(Narras tú)
-Harry, querido- dijo Maura
recibiendo al chico que entró detrás de su madre y su marido.
Él sonrió educadamente a la madre de
Niall y le dio un beso.
-Pasad- Maura miró alrededor y por
las desgracias del destino me eligió a mí-, ________(tn) hija, cógeles el
abrigo por favor.
Me acerqué con desgana y cogí el
abrigo de la madre de Harry. Ella me sonrió y al mirarme abrió mucho los ojos.
-__________(tn), ¿eres tú?- dijo
mirándome.
-Creo que sí- respondí riendo.
Me abrazó con ganas.
-Me alegro de volver a verte, ¿qué
tal estás?- me agarró de los hombros y me miró a los ojos.
-Lo mismo digo- sonreí también.
-Estás guapísima- me dijo-, cada vez
te pareces más a tu padre, ¡qué gran hombre!- dolió pero intenté mantener la
compostura.
-Muchas gracias- dije.
-Robin, ven- el hombre se acercó-,
ella es __________(tn), te he hablado de ella- le dijo.
-____________(tn) él es Robin, mi
marido- le saludé con un beso y recogí también su abrigo.
Me volví para ir a la habitación a
dejarlo pero un carraspeo me hizo volverme.
-¿Y mi abrigo?- Harry me miró con su
abrigo en las manos.
Me acerqué a él y le puse los brazos
abiertos para que lo posara sobre los otros dos.
Él dejó su cazadora encima
sonriéndome con superioridad.
-Gracias criada- dijo con su media
sonrisa.
Le miré con asco furiosa por dentro.
Los últimos momentos me habían hecho calentar internamente y solo me faltaba
que Harry empezara a reírse de mí, no lo iba a permitir. Cogí su cazadora,
sujetando los otros dos abrigos, y la dejé caer al suelo pisándola después. Me
volví y caminé hasta la habitación de la planta baja para dejar allí los
abrigos.
Entré en el cuarto pequeño y dejé los
abrigos sobre la cama. Me senté unos segundos cerrando los ojos y tapándome la
cara con las manos.
-Respira ________(tn), respira- me
dije a mí misma.
-Sí porque si no quizá hiperventiles
con mi sola presencia- dijo una voz en la puerta.
-Styles, no estoy para mierdas de las
tuyas- le dije levantándome y caminando hacia él para marcharme.
-Límpiame la cazadora- dijo señalando
la mancha de mi suela.
-Que gracioso eres- le dije con una
sonrisa fingida.
-No lo digo como broma, quiero que me
la limpies- me dijo poniéndose en la puerta tapándome el camino para no salir.
-Y yo quiero la paz en el mundo- le
dije-, todos tenemos sueños imposibles.
Él endureció el rostro.
-¿Vamos a estar aquí mucho tiempo?- pregunté
asqueada.
-Hasta que limpies mi cazadora y me
pidas perdón- me dijo él encogiéndose de hombros-, como verás depende de ti.
-¿Soy yo la que tiene que pedir
perdón?- dije son sarcasmo y soltando una carcajada.
-Exactamente- dijo él
-Gritaré- le dije.
-No lo harás, hay muchísima gente
fuera, no te interesa que te oigan.
-¡Ahhhhhh! Harry quiere viol- él puso
su mano en mi boca tapándola para que dejara de gritar.
-No grites loca- me dijo acercándose
a mí.
Intenté morderle un dedo pero
retorció la mano para que no lo lograra.
-No vas a gritar- me dijo-. Por que
como grites…- pensó unos segundos qué diría- me iré.
Solté una risita entre sus manos,
como si me importara lo que hiciera, mejor que se fuera, por mi mejor. Sin
embargo cuando apartó su mano de mi boca no grité.
-Así me gusta- me dijo.
Me ofreció de nuevo la cazadora pero
me aparté y me senté en la cama esperando que se cansara o que alguien viniera
a rescatarme, desde luego ni de coña iba a limpiarle la cazadora.
