domingo, 14 de septiembre de 2014

Capítulo 42: "Cómo algo bueno puede pasar a ser malo en segundos"


 
(Narra Irene)

Caminé hasta la clase de Historia intentando no darle vueltas a la cabeza, sin embargo no lo conseguía.

Siempre pasaba lo mismo, siempre era igual, pero ya estaba acostumbrada, y había firmado un pacto; un pacto que para algunas ya estaba roto, pero desde luego para mí no, para mí el pacto seguía en pie. Yo no era Claudia y obviamente Zayn no era Louis. Pero lo que tenía más claro es que no podía dejarlo ahora, no podía dejarme llevar por la hombría de Zayn, yo no era así.

A muchas chicas les pone que los tíos demuestren su poder, que eleven el pecho dando a entender que tienen el control de la situación, a mí no me ponía que Zayn discutiera con Ian, no me ponía para nada.

Iba tranquilamente andando por uno de los pasillos superiores, aún era pronto pero necesitaba caminar. De pronto una mano tiró de mi brazo metiéndome en una de las clases que había al lado derecho del pasillo.

-He de decir que normalmente te tengo pillado el punto, pero a veces logras traspasar la barrera de la estupidez que había colocado en ti- miré a sus ojos oscuros y él me miró con los ojos ensombrecidos y agrios-. ¿Qué te pasa a ti?- no me gustaba que me mirara así, como si fuera el rey del mundo y tuviera a Dios agarrado por sus partes.
-Te dije que no salieras con él- me dijo con la mandíbula apretada haciendo que las palabras salieran a raudales de su boca casi cerrada.
-Creo recordar que en realidad me dijiste que hiciera lo que quisiera- le miré y él se quedó callado.

Me moví hacia la puerta y él no evitó que saliera. Le dejé ahí con sus movidas, desde luego yo no quería seguir haciendo el idiota.

-Payne, joder- Zayn salió al pasillo gritándome mientras yo caminaba de espaldas a él.

Tuve que pararme, tuve que rebajarme un momento para que él no perdiera su dignidad. Me giré y le miré, por un segundo me pareció verle arrepentido, ¿débil?

-Hablemos- Zayn señaló la clase y se metió dentro de nuevo.

Suspiré pesadamente y caminé de nuevo hacia Zayn, como si no hubiese andado tras él ya suficiente.

Él se había sentado en la mesa del profesor con las piernas colgando, se movían adelante y atrás como si estuvieran subidas en un columpio. Le miré un par de segundos, me lo merecía; me veía con ganas de luchar por dejar de sentir esa opresión en el pecho, y ya no solo eran las ganas de luchar, era la obligación personal.

-¿Te gusta?- la pregunta salió de sus labios casi como un susurro, como si él no hubiese podido evitarlo.
-Ayer me llevó a Londres, pensé que me iba a invitar a merendar, quizá daríamos una vuelta por algún parque, y seguramente le besaría- noté como él apretaba los puños sobre la mesa pero los soltó al percatarse de que mi mirada se posaba en ellos-. Sin embargo me llevó a un hotel, bastante cutre por cierto, solo quería lo que quieren todos, fui una estúpida pensando que podía sucederme a mí, siempre lo pienso y acabo cayendo siempre con la misma piedra.

¿Le estaba contando a Zayn lo que ni siquiera me atrevía a contarme a mí misma? No podía ser, tenía que callar, pero él me miraba con miles de preguntas en sus ojos, y por un lado, aunque él no lo supiera, era el responsable de esos pensamientos que intentaba mandar lejos cuando surcaban mi mente.

-Creo que debo dejar de pensar en el amor Zayn, en la imagen idílica del amor romántico y ver que en realidad eso no existe, no hay nada  a mi alrededor que me indique lo contrario y aunque existiera…

No quería terminar la frase, no podía hacerlo, eso era algo que guardaba para mí, él no podía saberlo.

-¿Qué?- levanté mi mirada y de nuevo nuestros ojos se encontraron, el mechón más claro de su pelo, que había tintado con el bote de Niall, caía entre sus ojos y le daba aspecto de gato apedreado.
-Tu hermana tiene a Louis, Su tiene a Liam y ________(tn) tiene a Harry- dije al fin-, sé que es egoísta, tremendamente egoísta, pero a veces… las envidio- dije al fin.

Zayn abrió los ojos sorprendido y yo me mordí la lengua para no seguir soltando estupideces.

-Déjalo, son tonterías, yo… sé que te preocupas por mí y sé que Mcenroe es un cabrón, no tienes que darle más vueltas- le dije.

Le miré un par de segundos más y finalmente salí de la clase al toque del timbre que indicaba el inicio de Historia.


(Narras tú)

No podía imaginarme ninguna clase que fuera menos interesante que Historia, y más si era la Historia de un país al que acababa de llegar y del que conocía más bien poco. Claudia se había leído durante el verano un par de libros sobre la historia inglesa, pero yo andaba más perdida que un tonto en una biblioteca.

