lunes, 27 de octubre de 2014

Capítulo 51: "Cómo hay "regalos"... y regalos"




(Narra Niall)

-Ya lo sé, pero creo que debemos hacer algo, aunque ella no lo espere- dijo Irene que, como siempre, era demasiado amiga de las fiestas.
-No creo que una sorpresa sea lo más indicado- Claudia que, como yo, conocía a _________(tn) sabía que una fiesta en su honor no serviría para agradarla sino más bien para incomodarla.

-Podríamos cenar todos juntos, en verano me dijo que hay un restaurante en Londres que le gustó mucho, pero el problema será saber cuál es…
-Quizá si nos dices algo de él podremos encontrarlo.

Pensé en las palabras de _______(tn) en verano.
 
-Me dijo que tenía muchas flores, una terraza,… es imposible encontrarlo- les dije.
-¿”The Dickens Inn”?- Liam habló por primera vez.


Estábamos todos en mi casa, a espaldas de _______(tn) les había reunido para pensar en algo especial que pudiéramos hacer por su cumpleaños. Tenía claro que una cena como la mía no sería lo más indicado. Pero ella lo había pasado tan mal últimamente que quería mostrarle que estábamos todos allí.

-¿Qué?- le pregunté a Liam.
-Es mi restaurante favorito del mundo, está en Londres y según lo has descrito creo que es el restaurante al que se refería _________(tn)- sonrió-. Podría llamar a Filippo, seguro que nos reserva mesa para mañana.

-Vale, ¿os parece bien a todos?- recorrí la sala y todos asintieron.
-Voy a llamar ahora mismo- Liam salió del salón hacia el hall.

-¿Qué vais a comprarle?- Susan nos miró esperando.
-Zayn y yo le hemos comprado entradas para Coldplay para el año que viene- Claudia contestó.

-¿Cuántas?
-Cuatro- dijo de nuevo- si queréis ir comprad las vuestras.

-Yo le voy a regalar una colección de discos y dos camisetas y mi primo creo que un viaje por el Támesis.

Liam entró de nuevo en la habitación.

-Me ha dicho que tenemos una mesa a las diez en un reservado del restaurante, le he dicho que seríamos diez.
-No- dije-, vamos a ser nueve y punto.

-Niall, no seas así, al menos se lo tendremos que decir- Louis se ponía de parte de Harry, siempre se pondría de su parte.
-No, no creo que ella…

-Esta semana han hablado bastante, sería feo no decirle nada, además creo que sería bueno para todos- y luego estaba Claudia que siempre pensaba en el bien mayor…
-¿Estáis seguros de que es buena idea? No estoy convencido de que sea lo mejor- ¿quién iba a decir que sería Alan quien saliera en mi ayuda?

-No creo que haya un mejor momento para juntarnos todos, sería bueno porque a él le costará decirnos que no- maldito Louis, cierra tu asquerosa boca.
-No y punto, no.

-Niall, deberías pensar en lo que le gustaría a ella y no en lo que tú quieres.

Miré a Claudia sin creer que ella pudiera haber dicho aquello. Pero no parecía arrepentida.

-Haced lo que queráis- dije al final abatido, no podía luchar contra todos y tener a Alan a mi lado tampoco era la mejor ayuda.



(Narras tú)

El timbre sonó y mentiría si dijera que no lo esperaba en realidad estaba sentada en mi cama esperando a que lo hiciera. Mi madre abrió la puerta y escuché el sonido de multitud de pasos en la escalera, que intentaban ser silenciosos pero no lo conseguían.

Comenzaron a abrir la puerta despacio mientras yo me reía al ver su pésimo intento de sorprenderme. Tenía claro que a mí no me iban a encontrar cómo a Niall, dormida y en pijama, por eso me había levantado una hora antes y había estado arreglándome y leyendo hasta ese momento.

Abrieron la puerta y saltaron todos al interior encontrándome sentada en la cama.

-¡Os lo dije!- Claudia se abalanzó sobre mí felicitándome miles de veces antes de que el siguiente se tirara y así acabáramos los ocho unos sobre otros gritando y riendo.

Llovían las felicitaciones y los besos y los abrazos, todo era perfecto hasta que empezaron los tocamientos extraños en la cama.

-Zayn, sé que eres tú, deja de hacer lo que estás haciendo- él se rió y apartó la mano de mi culo.
-¡Eh!- Irene gritó y Zayn rió de nuevo abalanzándose sobre ella y dándole un beso en el cuello mientras ella intentaba apartarle sin conseguirlo.

-Quita tus asquerosas manos de mi prima Malik- Liam, que estaba justo a mi lado le dio a Zayn una torta en el brazo.
-Tengo comida abajo, si nos damos prisa desayunamos y llegamos a primera hora, todo el mundo arriba- les dije.


