemente
me agarró de la manga del jersey y tiró de mí escaleras arriba hasta cerrar la
puerta de su habitación.
-¿Podrías
explicarme qué estás haciendo aquí?- preguntó cuando se sentó en la cama.
-¿Estoy en
mi casa como tú?- le dije, intentando que la conversación fuera por otros
derroteros.
-___________(tn)…-
suspiró-, me refiero a por qué no estás en Londres, hablando con quien tendrías
que estar hablando.
-¿Tú
también?
Su boca,
que permanecía abierta para contestar lo mismo que ya habían dicho todos los
demás, se cerró de pronto.
-¿También?
-Joder,
Sophia, todos me dicen exactamente lo mismo, que si debería estar contenta, que
si debería hablar con él, que si es lo que tenía que hacer, que si al final las
cosas salen como habían estado predestinadas,… estoy cansada de pensar que esto
es lo que tenía que pasar.
-Cuéntame.
-Yo…-
comencé-, me refiero a que no sé qué tiene que pasar ahora. ¿Debería tirarme a
sus brazos porque es lo que quiero hacer o pedirle que regrese a Harvard porque
ha sido una idiotez dejarlo? Él siempre ha creído que las locuras eran lo mejor
en cada momento.
-En eso no
es diferente a ti- añadió con rapidez.
-No…, pero
hay que saber cuándo está bien y cuándo no. Dejar una beca completa para
estudiar en la mejor universidad de medicina del mundo es un momento malo para
cometer locuras, porque acaban convirtiéndose en estupideces. Decir en una carta
un “te quiero” es una locura que tiene sentido. ¿No lo ves así?
-Creo que
tenéis que hablar, que debéis hablar y que le debes dar la oportunidad de
explicarse, quizá así salgas de dudas.
¿Era eso lo
mejor? Claro que lo era, lo era si lo miraba desde arriba, pero desde mi
posición estar en frente de Harry no era lo mejor que podía hacer.
-Tengo
miedo de tantas cosas… han pasado tantas cosas entre nosotros que todo parece
hecho a destiempo. Y todo porque desaparecí hace ya tanto tiempo…
-¿Cómo?-
preguntó ella, claramente perdida en la historia.
Sophia era
la hermana de Alan, pero no por eso debía conocer toda la vida de Harry, y
aunque ellos también hubiesen sido amigos eso no implicaba que él le hubiese
contado lo nuestro.
-Nosotros…
nos conocimos en Sicilia como ya sabes, en el campamento. Yo estaba realmente
loca por él. Era tan simpático y tan guapo, siempre sonreía y me hacía sonreír
a mí. Cuando no estaba intentando hacerme enfadar estaba intentando hacerme
reír. Pasábamos enfadados la mitad del verano y la otra mitad abrazados. Lo que
teníamos era tan real y tan fuerte que pensé que jamás podía romperse. Pero
crecimos y eso fue lo peor que nos podía pasar, no cambiamos ni tampoco lo
hicieron nuestras prioridades para el verano, pero cambió nuestra forma de
relacionarnos, yo intentaba alejarme de la idea de él en mi mente porque me
destrozaba el resto del año y a él parecía no importarle nada hasta que lo
destrozaba todo también. Hubo tanto dolor por ambas partes, rompimos tantas
veces lo que teníamos que cuando pensamos que todo volvía a la calma y cuando
quisimos encontrar el punto medio, ese amor que sabíamos que estaba ahí…
naufragó, me marché de Sicilia con la intención de olvidar para siempre lo que
ocurrió allí, olvidarle a él y todo lo que vivimos. Pensé que de esa manera, el
dolor era más patente, porque de alguna manera yo lo merecía.
Ella me
escuchó con atención. No cambió en ningún momento su gesto, no como su amiga,
sino como mi hermana.
-Y yo pensé
que todo se quedaría ahí, que la vida nos llevaría por lugares diferentes, con
otras personas y jamás volveríamos a unirnos, pero las cosas a veces salen como
uno menos espera y acabé viniendo a vivir a Londres y ahora sí habíamos
cambiado. Harry estaba tan enfadado conmigo y yo estaba tan dolida por ese odio
de él hacia el mundo que pensé que lo mejor era dejarlo estar, y luego pensé
que debía recuperarlo y después dejarlo de nuevo, y cuando yo quería arreglarlo
él quería romperlo, y viceversa. No hemos encontrado el punto medio de nuevo desde
que todo se rompió en Sicilia hace más de tres años. Esas risas jamás han
vuelto, ni las bromas, yo no he vuelto a ver a ese niño del que me enamoré, yo
veo a Harry, un Harry cambiado y que no sé si es lo que estuvo dentro de mí
durante tantos años. Y creo que él no sabe si me quiere a mí o a mi recuerdo. Y
yo… tengo tanto miedo de darme cuenta de que las cosas jamás podrán volver, que
lo que fue nunca volverá… Creo que tengo miedo de darme cuenta de que nuestro
destino no es estar juntos, tengo miedo de luchar para nada y que perdamos los
dos. Pero tampoco podemos estar lejos el uno del otro, y no es bueno para
nadie. Niall ha sufrido por nosotros, mi madre lo hizo también durante mucho
tiempo, y Alan también. En realidad todos aquellos que han estado a nuestro
alrededor estos años han sufrido por nosotros y con nosotros. Yo veo como todos
al final están encontrando su lugar y como nosotros parecemos a la deriva y no
sé si nos necesitamos cerca o lejos.
