miércoles, 18 de junio de 2014

Capítulo 25: "Cómo el momento llega, porque todo llega"





(Narras tú)

No nos dio tiempo a acercarnos a la puerta cuando Irene salió corriendo y gritando a nuestro encuentro. Llevaba un moño recogiendo su melena pelirroja ondulada y ropa deportiva para estar cómoda en casa.

-¡CHICOS!- corrió hacia nosotros rápida como el correcaminos.

Se lanzó contra mí y contra Claudia y nos abrazó a ambas con fuerza sin querer soltarnos. Nosotras le devolvimos el abrazo. Mientras que el olor de Niall me recordaba al verano, a la playa y atardeceres, Irene siempre había olido a vitalidad, a energía y frescura, a rebelión e impaciencia.

-Estas guapísima- le dijo a Claudia tocándole el pelo divertida-, bueno, tú también _________(tn)- me dijo girándose a mí sonriendo.
-¿Y mi rubio favorito?- nos soltó de repente y se volvió hacia Niall que ya abría los brazos para recibirla.

Se fusionaron como clavijas perfectas y él la levantó unos centímetros del suelo mientras daba vueltas con ella riendo.

-Bueno, déjamela un poco- Zayn se acercó a ellos sonriendo.

Irene le miró y sonrió con desgana.

-Oh, tú también has venido…- se separó de Niall y abrazó a Zayn un breve instante.

Se separó de él y se rió consigo misma, Zayn se acercó a ella y le soltó el pelo del moño desparramándolo en su espalda.

-Siempre jodiendo- dijo ella cogiendo el coletero de las manos de él negando y mirándole con superioridad.
-Es lo que mejor se me da- le puso morritos y le lanzó un beso ganándose la cara de asco de ella.
-Siempre igual… hay cosas que nunca cambian- Claudia sonrió mirando la discusión de su hermano y su amiga.

Miré hacia la puerta y le vi apoyado en el marco mirándonos a todos serio, con su pose de defensor de la justicia que era innata en él. Vio que le estaba mirando y relajó un poco la expresión iniciando una sonrisa.

Caminé hacia él dejando atrás a mis amigos esperando, quería hablar con él un segundo antes.

-Eres mala- me abrazó con ganas y me dio un beso en la mejilla.
-Lo siento Liam, no me dejaron decírtelo, era tu regalo de cumple- sonreí y le devolví el beso.

Miró detrás de mí, mis amigos permanecían en la calle esperando nerviosos.

-No te pases, por favor, mañana será un día duro y te necesitan con ellos- le miré y él me devolvió la mirada sin ningún gesto.

Comenzamos a andar hacia la calle, él un par de pasos por detrás de mí.

Nos quedamos frente a frente, Niall le miraba con los ojos llenos de cariño, Zayn con una media sonrisa y Claudia parecía muerta de miedo.

Ninguno hacía nada, nadie se movía, el primer reencuentro estaba resultando de lo más negativo.

Pero mi mejor amigo, como siempre rompió el clima y caminó hacia Liam decidido, se quedó frente a él a menos de un metro y le abrazó pegándose a él. Liam al principio se quedó quieto pero se relajó tras unos segundos y también abrazó a Niall.

Claudia me miró sonriendo con los ojos tristes y con un inicio de lágrimas en sus pestañas.
Liam la vio a través del hombro de Niall y se apartó de él yendo hacia Claudia y estrechándola con fuerza entre sus brazos y susurrándole algo al odio que ninguno llegamos a oír. La levantó del suelo y ella le rodeó la cintura con las piernas.

Nos quedamos como tontos mirándoles, Irene sonreía ampliamente enseñando toda su dentadura.

-Si queréis volvemos mañana- Zayn rompió el silencio.

Liam dejó a su hermana en el suelo y se giró hacía él.

-Malik…- dijo sonriendo a su amigo.
-¿A mí no me vas a dar un abracito Payne?- le respondió el moreno con los ojos soñadores.

Liam se acercó a él y cuando solo les separaban unos centímetros le cogió la cabeza con el hombro y empezó a moverle el pelo descolocándoselo completamente.