-Como quieras- dijo sentándose a los
pies de la puerta con las piernas dobladas.
-¿Sabes?- le dije- así me recuerdas
mucho a aquella noche en Sicilia- me miró interrogante-, sí hombre- dije
asintiendo-, aquella en la que tú te ibas a ir al día siguiente y Louis me
convenció para que intentara que te quedaras- asentí de nuevo y él apartó la
mirada- ¿no te acuerdas?- él no respondió-, esa noche comimos chuches, esa
noche jugamos a las cartas, y también… ¡Ah sí! También me dijiste que me
querías.
Ahora sí me miró, posó su mirada en
la mía con dureza pero estaba curada de espanto con él, no me afectaban sus
miradas de asesino.
-Aunque según parece tú lo habías
olvidado- le dije encogiéndome de hombros-, menos mal que otros no tenemos
memoria senil- me hervía la sangre, pero debía salir de ahí cuanto antes y ni
pensaba limpiarle la cazadora, ni mucho menos pedirle perdón-. Pero ¿sabes qué?
No me importa, me da igual.
Me miraba profundamente.
-¿No vas a decir nada?- pregunté-
Harry Styles el valiente se queda sin palabras, ¿te sucede mucho o solo
conmigo?
-Tu eres la única con la que me quedo
callado fuera de los orgasmos- dijo él intentando dañarme.
-Típico, sacar el tema del sexo como
si realmente me importara con quien te has acostado o con cuantas- dije-, sacar
el tema del sexo como si creyeras que yo soy una mojigata que aún tiene el peso
de la virginidad encima- él abrió levemente los ojos sorprendido-. Vaya… sí que
lo pensabas, que típico.
-¿No eres virgen?- dijo alarmado.
-¿Qué esperabas?- dije yo.
-Que si lo fueras- respondió como si
fuera obvio.
-Mira, te has sorprendido, ¿Qué pasa
Styles? ¿Querías ser tú el primero?- gritaba internamente divertida con sus
caras.
-Eres una puta de verdad, antes solo
lo eras de palabras, ahora realmente eres una puta- dijo él.
Entonces algo se enfrió dentro de mí,
sentí caer algo, me sentí hundir, pero no iba a dejar que él lo notara.
-Bueno, al menos ahora me lo dirás
con razón- dije encogiéndome de hombros.
Nos callamos un rato, le miraba,
tenía los músculos de su cuerpo relajados, como si estuviera tranquilamente en
la playa al sol, en cambio yo estaba en tensión constante esperando que alguien
viniera a rescatarme, mi príncipe azul, “tu príncipe azul está aquí dentro
contigo, él es el que te tiene encerrada”. Me deshice de esos pensamientos con
su voz.
-¿De verdad te has acostado con
muchos?- me dijo sin dar crédito.
-No- respondí secamente.
Pareció suspirar alegrándose.
-Sin embargo eso a ti no te tiene que
importar lo más mínimo- dije levantándome.
-Pues lo hace- él se levantó y tapó
la puerta.
-Harry, por favor te lo pido- dije
intentando agarrar el pomo con mis manos.
-Ni de broma- él me sujeto de la
cintura y me alejó de la puerta.
Di unos pasos hacia atrás por la
presión que ejercía sobre mí a la altura de las caderas.
-Suéltame- le dije no del todo
convencida.
Él se acercó más hasta situarse a
unos centímetros de mí.
-¿Qué haces?- dije en un susurro
contra sus labios.
-No voy a besarte- me dijo él
acercándome a sus caderas.
-Ni yo quiero que lo hagas- dije
enfadada.
-Ya…- dijo irónicamente- pero no lo
haré.
Se acercó más hasta pegar mí frente a
la suya.
-Por favor, no lo hagas- le pedí.
¿Le estaba pidiendo que no me besara?
Yo… no podría alejarle, él tendría que hacerlo, yo no tenía la fuerza.
-No tengo fuerza- dije cerrando los
ojos-, no lo hagas, no lo mereces- le dije chocando de nuevo nuestras miradas.
