(Narra
Harry)
Miré hacia
la puerta todavía abierta. _________(tn) estaba ahí, con una sonrisa apagada
por la sorpresa y con cara dubitativa.
-Hola,
Chelsea ya se iba- dije.
-No-
repitió.
Santa
mierda, joder, perfecto, todo era perfecto.
-¿He venido
en mal momento?- dijo.
-NO.
-SÍ.
-Cállate
Chelsea- le pedí.
-Podríamos
vernos otro día, otro día en el que no tengas que tirártela- dijo con tono
seco.
¿Eso era lo
que pensaba? Quiero decir, sí, no era un santo, me la había tirado, pero no
hoy, hoy no iba a hacerlo.
-Perfecto,
otro día entonces- dijo Chelsea sonriéndole con arrogancia.
-No, no,
que va… ella ya se iba- dije empujándola de nuevo sin llegar a arrojarla, no
era por falta de ganas.
-Me voy-
_________(tn) no parecía molesta, simplemente quería salir de allí, lo notaba
en su cara.
-Joder,
espera, dos minutos- le rogué.
Ella me
miró con el ceño fruncido y se encogió de hombros, se sentó en el césped y
cerré la puerta.
-Chelsea,
lár.ga.te. ¿Lo entiendes?
-No lo
haré, es una niñata Harry, ¿por qué quieres estar con una niñata?
-Ella no es
una niñata, no sabes nada, joder vete- le dije frustrado.
(Narras tú)
La alegría
se había esfumado, ¿Qué hacía ahí Chelsea? ¿Habían estado juntos y se les había
echado la hora encima? No me extrañaría nada, ¿Qué esperaba?
Me decía a
mí misma que solo pretendía arreglar los problemas con él, sincerarme, contarle
toda la mierda sin llegar a dar pena y poder volver a mi vida centrada en lo
demás, relajada, sin pensar en él cada rato. Pero dentro de mí sabía que
esperaba algo más, era una estúpida por creer que los cambios en él no eran
importantes, pensar que seguía siendo el chico de quince años con el que tanto
me reía, pensar que podía seguir gustándole…
Pero ¿a
quién iba a engañar? Teniendo esas tetas y ese cuerpo, ¿por qué Harry iba a
cambiar a Chelsea o a cuantas tías pudiera conseguir por mí? Era una estúpida.
Y lo peor es que él no pensaba en nada de aquello, era un chico, ¿en qué iba a
pensar él? Seguramente tan solo quería que le contara la mierda y reírse un
rato de mí como llevaba haciéndolo últimamente.
¿Creía que
apareciendo en mi casa con su hermanita todo iba a ser de color de rosa?
Tendría que haberle hecho caso a mi madre y a Niall, Harry había cambiado.
Aunque Alan quisiera recuperarle yo sabía que no se podría, que habían pasado
muchas cosas en nuestras vidas durante estos dos años y que el puzle era más
grande de lo que pensábamos.
No quería
que él abriera la puerta y me dijera que me fuera, no quería verle cerrarla con
ella aún dentro, era tan patético estar sentada en el césped como si fuera el
segundo plato… yo no era el segundo plato de nadie, y menos de él. Me había
costado mucho tiempo salir de la mierda, él no volvería a meterme en ella,
nadie podría hacerlo.
Me levanté y
sin decir nada volví a mi casa, era mejor el abandono que el rechazo.
-Polvos,
eso es lo que tenemos ¿lo entiendes?- le grité harto de su actitud.
-¿Y con
ella? ¿Es eso lo que quieres con ella?
-No te
importa, no somos nada, no sé ni siquiera cómo pude acostarme contigo ni una
sola vez- dije gritando.
-Treinta y
cuatro- dijo ella.
-¿Qué?
-Treinta y
cuatro veces, sin contar las que…
-Déjalo, ni
siquiera lo sabes hacer bien, es más, hasta un tío ciego lo haría mejor que tú,
sal inmediatamente de mi casa, ¡AHORA! No quiero tener que repetírtelo ¿lo
entiendes?- abrí la puerta.
-No está-
susurró.
