martes, 21 de octubre de 2014

Capítulo 50: "Cómo la sinceridad acobarda"



(Narra Niall)

Me parecía irreal estar haciendo algo así… El folio había comenzado en blanco y ahora tenía miles de garabatos sin sentido. En el centro de la hoja de extremo a extremo una línea separaba el papel en dos partes a las que había titulado “pros” “contras”. Era una mísera estupidez hacer algo así ya que los contras eran demasiados y los pros no los quería reconocer.

Arrojé el papel a la basura intentando que mis pensamientos se fueran con él pero sin conseguirlo.

Sin ton ni son comencé a reírme desacompasadamente. ¿Cómo podía estar pensando en decisiones? Esta situación no requería respuestas, requería aceptación. No podía poner una balanza e intentar descubrir hacia qué lugar era inclinada por el peso, no se trataba de eso. Se trataba de intentar descubrir la respuesta a base de deducciones.

-Vamos a ver Niall- me dije a mi mismo en voz alta.

Traté de pensar en la primera vez que alguien en mi familia había dejado caer la posibilidad de mi homosexualidad.

Creía que había sido mi madre, en algún momento de mi niñez, quizá al volver del primer verano en Sicilia, en el que ________(tn) no dejaba de hablar de Harry, creo que mi madre me había preguntado si a mí no me había gustado ninguna niña…

Después durante la primaria los comentarios se movilizaron también a mi padre, pero ellos lo veían como algo sencillo, era bueno saber que de ser la respuesta afirmativa al menos no tendría que preocuparme de esa parte.

Sin embargo, por mucho que mis padres me hablaran sobre ello, yo nunca había tenido la necesidad de hacerlo con ellos puesto que para mí era algo que no tenía fundamento.

En realidad nunca había habido un fundamento, nunca había habido un sentimiento que pudiera confundirme hacia un chico, era cierto que tampoco lo había habido hacía una chica, pero… pensé que surgiría en algún momento, tenía diecisiete años, era pronto para cualquier cosa. El hecho de ver a mis amigos enfrascado en problemas con ellos mismos por el sexo contrario no era algo que me preocupara, pensé que mi momento llegaría…

Quizá no me gustaban los chicos… simplemente decirlo en mi cabeza sonaba tan raro…, quizá solo me gustaba él…

¿Podía ser eso posible? ¿Ser asexual completamente excepto por una persona? Había vivido rodeado de chicos toda la vida y nunca había sentido algo como lo que en ese momento sentía. Algo que me costara explicar.

Pensé en __________(tn) y en su afán por demostrarme que Alan era un buen chico, joder, yo eso lo sabía perfectamente. Lo que tenía claro es que no me gustarían los tíos como Harry o Zayn.

¿En qué pensaba? ¿Estaba pensando en cómo me gustan los chicos? ¿Hasta dónde iba a llegar esto?

Lo que tenía claro es que necesitaba hablarlo con alguien, me parecía doloroso intentar explicarle algo así a _________(tn), pero ella era a quien debía contárselo. También había pensado en esperar un tiempo, para pensar en lo que quería hacer, pero no podía hacerlo, se lo debía, ella seguramente me ayudaría.

Yo: Hola, me estoy volviendo loco (13:25)

_________(tn): ¿Vienes o voy? (13:26)

Yo: Estoy en diez minutos (13:26)


Suspiré, no me podía creer que fuera a decirlo en voz alta…

Me puse las zapatillas y le dije a mi madre que vendría en un rato, no sabía si para comer o no. Ella entornó los ojos, pero al decirlo dónde iba se quedó más tranquila.

Llegué a su casa casi corriendo y tardé menos de lo esperado.

-Hola, déjame decirte que tu estado no es repentino, no te estás volviendo loco, creo que ya estabas loco- dijo sonriendo y abriéndome paso a la casa.
-Que graciosa, ¿está tu madre?- le pregunté mirando hacia todos lados. Notaba que las palabras iban a estallar en mi boca, tendría que aguantarlas unos segundos más.

-No, me ha llamado hace un rato, está en el hospital, vendrá por la tarde- me dijo-, me alegra que hayas venido, hay algo que te quiero decir.
-Sí, yo también a ti, algo importante- dije atropelladamente.

