viernes, 3 de octubre de 2014

Capítulo 47: "Cómo duele andar en círculos"





(Narra Harry)

Miré hacia la puerta todavía abierta. _________(tn) estaba ahí, con una sonrisa apagada por la sorpresa y con cara dubitativa.

-Hola, Chelsea ya se iba- dije.
-No- repitió.

Santa mierda, joder, perfecto, todo era perfecto.

-¿He venido en mal momento?- dijo.
-NO.

-SÍ.
-Cállate Chelsea- le pedí.

-Podríamos vernos otro día, otro día en el que no tengas que tirártela- dijo con tono seco.

¿Eso era lo que pensaba? Quiero decir, sí, no era un santo, me la había tirado, pero no hoy, hoy no iba a hacerlo.

-Perfecto, otro día entonces- dijo Chelsea sonriéndole con arrogancia.
-No, no, que va… ella ya se iba- dije empujándola de nuevo sin llegar a arrojarla, no era por falta de ganas.

-Me voy- _________(tn) no parecía molesta, simplemente quería salir de allí, lo notaba en su cara.
-Joder, espera, dos minutos- le rogué.


Ella me miró con el ceño fruncido y se encogió de hombros, se sentó en el césped y cerré la puerta.

-Chelsea, lár.ga.te. ¿Lo entiendes?
-No lo haré, es una niñata Harry, ¿por qué quieres estar con una niñata?
-Ella no es una niñata, no sabes nada, joder vete- le dije frustrado.

 

(Narras tú)

La alegría se había esfumado, ¿Qué hacía ahí Chelsea? ¿Habían estado juntos y se les había echado la hora encima? No me extrañaría nada, ¿Qué esperaba?

Me decía a mí misma que solo pretendía arreglar los problemas con él, sincerarme, contarle toda la mierda sin llegar a dar pena y poder volver a mi vida centrada en lo demás, relajada, sin pensar en él cada rato. Pero dentro de mí sabía que esperaba algo más, era una estúpida por creer que los cambios en él no eran importantes, pensar que seguía siendo el chico de quince años con el que tanto me reía, pensar que podía seguir gustándole…

Pero ¿a quién iba a engañar? Teniendo esas tetas y ese cuerpo, ¿por qué Harry iba a cambiar a Chelsea o a cuantas tías pudiera conseguir por mí? Era una estúpida. Y lo peor es que él no pensaba en nada de aquello, era un chico, ¿en qué iba a pensar él? Seguramente tan solo quería que le contara la mierda y reírse un rato de mí como llevaba haciéndolo últimamente.

¿Creía que apareciendo en mi casa con su hermanita todo iba a ser de color de rosa? Tendría que haberle hecho caso a mi madre y a Niall, Harry había cambiado. Aunque Alan quisiera recuperarle yo sabía que no se podría, que habían pasado muchas cosas en nuestras vidas durante estos dos años y que el puzle era más grande de lo que pensábamos.

No quería que él abriera la puerta y me dijera que me fuera, no quería verle cerrarla con ella aún dentro, era tan patético estar sentada en el césped como si fuera el segundo plato… yo no era el segundo plato de nadie, y menos de él. Me había costado mucho tiempo salir de la mierda, él no volvería a meterme en ella, nadie podría hacerlo.

Me levanté y sin decir nada volví a mi casa, era mejor el abandono que el rechazo.

 
(Narra Harry)

-Polvos, eso es lo que tenemos ¿lo entiendes?- le grité harto de su actitud.
-¿Y con ella? ¿Es eso lo que quieres con ella?
-No te importa, no somos nada, no sé ni siquiera cómo pude acostarme contigo ni una sola vez- dije gritando.

-Treinta y cuatro- dijo ella.
-¿Qué?
-Treinta y cuatro veces, sin contar las que…

-Déjalo, ni siquiera lo sabes hacer bien, es más, hasta un tío ciego lo haría mejor que tú, sal inmediatamente de mi casa, ¡AHORA! No quiero tener que repetírtelo ¿lo entiendes?- abrí la puerta.
-No está- susurró.
-¿Qué?- miré al exterior, no había ni una señal de __________(tn).

