miércoles, 24 de septiembre de 2014

Capítulo 44 "Cómo en la vida siempre hay ganadores y perdedores"





(Narra Niall)

No pude dormir en toda la noche, daba vueltas en mi cama sin poder olvidar su cara de decepción absoluta por mis palabras…

Era horroroso despertarme y mirar el reloj y ver que solamente habían pasado veinte minutos… así durante más de siete horas.

Lo peor no era lo que le había dicho, lo peor es lo que ella pudiera interpretar se mis palabras, no quería decirle aquello pero por otro lado era exactamente lo que pensaba, no podía disimular frente a ella. No podía hacer que todo estaba bien. Simplemente no podía hacerlo.

A las siete me levanté, no podía ir a su casa, ¿Qué pasaría ahora entre nosotros? ¿Ya no éramos amigos? ¿Tan sencillo como eso?

Me duché para quitarme la suciedad que sentía sobre mí, una suciedad metafórica pero que yo sentía como un peso horrendo que me perseguía aun cuando salí por la puerta de mi casa. Salí sin pasar por la cocina y sin dejar que mi madre me duchara con la segura multitud de preguntas y reclamos que tendría.

Me encontré con Zayn y Claudia de camino, pero ninguno de los dos pareció extrañarse cuando les dije que hoy no había podido ir a buscarla.

Pero al llegar a clase de Historia y ver que no aparecía me empecé a preocupar.

-¿Dónde está _________(tn)?- Claudia me interrogó cuando la profesora entró en clase.

Me encogí de hombros e intenté no pensar en ello, no quería sentirme mal, pensé que no lo merecía, pensé que ahora necesitaba estar yo mal un tiempo, que ahora no le tocaba a ella. Sin embargo la presión en mi pecho no me dejaba tener esa tan ansiada tranquilidad.



(Narra Claudia)

Le mandé varios mensajes a ________(tn) durante la mañana pero ella no me contestó ninguno de ellos. Si Niall no sabía dónde estaba era imposible que cualquier otra persona lo supiera.

Quería suponer que estaría enferma, que se habría levantado con dolor de tripa o quizá de cabeza. No sabía por qué pero algo dentro de mí algo me decía que no era un dolor, que era otra cosa y conociendo sus antecedentes, el problema podía ser mucho más grave de lo que me imaginaba.

Comí con Irene ya que no quería dejarla sola y ella no quería apuntarse a comer con el club de fútbol pese a que todos habían dicho que sí. Ella también estaba rara, increíblemente rara.

-¿Qué narices está pasando?- le dije comenzando con nuestra comida.
-¿Ayer Harry vino a mi casa por la noche?- me dijo ella haciendo que mi mandíbula callera al suelo.
-¿A tu casa? ¿Por qué?- intenté recomponerme.

Ella miró hacia la mesa en la que yo debía estar comiendo y su mirada se cruzó con la espalda de mi hermano.

-Por Zayn- dijo-. Pero ¿sabes?, me da igual, yo ya paso del tema.

No quería seguir con mi hermano en nuestra conversación, no quería decirle a ella qué pensaba acerca de su relación con mi hermano porque eso la volvería loca, simplemente quería que ella fuera feliz, y si había decidido dejarlo estar prefería que fuera así.

-¿Y _________(tn)?- cambié de tema para hablar de ella.

También estaba rara, todos en realidad estábamos un poco raros. Compartir unos veranos estaba lejos de ser lo mismo que compartir una vida.

-No lo sé, no sé nada- Irene suspiró y siguió comiendo sin decir nada más.

Cuando el entrenamiento acabó decidí ir a ver a mi amiga para saber por qué no contestaba a mis mensajes, aunque Niall había insistido en que no sería nada yo creía que había algo gordo detrás de todo.

Llamé al timbre pero nadie abrió, di la vuelta a la casa y afortunadamente o inconscientemente la puerta del patio estaba abierta.

Subí hasta la habitación de mi amiga. Todo estaba en orden menos ella, que no estaba por ningún sitio.

Me senté en la cama un segundo justo para verla salir del baño. Hacía bastantes meses que no la veía con esas pintas. Tenía puesto uno de sus viejos pijamas y un moño asqueroso sobre la cabeza, de esos que te pones para estudiar y acaban siendo un amasijo de pelos descontrolados.

