miércoles, 3 de septiembre de 2014

Capítulo 40: “Cómo la lucha contra nuestros sentimientos se convierte en algo personal”




(Narras tú)

-El cromosoma 21 tiene trisomía- dije tras levantar la mano.
-Exactamente señorita ____________(tapellido)- me dijo el profesor sonriendo y haciendo un gesto a   los demás-, esto lo vimos el año pasado señores, ¿es raro que la señorita ___________(tapellido) se adapte antes a mis clases que ustedes?

Zayn bufó a mi lado pero me dediqué a no hacerle caso. Había respondido a la pregunta casi por inercia. Habíamos tratado el tema el año pasado en clase y me había interesado mucho, en realidad cualquier cosa relacionada con la biología me interesaba.

-¿Qué me dicen del síndrome de Turner?- dijo entonces el señor Farrel.

Sabia la respuesta, de hecho estaba segura de conocerla, sentí la mirada de Harry inspeccionando mi acción, pero antes de que me diera cuenta él levantó la mano, dejándome algo confusa.

-Consiste en una monosomía en el cromosoma X, por lo que afecta tan solo a mujeres- dijo mirándome con un toque irónico en su expresión.
-Ni yo habría podido definirlo mejor señor Styles, por fin alguien deja a este instituto a la altura- dijo sonriendo-, ¿podrían añadir algo más de este síndrome?

Harry me miró de nuevo y yo levanté la mano antes de que él respondiera.

-Es la única monosomía que puede darse en humanos, las demás son incompatibles con la vida- dije sonriendo levemente mirando a Harry incluso con ganas de sacar la lengua como si tuviera cinco años.
-Bien, muy bien- el profesor aplaudió gracioso, pero aún quería seguir con aquello-, ¿algo más que añadir, alguien se une a esta batalla de conocimiento?

Harry me miró de nuevo pensativo, como si no estuviera seguro de si seguir o no con aquello.

-Todos sabemos que las mujeres no tienen cromosoma Y- nos miró a todas-, no os preocupéis, no se puede ser perfecto- tuve ganas de pegarle por aquello pero me controlé por el pacto-, y además el síndrome de Turner hace que falte parte o el total de uno de los cromosomas X, esto confiere a los enfermos un aspecto a menudo infantil e infecundidad durante toda la vida.

El profesor sonrió de nuevo y me miró preguntándome con la mirada si tenía algo más que añadir, suspiré.

-No suelen tener la menstruación, suelen tener las mamas pequeñas, se caracterizan por una baja estatura, tórax ancho, desarrollo retardado, tienen la piel del cuello arrugada y suelen tener otro tipo de problemas relacionados con la actividad sexual y también en relación a los órganos internos- me calle esperando que fuera la última vez que tuviera que hablar.

Claudia me miró negando, debía parar, eso era lo que Harry quería, seguir hurgando en la herida hasta que desistiera, porque él no pensaba hacerlo.

-Normalmente el diagnóstico se da al nacer, es lo más lógico, pero en ocasiones la enfermedad no se conoce hasta que la afectada comienza el desarrollo relacionado con la pubertad, incluso cuando la mujer planea dar descendencia y se le informa de su esterilidad.

El profesor estaba que no cabía en sí de gozo, nos miraba realmente emocionado, como si se viera reflejado en nosotros. Me miró de nuevo, permanecí callada, sentía la mirada de Claudia acusadora intentando pararme y le hice caso por una vez, negué hacia el profesor y sonreí levemente.

-Lo ha intentado señorita ____________(tapellido), quizá en otro momento- dijo el profesor alzando los hombros.

Harry me miró arrugando levemente el gesto con una leve sonrisa.

-Queda claro dónde está el poder en la clase- dijo sonriendo más ampliamente-, los hombres mandan.

Alguna chica exclamó un “gilipollas” que resonó por toda la clase. Miré hacia el lado de Harry donde Chelsea se reía como si no hubiese entendido nada de lo que había dicho él.

-En general no es hereditario, se tienen dos teorías diferenciadas, una de ellas es la meiótica que afirma que o el espermatozoide o el óvulo pudieron sufrir un error y no portar el cromosoma X, la mitótica afirma que la pérdida de uno de los gametos tiene lugar durante las primeras semanas del desarrollo del embrión, esta teoría tiene más peso en la actualidad- miró a Harry con una sonrisa irónica-, además el 75% de los casos de esta inactivación tiene un origen paterno.

El profesor aplaudió a Claudia y con él toda la clase excepto Harry que la miró con la mandíbula apretada y una minúscula sonrisa. Sabía que mi amiga no soportaba a los tíos que hacían comentarios groseros respecto al poder masculino, sonreí hacia ella pero negó varias veces y añadió un suspiro.

