(Narra
Harry)
-Sí, Danna,
hoy no voy a poder, pero mañana por la mañana estaré allí- le dije por
teléfono.
-No te
preocupes, hoy no hay mucho lío- me contestó amablemente.
-Vale,
quedamos en eso, adiós.
-Adiós
Harry.
Lisa me
miró.
-¿Contenta?-
le dije-, he anulado mis planes por ti.
Ella sonrió
de oreja a oreja y me abrazó una pierna. Comencé a caminar con ella colgando.
Amaba su risa, no recordaba amar algo tanto como aquello.
-¿Entonces
haremos lo que yo quiera?- me dijo soltándome.
-Eso he
dicho- asentí.
Le había
prometido hacer una tarde lo que ella quisiera, ir a donde quisiera, me daba
igual.
-¿Sabes
dónde quieres que vayamos?- le pregunté, tan solo esperaba que no dijera China
o algo similar.
Ella
asintió sonriente.
-Dime- pedí
agachándome a su altura.
-A casa de
________(tn)- dijo convencida de su elección.
-¿Qué? No-
respondí poniéndome de pie de nuevo y rompiendo el contacto visual con ella.
Mi hermana
se dio la vuelta y caminó hacia la cocina.
-Entonces
no quiero ir a ningún sitio, gracias- dijo desapareciendo.
Joder,
maldita criatura, ¿cómo me dejaba controlar de esa manera?
-Liss, está
bien, tú ganas, iremos a su casa, pero no te puedo asegurar que nos deje pasar-
le dije.
Ella se volteó
sonriendo y me abrazó.
-Da igual,
solo quiero verle la cara de cerca, a ver si es tan guapa como decías- me
contestó ampliando su sonrisa.
Vale, pero
tenemos que poner unas normas antes de ir- le dije convencido de que soltaría
alguna frase inadecuada-, por ejemplo no puedes decir que te he dicho que es
guapa- le pedí.
-¿Por qué?-
me preguntó apretando el ceño y los labios.
-Porque
ella y yo no somos amigos ahora- le dije.
Ella puso
mala cara.
-Emmm a lo
mejor después de esta tarde volvéis a ser amigos- dijo ampliando su sonrisa.
-No, no,
no, vamos a ir con algo de merendar, para que se lo tome si quiere sola o si
quiere con nosotros, y nada más- le dije quitándole ideas absurdas de la
cabeza.
Ella se
encogió de hombros aceptando la condición, ya era demasiado que yo quisiera
llevarla a verla.
-¿Vendrá
Zac?- le dije.
-No, él
tiene kárate- contestó-, él lleva dos años en karate.
No entendía
para qué quería ir a clase a aprender a pelear, cuando creciera un poco
comprendería que para pegar un puñetazo no hace falta tener ningún cinturón
atado al cuerpo.
-Vale, le
pediremos magdalenas a Maggie- le dije.
Ella
correteó hasta la cocina. Pensé en avisar a _________(tn) pero era mejor ir de
improviso, así no tendría tiempo de pensarlo y posiblemente aceptaría y Lisa
estaría feliz.
(Narras tú)
Tenía
suerte de haber tenido al señor Fernández como profesor de Biología el curso
anterior, los conceptos que tenía que aprender este curso eran muy sencillos
comparando a lo que él nos había pedido para los exámenes finales; ahora solo tenía que leer un par de veces los
temas y recordaba todo lo que no había tenido que aprenderme el año pasado, eso
sería bueno para los exámenes de este año.
Niall y yo
habíamos arreglado nuestras diferencias aunque seguía raro con el tema de Alan,
pero al menos podría seguir hablándole sin que Niall se enfadara. Ahora él
estaba comprando con su madre, me había dicho que fuera con ellos pero había
faltado a clases y tenía que recuperar horas.
El timbre
sonó y bajé pensando que Niall habría acabado en el centro comercial.
-Hola- abrí
la puerta sonriendo alegremente pero no era Niall.
-Hola-
desvié mis ojos hasta la niña que me miraba sonriente con un gran paquete que
tapaba la mitad de su cara.
-Emm, hola-
repetí hacia ella evitando pararme a pensar en por qué Harry y su hermanita
estaban en la puerta de mi casa.