-Está bien, lo mío te va a hacer enfadar porque…

No escuchaba apenas lo que salía de su boca, en mi mente solo un pensamiento martilleaba constantemente.

-Me gusta alguien- dije cortando lo que ella decía.

Siguió hablando un par de segundos más hasta que su cerebro procesó lo que yo le acababa de decir.

-¡Oh!- dijo comenzando con una sonrisa que inundó su cara segundos después.
-Sí, ¡oh!- mi “¡oh!” fue mucho menos alegre y risueño.

-Ven- tiró de mi hasta el comedor y nos sentamos en un sofá uno frente a otro-. Cuéntamelo anda, ¡qué callado te lo tenías!
-Ya… no es fácil- dije-, en realidad es muy complicado.

-Vamos Niall, habla de una vez- me pidió-, ¿la conozco?

LA. LA. LA. LA. LA. LA…

Asentí obligatoriamente.

-Pero… verás, estoy loco, creo que estoy enloqueciendo, y tengo miedo __________(tn), tanto miedo…- suspiré.

Ella puso mala cara preocupada.

-No me asustes, seguro que ella está loca por ti, y si no lo está es que es tremendamente estúpida, hay miles de chicas- dijo.

Me levanté nervioso y comencé a andar por el salón. No estaba bien, no.

-Venga, ya sabía que viniendo a Londres encontrarías a alguien, solo te pido que sea buena- dijo ella sonriendo.
-No sonrías- le pedí, pero ella no apagó la sonrisa.

-¿Por qué? Venga, siéntate, cuéntamelo- pidió ella.

Me senté a su lado de nuevo intentando tranquilizarme, intentando que los latidos que martilleaban mi corazón se relajaran para no sufrir un infarto repentino.

Apoyé la cabeza entre mis manos y suspiré pesadamente añadiendo un pequeño grito. Ella pasó una mano por mi espalda de forma cariñosa.

-No pasa nada si no me lo quieres o puedes contar, no pasa nada- dijo susurrando.
-No ________(tn) yo te lo quiero contar, pero no puedo decirlo en voz alta, no puedo- le dije.

-Pues escríbelo- se rió, pero no era tan mala idea.
-Dame un papel- le pedí sin levantar la cabeza.


Ella se puso en pie y desapareció unos momentos para volver con el papel que dejó sobre la mesa de café.

Levanté la vista y recogí el papel y el bolígrafo.

-Es complicado hasta escribirlo.
-Venga Nialler, solo es un nombre- dijo ella-, mira, me doy la vuelta y no veo lo que escribes.


Suspiré de nuevo y agarré el bolígrafo con fuerza.

-¿Sabes que Alan también es zurdo? Me di cuenta el primer día de clase que me curó la cara- me dijo.

Negué sonriendo, sería sencillo decirlo: “mira ahora que hablamos de Alan, es él”…

Deslicé el bolígrafo por la hoja de papel, simplemente escribí el nombre, primero la bomba, luego se lo explicaría.

-¿Ya?- preguntó de espaldas.
-Sí- dije agarrando el papel para que ella no pudiera leerlo-, pero primero te tengo que decir algo.

-Vale, habla anda, me estas empezando a asustar de verdad- me dijo con intriga pero visiblemente afectada.
-Yo no sé si esto es cierto, es decir, como nunca he sentido nada, no sé si esto es lo que debo sentir, no me juzgues- dije.

-Niall, no seas tonto, solo te mataría si en ese papel pusiera Chelsea o Carla, sino no me importará lo más mínimo- dijo con una media sonrisa.

Sonreí y le tendí el papel. Mis manos temblaban cuando el folio pasó de mis manos a las suyas, pero ya no había nada que hacer.

________(tn) sonrió antes de llevar sus ojos al papel y tras eso su cara cambió completamente.

-¿Esto… es verdad?- me miró con los ojos llenos de duda y leyó de nuevo el nombre.

Asentí.

-¿Pero… desde cuándo?- dijo ella dejando el papel en la mesa-, ¿Por qué nunca me habías dicho nada de esto?
-Yo… no lo sabía… no tenía ni idea- dije.

-¿No lo sabías? Eso se sabe Niall- dijo.
-De verdad, nunca me había sentido así antes- dije.