-Eres un hijo de puta- me dijo dándome soltando su mano en mi cara.

Joder, escocía, asquerosa…

Chelsea se fue sin decir nada más y me quedé unos segundos en la puerta maldiciendo mi suerte. A la mierda todo, a la mierda la cena, a la mierda Sicilia, a la mierda el intentar hacer las cosas bien, las cosas nunca saldrían bien, había mucha mierda dentro de mí, demasiada mierda.

 

(Narra Niall)

La música como siempre estaba más alta de lo que mi cabeza podía soportar sobria por lo que la única solución factible que veía era beber y beber hasta soportar el ruido, o eso es lo que me decía a mí mismo, seguramente tras eso había más cosas que soportaría mejor con el alcohol recorriendo mis venas que sin él.

Mis amigos habían desaparecido tan rápidamente que no me di ni cuenta, me había quedado solo en un abrir y cerrar de ojos, pero no tardaría demasiado en olvidar y pasar a otras cosas.

Eran las doce, esperaba que _______(tn) apareciera en algún momento de la noche y poder hablar con ella si aún estaba en un estado mental aceptable.

Lo único que tenía claro es que quería cogerme una buena borrachera, lo suficiente como para dejar de darle vueltas a la cabeza por unas horas, pero parecía que ni eso lo podía conseguir.

-No pensé que eras de esos- me volví para enfrentarme a sus ojos, azules…
-¿Qué?- contesté alejándome un poco de él.
-De los homófobos que creen que la homosexualidad se contagia o algo así- me dijo encogiéndose de hombros, si él supiera…

¿Qué era mejor, dejarle claro que no lo era o dejarle claro que quería que se apartase de mí y con ello aceptar lo que estaba diciendo? Desde nunca yo había sido homófobo, de hecho nunca lo había pensado, quizá por eso ahora tenía la cabeza hecha un lío.

-No quiero hablar de ello- le dije apartándome un poco más.
-Es curioso…
-¿El qué?- contesté.
-Por un segundo pensé que eras…

-¿Qué?- pregunté con un tono desesperado.

-Nada, déjalo…
-Dímelo- le pedí acercándome peligrosamente a él y pudiendo ver las motas más oscuras de sus ojos, mierda.

-Pensé que eras un buen tío, no sé… Puede que aún lo seas- dijo marchándose.

Me dejó allí, era lo normal, el otro día yo le había dado la espalda largándome de clase dejándole con la palabra en la boca, era normal que ahora él hiciera lo mismo…

-Dame un chupito- la voz de ___________(tn) me sobresaltó y apartó los pensamientos de mi mente por un momento.
-¿Qué tal?- pregunté sabiendo de ante mano la respuesta.

-Quiero tequila- dijo.

Eso era mal, o peor.

-Mucho tequila- reiteró.

 
(Narras tú)

No quería meterme en la cama a llorar como una niña por la “no cena” con Harry, creía que me merecía la buena noche que él no me había dado.

Me cambié para ponerme algo más adecuado séase una falda y una blusa con volantes y salí a encontrarme con todos en casa de Mcenroe, el único lugar al que sabía que Harry no iría cuando comprendiera que me había marchado. Tampoco creía que fuera tras de mí como un loco enamorado, Harry había dejado de ser de esos… si es que en algún momento lo había sido.

Podría parecer que extrañaba al Harry bromista y cariñoso, de alguna manera lo hacía, por eso había ido realmente a la cena, para ver si además de resolver nuestras diferencias podía conseguir recuperar esa parte de él, la parte que había conseguido despertar una vez y que creía que aún continuaba dentro de él…

Pero ahora no lo tenía del todo claro, ahora lo único que sabía es que necesitaba tequila, necesitaba beber algo y eso me recordaba tantas cosas que desencadenaron algo bonito. Era curiosa la relación que mantenía con el tequila, me había dado los peores momentos pero también, de alguna manera, había sido el paso a los mejores. Era extraño pero motivante y por eso quería comprobar si la “Ley del tequila” seguía vigente en la parcela de mi vida.

