domingo, 16 de noviembre de 2014

Capítulo 56: "Cómo hay momentos sin retorno"

 



(Narra Zayn)

Mi cuerpo estaba en casa de Niall, cenaba y reía con los comentarios absurdos de Louis y con la manera en la que Niall hacía bromas sobre todos los demás, sin embargo mi mente estaba a kilómetros de distancia, en Londres, con la maldita pelirroja que nos había dejado tirados, ¿es qué solo me importaba a mí que se fuera con el rubiales y nos dejara a nosotros, sus amigos? A nadie parecía importarle. Mis pensamientos viajaron un segundo a su comentario “celos…” ¿Celos? ¿De quién exactamente? Tan solo me preocupaba por ella, y ella se negaba a aceptar mis consejos.

Decidí pasármelo bien esa noche, desconectar, hacía semanas que no tenía a ninguna chica entre mis piernas y la escasez comenzaba a notarse. Esta noche sería mi momento en Londres.

 

(Narras tú)

Niall estaba bien, yo estaba bien, todo estaba bien. Agradecí internamente que Harry no viniera a cenar con nosotros, de alguna manera era su forma de decir que se estaba tomando el tiempo para pensar que le había dado. No entendía la invitación de Niall, por eso, cuando se acercó a hablarme durante nuestro paseo hasta casa de Carla decidí preguntarle.

-Es curioso…- me dijo con la intención de que le preguntara.
-¿Qué es curioso?- pregunté por inercia sin ganas.

-Styles me ha dicho que te preguntara  por qué no ha venido a cenar con nosotros.
-¡Oh!- dije sorprendida-, no sé si quieres escucharlo.


Él me miró durante unos segundos y después apartó la mirada hacia el camino, como si le costase pero quisiera intentarlo.

Volvíamos a hablarnos después de una semana sin hacerlo, no quería precipitar las cosas, parecía que tenía que pensarlo todo, pensar todo dos veces antes de tomar decisiones. No quería tener que ocultarle cosas a Niall, nunca lo había hecho, pero ahora, con Harry entre nosotros, parecía que tenía que tener cuidado con lo que le decía a Niall sobre él.

-Ayer me encontré con Harry en Londres- le dije-, discutimos como solemos acabar haciendo un 100% de las veces que nos vemos. Al final pensé que lo mejor que podíamos hacer era darnos un tiempo, no pienses mal, tan solo no soporto sus idas y venidas, sus odiosos comentarios y actos y sus súplicas tras dañarme- Niall suspiró ante la palabra “dañarme” pero decidí no hacerle caso-. Al final acabó por aceptar que a veces no puede controlar lo que hace o dice cuando está cerca de nosotros, como por ejemplo ayer en clase con el señor Golding, por eso aceptó el tiempo- Niall nos paró en el camino haciéndome callar, pero tenía que acabar de hablar antes de que volviera a dejar de hablarme-. Prefiero que me odie continuamente a que me odie y me quiera continuamente, prefiero que me diga claramente que no puede perdonarme a estar yendo y viniendo con sus hormonas.

Niall asintió comprendiéndolo todo. Parecía que estaba más dispuesto a escucharme que hacía algunos días y eso me alegraba, aunque nos sabía cuál sería el precio.

-Irene ayer me dijo que debía tratar de entender a Harry- me dijo al final encogiéndose de hombros.
-Es lo que yo he tratado de decirte durante un mes- le miré elevando las cejas, pero un “te lo dije” sería demasiado.

-A veces me cuesta, lo voy a intentar, sobre todo por ti no por él, lo voy a intentar porque sé lo que sientes por él- me dijo-, pero- sabía que habría un pero-, si te hace más daño creo que comprenderás que no podré intentarlo continuamente.
-Eso es lo que intento decirte, te juro que soportaría que me odiara todo el rato, que me insultara, me acabaría dando igual y al final acabaría por odiarlo yo también porque se habría convertido en alguien odioso- dije cogiendo aire- pero ahora sigue siendo nuestro amigo Harry con momentos de locura que le entran y eso es lo que no soporto.

-Lo entiendo- me dijo.
-Me alegra que lo entiendas- de verdad que me alegraba-. Y te pido que si al final decide que no puede perdonarme, te pido que lo dejes estar. Sé que crees que puedo caer en cualquier momento, que puedo volver a caer, pero hace falta más que un Harry enfadado para hacer que me vaya de nuevo. No quiero que pienses que soy débil, Niall.

-No creo que seas débil, es más, pienso que no eres débil para nada, solamente me preocupo por ti, quiero que estés bien y queriendo a un chico que te hace daño no creo que lo seas- me dijo al final-, y me duele que no quieras alejarte de él.
-Yo confío en él, confío en que nos elegirá después de todo- le dije-. Harry ha cambiado muchísimo, pero te juro que aún puedo ver al chico que intentaba aprender a tocar el piano y cantaba con nosotros en “Holes”.