Durante la hora de la comida Irene y yo nos sentamos en una mesa, todos estaban comiendo con sus respectivos clubs porque ahora formaban realmente parte de ellos, sin embargo aunque la gente de teatro comía también juntos yo decidí quedarme con la pelirroja para que no estuviera sola.

-Pero si son las chicas guapas nuevas- Mcenroe se acercó a nosotras con su bandeja en alto y se sentó al lado de mi amiga.
-Hola- Irene sonrió y yo abrí mucho los ojos negando.
-¿Cómo están mis dos chicas favoritas?- no entendía nada, miré a la mesa del club de equipo de fútbol en la que tanto Zayn como Harry nos observaban con gesto impenetrable.
Ian se acercó a Irene y puso un brazo sobre los hombros de ella que negó mirándome y poniendo los ojos en blanco.
-¿Qué te crees que haces?- le dijo quitando la mano.
-Vamos, recuerda que me debías un favor por lo de la otra noche- dijo él con una gran sonrisa.
-Era una forma de hablar, solo me ayudaste, pensé que era caballerosidad- dijo ella mirándome aun con ese gesto aburrido.
-Bueno, eso sería así si tú no quisieras devolverme el favor, pero apuesto a que sí quieres- la miró y ella posó su mirada en él.

Solo me di cuenta yo, pero Irene alzó un poco la mirada hasta que consiguió ver la imagen de Zayn a lo lejos mirando hacia nosotras serio.

-¿Y qué me propones?- dijo sonriendo.

La miré negando, no me parecía del todo mal que saliera con algún chico, pero Ian no, no traería nada bueno.

-Tú y yo, después del entrenamiento- dijo a secas.
-Haremos un trato, si metes un gol durante el entrenamiento y me lo dedicas, saldremos después- negué con una media sonrisa.

Ian también sonrió y se levantó cogiendo su bandeja y mirándome a mí.

-¿Si os dedico uno a cada una haríais una cita de tres?- negué y le saqué el dedo central.
-Demasiado pedir…- sonrió una última vez y se alejó.
-Mírale el culo- le dije a Irene, cosa que ella hizo sin dudar medio segundo después.
-¿Tú también les has visto?- miramos las dos con cierto disimulo a Harry y Zayn que seguían ambos con la mirada clavada en nosotras.
-Uno: ¿qué favor te hizo Ian el otro día? Dos: ¿Por qué narices vas a salir con él?
-Me ayudó a llevar a Claudia a casa el sábado y… no sé… está tremendo- se encogió de hombros-, no tiene nada de malo.
-¿Tal vez solo que me robó el móvil y le envió un whatsapp a Harry?- dije yo intentando que entrara en razón.
-A parte de eso…- dijo ella bajando la voz-, de todas formas _________(tn) solo será un rato, además tiene que meter un gol, si no nada de nada.

La miré negando con una sonrisa, que tuviéramos suerte, solo pedía eso.

Después de una clase de arte rara, como no podía ser de otra manera, y de mi ensayo de teatro en el cual seguíamos con la improvisación para soltarnos un poco más. Salí al exterior con Alan que se metió al vestuario.


(Narra Irene)

-Me da igual que Harry le odie, a mí también me odia- le respondí sin mirarle-, el entrenador te está esperando.
-Me la suda el entrenador- me dijo moviéndome la cabeza para que le mirara-, ¿Qué quería Mcenroe?

Le miré a los ojos, estaba hasta las narices del “me da igual Irene hasta que alguien se acerca a ella”.

-Ian me ayudó a llevar a tu hermanita borracha el sábado a mi casa- le dije, él abrió un poco los ojos con incredulidad-, tan malo no puede ser.

Zayn me miró a los ojos intentando saber qué decir.

-Haz lo que quieras Irene- se dio la vuelta y se fue escaleras abajo hasta el campo de fútbol en el que se unió a todos los demás que ya corrían dando vueltas al campo.
-¿Noticias?- __________(tn) se acercó a mí y se sentó a mi lado sacando un libro de su mochila.
-Nada nuevo- le dije poniéndome los cascos y desconectando del mundo por un rato.


(Narra Claudia)

Iba corriendo en el círculo detrás de mi hermano, controlaba la respiración cosa que él no parecía hacer.

-¿Qué te pasa?- le dije poniéndome a su lado.
-Nada- empezó a correr más rápido y se alejó de mí.

Esa era la forma que tenía mi hermano de decir que no tenía ganas de hablar, ya le preguntaría de nuevo en casa si seguía como ahora.