Ella se calló un momento, el silencio era sobrecogedor, no se oía prácticamente nada.

La miré y ella sonrió al final.

-Gracias por decírmelo- dijo-, ven anda.

Abrió los brazos y la abracé.

-Ahora no quiero que me trates como a una nena- le dije con una carcajada.
-No seas idiota… Dios mío Niall… ¿Alan?- dijo ella.


Me mordí el labio incómodo.

-¿Podríamos olvidarlo? No quiero que nadie se entere, y mucho menos él, eso sería horrible- dijo.
-Lo entiendo, pero…

-Yo… el otro día, cuando vino a hablar conmigo… me dijo que él era gay- solté al final.
-Ya…- respondió.

-¿Ya?- grité.
-Sí bueno… me enteré ayer, no te sorprendas- dijo.

-Bueno da igual, no es como si quisiera nada con él, de verdad que no quiero nada, solo necesitaba decírtelo, era una obligación casi. Ahora ya lo sabes y puedo olvidarlo- dije.
-¿De verdad quieres olvidarlo?- me preguntó.

-Sí, de verdad, de verdad. Es más, creo que es algo estúpido, es… joder- dije.

 

(Narras tú)

Miré a Niall deshecho en el sofá.

-Vamos, no es algo malo Niall- le dije-, para nada es malo, no debes estar así.
-¿Te das cuenta de lo que esto significa?- dijo.

-No significa nada Niall, no importa si te gustan los chicos o las chicas Niall
-No me gustan los chicos- levantó la cabeza y me miró enfadado.

-No importa si ocurre, no importa si te gusta Alan, no importa- le dije intentando animarle.

En realidad no importaba lo más mínimo. Daba igual a fin de cuentas cualquier cosa que eligiera. Seguiría siendo el mismo Niall de siempre. Alan… ¿quién lo iba a decir? No quise decirle nada sobre ello porque sabía que lo estaba pasando mal, pero dentro de mí sentía que no era una idea tan descabellada, en realidad era algo tan… extraordinario.

Era curioso como el día anterior mismamente me había enterado de la homosexualidad de Alan, ahora mi mejor amigo estaba confundido.

-Niall…

Él levantó la vista con los ojos empañados por las lágrimas.

-No Niall, no seas tonto, no te atrevas a pensar de manera negativa, en realidad es algo bueno, no sabes lo insoportable que somos las chicas a veces, y en realidad es como si nosotros ya estuviéramos en una relación, solo nos faltaba el sexo, en realidad…
-¡Eso es!- dijo asustándome; de la efusividad dos lágrimas cayeron de sus ojos pero ahora estaba más contento.

-¿Qué pasa?- pregunté.
-Creo que esa sería una buena solución, al menos me aclararía conmigo mismo, al menos podría saber si de verdad…

-No entiendo, ¿podrías explicármelo?- le pedí.
-Tenemos que acostarnos- dijo sonriendo como si fuera la respuesta a todas las preguntas universales.


Me reí sin poder hacer otra cosa.

-¿Crees que la solución para descubrir si te gustan los chicos es acostarte conmigo?- le dije riendo.
-Claro, ¿Qué otra cosa se te ocurre?

-¿Hacerlo con un chico?- dije demasiado obvia-. Acostarnos no es la solución, imagina lo raro que sería después.
-Pero _________(tn) piénsalo, ambos somos vírgenes, será bonito y horrible al mismo tiempo, además no lo harás con ningún otro chico que te quiera más que yo, y a mí me harías un gran favor, ya nos hemos visto desnudos, además lo recordaríamos siempre- me miró esperando mi respuesta esperanzado.

-Por eso mismo, porque lo recordaríamos siempre. Niall puedes pedirme cualquier cosa, pero eso…

No era mi idea de “primera vez” hacerlo con Niall, eso no tendría que ser así. Sabía que no tendría a nadie que me quisiera más que él, pero no me quería de esa forma, ni yo a él.

-Tienes razón- suspiró algo enfadado-, quizá tu esperabas que te desvirgara Styles- añadió haciendo que mi enfado naciera y se elevara de pronto.
-No metas a Harry en esto Niall, no tiene nada que ver con él, tiene que ver contigo y conmigo.