Él se rió sonoramente como si acabara de contar un chiste y yo sonreí con él aunque no entendí por qué.

-Yo te prometo que voy a intentarlo, pero tienes que estar preparada para fracasar con él y debes jurarme que si decide odiarnos… tienes que jurarme que le dejarás y no intentarás traerle de vuelta más- asentí sabiendo que si Harry decidía eso lo habría perdido para siempre y no habría vuelta atrás.

 

(Narra Louis)

No podía dejar de mirarle las piernas, tenía tres moratones en diferentes lugares, tenía raspones y varias heridas, por no contar la marca de las medias que me costada hacer desaparecer hasta a mí, sin embargo no podía dejar de mirarla caminar. Con su falda al viento, ella sabía cómo estaban sus piernas de magulladuras, pero eran heridas de guerra, como solía llamarlas al caerse en Sicilia y le encantaba lucirlas.

Mi miraba se movió por inercia algunos centímetros hacia arriba donde la falda se ahuecaba por el paso de los muslos a su trasero. Marie era sexy, era endemoniadamente caliente, sobre todo cuando pretendía serlo. Pero Claudia lo era sin pretenderlo y sin saberlo, lo que era todavía más caliente.

Me sentía culpable por pensar aquellas cosas teniendo novia, pero nadie podía saber en lo que se entretenía mi mente, por lo que la culpa no podía contra lo que Claudia me hacía sentir.

Además, mientras se tratara de pensamientos no pasaba nada. Sabía que a Marie le encantaba ese actor de comedias románticas que parecía medir dos metros y tenía la cara cuadrada y a mí no me molestaba lo más mínimo. Sabía que no era lo mismo, pero hasta podría aceptar que Marie tuviera pensamientos poco aptos con Liam o con Zayn si yo podía continuar con los míos con Claudia.

Me golpeé internamente por lo que acababa de pensar. Pero no dejé de mirar el trasero de Claudia ni por un segundo. Imaginé mis manos sobre él, justo en el lugar en el que habían estado dos años atrás. Dos años después y su cuerpo había crecido perfectamente, si ya era perfecto antes, ahora era excelente.

Podía imaginarme el cuerpo de cualquier chica desnuda, podía ver sus curvas, sus tetas, podía imaginar su trasero y el lugar en el que mi miembro se perdería, sin embargo con Claudia era diferente, no podía ver más allá de esa maldita falda y era tan estresante que mis impulsos por arrancársela me hicieron darme cuenta de hasta dónde habían llegado mis pensamientos.

Los labios alcoholizados de mi novia chocaron contra los míos y mi mirada dejó por fin el culo de Claudia para pasar a mirar a Marie que sonreía medio borracha y pasaba sus manos hasta mi espalda baja riendo contenta. Era preciosa, era todo lo que yo podía imaginarme alguna vez, era todo lo que alguien pudiera querer. Sin embargo al tocar su trasero deseé tocar otro y eso era demasiado.

 

(Narra Irene)

Oscar había sido genial, me había llevado a cenar a un restaurante cerca del centro de Londres y después habíamos paseado por los edificios más emblemáticos sonriéndonos y disfrutando de una nueva compañía.

Era un gran chico, era genial pasar el tiempo con él. Además me contaba anécdotas sobre historia, carrera que estudiaba durante el curso en la universidad de Londres.

-Podrías entrar y beber algo- le invité a la fiesta.
-No, no quiero adolescentes revoloteando a nuestro alrededor, borrachos y hormonados- me dijo sonriendo.

Me sentí un poco mal por su comentario ya que dentro estaban todos mis amigos y yo entraría minutos después.

-Es broma- se apresuró a decir-, es tarde y mañana trabajo.

Sonreí y le di un beso en la mejilla agradeciéndole de nuevo la cena y el paseo. Él sonrió de vuelta prometiendo que me llamaría pronto y salí del coche entrando en la abarrotada fiesta. Volví la vista una última vez y Oscar me saludo con un guiño de ojo y condujo fuera de “la cárcel” hasta su apartamento en Londres.

Entré encontrándome con Niall en la misma puerta.

-No me dejes beber más- me dijo dándome su vaso.

Me reí al ver el estado en el que se encontraba y le ayudé a sentarse en un banco de madera que había en el exterior.

-¿Qué tal lo has pasado?- me dijo.
-Bien, lo hemos pasado genial- contesté sonriendo.

-Zayn no- dijo de pronto.
-¿Cómo?- pregunté por su comentario.