Él dudó un momento y apretó la
mandíbula, pareció decir algo maldiciendo en un tono muy bajo. Me empujó hacia
un lado separándome de él.
Me miró una última vez, seguía ahí
esa mirada profunda que me hacía temblar. Después se alejó saliendo de la habitación y dejando
la puerta abierta de par en par.
Me quedé ahí parada recapacitando
sobre lo que acababa de ocurrir. Había intentado mantenerme de una pieza,
erguida y fría, pero Harry me hacía enloquecer de tal manera que había acabado
hecha añicos, doblada en la cama y con la cara caliente y el corazón bombeando
frenético.
-_________(tn)- me dijo una voz desde
la puerta.
Alcé la mirada y me encontré de
frente con sus perfectos ojos azules clavados en los míos.
-Niall- susurré.
Él se acercó a mí y se sentó a mi
lado en la cama.
-Yo no quería que viniera, mi madre
me lo ha dicho antes, perdona- dijo agarrando mi mano.
-No pasa nada, no te preocupes- le
dije encogiéndome de hombros-. Me encuentro mal.
-Joder, y todo por mi culpa- dijo él
arrepentido.
-No, no, no, tú no tienes la culpa,
es sola mía- dije suspirando-, soy tonta y él es un imbécil.
-Estoy de acuerdo en lo segundo- dijo
él sonriendo- ¿Qué ha pasado?
-Pues… casi me besa- reconocí
agachando mi cabeza.
-____________(tn), por favor, no-
dijo él intentando que entrara en razón.
Niall agarró mi mentón con una mano y
lo elevó para que le mirara a los ojos.
-Te juro que lo intento- le dije
incómoda.
Niall suspiró, yo sabía que estaba
harto de que yo no pudiera alejarme definitivamente de Harry, de que fuera
sumisa cuando se acercaba a mí, pero vio que era cierto, que yo no podía hacer
nada.
-Tendremos que hacer algo, lo que
sea, pero no puedes dejar que haga lo que le dé la gana- me miró serio y me
levantó de la mano-. Será mejor que vayamos, seguro que ya están todos sentados
No me apetecía nada volver al
comedor, poner mi mejor sonrisa y hacer como que no pasaba nada, mirar a Harry
que posiblemente se reiría de mi toda la cena. Pero era el cumpleaños de Niall,
y a él no le gustaría verme mal.
-Claro- le sonreí y salimos juntos
hacia el comedor.
En efecto, todo el mundo estaba ya
sentado preparados para empezar a comer. Había un gran bullicio, todos hablaban
en pequeños grupos, la comida recorría la mesa de un lado a otro de unas manos
a otras. Me recordaba a la mesa de los Weasley en navidad.
-Niall- dijo Claudia a un lado de la
mesa-, siéntate a mi lado.
Me miró suplicante, a un lado de ella
estaba Louis, no quería que su cena quedase reducida a él porque no sabría qué
sería de ella.
-Ves- le dije al ver que me miraba.
Niall se sentó al lado de Claudia y
yo un par de sitios al otro lado, con Alan y Zayn.
-Hola- les dije a ambos sentándome en
la silla.
-¿Dónde estabas?- me dijo Zayn
comiéndose una costilla.
-Guardando los abrigos- le respondí
cogiendo pan.
Miré al frente y vi los ojos de Harry
mirándome calculadoramente. Había elegido el mejor sitio, sin duda, ironía modo
on.
La cena fue realmente genial, no me
esperaba para nada pasar después de todo un buen rato. Pensaba que sería
horrible teniendo a Harry frente a mí y sin la compañía femenina para
defenderme, pero resultó que Alan era mucho mejor. Zayn se distrajo con Irene
toda la comida, ambos se picaban y se insultaban todo el rato, algo común en
ellos y realmente agotador.
El padre de Alan era un verdadero
show, no paraba de hablar y de contar chistes de todo tipo, contó alguno de
médicos que ni yo conseguí entender, pero mi madre se reía a más no poder.
Hacía mucho tiempo que no la veía reírse de aquella manera, solo por eso
merecía la pena haber ido.