-Hola- le dije.
-¿Puedes marcharte?- me dijo metiéndose en la cama.
-¿Por qué no has venido a clase?- le dije evitando fijarme en su actitud.

Ella no contestó. No podía creerlo. Un miedo inmenso se apoderó de mí y sentí como mis ojos empezaban a escocerme cubiertos por decenas de lágrimas que pedían ser liberadas.

-__________(tn)- dije sollozando.
-Vete Claudia- me dijo sin ni siquiera mirarme.
-Pero _________(tn)- intenté meterme en ella, hacer que me escuchara.

No contestó de nuevo y me vi obligada a marcharme. Derramé las lágrimas nada más pisar el pasillo. Lloriqueé como una niña sin control. Me dejé caer en el pasillo sin fuerzas para levantarme.

Llamé a mi hermano para que viniera a recogerme y en menos de diez minutos estaba subiendo las escaleras como alma que lleva el diablo.

-¿Qué pasa?- me dijo al verme tirada en el suelo.
-Zayn, ella…- señalé la puerta de ________(tn).

Antes de que él intentara abrir la puerta ella salió con la misma vestimenta y expresión con la que la había encontrado.

-¿Podéis marcharos de mi casa?- nos dijo señalando las escaleras.
-No- dijo mi hermano enfadado entrando en la habitación.

Ella entrecerró los ojos con fuerza haciendo resaltar las ojeras que indicaban la falta de sueño.

Sin mirarme comenzó a bajar las escaleras y sin previo aviso salió a la tarde londinense.

Pensé que habían quedado atrás las muestras de locura con las que __________(tn) contaba para sacar al exterior todo lo que no quería salir de otra manera. Pero había vuelto, había vuelto de nuevo, de la noche a la mañana.

Todo había parecido un sueño los meses anteriores, habíamos recuperado a nuestra amiga. Liam, Susan, Louis y Harry no sabían lo que ella había llegado a hacer en ________(tpaís). Y yo sinceramente esperaba que nunca llegaran a averiguarlo, sin embargo parecía que el destino no estaba de mi parte.

Zayn salió suspirando detrás de ella. Y yo bajé las escaleras hasta salir a la calle. Vi como mi hermano salía a paso apresurado y la alcanzaba por la calle. La subía a sus espaldas y la metía de nuevo dentro de la casa.

Esperé unos minutos en el portal, hasta que mi hermano bajó.

-La he dejado en la cama, creo que necesita dormir- me dijo serio.
-¿Qué ha pasado Zayn?- le dije llorando de nuevo.

Él me miró y suspiró de nuevo. Era doloroso verle así, había sido doloroso estos años atrás ver como él sufría por nuestra amiga. Niall era mucho menos explícito, pero la cara de Zayn cambiaba rápidamente con cada recaída.



(Narras tú)

No quería verles, quería estar en casa, en horizontal, quería descansar y despertar cuando hubieran pasado diez años, no quería su pena, ni sus lágrimas, simplemente quería estar sola ¿qué era lo que no entendían de eso?

Les odiaba, a todos ellos, por sentir que de alguna manera les debía algo, notaba sus miradas dudosas, por si en algún momento se me cruzaban los cables y todo volvía de nuevo. No había ocurrido, tan solo quería estar sola.

Recordaba los episodios que había sufrido en _________(tpaís) y por mucho que ahora quisiera que todo volviera y pudrirme no podía, simplemente no podía elegir caer, y por un lado quería poder hundirme pero por otro el no caer cuando me apetecía me daba fuerzas personales, porque eso significaba que de alguna manera verdaderamente lo estaba superando.

Tendría que dar la cara, pero por el momento quería estar en casa.

Sabía que había asustado a Claudia y Zayn, pero les pediría perdón.



(Narra Niall)

Escuché a Claudia sin pestañear. Me había jurado a mí mismo no dejarme llevar por los seguros cambios que sufriría ________(tn) los próximos días. Ya no dependía de ella, no, se había terminado, no podía entregarle mi vida entera a una causa perdida como lo era ella, yo merecía algo mejor, todos lo sabían, era el momento de que yo lo aceptara y continuara con mi vida.

-¿No vas a decir nada?- me dijo Claudia cuando acabó de contarme sus andanzas por casa de __________(tn).
-Iba a suceder tarde o temprano, era obvio- le dije.
-¿QUÉ?- gritó ella abriendo los ojos.