-Claudia- una voz me llamó desde atrás y esperé a que se pusiera a mi lado-, ¿podemos hablar luego un momento?
-Claro- sonreí levemente y seguí corriendo alejándome de él como mi hermano había hecho conmigo segundos antes.

¿Qué tendría que decirme Louis?, ¿Qué lo sentía, qué no pudo controlarse?, no quería oírlo, pero lo haría por el pacto, simplemente escucharía lo que tuviera que decirme y punto, capítulo cerrado.


(Narras tú)

Me sumergí en los últimos capítulos de Sueño de una noche de verano, cuando leí algo que no debía estar ahí.

-No me lo puedo creo- hablé para mí misma pero en voz alta.
-¿Qué pasa?- dijo Irene acercándose a mí y mirando el libro donde señalaba una línea.
-Mira, lee esto- le pasé el libro.

Leyó la línea de la que ella hablaba:

-“Con todo esto y a decir verdad, en nuestros días, razón y amor no hacen buenas migas” ¿Qué?- me preguntó sin entender qué me había sorprendido tanto.
-Este es el libro que me regaló Harry la semana pasada-  dije señalando ahora una anotación al lado de la frase.

Leyó ahora la anotación a boli de la que hablaba ella:

“Sicilia”. Tendrías que esperarte estas cosas- me devolvió el libro pero al ver que no volvía a la lectura volvió a hablarme-. Tan solo quiere llamar tu atención, aunque sea enfadándote.

Y yo lo sabía, pero no podía dejar de leer aquella palabra en mitad del margen derecho de la página. Miré al campo, Harry corría tras el balón que en ese momento tenía Louis entre sus pies, Tomlinson se la pasó a Ian que recortó a un chico y se quedó solo frente al portero, tuvo incluso tiempo de mirar hacia mi amiga que a mi lado sonreía con los ojos en blanco.

-Gol- dijo Irene en voz baja mientras Ian lanzaba hacia la portería y el balón tocaba la red después de colarse entre los palos.

Ian sonrío y empezó a andar sonriendo hacia nosotras.

-¿Os dejo solos?- la miré y me reí.
-Cállate- dijo cuándo Ian subió a su altura.
-Payne, ¿luego nos vemos, no?- la miró sonriendo.
-Eso parece- dijo ella encogiéndose de hombros.

Ian se acercó hasta la boca de ella sonriendo y ella se quedó quieta mientras sus labios se unían por un instante. Le sonrió mientras yo alucinaba en colores.

-________(tapellido), puedes unirte a nosotros si quieres- me miró con su perfecta sonrisa pero volvió a recibir el mismo dedo que le había enseñado en la cafetería.

Bajó de nuevo al campo riendo y se unió a los demás. Zayn echaba humo por las orejas.

-Estás loca, solo puedo decir eso- la miré negando y volví a mi lectura.

Zayn salió el primero del vestuario, se acercó a las gradas donde Irene y yo aún permanecíamos, yo esperándoles a ellos e Irene esperando a Ian. Zayn se sentó entre nosotras haciéndose un hueco, Irene ni siquiera se giró para ponerle mala cara.

-Payne, ¿nos vamos?- los tres levantamos la vista a la vez para encontrarnos a Mcenroe, con el pelo mojado y una sonrisa de medio lado.

Irene se levantó, sentí encogerse a Zayn a mi lado y vi su mano moverse rápidamente hacia el pantalón de ella.

-¿Te pasa algo Malik?- Irene se giró y miró a Zayn esperando una respuesta que él parecía pensarse.
-Ten cuidado- le dijo casi por inercia.
-Estoy con él- la miré y ella sonrió mientras seguía caminando hacia el campo.
-Es un capullo- me dijo Zayn cuando Irene se encontró con Ian.
-Lo sé, pero está muy bueno- quise fastidiarle un poquito y pareció surgir efecto porque él puso mala cara y se centró en un juego de su móvil.

A los pocos minutos los demás salieron de las duchas y todos caminamos hacia casa. Era lunes, no había ningún plan, además, el señor Farrell, el profesor de Biología ya había comenzado a mandarnos trabajos.

Susan caminaba con Claudia delante de los demás y hablaban de algo que suponía gracioso por cómo se reían las dos. Louis se acercó a la morena y le dijo algo, su hermana se encogió de hombros y aminoró el paso hasta colocarse al lado de Niall y yo.

-¿Qué pasa?- le dije mirando a Louis y Claudia.
-No sé, mi hermano simplemente me ha echado- puso los ojos en blanco pero no dijo nada más.


(Narra Claudia)

Sabía que Louis me había pedido hablar, pero pensé que no iba a ser real hasta que verdaderamente nos quedamos solos.

