miércoles, 3 de septiembre de 2014

Capítulo 39: "Cómo la unión hace la fuerza"




(Narras tú)

Llamaron a la puerta cuando aún estaba poniéndome las zapatillas. Me dejé los cordones sin atar y corrí escaleras abajo para que el timbre no despertara a mi madre que continuaba durmiendo. Me tropecé en las escaleras y bajé las últimas dos rodando.

-¡Dios!- esto de levantarme habiendo dormido cinco horas no era bueno.

Anduve hacia la puerta y abrí dándome cuenta en ese momento de la sangre que salía de mi mano. Alan sonreía perfecto al otro lado de la puerta, él había dormido menos que yo y sin embargo parecía haber estado tres días sobre el colchón.

-Te odio- le dije.

Él sonrió con más parsimonia, suspiré y me hice a un lado para que él pasara.

-¿Has desayunado?- le pregunté yendo hacia la cocina.
-Sí- respondió- ¿Qué te ha pasado?- me señaló la mano.
-El otro día me corté recogiendo unos cristales del suelo, me cosieron y ahora me he caído por las escaleras y se me ha saltado un punto- respondí sin darle más detalles.
-¿Quieres qué te lo mire?- se acercó hacia mí y me cogió la mano con la palma hacia arriba.
-¿Ahora todos sabéis dar puntos?- dije sonriendo.
-No, yo no tengo ni idea- el soltó una carcajada- ¿quién sí sabe?
-¿Cómo?- mierda, se me había escapado.
-Has dicho que ahora todos sabemos dar puntos, ¿Quién te los puso?- me miró la mano sonriendo-. Aunque viéndolo tampoco hace falta ser un genio.

Me miré la mano pero no vi nada especial en ella, solo un poco de sangre que ya dejaba de salir.

-¿No lo ves?- me giró la mano 90° para que viera algo que él sí podía ver.

Entonces me di cuenta, hasta ese momento la cicatriz parecía una cicatriz normal, cuatro puntos en una mano, pero ahora que me paraba a mirarla veía claramente la forma que había adoptado.

-¡NO!- grité mirándome mejor la mano, más cerca.

Alan comenzó a reírse y a negar levantando su cabeza y mirando al techo. Los puntos comenzaban a hacer efecto y con ese proceso quedaba más clara la forma de “H” mayúscula que tenía la cicatriz.

-No me lo creo- me toqué la zona.
-Así que H…- me miró levantando las cejas.
-Joder- suspiré y me limpié la sangre con un poco de agua-. Harry vino y me pegó un susto, se me cayó el vaso y al recogerlo me corté, él me curó y me cosió, él… ¡qué idiota!- grité esto último y mi madre apareció en la cocina con una bata tapando su pijama.
-Buenos días, ¿a qué vienen esos gritos ___________(tn)?- me miró la palma de la mano que yo rápidamente escondí.
-Nada, Alan y yo hablábamos del…
-Del tiempo, yo quería que lloviera, pero ________(tn) quería que hiciese sol y ayer nos apostamos algo- mi madre frunció levemente el ceño pero después sonrió.

No podía creerme que mi madre se lo hubiese tragado, pero Alan parecía totalmente sincero.

-Nos vamos, tenemos que ir a ayudar a Niall a…
-Hacer los deberes- acabó Alan.

Yo volví a mirarle agradecida y él sonrió. 
                                 
-Vale, pasadlo bien- dijo ella mientras ponía a calentar café.

Salimos de mi casa y caminamos hasta la casa de Niall, yo fui todo el camino mirando la palma de mi mano con desesperación, no sabía si habría alguna forma de quitar esa marca de allí. Seguramente el láser me haría un favor, pero ¿merecía realmente la pena hacerlo? Alan me miraba con un toque de diversión en sus ojos azules.

-No me hace gracia- le dije enfadada.
-Pues a mí sí, en realidad me parece algo típico de Harry, no deberías haberle dejado que te cosiera- me dijo aun sonriendo.