La miré un par de veces durante la
noche y ella rompía su sonrisa al mirarme. Sabía que se sentía mal consigo
misma, pero tenía la necesidad de rogarle que disfrutara, que se riera, que
olvidara las penas, al menos por una noche.
-_________(tn)- Alan me habló al oído
haciendo que saltara en la silla del susto-, jajajaja.
-Que susto- le dije riendo.
-¿Hablamos?- me miró señalando el
patio.
Ya habíamos terminado de comer, solo
faltaba el postre.
-Claro- le dije levantándome del
asiento.
Él hizo lo mismo.
-Salimos un segundo fuera, me estoy
asando- dijo él a todo el mundo que nos miraron con el ceño fruncido.
Suspiré y salí delante de él hacia el
jardín sin detener mi mirada ni un segundo en el chico castaño de ojos verdes
que nos miraba con la mandíbula apretada, suponía.
-Te he dicho esta mañana que quería
hablar contigo- me dijo cuando salimos al jardín.
-Sí- le respondí sentándome en un
banco de madera que tenían los Horan fuera.
Él también se sentó a mi lado.
-Verás- dijo comenzando-, la verdad
es que me siento un poco incómodo con esta situación.
-¿Qué situación?- pregunté sin
entenderle.
-Pues con Harry- dijo zanjando mis
dudas.
-Amm- le respondí algo cansada del
tema Harry y __________(tn).
-No, no tiene nada que ver contigo y
con él- se apresuró a aclarar él.
-Me alegro de oírlo- sonreí.
-Harry y yo fuimos amigos durante
mucho tiempo, yo la verdad es que no tengo nada en su contra, quiero decir-
suspiró-, yo te odiaba, más que a nadie en el mundo.
Puse cara rara y él me agarró de las
muñecas.
-No pienses mal, “tú” hiciste que
Harry no estuviera conmigo cuando mi madre murió- dijo él-, bueno yo te lo
achacaba a ti aunque no fue tu culpa realmente.
-Yo no sabía nada de ti, ni siquiera
sabía que él iba a volver al campamento- le dije excusándome.
-No tienes que disculparte, no
tuviste la culpa, ahora lo sé- me miró a los ojos con sentimiento de culpa-,
ahora que te he conocido sé porque Harry se enamoró de ti cuando lo hizo.
Me mordí el labio, así no iba a
conseguir separarme del pensamiento de Harry en mi cabeza, de la idea de
sentirle junto a mí de nuevo.
-Perdona, ¿te estoy incomodando?- me
preguntó.
-Antes… en la habitación, él casi me
ha besado- le dije sin mirarle directamente.
-¿Qué?- dijo de pronto.
-Pues eso, no sé a lo que juega, pero
desde luego yo no quiero entrar en su juego, no me apetece- le dije cansada e
incómoda-, yo no puedo permitirme acercarme a él, no ahora.
-Lo sé… de eso quería hablarte- me
dijo él incómodo de la misma manera que yo.
La noche era fresquita, no hacía
mucho frió pero se empezaba a notar el abandono del verano por momentos, y más
allí donde la temperatura media veraniega era de 14°C.
-Pues dime- suspiré preparada para un
nuevo sermón sobre Harry, una nueva historia que se sumaría a la lista.
-Tengo que decírtelo a ti- dijo él
entendiendo como me sentía-, necesito que me escuches y me entiendas.
-No te preocupes, habla- le animé.
Él suspiró y comenzó a hablar sin
parar.
-Antes, cuando no estabas aquí, estos
dos últimos años he pasado mucho de Harry- miró hacia la puerta de cristal que
daba acceso a la cocina-, no he hablado con él, ni una palabra desde que le vi
al volver de Sicilia aquel verano- se le veía triste a pesar de que había sido
su decisión-. Pensé que había sido un egoísta, que solo había pensado en él- me
dijo-. Susan intentó hablar conmigo pero no la escuché, me habló de ti, de tu
pérdida, pero no me importó- se acercó físicamente a mí para contrarrestar el
alejamiento sentimental que se producía con sus palabras-. Yo en realidad
también fui muy egoísta- me miró de nuevo pidiéndome perdón con la mirada-.