Afortunadamente Niall no preguntó detalles, creía saber por qué, estaba segura de que él necesitaba el tequila tanto como yo, estaba raro, era cierto, llevaba raro unos días, especialmente raro. Tendríamos que hablar, pero no era el momento, el momento llegaría en algún lugar inespecífico del futuro.

-Hablaremos un día de estos- le dije con el tercer chupito en mi dientes.
-Lo haremos _________(tn), aún tengo que llevarte al altar- me dijo.

-¿Qué?- pregunté horrorizada.
-Bueno, lo pensé hace tiempo, sería lógico ¿no?

En realidad en aquel momento le podía encontrar lógica a todo, a las luces moviéndose frente a nosotros, a los barriles que volaban sobre nuestras cabezas buscando dueño, al hecho de que Niall me llevara al altar, en realidad era lógico…

-Sí…- contesté al final rellenando mi vaso.
-Entendería que se lo dijeras a tu hermano o a Alan- volvía a sacar el tema de Alan.

Me agazapé en su pecho y le di un beso sin maldad en los labios, ni siquiera sabía por qué había hecho eso, pero conseguí mi propósito de callarle.

-¿Qué…?- dijo tocándose los labios con una mano.
-Cállate- respondí llenando su chupito.

-Míranos, parecemos dos cincuenteros en la barra de un bar sufriendo por nuestra maldita y triste vida- me dijo.
-Creo que solo nos equivocamos en lo de cincuenteros- reí.

-Brindo por eso- dijo chocando nuestro vasitos.
-Yo brindo por el futuro- dije riendo más-, porque dejemos atrás lo que merece la pena dejar atrás.

-¿Harry?- dijo dudando.
-Harry, Sicilia, nuestros problemas… te quiero Niall- dije.
 
Parecía que me volvía tremendamente elocuente y sensible cuando bebía, no recordaba esto la última vez que lo había hecho, recordaba mareo, no bienestar, quizá si bebía más podría encontrarme mejor.
 

(Narra Louis)

-Parece que quisieras emborracharme- le dijo sonriendo.
-Quizá es lo que quiero- dijo ella riéndose.

-Bebe tú también- le acerqué mi vaso a los labios y ella bebió mirándome a través de sus largas pestañas.

Sentí un escalofrío recorriendo mi columna. Que Marie se hubiese ido a pasar el fin de semana a Londres no me daba derecho a salirme de lo establecido, ¿era demasiado estar hablando con Claudia, ella y yo solos en la terraza? Si era demasiado tendría que haber alguna señal, quizá su hermano, mi hermana, el destino nos diría que lo que hacíamos no era lo correcto; no estábamos haciendo nada malo, ¿estaba mal que lo estuviera pasando bien?

-¿En qué piensas?- me preguntó Claudia rodando los ojos hacia el cielo.

Las estrellas hacían brillar sus ojos de un modo especial, como solo ocurría con ellos. Marie tenía los ojos brillantes, mucho, pero el brillo que veía en los ojos de Claudia no era igual. Me encontré votando a favor de este último casi sin darme cuenta y quizá ese era la señal que me hacía falta para saber que aquello no era correcto.

-Nada- dije simplemente.
-¿Qué crees que pasará?- me preguntó sentándose en los escalones de la salida al jardín-, con nosotros me refiero, dentro de un año o dos, ¿Dónde estaremos?

Sonreí.

-Bueno, tú estarás en Alemania o Washington estudiando farmacia y yo... hace tiempo dijiste que estaría estudiando fisioterapia en alguna universidad del mundo.
-Sí, es cierto, ¿Aún es eso lo que quieres hacer?- me preguntó.

-No sé nada- le dije- pero tengo un año para averiguarlo.