Sentí mi móvil vibrar en mi bolsillo y lo saqué entre mis piernas para que la profesora no me viera.

Claudia: Harry no deja de mirarte la nuca (15:17)
Yo: ¿Y tú que haces que no atiendes y te dedicas a mirar a Styles? (15:19)
Claudia: Esta clase es un aburrimiento (15:20)

Yo: Ya ves… De todas formas Styles no te va a quitar el aburrimiento (15:21)
Claudia: ¿celosa? Vamos, yo a Harry no le tocaría ni con un palo (15:22)

Yo: No estoy celosa, simplemente quiero que deje de mirarme, me pone nerviosa (15:23)
Claudia: gírate y dile: “deja de mirarme” (15:24)

Yo: jajajajaja, claro, eso haré… (15:25)

Me reí en mi sitio y Niall miró al móvil negando con una sonrisa.

-Creo que hay cosas mucho más interesantes que la primera guerra mundial ¿no?- me miró y yo me encogí de hombros.
-Puede- le contesté simplemente apagando el móvil y dando por finalizada mi conversación con Claudia.

Ella me puso morritos desde su sitio pero no contesté más, me arriesgaba a que la profesora nos pillara a ambas y no tenía ningunas ganas de quedarme castigada por la tarde, más que nada porque había quedado con Alan.

-Niall- susurré para que solo él me oyera-, he quedado con Alan esta tarde, ¿te quieres venir?

Él me miró confuso, elevó un poco las cejas y puso cara de “ya sabía yo…”

-No es lo que tú crees, ¿te lo habría dicho de ser lo que tú crees?- le dije.
-No quiero ir con vosotros- miró hacia delante y yo suspiré.


Niall era mi mejor amigo, eso nunca cambiaría, sin embargo él tenía la sensación constantemente de que yo le estaba siendo infiel o algo por el estilo al quedar con Alan o simplemente acercándome a él.

Cogí un papel que rompí de mi cuaderno y escribí: Niall, Alan es mi amigo. AMIGO, ¿entiendes la palabra?

Se lo pasé por debajo de la mesa y el negó varias veces al leer el mensaje. Empezó a escribir algo deprisa y corriendo y me lo pasó de nuevo “pásatelo bien con él”

Bah, a veces odiaba los quebraderos de cabeza que se montaba Niall, porque al final era yo misma la que acababa con quebraderos.

No entendía porque los chicos tenían ese afán de sobreprotección o de pertenencia, cuando Niall quedaba algunas tardes con Claudia para ir por ahí mientras yo me quedaba en casa, no me importaba, vale, quizá no fueron muchas, pero no me importaría que él quedara con otras chicas, y más si eran simpáticas y amables como lo era Alan.


(Narra Harry)

Pensé que mi móvil vibraría en algún momento, pensaba que ella querría hablar conmigo por lo mucho que lo había intentado por la mañana, sin embargo mi móvil no sonó en los veinte minutos que quedaban y eso me enfadó. .

El timbre sonó y vi como ________(tn) agarraba a Claudia del brazo y ambas salían hacia la libertad. Me quedé unos segundos mirándolas a ambas añorando por un momento. Dejé esos pensamientos a un lado y me centré en recoger mis cosas y salir del infierno.


Tardé apenas dos minutos en entrar por la puerta de mi casa y casi me choqué con Lisa que corría por el pasillo que acababa en la cocina.

Ella me miró con sus grandes ojos marrones que tan poco se parecían a los míos y que obviamente había heredado de Robin.

-¿Y tu hermano?- me agaché hasta quedar a su altura y ella apretó los dientes abriendo un poco más los ojos.

No contestó, se quedó mirándome un momento y echó a correr por el corredor. Sin pensármelo un segundo corrí tras ella dejando la mochila tirada en el pasillo. Me la encontré al lado de Zac diciéndole algo rápidamente. Ambos me miraron al entrar a la cocina y gritaron como si les hubiese pegado el susto de su vida. Sin mirarse siquiera salieron corriendo cada uno hacia un lado.

Me reí al verles corriendo despavoridos y grité yo también yendo tras Zac primero que gritó más fuerte y huyó hacia el salón.

Corría rápido el renacuajo, saltaba entre los sofás gritando y gritando, lanzándome cojines y todo lo que encontraba a su paso para intentar escapar de mí. Al final conseguí cogerle y aprisionarle contra mis brazos, pero él no dejaba de gritar como si verdaderamente quisiera escapar y no supiera que era un juego. ¿Y si…

-Zac, Zac- dejé de moverle y le puse sobre el sofá, él tiritaba nervioso y me miraba sin decir una palabra, sus ojos tan parecidos a los míos brillaban con miedo.