Comenzaron a bajar pero Niall se esperó hasta quedarnos solos. Me abrazó.

-Felicidades- me dijo en el oído sin soltarme.
-Muchas gracias, de verdad, me hago vieja…

-La verdad- me acarició ambas mejillas con sus manos-, es que te están saliendo algunas arruguitas- se rió y le saqué la lengua.

-Hay bollos abajo, vamos a rellenar nuestras arrugas con grasa, anda- le empujé fuera del cuarto.

Al llegar a clase pasé por la taquilla para recoger los libros. Me encontré con un sobre marrón con un 1 grande escrito en él.

Sonreí y lo abrí, saqué primero un papel doblado en el que ponía:

“Por la dulzura” - H

Saqué el paquete que había dentro. Sonreí al ver la bolsa de ositos de haribo. 

Llegué a clase comiendo las chucherías y sentí unas manos tapando mis ojos.

-Me han dicho que hoy cumplía años la chica más guapa de todo Londres, así que creo que estoy donde debo ¿no?

Sonreí justo cuando Alan me abrazó.

-Muchas felicidades.
-Gracias tonto- le di un beso y entramos en clase juntos.


Me arrebató la bolsa y empezó a tomarse él mis gominolas.

Miré hacia la última fila de mesas, Harry estaba sentado mirando la bolsa en manos de Alan. Le sonreí y él lo hizo de vuelta.

Alan me devolvió la bolsa y nos sentamos en nuestros sitios.

Durante la mañana me felicitaron compañeros de clase y algún profesor pero Harry no se acercó en ningún momento, pensé que habría dado por hecho que los ositos servían como felicitación.

Antes de comer me acerqué de nuevo a la taquilla para guardar los libros que no me llevaría durante el fin de semana y encontré otro paquete dentro. Tenía un número dos. Sonreí como una tonta y abrí el sobre:

“Por los recuerdos” – H

Saqué el regalo y encontré un marco de fotos con una fotografía que ni siquiera sabía que existía. Una fotografía que me evocó tantos momentos en una sola imagen que tuve que apoyarme en las taquillas contiguas para no caer.

En ella salíamos Harry y yo de espaldas caminando hacia el castillo de Sicilia. Él pasaba la mano por mi cuello y yo le atraía por la cintura. Era absolutamente preciosa. La miré durante unos segundos y guardé el marco en el sobre y de ahí a mi mochila.

-Fea- miré a mi amigo que dejaba los libros en su taquilla-, ¿vamos a comer?

Harry estaba sentado en la mesa del equipo de fútbol y hablaba con Louis cuando Niall y yo entramos a la cafetería. Puede que notara mi mirada clavada en él porque elevó la vista hasta encontrarse conmigo. Sonreí de nuevo dándole a entender que había encontrado el segundo regalo, él me sonrió de nuevo. Esperaba que se levantara pero no lo hizo.

Empecé a emocionarme por el misterioso juego que se traía Harry alrededor de mi cumpleaños, ¿habría más regalos?, ¿se acercaría en algún momento a felicitarme formalmente?

Tras recoger la comida me senté con Irene, Claudia, Susan y Niall. Zayn, Louis y Liam vinieron a sentarse con nosotros.

-Que bien, todos los días comemos tu y yo juntas y hoy vienen todos…- le dije a la pelirroja mirando mal a los demás.
-¡Ya ves! Hoy se preocupan por nosotras… serán falsos- Louis le metió una cucharada de puré en la boca para silenciarla y ella le tiró pan al pelo que se quedó allí pegado.


Louis movía las manos buscando el trocito pero no conseguía cogerlo, era tan gracioso…

Comimos bromeando. La vista a veces viajaba hacia la mesa del equipo de fútbol en la que Alan comía frente a Harry, ambos en silencio, sin apenas levantar la vista de sus platos. Ahora que sabía lo que en verdad ambos sentían me daba pena que continuaran enfadados por algo que había pasado tanto tiempo atrás…

Un sonido de voces más alto de lo normal me hicieron volver la vista hacia la barra de la que había salido uno de los cocineros. Llevaba una caja rectangular sobre una mano y caminaba hacia un destino entre las mesas de la cafetería.

-¿Qué hace Enric?- Louis miraba hacia el mismo punto que yo, como de hecho hacían casi el 90% de los demás estudiantes.

Cada paso que daba la idea de que su destino estaba en nuestra mesa me martilleaba por dentro.

-Mierda- todo el mundo miraba hacia nuestra mesa cuando Enric se paró a mi lado.

Cerré los ojos agachando la cabeza.

-¿__________(tn)?- mierda, mierda, mierda.
-Es ella- iba a matar a Zayn.


Levanté poco a poco la cabeza hasta mirar a Enric. Estaba segura de que mi cara hacía perdido su color normal para tornarse rojo como un tomate.