-¿Qué?-
miré al exterior, no había ni una señal de __________(tn).
-Eres un
hijo de puta- me dijo dándome soltando su mano en mi cara.
Joder,
escocía, asquerosa…
Chelsea se
fue sin decir nada más y me quedé unos segundos en la puerta maldiciendo mi
suerte. A la mierda todo, a la mierda la cena, a la mierda Sicilia, a la mierda
el intentar hacer las cosas bien, las cosas nunca saldrían bien, había mucha
mierda dentro de mí, demasiada mierda.
(Narra
Niall)
La música
como siempre estaba más alta de lo que mi cabeza podía soportar sobria por lo
que la única solución factible que veía era beber y beber hasta soportar el
ruido, o eso es lo que me decía a mí mismo, seguramente tras eso había más
cosas que soportaría mejor con el alcohol recorriendo mis venas que sin él.
Mis amigos
habían desaparecido tan rápidamente que no me di ni cuenta, me había quedado solo
en un abrir y cerrar de ojos, pero no tardaría demasiado en olvidar y pasar a
otras cosas.
Eran las
doce, esperaba que _______(tn) apareciera en algún momento de la noche y poder
hablar con ella si aún estaba en un estado mental aceptable.
Lo único que
tenía claro es que quería cogerme una buena borrachera, lo suficiente como para
dejar de darle vueltas a la cabeza por unas horas, pero parecía que ni eso lo
podía conseguir.
-No pensé
que eras de esos- me volví para enfrentarme a sus ojos, azules…
-¿Qué?-
contesté alejándome un poco de él.
-De los
homófobos que creen que la homosexualidad se contagia o algo así- me dijo
encogiéndose de hombros, si él supiera…
¿Qué era
mejor, dejarle claro que no lo era o dejarle claro que quería que se apartase
de mí y con ello aceptar lo que estaba diciendo? Desde nunca yo había sido
homófobo, de hecho nunca lo había pensado, quizá por eso ahora tenía la cabeza
hecha un lío.
-No quiero
hablar de ello- le dije apartándome un poco más.
-Es
curioso…
-¿El qué?-
contesté.
-Por un
segundo pensé que eras… -¿Qué?- pregunté con un tono desesperado.
-Nada,
déjalo…
-Dímelo- le
pedí acercándome peligrosamente a él y pudiendo ver las motas más oscuras de
sus ojos, mierda.
-Pensé que
eras un buen tío, no sé… Puede que aún lo seas- dijo marchándose.
Me dejó
allí, era lo normal, el otro día yo le había dado la espalda largándome de
clase dejándole con la palabra en la boca, era normal que ahora él hiciera lo
mismo…
-Dame un chupito-
la voz de ___________(tn) me sobresaltó y apartó los pensamientos de mi mente
por un momento.
-¿Qué tal?-
pregunté sabiendo de ante mano la respuesta.
-Quiero
tequila- dijo.
Eso era
mal, o peor.
-Mucho
tequila- reiteró.
No quería
meterme en la cama a llorar como una niña por la “no cena” con Harry, creía que
me merecía la buena noche que él no me había dado.
Me cambié
para ponerme algo más adecuado séase una falda y una blusa con volantes y salí
a encontrarme con todos en casa de Mcenroe, el único lugar al que sabía que
Harry no iría cuando comprendiera que me había marchado. Tampoco creía que
fuera tras de mí como un loco enamorado, Harry había dejado de ser de esos… si
es que en algún momento lo había sido.
Podría
parecer que extrañaba al Harry bromista y cariñoso, de alguna manera lo hacía,
por eso había ido realmente a la cena, para ver si además de resolver nuestras
diferencias podía conseguir recuperar esa parte de él, la parte que había
conseguido despertar una vez y que creía que aún continuaba dentro de él…
Pero ahora
no lo tenía del todo claro, ahora lo único que sabía es que necesitaba tequila,
necesitaba beber algo y eso me recordaba tantas cosas que desencadenaron algo
bonito. Era curiosa la relación que mantenía con el tequila, me había dado los
peores momentos pero también, de alguna manera, había sido el paso a los
mejores. Era extraño pero motivante y por eso quería comprobar si la “Ley del
tequila” seguía vigente en la parcela de mi vida.