-Zayn estaba enfadado porque te has ido con el rubiales barra esmirriado- me dijo.
-¿Cuándo te ha dicho eso?- le pregunté.

 -Antes, arriba, llevaba un pedo peor que el mío, estaba gritando que era mejor que te fueras, que él no estaba celoso y después que quería verte- me dijo.
-Niall… ¿crees que podrías estar bien tú solo aquí un momento?- le pregunté preocupada por el estado en el que se encontraría Zayn.

-Sí, total, quien quiero que esté en la fiesta no está en la fiesta- dijo.

No le hice mucho caso y corrí dentro de la casa buscando a Malik, que, como no, no me dejaba descansar una noche.

Subí al piso de arriba dónde Niall me había dicho que había visto por última vez a Zayn.

Recorrí el pasillo superior pero no le vi por ningún lado. Le pregunté a una chica que estaba esperando la cola para el servicio y que parecía no aguantar más. Me señaló una puerta de madera cercana, se lo agradecí con una sonrisa y me encaminé hasta allí.

Llamé un par de veces pero al no contestar nadie, tonta de mí, pensé que podría haberle pasado algo. Abrí la puerta rápidamente, con los nervios a flor de piel.

Dos figuras se movían en la cama entre sábanas desordenadas. Emitían pequeños jadeos, como si les costase respirar… Mierda.

Comprendí lo que estaban haciendo bastante tarde, lo suficiente como para que a él le diera tiempo a volver su mirada hacia la puerta y se encontrara con mis ojos.

Cerré la puerta más rápidamente de lo que la había abierto y bajé las escaleras casi cayéndome.

No podría borrar esa imagen de mi mente nunca. Permanecería en mis recuerdos torturándome por siempre. Seguramente en mi primera vez vería sus cuerpos sudorosos y su mirada mientras la penetraba con fuerza.

Conseguí coger aire fresco al salir de la casa.

-Irene- Niall seguía en el mismo lugar en el que lo había dejado.

Le miré un momento.

-Me voy a casa, si te pregunta mi primo dile que no he estado aquí, si te pregunta cualquier otro diles que vine pero que la cena me sentó mal- dije apresuradamente.

Él asintió sin fuerzas como para pensar demasiado en mis palabras. Y yo comencé a andar hacia mi cama con la imagen todavía en mi mente, sin poder apartarla de ese lugar.

 

(Narras tú)

La fiesta resultó ser una mierda. Es decir, la música estaba bien, la bebida estaba bien, la gente estaba bien, quizá lo que resultó ser una mierda era mi estado de ánimo. Claudia y Su estaban sentadas a mi lado. Niall, Liam, Louis y Zayn habían desaparecido de nuestra vista al llegar.

-Creo que estaría mejor en mi cama que aquí- les dije levantándome.
-Lo veo y subo cien- dijo Claudia copiando mi levantada.


De pronto Liam, con varias cervezas de más se acercó a nosotras tambaleándose a acabó por arrodillarse al lado de Susan sonriendo como un bobo. ¿Cuándo se darían cuenta estos dos de que estaban hechos el uno para el otro? Me pregunté mirándoles.

-Liam…- la rubia intentó apartarle sin fuerzas y sin ganas, aunque creo que tenía menos ganas que fuerzas.
-Susan, sé lo que me has dicho, pero no estoy de acuerdo y quiero que lo hablemos- dijo Liam sin percatarse de nuestra presencia.


Susan suspiró mirándonos.

-Creo que le llevaré a casa, ha bebido suficiente- nos dijo.
-No es cierto, no he bebido casi, solo quiero… tú… culo- miré a Claudia abriendo los ojos y pestañeando varias veces.

-Joder, nos vamos- Susan se levantó tirando de Liam con fuerza y él sonriendo agarró su trasero.
-¿Vamos contigo?- le dije.

-¿Podrás controlarlo?- dijo Claudia al tiempo.
-Sí, nos vamos los dos, no os preocupéis- nos dijo quitándole la mano a Liam de su cuerpo y comenzando a andar hacia la entrada.


Harry y Chelsea estaban allí besándose desenfrenadamente y mi corazón forcejeó con mi mente un momento más, pero me controlé para no arrancarle las extensiones a ella, ni los huevos a él. Si él decidía odiarme tendría que lidiar con eso constantemente y debía aprender a soportarlo.

-Claudia, ¿podemos hablar un momento?- mi amiga y yo nos giramos hacia Louis que nos miraba mordiéndose el labio inferior.

Claudia asintió demasiado contenta y se encogió de hombros hacia mí.

Salí a la entrada para dar afortunadamente con quien me acompañaría a casa. Levanté a Niall del banco en el que estaba sentado.

