(Narra
Niall)
Me parecía
irreal estar haciendo algo así… El folio había comenzado en blanco y ahora
tenía miles de garabatos sin sentido. En el centro de la hoja de extremo a
extremo una línea separaba el papel en dos partes a las que había titulado
“pros” “contras”. Era una mísera estupidez hacer algo así ya que los contras
eran demasiados y los pros no los quería reconocer.
Arrojé el
papel a la basura intentando que mis pensamientos se fueran con él pero sin
conseguirlo.
Sin ton ni
son comencé a reírme desacompasadamente. ¿Cómo podía estar pensando en
decisiones? Esta situación no requería respuestas, requería aceptación. No
podía poner una balanza e intentar descubrir hacia qué lugar era inclinada por
el peso, no se trataba de eso. Se trataba de intentar descubrir la respuesta a
base de deducciones.
-Vamos a
ver Niall- me dije a mi mismo en voz alta.
Traté de
pensar en la primera vez que alguien en mi familia había dejado caer la
posibilidad de mi homosexualidad.
Creía que
había sido mi madre, en algún momento de mi niñez, quizá al volver del primer
verano en Sicilia, en el que ________(tn) no dejaba de hablar de Harry, creo
que mi madre me había preguntado si a mí no me había gustado ninguna niña…
Después
durante la primaria los comentarios se movilizaron también a mi padre, pero
ellos lo veían como algo sencillo, era bueno saber que de ser la respuesta afirmativa
al menos no tendría que preocuparme de esa parte.
Sin
embargo, por mucho que mis padres me hablaran sobre ello, yo nunca había tenido
la necesidad de hacerlo con ellos puesto que para mí era algo que no tenía
fundamento.
En realidad
nunca había habido un fundamento, nunca había habido un sentimiento que pudiera
confundirme hacia un chico, era cierto que tampoco lo había habido hacía una
chica, pero… pensé que surgiría en algún momento, tenía diecisiete años, era
pronto para cualquier cosa. El hecho de ver a mis amigos enfrascado en
problemas con ellos mismos por el sexo contrario no era algo que me preocupara,
pensé que mi momento llegaría…
Quizá no me
gustaban los chicos… simplemente decirlo en mi cabeza sonaba tan raro…, quizá
solo me gustaba él…
¿Podía ser
eso posible? ¿Ser asexual completamente excepto por una persona? Había vivido
rodeado de chicos toda la vida y nunca había sentido algo como lo que en ese
momento sentía. Algo que me costara explicar.
Pensé en
__________(tn) y en su afán por demostrarme que Alan era un buen chico, joder,
yo eso lo sabía perfectamente. Lo que tenía claro es que no me gustarían los
tíos como Harry o Zayn.
¿En qué
pensaba? ¿Estaba pensando en cómo me gustan los chicos? ¿Hasta dónde iba a
llegar esto?
Lo que tenía
claro es que necesitaba hablarlo con alguien, me parecía doloroso intentar
explicarle algo así a _________(tn), pero ella era a quien debía contárselo.
También había pensado en esperar un tiempo, para pensar en lo que quería hacer,
pero no podía hacerlo, se lo debía, ella seguramente me ayudaría.
Yo: Hola, me estoy volviendo loco (13:25)
_________(tn):
¿Vienes o voy? (13:26)
Yo: Estoy en diez minutos (13:26)
Suspiré, no
me podía creer que fuera a decirlo en voz alta…
Me puse las
zapatillas y le dije a mi madre que vendría en un rato, no sabía si para comer
o no. Ella entornó los ojos, pero al decirlo dónde iba se quedó más tranquila.
Llegué a su
casa casi corriendo y tardé menos de lo esperado.
-Hola,
déjame decirte que tu estado no es repentino, no te estás volviendo loco, creo
que ya estabas loco- dijo sonriendo y abriéndome paso a la casa.
-Que
graciosa, ¿está tu madre?- le pregunté mirando hacia todos lados. Notaba que
las palabras iban a estallar en mi boca, tendría que aguantarlas unos segundos
más.
-No, me ha
llamado hace un rato, está en el hospital, vendrá por la tarde- me dijo-, me
alegra que hayas venido, hay algo que te quiero decir.
-Sí, yo
también a ti, algo importante- dije atropelladamente.