-Esto es para ti, ten- el cocinero dejó la caja a mi lado en la mesa.

Un papel pegado en la parte superior y un número 3 dibujado con rotulador me hizo mirar hacia la mesa del equipo de fútbol. Harry parecía ser el único que no se había dado cuenta de que Enric había salido de la cocina porque tenía su móvil entre las manos y escribía con rapidez.

Abrí el papel para encontrarme con una nueva nota, esta vez sin firma:

“Por las costumbres extrañas”

En mi mesa todos me miraban expectantes. Abrí la caja y me encontré con una tarta que me hizo la boca agua. Niall se emocionó al verla a mi lado. Era una tarta enorme de limón y chocolate 50% de cada una formando cada una un semicírculo.

-Yo quiero de limón- Claudia sonrió.

La gente fue perdiendo el interés a medida que comprendieron que la sorpresa no era para ellos. Sin embargo mi vergüenza no pasaba.

Comimos tarta y cuando todos tuvieron su trozo me acerqué hacia la mesa del grupo de teatro dejando a todos mis compañeros más de la mitad de la tarta. Me aplaudieron y cantaron el cumpleaños feliz pese a mis súplicas de que dejaran de hacerlo.

Louis me abrazó y caminó conmigo hasta la siguiente clase.

-Bueno amiga, ¿qué tal va?- dijo elevando una ceja.
-Pregunta lo que quieres preguntar Tomlinson- le dije bajándole la ceja con el índice.

-Bueno… he visto que Harry y tú estáis bien ¿no?

-De hecho creo que sí- sonreí mientras él gritaba de felicidad.
-Es genial, madre mía, que subidón- me agarró más fuerte y saltó conmigo.

-Deja de hacer el idiota- le pedí al llegar a clase.
-Tienes un paquete en la mesa- dijo sin dejar de saltar.

-Que dejes de hacer el indio Tomli… ¿Qué?

-Que tienes un paquete en la mesa- miré y en efecto tenía un pequeño sobre como los otros-. Joder.

Me acerqué a la mesa. Sin quitar la vista del chico de rizos que miraba por la ventana:

“Por las primeras veces”

Abrí el paquete y me senté en la silla para, esta vez de verdad, no caerme. Ni de coña, no podía ser cierto.

Le miré casi con lágrimas en los ojos. Ni de coña, ni de coña.

Me levanté con el libro entre las manos y caminé hacia su mesa. Él levantó la vista al verme llegar.

-¿Cuánto te ha costado esto?- le miré pero él sonreía sin contestar-. Harry, voy a llorar joder- y era cierto, tenía los ojos repletos de lágrimas que acechaban mis mejillas.

Él solo sonreía sin contestarme. Yo miraba el libro que tenía entre mis manos y después le miraba a él intentando encontrar respuesta a las preguntas que recorrían mi mente.

-Yo… no, no puedo…- intenté decirle-, no puedo aceptarlo.

Harry apartó la sonrisa un momento y negó varias veces.

-Es tuyo, te lo he regalado- dijo.
-¿Qué pasa?- me giré encontrándome con Niall que abrió los ojos con sorpresa al verme llorar-, ¿Qué has hecho?- miró a Harry.

-No, Niall, no- le sujeté de la camiseta porque ya estaba avanzando hacia Harry más que enfadado-. Venga, vamos a sentarnos.

Dejé el libro sobre la mesa y me alejé del brazo de Niall.

-__________(tn), ¿Qué pasa?- me dijo viendo mi rostro.
-Nada, luego te lo cuento- le dije al ver que la profesora de historia ya había entrado.


Me pasé la clase en las nubes. Había tenido entre mis manos durante unos segundos uno de los libros que más había amado en toda mi vida, y no solo un libro sino el primer ejemplar de ese libro. Me permití sacar el móvil y buscar información sobre ese primer ejemplar. Encontré información sobre una subasta que había existido algunos años antes y al leer la cifra por la que había sido adquirido tuve que morderme la lengua para no gritar en medio de clase.

-¿Qué te pasa?- Niall me miró como si estuviera perdiendo la cabeza.

-Nada- contesté, guardando el móvil e intentando dejar los pensamientos a un lado y centrarme en la clase.

Al acabar intenté salir pronto para no tener que enfrentarme a Harry, no quería tener que devolverle el libro de nuevo. Salí la primera ya que había recogido mis apuntes minutos antes de que sonara la campana.

-________(tn)- mierda.

No me giré, empecé a andar con más prisa dirigiéndome a la salida e intentando evitarle, pero consiguió alcanzarme unos metros después de haber salido a la calle.

-¿Estás loco?- le dije intentando que soltara la mano de mi hombro.

Él sonreía estúpidamente, como solía hacer un 80% de las veces.

