jueves, 1 de mayo de 2014

Capítulo 14: “Cómo todo puede ocurrir cuando menos lo esperamos”




…Continúa el flashback…


(Narras tú)

-Hola- dijo Harry en el umbral de la puerta con las manos en los bolsillos del pantalón corto de chándal.

Niall y yo nos quedamos mirándole. Me alejé del agarre de Niall que me cogía más fuerte para que no me separara de él.

-Pensé que en esa cama solo te acostabas conmigo…- dijo intentando ser gracioso-, no puedo creer que vengas aquí con más chicos…- dijo haciéndose el ofendido.
-Lo siento, pensé que no vendrías, ¿No estabas trabajando?- le dije continuando con la broma mientras Niall se levantaba negando.
-He salido antes…- me dijo mordiéndose el labio-, pero podría unirme a vosotros…- dijo poniéndonos una mirada pervertida.
-No creo que diera abasto- le dije riendo.
-Ni yo que él pudiera seguir mi ritmo- dijo Niall mirándome también pervertido y guiñándome un ojo.
-No me obligues a hacerte una demostración Horan- le dijo Harry riendo pero con un tinte competitivo en la mirada.

Niall negó repetidas veces a mi amigo poniendo los ojos en blanco y después salió del cuarto no sin antes hacerme de espaldas a Harry un movimiento sumamente desagradable y guarro poco propio de él.

Cuando cerró la puerta nos quedamos los dos solos, sin saber qué decir. Tenía tantas ganas de hablar con él, puff… tenía ganas de tantas cosas con él… bloqueé esos pensamientos de mi cabeza como antaño hacía y palmeé la cama indicándole que se sentara.

Harry negó varias veces y cogió una silla poniéndola al lado de la cama, se sentó y apoyó los pies descalzos sobre la cama. Yo me dejé caer en la almohada quedando perpendicular a él y mirándole.

-¿Me vas a soltar alguna excusa?- le dije con una media sonrisa.
-No me ha dado tiempo a pensarla si te digo la verdad- me dijo sonriendo él también.
-Pues vaya...- le dije haciéndome la enfadada.
-Pero podría compensártelo de algún modo…- me dijo recuperando la mirada pervertida.
-Creo que no sabrías cómo ni aunque te pasaras hasta mañana investigando- le dije.
-¿Probamos?- me dijo sin apartar sus ojos de los míos, con esa mirada tan penetrante que me desarmaba completamente.

Evité su mirada y él lo notó.

-O también podríamos hablar sobre quién o quiénes te han pedido exactamente que hablaras conmigo- me dijo.

Le miré y su mirada ahora seria, esperaba una respuesta que no tardó en llegar.

-Louis- le dije sin poder mentirle, aunque él tuviera esa capacidad conmigo, yo casi nunca había podido hacerlo con él.
-Lo suponía- me dijo.
-Eso no quiere decir, sin embargo, que yo no quisiera hablar contigo- le dije intentando que no pensara que estaba allí obligada.
-Pues aquí me tienes- me dijo expectante.
-Ya te veo…- me levanté de la cama sentándome sobre ella con las piernas cruzadas.

Me quedé en silencio midiendo el siguiente paso que iba a dar.

-¿Qué nos ha pasado?- le dije tragando fuertemente intentando que la voz saliera correctamente de mi boca y no trabarme.
-¿A qué te refieres?- me dijo sin comprender exactamente.
-Pues… ¿Qué ha pasado con nosotros desde que quisiste besarme hasta ahora?- le dije con una sonrisa.
-Bueno, realmente no te habría besado- me dijo intentando irritarme.
-En cualquier caso, jamás te habría dejado- le dije sonriendo- ¿mi primer beso contigo? Preferiría la muerte- le dije intentando enfadarle.

Él abrió los ojos mucho.

-Pensé que si lo había sido- me dijo apretando la mandíbula.
-Pues no- le dije sonriendo y sintiéndome poderosa por dentro ante su confusión.
-¿Pues con quién fue?- me preguntó curioso.
-¿Vas a intentar matarle?- le dije divertida.
-Puede… solo quiero un nombre- me dijo sonriendo él también.
-Pues tendrás que matarme antes a mí- le dije poniendo un cojín encima de mis piernas preparada.

Él sonrió ladeando la cabeza, juguetón, y sin previo aviso se levantó mirando hacia un lado y se lanzó justamente hacia el contrario contrariándome un poco.