-Está bien,
lo mío te va a hacer enfadar porque…
No
escuchaba apenas lo que salía de su boca, en mi mente solo un pensamiento
martilleaba constantemente.
-Me gusta
alguien- dije cortando lo que ella decía.
Siguió
hablando un par de segundos más hasta que su cerebro procesó lo que yo le
acababa de decir.
-¡Oh!- dijo
comenzando con una sonrisa que inundó su cara segundos después.
-Sí, ¡oh!-
mi “¡oh!” fue mucho menos alegre y risueño.
-Ven- tiró
de mi hasta el comedor y nos sentamos en un sofá uno frente a otro-. Cuéntamelo
anda, ¡qué callado te lo tenías!
-Ya… no es
fácil- dije-, en realidad es muy complicado.
-Vamos
Niall, habla de una vez- me pidió-, ¿la conozco?
LA. LA. LA.
LA. LA. LA…
Asentí
obligatoriamente.
-Pero…
verás, estoy loco, creo que estoy enloqueciendo, y tengo miedo __________(tn),
tanto miedo…- suspiré.
Ella puso
mala cara preocupada.
-No me
asustes, seguro que ella está loca por ti, y si no lo está es que es
tremendamente estúpida, hay miles de chicas- dijo.
Me levanté
nervioso y comencé a andar por el salón. No estaba bien, no.
-Venga, ya
sabía que viniendo a Londres encontrarías a alguien, solo te pido que sea
buena- dijo ella sonriendo.
-No
sonrías- le pedí, pero ella no apagó la sonrisa.
-¿Por qué?
Venga, siéntate, cuéntamelo- pidió ella.
Me senté a
su lado de nuevo intentando tranquilizarme, intentando que los latidos que
martilleaban mi corazón se relajaran para no sufrir un infarto repentino.
Apoyé la
cabeza entre mis manos y suspiré pesadamente añadiendo un pequeño grito. Ella
pasó una mano por mi espalda de forma cariñosa.
-No pasa
nada si no me lo quieres o puedes contar, no pasa nada- dijo susurrando.
-No
________(tn) yo te lo quiero contar, pero no puedo decirlo en voz alta, no
puedo- le dije.
-Pues
escríbelo- se rió, pero no era tan mala idea.
-Dame un
papel- le pedí sin levantar la cabeza.
Ella se
puso en pie y desapareció unos momentos para volver con el papel que dejó sobre
la mesa de café.
Levanté la
vista y recogí el papel y el bolígrafo.
-Es
complicado hasta escribirlo.
-Venga
Nialler, solo es un nombre- dijo ella-, mira, me doy la vuelta y no veo lo que
escribes.
Suspiré de
nuevo y agarré el bolígrafo con fuerza.
-¿Sabes que
Alan también es zurdo? Me di cuenta el primer día de clase que me curó la cara-
me dijo.
Negué
sonriendo, sería sencillo decirlo: “mira ahora que hablamos de Alan, es él”…
Deslicé el
bolígrafo por la hoja de papel, simplemente escribí el nombre, primero la
bomba, luego se lo explicaría.
-¿Ya?-
preguntó de espaldas.
-Sí- dije
agarrando el papel para que ella no pudiera leerlo-, pero primero te tengo que
decir algo.
-Vale,
habla anda, me estas empezando a asustar de verdad- me dijo con intriga pero
visiblemente afectada.
-Yo no sé
si esto es cierto, es decir, como nunca he sentido nada, no sé si esto es lo
que debo sentir, no me juzgues- dije.
-Niall, no
seas tonto, solo te mataría si en ese papel pusiera Chelsea o Carla, sino no me
importará lo más mínimo- dijo con una media sonrisa.
Sonreí y le
tendí el papel. Mis manos temblaban cuando el folio pasó de mis manos a las
suyas, pero ya no había nada que hacer.
________(tn)
sonrió antes de llevar sus ojos al papel y tras eso su cara cambió completamente.
-¿Esto… es
verdad?- me miró con los ojos llenos de duda y leyó de nuevo el nombre.
Asentí.
-¿Pero…
desde cuándo?- dijo ella dejando el papel en la mesa-, ¿Por qué nunca me habías
dicho nada de esto?
-Yo… no lo
sabía… no tenía ni idea- dije.