__________(tn) ahora me siento mal, veo a Harry perdido, escondiéndose sobre sí
mismo, le veo solo y me da pena, porque sé aunque todo el mundo trate de decir
que no es cierto, que es mi culpa que él esté así.
-No, no digas eso- le dije de pronto
sin control, respiré-. No tienes la culpa, la culpa es de cada uno, cada uno
hizo sus elecciones y así nos ha ido a todos.
-Él está mal, solo hace falta verle,
se siente solo porque todos le hemos abandonado, se siente defraudado con el
mundo, está enfadado, pero sobre todo quiere que suframos y es totalmente entendible.
-¿Qué tratas de decirme?- no podía
creer que él pensara que Harry no se daba cuenta de lo que hacía.
-No le estoy excusando, yo sé que lo
que hace está mal, que no debería hacerlo, pero en realidad lo hace no porque
lo sienta, sino porque es la mejor manera que tiene de enfrentar las cosas- me
dijo Alan convencido de su idea.
-¿Y no puedes creer que es un capullo
que solo quiere hacernos infelices?- le dije intentando que no me metiera su
pensamiento en la cabeza.
-___________(tn), te lo cuento a ti
porque junto conmigo somos los que más le conocemos, ¿tú de verdad crees que
Harry es así?, ¿Qué se ha convertido en un cabrón sin corazón?- dijo él algo
triste.
Le veía realmente afectado, en ese
momento fue cuando comprendí que la amistad que habían compartido Harry y él
había sido verdadera, tanto como la que yo tenía con Niall. Habían sido amigos
de verdad, de los de toda la vida, los que se pueden contar con los dedos de
una mano, y al final, como todo lo que sucedía en nuestra vida, se había acabado
de la peor manera posible.
-No, no lo creo- él me miró aliviado-,
pero eso no cambia las cosas, yo también tengo sentimientos, no es él el único
que sufre, tú también lo haces, todos lo hacemos, y está siendo un crío
comportándose así- le dije para que al menos mi postura quedara clara.
-Lo sé __________(tn), lo sé- dijo él
con una pequeña sonrisa-, pero es un paso.
-¿Qué pretendes?- le pregunté rezando
para que no fuera una locura.
-Quiero traer a Harry de vuelta.
(Narra Claudia)
-Marie está enfadada conmigo- me dijo
Louis al oído.
Su voz me hizo erizar la piel de todo
el cuerpo.
-Algo le habrás hecho a la pobre- le
dije sin mirarle intentado guardar las distancias.
-¿Pobre?- dijo el soltando una
carcajada- no sabes la que me montó el lunes en el instituto- me lo iba a
contar y yo no quería que lo hiciera, no quería pero no le paré-. Me dijo que
por qué se me había ocurrido hacer el tonto en la fiesta, que no tenía ningún
derecho a separarte de aquel chico- me dijo imitando su voz.
Me quedé callada esperando que
hubiera acabado de hablar, rezando para que hubiera acabado.
-Yo le dije que obviamente tenía
derecho- le miré con el ceño fruncido-, somos amigos, y ese tipo te estaba
besando en medio de todo el mundo- dijo convenciéndose a sí mismo daba la
sensación.
Me volví a quedar callada, no quería
dar pie a malos entendidos con Marie, ya había tenido bastante ayer durante la
charla que me echó ella, no quería enfadarla, le había prometido distancia con
su novio, y estar sentada a su lado no era mucha distancia, no quería que
aumentara su mala leche.
-¿No vas a decir nada?- me preguntó
Louis.
Le miré a los ojos intentando
mantenerme firme, pero no dije nada, simplemente cogí un trozo de pan y me lo
metí en la boa evitando que mi subconsciente actuara por sí solo.