Estábamos en el salón de mi casa, mi madre estaba en la cocina, no quería hacerla partícipe de la reciente recaída de ________(tn). Se enteraría cuando llegara el momento.

-No voy a volver a traerla de vuelta, no puedo permitírmelo- les dije.

Zayn me miró con el gesto serio, con sus labios ligeramente apretados y negó varias veces como si me hubiese vuelto loco. No era yo el loco, ¿acaso no se daban cuenta?

-Me he dado cuenta de que mi vida es mejor sin ella, no puedo permitir que me arrastre a su lado, no quiero, vosotros deberíais alejaros también- les dije.
-¿Estás hablando en serio?- me dijo Claudia sorprendida.
-Totalmente. Además- suspiré-, ahora tiene a Alan, seguro que si pasa con él dos días vuelve a ser la de siempre.
-¿Así que se trata de eso?- me dijo Claudia.
-No se trata de nada, se trata de mí, y de que quiero estar bien, y cerca de ella no lo voy a estar.
-Nos necesita- me gritó-, te necesita a ti.
-Lo que ella necesita es un buen loquero- les dije.
-Hasta aquí he llegado- Zayn se levantó y se abalanzó sobre mí.

Claudia gritó un momento pero era demasiado tarde. El puño de Zayn se estrelló en mi cara por primera vez en mi vida, sentí el calor corriendo por todo mi cuerpo hasta amontonarse en mi mandíbula, justo en el lugar en el que él había soltado su mano. Me moví rápidamente y le di una patada en su zona baja teniendo el tiempo suficiente desde su aspiración hasta su grito para darle un puñetazo en el ojo.

Mi madre entró en el salón gritando cosas sin sentido y ayudó a Claudia a separarnos. Aunque ya no hacía falta, él se había descargado, yo también lo había hecho. Todos felices. Esperaba que desde aquel momento lo fuera realmente.

-¡Qué asco das tío!- Zayn me miró separándose de su hermana pero sin ninguna intención de volver a tirarse sobre mí.

Sin decir nada más se puso si cazadora y salió sin mirar atrás. Claudia me observó durante unos segundos, como si viera a través de mí y siguió a Zayn.

-¿Qué está pasando Niall?- mi madre me miró muy seria.

No tenía ganas de hablar, solo quería empezar desde el principio, sin preocupaciones más que las absolutamente necesarias, y preocuparme por ________(tn) ya no era necesario.



(Narra Susan)

Oía las risas de Liam y Louis debajo en el salón, les imaginé jugando a uno de esos videos juegos de coches o alguna de sus tontos partidos de fútbol que tan poco me entretenían.

Había acabado los deberes y repasé un poco lo que habíamos visto en clase esos días. Ahora estaba con mi cuaderno delante plasmando mis ideas sobre una falda con volantes, me estaba quedando demasiado pomposa pero no podía concentrarme con las risas abajo.

Liam y yo no habíamos vuelto a hablar desde que dormimos juntos en casa de Niall y de eso había pasado casi una semana. Parecía ser la única que seguía con el pacto. Irene y Zayn estaban todo el día como el perro y el gato, Claudia había roto el pacto directamente, algo arriesgado según mi punto de vista, pero era elección suya, y __________(tn)… simplemente estaba claro que alguna mañana se levantaría y sus labios chocarían con los de Harry por casualidad.

Sin embargo la relación que manteníamos Liam y yo, que era sin lugar a dudas la más fácil de solucionar, estaba anclada. No quería mover ficha, esperaba que él lo hiciera, o al menos que estuviera más afectado por nuestro alejamiento. Pero él estaba súper feliz, como si le diera igual todo.

Arranqué la hoja y la lancé sin acertar al cubo de la basura, me levanté para tirarla y la puerta de mi cuarto se abrió para ofrecer una vista exclusiva de mi trasero.

Me volví y Liam me miraba desde la puerta algo incómodo.

-¿Sabes llamar?- le dije.

Él me miró serio como llevaba haciendo estos últimos días y cerró la puerta.

Suspiré agotada por el esfuerzo que hacía al no intentar abrazarle constantemente.

Os golpes sonaron en la puerta y sonreía brevemente.

-Adelante- dije poniéndome de nuevo seria.

Liam pasó dentro y metió las manos en sus pantalones.

-He hecho tortitas- dijo simplemente.
-¿Me alegro?- contesté de manera borde.
-Te lo decía por si querías- dijo-, pero veo que no.