Le dejé tumbado en el sofá y él se agarró a un cojín como si fuera su osito y enterró su cabeza en él casi comenzando a llorar.

Me senté un momento a su lado sin rozarle y le miré mientras el dejaba poco a poco de tiritar.

Me levanté y dejé a Zac en el sillón, caminé hasta la habitación de Lisa, en la primera planta, muy cerca de la mía. Di un par de golpes en la puerta y abrí dejando a la vista la habitación vacía. Miré un poco por encima y me di cuenta de que la colcha de la cama estaba levantada por un extremo.

Cerré los ojos un instante y me acerqué a orillas de la cama sentándome durante unos minutos allí.

Pensé que sabían que era un juego, que jamás les haría daño, sabía que no me querían, pero no sabía que les diera miedo, no…

Me di cuenta de que las lágrimas corrían por mis mejillas y las limpié con la manga de mi jersey rápidamente.

-Lisa, Liss- elevé la colcha para verla acurrucada al fondo de la cama en una esquina agazapada y llorando, estaba llorando-, Liss, no llores por favor, ven anda, no voy a hacerte nada.

Ella elevó la mirada y me miró a los ojos.

-Harry, ¿qué haces ahí tirado?- mierda, Maggie había entrado en el cuarto y caminaba hacia mí.

Me levanté y señalé bajo la cama.

-Lisa está ahí- le dije en un susurro.
-Lisa cariño ¿qué pasa?- Maggie se agachó como pudo y miró bajo la cama.

Mi hermana salió y se abrazó a ella evitando mirarme a mí directamente. Maggie me miró un momento y me pidió que saliera de la habitación y lo hice sin tapujos.

Me metí en mi cuarto y puse música quizá demasiado alta. Me tiré sobre la cama y grité tapando mis gritos con la música.

Al poco tiempo noté como la radio se apagó de golpe, levanté la cabeza y vi a Maggie de pie cerca de mi cama.

-Estaban asustados por mí, Margaret…- dije con un hilo de voz casi sollozando.

Vale, ¿desde cuándo yo lloraba?  Yo no lloraba desde…, vale, intenté olvidarlo.

-Harry- ella suspiró sentándose al borde de la cama.

Maggie me había cambiado más pañales que mi propia madre, me había servido Cola Cao durante quince años y café los dos últimos, había escuchado cada comentario sarcástico desde hacía dos años por mi parte, ella lo sabía todo de mí, a veces incluso podía llegar a pensar que me conocía más que yo mismo. Sin embargo jamás se había metido en mi vida como hacía mi madre, podría parecer que no le importaba lo más mínimo pero no era así. Simplemente ella era de la opinión que pocos padres compartían “cada uno debe equivocarse por sí mismo”. Cada uno era dueño de sus propias elecciones y debía tomarlas conociendo los riesgos. Ella jamás me recriminó nada, ni una palabra reprobatoria por su parte. Y eso era lo que yo había heredado de ella. Pese a que no compartía su mismo ADN, los años me habían moldeado para tener ese carácter liberal que ella tenía, más propio de un chico de 20 años que de una mujer de 65.

-¿Crees qué estoy loco?- me miró con sus profundos ojos azules sin cambiar un ápice su gesto.
-Todos estamos un poco locos, ¿no es así?

-¿Qué diría Fred?- la miré y ella sonrió colocándose en la cama.

Me gustaba hablar de Fred, siempre me había gustado. Aunque hacía bastante tiempo que no oía alguna de sus historias, oía las risas de mis hermanos cada vez que Maggie pronunciaba su nombre. Fred fue el marido de Margaret durante los casi  veinte años que duró su matrimonio. Ella siempre le tenía en su boca: “Si mi pobre Fred levantara la cabeza…”, “Eso me recuerda a un día en el que Frederick y yo…”, “Fred siempre decía que…”. Y Fred se había convertido en una parte de la familia sin haberlo sido nunca.

Maggie sonrió mirando hacia la ventana pero estando mucho más allá, perdida entre sus recuerdos. Parecía querer recordar una frase apta para este momento y yo lo ansiaba.

-Una tarde de navidad Fred estaba sentado en la vieja mecedora de su abuela, una mujer loca de remate, pero esa es otra historia. Fred acababa de llegar de la calle y venía empapado. Decía que le gustaba la lluvia, que las gotas mezcladas con la brisa se derramaran sobre él, decía que era una especie de bendición del mismo cielo- Maggie me miró poniendo los ojos en blanco-, se cogió un resfriado de mil demonios, recuerdo la de ollas y ollas que calenté para que metiera los pies y no le diera una pulmonía.

Mi llanto había cesado, estaba más contento, pero aún quedaba la moraleja final.