-Genial, esto es genial- dijo él-, mi
novia enfadada conmigo por tonterías y a mi mejor amiga no parece importarle-
me miró de nuevo serio y enfadado.
Estaba controlándome para no soltar
todo lo que se me pasaba por la cabeza, parecía que él quería hacerme hablar.
Cogí el mantel de tela con las dos manos y lo estrujé con fuerza entre ellas.
-No tengo nada que decir- respondí
tragando el pan y controlando mis palabras.
-Perfecto, simplemente perfecto- dijo
él en voz baja para sí mismo de manera que solo lo oía yo.
-Parece que quieres hacerme hablar
Louis, y yo no quiero, podemos tener la fiesta tranquila- le dije intentando
que se controlara él también.
Puso cara de no entender, vamos
Tomlinson, no era tan difícil, solo tenías que unir unos cuantos hilos y
tendrías la respuesta, parecía medio simple. En realidad yo estaba deseando que
él se enterara para que se alejara de mí y me dejara tranquila, para que al
menos se diera cuenta de que yo lo estaba pasando mal y también su novia.
-¿Podemos hablar un rato?- me dijo
indicando el pasillo.
-No podemos, es el cumple de Niall,
no voy a hablar contigo ahora- me giré hacia Niall que sabía estaba
escuchándolo todo y me miró con cara de circunstancias y me señaló también el
pasillo.
Yo negué hacia él pero Niall volvió a
señalarlo y después a Louis. No era el momento, no lo era.
-Ves Clau- me dijo-. Claudia, por
favor, podrías traerme zumo de la cocina, ya no queda- me dijo en voz alta para
que todo el mundo le oyera.
Me levanté con desgana sabiendo que
Louis vendría tras de mí en cuenta desapareciera por la puerta. Abandoné el
comedor y corrí por el pasillo hasta la cocina, saqué el zumo de la nevera y al
cerrar el frigorífico me encontré con su cara detrás. El zumo se me cayó al
suelo del susto.
-Joder Tomlinson, eres un genio- me
agaché a recogerlo y él, al hacer lo mismo, hizo que nuestras cabezas chocaran.
-¡Oh!- gritó.
Yo me dejé caer al suelo tapándome la
frente con las manos, dolía, quemaba, joder, perdí el equilibrio y me tuve que
sujetar a la encimera que había al lado para no tumbarme en el suelo.
-¿Estás bien?- me dijo poniendo una
mano sobre mi cuello y agachándose a mi lado.
-Aparta- le dije levantándome y
apoyándome en el mármol.
-Tampoco hace falta que te pongas
así- me dijo irritado alejándose un poco.
Cogí el zumo y salí por la puerta. Él
me paró en el pasillo agarrando mi mano.
-Louis, no- dije intentando volver a
caminar.
Él me cogió con más fuerza y me
arrastro por el pasillo hasta una habitación. Entró detrás de mí y cerró la
puerta.
-¿Qué narices te pasa?- me preguntó
enfadado articulando mucho y moviendo los brazos para dar énfasis.
-Eres tonto- le dije-, realmente
idiota- no me podía creer que no se diera cuenta de nada, que no entendiera lo
que me pasaba.
Quizá era verdad que debía decírselo,
debía ser sincera para que fuera él el que se alejara de mí y no tuviera que
ser al contrario. Estaba claro que yo no tenía la fuerza para alejarme. La
última vez había tardado cinco años en decirle lo que sentía por él, y en realidad
el alcohol tuvo un gran papel en ello. ¿Estaba dispuesta a decirle lo mismo,
sabiendo que él ahora tenía novia, que yo estaba sobria y que posiblemente no
volviera a hablarme nunca más?
-¿Por qué?- dijo él sin entender
todavía nada.
-Tu novia ayer me cogió por banda y
me dijo que me apartara de ti- le solté sin poder mantenerme callada por más
tiempo.
Él abrió mucho los ojos negando
después.
-No es cierto, Marie no haría eso-
dijo convencido.
Asentí mosqueada y abrí la puerta.
-Claudia, espera, espera- dijo él a
mis espaldas.