Afortunadamente
Niall no preguntó detalles, creía saber por qué, estaba segura de que él
necesitaba el tequila tanto como yo, estaba raro, era cierto, llevaba raro unos
días, especialmente raro. Tendríamos que hablar, pero no era el momento, el
momento llegaría en algún lugar inespecífico del futuro.
-Hablaremos
un día de estos- le dije con el tercer chupito en mi dientes.
-Lo haremos
_________(tn), aún tengo que llevarte al altar- me dijo.
-¿Qué?-
pregunté horrorizada.
-Bueno, lo
pensé hace tiempo, sería lógico ¿no?
En realidad
en aquel momento le podía encontrar lógica a todo, a las luces moviéndose
frente a nosotros, a los barriles que volaban sobre nuestras cabezas buscando
dueño, al hecho de que Niall me llevara al altar, en realidad era lógico…
-Sí…-
contesté al final rellenando mi vaso.
-Entendería
que se lo dijeras a tu hermano o a Alan- volvía a sacar el tema de Alan.
Me agazapé
en su pecho y le di un beso sin maldad en los labios, ni siquiera sabía por qué
había hecho eso, pero conseguí mi propósito de callarle.
-¿Qué…?-
dijo tocándose los labios con una mano.
-Cállate-
respondí llenando su chupito.
-Míranos,
parecemos dos cincuenteros en la barra de un bar sufriendo por nuestra maldita
y triste vida- me dijo.
-Creo que
solo nos equivocamos en lo de cincuenteros- reí.
-Brindo por
eso- dijo chocando nuestro vasitos.
-Yo brindo
por el futuro- dije riendo más-, porque dejemos atrás lo que merece la pena
dejar atrás.
-¿Harry?-
dijo dudando.
-Harry,
Sicilia, nuestros problemas… te quiero Niall- dije.
Parecía que
me volvía tremendamente elocuente y sensible cuando bebía, no recordaba esto la
última vez que lo había hecho, recordaba mareo, no bienestar, quizá si bebía
más podría encontrarme mejor.
(Narra
Louis)
-Parece que
quisieras emborracharme- le dijo sonriendo.
-Quizá es
lo que quiero- dijo ella riéndose.
-Bebe tú
también- le acerqué mi vaso a los labios y ella bebió mirándome a través de sus
largas pestañas.
Sentí un
escalofrío recorriendo mi columna. Que Marie se hubiese ido a pasar el fin de
semana a Londres no me daba derecho a salirme de lo establecido, ¿era demasiado
estar hablando con Claudia, ella y yo solos en la terraza? Si era demasiado
tendría que haber alguna señal, quizá su hermano, mi hermana, el destino nos
diría que lo que hacíamos no era lo correcto; no estábamos haciendo nada malo,
¿estaba mal que lo estuviera pasando bien?
-¿En qué
piensas?- me preguntó Claudia rodando los ojos hacia el cielo.
Las
estrellas hacían brillar sus ojos de un modo especial, como solo ocurría con
ellos. Marie tenía los ojos brillantes, mucho, pero el brillo que veía en los
ojos de Claudia no era igual. Me encontré votando a favor de este último casi
sin darme cuenta y quizá ese era la señal que me hacía falta para saber que
aquello no era correcto.
-Nada- dije
simplemente.
-¿Qué crees
que pasará?- me preguntó sentándose en los escalones de la salida al jardín-,
con nosotros me refiero, dentro de un año o dos, ¿Dónde estaremos?
Sonreí.
-Bueno, tú
estarás en Alemania o Washington estudiando farmacia y yo... hace tiempo
dijiste que estaría estudiando fisioterapia en alguna universidad del mundo.
-Sí, es
cierto, ¿Aún es eso lo que quieres hacer?- me preguntó.
-No sé
nada- le dije- pero tengo un año para averiguarlo.