-No volvió a salir a la calle sin un paraguas bajo el brazo- dijo riendo, me miró queriendo ver a Fred en mí aunque ella siempre decía que se parecía más a Zac-. Harry, a veces creemos que las cosas que nos agradan deben estar ahí, con nosotros siempre… pero debemos ser lo suficientemente inteligentes como para saber dónde está el límite o dónde debemos ponerlo. No le tuve que decir a Fred nunca más que cogiera un paraguas.
-Maggie, quién soy yo en este caso, ¿La lluvia o Fred?- pregunté.

Ella me miró y vi el cariño en sus ojos, como si hubiese esperado que preguntara eso exactamente.

-Creo que podemos tener un poco de ambos dependiendo del momento, pero desde luego Lisa y Zac no son  lluvia, al menos no de momento.

Se levantó y caminó hacia la puerta deteniéndose un momento en la estantería de libros que tenía a la izquierda y saliendo segundos después.

Era una locura, una auténtica locura lo que acababa de pasar con mis hermanos, la primera vez en años que mostraba un poco de interés por ellos y casi les mato del susto, sonreí de pura desesperación. ¡POR SUPUESTO QUE NO ERAN LLUVIA! ¿Cómo dos críos de siete años pueden ser lluvia para alguien, quizá podríamos nombrar a la niña del exorcista o al niño de la profecía… ¡Bah! Lisa y Zac no eran ellos, Lisa y Zac me odiaban, era un hecho, como lo era que para mí ambos eran indiferentes, hasta hacía poco tiempo al parecer.

¿Y todo por qué? Por mi jodida lluvia, mi agradable lluvia de primavera que se convertía en un aguacero de mediados de noviembre. Y no era solo por ella, al menos no completamente, la lluvia no tenía culpa de ser lluvia, era mi maldita culpa por haber salido sin paraguas de nuevo, una y otra vez sin paraguas, llegando a casa renovado y dándome de bruces contra una realidad que me he encargado de construir durante dos largos años.

Lluvia. La lluvia era agua, yo era agua, al menos la mayor parte de mí, un 72% creía recordar. ¿Cómo era posible que algo que parecía encajar completamente con uno mismo fuera al final lo que acaba metiéndote en la cama con 40 de fiebre y ganas de desaparecer? Pues de la misma manera que todo parecía genial un veinte de agosto de hacía dos años y yo acabé en la cama a principios de septiembre.

¡Bah! No estaba pensando en nada más que chorradas, absurdeces que no me llevarían a ningún sitio, y menos a un paraguas que me sirviera para la ocasión.

Yo: Hola, dime, ¿Qué te gustaba que te regalaran con siete años? (18:12)
Chelsea: Maquillaje, era lo mejor, Carla y yo nos pasamos las tardes pintándonos las uñas y hablando de niños (18:14)

No veía a Lisa hablando de niños y pintándose las uñas, Chelsea no me ayudaba. No pensaba convertir a mi hermana en alguien como Chelsea.

Miré el teléfono en mi mano y decidí preguntar de nuevo:

Yo: ¿Qué te gustaba que te regalaran con 7 años? (18:17)

No contestó en el momento y eso me fastidió, sabía que ella no estaba pegada 24 horas a su teléfono por si daba la casualidad de que yo me dignara a mensajear.

_________(tn): Mmmmm… No te puedes fiar de lo que me gustaba a mí, mi padre me dio con seis años una jeringuilla y lloré de la alegría. (18:23)

Me reí imaginándola con seis años y su jeringuilla.

_________(tn): ¿Es por Lisa? (18:25)
Yo: Sí, se ha enfadado conmigo. (18:26)

_________(tn): Algo habrás hecho. (18:27)

Yo: No quiero hablar de eso. (18:28)
_________(tn): pídele perdón. (18:28)

Yo: ¿Otra opción? (18:29)
__________(tn): tú siempre tan orgulloso… Una muñeca, globos y ser su caballo (18:29)

Yo: ¿Su caballo? (18:29)
_________(tn): Sí, ya sabes, subirla a la espalda cuando ella quiera, como si fueras su mula (18:31)

Pensé en la imagen de Liss a mi espalda riendo y saltando, idílico ¿no es cierto?

Yo: No creo que sea una buena idea (18:32)
________(tn): Bueno, si estás flojo no pasa nada, ella lo entenderá (18:33)

Me reí, era tan infantil a veces que me hacía gracia.

Yo: No es por eso (18:34)
___________(tn): Bueno, te dejo que tengo que salir ^^ (18:35)

Harry: ¿Dónde vas? (18:36)

No quería decirle que esperaba que me acompañara a Londres a por los regalos, además salía… ¿A dónde iría?, ¿Por qué me importaba?...

__________(tn): He quedado, hasta mañana (18:37)

No contesté más, enterré la cabeza en la almohada un par de segundos y después de levanté rumbo a mi moto.

 
(Narras tú)

Llamé a la puerta esperando pacientemente que abriera.

Me asomé por el pequeño cristal y le vi bajando las escaleras, iba sin camiseta, tranquilamente caminó hasta la puerta sin percatarse de mi mirada y abrió sorprendiéndose.

