miércoles, 18 de junio de 2014

Capítulo 26: "Cómo hay cosas que duelen más que un puñetazo"





(Narras tú)

Niall se fue a recoger nuestros horarios y me quedé a solas con Irene y Liam, quería hablar con ellos sobre lo que acababa de pasar.

-Chicos- empecé a hablar pero no encontraba las palabras.
-Ya, ya, sé lo que vas a decir- Liam me interrumpió sentándose a mi lado y mirando hacia Zayn y Claudia que hablaban en el césped.
-¿Sí?- pregunté interesada.
-Sí, vas a decir que me tranquilice, que relax, que acabáis de llegar y que no tenéis la culpa- dijo sin mirarme directamente.
-Sí, bueno…- me paré- Liam, no tenemos la culpa, no la tenemos.
-Louis acaba de veros, después de dos años, Susan acaba de veros después de dos años, yo les vi ayer, después de dos años, no tenéis la culpa, pero mucho menos la tenemos nosotros, joder- se sorprendió a sí mismo por el taco que acababa de soltar-, joder- volvió a hacerlo y suspiró.
-Primo- Irene se sentó a su lado y le dejó entre ambas- nos relajamos todos ¿vale?

Él la miró abriendo los ojos.

-No me tengo que relajar, esto iba a pasar, no sé en qué estábamos pensando, podríamos haberles avisado, decírselo de un modo sutil- negó repetidas veces y se rascó la nuca-, pero no, era mucho mejor que llegaran y ZÁS.
-Era mucho mejor así, todo de golpe- Irene intentaba excusarse sin conseguirlo.
-Vamos a dejarlo, ya ha pasado no hay nada que podamos hacer- se mordió el labio inferior-, solo espero que no me maten, solo eso.


(Narra Claudia)

Zayn bajó a mi lado y se sentó en el césped.

-Acabo de decidir que me apuntaré a las pruebas del equipo de fútbol, este campo es magnífico- me dijo intentando que dejara de pensar.

Sonreí con desgana y arranqué un poco de césped por los nervios.

-Clau- se acercó más a mí y me cogió una mano para que dejara de estropearlo-, todo va a ir bien.
-¿De verdad te lo crees?- le dije- tras decirlo quinientas veces ¿te lo crees?- suspiré mirando al frente- ojalá funcionara, todo irá bien, todo saldrá bien, todo irá bien, NO, no funciona.

Me miró negando.

-¿Qué quieres que te diga? ¿Qué no? ¿Qué todo será una mierda? Es que de verdad que no lo creo, creo que todo irá mejor.
-Claro que irá mejor, peor no puede ir- dije riendo por los nervios que se apoderaron de mí.

Él rió conmigo.

-¿Le has visto la cara?- me miró sonriendo intentando aguantar la risa.
-Zayn…
-En serio, ha sido como…- puso una cara rara con los ojos abiertos demasiado y moviendo la cara hacia los lados.
-¡No ha hecho eso!- grité riendo y lanzándome hacia él.
-Sí, ha sido así- dijo levantándose y corriendo por el césped.

Corrí hacia el gritando y riendo pero no conseguí cogerle porque estaba más ocupada en sujetar mi falda que se movía sola con el viento.

Estuvimos haciendo el tonto un rato hasta que vimos a Susan aparecer por el otro lado del campo, venía sola.

Se acabaron las risas al instante.


(Narrador omnisciente)

La rubia caminaba con paso decidido hacia las escaleras que actuaban como tribunas en los partidos. Acababa de hablar con su hermano aunque tampoco había conseguido gran cosa, solo sentirse más frustrada consigo misma por no saber que estaba pasando realmente.

-Ya viene- Claudia, dejando de sonreír miró a Zayn, nerviosa.
-Esta de muerte, en serio- Zayn sonrió hacia la rubia que se acercó confusa.

Su hermana le golpeó el brazo.

-Ella no Zayn, ni se te ocurra.

La rubia se paró en seco cuando llegó a donde estaban los hermanos y los tres se miraron sin decir una palabra, como si el tiempo se hubiese detenido.

Liam bajó las escaleras y miró a Zayn que sonreía a Susan mordiéndose el labio. Le lanzó una mirada de  desprecio y pasó un brazo por encima del hombro de Susan que se apartó a un lado y dejó que el brazo de Liam callera.

-Su…

Ella le miró esperando que el hablara porque quería escuchar lo que tuviera que decirle.
________(tn) e Irene que habían sido más lentas bajado las gradas llegaron donde estaban sus amigos. La rubia se sacudió el pelo que caía a ambos lados de sus hombros y lo dejó alborotado pero a la vez sexy en su cabeza. Esto hizo que la mirada de Zayn creciera y el enfado de Liam también lo hizo.

-¿Qué tal está Louis?- ________(tn) fue la primera que rompió el silencio formado.
-Mal, muy mal- miró a Claudia intentando no acusarla a ella pero haciéndolo sin pretenderlo.

La morena bajó la cabeza, por dentro sufría, se sentía deshecha y vacía al mismo tiempo, ni siquiera sabía cómo sus piernas podían mantenerla erguida.

-He ido a llamar a Marie antes de venir, ahora está con él- Liam y ________(tn) asintieron pero el resto arrugaron el ceño-, es su novia, la novia de Louis.
-¿Ella… nos conoce?- Claudia sonó alterada y a la vez asustada.
-Sí, bueno, de lo que Louis le ha contado, pero no tienes de qué preocuparte.