Le tendí de
nuevo mi vaso y ella bebió de nuevo. Suspiré; hacía unos años creía que la
fisioterapia era la mejor salida para mí, Claudia siempre me animaba a que
intentara salir por otro lado, me animaba a hacer ciencias del deporte, pero no
era una carrera factible, había que tener mucha suerte para conseguir un buen
puesto de trabajo y por eso me decidí por la fisioterapia en mi cabeza. Además,
con Marie a mi lado que me decía que estudiaríamos juntos en algún campus de
alguna ciudad, ella enfermería y yo fisio, me había acostumbrado a pensar que
eso era lo que quería.
-Siempre
podrías hacer ciencias del deporte- me recordó.
-Sí y tú
también- le pinché con un dedo en la tripa.
-Sí… y
luego nos despertamos todos- sonrió.
-Hace un
tiempo, antes de salir con Marie… sé que suena loco lo que voy a decir- le
expliqué-, un día me dio por mirar universidades que ofrecieran becas para
estudiar ciencias del deporte. ¿Sabes dónde estaba una de las mejores?
-En
___________(tpaís)- dijo.
Ella lo
sabía, por supuesto que lo sabía.
-Exacto- le
dije.
-Eso te
hizo inclinarte más por la Fisio ¿no?- dijo riendo.
-Unos días
después Marie me habló después del verano- contesté.
Ella
asintió desviando la mirada hacia atrás.
-¿Cómo la
conociste?- preguntó.
¿En serio
iba a contarle a Claudia cómo había empezado mi relación con Marie?
-Ella
siempre ha ido a mi clase, desde hace muchos años- empecé.
-Nunca me
habías hablado de ella- me miró elevando una ceja.
-Ella no
existía- contesté.
Claudia y
yo nos contábamos todo en Sicilia, todos menos quizá lo más importante.
-Quiero
decir que para mí no existía, aunque sí existiera- rectifiqué-. Iba a mi clase,
era amiga de Chelsea a Carla y a mí nunca me habían interesado.
No quería
darle muchas explicaciones del comienzo de nuestra relación, sabía que no la
alegraría aunque no le debiera nada.
-¿Pero… la
conocías antes del último verano?
Mierda, no
tendría que haber empezado a hablar…
-Sí-
contesté susurrando.
-Amm- dijo
ella sorprendida.
-Es
extraño, porque yo no había dejado de pensar en… ti todo el año- dije-. Pero
una semana antes de ir a Sicilia acabó el curso y Harry me pidió que quedáramos
con unos amigos suyos, yo le dije que sí, podría ser divertido. Al final
resultó ser una encerrona de las grandes, estaban Chelsea, Marie, él y yo-
recordé el momento incómodo al llegar a casa de Chelsea y que solo estuvieran
ellas-. Chelsea y Harry lo habían organizado para que nos conociéramos.
Suspiré y
sonreí, sin embargo ella tenía el rostro calmado y serio, como si no estuviera
escuchándome.
-Puedo no
seguir- le dije.
-No, no,
no, te escucho- contestó.
-Harry y
Chelsea se fueron arriba y nos quedamos los dos solos- le conté-. Harry me
había hablado de Marie algunas veces, pero a mí no me interesaba porque… Porque
aunque no lo admitiera yo estaba loco por ti.
Ella abrió
los ojos sorprendida. Y yo me mordí el labio.
-Lo siento,
no debí decirlo- añadí rápidamente.
-No te
disculpes, ambos lo estábamos- dijo ella-. Continúa.
-Resultó
que Marie era genial, era simpática, amable, se reía con mis bromas y…
-¿La
besaste?- me preguntó.
…Flashback…
-Lo siento-
dijo por fin cuando el que había sido mi mejor amigo y Chelsea desaparecieron
escaleras arriba-, ella me dijo que vendría más gente.
-Ya…- me
rasqué la nuca, nervioso.
-Puedes
irte si quieres- me dijo rápidamente abriendo la puerta principal.
-No,
podríamos hablar o… ver una peli, no sé- le dije.