Le tendí de nuevo mi vaso y ella bebió de nuevo. Suspiré; hacía unos años creía que la fisioterapia era la mejor salida para mí, Claudia siempre me animaba a que intentara salir por otro lado, me animaba a hacer ciencias del deporte, pero no era una carrera factible, había que tener mucha suerte para conseguir un buen puesto de trabajo y por eso me decidí por la fisioterapia en mi cabeza. Además, con Marie a mi lado que me decía que estudiaríamos juntos en algún campus de alguna ciudad, ella enfermería y yo fisio, me había acostumbrado a pensar que eso era lo que quería.

-Siempre podrías hacer ciencias del deporte- me recordó.
-Sí y tú también- le pinché con un dedo en la tripa.

-Sí… y luego nos despertamos todos- sonrió.
-Hace un tiempo, antes de salir con Marie… sé que suena loco lo que voy a decir- le expliqué-, un día me dio por mirar universidades que ofrecieran becas para estudiar ciencias del deporte. ¿Sabes dónde estaba una de las mejores?

-En ___________(tpaís)- dijo.

Ella lo sabía, por supuesto que lo sabía.

-Exacto- le dije.
-Eso te hizo inclinarte más por la Fisio ¿no?- dijo riendo.

-Unos días después Marie me habló después del verano- contesté.

Ella asintió desviando la mirada hacia atrás.

-¿Cómo la conociste?- preguntó.

¿En serio iba a contarle a Claudia cómo había empezado mi relación con Marie?

-Ella siempre ha ido a mi clase, desde hace muchos años- empecé.
-Nunca me habías hablado de ella- me miró elevando una ceja.

-Ella no existía- contesté.

Claudia y yo nos contábamos todo en Sicilia, todos menos quizá lo más importante.

-Quiero decir que para mí no existía, aunque sí existiera- rectifiqué-. Iba a mi clase, era amiga de Chelsea a Carla y a mí nunca me habían interesado.

No quería darle muchas explicaciones del comienzo de nuestra relación, sabía que no la alegraría aunque no le debiera nada.

-¿Pero… la conocías antes del último verano?

Mierda, no tendría que haber empezado a hablar…

-Sí- contesté susurrando.
-Amm- dijo ella sorprendida.

-Es extraño, porque yo no había dejado de pensar en… ti todo el año- dije-. Pero una semana antes de ir a Sicilia acabó el curso y Harry me pidió que quedáramos con unos amigos suyos, yo le dije que sí, podría ser divertido. Al final resultó ser una encerrona de las grandes, estaban Chelsea, Marie, él y yo- recordé el momento incómodo al llegar a casa de Chelsea y que solo estuvieran ellas-. Chelsea y Harry lo habían organizado para que nos conociéramos.

Suspiré y sonreí, sin embargo ella tenía el rostro calmado y serio, como si no estuviera escuchándome.

-Puedo no seguir- le dije.
-No, no, no, te escucho- contestó.

-Harry y Chelsea se fueron arriba y nos quedamos los dos solos- le conté-. Harry me había hablado de Marie algunas veces, pero a mí no me interesaba porque… Porque aunque no lo admitiera yo estaba loco por ti.

Ella abrió los ojos sorprendida. Y yo me mordí el labio.

-Lo siento, no debí decirlo- añadí rápidamente.
-No te disculpes, ambos lo estábamos- dijo ella-. Continúa.

-Resultó que Marie era genial, era simpática, amable, se reía con mis bromas y…
-¿La besaste?- me preguntó.
 

…Flashback…

-Lo siento- dijo por fin cuando el que había sido mi mejor amigo y Chelsea desaparecieron escaleras arriba-, ella me dijo que vendría más gente.
-Ya…- me rasqué la nuca, nervioso.

-Puedes irte si quieres- me dijo rápidamente abriendo la puerta principal.
-No, podríamos hablar o… ver una peli, no sé- le dije.
 