Y tenía razón, no debería haberlo hecho, pero ya era tarde, lo mejor era no darle muchas vueltas a ello.

Llegamos a casa de Niall. Liam nos abrió, estaba en calzoncillos andando tranquilamente por la casa.

-¿Estás solo tú despierto?- le pregunté.
-Sí, los demás están aún arriba- señaló el piso superior.

Alan sonrió y caminó hasta el reproductor de música, lo encendió y puso una canción estruendosa. Liam y yo nos reímos cuando Niall y Louis bajaron las escaleras gritando, tenían los dos los pelos de punta, despeinados. Segundos después bajó Susan, la miré y ella me miró a mí con una leve sonrisa.

Liam, Niall y Alan la miraron bajar las escaleras sonriendo como bobos. Louis, que se dio cuenta de sus expresiones, se puso delante de ellos.

-Susan, sube y ponte unos pantalones ahora mismo- le dijo a su hermana aun mirando a los chicos que apartaron la vista avergonzados.

Ella se puso roja y subió corriendo hasta el piso superior. Bajó un rato después con uno pantalones de deporte de Niall.

Estuvimos tres horas recogiendo, tirando bolsas y bolsas de basura, sacando vasos de plástico y comida hasta de los más escondidos rincones de la casa. Liam encontró tres condones, pero no quiso decírselo a Niall por si se desmayaba o algo por el estilo.


(Narra Irene)

Noté un gruñido a mi lado en la cama y después un golpe en mi brazo.

-¿Dime que no eres chico?- dijo la voz de Claudia a mi lado tocándome la zona íntima con su mano y suspirando después.

Yo me reí y me levanté subiendo un poco la persiana de mi cuarto. Miré a mi amiga que sonrió y se volvió a lanzar a la cama con fuerza tapándose con las sábanas la cara.

-Menos mal, pensé que serías algún loco que se aprovechó de mí anoche- dijo entre las sábanas.
-¿Y quién dice que no lo hice?- ella se asomó por un lateral pero al ver mi cara sonrió.
-¿Qué hora es?- me preguntó con la voz ronca, tosiendo.
-Las…- miré el reloj de mi mesilla- la una menos cuarto.
-Madre mía- suspiró varias veces haciendo sonidos guturales mientras tanto.

Se levantó y caminó hacia el baño.

-Voy a ducharme, ¿me dejas ropa?
-No, dejaré que salgas desnuda a la calle- le dije irónicamente.

Ella me miró seria y triste a partes iguales pero no hizo ningún comentario y se metió en el baño.

Yo fui hasta la habitación de mi primo y me duché allí para tardar menos tiempo. Acabamos a la vez, le dejé unos vaqueros normales y una camiseta y yo me puse algo parecido.

-¿Deberíamos ir a casa de Niall?- me dijo deseando que mi respuesta fuera negativa.

Yo asentí, le habíamos prometido que le ayudaríamos a recoger la casa el domingo antes de que vinieran sus padres por la tarde.

-Vale, entonces voy a suicidarme- caminó hacia la ventana y la abrió despacio.

Yo me lancé a la cama riendo.

-¿No vas a intentar pararme?- se giró y me miró esperando.
-No, será divertido verte caer desde dos metros, igual te partes una pierna- le dije encogiéndome de hombros.

Ella suspiró y cerró la ventana. Se sentó en la cama a mi lado.

-¿Me lo vas a contar o no te acuerdas?- le pregunté girándome hacia ella.
-Ojalá no me acordara- dijo tapándose la cara y pasando sus dedos por ella.
-¿No tendrá algo que ver con cierto chico castaño, ojos bonitos y culo de escándalo?- le dije sonriendo.

Ella me miró y sus ojos se volvieron vidriosos al momento.

-¡Oh! Vamos, era una broma- le dije acercándome a ella y abrazándola.
-Soy tonta- me dijo lloriqueando en mi hombro-, estúpida, imbécil, tengo el cerebro de una ameba.
-Me gusta tu hermano- solté de repente.

