(Narra Irene)
Caminé
hasta la clase de Historia intentando no darle vueltas a la cabeza, sin embargo
no lo conseguía.
Siempre
pasaba lo mismo, siempre era igual, pero ya estaba acostumbrada, y había
firmado un pacto; un pacto que para algunas ya estaba roto, pero desde luego
para mí no, para mí el pacto seguía en pie. Yo no era Claudia y obviamente Zayn
no era Louis. Pero lo que tenía más claro es que no podía dejarlo ahora, no
podía dejarme llevar por la hombría de Zayn, yo no era así.
A muchas
chicas les pone que los tíos demuestren su poder, que eleven el pecho dando a
entender que tienen el control de la situación, a mí no me ponía que Zayn
discutiera con Ian, no me ponía para nada.
Iba
tranquilamente andando por uno de los pasillos superiores, aún era pronto pero
necesitaba caminar. De pronto una mano tiró de mi brazo metiéndome en una de
las clases que había al lado derecho del pasillo.
-He de
decir que normalmente te tengo pillado el punto, pero a veces logras traspasar
la barrera de la estupidez que había colocado en ti- miré a sus ojos oscuros y
él me miró con los ojos ensombrecidos y agrios-. ¿Qué te pasa a ti?- no me
gustaba que me mirara así, como si fuera el rey del mundo y tuviera a Dios
agarrado por sus partes.
-Te dije
que no salieras con él- me dijo con la mandíbula apretada haciendo que las
palabras salieran a raudales de su boca casi cerrada. -Creo recordar que en realidad me dijiste que hiciera lo que quisiera- le miré y él se quedó callado.
Me moví
hacia la puerta y él no evitó que saliera. Le dejé ahí con sus movidas, desde
luego yo no quería seguir haciendo el idiota.
-Payne,
joder- Zayn salió al pasillo gritándome mientras yo caminaba de espaldas a él.
Tuve que
pararme, tuve que rebajarme un momento para que él no perdiera su dignidad. Me
giré y le miré, por un segundo me pareció verle arrepentido, ¿débil?
-Hablemos-
Zayn señaló la clase y se metió dentro de nuevo.
Suspiré
pesadamente y caminé de nuevo hacia Zayn, como si no hubiese andado tras él ya
suficiente.
Él se había
sentado en la mesa del profesor con las piernas colgando, se movían adelante y
atrás como si estuvieran subidas en un columpio. Le miré un par de segundos, me
lo merecía; me veía con ganas de luchar por dejar de sentir esa opresión en el
pecho, y ya no solo eran las ganas de luchar, era la obligación personal.
-¿Te
gusta?- la pregunta salió de sus labios casi como un susurro, como si él no
hubiese podido evitarlo.
-Ayer me
llevó a Londres, pensé que me iba a invitar a merendar, quizá daríamos una
vuelta por algún parque, y seguramente le besaría- noté como él apretaba los
puños sobre la mesa pero los soltó al percatarse de que mi mirada se posaba en
ellos-. Sin embargo me llevó a un hotel, bastante cutre por cierto, solo quería
lo que quieren todos, fui una estúpida pensando que podía sucederme a mí,
siempre lo pienso y acabo cayendo siempre con la misma piedra.
¿Le estaba
contando a Zayn lo que ni siquiera me atrevía a contarme a mí misma? No podía
ser, tenía que callar, pero él me miraba con miles de preguntas en sus ojos, y
por un lado, aunque él no lo supiera, era el responsable de esos pensamientos
que intentaba mandar lejos cuando surcaban mi mente.
-Creo que
debo dejar de pensar en el amor Zayn, en la imagen idílica del amor romántico y
ver que en realidad eso no existe, no hay nada
a mi alrededor que me indique lo contrario y aunque existiera…
No quería
terminar la frase, no podía hacerlo, eso era algo que guardaba para mí, él no
podía saberlo.
-¿Qué?-
levanté mi mirada y de nuevo nuestros ojos se encontraron, el mechón más claro
de su pelo, que había tintado con el bote de Niall, caía entre sus ojos y le
daba aspecto de gato apedreado.
-Tu hermana
tiene a Louis, Su tiene a Liam y ________(tn) tiene a Harry- dije al fin-, sé
que es egoísta, tremendamente egoísta, pero a veces… las envidio- dije al fin.
Zayn abrió
los ojos sorprendido y yo me mordí la lengua para no seguir soltando
estupideces.
-Déjalo,
son tonterías, yo… sé que te preocupas por mí y sé que Mcenroe es un cabrón, no
tienes que darle más vueltas- le dije.
Le miré un
par de segundos más y finalmente salí de la clase al toque del timbre que
indicaba el inicio de Historia.
(Narras tú)
No podía
imaginarme ninguna clase que fuera menos interesante que Historia, y más si era
la Historia de un país al que acababa de llegar y del que conocía más bien
poco. Claudia se había leído durante el verano un par de libros sobre la
historia inglesa, pero yo andaba más perdida que un tonto en una biblioteca.