-Harry dijo
que seguramente nos cerrarías la puerta emm… ¿cómo dijiste Harry? ¡Ah sí! Nos
cerrará sin pensar y luego abrirá, pero yo sabía que no- dijo sonriendo-, soy
Lisa- apartó una mano del paquete y me la tendió haciendo que casi se le
callera y Harry tuviera que alargar su mano para que el paquete no se
estrellara contra el suelo.
Estreché la
mano sin comprender nada todavía, pero enorgulleciéndome de mí misma al no
haber hecho lo que Harry esperaba que hiciera.
-¿Podemos
pasar?- habló de nuevo la niña.
-Emm- me
aparté de la puerta-, claro.
Ambos
pasaron, cerré la puerta y nos quedamos en el hall de la entrada sin hablar.
Lisa me miraba sorprendentemente contenta, su sonrisa dejaba ver huecos entre
dientes y dientes por la caída de los de leche.
-Podemos
pasar al comedor- les dije rompiendo el inquietante silencio.
Pasé
delante de ellos.
-Hablo yo-
le susurró Harry a su hermana intentando que no lo oyera yo, aunque lo hice.
Lisa se
sentó en el sofá, sus piernas colgaban y no llegaban al suelo. Harry permaneció
de pie, ella nos miraba a ambos sin quitar la sonrisa de su boca, era un tanto escalofriante
por mucho que la niña fuera un sol.
-Harry,
¿podrías acompañarme a la cocina a por limonada?- le dije tirando literalmente
de su brazo.
Él me
siguió cuando le solté.
-¿EN QUÉ
ESTÁS PENSANDO?- le dije enfadada susurrando.
-Lisa me
pidió venir, yo…- se quedó sin palabras.
Llevaba una
cazadora oscura y una cinta en el pelo granate que le recogía el flequillo de
la frente. Le vi nervioso e inquieto, pero necesitaba respuestas.
-No ha sido
una buena idea, nos iremos- dijo dándose la vuelta y caminando hacia el
comedor.
Me quedé
plantada allí sin saber qué decir, y sin saber por qué no quería que se fueran.
Él se dio la vuelta mordiéndose el labio inferior con fuerza y aguantando las
ganas de salir corriendo.
-Solo…
¿Podríamos quedarnos un rato…?
-Claro-
dije sin pensar.
-Hemos
traído la merienda- Harry y yo nos giramos para ver a Lisa con su paquete
tendido hacia mí.
Lo cogí.
-Lisa, ven-
le tendí una mano y ella la agarró contenta.
Cuando
estuvo a mi lado la cogí entre mis brazos y la senté en la encimera.
-A ver qué
has traído- le dije sonriendo y abriendo el paquete.
-Las ha
hecho Maggie, las suyas siempre es rica.
-Están-
dijo Harry.
Sonreí
hacia ella sin pensar en la corrección de su hermano y acabé de abrir el regalo.
Eran alrededor de veinte magdalenas de colores diferentes.
-¿Quién es
Maggie?- le pregunté a Lisa.
-Nuestra
abuela- dijo ella sin quitar la sonrisa.
-No es
nuestra abuela…- ambas nos giramos hacia Harry-, bueno, no biológica.
Sonreí sin
llegar a entenderlo pero decidí no hacer más preguntas. Serví limonada en
nuestros vasos y nos encaminamos hacia el comedor de nuevo.
Lisa
hablaba de su colegio, de sus amigos, de las muñecas que tenía y de su interés
por la cocina, Harry la miraba embobado y yo le miraba a él de vez en cuando.
Aun no entendía por qué estaban en mi casa, pero lo estaba pasando muy bien.
-Podemos
ver la tele o quizá quieras jugar a algo- le dije a Lisa cuando acabó de
contarnos todo lo que se le pasaba por la mente.
-Puedes
contarme cosas sobre Sicilia- me pidió-, antes Harry me contaba muchas cosas,
pero ya no.
Miré a Harry
que cerró los ojos como si acabaran de golpearle. ¿Qué le había contado
exactamente? ¿Por qué siquiera le había contado algo? Esto me recordaba
extrañamente a cuando Alan me había dicho que me conocía antes de conocernos en
persona.
-¿Qué
quieres saber?- le dije sentándome a lo indio mirándola e intentando no pararme
a pensar demasiado en la mirada de Harry sobre mí.
-¿Tú y
Harry erais amigos?- preguntó, no quería hablar de eso y menos delante de él.