-Es un regalo, los regalos no se pueden devolver- me dijo tendiéndome el libro.

Agaché la cabeza y volví a  ver la portada, tuve que mirarle a él de nuevo. Sus ojos eran una de las peores cosas que podía mirar si quería mantener la calma, pero aquella portada era aún peor que sus ojos.

-¿Cómo pudiste comprarlo? Costó un dineral en una subasta hace diez años- le grité mirando a mi alrededor.
-No lo compré yo, pero eso da igual, es tuyo- lo tendió de nuevo pero aparte los brazos hacia mi espalda.

-¡Qué no!- grité de nuevo.

Niall llegó hasta nosotros como si necesitara su ayuda. De hecho podría necesitarla.

-¿Qué hacéis?- dijo mirándonos intentando que alguno dijera algo, pero ambos permanecíamos callados.

Yo sabía que Harry no quería que nadie supiera lo que había estado haciendo durante todo el día, sería demasiado vergonzoso para el orgulloso e inmutable Harry Styles.

-Niall, puedes esperarme dos minutos con los demás, luego nos iremos- él me miró elevando una ceja dudando pero al final aceptó y se alejó.
-Vamos cógelo, eres demasiado cerrada- dijo.

-Harry, me estás dando 150.000 libras, no voy a aceptar ese dinero- le dije empezando a enfadarme.
-¡Dios!- me miró apretando la mandíbula-, te estoy regalando un maldito libro. Solo cógelo.


Negué varias veces y él miró hacia mi espalda. Me giré un momento y vi a todos mis amigos, que una vez también fueron suyos. Nos miraban, algunos dudando si acercarse, otros incrédulos.

-Lo compró mi abuelo- dijo de pronto haciendo que volviera mi mirada de nuevo hacia él-. Hace diez años lo compró en una casa de subastas. Pujó más que el resto. Solo cógelo.
-Pero… no Harry, es de tu abuelo- le dije intentando que comprendiera que lo que estaba haciendo era demasiado, que no era justo.

-Mi abuelo me lo dejó en herencia, joder, cógelo, me estoy sintiendo un idiota- miré de nuevo el libro y después a Harry.

En realidad no era importante el hecho de ser más o menos valioso, lo importante era el detalle, así es con la mayoría de los regalos. Cogerlo significaría tener bajo mi poder algo inigualable, pero algo que no necesitaba, sin embargo para Harry la primera edición de “Orgullo y prejuicio” o “Primeras impresiones”, como se llamó en un principio, era algo sentimental, algo que guardaba de su abuelo, simplemente no podía cogerlo. Ofrecerlo simbolizaba el detalle, no podía aceptarlo.

-Es simplemente precioso el detalle- él puso mala cara-, de verdad, es increíble, pero no voy a cogerlo Harry. No es simplemente el dinero, es algo tuyo, es algo…- miré el libro que podría haber estado en mi estantería... me estaba perdiendo así que alcé de nuevo la vista-, gracias, por pensar en mí, pero es tuyo y así debe ser.

Harry parecía decepcionado pero supe que lo había acabado entendiendo al no intentar ofrecérmelo de nuevo. Quise decirle muchísimo más de lo que le había dicho. Que pensara en mí regalándome aquello venía a significar que no le importaba entregarme algo tan valioso para él como era aquello, era un gran paso en nuestra reconciliación.

-Gracias de verdad- le dije de nuevo.

Él guardó el libro con cuidado en la mochila.

-Una parte de mí sabía que no podría hacerte aceptar- se encogió de hombros y sonrió levemente.

Me acerqué y posé mis labios en su mejilla consiguiendo que una corriendo recorriera mi boca.

Sonreí una última vez y volví hacia mis amigos.

 

(Narra Susan)

Observé como _______(tn) le daba un beso a Harry y mi mirada viajó hacia Liam sin pretenderlo. Él me miró pero apartó la vista al instante.

Aquello era extraño, habíamos estado tan bien durante los primeros días que ahora todo era raro. Él había jugado con fuego conmigo, yo quería besarle pero el orgullo me decía que no lo hiciese, que esperara hasta que él tuviera que hacerlo, pero había pasado una semana y él no parecía afectado por nada.

Para mí era importante que él llegara a la conclusión de que era más sustancial estar bien conmigo que una maldita apuesta y de hecho creí que lo haría un día o dos después, pero él no había sido capaz de dejar a un lado su orgullo tampoco.

Y en lugar de dejarlo como una broma, habían pasado ya seis días y, un momento que debía ser perfecto, puesto que acabábamos de empezar a salir, se estaba convirtiendo en algo incómodo en el que los dos luchábamos para saber quién podía más.