-Da igual, déjalo- dijo.
-Pues claro que lo voy a dejar, ¿te has vuelto loco?- ahora estaba enfadada con él, por proponerme esa locura y por meter a Harry en ella.


Nos quedamos un momento en silencio.

Niall había venido a casa y me había dicho que le gustaba Alan, o que pensaba que le podía gustar Alan, era algo que podía asimilar, era extraño pero algo asimilable, sin embargo que su duda pasara por tener sexo conmigo no era algo loable, y más teniendo en cuenta que era tan solo una prueba.

-Si no fuera la primera vez, ¿lo harías?- preguntó.
-¿Qué?- seguía con el mismo tema…

-¿Si no fueras virgen lo harías?
-Claro que no, es una locura Niall- dije-, además tú no eres así, nunca has visto el sexo como el acto, siempre ha sido algo más…


Niall suspiró y se sentó de nuevo.

-Tienes razón, perdóname- dijo al final-, perdona por proponértelo y por decirte lo de Harry, no ha sido justo.
-No lo ha sido, no- le recriminé-. Pero no pasa nada.

-Lo siento, puff, creo que lo mejor es intentar aclararme yo solo.
-No tiene por qué ser así, yo puedo ayudarte, quitando el sexo, yo puedo ayudarte. Haré todo lo que esté en mi mano- intentaba animarle de alguna manera.

-No, de verdad, creo que puedo estar bien, tengo que aclararme yo solo, tenerle girando en torno a mí todo el día no es de gran ayuda, pero me aclararé…
-Además me tienes aunque no lo necesites, y pase lo que pase no será malo Niall, me tendrás siempre- le dije.


Él sonrió.

-Vale, ahora habla tú, dime eso que me iba a enfadar mucho- me pidió.

Había intentado comenzar a explicarle el problema con Harry antes de que él me soltara la bomba, y creía que todavía él no estaba lo suficientemente bien como para que yo empezara de nuevo con mis problemas.

-No es nada, era una tontería, no te preocupes- él ya tenía demasiados problemas en su cabeza como para ser yo quien hiciera que estallara completamente.

Él me miró con cierta duda pero al final se encogió de hombros.

-Yo también estoy aquí, sea cual sea el lugar en el que deba acabar mi pene- dijo.

¡OMG!

-No digas guarradas- le grité.

Él intentó reírse con cierta dificultad. Al menos podía hacer alguna que otra broma sobre su situación.

-Perdona, creo que ya estoy loco, lo siento- dijo abatido de nuevo.
-No te disculpes, al menos tienes algo de humor, por muy macabro que sea- le dije.

-Me voy a ir a casa, mi madre me ha dicho que intentara volver a comer- se levantó y abrió los brazos para que le abrazara.

Lo hice intentando transmitirle fuerza y ánimo.

-Ya lo sabes Nialler, podré soportar cualquier cosa, siempre serás mi persona, pase lo que pase- le dije.
-Y tú la mía- me abrazó un segundo con todas sus fuerzas y después me dejó libre y dolorida.


Al menos sonreía.

Se fue y me tiré directamente al sofá, la tarde iba a ser aburrida con todo lo que me había ofrecido la mañana.

-Dios mío- dije en voz alta.

Y por un segundo la imagen de un futuro en el que Niall y Alan se sonrieran cómplices me llenó de ilusión y esperanza en el amor.

 

(Narra Liam)

-Sí, y luego coges el precio de venta y lo divides entre la renta establecida antes, ¿lo ves?- Susan me miraba intentando explicármelo pero estaba perdido desde que había llegado a su casa.
-Sí- dije asintiendo.

-No me mientas, ¡No me estás haciendo caso Liam!- me dijo enfadada.
-No- negué repetidas veces riendo.

-Que tonto eres- me dijo cogiendo el libro y dejándolo caer sobre mi cabeza.

Yo dejé el libro sobre la mesa y la agarré de la cintura levantándola de la silla y moviéndonos por la habitación.

-Liam, tenemos que acabar eso, por favor- dijo comenzando a reír.
-Luego- dije sonriendo.


Ella negó desistiendo y agarrándose a mi espalda para no caerse.