Me apetecían tortitas, tenía hambre. Abrí la boca para hablar pero la cerró mi orgullo.

-No- le dije.

Él rodó los ojos molesto.

-Tal vez podías dar las gracias- dijo en voz baja creyendo que no le oiría.
-Tal vez podrías marcharte- contesté en el mismo tono.

Me di la vuelta en mi asiento y oí la puerta cerrarse. Dejé sonar un enorme suspiro que había permanecido en mí desde que Liam había abierto la puerta la primera vez.

Estaba molesta con él, llevaba molesta los últimos días, pero lo peor era su indiferencia por nuestra situación. Sinceramente había esperado que en algún momento él me pidiera perdón, al menos intentar hablar, pero el no hacerlo me provocaba mucha inquietud. No soportaba la situación pero me había prometido mantenerme en mi lugar.



(Narra Liam)

Solamente había intentado ser amable, solo eso, pero su arrogancia sobrepasaba mis límites, no entendía por qué se comportaba así, yo solamente había tratado de llevarla a nueva york con los billetes que ella misma me había comprado. De ahí al enfado todo había pasado por ella; bueno, quizá que se acercara tanto a Zayn no había ayudado, pero es que eso tampoco era mi culpa.

-¿Qué pasa hermano?- Louis me dio un plato con tortitas y nata.
-Súbele dos, con fresa y nata- le dije sentándome en la mesa.
-¿Por qué no se las subes tú?- me contestó preparando lo que le había pedido.
-Emm, no- le dije.
-Tenéis que solucionar vuestras mierdas- me dijo desapareciendo en el piso de arriba.

Y yo estaba con él, quería solucionarlo, joder, necesitaba solucionarlo, me apetecía ir con ella en navidad a nueva york, con Niall y ________(tn), iba a ser perfecto y quizá… mi mente divagaba a cerca de las posibilidades que habría tenido de estar a solas con ella en Times Square o en “The Odeon”. No sabía por qué mi mente me traicionaba de aquella manera. Ella estaba arriba y no quería hablar conmigo, eso era lo único que parecía importar ahora.



(Narra Susan)

Mi puerta empezó a ser pateada y supe que mi hermano estaba fuera. Entró sin darme tiempo a decirle que pasara. Tenía un plato hasta arriba de nata con tortitas y fresa. Sonreí al verle.

-Liam me dijo que las subiera- me dijo dejándolas en el escritorio.
-Le dije a Liam que no quería- respondí.

Louis suspiró pesadamente.

-Te diré lo mismo que le he dicho a él, tenéis que solucionar vuestra mierda, y pronto por favor.
-Yo no tengo ninguna mierda- le dije pinchando las tortitas y llevándomelas a la boca.
-Ninguno de los dos tenéis mierda por separado, es cuando os juntáis- me dijo-, que aproveche.

Liam seguía siendo perfecto por separado, ninguno teníamos mierda por separado, yo tenía tortitas en mi boca independientemente de que le había dicho que no.
¿Me estaba pasando?



(Narra Liam)

-Sube ahora mismo- Louis llegó a la cocina y prácticamente me obligó a subir a la habitación de Susan.
-No quiero subir, ¿por qué no baja ella?- le dije dejando mi peso sobre él subiendo las escaleras.
-Ella no bajará, joder pesado deja de tirarte sobre mí- me empujó hacia arriba subiendo los últimos escalones.

Acabamos ambos en la puerta de Susan y Louis la abrió sin llamar. Ella sorprendida se giró para vernos a los dos. Tenía un poco de nata en la comisura de la boca. Estaba enfadada pero a la vez tan perfecta. Joder, tenía que aclararme.

-¿Qué hacéis?- dijo desde su asiento-, deja esa silla ahí.

Me giré para ver cómo Louis sacaba una silla al pasillo y cerraba la puerta. Me quedé un momento en shock.

-Joder- Susan se levantó y corrió hacia la puerta pasando por mi lado y empujándome al pasar-, ¡Louis! No hace gracia, abre la puerta.
-No, no hasta que solucionéis lo que quiera que tengáis- dijo.

Vi a Susan intentando abrir la puerta sin conseguirlo y entonces supe que nos había encerrado.

Fui hacia la ventana pero era imposible saltar por ella si no queríamos rompernos una pierna en el intento.