Solté el pomo y cerré la puerta de
nuevo.
-Sería mejor que no me creyeras, que
pensaras que estoy loca y te alejaras de mí por propia elección- le dije.
-Pero yo no quiero eso- me dijo
bajando la voz y sentándose en la cama, bajó la cabeza y respiró profundamente,
pensó algo y volvió a levantarla para mirarme-, ¿Tú quieres eso?
-¿Qué importa lo que yo quiera?- le
dije- Tienes novia, y ella no quiere que te acerques a mí, ¿qué más da lo que
quiera yo?
-Claro que importa, eres mi amiga, yo
no quiero alejarme de ti- me dijo-, tendré que hablar con Marie.
-No por favor, ella no tiene la
culpa, yo también lo habría hecho- le dije intentando defender a Marie,
realmente la había visto triste y afectada, no podía permitir que él le dijera
nada.
-¿Por qué lo habrías hecho?- dijo él
levantándose de nuevo- A mí no me importa cuando ella habla con otros chicos,
me da igual.
-Yo no soy otros chicos- le dije
intentando que entrara en razón.
-Eres mi amiga, ella debería entender
eso- me dijo.
-Ella sabe lo que ocurrió entre
nosotros- dije al fin.
-¿Y qué?- se encogió de hombros- no
importa lo que pasó, ahora estoy con ella, y tú eres mi amiga.
-Ya…- suspiré dejando el zumo en una
mesa del cuarto.
-No quiero que te diga esas cosas, yo
a ella jamás le he dicho nada de eso, no sé por qué lo habrá hecho la verdad.
Me reí y él me miró alarmado.
-Louis, de verdad, a veces me
pregunto por qué me gustas tanto- le dije soltándolo de pronto sin poder
evitarlo.
Me miró serio, con los ojos un poco
alarmados, y totalmente quieto.
-Quería decir gustaste, por qué me
gustaste tanto- dije intentando arreglarlo.
-No has dicho eso- gracias Louis,
nadie lo sabía, diez puntos para ti.
-Ya sé lo que he dicho, pero no era
eso lo que quería decir- dije apresuradamente.
-¿Seguro?- me miró serio,
completamente serio, no sabía que estaba pensando, qué se le estaría pasando
por la cabeza.
-Tienes novia, y yo lo respeto, ella
te quiere y tú a ella, es encantadora, será una enfermera fantástica y tú un
fisioterapeuta genial, os casareis en la playa, llevará un vestido diseñado por
tu hermana, blanco con flores y transparencias, y tu un esmoquin y pajarita, yo
lloraré y seguramente Irene también lo hará aunque siempre jurará que nunca lo
hizo, tendréis tres hijos, no, cinco- hablaba rápidamente intentando soltarlo
cuanto antes-. Seréis súper felices, viviréis en una casa en Londres, tus hijos
irán a un buen colegio y serán buenas personas, cuatro tendrán los ojos de
Marie y solo uno los tuyos y él será mi favorito aunque nunca lo diré en voz
alta.
Él se acercó a mí poco a poco
mientras hablaba hasta quedar muy pegado a mí. Cerré los ojos respirando
después de haber soltado todo eso. Tragué haciendo ruido cuando la saliva se
perdía en mi interior.
-Claudia- me susurró contra los labios.
Alargó sus manos por mi vestido
acercándome a él. Pegó su frente a la mía y me sujetó la mandíbula con ambas
manos. Abrí los ojos con dolor y me encontré con sus ojos cerrados a escasos
milímetros de los míos. No podía moverme, no quería hacerlo sin embargo algo
dentro de mí me pedía encarecidamente que me alejara y saliera por patas de
allí.
-Claudia- dijo él de nuevo
despertándome.
Inclinó mi cabeza y me dio un beso en
la frente deteniéndose en él, como si quisiera que entendiera que no podía
hacer más por mí, que era lo máximo que permitía la línea.
Salí de aquella habitación, del
infierno. Abrí la puerta de la calle y comencé a andar, solo andar, necesitaba
perderme, no pensar en nada, simplemente aparecer en un callejón de madrugada
sin encontrarme.