Todo su peso cayó sobre mí como una losa haciendo que yo cayera hacia atrás chocándome contra el colchón mientras él intentaba apartar el cojín entre ambos haciéndome cosquillas por el camino.

Sus pelo caía sobre mí, su cara estaba apenas a diez centímetros de la mía y reíamos entrecortadamente.

Él podía conmigo, estaba claro, solo tenía que empeñarse un poco más en quitar la almohada que separaba nuestros cuerpos y me tendría a su merced, para esta vez sí, acabar conmigo a cosquillas o cualquier cosa que se lo ocurriera.

Y de hecho lo hizo, pronto el cojín cayó a un lado de la cama mientras él se sentaba sobre mi cintura y alargaba las manos por todo mi cuerpo intentando encontrar un hueco que yo intentaba no dejarle.

Reíamos a la misma velocidad, las mismas carcajadas que salían de mi boca salían a los pocos segundos de la suya haciendo que formaran un canon perfecto.

Mis brazos intentaban pararle pero no lo conseguí al 100%, en un momento él había conseguido atrapar mis dos manos en una de las suyas y las había apoyado por encima de mi cabeza mientras yo pataleaba sin ningún fruto.

-Por favor- le dije entre el llanto por el cansancio y la risa.
-¿Por favor qué?- me dijo riendo también acercándose a mí sutilmente.

Nuestras respiraciones se cortaban como cuchillos en el aire, mi cuerpo subía y bajaba a un ritmo vertiginoso y el suyo se acercaba al mío de igual manera.

-Por favor…- le dije ahora suplicándole.
-Pídemelo- me dijo esperando divertido.

Hasta ese momento no caí en lo que le estaba pidiendo, no supe qué era lo quería de él en aquel momento. No quería que me soltara, no quería eso… pero ¿Estaba dispuesta a pedírselo?

-No- le dije mordiéndome el labio.
-No hagas eso- me dijo serio.
-¿El qué?- le dije volviendo con los dientes a mi labio a punto de hacerme una herida.
-Eso…- me dijo sin entender todavía que lo hacía a propósito.
-No sé a qué te refieres- le dije de nuevo riendo y mojándome la zona roja.
-Eres…- me dijo con los ojos entornados y una sombra de sonrisa en su rostro.
-¿Qué?- le dije sin dejar de sonreír.
-Eres mala- me dijo riendo.
-Yo creo que no…- le dije mordiendo de nuevo mi labio.

No esperaba aquella respuesta de él, pero era algo natural en los chicos, o eso creí en aquel momento. Harry abrió mucho los ojos cómo si algo le hubiera asustado y entonces lo sentí sobre mí.

Él se dejó caer a un lado boca abajo con una mano en el pantalón y otra tapándose la cara. Apretó la mandíbula y cerró los ojos con fuerza arrugando su rostro.

Yo no supe exactamente qué hacer… no había pretendido que pasara eso, y sin embargo me sentía mal por aquello.

Harry emitía unos flojos sonidos guturales que no llegaban a salir a la superficie. Me acerqué intentando calmarle, me apoyé en la cama y le di un suave beso en el brazo, y otro más en la mano que le tapaba la cara y esto hizo que se relajara o eso creía yo…

Seguí besándole sin pensarlo, en los dedos, en la cara, sobre la mandíbula, en la frente,...

-¡PARA!- me dijo mientras me empujaba al otro lado de la cama y se levantaba entrando segundos después en el baño a toda prisa.

Me quedé allí parada, sin saber exactamente si aquello estaba bien, si él estaba bien.

Cuando salía con Tom jamás habíamos pasado un cierto punto, los besos nunca habían pasado una línea invisible que me había encargado de construir. Pero con Harry todo era diferente, no había línea, y si la había yo no sabía dónde estaba.

Me levanté nerviosa de la cama y fui hacia la puerta del baño dando un golpe en ella.

-Harry… ¿Estás bien?- pregunté a través de la puerta.
-¡Espera! No entres- me respondió al otro lado.

Volví a sentarme en la cama con las piernas cruzadas cada segundo más nerviosa. Estaba literalmente temblando.

Pasaron unos minutos más hasta que la puerta del baño se abrió y Harry salió con la mandíbula apretada, pero lo que dijo me sacó del estado en el que me encontraba:

-Es un niño- dijo él riendo y viniendo hacia mí saltando como loco.
-Eres… ¡IDIOTA!- le dije tirándole un cojín antes de que él se tirara sobre la cama a mi lado riendo-, me habías asustado- le dije pegándole con el cojín en la tripa mientras él se tapaba sin parar de reír.
-Venga, no ha sido para tanto- me dijo girándose mientras yo le miraba enfadada-. Al menos ya sabes que estoy bien de fábrica.
-Lo que estás es mal de la cabeza- le dije sin poder evitar reírme.
-Si en realidad te hago gracia…- me dijo.