Ella se alejó de mí unos centímetros, me miró a los ojos y yo me encogí de hombros sonriendo.

-No soy la única estúpida del mundo- me dijo volviendo a llorar de nuevo pero soltando una risita nerviosa.
-No, no lo eres- respondí sonriendo también.

Ella me miró limpiándose los ojos y sentándose en la cama como un indio.

-¿Te gusta mi hermano?- negó varias veces como si aquello fuera una locura que se me acababa de ocurrir para que no se sintiera tan mal ella.
-Sí- dije-, pero lo tengo controlado- le aseguré.

“Mentira”, una vocecilla sonó en mi cabeza riéndose de mí pero la acallé de una patada, lanzándola lejos, para que le costara regresar.

-Odio a los chicos- me dijo poniéndose de nuevo de pie-, pero no dejo de pensar… En que quizá me lo merezco.
-No, no, no- acallé sus dudas-, no pienses eso ni de coña, no lo mereces, simplemente ocurre- suspiré notablemente y me levanté para estar a su altura-, él tiene novia, ha pasado el tiempo, simplemente ha ocurrido.

Ella me miró asintiendo.

-Tienes que olvidarlo, todo- la miré intentando utilizar esas mismas palabras para mí misma
-Lo sé.
-No vale con saberlo, tienes que hacerlo- me paré un segundo-, tenemos que hacerlo.

Nos quedamos calladas mirándonos un momento, ella cerró los ojos y suspiró de nuevo.

-Esto no nos trae más que problemas, tú tienes que entrar en farmacia, y yo en derecho, tenemos que estudiar, dejarnos de tonterías, tienes que conseguir la beca- la miré intentando que comprendiéramos las dos.
-Tienes razón, tengo que entrar en farmacia- me dijo asintiendo.
-Exacto, toda tu vida gira en torno a eso, y la mía también, tengo que irme el año que viene a Estados Unidos, ¿qué crees que pasará si nos distraemos con estas cosas?- la miré.

Nos miramos unos segundos decidiendo ambas lo mismo, decidiendo dejar a un lado todo y centrarnos en lo verdaderamente importante.

-Es por nuestro bien, solo nos hará bien- le dije.
-Lo sé- respondió poniéndose la chaqueta y saliendo del cuarto.

Era lo mejor, seguir como en ___________(tpaís), seguir como si nada hubiese cambiado, intentar pensar que nos eran indiferentes hasta que finalmente lo fueran.


(Narras tú)

“H”, ¿Cómo no me había dado cuenta antes? Ni siquiera me había fijado en la forma que empezada a adoptar la cicatriz.

Estaba sentada en el sillón del salón de Niall, no estaba  muy pendiente de nada a mí alrededor y por eso no veía la sonrisa de Alan hasta que me empujó y me bajó de las nubes.

-___________(tn), ¿problemas?- me miró intentando ocultar la risa.
-Eres idiota- le dije empujándole con mi mano buena.
-¿No era perfecto?- alzó las cejas.
-Eso era antes de conocerte bien, ahora lo retiro, eres idiota.

Miré hacia la habitación, Niall estaba sentado frente a nosotros y nos miraba con gesto serio. Tendría que hablar con él más tarde. Le miré sonriendo pero él mantuvo su gesto impenetrable.

Louis estaba tirado en un sofá al lado del nuestro con la cabeza en las piernas de su hermana que tenía los ojos cerrados y la cabeza apoyada en el sofá pero no estaba dormida.

Liam estaba tirado en el suelo. Ninguno hablaba, habíamos estado cuatro horas recogiendo hasta que la casa había quedado impoluta, iba a matar a las demás cuando las viera, habían prometido ayudarnos a limpiar y se habías escaqueado de lo lindo.