Yo sabía en el fondo que si acababa aceptando que él podía más, en realidad acabaría ganando yo, puesto que él se arrepentiría de no haberme besado antes de que yo lo hiciera. Pero llevaba esperando días a que él se diera cuenta de eso y de que aceptara no que era más débil que yo, sino que me quería a pesar de todo.

Pero no lo hacía.

Me estaba volviendo cada vez más loca. Yo le quería, diablos, a veces no soportara que fuera tan infantil y otras tan maduro, era un huracán, sin embargo estaba segura de que le quería, a pesar de sus manías. Y yo estaba segura de que él me quería a mí, no tenía la menor duda.

-¿Qué ha pasado?- Claudia miró a nuestra amiga que acababa de regresar sonriente de su conversación con Harry.

Yo no entendía cómo no se daban ya cuenta de que estaban perdiendo el tiempo y de que podían ser más felices juntos que separados, pero en realidad yo era la menos indicada para decir nada puesto que me había costado cuatro años estar al lado de Liam, y ahora era como si no lo estuviese.

-Harry me ha regalado algo, pero tras discutir un poco ha aceptado que no puedo acceder a ello- nos miró empezando a caminar.

Creo que todos nos moríamos de la curiosidad por saber de qué se trataba y Louis nos sacó de dudas.

-¿Te lo ha dado?- miró a ________(tn) que enarcó una ceja.
-¿Tú sabes algo?- ella le paró en seco.

-La primera edición, ¿cierto?- dijo mi hermano.
-¡NO ME LO CREO! Te la ha regalado- grité mientras ella negaba reprobatoriamente.


Todo el mundo en “la cárcel” sabía que el abuelo de Harry había adquirido meses antes de morir la primera edición de orgullo y prejuicio y todo el mundo sabía que era lo único pero lo más valioso que había dejado a Harry en herencia.

-No me lo ha regalado porque no lo he aceptado- dijo queriendo sentirse bien.
-Espera, espera, espera- Claudia llegó hacia nosotros juntos a Zayn y Liam que se habían quedado rezagados-, habla de una vez y claramente.

-A ver- dije tras soltar un gran suspiro-, Harry me ha regalado el primer ejemplar de Orgullo y prejuicio que su abuelo adquirió hace algunos años y que le dejó en herencia. Pero no he podido aceptarlo.


Claudia e Irene me miraron con la boca abierta incrédulas.

-¿Lo has tocado?- dijo Claudia.
-Lo he hecho- sin darle realmente importancia aunque no pensaba lavarme las manos nunca más.

-Vamos, ¡Es un clásico!- chilló Claudia emocionada.
-Lo sé, pero es de él, y punto- les miré uno por uno para dejar el tema-, ha sido muy generoso.

-Ha sido algo precioso _________(tn)- le dije-, Harry adora ese libro.
-Lo sé, mayor motivo para hacer lo que he hecho.


Dejamos el tema apartado. Me parecía un acto de sinceridad increíble, con ese libro Harry le estaba dando a ________(tn) mucho más que un libro.

-¿Qué piensas?- Liam anduvo a mi lado mientras los demás se adelantaban unos pasos.
-En lo que _________(tn) nos acaba de contar, en Harry, aún mantengo la esperanza de que vuelva a ser como lo era antes- él sonrió pero no añadió nada más.


Esta situación cada vez era más complicada. No quería armar una escena en el día del cumpleaños de nuestra amiga pero tenía que hablar con él.

 

(Narra Harry)

Sabía que no hacía falta que lo hiciera sin embargo ayer mismo había hablado con mi madre exponiéndole lo que pensaba hacer. Ella había escuchado sin decir nada hasta que hube acabado y al final me había dicho que el libro era mío y que podía hacer lo que quisiera con él pero que estaba segura de que ella no lo aceptaría. Creo que en el fondo yo también lo sabía.

Se lo habría dado igualmente, en realidad quería que lo tuviera ella, quizá me había pasado un poco al dárselo, quizá era algo excesivo. Pero hacía 200 años, cuando el primer libro se vendió no costaba más de una libra. Todos pusieron el grito en el cielo cuando el abuelo se gastó esa inmensa cantidad de dinero en él, pero para mi abuelo nunca fue algo a tener en cuenta, y para mí ahora tampoco lo era. Cuando, con 20 años, Jane Austen vendió los derechos de autor por una ínfima cantidad de dinero, ni ella misma pensaba que su libro fuera realmente bueno, sino habría esperado a que le ofrecieran mucho más.

No le había dado a _________(tn) 150.000 libras, le había dado la historia de una chica de 20 años, una historia que sabía que ella amaba por cómo ha había visto leerla en mi casa días antes. Quizá también le había dado 150.000 libras escondidas en 400 páginas. Pero el dinero no importaba.

Recordando las últimas palabras de mi abuelo llegué a casa. Mi madre me esperaba en la cocina y salió al hall nada más llegar. Negué varias veces para que entendiera que sí, que ella tenía razón y que __________(tn) no lo había podido aceptar.