-No ha venido, ___________(tn)- dijo triste.
-Tiene que cuidar a sus hermanos, un día podrías hacerle compañía- le dije sonriendo.

-Quizá me odia- dijo más triste aún.
-No te odia Niall, no lo hace- le quité esa idea de la cabeza.

-Es demasiado perfecto como para odiar a nadie- me reí de su comentario y andamos hacia casa, era suficiente para esa noche.

 

(Narra Claudia)

-Vas a creer que he bebido mucho pero solo me he tomado dos cervezas- me dijo guiándome hacia la planta superior.
-¿Y Marie?- pregunté.


Él me miró enfadado.

-Se ha marchado a casa hace un rato, estaba claramente borracha- dijo encogiéndose de hombros.
-¿No la has acompañado?

-No soy su padre- dijo molesto.

-Eres su nov…
-Cállate Malik- dijo arrastrándome hasta un cuarto que parecía ser de un niño pequeño por la cantidad de juguetes que había en él.


Cerró la puerta y, al poner el pestillo, mis nervios fueron en aumento.

-Sé lo que sientes- dijo simplemente.
-¿Qué?- contesté sin saber a dónde iba su comentario.

-Sé lo que sientes por mí, Claudia- repitió aclarándose.

Me quedé callada, enmudecí ante sus palabras.

-Yo… sé cómo me miras, sé cómo te enfadas cuando Marie me besa, te veo- dijo.

No podía moverme, estaba frente a él y Louis cada vez se acercaba más hasta mí.

-Tienes novia, Louis- dije confundida.
-No hables de ella ahora- me calló.

-Has empezado tú- dijo.
-Voy a romper con ella- dijo haciendo que me sorprendiera sobremanera.


Me quedé enmudecida de nuevo aunque lo que más quería era saltar y grita de emoción.

-¿Por qué?- me atreví a decir finalmente.
-¿Por qué crees?- preguntó él.

-No lo sé, por eso he preguntado.
-¿No te haces una idea?

-Creo que me has engañado con las cervezas que te has bebido y creo que estás confundido.
-Tú me confundes, tú y tu trasero- dijo.


Puse los ojos en blanco.

-Te lo digo en serio, me confundes, no he bebido apenas- dijo queriendo que le creyera.

Asentí aceptando que quizá decía la verdad.

-Voy a dejar a Marie y no te alegras- dijo, ahora afectado al ver mi reacción.
-Has dicho que vas a dejar a Marie, en una fiesta, visiblemente alcoholizado, has hablado de mi trasero, has dicho que estás confundido- le dije.

-No mezcles temas- me pidió acercándose más hacia mí.
-No lo hago, solo recopilo información.

-Antes, cuando caminábamos hacia aquí no podía dejar de mirarte- noté como mis mejillas se acaloraban y creo que él también lo notó-. Solamente con tu presencia…
-Louis, calla, por favor, yo…

-Necesito que lo sepas- dijo callándome-. Voy a romper con Marie porque no puedo dejar de pensar en ti, Claudia, ¿lo entiendes?

No podía ser, mis sueños se estaban cumpliendo y no podía alegrarme completamente. Tenía en mis manos lo que había ansiado durante años y parecía ajeno a mí.

-Di algo- me pidió.
-¿Por qué?

-¿Cómo que por qué?- dijo sin creerse lo que decía-. Creo que me estoy engañando estando con Marie, y la estoy engañando a ella.
-¿Por qué me lo estás contando antes de hacerlo?- pregunté.

-No lo sé, quería que lo supieras- dijo encogiéndose de hombros.
-¿Crees que en cuanto rompas con ella yo estaré ahí esperando?- dije.


Él permaneció en silencio y después asintió solamente una vez.

-¿Y si digo que no? Si digo que no estaré contigo ¿qué harás?

Creo que le había puesto contra las cuerdas, lo pensó un momento.

-Romperé con ella igualmente- dijo.

Asentí.

-Entonces hazlo- le dije-, corta con ella.

Ahora era yo la que tenía un poco de dignidad hacia mi persona.

Era lo que más quería en el mundo, que él rompiera con ella y que quisiera estar conmigo, pero que diera por sentado que me tiraría a sus brazos en el mismo instante en el que él rompiera con Marie era dar muchas cosas por hecho. Lo habría hecho si él me lo hubiese contado tras romper con ella. Pero hacerlo antes me parecía despreciable, y más pensar que la desesperación se apropiaría de mi cuerpo.

-¿Estarás conmigo después?- me preguntó cómo no debía haber hecho.
-No, no estaré contigo después, yo no siento lo mismo que sentía por ti- dije.