-A veces-
le dije sonriendo.
Desvié mi
mirada hacia Harry que permanecía serio sin mostrar sus pensamientos.
-¿Erais
novios?- dijo de pronto.
-¡Oh! Me
parece a mí que alguien en esta habitación es muy cotilla- le dije haciéndole
cosquillas.
Ella
gritaba, pero la voz de Harry paró la fiesta.
-No, no lo
éramos- dijo aun serio.
Si había
pensado que podía venir a mi casa a enfadarse conmigo iba listo.
-No, tu
hermano era un poco… horrible- le dije a ella sin mirarle.
-Ella era
desquiciante, Lisa- contestó él.
Le miré y
se encogió de hombros como si fuera obvio.
-Él nunca
me lo preguntó- le dije-, y eso lo tienen que preguntar siempre los chicos.
Ella sonrió
y le pegó a su hermano en la tripa con cariño, él se encogió como si le hubiese
dolido y sonrió revolviéndole el pelo.
-¿Y por qué
no sois novios ahora?- dijo Lisa creando la misma atmósfera a nuestro
alrededor.
-Tu hermano
ya tiene novia- dije yo haciendo que Harry soltara la limonada que acababa de
tomarse-, ¿no lo sabe?
-¿Harry,
tienes novia?- dijo la niña volviéndose hacia su hermano.
-No, yo no…
Él me
fulminó con la mirada.
-____________(tn)
no tiene novio, pero está siempre con muchos chicos alrededor- dijo él
queriendo dañarme.
-Sí-
contesté-, ¿Conoces a Niall?
Ella
asintió sonriendo con más fuerza y sin darse cuenta de la tensión creada entre
Harry y yo.
-Siempre
estoy con él, es mi mejor amigo, como si fuera mi hermano- le dije sonriendo
intentando olvidarme de Harry.
-¿También
puedo conocer a Niall?- Lisa se volvió hacia Harry.
-No, Niall
no- dijo él recuperando la seriedad.
-Si quieres
yo puedo llevarte con Niall- le dije a ella queriendo fastidiar a Harry.
A ella se
le iluminó la mirada de nuevo.
-¡Oh!
Claro, podemos ir mañana, hoy quiero estar contigo.
Asentí y
Harry negó con los ojos en blanco.
Jugamos al
monopoli durante más de dos horas, Harry nos había dejado en bancarrota a ambas
varias veces pero nos había ofrecido créditos para continuar con el juego
aunque era aburrido ver los hoteles que iba consiguiendo y que Lisa se alegrara
cuando él caía en su única casita verde.
-Esto es
muy aburrido- les dije cuando él volvió a ofrecerme un tercer crédito.
-Es
aburrido que os gane ¿verdad?- le miré con repugnancia.
-Puedo
hacer algo de cena, ¿os apetece?
Lisa miró a
Harry que dudó un momento pero finalmente se encogió de hombros. Les dejé en el
salón y fui hacia la cocina para preparar unas hamburguesas.
-Deberías
tener cuidado con los objetos de cristal o puntiagudos- me dijo señalando el
cuchillo con el que cortaba unos tomates.
-Quizá
deberías tener cuidado tú- le señalé con el cuchillo y él sonrió-. ¿Y Lisa?
-Está
recogiendo el juego- dijo.
-Que buen hermano,
dejando que la niña lo recoja todo- dije con sarcasmo.
Él se
acercó y les dio la vuelta a las hamburguesas que se estaban haciendo en la
sartén.
Acabamos de preparar todo sin hablar, era incómodo tenerle en mi cocina
preparando la cena. Por un segundo mi mente viajó a un futuro hipotético y poco
probable, nosotros en una cocina, en nuestro apartamento, en cualquier lugar
del mundo…
-¿Lista?-
le miré, tenía las manos llenas de cosas, las patatas, las bebidas, y las
hamburguesas.
-Podrías
hacer dos viajes- le dije.
-Mejor uno-
dijo haciendo malabares para coger el kétchup con la boca.
Me acerqué
y se lo arrebaté para que no hiciera el indio.
-Vamos
anda- le empujé con un pie en el culo y él alzó una ceja-, perdón.
Siguió
caminando y me quedé unos segundos respirando en la cocina para reunirme con
ellos en el salón momentos después.