Harry me había dicho los últimos meses que Marie, la amiga de Chelsea, quería hablar conmigo… o no hablar… no sé. Nunca me había fijado del todo en ella, pero ahora que lo hacía nadie podría discutir que era guapa, tenía un buen cuerpo y parecía simpática. Me pareció descortés irme de allí sin dar una explicación.

Marie sonrió contenta y pasó a la cocina.

-Podemos hacer unos sándwiches- me dijo sacando pan de molde.
-Claro- contesté ayudándole.
 
Hicimos la comida sin apenas hablar, y nos sentamos en el salón también en silencio.

-Esto es raro, no tendría que ser raro- me dijo mordiendo el bocadillo con nervios.
-Lo siento, no estoy muy puesto en esto de las citas- le dije sonriendo.
 
Ella también sonrió, tenía una bonita sonrisa.

-Podríamos hablar de algo- le dije-, por ejemplo…
-¿Qué quieres estudiar?- me preguntó.

-Fisio- contesté-, ¿tú?
-Enfermería- contestó riendo.

-¿Qué es tan gracioso?- le dije.
-Pensé que querrías algo loco como geología o ciencias del deporte- contestó.

-Eso no es loco- le dije dubitativo.

Claudia me decía todo el rato que tenía que estudiar ciencias del deporte, no era una locura, era interesante.

-Me alegro de que no quieras hacerlo- sonrió.
-Bueno, aunque ya veremos, quizá me vuelvo loco- le dije con media sonrisa.
 
Ella rio, también tenía una risa agradable.

Hablamos un largo rato, ella reía por mis comentarios graciosos, había sido una buena idea venir, lo estaba pasando bien y realmente era guay pasar tiempo con ella.

-¿Irás a Sicilia?- me preguntó.
-Sí, iré, llevo yendo toda la vida, ¿tú por qué nunca has ido?- le pregunté.

-No lo sé, cuando era pequeña mis padres no me llevaron y nunca he ido, solemos ir de vacaciones a la playa- se encogió de hombros-. ¿Tú por qué vas?
-Mis padres me mandaron con Susan cuando teníamos siete años, nos llevábamos fatal y gracias a Sicilia ahora me soporta- dije sonriendo.

-¿Por qué sigues yendo?- me dijo.

Sonreí pensando en mis amigos, en los veranos.

-Tengo amigos que van y van y van y yo voy- sonreí y ella hizo lo mismo.
-Voy al servicio un momento- comentó desapareciendo.
 
Saqué mi móvil, tenía un mensaje.

Claudia: Llevo dos horas leyendo un maldito libro para literatura, en serio ¿vas a explicarme por qué ________(tn) me convenció de coger esa optativa? La odio, y te odio a ti por haber elegido Laboratorio de Biología como optativa… Odio que no esté en mi plan de estudios. (21:32)

Sonreí. Claudia se pasaba las últimas tardes leyendo libros para hacer trabajos de literatura. Y parecía que si me lo contaba yo era menos malo por haber elegido al final otra optativa por mucho que ella hubiese intentado convencerme para no hacerlo.

Yo: Yo estoy teniendo una tarde divertida, siento que me odies, pero estoy a miles de kilómetros y no puedes intentar atraparme por decirte que… ¡HE ACABADO LAS CLASES! Pero a ti no te queda nada, ¡Empollona! (21:37)

Podía imaginarme su cara rabiosa mientras yo sonreía y bailaba internamente al imaginármela. A ella le quedaba aún una semana para acabar y encontrarnos en Sicilia.

Claudia: No me llames así. De todas formas gracias por tu apoyo emocional, ¿Cómo es tu tarde? (21:39)

Yo: Estoy en casa de una amiga de Harry con otra amiga de su amiga, quizá no lo entiendas, no sé si tu cerebro llegará tan alto (21:40)

Claudia: Debemos seguir con el plan Lou… No debería estar en casa de “su amiga” sé a lo que te refieres con “una amiga” (21:41)

Yo: ¿Qué quieres que le diga? “¿Deja de enrollarte con chicas porque el verano se acerca y ¡ah! _________(tn) irá a Sicilia?” (21:42)

Claudia: No… tienes razón, no pasa nada. Adiós Louis (21:44)

Ella solo me llamaba Louis cuando se enfadaba o cuando quería molestarme. No me gustaba que ella me llamara Louis, para __________(tn) y ella siempre había sido Lou, Lou a secas.