-Tengo hambre- dijo Niall mirando a Liam.
-¿Y a mí que me cuentas?
-Prepárame algo de comer- le dijo de nuevo poniendo morritos.
-Llama al chino, me apetece sushi- dijo Susan sin abrir los ojos.
-No, no, no, yo no quiero comer pescado crudo- dijo Louis abriendo los ojos de repente.

Me levanté y cogí mi móvil, durante mis paseos solitarios en verano, había descubierto una tienda de comida casera que tenía de todo. Busqué el número en google y llamé.

-¿Qué queréis?- les pregunté cuando empezaron a dar los toques en el teléfono.
-Yo sushi- dijo Susan reiterándose.

La miré diciendo con la mirada “ya lo sé, otro”.

-Pasta- dijo Louis cerrando de nuevo los ojos y volviendo a relajarse.
-Yo también pasta- dijeron Alan y Liam al mismo tiempo.

Se miraron riendo y chocaron los cinco en el aire.

-Yo carne- dijo Niall mirándome con gesto neutral.

¿Qué narices le pasaba?

-Hola, buenos días food and cook, ¿En qué puedo ayudarle?- me dijo una chica al otro lado de la línea.
-Irene y Claudia vienen ahora- me dijo Susan mirando su móvil.

Pedí la comida para todos añadiendo un poco de todo para las chicas y Zayn, que no había bajado en toda la mañana, y me senté al lado de Niall.

-¿Estará muerto?- dijo mi amigo señalando al techo.
-Quizá, ¿realmente importa?- dijo Louis provocando la risa de su hermana que le pegó con cariño en la espalda.
-O te hace gracia o me pegas, pero las dos cosas juntas no, porque no sé si seguir con la broma o callarme- dijo Louis sin mirarla pero dirigiéndose a ella.

Susan volvió a reírse y a pegarle y Louis negó varias veces.

Pusimos una redifusión de “dos hombres y medio”, no había mucho más que ver un domingo por la mañana, pero cuando los chicos insistieron en poner el fútbol decidí subir a ver el estado de Zayn.

Estaba tirado en la cama con las cuatro extremidades abiertas formando una estrella con su cuerpo. Me senté a su lado en la cama y él se movió un poco.

-¿Habéis acabado de limpiar ya?- me dijo con voz grave.
-Sí- respondí sonriendo.
-Entonces ya me puedo levantar- me sonrió y se levantó poco a poco de la cama.
-Tienes un morro…

Zayn se puso de pie y se estiró, tenía el pelo revuelto y los ojos casi totalmente cerrados, me miró con una media sonrisa y se metió en el baño. Yo esperé hasta que se duchó mirando algunos libros viejos que tenían los padres de Niall en el cuarto de invitados.

-Ya estoy- dijo terminando de colocarse un mechón de pelo hasta quedar perfecto.
-¿Bajamos?- me dijo abriendo la puerta.
-¿Qué pasó anoche?- le pregunté.
-No me acuerdo de nada- cerró la puerta y caminó de nuevo hacia mí sentándose en la cama a mi lado-, creo que bebí demasiado.
-Qué raro…- dije con cierto tono irónico
-Oye, que yo casi nunca me emborracho, por una vez que se me vaya un poco…- tenía razón, a él le afectaba menos el alcohol que a todos los demás.
Suspiré.
-¿Tú qué tal?- me preguntó.

No quería contarle nada, ya era suficiente con que lo supiera Alan y Niall cuando se lo contara, no quería que Zayn se preocupara también por el tema, y más teniendo en cuenta que ahora estaba dentro del equipo.

-Bien, cansada- me encogí de hombros.

Sonrió mientras yo me levantaba.

Bajamos justo cuando Claudia e Irene entraban por la puerta principal que había abierto Liam.

-Buenos días- dijo Zayn saludando con una mano.
-¡Qué cara tienes hermanito!- dijo Claudia entrando con una sonrisa.
-Gracias- dijo él irónicamente mientras entraba en el salón.