-¿Qué haces aquí?- me dijo eso y se dio la vuelta entrando hacia el comedor dejando la puerta abierta.

Vale, encima de que dejaba un plan por él me trataba así.

Pasé igualmente hacia el comedor quitándome la chaqueta y dejándola en el perchero.

-Si estás aquí por pena puedes irte- me dijo mirando la tele sin volverse hacia mí.

Suspiré.

-Y si vienes a suspirarme en la cara vete con tu AMIGO Alan- dijo recalcando la palabra “amigo”.

Cogí un cojín pequeño del sofá y se lo lancé dándole directamente en la cara.

-¿Qué haces?- me gritó dejando el cojín a su lado con fuerza.
-No, ¿qué haces tú?- le dije mirándole enfadada.

Él se volvió hacia la tele. No entendía por qué estaba enfadado conmigo, no entendía nada…

Me quedé unos segundos en la puerta del salón mirando hacia él, pero no se giró para mirarme ni una vez, miraba la tele perdido en las noticias como si verdaderamente le interesaran.

-Mira, me voy a mi casa, no sé qué te pasa, pero cuando regrese mi mejor amigo llámame- le dije yéndome sin dejar que contestara.

Caminé por el barrio, no podía ir a casa de Alan, tampoco quería, ahora estaba enfadada con el mundo, con mi amigo ¿Qué narices le pasaba en la cabeza?

-Así que este era tu planazo…- me volví hacia la voz que salía de la visera levantada del casco.

Suspiré.

-No tengo un buen día, no me hundas más- seguí caminando y él avanzó con la moto a mi lado.
-¿Quieres hablar?- me volví hacia él riendo-. ¿Qué?

-¿Tú y yo? ¿Hablar?- me reí de nuevo.
-Bueno, podríamos hacer otras cosas- me miró con lascivia.

-Sueña Styles- le dije siguiendo mi camino.

Él movía la moto a mi lado por la carretera y circulaba a la velocidad de mis pasos.

-¿Por qué se ha enfadado Lisa contigo?- le dije para romper el hielo.
-Es una larga historia y tengo que ir a Londres a comprar- me dijo sin darme explicaciones.

-Pues que se te dé bien- contesté.
-Chelsea me ha dicho que le compre maquillaje, ¿tú que crees?- dijo haciendo que me riera.

-¿Quieres que tu hermanita se parezca a Chelsea?- le dije continuando con una sonrisa.
-¿Qué tendría de malo?- alcé un poco la mirada para saber si hablaba en serio.

-Si no lo sabes no seré yo la que te lo diga- respondí de inmediato.

Él negó varias veces y sonrió.

-La mayoría de las chicas quieren ser Chelsea…- dijo como si resultara obvio.
-Créeme, todas las chicas que quieren ser como Chelsea lo son- le dije también obvia.

-¿Qué quieres decir?- iba hablando conmigo conduciendo lentamente la moto.
-Todas podemos tener a un tío encima nuestro cuando queramos, la diferencia es hacerlo o no- le dije, él se rio brevemente-, ¿acaso no es cierto?, es una chica fácil, todas podemos ser fáciles- le dije encogiéndome de hombros.

-¿Tú podrías ser fácil?- me paré y le miré un momento.

Solo negué tres veces y seguí caminando haciendo que el regresara a seguirme el ritmo.

-No todas las chicas pueden ser fáciles- dijo él-, algunas…

No quería que lo dijera, no podía decirlo.

-No lo digas Styles…, los tíos sois todos iguales, lo único que os importa es un agujero de nuestro cuerpo, y ese agujero lo tenemos todas…
-¿Qué te ha hecho pensar eso?- dijo parándose y mirándome.

-La experiencia Harry- le dije parándome yo también.
-Hay chicos que nunca caerían- dijo él interesándose por mi idea.

-Siempre hay excepciones, esos son los que merecen la pena- le dije sonriendo.

Él pareció molesto por mi repentino interés por los “chicos buenos”.

-Por eso yo tengo a 30 tías detrás de mí y… Horan tiene a ¿cuántas?
-No hables así de Niall, además, él es la excepción en todo, él…

-Por eso estuviste conmigo y no con él- dijo repentinamente haciendo que mi expresión cambiara de normalidad a espanto.
-Ya ves… equivocaciones de la vida… de todas formas, Niall se merece a alguien mejor que yo- le dije sin darle demasiada importancia a mis palabras, cosa que él sí hizo.

-No digas eso- me miró serio haciendo que me parara de nuevo.

Me quedé callada un minuto mirando el suelo y pensando en los últimos dos años, en los momentos malos, en los que Niall siempre había estado…

-¿Por qué has dicho eso?- me preguntó haciendo que elevara levemente la mirada hasta llegar a sus ojos.