Nos quedamos callados mientras él reía y yo negaba a mi pesar.

-Podríamos seguir… ya sabes…- me dijo acercándose a mí.
-¡Harry! No- le dije-, además no quiero que vuelvas a hacer eso- le dije enfadada.
-No puedo controlarlo- me dijo riendo.
-¡Que no te rías!- le dije dándole un golpe después de cada palabra.
-Perdón, perdón, perdón- me dijo.
-Estaba nerviosa- le dije cruzándome de brazos.
-¿Por qué?- me dijo.
-No sabía qué te había pasado…
-¿En serio?- me dijo dejando de reír.
-En serio- le respondí.
-¿Y Tom?- me dijo sin entender- ¿Era de piedra?- me dijo riendo de nuevo.

Le di de nuevo un codazo en el brazo y él dejó las bromas pero no las risas.

-Eres tonto Harold, te lo digo en serio- estaba enfadada con él, no dejaba de reírse de mí.
-Vale, vale, vale- dijo parando y levantando las manos- perdona, pero es que…- volvió a comenzar su risa absurda.
-¡IDIOTA!

Me levanté y él me empujó de vuelta a la cama.

-Perdona, ¿vale?- me dijo a modo de disculpas esta vez más serio.
-¿Por qué debería perdonarte?…- le dije seria.

Él se levantó y se pudo de cuclillas a mis pies con las manos sobre mis muslos mirándome directamente a los ojos.

-Porque no quieres que me vaya estando enfadados- me dijo apoyando la cabeza en mis muslos bocabajo.
-Harry…- le dije nerviosa.
-Por favor- me dijo él sin levantar la cabeza y sin mirarme.
-Harry… levántate- le dije tocándole la cabeza.
-No…- dijo él con la voz baja y ronca.
-Por favor, Harry- le repetí una vez más haciendo más fuerza con mis manos.

Él agarró la parte baja de mis muslos y apretó su cabeza más contra ellos.

-Harry Edward Styles- le dije- levántate inmediatamente o no te perdonaré nunca- eso quizá no era del todo cierto.

Él, despacio, levantó su cabeza y por fin pude ver lo que le pasaba realmente, su rostro estaba repleto de lágrimas que nacían en sus ojos y de desenvolvían por toda su cara, sus ojos eran mucho más claros que con normalidad. Me toqué los pantalones y los tenía mojados por sus lágrimas. No pude hacer otra cosa que lanzarme hacia él y abrazarle. Él enterró su cara en el hueco entre mi hombro y mi cuello y suspiró profundamente descargando todo lo que llevaba dentro.

-No pasa nada, respira por favor- le dije acariciando su cabeza.

Le abracé con más fuerza al ver que no podía consolarle de otra manera.

-Te quiero- dijo en un susurro casi inaudible.
-¿Qué?- dije nerviosa levantando mi voz y apartando su cara de mi hombro en un rápido movimiento que hizo que él se mareara.
-¿Qué?- repitió él sin entender, o sin querer entender.


(Narra Harry)

Mierda, mierda, mierda, mierda, la había cagado, pero al máximo, hasta el fondo, había dejado atrás el control y me había lanzado a un abismo del que difícilmente iba a poder salir.

-¿Qué?- dije haciéndome el tonto mientras apartaba las lágrimas de mi cara.
-¿Qué has dicho?- me preguntó ella levantándose y moviéndose rápidamente por toda la habitación.
-Nada, solo me sorbía los mocos- le dije intentando evitar la verdadera conversación.
-No Harry, no soy tonta- me dijo parándose, mirándome, y continuando con su marcha.

Dios mío, ¿Y ahora yo qué debía decir?