-¿Cogemos el precio de venta y…?- pregunté haciendo que su risa inundara la habitación.

Louis había dormido en casa de los Malik y Susan me había llamado pronto para que viniera a su casa a “estudiar”, pero yo no quería estudiar, era lo que menos me apetecía hacer, y menos teniendo una chica así.

La besé de improviso mientras ella sonreía como loca. Dábamos vueltas por el cuarto mientras reíamos. Solo llevábamos juntos tres días, pero habían sido los mejores días de toda mi vida.

Me besó de vuelta y profundicé en su boca queriendo saborearla completamente, como si existiera un universo infinito que conocer aún de ella.

Dejé que cayéramos en la cama con cuidado y me coloqué sobre ella sin dejar de besarla. Bajé mis manos por su cuerpo, por su cintura, recorriendo sus piernas desnudas solo escondidas bajo un pequeño pantalón de pijama.

-Liam, Liam, tranquilo muchacho- me dijo sosteniendo mi cara con ambas manos.

Suspiré y dándole un pico me dejé caer a su lado.

-Perdona, no me controlo- le pedí disculpas sintiendo aún es exquisito tacto de su piel en mis dedos.
-Al menos uno de los dos se controla- se rió de mí. Se estaba riendo de mí.

-¡Oh! Muy bonito… ¿Sabes qué?- dije queriendo enfadarla-, vas a suplicar por un beso, lo harás.

Susan comenzó a reírse a carcajadas.

-¿De verdad lo crees? ¡Qué pena me das!- dijo ella.
-Vale, vale, vale- la miré aceptando la apuesta que volaba en el aire-, ni un beso más, veremos quien aguanta más.

-Alcancé los cuatro años sin besarte- dijo ella sonriéndome.
-Yo alcancé los cuatro años luchando contra mí mismo por besarte- respondí.


Ella abrió perceptiblemente los ojos y negó con una media sonrisa.

-Suplicarás Payne- dijo acercándose hasta mis labios y soplando casi rozándome.
-Llorarás sangre- le dije.


Comienza la guerra…

 

(Narras tú)

-¿Dónde vas?- mi madre hizo que alzara los ojos de mis zapatillas a su cara.
-Emm, te lo voy a contar porque no quiero secretos contigo- ella entornó los ojos y supe que ya sabía por dónde iban los tiros-. He quedado con Harry.

-Ya me imaginaba yo algo así...- dijo negando-. ¿No me prometiste hace algún tiempo que te ibas alejar de él?
-Lo sé mama, pero creo que lo mejor es que hablemos y solucionemos las cosas, necesito hacerlo y él también- le dije acabando de atarme los cordones.

-Yo no creo que esté bien ________(tn), no creo que tengas nada que hablar con él.

Suspiré, había tantas cosas que mi madre no sabía, tantas cosas que no podía contarle por no hacerle evocar ciertos recuerdos amargos para ella.

-Mama, hay cosas que no comprendes, sé que ahora Harry no es el chico de oro y eso es en parte por mi culpa, creo que estoy en la obligación de
-¿Por tu culpa?- ella me miró cerrando el libro que tenía entre las manos-. No digas tonterías hija, Harry se ha perdido totalmente, no seas ingenua.

-Mamá me voy- me levanté y caminé hacia la puerta.
-No vayas- dijo ella-. No vayas ________(tn).

-¿Me lo estás prohibiendo?- pregunté antes de abrir la puerta, no sabía si su respuesta cambiaría mi decisión.
-Por supuesto que no, pero ya sabes lo que opino, mañana tienes clase.

-Lo sé- le dije agradecida de que no me pusiera un impedimento moral.

Pero la decisión estaba tomada, al abrir la puerta supe que si me lo hubiese prohibido habría sido peor, porque lo habría hecho de todas formas y me habría ganado un sentimiento de culpa difícil de lidiar.

Caminé hacia la casa de Harry y cuando solo me faltaban un par de manzanas el rugido de su moto, ya inconfundible para mí. Me giré y pude verle recorrer los últimos metros que le separaban de mí. Se paró en la calzada y se quitó el casco para mostrarme su más perfecta sonrisa.

-Buenas noches- dijo ajustándose la cinta del pelo.

