(Narra
Zayn)
Mi cuerpo
estaba en casa de Niall, cenaba y reía con los comentarios absurdos de Louis y
con la manera en la que Niall hacía bromas sobre todos los demás, sin embargo
mi mente estaba a kilómetros de distancia, en Londres, con la maldita pelirroja
que nos había dejado tirados, ¿es qué solo me importaba a mí que se fuera con
el rubiales y nos dejara a nosotros, sus amigos? A nadie parecía importarle.
Mis pensamientos viajaron un segundo a su comentario “celos…” ¿Celos? ¿De quién
exactamente? Tan solo me preocupaba por ella, y ella se negaba a aceptar mis
consejos.
Decidí
pasármelo bien esa noche, desconectar, hacía semanas que no tenía a ninguna
chica entre mis piernas y la escasez comenzaba a notarse. Esta noche sería mi
momento en Londres.
(Narras tú)
Niall
estaba bien, yo estaba bien, todo estaba bien. Agradecí internamente que Harry
no viniera a cenar con nosotros, de alguna manera era su forma de decir que se
estaba tomando el tiempo para pensar que le había dado. No entendía la
invitación de Niall, por eso, cuando se acercó a hablarme durante nuestro paseo
hasta casa de Carla decidí preguntarle.
-Es
curioso…- me dijo con la intención de que le preguntara.
-¿Qué es
curioso?- pregunté por inercia sin ganas.
-Styles me
ha dicho que te preguntara por qué no ha
venido a cenar con nosotros.
-¡Oh!- dije
sorprendida-, no sé si quieres escucharlo.
Él me miró
durante unos segundos y después apartó la mirada hacia el camino, como si le
costase pero quisiera intentarlo.
Volvíamos a
hablarnos después de una semana sin hacerlo, no quería precipitar las cosas,
parecía que tenía que pensarlo todo, pensar todo dos veces antes de tomar
decisiones. No quería tener que ocultarle cosas a Niall, nunca lo había hecho,
pero ahora, con Harry entre nosotros, parecía que tenía que tener cuidado con
lo que le decía a Niall sobre él.
-Ayer me
encontré con Harry en Londres- le dije-, discutimos como solemos acabar
haciendo un 100% de las veces que nos vemos. Al final pensé que lo mejor que
podíamos hacer era darnos un tiempo, no pienses mal, tan solo no soporto sus
idas y venidas, sus odiosos comentarios y actos y sus súplicas tras dañarme-
Niall suspiró ante la palabra “dañarme” pero decidí no hacerle caso-. Al final
acabó por aceptar que a veces no puede controlar lo que hace o dice cuando está
cerca de nosotros, como por ejemplo ayer en clase con el señor Golding, por eso
aceptó el tiempo- Niall nos paró en el camino haciéndome callar, pero tenía que
acabar de hablar antes de que volviera a dejar de hablarme-. Prefiero que me odie
continuamente a que me odie y me quiera continuamente, prefiero que me diga
claramente que no puede perdonarme a estar yendo y viniendo con sus hormonas.
Niall
asintió comprendiéndolo todo. Parecía que estaba más dispuesto a escucharme que
hacía algunos días y eso me alegraba, aunque nos sabía cuál sería el precio.
-Irene ayer
me dijo que debía tratar de entender a Harry- me dijo al final encogiéndose de
hombros.
-Es lo que
yo he tratado de decirte durante un mes- le miré elevando las cejas, pero un “te
lo dije” sería demasiado.
-A veces me
cuesta, lo voy a intentar, sobre todo por ti no por él, lo voy a intentar
porque sé lo que sientes por él- me dijo-, pero- sabía que habría un pero-, si
te hace más daño creo que comprenderás que no podré intentarlo continuamente.
-Eso es lo
que intento decirte, te juro que soportaría que me odiara todo el rato, que me
insultara, me acabaría dando igual y al final acabaría por odiarlo yo también
porque se habría convertido en alguien odioso- dije cogiendo aire- pero ahora
sigue siendo nuestro amigo Harry con momentos de locura que le entran y eso es
lo que no soporto.
-Lo
entiendo- me dijo.
-Me alegra
que lo entiendas- de verdad que me alegraba-. Y te pido que si al final decide
que no puede perdonarme, te pido que lo dejes estar. Sé que crees que puedo
caer en cualquier momento, que puedo volver a caer, pero hace falta más que un
Harry enfadado para hacer que me vaya de nuevo. No quiero que pienses que soy
débil, Niall.
-No creo
que seas débil, es más, pienso que no eres débil para nada, solamente me
preocupo por ti, quiero que estés bien y queriendo a un chico que te hace daño
no creo que lo seas- me dijo al final-, y me duele que no quieras alejarte de
él.