-¿No lo
sabías? Eso se sabe Niall- dijo.
-De verdad,
nunca me había sentido así antes- dije.
Ella se
calló un momento, el silencio era sobrecogedor, no se oía prácticamente nada.
La miré y
ella sonrió al final.
-Gracias
por decírmelo- dijo-, ven anda.
Abrió los
brazos y la abracé.
-Ahora no
quiero que me trates como a una nena- le dije con una carcajada.
-No seas
idiota… Dios mío Niall… ¿Alan?- dijo ella.
Me mordí el
labio incómodo.
-¿Podríamos
olvidarlo? No quiero que nadie se entere, y mucho menos él, eso sería horrible-
dijo.
-Lo
entiendo, pero…
-Yo… el
otro día, cuando vino a hablar conmigo… me dijo que él era gay- solté al final.
-Ya…-
respondió.
-¿Ya?-
grité.
-Sí bueno…
me enteré ayer, no te sorprendas- dijo.
-Bueno da
igual, no es como si quisiera nada con él, de verdad que no quiero nada, solo
necesitaba decírtelo, era una obligación casi. Ahora ya lo sabes y puedo
olvidarlo- dije.
-¿De verdad
quieres olvidarlo?- me preguntó.
-Sí, de
verdad, de verdad. Es más, creo que es algo estúpido, es… joder- dije.
(Narras tú)
Miré a
Niall deshecho en el sofá.
-Vamos, no
es algo malo Niall- le dije-, para nada es malo, no debes estar así.
-¿Te das
cuenta de lo que esto significa?- dijo.
-No
significa nada Niall, no importa si te gustan los chicos o las chicas Niall
-No me
gustan los chicos- levantó la cabeza y me miró enfadado.
-No importa
si ocurre, no importa si te gusta Alan, no importa- le dije intentando
animarle.
En realidad
no importaba lo más mínimo. Daba igual a fin de cuentas cualquier cosa que
eligiera. Seguiría siendo el mismo Niall de siempre. Alan… ¿quién lo iba a
decir? No quise decirle nada sobre ello porque sabía que lo estaba pasando mal,
pero dentro de mí sentía que no era una idea tan descabellada, en realidad era
algo tan… extraordinario.
Era curioso
como el día anterior mismamente me había enterado de la homosexualidad de Alan,
ahora mi mejor amigo estaba confundido.
-Niall…
Él levantó
la vista con los ojos empañados por las lágrimas.
-No Niall,
no seas tonto, no te atrevas a pensar de manera negativa, en realidad es algo
bueno, no sabes lo insoportable que somos las chicas a veces, y en realidad es
como si nosotros ya estuviéramos en una relación, solo nos faltaba el sexo, en
realidad…
-¡Eso es!-
dijo asustándome; de la efusividad dos lágrimas cayeron de sus ojos pero ahora
estaba más contento.
-¿Qué
pasa?- pregunté.
-Creo que
esa sería una buena solución, al menos me aclararía conmigo mismo, al menos
podría saber si de verdad…
-No
entiendo, ¿podrías explicármelo?- le pedí.
-Tenemos
que acostarnos- dijo sonriendo como si fuera la respuesta a todas las preguntas
universales.
Me reí sin
poder hacer otra cosa.
-¿Crees que
la solución para descubrir si te gustan los chicos es acostarte conmigo?- le
dije riendo.
-Claro,
¿Qué otra cosa se te ocurre?
-¿Hacerlo
con un chico?- dije demasiado obvia-. Acostarnos no es la solución, imagina lo
raro que sería después.
-Pero
_________(tn) piénsalo, ambos somos vírgenes, será bonito y horrible al mismo
tiempo, además no lo harás con ningún otro chico que te quiera más que yo, y a
mí me harías un gran favor, ya nos hemos visto desnudos, además lo
recordaríamos siempre- me miró esperando mi respuesta esperanzado.
-Por eso
mismo, porque lo recordaríamos siempre. Niall puedes pedirme cualquier cosa,
pero eso…
No era mi
idea de “primera vez” hacerlo con Niall, eso no tendría que ser así. Sabía que
no tendría a nadie que me quisiera más que él, pero no me quería de esa forma,
ni yo a él.