Tenía que ir a Londres con Danna aquella tarde sin embargo esperaba que me diera tiempo a llegar al restaurante antes de que ella lo hiciera. Louis me había convencido de acompañarles y solo lo hacía porque sabía que ella se alegraría de verme, aunque en realidad supiera que iba a ser la cena más incómoda en años.

Subía a mi cuarto y cogí la ropa para cambiarme al acabar y me despedí de mi madre sin decirle dónde iba exactamente.

 

(Narras tú)

Aún seguía absorta cuando cerré la puerta de casa, mi madre me había preparado la noche anterior mi merienda favorita al sentirse mal por no poder estar conmigo durante todo el día por tener obligatoriamente que trabajar. Pero a mí no me importaba la soledad, es más, un día como este la agradecía. Niall había insistido en acompañarme pero le había prometido cenar con él en Londres a cambio de una tarde en soledad.

Me preparé un plato y me senté en el sofá para ver un nuevo capítulo de Anatomía de Grey.

Bajé mi vista hacia el sillón lateral cuando vislumbré una caja grande de color marrón. Grité emocionada y salté hacia ese lado casi cayéndome al suelo, pero nadie me veía podía bailar desnuda si se me antojaba.

Un cinco adornaba el cartón de la caja. Abrí el sobre que acompañaba a cada paquete:

“Por la ropa que irá bajo esto” –H

No entendí realmente lo que quería decir hasta que no abrí la caja y vi lo que contenía. Un vestido precioso descansaba dispuesto a ser utilizado. Era negro y blanco con adornos de hojas cayendo como su fuera otoño en él. Era realmente perfecto. Sonreí mirando la nota entendiendo que Harry se refería a la ropa interior y queriendo pegarle en el brazo por ello pero sin dejar de reír.

Dos capítulos más tarde el timbre sonó haciendo que me levantara a abrir.

La imagen con la que me encontré me hizo alucinar. Niall, vestido cómo nunca antes le había visto. Vestía un traje negro completo con una camisa blanca metida por dentro del pantalón y una corbata azul anudada al cuello.

-¿Quién eres tú y qué has hecho con mi amigo?- le dije sonriendo como una boba.

Estaba increíblemente guapo, él era guapo pero tenía la idea de que cualquier chico con traje mejoraba perceptiblemente y en este caso mi visión lo demostraba fervientemente.

-Estás guapísimo Niall- le di un beso y él sonrió con los mejillas coloradas.
-Tienes que vestirte, he reservado a las diez- me dijo entrando en el salón.

-Vale, tengo que ducharme, vamos arriba.



 

Decidí homenajear a Styles y disfrutar de su particular gusto con mi ropa, no solía utilizar ropa interior sexy ni nada por el estilo, pero esta noche, gracias a la nota descarada opté por un conjunto con encaje poco propio de mí. Niall se desesperó en mi habitación mientras terminaba de recogerme el pelo en un recogido que había aprendido a hacer al decidir mantener mi pelo atrapado hacía tanto tiempo.

Cuando salí Niall empezó a recriminarme la hora y media que había empleado en arreglarme, pero las palabras quedaron apagadas cuando me miró. Su mandíbula calló unos centímetros y sus ojos se abrieron con sorpresa.

-Estás radiante- fue lo que dijo haciéndome reír.
-No es para tanto- contesté incómoda por su mirada-. Venga, ¿no habías reservado a las diez? Vamos a llegar tarde.


Él asintió un par de veces perdido antes de levantarse y bajar.

-He llamado a un taxi antes de que salieses- me dijo abriéndome la puerta.

Le miré mientras cerraba, estaba tan guapo, tan rubio y tan guapo.

-¿Qué miras?- me dijo cogiéndome de la cintura y caminando conmigo hasta el coche.
-Nada- le dije.


El camino en el coche a Londres fue rápido, el taxista llevaba una emisora de radio comercial bastante buena y nos quedamos en silencio viendo por la ventana la noche londinense.

Cuando atravesamos algunas calles Niall me hizo ponerme una venda en los ojos. Intenté evitarlo per fue tan terco que tuve que hacerle caso.

Oí como pagaba al taxi pese a mis suplicas por hacerlo a medias pero no me hizo caso. Salimos del taxi y me cogió del brazo guiándome por la oscuridad que me proporcionaba la venda.

-Venga _________(tn), hay algunas escaleras y después llegamos enseguida- me dijo al oído.

No sabía por qué guardaba tanto misterio por una simple cena con su mejor amiga, pero aquello le hacía feliz por lo que acepté, solo por él.