-Yo confío
en él, confío en que nos elegirá después de todo- le dije-. Harry ha cambiado
muchísimo, pero te juro que aún puedo ver al chico que intentaba aprender a
tocar el piano y cantaba con nosotros en “Holes”.
Él se rió
sonoramente como si acabara de contar un chiste y yo sonreí con él aunque no
entendí por qué.
-Yo te
prometo que voy a intentarlo, pero tienes que estar preparada para fracasar con
él y debes jurarme que si decide odiarnos… tienes que jurarme que le dejarás y
no intentarás traerle de vuelta más- asentí sabiendo que si Harry decidía eso
lo habría perdido para siempre y no habría vuelta atrás.
(Narra
Louis)
No podía
dejar de mirarle las piernas, tenía tres moratones en diferentes lugares, tenía
raspones y varias heridas, por no contar la marca de las medias que me costada
hacer desaparecer hasta a mí, sin embargo no podía dejar de mirarla caminar.
Con su falda al viento, ella sabía cómo estaban sus piernas de magulladuras,
pero eran heridas de guerra, como solía llamarlas al caerse en Sicilia y le
encantaba lucirlas.
Mi miraba
se movió por inercia algunos centímetros hacia arriba donde la falda se
ahuecaba por el paso de los muslos a su trasero. Marie era sexy, era
endemoniadamente caliente, sobre todo cuando pretendía serlo. Pero Claudia lo
era sin pretenderlo y sin saberlo, lo que era todavía más caliente.
Me sentía
culpable por pensar aquellas cosas teniendo novia, pero nadie podía saber en lo
que se entretenía mi mente, por lo que la culpa no podía contra lo que Claudia
me hacía sentir.
Además,
mientras se tratara de pensamientos no pasaba nada. Sabía que a Marie le
encantaba ese actor de comedias románticas que parecía medir dos metros y tenía
la cara cuadrada y a mí no me molestaba lo más mínimo. Sabía que no era lo
mismo, pero hasta podría aceptar que Marie tuviera pensamientos poco aptos con
Liam o con Zayn si yo podía continuar con los míos con Claudia.
Me golpeé
internamente por lo que acababa de pensar. Pero no dejé de mirar el trasero de
Claudia ni por un segundo. Imaginé mis manos sobre él, justo en el lugar en el
que habían estado dos años atrás. Dos años después y su cuerpo había crecido
perfectamente, si ya era perfecto antes, ahora era excelente.
Podía
imaginarme el cuerpo de cualquier chica desnuda, podía ver sus curvas, sus
tetas, podía imaginar su trasero y el lugar en el que mi miembro se perdería,
sin embargo con Claudia era diferente, no podía ver más allá de esa maldita
falda y era tan estresante que mis impulsos por arrancársela me hicieron darme
cuenta de hasta dónde habían llegado mis pensamientos.
Los labios
alcoholizados de mi novia chocaron contra los míos y mi mirada dejó por fin el
culo de Claudia para pasar a mirar a Marie que sonreía medio borracha y pasaba
sus manos hasta mi espalda baja riendo contenta. Era preciosa, era todo lo que
yo podía imaginarme alguna vez, era todo lo que alguien pudiera querer. Sin
embargo al tocar su trasero deseé tocar otro y eso era demasiado.
(Narra
Irene)
Oscar había
sido genial, me había llevado a cenar a un restaurante cerca del centro de
Londres y después habíamos paseado por los edificios más emblemáticos
sonriéndonos y disfrutando de una nueva compañía.
Era un gran
chico, era genial pasar el tiempo con él. Además me contaba anécdotas sobre
historia, carrera que estudiaba durante el curso en la universidad de Londres.
-Podrías
entrar y beber algo- le invité a la fiesta.
-No, no
quiero adolescentes revoloteando a nuestro alrededor, borrachos y hormonados-
me dijo sonriendo.
Me sentí un
poco mal por su comentario ya que dentro estaban todos mis amigos y yo entraría
minutos después.
-Es broma-
se apresuró a decir-, es tarde y mañana trabajo.
Sonreí y le
di un beso en la mejilla agradeciéndole de nuevo la cena y el paseo. Él sonrió
de vuelta prometiendo que me llamaría pronto y salí del coche entrando en la
abarrotada fiesta. Volví la vista una última vez y Oscar me saludo con un guiño
de ojo y condujo fuera de “la cárcel” hasta su apartamento en Londres.
Entré
encontrándome con Niall en la misma puerta.
-No me
dejes beber más- me dijo dándome su vaso.
Me reí al
ver el estado en el que se encontraba y le ayudé a sentarse en un banco de
madera que había en el exterior.
-¿Qué tal
lo has pasado?- me dijo.
-Bien, lo
hemos pasado genial- contesté sonriendo.
-Zayn no-
dijo de pronto.
-¿Cómo?-
pregunté por su comentario.
-Zayn
estaba enfadado porque te has ido con el rubiales barra esmirriado- me dijo.