-¿Podemos
ver una película?- pidió la niña cogiendo la hamburguesa.
-Claro,
creo que tengo algunas de Disney, ¿te gustan?
Harry me
miró como si quisiera matarme pero evité su mirada sacando algunas películas de
un armario del salón. Lisa eligió el libro de la selva y Harry suspiró contento
al dejar Blancanieves de nuevo en el armario.
Cenamos en
silencio viendo la película. Lisa y yo nos reíamos todo el tiempo y ella bailaba
con la música de ver en cuando. Harry nos miraba como si estuviéramos locas
pero él también se reía con las tonterías de Baloo.
Antes de
que acabara un pequeño silbido salió de los labios de Lisa. Harry y yo nos
giramos a la vez y la vimos dormida con la boca entreabierta y el plato aún en
su regazo.
Harry
recogió los restos y los puso sobre la mesa de café.
-Es
perfecta- le dije refiriéndome a su hermana.
-Lo es…- me
miró unos segundos y aparté la mirada poniéndome nerviosa.
Pasé unos
minutos mirando la película sin prestar atención realmente. Aunque Lisa
siguiera sentada entre nosotros ahora la situación era mucho más incómoda.
-Perdona
por venir sin avisar y… eso- dijo de pronto rompiendo el silencio.
-No pasa
nada, no tenía planes, al final me habéis hecho un favor- dije para ser
sincera.
-Les
contaba a mis hermanos cosas de Sicilia al irse a la cama, eran muy pequeños,
pero… lo siento.
-No pasa
nada, yo también hablaba con Álex sobre ti- le dije haciendo que él me mirara
con intriga.
-¿En serio?
-Sí, solo
que él es dos años mayor que yo y no eran cuentos para dormir- le dije riendo
en voz baja para no despertar a Lisa.
-¿Y qué te
decía?
-Él… bueno,
mi padre y él a veces te defendían, era gracioso, mi madre sin embargo no lo
hacía…
-Y ahora
solo está ella aquí- dijo.
(Narra
Harry)
Le cambió
la cara al decir aquello, no medí mis palabras, solo era un comentario sin
importancia pero había hecho que ella se sintiera mal.
-Yo… lo
siento, no debía decirlo- me atreví a decir.
-No pasa nada-
sonrió de nuevo intentando recuperar el control.
Al final me
decidí por decirle la verdad.
-Le prometí
a Lisa que hoy haríamos algo juntos y no se le ocurrió otra cosa que pedirme
venir a conocerte- le dije.
Ella
sonrió.
-¿Qué le
contaste sobre… ya sabes… sobre nosotros?- me preguntó.
-Yo…- me rasqué
la nuca intentando encontrar las palabras-, bueno, digamos que ella te adoraba.
-Eso es
bueno- dijo sonriendo.
Ella miraba
a mi hermana perdida.
-Recuerdo
cuando era como ella- dijo sin dejar de mirarla.
-A esa edad
nos conocimos- le dije.
-Es verdad…
¿recuerdas?
-Como si
fuera hoy- le dije-, “Entonces no te importará que le dé un beso a tu amiga…”-
recordé las palabras utilizadas la primera vez que nos vimos.
-No me lo
diste- se rió en voz baja.
-¡Cómo para
hacerlo! Menudo derechazo- dije tocándome la nariz cómo si aún doliera.
-Te lo
merecías- dijo ella.
-Lo hacía,
era un completo capullo.
-¿Eras?-
dijo haciendo que un ceño se
interpusiera entre mis cejas.
-Tendríamos
que irnos- dije.
Eran las once
y no quería estar allí cuando su madre llegara.
-Mi madre
tiene guardia, no debes preocuparte por ella- dijo leyéndome la mente-, es
viernes… ¿tienes planes?
-Emm, no-
dije.
Seguro que
ella estaba pensando en Chelsea, en Chelsea y yo, eso me arañaba las entrañas.
-A lo mejor
Chelsea quiere verte- dijo leyéndome el pensamiento ella a mí.
-Sí… quizá
vaya a verla después- dije.
¿Por qué
narices tenía que decir aquello? Su cara cambió por segunda vez aquella noche y
supe que la había cagado.
-Será mejor
que os vayáis entonces, además Lisa estará más cómoda en su cama- me dijo
levantándose del sofá y llevando los platos y vasos a la cocina.