Las cosas debían ser así, si él sentía esas cosas por mí debía luchar por esos sentimientos como había hecho yo con él. Si no lo hacía, no serían lo suficientemente intensos. Estaría engañando a su novia, y entonces, claramente, yo tendría que llegar a la conclusión, por hechos y no por obligación, de que Louis Tomlinson no merecía la pena, no merecía mi tiempo, ni merecía mis sentimientos.

 

(Narra Irene)

Me di una ducha caliente, intentando apartar el frío que me invadía. Pero no lo conseguí, puesto que ese frío no era una sensación sino que nacía dentro de mí. Estaba tiritando aun cuando el agua me quemaba la piel.

Salí de la ducha y me sequé el pelo aunque no lo peine. Me hice una trenza rápida y me recosté en la cama sin poder conciliar el sueño. Estaba cansada, había sido un día cansado pero no podía dormirme. La imagen aún bombardeaba mi cabeza. Cada vez que volvía a mí sentía la bilis subir por mi garganta y simplemente por eso necesitaba dejar de pensarlo.

Estaba agotada. Sobre todo anímicamente. Me sentía horrible.

Tras un nuevo revoltijo de tripas tuve que levantarme al servicio para devolver toda la cena a la que Oscar me había invitado.

Puse algo de música bajito para intentar relajarme un poco, al menos dejar de darle vueltas a lo mismo.

Mi cabeza actuaba por su cuenta, pensé en Oscar, en lo bien que lo había pasado durante la noche con él y como todo había acabado como la mierda por Malik de nuevo. ¿Por qué no podía lograr que me diese igual? ¿Por qué volvía una y otra vez sobre lo mismo?

Ilusa de mí había pensado decenas de veces en la importancia de que Zayn aún no hubiese tenido su primera aventura en Londres, pensaba que estaba reaccionando y dándose cuenta de que no era lo mejor que podía hacer. Pero estaba claro que era una idea estúpida, que yo era una estúpida al pensar esas cosas.

 

(Narras tú)

Me pasé el domingo entero con Niall pegado a mi hombro estudiando los dos. Teníamos que hacer varios trabajos  así que era obligatorio que nos pusiéramos a ello.

Al final adelantamos mucho trabajo. Como en los viejos tiempos pasamos el día entero poniéndonos al día y lo conseguimos.

El lunes llegamos al instituto preparados para nuestra clase de Matemáticas. La mañana pasó rápidamente aunque no vi a Niall porque nuestras clases no coincidían.

Alan se acercó a mi mesa en el tercer descanso.

-¿Qué has hecho?- me dijo señalando a Harry que estaba sentado leyendo un libro.
-Nada, ¿por?- le dije haciéndome la inocente.

-Venga, no me lo trago, cuéntame- me pidió sentándose en la mesa quedando cerca de mí.
-El otro día le vi por Londres y discutimos, al final acabé diciéndole que debía pensar claramente qué quería hacer con nuestra relación, si odiarme eternamente o ser amigos porque no soportaba sus mareos constantes- le dije.

-¿Y qué te dijo él?
-Nada, pero le he dado tiempo, el tiempo que necesite- me encogí de hombros y miré a Harry que ahora tenía sus ojos clavados sobre nosotros.


Sonreí y él apretó los labios sin mirar a Alan.

-Es un paso.
-No lo es, quiero decir, lo será cuando decida, hasta que no llegue ese momento no cantaré victoria. Le dije que prefería que me odiara a que me odiara y me quisiera continuamente.

-Es lógico, cualquiera preferiría eso- me dijo.
-Además Niall ha sufrido una venida del Espíritu Santo y ha decidido darle una oportunidad- Alan abrió los ojos con sorpresa.

-Eso es genial- me dijo sonriendo.
-Lo es, esperemos que sea duradero, conociendo a Harry y a Niall quizá acaben por matarse en cualquier momento- dije encogiéndome de hombros.

-Tranquila, les separaré si tengo que hacerlo- me guiñó un ojo y volvió a su asiento de nuevo porque el señor Farrell había entrado en clase.

Creo que todo era cuestión de tiempo.

 

(Narra Irene)

Cuando nuestra clase de Economía terminó, Niall, Liam y Su salieron rápidamente, pero yo me quedé preguntándole unas dudas a la profesora, más bien huyendo del momento de encontrarme de nuevo con Zayn, huyendo de la incómoda situación y huyendo de mis sentimientos.

Tendría que encararle pronto, lo sabía, y no podía dejar que él me viera mínimamente afectada, pero el caso es que estaba afectada.

Después de entretenerme el mayor tiempo posible con la profesora, preguntándole cosas absurdas que yo ya sabía, gané el tiempo suficiente como para que al llegar a la cafetería _________(tn) ya estuviera en la mesa con mi bandeja, que le había pedido que me cogiera, al lado de la suya.