-Tienes
razón- suspiró algo enfadado-, quizá tu esperabas que te desvirgara Styles-
añadió haciendo que mi enfado naciera y se elevara de pronto.
-No metas a
Harry en esto Niall, no tiene nada que ver con él, tiene que ver contigo y
conmigo.
-Da igual,
déjalo- dijo.
-Pues claro
que lo voy a dejar, ¿te has vuelto loco?- ahora estaba enfadada con él, por
proponerme esa locura y por meter a Harry en ella.
Nos
quedamos un momento en silencio.
Niall había
venido a casa y me había dicho que le gustaba Alan, o que pensaba que le podía
gustar Alan, era algo que podía asimilar, era extraño pero algo asimilable, sin
embargo que su duda pasara por tener sexo conmigo no era algo loable, y más
teniendo en cuenta que era tan solo una prueba.
-Si no
fuera la primera vez, ¿lo harías?- preguntó.
-¿Qué?-
seguía con el mismo tema…
-¿Si no
fueras virgen lo harías?
-Claro que
no, es una locura Niall- dije-, además tú no eres así, nunca has visto el sexo
como el acto, siempre ha sido algo más…
Niall
suspiró y se sentó de nuevo.
-Tienes
razón, perdóname- dijo al final-, perdona por proponértelo y por decirte lo de
Harry, no ha sido justo.
-No lo ha
sido, no- le recriminé-. Pero no pasa nada.
-Lo siento,
puff, creo que lo mejor es intentar aclararme yo solo.
-No tiene
por qué ser así, yo puedo ayudarte, quitando el sexo, yo puedo ayudarte. Haré
todo lo que esté en mi mano- intentaba animarle de alguna manera.
-No, de
verdad, creo que puedo estar bien, tengo que aclararme yo solo, tenerle girando
en torno a mí todo el día no es de gran ayuda, pero me aclararé…
-Además me
tienes aunque no lo necesites, y pase lo que pase no será malo Niall, me
tendrás siempre- le dije.
Él sonrió.
-Vale,
ahora habla tú, dime eso que me iba a enfadar mucho- me pidió.
Había
intentado comenzar a explicarle el problema con Harry antes de que él me
soltara la bomba, y creía que todavía él no estaba lo suficientemente bien como
para que yo empezara de nuevo con mis problemas.
-No es
nada, era una tontería, no te preocupes- él ya tenía demasiados problemas en su
cabeza como para ser yo quien hiciera que estallara completamente.
Él me miró
con cierta duda pero al final se encogió de hombros.
-Yo también
estoy aquí, sea cual sea el lugar en el que deba acabar mi pene- dijo.
¡OMG!
-No digas
guarradas- le grité.
Él intentó
reírse con cierta dificultad. Al menos podía hacer alguna que otra broma sobre
su situación.
-Perdona,
creo que ya estoy loco, lo siento- dijo abatido de nuevo.
-No te
disculpes, al menos tienes algo de humor, por muy macabro que sea- le dije.
-Me voy a
ir a casa, mi madre me ha dicho que intentara volver a comer- se levantó y
abrió los brazos para que le abrazara.
Lo hice
intentando transmitirle fuerza y ánimo.
-Ya lo
sabes Nialler, podré soportar cualquier cosa, siempre serás mi persona, pase lo
que pase- le dije.
-Y tú la
mía- me abrazó un segundo con todas sus fuerzas y después me dejó libre y
dolorida.
Al menos
sonreía.
Se fue y me
tiré directamente al sofá, la tarde iba a ser aburrida con todo lo que me había
ofrecido la mañana.
-Dios mío-
dije en voz alta.
Y por un
segundo la imagen de un futuro en el que Niall y Alan se sonrieran cómplices me
llenó de ilusión y esperanza en el amor.
(Narra
Liam)
-Sí, y
luego coges el precio de venta y lo divides entre la renta establecida antes,
¿lo ves?- Susan me miraba intentando explicármelo pero estaba perdido desde que
había llegado a su casa.
-Sí- dije
asintiendo.
-No me
mientas, ¡No me estás haciendo caso Liam!- me dijo enfadada.
-No- negué
repetidas veces riendo.
-Que tonto
eres- me dijo cogiendo el libro y dejándolo caer sobre mi cabeza.
Yo dejé el
libro sobre la mesa y la agarré de la cintura levantándola de la silla y
moviéndonos por la habitación.