Zayn se moví intentando alejarse del agarré de Liam gritando mientras los demás nos reíamos de la situación.

-No, Liam, el pelo no- gritaba él.

Pero Liam no le soltaba.

-Por favor sigue- su prima le animaba con los brazos.

Pero era demasiado y suficiente.

Liam soltó a Zayn y después le abrazó con cariño chocando sus pechos en el aire con fuerza.

-Ahora no me abraces cabrón, me has dejado hecho mierda- le dijo él sin apartarle.
-Sí, sí, todo muy bonito, pero la pizza se va a enfriar como no pasemos.
-¿Pizza?- Niall se giró hacia Irene sonriendo.
-Sí Clau, desde luego hay cosas que nunca cambian.

Pasamos a la casa de Liam e Irene, era tan bonita como todas las demás, además estaba perfectamente decorada, con detalles muy cuidadosos.

Me quedé mirando un cuadro de la entrada y Liam se acercó a mí por la espalda.

-Es de Georg Crola- me dijo al oído sonriendo.
-Me gusta mucho- señalé las líneas finales.
-Sí, a mis padres también, por eso lo compraron- me agarró la mano y me llevó a arriba con los demás- luego te hago una visita guiada.

Entramos a una habitación superior, todos estaban sentados en sofás y cojines alrededor de la habitación.




-¿A qué es increíble _________(tn)?- Claudia avanzó hacia mí apartándome de la mano de Liam y enseñándome la  habitación.

-Mi madre la hizo en año pasado, le dio por el mundo rural, y la acabó dejando porque Susan le dijo que lo hiciera- sonrió mientras nos lo contaba- y lo que Su dice en mi casa y mi familia va a misa.

-Es que chicos, tendríais que ver los dibujos que hace, tiene un armario fabuloso, y…

-Tiene un armario fabuloso- Zayn empezó a imitar a Irene con voz pija.
-Malik, no empieces, no me busques porque me vas a encontrar- miró a Zayn seria pero con un toque de humor que siempre tenían en su relación. 
-Yo estoy deseando que me encuentres- él la miró lascivamente y ella negó mirando al cielo.
-Pero Dios mío, ¿Qué he hecho yo para merecer esto?- todos nos reímos de la desesperación que mostraba nuestra amiga.

Cenamos mientras les contábamos cómo había pasado la semana y ellos nos contaron cómo había ido el campamento aquel verano.

Nos hablaron de Su y de Louis, de los cuales Irene se había despedido hasta “navidades” aquella tarde.

-Pobrecillos, mañana van a poner una cara- dije.
-Yo no sé qué va a pasar, pero estoy seguro de que Louis va a matarme cuando se entere de que yo lo sabía- Liam nos miró nervioso.

Yo no había pensado en esa parte, quizá Su y Louis se enfadarían con Liam por no haberles avisado.

-No lo pienses, seguro que se alegran un montón- Irene intentó evitar la preocupación de nuestros interiores pero no lo consiguió enteramente.
-¿Y Harry?- dijo Zayn mirando a Liam serio.
-Le vi ayer, ha pasado el verano en California- respondió mientras mordí un trozo de pizza- bueno él… simplemente no os extrañéis cuando le veáis, digamos que… ha cambiado un poco.

Me miró y desvió su mirada cuando nuestros ojos se encontraron.

-¿Jugamos a algo?-Niall se puso de pie rápidamente desviando la atención hacia él y dejando el tema de Harry aparcado.
-Sííí- Irene también se levantó y se puso a su lado.
-Vale, creo que tengo el twister en algún cajón de mi cuarto, ahora lo traigo- Liam se levantó y salió de la habitación justo cuando llamaron al timbre abajo-. Abro yo.


(Narra Liam)

Bajé antes de coger el twister hasta la puerta pensando que mis padres habrían olvidado algo al irse a la cena pero no fue así.

-Hola- Su y Louis me saludaron desde el umbral.
-¿Qué te pasa?- me dijo ella al verme la cara.
-¡IRENE! Son Louis y Susan- grité hacia el piso de arriba para alarmar a todos.
-¿Por qué gritas?- Louis entró y empezó a subir las escaleras.