Evité mirar hacia la mesa del equipo de fútbol pero noté su mirada oscura sobre todo mi cuerpo. Sonreí a mi amiga y me senté a su lado de espaldas a su mesa para que mi subconsciente no me jugara una mala pasada. 

-¿Dónde estabas?- me dijo cuándo me senté a su lado.
-Con la de economía, tenemos pronto el primer examen y quería hacerle un poco la pelota- le dije empezando a comer.


Quería comer rápido para irme cuanto antes y esconderme, para entrar en la última clase tras todo el mundo y poder sentarme lejos de él. Ahora mismo tenía una doble sensación entre el aborrecimiento y el asco que no podría controlar si me acercaba demasiado.

Casi engullí la comida, pero no fue suficiente porque en el momento del postre Zayn se acercó por detrás.

-Hola- dijo con un tono de voz poco propio en él.

_____________(tn) le miró confundida por la manera en la que había saludado.

-¿Podemos hablar?- me miró y asentí intentando mantener mi mente calmada.

Tenía que mostrarme serena e indiferente, tenía que tranquilizarme. Por mucho asco que le tuviera no podía dejar que él me viera dudar un momento, por eso lo mejor era hacer cómo que no importaba, que era algo normal.

Me levanté y le seguí dejando mi bandeja en la estantería para ese fin.

Salimos al exterior y me hizo sentarme en las gradas frente al campo de fútbol.

La imagen volvió a mi cabeza como solía pasar desde el mismo momento en el que había sido real frente a mí, sin avisar, venía y debía controlar mis ganas de pegarle un bofetón.

-¿Qué tal?- me dijo claramente nervioso.
-Mal- le dije y su cara se puso pálida casi al instante-, no dejo de verte sobre la tipa esa, entrando y saliendo cada vez- dije tragándome la bilis que amenazaba con salir por mi garganta. Sonreí- ¿Sabes que se deben cerrar las puertas al hacer cosas así, no?


Él me miró sorprendido.

-¿Pero…
-Creo que esa imagen no se irá nunca de mi mente- dije.

-Lo siento- me contestó él.
-Al menos espero que pudieras terminar después de verme a mí- le dije sonriendo con más ganas pero menos fuerzas internas.


Él negó varias veces, parecía triste por mi repentina poca importancia a dichas cosas.

-Pensé que te enfadarías- dijo él.
-Me pareció un momento incómodo, pero bueno, somos amigos, no pasa nada, ¿no?- le dije-. Además siempre te preguntarás si conseguí vértela o no, y eso será tan divertido- él sonrió con pesadez.


Me sentía mal conmigo misma, sentía que me estaba engañando, pero trataba de engañarle a él y creo que lo había conseguido.

Él acabó suspirando.

-¿Qué tal con Oscar?- me preguntó para cambiar de tema.
-Bien, muy bien- el asintió sin sonreír.

-¿Por qué estás tan incómodo? Te he visto enrollarte con decenas de chicas desde que nos conocemos, no pasa nada- le dije sabiendo que estaba mintiendo vilmente.
-No es lo mismo- se atrevió a decir.


¡POR SUPUESTO QUE NO ERA LO MISMO! Maldito cabrón.

Me encogí de hombros sin darle más importancia y sonreí una última vez antes de marcharme.

Creo que había hecho lo correcto. Si hubiese armado un escándalo él habría visto lo afectada que estaba y habría tenido el mejor momento de su vida para reírme de mí y echármelo en cara por los anales de la humanidad. Prefería dejarlo así, que él pensara que no me afectaba aunque por dentro estaba pudriéndome.

Quizá con el paso del tiempo su imagen se volvía menos nítida y acababa por olvidarla. La misma imagen volvió sobre mí tras ese pensamiento y supe que si eso ocurría debía pasar mucho tiempo, muchísimo.

 

(Narra Claudia)

Sabía que me estresaba sola, lo sabía, era yo, era la mejor persona que me conocía. Por eso necesitaba espacio durante estos días. No me gustaba que me elevaran la voz, no me gustaba que me hablaran de algo que no tuviera que ver con los exámenes, no me gustaba salir de casa por las tardes, odiaba que hicieran planes que me gustaría hacer y más que me los contaran cuando ellos sabían que no podría hacerlos.

Decían que mi obsesión por los exámenes era exagerada, y yo lo sabía, pero no podía hacer nada para controlarla, es más, creo que la controlaba ya demasiado.

Por eso que los días en el calendario pasaran y diciembre asomara la cabeza era realmente un caos en mi vida. Dejaba de ser persona para convertirme en un ser mitad rata de biblioteca mitad esquizofrenia por el café, pero sabía que serían tres semanas y que después todo pasaría.