Harry me
había dicho los últimos meses que Marie, la amiga de Chelsea, quería hablar
conmigo… o no hablar… no sé. Nunca me había fijado del todo en ella, pero ahora
que lo hacía nadie podría discutir que era guapa, tenía un buen cuerpo y
parecía simpática. Me pareció descortés irme de allí sin dar una explicación.
Marie
sonrió contenta y pasó a la cocina.
-Podemos
hacer unos sándwiches- me dijo sacando pan de molde.
-Claro-
contesté ayudándole.
Hicimos la
comida sin apenas hablar, y nos sentamos en el salón también en silencio.
-Esto es
raro, no tendría que ser raro- me dijo mordiendo el bocadillo con nervios.
-Lo siento,
no estoy muy puesto en esto de las citas- le dije sonriendo.
Ella
también sonrió, tenía una bonita sonrisa.
-Podríamos
hablar de algo- le dije-, por ejemplo…
-¿Qué
quieres estudiar?- me preguntó.
-Fisio-
contesté-, ¿tú?
-Enfermería-
contestó riendo.
-¿Qué es
tan gracioso?- le dije.
-Pensé que
querrías algo loco como geología o ciencias del deporte- contestó.
-Eso no es
loco- le dije dubitativo.
Claudia me
decía todo el rato que tenía que estudiar ciencias del deporte, no era una
locura, era interesante.
-Me alegro
de que no quieras hacerlo- sonrió.
-Bueno,
aunque ya veremos, quizá me vuelvo loco- le dije con media sonrisa.
Ella rio,
también tenía una risa agradable.
Hablamos un
largo rato, ella reía por mis comentarios graciosos, había sido una buena idea
venir, lo estaba pasando bien y realmente era guay pasar tiempo con ella.
-¿Irás a
Sicilia?- me preguntó.
-Sí, iré,
llevo yendo toda la vida, ¿tú por qué nunca has ido?- le pregunté.
-No lo sé,
cuando era pequeña mis padres no me llevaron y nunca he ido, solemos ir de
vacaciones a la playa- se encogió de hombros-. ¿Tú por qué vas?
-Mis padres
me mandaron con Susan cuando teníamos siete años, nos llevábamos fatal y gracias
a Sicilia ahora me soporta- dije sonriendo.
-¿Por qué
sigues yendo?- me dijo.
Sonreí
pensando en mis amigos, en los veranos.
-Tengo
amigos que van y van y van y yo voy- sonreí y ella hizo lo mismo.
-Voy al
servicio un momento- comentó desapareciendo.
Saqué mi
móvil, tenía un mensaje.
Claudia:
Llevo dos horas leyendo un maldito libro para literatura, en serio ¿vas a
explicarme por qué ________(tn) me convenció de coger esa optativa? La odio, y
te odio a ti por haber elegido Laboratorio de Biología como optativa… Odio que
no esté en mi plan de estudios. (21:32)
Sonreí.
Claudia se pasaba las últimas tardes leyendo libros para hacer trabajos de
literatura. Y parecía que si me lo contaba yo era menos malo por haber elegido
al final otra optativa por mucho que ella hubiese intentado convencerme para no
hacerlo.
Yo: Yo
estoy teniendo una tarde divertida, siento que me odies, pero estoy a miles de
kilómetros y no puedes intentar atraparme por decirte que… ¡HE ACABADO LAS
CLASES! Pero a ti no te queda nada, ¡Empollona! (21:37)
Podía
imaginarme su cara rabiosa mientras yo sonreía y bailaba internamente al
imaginármela. A ella le quedaba aún una semana para acabar y encontrarnos en
Sicilia.
Claudia: No
me llames así. De todas formas gracias por tu apoyo emocional, ¿Cómo es tu
tarde? (21:39)
Yo: Estoy
en casa de una amiga de Harry con otra amiga de su amiga, quizá no lo
entiendas, no sé si tu cerebro llegará tan alto (21:40)
Claudia: Debemos
seguir con el plan Lou… No debería estar en casa de “su amiga” sé a lo que te
refieres con “una amiga” (21:41)
Yo: ¿Qué
quieres que le diga? “¿Deja de enrollarte con chicas porque el verano se acerca
y ¡ah! _________(tn) irá a Sicilia?” (21:42)
Claudia:
No… tienes razón, no pasa nada. Adiós Louis (21:44)
Ella solo
me llamaba Louis cuando se enfadaba o cuando quería molestarme. No me gustaba
que ella me llamara Louis, para __________(tn) y ella siempre había sido Lou,
Lou a secas.