Sentí mi
móvil vibrar en mi bolsillo y lo saqué entre mis piernas para que la profesora
no me viera.
Claudia:
Harry no deja de mirarte la nuca (15:17)
Yo: ¿Y tú
que haces que no atiendes y te dedicas a mirar a Styles? (15:19)
Claudia:
Esta clase es un aburrimiento (15:20)
Yo: Ya ves…
De todas formas Styles no te va a quitar el aburrimiento (15:21)
Claudia:
¿celosa? Vamos, yo a Harry no le tocaría ni con un palo (15:22)
Yo: No
estoy celosa, simplemente quiero que deje de mirarme, me pone nerviosa (15:23)
Claudia:
gírate y dile: “deja de mirarme” (15:24)
Yo:
jajajajaja, claro, eso haré… (15:25)
Me reí en
mi sitio y Niall miró al móvil negando con una sonrisa.
-Creo que
hay cosas mucho más interesantes que la primera guerra mundial ¿no?- me miró y
yo me encogí de hombros.
-Puede- le
contesté simplemente apagando el móvil y dando por finalizada mi conversación
con Claudia.
Ella me
puso morritos desde su sitio pero no contesté más, me arriesgaba a que la
profesora nos pillara a ambas y no tenía ningunas ganas de quedarme castigada
por la tarde, más que nada porque había quedado con Alan.
-Niall-
susurré para que solo él me oyera-, he quedado con Alan esta tarde, ¿te quieres
venir?
Él me miró
confuso, elevó un poco las cejas y puso cara de “ya sabía yo…”
-No es lo
que tú crees, ¿te lo habría dicho de ser lo que tú crees?- le dije.
-No quiero
ir con vosotros- miró hacia delante y yo suspiré.
Niall era
mi mejor amigo, eso nunca cambiaría, sin embargo él tenía la sensación
constantemente de que yo le estaba siendo infiel o algo por el estilo al quedar
con Alan o simplemente acercándome a él.
Cogí un
papel que rompí de mi cuaderno y escribí: Niall, Alan es mi amigo. AMIGO,
¿entiendes la palabra?
Se lo pasé por
debajo de la mesa y el negó varias veces al leer el mensaje. Empezó a escribir
algo deprisa y corriendo y me lo pasó de nuevo “pásatelo bien con él”
Bah, a
veces odiaba los quebraderos de cabeza que se montaba Niall, porque al final
era yo misma la que acababa con quebraderos.
No entendía
porque los chicos tenían ese afán de sobreprotección o de pertenencia, cuando
Niall quedaba algunas tardes con Claudia para ir por ahí mientras yo me quedaba
en casa, no me importaba, vale, quizá no fueron muchas, pero no me importaría
que él quedara con otras chicas, y más si eran simpáticas y amables como lo era
Alan.
(Narra
Harry)
Pensé que
mi móvil vibraría en algún momento, pensaba que ella querría hablar conmigo por
lo mucho que lo había intentado por la mañana, sin embargo mi móvil no sonó en
los veinte minutos que quedaban y eso me enfadó. .
El timbre
sonó y vi como ________(tn) agarraba a Claudia del brazo y ambas salían hacia
la libertad. Me quedé unos segundos mirándolas a ambas añorando por un momento.
Dejé esos pensamientos a un lado y me centré en recoger mis cosas y salir del
infierno.
Tardé
apenas dos minutos en entrar por la puerta de mi casa y casi me choqué con Lisa
que corría por el pasillo que acababa en la cocina.
Ella me
miró con sus grandes ojos marrones que tan poco se parecían a los míos y que
obviamente había heredado de Robin.
-¿Y tu
hermano?- me agaché hasta quedar a su altura y ella apretó los dientes abriendo
un poco más los ojos.
No
contestó, se quedó mirándome un momento y echó a correr por el corredor. Sin
pensármelo un segundo corrí tras ella dejando la mochila tirada en el pasillo.
Me la encontré al lado de Zac diciéndole algo rápidamente. Ambos me miraron al
entrar a la cocina y gritaron como si les hubiese pegado el susto de su vida.
Sin mirarse siquiera salieron corriendo cada uno hacia un lado.
Me reí al
verles corriendo despavoridos y grité yo también yendo tras Zac primero que
gritó más fuerte y huyó hacia el salón.
Corría
rápido el renacuajo, saltaba entre los sofás gritando y gritando, lanzándome
cojines y todo lo que encontraba a su paso para intentar escapar de mí. Al
final conseguí cogerle y aprisionarle contra mis brazos, pero él no dejaba de
gritar como si verdaderamente quisiera escapar y no supiera que era un juego.
¿Y si…
-Zac, Zac-
dejé de moverle y le puse sobre el sofá, él tiritaba nervioso y me miraba sin
decir una palabra, sus ojos tan parecidos a los míos brillaban con miedo.
Le dejé
tumbado en el sofá y él se agarró a un cojín como si fuera su osito y enterró
su cabeza en él casi comenzando a llorar.