-Ha sido un impulso- le dije nervioso sentándome en la cama.
-¿Un impulso?- me dijo un poco decepcionada-, ¿Entonces no es verdad?
-¿Cambiaría algo si fuera verdad?- le dije recapacitando sobre lo que estaba pasando.
-Te vas en unas horas Harry… ¿Qué pretendes?- me dijo ahora enfadada-. Sabías lo que sentía por ti Styles- me dijo alzando la voz-, lo sabías desde el principio, y sin embargo te dedicaste a lanzármelo a la cara como si mis sentimientos no fueran importantes para nadie- dijo haciendo movimientos rápidos con las manos-. Me besaste después haciéndome sentir confusa y enojada- dijo siguiendo con las recriminaciones, por otro lado sinceras y verdaderas-, después encontré a Tom… era bueno, ¡demonios era encantador! Y lo jodí todo como siempre, porque el señorito Harry prefería su bien al de cualquier otro, y después… ya sabes lo que pasó después- dijo bajando la voz-, y este año ha sido duro, joder ha sido el peor de mi vida, porque aunque no te veía, no hablaba contigo y estaba en realidad muy enfadada, yo te echaba de menos… pero ¡ni una puñetera llamada!, ni un perdón, ni un “cómo estás”… nada,…- me dijo de nuevo a gritos- y ahora después de un verano intentando alejarme de ti y de lo que sentía, después de enrollarte con Irene… bueno, eso podría entenderlo… o no, no lo sé…- dijo en un susurro-, después de todo eso dices que te vas, y a mí se me cae el alma a los pies… y ahora… tienes un maldito impulso… ¡NO SE TIENEN ESOS IMPULSOS! ¡Esos no!- dijo sentándose en un rincón con las rodillas dobladas y mirándome furiosa.

Me quedé callado unos instantes sopesando las posibilidades que tenía ante aquello.

-Si voy vas a matarme… ¿verdad?- le dije nervioso, triste, ofuscado y maldiciendo…
-Joder…- dijo- y sin embargo, ¿alguien puede explicarme por qué lo único que quiero hacer ahora es besarte?- dijo mirando al cielo.

Una sonrisa brotó de mis labios como planta fresca de la mañana.

-No sonrías Styles…- me dijo desde su sitio.

Me levanté y fui hacia donde estaba ella, agazapada, nerviosa y oculta entre ambos.
-Perdóname… soy un imbécil, un estúpido, no tengo sentimientos, soy como una piedra del campo, como una…

-Cállate- me dijo ella sin dejar que me acercara más.
-Bueno, una piedra ya sabes que no soy…- dije maldiciendo al instante el comentario.

Ella soltó una carcajada nerviosa.

-¿Entonces…?- dije después de un tiempo prudencial.
-Te vas mañana…- me dijo dejando que las últimas sílabas murieran en un labios.

Yo permanecí callado esperando qué más tenía que decirme.

-Te vas mañana…- repitió el proceso y entendí que esperaba algo de mí, algo que no tardó en llegar.
-No si tú me lo pides- solté de pronto.
-Harold…- increíblemente no me molestaba que ella me llamara de esa manera.
-Pídemelo- le dije suplicante mientras apoyé mi cabeza en sus rodillas a escasos centímetros de su cara.
-Si te pones tan cerca no puedo pensar- me dijo sonriendo.
-¿Y qué tienes que pensar?- le dije devolviéndole la sonrisa.
-Guau, eres un auténtico genio, deberías ir a una escuela de humoristas- me dijo irónica.
-Gran consejo- le dije bromeando de nuevo.

Ella pensó unos instantes, moviendo la cabeza hacia los lados.

-Vamos a hacer una cosa, ¿tienes la maleta hecha?- me preguntó y yo solo asentí-, vale, pues verás…, pasamos la noche juntos, hablamos, jugamos y comemos chuches que he traído, tú ya sabes lo que siento, lo que me pasa aquí- dijo señalando su cabeza-, y aquí- repitió el mismo proceso con su corazón-. Si crees que es bueno que te quedes para los dos, entenderé que quieres pasar el resto del verano con nosotros, entenderé que crees que podemos superar nuestras dificultades y… bueno… empezar de cero de algún modo- dijo parándose un momento-. Pero, si crees que lo mejor es que nos distanciemos, que vivamos separados el final del verano, porque quieres dejarme espacio, porque crees que estaremos mejor y así recuperaremos mejor nuestra amistad, puedes irte- me dijo- yo ya te he perdonado Harry, te perdoné hace mucho tiempo- me dijo sonriendo.

Me separé de ella pensando, era una buena propuesta, en realidad era jodidamente lista, dejaba a mi elección la decisión final, dejaba que yo eligiera, pero ¿Qué era lo mejor?