-Quería hablar contigo- dijo en tono casual.
-Me lo he imaginado cuando le has dicho a tu hermana que nos dejara solos- le contesté un poco borde.
-Sí… quería hablarte sobre lo que pasó el otro día, en casa de Niall- me dijo- solo quiero que sepas que no pasó nada, bueno sí, pero no nada de lo que tú te crees- dijo nervioso y liándose él solo.
-No te preocupes- le dije sin darle importancia.

Él me miró alzando un poco las cejas, pero me había propuesto dejarlo pasar, quizá si empezaba a dejar pasar ciertas cosas, al final conseguiría realmente que las cosas no me importaran lo más mínimo.

A veces me preguntaba por qué me hacía tanto daño verle con Marie, por qué no había conseguido a lo largo de dos años no pensar en él y derretirme por dentro. Sinceramente en _________(tpaís) pensaba que lo había superado, no pensaba en ello y eso parecía ser una buena señal. Ahora no confiaba en ello.

-¿De verdad?- me dijo él dudando.
-Sí, de verdad- miré hacia atrás disminuyendo el ritmo y esperando a los demás para no quedarme más tiempo a solas con él.

Louis pese a que había conseguido su propósito, no parecía satisfecho, pero no me importaba, no me importaba, no me importaba, No…


(Narras tú)

Tiré la mochila al suelo de mi habitación y casi corrí hacia la cama con mi libro entre las manos para terminarlo finalmente, cosa que no pude hacer porque mi móvil comenzó a sonar.

-Irene- dije mientras descolgaba y dejaba el libro sobre la mesilla.
-¿_________(tn)?- la oí nerviosa, intranquila.
-¿Qué pasa?- dije mientras me ponía de pie.
-Tienes que venir por favor- me dijo.
-¿Pero qué ha pasado? ¿Dónde estás?- le dije caminando por mi cuarto intentando encontrar respuestas a sus preguntas.
-No lo sé- dijo con una risa nerviosa.
-¿Cómo que no lo sabes?- esta estaba fatal de la cabeza-. ¿Cómo has llegado dónde estás?

Irene suspiró al otro lado de la línea, oía como iba caminando deprisa hacia algún lugar por su respiración.

-Hemos venido a Londres, Ian me ha dicho que tenía una sorpresa, hemos venido en bus, pero no tengo dinero para volver…- dijo intentando evitar el tema principal.
-¿Pero dónde está Ian?- le dije.
-Creo… que seguirá en el hotel- dijo de golpe.
-¿Qué?
-Joder ________(tn), he sido una imbécil, pensé que daríamos una vuelta por algún parque, pero hemos llegado a un hotel de no sé dónde… me lo tendría que haber imaginado, le he dejado en el baño del hotel y he salido corriendo…

Suspiré nerviosa, Irene estaba perdida por Londres sin saber para dónde ir, simplemente caminaba, y el cabrón de Mcenroe…

-Vale, tranquila, párate donde estés, no camines más, voy a intentar ir a por ti de alguna manera, ahora te llamo- le dije mientras pensaba por otro lado qué hacer.
-Vale, esperaré aquí, no se lo digas a estos por favor- dijo ella suspirando de nuevo y colgando.

Miré el teléfono unos segundos en mi mano y decidí optar por el plan A. Marqué el número de Alan esperando más de cinco toques pero no contestó, en cambio sí sonó su contestador.

-Hola, seguramente estás insultando a toda mi familia porque ha saltado el contestador, lo siento, puedes decirme lo que quieras después del “Pii”, intentaré contestarte cuanto antes… PIIII
-Mierda, Alan, soy _______(tn) tengo un problemilla pero veo que no estás disponible, mañana hablamos- colgué.

Tendría que dejar correr el plan A y pasar directamente al B aunque me costase, aunque prefiriera caminar hasta Londres, coger a Irene del pelo y tirar de ella hasta la puerta de su casa.

Suspiré, debía tranquilizarme, relajarme. Marqué.

-¿Chelsea?- oí su risa pegada al móvil y mis ojos se tornaron rápidamente blancos.
-Harry, tienes que ayudarme- dije pasando de su ironía.
-¿Qué le pasa a la pobre _______(tn) ahora?- me dijo con un deje sarcástico en la voz.
-Es Irene, se ha perdido por Londres y no sé cómo ir a por ella- le dije.
-¿Y habías pensado que no tendría nada mejor que hacer que ir contigo a buscarla?- me dijo.

Por inercia volvía poner los ojos en blanco. La verdad es que era justamente eso lo que había pensado.