Yo: ¿Louis? (21:44)

Claudia: ¿No es ese tu nombre? (21:45)

Yo: Hablamos más tarde (21:46)

Claudia: Sí… disfruta (21:47)

Notaba el sarcasmo que desprendían sus comentarios hasta por mensaje… pero yo no tenía la culpa de que Harry fuera un capullo que no pensaba en _________(tn), tampoco podía pararle los pies, él haría lo que quisiera dijera lo que dijera yo.

-Joder…- dije apagando la pantalla.
-¿Malas noticias?- Marie regresó del servicio.

-No, que va…- le dije.
-Puedes contármelo, a veces dicen que uno se desahoga mejor con la gente que no conoce- me dijo con una sonrisa sentándose-, venga dímelo.

-Es solo… no es nada- le dije.
-¿Una chica?- preguntó esperando que la respuesta no fuera “sí”.

-Sí, es… una chica de Sicilia, mi mejor amiga- contesté.

No quería hablar con nadie sobre ello, tendría que llamarla y arreglar las cosas con ella, no podía ponerme a contárselo a una chica que acababa de conocer por muy simpática que pareciera.

-¿Te gusta?- preguntó.
-¿Qué? No, es mi amiga- contesté.
 
Ella asintió despacio.

-No te creo- me dijo.
-No lo hagas… no entiendo a la gente que opina que los chicos y las chicas no pueden ser mejores amigos sin que haya nada más- dije expresando en voz alta un pensamiento que llevaba rondando por mi cabeza un tiempo.

-No, no es eso, yo si lo creo, el problema está en tu cara- dije señalándome.
-¿Mi cara?- contesté moviendo mis mejillas poniendo caras raras mientras ella reía.

-Sí, antes… cuando he ido al lavabo te he mirado un segundo, has cogido tu móvil y has sonreído como un bobo- dijo sonriendo.
-No lo he hecho, no- contesté negando intentando recordar el momento-. Aun así, he sonreído porque me ha dicho algo gracioso- me excusé.

 -Claro, claro- me dijo ella con sarcasmo.
-Me voy- me levanté y ella pareció decepcionada.

-Venga, era una broma, venga “ella no te gusta”- dijo haciéndome reír.
-No, no lo hace, pero me voy igualmente- dije caminando hacia la puerta.

-¿Lo has pasado bien?- preguntó antes de que saliera.
-Sí- era la verdad-. Dile a Harry que me he marchado.

-Vale- contestó asintiendo-.
-Adiós- la miré un segundo y ella se acercó a mí, hacia mis labios.


Me aparté por inercia pensando…

-¿En qué has pensado?- preguntó sonriendo.

-¿Qué? En que no quería besarte- me estaba molestando un poco su actitud.

-¿No has pensado en ella?- preguntó.

-¿Claudia?

-Has dicho su nombre- dijo riendo más.

-¿Qué?- dije molesto.

-Yo no te he dicho quién y tú has supuesto que era ella, Claudia- contestó.

-Vale, lo que tú digas…- le dije saliendo al umbral-, estábamos hablando de ella hace un momento.

-¿Y por qué no me has besado?- preguntó contraatacando.

-No beso en la primera cita- le dije para molestarla.

-Pregúntate si a ella la besarías en una hipotética primera cita.

Sí, ¿qué? No. No.

-No respondas- dijo-, tu cara ya lo ha hecho- sonrió y empezó a cerrar la puerta-. Pasa un buen verano Lou- dijo finalmente.

…Fin flashback…
 

-Interesante- dijo Claudia cuando acabé de contárselo-. Recuerdo esa tarde. Luego me llamaste pidiéndome perdón por dejar que Harry fuera con chicas- rio.
-¿Qué es tan gracioso?- pregunté.