-No tienes que responderme ahora- me dijo sonriendo-. Mañana te veré o no. Te juro que no me sentará ni bien ni mal que te quedes o te vayas, entenderé ambas cosas, porque creo que sabrás elegir qué es lo mejor para ambos- me dijo levantándose y andando hacia mí-. Y ahora, me vas a dar un abrazo, porque me has hecho mucho daño, y tienes que remediarlo de algún modo.

La abracé fuerte, como si intentara que permaneciera conmigo todo el tiempo posible, aún no había decidido, pero de ser la respuesta “no” necesitaba sentirla conmigo esas últimas horas, necesitaba su olor, su perfume, su sonrisa, sus ojos, sus labios…

-Tengo ositos de Haribo- me dijo apartándose de mis brazos y buscando espacio.

Yo me levanté y la ayudé a ella a hacerlo también.

-Me encantan los ositos de haribo- le dije riendo.
-A mí también- me dijo ella buscando en su mochila y sacando un par de bolsas de chuches.

Me lanzó una de las bolsas pero no era la de los ositos, era otra que tenía coca-colas.

-Prefiero la otra bolsa- le dije sin abrir la mía. Ella ya había abierto la de los ositos y empezó a comérselos sin hacerme caso-. ¿Me das uno?- le pregunté sentándome frente a ella en la cama y quitándome las chanclas.

Ella se limitó a negar con la cabeza, mirándome y sonriendo pícaramente, y yo, que literalmente moría cada vez que me miraba así, le saqué la lengua y abrí mi bolsa.

Miré hacia la pequeña ventana de la torre, era realmente tarde, se veían las luces de algunas estrellas en el cielo…

-¡Auch!- un osito chocó contra mi frente, la miré y me miró con los ojos abiertos.
-Perdón- dijo conteniendo la risa.
-¿No irás a reírte, verdad?- le dije entre molesto y divertido.

Ella negó tapándose la cara con las manos y empezó a reírse descaradamente. Me sentí un poco estúpido, ella se descojonaba de mi tirada en la cama como una cucaracha panza arriba.

-Eres tonta- le dije arrebatándole su bolsa de chuches e intercambiándola por la mía. Tras unos segundos más riendo a carcajadas se recompuso y se limpió algunas lágrimas de la cara que tenía por la risa.
-¡OYE!, ¡ESO NO ES JUSTO!, dame mis ositos- me dijo haciéndose la enfadada.
-¡Ah! Eso te pasa por meterte con quien no debes- le respondí metiéndome un puñado de ositos en la boca.
-No los malgastes Styles, solo tengo estos- me dijo indignada y cruzándose de brazos.

Yo mastiqué las chuches en la boca con cierta dificultad y le lancé uno a la cara para molestarla, a ella no le dio tiempo a pararle y le dio de lleno en la nariz.

-Eres un cerdo Harold- me dijo cogiendo el osito y metiéndoselo en la boca.

Aquello me pareció tan sexy que casi se me cae la bolsa de las manos, lo que no pude evitar fue que mi mandíbula se abriera al igual que mis ojos sin creer lo que había visto.

-¿Qué?- me dijo masticando el osito en la boca- ¿Te lo quieres comer tú?- me dijo sonriendo.
-Quizá…- le dije mirándola lascivamente.

Ella me miró sin entender al principio a qué me refería pero luego abrió los ojos.

-¡Eres un cerdo!- dijo masticando rápidamente y tragándose el osito.
-Ya obviamente tú no- dije riendo.

Ella negó repetidamente dando a entender que era un idiota y un cerdo, pero eso formaba parte de mí.

Entre los dos nos acabamos las chuches mientras jugábamos a las cartas y hablábamos de todo y de nada.


(Narras tú)

No me tenía del sueño, eran más de las cinco de la mañana y en unas horas debíamos despertarnos, ¡Pero nosotros ni siquiera nos habíamos ido a dormir!

-¿Tienes sueño?- me dijo al ver que abría la boca por novena vez.
-No, no te preocupes- le dije.
-Llevamos dos horas jugando al mus, es normal que te aburras- me dijo recogiendo las cartas.
-¡TENÍA TRÍO!- le dije mintiendo.

Él le dio la vuelta a mis cartas y comprobó que tan solo tenía pareja de sietes, un caballo y un cinco.

-¿Este es tu trío?- me dijo riendo.
-Bueno, me iba a salir ahora otro siete- dije bajando la voz y abriendo de nuevo la boca en un décimo bostezo.
-¡A dormir!- dijo Harry guardando las cartas.
-No tienes pijama- le dije mirando sus pantalones cortos y su camiseta.
-Yo siempre duermo desnudo- me dijo mirándome de una manera guarra por enésima vez aquella noche.
-No hay huevos…- le dije intentando acobardarle.