Irene apareció en el piso de arriba y bajó las escaleras al mismo tiempo que Louis las subía.

-¿Qué hacéis aquí?- dijo ella acercándose a Louis.
-Casi nos habíamos ido a la cama- empezó Su- cuando pensamos que no te veremos hasta diciembre, así que aquí estamos, mañana moriremos de sueño pero queríamos verte un rato.

Miré a mi prima que sonrió forzosamente.

-¿Qué hacíais?- Louis parecía extrañado de nuestra reacción y miraba hacia la planta de arriba.
-Nada, íbamos a ver una peli, ¿os apuntáis?- dije de repente.
-¿Arriba?- Su empezó a caminar hacia su hermano.
-NO- gritamos Irene y yo al unísono.

Los dos nos miraron con el ceño fruncido sin entender qué nos pasaba.

-Mejor aquí, en el salón, que mis padres no están- dije intentando parecer relajado.
-Vale- Louis sonrió y pasó al salón.

Su le siguió e Irene y yo nos quedamos en el hall.

-Sube, diles que salgan por la terraza- le dije deprisa.

Pasé al salón mientras mi prima subía los escalones de tres en tres desquiciada.

-¿Irene?- Su me preguntó anda más pasar.
-Ha ido al baño- contesté sin darle mucha importancia.
-¿Qué vemos?- preguntó Louis mirando todos los blue-ray que tenía en la estantería.
-Lo que queráis- respondí distraído mirando a la puerta.
-¿De miedo?- Lou sacó Insidious del apartado de películas de terror.
-Bueno- dije yo ante la atenta mirada de Susan que ponía cara rara-. Siéntate aquí anda- señalé a mi lado y estiré el brazo para abrazarla por detrás.

Ella se relajó y se sentó a mi lado.

-¿La ponemos ya?- dijo Louis.
-Sí, Irene baja ahora.

Mi prima bajó a los pocos minutos y me hizo una señal que venía a significar “todo ok”.

Vimos la película, trataba de una familia cuyo hijo se quedaba en coma y a la que le ocurrían cosas extrañas en su casa. Muy buena si te gusta el género y malísima si te asustas con facilidad.

Al acabar Su y Louis volvieron a despedirse de Irene por segunda vez aquel día y ella sin poner mucho entusiasmo les abrazó.

-Nos veremos pronto- dijo convencida mientras acababa su abrazo con Su.
-Ya… en 111 días ¿no Louis?- contestó ella sonriendo a su hermano.

Louis le devolvió la sonrisa y tras darle un beso a Irene salió de la casa. Su se giró hacia mí antes de salir y me dio un abrazo rápido.

-Tendrías que haber gastado tu deseo del maratón de Toy Story, hoy no voy a dormir- me dijo al oído riendo.

Sonreí mientras ella se alejaba corriendo hacia su hermano que la esperó en el camino de baldosines y ambos desaparecieron a los pocos segundos entre las casas de los alrededores.
Irene me miró y suspiró pesadamente.

-Que nochecita- dijo empezando a subir las escaleras mientras yo cerraba la puerta.
-¿Ha salido todo bien?- le pregunté antes de entrar a mi cuarto.
-Sí, se han ido por la terraza como me has dicho- me sonrió.
-Menos mal…- le devolví la sonrisa- descansa, mañana será un gran día.

Entré a mi cuarto y mientras me ponía el pijama estuve pensando en lo que nos depararía el día siguiente, que a mi parecer sería uno de los más difíciles de nuestras vidas.


(Narras tú)

Volvimos corriendo a nuestras casa, Claudia estaba callada durante el camino seguramente pensando en la voz clara que habíamos oído de Louis y Susan desde arriba, aunque creo que más afectada por la voz del primero que por la de su hermana.

-Mañana nos vemos, ¿quedamos para ir?- le dijo Niall a los hermanos cuando llegamos hasta su casa.
-Sí, el instituto está a unas manzanas de aquí, nos encontramos a medio camino entre nuestras casas- nos dijo ella con calma.
-Ok, hasta mañana- les dije.