Sabía que mis amigos no acababan de entenderlo pero ellos no necesitaban las notas que yo necesitaba para conseguir mis metas y si las necesitaban las conseguirían. Yo no me podía permitir una duda.

Siempre me había sentido un poco sola con respecto a las semanas de exámenes. Por eso, cuando entré en la biblioteca de “la cárcel” aquel domingo por la tarde encontrarme a Alan allí fue un chute de adrenalina increíble.

-Hola- le dije saludándole con la mano.

Él me sonrió de vuelta. Me acerqué hasta la mesa que tenía, donde había colocado todos sus apuntes estratégicamente por toda la madera.

-Me voy a sentar en la otra punta para no distraerme con tus notas- le dije.
-Gracias, creo que no podría estudiar viendo tus perfectos apuntes con tu perfecta letra- me dijo sonriendo.

-¡Por fin alguien que me entiende!- dije contenta.
-Recuerda… farmacia- dijo levantando su pulgar hacia arriba.


Le dejé con sus cosas y me encaminé hasta una mesa en la que no había nadie estudiando.

Me quité el abrigo y la sudadera, el gorro y la bufanda. Ahora estaba en Londres, se habían acabado los inviernos frescos, ahora el frío se metía en mi piel y buscaba una calefacción cada dos pasos. Por muy poco que me gustara el frío debía reconocer que el otoño en Londres había sido precioso, el suelo lleno de hojas dejando poco a poco los árboles calvos. El tiempo revuelto pero con cierto encanto. Además, aunque no me gustaba el frío, me encantaba la ropa de invierno, los abrigos calentitos y las bufandas.

Decidí ponerme a estudiar y a dejar de pensar en el tiempo.

Los exámenes empezaban en unos días y aunque tenía casi todo al día, siempre necesitaba tenerlo todo realmente controlado, saber que nada podía fallar en el último momento. Solo quedaban dos semanas para las navidades, el tiempo había pasado realmente rápido y la vida seguía su curso.

Estábamos adaptados completamente a la nueva ciudad, tanto que me había pateado Londres muchas veces en busca de nuevos lugares, sin contar mi nueva visita a la tienda de King Cross. Aún no parecíamos unos completos niños londinenses, pero nos faltaba poco.

Niall estaba en casa con Irene repasando un examen que tendrían al día siguiente y que ambos no llevaban del todo bien. Mi hermano había salido con Liam a Londres a pasear y despejarse, estaban locos, y _________(tn) se había quedado en su cuarto encerrada, ella me entendía un poco más con el tema exámenes, sobre todo ahora que había decidido completamente que quería ir a por todas con Harvard.

Esparcí los apuntes de Biología por toda la mesa como segundos antes había visto hacer a Alan y cogiéndome un moño en lo alto de la cabeza intentando que mis pelos más cortos no me molestaran, me puse a estudiar.

Después de dos horas de idas y venidas con ADN, cromosomas, genes recesivos, ARN, lisosomas, citosina y timina, y alguna que otra mutación decidí hacer un descanso y salir a tomar un café fuera.

Miré a Alan que copiaba apuntes una y otra vez y me levanté acercándome a él.

-Eh- susurré en su oído.

Él levantó la cabeza con una sonrisa.

-Te invito a un café- le dije señalando la puerta.

Él asintió apuntando una última frase y se levantó detrás de mí.

Entramos a la cafetería que había frente a la biblioteca y nos sentamos en unos sillones cómodos viendo la calle.

-No sabía que venías a estudiar a la biblioteca- le dije.
-Suelo estudiar en casa, pero los últimos días me estreso más y con cuatro niños en casa no hay mucha calma- me dijo.

-A mí me pasa lo mismo, aunque me estreso con más facilidad, todo el mundo lo dice- me encogí de hombros.
-¿Dónde quieres entrar?- me preguntó.

-Aún no lo sé, mi padre quiere que estudie en Alemania, en la misma universidad que estudió él pero a mí no me va mucho Alemania- le dije-, yo sueño con Yale. ¿Tú?
-Quiero estar cerca de casa, como mi hermana, que aunque este año esté fuera ha estudiado toda la carrera aquí, en la universidad de Londres.

-Quieres estar con tus hermanos- le dije.
-Sí, no quiero irme lejos, no quiero venir y sorprenderme por lo mucho que han crecido ¿sabes?


Asentí. Otro punto negativo a irme a cualquier lugar era que sabía que nadie me seguiría, que Zayn se iría a cualquier punto del mundo sin importarle nada ni nadie, pero yo no quería irme sola.

-Te entiendo, aunque a Zayn le importe nada, a mí me daría pena solo verle en vacaciones, siempre hemos estado juntos- le dije.

Él asintió entendiéndome también.

Me giré hacia la puerta de la cafetería que acababa de abrirse.