Las cintas de pelo para mí eran algo de niñas hasta ver a Alx Rose, además ahora, al ver a Harry con una, notaba algo en mi interior crujir desesperadamente, era algo perfecto en él.

-Hola- le respondí-, no sabía que traerías la moto.
-Yo tampoco, pero se me ocurrió venir a buscarte- se encogió de hombros y me tendió el casco.

-Que amable- sabía que lo había hecho para que no fuera hasta su casa con su familia, pero no quise decírselo.
-Vamos monta- me dijo ofreciéndome de nuevo es casco.


Me subí tras él sin coger el casco. Esto de montar con él se estaba convirtiendo en una costumbre.

-¿Dónde vamos?- le dije.
-Ponte el casco anda- me lo tendió hacia atrás.

-Me hace daño.
-Quítate la coleta- sugirió.

-Vámonos- supliqué.

Él puso el pie de la moto y se bajó dejándome arriba.

-Vamos andando venga.
-Trae el casco, pesado- le dije cogiéndolo de sus manos y poniéndomelo.


Él sonrió y se subió delante.

-No es justo que me lo tenga que poner yo- le recriminé cuando comenzaba a arrancar.
-Si tenemos un accidente y me muero no tendré tantos remordimientos como si te mueres tú- se rió y avanzó con la moto hacia la noche.


Condujo durante un rato hasta que acabamos en un café de carretera.

-Bonito sitio- le dije con sarcasmo.
-Vamos, la camarera está buenísima- tiró de mí y nos adentramos en el local.


Nos sentamos en una mesa y una señora se nos acercó a tomar nota.

-Hola, ¿qué vais a tomar?- la señora preguntó con un bloc en la mano.
-¿Has cenado?- Harry me miró por encima de la carta de manera que solo veía sus ojos.

-Sí- contesté.
-Pues yo quiero cerveza, ¿tú?- esperó a que decidiera.

-Emm, quiero un batido de chocolate- sonreía  la mujer pero ella retiró la carta y se encaminó hacia la barra-. ¡Qué simpática!- mi voz sonó para mí misma pero Harry sonrió.

Miré por la ventana recordando las palabras que minutos antes había dicho él.

-“La camarera está buenísima”- dije intentando imitar su voz profunda.

Soltó una carcajada.

-Vengo a veces a repostar en la gasolinera de fuera y me tomo aquí una cerveza, es uno de los pocos sitios en los que no me piden el carnet- se encogió de hombros.

En realidad al ver a Harry cualquiera podría pensar que tenía entre 20 y 25 años, sin embargo él solamente tenía 17. Le miré un momento, en dos años había cambiado radicalmente, dentro de él seguía estando aquel chico que corría detrás de mí en Sicilia y que veía cada Rommel como un motivo de matanza extrema, pero por fuera, quitando sus ojos, todo en él era diferente.

-Me vas a gastar de tanto mirarme- dijo uniendo nuestras miradas-, ¿en qué piensas?
-En lo mucho que has cambiado- para ser sincera.

-Tú también lo has hecho, no soy el único- me miró bajando sus ojos por el espacio de mi cuerpo que permitía la mesa haciendo que me sonrojara.

-No seas guarro- sonreí cuando la camarera traía lo que le pedimos.

Harry cogió la cerveza y bebió de la boquilla, me quedé mirando cómo lo hacía, podría mentir pero en realidad era sumamente sexy.

Cogí la pajita entre mis labios y probé el batido. Él me miró elevando una ceja con una sonrisa bobalicona. Negué con los ojos en blanco, en realidad los tíos eran tan predecibles, tan fáciles si se sabían hacer un par de cosas.

-Bueno- intenté entablar la conversación que nos había traído hasta allí-, esta mañana te he contado cómo han sido estos dos años, ¿no crees que podrías hacer lo mismo?
-En realidad has contado lo que tú querías contar, no me has dejado preguntar- dejó la cerveza en la mesa y se acercó un poco apoyando los codos en la mesa.

-Bueno, pregunta si quieres- me encogí de hombros.
-¿Dónde está tu hermano?- creí que era una pregunta rara, pero bueno, él también lo era.