Niall y yo caminamos hasta su casa pero él se empeñó en acompañarme hasta la mía para que no fuera sola, nos sentamos en las escaleras de la entrada un rato.

-Mañana es el gran día- me dijo él sonriente.
-Sí- confirmé apoyando mi cabeza en su hombro y suspirando.
-Tengo Arte, Historia, Inglés y Educación Física contigo- me dijo abrazándome por la espalda.
-Eso es una buena novedad- contesté sonriendo.
-Hace dos años que no vamos a más de una asignatura juntos, eso está genial- Niall me separó de él un poco y me miró a los ojos.

Se quedó un momento así sin saber exactamente lo que decir, buscando las palabras.

-Harry irá a todas tus clases- me dijo serio-, he hablado con Irene y me lo ha dicho.

Se quedó callado esperando mi reacción.

-Niall, creo que eso es lo menos importante de todo- contesté sonriendo-. Mañana nos vamos a reencontrar con él pero no tengo muchas expectativas puestas en ello.

Es más, si no se lanzaba encima de alguno e intentaba partirnos la cara a tortazos me parecería todo un progreso. Tenía miedo, por mí, pero sobre todo tenía miedo por ellos, por Claudia, por cómo reaccionaría Louis al verla, qué haría, por Niall y Zayn al verles Harry y Lou…

-Compartiremos clases, nos pondremos juntos en las que tengamos juntos y tú con Claudia en las demás, ya lo hemos hablado ella y yo.
-Niall, no tengo 6 años, podré cuidarme solita, no te preocupes- le miré.

Su afán de protección pasaba límites inimaginables si se trataba de mantenerme en una urna con cuidado de que no se rompiera para no hacerme daño yo. Desde hacía dos años todo eran palabras perfectas, y cuidados por todos lados procedentes de él.

-Ya…- agachó la cabeza- pero… tengo miedo.

Le abracé en ese momento con fuerza poniendo su cabeza sobre mi hombro y dejando que se relajara allí.

-Todo irá bien, tú estarás bien, y Claudia, Zayn no hace falta que te diga que estará en su máximo esplendor y yo también, todo irá bien- suspiré-, además a mí solo me queda Harry, los demás ya me han visto.

Él se rió con una carcajada sonora y se levantó del suelo.

-Me voy a casa- dijo alisándose los pantalones cortos que llevaba con miles de bolsillos.
-Vale, ¿mañana vienes a buscarme?
-Sí, ocho y media- dijo yendo hacia la calle.
-Nueve menos veinte- grité antes de que se alejara demasiado.

Hizo un gesto de entendimiento y desapareció entre los arbustos.

Entré en casa y me fui directa a la cama, necesitaba estar relajada, me esperaba un día complicado, a todos nos esperaba un día complicado, esperaba que no fuera terriblemente complicado y se quedara en su mínima expresión.


Me desperté sobresaltada por el sonido del despertador que ya empezaba a irritarme pese a que era la primera vez que lo oía ese curso. Di un par de vueltas por la cama y acabé por apagarlo. Había dormido fatal y recordé cuando me desperecé del todo porqué.

Había llegado el día, tras semanas esperando que no llegara nunca, disfrutando como había podido de aquel verano extraño al final había llegado al calendario.

Me levanté y fui hacia la puerta, taché el día anterior con boli negro y ahí estaba 5 de septiembre, con una decena de caritas alrededor, asustadas, tristes, con los ojos muy abiertos,… con esas caritas se podría definir aquel día.

Entré en el baño con la ropa para vestirme y tardé poco en arreglarme completamente. Aproveché que la temperatura aún era algo veraniega y me puse falda, no acostumbraba a ponerme nada que no resultara suficientemente cómodo o demasiado formal para ir a clase, pero aquel día lo necesitaba, por mí misma, por sentirme un poco mejor.  Me puse una coleta y bajé a desayunar.




Mi madre ya se había marchado al trabajo así que preparé una tostada rápida y esperé a Niall que llamó a mi puerta a las ocho y media exactamente.

-Hola- me recibió con una sonrisa pero con los ojos bañados en el temor más profundo.

Tenía comienzo de ojeras, yo las mías las había ocultado con algo de anti-ojeras aunque no solía utilizar maquillaje.