-Salta, vamos- me dijo.
-No quiero morir- le dije enfadado.
-Eres un maldito blando- se acercó hasta donde yo estaba y me apartó de la ventana para asomarse ella.

Suspiró y se impulsó para elevarse y poner los pies en el marco de la ventana. Estaba realmente loca si pensaba lanzarse al piso inferior. La atrapé antes de que realmente su locura se convirtiera en verdad y la cogí haciendo que ella se balanceara entre mis brazos.

-¿Qué haces? Suéltame imbécil- me dijo dándome con sus manos en la espalda.

La solté encima de la cama y revotó en ella. Me miró enfadada pero no se levantó. Cerró los ojos y puso un brazo sobre su cara ocultando su rostro.

-¿Vas a intentar matarte de nuevo?- le pregunté por si tenía que volver a cargarla.
-Como si te importara mucho- dijo mirándome de nuevo.

Rodé los ojos y pensé que no había necesidad de responder a aquello y ponerme a su nivel.

Me senté en la cama.

-Podemos esperar un rato y después tratar de engañarle y que nos deje salir- dijo irguiéndose en la cama.
-O podríamos hablar y solucionarlo- solté de pronto.
-O no- dijo ella levantándose y sentándose en su escritorio cogiendo un lápiz y fingiendo dibujar.

Estaba siendo terriblemente irritante, comportándose como una niña de cinco años, así que decidí comportarme como el único adulto en la habitación e intentar que de algún modo accediera a que habláramos.

Tenía que ser sincero con ella, no terriblemente sincero, solo parcialmente, para dar paso a recuperar lo que teníamos sin necesidad de exponerme totalmente.

-¿Vas a venir conmigo a Nueva York?- le pregunté.

Ella dejó caer el lápiz a la mesa.

-No- dijo simplemente recogiendo de nuevo el lápiz.
-Pensaba que podíamos ir con Niall y ________(tn)- le dije de nuevo.

Ella dejó de fingir que dibujaba y se giró en la silla.

-No vamos a ir a Nueva York, Louis y tú lo haréis- me dijo casi gritando.
-Estoy seguro de que no compraste los billetes para que fuera con tu hermano- dije.

Ella me miró seria pero yo me reí, sabía que tenía que seguir por ese camino, hacer que ella hablara de alguna manera para que sacara la rabia y después solo quedara el perdón.

-No, no los compré para eso, pero ahora es lo que harás, por listo- dijo enfadada.
-¿Y por qué crees que no querría hacer eso?- la sorprendí.

Sabía que ella quería ir conmigo tanto como yo quería ir con ella, pero eso no se lo había dicho, ella había supuesto que es lo que quería hacer.

-Tú me dijiste que pensabas ir conmigo- su voz bajó unos decibelios.
-Y lo pensaba- respondí-, de hecho aún quiero que vengas.
-Pero yo no quiero ir- dijo ella cruzando los brazos.

La miré entornando los ojos y apareció lo que buscaba. Se dio la vuelta en la silla pero no logró esconder la sonrisa que se había formado en sus labios.

-Te he visto- dije sonriendo yo también.
-Me conoces, sabes hacer que sonría, eso no quiere decir que quiera sonreír- respondió intentando mantener el enfado.
-Vamos Su- me levanté y giré la silla para que me mirara.

Ella intentó escaparse pero puse los brazos a ambos lados de la silla evitando que lo lograra.

-Eres muy pesado Liam- dijo empujándome sin conseguir nada.
-Y tu irritante- respondí-, pero aun así te soporto, ¿Tú me soportas?
-No lo hago ni quiero hacerlo- dijo mordiéndose el labio.

Tuve serias dificultades para no lanzarme hacia ella, solamente le di con cariño en la mejilla para que dejara de hacerlo.

-No me toques- me dijo.

Apoyé la cabeza en sus piernas y me quedé ahí un momento, ella no me apartó.

-¿Qué necesitas que haga? ¿Quieres que te pida perdón sin saber por qué?
-No, quiero que me dejes- dijo, pero no me apartó y eso me dio más seguridad.
-Pero yo no quiero dejarte- si me dejara no la soltaría nunca.
-Pero importa poco lo que tú quieras- levanté de nuevo mi cabeza.

Suspiré, iba a ser más complicado de lo que pensaba.

Me senté de nuevo en la cama.