Me encogí de hombros y él en un rápido  movimiento se bajó de la moto y puso el soporte, para acercarse segundos después hasta mí. Yo me quedé paralizada y de pronto el pacto vino a mi cabeza.

Harry apoyó sus manos sobre mis ojos y me obligó a devolverle la mirada.

-¿Por qué has dicho eso?- me insistió.

Me quedé callada y él apretó brevemente los hombros casi acariciándolos.

-_________(tn)- dijo de nuevo casi obligándome.
-Yo…- tartamudeé-, creo que no soy… que él no es… no sabes nada- dije al final.

-_________(tn)… por favor…

No sé en qué momento nuestra conversación había pasado al abrazo, no podía abrazarme, no podía abrazarle, tenía que separarme de él, sin embargo estaba tan bien entre sus brazos, como si los últimos dos años solo hubiesen sido un fogonazo invisible esperando hasta ese momento, en el que él me abrazara de nuevo.

Deslicé mis brazos de su pecho a su espalda y me apoyé durante un momento en sus hombros.

Cerré los ojos y me permití una breve recaída, “solo un segundo”.

Pero acabó antes de darme tiempo, acercó sus manos a mi cara separando nuestros cuerpos y retiró una lágrima perdida en mi mejilla.

-Perdóname…- dije al instante recuperándome y volviendo en mí.
-No tengo nada que perdonarte- dijo él-, bueno, quizá algunas cosas, pero no es el momento- sonrió y sus hoyuelos aparecieron por arte de magia.

-¿Podríamos hablar algún día sobre eso?- le dije esperanzada.
-Hoy no- respondió-. Pero __________(tn) no vuelvas a decir eso, no creo que haya ningún hombre en el universo que se pueda considerar superior a ti…

Me quedé callada mirándole.

-Estoy sonando un poco gay, tendré que solucionarlo…- se quedó pensativo tres segundos-, no hay ningún tío en el universo que no quiera acostarse contigo.
-Sí, lo has solucionado- le dije sonriendo.

Me separé de él aumentando nuestra distancia y pude respirar tranquilamente después de haber mantenido la presión.

-Mejor cómprale una muñeca, no le compres maquillaje, y por supuesto a Zac le tienes que comprar también algo- le dije asintiendo.
-Ya… los chicos son más fáciles- contestó él.

-Eso no lo dudes- sonreí y él puso los ojos en blanco.

Se subió de nuevo a la moto y la puso en marcha.

-¿Dónde vas ahora?- me preguntó poniéndose el casco de nuevo.
-A casa, ya que he perdido una hora debería recuperarla estudiando.

-No te preocupes por estudiar, no te hace falta hacerlo con el nivel que tienes- dijo encogiéndose de hombros.
-¿Y tú?- le dije sonriendo.

-Tendré beca en deporte, me iré a cualquier universidad en la que me acepten y que esté a más de mil kilómetros de aquí y después viviré.
-¿Dónde quieres estudiar?- quería convencerme de que el pinchazo en el vientre al saber que se iría lejos no era por eso sino por hambre.

-Me da igual… América, Japón, Italia quizá…
-¿Italia?- dije aumentando mi sonrisa.

Él se encogió de hombros.

-Las italianas están bien- dijo sonriendo.
-¿Y los italianos?- contesté haciendo que él apretara un poco la mandíbula y marcara sus pómulos.

-Demasiado pegajosos- respondió.
-¿Y quién te dice que no me gustan los pegajosos?- dije cerrando un poco los ojos.

-Te gustaba yo, créeme, lo sé- dijo resultando obvio.
-A ti te gustaba yo y ahora te gustan las zorras- le dije con una media sonrisa.

Él abrió con sorpresa los ojos.

-Touché- dijo-, veo que no has perdido tu particular sarcasmo.
-Hay cosas que no cambiarán por mucho tiempo que pase- le dije ampliando mi sonrisa.

-Y menos entre tú y yo- cerró la visera del casco y se fue dejándome con esa última frase en la cabeza.


(Narra Zayn)

Tenía la ventana de mi cuarto abierta y oía los golpes que Claudia le daba a la pelota en el jardín y aunque realmente quería estar concentrado no lo conseguía.

Seguía dándole vueltas a la declaración de Irene, todo lo que me había dicho martilleaba una y otra vez sin dejarme centrarme en el libro que tenía delante, abierto por la misma página más de media hora.

No había sabido qué decir, simplemente por una vez ella había conseguido dejarme sin palabras. Parecía fuerte, lista para cualquier combate y sin embargo tenía cosas dentro que no quería sacar pero que ahí estaban. Había hecho el camino de vuelta a casa callada mientras los demás hablábamos y soltábamos el estrés de Historia. No me gustaba verla así, y más teniendo en cuenta que parecía ser mi culpa.