La morena suspiró aliviada pero la presión en el pecho seguía siendo palpable.

-Ahora es un buen momento para que me contéis que hacéis aquí- miró a cada uno por turnos pero nadie habló- pero no todos a la vez, por favor.
-Vale, perdona- Irene salió del estado mental en off y comenzó a contar todo desde el principio.

Le contó a su mejor amiga todo lo que había pasado desde que Claudia y Zayn supieron que iban a mudarse a Londres hasta aquella misma mañana, incluyendo la anécdota de la noche anterior.

Cuando acabó la rubia que no había parado de moverse en todo el rato se sentó en el césped en postura de indio y se agachó chocando la cabeza con sus piernas. Los cinco la miraron en silencio.

-Tú lo sabías- levantó la cabeza hacia Liam que tragó profundamente saliva y asintió solo una vez-. No me lo creo Liam.

Él se mordió los carrillos por dentro.

-Nosotros le pedimos que no te dijera nada- _______(tn) había hablado intentando que la rubia se compadeciera de Liam.
-A mí me hubiese dado igual lo que me hubieseis pedido- miró a Liam un momento pero decidió después que no merecía la pena iniciar una discusión allí, delante de todos- me alegro de que estéis aquí, es como… increíble.

Se levantó del suelo limpiándose los restos de hierba en el pantalón.

-De verdad, me alegro muchísimo, pero no me lo esperaba- les miró sonriendo-, estoy en estado de shock.

Los cuatro, sin contar a Liam que seguía serio y triste, sonrieron a Susan, que se acercó a Irene y la abrazó de medio lado quedando incluida en el círculo que habían hecho sin pretenderlo, a su alrededor.

En ese momento Niall apareció corriendo por otro lado del campo, gritando algo que no era del todo entendible desde cierta distancia, pero pareció recapacitar y aminoró la marcha llegando hasta ellos a un paso normal pero aun agitado.

-¿Qué pasa?- su mejor amiga, que no se perdía una lo miró intentado adivinar lo que pasaba, y de hecho lo hizo.
-Nada- él se calmó, lo mejor era que nadie lo supiera, que nadie supiera que le había visto.

Susan se acercó a Niall que le sonrió y le abrazó de nuevo pasando los dedos por su pelo.

-Que rubio estás- sonrió agarrando su cara entre las manos.

Él se limitó a abrazarla de nuevo.

-Creo que deberíamos ir a clase, la reunión inicial acaba en apenas diez minutos, y ya que nos la hemos perdido deberíamos ir a la primera clase- sus dos amigos se separaron y él lo agradeció internamente sin saber por qué.
-Vale- Claudia comenzó a caminar la primera hacia el edificio.

Zayn se unió pronto a ella y los hermanos anduvieron al lado, pegados.

Liam, Irene y Su siguieron sus pasos y Niall comenzó a andar pero _________(tn) le paró antes de que hiciera un solo movimiento.

-¿Le has visto?- ella le miró inquisitoriamente.

Hubo un cruce de miradas en el que cada uno intentaba descubrir algo del otro, ella buscaba la respuesta en los ojos claros de él y él se preguntaba hasta qué punto sus secretos eran transparentes a su amiga.

-Sí- contestó al final sin poder inventar algo mejor.
-¿Cómo está?- ella estaba realmente interesada, notaba un cosquilleo interno poco propio normalmente de ella, pero aquel no era un día normal.
-Alto, castaño, no sé ________(tn)- él se revolvió el pelo apartando la mirada de su amiga que aún quería saber más.

Ella decidió desistir, lo que pasara ya pasaría y siguió a sus amigos hacia el interior del instituto.

Impulsó su mochila en la espalda que se caía hacia un lado y él la alcanzó a los pocos metros.


(Narras tú)

Niall había visto a Harry, Niall había visto a Harry, Niall había visto a Harry. Lo repetía internamente intentando aparentar normalidad externamente aunque mi interior quería vomitar, necesitaba encontrar un baño pronto.

-Voy al servicio- le dije a Niall, que sintió.
-Te espero- contestó parándose en la puerta del baño de chicas.
-No, ve a clase, además tengo Biología- dije mirando por encima el horario- y tu Economía- miré de la misma forma el suyo- le empujé cariñosamente que me sonrió y dubitativo me entregó mi horario y se alejó siguiendo a los demás.

Entré en el baño desesperada y me metí en el primero que encontré. Me lancé contra la taza y mi desayuno salió justo como había entrado. De los nervios mis ojos se empezaron a aguar y acabé con dolor de pecho mientras intentaba lograr llenar mis pulmones de un oxígeno que no parecía querer entrar. Empecé a llorar callada sin entenderme realmente. Mis lágrimas caían a ambos lados de mis mejillas hasta llegar  a mojar mi falda.

Simplemente me dejé hacer, no iba a luchar contra ello, y dejé que mi interior se desahogara de aquella manera que era la que más conocía. De pronto oí unas voces en el exterior e intenté no hacer el menor ruido.

-¿Le has visto?- una chica hablaba con alguien al otro lado, tenía una voz bastante peculiar, como dejada, típica de las chicas que se aman a sí mismas, creo que se entiende.
-Sí, ya te dije que el otro día me llevó a casa en moto- respondió otra más seria que la primera, con un tono de autosuficiencia.