-Zayn es mi amigo pero me enfadé con él por acercarse a ti, igual que a veces Niall se enfada cuando Harry se acerca a _______(tn)- empecé, sabía que eso era lo único que podía hacerla entenderme-. Además todos conocemos a Zayn.
-Lo que no entiendes es que YO decido si estar con Zayn o no, no TÚ- dijo recalcando esas dos palabras.
-Yo no decido si me enfado o no, no podía bailar al ver cómo se acercaba a ti- le dije intentando mantener la calma.

Ella se quedó callada, abrió la boca para decir algo pero volvió a cerrarla tras pensárselo mejor.

-Tú querías venir conmigo a Nueva York, y yo quería que lo hicieras, pero te adelantaste y te enfadaste sin saber nada.
-Tú te adelantaste sin saber nada de Zayn- dijo ella.
-¡Oh! Disculpa, igual tendría que haber esperado que te prometiera amor eterno y os casarais, ¿es eso lo que esperabas tú? Con Zayn no puedes esperar eso- dije medio enfadado perdiendo las formas.
-No, no le eches la culpa a Zayn, él no la tiene- me dijo elevando ella también la voz.
-¿Ah no? Pensé que habías salido con él- dije sin controlar lo que salía por mi boca.
-¿Qué dices? A ti te molestaría que quedara con cualquiera- soltó ella.
-¿Y qué si me importa?, ¿Pasa algo si me importa?- grité.
-No, eso es lo que pasa, que no te enteras, ¡NO IMPORTA LO QUE TÚ PIENSES!- gritó incontrolable.

Me quedé callado y me llevé las manos a la cabeza sacudiéndolas sobre mi pelo. Me levanté y caminé por la habitación, ¿Acaso ella sabía…? ¿Ella podía saber…? ¿Y si lo sabía… no le importaba?

-Que bien- dije con ironía sin mirarla.
-Yo… no quería decir eso- se disculpó.
-Pues es lo que has dicho- me paré y la miré-, ¿es lo que piensas?

Negó repetidas veces.

-No. Si me importa lo que pienses, más de lo que nadie piense.
-¿Entonces por qué quedaste con Zayn?- dije sentándome de nuevo en la cama y poniendo mis codos en las rodillas.
-No lo sé… jope, yo creía que tú… quería quedar con él porque… y…
-No estás diciendo nada- le dije nervioso.
-Ya lo sé, no creía que acabaríamos hablando de esto- aclaró.
-Yo tampoco. El caso… ¿quieres hablar de esto?

Me quedé callado, creía que podían oírse mis latidos descontrolados a lo largo de toda la habitación, de todo el país.

-No lo sé- contestó al fin sin dejar nada claro-, ¿tú?
-Tampoco lo sé, estábamos enfadados- dije.

Ella suspiró.

-Hace unos días hicimos un pacto, las chicas y yo, estábamos todas enfadadas con vosotros, porque… en fin, porque sí, y decidimos que dejaríamos de intentar agradaros y centrarnos en los estudios, no en vosotros- dijo.
-¿Por qué me lo cuentas?- le pregunté sorprendido por su pacto y por su sinceridad.
-Porque hace veinte minutos creía que seguiría con el pacto hasta… siempre, aunque ellas no lo hicieran- dijo.

Me gustaría saber qué clase de pacto habían hecho, pero ahora tenía que centrarme en lo que estaba ocurriendo en esta habitación.

-¿Y ahora?- pregunté.
-Obviamente no, te he contado el pacto- dijo como si resultase obvio,
-Cierto…

Nos quedamos de nuevo callados. No quería meter la pata y decir algo indebido, quería que ella hablara y a partir de ahí hablar yo, no quería joderla otra vez con ella diciéndole todo lo que sentía, no podría soportarlo otra vez.

-Habla por favor, me estoy volviendo loco- le dije.
-Yo también, ¿Por qué tengo que hablar yo? No quiero- anunció.

Suspiramos a la vez y sonreímos.

-Vale valiente, empezaré yo…- le dije al final.
-Gracias- me sonrió y ya podía morir tranquilo.
-A ver… joder, como esto salga mal será mi fin, te lo juro- dije.

Ella negó varias veces apoyándome. ¿Por qué lo tenía tan claro?