Me senté un
momento a su lado sin rozarle y le miré mientras el dejaba poco a poco de
tiritar.
Me levanté
y dejé a Zac en el sillón, caminé hasta la habitación de Lisa, en la primera
planta, muy cerca de la mía. Di un par de golpes en la puerta y abrí dejando a
la vista la habitación vacía. Miré un poco por encima y me di cuenta de que la
colcha de la cama estaba levantada por un extremo.
Cerré los
ojos un instante y me acerqué a orillas de la cama sentándome durante unos
minutos allí.
Pensé que
sabían que era un juego, que jamás les haría daño, sabía que no me querían,
pero no sabía que les diera miedo, no…
Me di
cuenta de que las lágrimas corrían por mis mejillas y las limpié con la manga
de mi jersey rápidamente.
-Lisa,
Liss- elevé la colcha para verla acurrucada al fondo de la cama en una esquina
agazapada y llorando, estaba llorando-, Liss, no llores por favor, ven anda, no
voy a hacerte nada.
Ella elevó
la mirada y me miró a los ojos.
-Harry,
¿qué haces ahí tirado?- mierda, Maggie había entrado en el cuarto y caminaba
hacia mí.
Me levanté
y señalé bajo la cama.
-Lisa está
ahí- le dije en un susurro.
-Lisa
cariño ¿qué pasa?- Maggie se agachó como pudo y miró bajo la cama.
Mi hermana
salió y se abrazó a ella evitando mirarme a mí directamente. Maggie me miró un
momento y me pidió que saliera de la habitación y lo hice sin tapujos.
Me metí en
mi cuarto y puse música quizá demasiado alta. Me tiré sobre la cama y grité
tapando mis gritos con la música.
Al poco
tiempo noté como la radio se apagó de golpe, levanté la cabeza y vi a Maggie de
pie cerca de mi cama.
-Estaban
asustados por mí, Margaret…- dije con un hilo de voz casi sollozando.
Vale,
¿desde cuándo yo lloraba? Yo no lloraba
desde…, vale, intenté olvidarlo.
-Harry-
ella suspiró sentándose al borde de la cama.
Maggie me
había cambiado más pañales que mi propia madre, me había servido Cola Cao
durante quince años y café los dos últimos, había escuchado cada comentario
sarcástico desde hacía dos años por mi parte, ella lo sabía todo de mí, a veces
incluso podía llegar a pensar que me conocía más que yo mismo. Sin embargo
jamás se había metido en mi vida como hacía mi madre, podría parecer que no le
importaba lo más mínimo pero no era así. Simplemente ella era de la opinión que
pocos padres compartían “cada uno debe equivocarse por sí mismo”. Cada uno era
dueño de sus propias elecciones y debía tomarlas conociendo los riesgos. Ella
jamás me recriminó nada, ni una palabra reprobatoria por su parte. Y eso era lo
que yo había heredado de ella. Pese a que no compartía su mismo ADN, los años
me habían moldeado para tener ese carácter liberal que ella tenía, más propio
de un chico de 20 años que de una mujer de 65.
-¿Crees qué
estoy loco?- me miró con sus profundos ojos azules sin cambiar un ápice su
gesto.
-Todos
estamos un poco locos, ¿no es así?
-¿Qué diría
Fred?- la miré y ella sonrió colocándose en la cama.
Me gustaba
hablar de Fred, siempre me había gustado. Aunque hacía bastante tiempo que no
oía alguna de sus historias, oía las risas de mis hermanos cada vez que Maggie
pronunciaba su nombre. Fred fue el marido de Margaret durante los casi veinte años que duró su matrimonio. Ella
siempre le tenía en su boca: “Si mi pobre Fred levantara la cabeza…”, “Eso me
recuerda a un día en el que Frederick y yo…”, “Fred siempre decía que…”. Y Fred
se había convertido en una parte de la familia sin haberlo sido nunca.
Maggie
sonrió mirando hacia la ventana pero estando mucho más allá, perdida entre sus
recuerdos. Parecía querer recordar una frase apta para este momento y yo lo
ansiaba.
-Una tarde
de navidad Fred estaba sentado en la vieja mecedora de su abuela, una mujer loca
de remate, pero esa es otra historia. Fred acababa de llegar de la calle y
venía empapado. Decía que le gustaba la lluvia, que las gotas mezcladas con la
brisa se derramaran sobre él, decía que era una especie de bendición del mismo
cielo- Maggie me miró poniendo los ojos en blanco-, se cogió un resfriado de
mil demonios, recuerdo la de ollas y ollas que calenté para que metiera los
pies y no le diera una pulmonía.
Mi llanto
había cesado, estaba más contento, pero aún quedaba la moraleja final.
-No volvió
a salir a la calle sin un paraguas bajo el brazo- dijo riendo, me miró
queriendo ver a Fred en mí aunque ella siempre decía que se parecía más a Zac-.