-Emm… ¿sí?
-¿Y no será una excusa para pasar tiempo conmigo?- soltó una carcajada.
-Sí, la verdad es que lo he hecho aposta, he hablado con Mcenroe para que intentara tirarse a Irene en la primera cita y ella tuviera que huir. Mira no sé por qué te he llamado, olvídalo- colgué sin dejar que contestará.

Recogí en un bolso el bono de transporte y dinero para ir a por Irene, tendría que caminar hasta la parada del bus y después dejarme perder por Londres hasta que nos encontráramos por casualidad o sus indicaciones fueran efectivas.

Creo que suspiré alrededor de diez veces antes de salir de mi casa. Irene me debía una y bien grande, podría haber hablado con Niall y que me acompañara pero ella misma me había pedido que no se lo contara a ellos.

Dejé la casa atrás y me encaminé hacia la parada del bus que estaba a unos minutos de mi casa. Me puse música en el iPod y dejé que pasara simplemente el tiempo hasta que llegué a la parada del bus para el que quedaban veinte minutos.

-Hola- dije cuando oí su respiración al otro lado.
-Ey _________(Tn), menos mal, pensé que te habías olvidado de mí- dijo un poco más tranquila.
-Sí claro…- sonreí, me esperaba una tarde larga- estoy en la parada del bus, voy a ir a Trafalgar, ¿crees que podrías llegar hasta allí?
-No lo sé, me has dicho que me quedara donde estoy- me dijo irritada.
-Irene, voy a ir a por ti ¿vale?
-Perdona ________(tn), estoy cansada- dijo suspirando.

Me reí irremediablemente, la situación era para llorar pero me salió una carcajada de los nervios.

-No lo sé ________(tn), ¿no es mejor que espere aquí?- dijo ella riéndose también.
-Esto es muy triste- me reí de nuevo intentando calmar las carcajadas.
-¿Se lo has dicho a alguien?- preguntó ella ahora más nerviosa.
-No, no te preocupes, voy a perderme por Londres yo sola- contesté.
-Lo siento ________(tn), de verdad, encima de que vienes a por mí, yo aquí riéndome y no queriendo moverme- se le escapó otra risita nerviosa.
-Venga Irene, seguro que me puedes describir qué es lo que estás viendo, igual he estado en mis paseos durante este verano- le dije intentando ser positiva.
-Vale, mira estoy en una calle pequeña, hay casas unifamiliares a los dos lados de la calle, cerca hay un edificio pequeño circular, en la fachada pone “Gloucester Crescent”,  y un súper mercado que se llama Apollo y… espera que me muevo para ver cómo se llama la calle- esperé unos segundos oyendo los pasos de Irene-, emm… aquí pone Oval Street, y la perpendicular es Jamestown- me quedé callada mientras ella hablaba entrecortadamente.
-No tengo ni idea de dónde es, voy a ponerlo en Google Maps a ver dónde acabo, ¿Cómo has dicho que se llama la calle?- pregunté de nuevo.
-Oval Street, o pon mejor Jamestown Road- dijo ella.
-Vale, ahora te llamo- colgué y busqué en google- Jamestown Road- dije en voz alta para recordar lo que acababa de decirme Irene.
-Está a tres minutos de Camden Town- dirigí mi mirada hacia el chico que me hablaba desde la calzada subido en su moto.

Me centré de nuevo en mi móvil. Harry no me había mentido, estaba muy cerca de Camden, tendría que llegar hasta Trafalgar en bus y desde allí coger el metro.

Marqué el número de Irene de nuevo mientras oía los carraspeos de Harry.

-_______(tn) por favor, dime que sabes dónde estoy- me dijo ella al otro lado.
-Sí, tranquila, el bus llega en cinco minutos, tardaré media hora en llegar a Trafalgar y otra media hora en llegar hasta donde tú estás, no puedo darme más prisa- volví a oír los carraspeos de Harry ahora más fuertes.
-Vale no pasa nada, pero nos volvemos en taxi, no soportaría una vuelta en bus, te lo pago yo cuando llegue a casa- dijo ella intentado alegrarme.
-Vale, volvemos como tú quieras- le dije sonriendo-. Cuando llegue a Londres te llamo para ver cómo vas.
-¿Sabías que te amo?- dijo ella riendo.
-No, me vas a deber una bien grande, ya veré como me lo cobro- le dije riendo también.
-Pensé que ibas a llamar a Harry para que viniera a rescatarme con su preciosa moto- mi vista se levantó sola hasta él, que me miraba frunciendo el ceño.
-¿A Harry?, ambas sabemos que él jamás me ayudaría- le dije a Irene sin apartar la mirada de él.