-Emm… hace unos años me besaste en Sicilia- le dije, ella asintió cuando sus mejillas se colorearon-, y yo te dije que no sentía nada por ti.
-“Eres muy importante para mí”, eso fue lo que dijiste- me “ayudó”.
-Lo sé, yo también me acuerdo- sonrió y yo negué con una sonrisa también-, nunca hemos hablado de esto, estoy nervioso joder.

Ella levantó una mano y pude ver como temblaba.

-Tú no estás hablando, no seas listilla- sonrió de nuevo-. Déjame seguir, iba bien…

Asintió y me permitió seguir con la historia.

-Pasamos un año guay, parecía que se te había pasado y yo… empecé a verte de otra manera, cuando me besaste no lo vi, pero después… empecé a preguntarme por qué te gustaba y… yo que sé, fue sin querer casi, descubrí que era sencillo que nos gustáramos, en realidad éramos amigos y tú eras perfecta y yo… bueno, yo…
-Eras perfecto también- dijo ella haciéndome sonreír.
-Pero teníamos algo perfecto y era nuestra amistad y eso era mejor que nosotros por separado y no te dije nada, pero en verano el tequila me jugó una mala pasada y bueno… ya sabes… acabé suplicándote que me besaras y… fue desastroso- ella sonrió y me sentí un poco mejor.
-Sigue- me rogó casi.
-Y bueno, después pasó todo lo de ________(tn), ellos se fueron y yo no dije nada más, supuse que tú sabías cómo me sentía y si tú no hiciste nada, era mejor no meter la pata de nuevo. Además tú dijiste aquello de las segundas oportunidades…

Ella asintió en silencio sin decir nada.

-Pues eso, y estos dos años hemos estado bien ¿verdad?- ella sintió de nuevo-, y bueno, ahora han venido ellos y yo me alegro, me alegro de tener a Irene y de que tú la tengas, de verles de nuevo y eso- dije intentando acabar.
-¿Ya?- preguntó incrédula.

No, no había acabado, quedaba lo peor, pero… tenía miedo, joder estaba cagado, no quería joderla.

-¿Seguro? ¿No te queda nada por decir?- preguntó de nuevo.

Asentí pero permanecí un momento callado.

Cogí mi móvil del bolsillo y simplemente lo escribí, escribí lo que me faltaba. El mensaje llegó a su móvil y el sonido llenó la habitación. Ella entornó los ojos y cogió el móvil.

Mordí mi labio tan fuerte que pensé que iba a arrancarlo de cuajo. Tocó la pantalla, ya no había marcha atrás.

Su mandíbula se tensó. Y dejó el móvil en la mesa girándose de espaldas a mí y apoyando la cabeza en el escritorio. Me quedé callado un momento, esperando que ella al menos se dignara a contestar ya que casi me había obligado a admitir mis sentimientos. Dudé de que respondiera, había sido demasiado directo.

Joder, tres años andando en puntillas alrededor de ella y ahora en un segundo lo jodía todo, ahora ella me rechazaría de nuevo, aunque nunca lo había hecho en realidad, ahora ella no hablaría conmigo en un tiempo, necesitaría espacio y yo volvería a mi caparazón otra vez.

¿Había sido demasiado? “Y… aun te quiero”.

Mi cabeza daba vueltas alrededor de su respuesta que no llegaba, quería correr, salir de allí, retroceder diez minutos y pedirle perdón y ya, y que ella me perdonara o no, quería no haber abierto la boca, o apretado las teclas.

Me dejé caer en la cama agotado por el pensamiento, dios, todo era horrible.

Todo había acabado, era el fin, mí fin, el fin de nuestra amistad, mi fin… Era jodidamente horrible, quería vomitar, me dolía el estómago, necesitaba un servicio, quería…

Mi móvil sonó y lo agarré nervioso, tanto que casi se me cayó al suelo.

¿Quería abrir el mensaje? Me erguí de nuevo en la cama y vi que ella aún no se había dado la vuelta en la silla y permanecía de espaldas a mí.

No lo soporté más y abrí el mensaje.

Su: Dios… (19:03)

-¡¿Qué?!- la pregunta salió de mi boca sin poder controlarla.

Ella se giró en la silla y se enfrentó a mí, podía ver el miedo en su cara y dolía, iba a volver a hacer como que no pasaba nada, yo lo sabía, pero no quería afrontarlo, tenía que salir de allí, pero la puerta estaba cerrada, Louis nos había encerrado allí.

Me levanté y comencé a patalear en la puerta.