Harry, a veces creemos que las cosas que nos agradan deben estar ahí, con
nosotros siempre… pero debemos ser lo suficientemente inteligentes como para
saber dónde está el límite o dónde debemos ponerlo. No le tuve que decir a Fred
nunca más que cogiera un paraguas.
-Maggie,
quién soy yo en este caso, ¿La lluvia o Fred?- pregunté.
Ella me
miró y vi el cariño en sus ojos, como si hubiese esperado que preguntara eso
exactamente.
-Creo que
podemos tener un poco de ambos dependiendo del momento, pero desde luego Lisa y
Zac no son lluvia, al menos no de
momento.
Se levantó
y caminó hacia la puerta deteniéndose un momento en la estantería de libros que
tenía a la izquierda y saliendo segundos después.
Era una
locura, una auténtica locura lo que acababa de pasar con mis hermanos, la
primera vez en años que mostraba un poco de interés por ellos y casi les mato
del susto, sonreí de pura desesperación. ¡POR SUPUESTO QUE NO ERAN LLUVIA!
¿Cómo dos críos de siete años pueden ser lluvia para alguien, quizá podríamos
nombrar a la niña del exorcista o al niño de la profecía… ¡Bah! Lisa y Zac no
eran ellos, Lisa y Zac me odiaban, era un hecho, como lo era que para mí ambos
eran indiferentes, hasta hacía poco tiempo al parecer.
¿Y todo por
qué? Por mi jodida lluvia, mi agradable lluvia de primavera que se convertía en
un aguacero de mediados de noviembre. Y no era solo por ella, al menos no
completamente, la lluvia no tenía culpa de ser lluvia, era mi maldita culpa por
haber salido sin paraguas de nuevo, una y otra vez sin paraguas, llegando a
casa renovado y dándome de bruces contra una realidad que me he encargado de construir
durante dos largos años.
Lluvia. La
lluvia era agua, yo era agua, al menos la mayor parte de mí, un 72% creía
recordar. ¿Cómo era posible que algo que parecía encajar completamente con uno
mismo fuera al final lo que acaba metiéndote en la cama con 40 de fiebre y
ganas de desaparecer? Pues de la misma manera que todo parecía genial un veinte
de agosto de hacía dos años y yo acabé en la cama a principios de septiembre.
¡Bah! No
estaba pensando en nada más que chorradas, absurdeces que no me llevarían a
ningún sitio, y menos a un paraguas que me sirviera para la ocasión.
Yo: Hola,
dime, ¿Qué te gustaba que te regalaran con siete años? (18:12)
Chelsea:
Maquillaje, era lo mejor, Carla y yo nos pasamos las tardes pintándonos las
uñas y hablando de niños (18:14)
No veía a
Lisa hablando de niños y pintándose las uñas, Chelsea no me ayudaba. No pensaba
convertir a mi hermana en alguien como Chelsea.
Miré el
teléfono en mi mano y decidí preguntar de nuevo:
Yo: ¿Qué te
gustaba que te regalaran con 7 años? (18:17)
No contestó
en el momento y eso me fastidió, sabía que ella no estaba pegada 24 horas a su
teléfono por si daba la casualidad de que yo me dignara a mensajear.
_________(tn):
Mmmmm… No te puedes fiar de lo que me gustaba a mí, mi padre me dio con seis
años una jeringuilla y lloré de la alegría. (18:23)
Me reí
imaginándola con seis años y su jeringuilla.
_________(tn):
¿Es por Lisa? (18:25)
Yo: Sí, se
ha enfadado conmigo. (18:26)_________(tn): Algo habrás hecho. (18:27)
Yo: No
quiero hablar de eso. (18:28)
_________(tn):
pídele perdón. (18:28)
Yo: ¿Otra
opción? (18:29)
__________(tn):
tú siempre tan orgulloso… Una muñeca, globos y ser su caballo (18:29)
Yo: ¿Su
caballo? (18:29)
_________(tn):
Sí, ya sabes, subirla a la espalda cuando ella quiera, como si fueras su mula
(18:31)
Pensé en la
imagen de Liss a mi espalda riendo y saltando, idílico ¿no es cierto?
Yo: No creo
que sea una buena idea (18:32)
________(tn):
Bueno, si estás flojo no pasa nada, ella lo entenderá (18:33)
Me reí, era
tan infantil a veces que me hacía gracia.
Yo: No es
por eso (18:34)
___________(tn):
Bueno, te dejo que tengo que salir ^^ (18:35)
Harry:
¿Dónde vas? (18:36)
No quería
decirle que esperaba que me acompañara a Londres a por los regalos, además
salía… ¿A dónde iría?, ¿Por qué me importaba?...
__________(tn):
He quedado, hasta mañana (18:37)
No contesté
más, enterré la cabeza en la almohada un par de segundos y después de levanté
rumbo a mi moto.
(Narras tú)
Llamé a la
puerta esperando pacientemente que abriera.