-¿Cuándo te
ha dicho eso?- le pregunté.
-Antes, arriba, llevaba un pedo peor que el
mío, estaba gritando que era mejor que te fueras, que él no estaba celoso y
después que quería verte- me dijo.
-Niall…
¿crees que podrías estar bien tú solo aquí un momento?- le pregunté preocupada
por el estado en el que se encontraría Zayn.
-Sí, total,
quien quiero que esté en la fiesta no está en la fiesta- dijo.
No le hice
mucho caso y corrí dentro de la casa buscando a Malik, que, como no, no me
dejaba descansar una noche.
Subí al
piso de arriba dónde Niall me había dicho que había visto por última vez a
Zayn.
Recorrí el
pasillo superior pero no le vi por ningún lado. Le pregunté a una chica que
estaba esperando la cola para el servicio y que parecía no aguantar más. Me
señaló una puerta de madera cercana, se lo agradecí con una sonrisa y me
encaminé hasta allí.
Llamé un
par de veces pero al no contestar nadie, tonta de mí, pensé que podría haberle
pasado algo. Abrí la puerta rápidamente, con los nervios a flor de piel.
Dos figuras
se movían en la cama entre sábanas desordenadas. Emitían pequeños jadeos, como
si les costase respirar… Mierda.
Comprendí
lo que estaban haciendo bastante tarde, lo suficiente como para que a él le
diera tiempo a volver su mirada hacia la puerta y se encontrara con mis ojos.
Cerré la
puerta más rápidamente de lo que la había abierto y bajé las escaleras casi
cayéndome.
No podría
borrar esa imagen de mi mente nunca. Permanecería en mis recuerdos torturándome
por siempre. Seguramente en mi primera vez vería sus cuerpos sudorosos y su
mirada mientras la penetraba con fuerza.
Conseguí
coger aire fresco al salir de la casa.
-Irene-
Niall seguía en el mismo lugar en el que lo había dejado.
Le miré un
momento.
-Me voy a
casa, si te pregunta mi primo dile que no he estado aquí, si te pregunta
cualquier otro diles que vine pero que la cena me sentó mal- dije
apresuradamente.
Él asintió
sin fuerzas como para pensar demasiado en mis palabras. Y yo comencé a andar
hacia mi cama con la imagen todavía en mi mente, sin poder apartarla de ese
lugar.
(Narras tú)
La fiesta
resultó ser una mierda. Es decir, la música estaba bien, la bebida estaba bien,
la gente estaba bien, quizá lo que resultó ser una mierda era mi estado de
ánimo. Claudia y Su estaban sentadas a mi lado. Niall, Liam, Louis y Zayn
habían desaparecido de nuestra vista al llegar.
-Creo que
estaría mejor en mi cama que aquí- les dije levantándome.
-Lo veo y
subo cien- dijo Claudia copiando mi levantada.
De pronto
Liam, con varias cervezas de más se acercó a nosotras tambaleándose a acabó por
arrodillarse al lado de Susan sonriendo como un bobo. ¿Cuándo se darían cuenta
estos dos de que estaban hechos el uno para el otro? Me pregunté mirándoles.
-Liam…- la
rubia intentó apartarle sin fuerzas y sin ganas, aunque creo que tenía menos
ganas que fuerzas.
-Susan, sé
lo que me has dicho, pero no estoy de acuerdo y quiero que lo hablemos- dijo
Liam sin percatarse de nuestra presencia.
Susan
suspiró mirándonos.
-Creo que
le llevaré a casa, ha bebido suficiente- nos dijo.
-No es
cierto, no he bebido casi, solo quiero… tú… culo- miré a Claudia abriendo los
ojos y pestañeando varias veces.
-Joder, nos
vamos- Susan se levantó tirando de Liam con fuerza y él sonriendo agarró su
trasero.
-¿Vamos
contigo?- le dije.
-¿Podrás
controlarlo?- dijo Claudia al tiempo.
-Sí, nos
vamos los dos, no os preocupéis- nos dijo quitándole la mano a Liam de su
cuerpo y comenzando a andar hacia la entrada.
Harry y
Chelsea estaban allí besándose desenfrenadamente y mi corazón forcejeó con mi
mente un momento más, pero me controlé para no arrancarle las extensiones a
ella, ni los huevos a él. Si él decidía odiarme tendría que lidiar con eso
constantemente y debía aprender a soportarlo.
-Claudia,
¿podemos hablar un momento?- mi amiga y yo nos giramos hacia Louis que nos
miraba mordiéndose el labio inferior.
Claudia
asintió demasiado contenta y se encogió de hombros hacia mí.
Salí a la
entrada para dar afortunadamente con quien me acompañaría a casa. Levanté a
Niall del banco en el que estaba sentado.
-No ha
venido, ___________(tn)- dijo triste.