 

(Narra Liam)

La falda de Susan dibujaba sus piernas con gracia. Era increíble lo que podía hacerse ella misma con un trozo de tela de color indefinido. Llevaba una blusa de tirantes y un bolso a juego. Casi me desmayo al verla salir de su casa del brazo de su hermano.

Las chicas nos habían obligado a ponernos traje para la ocasión, a mí me daba un poco igual pero sabía que Louis y Zayn lo pasarían de mierda vistiendo así. El moreno no dejaba de moverse los bolsillos como si no pudiera colocarlos en su sitio y luchaba contra el asiento del enorme taxi que compartíamos. Louis por su parte al final no se había puesto corbata sino una pajarita verde seguramente decisión de su hermana, porque también luchaba con ella.

-Claudia, estás guapísima- le dijo nada más entrar al taxi mi novia.
-Gracias- contestó la morena.


Claudia e Irene iban guapas las dos, mi prima había decidido ponerse un vestido naranja con solo una manga que destacaba sobre su melena rizada colocada hacia un lado de su cuello. Mientras que Claudia había optado por un vestido amarillo chillón que rompía los esquemas pero que le quedaba muy bien. Sin embargo, pese a que mis amigas ibas guapas, Susan era totalmente diferente, me sonrió levemente al entrar en el coche y me quedé embobado al ver que se sentaba frente a mí.

-Irene, tú también estás genial- le dijo a mi prima para repartir los elogios-. Zayn, déjate los bolsillos, me encanta cómo te queda la corbata oscura. Liam, vas…- me miró sonriendo-, perfecto.

Sonreí de vuelta un poco enfadado conmigo mismo por estar tan lejos de ser el novio perfecto que me había prometido ser. Susan y yo llevábamos una semana difícil, ambos nos habíamos tomado demasiado enserio el tema de los besos y me ardía la piel cada vez que la tenía cerca, quería besarla, pero que ella no lo hiciese me volvía loco. Ella tenía tan claro que acabaría por rendirme a sus encantos que eso mismo me daba fuerzas para ser resistente. No sabía cuánto tiempo. Sabía que la misma chica con la que uniría mis labios sería la misma chica que disfrutaría de haberme ganado y eso me mantenía firme.

 

(Narra Claudia)

Susan me había avisado de que Louis no se pondría corbata, era su hermano y no podría ir normal, por lo que la elección de la pajarita era casi obligada. Iba tan guapo que me quedé mirándole descaradamente cuando entró en el taxi.
-Zayn, por favor, deja de tocarte ahí abajo, me incomodas- Irene le miró la entrepierna mientras él saltaba en el asiento intentando acomodarse los bolsillos.

-No me cabe el gran…- le di un golpe en el brazo haciéndole callar.

Noté la risa de Louis por lo bajo y le miré mientras él reía negando hacia la ventana.

Paramos para que Alan se subiera con nosotros, solo faltaba él. Teníamos tiempo porque Niall nos había dicho que _________(tn) estaba tardando un poco.

Alan saludó a todo el mundo. Su camisa azul remarcaba el brillo de sus ojos con las luces internas del Addison lee. También llevaba traje y se sentía cómodo con él, como lo hacía Liam, no como Louis que luchaba contra su pajarita, ni mi hermano que luchaba contra Dios sabía qué.

Llegamos al restaurante y me impresionó la parte exterior adornada con centenares de flores de miles de colores.

-Liam se emociona cada vez que lo ve- Louis se acercó a mi oído susurrando mientras señalaba a Liam que miraba el edificio sonriente.
-Es muy bonito- le di la razón a Liam mientras entrábamos.


El local era bastante simple, todo recubierto de arriba hasta debajo de madera, con mesas de distintos tamaños repartidas por el espacio y un ventanas que hacía las veces de pared.

Un chico nos atendió y nos llevó hasta un espacio abierto pero íntimo con una mesa para diez, justo los que íbamos a ser si el bueno de Styles aparecía finalmente.

Irene se quedó unos minutos hablando con el camarero, mi hermano miraba la escena enarcando las cejas y con aspecto  enfadado.

-¿De qué se conocen?- preguntó en voz alta.
-Vinimos durante el verano un día a cenar y le volvió loco- contestó Liam-. Intenté convencerla de que era gay pero… es demasiado insistente.

-¿Insistente?- mi hermano se giró hacia la pareja que ahora se reía.
-Sí, digamos que como no dejen de hablar en un minuto iré y le partiré las piernas.


Afortunadamente Irene se despidió momentáneamente del camarero y se sentó entre Alan y Louis en la mesa. Nos miró a mí y a Susan sonriendo.

Pese a que yo había vuelto aquella misma semana al pacto establecido entre nosotras, y Susan seguía en él, Irene había sido la que más había luchado consigo misma por mantener el pacto estable.

-Parece que a la pelirroja le ha impresionado la dulzura de Oscar- dijo Susan sonriendo a Irene.