-Parece que estás muerto- le dije haciéndole entrar a mi casa.

Se quedó parado mirando a su alrededor.

-Sube- grité desde el baño del pasillo.

Niall subió y entró en mi cuarto pensando que estaría allí. Salí del baño y entré en mi habitación, le vi sentado en la cama mirando hacia todos lados.

-¿Te gusta?- le pregunté abriendo el bote y echándoselo directamente bajo los ojos.
-Sí, está muy bien, pero ¿Qué es esto?- dijo apartándose de mí- ¿crees que no es suficientemente graciosa la situación ya?
-Calla, es anti-ojeras- respondí expandiendo la base por su rostro.

Él me miró raro pero aceptó la ayuda, creo que se había mirado al espejo aquella mañana y había determinado que dejarme hacer a mí el trabajo era lo mejor.

Cuando acabamos salimos a la calle, nos cruzamos con algunos alumnos que se dirigían ya a las clases, eran las nueve menos veinte cuando nos encontramos con los hermanos, que por una vez eran puntuales.

Años de tardes comprando habían servido para que Claudia hubiera elegido un conjunto muy similar a lo que había optado por ponerme yo.




Nos miramos sonriendo y Zayn me miró a mí de arriba a abajo con una media sonrisa.

-Malik- le di una palmadita en la mejilla.
-Emm, ¿Qué?- salió de su estado de coma y sonrió como un bobo.
-Que vamos a llegar tarde- le dijo su hermana cogiéndole del brazo.

Niall y yo caminamos a su lado.
Pasamos cerca de muchos chicos que seguían nuestro mismo camino, algunos nos miró con interés seguramente intentando adivinar quienes éramos al no habernos visto nunca antes.

Caminamos alejándonos un poco del barrio, eran las nueve menos diez al divisar el instituto.

Zayn y Niall exclamaron algo en el idioma de tíos, que yo no llegaba a conocer completamente, al ver el impresionante edificio que teníamos delante.

-Os dije que era alucinante- dijo Claudia parándose a nuestro lado.

Oímos una moto a lo lejos y un coche pasando demasiado cerca de ella pero el piloto consiguió rebasarla sin ningún percance.

Continuamos nuestro camino hasta llegar a las puertas del instituto.

Nos paramos de nuevo ante la entrada y suspiramos fuerte los cuatro a la vez, Niall me agarró la mano transmitiéndome fuerza en el gesto y sonreí mientras entrabamos dentro.




Cientos de alumnos andaban rápidamente a nuestro lado, pero nosotros no teníamos ni idea de hacia dónde teníamos que ir. Una mano palmeó mi espalda y Liam e Irene nos sonrieron y abrazaron.

-Ahora no puedo decir que me estuvierais engañando- nos dijo él gritando.
-No estamos para bromas Li- Claudia se acercó a mí apretando la mandíbula y mirando hacia todos lados.
-He quedado aquí con Louis en…- miró por encima de mi hombro y apretó también la mandíbula.

Me giré y vi a Susan y Louis entrando al edificio por otra puerta secundaria por la que entraba menos gente, hablaban y sonreían animados sin percatarse de nuestra presencia aún.

Liam me apretó por la espalda y sentí como sus manos temblaban pegadas a mí.

Zayn y Niall se acercaron a ellos, todo sucedió muy rápido, parecía una especie de teatro improvisado, cada uno ocupaba su posición en el espacio, como si hubiésemos ensayado la escena miles de veces antes.

Louis y Su miraron hacia delante y de pronto su sonrisa murió en sus labios, ella gritó, y todo el mundo a su alrededor la miró con los ojos abiertos. Louis se quedó quieto sin decir nada, con su cara ya lo decía todo. Agarró por el brazo a su hermana y la pegó a él cuando ella ya intentaba caminar hacia Zayn y Niall que sonreían nerviosos.

Sabía que ellos harían algo así, que irían tanteando el terreno antes de que Claudia y yo lo hiciéramos. Susan al final logró soltarse de la mano fuerte de Louis y corrió los pocos metros que la separaban de ellos dos.