-Tiene que
cuidar a sus hermanos, un día podrías hacerle compañía- le dije sonriendo.
-Quizá me
odia- dijo más triste aún.
-No te odia
Niall, no lo hace- le quité esa idea de la cabeza.
-Es
demasiado perfecto como para odiar a nadie- me reí de su comentario y andamos
hacia casa, era suficiente para esa noche.
(Narra
Claudia)
-Vas a
creer que he bebido mucho pero solo me he tomado dos cervezas- me dijo
guiándome hacia la planta superior.
-¿Y Marie?-
pregunté.
Él me miró
enfadado.
-Se ha marchado
a casa hace un rato, estaba claramente borracha- dijo encogiéndose de hombros.
-¿No la has
acompañado?-No soy su padre- dijo molesto.
-Eres su
nov…
-Cállate
Malik- dijo arrastrándome hasta un cuarto que parecía ser de un niño pequeño
por la cantidad de juguetes que había en él.
Cerró la
puerta y, al poner el pestillo, mis nervios fueron en aumento.
-Sé lo que
sientes- dijo simplemente.
-¿Qué?-
contesté sin saber a dónde iba su comentario.
-Sé lo que
sientes por mí, Claudia- repitió aclarándose.
Me quedé
callada, enmudecí ante sus palabras.
-Yo… sé
cómo me miras, sé cómo te enfadas cuando Marie me besa, te veo- dijo.
No podía
moverme, estaba frente a él y Louis cada vez se acercaba más hasta mí.
-Tienes
novia, Louis- dije confundida.
-No hables
de ella ahora- me calló.
-Has
empezado tú- dijo.
-Voy a
romper con ella- dijo haciendo que me sorprendiera sobremanera.
Me quedé
enmudecida de nuevo aunque lo que más quería era saltar y grita de emoción.
-¿Por qué?-
me atreví a decir finalmente.
-¿Por qué
crees?- preguntó él.
-No lo sé,
por eso he preguntado.
-¿No te
haces una idea?
-Creo que
me has engañado con las cervezas que te has bebido y creo que estás confundido.
-Tú me
confundes, tú y tu trasero- dijo.
Puse los
ojos en blanco.
-Te lo digo
en serio, me confundes, no he bebido apenas- dijo queriendo que le creyera.
Asentí
aceptando que quizá decía la verdad.
-Voy a
dejar a Marie y no te alegras- dijo, ahora afectado al ver mi reacción.
-Has dicho
que vas a dejar a Marie, en una fiesta, visiblemente alcoholizado, has hablado
de mi trasero, has dicho que estás confundido- le dije.
-No mezcles
temas- me pidió acercándose más hacia mí.
-No lo
hago, solo recopilo información.
-Antes,
cuando caminábamos hacia aquí no podía dejar de mirarte- noté como mis mejillas
se acaloraban y creo que él también lo notó-. Solamente con tu presencia…
-Louis,
calla, por favor, yo…
-Necesito
que lo sepas- dijo callándome-. Voy a romper con Marie porque no puedo dejar de
pensar en ti, Claudia, ¿lo entiendes?
No podía
ser, mis sueños se estaban cumpliendo y no podía alegrarme completamente. Tenía
en mis manos lo que había ansiado durante años y parecía ajeno a mí.
-Di algo-
me pidió.
-¿Por qué?
-¿Cómo que
por qué?- dijo sin creerse lo que decía-. Creo que me estoy engañando estando
con Marie, y la estoy engañando a ella.
-¿Por qué
me lo estás contando antes de hacerlo?- pregunté.
-No lo sé,
quería que lo supieras- dijo encogiéndose de hombros.
-¿Crees que
en cuanto rompas con ella yo estaré ahí esperando?- dije.
Él
permaneció en silencio y después asintió solamente una vez.
-¿Y si digo
que no? Si digo que no estaré contigo ¿qué harás?
Creo que le
había puesto contra las cuerdas, lo pensó un momento.
-Romperé
con ella igualmente- dijo.
Asentí.
-Entonces
hazlo- le dije-, corta con ella.
Ahora era
yo la que tenía un poco de dignidad hacia mi persona.
Era lo que
más quería en el mundo, que él rompiera con ella y que quisiera estar conmigo,
pero que diera por sentado que me tiraría a sus brazos en el mismo instante en
el que él rompiera con Marie era dar muchas cosas por hecho. Lo habría hecho si
él me lo hubiese contado tras romper con ella. Pero hacerlo antes me parecía
despreciable, y más pensar que la desesperación se apropiaría de mi cuerpo.
-¿Estarás
conmigo después?- me preguntó cómo no debía haber hecho.
-No, no
estaré contigo después, yo no siento lo mismo que sentía por ti- dije.