-Lisa,
Liss- la llamé acariciando su brazo.
-¿Mowgli?-
dijo.
-Ya se ha
acabado la peli, te has perdido el final Liss.
-Puedes
venir otro día a verla- dijo __________(tn) que había vuelto a aparecer.
Lisa sonrió
y se levantó saliendo hacia el hall.
-Gracias
por la cena y por dejarnos quedarnos, por la peli…
-Vale,
vale, vale, te he entendido- sonrió yendo hacia Lisa.
-¿Mañana
iremos a ver a Niall?- le dijo Lisa.
-Sí,
podemos ir por la tarde, ¿vale?- respondió ___________(tn)
-¿Y
cenaremos con él?- dijo ella.
-No lo sé,
después saldremos por ahí.
-¿Dónde
vais?- pregunté por inercia.
-Vamos a…
casa de Ian.
-¿Mcenroe?-
dije elevando la voz.
-Sí… Da una
fiesta y se han empeñado en ir- me respondió.
-Ian era
amigo de mi hermano- le dijo Lisa.
-¿En
serio?- ella me miró.
-Sí, Alan,
Ian y él iban siempre juntos, pero Harry se enfadó con Ian porque…
-Liss,
tenemos que irnos- le corté para que no dijera nada indebido-. Mañana no creo
que podamos ir a ver a Niall, mi madre y Robin tienen el día libre y
seguramente se iban con Zac y ella a Londres- le dije.
-¡Oh!- dijo
Lisa-, que pena.
-Otro día
podríamos hacerlo- dijo _________(tn) sonriendo.
Lisa salió
de la casa delante de mí.
-Nos
veremos Harry- me dijo.
-No vayas a
la fiesta- me encontré diciendo aquello locamente, sin control.
-Es que…
irán todos, podrías venir tú también- dijo algo emocionada.
-Ni de
coña- contesté.
-Amm,
bueno.
-Mi madre y
Robin irán a Londres con los niños, podrías venir a cenar- le dije antes de
marcharme.
-No lo sé
Harry, Niall se enfadaría y mi madre… ella no quiere que hable contigo,
directamente- me contestó.
Sentí un
pinchazo en el estómago pero sonreí como si no me importara.
-Emm…
bueno, vale- le dije.
Salí a la
calle siguiendo a Lisa que estaba mirando el buzón de la casa. Pero no podía
dejarlo estar, simplemente necesitaba hablar con ella.
-Tú me
dijiste el otro día que querías hablar- me giré hacia ella parecía asustada por
mi repentino afán por hablar-, a la mierda tu madre y a la mierda Niall, joder
________(tn)- caminé hacia ella y me quedé a menos de medio metro de ella-, hablemos.
-Claro-
dijo sin pensarlo.
-¿Sí?-
pregunté.
-Emm, sí
claro- repitió.
-Vale, ¿a
las nueve?- pregunté.
-Genial,
estaré a las nueve- me dijo.
Me di la
vuelta sin decir nada más y agarré a Lisa lanzándola al aire, no podía esconder
el entusiasmo que tenía dentro. Me volví y ________(tn) sonreía desde el umbral
de la puerta.
Me saludó con la mano y se perdió en el interior.
-Tengo
sueño- dijo Lisa.
-Lo sé, ya
nos vamos a casa- le dije dejándola en el suelo.
-¿Me coges
a caballito?- puso morritos y pensé en el comentario de _________(tn) días
atrás en la que me dijo que ofreciera a Lisa llevarla en la espalda.
-Claro- la
levanté y la cogí en la espalda.
(Narra
Liam)
Hacía tanto
tiempo que quería pasar el tiempo con ella se esta manera que se nos hicieron
las doce de la noche y no habíamos hablado. Estaba tumbado en su cama y ella
paseaba con modelitos nuevos mientras yo sonreía como un tonto.
-Mira esta
falda- me dijo.
Alcé la
cabeza y casi me caigo hacia atrás de nuevo. Aquello no era una falda, era un
cinturón ancho.
-Quítate
eso por favor- le pedí mientras ella se reía descaradamente-. Y no vuelvas a
ponértelo nunca.
-¿No te
gusta?- me dijo subiendo a la cama y apoyando las rodillas con morritos.
-No, sí, sí
me gusta pero no para salir a la calle- le toqué la tela y ella se sonrojó.