-Liam,
tenemos que acabar eso, por favor- dijo comenzando a reír.
-Luego-
dije sonriendo.
Ella negó
desistiendo y agarrándose a mi espalda para no caerse.
-¿Cogemos
el precio de venta y…?- pregunté haciendo que su risa inundara la habitación.
Louis había
dormido en casa de los Malik y Susan me había llamado pronto para que viniera a
su casa a “estudiar”, pero yo no quería estudiar, era lo que menos me apetecía
hacer, y menos teniendo una chica así.
La besé de
improviso mientras ella sonreía como loca. Dábamos vueltas por el cuarto
mientras reíamos. Solo llevábamos juntos tres días, pero habían sido los
mejores días de toda mi vida.
Me besó de
vuelta y profundicé en su boca queriendo saborearla completamente, como si
existiera un universo infinito que conocer aún de ella.
Dejé que
cayéramos en la cama con cuidado y me coloqué sobre ella sin dejar de besarla.
Bajé mis manos por su cuerpo, por su cintura, recorriendo sus piernas desnudas
solo escondidas bajo un pequeño pantalón de pijama.
-Liam,
Liam, tranquilo muchacho- me dijo sosteniendo mi cara con ambas manos.
Suspiré y
dándole un pico me dejé caer a su lado.
-Perdona,
no me controlo- le pedí disculpas sintiendo aún es exquisito tacto de su piel
en mis dedos.
-Al menos
uno de los dos se controla- se rió de mí. Se estaba riendo de mí.
-¡Oh! Muy
bonito… ¿Sabes qué?- dije queriendo enfadarla-, vas a suplicar por un beso, lo
harás.
Susan
comenzó a reírse a carcajadas.
-¿De verdad
lo crees? ¡Qué pena me das!- dijo ella.
-Vale,
vale, vale- la miré aceptando la apuesta que volaba en el aire-, ni un beso
más, veremos quien aguanta más.
-Alcancé
los cuatro años sin besarte- dijo ella sonriéndome.
-Yo alcancé
los cuatro años luchando contra mí mismo por besarte- respondí.
Ella abrió
perceptiblemente los ojos y negó con una media sonrisa.
-Suplicarás
Payne- dijo acercándose hasta mis labios y soplando casi rozándome.
-Llorarás
sangre- le dije.
Comienza la
guerra…
(Narras tú)
-¿Dónde
vas?- mi madre hizo que alzara los ojos de mis zapatillas a su cara.
-Emm, te lo
voy a contar porque no quiero secretos contigo- ella entornó los ojos y supe
que ya sabía por dónde iban los tiros-. He quedado con Harry.
-Ya me
imaginaba yo algo así...- dijo negando-. ¿No me prometiste hace algún tiempo
que te ibas alejar de él?
-Lo sé
mama, pero creo que lo mejor es que hablemos y solucionemos las cosas, necesito
hacerlo y él también- le dije acabando de atarme los cordones.
-Yo no creo
que esté bien ________(tn), no creo que tengas nada que hablar con él.
Suspiré,
había tantas cosas que mi madre no sabía, tantas cosas que no podía contarle
por no hacerle evocar ciertos recuerdos amargos para ella.
-Mama, hay
cosas que no comprendes, sé que ahora Harry no es el chico de oro y eso es en
parte por mi culpa, creo que estoy en la obligación de
-¿Por tu
culpa?- ella me miró cerrando el libro que tenía entre las manos-. No digas
tonterías hija, Harry se ha perdido totalmente, no seas ingenua.
-Mamá me
voy- me levanté y caminé hacia la puerta.
-No vayas-
dijo ella-. No vayas ________(tn).
-¿Me lo
estás prohibiendo?- pregunté antes de abrir la puerta, no sabía si su respuesta
cambiaría mi decisión.
-Por
supuesto que no, pero ya sabes lo que opino, mañana tienes clase.
-Lo sé- le
dije agradecida de que no me pusiera un impedimento moral.
Pero la
decisión estaba tomada, al abrir la puerta supe que si me lo hubiese prohibido
habría sido peor, porque lo habría hecho de todas formas y me habría ganado un
sentimiento de culpa difícil de lidiar.