Ambas se amaban.

-Lo sé, pero tampoco especificaste mucho- la primera habló justo cuando alguna de las dos encendía un grifo.
-No hay nada que especificar, me dijo que lo había pasado bien en verano, y no más- contestó de nuevo la primera.
-Pues vaya… sí que te ha echado de menos- dijo la primera con una risita.
-No te rías, sabes que puedo tenerle comiendo de mi mano cuando quiera, los tíos son todos iguales.

Abrieron la puerta del baño para salir y yo comencé a limpiarme la cara preparándome para salir cuando ellas se hubieran ido, pero lo que dijo al final la primera me dejó de nuevo bloqueada dentro.

-Dirás lo que quieras, pero Harry no es como los demás tíos- la puerta se cerró tras ellas, dejándome de nuevo sola.

¿Harry?, ¿habían dicho Harry?, ¿Quiénes eran esas dos chicas?, ¿Por qué tenía tantas ganas de matarlas a ambas? Vale, debía tranquilizarme, relax, no había pasado ni una hora allí y ya estaba llorando sola en un baño, no era una buena manera de comenzar.

Pude salir del habitáculo y apoyarme en el mármol de la pila. Apreté el grifo y me lavé la cara arrebatando de ella el poco color que el maquillaje me había podido ayudar esa mañana. Me miré al espejo y por dios, lo que vi me hizo querer entrar de nuevo a uno de las cabinas del baño y quedarme allí hasta la tarde.

Me autoconvencí de que quedarme allí solo me traería problemas y cuando acabé de dejar algo decente mi cara salí de nuevo al pasillo, en el mismo momento en el que sonaba la campana.

La gente empezó a caminar más rápido apartándome hacia todos lados con sus mochilas y mirándome raro por no moverme, pero al final iba a ver a alguien conocido que pensé podría salvarme.

-¡ALAN!- grité y algunas personas a mí alrededor se giraron para mirarme, vale, ahora todo el mundo pensaría que estaba loca.

Sin embargo él se giró y a diferencia del resto se acercó a mi sonriendo y abrazándome me levantó un poco del suelo.

-_________(tn), ¡qué sorpresa!- dijo sin soltarme.

Me relajé en sus brazos hasta casi que él tuviera que sujetarme porque había dejado mi peso totalmente muerto. Sonrió en mi oreja.

Todo sucedió terriblemente rápido, un momento Alan me abrazaba riendo y al momento estaba empotrado contra la pared por las manos de alguien que le sostenía de la camiseta haciendo fuerza contra la pared.

Miré a Alan nerviosa, no sabía qué tipo de problemas tendría él en el instituto, pero desde luego que te pegaran el primer día de clase no era una buena señal.

El chico que le sostenía era un par de centímetros más bajo que él pero parecía tener más fuerza por como Alan le miraba asustado a la vez que sorprendido.

El chico se giró hacia mí y nuestras miradas se encontraron. Mi mundo pareció caer desde lo alto de una montaña, haciéndose cada vez más grande a causa de la nieve que atrapaba en su abrazo. Me sentí desvanecer y tuve que sujetarme con una mano a la pared para no caerme al suelo.

Harry se giró de nuevo hacia Alan y estrelló su puño en el rostro de este varias veces. Mientras yo me quedaba inmóvil al principio. Mi cuerpo actuó por su cuenta como muchas otras veces había hecho y agarré a Harry como pude desde detrás intentando separarlo de él, pero no lo conseguí. Harry me dio un empujón y caí a un lado.

Alan, que hasta ese momento no se había defendido, alargó las manos y sujetó a Harry con ellas y le redujo de tal forma que él no se pudo mover por unos segundos, hasta que consiguió zafarse de sus manos y volvió a atacarle gritando algo poco entendible para mí.
Un grupo de personas numeroso había hecho un círculo a nuestro alrededor pero nadie intentaba separarles, gritaban entre ellos.

Volví a levantarme y me lancé de nuevo hacia Harry gritando yo también.

-Harry, por dios Harry- salté encima de él que solo se inclinó un poco por mi peso.

Alan había empezado a actuar, antes había permanecido quieto recibiendo los golpes, como si creyera merecerlo por algún motivo que se escapaba a mi entender. Pero ahora golpeaba también a Harry.

Noté un puño volando hacia mi cabeza pero no pude esquivarlo y acabé de nuevo en el suelo.

Ambos me miraron mientras yo me tapaba la cara, mi ojo izquierdo ardía, me toqué la zona con los dedos y la noté enseguida hinchada.

-¿Qué está pasando aquí?- oí una voz y el círculo se abrió dejando pasar a un hombre de unos treinta años, vestido con unos pantalones  vaqueros gastados y una camiseta sencilla azul, si no hubiese visto como todos se apartaban para dejarle pasar, habría dicho que era un alumno más y no un profesor.

Harry y Alan se miraban, los ojos de uno irradiaban odio y los el otro me miraban asustados, no hace falta que diga a quién pertenecía cada mirada.

-________(TN) ¿QUÉ HA OCURRIDO?- noté la voz de Niall en mi oreja y con ayuda de otras dos manos me levantaron del suelo para quedar enfrentada a los dos chicos que parecían haberse pegado… ¿por mi culpa?