Se ponía
esa falda y luego le daba vergüenza que le rozara.
-Pues me la
pondré solo cuando estemos aquí- sonrió de nuevo y se bajó.
Se quitó la
falda y volví a tumbarme para dejarle intimidad.
Se sentó en
la cama cuando se puso unos pantalones de deporte y se escurrió hasta mi lado,
se dejó caer sobre mí y me dio un pico.
-¿Es raro
que esto no sea raro?- pregunté.
-No sé-
respondió volviendo a hacerlo.
-Quizá ya
éramos novios y no lo sabíamos- dije.
-¿Novios?-
mierda, había ido demasiado lejos y demasiado pronto.
-Bueno… yo…
pensé que- me trababa al hablar.
-NO.VIOS.
NO.VIOS. NO.VIOS- dijo pasando por cada sílaba con parsimonia.
-Deja de
decirlo.
-Me gusta,
NO.VIOS- repitió poniéndome nervioso.
-¿Entonces…?
-Liam James
Payne, ¿quieres ser mi novio?- no, no, no.
-No- dije y
ella cambió la cara a confusión-. No puedes pedirlo tú.
-¿Por qué?
Ya lo he hecho- dijo.
-No,
rebobinemos, no ha ocurrido- le dije molesto.
-De hecho
sí ha ocurrido.
-Jope…
Ella puso morritos
y me hizo burla.
-¿Entonces…?-
me preguntó.
Cerré los
ojos pensando un momento, había esperado este momento días y meses incluso
años, y ahora que por fin ocurría me enfadaba por una tontería. Se subió de
nuevo sobre mí y me besó la mandíbula.
-Novios-
dije abriendo los ojos y fijándome en los suyos grises.
-Novios-
sonrió-, venga- se levantó de la cama poniéndose de pie-, pídemelo si quieres.
Solté una
carcajada.
-¿Quieres
que te lo pida?- le dije incorporándome a su lado.
-Claro,
toda chica quiere eso, pero si no lo hacía yo iba a tener que esperar quién
sabe cuántos meses- dijo sonriendo.
-Vale,
vale- fingí arrodillarme y ella me pegó un golpe-, Su, hace… diez años que nos
conocemos y eres lo mejor de estos diez años, te quiero y no me puedo creer aún
que tú también me quieras a mí. Si dependiera solo de mí creo que esto no
habría pasado nunca y por eso hoy te puedo decir que te quiero más por hacer
que ocurriera. ¿Quieres ser mi novia?- sonreí nervioso por la situación aunque
ya sabía su respuesta.
-Claro-
respondió dándome un beso más largo.
-Yo también
te quiero Liam- dijo sentándose de nuevo en la cama.
La puerta
se abrió y Louis pasó dando voces.
-Chicos,
estaba con Zayn, hemos estado jugando a la play, le he ganado, ¡buah!- se tiró
a la cama.
Creo que el
corazón de Susan latía a la misma desenfrenada velocidad que el mío, si solo
hubiese entrado tres segundos antes mi vida habría acabado.
-¿Qué hacíais?
¿Ya no estáis enfadados?- dijo mirándonos a ambos por turnos.
-No-
gritamos los dos a la vez.
-Liam me
pidió perdón y tuve que perdonarle, no puedo estar más de tres días sin tenerle
encima- dijo ella mordiéndose el labio.
-Encima… de
pesado- dije nervioso.
-Porque es…
-Muy pesado
sí- acabé su frase que no creía fuera a terminar bien.
-Vale, ¿hacemos
algo?- dijo el intruso.
-Es tarde-
le dijo Susan.
-Ya… he
cenado en casa de Zayn, pero podíamos ver una peli.
-Yo estoy
cansada- Susan se tumbó en la cama.
-¿Te quedas
a dormir?- me preguntó Louis.
-Sí claro-
respondí.
Él se
levantó y se dirigió a la puerta. Yo me senté en la cama.
-¿Vamos?-
dijo.
-¿Qué?-
contesté.
-¿No irás a
dormir con mi hermana no?- me preguntó perplejo.
-No, claro
que no- me levanté-, pero… ahora voy, espérame en tu cuarto.
Louis se
encogió de hombros y salió cerrando la puerta. Respiré pesadamente añadiendo un
suspiro.
-No puedes
hacer eso, parece que estás tonto- me dijo ella riendo.