Caminé
hacia la casa de Harry y cuando solo me faltaban un par de manzanas el rugido
de su moto, ya inconfundible para mí. Me giré y pude verle recorrer los últimos
metros que le separaban de mí. Se paró en la calzada y se quitó el casco para
mostrarme su más perfecta sonrisa.
-Buenas
noches- dijo ajustándose la cinta del pelo.
Las cintas
de pelo para mí eran algo de niñas hasta ver a Alx Rose, además ahora, al ver a
Harry con una, notaba algo en mi interior crujir desesperadamente, era algo
perfecto en él.
-Hola- le
respondí-, no sabía que traerías la moto.
-Yo
tampoco, pero se me ocurrió venir a buscarte- se encogió de hombros y me tendió
el casco.
-Que
amable- sabía que lo había hecho para que no fuera hasta su casa con su
familia, pero no quise decírselo.
-Vamos
monta- me dijo ofreciéndome de nuevo es casco.
Me subí
tras él sin coger el casco. Esto de montar con él se estaba convirtiendo en una
costumbre.
-¿Dónde
vamos?- le dije.
-Ponte el
casco anda- me lo tendió hacia atrás.
-Me hace
daño.
-Quítate la
coleta- sugirió.
-Vámonos-
supliqué.
Él puso el
pie de la moto y se bajó dejándome arriba.
-Vamos
andando venga.
-Trae el
casco, pesado- le dije cogiéndolo de sus manos y poniéndomelo.
Él sonrió y
se subió delante.
-No es
justo que me lo tenga que poner yo- le recriminé cuando comenzaba a arrancar.
-Si tenemos
un accidente y me muero no tendré tantos remordimientos como si te mueres tú-
se rió y avanzó con la moto hacia la noche.
Condujo
durante un rato hasta que acabamos en un café de carretera.
-Bonito
sitio- le dije con sarcasmo.
-Vamos, la
camarera está buenísima- tiró de mí y nos adentramos en el local.
Nos
sentamos en una mesa y una señora se nos acercó a tomar nota.
-Hola, ¿qué
vais a tomar?- la señora preguntó con un bloc en la mano.
-¿Has
cenado?- Harry me miró por encima de la carta de manera que solo veía sus ojos.
-Sí-
contesté.
-Pues yo
quiero cerveza, ¿tú?- esperó a que decidiera.
-Emm,
quiero un batido de chocolate- sonreía
la mujer pero ella retiró la carta y se encaminó hacia la barra-. ¡Qué
simpática!- mi voz sonó para mí misma pero Harry sonrió.
Miré por la
ventana recordando las palabras que minutos antes había dicho él.
-“La
camarera está buenísima”- dije intentando imitar su voz profunda.
Soltó una
carcajada.
-Vengo a
veces a repostar en la gasolinera de fuera y me tomo aquí una cerveza, es uno
de los pocos sitios en los que no me piden el carnet- se encogió de hombros.
En realidad
al ver a Harry cualquiera podría pensar que tenía entre 20 y 25 años, sin embargo
él solamente tenía 17. Le miré un momento, en dos años había cambiado
radicalmente, dentro de él seguía estando aquel chico que corría detrás de mí
en Sicilia y que veía cada Rommel como un motivo de matanza extrema, pero por
fuera, quitando sus ojos, todo en él era diferente.
-Me vas a
gastar de tanto mirarme- dijo uniendo nuestras miradas-, ¿en qué piensas?
-En lo
mucho que has cambiado- para ser sincera.
-Tú también
lo has hecho, no soy el único- me miró bajando sus ojos por el espacio de mi
cuerpo que permitía la mesa haciendo que me sonrojara.
-No seas
guarro- sonreí cuando la camarera traía lo que le pedimos.
Harry cogió
la cerveza y bebió de la boquilla, me quedé mirando cómo lo hacía, podría
mentir pero en realidad era sumamente sexy.
Cogí la pajita
entre mis labios y probé el batido. Él me miró elevando una ceja con una
sonrisa bobalicona. Negué con los ojos en blanco, en realidad los tíos eran tan
predecibles, tan fáciles si se sabían hacer un par de cosas.
-Bueno-
intenté entablar la conversación que nos había traído hasta allí-, esta mañana
te he contado cómo han sido estos dos años, ¿no crees que podrías hacer lo
mismo?