Irene y Claudia me miraron serias esperando. Irene miró a Liam y le hizo un gesto para que volviera al salón.

-Vale, vale, cosas de chicas- dijo moviendo las manos y caminando de vuelta al salón.
Irene desapareció por la cocina y Claudia la siguió sin mirar dentro del salón donde todos se habían quedado mirando la escena.
-¿Qué pasa?- entré en la cocina y me senté en la encimera brillante.
-Sentimos no haber venido antes, pero es que teníamos sueño- dijo Claudia sintiéndose culpable.
-Os odio, pero no pasa nada- respondí sonriendo.
Irene sacó zumo de la nevera y sirvió tres vasos, al tiempo entró Susan como un zombi por la puerta.
-¿Qué hacéis?- dijo sentándose o más bien tirándose a una silla.
-Tenemos que hablar- dijo Irene sirviendo un vaso más y pasándonos uno a cada una-, Clau y yo hemos estado hablando esta mañana, sobre la vida y la muerte.

Susan y yo nos miramos pensando que se habían vuelto locas.

-No os miréis así, hablo en serio- dijo Irene-. Estamos malgastando nuestro último año de instituto.
-Solo llevamos un par de semanas- dije yo quitando importancia.
-Sí, pero seguirá así como no hagamos algo- dijo Claudia apoyando a la pelirroja.
-Exacto, ¿y todo por qué? Por ellos- señaló con un dedo al salón en el que se oían las voces de los chicos hablando sobre el partido que estaban viendo y gritando.

Susan y yo volvimos a mirarnos y después yo miré a Claudia que tragó saliva con esfuerzo incómoda.

-Hemos pensado que no merecen que desperdiciemos nuestro último año, y menos teniendo en cuenta que de este curso depende nuestro futuro, dependen las becas que nos ofrezcan y los estudios que cursemos.

Irene parecía convencida de ello, ¿pero qué quería exactamente?

-¿Y qué propones?- dijo Susan levantando la cabeza y quitándose el pelo de la cara.
-Propongo que les matemos- dijo seria.

Susan y yo la miramos elevando un poco las cejas.

-Está bien, es broma, pero no por falta de ganas- Claudia se rió y le dio un empujón-. Perdón, no podemos matarles porque casi todos en realidad pertenecen a nuestras familias, pero de no ser por eso…- miró hacia el techo soñadora.
-Venga, ves al grano- dijo Claudia impaciente.
-Vale, vale- Irene se acercó un poco más a nosotras-, debemos olvidarles.
-Gracias, buen consejo- dije levantándome y caminando hacia el salón-, cuando encontréis la manera me avisáis.
-__________(tn)- dijo Irene haciendo que me diese la vuelta- espera.
-¿Qué?- dije con los hombros levemente alzados y mirándolas a las tres.
-Sé que es difícil, pero míranos, parecemos tontas- señaló a Claudia-, esta, loca por un tío con novia, que encima pasa de ella, Susan…- miró a la rubia que asintió-, loca con mi primo que no se atreve a dar un paso en falso y que considera que su amistad es más importante que cualquier otra cosa. Tú- me señaló a mí-, dos años para olvidarte de un chico que te hizo la vida imposible, y no lo has conseguido, y que encima ahora es un fantasma de lo que fue, y…
-¿Tú?- dije yo esperando cualquier cosa.
-Yo soy una idiota más- dijo sin dar más detalles.

Pensé en sus palabras un momento, ¿una idiota más? No supe a qué se ref…

-¡ZAYN!- dije en un tono de voz algo alto.

Ella se acercó hasta mí y me golpeó un brazo con saña.

-Perdón- me tapé la boca-, lo siento.

Ella negó molesta, se removió un poco el pelo con las manos.

-Da igual- dijo después-, el caso es que somos cuatro tontas que no deberíamos ser, y todo ¿por qué? Por cuatro tíos que nos tienen detrás de ellos como perritos y cuando finalmente nos tienen donde se supone que nos querían, pasan de nosotras y se ríen en nuestra cara.