Ella negó y agachó la cabeza enrojeciendo.

¡Vaya! Que Irene se comportara de aquella manera solo podía significar una cosa, aquel chico le gustaba de verdad, sino habría soltado algún comentario cortante. Creo que mi hermano también se dio cuenta de eso porque se encogió en el sitio apretando con más saña sus bolsillos.

Decidimos pedir algo para beber mientras esperábamos a los que faltaban, pero sobre todo a _______(tn), cuando llegaron las diez miré a Louis incómoda. Él había casi dado por sentado que Harry vendría, pero lo que menos deseaba es que se encontrara en la puerta con la cumpleañera y lo echara todo a perder. También suponía que estaría llegando tarde a propósito para compartir cuanto menos tiempo con nosotros como pudiera.

Finalmente mis pensamientos se vieron apagados cuando Louis sonrió a alguien a mis espaldas. Me giré como el 50% de la mesa que estábamos de espaldas y todos pudimos observar cómo llegó la sexualidad en persona.

 

(Narra Irene)

Vale, Zayn era espectacular en traje, Oscar era increíblemente tierno, pero nada podía igualarse a la imagen de Harry apareciendo y caminando por el restaurante con la certeza en el cuerpo de que todos le mirábamos. Él sabía lo que provocaba en las mujeres, y no solo eso, sabía lo que provocaba y sabía cómo utilizarlo a su favor.

Llevaba un traje sencillo negro, con una camisa blanca con un par de botones abiertos que dejaban insinuar las golondrinas de su pecho.

Llevaba el pelo recogido hacia atrás aunque esta vez no llevaba una de esas bandas que solía utilizar a menudo.

-Eres un completo capullo- le dijo Louis al ver que él no llevaba ni corbata ni pajarita.
-Se me ha olvidado por completo- dijo irónicamente pasando la vista por todos nosotros deteniéndose un segundo en Alan y otro en los tres sitios que quedaban libres.


Optó por sentarse junto a Liam y Louis sin pensarlo demasiado.

Me miró sonriendo y pude sonreírle pese a mis pensamientos poco apropiados sobre su persona segundos antes. Mordí mi labio como solía hacer en el pasado, cuando le veía más guapo de lo normal.

-Tu provocas lo mismo en mí pelirroja- me dijo guiñándome un ojo.

Por momentos podía ver en él a mi amigo perdido y eso me hacía sonreír aún más. A sabiendas de que el moreno que tenía en frente me lanzaba miradas de odio y disfrutando de ello.

Niall y ________(tn) estarían a punto de llegar. Mientras tanto los chicos estaban entretenidos hablando de los partidos de ese fin de semana y yo hablaba con Claudia y Susan sobre lo que pediríamos para cenar.

 

(Narras tú)

-Te juro que voy a caerme- le dije agarrándome con más fuerza de su brazo para no acabar en el suelo.

-Vale, creo que puedes quitarte la venda- me dijo al fin.

Cada vez tenía más interés por saber a dónde diablos me había traído Niall por lo que deshice el nudo rápidamente. Mis ojos tardaron algunos segundos en acostumbrarse de nuevo a la luz.

-¿Niall? ¿Cómo sabías…?

Me quedé realmente impresionada. Recordaba haberle dicho a Niall durante el verano que quería ir a este restaurante con él cuando volviera de Irlanda. Todo seguía como hacía un par de meses. Las mismas flores, la misma madera rústica,… era un lugar encantado.

Niall sonrió subiendo las escaleras.

Entramos, un camarero nos recibió en la entrada y nos guió por el local hasta un reservado abierto. Me distraje saboreando con la vista cada rincón del restaurante, cada mesa, cada ventanal…

-¡FELICIDADES!- giré mi mirada hacia la mesa a la que habíamos llegado sin darme cuenta.


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Hola!! Aquí os dejo un nuevo capítulo. Realmente me ha encantado hacerlo, creo que es

uno de mis favoritos porque deja entrever todo lo que ocurrirá dentro de poco... xD


Espero que lo disfrutéis ^^

Tengo una semana complicada, pero intentaré subir cuando antes :)

Muaccksss

2 comentarios:

  1. AAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!!!!!!! ME MUERO!!!!!!!, QUE VIENE DESPUÉS VERO?!?!?!? la intriga me mata, sos una genia, tenés tremenda imaginación, te ADORO muchísimo. Ya quiero que publiques el próximo cap.

    Kisses y Muacckkkkss de Cami, la que siempre te comenta poniendo saludos de Uruguay

    P.D: Perdón por copiarte los muacckkkss pero es que me encantan

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  2. VEROOO!! Eres una putaa( con cariño) como nos puedes dejar así sube capítulo yaaa quiero saber que pasaaa!! Besos desde Mallorca!!


    MUACCKKKKSSS!!

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