Yo: ¿Louis?
(21:44)
Claudia:
¿No es ese tu nombre? (21:45)
Yo:
Hablamos más tarde (21:46)
Claudia:
Sí… disfruta (21:47)
Notaba el
sarcasmo que desprendían sus comentarios hasta por mensaje… pero yo no tenía la
culpa de que Harry fuera un capullo que no pensaba en _________(tn), tampoco
podía pararle los pies, él haría lo que quisiera dijera lo que dijera yo.
-Joder…-
dije apagando la pantalla.
-¿Malas
noticias?- Marie regresó del servicio.
-No, que
va…- le dije.
-Puedes
contármelo, a veces dicen que uno se desahoga mejor con la gente que no conoce-
me dijo con una sonrisa sentándose-, venga dímelo.
-Es solo…
no es nada- le dije.
-¿Una
chica?- preguntó esperando que la respuesta no fuera “sí”.
-Sí, es…
una chica de Sicilia, mi mejor amiga- contesté.
No quería
hablar con nadie sobre ello, tendría que llamarla y arreglar las cosas con ella,
no podía ponerme a contárselo a una chica que acababa de conocer por muy
simpática que pareciera.
-¿Te
gusta?- preguntó.
-¿Qué? No,
es mi amiga- contesté.
Ella
asintió despacio.
-No te
creo- me dijo.
-No lo
hagas… no entiendo a la gente que opina que los chicos y las chicas no pueden
ser mejores amigos sin que haya nada más- dije expresando en voz alta un
pensamiento que llevaba rondando por mi cabeza un tiempo.
-No, no es
eso, yo si lo creo, el problema está en tu cara- dije señalándome.
-¿Mi cara?-
contesté moviendo mis mejillas poniendo caras raras mientras ella reía.
-Sí, antes…
cuando he ido al lavabo te he mirado un segundo, has cogido tu móvil y has
sonreído como un bobo- dijo sonriendo.
-No lo he
hecho, no- contesté negando intentando recordar el momento-. Aun así, he
sonreído porque me ha dicho algo gracioso- me excusé.
-Claro, claro- me dijo ella con sarcasmo.
-Me voy- me
levanté y ella pareció decepcionada.
-Venga, era
una broma, venga “ella no te gusta”- dijo haciéndome reír.
-No, no lo
hace, pero me voy igualmente- dije caminando hacia la puerta.
-¿Lo has
pasado bien?- preguntó antes de que saliera.
-Sí- era la
verdad-. Dile a Harry que me he marchado.
-Vale-
contestó asintiendo-.
-Adiós- la
miré un segundo y ella se acercó a mí, hacia mis labios.
Me aparté
por inercia pensando…
-¿En qué
has pensado?- preguntó sonriendo.
-¿Qué? En
que no quería besarte- me estaba molestando un poco su actitud.
-¿No has
pensado en ella?- preguntó.
-¿Claudia?
-Has dicho
su nombre- dijo riendo más.
-¿Qué?-
dije molesto.
-Yo no te
he dicho quién y tú has supuesto que era ella, Claudia- contestó.
-Vale, lo
que tú digas…- le dije saliendo al umbral-, estábamos hablando de ella hace un
momento.
-¿Y por qué
no me has besado?- preguntó contraatacando.
-No beso en
la primera cita- le dije para molestarla.
-Pregúntate
si a ella la besarías en una hipotética primera cita.
Sí, ¿qué?
No. No.
-No
respondas- dijo-, tu cara ya lo ha hecho- sonrió y empezó a cerrar la puerta-.
Pasa un buen verano Lou- dijo finalmente.
…Fin
flashback…
-Interesante-
dijo Claudia cuando acabé de contárselo-. Recuerdo esa tarde. Luego me llamaste
pidiéndome perdón por dejar que Harry fuera con chicas- rio.