-Consiguió una beca para estudiar música en Australia, quizá venga en Navidad- respondí sin mirarle, me costaba un poco hablar sobre Álex-. ¿Y Gemma?
-Está en Austria haciendo un curso allí, está con la hermana de Alan- me respondió.

-Creo que él me dijo algo sobre eso, es verdad- asentí.

Harry me había hablado muchas veces sobre Gemma, de lo guapa y simpática que era, de lo bien que lo pasaban juntos, también de los pequeños pero sabía que Harry sentía debilidad por su hermana mayor.

-Puede que también venga para navidad- añadió.
-Genial, conociendo a nuestros padres seguro que organizan una cena o algo así- mi voz salió claramente resentida.

-Bueno, estaría bien, tu hermano me mataría, Gemma te encantaría, y siempre sería bueno tener a quince niños correteando por los alrededores.
-Sí, genial- suspiré-, bueno convenceré a mi madre para no ir.

-¿Estarás para el cumpleaños de Louis?- lo pensé un poco.
-Sí, nos iremos sobre el 27 o así, pasaremos el año nuevo allí pero Navidad aquí- recordé los pasajes de avión que teníamos.

-Habrá tiempo para esa cena, no lo dudes- sonrió y me contagió la sonrisa.
-¡AH! También vendrá Mike- le dije-, le invité a venir y a mi madre le pareció bien.

-Le vi este verano en California- dijo admitiendo algo que yo ya sabía.
-Me lo dijo, hablamos bastante en Sicilia, él está igual que siempre- Mike cambiaba más bien poco.

-Con su barba pelirroja.
-Exactamente.

-¿Tocaste su piano?- le miré no sabiendo por qué sacaba ese tema ahora.
-No- admití-, en realidad no toco ningún piano.

-Eso creía…
-No quiero hablar de eso, no es… un buen tema.

-¿Por qué?

Insistía y no quería que se explayara en eso, no quería. Negué pidiéndole que cortara.

-Recuerdo algunas tardes cantando en el “Holes” mientras tú tocabas el piano, ¿Qué pasó para que lo dejaras?

Él intentaba sacarme aquello que intentaba esconderle. Si me había costado contarle a Louis todo, con Harry era mucho más complicado, muchísimo más complicado. Con Louis me había sincerado para mostrarle que seguía allí, detrás de todo el dolor y de los dos años que habían pasado yo seguía allí. Pero con el chico que me miraba expectante era diferente.

-Las cosas pasan, simplemente pasó- dije sin mirarle, no me atrevía.
-Estuviste a punto de suspender Arte por no querer tocar el piano, eso me hace cuestionarme si…

-¿Podemos hablar de otra cosa? El piano formó parte de mi vida, ya no lo hace- punto y final.

Él asintió sin estar plenamente convencido, pero yo no podía hacer más.

-Hablamé de Alan- le pedí tomando más bebida.
-¿Qué quieres saber?

-¿Todo?- pregunté afirmando al mismo tiempo.
-Es sencillo- respiró dejando claro que no era tan sencillo como parecía-, éramos muy amigos, después ya no, sabes lo que pasó, te lo he contado y seguro que él también lo ha hecho.

-Pero quiero que me cuentes tu historia, él me ha contado cosas, pero no me puedo creer que sigáis enfadados por eso.
-Simplemente hay ocasiones en las que descubres que las personas no son cómo creemos que son y es mejor poner distancia- dijo bebiendo de nuevo-, es algo que no tiene importancia ________(tn), no se la des.

-Alan te echa de menos- dije.
-Me da igual, no creo que sea así, pero me da igual si lo hace, fue él quien decidió.

-Eres tan rencoroso, siempre lo has sido- solté sin poder evitarlo.
-Cada uno es cómo es _________(tn), yo soy rencoroso, Alan es impulsivo, tú eres cerrada y Einstein era un genio.


Evité pensar en su adjetivo hacia mí y me centré en el tema que nos ocupaba.

-¿Por qué le pegaste cuando le viste conmigo el primer día?
-No me lo esperaba, quizá yo también sea un poco impulsivo. Mira, la verdad es que yo esperaba que el señor Golding me dijera algo gracioso, que Louis intentara contarme su verano y que Chelsea me la comiera en el baño; pero el caso es que todo eso se fue a la mierda cuando te vi abrazarle- era tan mal hablado…-, ¿Qué coño hacías tú ahí?, ¿Qué hacías abrazando al que fue mi mejor amigo?, se me cruzaron los cables- bebió de nuevo dando por finalizado el tema.