Harry negó repetidas veces sin cambiar el gesto como si verdaderamente le hubiese dolido lo que acababa de decir, pero no me importó.

-Bueno, mejor, no habría soportado su rechazo- dijo ella.
-Ya… Bueno te llamo en un rato, si quieres busca un café o algo así y cuando llegue lo pago- le dije para que estuviera más tranquila.
-Gracias, de verdad, no sé qué haría sin ti- respondió absolutamente contenta.
-Llorar mucho- conteste colgando.

Aparté el móvil del oído y lo guardé en el bolso mientras miraba cuanto tiempo tardaría el autobús, 3 minutos, no quedaba nada, respiré profundamente y volví a ponerme los cascos aislándome de la mirada hiriente de Harry. Sabía perfectamente qué hacía ahí, pero tenía claro que no iba a darle la satisfacción de retractarse de su negativa.

Noté como un casco se desprendía de mi oído y su voz rasposa contra mi oreja.

-Vámonos- creí ver intenciones ocultas en esa palabra, tiempo atrás habría soñado con un “vámonos” de Harry, con una huida sin vuelta atrás, y mi respuesta habría sido muy diferente.
-No sé dónde pretendes ir tú, yo desde luego contigo a ningún sitio- volví a ponerme de nuevo el casco sin mirarle tan siquiera.

Pero él volvió a retirarlo.

-________(tn), tardaremos treinta minutos en moto- me dijo de nuevo pegado a mi mejilla.

Me aparté un metro de él pegándome al extremo contrario de la marquesina.


(Narra Harry)

¿Por qué tenía que ser tan tremendamente cabezota?, ¿Por qué no podía agradecérmelo, montarse y tardar la mitad en moto?, es porque era una chica, o quizá era simplemente porque era ________(tn), pero cada vez que se apartaba de mí con repulsión me daban ganas de estrellar algo contra el suelo.

Solo había hecho falta que dijera una palabra para salir corriendo de mi casa y coger la moto “Mcenroe”. Se lo había explicado, Ian no era un buen tío, puede que yo tampoco lo fuese, pero creí que ellas eran más listas que todo eso. Cuando le dije a _______(tn) que se mantuviese alejada de Mcenroe, eso incluía a todas las demás, a las cuatro. Tendría que habérmelo imaginado, Claudia y Susan eran demasiado inteligentes como para hacer una locura así, _________(tn) sabía que estaba mal, pero Irene, Dios, Irene siempre había sido la más insensata de las cuatro.

Y yo ahora era el más calzonazos de todos los tipos del universo. Arrastrándome por dos chicas que apenas me importaban. Dejándome atravesar por la lástima. Era un imbécil, un tremendo idiota. Podía haber arrancado mi moto y haber desaparecido de allí. Sin embargo maldije a los cielos y me acerqué de nuevo a ella. Si no quería hacerme caso por las buenas lo haría por las malas. Tenía los ojos cerrados, seguramente para no verme, y lo agradecí porque de esta manera no estaba preparada para lo que tenía pensado.

Me acerqué hasta su bolso, saqué su bien más preciado en ese momento, y volví a cerrarlo. Acerqué los dedos hasta su oreja y retiré de nuevo el auricular.

-Podría coger mi moto, ir hasta Camden, recoger a Irene y decirle que decidiste pedírmelo en el último minuto, llegarías a Londres sola, y al pisar Camden te darías cuenta de que no era un farol- dije pegado a su oreja para molestarla más.

Me miró sonriendo irónicamente.

-O también podría coger mi móvil, llamar a Irene y decirle que nos viéramos en otro lugar, tu llegarías a Camden, con menos gasolina y habiendo perdido un buen polvo con Chelsea- dijo mirando al frente.

Me reí entre dientes de la seguridad que tenían sus palabras.

-Claro, eso sería así si tú tuvieras tu móvil- le dije soplando sobre el lóbulo de su oreja con picardía.

Ella pegó un bote y lanzó las manos a su bolso deprisa. Me alejé unos pasos por las consecuencias de lo que acababa de hacer. Al darse cuenta de que, en efecto, el móvil no estaba, me miró con la mandíbula apretada y echando humo por las orejas.

-Styles, devuélvemelo ya- me dijo acercándose a mí con una mano abierta por delante.

Negué sonriendo acercándome a la moto. Al autobús le quedaba apenas un minuto, pero ella accedería a subirse a la moto y todos estaríamos contentos.

Pareció pensar algo para sí misma, escarbó en su bolso y sacó la cartera, buscó dentro de ella algo y acabó por sacar el ticket de los autobuses.

Sentí el sonido del bus a mi espalda frenando justo cuando ella dejaba el bolso en los asientos de la marquesina y alzaba las cejas hacia mí.