¿Pero acaso no le conocía? Él era Harry Styles, no cualquier chico normal del resto del mundo. Levantó las cejas aceptando mi comentario y poniéndose de pié se quitó la camiseta moviéndose al ritmo de una música inexistente. Después posó sus manos en las caderas y empezó a bajarse los pantalones. Estaba de espaldas a mí, imaginé que esperaba que en algún momento yo empezara a gritar pidiéndole que dejara de hacer aquello. Pero pensaba esperar a ver quién era más fuerte.

Acabó de quitarse los pantalones y me los tiró a la cara después de moverlos en círculos sobre su cabeza. Entonces me miró, esperando que hablara intentando pararle, pero no, no lo iba a conseguir.

-¿Quieres jugar?- me dijo riendo.

Yo no contesté, es más, me tumbé en la cama acomodándome para ver el gran espectáculo al que había sido invitada sin comerlo ni beberlo. Él me miró cada vez más interrogante. Hice un gesto con la mano animándole a seguir, pero él no reaccionó.

-Vamos Styles, ¿no dormías desnudo?- le dije guiñándole un ojo.

Estaba esperando que en cualquier momento se retractara y se pusiera de nuevo los pantalones que ahora yo tenía entre mis manos apretados fuertemente sin darme cuenta por la expectación.

-Como quieras- dijo simplemente.

Se dio la vuelta quedando de nuevo de espaldas a mí y se bajó los calzoncillos de un solo golpe quedando ante mí a poca más de un metro su trasero al descubierto.

-¡NO!- grité dándome la vuelta pero con aquella imagen ya grabada para siempre en mi cabeza.

Me escondí entre las almohadas de la cama gritando en ellas, por lo que los gritos morían entre las plumas y no llegaban a desembocar en el aire.

-CERDO, ASQUEROSO, GUARRO…- gritaba mientras sentía su peso caer en la cama-, no te tumbes asqueroso, ponte algo- dije empujándole fuera de la cama, sin mirarle, con mis pies.
-¡Ehh! Cuidado que me tiras- me dijo-, ya estoy vestido tranquila- dijo haciendo que me girara para comprobarlo.

En efecto Harry se había vuelto a poner el pantalón del pijama, aunque su torso quedaba al descubierto haciendo que me embobara.

-Mi cara está aquí arriba, sé que para las mujeres es difícil entenderlo… pero…- dijo llamando mi atención y haciendo que enrojeciera.

El estúpido de Harry, siempre con sus comentarios, tan oportuno como siempre.

-Vamos a dormir exhibicionista- le dije moviéndome hacia la izquierda para dejarle hueco a él.
-Ese es mi lado de la cama- dijo dando la vuelta y metiéndose en el pequeño espacio que quedaba entre mi cuerpo y el final de la cama por ese lado-. ¿Puedes moverte? Sé que me deseas pero esta noche no estoy de servicio- me dijo irritándome todavía más de lo que ya estaba.

Sopesé la posibilidad de lanzarle algún comentario verdaderamente fuera de lugar pero me contuve no sé con qué fuerzas. Me alejé de su cuerpo pegándome lo más que pude al borde derecho y cerrando los ojos mientras apagaba mi lámpara de la mesilla.

Él apagó la suya también y por fin cerré los ojos. Medio minuto más tarde…

-__________(tn)- susurró Harry al otro lado de la cama.

Esperaba una respuesta que yo no sabía si quería darle.

-__________(tn)- volvió a repetir un poco más alto-, ¿Estás despierta?- preguntó.
-No Styles, estoy dormida, te habla una voz desde ultratumba, ¿Quieres hacer el favor de dormirte?- le dije con una media sonrisa.
-No puedo- dijo- no dejo de pensar…- acabó ahí la frase invitándome a que le preguntara.

Me di la vuelta en la cama quedando de cara a él en la oscuridad.

-¿En qué no dejas de pensar…?- dije con un tono cansado.
-En cuál es la capital de Noruega, es que no me acuerdo- dijo.

Alargué mi pierna y le di una patada entre las sábanas por esa tontería.

-Jajajaja, era una broma, no me pegues- dijo riendo y acercándose a mi lado de la cama.
-Styles… Tengamos la fiesta en paz- le dije poniendo mi brazo entre ambos.
-No hay una buena fiesta sin un buen beso- dijo él sin importarle que mi brazo estuviera entre ambos.
-Pues besa a tu abuela Harold- le dije sin quitar mi brazo estirado.
-Mi abuela murió el año pasado…- dijo él con un toque de tristeza.