Se tiró a sus brazos cogiéndoles a ambos en su movimiento y los tres se abrazaron como ninguno tenía claro que harían.

Louis permaneció quieto mirando la escena respirando deprisa por la nariz, pareció darse cuenta de algo porque movió sus ojos hasta justo el lugar donde nos encontrábamos los demás. Su mirada pasó por delante de todos y por fin, tras dos años de dudas sus ojos claros chocaron con los oscuros de mi amiga.


(Narrador omnisciente)

Dos años, dos largos y terribles años habían tenido que pasar para que ese momento viera la luz. Para que Louis y Claudia volvieran a verse, a estar frente a frente, tan solo separados por unas decenas de personas y unos cuantos metros.

Ella le miró nerviosa sin llegar a sonreír pero queriendo con todo su cuerpo hacerlo. Quería saltar, blincar y cantar, quería bailar y expresar lo que sentía con su cuerpo pero permaneció quieta, mirando al frente.

Él, al igual que Claudia, se quedó parado mirándola a los ojos, frustrado y con una sombra ocultando lo que pasaba por su mente, sin llegar a comprender qué hacían todos ellos allí.
Susan se giró hacia él y con una sola mirada se lo dijeron todo.

Louis comenzó a caminar hacia atrás y justo cuando casi chocaba con otro chico se dio la vuelta y se alejó.


(Narra Claudia)

Se había marchado, me había mirado a los ojos y después se había ido, le entendí.

Su se acercó sin embargo a _________(tn) y la abrazó con energía y mi amiga le respondió el abrazo emocionada.

Susan decía con la mirada a todos que no entendía qué hacíamos allí, pero tampoco importaba demasiado, lo importante es que estábamos. Después de abrazar a _________(tn) y a Irene a la que le dio una palmada en el culo enfadada, se acercó a mí.

Hizo algo que no iba a olvidar nunca, no podía abrazarme, no después de todo lo que había pasado con Louis. Pero alargó el brazo y me acarició la mejilla sonriendo y con los ojos brillantes, me arrebató una lágrima que corría por mi cara y suspiro intentando parar ella sus lágrimas.

-Tengo que irme, sé dónde estará Louis- habló con su perfecto inglés-, ¿nos vemos en quince minutos atrás?

Miró a Liam que asintió con una media sonrisa y se fue por donde Louis había desaparecido minutos antes.

-Guau- Zayn por fin soltó todo el aire que tenía en sus pulmones almacenado-. Está increíble.

Le di un codazo con fuerza y él me miró con dolor.

-¿Qué pasa? Es la verdad- sonrió.
-¿Vamos a clase?- sí, yo podía hablar, no estaba muerta.
-No, hemos quedado con Su detrás en un rato- contestó Liam.
-Vale, pues vamos- Niall empezó a andar hacia un lado.
-Niall, es por aquí- Liam le llamó y señaló justo hacia el lado contrario.
-Amm, vale- el rubio se rió y todos seguimos a Liam hacia el patio.

La gente iba desapareciendo por los pasillos riendo y hablando de las miles de cosas que seguro habrían hecho en el verano, sin embargo nosotros caminábamos en silencio, como si recorriéramos la milla verde, separados por apenas unos centímetros los unos de los otros.

_______(tn) caminaba a mi lado tensa, como si le hubiesen metido un palo por… ¿acaso era mi hermano? Me acerqué a ella y le di la mano, mi momento había pasado, ahora quedaba el suyo.

Ella me apretó la mano mirando al suelo, no quería alzar la vista y era entendible. Aun mi interior saltaba como un potro salvaje si pensaba en sus ojos directos pegados a los míos. Suspiré y ella lo notó.

-Dos menos- dijo con un intento de sonrisa.

Salimos por unas grandes puertas al patio de atrás. Había un campo enorme de futbol al fondo y lo miré unos segundos con alegría, al menos algo bueno tenía ese lugar. También había una de esas escaleras de andamios como las que existen en todas las películas de institutos americanos. Liam nos condujo hasta el final de las escaleras, él y su prima iban unos pasos por delante de nosotras y Zayn y Niall unos por detrás.