-No, no, no, no, ________(tn), vamos súbete a la moto, no seas estúpida, no voy a cogerlo, no llevas dinero ________(tn), ¿Qué harás cuando llegues sin dinero?- le dije bajándome a la moto e intentando llegar hasta ella antes de que se perdiera en el bus.
-Y además al bono solo le queda un viaje- dijo con una sombra de sonrisa-, una lástima, tendré que dormir al raso.

No dijo nada más y se subió al autobús que cerró las puertas en mi cara, vi cómo se pegada a la ventana y me saludaba mientras el bus comenzaba a caminar.

Era una imbécil, completamente chiflada, se había ido a Londres sin una libra encima, ¿En qué pensaba?, tenía clarísimo que iba a ir a buscarla, que iba a recoger su dinero y no iba a dejarlas tiradas. La odiaba, odiaba la forma en la que me conocía…


(Narras tú)

Cuando el autobús cruzó la esquina miré en mi bolsillo sacando la tarjeta de crédito, me reí para mí misma de lo estúpido que sería Harry yendo a Londres y creyendo que no había pensado en la posibilidad de que no viniera. La verdad es que no tenía tan claro que lo hiciera,  más teniendo en cuenta lo terca que había sido con él, cuando me había ofrecido tardar la mitad en moto.

Me senté y llené de nuevo mis oídos con la música que emanaba de mi iPod, eso sí que no habría podido dejárselo.

Llegué a Londres media hora más tarde. Una parte de mí pensaba que al bajarme del bus él estaría esperándome apoyado en la moto, con los brazos cruzados y su pelo batallando con el viento, no me quitaba esa imagen de la cabeza. Sin embargo cuando me bajé del autobús Trafalgar seguía allí, pero ningún chico de 17 años estaba esperándome.

Sin pensarlo dos veces paré el primer taxi que vi por la calle y abrí la puerta.

-¿Acepta tarjeta de crédito?- pregunté al taxista.
-Sí, por supuesto- me contestó.

Me dejé caer en el asiento de atrás.

-A Oval Street con Jamestown Road- le dije.

Tan solo esperaba que la pelirroja se hubiese quedado en el sitio y no se hubiese movido de allí.

El viaje fue incómodo, pensaba que llegaría rápidamente, pero Londres a las siete de la tarde no era un campo despejado. No dejaba de pensar que en moto todo el trayecto habría sido muchísimo más rápido, pero eso habría implicado dejarme vencer por Harry, y no iba a permitirlo.

-Londres a esta hora es así siempre- me dijo el taxista, posiblemente debido a mis prolongados suspiros.
-No se preocupe, no tengo prisa- le dije sonriendo.

Los minutos parecían pasar lentamente, lo semáforos se ponían en verde y en rojo sin apenas movernos unos metros.

Tras más de treinta minutos, el taxi dobló una esquina y tuve una perfecta imagen de ellos.

-Pare aquí, por favor- grité al taxista que se alarmó.
-Pero la dirección está un poco más adelante- respondió el hombre mirándome por el retrovisor.
-Lo sé, lo sé, pero…- podríamos esperar aquí un momento- le dije con mi mejor sonrisa.
-Sí, claro- él hombre accedió mirando al frente cuando su vista se chocó contra Irene y Harry.

Les había visto hablando al cruzar la calle, él apoyado en la moto y ella con los brazos cruzados y mirando a ambos lados de la calle.

-¿Es la otra?- dijo el hombre delante de mí.
-¿Perdón?- dije apartando la vista de mi amiga.
-Por la cara que pones bien podría ser tu novio y… una amiga- ¡oh! Creía que Harry y yo… que Harry e Irene…
-No, no, no, él no es mi novio, para nada, y ella… es mi amiga- le dije intentando que pareciera real-, es una muy larga historia.
-Ya… ahora me pedirás que les sigamos- me dijo el hombre.

Desvié mi vista hacia la calle, Irene se subía en la moto y Harry le pasaba uno de los dos cascos que tenía.

-Emm, no- le dije al hombre- lléveme al centro de estudios médicos de Mill Hill- le dije suspirando.
-¿Seguro?- el taxista me miró con el ceño fruncido.
-Sí, perdone que le dé tantas vueltas- dije encogiéndome en el asiento.
-Nada hija, es mi trabajo- me sonrió y movió de nuevo el vehículo.


(Narra Irene)

Harry aparcó en la acera de mi casa y dejó que me bajara. Habíamos llegado en menos de veinte minutos yendo a una velocidad poco adecuada, pero parecía que Harry tenía muchísima prisa.