-En
realidad has contado lo que tú querías contar, no me has dejado preguntar- dejó
la cerveza en la mesa y se acercó un poco apoyando los codos en la mesa.
-Bueno,
pregunta si quieres- me encogí de hombros.
-¿Dónde
está tu hermano?- creí que era una pregunta rara, pero bueno, él también lo
era.
-Consiguió
una beca para estudiar música en Australia, quizá venga en Navidad- respondí
sin mirarle, me costaba un poco hablar sobre Álex-. ¿Y Gemma?
-Está en
Austria haciendo un curso allí, está con la hermana de Alan- me respondió.
-Creo que
él me dijo algo sobre eso, es verdad- asentí.
Harry me
había hablado muchas veces sobre Gemma, de lo guapa y simpática que era, de lo
bien que lo pasaban juntos, también de los pequeños pero sabía que Harry sentía
debilidad por su hermana mayor.
-Puede que
también venga para navidad- añadió.
-Genial,
conociendo a nuestros padres seguro que organizan una cena o algo así- mi voz
salió claramente resentida.
-Bueno,
estaría bien, tu hermano me mataría, Gemma te encantaría, y siempre sería bueno
tener a quince niños correteando por los alrededores.
-Sí,
genial- suspiré-, bueno convenceré a mi madre para no ir.
-¿Estarás
para el cumpleaños de Louis?- lo pensé un poco.
-Sí, nos
iremos sobre el 27 o así, pasaremos el año nuevo allí pero Navidad aquí-
recordé los pasajes de avión que teníamos.
-Habrá
tiempo para esa cena, no lo dudes- sonrió y me contagió la sonrisa.
-¡AH!
También vendrá Mike- le dije-, le invité a venir y a mi madre le pareció bien.
-Le vi este
verano en California- dijo admitiendo algo que yo ya sabía.
-Me lo
dijo, hablamos bastante en Sicilia, él está igual que siempre- Mike cambiaba
más bien poco.
-Con su
barba pelirroja.
-Exactamente.
-¿Tocaste
su piano?- le miré no sabiendo por qué sacaba ese tema ahora.
-No-
admití-, en realidad no toco ningún piano.
-Eso creía…
-No quiero
hablar de eso, no es… un buen tema.
-¿Por qué?
Insistía y
no quería que se explayara en eso, no quería. Negué pidiéndole que cortara.
-Recuerdo
algunas tardes cantando en el “Holes” mientras tú tocabas el piano, ¿Qué pasó
para que lo dejaras?
Él
intentaba sacarme aquello que intentaba esconderle. Si me había costado
contarle a Louis todo, con Harry era mucho más complicado, muchísimo más
complicado. Con Louis me había sincerado para mostrarle que seguía allí, detrás
de todo el dolor y de los dos años que habían pasado yo seguía allí. Pero con
el chico que me miraba expectante era diferente.
-Las cosas
pasan, simplemente pasó- dije sin mirarle, no me atrevía.
-Estuviste
a punto de suspender Arte por no querer tocar el piano, eso me hace
cuestionarme si…
-¿Podemos
hablar de otra cosa? El piano formó parte de mi vida, ya no lo hace- punto y
final.
Él asintió
sin estar plenamente convencido, pero yo no podía hacer más.
-Hablamé de
Alan- le pedí tomando más bebida.
-¿Qué
quieres saber?
-¿Todo?-
pregunté afirmando al mismo tiempo.
-Es
sencillo- respiró dejando claro que no era tan sencillo como parecía-, éramos
muy amigos, después ya no, sabes lo que pasó, te lo he contado y seguro que él
también lo ha hecho.
-Pero
quiero que me cuentes tu historia, él me ha contado cosas, pero no me puedo
creer que sigáis enfadados por eso.
-Simplemente
hay ocasiones en las que descubres que las personas no son cómo creemos que son
y es mejor poner distancia- dijo bebiendo de nuevo-, es algo que no tiene
importancia ________(tn), no se la des.
-Alan te
echa de menos- dije.
-Me da
igual, no creo que sea así, pero me da igual si lo hace, fue él quien decidió.
-Eres tan
rencoroso, siempre lo has sido- solté sin poder evitarlo.
-Cada uno
es cómo es _________(tn), yo soy rencoroso, Alan es impulsivo, tú eres cerrada
y Einstein era un genio.