-¿No quieres cambiar?

Él elevó ambas cejas y abrió mucho los ojos como si le hubiese dado un puñetazo por sorpresa.

-¿Por qué debería hacerlo? Me gusta cómo soy, ¿tú quieres cambiar?

Negué.

-No entiendes que me da igual lo que opinen de mí, lo que importa es lo que opine yo, y yo no tengo una mala imagen de mí, quizá soy un mal ejemplo a veces para mis hermanos, lo estoy intentando modificar, pero por lo demás…

Me encogí en el asiento. Oírlo de sus labios era diferente. Si de verdad le gustaba cómo era yo no tendría nada que hacer… Me odié durante un momento, me odié por intentar cambiarle, estaba claro que él no quería hacerlo.

-Quizá estamos todos empeñados en que vuelvas y en realidad solamente has madurado, ya no eres el chico de 15 años, ya no- dije mordiendo mi labio notando la nariz cosquillear y los ojos aguarse.

Pestañeé mientras él no me veía para evitar que me viera luchando contra las lágrimas.

-Ahora me gustan otras cosas, he crecido, todos lo hemos hecho, pero no creo que haya ido a mal o bien, en realidad siempre he sido así, pero hace dos años tenía 15 y ahora 17.

Me encogí de hombros dándole la razón. En realidad yo había esperado que él hubiese sufrido como yo, que hubiese caído en un pozo del que le intentaban sacar pero del que él no quería salir. Yo había salido de mi pozo y hasta ese momento había intentado que Harry saliera del suyo, sin embargo no había pensado nunca en que quizá, solo quizá, él no estaba bajo ningún pozo. Quizá él ahora era así.

Intentamos hablar de otras cosas, hablamos de libros, de películas, de filosofía, sin embargo yo no dejaba de darle vueltas a la cabeza.

Yo me había enamorado del Harry de 15 años, ¿seguía enamorada de ese Harry y ahora solo me atraía por su físico? ¿Podría enamorarme de eso nuevo Harry? ¿Debía enamorarme de ese nuevo Harry?

-Espero que no me obliguen a ir a una cena por tu cumpleaños como al de Niall- dijo al aparcar en la puerta de mi casa.
-No, mi madre no la hará, seguramente cenaré sola, porque ella trabaja el día de mi cumpleaños- había sonado tan triste que sonreí para evitar la pena.

-Bueno, seguro que no estará tan mal como suena- sonrió y se subió de nuevo en la moto-. Nos vemos.
-Sí…


Entré en mi casa y cuando cerré oí el ruido de su moto desapareciendo por la calle.

Por fin habíamos hablado, creo que evitamos ciertos temas, cada uno los suyos, creo que ahora podríamos empezar a reempezar. Sin embargo dentro de mí algo me decía que no había servido para nada, que en realidad en cualquier momento todo se rompería de nuevo.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 
 
Bueeeno... 
 
50 capítulos!! En la vida pensé que llegaría a los 50 capítulos, yo tan solo quería escribir y escribir y en realidad no hay quien me haya parado... En realidad creo que eso es lo importante, querer decir algo, tener algo que decir, simplemente sea una historia sencilla o una enciclopedia.
Espero que os haya gustado el capítulo, es algo... no sé como describirlo, tan solo espero que os guste ^^
Doy las gracias a todas por acompañarme en esta pequeña aventura que para nada acaba aquí. 
Muaccksss 

 

 

 

2 comentarios:

  1. VEROOO!! Me encanta sube capítulo lo antes posible no e podido leer antes Sorry y me alegro un montón de que ya sean 50 capítulos todos los capítulos que has hecho me an encantado desde un principio espero que sigas la novela asta acabarla porque escribes estupendamente bueno no me voy a enrrollar más sube cuando puedas y besos desde Mallorca.


    MUACCCKKKSSS!!

    ResponderEliminar
  2. Elena!!! Muchisimas gracias, como siempre! Mañana o el lunes subire nuevo capítulo ^^ muackks

    ResponderEliminar