No había querido hablar con Claudia porque ni siquiera sabía qué me pasaba, normalmente habría pensado que Payne tenía un mal día pero llevaba así muchos días. Ella era feliz y siempre estaba alegre en ________(tpaís) no sabía que podía haber cambiado para que ahora todo fuera diferente y se moviera como un alma en pena cada dos días.

Cerré el libro y me asomé a la ventana.

-Tengo un amigo- mi hermana miró hacia arriba parando el balón al momento.
-¿Qué le pasa?- me contestó sentándose en el césped.

-Tiene una amiga que siempre ha estado loca, siempre, pero ahora esta triste mucho tiempo, y él no sabe ni si tiene que hacer algo ni qué hacer- le conté.

Ella me miró suspirando por un momento.

-¿Por qué le preocupa a tu amigo? A lo mejor es una mala racha que está pasando- me contestó.
-Es su amiga, por eso le preocupa, no le gusta verla mal- le dije.

-Las chicas a veces necesitamos espacio, dile a tu amigo que la deje un tiempo, que ella tendrá amigas ¿no?

Asentí.

-Pues dile que necesita tiempo- me miró un par de segundos más  siguió con su balón.

No me había convencido lo que he había dicho para nada. Yo no quería pasar de ella, era mi amiga, no podía pasar de ella. Aunque quizá mi hermana tenía razón y lo mejor era dejar un espacio entre Irene y el mundo.

Irene siempre había sido el alma de la fiesta, no entendía cómo ahora no lo era, y me molestaban tantas cosas… me molestaba que no se divirtiera, que estuviera siempre enfadada y triste, pero sobre todo me enfadaba que no me hiciera caso…

A la mierda la idea de mi hermana, tenía que hablar con ella.


(Narra Irene)

Mi móvil comenzó a vibrar como loco.

Clau: Hola, mi hermano va a llamarte (20:25)
Claudia: Me ha preguntado que si sabía qué te pasaba, que estabas un poco rara (20:26)

Claudia: Le he dicho que te deje espacio pero no creo que lo haga (20:26)
Yo: ¿Y eso? (20:27)

Claudia: Yo que sé… (20:28)
Yo: He hablado con él esta mañana, después de lo de Mcenroe (20:29)

No quería que me llamara, no quería hablar con él. Pero de pronto el móvil comenzó a sonar impidiéndome que contestara.

Claudia conocía demasiado bien a su hermano…

-Payne al aparato- dije mostrando felicidad y alegría en la voz.
-Soy Zayn- dijo él sorprendido al otro lado.

-Amm- hice como que no lo sabía-, hola.
-Verás… mi hermana me ha dicho que tú… bueno que las chicas necesitáis tiempo- empezó a hablar sin saber lo que quería decir.

Era muy típico de él, guiarse por el primer impulso sin pararse antes a pensar.

-Sí… aunque seguro que tu tardas más tiempo en arreglarte que cualquier chica del universo- omití un suspiro.
-Sobre lo de esta mañana…- se dirigió de nuevo al tema incómodo.

-Esta mañana estaba agobiada, es una tontería Zayn- no me lo creía ni yo, pero era lo mejor, seguir con el pacto a muerte-, tendré que soportar en mi vida a muchos idiotas, pero no debí decir lo que dije, es más, si lo pienso lógicamente no sé qué puedo envidiar de mis amigas.

Él se quedó callado al otro lado de la línea.

-Voy a ir a tu casa- dijo de pronto.
-¿QUÉ? No- solté sin poder evitarlo.

-VES, SABÍA QUE TE PASABA ALGO- reiteró-. Voy a ir y me vas a contar lo que te pasa de inicio a fin.
-No, no vas a venir, porque no me pasa nada, no quiero que vengas, hazle caso a tu hermana- le dije de nuevo.

-Irene, tú siempre me lo has contado todo, al menos de hace dos años hasta ahora, sé que te gustaría tener antes a Harry que a mí, pero él ahora no está, así que iré yo.
-Pienso irme ahora mismo de mi casa- le dije para que dejara sus planes a un lado.

-Pienso esperarte en el porche hasta que llegues.
-Eres un maldito capullo Malik- le dije colgando.

Tiré el móvil a la cama y revotó cayendo directamente a la alfombra de moqueta. Me irritaba la manera en la que no me dejaba en paz, en realidad Claudia tenía razón, necesitaba que me dejara en paz, para siempre.
 

(Narra Harry)

Llegué a mi casa después de haber comprado lo que parecían más de diez bolsas de muñecas y chucherías, de camiones y robots.

Mi madre iba a matarme, había tratado durante siete años hacer de mis hermanos unos niños felices pero no malcriados, y ahora llegaba el mal hijo comprando montañas y montañas de juguetes para los buenos.

-¿Qué es todo eso?- mi madre salió de casa y miró el taxi que venía tras mi moto.

Había aparcado la moto en la acera y me había bajado para recoger todos los juguetes del maletero.