Nos sentamos en los escalones, crucé las piernas para ocultarlas por la falda y suspiré de nuevo. Me quedé parada mirando el enorme campo de futbol, me imaginé un gran partido, de esos que antes de empezar sabes que lo cambiarán todo, de esos en los que meter un gol te garantizaría subir a la cima, tocarla con los dedos y amarrarte a ella por mucho, mucho tiempo, un gol que lo significara todo, que significara la diferencia entre lo perfecto y lo mediocre, y todos queríamos marcar ese gol, pero solo uno lo conseguía, ese salía por la puerta grande, a ese lo vitoreaban las animadoras, a ese se acercaba el entrenador orgulloso, a ese le daban las becas y ese era adorado, sin embargo, ese, por dentro, seguía siendo aquel joven que solo quería marcar un gol.

-Pues no ha salido tan mal- Irene me miró intentando sonreír.


(Narra Niall)

Que no había salido tan mal ¿Hola? ¿Ella había visto lo mismo que habíamos visto los demás? Me miró apretando la mandíbula y negué hacia ella cerrando los ojos.

No había salido bien, ¿pero qué esperábamos?

-Se acostumbrarán- Zayn a mi lado tiró la mochila a sus pies y se apoyó en la parte alta de la barandilla pasándose una mano por el pelo y mirando al horizonte.
-Sí, claro que lo harán, les hemos obligado- __________(tn) suspiró profundamente y me senté a su lado pegado a ella.
-No es nuestra culpa- le dije al oído-, no hemos querido venir.

Liam me miró arrugando el ceño.

-No le hagas caso- le dijo ________(tn)-, yo estoy contenta.

Sonrió y la miré con los ojos en blanco, ¿Quién la entendía?

-Ahora estás bien, ya veremos dentro de unas horas- Liam le devolvió mi reproche a ella y le miré negando.
-Vale, da igual ¿vale?- Claudia se levantó y bajó los escalones hasta el terreno de juego. Se agachó y pasó los dedos por el césped. Su corto cabello se movió a causa del viento y no fue lo único, ella sujetaba su falda con una mano hasta que se sentó en la hierba.
-¿Está bien?- Liam miró a Zayn que negó repetidas veces mirando a su hermana.
-No- dijo tras un momento de dubitación.

Pareció decir un insulto para sí mismo y bajó los escalones hasta estar con su hermana.

-Déjame un segundo- me dijo _________(tn) al odio.
-Voy a dar un paseo, voy a…- me paré a pensar unos segundo- a la oficina a que me den nuestros horarios, tendríamos que haber ido.
-Todo el mundo estará en el aula magna, donde el director da la charla- me dijo Liam señalando hacia una cúpula que se veía por encima del edificio principal.
-Vale, creo que he visto a la entrada la oficina- respondí comenzando a caminar de regreso al interior.

Esperaba no perderme dentro de aquel lugar que apenas conocía de cinco minutos. Caminé por los exteriores un rato hasta que encontré desde fuera la oficina y entré por las puertas de madera que giraban parecidas a las del oeste, ambas hacia dentro.

Había unos cuantos alumnos dentro, sentados en las butacas esperando no sé a qué. Me acerqué al mostrador, me recibió una señora con gafas, el pelo corto y rizado castaño, la típica bibliotecaria que te mandaba callar cada respiración que dabas. Pero la primera impresión puede no ser la buena, nada más verme me sonrió ampliamente como si me esperara.

-Hola- sonreí yo también, me encantaba la gente amable y ser amable con ellos, era recíproco y perfecto.
-Niall Horan- dijo simplemente tecleando algo en su ordenador- te estaba esperando.

No había sido una impresión mía, aquella mujer sí me estaba realmente esperando.

-Venía a por…
-El horario, lo sé- sonrió de nuevo pero sin mirarme y siguió con sus dedos rápidos sobre el ordenador.
-Sí, pero también necesito otros- le dije.

Ella alzó la cabeza sin entender a qué me refería exactamente con aquello.