-Estaba
nervioso ¿vale?- me empecé a relajar-, ¿Qué vamos a hacer?- pregunté.
-Podríamos
esperar un tiempo, hasta que todo parezca seguro, ahora estamos todos un poco
nerviosos- me dijo.
Yo estaba
de acuerdo, no quería mantenerlo en secreto eternamente pero creía que lo mejor
era esperar un tiempo.
-Perfecto-
sonreí-, tengo que irme.
-Le podías
haber dicho que dormías aquí, que teníamos que estudiar- dijo poniendo un gesto
infantil.
-Sí,
también podría dejar que me matara, pero no, gracias- le di un beso y me
levanté-, hasta mañana NO.VIA.- dije sonriendo.
-Adiós
NO.VIO- ella también sonrió.
(Narra
Niall)
-No te
enfades- me miró cambiando radicalmente su cara y supe que lo que venía no iba
a ser bueno.
-¿Por qué
tendría que enfadarme?- le dije evitando entrar en detalles.
-No voy a
ir a la fiesta- me dijo.
-¿Y eso?
-He
quedado- respondió, ahora era ella la que no quería entrar en detalles.
Pensé en
Alan, últimamente no dejaba de pensar en él y eso estaba pesando sobre mí como
una losa, simplemente quería que esas ideas salieran de mi cabeza pero si era
sincero conmigo mismo su falta de cobardía me dejaba desarmado.
-¿Alan?-
pregunté notando como el sonido de su nombre hacía mella en mi garganta, ¿acaso
estaba volviéndome loco?
-No…
¡Oh!
¿Podría ser peor que Alan? Dios… sí podía ser peor.
-¡___________(TN)!-
grité al comprender con quién había quedado.
-Ayer vino
a casa con su hermana, Lisa, es un encanto de niña, además quiere conocerte-
¿qué?-. El caso es que el otro día le pedí hablar, quería resolver nuestras
diferencias, quería tener una relación cordial con él y ayer me ofreció ir a
cenar a su casa.
-No querrá
cenar, sabes lo que querrá…- dije haciendo que su rostro enrojeciera levemente.
-Me da
igual, yo iré a hablar, si no quiere me marcharé, no creas que me dejaré
engatusar- dijo convencida de su capacidad.
Sin embargo
yo no estaba convencido de su capacidad de autocontrol, y mucho menos teniendo
en cuenta que hablábamos de Harry.
No podía
decir porqué pero el caso es que ahora, una vez sabido que ella no quedaría con
Alan, me sentía mucho mejor, tenía que preocuparme de eso, tenía que
preocuparme ya. Tenía que resolver mis asuntos.
-¿Si pasa
algo me llamarás?- le dije casi como una obligación.
-Lo haré-
respondió.
-Está bien,
quizá te puedas pasar después de cenar, la verdad es que no me apetece
demasiado la fiesta…- prefería quedarme en casa y ver la tele un rato-, y menos
si no vas tú…
-Me
acercaré después, no creo que acabe muy tarde- dijo.
-Más te
vale que no- respondí haciéndola reír brevemente.
Quería hablar
con ella de todo, quería que ella supiera lo que pasaba por mi cabeza en cada
momento, siempre lo había sabido, pero ahora era diferente, ahora ni yo mismo
sabía realmente qué esperar de mí, estaba perdido y no quería que ella se
perdiera conmigo por mucho que yo lo hubiese hecho con ella anteriormente.
Debía aclararme, además… mi cabeza me decía lo ilógico de mi pensamiento, yo…
tenía claro lo que quería, pero no sabía qué esperar.
¡Dios! ¿Por
qué resultaba todo tan complicado? Yo había esperado algo totalmente distinto,
yo no había esperado llegar a Londres y enam… ¿Qué narices pensaba? No, yo no
me había enamorado y menos de… ¡Ya! Debía dejar de pensar aquello, no traería
nada bueno, nada en absoluto…
Sin
embargo, ¿cómo debía batallar con el enemigo sabiendo de antemano que el
enemigo era yo mismo?
(Narra
Harry)
La mañana
había sido dura, para ser sábado había sido un día de trabajo duro. Cuando
llegué a casa después de comer una nota me esperaba en la nevera. La leí sin
pararme demasiado en ella.