Las cosas
debían ser así, si él sentía esas cosas por mí debía luchar por esos
sentimientos como había hecho yo con él. Si no lo hacía, no serían lo
suficientemente intensos. Estaría engañando a su novia, y entonces, claramente,
yo tendría que llegar a la conclusión, por hechos y no por obligación, de que
Louis Tomlinson no merecía la pena, no merecía mi tiempo, ni merecía mis
sentimientos.
(Narra
Irene)
Me di una
ducha caliente, intentando apartar el frío que me invadía. Pero no lo conseguí,
puesto que ese frío no era una sensación sino que nacía dentro de mí. Estaba
tiritando aun cuando el agua me quemaba la piel.
Salí de la
ducha y me sequé el pelo aunque no lo peine. Me hice una trenza rápida y me
recosté en la cama sin poder conciliar el sueño. Estaba cansada, había sido un
día cansado pero no podía dormirme. La imagen aún bombardeaba mi cabeza. Cada
vez que volvía a mí sentía la bilis subir por mi garganta y simplemente por eso
necesitaba dejar de pensarlo.
Estaba
agotada. Sobre todo anímicamente. Me sentía horrible.
Tras un
nuevo revoltijo de tripas tuve que levantarme al servicio para devolver toda la
cena a la que Oscar me había invitado.
Puse algo
de música bajito para intentar relajarme un poco, al menos dejar de darle
vueltas a lo mismo.
Mi cabeza
actuaba por su cuenta, pensé en Oscar, en lo bien que lo había pasado durante
la noche con él y como todo había acabado como la mierda por Malik de nuevo.
¿Por qué no podía lograr que me diese igual? ¿Por qué volvía una y otra vez
sobre lo mismo?
Ilusa de mí
había pensado decenas de veces en la importancia de que Zayn aún no hubiese
tenido su primera aventura en Londres, pensaba que estaba reaccionando y
dándose cuenta de que no era lo mejor que podía hacer. Pero estaba claro que
era una idea estúpida, que yo era una estúpida al pensar esas cosas.
(Narras tú)
Me pasé el
domingo entero con Niall pegado a mi hombro estudiando los dos. Teníamos que
hacer varios trabajos así que era
obligatorio que nos pusiéramos a ello.
Al final
adelantamos mucho trabajo. Como en los viejos tiempos pasamos el día entero
poniéndonos al día y lo conseguimos.
El lunes
llegamos al instituto preparados para nuestra clase de Matemáticas. La mañana
pasó rápidamente aunque no vi a Niall porque nuestras clases no coincidían.
Alan se
acercó a mi mesa en el tercer descanso.
-¿Qué has
hecho?- me dijo señalando a Harry que estaba sentado leyendo un libro.
-Nada,
¿por?- le dije haciéndome la inocente.
-Venga, no
me lo trago, cuéntame- me pidió sentándose en la mesa quedando cerca de mí.
-El otro
día le vi por Londres y discutimos, al final acabé diciéndole que debía pensar
claramente qué quería hacer con nuestra relación, si odiarme eternamente o ser
amigos porque no soportaba sus mareos constantes- le dije.
-¿Y qué te
dijo él?
-Nada, pero
le he dado tiempo, el tiempo que necesite- me encogí de hombros y miré a Harry
que ahora tenía sus ojos clavados sobre nosotros.
Sonreí y él
apretó los labios sin mirar a Alan.
-Es un
paso.
-No lo es,
quiero decir, lo será cuando decida, hasta que no llegue ese momento no cantaré
victoria. Le dije que prefería que me odiara a que me odiara y me quisiera
continuamente.
-Es lógico,
cualquiera preferiría eso- me dijo.
-Además
Niall ha sufrido una venida del Espíritu Santo y ha decidido darle una oportunidad-
Alan abrió los ojos con sorpresa.
-Eso es
genial- me dijo sonriendo.
-Lo es,
esperemos que sea duradero, conociendo a Harry y a Niall quizá acaben por
matarse en cualquier momento- dije encogiéndome de hombros.
-Tranquila,
les separaré si tengo que hacerlo- me guiñó un ojo y volvió a su asiento de
nuevo porque el señor Farrell había entrado en clase.
Creo que
todo era cuestión de tiempo.
(Narra
Irene)
Cuando
nuestra clase de Economía terminó, Niall, Liam y Su salieron rápidamente, pero
yo me quedé preguntándole unas dudas a la profesora, más bien huyendo del
momento de encontrarme de nuevo con Zayn, huyendo de la incómoda situación y
huyendo de mis sentimientos.
Tendría que
encararle pronto, lo sabía, y no podía dejar que él me viera mínimamente afectada,
pero el caso es que estaba afectada.
Después de
entretenerme el mayor tiempo posible con la profesora, preguntándole cosas
absurdas que yo ya sabía, gané el tiempo suficiente como para que al llegar a
la cafetería _________(tn) ya estuviera en la mesa con mi bandeja, que le había
pedido que me cogiera, al lado de la suya.