Me asomé por
el pequeño cristal y le vi bajando las escaleras, iba sin camiseta,
tranquilamente caminó hasta la puerta sin percatarse de mi mirada y abrió
sorprendiéndose.
-¿Qué haces
aquí?- me dijo eso y se dio la vuelta entrando hacia el comedor dejando la
puerta abierta.
Vale,
encima de que dejaba un plan por él me trataba así.
Pasé
igualmente hacia el comedor quitándome la chaqueta y dejándola en el perchero.
-Si estás
aquí por pena puedes irte- me dijo mirando la tele sin volverse hacia mí.
Suspiré.
-Y si
vienes a suspirarme en la cara vete con tu AMIGO Alan- dijo recalcando la
palabra “amigo”.
Cogí un cojín
pequeño del sofá y se lo lancé dándole directamente en la cara.
-¿Qué
haces?- me gritó dejando el cojín a su lado con fuerza.
-No, ¿qué
haces tú?- le dije mirándole enfadada.
Él se
volvió hacia la tele. No entendía por qué estaba enfadado conmigo, no entendía
nada…
Me quedé
unos segundos en la puerta del salón mirando hacia él, pero no se giró para
mirarme ni una vez, miraba la tele perdido en las noticias como si
verdaderamente le interesaran.
-Mira, me
voy a mi casa, no sé qué te pasa, pero cuando regrese mi mejor amigo llámame-
le dije yéndome sin dejar que contestara.
Caminé por
el barrio, no podía ir a casa de Alan, tampoco quería, ahora estaba enfadada
con el mundo, con mi amigo ¿Qué narices le pasaba en la cabeza?
-Así que
este era tu planazo…- me volví hacia la voz que salía de la visera levantada
del casco.
Suspiré.
-No tengo
un buen día, no me hundas más- seguí caminando y él avanzó con la moto a mi lado.
-¿Quieres
hablar?- me volví hacia él riendo-. ¿Qué?
-¿Tú y yo?
¿Hablar?- me reí de nuevo.
-Bueno,
podríamos hacer otras cosas- me miró con lascivia.
-Sueña
Styles- le dije siguiendo mi camino.
Él movía la
moto a mi lado por la carretera y circulaba a la velocidad de mis pasos.
-¿Por qué
se ha enfadado Lisa contigo?- le dije para romper el hielo.
-Es una
larga historia y tengo que ir a Londres a comprar- me dijo sin darme
explicaciones.
-Pues que
se te dé bien- contesté.
-Chelsea me
ha dicho que le compre maquillaje, ¿tú que crees?- dijo haciendo que me riera.
-¿Quieres
que tu hermanita se parezca a Chelsea?- le dije continuando con una sonrisa.
-¿Qué
tendría de malo?- alcé un poco la mirada para saber si hablaba en serio.
-Si no lo
sabes no seré yo la que te lo diga- respondí de inmediato.
Él negó
varias veces y sonrió.
-La mayoría
de las chicas quieren ser Chelsea…- dijo como si resultara obvio.
-Créeme,
todas las chicas que quieren ser como Chelsea lo son- le dije también obvia.
-¿Qué
quieres decir?- iba hablando conmigo conduciendo lentamente la moto.
-Todas
podemos tener a un tío encima nuestro cuando queramos, la diferencia es hacerlo
o no- le dije, él se rio brevemente-, ¿acaso no es cierto?, es una chica fácil,
todas podemos ser fáciles- le dije encogiéndome de hombros.
-¿Tú
podrías ser fácil?- me paré y le miré un momento.
Solo negué
tres veces y seguí caminando haciendo que el regresara a seguirme el ritmo.
-No todas
las chicas pueden ser fáciles- dijo él-, algunas…
No quería
que lo dijera, no podía decirlo.
-No lo
digas Styles…, los tíos sois todos iguales, lo único que os importa es un
agujero de nuestro cuerpo, y ese agujero lo tenemos todas…
-¿Qué te ha
hecho pensar eso?- dijo parándose y mirándome.
-La
experiencia Harry- le dije parándome yo también.
-Hay chicos
que nunca caerían- dijo él interesándose por mi idea.
-Siempre
hay excepciones, esos son los que merecen la pena- le dije sonriendo.
Él pareció
molesto por mi repentino interés por los “chicos buenos”.
-Por eso yo
tengo a 30 tías detrás de mí y… Horan tiene a ¿cuántas?
-No hables
así de Niall, además, él es la excepción en todo, él…
-Por eso
estuviste conmigo y no con él- dijo repentinamente haciendo que mi expresión
cambiara de normalidad a espanto.
-Ya ves…
equivocaciones de la vida… de todas formas, Niall se merece a alguien mejor que
yo- le dije sin darle demasiada importancia a mis palabras, cosa que él sí
hizo.
-No digas
eso- me miró serio haciendo que me parara de nuevo.
Me quedé
callada un minuto mirando el suelo y pensando en los últimos dos años, en los
momentos malos, en los que Niall siempre había estado…
-¿Por qué
has dicho eso?- me preguntó haciendo que elevara levemente la mirada hasta
llegar a sus ojos.