“Hemos ido a Londres, nos quedaremos en el
apartamento, volveremos mañana por la tarde. Hay comida, come. Mamá”
Maggie se
había ido con ellos, al menos estaba solo, podría hacer lo que quisiera sin
olvidar la cita de la noche… ¿cita? No era realmente una cita, solo dos amigos
que… ¿Amigos? No éramos realmente amigos.
Cenaríamos
y hablaríamos y punto. Después cada cual seguiría con su vida, no me detendría
más a pensar en ella y ella podía perderse para siempre en mi memoria.
(Narras tú)
Yo: Después
me pasaré. No os preocupéis (20:45)
Irene: Un
pacto es un pacto, os vais largando poco a poco, una a una. Solo me quedas tú…
Susan (20:46)
Susan: Sí
(20:47)
Yo: Luego
nos vemos (20:48)
Irene: No
hagas nada de lo que te puedas arrepentir (20:48)
Sonreí.
Guardé el móvil en el bolso y salí al fin a la calle.
Había
tardado más de una hora en decidir qué ponerme, él iría con camiseta ¿no? Era
lo más lógico, simplemente cenaríamos y ya está ¿no?, ¿hablaríamos? ¿Tendríamos
ocasión de hablar?
Harry había
cambiado, no solo físicamente, no me quería detener en eso, en lo muchísimo que
había cambiado físicamente. Si no le conociera de nada… me daría miedo; era un
paso grande reconocer aquello, y en realidad ahora es cómo si no le conociera
de nada… ¿tendría que darme miedo? Ya me lo había dado antes… recordé el paseo
en moto hacía algunas semanas… No, definitivamente no me daba miedo, ¿Qué
podría hacerme? Jamás me dañaría físicamente, y psicológicamente ambos nos
habíamos dañado en el pasado, no podía echarle nada en cara.
Caminé
hasta su casa, al decírselo a Niall y a las chicas tendría que comprender que
para cuando llegara a la fiesta todos sabrían de dónde venía, era obvio, en
algún momento tenía que ocurrir, y prefería hablar tranquilamente cenando que
en cualquier momento de improviso y con la cabeza caliente.
El problema
residía en lo que le iba a decir… Eso no lo tenía del todo claro.
(Narra
Harry)
Llamaron a
la puerta y me limpié las manos en el delantal, parecía un idiota, había cogido
un delantal de Robin en el que ponía “si no quieres quemarte, aléjate de mí”,
Estupendo para el momento, ¿verdad?
Lo dejé
sobre la isla de la cocina antes de ir a abrir, me había puesto una camiseta
formal, no quería ponerme camisa, en realidad solamente era una charla, nada
importante… nada importante.
-¿Qué haces
tú aquí?- dije nada más abrir la puerta.
__________(tn)
llegaría en cualquier momento, y lo último que me apetecía es tener a Chelsea
en casa para cuando llegara.
-Hola a ti
también- dijo entrando sin esperar a que la invitara.
-No puedes
estar aquí, tienes que irte- le dije sin cerrar la puerta.
-Tu familia
no está, Marie me dijo que les vio saliendo con maletas esta mañana- dijo
sonriendo.
Era genial
tener a Marie viviendo frente a mi casa, estupendo, realmente genial.
-Sí, estoy
solo, pero no puedes entrar, emm… iba a salir- dije.
-¿Y… no te
apetece mejor… otra cosa?- se acercó a mí y puso sus manos en mi pecho mientras
lo susurraba al oído.
-Sí… ¿qué?
No, tienes que irte- le pedí.
Mierda,
mierda, mierda, vendría en cualquier momento, ella vendría. Me aparté de
Chelsea un metro por el agobio.
-¿Por qué
está la mesa puesta?- dijo.
Joder, que
pesadilla de tía, estaba buena, era muy buena en la cama, ya.
-Lárgate
ya- le dije empujándola suavemente por la cintura.
-¿Es ella?,
¿Va a venir? No pienso irme- sentenció.
-Hola-
mierda, mierda, mierda.
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VEROOOO!! Putaaa como me puedes dejar así sube cuanto antes quiero saber que pasara¿ habrá pelea de gatas? Jajajaj sube cuanto antes porfaa!!
ResponderEliminarMUACCCKKKSSS!!
Ya tienes el siguiente subido!! Gracias por el comentario!
EliminarEspero que te guste el capítulo. Muchisisisisisimos besos ^^