Harry pasó su mirada de mí a Niall que se la devolvió duramente y negando.

-Eres un idiota Styles, siempre fuiste un idiota- Niall gritaba delante de todo el mundo.

Yo le agarré de la mochila pero no fue suficiente. Niall ya se había lanzado hacia Harry y por el peso de mi amigo ambos cayeron al suelo, Niall encima de Harry, sin entender nada de lo que decía el rubio me acerqué como pude a ambos aun tapando mi ojo. Logré ver como Niall empezó a pegar a Harry duramente estrellando su cabeza contra el suelo.

Alguien a mi espalda gritó de espanto y pude saber que se trataba de Claudia.

El profesor agarró con fuerza a Niall y con ayuda de Zayn, que se había acercado a él, le levantaron y le alejaron de Harry que parecía estar bien, si no fuera por la cantidad insana de sangre que adornaba su rostro. Sus ojos brillaban en su cara, ¿cómo podía pensar en el brillo de sus ojos con mi mejor amigo gritando? Ni yo lo sabía.

-Usted- dijo el profesor señalando a Niall al que continuaba agarrando de la sudadera-, usted- señaló a Alan-, usted- señaló a Harry que había conseguido levantarse del suelo- y…- me buscó con la mirada- usted- me señaló alzando la cabeza- conmigo, ahora.

Alan empezó a caminar detrás del profesor que aún sostenía a Niall que decía cosas sin sentido para sí mismo.

Harry fue detrás de Alan a una distancia prudente, sin embargo yo me quedé parada en medio del pasillo ante la atenta mirada de al menos treinta personas que estaban a mi alrededor.

Sentí unas manos en mi espalda y una voz en mi oído.

-Vamos ________(tn)- Zayn me agarró de la cintura y me obligó a andar a su lado siguiendo a Harry.

Caminamos por dos o tres pasillos, no los pude contar, mi cabeza estaba más pendiente en el cuerpo de Niall que caminaba unos pasos por delante, y vigilante para que no se volviera y se lanzara de nuevo contra quien pillara.

Entraron a una sala los cuatro uno detrás de otro y yo me paré en la puerta.

-Vas a entrar- Zayn me cogió la cara entre sus manos y clavó su mirada en la mía- y vas a estar bien ________(tn), no hables con él, silencio con él- me dio un beso en la frente y me lanzó hacia dentro de la sala donde los demás se estaban sentando.

Los cuatro me miraron, Alan permanecía callado, pero sus ojos sin embargo parecía entender lo que yo no era capaz, Niall me miraba el ojo y apretaba los puños, el profesor señaló la única silla que quedaba libre al lado de Alan en un extremo, y Harry, simplemente no podía ni tratar de adivinar qué pensaba Harry.

Me senté como el profesor me había dicho y dejé todas mis fuerzas en el asiento, incluso la cabeza se me cayó hacía un lado y tuve que esforzarme para que no se despegara de mi cuello y rodara.

El hombre nos miró un instante, serio, increíblemente serio, nunca había visto a alguien tan joven tan serio.

-¿Y bien?- miró primero a Alan esperando que él hablara, pero sin obtener ningún resultado.

Después pasó su mirada por mí pero yo no podía hablar, estaba pegada a la silla bloqueada completamente. Su último objetivo fue Niall, con Harry ni siquiera lo intentó.

-¿Nadie me lo va a explicar?- repitió un poco más irritado, si era posible, pero halló de nuevo el silencio-. Bien, los cuatro, durante tres meses, todas las tardes os espero aquí a las 5, hasta las 8.
-¡Pero hay entrenamiento!- dijo de repente Alan.
-¿Parece que ahora si quiere hablar señor Evans?- el profesor le miró.
-Fui yo- Harry alzó la voz- no tengo ningún problema en cargar con las culpas-. ¿Tres meses? Vale, estaré castigado nueve meses, por los otros dos.

El profesor le miró dubitativo.

-¿No me va a explicar qué ha pasado?- le preguntó de nuevo buscando la respuesta que no pensaba aparecer.
-No hay explicación, simplemente se me cruzaron los cables, le diría que no va a volver a ocurrir, pero no puedo estar seguro- dijo sonriendo.

¿Harry Styles sonriendo?, ¿Después de haber pegado a un chico y que otro le pegara?

-Ha dicho nueve meses, pero ustedes son cuatro, sé que el año pasado aprobó usted las matemáticas…- le profesor le miró ladeando un poco la cabeza.

-No pienso cumplir por la puta- dijo a secas sin apartar la sonrisa de su boca.

Tardé unos segundos en darme cuenta de a quién se refería cuando hablaba de “la puta”, un par de segundos antes que Niall que maldijo en voz baja y se levantó abalanzándose de nuevo sobre Harry. Pero en esta ocasión Harry reaccionó a tiempo y se apartó del puñetazo que le lanzaba Niall, estrellando después su puño en la cara de mi mejor amigo.

Me levanté instantáneamente y me lancé sobre Harry intentando apartarlo de Niall a quien había agarrado de la sudadera y se disponía a volver a golpear.