Las cuatro nos miramos, no podía creerme que fuéramos tan idiotas, pero Irene tenía razón en todo lo que decía, lo éramos.

-¿Y qué proponéis?- dijo Susan.
-Propongo hacer con ellos lo que hacen con nosotras, pasar de ellos, ser amigos y ya, y hablarlo entre nosotras, apoyarnos unas a otras y no mentirnos, contarnos todo lo que pase y decidir lo que es mejor en cada momento- se pasó un momento cogiendo su vaso-. Cuatro cabezas piensan mejor que una sola. ¿Estáis conmigo?

Era tonta, Irene tenía una gran idea, una genial, que nos vendría bien a todas, que me vendría bien para centrarme en la medicina, en conseguir una beca y en olvidarme del chico que había dejado su inicial en mi mano, y en lo único que podía pensar era en el libro recién comprado que tenía en mi cuarto preparado para empezar a escribir anotaciones.

-Harry me regaló el viernes un libro- les dije siendo sincera-. Era uno que yo no tenía, un clásico, uno de mis libros favoritos, lo llenó de anotaciones- las tres me miraban interesadas-, yo ayer fui a Londres y le compré otro pensando en regalárselo a él. El otro día me corté la mano y Harry estaba en casa- me miraron con los ojos un poco más abiertos-, vino a darme un libro que me olvidé en clase- les dije para que no pensaran cosas raras-, me cosió la mano.

Les enseñé a las tres la cicatriz y exclamaron un grito al ver su inicial grabada en la palma de mi mano.

-Lo hizo aposta, yo me he dado cuenta esta mañana- me encogí de hombros y cogí mi vaso de la encimera chocándolo con el de Irene-. Estoy dentro de esto.

La pelirroja me sonrió y habló ella.

-El miércoles me encontraba mal, me fui a casa para relajarme y Zayn apareció por mi ventana como un príncipe a caballo, me preguntó que qué me pasaba, estaba preocupado por mí- suspiró pero siguió con la historia-, yo le dije que no me pasaba nada y él entonces se fue, no sin antes darme un beso en los labios y sonreír perfectamente como suele hacer él.

Susan miró a Irene con los ojos muy abiertos, pero a Claudia y a mí no nos extrañaba nada la actitud de Zayn con Irene, siempre le había gustado tener a muchas pero contar con ella después, como una propiedad segura.

-Yo también estoy dentro- me dijo tras chocas mi vaso.

Susan se acercó a nosotras y cogió su zumo entre las dos manos.

-Le regalé a Liam por su cumpleaños un viaje a Nueva York, me gasté una buena parte del dinero que ahorro desde hace años, pensé que me invitaría a mí, en realidad soñaba con que lo hiciese, sin embargo no me ha dicho nada- agarró el vaso con más fuerza-, me dijo el viernes que pensaba proponérmelo, pero yo ya no quiero ir con él, prefiero que vaya con mi hermano y que se lo pasen los dos bien- chocó su vaso con nosotras- ¿sabéis? Es encantador, terriblemente encantador, lejos de Zayn o de Harry, pero a veces actúa como el peor de todos, y cree que encima es mi culpa. Estoy dentro.

Las tres miramos a Claudia que miraba el vaso como ausente, parecía perdida en sus propios pensamientos, dudando.

-Marie me dijo que me alejara de Louis- no nos miró, parecía contárselo a ella misma-, yo supe que tenía razón, que era lógico que me lo dijera, y le prometí hacerlo. Louis se dio cuenta y me preguntó qué me pasaba- se mordió el labio-, sé que no debería haberlo hecho, pero se lo conté, le dije lo que Marie me había pedido y él no supo qué hacer, pero le entendí, no podía elegirme, lo acepté- me miró ahora a mí recordando la escena del baño, yo solo asentí levemente animándola-. El otro día, me quitaron la ropa del baño mientras me duchaba, os dijeron que me había ido a casa y sin embargo yo estaba dentro del baño sin nada, tuve que ir a mi casa por la noche solo con una toalla.