-Mis amigos, bueno, ellos, no han podido venir ahora, y me han pedido que les lleve sus horarios también.
-Vale, un momento- me pasó una hoja de papel con casillas-, rellena sus nombres y apellido aquí y en un par de minutos salen impresos.
-Vale- cogí el papel y me senté a esperar en una de las butacas acolchadas de la sala.

Una chica se quedó mirándome sospechosamente me giré hacia ella pero retiró su mirada cuando se dio cuenta. Rellené los nombres y se los di a la mujer. De nuevo una sonrisa.

-Siéntate un momentito, ahora te llamo- me señaló el asiento y regresé a él.

Cogí un periódico del día que había al lado de mi asiento y me quedé ojeándolo mientras salían nuestros horarios. Mientras la mujer llamaba a otro chico que se levantó de su asiento y fue hacia el mostrador.

Hay momentos, apenas segundos que pasan, cuando dormimos, cuando comemos, quizá este momento exactamente que acaba de pasar, momentos insignificantes, que por mucho que quieran contar acaban siendo uno más de millones. Sin embargo hay otros momentos en los que ocurre algo que no se espera, algo sorprendente que te hace dar un vuelco interior. Y aquel fue uno de esos.

El chico recogió sus papeles y fue hacia la puerta de salida justo en el mismo instante que esta se abría hacia dentro empujada por unas grandes manos pertenecientes a un chico alto, castaño, con la cabeza llena de rizos y sus ojos, de antemano conocidos por mí verdes, tapados con unas Rayban Wayfarer del mismo color que su pelo.

Ambos chicos chocaron en la puerta. El que salía miró al que entraba que se quitó las gafas y le lanzó una mirada fulminante. Los papeles que acababa de recibir habían caído al suelo y nada más verle agachó la cabeza y se puso a recogerlos rápidamente haciendo un montón con ellos y queriendo desaparecer lo antes posible de allí.

-Mira por dónde vas ¿Le harás ese favor a la humanidad?

Cuando, nervioso, el chico acabó de recoger salió escopetado de la sala ante la mirada de todos los que estábamos allí. El castaño negó para sí mismo peinando su pelo hacia un lado con los dedos. Se acercó al mostrador y la señora le recibió con la misma sonrisa con la que me había mirado a mí hacía apenas unos minutos.

-Hola Cercy, ¿me das mi horario?- le dijo él con una media sonrisa dejando a la vista su hoyuelo izquierdo.
-Tendrás que esperar Styles- le dijo ella señalando una silla frente a mí.

Joder, ¿Qué debía hacer? Me tapé la cara con el periódico mientras él se sentaba.

Miré por encima del periódico y le vi sacar su móvil del bolsillo y entretenerse con él.

-Ya está lo tuyo Hor…- dijo Cercy mirándome.
-Sí- grité levantándome y mirando hacia el lado contrario a Harry intentando que no se fijara en mi cara, aunque si volvía a gritar así no lo conseguiría.
-Claudia…- empezó diciendo al darme los papeles.
-Sí, sí, sí, no te preocupes, sé sus nombres- joder, aquella mujer se había portado genial conmigo y yo ahora era un completo estúpido.
-Vale- me miró arrugando brevemente la frente pero después volvió a entregarme su sonrisa y yo suspiré.
-Gracias- recogí los papeles y salí corriendo de allí hacia el pasillo.

Corrí por los pasillos hasta llegar a la puerta del exterior. 

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Girls!!! POR FIN :) Sé que habeis esperado muuuuucho tiempo para que llegara este momento pero... AQUÍ ESTÁ!! HAN LLEGADO A LONDRES, SE HAN REENCONTRADO... Aunque las cosas no parecen haber ido muy bien... Veremos que pasa...

Ahora de verdad llega el nuevo comienzo... ¿Qué pasará? No vais a tardar mucho en saberlo porque enseguida subo un nuevo capítulo ya que como dije la semana que viene no voy a poder estar en Madrid ni subir... 

Es vuestra elección leerlos los dos deprisa o no xD

MUAAAACCKKSSS

1 comentario:

  1. VEROOO!Me a encantado por fin el rencuentro bueno ahora voy a leer el otro capitilo besoos guapa a y el viaje me e ido muy bien ajjajaj


    MUACKKKSSS!!

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