Reaccionó ante mi contacto porque soltó a Niall y se giró mirándome, noté su respiración pegada a mí, sus ojos fijos en los míos, no podía moverme, no quería moverme. Dos años después tenía esos ojos pegados a mí, sosteniéndome la mirada decidida, dos años después causaban sobre mí el mismo efecto que ya era conocido. Alargó una mano y me cogió la camiseta entre los dedos atrayéndome unos centímetros hacia él. ¿Qué pretendía? Dejé de escuchar la respiración de mi amigo a espaldas de Harry, la voz del profesor que decía cualquier cosa sin importancia, porque ahora, lo verdaderamente importante estaba a centímetros de mi cara confundiendo su respiración con la mía.

Levantó la mano y la posó sobre mi mejilla que ardía debajo. Sentí mis piernas flaquear jurando que se convertirían en gelatina de un momento a otro.

Sonrió, con un toque de ¿miedo? en sus ojos, ¿Harry Styles con miedo?, había muchas cosas que no entendía.

Acercó nuestros cuerpos con ayuda de su mano que descansaba en mi cadera y agachó su cabeza hacia mis labios, ¿Qué narices intentaba?

No podía pensar, no tenía fuerzas, y sin embargo, de haber podido pensar, ¿Qué clase de pensamientos sería capaz de procesar?

El momento acabó con el puño de Niall de nuevo sobre la cara de Harry quien soltó un improperio y se giró hacia Niall que en ese momento me miraba a mí.

El profesor se levantó y gritó fuertemente:

-TODOS SENTADOS, AHORA- los cuatro nos giramos hacia él.

Nos volvimos a sentar, notaba que estaba viviendo el momento desde fuera de mi cuerpo, como si yo misma no estuviera siendo partícipe de nada de lo que estaba ocurriendo a mi alrededor.

Después de una charla que duró alrededor de media hora, y después de llamar a nuestros respectivos padres, dejó que nos fuéramos con la condición que no volviera a ocurrir nada semejante.

Niall salió del despacho el primero mirando al suelo. No me giré hacia Alan y Harry y salí corriendo tras mi amigo que ya giraba la esquina del pasillo.

-¡Niall!, espera, Niall!- le grité y corrí hasta donde estaba él- ¿Qué te pasa?- conseguí ponerme a su altura y alcé el brazo tocándole el hombro.

Él se giró hacia mí rojo de furia.

-QUE ¿QUÉ PASA?- gritó en mitad del pasillo desierto porque todos estaban en clase- PASA QUE SI NO TE HUBIERA SEPARADO DE HARRY AHORA ESTARÍAS COMIENDOTE LA BOCA CON ÉL, ESO PASA- se giró dejándome atrás sin poder moverme, pero se paró y se volvió a girar hacia mí- ESTÁS MAJARA.

Volvió a girarse y le vi desaparecer por el pasillo.

Me apoyé en la pared más cercana y me dejé caer hasta que mi trasero tocó el suelo. Reflexioné como pude sobre las palabras de mi amigo, ¿Habría besado a Harry?, ¿Habría sido capaz?, pero eso no era lo que realmente me preocupaba, ¿me habría vuelto de verdad loca?

Noté una mano en mi hombro y levanté la cabeza asustada por el contacto, pero me encontré con sus ojos azules que irradiaban tranquilidad y sosiego si no fuera por la sangre seca de su cara. Bastó un poco de fuerza para que me consiguiera levantar del suelo y quedara frente a él con los quizá veinte centímetros que me sacaba.

-Tenemos que hablar Alan- conseguí decir con un tono de voz dormido y plástico.
-Sí- concedió-, pero antes vamos a la enfermería.

Caminamos juntos, él me guiaba y caminaba sabiendo exactamente a dónde nos dirigíamos, torcimos algunos pasillos, estaba todo en completo silencio exceptuando algunas voces de profesores que salían de las clases.

-Alan...- empecé a hablar pero él negó varias veces.

Llegamos a una puerta de madera en la que seguramente estaría esperando la enfermera. Alan abrió la puerta y me dejó pasar delante de él. En efecto, una mujer, de unos cuarenta y tantos años descansaba dentro, estaba sentada en la camilla mirando una revista tranquilamente. Levantó la cabeza cuando pasamos y abrió los ojos levantándose corriendo.

-Alan, demonios, ¿Qué os ha pasado?- la noté preocupada mirando al chico que me acompañaba.

Se acercó a él y le tocó la cara con cuidado, él puso gesto de dolor pero me señaló.

-Dale hielo a ella- dijo mientras se sentaba en la camilla.

La mujer asintió y desvió la mirada hacia mí. Me ofreció una breve sonrisa, pero sincera, y caminó hasta un congelador del que sacó una bolsa de hielo reutilizable, la envolvió en una gasa y me la puso sobre el ojo.

-Ven- Alan me llamó y sujeté la bolsa con mis manos acercándome hasta él y sentándome a su lado en la camilla.

Me quitó un mechón de pelo que se me había salido de la coleta y sujetó la bolsa apoyando su mano sobre la mía sonriendo. Pero yo no podía hacer el más mínimo movimiento, me había quedado de piedra mirando directamente hacia sus ojos.

-Alan, tengo que curarte eso- dijo la mujer acercándose a nosotros y rompiendo el contacto visual.
-Puedo hacerlo yo, Sam- respondió él, mirándola.
-De eso nada, madre mía Alan, ya verás cuando tu padre se entere de que te andas pegando el primer día de clase- dijo la mujer buscando algunos productos en el botiquín.