-No estaba enfadada por eso aquel día- me contestó-. Tú creías que sí, pero no.
-¿No?

-No, estaba enfadada porque estabas en una casa con una chica, con una amiga de Chelsea- dije-. Ahora sé que era Marie.

Vaya… ahora en realidad eso tenía mucho sentido.

-Es raro que fuera Marie quien me hiciera ver que estaba loco por ti- dije sin darle importancia.
-Sí…- dijo ella-. Creo que voy a ir dentro, luego nos vemos.


Se levantó y se metió dentro de la casa dejándome con los recuerdos.

 
(Narras Niall)

Me rocé los labios de nuevo. El alcohol ahora formaba parte de mí como lo hacía mi propia sangre. Sentía aún sus labios sobre los míos. ¿Tendría que sentir mariposas con cada chica que besara? ¿Había sentido mariposas al besarme Carla? Carla era guapa y ________(tn) también, ¿Por qué no me había gustado que me besaran?

Seguí dándole vueltas y vueltas a la cabeza. Estaba tirado en una silla mientras veía a decenas de personas bailando a mi alrededor. Les quería pedir que pararan, que no estábamos para fiestas.

Vi a Claudia entrar por la cocina y la seguí.

-Clau- la llamé y ella se dio la vuelta justo cuando estaba a punto de salir a la calle.
-Me voy a casa, estoy cansada de todo esto y creo que estoy un poco borracha- me dijo.

-Y yo- contesté.
-Pues vámonos juntos- agarró mi brazo y tiró de mí.


Salimos fuera, la música ya no sonaba tan atronadora, y cuanto más nos alejábamos del lugar menos se oía.

-¿Qué tal lo has pasado?- pregunté.
-Regular- me dijo ella-. Louis se ha pasado la mitad de la noche hablando de Marie y la otra mitad de lo que yo le gustaba en el pasado, si tan solo me lo hubiera dicho antes…

-O tú a él- dije con una pequeña sonrisa.
-Sí… ahora no importa eso, el caso es que él parece querer profundamente a su novia.

-¿Y tú lo odias?

-Odio el hecho de que lo haga- dijo resignada-, creo que no hay nada que pueda hacer.
-¿Estás en el momento “el mundo es una mierda” de la borrachera?- pregunté.

-El momento “el mundo es fantástico” se rompió cuando me dijo que había sido Marie quien le había hecho darse cuenta de que me quería- soltó.
-Vaya… estamos llenos de sorpresas- comenté.

-Y que lo digas…
 

(Narra Harry)

Al regresar dejé la moto en el garaje, estaba solo en casa, demasiado cabreado como para hacer cualquier cosa que no implicara puños o patadas. Estaba cansado de pensar, quería dejar de hacerlo.

Robin guardaba en un armario del salón su whisky añejo, aquel que solo sacaba para ocasiones especiales, aquel que bajo ningún concepto me dejaría tocar, pero era un caso de necesidad, de extrema necesidad.

Abrí el armario y cogí la primera botella que pillé, no era algo normal en mí emborracharme en casa y menos solo; no pensaba llamar a la zorra de Chelsea ni una vez más, sabía que ella volvería a mí, no era cierto que un hombre ciego sabría darme mejores mamadas que las suyas, en realidad lo hacía bastante bien.

Era complicado controlar los pensamientos que se venían a mi cabeza; por una lado tenía claro mi odio a __________(tn), la necesidad de verla sufrir era aún algo palpable en mí, sin embargo a veces la vena llorica y sensible llegaba y me veía tirado por los suelos pidiéndole perdón… ¿perdón? ¿Por qué debería yo pedir perdón? En realidad era ella la que había acabado con todo, la que le había puesto los cuernos a su novio, la que se había enfadado por llamarla “puta” cuando ese adjetivo respondía perfectamente a sus actos, la que había vuelto un año después a Sicilia cuando prometió nunca más hacerlo, la que había lloriqueado a su padre para irse y la que había decidido quedarse, la que me había arrastrado a la torre mi “última” noche…

En realidad ella era la culpable de todo, la culpable de mi ruptura con Alan, la culpable de mi ruptura con mis amigos, con mi familia, algo que yo jamás podría recuperar, algo que había perdido. ¿Ella había perdido a su padre? Yo había perdido mi vida, joder, todo se había ido con ello.