Me encogí
de hombros y él en un rápido movimiento
se bajó de la moto y puso el soporte, para acercarse segundos después hasta mí.
Yo me quedé paralizada y de pronto el pacto vino a mi cabeza.
Harry apoyó
sus manos sobre mis ojos y me obligó a devolverle la mirada.
-¿Por qué
has dicho eso?- me insistió.
Me quedé
callada y él apretó brevemente los hombros casi acariciándolos.
-_________(tn)-
dijo de nuevo casi obligándome.
-Yo…-
tartamudeé-, creo que no soy… que él no es… no sabes nada- dije al final.
-_________(tn)…
por favor…
No sé en
qué momento nuestra conversación había pasado al abrazo, no podía abrazarme, no
podía abrazarle, tenía que separarme de él, sin embargo estaba tan bien entre
sus brazos, como si los últimos dos años solo hubiesen sido un fogonazo
invisible esperando hasta ese momento, en el que él me abrazara de nuevo.
Deslicé mis
brazos de su pecho a su espalda y me apoyé durante un momento en sus hombros.
Cerré los
ojos y me permití una breve recaída, “solo un segundo”.
Pero acabó
antes de darme tiempo, acercó sus manos a mi cara separando nuestros cuerpos y
retiró una lágrima perdida en mi mejilla.
-Perdóname…-
dije al instante recuperándome y volviendo en mí.
-No tengo
nada que perdonarte- dijo él-, bueno, quizá algunas cosas, pero no es el
momento- sonrió y sus hoyuelos aparecieron por arte de magia.
-¿Podríamos
hablar algún día sobre eso?- le dije esperanzada.
-Hoy no-
respondió-. Pero __________(tn) no vuelvas a decir eso, no creo que haya ningún
hombre en el universo que se pueda considerar superior a ti…
Me quedé
callada mirándole.
-Estoy
sonando un poco gay, tendré que solucionarlo…- se quedó pensativo tres
segundos-, no hay ningún tío en el universo que no quiera acostarse contigo.
-Sí, lo has
solucionado- le dije sonriendo.
Me separé
de él aumentando nuestra distancia y pude respirar tranquilamente después de
haber mantenido la presión.
-Mejor
cómprale una muñeca, no le compres maquillaje, y por supuesto a Zac le tienes
que comprar también algo- le dije asintiendo.
-Ya… los
chicos son más fáciles- contestó él.
-Eso no lo
dudes- sonreí y él puso los ojos en blanco.
Se subió de
nuevo a la moto y la puso en marcha.
-¿Dónde vas
ahora?- me preguntó poniéndose el casco de nuevo.
-A casa, ya
que he perdido una hora debería recuperarla estudiando.
-No te
preocupes por estudiar, no te hace falta hacerlo con el nivel que tienes- dijo
encogiéndose de hombros.
-¿Y tú?- le
dije sonriendo.
-Tendré
beca en deporte, me iré a cualquier universidad en la que me acepten y que esté
a más de mil kilómetros de aquí y después viviré.
-¿Dónde
quieres estudiar?- quería convencerme de que el pinchazo en el vientre al saber
que se iría lejos no era por eso sino por hambre.
-Me da
igual… América, Japón, Italia quizá…
-¿Italia?-
dije aumentando mi sonrisa.
Él se
encogió de hombros.
-Las
italianas están bien- dijo sonriendo.
-¿Y los
italianos?- contesté haciendo que él apretara un poco la mandíbula y marcara
sus pómulos.
-Demasiado
pegajosos- respondió.
-¿Y quién
te dice que no me gustan los pegajosos?- dije cerrando un poco los ojos.
-Te gustaba
yo, créeme, lo sé- dijo resultando obvio.
-A ti te
gustaba yo y ahora te gustan las zorras- le dije con una media sonrisa.
Él abrió
con sorpresa los ojos.
-Touché-
dijo-, veo que no has perdido tu particular sarcasmo.
-Hay cosas
que no cambiarán por mucho tiempo que pase- le dije ampliando mi sonrisa.
-Y menos
entre tú y yo- cerró la visera del casco y se fue dejándome con esa última
frase en la cabeza.
(Narra
Zayn)
Tenía la
ventana de mi cuarto abierta y oía los golpes que Claudia le daba a la pelota
en el jardín y aunque realmente quería estar concentrado no lo conseguía.
Seguía
dándole vueltas a la declaración de Irene, todo lo que me había dicho
martilleaba una y otra vez sin dejarme centrarme en el libro que tenía delante,
abierto por la misma página más de media hora.
No había
sabido qué decir, simplemente por una vez ella había conseguido dejarme sin
palabras. Parecía fuerte, lista para cualquier combate y sin embargo tenía
cosas dentro que no quería sacar pero que ahí estaban. Había hecho el camino de
vuelta a casa callada mientras los demás hablábamos y soltábamos el estrés de
Historia. No me gustaba verla así, y más teniendo en cuenta que parecía ser mi
culpa.