Cuando
termino de una vez por todas solo puedo ver los ojos de Sophia fijos en los
míos, no dice una palabra y yo lo espero con ansia. Quiero respuestas, no
quiero arriesgarme sola, quizá necesito que alguien me diga lo que hacer, que
alguien me dé esa clave que hasta ahora no he encontrado.
-___________(tn)…
sé lo que quieres.
Claro que
lo sabe.
-Quieres
que te diga lo que deberías hacer- dice como adivina-. En realidad solo puedo
decirte algo sobre todo esto, y lo hago porque conozco a Harry y te conozco a
ti. Nadie ha vivido lo que vosotros habéis vivido, es cierto lo que has dicho
de que hay mucha gente que ha sufrido con vosotros, yo misma sufrí en la fiesta
al verle tras de ti y tú pensando en alejarle cuanto más mejor. Entiendo lo que
tratas de decir, pero el punto es que nadie ha entendido nunca lo que realmente
pasaba, porque nadie entiende nunca por lo que pasa alguien hasta que no es él
mismo el que pasa por ahí, e incluso en esos casos la historia es diferente y
las personas son diferentes. Pero la realidad es que solo hay una persona en el
mundo, además de ti, que haya vivido exactamente vuestra historia y es Harry,
el único que lo entiende es él y el único que te entiende es él. Las respuestas
que estas tratando de encontrar no están escritas en una urna que debes abrir,
ni estarán en la mente de ninguna persona, nadie te va a dar la receta mágica
ni te dirá lo mejor que debes hacer, porque eso solo puedes decidirlo tú. Pero sí
te diré una cosa de la que estoy totalmente segura. Sé que los mejores momentos
de tu vida los has pasado con Harry, y sé también que en tus peores momentos
Harry no estaba.
Sus ojos se
unieron una vez más a los míos, y tras eso, como movida por lazos invisibles,
Sophia se levantó y salió de su habitación dejándome sola.
Tenía que
hablar con Harry, era un hecho, y quizá no era un problema no saber exactamente
qué decir, a fin de cuentas Sophia tenía razón en que ambos éramos impulsivos y
algo idiotas a veces, quizá lo mejor que podía hacer era dejar las cosas a la
improvisación y ver qué sucedía, quizá de esa manera las cosas cobraría sentido
al final.
¿No lo nacía así todo lo que se trataba de nosotros?
Bajé de
nuevo con mi familia, mi madre y Greg seguían en la cocina y charlaban, ahora
sobre alguna cosa que querían comprar para adornar el jardín.
-Alan y yo
vendremos el fin de semana, hemos pensado en comprarle a los Chris un regalo
los dos juntos, la comida es el sábado ¿verdad?
Los dos me
miraron, parecieron debatirse entre responder la sencilla pregunta o hacer que
yo buscara muchas más respuestas. Al final fue Greg quien solucionó sus debates
mentales.
-Sí, a las
doce, todavía no sabemos si comeremos aquí o en Londres, os diremos algo cuando
avance la semana dependiendo de lo que él quiera.
Miré a mi
madre asintiendo despacio y me despedí de ambos, cuando salía por la puerta
ella me llamó.
-Todo irá
bien- dijo únicamente.
Al final
todo salía bien, sí. Ese parecía ser el único consuelo que me quedaba.
La llegada
a Londres fue mucho más corta que normalmente, incluso parecía que los
semáforos tenían una especie de alianza contra mi persona y el verde brillaba
en todos ellos, quizá tan solo avecinaba que las cosas debían llevarse con
esperanza, o quizá simplemente era lo que tenía que ocurrir.
Suspiré dos
veces antes de abrir la puerta del apartamento al llegar y finalmente entré en
él. Lo primero que escuché fueron algunas risas procedentes del salón, dejé el
abrigo detrás de la puerta colgado y pasé despacio.
Cuando
llegué al salón las risas y las palabras pararon de inmediato.
Liam, Alan
y Niall estaban sentados delante de la televisión. El castaño fue el que vino
hacia mí y me abrazó en silencio sin decir nada, simplemente manteniéndome
entre sus brazos con precaución.
-¿Dónde
estabas?- preguntó Alan.