-Louis, ya está, déjanos salir- grité.
-¿Ya?- dijo Louis desde fuera segundos después-, ¿Su?
-¡NO!- dijo ella haciendo que me girara con los ojos abiertos como platos-, espera.
-Vuelvo abajo, dejadme tranquilo hasta que sea verdad, pesados- dijo él desde fuera.

¿Por qué me hacía sufrir de aquella manera? Me estaba volviendo loco, necesitaba salir y ella no quería darme esa libertad.

-Susan, necesito salir de aquí, por favor- le rogué desesperadamente.
-No te vayas- me pidió.
-¿Qué?- dije incrédulo.

Ella me miraba con sus grandes ojos grises de frente, no había nada entre nosotros, no más secretos, lo había dicho todo, no quedaba nada, ¿Qué quería de mí? No podía estar con ella ahora, debía entenderlo.

-Por favor, no te vayas, espera un segundo- me pidió.
-¿Por qué?- pregunté.

Ella volvió a coger su móvil y yo corrí hacía la cama para agarrar de nuevo el mío, olvidado allí por las prisas. Nada más aparecer el mensaje no dejé ni que sonara, lo abrí y me dejé caer en la cama.

Su: Me cuesta un poco más que a ti (19:06)

Yo: ¿El qué? (19:06)

-Decirlo- dijo en voz alta-, aunque tú no lo hayas dicho realmente.
-Susan, me estás matando- reconocí mirándola de nuevo.
-Lo siento- dijo ella.

Suspiré pesadamente varias veces casi soltando mi alma en los suspiros.

-¿Tú tienes algo que decirme?

Ella sintió.

-Dame un minuto, te odiaba hace media hora- dijo.

Solté una carcajada poco propicia para el momento pero ella sonrió también.

-Puedo esperar un minuto- le dije tumbándome en la cama y dejándola organizar sus ideas.

¿Ella iba a decirlo? ¿De verdad iba a decirlo? Todo parecía broma, no me lo creía, iba a…

No, seguro que lo había dicho para que no me doliera, seguro que no quería decirlo, ni siquiera lo pensaba, seguro que trataba de no dañarme.

Pero era mejor que tirara fuerte, prefería de un golpe, que dar vueltas a algo que no tenía sentido. Prefería que dijera que ella no sentía lo mismo y recomponerme en mi casa que sufrir de esta manera.

Noté como se tumbaba a mi lado en la cama. Puso su cabeza al lado de la mía, a la misma altura y cogió su móvil entre las manos alzándolo por encima de su cabeza de manera que yo podía ver lo que ella escribía sin necesidad de que el mensaje llegara hasta mi móvil. Desafortunadamente lo bajó unos centímetros y perdí la visión exacta, a los dieciséis segundos contados mi móvil sonó de nuevo.

Su: Te besé y te dije que no daba segundas oportunidades (19:08)

-Joder Susan, ¿De verdad quieres matarme?, coge un cuchillo- le supliqué mirándola-, prefiero un cuchillo en mi pecho que esto- ella no me miró y seguía con el móvil entre las manos-, por favor, mátame ya para que pueda sufrir solo.

Quería seguir hablando pero mi móvil sonó de nuevo.

Su: Pero creo que tendré que retractarme (19:09)

-¿Qué? Maldita sea, Susan habla- le pedí.

Me miró y se levantó sentándose en la cama. Me senté a su lado casi rozándola pero sin llegar a hacerlo. Ella se mordió el labio inferior matándome lentamente un poco más.

Pareció convencerse de algo a sí misma y antes de darme cuenta sus labios ya estaban en los míos.

Había extrañado ese roce por cuatro largos años, cuatro años, pero aún podía recordar sus labios sobre los míos aquellos tres segundos en Sicilia, cuatro veranos atrás. Aquellos tres segundos con los que había soñado tantas veces torturándome a mí mismo.

Ahora lo repetía de nuevo. Duró lo mismo, tres segundos exactos, fue igual pero diferente. La primera vez yo no sabía que la quería, ahora no solo lo sabía, ahora estaba seguro, ahora… ESPERA… ¿ELLA ME HABÍA BESADO?

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Chicaaas!! Madre mía, siento haber tardado una semana en subir capítulo, no sé qué ha pasado :/ Por eso...SUBIRÉ DOS CAPÍTULOS... :) AMADME!! xD








No hay comentarios:

Publicar un comentario