No había
querido hablar con Claudia porque ni siquiera sabía qué me pasaba, normalmente
habría pensado que Payne tenía un mal día pero llevaba así muchos días. Ella
era feliz y siempre estaba alegre en ________(tpaís) no sabía que podía haber
cambiado para que ahora todo fuera diferente y se moviera como un alma en pena
cada dos días.
Cerré el
libro y me asomé a la ventana.
-Tengo un
amigo- mi hermana miró hacia arriba parando el balón al momento.
-¿Qué le
pasa?- me contestó sentándose en el césped.
-Tiene una
amiga que siempre ha estado loca, siempre, pero ahora esta triste mucho tiempo,
y él no sabe ni si tiene que hacer algo ni qué hacer- le conté.
Ella me
miró suspirando por un momento.
-¿Por qué
le preocupa a tu amigo? A lo mejor es una mala racha que está pasando- me
contestó.
-Es su
amiga, por eso le preocupa, no le gusta verla mal- le dije.
-Las chicas
a veces necesitamos espacio, dile a tu amigo que la deje un tiempo, que ella
tendrá amigas ¿no?
Asentí.
-Pues dile
que necesita tiempo- me miró un par de segundos más siguió con su balón.
No me había
convencido lo que he había dicho para nada. Yo no quería pasar de ella, era mi
amiga, no podía pasar de ella. Aunque quizá mi hermana tenía razón y lo mejor
era dejar un espacio entre Irene y el mundo.
Irene
siempre había sido el alma de la fiesta, no entendía cómo ahora no lo era, y me
molestaban tantas cosas… me molestaba que no se divirtiera, que estuviera
siempre enfadada y triste, pero sobre todo me enfadaba que no me hiciera caso…
A la mierda
la idea de mi hermana, tenía que hablar con ella.
(Narra
Irene)
Mi móvil
comenzó a vibrar como loco.
Clau: Hola,
mi hermano va a llamarte (20:25)
Claudia: Me
ha preguntado que si sabía qué te pasaba, que estabas un poco rara (20:26)
Claudia: Le
he dicho que te deje espacio pero no creo que lo haga (20:26)
Yo: ¿Y eso?
(20:27)
Claudia: Yo
que sé… (20:28)
Yo: He
hablado con él esta mañana, después de lo de Mcenroe (20:29)
No quería
que me llamara, no quería hablar con él. Pero de pronto el móvil comenzó a
sonar impidiéndome que contestara.
Claudia
conocía demasiado bien a su hermano…
-Payne al
aparato- dije mostrando felicidad y alegría en la voz.
-Soy Zayn-
dijo él sorprendido al otro lado.
-Amm- hice
como que no lo sabía-, hola.
-Verás… mi
hermana me ha dicho que tú… bueno que las chicas necesitáis tiempo- empezó a
hablar sin saber lo que quería decir.
Era muy
típico de él, guiarse por el primer impulso sin pararse antes a pensar.
-Sí… aunque
seguro que tu tardas más tiempo en arreglarte que cualquier chica del universo-
omití un suspiro.
-Sobre lo
de esta mañana…- se dirigió de nuevo al tema incómodo.
-Esta
mañana estaba agobiada, es una tontería Zayn- no me lo creía ni yo, pero era lo
mejor, seguir con el pacto a muerte-, tendré que soportar en mi vida a muchos idiotas,
pero no debí decir lo que dije, es más, si lo pienso lógicamente no sé qué
puedo envidiar de mis amigas.
Él se quedó
callado al otro lado de la línea.
-Voy a ir a
tu casa- dijo de pronto.
-¿QUÉ? No-
solté sin poder evitarlo.
-VES, SABÍA
QUE TE PASABA ALGO- reiteró-. Voy a ir y me vas a contar lo que te pasa de
inicio a fin.
-No, no vas
a venir, porque no me pasa nada, no quiero que vengas, hazle caso a tu hermana-
le dije de nuevo.
-Irene, tú
siempre me lo has contado todo, al menos de hace dos años hasta ahora, sé que
te gustaría tener antes a Harry que a mí, pero él ahora no está, así que iré
yo.
-Pienso
irme ahora mismo de mi casa- le dije para que dejara sus planes a un lado.
-Pienso
esperarte en el porche hasta que llegues.
-Eres un
maldito capullo Malik- le dije colgando.
Tiré el
móvil a la cama y revotó cayendo directamente a la alfombra de moqueta. Me
irritaba la manera en la que no me dejaba en paz, en realidad Claudia tenía
razón, necesitaba que me dejara en paz, para siempre.
(Narra
Harry)
Llegué a mi
casa después de haber comprado lo que parecían más de diez bolsas de muñecas y
chucherías, de camiones y robots.
Mi madre
iba a matarme, había tratado durante siete años hacer de mis hermanos unos
niños felices pero no malcriados, y ahora llegaba el mal hijo comprando
montañas y montañas de juguetes para los buenos.