Alan suspiró a mi lado y agachó la cabeza. Apoyé mi peso sobre él dándole un empujón cariñoso intentando transmitirla ánimos, seguro que mi madre también se volvería loca al verme el ojo, así que ambos tendríamos que lidiar con lo mismo.

La puerta de la enfermería volvió a abrirse en ese momento y un hombre, vestido con un traje gris y una corbata a rayas entró buscando con la mirada dentro.

-Samanta, necesito que vengas un momento, hemos tenido un problema en Biología- el hombre movió su mirada hacia nosotros-, creo que no es el primer problema del día- negó con la cabeza y esperó la respuesta de la enfermera.
-No te preocupes, __________(tn) me curará- le dijo Alan a Samanta- va a estudiar medicina, seguro que sabe cómo hacerlo.

La mujer me miró interrogante y respondí asintiendo.

-Sí, sí, sé hacerlo- dije al instante.
-Vale, me voy, tened cuidado por favor- miró de nuevo a Alan y se marchó tras el hombre deprisa con un botiquín de mano.

La puerta se cerró y nos quedamos en absoluto silencio. ¿Quién me iba a decir a mí que aquel chico que me ofreció pañuelos para limpiarme las lágrimas iba a pegarse con Harry por mi culpa?

-No lo he dicho para que se fuera, necesito que me cures- me miró y rápidamente me levanté cogiendo agua oxigenada y iodopovidona.

Cogí agua en un vaso de plástico y mojé algunas gasas apoyándolas después en su rostro que empezaba a hincharse por los golpes. Él intentaba ser fuerte pero sus gestos le delataban, cerraba los ojos apretando la mandíbula y endureciendo el semblante, pero yo no paré, debía hacerlo.

-¿Te duele?- pregunté tontamente, era lógico que le dolía.
-Cosquillas- dijo, sonriéndome abriendo de nuevo los ojos.

Me perdí unos segundos mirándole directamente, nunca había tenido sus ojos tan cerca, eran azules, pero tenían pequeñas zonas más oscuras y otras más claras, como si tuvieran mechas en los ojos, era raros, pero a la vez únicos.

-Mis hermanos tienen los ojos del mismo color- dijo como si me hubiera leído el pensamiento.

Bajé la cabeza avergonzada y cogí un poco de agua oxigenada empapando otra gasa, la posé sobre su rostro haciendo que pequeñas burbujas blancas aparecieran en las heridas abiertas y que su cara volviera a gesticular dolorosamente.

-Lo siento- dije disculpándome.
-No tienes la culpa- respondió.

Me acerqué un poco más y soplé la zona. Él abrió las piernas y me acercó empujándome con ellas de la cadera hacia él. Soplé con suavidad notando como mis mejillas calientes se volvían coloradas por el repentino acercamiento y por la sujeción que él hacía con sus pies en mis piernas, y esperé que él concluyera que mi color se debía al golpe y no a su presencia tan cercana a mí.

Cuando acabé retiré el agua dejando las heridas al descubierto y puse un poco de betadine sobre las tres zonas abiertas más grandes y un poco más sobre pequeñas heridas que tenía en su mentón y en la frente.

-Ya estás- dije alejándome un paso de él y recomponiéndome.
-Gracias- sonrió y volvió a cogerme por las piernas acercándome de nuevo a él-, ahora tú.
-¿Yo?- pregunté tocándome la cara y notando cómo la tenía algo manchada de sangre- joder- dije sin control.
-Tranquila, no es nada- abrió el agua oxigenada y me limpió la zona con la mano izquierda mientras con la derecha me sujetaba de la cadera para que no me alejara inconscientemente de él.
-Eres zurdo- dije confirmándolo en voz alta.
-Sí- dijo sin darle mucha importancia.

Acabó rápidamente.

-Tú también sabes curar- dije.

Vale, estaba siendo más tonta por momentos, lo mejor sería que me callara.

-Sí- dijo de nuevo con una media sonrisa derritiéndome.

Ya ___________(tn), ya, relájate.

Me alejé de nuevo de él, había llegado el momento de hablar, de hablar de verdad, no de las chorradas que acababa de decir y de las cuales me arrepentía.

-Alan…- él me miró cogiendo aire.
-Ya, lo sé- dio unos golpes sobre la camilla para que me sentara a su lado pero prefería coger una silla y sentarme frente a él.

Me miró mientras colocaba la silla y me sentaba sonriendo para sí mismo.

-¿Qué pasa?- pregunté yo.
-Nada, nada- movió las manos negando y después las unió haciendo sonar sus nudillos con fuerza.
-Alan…- empecé- ¿Qué ha pasado ahí fuera?- le miré y el apartó sus ojos de los míos y los plantó en la ventana por la que entraba la luz de la mañana.
-Yo… bueno… ¿no sabes nada?- le miré sin entender a qué se refería y él debió entender que no-. Bueno, Harry y yo éramos amigos, muy amigos.

¿Eran amigos?, ¿Ya no eran amigos?, ¿Desde cuándo?