-Zorras- Irene se acercó a Claudia y la abrazó con fuerza mientras ella se quedaba paralizada.
-Espera, espera- le dijo separándola un poco-. Decidí no contároslo porque si Susan lo sabía trataría de hablar con Louis y lo mismo haría Liam, y yo solo quería olvidarlo, por eso solo lo sabían Niall, ___________(tn) y mi hermano- Susan e Irene me miraron y yo me mordí el labio nerviosa-. Ayer por la noche bebí demasiado y fui al baño de arriba a vomitar y a mojarme, Louis entró detrás de mí, me recogió el pelo durante diez minutos, cuando acabé nos quedamos mucho tiempo callados, sentados en el sueño del servicio en silencio y de pronto Marie llamó a la puerta-, me miró con los ojos vidriosos, yo solo quería abrazarla pero si lo hacía no iba a aguantar mucho tiempo sin querer ir al salón y matar a Louis-, Louis me obligó a entrar en la ducha y abrió la puerta dejando pasar a Marie.

-No sigas- Irene hizo que Claudia se callara inmediatamente-, no sigas porque no soy capaz de controlarme.
-Espera, por favor, tengo que acabar-, Claudia había empezado y tenía que contarlo todo, no bastaba con pinceladas-, Marie estaba un poco tocada y se lanzó contra Louis que no la paró- nos miró agarrando el vaso con fuerza, como si quisiera romperlo-, me tapé los oídos y cerré los ojos, no sé lo que llegó a pasar, solo sé que minutos después Louis abrió la cortina con el pantalón desabrochado y yo solo le dije que se fuera y me dejara.
Las tres corrimos a la vez para abrazarla, sin lugar a dudas nuestros problemas no tenían nada que ver con el suyo, ella estaba mal, ella tenía un peso encima que necesitaba quitarse cuanto antes, que no le hacía ningún bien y por el que más que sonreír, iba a llorar.

-Estoy dentro- sonrió tímidamente mientras una lágrima corrió por su mejilla, ella la apartó deprisa y chocó el vaso con el de nosotras tres.
-En serio, no sé qué narices le pasa a mi hermano, quizá se ha vuelto loco, quizá se pincha, quizá Marie le esté envenenando…
-Yo no sé lo que le pasa al mío tampoco, pero nunca lo he sabido así que…- Claudia sonrió mirando a Irene.
-Bueno, ahora que por fin sabemos lo que nos pasa a cada una por la cabeza es hora de ponerse en marcha.

Las tres la miramos nerviosas, el pacto estaba bien pensado, en teoría era sencillo, pero ahora llegaba el momento de ponerlo en práctica, y eso nos iba a costar un poco más. Las cuatro estábamos dispuestas a intentarlo, a mí simplemente me bastaba con pasar completamente de Harry, huir si se acercaba y no responder ninguno de los mensajes que enviara.

-Lo más importante- siguió Irene- es que lo superemos, de una manera u otra.
-Estoy contigo- dijo Susan- pero vivo con Louis y veo a Liam unas quince horas cada día, disculpa si lo veo un poco complicado.
-Lo sé, pero nos tenemos las unas a las otras, debemos contarnos todo lo que ocurre y sobre todo no decirle nada a nadie, porque cuando uno de ellos lo sepa nada de esto valdrá ya la pena- Irene me miró específicamente a mí y entendí a lo que se refería.
-No le diré nada a Niall- dije resignada- además yo no soy a la que se le da mal guardar secretos- le respondí.
-Venga __________(tn), sabía que vendríamos aquí antes que tú y no os enterasteis ninguno, casi me merezco un aplauso.

Aplaudí en el aire irónicamente.

-Creo que deberíamos volver- dijo Claudia.