Evité mirar
hacia la mesa del equipo de fútbol pero noté su mirada oscura sobre todo mi
cuerpo. Sonreí a mi amiga y me senté a su lado de espaldas a su mesa para que
mi subconsciente no me jugara una mala pasada.
-¿Dónde
estabas?- me dijo cuándo me senté a su lado.
-Con la de
economía, tenemos pronto el primer examen y quería hacerle un poco la pelota-
le dije empezando a comer.
Quería
comer rápido para irme cuanto antes y esconderme, para entrar en la última
clase tras todo el mundo y poder sentarme lejos de él. Ahora mismo tenía una
doble sensación entre el aborrecimiento y el asco que no podría controlar si me
acercaba demasiado.
Casi
engullí la comida, pero no fue suficiente porque en el momento del postre Zayn
se acercó por detrás.
-Hola- dijo
con un tono de voz poco propio en él.
_____________(tn)
le miró confundida por la manera en la que había saludado.
-¿Podemos
hablar?- me miró y asentí intentando mantener mi mente calmada.
Tenía que
mostrarme serena e indiferente, tenía que tranquilizarme. Por mucho asco que le
tuviera no podía dejar que él me viera dudar un momento, por eso lo mejor era
hacer cómo que no importaba, que era algo normal.
Me levanté
y le seguí dejando mi bandeja en la estantería para ese fin.
Salimos al
exterior y me hizo sentarme en las gradas frente al campo de fútbol.
La imagen
volvió a mi cabeza como solía pasar desde el mismo momento en el que había sido
real frente a mí, sin avisar, venía y debía controlar mis ganas de pegarle un
bofetón.
-¿Qué tal?-
me dijo claramente nervioso.
-Mal- le
dije y su cara se puso pálida casi al instante-, no dejo de verte sobre la tipa
esa, entrando y saliendo cada vez- dije tragándome la bilis que amenazaba con
salir por mi garganta. Sonreí- ¿Sabes que se deben cerrar las puertas al hacer
cosas así, no?
Él me miró
sorprendido.
-¿Pero…
-Creo que
esa imagen no se irá nunca de mi mente- dije.
-Lo siento-
me contestó él.
-Al menos
espero que pudieras terminar después de verme a mí- le dije sonriendo con más
ganas pero menos fuerzas internas.
Él negó
varias veces, parecía triste por mi repentina poca importancia a dichas cosas.
-Pensé que
te enfadarías- dijo él.
-Me pareció
un momento incómodo, pero bueno, somos amigos, no pasa nada, ¿no?- le dije-.
Además siempre te preguntarás si conseguí vértela o no, y eso será tan
divertido- él sonrió con pesadez.
Me sentía
mal conmigo misma, sentía que me estaba engañando, pero trataba de engañarle a
él y creo que lo había conseguido.
Él acabó
suspirando.
-¿Qué tal
con Oscar?- me preguntó para cambiar de tema.
-Bien, muy
bien- el asintió sin sonreír.
-¿Por qué
estás tan incómodo? Te he visto enrollarte con decenas de chicas desde que nos
conocemos, no pasa nada- le dije sabiendo que estaba mintiendo vilmente.
-No es lo
mismo- se atrevió a decir.
¡POR
SUPUESTO QUE NO ERA LO MISMO! Maldito cabrón.
Me encogí
de hombros sin darle más importancia y sonreí una última vez antes de
marcharme.
Creo que
había hecho lo correcto. Si hubiese armado un escándalo él habría visto lo
afectada que estaba y habría tenido el mejor momento de su vida para reírme de
mí y echármelo en cara por los anales de la humanidad. Prefería dejarlo así,
que él pensara que no me afectaba aunque por dentro estaba pudriéndome.
Quizá con
el paso del tiempo su imagen se volvía menos nítida y acababa por olvidarla. La
misma imagen volvió sobre mí tras ese pensamiento y supe que si eso ocurría
debía pasar mucho tiempo, muchísimo.
(Narra
Claudia)
Sabía que
me estresaba sola, lo sabía, era yo, era la mejor persona que me conocía. Por
eso necesitaba espacio durante estos días. No me gustaba que me elevaran la
voz, no me gustaba que me hablaran de algo que no tuviera que ver con los
exámenes, no me gustaba salir de casa por las tardes, odiaba que hicieran
planes que me gustaría hacer y más que me los contaran cuando ellos sabían que no
podría hacerlos.
Decían que
mi obsesión por los exámenes era exagerada, y yo lo sabía, pero no podía hacer
nada para controlarla, es más, creo que la controlaba ya demasiado.
Por eso que
los días en el calendario pasaran y diciembre asomara la cabeza era realmente
un caos en mi vida. Dejaba de ser persona para convertirme en un ser mitad rata
de biblioteca mitad esquizofrenia por el café, pero sabía que serían tres
semanas y que después todo pasaría.