Después del quinto vaso de whisky a palo seco empecé a preguntarme si en realidad ella no habría vuelto a mi vida para terminar de romperme, para terminar lo que había empezado e intentar acabar su maldito trabajo.

Todos me odiaban, todos, incluidos lo que se habían hecho llamar mis amigos hacía algunos años, pero ella era perfecta, ella era la mejor, “pobre ___________(tn)”…

Me encontré a mí mismo con el móvil en las manos escribiendo. Tenía que hablar con ella, al fin había encontrado las palabras, había descubierto o redescubierto que ella era la culpable de todo, ni yo ni nadie.

Yo: Tenes que venr a mii casa (03:05)

Estaba demasiado borracho como para pensar en escribir con claridad, lo importante era que ella viniera, eso era lo crucial.

 

(Narras tú)

Yo: Ventú (03:08)

Después de cerrarme la puerta en las narices quería que volviera a las tantas de la madrugada a su casa, ¿Qué se creía?

Harry: Será mejjor que hablemos ys (03:09)

¿Ya? Él ahora quería hablar. Y en realidad cuanto antes habláramos antes acabaría toda la pesadilla.

-Me voy- miré a mi alrededor pero no había nadie conocido y los que estaban pasaron de mi comentario, no me iba a extrañar nadie aunque era mejor escribir por el grupo.

Yo: Chicos, me voy a cassa, nos vemos manana (03:11)

El frío se colaba por debajo de mi falda y llenaba mis brazos que intentaba calentar abrazando con mis manos.

La casa de Harry estaba cerca, al menos estaría calentita, y quizá él si tenía una buena noche me prestaría una sudadera para regresar a casa. Me encontré pensando en los calentita que estaría entre una de las sudaderas de Harry cuando llegué a las puertas de su casa. Raramente la puerta principal estaba abierta de par en par esperando que llegara, la luz del recibidor estaba apagada y solo se veía la luz encendida de una pequeña lámpara en el salón. Un escalofrío recorrió mi espalda. Si no hubiese sabido que era la casa de Harry habría tenido miedo.

Cerré la puerta.

-¿Harry?- pregunté al silencio.

Pasé hacia el salón y entonces le vi. Sentado de espaldas a mí en una gran silla de madera, con el respaldo alto llegando a tapar casi toda su cabeza, estaba él. Y en la mesa, apoyada, una botella de alcohol casi vacía, solo quedaban los posos.

-Has venido- dijo con la lengua algo dormida.

¿Estaba borracho? No contentillo, ni con el punto, ¿estaba borracho de verdad?

-¿Estás borracho?- le pregunté.
-¿Y qué si lo estoy?- dijo elevando la voz y levantándose de la silla.


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Lo sé!! Dije que iba a subir hace unos días pero al final no he podido y también sé que dejar ahí el capítulo es una mierda... Lo siento!

Pero al menos he podido subirlo :)


Espero que lo disfrutéis!!

Muacks

PD: no diré cuando podré subir el siguiente, intentaré que sea lo antes posible ^^
PD2: el próximo capítulo es interesante, creo que os gustará :)

2 comentarios:

  1. VEROOOO!! como nos puedes dejar así otra vez!! No e podido leer antes el capítulo porque ya llegan mis exámenes y eso bueno espero que subas pronto capítulo besos desde Mallorca!!


    MUACCKKSS!!

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    1. Hola!!! Siento la demora pero prometo subir capítulos mañana, estoy hasta arriba con las clases pero tengo tiempo mañana y os debo capítulo ^^ Un besazo guapa :)

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