-¿Qué pasó?- pregunté y él se rio negando-. ¿Por qué te ríes?
-Es que, en lugar de preguntarme que si te conocía de antes, si sabía quién eras, o si Harry me había hablado de ti, me dice que por qué nos enfadamos, es curioso- le miré arrugando la frente y él entendió que no estaba para bromas-. Vale, vale, perdona.
-¿Sabías quién era yo?- pregunté interesada por ese giro de los acontecimientos y algo molesta por el hecho de que la respuesta podría ser afirmativa.
-Sí, bueno, cuando nos conocimos no, obviamente, pero sí sabía cosas de ti- me miró serio sabiendo que me estaba mosqueando.
-¿Qué sabías?, ¿Cuándo lo supiste?- pregunté nerviosa.
-Cuando llamaste a Niall, ¿Cuántas probabilidades había de que una chica llamada ___________(tn) hablara con un chico llamado Niall y pronunciara el nombre de Sicilia en la conversación?
-¿Lo supiste en el autobús?- vale, vale, ¿Qué?

Alan asintió nervioso y levantándose de la camilla andando hacia mí. Pero yo me levanté y caminé hacia atrás cosa que hizo que él se parara.

-Espera- dije mostrando mi enfado- ¿sabías quién era yo?, ¿sabías quién era Niall? Yo te conté cosas… ¿tú ya las sabías?

Él asintió nervioso y dio otro paso hasta mí.

-Yo no sabía cómo decirte que sabía quién eras, no era tan fácil- dijo apretando la mandíbula y suspirando.
-Pero… ¿qué sabías exactamente?- puse la silla entre ambos colocándome tras ella.
-Sabía…- suspiró de nuevo preparándose- muchas cosas- dijo finalmente- pero otras no- corrió a aclarar.
-Pero…- no entendía de la misa a la media.
-Te lo puedo explicar, pero necesito que me escuches, que no huyas si escuchas cosas que no quieres oír- respiro profundamente y se mojó los labios con la lengua nervioso-, porque las habrá.

Recapacité para mía misma si merecía la pena escuchar lo que Alan tuviera que decirme después de saber que cuando yo creía abrirme con alguien nuevo, con alguien extraño que no me juzgaría, él sabía de antemano quién era yo. Al final decidí escucharle si me llevaba de aquella conversación alguna pista sobre lo que había pasado hacía una hora en los pasillos.

-Vale, pero siéntate en la camilla y yo aquí- dije señalando la silla.

Él sonrió y retrocedió sentándose donde le había mandado. Me pregunté en ese momento si ya sabría que era una mandona, joder, iba a ser difícil.

Me senté yo también a un par de metros de él mirándole.

-Harry y yo nos conocemos desde hace muchos años, desde que nacimos prácticamente. Nuestros padres eran muy amigos antes de que nosotros naciéramos, mis padres habían viajado a Estados Unidos durante cinco años pero justo el año que nací yo nos mudamos a Londres, por la beca que mi madre había conseguido en el proyecto como farmacéutica y mi padre como médico- empezó con su historia y yo me prometí escuchar hasta el final aunque me encontrara con barrancos y piedras-. Cuando llegamos mis padres volvieron a establecer la relación con los Styles y yo me hice muy amigo de Harry, igual que nuestras hermanas que se hicieron inseparables. Nuestra infancia transcurrió unida, éramos como hermanos, lo hacíamos todo juntos, aunque como te conté en el avión mi familia viajó mucho cuando era más pequeño, pero mantuvimos la amistad contra todo, como Niall y tú- apreté la mandíbula al oir el nombre de Niall saliendo de su boca como si le conociera de toda la vida, como si entendiera nuestra relación- perdona, bueno, yo…
-Sigue- dije secamente.
-Vale…, Harry y yo estábamos siempre juntos. Nacieron mis hermanos y fuimos creciendo, cuando Harry cumplió siete años sus padres se divorciaron, fue muy duro para él pero el campamento le ayudó ese primer momento, y por ello sus padres siguieron mandándole hasta que él era el que debía elegir- sonrió mirándome como si guardara información confidencial-. Hablaba de ti hasta durmiendo, era increíble, a mí me parecía un pesado, pero ahora le entiendo- me miró intensamente y bajé la mirada confusa y roja, joder-. Me contó todo acerca de ti, y con todo quiero decir todo, bueno, hasta los dieciséis, sé muchas cosas de esos veranos aunque no estuviese allí, sé que quizá tendría que habértelo dicho cuando nos conocimos, pero es que me sentí unido a ti desde el primer momento, porque obviamente sentía que ya te conocía y pude comprobar que todo lo que Harry me había contado sobre ti era cierto.

Suspiré y miré por la ventana escabulléndome unos segundos del monólogo de Alan cogiendo aire. Cuando me vi con fuerzas le miré de nuevo.

-Pero… el último año, cuando Harry viajo a Sicilia, yo…- se calló un momento y respiró entrecortadamente un par de veces como si le costase seguir hablando, le vi tan débil que me levanté y me acerqué a él apoyando mis manos en sus piernas y mirándole cerca- perdona, es difícil- dijo resoplando y sonriendo con dificultad.
-No te preocupes.

Notaba un temor en él difícil de explicar, pero por un lado que aún no entendía, sabía que yo me había sentido igual que él antes.