Sabía que
mis amigos no acababan de entenderlo pero ellos no necesitaban las notas que yo
necesitaba para conseguir mis metas y si las necesitaban las conseguirían. Yo
no me podía permitir una duda.
Siempre me
había sentido un poco sola con respecto a las semanas de exámenes. Por eso,
cuando entré en la biblioteca de “la cárcel” aquel domingo por la tarde
encontrarme a Alan allí fue un chute de adrenalina increíble.
-Hola- le
dije saludándole con la mano.
Él me
sonrió de vuelta. Me acerqué hasta la mesa que tenía, donde había colocado
todos sus apuntes estratégicamente por toda la madera.
-Me voy a
sentar en la otra punta para no distraerme con tus notas- le dije.
-Gracias,
creo que no podría estudiar viendo tus perfectos apuntes con tu perfecta letra-
me dijo sonriendo.
-¡Por fin
alguien que me entiende!- dije contenta.
-Recuerda…
farmacia- dijo levantando su pulgar hacia arriba.
Le dejé con
sus cosas y me encaminé hasta una mesa en la que no había nadie estudiando.
Me quité el
abrigo y la sudadera, el gorro y la bufanda. Ahora estaba en Londres, se habían
acabado los inviernos frescos, ahora el frío se metía en mi piel y buscaba una
calefacción cada dos pasos. Por muy poco que me gustara el frío debía reconocer
que el otoño en Londres había sido precioso, el suelo lleno de hojas dejando
poco a poco los árboles calvos. El tiempo revuelto pero con cierto encanto.
Además, aunque no me gustaba el frío, me encantaba la ropa de invierno, los
abrigos calentitos y las bufandas.
Decidí
ponerme a estudiar y a dejar de pensar en el tiempo.
Los
exámenes empezaban en unos días y aunque tenía casi todo al día, siempre
necesitaba tenerlo todo realmente controlado, saber que nada podía fallar en el
último momento. Solo quedaban dos semanas para las navidades, el tiempo había
pasado realmente rápido y la vida seguía su curso.
Estábamos
adaptados completamente a la nueva ciudad, tanto que me había pateado Londres
muchas veces en busca de nuevos lugares, sin contar mi nueva visita a la tienda
de King Cross. Aún no parecíamos unos completos niños londinenses, pero nos
faltaba poco.
Niall
estaba en casa con Irene repasando un examen que tendrían al día siguiente y
que ambos no llevaban del todo bien. Mi hermano había salido con Liam a Londres
a pasear y despejarse, estaban locos, y _________(tn) se había quedado en su
cuarto encerrada, ella me entendía un poco más con el tema exámenes, sobre todo
ahora que había decidido completamente que quería ir a por todas con Harvard.
Esparcí los
apuntes de Biología por toda la mesa como segundos antes había visto hacer a
Alan y cogiéndome un moño en lo alto de la cabeza intentando que mis pelos más
cortos no me molestaran, me puse a estudiar.
Después de
dos horas de idas y venidas con ADN, cromosomas, genes recesivos, ARN,
lisosomas, citosina y timina, y alguna que otra mutación decidí hacer un
descanso y salir a tomar un café fuera.
Miré a Alan
que copiaba apuntes una y otra vez y me levanté acercándome a él.
-Eh-
susurré en su oído.
Él levantó
la cabeza con una sonrisa.
-Te invito
a un café- le dije señalando la puerta.
Él asintió
apuntando una última frase y se levantó detrás de mí.
Entramos a
la cafetería que había frente a la biblioteca y nos sentamos en unos sillones
cómodos viendo la calle.
-No sabía
que venías a estudiar a la biblioteca- le dije.
-Suelo
estudiar en casa, pero los últimos días me estreso más y con cuatro niños en
casa no hay mucha calma- me dijo.
-A mí me
pasa lo mismo, aunque me estreso con más facilidad, todo el mundo lo dice- me
encogí de hombros.
-¿Dónde
quieres entrar?- me preguntó.
-Aún no lo
sé, mi padre quiere que estudie en Alemania, en la misma universidad que
estudió él pero a mí no me va mucho Alemania- le dije-, yo sueño con Yale. ¿Tú?
-Quiero estar
cerca de casa, como mi hermana, que aunque este año esté fuera ha estudiado
toda la carrera aquí, en la universidad de Londres.
-Quieres
estar con tus hermanos- le dije.
-Sí, no
quiero irme lejos, no quiero venir y sorprenderme por lo mucho que han crecido
¿sabes?
Asentí.
Otro punto negativo a irme a cualquier lugar era que sabía que nadie me
seguiría, que Zayn se iría a cualquier punto del mundo sin importarle nada ni
nadie, pero yo no quería irme sola.