(Narra Louis)
Salí del cuarto tras ella, pero ya
había entrado al comedor. Me quedé unos minutos allí solo, pensando,
maldiciendo al universo.
“A veces me pregunto por qué me
gustas tanto”. No dejaba de repetir esa frase en mi cabeza intentando encontrarle
alguna explicación que no significara lo que por otro lado sabía que
significaba…
No podía ser. Había pasado dos largos
años intentando olvidarme de ella, resultado: NULO.
Había intentado, al ver que
olvidarla no era posible, durante dos largos años odiarla, resultado: NULO DE
NUEVO. ¿Qué me quedaba?, ¿Simplemente alejarme de ella? No podía hacer eso, no
quería hacer eso, pero ¿Qué otra alternativa tenía?
-Vamos a sacar la tarta- la voz de
Maura me sacó de mis pensamientos- ¿Dónde está Claudia?
Levanté la cabeza. Me levanté.
-Ha salido hace un momento- respondí.
Maura se encogió de hombros y se
dirigió a la cocina. Yo salí hacia el comedor y en efecto Claudia no estaba
allí, ¿Dónde se habría metido?, ¿Debía preocuparme?
-¿Dónde está mi hermana?- me preguntó
Zayn cuando me vio entrar solo.
-No lo sé, pensé que estaba aquí- le
dije intentando parecer tranquilo.
Él se levantó y salió al pasillo a
buscarla. Vi como segundos más tarde subía las escaleras para buscarla pero las
bajó a los pocos segundos.
Se acercó a su madre y le dijo algo
bajito para no distraer a todos los demás que hablaban animadamente. Su madre
frunció el ceño y me miró directamente. Sin apartar su mirada de mí respondió
algo a Zayn que comenzó a andar hacia Niall.
-¿Te vas?- le dijo el rubio
levantándose.
Zayn bajó la voz y le respondió algo
que no logré oír.
-¿Te vas?- le dijo Irene también
volviéndose al escuchar a Niall.
-Sí- dijo él disculpándose con todo
el mundo que ahora le miraban-. Tengo que irme un rato, no sé si me dará tiempo
a volver.
-Pero Zayn, ¿Qué ocurre?- dijo el
padre de Niall.
-Nada, nada- respondió el al
instante-, pero debo ausentarme, disculpad.
No dijo nada más y salió del comedor
y pocos segundos después de la casa. Susan me miró con el ceño fruncido y yo me
levanté y salí detrás de Zayn, hoy parecía el día de “sigue a un Malik”.
-Zayn- grité al ver que ya se alejaba
de la calle.
Mi amigo se volvió negando.
-¿Dónde vas?- le pregunté.
-A buscar a mi hermana- dijo él
enfadado ¿conmigo?
-Voy contigo- le dije-, espérame que
coja mi abrigo.
-No Tomlinson, tu no vienes- me dijo
él como si fuera algo sencillo de entender.
-Conozco este lugar mucho mejor que
tú, déjame acompañarte.
-Yo conozco a mi hermana mejor que
tú, déjame que te diga que no- me dijo él con la cara serena pero apretando los
puños.
Decidí que era mejor que le hiciera
caso, no iba a ganar nada aquella noche, era mejor dejar las cosas así.
-Llámame cuando la encuentres, por
favor.
Él solo asintió y siguió caminando de
espaldas a mí, suspiré. Tan solo esperaba que estuviera bien.
Weeeeii!! Aquí os dejó otro capítulo, espero que os guste :)
No tengo muchas cosas que decir... un capítulo más... En realidad estoy empezando a odiar a algunos personajes y eso que en realidad son todos creados por mí pero en serio que preferiría que todo fuera fantasía... sin embargo también tengo a veces un poco de mala leche xD
En el próximo capítulo dejaré un comentario más largo ^^ Espero poder subirlo mañana porque si no ya hasta que regrese nada... pero haré un esfuerzo :)
Muackkss
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