¡Oh! Mierda… alargué el brazo un poco más y alcancé a cogerle la mano, la cual apreté con cariño.

-Lo siento mucho Harry- le dije acercándome a él y abrazándole con fuerza.

Él empezó a reírse en mi hombro.

-¡IDIOTA!- dije a gritos.
-Habría sido bueno ver tu cara- dijo él sin parar de reír.

Le pegué en cada parte de su cuerpo que encontré.

-Eres un estúpido con ganas- le dije dándome la vuelta y  hablando conmigo misma-, tonto, este chico es tonto, eres tonto Harry, y muy simple.
-Yo solo quería que me dieras un besito- dijo todavía riendo.
-Pues solo tenías que pedirlo, imbécil- solté sin pararme a pensar en lo que decía.
-¿Solo eso?- dijo él.
-¡Has matado a tu abuela!- le dije volviéndome de nuevo hacia él.
-Era una broma- estaba arrepentido.
-Con eso no se juega- era medio simple el pobre.
-Entonces… ¿Me vas a dar un beso?- me dijo tras unos segundos callados.
-Claro, no tengo nada mejor que hacer- dije cerrando los ojos e intentando volver a conciliar el sueño.

Él se acercó de nuevo a mí y me abrazó por la espalda quedando pegados en posición fetal.

-Duérmete- le dije esta vez muy cansada-, nos despertamos en 3 horas y tienes mañana por delante un día duro- le dije para enfadarle un poco.
-Schh- dijo él pegado a mi nuca, lo que hizo que me estremeciera ante el contacto-, si mañana me voy… te arrepentirás de no haberme dado un beso- dijo con la voz ronca en mi oído revolviéndome por dentro.

Recondujo su mano por el pantalón del pijama haciendo que mis terminaciones nerviosas rechistaran enfadadas y agradablemente confundidas. Hacía círculos con sus dedos en mi muslo, aquello le parecía tan gracioso, jugar conmigo de aquel modo, haciendo lo que se le antojaba en cada momento. No soportaba estar a su merced de aquella manera.

Me di la vuelta quedando enfrentada a él y alargué mis dedos por su brazo erizando su bello, y me reí internamente ante aquello, parecía que él tampoco era indiferente a mí. Subí hasta llegar a su cara la cual acaricié sin ningún temor, su respiración entrecortada se confundía con la mía en los límites de la cama.

-¿Te pongo nervioso Styles?- le susurré acercándome a su oído.
Entonces hizo algo que no me esperaba, simplemente tuvo que mover unos centímetros su cabeza para unir nuestros labios en un beso.

Me besó dejando atrás nuestras discusiones, nuestras tonterías, porque aquello era lo que en realidad ambos sentíamos, ni rencor, ni odio, ambos añorábamos lo que nos hacía sentir el contacto de nuestras bocas unidas por hilos invisibles. Temblando acaricié sus mejillas mientras él acercaba con un simple movimiento nuestros cuerpos y nos juntaba los pocos centímetros que nos quedaban para estar conectados. Respiré entrecortadamente entre sus labios abriendo los míos con infinita impaciencia y obligándole a entrar dentro sin pensarlo dos veces. Su lengua insaciable recorrió cada recodo de mi cavidad experimentando a cada paso sacudidas que apenas pude identificar. Me besó como hacía tiempo llevaba esperando que lo hiciera, como aquel que sabe que esa será posiblemente la última oportunidad que la vida le dé para hacerlo. Sentir sus labios alrededor de los míos me llevaba a lugares poco reconocidos en mi cabeza. Sentir sus labios despertaba mis sentidos para ser imposible dormirlos de nuevo en mucho tiempo.

Me acerqué a él respirando su perfume, su olor. Sonreímos casi al mismo tiempo en la oscuridad intuyendo que el otro también lo hacía. Sus labios buscaron de nuevo los míos tras una pausa obligada, pero me retiré hacia atrás haciéndole sufrir.

Su garganta sonó desgarrada sin dolor, buscando de nuevo el beso no permitido.

Se rió nervioso ante mi insistencia.

-No me quito tu culo de la cabeza- le dije riendo.
-Tranquila, le pasa a todas- me dijo él pegado a mi boca.
-¿A todas?- pregunté alejándome de él sin darme cuenta de que el borde la cama me esperaba.