Las cuatro nos bebimos el zumo de un trago sellando nuestro pacto y volvimos al salón. Yo tan solo esperaba que este nuevo secreto no hiciera mal a nadie, si lo pensábamos bien esto solo nos traería beneficios, sería bueno para todos, Liam por fin podría olvidarse de Susan y ser lo que quería ser con ella, amigos, Louis podría estar bien con su novia y Claudia podría no sentir la necesidad de matar a Marie cuando le besara, Zayn podría seguir saliendo con una cada semana sin que eso afectara a Irene y yo después de años teniendo mi cabeza llena de pájaros pondría fin a algo que no tenía futuro.

-Nialler, vamos, suéltalo- me acerqué a su oído y me senté a su lado en el sillón mientras las demás se sentaban en los huecos que quedaban libres.

Niall solo miró a Alan con la mandíbula apretada fuertemente y muy serio.

-¿No me digas que mi Niall esta celosito?- le dije sonriendo, pero él no se rió y me miró cerca.
-¿Estás con él?- me dijo serio sin apartar nuestras miradas.
-¿Con Alan?- le dije aun hablando en susurros, el solo asintió-, ¿Cómo voy a estar con Alan?
-Harry me lo dijo ayer- le miré con el ceño fruncido.
-¿Y desde cuando te crees lo que te dice Harry?
-Me enseñó un mensaje de whatsapp que le habíais mandado diciéndole que te besaste con Alan- me dijo él-, a mí no me importa _________(tn), pero pensé que me lo dirías, que no esperarías hasta que yo lo adivinara.
-Cállate, Ian me cogió el móvil ayer por la noche y se dedicó a enviarle ese mensaje a Harry durante los quince segundos que tuvo el teléfono.

Niall arrugó el gesto aún no muy seguro de si se lo creía o no.

-Niall, ¿cómo puedes dudar de que no te lo contaría? Serias el primero en saberlo- le dije convencida de ello-, de todas formas no hay nada que saber, Alan y yo somos amigos, y él jamás estaría conmigo.

Eso último no se lo creyó pero no sabía qué hacer para convencerlo.

-Vamos, si fuera por él llevaríais meses saliendo.
-Le conozco desde hace poco más de un mes, sería raro salir con alguien a quien no conozco.

Niall sonrió y me empujó levemente.

-Sabes a lo que me refiero- dijo, yo negué para fastidiarle.
-Niall, punto número uno: no me gusta Alan, es muy guapo y eso, pero no, punto número dos: Alan jamás estaría conmigo porque está convencido de que eso dañaría su inexistente relación con Harry, como un pacto de nunca salir con ex novias de amigos, punto tres: tu y yo nos casaremos, eso está claro, tarde o temprano, no sé qué haces que no me lo pides ya…

Niall me empujó de nuevo y yo me reí llamando la atención de todos que nos miraron interesados por nuestra conversación en susurros.

-Punto número uno: Alan es el blanco de todas las chicas del universo, punto número dos: tú nunca has sido la novia de Styles por lo que eso te excluye de la lista y punto número tres: preferiría ser gay que casarme contigo.
-Punto número uno señor Niall James Horan: no me gusta Alan, se cierra el tema, punto número dos: Alan no estaría conmigo, se cierra el tema, punto número tres: ¿eso es un alago o un insulto?

Niall se rió pero no me contestó, él también daba la conversación por acabada.

Estuvimos un rato más pero era domingo, el lunes llegaba y tendríamos que regresar a las clases, dejamos a Niall en su casa y cada uno se marchó a la suya.

Dormí como una rosa, no sé si fue porque estaba más tranquila, porque de verdad me creía que el pacto que había propuesto Irene saldría bien, aunque debo decir que no pensé para nada en lo mal que normalmente salían los planes de Irene en general, quizá eso sí debí pensarlo antes de dar un sí.

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Holitaaa ^^ Espero que disfruteis el capítulo xD Es un poco simple pero la idea del pacto es   interesante, al menos para apostar quién será la que lo rompa la primera xD


Muacckss

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