-¿Qué es
todo eso?- mi madre salió de casa y miró el taxi que venía tras mi moto.
Había
aparcado la moto en la acera y me había bajado para recoger todos los juguetes
del maletero.
-Son para
Lisa y Zac- le dije sin darle apenas importancia.
-¿Por qué?-
preguntó ella con intriga.
-Se han
enfadado conmigo y he pensado que podría comprar su perdón- dijo mirándola un
segundo y pagando al taxista.
-¿Y no has
pensado en un “lo siento”? A veces es lo más fácil- dijo ella recogiendo
algunas bolsas.
-A veces es
lo más difícil- respondí bajando la voz y entrando en la casa después de ella.
-Están
viendo una película en la habitación de Zac sube- me dijo dejando las bolsas a
los pies de la escalera.
Maggie
salió de la cocina con un paño entre las manos.
-¿Productiva
la tarde?- dijo con una media sonrisa.
-Ahora lo
comprobaremos- le respondí cogiendo las bolsas y encaminándome hacia su cuarto.
Llegué a la
puerta de la habitación, estaba entreabierta y se veía por el resquicio de la
puerta a mis dos hermanos tumbados en la cama y riéndose con Mickey mouse, yo a
su edad veía pokemon no a ese ratón hermafrodita.
Di un par
de golpes en la puerta y los dos miraron hacia mí.
-Hola- le
dije abriendo un poco.
Ellos me
miraron callados.
-He traído
unas cosas para vosotros.
Entré
dejando las bolsas cerca de ellos, pero ninguno de los dos se acercó a ellas.
-No son una
bomba ni nada por el estilo- les dije-, son para vosotros.
Ellos se
miraron un momento y parecían comunicarse a través de los ojos.
Esperé un
momento a que se movieran pero al final opté por darles las bolsas en la mano.
Zac cogió
la bolsa que le ofrecí pero Lisa siguió sin moverse.
-¿ES UN
A-467?- preguntó Zac sacando el helicóptero teledirigido de la primera bolsa.
-Sí, creo
que sí- contesté sonriendo un poco.
-Guau,
mañana en la escuela Nick va a alucinar- dijo dejando el helicóptero a un lado
y cogiendo otra bolsa.
Zac sacó
todos sus juguetes y gominolas hasta acabar con los propios. Después miró a su
hermana que solo había permanecido callada y mirando la emoción de Zac.
-Liss, tú
también tienes- le dijo dándole una bolsa a ella.
-No los
quiero- contestó levantándose y saliendo de la habitación.
Zac me miró
y se encogió de hombros.
-¿No le
gustan las muñecas?- le pregunté.
-Sí, pero
está triste- mi hermano me miró un momento y luego siguió jugando con un camión
en una mano y con un coche en la otra.
Yo salí de
la habitación y escuché las voces de mi madre y Lisa en el cuarto de la
pequeña; sabía que no debía escuchar, pero no pude evitarlo.
-Cariño, ya
sabes que Harry ha estado mal un tiempo, pero ahora está mejor, tienes que
hablar con él porque él te quiere mucho Lisa- mi madre acariciaba el pelo de mi
hermana de espaldas a mí.
-Harry no
me quiere mami, él solo no quiere estar enfadada con él- dijo Lisa.
-Tu hermano
no quiere que te enfades, porque las niñas no tienen que estar enfadadas, pero
él es un chico y a los chicos muchas veces les cuesta hablar con las chicas-
dijo mi madre haciéndome sonreír.
-¿Por qué
Harry está mal mami?- Lisa agarró la pierna de mi madre y se tumbó sobre ella
mientras mi madre le acariciaba la cabecita.
-Es una
larga historia, y seguro que algún día él querrá contártela- le respondió.
-Él no
querrá mama, el piensa que soy tonta- Lisa agarró más fuerte la pierna de mi
madre y yo hice lo mismo con el marco de la puerta.
Quería
saber hacia dónde llevaba aquella conversación pero mi móvil comenzó a vibrar y
tuve que retirarme a contestar.
-Styles-
dije.
-Hola, soy
Zayn- dijo al otro lado la voz.
-Am, hola,
¿qué pasa?- pregunté.
No creía
que Zayn me hubiese llamado para hablar del tiempo o de los deberes, él no
solía hacer esas cosas y yo mucho menos.
-Necesito
que me eches un cable- dijo.
Ya lo
sabía, si Zayn me llamaba era para pedirme algo seguro, y seguro que no era
nada agradable ni barato.
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VEROOO!!Me enacnta como cada capitulo ajajaj en serio es una de las mejores novelas que he leido y mira que leo jajajaj bueno espero que te valla todo bien y sube capitulo pronto besos desde mallorcaa!!
ResponderEliminarMUACCKKKSSSS!!
Holaa!! Muchísimas gracias por decir que es una de las mejores novelas que lees, la verdad es que para mí es importante :) Acabo de subir nuevo capítulo! ^^
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