-Son para Lisa y Zac- le dije sin darle apenas importancia.
-¿Por qué?- preguntó ella con intriga.

-Se han enfadado conmigo y he pensado que podría comprar su perdón- dijo mirándola un segundo y pagando al taxista.
-¿Y no has pensado en un “lo siento”? A veces es lo más fácil- dijo ella recogiendo algunas bolsas.

-A veces es lo más difícil- respondí bajando la voz y entrando en la casa después de ella.
-Están viendo una película en la habitación de Zac sube- me dijo dejando las bolsas a los pies de la escalera.

Maggie salió de la cocina con un paño entre las manos.

-¿Productiva la tarde?- dijo con una media sonrisa.
-Ahora lo comprobaremos- le respondí cogiendo las bolsas y encaminándome hacia su cuarto.

Llegué a la puerta de la habitación, estaba entreabierta y se veía por el resquicio de la puerta a mis dos hermanos tumbados en la cama y riéndose con Mickey mouse, yo a su edad veía pokemon no a ese ratón hermafrodita.

Di un par de golpes en la puerta y los dos miraron hacia mí.

-Hola- le dije abriendo un poco.

Ellos me miraron callados.

-He traído unas cosas para vosotros.

Entré dejando las bolsas cerca de ellos, pero ninguno de los dos se acercó a ellas.

-No son una bomba ni nada por el estilo- les dije-, son para vosotros.

Ellos se miraron un momento y parecían comunicarse a través de los ojos.

Esperé un momento a que se movieran pero al final opté por darles las bolsas en la mano.

Zac cogió la bolsa que le ofrecí pero Lisa siguió sin moverse.

-¿ES UN A-467?- preguntó Zac sacando el helicóptero teledirigido de la primera bolsa.

-Sí, creo que sí- contesté sonriendo un poco.

-Guau, mañana en la escuela Nick va a alucinar- dijo dejando el helicóptero a un lado y cogiendo otra bolsa.

Zac sacó todos sus juguetes y gominolas hasta acabar con los propios. Después miró a su hermana que solo había permanecido callada y mirando la emoción de Zac.

-Liss, tú también tienes- le dijo dándole una bolsa a ella.
-No los quiero- contestó levantándose y saliendo de la habitación.

Zac me miró y se encogió de hombros.

-¿No le gustan las muñecas?- le pregunté.
-Sí, pero está triste- mi hermano me miró un momento y luego siguió jugando con un camión en una mano y con un coche en la otra.

Yo salí de la habitación y escuché las voces de mi madre y Lisa en el cuarto de la pequeña; sabía que no debía escuchar, pero no pude evitarlo.

-Cariño, ya sabes que Harry ha estado mal un tiempo, pero ahora está mejor, tienes que hablar con él porque él te quiere mucho Lisa- mi madre acariciaba el pelo de mi hermana de espaldas a mí.

-Harry no me quiere mami, él solo no quiere estar enfadada con él- dijo Lisa.
-Tu hermano no quiere que te enfades, porque las niñas no tienen que estar enfadadas, pero él es un chico y a los chicos muchas veces les cuesta hablar con las chicas- dijo mi madre haciéndome sonreír.

-¿Por qué Harry está mal mami?- Lisa agarró la pierna de mi madre y se tumbó sobre ella mientras mi madre le acariciaba la cabecita.
-Es una larga historia, y seguro que algún día él querrá contártela- le respondió.
-Él no querrá mama, el piensa que soy tonta- Lisa agarró más fuerte la pierna de mi madre y yo hice lo mismo con el marco de la puerta.

Quería saber hacia dónde llevaba aquella conversación pero mi móvil comenzó a vibrar y tuve que retirarme a contestar.

-Styles- dije.
-Hola, soy Zayn- dijo al otro lado la voz.
-Am, hola, ¿qué pasa?- pregunté.

No creía que Zayn me hubiese llamado para hablar del tiempo o de los deberes, él no solía hacer esas cosas y yo mucho menos.

-Necesito que me eches un cable- dijo.

Ya lo sabía, si Zayn me llamaba era para pedirme algo seguro, y seguro que no era nada agradable ni barato.

 
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Hooolaaaaaa, Lo sé, hacía bastante días que no subía, pero aquí tenéis un nuevo capítulo ^^
He tenido algún que otro problema al editar el capítulo, así que quizá salga una locura, pero bueno, dicen que la intención es lo que cuenta xD
Muaacckss

2 comentarios:

  1. VEROOO!!Me enacnta como cada capitulo ajajaj en serio es una de las mejores novelas que he leido y mira que leo jajajaj bueno espero que te valla todo bien y sube capitulo pronto besos desde mallorcaa!!



    MUACCKKKSSSS!!

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    1. Holaa!! Muchísimas gracias por decir que es una de las mejores novelas que lees, la verdad es que para mí es importante :) Acabo de subir nuevo capítulo! ^^

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