-¿Qué es
tan gracioso?- pregunté.
-No estaba
enfadada por eso aquel día- me contestó-. Tú creías que sí, pero no.
-¿No?
-No, estaba
enfadada porque estabas en una casa con una chica, con una amiga de Chelsea-
dije-. Ahora sé que era Marie.
Vaya… ahora
en realidad eso tenía mucho sentido.
-Es raro
que fuera Marie quien me hiciera ver que estaba loco por ti- dije sin darle
importancia.
-Sí…- dijo
ella-. Creo que voy a ir dentro, luego nos vemos.
Se levantó
y se metió dentro de la casa dejándome con los recuerdos.
Me rocé los
labios de nuevo. El alcohol ahora formaba parte de mí como lo hacía mi propia
sangre. Sentía aún sus labios sobre los míos. ¿Tendría que sentir mariposas con
cada chica que besara? ¿Había sentido mariposas al besarme Carla? Carla era
guapa y ________(tn) también, ¿Por qué no me había gustado que me besaran?
Seguí
dándole vueltas y vueltas a la cabeza. Estaba tirado en una silla mientras veía
a decenas de personas bailando a mi alrededor. Les quería pedir que pararan,
que no estábamos para fiestas.
Vi a
Claudia entrar por la cocina y la seguí.
-Clau- la
llamé y ella se dio la vuelta justo cuando estaba a punto de salir a la calle.
-Me voy a
casa, estoy cansada de todo esto y creo que estoy un poco borracha- me dijo.
-Y yo-
contesté.
-Pues
vámonos juntos- agarró mi brazo y tiró de mí.
Salimos
fuera, la música ya no sonaba tan atronadora, y cuanto más nos alejábamos del
lugar menos se oía.
-¿Qué tal
lo has pasado?- pregunté.
-Regular-
me dijo ella-. Louis se ha pasado la mitad de la noche hablando de Marie y la
otra mitad de lo que yo le gustaba en el pasado, si tan solo me lo hubiera
dicho antes…
-O tú a él-
dije con una pequeña sonrisa.
-Sí… ahora
no importa eso, el caso es que él parece querer profundamente a su novia. -¿Y tú lo odias?
-Odio el
hecho de que lo haga- dijo resignada-, creo que no hay nada que pueda hacer.
-¿Estás en
el momento “el mundo es una mierda” de la borrachera?- pregunté.
-El momento
“el mundo es fantástico” se rompió cuando me dijo que había sido Marie quien le
había hecho darse cuenta de que me quería- soltó.
-Vaya…
estamos llenos de sorpresas- comenté.
-Y que lo
digas…
(Narra Harry)
Al regresar
dejé la moto en el garaje, estaba solo en casa, demasiado cabreado como para
hacer cualquier cosa que no implicara puños o patadas. Estaba cansado de
pensar, quería dejar de hacerlo.
Robin
guardaba en un armario del salón su whisky añejo, aquel que solo sacaba para
ocasiones especiales, aquel que bajo ningún concepto me dejaría tocar, pero era
un caso de necesidad, de extrema necesidad.
Abrí el
armario y cogí la primera botella que pillé, no era algo normal en mí
emborracharme en casa y menos solo; no pensaba llamar a la zorra de Chelsea ni
una vez más, sabía que ella volvería a mí, no era cierto que un hombre ciego
sabría darme mejores mamadas que las suyas, en realidad lo hacía bastante bien.
Era
complicado controlar los pensamientos que se venían a mi cabeza; por una lado
tenía claro mi odio a __________(tn), la necesidad de verla sufrir era aún algo
palpable en mí, sin embargo a veces la vena llorica y sensible llegaba y me
veía tirado por los suelos pidiéndole perdón… ¿perdón? ¿Por qué debería yo
pedir perdón? En realidad era ella la que había acabado con todo, la que le
había puesto los cuernos a su novio, la que se había enfadado por llamarla
“puta” cuando ese adjetivo respondía perfectamente a sus actos, la que había
vuelto un año después a Sicilia cuando prometió nunca más hacerlo, la que había
lloriqueado a su padre para irse y la que había decidido quedarse, la que me
había arrastrado a la torre mi “última” noche…
En realidad
ella era la culpable de todo, la culpable de mi ruptura con Alan, la culpable
de mi ruptura con mis amigos, con mi familia, algo que yo jamás podría
recuperar, algo que había perdido. ¿Ella había perdido a su padre? Yo había
perdido mi vida, joder, todo se había ido con ello.