-He ido a
casa, tenía que decirle un par de cosas a mi madre, me han dicho que el sábado
comeremos juntos por el cumple de Chris y les he dicho que le compraríamos
juntos el regalo.
-Te has ido
muy temprano.
No dije
nada, creí que todos sabían exactamente por qué me había ido pronto. De todas
formas ahora venía con las ideas más claras pese a que Harry no parecía estar
por ningún lado.
-Harry y
Susan están comprando algunas cosas que ella necesitaba, volverán pronto- dijo
Niall-. ¿Crees que mi amiga tendría unos minutos para hablar conmigo después de
días y días sin vernos?
Sonreí,
Niall tenía toda la razón, apenas habíamos hablado nada desde que había llegado
el día anterior y quizá no había pensado en él como primera solución a todos
mis problemas.
-Claro.
Nos metimos
en mi cuarto y mientras me cambié y me puse algo más cómodo entre nosotros solo
hubo silencio.
-Lo siento,
ayer… simplemente no me esperaba nada de lo que ocurrió, tenía ganas de llegar
abrazarte contarte un poco cómo había ido todo e irme a descansar porque estaba
realmente agotada, sin embargo no me dio tiempo a nada de eso.
-Yo también
lo siento.
-No tienes
que sentirlo, tú no tienes la culpa de nada.
-Lo sé,
pero no te dije nada, podría haber mandado a la mierda a Harry y habértelo contado para que estuvieras preparada para encontrarle cuando llegaras.
-No Niall,
quizá fue lo mejor que podía ocurrir.
Me tumbé a
su lado en la cama y suspiré.
-Voy a
hablar con él, Sophia, mi madre y Greg me han convencido para hacerlo, además
sé que Alan lleva esperando este momento mucho tiempo y él es ahora mi hermano
y creo que se lo debo. ¿Crees que es lo que debería hacer?
-Me
gustaría decirte algo más, debería diferenciarme de todos ellos y no decirte
simplemente que lo hicieras porque es lo mejor, pero sinceramente creo que es
tan simple como eso, que habléis…
-Estaba tan
enamorada de Harry, en Sicilia, estaba tan perdida por él, sentía que era el
mayor sentimiento que jamás había sentido y que jamás sentiría, y después de
todo lo que ha pasado ese sentimiento no ha vuelto nunca, le quiero por todo lo
que vivimos, por lo que fuimos juntos y por todo lo que ha pasado después, pero
por eso mismo, porque han pasado tantas cosas, no sé si nuestro destino
simplemente debía terminar en Sicilia, si nuestro amor fue uno de esos amores
de verano de los que la gente tanto habla. Y si lo es, no creo poder querer a
nadie como le quise a él en esos años.
-¿No te
gustaría descubrirlo? Me refiero a que ha pasado tanto tiempo que creo que
sería bueno cerrar el capítulo de la duda, acabar esa historia, y cerrarlo con
un “acabaron juntos como siempre pensamos que pasaría” o “cada uno quiso
escribir su próximo capítulo por separado”.
-Eso es muy
poético, pero tienes razón.
-¿Y cuándo
no la tengo?
Al final
pude contarle a Niall todo lo que había ocurrido en Australia, los lugares que
visitamos, lo que Álex nos había enseñado y todo lo que pudimos descubrir. Él
me contó su propia visión de las navidades que ya Claudia me había adelantado.
Había echado de menos a Niall, hacía mucho tiempo que no estábamos tanto tiempo
separados y volver a tenerle a mi lado me daba fuerzas, porque sabía que pasara
lo que pasara nada nos separaría a él y a mí nunca. Y eso era un consuelo.
El reloj de
mi cuarto apuntaba a la una y veintidós cuando oímos la puerta principal y la
voz de Susan desde allí. Suspiré de nuevo un par de veces y juntos salimos de
mi cuarto.
-¿Está
aquí?- oí que preguntaba la rubia.
-Sí-
respondió Liam-, está con Niall en su habitación.
-Voy a
verla.
Pero no le
dio tiempo a llegar porque yo, delante de Niall, ya andaba por el pasillo a su
encuentro.
-¡____________(tn)!-
dijo antes de sonreír ampliamente y de correr hasta mí.
Me abrazó
con fuerza. Creo que todos los que me abrazaban de esa manera querían imprimir
en el abrazo esa disculpa por no haber hablado antes, cuando habría sido
necesario.
-¿Cómo has
estado?- le pregunté.
-Muy bien,
ya sabes, en Londres las navidades siempre son bonitas aunque te hemos echado
de menos.
Alan tosió
desde el comedor y ella gritó:
-A ti
también, idiota.
-¿Has
estado comprando?