-Te
entiendo, aunque a Zayn le importe nada, a mí me daría pena solo verle en
vacaciones, siempre hemos estado juntos- le dije.
Él asintió
entendiéndome también.
Me giré
hacia la puerta de la cafetería que acababa de abrirse.
-¿No hay
cafeterías en “la cárcel”?- dije en voz baja.
Alan se
giró hacia la puerta y saludo a las dos personas que acababan de entrar y que
se acercaron a nosotros.
-Hola- les
dijo con su mejor sonrisa.
Louis me
miró saludándome con un gesto de cabeza y yo hice lo mismo. Marie también nos
sonrió.
-¿Vais a la
biblioteca?- les dijo Alan.
-No,
nosotros hemos quedado un rato para dar un paseo- dijo Marie-, estoy agotada
con tanta información, me sobrepasa.
Yo asentí
dándole la razón silenciosamente, yo también estaba agotada y aún no habíamos
tenido ningún examen.
-¿Vosotros
estáis en la biblioteca?- nos preguntó Louis.
-Sí,
llevamos un buen rato, hemos salido a descansar sino podríamos morir ahí
dentro- Alan sonrió de nuevo.
Louis nos
miró de uno a otro evaluando la situación.
-Vamos a
pedir algo a la barra- al final acabó diciendo Marie tirando de Louis con ella.
Nos
despedimos y cuando se hubieron alejado unos metros ya pude respirar con
tranquilidad.
Dije que
iba a dejar que Louis luchara por lo que sentía o siguiera engañándose y fuera
un miedica sin sentimientos. Pues bien, a la vista estaba lo que Louis había
decidido.
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Hola!!! Espero que os haya gustado el capítulo, aunque está lleno de partes duras a mí me
ha parecido guay escribirlo, ya sabéis que para que ocurran cosas buenas casi siempre
tienen que ocurrir cosas malas... aunque os prometo que las cosas buenas vendrán.
Voy a hacer un adelanto del próximo capítulo, la semana que viene voy a estar hasta
arriba entre unas cosas y otras, tengo concierto (OneRepublic viene a Madrid!!!) y tengo
que estudiar en algún momento de mi vida, he quedado... bueno, no me matéis, os juro
que intentaré subir cuanto antes...
Adelanto:
Habrá muchísimo ___________(tn)-Harry, sé que lo estáis deseando, yo también xD
Incluso, como ya he empezado a escribir algo del capítulo, os voy a dejar con algunas
partes (sé que me amáis):
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Harry: ¿Qué
es lo de más? (22:43)
Yo: ¿De
verdad te interesa? (22:43)
Harry: Sí
(22:44)
Bueno, que
lo reconociera era un buen paso, o eso quería pensar.
Yo: Tengo
que llamar a mi hermano, después de nuestra última conversación en mi
cumpleaños, tengo que pedirle que venga en navidad y sé lo que me va a
contestar, pero mi madre me lo ha pedido y no puedo decirle que no (22:46)
Harry: ¿Por
qué no puedes decirle que no? (22:47)
Yo: Porque
es mi madre (22:47)
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Harry puso
mala cara y cogió el teléfono entre sus manos.
-Escúchame
maldito imbécil- intenté agarrar el móvil pero él se levantó y caminó por la
habitación-, no sabes lo que ha sufrido por tu actitud con ella, eres un
estúpido, eres su maldito hermano ¿qué haces?- él gritaba en un profundo
inglés, marcando con su profunda voz el sentido que tenían sus palabras.
-No Harry,
Harry, dame el móvil- le dije intentando
alcanzarle.
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-¿Podré
dormir en bóxer?- preguntó sopesando las posibilidades.
No quise
decirle que dejaría que durmiera hasta desnudo si de eso dependía que se
quedara conmigo. Y tan solo asentí.
-Entonces
no tengo que pensar nada más- se levantó sentándose en la cama y se quitó las
botas de un golpe.
Sonreí
viéndole desnudarse como si estuviera haciendo un striptis.
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VEROOO!! Me encantaaaa los adoro han pasado un montón de xoxos quiero ver ya pero ya lo que pasa entre _____ y Harry creo que va a ser muy interesante jajaj bueno espero que lo pases muy bien en el concierto y que te vayan bien los exámenes sube cuanto antes besos desde Mallorca!!
ResponderEliminarMUACCKKKSSS!!
Att:Una directioner más.
Holaa!! Siento no haber podido subir, te juro que no he tenido mucho tiempo, pero el capítulo está escrito :) Así que esta dentro de un ratito o esta misma tarde subiré el siguiente!
EliminarMuchos besos y gracias por comentar ^^
Pd: El concierto fue genial, amo OneRepublic y estuvieron súper bien :)
Sigue escribiendo!
ResponderEliminarBesos desde Madrid
Subiré en un rato :) Gracias por comentar desconocida de Madrid xD (compartimos ciudad)
EliminarMuaccks