Después del
quinto vaso de whisky a palo seco empecé a preguntarme si en realidad ella no
habría vuelto a mi vida para terminar de romperme, para terminar lo que había
empezado e intentar acabar su maldito trabajo.
Todos me
odiaban, todos, incluidos lo que se habían hecho llamar mis amigos hacía
algunos años, pero ella era perfecta, ella era la mejor, “pobre
___________(tn)”…
Me encontré
a mí mismo con el móvil en las manos escribiendo. Tenía que hablar con ella, al
fin había encontrado las palabras, había descubierto o redescubierto que ella
era la culpable de todo, ni yo ni nadie.
Yo: Tenes
que venr a mii casa (03:05)
Estaba
demasiado borracho como para pensar en escribir con claridad, lo importante era
que ella viniera, eso era lo crucial.
(Narras tú)
Yo: Ventú
(03:08)
Después de
cerrarme la puerta en las narices quería que volviera a las tantas de la
madrugada a su casa, ¿Qué se creía?
Harry: Será
mejjor que hablemos ys (03:09)
¿Ya? Él
ahora quería hablar. Y en realidad cuanto antes habláramos antes acabaría toda
la pesadilla.
-Me voy-
miré a mi alrededor pero no había nadie conocido y los que estaban pasaron de
mi comentario, no me iba a extrañar nadie aunque era mejor escribir por el
grupo.
Yo: Chicos,
me voy a cassa, nos vemos manana (03:11)
El frío se
colaba por debajo de mi falda y llenaba mis brazos que intentaba calentar
abrazando con mis manos.
La casa de
Harry estaba cerca, al menos estaría calentita, y quizá él si tenía una buena
noche me prestaría una sudadera para regresar a casa. Me encontré pensando en
los calentita que estaría entre una de las sudaderas de Harry cuando llegué a
las puertas de su casa. Raramente la puerta principal estaba abierta de par en
par esperando que llegara, la luz del recibidor estaba apagada y solo se veía
la luz encendida de una pequeña lámpara en el salón. Un escalofrío recorrió mi
espalda. Si no hubiese sabido que era la casa de Harry habría tenido miedo.
Cerré la
puerta.
-¿Harry?-
pregunté al silencio.
Pasé hacia
el salón y entonces le vi. Sentado de espaldas a mí en una gran silla de
madera, con el respaldo alto llegando a tapar casi toda su cabeza, estaba él. Y
en la mesa, apoyada, una botella de alcohol casi vacía, solo quedaban los
posos.
-Has venido-
dijo con la lengua algo dormida.
¿Estaba
borracho? No contentillo, ni con el punto, ¿estaba borracho de verdad?
-¿Estás
borracho?- le pregunté.
-¿Y qué si
lo estoy?- dijo elevando la voz y levantándose de la silla. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Lo sé!! Dije que iba a subir hace unos días pero al final no he podido y también sé que dejar ahí el capítulo es una mierda... Lo siento!
Pero al menos he podido subirlo :)
Espero que lo disfrutéis!!
Muacks
PD: no diré cuando podré subir el siguiente, intentaré que sea lo antes posible ^^
PD2: el próximo capítulo es interesante, creo que os gustará :)
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VEROOOO!! como nos puedes dejar así otra vez!! No e podido leer antes el capítulo porque ya llegan mis exámenes y eso bueno espero que subas pronto capítulo besos desde Mallorca!!
ResponderEliminarMUACCKKSS!!
Hola!!! Siento la demora pero prometo subir capítulos mañana, estoy hasta arriba con las clases pero tengo tiempo mañana y os debo capítulo ^^ Un besazo guapa :)
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