-Mi madre…- respiró y se mordió el labio para seguir hablando mientras intentaba ocultar su mirada vidriosa- le diagnosticaron cáncer en mayo, a finales, yo… le pedía Harry que permaneciese conmigo, yo no se lo dije, pero sabía que mi madre se moría, es fácil saber esas cosas, cuando tu padre habla en secreto con tu hermana mayor, y la ves llorar, y ves a tu padre llorando por las noches solo en casa, y le ves saliendo cada mañana al hospital… yo lo sabía, pero no se lo dije a Harry.

Busqué sus manos con las mías y las entrecrucé acariciando el hueco entre su índice y pulgar.

-Pero Harry se marchó, fue a Sicilia- dijo mirándome de nuevo-, y mi madre murió un mes y medio después- apreté sus manos, su madre había muerto, su madre había muerto, ahora ya sabía por qué le entendía tan bien en su relato-. Él no lo supo hasta que regresó, y yo estaba enfadado, no- negó repetidas veces-, estaba cabreado e indignado- me miró de nuevo intensamente con la furia contenida-. ¿No lo dejarías todo si supieras que Niall está mal?- era retórico pero asentí comprendiendo su dolor y compartiéndolo- Yo lo habría dejado todo por él, pero él no lo hizo y no pude perdonarle, aun cuando supe lo de…
-Mi padre- acabé su frase y él sintió apretándome ahora él las manos a mí con cariño.
-Sí, eso- me miró como si se mirara al espejo.

Veía el mismo dolor que él había sufrido, habíamos sentido lo mismo, ambos habíamos perdido.

-Yo, no he vuelto a hablar con Harry, no hasta hoy, y hoy tampoco lo hemos hecho, le pedí que se alejara de mí y así lo hizo, pero al mismo tiempo se alejó de todos aquellos a los que le importaba y de todos aquellos que le importaban.

Nos quedamos un momento en silencio. Yo intentaba encajar todas las piezas que él me había entregado en el puzle, para al final tener una imagen de todo y poder entender algo.

-Y ahora tú has venido, y él…- me miró y después cerró los ojos para finalizar- él está muerto por dentro.
- Le conoces- dije mirándole.
-Tú también, sabemos lo que ha pasado- asentí comprendiendo-, te ha visto, después de dos años sin saber nada de ti te ha visto, y no de cualquier forma, te ha visto abrazándome a mí- respiró con un intento de sonrisa en su rostro-, creo que si hubiese sido cualquier otro al que abrazabas él habría pasado, no habría hecho nada, pero ha sido vernos…
-Se ha vuelto loco- dije mordiendo mi labio y suspirando al mismo tiempo.
-Yo…
-¿No le has perdonado?- pregunté intrigada.
-Sí, lo hice, pero él no lo sabe, y creo que tampoco quiere saberlo- retiró sus ojos de los míos justo cuando la puerta de la enfermería se habría de nuevo.
Samanta entró seguida de dos chicos a los que no reconocí en un primer momento, uno de ellos tenía el pelo moreno con un tupé hacia atrás recogiendo su flequillo con gracia, tenía la mano en la cara sujetando una venda recién puesta y con el nudillo de la mano contraria hinchado y rojo. El otro chico tenía la cara tapada totalmente, el pelo le caía por la frente hacia un lado y tenía las puntas ensangrentadas.

-¿Louis?- dije apartándome de Alan y acercándome a él.

Miré de soslayo al otro chico y por fin le vi la cara totalmente.

-¿Zayn?, ¿Qué habéis hecho?- grité nerviosa mientras los dos me miraban directamente. 

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TATATA - CHAAAAAAAN, TATATA - CHAAAAAAAAAN!!!

Espero que os hayan gustado los dos capítulos dedicados al reencuentro...  
La verdad es que me ha encantando escribirlos aunque me han costado un poco :) Pero creo que al final no han quedado del todo mal ^^

Muchas gracias como siempre por leer...

Nos vemos en unos 10 días, se que es mucho tiempo pero aviso :) 

Espero que las que tengais exámenes tengais suerte y las que tengais vacaciones lo paseis genial ^^

PD: Estoy leyendo varias historias en Wattpad, ¿Habéis leido algo ahí? ¿Os gusta esa pagina? Yo me he descargado la aplicación de Wattpad en el móvil y estoy leyendo a cada rato que tengo :) 

Muchoss besoss, nos vemos en NADA, no me abandoneis por favor ;(

Muacccccckssss ;)


PD2: Os dejo una canción que descubrí hace poco tiempo y que me encantó, a ver si os gusta :)

2 comentarios:

  1. VEROOO!Como te atreves a dejarme asi quiero otro yaaa!! ahora me has dejado con la intriga 10 dias bueno 10 dias en verano pasan rapido jajajajajaj bueno solo te queria decir que subas capitulo cuando puedas y si puede ser lo antes posible a y que lo pases muy bien a y la cancion es muy chulaa!!


    MUACKKSS!!

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  2. Mueroooo!!! He Amado Los Capituloooos!!! No Puedo creerlo... El Reencuentrooooo!!!!!!!!! LO AMEEE!!!!! Ahhhh ese Harry...... Y el Niall Pobeshito Salio Lastimado.... y Que Habra Pasado Con Louis Y Zayn? No Puedo creer Que ME dejes Asiii!!!!!!
    Bueno... Subi Cuando Regreses.... Te Voy A Extrañar Un Restoooo!!!!
    Besooo Muakkk ;)
    Suerte En Las Vacas.....

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