-Bueno, tu
sabes que siempre he dicho que Harry tiene el mejor cuerpo para el modelaje de
los cinco y aunque Alan ahora es un buen competidor Harry es el único que ha
querido venir a comprar ropa conmigo, cuando la arregle va a quedarle súper
bien, he empezado un blog y necesito a un modelo masculino para él. Creo que lo
hace para tenerme contenta- me susurra más bajo-, pero Harry ha accedido.
Me di
cuenta en ese momento de que yo parecía la única que tenía esperanzas en que Harry se diera cuenta del error que había cometido y volviera a Harvard, de
donde nunca debía haber salido.
Sin embargo
las cosas a veces tienen su propio camino y a veces no es el camino que nadie
quiere seguir, a veces las cosas simplemente ocurren sin que tengamos que hacer
nada para ello.
Mi móvil
comenzó a sonar y me separé de Susan un segundo. Al mirarlo descubrí que no
conocía el número, pero igualmente contesté.
-¿Sí?
-Hola,
buenos días, ¿hablo con ____________(tn)?- dijo una voz masculina al otro lado
de la línea.
-Sí, soy
yo, ¿quién es?
-Perfecto,
sí, soy Jeffrey Flier, el decano de la facultad de medicina de Harvard, me
preguntaba si tendría unos minutos para hablar conmigo.
Me quedé
tan petrificada en el sitio que no pude ni siquiera responder hasta que Susan
no me miró con el ceño fruncido.
-Emmm,
claro señor, un segundo- le dije.
Mis pies
por fin me hicieron caso y caminaron de vuelta a mi cuarto cerrando la puerta
detrás de mí y dejando el resto del mundo fuera de esa conversación.
-Sí, le
escucho.
-Verá,
señorita, sé que usted se presentó a las últimas pruebas de asignación de plaza
en nuestra universidad y tristemente no consiguió una de esas plazas, su
entrevista fue realmente asombrosa pero no pudimos asignarle una de ellas. Sin
embargo una de nuestras becas ha quedado vacía recientemente y quisimos
informarle de que si quiere podríamos reasignar su ficha en la universidad de
Londres hasta Boston y podría comenzar las clases de aquí a una semana mientras
los trámites se efectúan.
¿Qué? ¿Una
plaza en Harvard?
Los líos
que normalmente parecía tener en la cabeza parecieron desenredarse rápidamente
porque en cuestión de segundo entendí que esa plaza, la que me estaban
ofreciendo, era la plaza que Harry había tirado por la borda como si no
importara nada.
-¿Sigue
ahí?
-Sí, sí.
-Sé que es
una noticia abrumadora y que posiblemente no la esperaba, pero nuestro programa
es espectacular, tenemos a los mejores profesores del mundo, el mejor material,
laboratorios, instalaciones, personal,… la universidad de Londres queda lejos
de poder ofrecer algo como lo que nosotros ofrecemos, y nos gustaría tenerte
entre nosotros, ____________(tn).
-Yo… no sé
qué decir.
Y era
cierto. Un SÍ inmenso quería salir de mis labios quería gritar y salir hacia
Londres llorando y riendo, Harvard volvía a mí como si ese NO jamás se hubiese
producido. Por otra parte…
-Tengo que
hablar con mi familia, no puedo responderle ahora mismo, señor Flier.
-Claro, lo
entiendo perfectamente, sin embargo no podemos mantener esa beca abierta
indefinidamente, le daremos tres días para que lo piense y tendrá que
respondernos o antes o ese día cuando llamemos de nuevo.
-Muchas
gracias, señor.
-Te
esperamos, _____________(tn).
Al colgar
sentí como mis piernas comenzaban a flojear peligrosamente y tuve que sentarme
en la cama para no caerme al suelo. Saqué fuerzas de algún rincón remoto y salí
de nuevo con el móvil temblando entre mis manos.
Al llegar
al comedor los cinco estaban ahí, Alan y Liam hablaban de alguna cosa, y los
otros tres estaban sentados viendo algo en la televisión.
Los cinco
me miraron al mismo tiempo cuando aparecí en su visión. Mi cara pareció decirlo
todo porque Niall se levantó de un salto y preguntó con la mirada.
-¿Quién
era?
-Ha
llamado… era Jeffrey Flier- le dije a Harry directamente-, me ha ofrecido la
plaza que has dejado en Harvard.
Y el
silencio fue lo siguiente que encontré por su parte.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
FELIZ NAVIDAD!
Hace más de un mes y casi medio!! Pero he tenido muy poco tiempo, intentaré escribir más en navidades y subir los 2-3 capítulos finales antes de febrero :)
:)

VEROOOO!!Me encantaaa, no quiero que se acabe:(, bueno disfruta de lo que queda de navidades y muchos besoos!! (se que hoy no he dicho mucho pero hoy he madrugado y estoy cansada jajaja)
ResponderEliminarMUAACCKKSS!!
Subo el penúltimo en unos minutos :) Gracias!
Eliminar