Me agarró evitando que me callera del colchón y me acercó de nuevo a él.

-Bueno, ya sabes,…- me dijo riendo.
-Ya…- dije sonando convencida-. Pues vete a besarlas a ellas.
-Venga… no es porque ellas no quieran… es que yo solo quiero besarte a ti- se acercó de nuevo a mí y esta vez no evité el contacto de sus labios.

Buscaba mi aprobación en cada roce, preguntando hasta dónde podía llegar. Yo dejé los pensamientos a un lado y me abracé a su espalda desnuda agarrándome pensando en lo cruel que sería separarnos es ese momento. Sus manos también se desenvolvían por mi cuerpo preservando mi intimidad, mi cintura pegaba pequeñas sacudidas anhelando su contacto y ni siquiera yo podía controlarla.

Enrollé mis piernas alrededor de su cintura y salté para quedarme subida sobre él. La luz de la luna entró en ese momento atravesando la ventana y permitiéndome ver su rostro angelical con los rayos que el propio sol reflejaba en él. Sonrió como un niño pequeño con un juguete nuevo y me agaché de nuevo para premiarle por lo que él revolvía dentro de mí. Me paré a escasos centímetros de su boca respirando con dificultad mientras sus manos me apremiaban a resolver mis deseos. Así lo hice, mis dedos acariciando sus mejillas me acercaron a su boca de nuevo como si fuera allí a donde yo pertenecía.

Me agarró más fuerte y tiró de mi cuerpo para apoyarlo en el colchón y ponerse encima de mí con suma delicadeza, delicadeza de la que nunca le había creído capaz.

Oí su risa en la oscura habitación que la luna había abandonado y no pude aguantar que mi alegría se manifestara de la misma manera. Tiró de mi camiseta hacia arriba riendo mientras yo le daba una palmada en la mano para que dejara de hacerlo.

-No caerá esa breva Styles- riendo se acercó de nuevo a mí.

Sorprendentemente acarició mis mejillas depositando un suave beso en cada una y después uno corto en los labios. Bajó hacía mi cuello y dejó una carretera de besos desde la punta de mi barbilla hasta mi ombligo por encima de la camiseta.

-Sería mejor si tú también te la quitaras…- de nuevo tiró de mi camiseta para arriba sonriendo.

Reí ante aquello arrebatándole de sus manos mi camiseta y negando con mis manos sobre las suyas. Tiré de sus dedos e introduje uno de ellos en mi boca saboreándolo como si se tratase de mi helado favorito.

-No hagas eso- retiró mi dedo de la boca-, ya sabes… uno no es de piedra- se rió de nuevo.
-No te gusta jugar…- dije levantando mi cadera hacia su pelvis y sonriendo ante su respuesta, perdí el miedo en aquel momento.
-No- respondió simplemente bajándose y abrazándome por detrás quedando pegado a mi espalda.

Acerqué mis labios a sus dedos y dejé en ellos la señal de mi boca, mientras el reía en mi nuca y negaba con los ojos en blanco, imaginaba.

-¿Tienes sueño?- eran más de las seis de la mañana y allí seguíamos nosotros.
-Un poco- verifiqué.
-Pues a dormir _________(tapellido)- depositó un beso en mi nuca erizando mi bello.
-Hasta mañana Harry- dije cerrando los ojos y entrelazando mis dedos a los suyos.
-Hasta mañana Romualda- creí intuir que decía cayendo en el sueño…

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Lo sé, dije martes o miércoles y ya es jueves... lo siento pero de verdad que no he podido escribir antes :( Os recompensaré con otro durante el fin de semana porque en Madrid es fiesta  :) 

Espero que os haya gustado el capítulo, está lleno de emociones fuertes ^^ No os podreis quejar

Muchas gracias por leer :)

Muackkkssssss 



4 comentarios:

  1. VEROOO!! Otro capitulo que me encanta jajajajja hoy no tengo nada que decirte ;)bueno sube capitulo pronto te amo besos<3

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  2. Vero!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Gracias por pasarte por mi nove :3

    No pasa nada por que hayas subido un dia despues lo importante es que subistes

    Que te puedo decir un cap mas que m egusto mucho :3 la tenes que seguir pronto y si no comento ya sabes por que ajaj

    Te amoooo
    Besos y abrazoss


    Atte : aldi xx

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    Respuestas
    1. Hola Aldi!! No te preocupes si no puedes comentar en todos los capítulos ^^ Pronto subooo

      Muackss

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