-¿No hay cafeterías en “la cárcel”?- dije en voz baja.

Alan se giró hacia la puerta y saludo a las dos personas que acababan de entrar y que se acercaron a nosotros.

-Hola- les dijo con su mejor sonrisa.

Louis me miró saludándome con un gesto de cabeza y yo hice lo mismo. Marie también nos sonrió.

-¿Vais a la biblioteca?- les dijo Alan.
-No, nosotros hemos quedado un rato para dar un paseo- dijo Marie-, estoy agotada con tanta información, me sobrepasa.


Yo asentí dándole la razón silenciosamente, yo también estaba agotada y aún no habíamos tenido ningún examen.

-¿Vosotros estáis en la biblioteca?- nos preguntó Louis.
-Sí, llevamos un buen rato, hemos salido a descansar sino podríamos morir ahí dentro- Alan sonrió de nuevo.


Louis nos miró de uno a otro evaluando la situación.

-Vamos a pedir algo a la barra- al final acabó diciendo Marie tirando de Louis con ella.

Nos despedimos y cuando se hubieron alejado unos metros ya pude respirar con tranquilidad.

Dije que iba a dejar que Louis luchara por lo que sentía o siguiera engañándose y fuera un miedica sin sentimientos. Pues bien, a la vista estaba lo que Louis había decidido.

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Hola!!! Espero que os haya gustado el capítulo, aunque está lleno de partes duras a mí me
 
ha parecido guay escribirlo, ya sabéis que para que ocurran cosas buenas casi siempre
 
tienen que ocurrir cosas malas... aunque  os prometo que las cosas buenas vendrán.
 
 
Voy a hacer un adelanto del próximo capítulo, la semana que viene voy a estar hasta
 
arriba entre unas cosas y otras, tengo concierto (OneRepublic viene a Madrid!!!) y tengo
 
que estudiar en algún momento de mi vida, he quedado... bueno, no me matéis, os juro
 
que intentaré subir cuanto antes...
 
 
 
Adelanto:


Habrá muchísimo ___________(tn)-Harry, sé que lo estáis deseando, yo también xD

Incluso, como ya he empezado a escribir algo del capítulo, os voy a dejar con algunas

partes (sé que me amáis):

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Harry: ¿Qué es lo de más? (22:43)
Yo: ¿De verdad te interesa? (22:43)

Harry: Sí (22:44)

Bueno, que lo reconociera era un buen paso, o eso quería pensar.

Yo: Tengo que llamar a mi hermano, después de nuestra última conversación en mi cumpleaños, tengo que pedirle que venga en navidad y sé lo que me va a contestar, pero mi madre me lo ha pedido y no puedo decirle que no (22:46)
Harry: ¿Por qué no puedes decirle que no? (22:47)

Yo: Porque es mi madre (22:47)
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Harry puso mala cara y cogió el teléfono entre sus manos.

-Escúchame maldito imbécil- intenté agarrar el móvil pero él se levantó y caminó por la habitación-, no sabes lo que ha sufrido por tu actitud con ella, eres un estúpido, eres su maldito hermano ¿qué haces?- él gritaba en un profundo inglés, marcando con su profunda voz el sentido que tenían sus palabras.
-No Harry, Harry, dame el móvil- le dije  intentando alcanzarle.
 
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-¿Podré dormir en bóxer?- preguntó sopesando las posibilidades.
 
No quise decirle que dejaría que durmiera hasta desnudo si de eso dependía que se quedara conmigo. Y tan solo asentí.
 
-Entonces no tengo que pensar nada más- se levantó sentándose en la cama y se quitó las botas de un golpe.
 
Sonreí viéndole desnudarse como si estuviera haciendo un striptis.
 
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Y hasta aquí puedo escribir!!
 
Muaaacckkks
 
 

4 comentarios:

  1. VEROOO!! Me encantaaaa los adoro han pasado un montón de xoxos quiero ver ya pero ya lo que pasa entre _____ y Harry creo que va a ser muy interesante jajaj bueno espero que lo pases muy bien en el concierto y que te vayan bien los exámenes sube cuanto antes besos desde Mallorca!!

    MUACCKKKSSS!!

    Att:Una directioner más.

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    1. Holaa!! Siento no haber podido subir, te juro que no he tenido mucho tiempo, pero el capítulo está escrito :) Así que esta dentro de un ratito o esta misma tarde subiré el siguiente!

      Muchos besos y gracias por comentar ^^

      Pd: El concierto fue genial, amo OneRepublic y estuvieron súper bien :)

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  2. Sigue escribiendo!
    Besos desde Madrid

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    1. Subiré en un rato :) Gracias por comentar desconocida de Madrid xD (compartimos ciudad)

      Muaccks

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