-Tengo que irme- me dijo sin mirarme de nuevo.
-Vale, gracias por ir a buscarme- le dije con una media sonrisa.
-Nada- alzó un segundo las cejas a modo de saludo y puso en marcha de nuevo la moto volviendo por donde habíamos llegado.

Entré en mi casa. Y llamé a ________(tn) al móvil pero no me contestó. Me había parecido raro que ella finalmente llamara a Harry cuando ya teníamos todos los planes hechos, pero volver en moto no se comparaba a un taxi, y tampoco me iba a quedar en Londres.

Después de unos días sin hablar con Harry él había aparecido de nuevo con su brillante sonrisa y su sarcasmo incorporado.

-¿Qué tal lo has pasado?- Liam salió de su cuarto apoyándose en el marco de la puerta.
-Mejor no preguntes- suspiré y me metí en mi cuarto seguida de él.
-¿Dónde habéis ido?- me preguntó dejándose caer sobre mi cama.
-Digamos que es un capullo y me he dado cuenta a tiempo- sonreí y me lancé a su lado.
-¿Ha pasado algo?- me dijo él arrugando el gesto.
-Por suerte no, un príncipe ha aparecido con su corcel negro a salvarme- dije riendo.
-No hay quien te entienda- me dijo mi primo negando-. Tengo que seguir con economía, te dejo.
-¿Me vas a dejar tus apuntes después?- pregunté con morritos.

Negó con una sonrisa encantadora.

-No sabía que eras tan desordenada- me dijo saliendo del cuarto.

Sonreí y empecé a pasar apuntes a limpio, una hora más tarde sentí vibrar mi móvil en el bolsillo.

-¿Dónde estás?- me dijo _______(tn) desde el fijo de su casa.
-En mi casa, Harry ha llegado enseguida- contesté sonriendo-, gracias por llamarle, no hemos tardado nada en llegar.

Ella suspiró y sentí como se mordía el labio inferior sin verla.

-¿Y Harry qué ha hecho?- me preguntó algo inquieta.
-Se ha ido con cierta prisa- le dije-, ¿Por?
-Vas a matarme…


(Narras tú)

Después de contarle todo a Irene y después de sus gritos, parecía que la cosa se había calmado un poco.

-Ahora no va a querer saber nada de nosotras, joder ________(tn) a veces eres un poco…
-Lo sé, soy idiota, ahora estará por Londres buscándome, creyendo que estoy sin móvil y sin dinero, pero él también ha sido un estúpido Irene- le dije intentando aliviar la tensión un poco.
-Mira ________(tn) sois tal para cual, no sé quién es más gilipollas- me callé ante sus palabras-. Perdona, no tendría que haber dicho eso.
-No pasa nada, tengo que llamarle, luego te vuelvo a llamar a ti- le dije colgando sin dejar que me pidiera perdón más veces.

¿Sería verdad que nos parecíamos tanto?, algo estaba claro, los dos éramos igual de tozudos.


(Narra Harry)

Creo que había actualizado mi record desde “la cárcel” a Londres y en tan solo quince minutos me encontraba en Trafalgar dando vueltas por los alrededores buscándola entre la multitud.

Imbécil, no sabía cómo podía ser tan tonta, simplemente no la creía capaz…

Llevaba más de una hora recorriendo las calles y ya se hacía de noche, me preocupaba que le hubiese podido pasar algo por mi culpa y odiaba preocuparme por ella, pero no podía dejar ese sentimiento a un lado. Me odié porque ella supiera que iría a buscarla, pero entonces ¿por qué no se había quedado en la parada del bus?

Sentí el vibrar del teléfono en mi bolsillo y me paré a un lado de la calle sin interrumpir el tráfico.

-¿Sí?- contesté.
-Harry- la oí al otro lado.
-Dios ________(tn), ¿dónde demonios estás?- me oí a mí mismo preocupado, no quería oírme así.
-En “la cárcel”- me dijo con un tono de voz muy bajo.

Apagué el móvil al instante, me monté en la moto y volví a conducir hacia mi casa. La odiaba, joder ¡Cuánto la odiaba! Y me odiaba, y eso era insoportable.

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Nuevo capítulo ^^ Espero que lo disfruteis, no sé porqué pero me imagino a Harry en moto en Trafalgar como si le viera realmente, desvarío... 

Y como hasta dentro de unos cuantos días no podré subir capítulo, he pensado subir hoy 3 por lo que queda todavía uno ^^ Espero que os guste tanto como estos dos :)

Muacckkks


1 comentario:

  1. Como AMO tu novela Vero, sos la mejor.
    Saludos de Uruguay.

    Muacckkks
    By: Cami <3

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