Evité
pensar en su adjetivo hacia mí y me centré en el tema que nos ocupaba.
-¿Por qué
le pegaste cuando le viste conmigo el primer día?
-No me lo
esperaba, quizá yo también sea un poco impulsivo. Mira, la verdad es que yo
esperaba que el señor Golding me dijera algo gracioso, que Louis intentara
contarme su verano y que Chelsea me la comiera en el baño; pero el caso es que
todo eso se fue a la mierda cuando te vi abrazarle- era tan mal hablado…-, ¿Qué
coño hacías tú ahí?, ¿Qué hacías abrazando al que fue mi mejor amigo?, se me
cruzaron los cables- bebió de nuevo dando por finalizado el tema.
-¿No
quieres cambiar?
Él elevó
ambas cejas y abrió mucho los ojos como si le hubiese dado un puñetazo por
sorpresa.
-¿Por qué
debería hacerlo? Me gusta cómo soy, ¿tú quieres cambiar?
Negué.
-No
entiendes que me da igual lo que opinen de mí, lo que importa es lo que opine
yo, y yo no tengo una mala imagen de mí, quizá soy un mal ejemplo a veces para
mis hermanos, lo estoy intentando modificar, pero por lo demás…
Me encogí
en el asiento. Oírlo de sus labios era diferente. Si de verdad le gustaba cómo
era yo no tendría nada que hacer… Me odié durante un momento, me odié por
intentar cambiarle, estaba claro que él no quería hacerlo.
-Quizá
estamos todos empeñados en que vuelvas y en realidad solamente has madurado, ya
no eres el chico de 15 años, ya no- dije mordiendo mi labio notando la nariz
cosquillear y los ojos aguarse.
Pestañeé
mientras él no me veía para evitar que me viera luchando contra las lágrimas.
-Ahora me
gustan otras cosas, he crecido, todos lo hemos hecho, pero no creo que haya ido
a mal o bien, en realidad siempre he sido así, pero hace dos años tenía 15 y
ahora 17.
Me encogí
de hombros dándole la razón. En realidad yo había esperado que él hubiese
sufrido como yo, que hubiese caído en un pozo del que le intentaban sacar pero
del que él no quería salir. Yo había salido de mi pozo y hasta ese momento
había intentado que Harry saliera del suyo, sin embargo no había pensado nunca
en que quizá, solo quizá, él no estaba bajo ningún pozo. Quizá él ahora era
así.
Intentamos
hablar de otras cosas, hablamos de libros, de películas, de filosofía, sin
embargo yo no dejaba de darle vueltas a la cabeza.
Yo me había
enamorado del Harry de 15 años, ¿seguía enamorada de ese Harry y ahora solo me
atraía por su físico? ¿Podría enamorarme de eso nuevo Harry? ¿Debía enamorarme
de ese nuevo Harry?
-Espero que
no me obliguen a ir a una cena por tu cumpleaños como al de Niall- dijo al
aparcar en la puerta de mi casa.
-No, mi
madre no la hará, seguramente cenaré sola, porque ella trabaja el día de mi
cumpleaños- había sonado tan triste que sonreí para evitar la pena.
-Bueno,
seguro que no estará tan mal como suena- sonrió y se subió de nuevo en la
moto-. Nos vemos.
-Sí…
Entré en mi
casa y cuando cerré oí el ruido de su moto desapareciendo por la calle.
Por fin
habíamos hablado, creo que evitamos ciertos temas, cada uno los suyos, creo que
ahora podríamos empezar a reempezar. Sin embargo dentro de mí algo me decía que
no había servido para nada, que en realidad en cualquier momento todo se
rompería de nuevo.
.jpg)
VEROOO!! Me encanta sube capítulo lo antes posible no e podido leer antes Sorry y me alegro un montón de que ya sean 50 capítulos todos los capítulos que has hecho me an encantado desde un principio espero que sigas la novela asta acabarla porque escribes estupendamente bueno no me voy a enrrollar más sube cuando puedas y besos desde Mallorca.
ResponderEliminarMUACCCKKKSSS!!
Elena!!! Muchisimas gracias, como siempre! Mañana o el lunes subire nuevo capítulo ^^ muackks
ResponderEliminar